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La historiografía latinoamericanista sobre masonería (2009-2019)

Yván Pozuelo Andrés

Introducción

Decir ser o querer ser no es ser. Este abecé de la escritura de la historia podría resumir los retos de la historiografía latinoamericanista concerniente el estudio del fenómeno masónico en América Latina y el Caribe. Consideración no solo propia de la historia de la masonería, sino de la historia en general. Decir ser y querer ser se sitúan en el dominio de la propaganda, ser en el relato de la historia. Por supuesto que también interesa las historias del decir ser y querer ser, pero bien separadas de la del ser y sin que se confundan ambos objetos de estudio. La historia de la masonería atrae la propaganda y múltiples opiniones, de ahí que el reto principal sea tratarla como una interacción más, permanente desde hace 300 años en los destinos de la humanidad.

En el año 2010 presenté unos apuntes sobre el presente y el futuro de la historiografía en torno a la historia de la masonería[1]. En aquel entonces, el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) había organizado doce simposios internacionales. En todos ellos incorporó tanto la temática latinoamericana como a investigadores de dicho continente. Incluso, tres de ellos se celebraron con el eje temático centrado entre América y Europa, y en esta última década otros dos[2]. En estos momentos ya está en los preparativos de su decimosexto, que tendrá lugar en Ceuta. La Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (REHMLAC) apenas había comenzado a publicar sus primeros números. Este año cumple su primera década de vida: más de 300 trabajos publicados de más de 160 autores. La revista optó en 2015 por añadir a su título un plus (REHMLAC+), consciente de que la imbricación de la historia es planetaria, dando a entender que, si bien el foco principal de la publicación se sitúa en las zonas latinoamericana y caribeña, se abría el conocimiento comparado al resto de los continentes.

Cuando el Grupo La Habana se reunió en 2007 y 2008, en Cuba, a través de la iniciativa de los dos primeros congresos internacionales de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña bajo la coordinación del historiador Eduardo Torres-Cuevas, contaba con una nueva generación de investigadores[3]. Esa generación se fue doctorando. Desde entonces apareció, al menos, otra generación. A estos dos primeros simposios internacionales en La Habana, se les suman hasta 2019 otros cuatro. Al margen de estos reconocidos foros en el ámbito universitario, se sucedieron igualmente innumerables publicaciones. El tema masónico llama la atención, aunque preferentemente desde una óptica sensacionalista, antimasónica y promasónica. En este capítulo se pretende hacer balance a fecha de 2019 sobre la historiografía latinoamericanista de la segunda década del siglo XXI cuyo tema de análisis gire en torno a la documentación masónica. No se trata de enumerar a todos los autores y obras, sino de aclarar las principales dinámicas sobre avances y retos[4].

Uno de los grandes avances es la consolidación dentro de la academia de la acepción de la masonería en plural. La diversidad asociativa se hizo y se hace patente de un continente a otro, en un mismo país, incluso en una misma localidad. Hubo intentos de llamar “masonología” a la investigación sobre historia de las masonerías, que no prosperaron.

En estos últimos años, en América Latina se ha llevado a cabo un acercamiento más pronunciado de dichos estudios hacia el marco universitario. Pero ¿es el marco lo que determina el estudio o es la voluntad del estudio no académico en abrigarse con ese marco? ¿Por qué pertenecen a la masonería la inmensa mayoría de estos historiadores? A su vez subyace otra pregunta: ¿cuáles son sus ventajas y sus desventajas?[5]

Despegue de las investigaciones en América Latina (2009-2019)

La puesta en marcha de la revista REHMLAC supuso establecer un faro historiográfico en América Latina, al igual que lo fue el CEHME en España en los años 80 del siglo pasado. Esta construcción no solo afectó al propio equipo que se reunió en torno a la revista, sino que permitió animar a todos los demás investigadores esparcidos por el continente a no trabajar de manera individual y aislada, y ver un horizonte de interés internacional sobre la temática aplicada al territorio latinoamericano. Así pues, la revista por sí sola no abarca toda la disquisición sobre el fenómeno, sin duda algo más amplia. Se pueden consultar bases bibliográficas en las páginas web de las entidades académicas de cada país que registran las defensas de las tesis doctorales, pero también en el boletín anual del CEHME, donde se intenta recoger las publicaciones y los eventos universitarios organizados durante cada año.

La tesis doctoral es uno de los principales indicadores de evaluación sobre la salud de la investigación. Se han defendido en esta década, en lengua castellana y portuguesa, al menos 30 tesis doctorales[6]. Casi la totalidad de estas aborda de una u otra forma a América Latina. Además de estas tesis doctorales con un marcado interés por esta organización, se les suma una cuarentena de tesis que integraron el conocimiento de la historia de la asociación a su marco histórico de investigación como actor social dentro de sus pesquisas sobre Iglesia, laicidad, prensa, jurisprudencia, etcétera. A estos trabajos se deben añadir otras tantas tesis de licenciatura. En esos caminos, e incluso en su tramo final, se encuentran Valeria Aguiar Bobet, Fernando Anaya Gámez, José Julián Soto Lara, Felipe Santiago del Solar, Julio Martínez García, Felipe Côrte Real del Camargo, Yuniel Fonseca Pozo y Mariana Annecchini, por citar a autores y autoras que ya han publicado algún trabajo en obras y medios académicos internacionales[7].

Por su lado, el profesor de la Universidad Autónoma de Zacatecas Marco Antonio Flores Zavala no solo siguió publicando artículos y libros, sino que consiguió interesar a varios estudiantes para que se adentrasen en ese inhóspito charco de realizar una tesis doctoral. Lo mismo sucede en Cuba a través de las manos de los profesores Javiher Gutiérrez, Janet Ávila de la Universidad de La Habana y Haens Beltrán Alonso de la Universidad de Cienfuegos. O desde la Universidad de Guayaquil en Ecuador a través del profesor Samuel Sánchez Gálvez, quien apuntó en su última obra que su tierra natal, Cuba, había atraído más a estudiosos foráneos que a investigadores locales. Sensibilizado con esa situación, se dedicó a animar a los estudiantes cubanos a interesarse por el tema[8].

No pocas tesis doctorales se defendieron en esta década en una universidad fuera de América Latina, en Europa. No obstante, el territorio masónico latinoamericano aún no fue tomado demasiado en serio, en términos doctorales, en otros idiomas. Las tesis en inglés y en francés siguen indagando la lucha masónica europea sobre sus orígenes entre “ingleses” y “franceses”, entre “ingleses afrancesados” y “franceses anglosajones”. También se interesan más por aspectos internos más o menos discutidos de la historia masónica, como ritos o personajes de gran influencia, o identidades propias como el secretismo, alejados de la historia masónica hispanoamericana. Cuando miran fuera de su metrópoli, miran a su pasado colonial, en África y en Asia. América, salvo excepciones, está fuera de su preocupación investigadora. En Estados Unidos y el Reino Unido, de las 28 tesis doctorales defendidas entre 2009 y 2019, ninguna orientó su curiosidad hacia la mitad del continente no anglosajón. En Francia, de las 54 tesis doctorales defendidas, tan solo una se centró en América Latina y el Caribe[9]. Otra, desde la sociología, se interesó en el tema en el Caribe[10]. Más allá de las perspectivas anglosajonas y francófonas, se defendió una tesis en italiano[11].

En total, prácticamente una cuarta parte de más del centenar de tesis doctorales defendidas reservaron, si no la totalidad, al menos unos capítulos a América Latina. La apuesta hegemónica de españoles, portugueses, franceses e ingleses sigue influyendo en sus estudios. La historia nacional sigue girando alrededor de las pasadas empresas imperialistas de los países de la Europa Occidental atlántica. Los historiadores españoles y portugueses poco se interesan a Asia o África, y los anglosajones y francófonos a América Latina. Por tanto, los encuentros académicos entre ambas perspectivas se antojan esenciales para darle un impulso a la historia global.

La voz de los historiadores

Más allá de sus tesis doctorales, ciertos autores siguieron ahondando en provocar y mostrar enfoques metodológicos diversos con publicaciones monográficas sobre el tema. Por ejemplo, Dévrig Mollès en La invención de la masonería, emulando el famoso título del historiador francés Jacques Heers (La invención de la Edad Media), centró el análisis en los polémicos –para los masones– orígenes de la masonería y de su libro santo Las constituciones de Anderson. Los nuevos autores, además de rescatar la propia historia nacional, reflexionan, revisan cuestiones generales sobre masonería. Concretamente, Mollès cuestionó la relación entre Las constituciones de Anderson y los masones latinoamericanos: “Texto fundador de la masonería, permanecen mal conocidas y superficialmente leídas en América Latina. ¿Cómo explicarlo?”[12]. Al mismo tiempo, el propio Ferrer Benimeli en su dedicación didáctica de la historia de la masonería, en su voluntad de aclarar con rigor aspectos muy difundidos sin averiguaciones científicas, publicó dos libros: Masonería, Iglesia, Revolución e Independencia y Aproximación a la masonería a través de sus lemas y divisas. Otros veteranos autores como Manuel Hernández González y Dominique Soucy publicaron sobre Cuba Liberalismo, masonería y cuestión nacional en Cuba (1808-1823) y Enjeux coloniaux et franc-maçonnerie à Cuba au XIXe siècle, respectivamente. En el caso de Hernández González, este autor amplió la perspectiva continental con la siguiente obra: Liberalismo y masonería entre Europa y América. Diego Correa (1772-1843).

Por su parte, el director de la revista REHMLAC+ Ricardo Martínez Esquivel, profesor de la Universidad de Costa Rica, que representó la evolución de esta década doctorándose en 2019 en otra línea de análisis como es la historia de la misión en China, logró publicar un estudio llamado Masones y masonería en la Costa Rica de los albores de la modernidad (1865-1899), mostrando la madurez académica alcanzada por la historiografía latinoamericanista entre 2009 y 2019. Otros investigadores siguieron indagando fórmulas de relatos novedosos, como Yván Pozuelo Andrés en La logia Jovellanos (1912-1939), donde queda resaltada la importancia financiera de la emigración española a América. Con este trabajo rescata una de las primeras vías de investigación emprendidas por los autores noveles en la materia, basadas en la historia de las logias, pero introduciendo los enfoques que la historiografía fue planteando en los últimos años donde se había abandonado este tipo de estudios. En ese sentido, Felipe del Solar, con el fin de aprehender la forma que denomina “república universal heterogénea” conformada por la diversidad de las entidades masónicas, apeló a

concentrarse en el estudio de la logia, “célula elemental” de la Masonería. El Taller se construye sobre la base de los perfiles socio-culturales de sus miembros, quienes son elegidos según una política de reclutamiento y aportan su capital social al grupo. Al interior de la logia se produce una compleja química de relaciones personales como reflejo de la diversidad de quienes la componen, favoreciendo su estabilidad o desencadenando rupturas (Del Solar, 2012, p. 133).

Desde su puesto de director de REHMLAC+, Martínez Esquivel se convirtió en la cheville ouvrière de la historiografía latinoamericanista. Su visión de la historia de las masonerías y de su historiografía es global. Esta característica perfiló el propio carácter de la revista y ayudó en su medida a la formación de los investigadores.

En su monografía sobre Costa Rica resumió el modelo renovado de estudio histórico aplicado a una nación latinoamericana, calibrando lo común y lo original del territorio estudiado en relación con el conjunto latinoamericano:

Este estudio analiza, a partir de distintas interrogantes, cómo se construyeron y funcionaron socialmente la masonería y sus integrantes en Costa Rica entre los años 1865 y 1899, cómo fue la inserción de esta alianza y sus miembros durante el proceso de modernización de la sociedad civil costarricense, cómo fue representada la masonería desde los distintos imaginarios sociales, quiénes fueron los masones, cuál fue la composición social de la logia y,se analizará también las formas de inserción social de los masones por medio de la religión, la beneficencia, la educación, la prensa y la política… En este contexto, el subcontinente americano se alimentó principalmente por un pensamiento liberal matizado por la Ilustración y la Revolución francesa. Por ende, esa investigación contempla, cuando es necesario, el contexto centroamericano y, en algunos casos, el global, ya que se encuentra en una época de modernización, de redes masónicas que sobrepasaron lo nacional y de transformaciones estructurales en la Iglesia católica (Esquivel, 2017, pp. 29-31).

En efecto, los historiadores de la masonería no investigan ni escriben sobre masonería, sino que a través de su impronta investigan y escriben sobre historia. Masonería, movimientos espirituales, incluso sociales, se perciben aún hoy por parte de la historiografía “convencional”, la de los gobiernos, guerras y acontecimientos bélicos de todo tipo, como algo, si no ajeno, al menos sin demasiada transcendencia para comprender la historia. La escuela de los Anales parece olvidada. Los investigadores que se acercaron a la historia de la masonería redoblaron esfuerzos para que el fenómeno masónico se tome como una fuente más para escribir la historia. La voz autorizada de Ricardo Martínez Esquivel dejó en sus escritos y sobre todo en su primera obra sobre la masonería apuntes claros sobre pasado, presente y futuro de los estudios sobre dicha fraternidad:

La investigación histórica sobre la masonería en Centroamérica, e incluso en Latinoamérica, es todavía una tarea por realizarse. Los nuevos paradigmas historiográficos han olvidado el estudio de esta asociación que ofrece ventanas distintas y únicas a la comprensión de las sociedades humanas. La mayoría de los pocos estudios históricos hechos sobre la masonería en Latinoamérica han sido dependientes de dicha organización o de los sectores integristas de la Iglesia católica. Además, al ser la masonería un objeto de estudio marginado por la historiografía, lo poco realizado se formula y difunde de manera aislada. Por consiguiente, se considera clave para el desarrollo de la masonería, como tema historiográfico, que el investigador le encuentre su utilidad como fuente complementaria a la comprensión de la historia cultural y del poder (Esquivel, 2017, p. 250).

Por su parte, María Eugenia Vázquez Semadeni, en ocasión del libro de Martínez Esquivel, mostró cómo esta nueva historiografía tomaba a la masonería inserta en el amplio movimiento asociativo general construido por la sociedad:

Las redes de la sociabilidad latinoamericanas decimonónicas no solo abarcaron las logias masónicas, de hecho, el “asociacionismo” se constituyó en un fenómeno típico y característico de lo que significó el liberalismo, el progreso y la civilización. Redes de pensadores, literatos, comerciantes, intelectuales, científicos, artistas o masones, promovieron conceptos e ideales que fomentaron la libertad, la independencia, la República y la nación durante un proceso transoceánico de construcción de una historia internacional de la opinión pública entre Europa y América. Sociedades económicas como los Amigos del País, políticas como los Caballeros Racionales o logias Lautaro, los Guadalupes, la Gran Legión del Águila Negra, los unitarios, las tertulias patrióticas, las sociedades utópicas o los comuneros, junto con la masonería, formaron parte de los nuevos actores en Latinoamérica durante una nueva “aprendida” sociabilidad […].
Es interesante –como insiste el autor– que el desarrollo de la sociabilidad masónica estuvo acorde al de las diferentes asociaciones de la época, es decir, la organización de logias masónicas fue una consecuencia y no una causa de la ampliación de la esfera pública y la expansión de la sociedad civil (Esquivel, 2017, p. 254).

José Antonio Ferrer Benimeli, en una labor de síntesis sobre el mito masónico de los próceres de la independencia iberoamericana, especialmente pensando en Simón Bolívar, concluía que esta historia académica estaba:

poniendo en cuestión muchos mitos y leyendas. Los datos van corrigiendo explicaciones monocasuales o excesivamente simplistas; los documentos van arrinconando también imágenes estereotipadas del masón de leyenda. Sin embargo, es mucho lo que todavía queda por estudiar y más aún por superar en el terreno de las actitudes, tanto entre los antimasones como en algunos sectores de la masonería. La verdad histórica no es monopolio de nadie. Está por encima de unos y otros, porque pertenece al terreno de la ciencia y no al del sentimiento o de las ideologías concretas (Ferrer Benimeli, 2015, p. 186).

A la inversa, la nueva generación de historiadores de la masonería va rescatando otros personajes que, con mayor peso en la vida masónica, no formaron parte de esos mitos ni leyendas. Por ejemplo, la investigadora Delphine Sappez, especialista en la figura del cubano Antonio Govín, apuntó lo siguiente sobre la creación de una logia con el nombre de este político:

Un caso relevante sería la creación de una logia Antonio Govín en el pueblo de Casablanca en 1944, amparada por la logia Washington situada en la esquina de la calzada de San Lázaro y de la calle Infanta, en lo que hoy conocemos como Centro Habana. Los fundadores fueron seis cubanos, dos españoles, un turco y un chino, ironía de la suerte para un hombre que tanto había rechazado a los chinos por ser factores de desmoralización de la sociedad… La masonería resulta ser la que más alimentó la memoria del personaje –ya desde su misma muerte, acudiendo en masa a la ceremonia fúnebre y tomando el acuerdo de colocar una placa conmemorativa en su casa natal en Matanzas–, pero quedándose muy por debajo de lo que pudiera esperarse de esta institución para con el que había sido artífice y garante de su unión y fuerza (Sappez, 2016, pp. 409-410).

Como norma general, los aportes de historiadores de otras nacionalidades a las de la historia nacional concreta de su territorio de nacimiento logran abrir miradas para una mayor reflexión histórica sobre los acontecimientos gracias a una documentación que avale sus investigaciones. Por su lado, la historiadora Dominique Soucy, en su última obra, confirmaba la relación entre propaganda del presente e invento del pasado:

En 1952, la décima edición del Congreso Nacional de Historia [de Cuba] reafirmó la corriente historiográfica que estableció diez años antes, reafirmando que la masonería fue “un factor esencial de la Emancipación Política del Pueblo Cubano” desde su aparición a principios del siglo XIX hasta la proclamación de la República en 1902, ocultando de paso a los conservadores, reformistas, autonomistas y a veces incluso a los esclavistas que habían sido miembros. Y la tabla de lectura adoptada después de la revolución de 1959 a través de los raros especialistas en la materia no difirió de la seguida por sus predecesores, prosiguiendo la empresa de legitimación de las luchas del presente con una reescritura del pasado con el fin de inscribirse en la continuidad de las luchas independentistas del siglo XIX. Las interpretaciones propuestas correspondían más a las necesidades y a los criterios ideológicos de la nueva república, luego del régimen revolucionario, que a hechos históricamente y rigurosamente asentados; prefirieron ignorar la importancia de las influencias y de las intervenciones extranjeras en la configuración de la masonería nacional, de manera a conferir a su identidad fundamentos esenciales y exentos de cualquier determinante extranjero a la cubanidad (Soucy, 2016, pp. 19-20).

En la década del bicentenario de la independencia iberoamericana, masones, masonas y antimasones y antimasonas multiplicaron sus escritos y discursos en todo tipo de medios de comunicación para relacionar de forma directa el acontecimiento con las supuestas afiliaciones masónicas de sus principales impulsores. Se llega a explicar que la independencia de un territorio largo y ancho de unos 22 millones de km2 y millones de habitantes ha sido producto de unas decenas de personas que supuestamente eran masones. Una vez más, las investigaciones están relegadas a espacios académicos muy minoritarios. No importa que uno de los principales historiadores en la materia, José Antonio Ferrer Benimeli, lo haya desmentido mil y una veces. En octubre de 2019, la Universidad Autónoma de Zacatecas le ha puesto el nombre a una cátedra sobre historia de la masonería con ocasión del VI Congreso Internacional. En su inauguración, Ferrer Benimeli trazó la historia del mito de Simón Bolívar como protagonista masón del proceso de independencia iberoamericana. Sin embargo, una vez más, tras la escucha, la impermeabilidad de los asistentes a la lección fue asombrosa, puesto que unos días más tarde algunos de los asistentes intervinieron mencionando como si el mito hubiera sido realidad. Esta actitud la presencié en Segovia, en Gijón, en Maspalomas, en La Habana, en San José…

Si no hay una masonería, sino masonerías, si no hay una obediencia, sino obediencias, será al menos porque difieren las perspectivas pasadas, presentes y futuras de sus integrantes, tanto mirando hacia dentro de su asociación, como hacia fuera. Esta circunstancia creó, como en cualquier otro tipo de agrupación, unas identidades, unas características, unos discursos que los diferencian. Así pues, fue lógico, legítimo, que sus integrantes repitieran para creérselo una serie de lemas o expresiones para crear el sentimiento de adhesión al grupo. Los masones construyeron sus propios discursos para definirse, insistiendo en una semántica sobre adogmatismo, ortodoxia, libertad, igualdad, fraternidad, libertad de conciencia, discreción, secreto, misterio, etcétera. Los historiadores deben estudiar hasta su dialéctica, su lingüística y no apropiársela y convertirse en la prolongación no masónica, “objetiva”, de lo que simplemente es propaganda. Los hechos vienen a confirmar o vaciar de sentido las declaraciones del grupo que se investiga. En su última obra, José Antonio Ferrer Benimeli dedicó un capítulo al lema de Libertad-Igualdad-Fraternidad:

Mediado el siglo XIX va cobrando protagonismo, bien como lema principal, bien como secundario o segunda divisa, el más comprometido de Libertad-Igualdad-Libertad que tiene connotaciones ideológico-políticas con la revolución y el republicanismo si bien conviene recordar que dicha consigna nunca fue propia de la revolución francesa-burguesa de 1789, sino de la revolución socialista de 1848….Libertad-Igualdad-Fraternidad fue adoptado como divisa por el Gran Oriente de Francia en 1849, un año después de que el Gobierno de Francia lo impusiera a raíz de la revolución de 1848. Cuarenta años más tarde, en 1889, el Gran Oriente Español lo empezó también a utilizar desde su fundación ese año por Miguel Morayta, Acabó generalizándose como divisa de las llamadas masonerías latinas a un lado y otro del Atlántico, e incluso se adelantaron, por ejemplo, el Gran Oriente de Cuba y Antillas que utiliza ya el ternario republicano en 1862 (Ferrer Benimeli, 2016, pp. 165-167).

Por mi parte, en varias publicaciones, interesado en cómo aprehender la semántica masónica, llamé la atención sobre el mito de la discreción. En todas ellas terminaba de la misma forma: “Sacar, desde el prisma histórico hacia un modo divulgativo, a la masonería y a sus afiliados del sofismo de una sociedad discreta, será tan difícil como el relativo a su secretismo” (Pozuelo Andrés, 2018, pp. 225-274). Que sea de un acontecimiento tan importante como el proceso de independencia o de una semántica que pueda parecer insignificante, la historia no debe dejarse seducir por el canto de las sirenas que estudia.

Es lógico que la historia no guste a antimasones y a masones desconocedores de la historia porque han sido formados sobre la base de mitos y leyendas. A la historia no le importa ni el bien ni el mal, explicar su asociacionismo justificándose con “su historia”[13], utilizando incluso la jerga interna a la masonería. También la emplean los autores no masones, atrapados en una especie de síndrome de Estocolmo. Los múltiples episodios de represiones contra los masones, sin que estos hayan ni tan siquiera mostrado un ápice de rebeldía violenta, injustos, sin fundamento alguno, inspiran, como no puede ser de otra forma, a la luz de la historia sentimientos de respeto, compasión y defensa frente a los responsables de tan descabellados hostigamientos. Sin embargo, la historia de los masones y de las masonas es mucho más amplia que esos episodios. Los historiadores, aquí y con cualquier otra organización, no deberían dejarse embaucar por tan simple argumentación de que la verdad y la justicia absolutas se encuentran en el grupo de las víctimas por ser víctimas. Las represiones justifican un pensamiento, una ideología para los adeptos de ese pensamiento o ideología. La historia critica, analiza e investiga todo y a todos. No olvidemos –aunque cierto es que con muchas diferencias– las iniciaciones masónicas de Salvador Allende y Augusto Pinochet o las ejecuciones entre hermanos masones durante la Revolución francesa, y un largo etcétera.

Quizás una de las obras más importantes en Latinoamérica desde el punto de vista académico reposa sobre la colección en cinco tomos que se publicó en México, Argentina y España, con ocasión del tercer centenario de la asociación en 2017[14]. Un conjunto de trabajos que reunió a decenas de historiadores con múltiples puntos de interés desde lo local hasta lo global, desde lo individual hasta lo colectivo, pero enmarcado dentro de las nuevas formas de investigar y escribir la historia aplicadas a la historia de las masonerías. Un esfuerzo que materializa los avances en materia de síntesis y de difusión de esta última década. Los títulos de los cinco tomos muestran el avance historiográfico cuyo fin es la integración de los avances en el conocimiento general: “Migraciones, Silencios, Artes, Exclusión y Cosmopolitismo”. Una colección, hoy por hoy, imprescindible para todo aquel estudioso que tenga interés en la materia. Tanto en esta colección como en el conjunto de las publicaciones de esta última década, se puede leer historia local, regional, nacional, internacional, por corporaciones, por cronología, por temas transversales y sobre metodología historiográfica.

Esta historiografía no solo dirigió su visión a campo abierto, sino que la entendió como modelo de escritura comparándolo a un cruce en el que compartir y discutir sus metodologías con investigadores procedentes de otras latitudes del saber. A modo de ilustración, el intercambio mantenido entre Yván Pozuelo Andrés y el profesor peruano de literatura colonial Jorge Yzaga Contreras en sus libros sobre Baquíjano o la colaboración con otros centros de estudios enfocados a otros ejes temáticos. Son los casos en torno a la historia del esoterismo del director del Centro de Estudios sobre el Esoterismo Occidental de la UNASUR de Buenos Aires, Juan Pablo Bubello, y de otros profesores como los costarricenses José Ricardo Chaves, Francisco Rodríguez Cascante y Esteban Rodríguez-Dobles.

Así pues, perfiles de intereses distintos compartían un mismo perfil metodológico que podría resumirse en atraer y traer al rigor académico objetos que estaban en manos exclusivamente de “curanderos” de la historia, especialmente prolíficos en el arco de asociaciones místicas, generalmente definidas como secretas, sectarias o selectas. Otro ejemplo de encuentro y colaboración se realizó con el Centro Ricerche Storiche sulla Libera Muratoria de Turín (CRSL-M) dirigido por Marco Novarino, que, tras la vinculación de Italia con la investigación latinoamericana introducida y alimentada en las últimas décadas por el historiador Aldo Mola, asume la construcción de lazos investigadores prometedores. Varios de sus integrantes, como Emanuela Locci, especialista en masonería del área sur del Mediterráneo, y Demetrio Xoccato, de las relaciones internacionales del Grande Oriente de Italia, abrieron su campo de mira hacia América Latina.

Incluso desde la masonería europea, se intentó acercar el continente americano al saber masónico de la mano de Alain de Kegel con la publicación en francés y en español de La francmasonería en América Latina[15]. En Estados Unidos se establecieron relaciones entre iguales con investigadores latinoamericanos. Destacan los esfuerzos realizados por Guillermo de los Reyes en la Universidad de Houston, Jorge Luis Romeu de la Universidad de Siracusa en Nueva York y María Eugenia Vázquez Semadeni durante sus años en la Universidad de California en Los Ángeles[16]. En Francia, se ha contado con las apuestas de los historiadores Éric Saunier, Dominique Soucy y Céline Sala. En mayo de 2017, el World Conference on Fraternalism, Social Capital, and Civil Society (WCF) concedió a la revista REHMLAC+ el premio Bartholdi como reconocimiento a la labor desarrollada hasta el momento por dicha publicación.

Entre 2009 y 2019 se abrieron nuevos espacios de conocimientos y difusión de las enseñanzas sobre el fenómeno. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España puso en pie un Máster en Historia de la masonería con base en un programa modular en órdenes, corporaciones, academias y sociedades: historia de los movimientos asociativos. Dirigido por el profesor Javier Alvarado, cuenta entre sus profesores y tutores a especialistas de la talla de José Antonio Ferrer Benimeli y Juan José Morales Ruiz. Esta modalidad a distancia permitió, por ejemplo, que no pocos estudiantes e investigadores latinoamericanos pudieran formarse sobre el tema.

También en América Latina surgieron iniciativas que plantearon la especialidad a nivel académico. En el año 2019, como se mencionó anteriormente, se amplió la oferta académica en México con la creación en la Universidad Autónoma de Zacatecas de la cátedra “José Antonio Ferrer Benimeli” sobre estudios históricos de la masonería latinoamericana, dirigida por el profesor Marco Antonio Flores Zavala. Ese mismo año, se organizó en Gijón el Seminario Permanente Internacional de Historia de las Masonerías (SPIHM) bajo la coordinación del profesor Yván Pozuelo Andrés. Una nueva edición del SPIHM se llevará a cabo en Cádiz bajo el título de “Masonerías, mar y migraciones”, donde se aprovechará para oficializar la entrega del archivo del CEHME para su catalogación y custodia a la fundación gaditana Joly Rhör. Iniciativas que vienen a añadir cruces a la red de investigadores existente desde la fundación del CEHME en 1983 y de REHMLAC+ en 2009.

Además, desde el punto de vista de las publicaciones, se agregó como elemento editor la colección “Historiadores de la Masonería” (HM), dirigida por Yván Pozuelo Andrés, inserta en la editorial Masonica.es. Viene así a sumarse a la labor editorial emprendida a principio del siglo por el historiador Manuel de Paz Sánchez con la colección “Escuadra y Compás” en la editorial Ideas. Y en 2019, en la Universidad de Costa Rica, Sede Regional del Pacífico, se aprobó la nueva línea editorial colección “Estudios sobre las creencias y las religiosidades”, dirigida por los profesores catedráticos de esta casa de altos estudios Francisco Rodríguez Cascante y Miguel Guzmán-Stein. Esta colección nació en estrecha colaboración con la REHMLAC+, de ahí que integrará títulos sobre la historia de las masonerías.

A pesar de ostentar una muy buena salud académica e investigadora, esta línea historiográfica en América Latina convive no obstante con unas características que mejorar.

Problemas persistentes

Tres son los principales problemas sobre el trato aplicado a la historia de las masonerías: la falta de preparación sobre historia de la masonería en el mundo académico, cierta falta de colaboración entre investigadores y la dificultad en el acceso a la documentación.

Todavía hay historiadores que publican trabajos sobre la historia de la masonería en Latinoamérica sin citar, por ejemplo, a José Antonio Ferrer Benimeli y a la revista REHMLAC+. Es un tema lo suficientemente serio, que salta a la palestra de los medios de comunicación, que de por sí están alejados de la perspectiva histórica, como para que desde la academia no se esfuercen los autores a leer a los investigadores especialistas en el fenómeno.

En cuanto a la falta de colaboración entre investigadores, no se debe entenderla como la única realidad puesto que existen numerosos casos de colaboraciones fructíferas. Sin embargo, persiste sobre todo entre los investigadores de una misma nacionalidad una distancia innecesaria que tan solo sirve para retrasar los avances investigativos. REHMLAC+ también vino a resquebrajar esa visión integrando a numerosos autores de una misma. La historia de la masonería es tan rica en enfoques y documentación que evidencia la necesidad de la colaboración entre investigadores como forma metodológica principal para llevar a cabo el trabajo de sacar adelante su rol en la historia general. Así pues, a pesar de la construcción de una red de colaboradores envidiada por otras líneas de investigación, queda aún por ampliar este grupo para acercarnos a la dimensión continental del área latinoamericana y caribeña.

El principal problema fue, sigue siendo y será –no parece que vaya a cambiar– la falta de archivos con acceso al público investigador. Esta circunstancia es una constante resaltada por la mayoría de los investigadores que respondieron a la entrevista que desde la revista REHMLAC+ se formula a los estudiosos que defendieron una tesina o una tesis durante esta última década, sobre todo si el investigador no pertenece a la masonería. No es solo un esparcimiento que pueda dificultar la organización de la pesquisa ralentizándola. Es la imposibilidad de consultarlos sin pasar por un filtro selectivo[17], de ahí la mayor facilidad –no siempre– de los investigadores masones para consultarlos y el agónico permiso para los investigadores que no son miembros de alguna obediencia. Esta premisa no solo es propia de esta zona americana puesto que ocurre de forma similar por ejemplo en Francia e Inglaterra[18]. Sin embargo, en estos últimos países existen vías paralelas e incluso centralizadas para facilitar la investigación independientemente de la pertenencia o no del historiador a dicha fraternidad. Pero la existencia de un acceso no abre las puertas al archivo tal como se entiende con el apelativo “archivo”. Pues, tal como lo señalan varios investigadores, como es el caso del historiador Miguel A. Pereira Rivera, para el caso puertorriqueño, la desorganización de la documentación puede alejar al investigador de la misma forma que si el archivo estuviera cerrado[19]. Como lo dejó claro el historiador Juan de Dios López Maya para el caso de Venezuela: “No importa lo meticuloso que uno sea al realizar el arqueo de fuentes, siempre la casualidad interviene en el hallazgo de información importante”[20]. Esta realidad la atribuye a la falta de conciencia e inversión personal de cara a construir y actualizar las bases de datos. Por su parte, el investigador Felipe del Solar lo dejó claro para el caso de Chile:

Donde el estudio histórico de la Masonería generalmente se ha limitado a la reconstrucción idealizada de la institución, muy probablemente, debido al hecho de que la documentación relativa al siglo XIX fue destruida en dos incendios. Esta carencia ha convertido los escasos documentos existentes en objetos de colección que, si bien su resguardo privado los ha salvado de la destrucción, su acceso es restringido y azaroso (Del Solar. 2012, p. 11).

En otros casos, incluso el acceso a la información requiere de un desembolso económico abusivo, tal como le constó en Brasil a la investigadora Bruna Melo dos Santos[21]. Y todo se complica un poco más si además se es historiadora[22].

En cuanto a la bibliografía existente con la que se enfrenta el investigador, no siempre es analizada de forma crítica, como lo apuntó Thiago Werneck Gonçalves[23]. Asimismo, la disquisición tan específica sobre una asociación tan conocida por el imaginario repela a no pocos colegas de historia, como lo señaló Michel Goulart da Silva para el caso de Brasil[24].

Conclusión

Quedaron sin mencionar autores, obras y artículos ya que el propósito fue ofrecer una visión panorámica de la dinámica historiográfica llevada a cabo entre los años 2009 y 2019. Además, la cierta facilidad con la que se intenta, históricamente hablando, “unificar” a una América Latina como si fuera tan solo un enorme país también dificulta comprender su pasado y abarcarla en su totalidad.

El interés historiográfico sobre dicho fenómeno asociativo gozó de una buena vitalidad en términos de tesis, de artículos, y reuniones internacionales. Sin embargo, siguen sus conclusiones relegadas a las estanterías de bibliotecas especializadas consultadas por muy pocas manos. La producción antimasónica y hagiográfica permanece fuerte en su número y difusión mediática. No obstante, un halo de esperanza se produjo en el mes de octubre de 2019 cuando se pudo leer en la revista española Historia de difusión nacional e internacional, con el siempre engañoso titular de “Las claves del poder secreto de la masonería”, un compendio bastante riguroso, desde el acercamiento periodístico, de los trabajos de varios académicos latinoamericanos.

En esta última década que coincide con los 10 años de la revista REHMLAC+ como foco permanente encendido sobre la historia de las masonerías latinoamericanas y caribeñas, se observó en América Latina un indudable aumento de trabajos y libros de autorías universitarias. Sus fuentes proceden mayoritariamente de la prensa o de discursos públicos por estar conservados en hemerotecas o bibliotecas locales o estatales. Así pues, la investigación no masónica se ciñe al análisis de los “discursos”. En general, a los archivos propios de las obediencias masónicas custodiadas por ellas mismas acceden los investigadores que pertenecen a la hermandad. De por sí, ser masón e historiador no debería ser negativo, siempre y cuando se sepa delimitar la fe de la historia. Al igual que no es más positivo no serlo, pues en ambos casos importan la perspectiva y la técnica historiográfica aplicadas al objeto de estudio. El marco universitario y el acierto en la elección de la dirección doctoral por parte del doctorando o la doctoranda son los dos principales baluartes para que el rigor científico supere a las habituales propagandas. La universidad está cada vez más alerta ante los intentos conscientes e inconscientes de los investigadores de ampararse bajo su paraguas académico para cubrir de “rigor” disquisiciones sin fundamentos documentales.

En resumidas cuentas, la documentación masónica es una fuente “fiable” para escribir la historia. Al menos, mucho más que, por ejemplo, la prensa. En efecto, quienes la produjeron no eran conscientes de que estaban construyendo una huella para la historia. Por tanto, los investigadores están frente a una fuente menos “contaminada”, menos tendenciosa por naturaleza que la prensa, decretos, programas políticos, fichas policiales, etc.

Con la puesta en marcha de REHMLAC+, se añadió una fuente más a este campo de investigación: la primera entrevista del historiador o de la historiadora recién doctorado o doctorada hablando de su tesis. Una fuente de primer orden para poder mejorar la técnica investigadora en general y en concreto aquí sobre la historia de las masonerías en América Latina. Estos doctores y estas doctoras, especialmente los latinoamericanos y las latinoamericanas, no solo se enfrentan con sus análisis críticos a las propagandas antimasónicas y masónicas, sino también a sus herméticos colegas desconocedores de la documentación masónica y antimasónica que recorre la vida política, social, económica, cultural y artística de América Latina y el Caribe desde incluso antes del proceso de independencia hasta nuestros días.

Esta década también influyó en el propio seno del CEHME. El centro de estudios que más laboró por situar a la masonería en la historia entre Europa y América aumentó su propia conciencia sobre el valor de la historia común de ambos continentes. En efecto, en octubre de 2019, reunió por primera vez en sus 36 años de funcionamiento a su junta directiva en el continente americano, en Zacatecas, con ocasión del último congreso internacional organizado allí.

Si bien debe seguir excavándose por los surcos trazados en esta última década sobre indagaciones locales, regionales y nacionales, el reto también consiste en salirse de los límites históricos marcados por las colonizaciones europeas en los demás continentes rompiendo las “endogamias” historiográficas establecidas.

La colaboración entre investigadores se hace más necesaria, el debate historiográfico forma parte de la escritura de la historia. Así pues, las iniciativas académicas que se sucedieron entre 2009 y 2019 se esforzaron para lograr una visión histórica de las masonerías en Latinoamérica y el Caribe desde dentro y fuera de su geografía. Dinámica que seguirá aglutinando e interesando a los estudiosos y a las estudiosas de la historia a través de la documentación masónica en un futuro próximo.

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Entrevistas

Entrevista a Carmen Ricardo Sánchez por su tesina “Historia de la Asociación Fraternal Masónica en la ciudad de Holguín durante la República Neocolonial (1908-1959), REHMLAC+, Vol. 11, n.º 1, mayo-noviembre de 2019, 134.

Entrevista a Juan de Dios López Maya tras defender su tesis “Música, masonería y poder en la Venezuela del siglo XIX”, REHMLAC+, Vol. 8, n.º 1, mayo-noviembre de 2016, 157.

Entrevista a Michel Goulart da Silva, “Entre a foice e o compasso: socialismo e maçonaria na trajetória de Eveardo Dias na Primeira República”, REHMLAC+, Vol. 9, n.º 1, mayo-noviembre de 2017.

Entrevista a Miguel A. Pereira Rivera después de la defensa de su tesis “Mis hermanos me reconocen como tal. Las relaciones exteriores de la Gran Logia Soberana de Libres y Aceptados masones como elemento de afirmación de la identidad nacional puertorriqueña, 1885-1888”, REHMLAC+, Vol. 8, n.º 2, diciembre de 2016-abril de 2017, 277.

Entrevista a Thiago Werneck Gonçalves con ocasión de la defensa de su tesis “Periodismo maçônico e cultura política na Corte imperial brasileira (1871-1874)”, en REHMLAC, Vol. 5, n.º 1, mayo-noviembre de 2013.

Entrevista concedida por Amanda Brown-Peroy, “La franc-maçonnerie britannique et la notion de secret dans l’Angleterre du XXème siècle. De la seconde Guerre Mondiale aux années 2000”, REHMLAC+, Vol. 10, n.º 2, diciembre de 2018-mayo de 2019, 274.

Entrevista de Delphine Sappez tras la defensa doctoral de su tesis “Ciudadanía y autonomismo en Cuba en el siglo XIX: el compromiso de Antonio Govín y Torres (1847-1914)”, REHMLAC+, Vol. 6, n.º 1, mayo-noviembre de 2014.

Entrevista realizada a Bruna Melo dos Santos, “O Correio Braziliense: um olhar sobre a sociabilidade maçônica”, REHMLAC, Vol. 5, n.º 1, mayo-noviembre de 2013, 200.


  1. Véase ‌Pozuelo‌ (2010).
  2. En 1991: Masonería española y americana. En 1993: La masonería española entre Europa y América. En 1997: La masonería española y la crisis colonial del 98. En 2012: Gibraltar, Cádiz, América y la masonería. Constitucionalismo y libertad de prensa (1812-2012). En 2015: La masonería hispano-lusa y americana. De los absolutismos a las democracias.
  3. La cronología de organización de estos congresos es a día de hoy la siguiente: La Habana en 2007 (Eduardo Torres-Cuevas), La Habana en 2008 (Eduardo Torres-Cuevas), Ciudad de México en 2010 (Carlos Francisco Martínez Moreno), San José en 2015 (Miguel Guzmán-Stein y Ricardo Martínez Esquivel), La Habana en 2017 (Eduardo Torres-Cuevas) y Zacatecas en 2019 (Marco Antonio Flores Zavala).
  4. Se suma a los elaborados por los siguientes autores: Ferrer Benimeli (2012) y Ricardo Martínez Esquivel (2017).
  5. En torno a estas preguntas, reflexionaron para el caso concreto cubano los historiadores Eduardo Torres-Cuevas y Samuel Sánchez Gálvez (2005; 2017).
  6. “De impresos y constituciones: la formación de un espacio público ante el debate sobre la laicidad del Estado salvadoreño (1944-1950)” de René Antonio Chanta Martínez; “Arte, Prensa y Poder: Historia de los masones y sus prácticas discursivas en el Aguascalientes del siglo XIX” de Marco Antonio García Robles; “Masonería y política en Madrid (1900-1939)” de Manuel Según-Alonso; “A maçonaria e o processo da abolição em São Paulo” de Renata Ribeiro Francisco; “Los príncipes de la acacia: registros de la nobleza titulada en las logias masónicas durante los siglos XVIII Y XIX” de Javier Alvarado Planas; “Militares y masonería” de Ezequiel Ignacio García-Municio de Lucas; “Literatura y ámbito masónico. A propósito de la novela pequeñeces, del jesuita Luis Coloma” de Ricardo Serna Galindo; “La represión de las nuevas formas de sociabilidad en Europa: inquisición y masonería a través de los procesos judiciales del siglo XVIII” de Fernando Gil González; “La aplicación de la ley sobre represión de la masonería y del comunismo en el país valenciano: los masones de Alicante y Castellón (1938-1963)” de Vicente Sampedro Ramo; “Entre a foice e o compasso: imprensa, socialismo e maçonaria na trajetória de Everardo Dias na primeira república” de Silva, Michel Goulart da; “Masonería y masones en México, 1760-1936” de Marco Antonio Flores Zavala; “La masonería en el campo de Gibraltar durante el primer tercio del siglo XX (1902-1936)” de Antonio Morales Benítez; “Cayetano del Toro y Quartiellers. Biografía, obra y pensamiento” de Ángel Guisado Cuéllar; “Mis hermanos me reconocen como tal. Las relaciones exteriores de la Gran Logia Soberana de Libres y Aceptados masones como elemento de afirmación de la identidad nacional puertorriqueña, 1885-1888” de Miguel A. Pereira Rivera; “Contribución de la Universidad Masónica de Cuba (1955-1961) a la educación superior en Cuba” de Haens Beltrán Alonso.
    “Masonerías, intervencionismo y nacionalismo en México. De la segunda mitad del siglo XIX a los primeros años del XX” de Carlos Francisco Martínez Moreno; “Maçonaria e Educação. Contribuições para o ideário republicano” de Fernando da Silva Magalhães; “Música, masonería y poder en la Venezuela del siglo XIX” de Juan de Dios López Maya; “Masonería y prensa. El debate laicismo clericalismo, La Rioja (1869-1939)” de Abilio Jorge Torres; “Itinerários, estruturas de sociabilidades e ação política: intelectuais de São Paulo na crise do Império (1875-1889)” de Correa, Rubens Arantes; “Maçonaria e República: confrontos, conflitos, tensões e atuação sociopolítica de maçons em Pernambuco nas Décadas de 1930 e 1940” de Silva, Augusto César Acioly Paz; “História da educação no Rio Grande do Sul, Maçonaria e Igreja Anglicana: algumas imbricações, contraduções e paradoxos (1901/1970)” de Guedes, Berenice Lagos; “Estado laico, igreja romanizada na Paraíba republicana: relações políticas e religiosas (1890 – 1930)” de Sousa Junior, José Pereira; “Ciudadanía y autonomismo en Cuba en el siglo XIX: el compromiso de Antonio Govín y Torres (1847-1914)” de Delphine Sappez; “Estética masónica, arquitectura y urbanismo, siglos XVIII-XX” de David Martín López; “Masones, liberales y ultramontanos salvadoreños: debate político y constitucional en algunas publicaciones impresas, durante la etapa final del proceso de secularización del Estado salvadoreño (1885-1886)” de Roberto Armando Valdés Valle; “La formación de una cultura política republicana. El debate público sobre la masonería. México, 1821-1830” de María Eugenia Vázquez Semadeni; “La logia masónica cienfueguera Fernandina de Jagua (1878-1902). Un estudio de caso” de Samuel Sánchez Gálvez; “O Movimento Operário e a Educação dos Trabalhadores na Primeira República: a Defesa do Conhecimento Contra as Trevas da Ignorância” de Rio, Cristiane Porfírio de Oliveira do; “Moderno-espiritualismo e Espaço Público Republicano – maçons, espíritas e teosofistas no Ceará” de Silva, Marcos José Diniz.
  7. Valeria Aguiar Bobet (2017); Fernando Anaya-Gámez (2019); José Julián Soto Lara (2017); Felipe Santiago del Solar (2017); Julio Martínez García (2017); Felipe Côrte Real de Camargo (2017), Yuniel Fonseca Pozo (véase en esta publicación su trabajo sobre Cuba); Mariana Annecchini (2019).
  8. Véase Gálvez (2017, pp. 16-20).
  9. “Triangle atlantique et triangle latin: l’Amérique latine et le système-monde maçonnique (1717-1921) Éléments pour une histoire des opinions publiques internationales” de Dévrig Mollès.
  10. “Entre l’État, les élites et les religions en Haïti: redécouvrir la campagne anti-superstitieuse de 1939-1942” de Lewis Ampidu Clorméus.
  11. “La Santa Sede in Costa Rica 1870-1936. Il rapporto politico-religioso e diplomatico tra il governo del Costa Rica, la gerarchia cattolica del Paese e la Santa Sede nel periodo liberale costaricano” de José Aurelio Sandí-Morales.
  12. Véase Mollès (2015, p.21).
  13. El investigador Guillermo de los Reyes Heredia reflexionó sobre esta circunstancia en los estudiosos estadounidenses al comprobar su escaso interés hacia la historia de la masonería latinoamericana considerada como “irregular”, es decir, de poco interés. De los Reyes Heredia (2012, pp. 144-145).
  14. Los editores fueron Ricardo Martínez Esquivel, Yván Pozuelo Andrés y Rogelio Aragón. En México se publicaron con la editorial Palabra de Clío, en Argentina, de la mano de Dévrig Mollès a través de la Gran Logia de Argentina, y en España en la colección de Historiadores de la Masonería de la editorial Masonica.es.
  15. En la editorial Masonica.es (Oviedo, 2019). En francés, L’Amérique Latine et la Caraïbe des Lumières (París: Dervy, 2017).
  16. Véase De los Reyes Heredia (2012).
  17. Entrevista de Delphine Sappez tras la defensa doctoral de su tesis, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2014.
  18. Entrevista concedida por Amanda Brown-Peroy, para REHMLAC+, diciembre de 2018-mayo de 2019.
  19. Entrevista realizada a Miguel A. Pereira Rivera después de la defensa de su tesis, para REHMLAC+, diciembre de 2016-abril de 2017.
  20. Entrevista realizada a Juan de Dios López Maya tras defender su tesis, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2016.
  21. Entrevista realizada a Bruna Melo dos Santos, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2013.
  22. Entrevista realizada a Carmen Ricardo Sánchez por su tesina, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2019.
  23. Entrevista realizada a Thiago Werneck Gonçalves con ocasión de la defensa de su tesis, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2013.
  24. Entrevista realizada a Michel Goulart da Silva, para REHMLAC+, mayo-noviembre de 2017.


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