Otras publicaciones:

9789877230390-frontcover

DT_Chartier_Burucua_13x20_OK-final

Otras publicaciones:

9789871867905_frontcover

9789877230192-frontcover

Introducción

Cuando me planteé una investigación sobre las migraciones de argentinos hacia España en el año 2006, me propuse un gran desafío: aplicar a un fenómeno de profundo cambio social, como las migraciones internacionales, una teoría considerada reproductivista. Mi objetivo entonces era obtener una visión de dicho fenómeno más consumada y complejizada que la que tenía al principio de la investigación, evaluación de resultados que dejo a manos del lector del presente libro juzgar. Mi propia condición de inmigrante argentina de clase media en España me obligó a sostener una constante revisión de mis presupuestos de partida y de mis sentidos comunes mediante sostenidos ejercicios de reflexividad. Solo reconociéndome como analista analizada pude establecer una dolorosa y permanente tarea de objetivación de mí misma y de mis condiciones de producción como migrante de clase media.

Para recorrer este camino escogí un modus operandi que, simplificando, referiré como teoría de la práctica de Pierre Bourdieu. Aunque esta teoría es habitualmente criticada por encuadrarse en un paradigma de la reproducción social –argumento que trato de problematizar en las páginas siguientes–, me propuse aplicarla a un recorte empírico atravesado por fuertes transformaciones. Desde la perspectiva de la estructura social, abordar un cambio de gran envergadura como el acontecido en Argentina desde mediados del siglo XX hasta inicios del XXI, con fases de expansión, contracción y posterior estancamiento de las clases medias. Desde el plano de la agencia, la profunda fisura que supone un proceso migratorio en las biografías de las personas las obliga a constantes reformulaciones de sus habitus más primarios.

Las migraciones internacionales no fueron abordadas por Pierre Bourdieu y, significativamente, han sido poco trabajadas en la que fue su principal usina de producción de investigaciones, el Centre de Sociologie Européenne[1], de la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Posiblemente porque no se trata de uno de los grandes temas del campo sociológico, permaneciendo su lectura en las inmediaciones del sentido común, o en el terreno de la intervención, pero mayormente sujeto a estrategias interpretativas que menoscaban su complejidad, bien desde una suerte de culturalismo, bien desde coordenadas que, pretendiendo racionalizar la apuesta migratoria, subestiman la sobredeterminación del fenómeno.

La teoría de la práctica pretende superar las dicotomías existentes en las ciencias sociales, ofreciendo un abordaje más complejo de los objetos, en tanto que objetos construidos. La propuesta es bien conocida, y consiste en superar las falsas opciones del objetivismo y el subjetivismo; de la estructura y la agencia; de los enfoques macroscópicos y microscópicos; de las técnicas de investigación cuantitativas y cualitativas; de las perspectivas sincrónicas y las diacrónicas. Para resolver la escisión que producen esas falsas dualidades, desde esta teoría se elaboraron conceptos abiertos, dinámicos y disposicionales: habitus, campo, capital, estrategia, interés (o illusio, libido). Conceptos que definiré de manera sintética resaltando lo que pueden aportar para el estudio de las migraciones, y que no pueden entenderse por separado unos de otros, ni tampoco aislados de la investigación empírica (Gutiérrez, 1995). Conceptos que toman todo su valor analítico una vez que son aplicados a un recorte concreto de la realidad social, y que no pueden tomarse por principios de funcionamiento del mundo social, ni como axiomas desde los cuales entender la sociedad. Mas bien constituyen herramientas de trabajo (Alonso et al., 2004) que, en su misma aplicación y construcción, pueden colaborar a ampliar el espectro de problemas formulables, así como a homogeneizarlos. Esto permite poder abordar la singularidad de diversos objetos, pero de modo tal que puedan ser comparables con otros, propios de problemáticas o constelaciones sociohistóricas distintas.

Las migraciones emergieron como tema de esta investigación al entramar dos problemáticas que suelen estudiarse por separado: el empobrecimiento de las clases medias en el marco de las transformaciones de la estructura social que introdujo el neoliberalismo y las migraciones internacionales. Las estructuras de las clases sociales de las sociedades contemporáneas se han complejizado notablemente desde las últimas décadas del siglo XX e inicios del XXI. La multiplicación de las desigualdades sociales, en relación con el aumento de la producción y distribución de bienes y servicios, marcan nuevas dinámicas de estratificación y movilidad social que conllevan desclasamiento. Algunos autores remarcan esta tendencia en todas las sociedades, incluso en las de los países más desarrollados. Beck habla de una radicalización de las desigualdades sociales, al referir que las clases medias de la sociedad global “empiezan a darse cuenta de que no van a participar en los beneficios generados por el periodo actual de crecimiento económico: de hecho, su porción de la tarta se está haciendo cada vez más pequeña” (Beck, 2008: 15). En el contexto español, Tezanos alerta sobre esta problemática, desde su libro La sociedad dividida (2001) y en artículos, como “El declive de las clases medias” de 2008. La idea instalada desde la segunda postguerra mundial de una movilidad social intergeneracional ascendente, donde los hijos mejorarían las posiciones de los padres y abuelos, es puesta en entredicho actualmente.

En el ámbito latinoamericano también se han constatado profundas transformaciones en la estructura de las clases sociales en las últimas décadas, en el marco de la aplicación de los Planes de Ajuste Estructural e implementación del neoliberalismo durante los años ochenta y noventa (Portes y Hoffman, 2003; Sémbler, 2006), período caracterizado por fuertes procesos de movilidad social descendente (Mora Salas, 2008). En la sociedad argentina este proceso fue acuciante en la década de 1990, aunque se trata de una orientación del modelo de acumulación aperturista que opera desde mediados de los años setenta (Minujin, 1997; Kessler, 1998; Svampa, 2005).

Desde esta tendencia, me interesó contrastar la emergencia de las estrategias migratorias en el horizonte de posibilidades de las clases medias, como estrategias para evitar el desclasamiento en el país de origen. Las clases medias y populares argentinas han sido afectadas por los procesos de transformación social de las últimas décadas. En la conformación de la estructura social argentina estas clases han estado históricamente ligadas a mecanismos de reproducción social estatales (vehiculizados por el acceso a la educación, al empleo público, a créditos y beneficios fiscales para pymes, etc.). Sin embargo, a partir de los años 1970 las clases medias se han visto obligadas a competir por mecanismos de reproducción social mercantiles, con consecuencias fuertemente polarizadoras.

En este marco comencé a hipotetizar la elaboración de las estrategias migratorias de las clases medias como estrategias de reproducción social para evitar el desclasamiento. Los migrantes argentinos en España procedentes de las clases medias –a sabiendas que los flujos de este colectivo son cada vez más heterogéneos y diversificados (Actis y Esteban, 2008)– arribados a partir del año 2000 constituyeron el objeto de análisis. La elección de este colectivo nacional respondió a varias razones, que colaboraron en afianzar la relación entre el fenómeno migratorio y el empobrecimiento de las clases medias. En primer lugar, porque la sociedad argentina fue durante los años 1990 un laboratorio de la puesta en marcha de políticas neoliberales y de mercado, y se hacía interesante recorrer los efectos que éstas tuvieron sobre las clases medias. En segundo lugar, la elección de un colectivo nacional, si bien es arbitraria, permitió estandarizar ciertos rasgos para dar cuenta de sujetos producidos en similares condiciones sociohistóricas y estructurales. Como en esta investigación tomó relevancia la comprensión de los procesos de producción de las migraciones en la sociedad de origen –transformaciones estructurales, de los mercados escolares y laborales, de los modos de vida, de las estrategias de reproducción social, etc.–, la nacionalidad sirvió para identificar un mínimo de homogeneidad a fin de analizar la incidencia de estos grandes procesos, siempre mediatizados por las condiciones de posibilidad con que cuentan los diferentes grupos sociales.

Esta investigación, si bien está articulada desde la teoría de la práctica, toma herramientas de análisis del extenso campo de la sociología de las migraciones. Para ello, realizo primero una discusión conceptual acerca de los aspectos que permiten analizar diferentes perspectivas en el estudio de las migraciones: el articulacionismo, el enfoque histórico-estructural y el transnacionalismo. Enfoques que han sido escogidos para poner de relieve los elementos que colaboran en la construcción de un modelo de análisis pertinente para analizar el cruce entre migraciones y desclasamiento de las clases medias. Así, en el capítulo uno, tras una sucinta revisión de los aportes de estas teorías, hago una especie de contrapunto con la teoría de la práctica, que constituye la lupa teórica que orientará todo el libro, y esbozo un modelo de análisis que recoge los puntos de apoyo tomados del ámbito de los estudios migratorios convergentes con la teoría de la práctica. Al final de capítulo, explicito el abordaje metodológico para llevar a cabo la investigación.

Los capítulos dos, tres y cuatro del libro pretenden abordar la conformación histórica y estructural de las clases medias en el espacio social de origen, su desclasamiento y la configuración del espacio social de destino como lugar atractivo para las migraciones de argentinos. En estos tres capítulos se analiza la conformación de los espacios de las clases sociales –en la sociedad de origen y en la de destino–, y su relación con las estrategias de reproducción social que han elaborado las clases medias argentinas, a partir de los procesos de desclasamiento.

En el capítulo dos se reconstruyen los procesos de transformación de la estructura social argentina en el último tercio del siglo XX, tomando en cuenta la evolución de los modelos de acumulación, analizados como factores que inciden en la conformación de la estructura de las clases sociales. Se tomaron para esta reconstrucción dos momentos de posibilidad de las clases medias argentinas: una época dorada de movilidad ascendente (1945-1975) y otra de declive, con la implementación de un modelo mercantil para su reproducción social (1976-2001). Esta mirada macroscópica se profundiza en el siguiente capítulo (tres), donde analizo los impactos de estas mutaciones en las clases medias y en sus procesos de desclasamiento. Para ello, se fija conceptualmente este término, visualizando cómo se produce la transformación de las estrategias de reproducción social disponibles para evitar descender socialmente a raíz del deterioro de las condiciones de vida. Una de las estrategias recurrentes a lo largo de la segunda mitad del siglo XX ha sido la emigración. Emigrar ha constituido una constante de la sociedad argentina, relacionada con la conformación de los mercados escolares y laborales, además de la historia de gran afluencia inmigratoria del país.

En el capítulo cuatro analizo cómo comienza España a ejercer un efecto campo sobre las orientaciones de flujos de inmigración de argentinos, mediante la consideración de la evolución de los procesos históricos de incorporación de este país a la actual Unión Europea. El crecimiento económico y los cambios sociales de la era postfranquista marcaron su incidencia en la configuración de mercados de trabajo segmentados y de ciertos marcos institucionales que actúan, conjuntamente, como factores de atracción de población inmigrante. Me detengo a explorar la posición que ocupan los migrantes argentinos en la conformación del espacio social español como sociedad etno-segmentada, dada la antigüedad del asentamiento del colectivo, y los procesos de movilidad social ascendente de los migrantes argentinos de la época del exilio (años 1970 y principio de 1980).

A partir de aquí el libro se edifica en base al análisis de los testimonios de los migrantes argentinos en España, y se compone de dos fases, cada una desplegada a su vez en dos capítulos. La primera fase (capítulos cinco y seis) se dedica a dilucidar el contexto de origen de los migrantes y de la migración como estrategia de reproducción social. Así, en el capítulo cinco presento los casos y analizo los orígenes de clase de los inmigrantes, tomando en cuenta las trayectorias familiares, los procesos de reconversión de capitales, de permanencia en las fracciones, en el periodo de las trayectorias que se corresponde con la reproducción intergeneracional (padres y abuelos). Desde las trayectorias familiares de los entrevistados, pude relacionar el tiempo biográfico con el tiempo histórico-social. En el capítulo seis identifico las posiciones de los propios entrevistados en Argentina, en el momento de tomar la decisión de emigrar, considerando la coyuntura vital en la que esta opción emerge, frente a otras posibles (uniones, mudanzas, compra de vivienda, emancipaciones, etc.). Los capítulos cinco y seis se despliegan como el reverso –del lado de las prácticas de los agentes– de las transformaciones estructurales del espacio social argentino, abordadas en los capítulos dos y tres.

La segunda fase, capítulos siete y ocho, también se presenta como el reverso de los procesos estructurales, pero esta vez en el espacio social español (analizado en el capítulo cuatro). En la etapa de asentamiento los migrantes ponen en juego la posibilidad de hacer valer sus capitales en el espacio social español, al pretender insertarse en los diferentes campos de actividad (a través de los mercados de trabajo, especialmente). Aquí se abordan las estrategias que los migrantes elaboran para posicionarse y comenzar a trazar sus trayectorias en el espacio social de destino, prestando atención a las diferencias observadas entre las fracciones de las clases medias, y también el género y los grupos de edad.

Por último, las estrategias de posicionamiento de los inmigrantes en el espacio social español están articuladas con el modo en que los agentes se representan sus posibilidades en el país de destino. En el capítulo ocho se atiende a los aspectos simbólicos emergentes de los procesos migratorio y de desclasamiento, en el campo de clases sociales español. Los agentes elaboran sofisticadas estrategias simbólicas para resolver las tensiones generadas tras la migración (y su virtual desclasamiento). Parte de estas tensiones son producidas por las disonancias clasificatorias entre los sistemas de enclasamientos de origen y de destino. Los migrantes, al leer el espacio social de destino con los esquemas cognitivos del de origen –de los que poseen un dominio práctico–, pueden jugar con el desconocimiento (y con el no-reconocimiento) de los enclasamientos, respecto a la condición de inmigración y a la adscripción de clase. En base a cómo se representan la posición lograda en España, los migrantes van reelaborando sus proyectos migratorios, redefiniendo plazos y negociando metas consigo mismos y con los miembros de su familia implicados en el proyecto migratorio.

Tras el despliegue de los ocho capítulos, se arriba a las conclusiones, que recogen los principales hallazgos de la investigación realizada, algunas de sus limitaciones y la apertura de líneas de indagación para futuros estudios.


  1. A excepción de los trabajos de Abdelmalek Sayad y de Anne-Catherine Wagner, a los que me refiero en el libro.


Deja un comentario