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Prefacio

Dra. Oliva López Arellano[1]

El libro La pandemia social de COVID-19 en América Latina: reflexiones desde la Salud Colectiva reúne un conjunto de trabajos que analizan la situación del COVID-19 en la región, con textos sobre Argentina, Brasil, Chile y México y cuya perspectiva compartida es una mirada multidimensional sobre la salud que interpela lo biológico, lo psicológico y lo sociocultural en distintos momentos y contextos, e invita a la reflexión crítica sobre las formas como el Estado, la sociedad y el mercado se organizan para contender con esta enfermedad.

La riqueza de esta perspectiva compartida radica en entender la salud y la enfermedad como un proceso esencialmente colectivo y sociohistórico, que trasciende la reflexión coyuntural sobre la pandemia y sitúa su comprensión en los procesos de determinación social que configuran estructuras de explotación, dominación y exclusión que producen discriminación, desigualdades e inequidades sociales y sanitarias, que la pandemia por COVID-19 muestra en forma descarnada.

Este abordaje integral propone marcos analíticos capaces de ahondar en diferentes planos de interpretación, que den cuenta de relaciones, especificidades y formas de articulación entre lo biológico y lo social, lo individual y lo colectivo, lo histórico y lo coyuntural, lo local y lo global. Enfoques con capacidad de identificar los procesos sociales esenciales que modelan las condiciones de salud, enfermedad, atención y cuidado de poblaciones específicas.

En este sentido, la riqueza teórica de los diversos trabajos que integran el libro permite el uso de distintas categorías y la problematización de procesos sociosanitarios que explican las condiciones en que mujeres, adultos mayores, trabajadores y trabajadoras contienden con el reordenamiento social magnificado por la pandemia. En el mismo sentido, se destaca el abordaje de la reconfiguración de lo público y lo privado en los espacios domésticos, laborales, urbanos e institucionales.

En todos los capítulos se identifica el interés de ir más allá de la descripción del fenómeno pandémico y avanzar a explicaciones complejas, que permitan entender la pandemia en el marco de los sistemas de opresión, la reconfiguración capitalista, los antagonismos entre el trabajo y el capital, las nuevas formas de subordinación de los trabajadores y trabajadoras, así como de la frágil respuesta al COVID-19 resultado del desmantelamiento de los sistemas públicos de salud y de protección social.

B. Sánchez, en su texto “Reflexiones sobre estigmatización social, desinformación y COVID-19 en México”, parte de entender la pandemia de COVID-19 como proceso históricamente determinado, que pone al descubierto desigualdades estructurales construidas, sostenidas y disputadas desde los lugares que los distintos grupos sociales ocupan en las relaciones de explotación y de dominación de las que forman parte. A partir de un análisis sobre estigmatización, infodemia y desinformación ubica discriminaciones estructurales que se agudizan por la emergencia sanitaria y las medidas sanitarias asociadas a COVID-19, que exacerban las relaciones de explotación, de dominación y las desigualdades en salud.

C. Abagaro, R. Rosales y M. Souza, en el capítulo “El trabajo que nunca se termina: mujeres, trabajo doméstico y teletrabajo en la pandemia de COVID-19”, discuten sobre las desigualdades de género y sus consecuencias, respecto a las condiciones materiales de vida y al proceso salud-enfermedad-atención, además de la feminización del mundo del trabajo. Abordan el trabajo no solo como la actividad que se desarrolla fuera del hogar, sino también como el trabajo de la reproducción, y muestran cómo esta pandemia profundiza las desigualdades históricas de las condiciones laborales y de vida de las mujeres, con el incremento del trabajo doméstico, de crianza y cuidados, aunado al tiempo laboral en la modalidad de home office/teletrabajo, que introduce una sobrecarga adicional a las actividades cotidianas e impone una modificación en las relaciones, los ritmos de trabajo, cuidado y crianza, con efectos negativos sobre la pertenencia a una colectividad y sobre el bienestar físico y la salud mental de las mujeres trabajadoras.

D. Souza, en su trabajo “O reconhecimento da Covid-19 como doença do trabalho no Brasil: ‘ser ou não ser, eis a questão’”, parte de señalar una mediación histórica desfavorable al reconocimiento de la relación entre las distintas enfermedades y el trabajo, como resultado de modelos ajenos a los intereses de los trabajadores. El capítulo discute la desigualdad de la correlación de fuerzas, la debilidad de la organización de los trabajadores y ejemplifica esta situación con la pandemia, cuando el Ministerio de Salud reconoce al COVID-19 como una enfermedad ocupacional, pero poco después deja sin efecto este reconocimiento. Concluye que las indecisiones y cambios bruscos de postura y posicionamiento contradictorios de las instituciones expresan claramente que todas y cada una de las decisiones o acciones a realizar en relación con la salud de los trabajadores materializan la correlación de fuerzas en el marco del antagonismo entre capital y trabajo, que repercute negativamente en la salud de los trabajadores y configura caminos desfavorables a las propuestas provenientes de la clase obrera.

C. Abagaro, R. Rosales y A. Correia-Sobrinho, en su trabajo sobre “Elementos acerca de la situación de la clase trabajadora en la pandemia de COVID-19: el ‘brote’ de trabajo digital y la contratación on demand”, discuten los cambios ocurridos al interior del mundo del trabajo y las repercusiones para la clase trabajadora en términos de la degradación de las condiciones materiales de vida; desprotección social, precarización de las condiciones laborales que se intensifica y adquiere nuevas y complejas configuraciones (uberización), desempleo estructural y efectos del estrés laboral sobre la salud-enfermedad, con enfermedades cardio metabólicas, padecimientos mentales y sufrimiento psíquico. Concluyen que el “brote” de trabajo digital: crowdsourcing crowdwork, específicamente en su modalidad on demand y el emprendimiento por necesidad, se muestran más como resultado de un proceso en curso que redefine las relaciones del capital con la clase trabajadora, que como una consecuencia coyuntural de la pandemia aun cuando se reconoce que la emergencia sanitaria potencia el brote de trabajo digital.

C. Muñoz y F. Aguilar, en su trabajo “La sobrevivencia en la vejez en Chile: lo que muestra la pandemia sobre la protección social”, evidencian que el monto de las pensiones de las personas mayores de 60-65 años es determinante de las condiciones de vida de las viejas y viejos en Chile, y muestra los problemas de acceso y calidad de la salud, los costos de los servicios básicos domiciliarios y de transporte, el reempleo por precariedad económica y la ineficiencia de las medidas subsidiarias de una relación Estado-mercado anquilosada y desigual. Los autores destacan que la dinámica social en Chile deja a las estructuras familiares el peso de la atención y el cuidado de las necesidades de los adultos mayores. Asimismo señalan que en las familias, constreñidas por un mercado que extingue la dignidad y por la caridad estatal, se profundiza la desconfianza y el dolor de los viejos durante la pandemia, además de que se expone a las personas mayores al temor generalizado y a la muerte; los autores se preguntan si no estamos frente a un modelo de limpieza social, a una dinámica de “baja colateral” de población doblemente “vulnerable”: vieja y pobre.

M. Boy y J. Marcús, en su texto “La ciudad en tiempos de COVID19: la reconfiguración de lo público y lo privado. Área Metropolitana de Buenos Aires, 2020”, problematizan acerca de la ciudad y la reconfiguración del espacio público y privado. Discuten desde una mirada sociohistórica la perspectiva higienista y el peso de esta visión en el ordenamiento de la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, señalan la recuperación de sus premisas y demuestran que, durante las primeras semanas del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) se apela al riesgo sanitario y a la propagación de contagios en espacios con aglomeración de personas para justificar la reconfiguración de la calle como “lugar de paso”. Reconocen que más allá de la pretensión de reglamentar el uso “correcto” del espacio público, existe una distancia y contradicción permanentes entre el espacio público diseñado “en el papel”, el espacio construido y el espacio urbano real donde acontecen innumerables y heterogéneas interacciones sociales. Desde la lógica del espacio concebido hay un intento permanente por controlar, normalizar y disciplinar su uso, por regular lo imprevisible y lo azaroso, por ordenar “la calle”. Se preguntan si se está frente a un neo-higienismo y concluyen que el Estado trata de intervenir en el espacio público y privado mediante políticas sanitarias que la población urbana incorpora en forma heterogénea con más resistencias respecto a los usos del espacio público y los cambios culturales, y mayor internalización de las recomendaciones de higiene en el espacio privado, produciendo importantes cambios en las prácticas de cuidado personal y familiar.

J. Marmolejo y R. Galicia, en su ensayo “Radicalizar el derecho social a la salud en respuesta a la determinación social para COVID-19 en México”, discuten sobre el significado de la reestructuración neoliberal, que además de empobrecer a la mayoría de la población e incrementar las desigualdades, también implicó el desmantelamiento y privatización del sistema de salud público y la conformación de un régimen alimentario neoliberal con efectos lesivos sobre la dieta de los mexicanos, lo que desde su perspectiva determina la alta tasa de letalidad para COVID-19 en México por la elevada prevalencia de hipertensión, diabetes y obesidad que se triplicó de 1980 a la fecha. Frente a estos procesos, los autores proponen radicalizar el derecho social a la salud al reconocerlo en su amplia dimensión e interrelación con otros derechos y como derecho humano fundamental. Es decir, incluir el derecho a la protección de la salud para garantizar el acceso universal y equitativo a los servicios de salud y, por otro lado, la responsabilidad del Estado para otorgar las condiciones para el disfrute de una vida plena.

H. Morais y R. Oliveira en su ensayo sobre “Saúde é Política. A pandemia da COVID-19 é Política – Apontamentos para o debate”, proponen entender el surgimiento del COVID-19 en Brasil, en el marco de la desigualdad estructural y del desfinanciamiento del SUS, desde una perspectiva que reconoce que la forma en que transcurre y se combate la pandemia, así como sus interpretaciones, son procesos de objetivación de la realidad mediados por relaciones sociales que configuran ideas e instituciones. Apuntan que, en Brasil, el resultado es una ausencia de política para enfrentar la pandemia y un conjunto de problemas vinculados a la (des)organización social del país que exacerba el COVID-19, con diferencias en términos de los grupos sociales más afectados, la gravedad de la evolución clínica de los que enfermaron y las dificultades de acceso. Señalan también las debilidades de la atención primaria y las precarias condiciones de la infraestructura para hospitalización y cuidados complejos, la falta generalizada de insumos médicos, así como la carencia de medios de protección para los trabajadores de la salud. Desde la perspectiva de las autoras, estos hechos expresan la disputa entre los grupos ultraneoliberales y la resistencia de los movimientos sociales en defensa del sistema único de salud y la atención sanitaria universal. Concluyen que aun cuando las respuestas a la pandemia parecen ser fundamentalmente técnicas, esas respuestas no se materializan fuera del ámbito de la política, pues son el terreno de la tecnopolítica.

Finalmente, A. Castro, en su texto titulado “Algunas claves en la recuperación del Estado en tiempos de COVID-19 en México. Pensando la salud en términos de derechos”, reflexiona desde la Salud Colectiva, la Ciencia Política y los derechos humanos sobre la recuperación de la centralidad del Estado a partir de reconocer la amplitud del derecho a la salud y del derecho a la protección de la salud en contextos de epidemias-pandemias. La respuesta social organizada, concluye la autora, podría articularse en la construcción de un Sistema Único de Salud cuyo modelo de perspectiva territorial e integral incluya tanto la acción estatal como la acción colectiva, y donde los enfoques de capacidades y de derechos sostengan las estrategias de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, atención y cuidados para la construcción de la vida digna.

Considero que la publicación de este libro resultará alentadora para trascender la explicación unívoca sobre la pandemia de COVID-19 en América Latina, pues su contenido problematiza el fenómeno pandémico en el contexto de nuestras empobrecidas, desiguales e inequitativas sociedades latinoamericanas, e invita a repensar el mundo que tenemos, a discutir y proponer rutas de reflexión y acción que tengan mayor capacidad de respuesta frente a la enfermedad de COVID-19, pero sobre todo, que aboguen y contribuyan a las transformaciones estructurales que posibiliten la salud y la vida digna.

Ciudad de México, noviembre de 2020


  1. Profesora-investigadora Titular C de la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, y actual secretaria de Salud del Gobierno de la Ciudad de México.


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