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2 Objetivos y metodología

En esta sección plantearé el problema de investigación como así también las herramientas y técnicas con las cuales lo he abordado. A su vez, en este capítulo, también se detallan las preguntas problema, los objetivos y la metodología empleada. Del mismo modo, se hará una breve justificación y mención sobre la relevancia del objeto de estudio para la sociología del envejecimiento, como así también de los propósitos de esta tesis.

I. Justificación, relevancia y propósitos

Concibiendo estos tres términos en conjunto, la justificación, la relevancia y los propósitos serán pensados en cuanto a la importancia del tema y su aporte social y cognitivo.

Respecto al aporte de este trabajo, debo decir que con esta tesis intentaré contribuir al estado del arte de la sociología del envejecimiento y del Paradigma del Curso de la Vida, haciendo especial énfasis en un aspecto diferencial bastante novedoso para la propia sociología del envejecimiento argentina: la diversidad sexual. A la vez, sería importante colaborar mediante un documento que dé cuenta de la historia de los y las mayores LGTB de nuestro país, sobre todo si tenemos en cuenta que esta comunidad se conforma (pública y mediáticamente) de gente joven en su mayoría.

En cuanto a la justificación cognitiva, debo decir que el conocimiento a producir en esta disciplina específica –para este caso la relación entre memoria, trayectorias, edad y diversidad sexual– puede asistir ante la ausencia de trabajos exhaustivos sobre la historia de los viejos LGTB. Asimismo, aquellos trabajos existentes en la materia suelen ser realizados por los propios activistas o por académicos que al mismo tiempo son activistas de alguna asociación en particular (Sempol, 2013: 18). En esos casos, Pecheny destaca que:

“Un desafío suplementario proviene de que las voces y los portavoces a menudo se confunden. ¿Se está hablando de sujetos determinados o hablando en nombre de ellos? Las voces académicas no representan a un colectivo, del mismo modo que los portavoces de los movimientos sociales no apuntan a responder a criterios de coherencia y adecuación empírica –o cualquier criterio de cientificidad que se prefiera–. Los principios de legitimidad de unos y otros son distintos.
No obstante, presuponer sin más la separación de esferas científica y política como sugería Max Weber tampoco resuelve la tensión.
(…) Un primer presupuesto ético es tratar de escuchar atentamente a quienes los científicos sociales estudiamos. No para aceptar de manera acrítica lo que escuchamos, sino para dialogar de buena fe, corroborando informaciones y discutiendo los principios que regulan las acciones. Lejos está de la neutralidad una apuesta por defender la escucha y la expresión sinceras, la rigurosidad en la búsqueda y validación de los datos, y la crítica de las ideas circulantes sobre lo bueno y lo malo: es una apuesta ética que combina ideales científicos e ideales políticos democráticos” (Pecheny, 2008: 9-10).

Por otro lado, más allá de la discusión sobre la objetividad cognoscitiva, ocurre también que estos trabajos suelen relacionar períodos temporales más cortos. Caso contrario ocurre con los trabajos que se han realizado sobre la “historia de la homosexualidad”, donde si bien los períodos estudiados son más generosos, los mismos mezclan en su análisis vida social con política, como así también casos personales-individuales extraordinarios con historias grupales, a riesgo de esencializar la categoría “homosexualidad” al atribuirle una única “historia”. Esta ausencia de separación en esferas o dimensiones de estudio hacen que este tipo de trabajos carezcan, a mi entender, de un coherencia lógica para justificar que se esté hablando de una historia o de la “historia de la homosexualidad”.

En síntesis, la justificación, la relevancia y los propósitos principales de este trabajo serán los siguientes:

a) Brindar un trabajo de investigación que presente utilidad comparativa sobre los modos de envejecer de las minorías sexuales locales;

b) Aportar un material bibliográfico sobre el envejecimiento lésbico, gay y travesti y su relación con los hechos históricos recientes;

c) Contribuir a llenar el vacío bibliográfico que en la actualidad padece la sociología del envejecimiento en torno a los estudios sobre el envejecer lésbico, gay y travesti argentino analizado a partir de la reminiscencia de sus actores viejos.

Respecto al objetivo de la tesis, el mismo ha sido examinar en los cursos de vida de los y las mayores gays, lesbianas y travestis de los principales núcleos urbanos de nuestro país. De ese modo, analizando los puntos de inflexión que las personas viejas reconocen como significativos en sus trayectorias, se buscó resaltar las principales características sobre sus modos de envejecer. No obstante, en el próximo apartado se puede observar de manera sintética cuáles fueron los principales objetivos que guiaron esta tesis.

II. Objetivos

Objetivo General:

Indagar en las trayectorias y puntos de inflexión que caracterizan a los cursos de la vida de lesbianas, gays y travestis de las principales ciudades de la Argentina.

Objetivos Específicos:

I) Estudiar las percepciones que las personas viejas lesbianas, gays y travestis tienen respecto a su propio envejecer.
i.2) Analizar y describir las trayectorias, transiciones y puntos de inflexión (turning point) significativos que las personas atribuyen a sus propios cursos vitales.
i.3) Construir una tipología sobre los casos de envejecimientos
II) Dar cuenta de las prácticas y códigos de sociabilidad del grupo y su desarrollo (continuidad o modificación) a lo largo del tiempo.
III) Establecer el impacto que los procesos sociopolíticos acontecidos han tenido sobre este grupo.
iii.2) Indagar en el efecto que pudieran tener los cambios coyunturales en los cursos de vida de este colectivo.
IV) Examinar el lugar social que tienen las personas mayores LGBT
iv.2) Establecer la valoración que tiene la vejez en esta comunidad y si la misma dista de la imagen imperante en la sociedad toda.
iv.3) Analizar si la interconexión vejez-homosexualidad dificulta la integración e interacción en el endogrupo como en la sociedad.

III. Metodología

El método biográfico es hasta el momento una herramienta de gran utilidad para la sociología del envejecimiento a la hora de aprehender el testimonio de los actores viejos. Esta técnica permite a los adultos y las adultas mayores revisar su vida mediante la actividad reminiscente destacando u omitiendo distintos momentos pasados. De tal modo, el actor se convierte no sólo en personaje principal de su vida, sino también en narrador, escritor y corrector a la luz de los eventos actuales (Ricoeur, 2006). Asimismo, al darle sentido a algunos pasajes en su devenir, convierte a éstos en hitos significativos en sus trayectorias vitales.

De estos “puntos de inflexión” se vale el Paradigma del Curso de la Vida para esbozar su teoría, la cual postula que los múltiples eventos a los cuales estamos expuestos a lo largo de nuestra vida condicionarán un tipo de trayectoria diferencial, lo cual nos motiva a hablar de tipo de “vejeces” y “envejecimientos” y no de un único modelo.

Así, en las próximas líneas revisaré los principales preceptos de este enfoque, las potencialidades que ofrece para una sociología del envejecimiento y las técnicas que tenemos para reconstruir el dato quienes nos abocamos a la materia.

III.2

Esta investigación ha sido orientada por un diseño cualitativo de tipo descriptivo-exploratorio, ya que se persiguió identificar y construir sistemas clasificatorios y tipologías sobre los modos de envejecer, no partiendo de hipótesis previas a validar sino pretendiéndose “descubrir lo nuevo y desarrollar teorías fundamentadas empíricamente” (Vasilachis de Gialdino, 2006: 29). Por este motivo, a lo largo de esta tesis busqué establecer propiedades de (y entre) los objetos que se han puesto en discusión, reflexión, y no trazar relaciones causales entre las variables. Eso no invalida la intención de esbozar explicaciones sobre el vínculo entre los diferentes aspectos analizados y dimensiones que este proyecto presenta, como por ejemplo la relación que guardan la orientación sexual con los modos de envejecer o el impacto de los contextos sociales sobre las trayectorias de vida.

Acorde a los objetivos anteriormente planteados, un diseño cualitativo constituye el medio idóneo para la realización de esta investigación. Siguiendo a los autores que han abordado estas cuestiones, se puede justificar tal decisión. Señala Vasilachis de Gialdino que los investigadores cualitativos indagan en situaciones naturales, intentando dar sentido o buscando interpretar los fenómenos en los términos del significado que las personas le otorgan. Según la autora, la investigación cualitativa abarca el estudio, uso y recolección de una variedad de materiales empíricos –estudio de caso, experiencia personal, introspectiva, historia de vida, entrevista, textos observacionales, históricos, interaccionales y visuales– que describen los momentos habituales y problemáticos y los significados en la vida de los individuos (2006: 24-25).

Entre otros aspectos, los métodos cualitativos se caracterizan por su ostensible capacidad para describir, comprender y explicar los fenómenos sociales. Se intenta comprender, hacer al caso individual significativo en el contexto de la teoría, proveer de nuevas perspectivas sobre lo que se conoce, describe, explica, elucida, construye y descubre (Vasilachis de Gialdino, 2006: 28-29).

Por su parte, Maxwell le otorga diferentes finalidades a la investigación cualitativa, entre las que pueden incluirse la de comprender el significado que los actores atribuyen a sus acciones, entender el contexto en el que los sujetos actúan, detectar influencias y fenómenos no previstos y a partir de ellos generar futuras teorías fundamentadas, comprender los procesos que dan lugar a los sucesos y acciones, y desarrollar explicaciones causales válidas analizando la influencia de unos fenómenos sobre otros (1996: 17-20). Para tal cometido, la investigación cualitativa se basa en la comunicación, en la recolección de historias, narrativas y descripciones de las experiencias de otros. Esas perspectivas no deben analizarse de manera aislada. Las historias personales son formas de acción con sentido construidas bajo circunstancias concretas cuya realización se da en contextos específicos (Vasilachis de Gialdino, 2006: 31).

Para lograr captar estas historias personales debe decirse que en lo referido al tipo y características de las fuentes de información a utilizar, estas fueron primarias, mediante la realización de entrevistas en profundidad e historias de vida.

Estas historias de vida buscaron reconstruir el mundo de sentido de los actores a partir de su infancia, pasando por su juventud y mediana edad hasta llegar a la adultez. Para eso, se buscó procurar centrar las entrevistas en puntos de inflexión sociales (conocidos virajes políticos, económicos y culturares de la historia reciente), puntos de inflexión individuales (historia personal, lugar de origen, salida (o no) del closet, conformación (o no) de parejas, entre otras) y puntos de inflexión secundarios (de su grupo secundario, familias, redes, entre otros). Esto conduce nuevamente a mencionar al Paradigma del Curso de la Vida y la memoria, aunque esta vez desde su aspecto teórico-metodológico.

Los estudios de caso sobre la memoria en el ámbito académico local suelen estar orientados –casi de manera exclusiva– a la indagación y recuperación de testimonios sobre pasados tormentosos en la construcción identitaria de los sujetos, como por ejemplo los referidos a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. Si bien no discrepo de la utilización y el estudio de la memoria que hacen aquellos trabajos, quienes trabajamos con vejeces indagando en sus trayectorias de vida, entendemos que todos los grupos sociales tienen una memoria social e individual y que la misma, además de transmitirse intergeneracionalmente, se (re)crea a lo largo de la vida a la luz de los acontecimientos pasados y presentes, como un proceso constaste.

La “identidad narrativa”, tal como Ricoeur (2006) la entiende, es un concepto central para comprender esta cuestión. Para el autor, un sujeto al tiempo que es actor de su propia vida, es narrador, lector y corrector de la misma; resignificando o reapropiando aquella historia en el marco de los eventos pasados y presentes. La propia vida y memoria se presentan factibles de modificación en su relato e interpretación.

La memoria es de este modo activa. Es una práctica; un ejercicio. La memoria, así presentada, se nos enseña como un músculo, el cual si no se ejercita se atrofia. A ella podemos acceder mediante la reminiscencia de los actores; la evocación a la que interpelamos por medio del método biográfico e historias de vida (Arfuch, 2002; Urbano, 2011).

A tales fines el método biográfico es una herramienta idónea para recuperar el testimonio de las personas mayores, ya que posibilita a los viejos y las viejas –en términos de la identidad narrativa– revisar su vida por medio de la reminiscencia. A su vez, dicha revisión histórica sobre la propia trayectoria implicará una selección y una valoración. El actor viejo no sólo será narrador, escritor y corrector, sino que además en dicho ejercicio ponderará algunos hechos de su vida, transformándolos en hitos significativos. Estos sucesos cargados de sentido son los llamados “puntos de inflexión” en el estudio del Paradigma del Curso de la Vida.

Este enfoque teórico propone que los variados acontecimientos que nos atraviesan a lo largo de nuestra vida condicionarán un tipo de trayectoria diferencial y por consiguiente un modo de envejecer característico. A su vez, hablar de diversos tipos de envejecimientos nos lleva nuevamente a considerar múltiples tipos de vejeces y no una única tipología.

Como resumidamente se pudo ver, la propuesta teórica del Paradigma del Curso de la Vida gira en torno a cuestiones fundamentales de las ciencias sociales como el estudio de la memoria y a técnicas cualitativas como el método biográfico e historias de vida. En síntesis, el estudio del sujeto a través del tiempo y su representación sobre su propio devenir son algunos de los pilares básicos de este enfoque. De esta autopercepción de la propia vida del sujeto es de donde emergen los puntos de inflexión de los cuales el Paradigma del Curso de la Vida se vale para lograr dar cuenta de las disimiles trayectorias.

El paradigma teórico en cuestión, parte de la premisa de que la vejez es una construcción en el curso de la vida, siendo la diversidad su característica principal. Así, las múltiples dimensiones y variables que nos identifican son aspectos valiosos en los modos en los que se construye diferencialmente la vejez en el curso de la vida. Entre ellos, como vimos, podemos considerar diversas cuestiones como el género y la sexualidad, los recursos sociales y económicos, el nivel educativo, lugar de residencia, entre tantos otros, como así también la combinación de ellos. Estos impactarán en las formas de envejecer y por consiguiente en el tipo, calidad y esperanza de vida de las personas, lo cual motiva a conocer las trayectorias e historias de vida que las actuales personas añosas realizaron bajo otras coyunturas.

Profundizando estos supuestos, desde el Paradigma del Curso de la Vida el influjo del tiempo histórico y el valor que los actores le atribuyen son considerados puntos de inflexión (turning point) y constituyen, como se dijo, hitos significativos en la vida de las personas que operan como bisagra en el desarrollo de la trayectoria vital, dando como resultado un envejecimiento y una vejez diferencial. Asimismo, otro aspecto valioso de esta teoría es el de considerar las biografías a la luz de los cambios sociales, políticos, económicos, entre otros, analizando de este modo el impacto de los procesos sociohistóricos sobre determinados grupos humanos; combinando de esta manera tres instancias: el tiempo personal, grupal y social.

En el gráfico 1 puede observarse la superposición y coexistencia de estos tres tiempos.

Gráfico 1
(Elaboración propia)

Como señala Norbert Elias “el tiempo es una síntesis simbólica de alto nivel con cuyo auxilio pueden relacionarse posiciones en la sucesión de fenómenos físicos naturales, del acontecer social y de la vida individual” (2010: 40). Siguiendo esta propuesta, quienes trabajamos con vejeces desde este paradigma, esbozamos la sucesión de la vida del actor interpelado a la luz del “acontecer social”. Empero, es fundamental incorporar una tercera instancia al análisis y es la del tiempo grupal, mediando entre la historia social e individual.

El primer tiempo que se debe considerar es el social. El tiempo social, histórico, refiere a los acontecimientos sociales, políticos, culturales, económicos significativos no sólo para el individuo, sino para la sociedad de la cual es parte. Como podrá dilucidarse –y siguiendo una premisa de la sociología clásica– este tiempo, esa historia, nos es anterior a nosotros. Motivo por el cual nos es dado, nos trasciende y supera.

Sin orden jerárquico, ya que se trata de un ejercicio de reciprocidad, el segundo tiempo que debe considerarse es el individual. La historia personal consiste en aquellos hechos significativos de la propia vida que el actor ve como puntos de inflexión en su devenir. Estos pueden ser múltiples y variados, ya que se encuentran atados a la subjetividad del entrevistado. Sin embargo, los más comunes suelen ser fechas de nacimientos, fallecimientos, matrimonio, comienzo o finalización de alguna actividad (educativa, laboral, entre otras). Las pérdidas y ganancias, en un sentido amplio, suelen ser los puntos bisagras en los cursos de la vida.

El tercer tiempo que debe ser tenido en cuenta es el que compete a los grupos en los cuales el sujeto se inserta y el “medio ambiente” en el cual se desarrolla. Así, el tiempo grupal refiere a la historia de la familia, pero también a distintas redes sociales, grupos secundarios o “segundas familias” que el sujeto va formando. A su vez, este subgrupo tendrá su propia trayectoria, como así también una particular relación con el tiempo sociohistórico.

Por tal motivo es que, para captar su subjetividad y su desarrollo a lo largo del tiempo, los métodos biográficos e historias de vida se convierten en la herramienta predilecta de esta tesis.

En ese sentido, la elección por los métodos biográficos e historias de vida radica en que estas técnicas de recolección de la información, según Mallimaci y Giménez Béliveau, buscan describir, analizar y comprender los sucesos de la vida de una persona para interpretarla en su singularidad o como parte de un conjunto. La historia de vida se centra en un sujeto individual y tiene como elemento medular el análisis de la narración que este sujeto realiza sobre sus experiencias vitales. Asimismo, la reflexividad del investigador también juega un rol importante ya que “tiene que considerar en sus supuestos no sólo el contexto histórico y la posición del sujeto en la sociedad, sino también el propio lugar de quien escribe en el relato que contribuye a construir” (2006: 176).

Por otra parte, la intención de plantear un estudio sociohistórico centrado en el análisis de las trayectorias y cursos vitales de los actores, convierte a los métodos biográficos en una herramienta competente para estos objetivos, ya que, como propone Atkinson la historia de vida es el “método de investigación cualitativa para reunir información sobre la esencia subjetiva de la vida entera de una persona” (en Mallimaci y Giménez Béliveau, 2006: 176).

Los métodos biográficos presentan diferentes características a destacar. Una de ellas es el lugar central que ocupa el tiempo en una historia de vida. Estas técnicas, señalan Mallimaci y Giménez Béliveau, construyen su práctica en la relación entre un pasado, presente y futuro que expresa el relato del entrevistado, lo cual facilitará la comprensión de los procesos históricos y la representación de los actores sobre estos sucesos (2006: 177).

También, señalan los autores –emparentado con el enfoque de los tres tiempos propuesto para comprender el Paradigma del Curso de la Vida– es significativo el lugar de la familia en la vida de las personas, rompiendo así con la “ficción de los individuos atomizados”. La historia de vida permite reconstruir las trayectorias individuales a la luz de procesos sociales de mayor magnitud contextualizando a los actores y sus prácticas. En la historia de vida el investigador relaciona una vida individual con el contexto cultural, social y simbólico en el que transcurre y analiza cómo esa coyuntura influye y es transformada por esa vida individual. Sin embargo, más allá de la familia, existen otras instancias de socialización y dimensiones de la vida social cotidiana que intervienen condicionando esas trayectorias. En ese sentido, las relaciones laborales, familiares, religiosas, de género, políticas y educativas, entre otras tantas, deben ser tenidas en cuentas para comprender y analizar las trayectorias debido a que no estamos ante sujetos pasivos, sino con personas que toman decisiones que afectan esas trayectorias (Mallimaci y Giménez Béliveau, 2006: 177, 178, 180) y por consiguiente sus modos de envejecer.

Para Mallimaci y Giménez Béliveau una historia de vida debe ser tenida en cuenta como el resultado de múltiples redes de relaciones que atraviesan a los grupos humanos a lo largo de su vida y a las que se vinculan por diversas necesidades. Así, hablar de la vida de un actor implica echar luz sobre las sociabilidades en la que esta persona está inserta y que contribuye a generar con sus acciones. Implica problematizar el lugar de las familias, de los diversos grupos sociales e instituciones a las que se ha ligado y que forman parte de la experiencia de vida del sujeto (2006: 177).

Por otro lado, debido a que quienes nos abocamos a trabajar con historias de vida no buscamos representatividad estadística, en esta investigación se ha realizado un muestreo en base a criterios teóricos intencionales (para este caso específicamente la edad fue uno fundamental). Se trata de un muestreo selectivo donde se elige atendiendo rasgos considerados relevantes conceptualmente. Según Miller “el éxito de este muestreo es asegurar un rango de individuos que representen todos los tipos o grupos significativos para el fenómeno bajo estudio” (en Mallimaci y Giménez Béliveau, 2006: 187).

III.3

Asimismo, debe destacarse que se tratará de una investigación cualitativa de estudio de caso. Sobre la unidad de análisis debe decirse entonces que han sido los actores y sus trayectorias e historias de vida, como así también sus representaciones sociales, siendo por lo tanto la unidad de registro los agentes y sus discursos. La propuesta de esta investigación es entonces la reconstrucción de las trayectorias por medio de la historia de vida de los actores para así elucidar los modos de sus cursos de la vida.

Respecto al estudio de caso, siguiendo la lectura de Flyvbjerg, quien lo entiende como un análisis intensivo de una unidad individual (sea esta una comunidad o una persona), este nos permite obtener información confiable acerca de la clase más amplia a la que la unidad en cuestión pertenece: la comprensión de las causas de un fenómeno y su contexto. Asimismo, el autor caracteriza entre los puntos fuertes de este tipo de análisis su profundidad y su alta validez conceptual, como así también la capacidad que tiene esta metodología de brindar información útil en las etapas preliminares de una investigación, ya que proporciona hipótesis y abre interrogantes que podrán ser problematizados a la luz de un mayor número de casos (2011: 301-314).

Retomando lo dicho, como instrumentos de investigación se han privilegiado las historias de vida y entrevistas en profundidad a personas adultas (Ferrarotti, 2007). Se ha realizado un total de 100 entrevistas a personas gays, lesbianas y travestis mayores de 60 años, con excepción de las travestis, cuya integrante mayor tenía 50 años al momento de ser entrevistada. Las entrevistas e historias de vida fueron realizadas entre marzo de 2009 y octubre de 2014. Asimismo cada entrevistado/a, facilitó otros contactos en lo que se conoce como la técnica de bola de nieve.

Si bien cada una de estas entrevistas se han realizado de forma consensuada con las personas consultadas, en las mismas se renombró con un nombre de fantasía a quienes brindaron su testimonio a fin de preservar su privacidad e intimidad. A su vez, en los anexos de esta tesis se podrá encontrar una breve descripción de cada uno de los casos aquí estudiados.

Cabe destacar que las entrevistas apuntaron a conocer: la representación que los actores tienen sobre los diferentes períodos, su concepción sobre el envejecimiento propio y ajeno; su valoración sobre la salida del closet y la comunidad LGBT; si ha participado en militancia LGBT; cómo se nombra a sí mismo; a qué espacios de sociabilidad asiste o asistió, entre otras. La interpretación que hacen del pasado, como se dijo, es estudiada en el marco de la teoría propuesta por la identidad narrativa, donde el actor al tiempo que es escritor de su propia historia es quien la vive, lee y relee, realizando modificaciones y reinterpretándola en el devenir temporal (Arfuch, 2002: 93), resignificándola y resignificándose, metamorfoseando así sus propios cimientos identitarios (Ricoeur, 2006, Urbano, 2011).

Por su parte, la necesidad de problematizar la entrevista individual en su contexto tiene como meta pensar al hombre y su discurso en tanto proceso y no como un simple dato. Como señala Ferrarotti (2007) lo social implica una historicidad; una vinculación entre el texto y el contexto, por lo que la percepción del sujeto debe ser vinculada con su ambiente contextual.

En efecto, la preponderancia de los procesos sociohistóricos por sobre los sujetos es otra de las premisas que guía este trabajo, por lo que las trayectorias de los actores han sido estudiadas en cada apartado en relación con los contextos políticos, socioculturales y económicos en los que se inscriben.

Respecto a la población de estudio, para esta investigación se consultó a las organizaciones LGTB en tanto informantes claves. Éstas fueron quienes, mediante la técnica de bola de nieve, me pusieron en contacto con los primeros viejos y viejas gays, lesbianas y travestis, quienes a su vez generaron nuevos contactos.

A partir de los datos que arrojaron las entrevistas se construyó una muestra que buscó dar cuenta de lo relevante en esta esfera social y brindar utilidad como criterio de elección de futuros entrevistados. Por su parte, el modo de procesamiento de la información tanto de las entrevistas como de las historias de vida ha sido mediante una matriz de datos.

De esa manera, el interés principal estará puesto en rastrear las trayectorias, cursos e historias de vida de los viejos y las viejas. La observación de sus historias de vida tuvo como meta indagar en sus trayectorias personales a fin de encontrar elementos explicativos de sus envejecimientos.



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