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Barrio, clase y asociacionismo urbano[1]

Emergencia y consolidación de las Sociedades de Amigos del Barrio en San Pablo, 1953

Paulo Fontes

A fines de enero de 1946, desde la terraza del edificio del Banco del Estado de San Pablo –el más elevado de la ciudad aunque se hallaba en construcción–, la vista era, sin duda, imponente. Fiorello La Guardia, el famoso alcalde de Nueva York entre 1935 y 1945, había llegado a San Pablo por aquellos días para visitar dicho edificio. La Guardia era miembro de la comitiva estadounidense que había viajado a Río de Janeiro para asistir a la toma de mando del nuevo presidente de Brasil, Eurico Gaspar Dutra. Este último –un general del Ejército bastante conservador que formó parte del grupo que se opuso al apoyo brasileño a las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial–, había sido uno de los principales nombres de la dictadura del Estado Novo de Getulio Vargas y, gracias al apoyo fundamental de este, logró la presidencia del país en diciembre de 1945. Así, Brasil, tras quince años bajo el mando de Vargas, vivía eufóricamente este proceso de apertura política y redemocratización a partir del llamado a elecciones tanto presidenciales como para la consolidación de una nueva Asamblea Nacional Constituyente.

Aprovechando su presencia en el país, la Municipalidad de San Pablo invitó a La Guardia a conocer la ciudad. Interesado en hacer contactos con la importante comunidad local de italianos y probablemente curioso por la arrogante propaganda de los anfitriones que prometía la visita a la “ciudad que más crece en el mundo”, “al mayor centro industrial de América Latina” o, aún más, a la “Nueva York de América del Sur”, el antiguo alcalde norteamericano desembarcó en San Pablo el dos de enero de 1946. Su presencia en la ciudad no duraría más que algunas horas y la visita al edificio del Banco del Estado de San Pablo, cuyo formato imitaba al del Empire State Building, sería la atracción principal del día. La Guardia estaba acompañado por el alcalde local, Francisco Matarazzo Júnior, ítalo-brasileño heredero del mayor imperio industrial del país, y por varios miembros de la provinciana elite local, sedienta de reconocimiento internacional para su ciudad. Desde el piso 27, Fiorello La Guardia observaba con atención la metrópoli. Al mirar hacia la arbolada región burguesa de los Jardins y sus alrededores, habría dicho en italiano: qui se mangia [“aquí se come”]. En seguida, al girar el rostro y apuntar hacia el lado este de la ciudad lleno de humo, completaría: qui se lavora [“aquí se trabaja”].[2]

Aun cuando no sea posible confirmar la veracidad de las afirmaciones de La Guardia, la anécdota es sumamente representativa de la segregación social y espacial que ya presentaba la ciudad de San Pablo en aquella época y que se profundizaría aún más en los años venideros. La capital paulista y las ciudades en sus alrededores –lo que más adelante sería conocido como la región metropolitana o “Gran” San Pablo– vivían un boom industrial y una impresionante expansión urbana y poblacional, que tendría continuidad en las cuatro décadas siguientes y la transformaría en una de las mayores ciudades del mundo.

El desarrollo económico acelerado de aquel momento presentó nuevos desafíos a los trabajadores de San Pablo, tanto en el campo de la producción como en el de las condiciones de vida en general. La urbanización paulistana de este período, denominada por muchos analistas como “patrón periférico de crecimiento”, implicó en principio una fuerte segregación social al interior del espacio urbano. Las clases medias y altas vivían en los barrios más centrales y mejor equipados, mientras que los trabajadores y pobres en general eran desplazados hacia la vasta periferia de la ciudad.[3]

De este modo, por un lado, surgían y se agudizaban los problemas relacionados con la especulación inmobiliaria y con la infraestructura urbana en general, tales como transporte, saneamiento, pavimentación, alumbrado público, recursos para educación y salud, etc. Por el otro, se producían grandes transformaciones en el mercado de trabajo, producto de una acelerada industrialización y una mayor diversificación en el sector de servicios. Tales fenómenos interferían directamente en la vida de los trabajadores, provocando, entre otros aspectos, una gran movilidad geográfica, carestía de la vida, competencia, divisiones y divergencias internas en la clase obrera. Un intenso proceso de migración interna de trabajadores desde las zonas rurales a las ciudades alteró profundamente la composición social de la clase operaria, teniendo como resultado sustanciales cambios políticos y culturales.

En el plano político, el período entre 1945 y 1964 estuvo marcado por nuevas formas de vínculos entre los trabajadores y el Estado, caracterizados habitualmente a partir del concepto de “populismo” que establecía relaciones específicas en los conflictos y reciprocidades en un sistema dinámico de alianzas y disputas entre esos actores sociales.[4] En el contexto paulistano, tal fenómeno se tradujo no sólo en el laborismo de Getulio Vargas, sino también en la emergencia de una amplia gama de fuerzas y liderazgos políticos entre los cuales Adhemar de Barros y Jânio Quadros fueron sus mayores expresiones. Asimismo, la izquierda comunista, incluso en la clandestinidad durante la mayor parte del período, se mantuvo activa y relativamente fuerte en varias coyunturas.

Los trabajadores expresaron y confrontaron los desafíos de esta era por medio de una serie de estrategias. Sus redes de sociabilidad, la mayoría de las veces basadas en relaciones informales entre familiares, amigos, coterráneos y miembros de la misma comunidad inmigratoria, fueron fundamentales no solo en el proceso de migración de las zonas rurales hacia la ciudad –que atravesó una gran parte de los trabajadores–, sino también para hacer frente a las dificultades de la vida urbana y los dilemas del mundo del trabajo. Tales redes y relaciones informales se hallaban en la base de una verdadera “onda asociativa” y de la acción política experimentada por las clases populares en San Pablo en aquel período.[5] Los sindicatos fueron uno de los ejes principales del fuerte asociacionismo de los trabajadores, sin embargo, el fenómeno no estuvo restringido a ellos, ni fue exclusivo de los embates entre obreros e industriales. Por el contrario, las distintas asociaciones de barrio, recreativas, educativas, de beneficencia, étnicas, mutualistas, cooperativistas, religiosas y artístico-culturales formaron un complejo y heterogéneo abanico de organizaciones, que claramente expresaba un proceso de formación de una clase multifacética y con diferentes valores comunitarios. No obstante, a pesar de la diversidad de las asociaciones, es posible encontrar espacios de articulación e interacción entre ellas, particularmente en momentos críticos como huelgas y protestas.[6]

En este sentido, este artículo se propone investigar la acción de las organizaciones populares con base territorial, en especial aquellas vinculadas a las demandas de la población de los barrios obreros durante el breve gobierno municipal de Jânio Quadros, político electo gracias al fuerte apoyo de estos movimientos. Para ello, en primer lugar, se abordará el análisis de un corpus documental, que se encuentra en buena medida en proceso, compuesto por más de 250 procesos, que reúne cartas, pedidos, solicitudes y petitorios encaminados por las Sociedades de Amigos del Barrio (SAB) al gabinete del alcalde de San Pablo durante la gestión de Quadros en los años 1953 y 1954.

Esta documentación permite pensar de manera más compleja la situación de San Pablo en el período de la segunda posguerra y abrir una ventana para el estudio del cotidiano de la ciudad de los trabajadores, de los antiguos barrios industriales y de las nuevas y carenciadas periferias, lejos del progreso publicitado por sus elites. Asimismo, estos documentos revelan la percepción de “los de abajo” sobre el crecimiento urbano e industrial de la ciudad en aquel momento. De esta manera, este corpus documental se constituye en una fuente privilegiada a la hora de analizar la lógica y los repertorios de organización y acción popular, así como también para la comprensión de las dinámicas del asociacionismo de los trabajadores y su relación con las distintas fuerzas políticas que cortejaban esa audiencia, en particular el caso del denominado “populismo janista”.

San Pablo y Buenos Aires: algunas pistas comparativas

En primer lugar, antes del estudio específico de las SAB de San Pablo, es pertinente destacar algunos aspectos comparativos –aún incipientes– con los procesos de asociacionismo popular en la ciudad y la región metropolitana de Buenos Aires. Este enfoque, además de echar luz sobre el caso paulistano, tiene como fin situar estos objetos de estudio en un contexto más general dentro del campo de la historia social del trabajo global, y así contribuir con el enriquecimiento de la historia comparativa de la urbanización de las dos principales metrópolis de América Latina –aspecto relativamente poco explorado por los trabajos comparativos entre Argentina y Brasil–.

A lo largo de varias décadas, el asociacionismo popular basado en el territorio de los barrios ha sido una característica distintiva de la historia de los movimientos sociales y de la vida política de San Pablo y Buenos Aires, así como también de los municipios que forman la región metropolitana de ambas ciudades. Organizaciones de inquilinos, asociaciones de vecinos, sociedades de fomento, sociedades de amigos del barrio, organizaciones de villas miseria y favelas, clubes deportivos con fuertes vínculos locales, sociedades para la mejora de los distritos, entre otras, componen un mosaico bien diverso, complejo y rico de la vida asociativa de los trabajadores y trabajadoras en ambas localidades, con repercusiones políticas y sociales que excedieron al nivel local en varias coyunturas, y se colocaron en el centro del juego político en los dos países.

En ambas ciudades, a lo largo del siglo XX, se desarrolló una fuerte cultura e identidad barrial. Esta dinámica fue fundamental para los procesos de formación de clase y, frecuentemente, se superpuso con la construcción de un movimiento de trabajadores en términos más clásicos, articulado en torno a los sindicatos y partidos políticos. Ya a inicios del siglo XX, es posible percibir la profundidad de tales vínculos, por ejemplo si se indaga sobre la famosa huelga de inquilinos en Buenos Aires en 1907 o sobre el rol de las llamadas ligas operarias barriales en la no menos conocida huelga de 1917 en San Pablo.[7]

Los intensos procesos de urbanización e industrialización que atravesaron ambas ciudades profundizarían las articulaciones entre el mundo de la vivienda y el mundo del trabajo en la experiencia popular, y su comprensión en diferentes contextos y coyunturas. En este sentido, esas relaciones se tornan fundamentales para la comprensión de la trayectoria política de estos países y de fenómenos como el varguismo o el peronismo, o bien de versiones más locales como el janismo en San Pablo, la acción de las izquierdas, la del movimiento sindical y la de la Iglesia católica en contextos como el de las dictaduras militares y la redemocratización en los años setenta y ochenta.

Observar los casos paulistano y bonaerense permite señalar un punto interesante con respecto a la propia tradición académica y política de los trabajos sobre estos asociacionismos. Para el caso brasileño, sin dudas, el período de mayor intensidad de los estudios sobre los llamados nuevos movimientos sociales, entre los cuales las organizaciones populares con base territorial y simbólica –barrios, favelas, etc.– eran uno de los principales pilares, se dio a fines de los años setenta y en la década de 1980. Buena parte de la producción académica sobre el tema, sumamente influenciada por autores como Jurgen Habermas, Alain Touraine y Manuel Castells, entre otros, a cargo en su mayoría de sociólogos y cientistas políticos –la ausencia de historiadores en este debate en aquel período es notable–, enfatizaba la “novedad” de los movimientos surgidos en los años setenta. Tal novedad se expresaba en valores como la autonomía frente al Estado y a las fuerzas políticas, y en la organización democrática de “abajo para arriba”.[8]

Para construir lo “nuevo”, se remarcaba el contraste con supuestos “viejos movimientos sociales” del período anterior a 1964. Supuestamente, subsumidos al populismo del período, los movimientos sociales entre los años cuarenta y sesenta habrían sucumbido al clientelismo, incluyendo las asociaciones de vecinos, las asociaciones de villas miserias y las sociedades de amigos del barrio. José Álvaro Moises, en un trabajo que se tornó particularmente influyente en la materia, afirmaba que tales organizaciones eran la expresión política de una consciencia de “vecinos” que los alejaba de una consciencia de “trabajadores”, quedando demostrado el carácter incompleto del proceso de formación de clase en el país y sus deficiencias.[9]

Por su parte, los historiadores se han aproximado a esta temática recientemente, sobre todo en los análisis del período que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Además del fortalecimiento de aspectos metodológicos a partir de densas investigaciones con fuentes primarias, se desarrolló un campo común de estudios que enfatiza el papel del asociacionismo urbano en la construcción de un lenguaje de derechos y la importancia de su rol en la interacción con el poder local y la municipalidad, con mucho mayor peso y expresión de lo que supusieron los análisis que sobrestimaron la lógica clientelista. Estos trabajos plantean una mayor permeabilidad y porosidad del Estado que, a su vez, se construía como un lugar de demandas, sobre todo entre los años 1940 y 1960.

Es interesante remarcar que, para el caso de Río de Janeiro, varios de los estudios más sugestivos sobre el asociacionismo en las favelas entre los años 1940 y 1970 surgieron recientemente a partir de lo que podría denominarse una nueva historia urbana.[10] Sin embargo, en San Pablo, el interés por retomar la historia de las asociaciones de barrio en el período anterior a 1964 vino desde el campo de la historia social del trabajo[11] con el objetivo de comprender el papel del espacio en los procesos de formación de clase y analizar los procesos identitarios que articulan el universo del hábitat con el del trabajo. A pesar de la proliferación de estas nuevas tendencias en la literatura especializada, son diseminadas todavía miradas más tradicionales y estereotipadas sobre las asociaciones de barrio. En este sentido, es pertinente destacar como ejemplo que el reciente libro de James Holston, sumamente premiado y en varios aspectos excepcional e incitante, desestima enormemente al mundo del trabajo en la construcción de aquello que él denomina como ciudadanía insurgente en Brasil, refiriéndose en gran medida al asociacionismo popular paulistano.[12]

Por su parte, la literatura argentina sobre los movimientos sociales y el asociacionismo de barrio también presenta un gran debate conceptual centrado en la periodización. Si para los brasileños la supuesta era dorada de los movimientos sociales urbanos estaría dada por el período que va desde finales de los años setenta y la década del ochenta, en la Argentina esta se encontraría en el decenio de 1930. Así, de modo distinto que en Brasil, en Argentina en el período de la redemocratización de los años ochenta, los historiadores tematizaron de forma más activa el asociacionismo popular de los trabajadores y fueron a buscar en la década del treinta las raíces de una cultura cívica que se habría perdido. Leandro Gutiérrez y Luis Alberto Romero en su libro Sectores populares, cultura y política. Buenos Aires en la entreguerra –texto que se convirtió en una referencia sobre el tema–, argumentaron que el fuerte asociacionismo vecinal del período –con la proliferación de clubes de barrio, bibliotecas populares y sociedades de fomento en Buenos Aires en los años treinta– era justamente la expresión de una supuesta superación de formas organizativas basadas primordialmente en la clase y en la etnia, que habrían predominado en Buenos Aires hasta la década de 1920.[13] Es por esto que evitaron la denominación “trabajadores” y consagraron el término “sectores populares” para llamar a los grupos subalternos bonaerenses. La idea implícita en el análisis de estos autores plantea que el peronismo a partir de los años cuarenta, con su énfasis en una cultura política plebiscitaria, estatal y articuladora de un cierto lenguaje de clase, habría puesto fin a esta cultura cívica anterior y destruido las asociaciones populares como espacios de aprendizaje democrático.

Tal como ocurrió en Brasil, recientemente, una nueva generación de historiadores ha rediscutido –y en muchos casos cuestionado– esta visión en pos de un análisis de la historia y la experiencia de tales asociaciones en los períodos llamados “populistas” (ver, por ejemplo, los trabajos de Omar Acha, Nicolás Quiroga, Hernán Camarero, Rosa Aboy, Anahí Ballent, entre otros).[14] Muchos de estos historiadores rechazaron la idea de una separación radical entre la sociedad civil y el Estado, mostrando que el Estado peronista abrió espacios para la articulación y rearticulación de varias demandas populares. Asimismo, tal como parte de la literatura brasileña ha enfatizado, no existió necesariamente un carácter excluyente entre una identidad popular/de barrio y una obrera/de clase. A pesar de la heterogeneidad socio-ocupacional, muchos barrios se reconocieron y fueron reconocidos como obreros o de trabajadores. Popular, obrero y trabajador podían ser identidades complementarias y no necesariamente en disputa.

En un sentido más amplio, este artículo dialoga con aquellos trabajos que se proponen repensar la tradición asociativa en Brasil. En contraposición con un enraizado “sentido común” académico y político que resalta una fragilidad organizativa ancestral y cultural del pueblo brasileño, varios trabajos han destacado una larga y fuerte tradición de formas asociativas –durante la esclavitud, mutualistas, urbanas, de clubes, etc.–, así como también han dado cuenta de formas organizativas mucho más plurales y culturalmente más amplias que aquellas de los consagrados modelos políticos de matriz europea o norteamericana.

En nuestro caso específico, se aborda un nuevo repertorio de organización popular que se consolidó en San Pablo después de la Segunda Guerra Mundial, considerando los problemas de los barrios y las asociaciones de base territorial como ejes centrales. El lenguaje de estas formas organizativas se apoyó fuertemente en un vocabulario clasista, en el cual la condición de vecino se articuló con la de trabajador y portador de derechos.

Las Sociedades de Amigos del Barrio y Jânio Quadros[15]

Las asociaciones de vecinos de los barrios populares en San Pablo tienen una larga historia, aunque poco estudiada. Es posible encontrar referencias sobre las llamadas ligas operarias de barrios como Mooca, Brás y Lapa a inicios del siglo XX. Estas organizaciones parecen haber desempeñado un papel importante en la movilización de vecinos de conventillos y en las acciones directas de aquel período, tal como lo demuestra la famosa huelga de 1917.

No obstante, las organizaciones de vecinos que tuvieron como principal referencia el territorio específico de un barrio comenzaron a proliferar recién en la segunda posguerra. Los denominados Comités Democráticos y Populares (CDP) de los barrios, alentados e influenciados por el ascendente Partido Comunista de Brasil (PCB), rápidamente se esparcieron por las áreas obreras de la ciudad, articulando un vasto conjunto de demandas de mejoras urbanas, de ampliación de la democracia local y de gestión urbana.[16]

La experiencia de los CDP, aunque fue breve y permanentemente tensionada por los intentos de control por parte de la dirección del PCB, fue fundamental para colocar en la esfera pública las crecientes reivindicaciones por el “derecho a la ciudad”, formulada por los sectores populares. Asimismo, el surgimiento de las Sociedades de Amigos del Barrio (SAB) en la ciudad hacia fines de los años cuarenta sería también un elemento esencial para la emergencia de una nueva forma organizativa del asociacionismo popular territorializado en San Pablo.

En un contexto de vacío político provocado por el decreto que prescribía al PCB –y su consecuente paso a la clandestinidad en 1947–, el emergente liderazgo político de Jânio Quadros consiguió, como ningún otro en la ciudad, capitalizar y articular su fuerza con el movimiento asociativo basado en los barrios populares de la metrópoli. Este fuerte impulso inicial marcó decisivamente la meteórica e impresionante carrera de Quadros que, en menos de trece años, pasó de ser un modesto concejal de San Pablo a presidente de la República –siendo sucesivamente electo concejal, diputado estatal, alcalde, gobernador, diputado federal y presidente–.

Habiendo sido uno de los políticos más controversiales de la historia brasileña y con un estilo peculiar, la memoria histórica de Jânio Quadros quedó marcada, principalmente, por su sorprendente renuncia a la presidencia de la República en agosto de 1961. Personalista y autoritario, Jânio zigzagueó por todo el espectro político nacional. Si su carrera política comenzó fundamentalmente en la izquierda, con el apoyo de socialistas –inclusive de corrientes trotskistas– y de los sectores más progresistas de la democracia cristiana, incluyendo también varios coqueteos con los propios comunistas, Quadros caminó progresivamente, aunque nunca de modo claro y resoluto, hacia la derecha del escenario político nacional. En las elecciones presidenciales de 1960, contó con el apoyo decisivo de los sectores conservadores liderados por la UDN de Carlos Lacerda que veía en Quadros la oportunidad de, finalmente, derrotar a los herederos del varguismo.

Mientras en los medios políticos se divulgaba el chiste de Afonso Arinos que llamaba a Jânio de “la UDN mamada”,[17] en el mundo académico –en particular entre los años sesenta y ochenta cuando las teorías del populismo se inspiraron en la obra de Francisco Weffort–, Quadros sería identificado como un “populista de derecha”, carismático, manipulador de las masas y digno representante del moralismo de la clase media baja. En la última década, sin embargo, varios estudios problematizaron esta caracterización política de Jânio Quadros consagrada por buena parte de la historiografía.[18]

Por una cuestión de extensión, no es posible realizar un estudio detallado de la carrera política de Jânio o del fenómeno del janismo. De todos modos, los análisis del “sistema político populista” en Brasil formulados por John French y las ideas de Alexandre Fortes –que, a partir de las reflexiones de E. P. Thompson, aborda la relación entre la acción histórica de los trabajadores y los liderazgos demagógicos– ofrecen pistas sumamente interesantes para este tipo de investigación.[19] No obstante, este trabajo se orienta a la comprensión de cómo las organizaciones de vecinos tuvieron un papel decisivo en la construcción de la trayectoria política de Jânio Quadros en estos primeros años, así como también de qué manera las Sociedades de Amigos del Barrio, en el breve período de su gestión como alcalde en 1953 y 1954 –administración por cierto muy poco estudiada–, se estructuraron y articularon un fuerte discurso asociativo y reivindicatorio en el cual la identidad de trabajadores era un elemento discursivo central.

Concejal en San Pablo por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) a fines de los años cuarenta,[20] Jânio Quadros inició su carrera política como feroz opositor al entonces gobernador Ademar de Barros y al Partido Social Progresista (PSP). Sin autonomía administrativa –recién sería recobrada en 1953–, en aquel período, la capital paulista era dirigida por alcaldes nombrados por el gobierno del estado. El concejal Jânio se destacó por sus críticas ásperas, las denuncias de corrupción y su desobediencia a los alcaldes designados por decisión de Ademar y su partido.

Sin embargo, el tratamiento de los temas y problemas de los vecinos de los barrios periféricos de San Pablo en la Cámara Municipal sería lo que transformaría a Jânio Quadros en uno de los políticos más conocidos de la ciudad y marcaría, definitivamente, su carrera política a partir de ese entonces. Quadros, probablemente, fue el político en San Pablo que mejor supo captar la creciente demanda por mejoras urbanas, bienes y servicios por parte de los trabajadores residentes en los suburbios y regiones pobres de la ciudad. Transformó, con un estilo particular, tales demandas en su bandera principal y con ello conquistó una enorme popularidad y prestigio.[21]

Los discursos de Jânio en la Cámara denunciaban los numerosos problemas que vivían cotidianamente los trabajadores de la capital. La carestía, los abusos cometidos por comerciantes inescrupulosos, la falta de vivienda y transporte, los atrasos de los trenes, entre otros, eran temas constantes y vehemente repetidos por el concejal. La Light, la empresa que en ese entonces poseía la concesión de la distribución de energía eléctrica en la ciudad, era especialmente criticada y frecuentemente atacada por Jânio. Él priorizó a los barrios populares como elemento central de su acción. Al politizar la difícil rutina de sus vecinos y reivindicar sus derechos como habitantes de la ciudad, se perfiló cada vez más como una especie de paladín de la periferia paulistana.

Por otra parte, Jânio también innovó al no restringir el debate público de tales cuestiones al ámbito de la Cámara. Periódicamente, visitaba diferentes barrios paulistanos, veía de cerca la situación y oía las demandas y quejas de sus habitantes. En poco tiempo, se aproximó a una serie de organizaciones locales. Con el apoyo del diario A Hora,[22] Jânio visibilizó las cuestiones más candentes de cada región de la ciudad, expuestas en las páginas del periódico y relatadas con el habitual vigor del concejal en el parlamento paulistano.

Las visitas a los barrios se convirtieron en materia prima principal de la acción política de Jânio, ya que permitían articular una serie de relaciones y apoyos en clubes y asociaciones de los barrios, así como también establecer un contacto directo con un gran número de trabajadores poco acostumbrados a ver políticos cerca fuera de los períodos electorales. Con estos contactos, Jânio Quadros fue construyendo una imagen de político distinto, la de un hombre simple y accesible, verdaderamente próximo, e interesado en la vida y los problemas de los habitantes pobres de la periferia.[23]

Considerado un buen orador, Jânio, con su estilo y teatralidad propia, manipulaba muy bien símbolos y temas que, de algún modo, lo identificaban con la población de las localidades más pobres de la ciudad. Desde su campaña para concejal en 1947, Quadros percibió la importancia del contacto directo con la población a través de reuniones, visitas y mítines en los barrios periféricos. La experiencia política del PCB en los años anteriores había demostrado para varios políticos que cortejaban las mismas bases operarias, como el propio Jânio, cuánto podían rendir estos encuentros en términos de popularidad y frutos electorales.[24] Además del contenido político en sí, Quadros, como pocos, supo explotar el carácter lúdico que los trabajadores de la periferia atribuían a los mítines.

Al enfatizar la honestidad y la lucha por la moralidad administrativa como banderas políticas, en el imaginario popular, Jânio ampliaba aún más la brecha entre él y el gobernador Ademar de Barros, considerado como corrupto –y cuyos propios correligionarios fueron los autores de la famosa expresión: “roba pero hace”–. Asimismo, de este modo se diferenciaba de la máquina política del PSP, famosa por el clientelismo, el favoritismo y por un accionar muchas veces violento en la lucha política local. Así, en torno de la figura de Quadros se fue construyendo un aura de “autoridad moral” –que muchas veces degeneraba en un autoritarismo de hecho–. Esta imagen era percibida por la mayoría de los habitantes de la ciudad, en particular los más pobres, como la definición de un político diferente, ético y efectivamente preocupado por sus problemas y reivindicaciones. Como comentó un analista, “él creaba de esta manera […] su propia imagen de ‘consciencia de autoridad’ y de vigilante justiciero, refugio de los débiles y los desfavorecidos. Con esta imagen, conquistaría el corazón de la ciudad”.[25]

Aunque los problemas en los barrios y regiones periféricas de la ciudad, junto a las cuestiones relativas a la honradez administrativa, fueron los temas centrales de su acción parlamentaria, no faltaron actitudes de apoyo por parte de Jânio a huelgas y protestas obreras contra aquellos que él clasificaba como “patrones prepotentes y usureros”, así como también realizó numerosas críticas a las medidas represivas contra el movimiento sindical del gobierno de Dutra. En sus discursos, Quadros, denunciaba frecuentemente las precarias condiciones de trabajo en varias industrias paulistanas y reclamaba el cumplimiento de la legislación laboral. Ya como diputado, a inicio de los años cincuenta, defendió efusivamente las reivindicaciones de ferroviarios y bancarios en huelga. El antiguo líder sindical Luiz Tenório de Lima, el “Tenorinho”, recuerda que Jânio obtuvo un gran provecho político del paro bancario de 1951. “Él se aprovechó de la huelga”, escribió Lima. “Salió al frente de los huelguistas y dijo una frase que se tornó muy famosa en la época: ‘un pan más para los bancarios, un habano menos para los banqueros’”.[26]

Esta performance política de Jânio posibilitó que, en pocos años, se convirtiera en uno de los hombres públicos más populares de la ciudad. En 1950, fue el candidato más votado para la Asamblea Legislativa con 17.840 votos. En el escenario político local, el perfil de Jânio se encontraba claramente en el espectro de la izquierda. Se hallaba próximo a los parlamentarios del Partido Socialista Brasileño (PSB) y, aunque declaraba ser anticomunista, conquistó simpatías al interior del PCB al defender tanto a las huelgas por mejoras salariales como al movimiento por la paz llevado adelante por el partido durante la guerra de Corea. Es más, Jânio protestó también por el encarcelamiento de la tejedora comunista Elisa Branco, que había sido detenida por participar de una manifestación contra el envío de tropas brasileñas a Corea.[27]

Así, cuando la capital paulista recuperó su autonomía administrativa y se determinaron las elecciones para alcalde en marzo de 1953, Jânio Quadros emergió como un político con una vasta red de apoyo en los barrios populares a través de organizaciones locales como las Sociedades de Amigos de los Barrios (SAB) que se habían comenzado a organizar. Además, Quadros estaba también en condiciones de recibir la adhesión de otras corrientes políticas como la del PSB y un amplio sector del PTB, que había roto con la candidatura oficial de Francisco Antônio Cardoso y que inclusive nombró al candidato a vice en la lista de Jânio: el general Porfírio da Paz.

A pesar de esto, el mundo político recibió inicialmente la candidatura de Jânio a la municipalidad paulistana como una fanfarronada. Francisco Antônio Cardoso, secretario de Salud del gobierno de Lucas Garcez, parecía un candidato imbatible. Apoyado por una coalición de siete partidos (PSP, PSD, UDN, PTB, PRP, PR y PRT), que prácticamente reunía a las principales fuerzas políticas del estado, Cardoso era el gran favorito de los gabinetes y de la prensa. El PCB apoyó la candidatura de André Nunes Júnior, exconcejal del PTB que había apoyado a la Alianza Autonomista por la Paz y contra la Carestía, de inspiración comunista. El vice de Nunes Júnior, que competía por el PST era Nelson Rustici, presidente del Sindicato de Textiles de San Pablo.

Usando el slogan “chirolas contra millones”,[28] haciendo referencia a los grandes recursos económicos de la candidatura de Cardoso y utilizando el famoso símbolo de la “escoba” –que barría la corrupción–, Jânio realizó una campaña que sintetizaba los principales temas de su carrera hasta ese entonces. Trajo al debate público las demandas de los habitantes de la periferia, predicó sobre la honradez de la administración y, con animados mítines y vehementes discursos, entusiasmó a la población de San Pablo. Su victoria fue avasallante. A medida que se adentraba cada vez más en la periferia, mayor era la cantidad de votos que había recibido Quadros, que solamente fue derrotado en el barrio rico Jardim América. Analizando esta elección, el sociólogo Fernando Henrique Cardoso dijo que con Jânio la periferia de la ciudad –a la cual, en tono jocoso, llamó “fondo de la olla de la sociedad”– “se hizo presente en la vida pública”. Para José Álvaro Moises, la elección de Quadros inauguraría al “barrio como unidad política”. En total, Jânio obtuvo 65,8% de los votos.[29]

1953: La “Revolución del 22 de marzo” y los “generales victoriosos”

La elección de Jânio Quadros para la Municipalidad de San Pablo fue percibida por los contemporáneos políticos como un verdadero terremoto político. La expresión “Revolución del 22 de marzo”, adoptada por los seguidores del alcalde recién electo, hacía referencia no solo al día de la elección, sino también a la profundidad de las transformaciones pretendidas. La victoria janista mostraba a viva voz la insatisfacción popular que ya no podía ser ignorada. Los editorialistas de O Estado de São Paulo, diario que apoyó la candidatura de Francisco Cardoso, confesaban que estaban sorprendidos pero reconocían que además de Jânio Quadros,

… los generales victoriosos el domingo [en la elección] en San Pablo fueron la inflación que desvaloriza la moneda y encarece la vida, la falta de energía eléctrica, la falta de tranvías y buses, el aumento del precio del arroz y el feijão, la existencia de sótanos, conventillos y favelas, la falta de abastecimiento de agua y redes cloacales, la insuficiencia de la asistencia médico-hospitalaria y tantos otros males similares.[30]

Pero los “generales victoriosos” siguieron actuando. A la semana siguiente de la elección, una huelga de gran proporción paralizó las principales industrias de la ciudad en un amplio movimiento de protesta que tomó a San Pablo por casi un mes. Conocida como la “Huelga de los 300 mil”, el paro fue en gran medida articulado y organizado a partir de las bases de los sectores textil, metalúrgico, gráfico, entre otros, en las fábricas y los barrios obreros.[31] La huelga impactó fuertemente en el movimiento obrero de San Pablo y de todo el país, iniciando una nueva fase de ascenso organizativo y de presencia pública del sindicalismo. En pocos días, en las urnas y en las calles, las elites económicas y políticas de la ciudad eran sorprendidas por la vitalidad de la acción popular.

En una ciudad cada vez más segregada socialmente, las demandas por una vida mejor en los barrios y distritos populares amplificadas durante el período electoral y en las huelgas operarias, rápidamente resonarían en los oídos del alcalde que había sido electo como el “paladín de la periferia”. Al mismo tiempo, presionado por las expectativas que él mismo había colaborado a crear así como también políticamente interesado en la estructuración de una base política sólida, Jânio buscó profundizar aún más su relación con las SAB e intentó desarrollar un programa de mejoras públicas, además de responder, de algún modo, a las numerosas demandas de bienes y servicios urbanos de la población suburbana.

En este sentido, las cartas, petitorios, solicitudes, etc., directamente dirigidas al gabinete del alcalde, se constituyen en fuentes privilegiadas para la comprensión de la relación entre la creciente dinámica asociativa y reivindicatoria, y la acción de una de las principales personalidades del sistema político populista del país en un momento decisivo de afirmación de su liderazgo y estructura política. Algunos de los procesos analizados contienen presupuestos, estatutos, actas de reuniones y otros documentos que permiten un examen pormenorizado de la estructura de esas asociaciones, de su vida y de sus embates políticos internos. Además, las descripciones y textos sobre los barrios representados revelan un rico material sobre las formas de sociabilidad, así como también sobre las tensiones y los diferentes clivajes existentes en estas comunidades.

Al indagar este tipo de documentación, se destaca de inmediato el crecimiento exponencial de las demandas por parte de las sociedades después de abril de 1953, al mes de la toma de posesión del cargo de Jânio Quadros. El envío de cartas y solicitudes de las SAB directamente a los alcaldes precede al gobierno de Jânio, sin embargo, es durante su administración en la cual, aparentemente, se convertiría en una práctica corriente. En el breve período de su gobierno –Quadros se retiró de la municipalidad en julio de 1954 para presentarse como candidato a las elecciones para gobernador del estado, en las que salió victorioso–, el gabinete del alcalde recibió una verdadera “avalancha” de pedidos y pleitos por parte de los habitantes de los más variados distritos populares de la ciudad. La mayoría de estos eran enviados a través de las Sociedades de Amigos del Barrio.

De algún modo, era esperable que eso ocurriera. Como se ha mencionado y citado a partir de autores con distintas perspectivas, la campaña electoral de Jânio en 1953 fue asociada fuertemente al creciente movimiento de estructuración de las asociaciones de vecinos en San Pablo, en particular las SAB.[32] La victoria de Jânio aceleró aún más ese proceso. A juzgar por las fechas de las fundaciones presentes en los logotipos de las cartas enviadas al alcalde, varias de las “Sociedades de Amigos” –el término de “barrio” fue agregado posteriormente, en su gran mayoría– fueron justamente creadas en los meses subsiguientes a la elección de Quadros.

Consciente del potencial político de las sociedades y, claramente, interesado en mantenerse próximo a ellas, el propio alcalde alentó el protagonismo reivindicatorio de estas asociaciones. En un petitorio con más de seis mil firmas dirigido a Jânio, enviado por la Sociedad de Amigos de Vila Izolina Mazei, los vecinos del barrio, “todos pobres operarios”, pedían una serie de mejoras para la región y recordaban el discurso “solemnemente pronunciado en la Sociedad de Amigos de Moinho Velho y publicado en [el diario] A Gazeta”, en el cual Jânio “pedía que sus representados debían formular sus pedidos con respecto a las mejoras públicas siempre que fuera posible a través de sus SOCIEDADES DE AMIGOS DEL BARRIO” (sic).[33]

Aparentemente, Jânio tomó en serio sus palabras. La mayoría de las solicitudes analizadas contenía anotaciones del propio puño del alcalde exigiendo providencia por parte del sector burocrático responsable por el área demandada. Debajo de las anotaciones era frecuente el uso de un sello con la palabra “urgente”. Otras veces, el sello era aún más incisivo, como el que decía “determinación-alcalde” seguido del término “atender” y la firma de Jânio Quadros.[34]

Todos los pedidos se encaminaban en un proceso particular que pasaba por los distintos órganos responsables al interior de la maquinaria administrativa del municipio. Sin embargo, muchas veces el mero proceso burocrático no dictaminaba el destino de la solicitud. En algunas situaciones, cuando la opinión técnica, por alguna razón, era negativa, pero el interés político del alcalde iba en la dirección contraria, los consejos de los supuestos peritos eran rápidamente descartados.[35]

Cuando la resolución era rápida y positiva, era común que el propio alcalde dirigiera la carta de respuesta a la Sociedad de Amigos. Eso era aún más común en las situaciones en las que los pedidos se referían a la intermediación del alcalde con respecto a las concesionarias de telefonía (Companhia Brasileira de Telefones) o de energía eléctrica (Light) para la provisión de teléfono en los barrios –normalmente era para su instalación en la farmacia o en la panadería de la región– o de alumbrado público. Estos casos, que prescindían de una acción directa de las secretarias o departamentos de la municipalidad, eran ocasiones muy propicias para Jânio para vestir su capa de paladín y presionar a empresas como Light, blanco de sus virulentos ataques desde los tiempos en los que era concejal. Como lo demuestra su preocupación, el alcalde era muy rápido en estos casos.

Los directores de la Sociedad de Amigos de Vila Olímpia, por ejemplo, en una carta del día 12 de abril de 1954, solicitaban al alcalde un teléfono público en una panadería del barrio, resaltando lo que “ya explicamos a V. Excia. verbalmente, que la parte baja del barrio no cuenta ni siquiera con un teléfono, lo que imposibilita las comunicaciones urgentes” (la cursiva es mía). Dos días después, Jânio ya había enviado una respuesta a la Sociedad afirmando que ya había solicitado la línea y el aparato telefónico. En este caso, la solicitud del alcalde a la compañía telefónica no garantizaba necesariamente una expeditiva atención del pleito, sin embargo, era una señal evidente de que existía un canal de comunicación abierto con la máxima autoridad del municipio, que, a su vez, demostraba una gran personalidad además de presteza frente a los llamados de la población.

Las demandas de las SAB proporcionan un cuadro muy rico sobre las enormes carencias de infraestructura urbana y las dificultades cotidianas de la mayoría de la población de la orgullosa “metrópoli del trabajo”. De este modo, se exigía la participación efectiva en el decantado progreso y desarrollo de San Pablo, el “derecho a la ciudad”. Al final, como remarcaban los directores de la Sociedad de Amigos de Vila Gumercindo, al presentar sus reivindicaciones en un requerimiento enviado al alcalde el 24 de junio de 1953, “no poseemos nada de aquello que un barrio de una ciudad moderna debe tener”.[36]

Solicitudes de pavimentación de calles, de instalación de teléfonos, de alumbrado público, de recolección de residuos, de una feria municipal para el abastecimiento de frutas, verduras y carnes, de creación y extensión de líneas de buses, constituían la mayoría de los pedidos. Se pedía desde la instalación de parques infantiles y guarderías en los barrios, a veces con indicaciones detalladas –incluyendo mapas– sobre cuál era el mejor lugar para hacerlo, a petitorios para la colocación de cortinas y persianas en el grupo escolar de la región.[37]

Además de ser órganos de reivindicación y movilización de los habitantes de los barrios, las Sociedades de Amigos también eran espacios de sociabilidad y ocio. Muchas de ellas, como demuestran varios estudios, nacieron o se asociaron a clubes locales de deportes –fútbol amateur especialmente–, de danzas y de diversión en general.[38] Es por ello que no debe sorprender encontrar en medio de tantas reivindicaciones de mejoras urbanas, pedidos de permiso por parte de la Sociedad de Amigos do Tremembé y de la Zona da Cantareira “para la realización de 4 bailes carnavalescos y 2 matinés infantiles en las farras de los días de Carnaval”, en febrero de 1953.[39]

Los canales que se abrían entre las SAB y el poder público municipal también eran percibidos por otras instituciones y organizaciones locales que, de igual manera, enviaron sus pleitos específicos a través de estas sociedades, Esto fue lo que hizo, por ejemplo, el padre Antonio de Fillipo que pidió a Egisto Domenicali, presidente de la Sociedad de Amigos da Vila Palmeiras que solicitara al alcalde “el empedrado del área enfrente a la parroquia [del barrio]”.[40]

Una parte importante de los procesos se refiere a solicitudes de obras de mejoras urbanas, en particular la pavimentación de calles y construcciones en general. Tener la calle pavimentada era, generalmente, una condición preliminar para la lucha para otras mejoras, como el alumbrado y el transporte público. Además, ni bien asumió la municipalidad, Jânio lanzó un “Plan de Emergencia” (PE) destinado a la ejecución de obras públicas, en particular la pavimentación de calles. Ello alentó la acción de varias SAB, que comenzaron a reivindicar la inclusión de las calles de sus barrios en el PE municipal.

Ese fue el caso de la Sociedad de Amigos Unidos das Vilas –que reunía los barrios de Casa Verde, Santana y Nossa Senhora do Ó–, fundada el 12 de marzo de 1953 –diez días antes de la elección de Quadros–. Firmado por el presidente de la SAB, Álvaro Leite, el documento enviado al alcalde el día 14 de junio de 1953, solicitaba “proceder sobre las mejoras necesarias para la calle Gonçalves Figueira” localizada en el barrio de Casa Verde “a la derecha del Parque Infantil que se está construyendo en esa vecindad […] encuadrándose en el Plano de Emergencia”.[41]

Estas intervenciones directas en el cotidiano de los vecinos, aparentemente pequeñas y en varias ocasiones resultado de las presiones que ejercían las SAB, reforzaron aún más la imagen de Jânio como político “amigo del pueblo […] principalmente y en particular amigo de los pequeños y de aquellos que luchan sol a sol para ganarse el pan de cada día”.[42] La mejora de calles donde vivían y transitaban quedó grabada en la memoria de muchos de los antiguos vecinos de los barrios periféricos. João Freitas Lírio, por ejemplo, habitante de São Miguel Paulista desde 1950, considera la elección de Quadros un hito para la región. Jânio, comenta Lírio, “llegó aquí y asfaltó, empedró la calle de la fábrica, esa de ahí de la estación […] Con él las cosas comenzaron a mejorar”. Eduardo Rosmaninho, antiguo habitante de Bosque da Saúde, también pensaba que Quadros fue el “primer hombre público que hizo algo por la región”, ya que fue él quien “asfaltó las primeras calles, organizó la recolección de basura, la primera feria municipal de frutas, verduras y carnes”.[43]

El lenguaje de la mayoría de las peticiones, cartas y petitorios no se acercaba en absoluto a la idea de pedido de “favor”.[44] El tono era, en general, respetuoso y formal. Los agradecimientos y elogios al alcalde –su “alto espíritu público” y “elevado sentido de justicia”–[45] abundaban. No obstante, no faltaron reclamos y referencias a las promesas hechas por el alcalde cuando estaba en campaña o en alguna visita realizada en el barrio. Los contactos personales realizados anteriormente con los políticos o las visitas de los vecinos a los gabinetes de las autoridades eran, en la medida de lo posible, realzados en las correspondencias. De esta manera, los directores de la Sociedad de Amigos de Vila Ipojuca, al solicitar la instalación de una feria municipal de frutas, verduras y carnes al “Doctor Profesor Alípio Correia Netto”, Secretario de Higiene de la administración de Jânio, recordaban que la carta enviada se destinaba a reforzar “lo que personalmente tuvieron oportunidad de contarle”.[46]

Conclusiones

Intrigados con el fenómeno del janismo, autores como Aziz Simão y José Álvaro Moises enfatizaron que la relación de Jânio Quadros con los trabajadores residía fundamentalmente en su condición de habitantes del municipio. No obstante, fue usando la retórica obrera que muchas veces los vecinos representados en las SAB reivindicaron sus derechos frente al alcalde. Reiteradamente, era destacada la condición de “barrio obrero” en la mayoría de las cartas y peticiones. “El gran número de obreros, muchachas y hombres” que vivían en Vila Independência en Ipiranga era resaltado no solo por la SAB local. La SAB de Vila Gumercindo también remarcaba que el barrio estaba compuesto por una población trabajadora “de más de 10 mil habitantes” y los vecinos de Vila D. Pedro II se llamaban a sí mismos como “humildes trabajadores” que buscaban “justicia”.[47] No solo en calidad de habitante de San Pablo, sino también como trabajador, se exigía el derecho a la ciudad.

Las conexiones de Jânio con las SAB cumplían un papel fundamental en la construcción de su imagen de político, en la creación de canales de vínculos entre Quadros y la población, y en la estructuración de una maquinaria política fiel y aceitada con la cual el futuro presidente contaría por muchos años. Varios de los presidentes y directores de las Sociedades de Amigos seguirían siendo fervorosos janistas y algunos de ellos llegarían a construir una carrera política. Sin embargo, considero que uno de los errores frecuentes por parte significativa de la bibliografía sobre el tema, tanto la más antigua[48] como la más reciente,[49] fue el de reducir a las SAB a meras organizaciones clientelares, basadas únicamente en la lógica del “intercambio de beneficios materiales por votos”,[50] siendo, por lo tanto, uno de los principales ejemplos de los esquemas populistas –en el caso de San Pablo, representado por el janismo– de manipulación y cooptación.

Tal perspectiva ha sido intensa y convincentemente criticada por autores como Adriano Duarte y Murilo, entre otros. Asimismo, el estudio de la trayectoria de las Sociedades de Amigos del Barrio en San Pablo a lo largo de los años de 1950 y 1960 muestra claramente que, aunque la influencia janista haya permanecido de manera fuerte, varias fuerzas políticas, incluyendo comunistas y otros grupos de izquierda, pasaron a disputar la hegemonía del movimiento asociativo de los barrios de la ciudad. La creación de la Federación de Sociedades de Amigos del Barrio (FESAB) en 1957 y la progresiva articulación de las SAB con los sindicatos, además de la importante presencia de estas organizaciones en las movilizaciones contra la carestía, en movimientos de huelga generalizados y en las luchas por las reformas de base en la explosiva coyuntura entre 1962 y 1964, indica un panorama mucho más complejo y multifacético por parte de estas asociaciones.[51]

El análisis de las peticiones y reivindicaciones de las Sociedades de Amigos del Barrio realizado en este artículo buscó iluminar la comprensión de las tensas relaciones de reciprocidad establecidas entre los trabajadores y los liderazgos políticos populistas brasileños en el contexto urbano de los años 1950 y 1960. Asimismo, se propuso proveer pistas para pensar la complejidad del proceso de formación de clase y de la construcción de sus lenguajes en la esfera pública, enfatizando la importancia vital de los espacios de vivienda, en particular en situaciones de rápida industrialización y urbanización. En este sentido, encarar el estudio del asociacionismo urbano como parte de la historia del trabajo abre un campo interesante e innovador de abordaje tanto para los estudios de los mundos del trabajo como para los de los movimientos sociales. Por último, como se ha señalado, estas perspectivas pueden configurarse como un campo promisorio de interés para los estudios comparativos y transnacionales para el caso de América Latina, como sugieren los casos de San Pablo y Buenos Aires.


  1. Traducción: Cecilia Gil Mariño.
  2. La visita de La Guardia fue contada y recontada numerosas veces desde la década de 1940. La versión adoptada por historiadores y cientistas sociales como Maria Celia Paoli y Joel Wolfe es la de Mino Carta, Histórias da Mooca com a bênção de San Gennaro, Río de Janeiro, Berelendis e Vertechhia, 1982. En este trabajo, además de la versión de Carta, se toma la reciente investigación de Roberto Pompeu Toledo, A capital da vertigem: uma história de São Paulo de 1900 a 1954, San Pablo, Objetiva, 2015.
  3. El “padrón periférico de crecimiento” fue analizado por Lucio Kowarick y otros autores en As lutas sociais e a cidade – São Paulo: passado e presente, Río de Janeiro, Paz e Terra, 1988. Ver también Caldeira, Teresa, Cidade de muros. Crime, segregação e cidadania em São Paulo, San Pablo, Ed. 34 y Edusp, 2000.
  4. Existe una extensa y diversa bibliografía sobre el populismo. Para un análisis de los principales abordajes sobre el tema, incluyendo perspectivas que critican el uso de este concepto, ver Weffort, Francisco, O populismo na política brasileira, Río de Janeiro, Paz e Terra. 1980; French, John, O ABC dos operários: conflitos e alianças de classe em São Paulo, 1900-1950, San Pablo, Hucitec y São Caetano do Sul, Prefeitura Municipal de São Caetano do Sul, 1995; y Ferreira, Jorge (org.), O populismo e sua história: debate e crítica, Río de Janeiro, Civilização Brasileira, 2001.
  5. Un fenómeno semejante, pero con particularidades locales, parece haber ocurrido en otras ciudades del país (como Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador y Porto Alegre) que atravesaban un rápido proceso de urbanización y cambios económicos en aquel período. Ver, entre otros, Fischer, Brodwyn, A Poverty of Rights: Citizenship and Inequality in Twentieth Century Rio de Janeiro, Palo Alto, Stanford University Press, 2008; Fortes, Alexandre, Nós do quarto distrito. A classe trabalhadora porto-alegrense e a era Vargas, Caxias do Sul, Educs y Río de Janeiro, Garamond, 2004; Silva, M. K., Construção da “participação popular”: análise comparativa de participação social na discussão pública do orçamento em municípios da região metropolitana de Porto Alegre, Porto Alegre, UFRGS, Departamento de Sociologia, 2001; y Silva Rodrigues Oliveira, Samuel, Cidadania e Favela: identificação, projetos e ações coletivas no Rio de Janeiro e em Belo Horizonte, Río de Janeiro, CPDOC, 2012.
  6. Un ejemplo particularmente interesante puede encontrarse en la “huelga de los 400 mil” en 1957, cuando varias sociedades de amigos del barrio y organizaciones comunitarias apoyaron el movimiento. Cf. Fontes, Paulo, “‘Centenas de estopins acesos ao mesmo tempo’. A greve dos 400 mil, piquetes e a organização dos trabalhadores em São Paulo (1957)”, en Fortes, Alexandre y otros, Na luta por direitos. Estudos recentes em história social do trabalho, Campinas, Edunicamp, 1999.
  7. Ver, por ejemplo, Suriano, Juan, La huelga de inquilinos de 1907, Buenos Aires, CEAL, 1983 y Lopreato, Cristina, O Espirito da Revolta: a Greve Geral Anarquista de 1917, San Pablo, AnnaBlume, 2000.
  8. La literatura sobre los movimientos sociales en los años 1970 y 1980 es sumamente amplia. Un estudio emblemático es el de Eder Sader, Quando novos personagens entraram em cena: experiências, falas e lutas dos trabalhadores da Grande São Paulo, 1970-80, Río de Janeiro, Paz e Terra, 1988.
  9. Moises, José Álvaro, Classes populares e protesto urbano, Tesis de doctorado, USP, San Pablo, 1978.
  10. Ver, por ejemplo, los trabajos de Brodwyn Fischer, A Poverty of Rights: Citizenship and Inequality in Twentieth-Century Rio de Janeiro, op. cit.; Goncalvez, Rafael, Favelas do Rio de Janeiro: História e Direito, Rio de Janeiro, Pallas/PUC-Rio, 2013; Brum, Mario Sergio, Cidade Alta: Histórias e memórias da remoção e a construção do estigma de favela num conjunto habitacional, Río de Janeiro, Ponteio Edições, 2012, Amoroso, Mauro, Caminhos do lembrar: a construção e os usos políticos da memória no morro do Borel, Río de Janeiro, Ponteio, 2015; Silva Rodrigues de Oliveira, Samuel, “A noção de comunidade e os movimentos de ‘trabalhadores favelados’ do Rio de Janeiro e Belo Horizonte”, en Almeida, Juniele Rabelo, (org.), História Oral e Movimento Social: narrativas públicas, San Pablo, Voz e Letra, 2016. McCann, Bryan, Hard Times in the Marvelous City: From Dictatorship to Democracy in the Favelas of Rio de Janeiro, Durham, NC, Duke University Press, 2013.
  11. Ver, entre otros, Fontes, Paulo, Um Nordeste em São Paulo. Trabalhadores migrantes em São Miguel Paulista (1945-1966), Río de Janeiro, Editora da FGV, 2008; Pereira Neto, Murilo Leal, A reinvenção da classe trabalhadora (1953-1964), Campinas, Editora da Unicamp, 2011; y Duarte, Adriano, “Neighborhood Associations, Social Movements, and Populism in Brazil, 1945-1953”, The Hispanic American Historical Review, v. 89, 2009.
  12. Holston, James, Cidadania insurgente: disjunções da democracia e modernidade no Brasil, San Pablo, Cia. das Letras, 2013.
  13. Romero, Luis Alberto y Gutiérrez, Leandro, Sectores populares, cultura y política. Buenos Aires en la entreguerra, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1995. Reflexiones más recientes sobre el tema fueron realizadas por Luis Alberto Romero y Luciano de Privitellio, “Organizaciones de la sociedad civil, tradiciones cívicas y cultura política democrática: el caso de Buenos Aires, 1912-1976”, Revista de Historia n. 1, 2005. Ver De Privitellio, L., Vecinos y Ciudadanos. Política y sociedad en la Buenos Aires de entreguerras, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2003.
  14. Para comparar con otro tipo de perspectivas, ver, entre otros, Acha, Omar, “Sociedad civil y sociedad política durante el primer peronismo”, Desarrollo Econômico vol. 44, n. 174, 2004; Aboy, Rosa, Viviendas para el pueblo. Espacio urbano y sociabilidad en el barrio Los Perales, 1946-1955, Buenos Aires, FCE, 2005; Ballent, Anahí, Las huellas de la política: Vivienda, ciudad, peronismo en Buenos Aires, 1943-1955, Buenos Aires, Prometeo, 2005; Camarero, Hernán, “Consideraciones sobre la historia social de la Argentina urbana en las décadas de 1920 e 1930: clase obrera y sectores populares”, Nuevo Topo. Revista de Historia y Pensamiento Crítico n. 4, 2007; y Acha, Omar y Quiroga, Nicolás (coord.), Asociaciones y política en la Argentina del siglo veinte. Entre prácticas y expectativas, Buenos Aires, Prometeo, 2015.
  15. Una versión ligeramente modificada de este ítem y del próximo se encuentra en el artículo “Trabalhadores e associativismo urbano no governo Jânio Quadros em São Paulo (1953-1954)”, Revista Brasileira de História v. 33, 2013.
  16. Para los CDPs en San Pablo, ver principalmente Duarte, Adriano, “Em busca de um lugar no mundo: Movimentos sociais na cidade de São Paulo nas décadas de 1940 e 1950”, Estudos Históricos, vol. 21, n. 42, 2008. El fenómeno también fue importante en Río de Janeiro. Ver De Oliveira Pinheiro, Marcos César, Os Comitês Populares Democráticos na cidade do Rio de Janeiro, Tesis de Maestría, Río de Janeiro, UFRJ/IFCH/Programa de Pós-Graduação em História Comparada, 2007.
  17. La referencia irónica al alcohol se relaciona con que Jânio tenía fama de beber mucho, así como también con su carácter popular, menos “respetable” que el resto de los políticos de la UDN. [Nota de traducción].
  18. Ver, particularmente, los trabajos de Duarte, A., op. cit.; Fontes, Paulo,  Um Nordeste em São Paulo…, op. cit. y Leal, Murilo, op. cit.
  19. Ver French, John,  op. cit. y Fortes, Alexandre, “Formação de classe e participação política. E.P. Thompson e o populismo”, Anos 90, vol. 17, n. 31, 2010.
  20. En las elecciones para la Cámara Municipal paulistana, Jânio obtuvo 1.074 votos, siendo el segundo más votado del PDC. Según Vera Chaia ese resultado no era suficiente para garantizarle un puesto como concejal titular. Sin embargo, con la ilegalidad del Partido Comunista y la casación de los mandatos de los legisladores electos por el PST (PCB), se daría una redistribución de puestos entre los partidos y el PDC pasaría a contar con cuatro representantes, entre los cuales estaba Jânio. Esta fue la versión divulgada y adoptada por parte de la historia política de la ciudad. No obstante, Adriano Duarte, citando datos del TRE del período, afirma que Jânio obtuvo 1.707 votos, lo que le garantizaba su puesto como concejal, dado que el PDC sólo tuvo derecho a tres puestos en la Cámara, independientemente de la casación de los concejales comunistas. Cf. Chaia, Vera, A liderança política de Jânio Quadros (1947-1990), Ibitinga, Humanidades, 1991, p. 19 y Duarte, Adriano, Cultura popular e cultura política no Após-Guerra: redemocratização, populismo e desenvolvimentismo no bairro da Mooca, 1942-1973, Tesis de doctorado, Departamento de História – IFCH, UNICAMP, 2002, pp. 176-177.
  21. Para un análisis específico del período inicial de la carrera de Jânio, ver De Moura Almsley, Silvana Maria, Origens do janismo. São Paulo, 1948/1953, Tesis de Maestría, Campinas, IFCH-UNICAMP, 1992.
  22. A Hora, periódico que pertenecía a Denner Médici, tempranamente se asoció a Jânio en el inicio de su carrera política. El diario daba una amplia cobertura a las visitas del político a los distintos barrios periféricos y publicaba con bastante frecuencia las propuestas y requerimientos de Quadros, tanto en la Cámara Municipal como en la Asamblea Legislativa. Fue el único diario que apoyó la candidatura de Jânio a la Municipalidad en 1953. Sin embargo, posteriormente, la dirección del periódico rompió con el alcalde electo, y en las elecciones para gobernador en 1954 se alineó a la candidatura de Prestes Maia. A comienzos de los años sesenta, A Hora dejó de ser publicado.
  23. En su investigación sobre los habitantes de una vecindad de San Miguel a principios de los años ochenta, Teresa Caldeira se encontró con que los antiguos habitantes poseían un fuerte recuerdo de Jânio Quadros, era el político más evocado del período pre-64 en el barrio. Él “era representado”, analiza Caldeira, “no sólo como un gobernante que hacía cosas para el pueblo, sino más bien como parte del pueblo, […] tenía un origen popular y se vestía con cualquier ropa, que podía hasta estar sucia, y andaba por el barrio ‘bebiendo aguardiente en un vaso’ con sus electores”. Cf. Caldeira, Teresa, A política dos outros (o cotidiano dos moradores da periferia e o que pensam do poder e dos poderosos), San Pablo, Brasiliense, 1984, p. 273.
  24. Adriano Duarte comenta que en la campaña de Jânio para la alcaldía en 1953, “mientras sus adversarios alquilaban salones y hacían sus mítines en espacios cerrados con el público sentado correctamente, Jânio iba hasta sus electores” con sus mítines en la calle. Cf. Duarte, A., op. cit., 2002.
  25. Cf. De Moura Walmsley, Silvana Maria, op. cit., p. 81.
  26. Cf. Lima, Luiz Tenório, Movimento sindical e luta de classes, San Pablo, Oliveira Mendes, 1998, p. 24.
  27. Cf. Chaia, Vera, A liderança…, op. cit., pp. 62 y 59.
  28. La expresión en portugués era tostão contra o milhão. [Nota de traducción].
  29. Cf. Cardoso, Fernando Henrique y Lamounier, Bolivar (orgs.), Os partidos e as eleições no Brasil, Río de Janeiro, Paz e Terra, 1975, p. 55; Moises, José Álvaro, Classes populares e protesto urbano, Tesis de doctorado, USP, San Pablo, 1978; y Chaia, Vera, op. cit., p. 72. Para un análisis detallado de la relación entre la campaña victoriosa de Quadros y las organizaciones populares estructuradas en los barrios de las ciudades, como las sociedades de amigos del barrio, clubes de fútbol amateur, comités locales, etc., ver Duarte, A. y Fontes, P., op. cit.
  30. O Estado de São Paulo, 24 de marzo de 1954.
  31. Para un análisis con perspectivas distintas sobre la huelga de los 300 mil, ver Moisés, José Álvaro, Greve de massa e crise política (estudo da Greve dos 300 mil em São Paulo, 1953-54), San Pablo, Livraria Editora Polis, 1978; Costa, Hélio, Em busca da memória. Comissão de fábrica, partido e sindicato no pós-guerra, San Pablo, Scritta, 1995; Wolfe, Joel, Working women, working men – São Paulo and the rise of Brazil’s industrial working class, 1900-1955, Durham, Duke University Press, 1993; y Pereira Neto, M. Leal, op. cit.
  32. Ver, entre otros, Moises, José Álvaro, op. cit.; Duarte, A., op. cit.; Amélia Gohn, Movimentos sociais e lutas pela moradia, San Pablo, Loyola, 1991; Paul Singer y Vinicius Brandt, São Paulo: O povo em movimento, San Pablo, Cebrap e Petrópolis, Vozes, 1980.
  33. Proceso 175660/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  34. Fue el caso, por ejemplo, de la solicitud de la Sociedad de Amigos de Vila Esperança que, en una carta del 18 de mayo de 1954, solicitaba la colocación de una cuneta en una de las calles principales del barrio. Ver Proceso 1138376/ 1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  35. No cabe dentro del recorte de este artículo, pero es preciso señalar que los procesos también constituyen una fuente excelente para la comprensión de los mecanismos de gestión y atención –o no– de las demandas populares en la máquina administrativa municipal, además de proveer interesantes pistas para el entendimiento de las cadenas de comando en el poder público y de las relaciones entre los administradores electos y la burocracia del funcionalismo público.
  36. Proceso118840/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  37. Tal como fueron solicitados por la SAB de Vila Guilherme en el primer caso y por la SAB de Vila Matilde en el segundo. Ver Procesos162258/1954 y 122407/ 1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  38. Ver Duarte, Adriano, Cultura popular e cultura política…, op. cit.; Leal, Murilo, A reinvenção…, op. cit. y Fontes, Paulo,  Um Nordeste em São Paulo…, op. cit.
  39. Proceso 28232/1953. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  40. Proceso157177/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  41. Processo 158178/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  42. Proceso 139256/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  43. Cf. Duarte, A., op. cit. y Fontes, P., op. cit., p. 110.
  44. Existen pocos estudios sobre el lenguaje de las solicitudes y petitorios en Brasil. La mayoría de los estudios sobre cartas y pedidos a políticos y autoridades constituidas, o cartas de las clases populares a los diarios analiza, en general, las cartas individuales. Para análisis con perspectivas diferentes sobre las cartas enviadas a Getúlio Vargas, por ejemplo, ver Ferreira, Jorge, Trabalhadores do Brasil: O imaginário popular, Río de Janeiro, Editora da FGV, 1997 y Reis, José Roberto Franco, “Cartas a Vargas: entre o favor, o direito e a luta política pela sobrevivência”, Locus. Revista de História, vol. 7, n. 2, 2004.
  45. Ver, respectivamente, procesos 160804/1954 y 118840/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  46. Proceso 104888/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  47. Ver, respectivamente, procesos 129598/1954, 118840/1954 y 139256/1954. División del Archivo Municipal de Procesos (DGDP-2). Secretaría Municipal de Planeamiento, Presupuesto y Gestión – San Pablo.
  48. Ver Moisés, José Álvaro, op. cit.; Weffort, F., op. cit.; Gohn, A., op. cit.; y Singer, P. y Brandt, V., op. cit.
  49. Trabajos, de hecho sumamente interesantes, como el James Holston, Insurgent Citizenship. Disjuctions of Democracy and Modernity in Brazil, Princeton, Princeton University Press, 2008 y Avritzer, Leonardo, (org.), A participação política em São Paulo, San Pablo, Editora da UNESP, 2004, repiten las mismas tesis sobre la manipulación populista, el clientelismo y el control janista de las SAB.
  50. Cf. Avritzer, L. (org.), op. cit., p. 12.
  51. Cf. Fontes, Paulo, op. cit., en particular el capítulo 5, y Leal, Murilo, op. cit., capítulos 4 y 8.


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