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Introducción

La coproducción investigativa es una metodología participativa y dialógica transdisciplinaria, entendida, desde una perspectiva geométrica o poliédrica, dinámica e integrada. Abarca en un mismo método: su praxis cognoscitiva de los contenidos y componentes del marco epistémico (valores, cosmovisión social, procesos de trabajo y formas de composición del colectivo productor de ciencia y tecnología, por lo tanto, también lo que concierne a las políticas gubernamentales aplicadas a las formas productivas de la ciencia y tecnología). De tal manera, que integra un mismo cuerpo metodológico y epistémico, que permite revisar y crear conocimientos, así como, la producción del colectivo de conocimiento. Así se propone disolver el dualismo metodológico que divide en la ciencia normal los contenidos temáticos de su marco epistémico.

Por lo que, la coproducción investigativa es una ampliación de la investigación individual, ya que, no se reduce una praxis de laboratorio o experimental. Sino que, es la creación y adopción dentro del derecho a la educación, de producción de conocimientos como bien común. En donde, a través del diálogo se da un descubrimiento entre sujetos coproductores.

El presente libro es el resultado de diversas investigaciones comprometidas al desarrollo del Pensamiento Crítico Latinoamericano, así como, seguir en la búsqueda no sólo de respuestas sino de más incertidumbres que nos lleven a co-crear y coproducir teoría. Por lo que, este libro está organizado en tres partes.

En la primera se agrupan los artículos que abordan la temática sobre el “Capitalismo, método y producción intelectual”. El primero, es “Crisis global y cambio civilizatorio. Teoría y praxis intelectual”, escrito por Alberto L. Bialakowsky, en donde, analiza las transformaciones y mutaciones que surgen en el sistema capitalista, donde realiza una ejemplificación a través de la performance de empresas especificando el caso de las privatizaciones de los 90 en la Argentina. Destaca el nuevo rol del pensamiento crítico latinoamericano que Introduce la dimensión de contextualidad (José C. Mariátegui), lo cual implica por una parte una fusión con adaptación de la teoría crítica al contexto social, como por la otra, su reversión crítica al pensamiento céntrico en sus contenidos coloniales. Se reseñan los caracteres de la crisis y sus posibles bifurcaciones y luego se introduce una praxis a través de una teoría crítica dialógica para encarar el cambio y producir un giro epistémico. La propuesta es desmitificar la creación de conocimiento individual como condición suficiente, para pasar a dar lugar a un aparato tautológico, de creación y autogeneración gregaria sostenida, cuya meta consista en la vinculación entre conocimiento y colectivo. Las instituciones deberían jugar un rol esencial para propiciar la ruptura y el cambio.

Seguidamente, Raúl Delgado Wise desarrolla en el segundo texto, denominado “Reflexiones en torno a la reestructuración de los sistemas de innovación en el horizonte Norte-Sur: lecciones a partir de la experiencia mexicana” las dinámicas de internacionalización del capital propias de la globalización neoliberal han producido modificaciones sustanciales en la división internacional del trabajo que trastocan, en sus fibras más íntimas, las relaciones Norte-Sur. Destaca que estamos en una nueva época en la organización, orientación y apropiación del trabajo científico y tecnológico. Introduce el estudio de la experiencia mexicana porque reviste particular preeminencia en esta perspectiva; para lo cual busca dilucidar el rol asumido “por la fuerza de trabajo intelectual proveniente de México ―y en general de los países del Sur― en el proceso de reestructuración de los sistemas de innovación que se despliega en el marco de la globalización neoliberal y bajo la batuta de las grandes corporaciones multinacionales. Consideramos que bajo este mirador analítico es posible profundizar en la naturaleza y características de la migración altamente calificada (y en un sentido más general, de la exportación de fuerza de trabajo intelectual), en contraste con la perspectiva dominante que descontextualiza su análisis y lo restringe a un supuesto tránsito de la pérdida de cerebros a la circulación de talentos y a una eventual ganancia de cerebros a favor de los países emisores”.

Se analiza la hipótesis sobre la exportación de capacidad científico/tecnológica que se constituye como una estrategia de reestructuración promovida por las corporaciones multinacionales en la búsqueda de reducir costos laborales con la fuerza de trabajo barata de países y regiones periféricas o emergentes; a partir de esta situación surgen nuevas formas de intercambio desigual y de dependencia en el horizonte Sur-Norte. Destaca que analizar estas desigualdades plantea un desafío teórico, metodológico y empírico, demanda transformaciones en la percepción y la caracterización de las categorías utilizadas convencionalmente para interpretar el capitalismo contemporáneo.

En el tercer artículo, “Patentad, patentad: apuntes sobre la apropiación del trabajo científico por las grandes corporaciones multinacionales” elaborado por Raúl Delgado-Wise y Mónica Chávez-Elorza; los autores se centran en el análisis de los patentamientos que se apropian del conocimiento a partir de los tratados de libre comercio promovidos por las grandes corporaciones multinacionales y los gobiernos imperialistas a través. Las patentes se constituyen en instrumentos de apropiación del trabajo científico y tecnológico con fines mercantiles, las cuáles han crecido en forma exponencial en estas últimas dos décadas y media, donde se implementan estrategias que profundizan las desigualdades desarrolladas por el capitalismo contemporáneo junto con la apropiación de los productos científicos para la obtención de ganancias monopólicas. Se destaca que el sistema científico y los propios paradigmas de formación y metodológicos habilitan crecientemente estos pasajes de migración como de ocupación del intelecto científico por medio de los patentamientos, instrumentos privilegiados de la ocupación del campo del saber y de sus aplicaciones “apropiadas” como mercancías con dominancias de las corporaciones y sus orígenes nacionales. Esta situación indica que se debe construir una modernidad alternativa, es decir, una modernidad no capitalista.

La segunda parte del libro abarca la temática de “Trabajo, memoria y movimientos de resistencia”

Se incluye en el cuarto artículo el tema de “Las resistências del trabajo en el espacio de la producion in Brasil” elaborado por Ricardo Antunes, Filipe Raslan y Claudete Pagotto. En este artículo los autores brindan un aporte a la comprensión de algunas tendencias que particularizan y singularizan las recientes mutaciones que afectan a la clase trabajadora en Brasil, analizando dos movimientos de resistencia en la ocupación de la fábrica Flasko y en la creación de una cooperativa bajo la orientación del MST, ambas en el estado de San Pablo. Los resultados arribados demuestran que los trabajadores y las trabajadoras tienen la capacidad y la organización para asumir el control del trabajo, de la producción y de la construcción de su vivienda, de su espacio de sociabilidad bajo la forma de fábricas ocupadas o de cooperativas autónomas. No obstante, se señala que las mismas se encuentran limitadas por estar sometidas a las relaciones sociales de producción capitalista; tal es así que en la producción asociada convergen elementos de la nueva producción social y los vicios del sistema capitalista. Esta modalidad impacta incluso en experiencias exitosas debido a su aislamiento y por los constreñimientos aplicados por la lógica de la mercancía y de la producción del capital.

El quinto texto “Memoria popular en los márgenes. Cambios en las modulaciones gubernamentales 1969-1979 desde una perspectiva co-productiva Alberto L. Bialakowsky, Roxana G. Crudi, Juan B. Ferenaz, María Rosa Ocampo, Amalia Suárez se pone en relevancia lo acaecido en los márgenes. Los autores realizan un dispositivo de intervención con una propuesta coproductiva en un Núcleo Urbano Segregado (NUS), donde han codescubierto conjuntamente con los habitantes, las características que han asumido históricamente las formas organizativas construidas en los barrios populares, contraponiendo con las formas políticas que los construyen como objetos de intervención normalizadora. Se plantea la intersección de los planos militantes con los procesos sociales que han construido estados de excepción en núcleos urbanos segregados sosteniendo un análisis genealógico de los mismos. Se parte haciendo referencia a un cambio de época donde la gubernamentalidad y las tecnologías de modular las formas sociales, colectivos y subjetividades, producen un pasaje de una regulación biopolítica a tanatopolítica, entre los años 1969 y 1979. Abordan las transformaciones impuestas por la dictadura en los barrios dando forma a la desarticulación y re-articulación de las militancias y resistencias. Se trabajan historias conarradas y co-producidas con los habitantes del barrio “Ejército de los Andes”, en el partido de Tres de Febrero

El sexto texto “Versiones y reversiones sobre las poblaciones trabajadoras extinguibles” elaborado por Alberto L. Bialakowsky y María I. Costa desarrollan la existencia social de las poblaciones trabajadoras extinguibles a partir de observar la fuerza de trabajo como conjunto social colectivo, que obedece al contexto del sistema que coloca su centralidad biopolítica en la relación de poder entre capital y trabajo. Seguidamente se hace una explicación del concepto y se interroga sobre su vigencia como instrumento de pensamiento crítico localmente en la contemporaneidad del siglo XXI.

Los autores afirman que en el sistema capitalista la fuerza de trabajo disponible a través de la secuestración y, por ende, disponible para el empleador, está despojada en su abstracción del sujeto que produce esa fuerza para transformarla en productiva, o sea, en instrumento de acumulación. “En esta captura colectiva la compra-venta de trabajo significa dar o quitar vida, una enajenación más allá del trabajo que lo determina, y que de ningún modo y que de ningún modo puede pensarse como una acción natural en la sociedad humana, este orden está regido por el poder”. La población por este efecto histórico de secuestración se vuelve fuerza de trabajo y el capital, “con su poder de compra, distribuye su composición orientado por su carácter extintivo, que abarca a toda la población trabajadora.  Si bien dicho carácter extintivo abarca a toda la población trabajadora, cuyos alcances se definen operando en las formas variadas como homo sacer en sus extremos de desgaste, abandono, inanición o represión conforman la fracción de trabajadores extinguibles que no alcanzan, debido a estos medios, las condiciones vitales mínimas socialmente consideradas de sobrevivencia.

El séptimo artículo “Trabajo y mortificación laboral” escrito por Ana Cárdenas Tomažič y Alberto L.  Bialakowsky, se focalizan en la teoría de la regulación del trabajo en la época capitalista neoliberal. Específicamente, desde la concepción de que la precarización y la subjetivación del trabajo se relacionan desde la perspectiva de la biopolítica de Foucault, de la tanatopolítca de Agamben de y de la necropolítica de Mbembe para visibilizar y cuestionar la raíz extintiva de la relación capital-trabajo que en estos últimos años se han acentuado.

El abordaje teórico destaca que esta regulación del trabajo desde esta perspectiva biopolítica conlleva, una dinámica de extinción sobre las formas en que hoy se funda el trabajo. En donde, se destaca que esta necropolítica lleva a un necropoder por parte del Estado o del mundo de los privados a una toma de poder y una capacidad casi absoluta de cómo se expresa en la metáfora de “quien puede vivir y quien puede morir”. En el mundo del trabajo se traduce en quien es importante y quien es reemplazable. En este sentido, los autores mencionan que la regulación del trabajo visto desde este enfoque, tiene como resultado un proceso de mortificación laboral y a un forzamiento laboral. Ya que, cada año la cifra de enfermedades y las condiciones laborales desiguales y precarizadas van en aumento que se pueden equiparar y considerarse como trabajo forzado. Por último, los autores amplían los principales fundamentos de la necropolítica en tres aspectos:(1) la muerte latente, (2) La mortificación fragmentada, y (3) El sujeto mortificado. De esta manera, visibilizar que el trabajo como relación social se encuentra ante la amenaza de supresión, y que al considerarlo como un espacio de conflicto de supervivencia se debe de imaginar una propia constitución de lo colectivo en lo social. De modo que, los autores proponen que ante esta situación se debe de: a. radicalizar el concepto sobre el trabajo, la ciencia y la renta, b. a partir de esta crítica definir sendas cognoscitivas para crear un saber y una praxis co-productivas.

En la tercera parte fueron clasificados los textos referentes a la temática de la “Universidad, producción de conocimiento, interculturalidad y movimientos al intelecto colectivo”.  El octavo artículo“Movimientos al conocimiento como bien común: Nuevas claves en las resistencias sociales en Latinoamérica” elaborado por Alberto L. Bialakowsky, Cecilia Lusnich, Gabriela Bukstein y Alomai Rodríguez intenta comprender la producción universitaria e intelectual con entidad social productora, y al mismo tiempo develar su enajenación por parte del capital para conducirla hacia a la acumulación capitalista y al dominio de la inteligencia social, el general intellect. Asimismo, coloca en intercambio un estudio comparativo sobre el discurso de programas educativos y las líneas de formación de los centros de investigación de científicos sociales de América Latina, que promueven y desarrollan prácticas educativas conducentes a fortalecer el pensamiento crítico latinoamericano y caribeño en la formación profesional, que contribuyen a nutrir el intelecto colectivo y profundizar las proyecciones de un giro epistémico. Se asume que la universidad, como unidad de investigación académica, es un espacio potencial para dar impulso al pensamiento crítico y autónomo que contribuya e impacte en cómo hay que observar, comprender y analizar la realidad.  Los movimientos al intelecto colectivo, como el Movimiento pingüino y Confederación de Estudiantes (CONFECH) en Chile, #Yo soy 132 de México y el Movimiento Pase Libre en Brasil, fundan resistencias intelectuales frente a la colonialidad y expansión del paradigma neoliberal y sus efectos socioeducativos (Bialakowsky, Lusnich et al, 2014/2018). Desde este enfoque la praxis investigativa considera el proceso y el producto del sujeto cognoscente deben nutrirse desde y para el colectivo, significado como pluralidad creativa.

En el noveno artículo se presenta el artículo denominado “Universidad, movimientos intelectuales y pedagogía crítica” sus autores Alberto L. Bialakowsky, Cecilia Lusnich, María I. Costa se focalizan en los atributos esenciales del diseño universitario hegemónico, la emergencia de movimientos intelectuales que invaden el escenario local y latinoamericano actual con demandas y reivindicaciones e incorporando prácticas pedagógicas como críticas y alternativas a las establecidas; para lo cual destacaron tres aspectos: una primera cuestión referida a la tensión entre producción individual y colectiva de conocimiento, profundizada por la penetración del intelecto neoliberal en el diseño universitario y académico, en general, y  en las formas de producción académica, en particular. Una segunda cuestión es la contradicción que se observa entre masificación y selección y competencia que se relaciona con los convenios de integración económica y educativa, que muestran estrategias renovadas del neoliberalismo para homogeneizar e internacionalizar las titulaciones y certificaciones. Esta situación impulsa el surgimiento de movimientos de resistencia al intelecto individualista colocando en valor la democratización del saber y del acceso a la educación superior, el protagonismo de las comunidades educativas y territoriales en los procesos educativos, la lucha por la equidad y la soberanía educativa, entre los principales temas. Por último, se interrogan sobre los desafíos que el trabajo en el aula implica; donde señalan que las prácticas pedagógicas que se desarrollan se encuadran en lógicas dominantes; en contraposición a la pedagogía crítica, que resignifica las relaciones sociales que se instauran en la acción cognoscitiva, es allí, donde se revalorizan los soportes sociales y colectivos junto con su potencialidad para la trasformación social. Por último, la propuesta de coproducción investigativa se enmarca en esta línea implementando estrategias para la comprensión e interrogación conjunta entre investigadores, estudiantes y actores sociales, quebrantando la distancia social y los tipos de saberes y lenguajes que impone el positivismo como requisitos para la producción de conocimiento científico.

El décimo texto “Los sofismas de la interculturalidad, el caso de la educación superior en México” elaborado por Laura Mota Díaz y Eduardo Andrés Sandoval Forero. En este capítulo se analiza como la diversidad cultural y la interculturalidad es incorporada en el lenguaje oficial, impulsado por los organismos internacionales. Luego, se examina el modo en que dicho discurso fue adoptado en México y se hace un delineamiento de la política de educación intercultural en el nivel superior, donde se señalan sus insuficiencias. Los autores plantean una interculturalidad basada en la transformación profunda de las estructuras y relaciones sociales, que abarca más allá de la simple aceptación de la diversidad cultural y de la retórica de tolerancia, igualdad y democracia. Sostienen que la interculturalidad se inscribe en el paradigma neoliberal, en medio de la crisis del capitalismo global, estableciendo sus directrices en función de los requerimientos de legitimación, y gobernabilidad, dando continuidad a ese modelo económico.

Consideran que “la educación intercultural no implica ampliar la oferta educativa para dar cabida a grupos tradicionalmente excluidos, y centrarse en poblaciones indígenas solo para promover sus valores culturales, es mucho más complejo que eso, pues implica modificar las relaciones sociales que se dan dentro del modelo dominante y por tanto debe ser una educación para todos los sectores de población en dimensiones de transculturalidad que atraviesen lo económico, político, social, cultural y ambiental, para dar lugar a diálogos y entendimientos a partir de los cuales sea posible que fructifiquen relaciones humanas de respeto al otro, al diferente”.

Afirman que el desafío de la educación intercultural está en su capacidad de deconstruir los paradigmas educativos convencionales, siendo necesaria la recuperación y reapropiación de la cosmovisión para todos los diversos socioculturales.

El onceavo artículo, “La teoría en las calles. Paradigmas y bases epistémicas en cuestión”. Escrito por Alberto L. Bialakowsky, Cecilia M. Lusnich, Marcos de Araújo Silva, María Antonia Chávez Gutiérrez, María Rita Chávez Gutiérrez, Teresa Flores Solana, Andrés Ávila Carrasco. Este texto se enmarca en una ampliación del concepto de derecho a la educación, ya que, junto con la co-creación y  coproducción de conocimiento se conjuga como bien común, a través de la composición de un sujeto colectivo dirigido “para sí”. De modo que, realizan una praxis consciente. Por lo que, en este texto se muestran a través de narraciones de sujetos que participan en movimientos sociales o estudiantiles la emergencia de conocimientos en colectivos intelectuales que se expresan en los espacios públicos.  De modo que, la teoría en las calles se refiere a una praxis colectiva intelectual, que emerge de expresiones de sujetos colectivos movilizados, que a través de narrativas y declaraciones co-crean teoría, teoría dentro de la teoría. Teoría que abarca el conocimiento y su marco epistémico. Por lo que, su importancia es que brindan recursos para la transformación teórica. En conclusión, el texto nos hace una invitación a ampliar nuestra mirada a la investigación individual, ya que, no se reduce a una práctica en espacios de clausura.

El doceavo y último texto de este libro, “Diálogos sobre el pensamiento colectivo crítico y movimientos al intelecto social”. Una entrevista a Alberto L. Bialakowsky realizada por Liseth Olarte, Karla Solari Pérez, Huber Alvarado Castro y Andrea Schenk. Este capítulo ilustra de manera específica la construcción de conocimiento a través del dialogo entre sujetos coproductores. En esta entrevista se introducen los principales interrogantes acerca del saber y la producción de conocimientos colectivos, se profundiza las orientaciones que se han consolidado en las corrientes del pensamiento latinoamericano crítico y los movimientos sociales que han emergido en siglo XXI para interpelar al general intellect o intelecto social hegemónico. De tal manera, que en el texto se destaca la visión de crisis que provocan las movilizaciones al intelecto colectivo y que en los últimos años los sistemas científicos y académicos públicos regionales las han sufrido, y que, desequilibran su sustentabilidad y las colocan en serio riesgo, desnudan cuán estrechos lazos existen entre la progresión en ciencia y la expansión de sus bases productivas. Para finalizar el texto, se destaca que la coproducción investigativa como clave metodológica y epistémica para repensar el paradigma científico vigente desde una perspectiva dialógica. De manera que, esta entrevista se puede leer de manera clave con relación a los diversos textos que este libro comprende y que, a su vez, los profundiza. Sin duda, la entrevista, así como, todo el libro son un claro ejemplo del continuum investigativo que Alberto junto con su equipo han trabajado por décadas.

 

Gabriela Bukstein y Luz M. Montelongo



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