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Prólogo

José A. Ferrer Benimeli

En 1968 escribí mi primer prólogo. En aquella ocasión fue la versión en español del polémico libro de Alec Mellor, Nuestros hermanos separados los francmasones. A este luego le seguirían otros muchos, más de setenta, pues, en el medio siglo que nos separa de entonces, los compromisos y amistades han prevalecido sobre la sensatez. Hoy en este último prólogo, el escenario se traslada de Francia a Latinoamérica poniendo punto final a mi particular casi doble maratón de prologuista.

No he detenido la curiosidad de releer mis reflexiones de hace 52 años y he encontrado que algunas todavía son vigentes hoy día. Allí, decía, por ejemplo, que en el debate alrededor de la Orden del Gran Arquitecto del Universo han tomado parte historiadores, literatos y multitud de escritores y polemistas que durante varias centurias han intentado explicarnos, más que la realidad de la francmasonería, las razones de su simpatía o antipatía. Y añadía que las grandes instituciones, las que han perdurado a través de los siglos, representan en gran parte el modo de ser de una serie de generaciones cuyo espíritu no podremos nunca comprender acertadamente sin un examen serio y detenido. Sobre la masonería se ha escrito mucho, tal vez demasiado, lo que ha contribuido a crear un confusionismo extraordinario… por lo que es menester podar y seleccionar para no perderse inútilmente.

También me refería entonces “a los nuevos equipos de investigación”, tanto de masones como de no masones, que “últimamente” se han propuesto aclarar y estudiar científicamente el tema siempre actual y debatido de la masonería. Otra de las ideas que apuntaba en 1968 –el año de la revolución cultural estudiantil– era que “la explicación del problema masónico hay que buscarla en la historia”, en esa historia que también comprende y de forma especial a los masones. Hoy día –decía entonces–, ese muro de misterio y secreto que se cernía sobre ellos ha desaparecido en gran parte. Los hasta hace no mucho bien guardados archivos secretos de la masonería han sido puestos en manos de investigadores, al igual que el Archivo Secreto Vaticano se abrió en su día para que en él pudieran trabajar historiadores y especialistas, cualesquiera que fuesen sus creencias o religiones. Hasta tal extremo que el propio Vaticano encargó a un equipo de historiadores protestantes dirigido por Ludwig von Pastor que investigara y escribiera la historia de los papas, como así hicieron a lo largo de 39 gruesos volúmenes.

Siguiendo con el prólogo de 1968, escrito para un público español europeo, decía que hoy día las bibliotecas masónicas y sus múltiples revistas, boletines y catálogos están al alcance de todo aquel que se acerca con buena voluntad y ansia de verdad. Y añadía que actualmente ya no son posibles los fraudes de un Taxil, ni las obsesiones de un Barruel, Lafuente o Tirado… ni mucho menos los errores de un Morayta, por no citar esa multitud de publicaciones, tanto masónicas como antimasónicas, que en constante guerra se han tirado mutuamente los trastos a la cabeza.

Por eso tal vez extrañe a cierto público –decía entonces, y lo repito hoy– que se pueda escribir un libro, como el que hoy presentamos, que se mantiene dentro de una rigurosa fidelidad al método histórico a pesar de la variedad de enfoques, metodologías y filiaciones ideológicas y personales de sus diez autores.

Un recuerdo especial a los tres promotores y fautores de él: Mariana Annecchini, Ana María T. Rodríguez e Yván Pozuelo Andrés, a quienes agradezco su confianza al pedirme estas líneas. Unos y otros, utilizando la metáfora que subyace en el libro, constituyen tres ángulos o vectores de un triángulo que va del Caribe a los dos polos del Cono Sur: Chile y Argentina, en particular la sugerente y menos conocida de la Pampa. Triángulo, cuyo interior está sobria y dignamente representado por Brasil, Colombia y Uruguay.

A lo largo de las páginas que siguen, con enfoques y responsabilidades diferentes, se establece un diálogo e intercambio de experiencias entre jóvenes investigadores de la historia de la masonería. Diálogo que intenta encontrar respuestas a tantos interrogantes de la historia de las diversas masonerías –en plural– que, según las épocas, los países y sus propias estructuras, marcan sus particulares fronteras diferenciadoras. Interrogantes a veces tan difíciles de responder como de plantear debido a la densidad de datos y documentación o a la ausencia de ellos. Masonerías que responden a ideologías y realidades diferentes y cuya historia está a su vez marcada por la formación, ideologías, intereses y creencias de los propios historiadores, sean estos jóvenes o viejos, noveles o veteranos.

Lo interesante y enriquecedor en historia es compartir las propias experiencias, dificultades, conocimientos, enfoques y metodologías, estableciendo un dialogo fructífero, a pesar de las distancias, que posibilite trabajar en equipo en aras de una nueva historia sin dogmatismos, intolerancias, ni dependencias. Trabajo en equipo que no quiere decir en comunión de ideologías y metodologías, sino en sana libertad que ayude a conocernos mejor compartiendo bibliografías, fuentes y experiencias al margen de estériles polémicas, de dogmatismos o antidogmatismos de presuntos o reales adversarios o enemigos. Pues lo que no tiene sentido, especialmente hoy día, en la era de la comunicación, es que en Europa no conozcamos lo producido historiográficamente en América y que en América se siga ignorando la rica bibliografía que en torno a la historia de la masonería se ha publicado en Europa en estos últimos decenios, como acertadamente nos recuerda Yván Pozuelo en su sugerente estudio introductorio a este libro.

Historia de la masonería que, como se puede apreciar en los trabajos que integran estas páginas, constituye uno más de los aspectos de la historia social, de la historia de las mentalidades y de la historia del pensamiento. De ahí la importancia dada en la historia de la masonería latinoamericana y europea a la cultura política, a la modernidad y sociabilidad, al liberalismo, las independencias de los pueblos, la nación, el progreso, la libertad, la educación, el papel de la mujer… por poner algunos de los muchos centros de interés de la historiografía masónica de estos años, sin olvidar la biografía de sus miembros y su interacción político-social y cultural-religiosa, al margen de otros temas más tradicionales entre los publicistas masones y no masones, como pueden ser el simbolismo, la filosofía, los rituales y liturgias, el esoterismo, y el socorrido secreto, poder y contubernios de tantas conspirativas y dictaduras de ayer y del presente de las que fueron y son víctimas tantos masones.

Las páginas que siguen son un pequeño ejemplo de ese quehacer histórico que poco a poco va desvelando una faceta, si se quiere pequeña, pero real, de la historia latinoamericana, pero que en su pequeñez encierra la grandeza de querer ser clarificadora de uno de tantos aspectos de nuestra historia contemporánea.



1 comentario

  1. librolab 24/11/2020 5:31 pm

    Compartimos esta reseña sobre el libro, publicada por el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME): http://cehme.com/2020/11/23/928/

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