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Introducción

La aproximación a la participación juvenil en movimientos y organizaciones sociales ha sido en el último tiempo un tema de interés para las Ciencias Sociales en general y, en particular, lo ha sido para mí en el proceso de reflexión académica que he seguido y en las prácticas sociales que he desarrollado. La Argentina acredita una larga historia de luchas del movimiento obrero y un protagonismo considerable del movimiento estudiantil, pero en las últimas décadas se desplegó un variado y rico panorama de nuevos movimientos sociales. Si bien el proceso distó de ser lineal y uniforme, la aplicación de medidas neoliberales en los años 90 y la crisis de 2001-2002 ampliaron este fenómeno. Algunos movimientos adquirieron un protagonismo central, en particular aquellos vinculados con la descocupación, como el caso de los “piqueteros”.

La decisión sobre el objetivo para esta tesis doctoral estuvo enmarcada, por un lado, en la percepción del peso que adquirieron los movimientos sociales en Argentina. Esto sucedió tanto en términos de legitimación del orden político, como de construcción de alternativas orientadas a superar la exclusión y transformar las estructuras económicas y políticas. Por otro lado, tanto en el abordaje académico como en el diálogo con referentes de organizaciones y movimientos se tornaba recurrente la necesidad de analizar las formas y las posibilidades de la participación juvenil en estos colectivos. En distintos ámbitos se enunciaba la preocupación por comprender las características actuales de la participación juvenil, sobre todo en relación a los procesos identitarios y las transformaciones de la cultura y sus expresiones emergentes. Esto se vinculaba además con las modalidades de construcción que se vislumbraban en dichos movimientos: pertenencia identitaria, vínculos horizontales y articulación en redes. Así surgió el propósito de profundizar el análisis de las modalidades de participación juvenil en movimientos sociales urbanos, estableciendo un diálogo entre la empiria y los aportes académicos que han abordado la cuestión.

El objetivo general de la investigación se orientó a describir y analizar la constitución y las condiciones de la participación juvenil en movimientos sociales urbanos, sus componentes culturales, procesos identitarios y representaciones sociales. En particular, los objetivos específicos se orientaron a identificar y analizar:

  • las perspectivas de acción y participación de los movimientos, tanto internamente como en sus estrategias nacionales y locales, reconstruyendo como marco las formas generales y particularizando en las formas que toma la acción y participación juvenil;
  • las características, niveles y modalidades de participación juvenil en el ámbito de Movimientos Sociales Urbanos;
  • los procesos de formación, integración, acuerdo y disenso de los sectores juveniles dentro de los movimientos;
  • el impacto de la actuación de las y los jóvenes dentro de los movimientos, la modificación de las representaciones sociales y las relaciones con actores internos y externos;
  • las características que toma la participación en la acción política en tanto procesos de reproducción acrítica, elaboración de proyectos alternativos o acción contrahegemónica;
  • los procesos de construcción identitaria, tanto a nivel individual (subjetividades) como colectivos (identidades), en vínculo con acciones de participación en organizaciones, así como la relevancia de clivajes diferenciadores como la clase, género, edad, étnica, territorio, y otros que se tornen relevantes.

A partir de la revisión de la literatura existente y del mapa político del momento sobre los movimientos sociales urbanos en Argentina, se identificaron movimientos que resultaran de alta visibilidad en la esfera pública y que, a la vez, combinaran una acción política de nivel nacional con una acción territorial específica. Este fue el primer criterio para la selección del referente empírico.

En segundo lugar el recorte obedeció a que tuvieran sectores que se organizaran en torno a la condición juvenil. Es decir, que utilizaran explícitamente la categoría “juventud” como eje de su nucleamiento y como clave estratégica de acción. Esto permitiría realizar un análisis comparativo por elementos organizativos comunes, matices propios y presencia activa de sectores juveniles. En base a estos criterios, sumados a las posibilidades de acceso a los lugares específicos de trabajo, resultaron seleccionados dos referentes empíricos: la Juventud de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), en el trabajo territorial que desarrolla en la región Berisso-La Plata-Ensenada y el Frente Popular Darío Santillán, en el trabajo territorial que realiza en varias localidades de la zona sur del Gran Buenos Aires (Almirante Brown, Lanús y La Plata). Esto se desarrolla con más detalles en el capítulo 3. El desafío propuesto incluyó el deseo y la posibilidad de que los resultados sean enriquecedores para el campo académico y para los procesos de análisis y discusión de los propios movimientos sociales.

Los caminos que llevan al tema elegido

Hace años, en mi experiencia personal de militancia social, escuché a un líder social explicar que muchas de las grandes transformaciones de los últimos años nacieron de la rebeldía de personas sencillas frente a la injusticia. Que la clave para los procesos históricos no estaba en los grandes líderes ni los pensadores brillantes sino en la “gente común” que se movilizaba. Con ese trasfondo, y a través de mi propia participación en movilizaciones, sentí que la historia me incluía como parte de un colectivo mayor, el que obtenía logros colectivos e integraba agrupaciones que permitían cambiar algo en la realidad social y política que nos rodeaba. Por otro lado, la formación universitaria me permitió cultivar una mirada que me permitía la distancia necesaria para realizar un análisis de los procesos sociales. Esto me ha llevado a vivir, frente a acontecimientos masivos y hechos históricos, un doble papel de ciudadano activo y de observador atento.

Ese diálogo entre el sujeto y la multitud, entre el ciudadano “de a pie” y las manifestaciones multitudinarias, entre la vivencia personal y la identidad de un grupo, es también una pregunta que subyace a este trabajo. Más allá de la experiencia personal, esta pregunta tuvo también los rostros concretos de niños, niñas y jóvenes de movimientos sociales con los que estuve vinculado en otras oportunidades y con los que dialogué, a veces como compañero y otras como investigador. Uno de estos casos que contribuyó a mi análisis se originó en los primeros años del siglo, cuando participaba de un movimiento que reunía niños y niñas “del pueblo” en hogares, formulando proyectos de inserción social y formación profesional. Allí conocí a Francisco, un chico de 17 años, con quien pudimos generar un buen vínculo y una amistad a lo largo del tiempo. Francisco era gráfico, tenía un espíritu inquieto y una inteligencia vivaz. Formaba parte activa de la organización, lideró proyectos y participó en marchas. Incluso estuvo formándose como educador popular durante un tiempo y se lo veía como un futuro líder de la organización. Pasados los años, Francisco se fue alejando, formó una familia y dejó la organización. Siempre me pregunté por qué no siguió integrando ese colectivo y si su andar significaba un triunfo del proyecto educativo de la institución que lo había formado y dejaba que siguiera su camino solo. A la distancia, veo que fue una de las preguntas que me llevaron a pensar los itinerarios y las formas de participación de jóvenes. Esta investigación lleva consigo el eco de aquella pregunta inicial.

Hubo otro aspecto de mi trayectoria que es base de este trabajo. Abordé la temática de los movimientos sociales urbanos en un estudio anterior, orientado a la obtención del título de Magister en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que tuvo como título “Movimientos sociales en Argentina. Estudio de barrios populares en el partido de Vicente López” (Giorgetti, 1997). Posteriormente, fue materia prioritaria para la publicación de un libro que se denominó “Sociedad en Red” en el año 2001, y resultó un aporte que tomaron algunos ámbitos académicos, como la Carrera de Trabajo Social (UBA) y los cursos de Organizaciones de la Sociedad Civil (FLACSO – Buenos Aires). En ese momento, el análisis académico de los movimientos sociales y las características de la Sociedad Civil en Argentina resultaban una preocupación compartida con uno de los espacios académicos en que actuaba: era Profesor Adjunto en la Cátedra “Introducción al Estudio de las Ciencias Sociales” para la Carrera de Derecho, en la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca), la cual incorporó este material a su bibliografía obligatoria. El camino de reflexión académica que transitaba reconocía algunos elementos centrales de los movimientos y organizaciones sociales relativos a la articulación entre el reconocimiento de la identidad y la movilización de recursos. En actividades de extensión y promoción, también pude comprobar que muchas organizaciones sociales se consolidaban a partir de desarrollar articulaciones fuertes en forma de redes y procesos de formación emparentados con la corriente de Educación Popular.

Mientras avanzaban esas preocupaciones teóricas, continué formando parte de diversas organizaciones sociales, mayoritariamente orientadas al trabajo con jóvenes y, en particular, a la tarea educativa. En todos estos casos, y más allá de los matices y las diferencias institucionales, la práctica se nutrió de reflexión teórica. Dicha práctica fue desarrollada en reuniones, talleres, cursos y tareas de acción social; en cuanto a la reflexión teórica se vio enriquecida por lecturas colectivas y por las intervenciones en distintas reuniones, jornadas y encuentros de discusión, tanto nacionales como internacionales. Integré: el Equipo de Adolescencia en EPEBA (Educadores Populares para una Escuela Barrial Alternativa), el área de Lideres Juveniles y la coordinación del Centro Villa Madero de la ACJ-RA (Asociación Cristiana de Jóvenes de la República Argentina), el Centro Nueva Tierra para la promoción social y pastoral, la Fundación Camino (orientada al trabajo con adolescentes de villas y barrios carenciados del Gran Buenos Aires) y la Fundación Marco Avellaneda (conocida informalmente como “Pelota de Trapo”), en su Escuela de Artes Gráficas. En todas estas experiencias tuve muestras evidentes de la importancia que tienen los procesos educativos en organizaciones sociales y en el trabajo en sectores populares.

Mi formación en el ámbito de la educación se enriqueció con las tareas con instituciones educativas y organizaciones juveniles desde el Programa Nacional Educación Solidaria (Ministerio de Educación de la Nación, entre 2003 y 2010) y CLAYSS (Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario, entre 2002 y 2009). En estos dos casos, el estudio y la evaluación de proyectos sociales orientados a la participación juvenil constituyó otra variable de reflexión sobre la realidad social de la juventud argentina, y en particular, aquella que participa de espacios de construcción social y política en los sectores populares.

Señalo estos elementos porque considero que resultan relevantes para dar cuenta de una trayectoria personal en la que se enlazó la reflexión académica, con la experiencia y el trabajo profesional. Esto impulsó la elección del tema de tesis y el abordaje del mismo. En las tareas como docente y el trabajo “de base” estuvo presente la preocupación por la resolución de problemas concretos en una perspectiva de transformación social. Las lecturas y la reflexión sistemática en cursos y ámbitos universitarios, por otro lado, se veían problematizadas por lo que veía cotidianamente. El conocimiento de la vida en barrios populares y el trabajo con organizaciones sociales me brindó una perspectiva que me facilitó el ingreso a campo y me permitió advertir matices contribuyendo al análisis que presento. Dentro del cuidado que puse en el proceso de reflexividad, me encontré constantemente confrontando opiniones con colegas del ámbito universitario. Es mi propósito entonces, como mencioné al principio, que los resultados de esta tesis puedan ser enriquecedores al mismo tiempo para ámbitos sociales específicos como para la labor académica, a los que considero unidos en una dimensión ética de la tarea como investigador. En este tránsito llegué a la instancia de plantear la investigación, incluyendo largas charlas con referentes de organizaciones populares, en las que se advirtió la necesidad de la reflexión sistemática y la posibilidad de que un proyecto respondiera algunas de las interminables preguntas que surgían respecto de la realidad contemporánea de los jóvenes y el espacio de los movimientos sociales. De ese modo, casi inevitablemente para mí, fue tomando forma la decisión de avanzar con la investigación, enmarcada en el crecimiento académico y destinada a la obtención de un Doctorado, pero, al mismo tiempo, puesta en diálogo con los actores de este proceso.

Con la conciencia de asistir a procesos dinámicos, se pretende capturar un fragmento del “aquí y ahora” de los actores juveniles en movimientos sociales urbanos para echar algo de luz al proceso y aportar a los caminos colectivos que este actor social transita, como un momento de indudable riqueza, un “tiempo-ahora”, en palabras de Benjamin: “La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío, sino el del tiempo-ahora” (Benjamin 1973: 15).

Los debates acerca de las organizaciones y movimientos sociales

Las palabras precedentes dan una idea aproximada del contexto que llevó a la elección del tema. Los movimientos y organizaciones sociales se han vuelto un tema relevante para las Ciencias Sociales desde los últimos años del siglo XX y han sido objeto de interpretaciones divergentes que serán caracterizadas en el capítulo 1. Nos encontramos en un tiempo de debates respecto de las condiciones de la modernidad y del capitalismo, en el cual se vuelven a pensar la Sociedad Civil y el Estado, se confrontan conceptos con la realidad empírica que se empeña en surgir a través de expresiones disímiles, como un cauce que desborda las estructuras participativas tradicionales y propone nuevas preguntas que requieren nuevas respuestas. A su vez, se vuelve necesario el debate acerca del lugar del sujeto y la relación con las estructuras, sean éstas económicas y políticas, pero también estructuras de sentido, configuraciones culturales, procesos de construcción de conocimientos y certezas.

La crisis económica, social y política vivida por la Argentina a partir de 2001 actualizó las discusiones sobre el rol de los movimientos sociales y el proceso de recuperación posterior a 2003 generó expectativas sobre su lugar en la política nacional. Por otro lado, el marco internacional de la primera década del siglo XXI se caracterizó por crisis económicas, revueltas políticas y la emergencia de nuevos proyectos en la mayoría de los países de América Latina. Esto abrió nuevos interrogantes. Se hizo necesaria una reflexión crítica y un análisis acerca del papel del Estado, los actores sociales y las nuevas formas de acción colectiva a nivel local y global.

En nuestro país se puede también afirmar que estamos en un momento histórico en el que se advierte la “vuelta del sujeto”, el reconocimiento de las búsquedas individuales y de “lo particular” frente a los proyectos colectivos de carácter absoluto, en una tensión entre el peso de lo estructural y la construcción de subjetividades que merece ser analizado. La juventud vivió esta tensión y, mientras busca espacios de pertenencia en un contexto de instituciones tradicionales desprestigiadas, sociedad informatizada y redes, transita canales de participación y se hace escuchar a través de expresiones artísticas, de la militancia en cuestiones éticas, sociales y políticas, o de búsquedas de supervivencia.

Por otro lado, la participación juvenil ha crecido y se ha vuelto un tema central de la agenda pública, además de plantear a los movimientos y organizaciones qué lugar ocupan los sectores juveniles. En los primeros años del siglo XXI los movimientos sociales se nutrieron de jóvenes militantes, en tiempos en que otras instituciones experimentaban una deserción significativa: partidos políticos, principalmente, aunque también organizaciones sindicales y aún religiosas. La situación de los sectores juveniles fue un tema relevante para los medios de comunicación y también creció en las investigaciones académicas, se hicieron publicaciones y se constituyó la Red Argentina de Investigadoras e Investigadores en Juventudes, que celebró varios Encuentros Nacionales. Los ejes de trabajo de estos encuentros brindan un panorama de las temáticas que resultan centrales en los estudios que abordan la realidad juvenil: entre ellos están participación, comunicación, condiciones de vida, educación, trabajo, políticas públicas, prácticas culturales, género y sexualidades. El repaso a estos estudios muestra las preocupaciones de los investigadores en relación con las inquietudes que los jóvenes militantes y los movimientos sociales formulan.

Esta investigación se ubica dentro de la reflexión de los movimientos sociales urbanos en el contexto mundial, pero focalizando en la situación particular de los movimientos y organizaciones argentinos. A su vez, considera las investigaciones sobre juventudes y las perspectivas que analizan su capacidad de agencia. La participación juvenil en los movimientos permite interrogar sobre las formas de acción colectiva, la articulación en redes, los elementos identitarios, las representaciones y las prácticas culturales, la construcción del conocimiento, los mecanismos de formación y reproducción y los principios que los guían. En un proceso de reflexividad y validez que contempló la confrontación con documentos, referentes e informantes clave, se propone una mirada desde un lugar afín a los procesos de transformación social en la perspectiva de encontrar caminos para construir una sociedad más justa, libre, plena de vida para todos los sectores, y especialmente para quienes hoy se ven más postergados, explotados o excluidos.

Acerca de la privacidad, el género y las referencias en este texto

Como se explica en el capítulo 3, la investigación incluyó entrevistas a jóvenes militantes, representantes de las propias organizaciones y también de otros movimientos y organizaciones vinculados a la temática, así como consulta con investigadores. Se ofreció amplia libertad a las personas que se contactaba para expresarse y se garantizó que, más allá de las devoluciones realizadas sobre sus prácticas en el contexto de la investigación, se evitaría dar nombres y referencias que permitieran identificados posteriormente. En consecuencia hemos adoptado un criterio general de resguardo de las identidades personales. En la redacción de este trabajo se hace referencia a los entrevistados con un nombre ficticio, que no se corresponde con el nombre real. En el anexo final se presenta una referencia a partir de cada nombre, explicando las características que puedan resultar de orientación al lector, principalmente en cuanto a la edad y pertenencia de las personas entrevistadas.

A los efectos de dar mayor fluidez a la redacción y facilitar la lectura se adoptaron algunas decisiones relativas a la presentación de citas bibliográficas y también al uso del género masculino.

Respecto del empleo de los géneros, y con la certeza de que las diferencias de género son construcciones socioculturales elaboradas históricamente, considero que el uso del lenguaje las refleja y expone. Esto me lleva habitualmente a procurar establecer la distinción y el cuidado en utilizar un lenguaje no sexista, evitando la invisibilización a través del genérico masculino. Hecha esta aclaración, y dado que en redacción muchas veces debo hacer alusión a militantes y jóvenes de ambos sexos, cuando utilice el término “los” será para referirme a mujeres y varones en instancias en que no pueda utilizar un genérico adecuado.

Finalmente, si bien la redacción de la tesis resultó un proceso individual y solitario, recoge una experiencia que es en sí misma colectiva. No se puede desprender de numerosas charlas y de las actividades personales anteriores, que se han mencionado y que constituyen procesos de aprendizaje en ámbitos populares. En adelante buscaré dar cuenta de ese “nosotros” a partir de la primera persona del plural, dado que la perspectiva de construcción colectiva de conocimiento guió la investigación y que las “piezas del rompecabezas” han sido compartidas y trabajadas con distintos compañeros del campo académico y con las chicas y los chicos que estuve entrevistando, con quienes logré un “ida y vuelta” enriquecedor.

Organización de la tesis y algunos aspectos formales

De acuerdo con lo propuesto en el Plan de Tesis, este trabajo se organiza en siete capítulos y un apartado de conclusiones. Los capítulos 1, 2 y 3 son resultado de la revisión teórica y metodológica, de lo aprendido como herramientas para el análisis y de las formas de usarlo. Los siguientes 4 capítulos refieren a las interpretaciones construidas a partir del trabajo de campo en las organizaciones seleccionadas.

El capítulo 1 desarrolla un panorama de los movimientos sociales contemporáneos para ubicar el problema de estudio y contextualizar tanto la emergencia de los movimientos como las teorías que pretenden explicarlos. Lo plantea en cuatro pasos: en la primera sección consideramos los principales abordajes teóricos, que incluyen los enfoques de movilización de recursos y de identidad, y las conexiones entre ambos. En la segunda sección, se trata la relación de los movimientos sociales con la denominada “tercera fase de la modernidad”, incluyendo cuestiones relativas al lugar del Estado, el sujeto y la ciudadanía. En la tercera sección, se incluyen los aportes teóricos provenientes de América Latina y Argentina. Finalmente, en la cuarta sección, explicamos la situación de los movimientos sociales en Argentina, realizando un panorama histórico y caracterizando las circunstancias particulares que surgieron de la crisis de 2001-2002 y que permiten comprender el nacimiento de formas nuevas de sindicalismo y de un movimiento de trabajadores desocupados, conocidos como “piqueteros”.

En el capítulo 2 se procura conceptualizar a la juventud y analizar qué es la participación juvenil haciendo foco en la realidad argentina. En la primera parte, se desarrolla una mirada histórica que permite comprender cómo se constituyó históricamente la juventud en un actor social. En la segunda, se analiza cómo participó la juventud en la historia argentina, relatando las principales formas de participación juvenil desde el siglo XIX hasta hoy. La sección tres aborda los estudios de juventud, lideradas por sociólogos y antropólogos en la primera parte del siglo XX hasta la riqueza y la diversidad de investigaciones contemporáneas. Por último, en el punto cuatro, se propone un abordaje conceptual que permita analizar la participación juvenil en movimientos sociales en la actualidad, trazando un panorama de las representaciones y discursos que tienen más desarrollo en ámbitos sociales, políticos y académicos y haciendo una opción por considerar a la juventud como un actor social relevante.

En el capítulo 3 se aborda la cuestión metodológica. En el apartado introductorio, se hace referencia al proceso seguido en la investigación, que llevó a reflexionar sobre métodos pertinentes y a considerar una estrategia de tipo cualitativo o “no estándar”. En el punto 1, se explicitan las decisiones preliminares, las preguntas que se contemplaron, las dimensiones consideradas y el diseño de investigación. En el segundo punto se explica cómo se desenvolvió el trabajo de campo, incluye comentarios sobre el acceso al campo, las técnicas empleadas para relevar información, modelos de entrevistas, observación y registro. En el punto 3 se desarrollan las formas de análisis e interpretación empleadas, colocando ejemplos que grafican el proceso y finalmente se presenta un apartado sobre las formas de triangulación.

En el capítulo 4 se explican las características y las modalidades de participación que se advierten en la Juventud de la Central de los Trabajadores Argentinos. En una primera parte, analiza a la CTA como referencia principal de esta Juventud. Partimos del relato histórico de los orígenes que hacen sus militantes y hablamos del rol de oposición frente a los gobiernos argentinos desde la década de 1990. Luego se identifican las características de movimiento y acción colectiva que expresa, reconociendo sus vínculos internacionales y las formas que adoptó para la protesta social. Analizamos los proyectos y las divergencias que se advierten. En una segunda parte, estudiamos cómo se expresa lo juvenil en la Central. Para ello, se relata cómo se organizan y actúan los jóvenes, dando cuenta, a continuación, de las principales actividades y espacios. En el punto siguiente, identificamos los principios y las referencias históricas y contemporáneas que aparecen en el discurso de la JCTA y analizamos cómo son las trayectorias de sus jóvenes militantes. A continuación, caracterizamos las alusiones a un conjunto de pertenencia, es decir, un “nosotros” y las diferencias que esta identidad establece con otros grupos. Por último, consideramos las formas que adopta la participación en la JCTA.

El capítulo cinco aborda el relato que constituye al Frente Popular Darío Santillán. A través de las entrevistas, observaciones y consulta de materiales del Frente se interpreta que el FPDS ha elaborado una sólida trama de sentido compuesta de una tradición histórica, un conjunto de principios, que se afirman en una serie de acciones y constituyen una forma de vivir la cotidianeidad para sus miembros. Dividimos este capítulo en dos secciones. En la primera se aborda la narrativa que hacen los jóvenes del FPDS de la memoria de luchas en la que se consideran incluidos, que es, la tradición de luchas sociales del conurbano bonaerense. Dentro de ello se considera el relato del origen y las raíces históricas que estos militantes formulan como referencia para su acción, a continuación el proceso de ocupaciones de tierras y formación de Comunidades de Base y luego se muestra cómo se constituyeron las organizaciones piqueteras de los años 90 y los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). En este punto, detallamos tres experiencias que resultaron significativas para este estudio: el MTD Varela, el MTD Solano y el MTD Lanús, para finalmente analizar la constitución de la Coordinadora Aníbal Verón. En la segunda sección analizamos el vínculo entre los marcos teóricos que guían al FPDS y sus prácticas, prestando atención a la articulación teoría-práctica que proponen. Para ello consideramos las formas de organización territorial y acción colectiva, los mecanismos de participación, los espacios y actividades principales, así como las trayectorias que siguieron los jóvenes militantes hasta considerarse parte de un “nosotros”, cuestión que abordamos en el último apartado.

El capítulo 6 analiza la condición juvenil como estrategia de participación política. Para ello, se desarrolla un análisis comparativo de la participación juvenil a partir de los movimientos sociales seleccionados. En la primera sección, estudiamos cómo la condición juvenil es empleada para crear organizaciones. En la segunda, damos algunas características centrales que adopta la participación: 1) la vinculación del cambio político con un cambio cultural de matices propios; 2) el predominio de criterios de horizontalidad a través de asambleas y principios de autonomía; 3) la construcción de redes con base territorial y, por último, las trayectorias que siguen en términos de participación. La tercera sección aborda las tensiones que se observan entre estas formas de participación y las previas a través de los procesos que siguen los jóvenes militantes y las dificultades que expresan. El último punto, sección cuarta, permite relacionar algunos conceptos teóricos relevantes para el análisis de la participación política juvenil en los movimientos sociales.

El capítulo 7 reflexiona sobre las “subjetividades juveniles militantes”, a partir de analizar los procesos de constitución del sujeto y la formación militante. En el punto uno se consideran las trayectorias, prestando atención a los procesos familiares, la socialización con los grupos de pares y la inserción territorial. En el segundo punto, se observan los componentes que permiten caracterizar estas subjetividades. En particular, consideramos las consignas que enuncian, la forma en que integran distintos ámbitos de la vida, la trama de sentido y proyección política que rodea los proyectos productivos, la dimensión educativa de su acción y la importancia del reconocimiento del cuerpo y la fiesta. En el tercer punto focalizamos en cómo se constituyen estas subjetividades a partir de la identificación con un “nosotros” y la diferencia con los demás. En el punto cuatro, estudiamos el papel de la organización y los referentes y en el punto cinco tratamos algunas tensiones y dificultades que se observan en el proceso para, finalmente, en el punto 6 revisar cómo se consolidan las subjetividades en estos jóvenes militantes.

Las Conclusiones repasan los aspectos predominantes observados a partir de la investigación en cuanto a identidad, participación juvenil, formación, territorio y subjetividades. Finalmente se consideran las dificultades y los desafíos que se presentan en función de la constitución de actoría social juvenil y de la construcción política a partir de las formas y los objetivos de transformación social de los movimientos sociales urbanos.



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