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5 Juventud en el
Frente Popular Darío Santillán

Formar militantes que expresen los nuevos valores de la sociedad que anhelamos –y que empezamos a prefigurar desde ahora-; formarnos como personas, tras el horizonte del “hombre y la mujer nuevos” que planteaba el Che; formarnos en función de la necesidad de cambiar nuestra injusta realidad, de raíz y desde abajo: estas necesidades, estos desafíos, nos acompañan desde la “prehistoria” de nuestra organización, están en el “ADN” de nuestro proyecto: no habrá revolución, y mucho menos socialismo, sin un pueblo organizado y consciente de sus derechos y sus potencialidades ( … ) Nos basamos en el método de la Investigación y Acción Participativa para motivar estas reflexiones, utilizando herramientas y dinámicas de Educación Popular, que nos permitan participar a todos y todas por igual. (Cartilla Formación de formadores y formadoras para el trabajo de base. Frente Popular Darío Santillán, 2009: 3)

A través de las entrevistas, observaciones y consulta de materiales del Frente se interpreta que el FPDS ha elaborado una sólida trama de sentido compuesta de una tradición histórica, un conjunto de principios, que se afirman en una serie de acciones y constituyen una forma de vivir la cotidianeidad para sus miembros. Dividiremos este capítulo en dos secciones. En la primera se aborda la narrativa que hacen los jóvenes del FPDS de la memoria de luchas en la que se consideran incluidos, que es, la tradición de luchas sociales del conurbano bonaerense. Dentro de ello se considera el relato del origen y las raíces históricas que estos militantes formulan como referencia para su acción, a continuación el proceso de ocupaciones de tierras y formación de Comunidades de Base y luego veremos cómo se constituyeron las organizaciones piqueteras de los años 90 y los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). En este punto, detallamos tres experiencias que resultaron significativas para este estudio: el MTD Varela, el MTD Solano y el MTD Lanús, para finalmente analizar la constitución de la Coordinadora Aníbal Verón.

En la segunda sección analizamos el vínculo entre los marcos teóricos que guían al FPDS con sus prácticas, prestando atención al vínculo teoría-práctica que proponen. Para ello consideramos las formas de organización territorial y acción colectiva, los mecanismos de participación, los espacios y actividades principales, así como las trayectorias que siguieron los jóvenes militantes hasta considerarse parte de un “nosotros”, cuestión que abordamos en el último apartado.

1. Tradiciones de lucha al sur del Gran Buenos Aires

La participación en el Frente Popular Darío Santillán es la referencia prioritaria de las personas entrevistadas. Tanto en las entrevistas como en los materiales consultados se advierte un discurso homogéneo que propone un conocimiento sobre la sociedad en su conjunto, articula una interpretación de la realidad y brinda un sentido a las acciones, a los proyectos y a la vida de los jóvenes militantes.

El Frente Popular Darío Santillán (FPDS) nació en el año 2004 como un desprendimiento de la experiencia llevada adelante por los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) de la zona sur del Gran Buenos Aires. Posee una composición social heterogénea, en la que conviven grupos barriales, desocupados, clases medias empobrecidas y jóvenes universitarios que reconocen una pertenencia local definida (el “territorio”), tradiciones políticas y una historia compartida. Los espacios barriales y la historia local son dos variables importantes para explicar su origen.

El espacio

El espacio físico en el cual surgió el FPDS es la zona sur del Gran Buenos Aires, un territorio que se constituyó históricamente a partir de la división del partido de Quilmes dando lugar a la formación del partido de Avellaneda en 1852, con el nombre de “Barracas al Sur”, primero. Y luego se desprendió más tarde el partido de Lomas de Zamora en 1861, Almirante Brown en 1873, Florencio Varela en 1891, Lanús en 1945 y, por último, Berazategui en 1960.

La política de sustitución de importaciones que caracterizó a la economía argentina en los años 30, las migraciones internas de las décadas de 1930 y 1940 y la expansión del cordón industrial llevaron al crecimiento demográfico de la zona, constituyendo núcleos urbanos definidos alrededor de la producción industrial, generando una clase obrera con importantes niveles de integración en la sociedad y un movimiento obrero consolidado, en el marco de lo planteado en el capítulo 1. Asimismo, los impactos derivados del proceso de transnacionalización de la economía y las políticas económicas de los años 60 generaron desocupación, resistencias y conflictividad social.

La gravedad de la situación económica en Argentina generó migraciones internas, que llevaron a la instalación de pobladores de las provincias, principalmente procedentes del norte argentino. En los años 90, por otro lado, la tasa de cambio fija y accesible desde el exterior atrajo migraciones desde Chile, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Perú. La pobreza estructural afectó a ambos sectores con matices diferenciados pero dentro de una profundización del fenómeno de exclusión social, alejando a quienes perdían el empleo de las posibilidades de una inserción laboral y un ingreso estable (Cortés-Groisman, 2004).

El proceso de empobrecimiento que vivió esta zona (y el país en su conjunto) estuvo relacionado con las circunstancias históricas de los años 90, mencionadas en los capítulos precedentes. La política de privatizaciones y precarización laboral impactaron en la producción industrial que era central para el conurbano bonaerense. A ello se sumó la reducción del papel del Estado, que la crisis del mismo modelo fue impulsando, llevando a la exclusión de amplios sectores. A los pobres que ya vivían en la zona sur del Gran Buenos Aires y Gran La Plata se sumaron los “nuevos pobres”: trabajadores despedidos que debieron recurrir a empleo informal, mujeres que no lograban sobrevivir con el trabajo doméstico y, finalmente, jóvenes que no tenían perspectivas de estudio ni trabajo. De esta forma, alrededor del 60 % de la población del Gran Buenos Aires quedó bajo la línea de pobreza para el año 2002, con picos alarmantes en algunos partidos como Florencio Varela, Almirante Brown, Berazategui, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes.

Como señalan Svampa y Pereyra:

Tanto desde una perspectiva de corto como de mediano plazo, la erosión de los tradicionales marcos sociales y culturales que estructuraron el mundo obrero industrial, marcado por la experiencia de la integración a la vez política (la identidad peronista), económica (el acceso al consumo) y social (los derechos sociales, protección social, estabilidad laboral) devino inevitable. Sin embargo, uno de los elementos cruciales de la experiencia no es tanto el carácter ineluctable de la crisis y la desaparición del modelo “tradicional” sino más bien la distancia –personal y a la vez colectiva- que se establece entre aquel modelo de estructuración “originaria” y la vivencia de los actores” (Svampa-Pereyra, 2004).

Estas circunstancias modelaron el diseño urbano de los barrios en los que crecieron los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD), que están en el origen del Frente Popular Darío Santillán. Ante las dificultades de acceso a la vivienda propia, se multiplicaron los modelos irregulares de las denominadas estrategias acumulativas de autoconstrucción[1], ocupación de tierras públicas y viviendas populares colectivas. En los asentamientos organizados durante los años 80 se trazaron calles y se construyeron viviendas precarias. En la actualidad, en algunos barrios las viviendas que predominan están construidas con bloques y también persisten sectores de ranchos. Algunas zonas poseen redes cloacales y, en la mayoría de los casos, consumen gas envasado.

En la planilla de registro y observación, consignaba en una de las visitas:

Avanzo por el Camino General Belgrano, que es una avenida de doble mano, al transitarlo se pasa un sector con negocios (entre los que predominan comestibles baratos y accesorios para la casa, como un pequeño centro comercial de precios populares), muchas casas de materiales sin terminar y algunas con signos de abandono. Luego, unas edificaciones estilo monoblocks, únicas con sectores verdes dentro de un panorama mayormente gris y color ladrillo… y se pasa frente a una serie de fábricas, aparentemente la mayoría no está funcionando. (Primera planilla de registro de visita a MTD Lanús, 20/10/2009)

El empleo predominante es de escasa calificación, son frecuentes las “changas”, la venta de elementos de desecho y la recolección callejera. Las mujeres de estos barrios consiguen trabajo como empleadas domésticas, o realizan tareas de costura y elaboración de comida para el consumo dentro de los barrios. Las dificultades para el empleo son mayores en adolescentes y jóvenes, que abandonan tempranamente el sistema educativo. Al respecto, Raúl Zibechi (2003: 84) recogía estadísticas que daban cuenta de más de 500.000 jóvenes del conurbano bonaerense no estudiaban ni trabajaban, en tanto en 2010 el Ministro de Educación Nacional mencionaba una cantidad de 550.000 jóvenes[2] en esas condiciones.

En las entrevistas y en los materiales analizados se explica que la situación de marginación, a la que se sumaron otros sectores de la población como consecuencia de la extensión de la crisis de 2001, significó la ruptura de un modelo de organización política y la búsqueda de nuevas formas de lucha por la supervivencia y por la construcción de otro tipo de organización, que señalan la raíz de los MTD y del Frente. Paralelamente, es necesario destacar que la participación en experiencias anteriores (como el vínculo con la sociedad salarial, las identidades políticas previas, las prácticas de organización) permite explicar por qué los desocupados buscan organizarse y resistir en lugar de la resignación y la apatía.

La exclusión no se reduce a cuestiones de ingreso, sino que abarca integralmente la vida de los habitantes de estos lugares, con el deterioro en salud, educación y alfabetización. Otero toma el concepto de “desciudadanización estructural” para explicar la disolución de la percepción de los propios habitantes como sujetos de derecho (Otero, 2003: 6). A su vez, se puede considerar que este proceso de exclusión y quiebre de lazos con el sistema social en su conjunto repercuten en sectores que viven en condiciones de subsistencia y que sufren un deterioro en aspectos que hacen a su dignidad y su identidad personal. Esto corresponde a una ruptura con el “mundo de la vida”[3] y la posibilidad de construir un proyecto de vida, así como lo que Giddens (1990) llamaba “des-anclaje” (en los términos mencionados en el capítulo 1). Y que el proceso inverso incluye la valorización del barrio, el mantenimiento de vínculos “cara a cara” propios del vecindario y las relaciones sociales orientadas a la organización para la subsistencia. En este punto, la consolidación de los MTD y, posteriormente, el FPDS, permiten “re-anclar” las condiciones productivas de la vida y, junto con ellas, la elaboración de un proyecto personal conectado con un proyecto social y político que reelabora la trama de significados y sentido del mundo de la vida. En el cuadro 8 se observa una distribución espacial de los principales centros de referencia del Frente en los partidos del Gran Buenos Aires y Gran La Plata a partir de los diálogos y de las publicaciones analizadas[4].

Cuadro 8 (Elaboración propia sobre mapa provincial)

Cuadro 8

El relato de los orígenes

El Frente Popular Darío Santillán nació en 2004, a partir de la división del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. La referencia al Frente es manifestada como un elemento fundante de sus prácticas para las personas entrevistadas, que desarrollan actividades en un MTD o una organización de base concreta, pero como parte del mismo Frente. A continuación identificaremos los elementos principales de este proceso.

El FPDS reconoce que surge de la unión de distintas agrupaciones piqueteras, pero manifiesta en los documentos que asume la representación del “pueblo”.

Si bien surge por la unidad de distintos grupos piqueteros, no quisimos ponerle un nombre sólo para los piqueteros. Porque si decimos que TODO el pueblo tiene que organizarse y luchar, ¿por qué no construir entonces una herramienta de lucha que dé lugar a los distintos sectores sociales? Muchos vecinos, trabajadores ocupados, estudiantes, campesinos o pequeños productores, se han acercado solidariamente a nuestras luchas, y están luchando también. La propuesta del Frente Popular Darío Santillán, entonces, es que nos agrupemos, para construir y luchar juntos. (Del documento publicado en Noviembre 2004 en http://www.inventati.org/mtdenelfrente)

Al año 2010, según expresa el Frente en su web[5], cuenta con 3000 mujeres y hombres de las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Tucumán, Formosa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Menciona tener un mayor desarrollo en la zona sur del conurbano bonaerense, donde su presencia alcanza 14 distritos, y se organiza a partir de “regionales”, que reúnen a organizaciones locales y que desarrollan asambleas y actividades conjuntas, las que son mencionadas por los militantes con familiaridad como “la regional”[6].

En las primeras entrevistas, las razones de su origen no resultan claras. ¿Por qué surge el Frente? Cuando se indaga en el transcurso de posteriores encuentros, se registran las diferencias entre las formas de lucha y organización que proponían distintas organizaciones de base dentro del Movimiento Aníbal Verón. El proyecto del Frente se hizo efectivo a partir de una modalidad propia de construcción, sumando a otras agrupaciones, en tanto los grupos piqueteros identificados con la agrupación Quebracho y otros Movimientos de Trabajadores Desocupados optaron por otra forma de organización. En la perspectiva del FPDS esto se produjo porque los otros se encontraban más vinculados a la posición de partidos políticos (con estructuras más verticales y dependiendo de estrategias políticas externas a ellos) o del gobierno (perdiendo autonomía para continuar con el proyecto y las luchas políticas). Desde nuestro análisis, podemos agregar que la separación implicó una definición más precisa, luego de una etapa inicial de luchas compartidas entre estrategias de construcción política diferentes.

Los diarios de la época, que reconocían el estado público que habían alcanzado los piqueteros y seguían los juicios que se llevaron adelante por la muerte de los jóvenes líderes en las protestas de 2002, lo expresaron en términos de divisiones:

La Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón, integrada entre otros por los MTD Aníbal Verón, se partió en octubre de 2002, y Quebracho se quedó con el nombre CTD. A fines de 2003 fue la escisión de los MTD Aníbal Verón, entre la línea que hoy orienta Juan Cruz Daffunchio, y los MTD que pasaron a formar parte del Frente Popular Darío Santillán (FPDS), en cuyas filas militaban Kosteki y Santillán.” (Diario Clarín, 10 de Enero de 2006.)

El FPDS es el espacio político donde varios MTD confluyeron con otros movimientos territoriales, estudiantiles, culturales e incipientes agrupaciones de trabajadores asalariados de varios puntos del país. La página web informa que integran el FPDS los MTD de Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown, La Cañada (Quilmes), Ezeiza, La Plata-Ensenada y Berisso, además de un importante grupo de organizaciones territoriales del resto del país[7].

El nombre hace alusión a la figura de Darío Santillán, militante del MTD de Lanús, quien fue asesinado por la policía bonaerense durante las protestas del 26 de junio de 2002, junto a su compañero Maximiliano Kosteki. La imagen de ambos preside las marchas, a través de carteles y pancartas, y se reproduce en murales en todos los lugares del Frente. Los documentos y las entrevistas ubican el compromiso de militancia de estos jóvenes como un modelo paradigmático de compromiso social, clasista y enfrentado al poder político.

Consideramos que aquí aparece otro elemento importante: en el enfrentamiento también se construye la identidad del grupo. A partir de aquel episodio, las organizaciones piqueteras denunciaron al gobierno nacional del presidente Eduardo Duhalde, como responsable del accionar represivo directo de la policía, pero también a los intendentes del conurbano, entre ellos los de las localidades de Lanús, Esteban Echeverría y Presidente Perón. Esta diferencia permitió, por contraste, identificar los valores y las formas de construcción que pretenden ser antagónicas de la de estos actores políticos.

La investigación del hecho y las estrategias de encubrimiento del asesinato no son objeto de este trabajo. Sí resulta importante rescatar, a partir de los materiales de difusión del Frente y de otras organizaciones afines, la actitud fundante de autonomía y denuncia en el origen de la organización, así como las modalidades de expresión que están enlazadas con estos asesinatos. De este modo, el Frente nace identificándose como una construcción popular, autónoma y horizontal, alejada de las prácticas clientelares y verticales, que reclama justicia ante la represión de la protesta social. Y lo hace a través de acciones colectivas, organización propia y expresiones artísticas.

En el prólogo a la segunda edición de una de las publicaciones que analizan el suceso, el libro “Darío y Maxi, la dignidad piquetera” (Colectivo Situaciones, 2005[8]), se puede leer la denuncia y la declaración de compromiso de los miembros del Frente. Luego de responsabilizar a las autoridades por las sucesivas muertes ocurridas durante las protestas contra los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, y de señalar la complicidad e inacción del gobierno de Néstor Kirchner (la edición es de 2005), explicitan:

La contraparte de esta impunidad, lejos de la resignación o el escepticismo, fue y seguirá siendo la memoria, la denuncia y la lucha popular. Ahí están los carteles de la estación de Avellaneda, que a fuerza de insistencia militante ahora llevan los nombres de Darío y Maxi; ahí está, en el árbol de la estación, el rezo a “San Darío del andén”, manuscrito por una mano anónima y pegado sobre la corteza, mes a mes. Ahí están las pintadas con los nombres de los pibes en los paredones bonaerenses, exaltando la dignidad piquetera; y los comedores populares, centros culturales, agrupaciones estudiantiles, aulas universitarias, movimientos de desocupados que llevamos el nombre de los militantes asesinados en nuestras banderas y nuestros corazones; ahí seguimos estando, cada 26, agitando la desmemoria social, reclamando justicia… (Colectivo Situaciones, 2005: 8)

Estas palabras son un programa de acción que se verifica en la constitución del Frente y en las entrevistas realizadas, tal como veremos en el apartado siguiente.

¿Qué población compone el Frente? En las marchas se advierte un predominio de militantes que oscilan en una franja etaria de 20 a 30 años, aunque aparecen algunos núcleos de mayor edad. En las conversaciones mantenidas, coinciden en que la mayoría de los militantes no tienen más de 30 años. Por otro lado, en los lugares de trabajo, en los barrios y en las asambleas los rangos de edades varían. Como dice Inés, “vas a ver que hay de todo, 30, 40, 50… el corte no es el tema de la edad” (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús el 20/10/09). Respecto de la procedencia, hay una visible participación de estudiantes universitarios, que no sólo militan en el ámbito académico sino que trabajan en los barrios y asumen representación del Frente en actividades públicas. Al llegar a los espacios barriales se advierten muchos vecinos, participando de proyectos productivos, de asambleas y asistiendo a los comedores, algunos con militancia previa en organizaciones barriales, sindicales o aún políticas. Entre los adolescentes y jóvenes de los barrios se advierten dificultades para la inserción en las actividades del Frente y distintos procesos de incorporación, como se explicita más adelante.

Los miembros del FPDS manifiestan en sus actividades y en su práctica la influencia de las experiencias de los movimientos piqueteros recientes, así como de una nutrida historia de luchas y compromiso social que, haciendo eje en el conurbano bonaerense, se extiende a otras zonas del país. En sus documentos, la presentación del Frente Popular Darío Santillán es clara al definirse como un movimiento social y político, multisectorial y autónomo que…

… nace en el 2004 a partir de la confluencia de distintas organizaciones, mayoritariamente de trabajadores desocupados, con distintos perfiles ideológicos, pero que coincidían en el antiimperialismo, el anticapitalismo, la construcción de poder popular y en la necesidad de transitar un proceso de unidad basado en el desarrollo de prácticas comunes y reflexión compartida. (Página del FPDS, www.frentedariosantillan.org , consultada Abril 2010)

Las tradiciones históricas de las luchas obreras

Para comprender en qué marco de ideas y proyectos se autoinscribe el FPDS, es conveniente considerar las referencias que explicita el Frente a través de su página web y sus materiales de difusión. Se hace mención a las “generaciones del 60 y 70”, y en particular a una vertiente internacional y una nacional. La primera incluye los procesos históricos de las guerras anticoloniales (que llevaron a la independencia de numerosos países de África y Asia en los años 50 y 60), la constitución de la República Popular China (1949), la resistencia vietnamita en la Guerra de Vietnam (1964-75) y el Mayo Francés (1968). En general, estas referencias aparecen como consignas, sin un desarrollo o una explicación que las relacione directamente con la constitución del Frente. Pero en algunas publicaciones aparece el ángulo de lectura de las experiencias en tanto están vinculadas con una posición de lucha contra el capitalismo, el imperialismo y el patriarcado. En 2010, en ocasión de la convocatoria de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares, se puede leer:

La lucha contra el imperialismo y toda forma de opresión o fragmentación de nuestros pueblos latinoamericanos. Promoviendo con la unidad de los pueblos más allá de las fronteras de los Estados, la Patria grande Latinoamericana que se forja en las gestas de Túpac Amaru, Túpac Katari, Bartolina Sisa, San Martín, Artigas, Bolívar, Sandino y el Che Guevara, entre otros (Revista Compa, 2010: 4).

Respecto de la historia argentina, las publicaciones y las declaraciones de los militantes del Frente destacan la “experiencia anarcosindicalista” de principios del siglo XX, el 17 de octubre de 1945, la resistencia peronista, las “puebladas” que se produjeron a partir de 1969 (identificando al Cordobazo como gesta fundante), las coordinadoras interfabriles de los años 74 y 75, y la resistencia a la dictadura militar simbolizada por las Madres de Plaza de Mayo. Para el lector desprevenido puede haber contradicciones en la lectura de estos momentos históricos, pero el relato de las luchas populares que hace el Frente las unifica y las articula en los modos de construcción que proponen como aplicación de modelos organizativos de experiencias históricas (se amplía en la sección siguiente). Es notable, por ejemplo, el modo de construcción asambleario y horizontal, que remite a las escuelas anarquistas de principio de siglo. En general, estas referencias son indicios que construyen su identificación con proyectos políticos de larga data, con una lectura propia de sus ideologías que supera las heterogeneidades de los mismos y una reivindicación de las formas de la acción política de esos acontecimientos o procesos. La inclusión en esta tradición política emerge y se reitera en el discurso de los miembros del FPDS y en el desarrollo de algunas de sus actividades, particularmente, las de impacto público.

Por otro lado, al analizar la constitución histórica del FPDS, se pueden observar procesos concretos que permiten hacer una “arqueología” del movimiento: se trata del entramado histórico de organización de la zona sur del conurbano bonaerense y el Gran La Plata, los procesos de tomas de tierras y la organización comunitaria. Más recientemente, las organizaciones de desocupados, especialmente los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). Es lógico vincular las luchas sociales del conurbano bonaerense con la tradición peronista del “sindicalismo de masas” de 1945, ya que la misma tradición oral que sobrevive en muchos de los barrios del conurbano sur está teñida del recuerdo de la historia de organización y de luchas, así como del imaginario peronista clásico[9].

De la zona sur del Gran Buenos Aires y el Gran La Plata surgieron las principales columnas que protagonizaron la gesta histórica del 17 de octubre de 1945[10], en la que participaron columnas de trabajadores pero también vecinos y organizaciones barriales como clubes y sociedades de fomento. Muchos de estos sectores, estructurados en un modelo de sindicato nacional, mantuvieron lazos de cuestionamiento con el gobierno, aún desde la tradición peronista, y animaron espacios regionales autónomos que más tarde se volcarían a la resistencia.

Creemos conveniente hacer una aclaración respecto de los modos de recuperar la historia. Las formas de leer las gestas históricas constituyen reapropiaciones de las mismas en el momento presente. Si adjudicamos al FPDS la memoria del peronismo histórico “a secas” seguramente parecerá no haber diferencias respecto de otras corrientes del mismo peronismo e incluso del movimiento obrero peronista. Sin embargo, en la lectura de la historia que predomina en el Frente se advierte un compromiso con las líneas más combativas e, incluso, con el sindicalismo clasista de los años 60. La existencia de diferentes corrientes dentro del movimiento obrero organizado también es una constante histórica. En una línea afín, el Frente establece una referencia con la perspectiva clasista y con los sectores obreros más combativos. Dentro del peronismo, James recuerda las palabras del vocero de Juan Domingo Perón a principios de los años 60:

Mientras el peronismo no se estructure como un partido revolucionario, esto es, con una política revolucionaria entendida como la unidad de la teoría, la práctica y el método organizacional, continuará siendo dominado por el espontaneísmo, por la yuxtaposición de tácticas que no son integradas en una estrategia, por callejones sin salida en que burócratas sucesivos lo han llevado… (James, 1990: 252)

Como se mencionó en el capítulo 1, el movimiento obrero argentino se orientó en dos direcciones claras después del golpe contra Juan D. Perón (1955). Algunos sectores, identificados genéricamente con la postura de Augusto Timoteo Vandor, optaron por una estrategia de negociación e “integración” con los sucesivos gobiernos, mientras otros sectores mantenían una línea de independencia y desarrollaban acciones de resistencia que adoptaron el nombre “resistencia peronista” en una etapa. Esto se hizo aún más evidente durante la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1970). Se formaron comisiones de resistencia en las fábricas, entre las que se destacó la actitud de lucha de varios sindicatos de la zona sur. Rezaba un volante de la época:

Las Comisiones de Resistencia de las Villas Budge, Fiorito, Jardín y Maciel de los obreros portuarios, se dirigen a los activistas ferroviarios de Escalada para invitarlos a que con su apoyo activo garanticen que la huelga general del día 14 sea un éxito total. A nosotros nos cabe el mérito de haber sido el primer gremio que salió a la lucha y el que mantiene ya más de 50 días de heroica huelga contra los planes del actual gobierno…[11]

A partir de la ofensiva gubernamental de 1967, la resistencia se multiplicó en las fábricas, frigoríficos y talleres de la zona sur, como lo señalan diversos testimonios y lo reflejan numerosos boletines y volantes de Berazategui, Berisso, Ensenada. Esta memoria de la resistencia fabril es recuperada en la lectura que hace el Frente.

En 1968 se produjo la división de la CGT, con la aparición de la CGT de los Argentinos liderada por Raimundo Ongaro, que adoptó una postura combativa, incorporó a sectores cristianos críticos y al sindicalismo clasista y participó activamente del Cordobazo. Este sector encontró a los trabajadores de zona sur con un notable nivel de compromiso expresado en la multiplicación de conflictos que se dio en el segundo semestre de ese año. Entre otros eventos, se pueden citar dos huelgas de alto impacto que se produjeron en zona sur: la fábrica de Peugeot de Florencio Varela y la destilería de YPF de Ensenada. La formación del FPDS, en la mirada del investigador, permite advertir una línea de continuidad con estos procesos, que aparece en forma tácita en las entrevistas y adopta la forma de consignas en las actividades colectivas y las publicaciones.

Las tomas de tierras y las Comunidades Eclesiales de Base

A fines de la Dictadura Militar de 1976 se produjeron manifestaciones en varias localidades del Gran Buenos Aires, principalmente debido al aumento de tasas municipales, que fueron consideradas por algunos autores como rebeliones populares y recuperaban el papel de las sociedades de fomento, las juntas vecinales, las bibliotecas populares y otras asociaciones. En 1982 se habló del “Lanusazo” para caracterizar las nutridas manifestaciones que llevaron atención sobre el problema a nivel nacional y determinaron la búsqueda de soluciones consensuadas con los municipios[12].

Paralelamente, también en otros sectores del Gran Buenos Aires se gestó un fenómeno que protagonizaron sectores excluidos por la política económica y social de aquellos años y se tradujo en ocupación de tierras. La mencionada Dictadura Militar había aplicado una política represiva que abarcó a diversos estratos de la sociedad pero se hizo particularmente feroz con los trabajadores y las organizaciones populares. Una de las medidas fue el plan de “erradicación de villas de emergencia” que se aplicó en la ciudad de Buenos Aires a partir de 1978 (Cfr. Blaustein, 2006). Muchos de estos sectores se reubicaron en otras villas del Gran Buenos Aires. El silencio impuesto por la Dictadura impidió estadísticas confiables, pero algunas voces se hicieron eco de la situación, como la del equipo de “Curas Villeros”, que difundió un documento titulado “La verdad sobre la erradicación de las Villas de Emergencia” en octubre de 1980, donde informaba:

Muchos, muchísimos de ellos están en otras villas y en una situación peor que la anterior. Para dar cifras, habría que rastrear todo el Gran Buenos Aires. Nosotros hemos visto centenares de familias en esas condiciones y puede verlas el que quiera verificar nuestras afirmaciones. (Vernazza, 1989)

Citan los ejemplos concretos de González Catán, Lomas de Zamora, Isidro Casanova. Y agregan “Allí fueron trasladados por los camiones municipales, con sus chapas y maderas, y quedaron a la intemperie hasta que con ellos pudieron construirse algún refugio” (Vernazza, 1989). Como recuerda el diario El Sol, de Quilmes, al finalizar la dictadura se desarrollaron tomas en San Francisco Solano, Florencio Varela, Almirante Brown y La Matanza[13].

La participación de algunos sectores de la Iglesia Católica no fue un hecho anecdótico, ya que en la zona sur del Gran Buenos Aires se multiplicaron experiencias de “Iglesia Popular”[14], especialmente alrededor de la Diócesis de Quilmes, (que abarca los partidos de Berazategui, Florencio Varela y Quilmes ) dirigida por el obispo Jorge Novak. El apoyo a los sectores más marginados se tradujo en acciones concretas en los barrios más pobres y en procesos de tomas de tierras, que acompañaron la constitución de Comunidades eclesiales de base (CEBs). Esto se vio enmarcado en un proceso latinoamericano, en consonancia con el crecimiento de la teología de la liberación, los grupos de lectura popular de la Biblia y los procesos de organización en barriadas pobres de América Latina. Uno de los momentos más fuertes de la organización continental de las CEBs fue el Encuentro Intereclesial de Comunidades de Base de Brasil (Julio de 1989), en el que se planteó una estrategia continental[15]. Del mismo participaron ocho representantes argentinos de las diversas regiones, aunque ya en ese momento se advierte un esfuerzo de encuadramiento del vigor de las CEBs por parte de la jerarquía eclesial, lo que llevó en los años posteriores a concentrar el trabajo en espacios parroquiales y procesos más contenidos[16].

Los antecedentes para las organizaciones territoriales, que luego formarían los movimientos piqueteros del Gran Buenos Aires, se encuentran en los procesos de tomas de tierras que se produjeron en los años 80 en el Gran Buenos Aires. Se puede mencionar el caso de La Matanza (Cfr. Campione y Rajland, 2006), pero también los partidos de Quilmes y Lanús. En este último caso, Vázquez y García (2007) hacen explícito el nexo entre las tomas de tierras del año 85 en Monte Chingolo con la organización social y posterior conformación del MTD Lanús. Comenta Pacheco:

En el mismo MTD podíamos encontrar a curas como Alfredo, de San Francisco Solano, acompañados de catequistas y militantes cristianos en su mayoría jóvenes, provenientes del grupo más afín a Agustín Ramírez, vinculado a las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), con fuerte desarrollo durante la década del 80 y que estuvieron relacionadas con las tomas de tierra, experiencia muy importante en el sur del conurbano y respaldadas por la Diócesis de Quilmes, encabezada por el obispo Jorge Novak (Pacheco, 2004: 17)

Para distintos investigadores del fenómeno, como Zibechi (2003) o Vommaro (2007), la organización popular que está en el origen del tejido social de base territorial en el Conurbano sur está relacionado con las tomas de tierras que se desarrollaron en 1981 en Quilmes y Almirante Brown (proceso que incluyó la formación de asentamientos y movilización de 4.600 familias), donde tuvieron un protagonismo clave las Comunidades Eclesiales de Base, con participación de jóvenes. En algunos casos, el nexo entre estas tradiciones y los movimientos fue explícito y claro, como en la formación del MTD de Solano y la Federación de Tierra y Vivienda de La Matanza.

De las organizaciones de los años 90 a los piquetes

A fines de la década del 80, varias organizaciones populares confluyeron en un espacio de articulación. Raúl Zibechi (2003) lo considera como un universo social en ebullición que incluía agrupaciones barriales y grupos universitarios insertos en el territorio. Los Encuentros de Organizaciones Sociales realizados entre 1997 y 1999 le dieron forma a estos procesos dispersos y se formó una Coordinadora de Organizaciones Populares en el año 2000.

A mediados de 1997 se inicia en la Universidad de La Plata la cátedra Ernesto Che Guevara. En la realización de esta tarea confluyen dos grupos: uno de ellos correspondía a militantes de agrupaciones estudiantiles (AULE de Humanidades, MUECE de Económicas, Raíces de Trabajo Social y Forja de Derecho), que tenían una fuerte articulación en la política universitaria e intentaban buscar nuevas formas de militancia. Estos compañeros posteriormente formarían Galpón Sur, como resultado de la decisión política de las agrupaciones, junto a graduados de las mismas y a compañeros estudiantes de otras Facultades, que venían participando de algunas actividades. El otro grupo publicaba la revista Retruco y desarrollaba incipientes trabajos territoriales (Taller infantil de Berisso, Cooperativa el Ñandú). La COPA, impulsada desde los grupos de La Plata durante el 2001, intenta ser una propuesta superadora del EOS, precisando la convocatoria (lo que deja afuera a grupos con concepciones vanguardistas y a otros más bien reflexivos), valorizando el eje de la lucha, apuntando a los grupos con más desarrollo e incorporando a los movimientos campesinos. (Boletín de la COPA, 2003)

La Coordinadora, que en la práctica deja de funcionar desde 2002, resurge en la convocatoria del FPDS en 2009, que informa que logró una convocatoria de más de quinientos delegados de distintas organizaciones, reunidos el 28 y 29 de noviembre en Lanús, que impulsaron una Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares, la misma “apunta a reunir a buena parte de la izquierda autónoma o independiente de Argentina” (http://bit.ly/38gB7HJ ). La Coordinadora desarrolla desde entonces actividad de articulación y difusión y editó el boletín COMPA (en http://coordinadoradeorganizaciones.blogspot.com)

Este proceso se articuló con otra experiencia popular que posee una raíz diferente pero aparece ya unificada en el discurso actual de los MTD, los piquetes. Como se ha mencionado en el cap. 1, la emergencia de trabajadores desocupados y modalidad de protesta de los cortes de ruta, implementados en la zona de Neuquén y Salta en los años 90, marcaron el inicio de los “piqueteros” como actor social. La confluencia de estas primeras experiencias con la organización y las protestas del Conurbano Bonaerense determinaron el nacimiento de un amplio movimiento de “piqueteros”. La constitución de los mismos será embrionaria y fragmentada al principio, pero la adopción del nombre piqueteros dejará atrás la definición “por la ausencia” que denota el nombre “desocupados”. Apelamos al trabajo de Svampa y Pereyra (2003) para subrayar algunas conclusiones centrales:

Durante los 90, el peronismo en tanto lenguaje político desde el cual los sectores populares inteligían la dominación social, se desdibuja aceleradamente, al tiempo que las nuevas organizaciones territoriales, a través de las nuevas formas de acción colectiva, harán confluir las apelaciones a la dignidad con un incipiente sentimiento de pertenencia político-comunitaria (Svampa y Pereyra, 2003: 53)

La confluencia entre, por un lado, acción disruptiva e identidad piquetera, originada de los piquetes y puebladas del interior del país, y por otro, modelo territorial y marcos organizativos, desarrollados de manera paradigmática en determinadas regiones, sobre todo en La Matanza y el eje sur del conurbano bonaerense. Es este doble origen el que explica tanto la riqueza como la diversidad del movimiento piquetero, al tiempo que nos anticipa algo acerca de su fragmentación inevitable (Svampa y Pereyra, 2003: 54)

Al finalizar la década de 1990 habían surgido varias de las agrupaciones más conocidas dentro del movimiento piquetero, entre ellas la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), los Movimientos de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, la Coordinadora de Trabajadores Desocupados, el Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados, el Polo Obrero, el Movimiento Territorial de Liberación y el Movimiento Barrios de Pie. La crisis de 2001-2002 produjo una eclosión de expresiones, en tanto se formaban asambleas barriales y se multiplicaban protestas y reclamos que adoptaban formas de organización vecinales. El crecimiento significó también una mayor heterogeneidad y la dispersión de estrategias y líneas de acción.

Siguiendo una línea temporal se pueden distinguir las organizaciones que se formaron inicialmente y obedecieron a la coyuntura de desocupación de los años 90, de las que se formaron después de la crisis del 2001, algunas de ellas en relación con partidos políticos ya existentes. Por ejemplo el Polo Obrero (ligado al Partido Obrero, de raíces trotskistas), el Movimiento Territorial de Liberación (vinculado al Partido Comunista) y el Movimiento sin Trabajo Teresa Vive (impulsado por el Movimiento Socialista de los Trabajadores). En todos los casos aparecía la cuestión del espacio local como articulador de la protesta y se adoptaron prácticas de corte de ruta para reclamar al Estado por respuestas. Quebrados los tradicionales mecanismos de participación y representación de los partidos políticos y los sindicatos, disuelta la acción social del Estado, estas formas de resistencia se replegaban al barrio. Uno de los referentes más conocidos del Frente, Miguel Mazzeo, opina:

El territorio, lo local se ha erigido en el espacio de cuestionamiento concreto y directo al modelo de dominación política y social, superando la falsedad de la dualidad sociedad civil-Estado. El territorio es el espacio en el que se define la unidad política de los trabajadores y el punto de articulación con otros sectores (Campione y Rajland, 2006)

También la forma de reclamo pasaba a lo que resultaba próximo y por eso adquiría más valor el “corte de ruta”, en tanto surgían y se fortalecían las asambleas como modalidad de organización y consolidación del grupo entre los piqueteros. Los cortes de ruta, surgidos en Salta y Neuquén en 1996-97, significaron una forma de acción colectiva nueva, que permitió articular una serie de demandas y una organización horizontal con la identidad que se comenzó a conformar. Zibechi (2003) realiza un relato de estas experiencias concretas para advertir los componentes principales de esta modalidad de protesta: la planificación previa, la necesidad de una organización cuidada (para lograr rapidez, eficacia, y evitar problemas), la disciplina que deriva de la discusión en los grupos, la atención a facetas propias del corte como la alimentación, la reposición de las “gomas” que se usaban como combustible y obstáculo al tránsito, las acciones de prensa y la seguridad de los participantes.

Es en este espacio que se construyeron las nuevas identidades, en tanto se multiplicaban los grupos y se estructuraban las organizaciones “piqueteras”, con un modelo que hablaba de autonomía y relaciones horizontales. Se comenzaron a identificar distintas formas de organización y acción dentro del movimiento piquetero, que podemos caracterizar en tres tipos: en primer lugar, las agrupaciones de tipo vertical, afines a las estructuras sindicales tradicionales, con liderazgos fuertes. Es el caso de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat, (FPV), conducida por Luis D’Elía. En segundo lugar, las organizaciones vinculadas a partidos de izquierda, que desarrollan un trabajo importante de base y tienden a conectar las acciones independientes de distintos grupos (estudiantiles, sindicales, piqueteros) para potenciar una estrategia política común. Es el caso del Polo Obrero. En tercer lugar, las organizaciones más horizontales, que proclaman la autonomía respecto de los partidos políticos y el Estado, en tanto desarrollan una fuerte estrategia asamblearia y participativa. Es el caso de los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) que dieron origen al FPDS.

Con la extensión del fenómeno y la diversificación de experiencias locales a fines de esa década, especialmente en el Gran Buenos Aires, se pueden percibir dos imaginarios ideológico-políticos[17]. Uno es el que propone el retorno a un tiempo próspero vinculado a la enunciación de la argentina peronista de los años 40-50. Otro es el que plantea la construcción de un modelo diferente, ya sea porque esa utopía no es considerada de forma tan positiva, como por la constatación de que no se podría volver atrás. Entre los jóvenes entrevistados del Frente predominaba esta última mirada.

Los piqueteros se nutrieron de nuevos militantes, algunos provenientes de agrupaciones estudiantiles y otros jóvenes de nucleamientos herederos de experiencias de organización previas en los mismos barrios. Aquí también se advierten matices pero, en general, compartían un rechazo a la intervención del Estado, a las estructuras clientelares de los grandes partidos políticos y a las estructuras sindicales tradicionales. La diversidad de experiencias es amplia. En algunos casos, la participación de jóvenes militantes de clase media, proveniente de las universidades, desarrolla un encuentro fructífero que promueve nuevas organizaciones. Para Vommaro y Vázquez (2008), el caso paradigmático lo constituye el MTD de Lanús. Lo explican de este modo:

El caso de Lanús expresa el arribo de un conjunto de militantes jóvenes “externos” a los barrios, a partir de una experiencia desencantada de la política. Provenientes de una agrupación política ligada al peronismo revolucionario (el Movimiento Patria Vencerá), los jóvenes y las jóvenes militantes rompen con dicha experiencia, reorientando su militancia. Así se “convierten” en piqueteros y piqueteras, imbricando sus prácticas con las de un conjunto de vecinos y vecinas igualmente desencantados con la política, a partir del tipo de vínculo trazado con el municipio luego de un proceso de toma de tierras en la década de los ochenta” (Vommaro y Vázquez, 2008: 506)

A partir de los materiales analizados y de las entrevistas realizadas, podemos considerar que la evolución posterior de los movimientos piqueteros estuvo vinculada a tres factores: 1) la relación con el Estado y con la sociedad en general en términos de posicionamiento político; 2) los procesos internos de debate que cada nucleamiento vivió en su interior y, 3) los recursos económicos que la movilización y los emprendimientos productivos les proporcionaron. En este último punto, con el paso del tiempo, se puede advertir la necesidad de contar con apoyo del Estado, lo que derivó en la revisión del primer punto: algunos movimientos piqueteros mantuvieron la distancia y reclamaron a través de diversas formas de protesta, otros obtuvieron subsidios por su estrategia de negociación y acercamiento.

Superada inicialmente la crisis económica que llevó a la confluencia de manifestaciones entre distintos sectores de la población en el año 2002, la percepción social de algunas franjas de clase media se fue distanciando de los piqueteros. Tendió a disolverse el slogan coreado en las manifestaciones posteriores al 2001, que enunciaba: “piquete, cacerola, la lucha es una sola”. En este proceso se hace necesario mencionar el impacto de la acción del Estado en la situación social y con respecto a las organizaciones piqueteras, en particular con los MTD. La política estatal respecto de las organizaciones piqueteras en general siguió un camino que puede considerarse insuficiente en la respuesta social y represivo en lo político, lo que fortaleció la lectura de los miembros de los MTD respecto de un Estado que era expresión del capitalismo neoliberal y que enfrentaba a las organizaciones populares, en particular al durante los 90 y con fuerza en la crisis de 2001. Esto es uniforme hasta que comenzó el gobierno de Néstor Kirchner.

En primer lugar, el gobierno de la Alianza (1999-2001) facilitó la llegada de subsidios a las incipientes organizaciones en una estrategia tendiente a debilitar el poder de las autoridades del conurbano, pero nunca se estableció un vínculo sólido y tanto el giro neoliberal como la profundización de la crisis fortalecieron a los movimientos piqueteros y a la protesta social. En segundo lugar, la situación social emergente de la crisis de 2001-2002 y el crecimiento de las formas de acción colectiva llevaron a una nueva acción estatal. Durante el gobierno de Eduardo Duhalde (2002-2003), se orientó a la generación de espacios de articulación con actores sociales, como el denominado “Diálogo Argentino”[18], medidas de control de precios, subsidios asistencialistas-clientelares tradicionales y el Plan “Jefes y jefas de hogar”. Pero la Masacre de Avellaneda marcó definitivamente la etapa. La extrema represión, que tuvo su aspecto más visible en el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán y los 34 heridos de la Estación Avellaneda, contó con la participación directa de la policía y provocó el adelantamiento de las elecciones. Esto ubicó a la Coordinadora Aníbal Verón en un lugar de visibilidad dentro de la oposición piquetera del gobierno.

A partir de la llegada del presidente Néstor Kirchner, la política social incorporó otras acciones, en tanto la estrategia política del gobierno apuntó a negociar con los piqueteros y brindarles subsidios. De forma creciente, en los años posteriores, el Estado respondió a demandas puntuales y desarrolló políticas proactivas, en particular, a través de planes sociales y subsidios a cooperativas. Sin embargo, las formas de negociación y la concreción de los planes prometidos tuvieron variables y desataron conflictos. Esto llevó a profundizar diferencias dentro de las organizaciones piqueteras. En tanto algunos grupos apoyaron al gobierno y se sumaron a espacios de gestión (como el Frente de Tierra y Vivienda, el Movimiento Evita o Frente Transversal), otros desarrollaron medidas de presión y protestas para acceder a los planes y subsidios, con un predominio de actitudes de autonomía o de confrontación. Los itinerarios y las divisiones en el movimiento piquetero en general, y en los Movimientos de Trabajadores Desocupados, en particular, permiten advertir aspectos que hacen a la identidad del FPDS.

Los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD)

En las entrevistas mantenidas, la mayoría de los miembros del FPDS habla de sus raíces dentro de una organización de base, aunque posteriormente estén desarrollando tareas en la coordinación del Frente. El Frente y el MTD se enlazan en el relato de los entrevistados.

Expresa Carolina:

Vamos a presentarnos mejor… yo hace dos años y medio que estoy en el Frente, no es mucho… hay compañeros que están hace siete, ocho años… yo soy parte del movimiento de trabajadores desocupados de Almirante Brown, que se llama Darío Santillán, y tiene cuatro barrios… (Entrevista a Carolina, militante del FPDS, 15/10/09)

Los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) son las organizaciones de base principales. A partir de las referencias de los entrevistados, generalmente fragmentarias, y del cotejo con el material publicado, reconstruimos los elementos principales que dan forma a los MTD. Por otro lado, la referencia histórica a los MTD permite advertir elementos identitarios en la composición del FPDS.

Como se ha mencionado, los MTD fueron una de las expresiones que adoptaron los piqueteros en diversas localidades del Gran Buenos Aires. El nombre de MTD surge en la movilización a Plaza de Mayo del 1ro de mayo de 1996, pero englobaba realidades diversas y composiciones internas variadas, dado que cada MTD vivió procesos constitutivos diferentes[19]. Los MTD se definen a sí mismos como

Una organización popular, de hombres y mujeres, trabajadores y desocupados, que han formado un movimiento (y no un partido o un sindicato) para empezar a resolver entre todos los problemas de todos en forma autónoma de los partidos políticos, los sindicatos y la Iglesia y en coordinación con los otros sectores del campo popular (MTD Almirante Brown, 2002)

Los MTD se fueron organizando, y en los primeros años se produjeron tanto alianzas como fracturas. Por ejemplo, un sector adoptó en 1997 el nombre de Teresa Rodríguez por una trabajadora asesinada en Neuquén, al año siguiente vivió un proceso de debate que culminó con su fractura. Una de sus miembros lo relata de esta forma:

Durante 1998 se desarrolla un profundo debate en el MTD. Un grupo de compañeros planteó la necesidad de centrar el eje de nuestras luchas e incluso de nuestra organización en torno a la cuestión del cambio social, sin abandonar la cuestión del trabajo y la dignidad, pues entendía que para conseguir solución definitiva del más mínimo reclamo era necesario producir un cambio profundo en nuestra sociedad. Producto de este debate, nuestro movimiento sufrió una fractura, organizándose con la idea central del cambio social el grupo de compañeros fundadores del MTD en Florencio Varela, los compañeros de Mar del Plata y los compañeros de San Francisco Solano. (Garrido, 2005: 1)

En sus documentos y en sus expresiones públicas los MTD adoptaron ciertas características que se hacen extensivas actualmente al Frente. Entre ellas, hacían alusión a la práctica de asambleas sin dirigentes, al empleo de cortes de ruta y movilizaciones para obtener planes de empleo (que distribuían a través de emprendimientos productivos), y a la autonomía, partiendo de una percepción negativa del papel que han tenido partidos políticos y sindicatos y sus prácticas de clientelismo. Esta autonomía también es considerada una estrategia que les permitía superar la dependencia de las estrategias estatales que los hacía vulnerables. Este es una de las conclusiones que establece Zibechi (2003), citando a algunos miembros del MTD Lanús: “desde que nos empezamos a juntar, ya pasaron siete gobiernos… si hubiéramos estado prendido a ellos, nos hubieran arrasado a nosotros también” (Zibechi, 2003: 145)

Las prácticas horizontales y solidarias son una característica que hacen expresa en todos sus documentos y manifestaciones públicas. Como se mencionó en el ejemplo del Movimiento Teresa Rodríguez, la caracterización como MTD, que había uniformado a muchas de estas organizaciones de desocupados, incluyó experiencias con características diferentes. En los intentos de unidad persistía el debate acerca de la forma de organización y el proyecto político. Esto se advierte en la caracterización de algunas de ellas y, progresivamente, fue un factor de alianzas, divisiones y reorganización en los primeros años del siglo XXI.

La influencia del MTD Varela

Una de las experiencias que modeló el proceso de los MTD fue la que se vivió en la organización del MTD en Florencio Varela, en los años 90 en base al Movimiento de Trabajadores Desocupados Teresa Rodríguez, vinculado a grupos que promovían los Centros de Estudios de los Trabajadores y a militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Este comenzó a desarrollar un trabajo de base con los desocupados, encontrando en este grupo social una de las modalidades posibles para el desarrollo de herramientas de organización de masas y para la lucha contra el régimen capitalista. Vivió un proceso de escisión interna en la que se discutió la línea “guevarista” y asumió una identidad más fuerte como MTD territorial en el año 98.

Vommaro (2008) señala que se produjo una ruptura generacional en su interior, que nos permite identificar la presencia de sectores juveniles con perfil propio:

Es interesante mencionar que el MTD Teresa Rodríguez sufre, tiempo después de haber sido fundado, una escisión, producto de una disputa generacional que se produce entre los “viejos militantes” de los años setentas (ligados con el PRT) y los más jóvenes; quienes desarrollan el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Florencio Varela y comienzan a compartir las definiciones características de los movimientos autónomos. (Vommaro 2008: 507)

La constitución del MTD en Florencio Varela impulsó a otros grupos a organizarse con un modelo análogo, como los Movimientos de Desocupados de Lanús y de Almirante Brown. 

MTD Solano: redes sociales y organizaciones de base

En la constitución de los MTD se advierte la articulación de experiencias de organizaciones previas y de prácticas populares con rasgos muy definidos, vinculados con el cristianismo popular. Los entrevistados hablan de las pertenencias diversas, de los métodos de “investigación y acción participativa” promovidos también por comunidades de base, de las prácticas de educación popular (que enmarcan gran parte de los bachilleratos populares que se mencionan más adelante). A su vez, el Frente identifica los vínculos de los movimientos sociales con el cristianismo de liberación, incluso en su página web:

La influencia en el MST de Brasil, de Chiapas… un análisis de los movimientos sociales en América Latina en el último siglo demuestra que la teología de la liberación, que estas corrientes cristianas han participado activamente y muchas veces han enriquecido el punto de vista de las corrientes que provienen de una izquierda tradicional… el cruce entre la teología de la liberación y el marxismo evidentemente ha sido muy provechoso, muy rico… (Rodrigo Alemani y Martín Obregón entrevistados en el programa “El tiempo que nos toca” 28 de Agosto de 2009)[20].

En el análisis de las raíces de estos elementos aparece la experiencia del MTD Solano como una referencia específica de articulación y de influencia de las comunidades de base vinculadas a la Iglesia Católica. Los testimonios recogidos nos llevaron a indagar en publicaciones y bibliografía respecto de la formación del MTD Solano y su influencia en el marco general de la Coordinadora Aníbal Verón que dio origen al Frente. El nacimiento del MTD Solano significó una continuidad evidente con las redes sociales previas y con el trabajo de las organizaciones de la zona de San Francisco Solano, principalmente las mencionadas Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Como se explicó, las CEBs habían crecido en los barrios y habían sido apoyadas por el obispado de Quilmes.

En este caso, surgió en 1997 en el Barrio San Martín a partir de un corte de ruta del Movimiento de Trabajadores Desocupados Teresa Rodríguez, apoyado en la parroquia Nuestra Señora de las Lágrimas, donde actuaba el sacerdote Spagnuolo. En distintos locales de la diócesis se habían gestado grupos en los que trabajaban sacerdotes y religiosas junto con militantes, dando lugar a la formación de CEBs, a procesos de educación popular y lectura popular de la Biblia. La participación de jóvenes militantes en estos espacios y su militancia política de izquierda resultaban compatibles y se alimentaban mutuamente con una espiritualidad enraizada en lo popular y un compromiso social. Este fue el sustrato de trabajo y construcción sobre el que se construyó el MTD Solano[21].

Cuando la situación social se agudizó, el compromiso social de estos grupos derivó en un conflicto político de proporciones, en tanto los cortes de ruta culminaron con detenciones y prisión para los participantes. La parroquia cumplió un rol activo de acompañamiento y se constituyó en sede para el MTD y en hogar transitorio, ocupada por familias sin techo. El conflicto político y la presión del gobierno local y la policía, derivó en un conflicto con las  autoridades eclesiásticas y en el desalojo forzado, dos años más tarde.

En pocos años, el MTD Solano se había organizado en seis barrios de los partidos de Solano, Bernal y Berazategui. Considera Vommaro (2007) que el MTD de Solano fue uno de los fundadores de los espacios de coordinación dentro de los Movimientos de Trabajadores Desocupados, en primer lugar por la formación de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón, y luego por la constitución del MTD Aníbal Verón. A la luz del análisis de las actividades y el marco ideológico que posee el FPDS, se puede concluir que el aporte inicial de la experiencia del MTD Solano fue significativo para la formación de una Coordinadora de MTD y para la identidad que adoptaron los mismos.

Al mismo tiempo, las acciones de protesta social facilitaron la confluencia de las organizaciones de desocupados. A partir de la presencia en los cortes de ruta efectuados por MTD Solano y Varela, se organiza una comisión de desocupados del barrio La Fe que continuará la multiplicación de los MTD (en este caso, sería una de las semillas del MTD Lanús). Otero (2003) interpreta que la multiplicación de experiencias de conflicto social consolidó a las organizaciones y las ubicó en una posición de autonomía en el manejo de los planes sociales. Con el marco de estas luchas y estas tradiciones organizativas se formará el MTD Lanús.

MTD Lanús, una de las organizaciones más sólidas del Frente

Como se hizo referencia anteriormente, el MTD Lanús surge de la convergencia de jóvenes militantes políticos del peronismo revolucionario (Movimiento Patria Vencerá, que es parte de Descamisados) con vecinos de los barrios.

El MTD surgirá allí (en Roca Negra) a fines de los 90, en los barrios linderos, en la zona de Monte Chingolo. Primero en el barrio la Fe, donde ocuparán un predio abandonado. Luego vendría la ocupación de unas tierras cercanas. A estas restituciones se sumará el proceso de recuperación de las calles, plazas y rutas ocupadas por movilizaciones y piquetes. (Pacheco-Hernández, 2009)

En 1998 se produce una división mediante la cual un grupo deja el MTD Resistir y Vencer constituido en Villa Corina (Avellaneda) por diferencias con la vinculación política de algunos de los miembros (que apoyaban al sacerdote Farinello y su experiencia de Polo Social). A partir de allí se instalan en el barrio La Fe (Monte Chingolo), donde se consolidará el vínculo entre los jóvenes militantes y los vecinos que les transmiten los problemas sociales existentes, principalmente, el problema de la vivienda, que llevará a programar una toma de tierras y la constitución de un Galpón en el año 2000, consolidando la identidad de Movimiento de Trabajadores Desocupados.

Para Vázquez y Vommaro (2008), este vínculo se consolidó a partir del desarrollo de asambleas en las que se discutían los problemas barriales, en los que el movimiento se constituyó en vehículo para plantear las inquietudes de los vecinos, en consonancia con el proceso de toma de tierras que se había desarrollado anteriormente. El trabajo se materializó en la creación de cuatro galpones del MTD en los barrios La Fe, Urquiza, La Torre y Gonet, siguiendo la estructura de organización horizontal de los MTD y a partir de consignas de cambio social. En el barrio La Fe participaba activamente Darío Santillán, que dio posteriormente nombre al Frente.

Los principios que animaron al MTD Lanús se reflejan en los testimonios de sus participantes:

Tenemos como características la horizontalidad, la autonomía y la democracia directa. Horizontalidad, porque en el MTD no existen puestos jerárquicos, no hay presidentes, ni secretarios generales, etc. Sí coordinadores de tareas. En el MTD todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, nadie está por encima de otro. Autonomía, porque somos una organización que no responde a los intereses de ningún partido político, grupo religioso, central sindical u otro tipo de organización. Democracia directa, porque las decisiones del movimiento son tomadas en Asambleas Barriales, donde todos pueden llevar sus propuestas, dar su opinión y cada participante del movimiento tiene un voto. Allí se eligen o remueven delegados o coordinadores de tareas, se construyen los criterios del MTD y se deciden los planes de lucha (Joven  militante citado por López Echague, 2002)

Como se advierte en esta investigación, estos criterios tuvieron continuidad en la construcción de la Coordinadora Aníbal Verón y, posteriormente, el Frente Popular Darío Santillán.

La Aníbal Verón y el nacimiento del Frente

Otro hito en los antecedentes que constituyen a la vez la historia previa y los componentes constitutivos del Frente es la formación de la Coordinadora Aníbal Verón. Hay una continuidad que expresa el relato formal de las organizaciones así como en las palabras de los entrevistados. Al recuperar el proceso, se observan dos elementos: la articulación con grupos afines como fortalecimiento de una línea de construcción y acción y, simultáneamente, la divergencia por las prácticas de protesta y la estructura en la toma de decisiones de otros. A continuación se identifican los momentos más significativos del proceso.

En 2001, luego de varias experiencias de articulación de medidas de protesta, varios MTD se organizaron para formar la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. El proceso significó tanto un paso en la unidad de un sector de los MTD como el distanciamiento de otro sector, identificado con el Movimiento Teresa Rodríguez y su modalidad de protesta y reclamo (Pacheco 2004: 68)[22].

“La Verón” estuvo conformada por MTD Lanús, MTD Solano y MTD Brown, a los que se sumó un sector del MTR de Varela y grupos de desocupados identificados con la agrupación Quebracho[23]. Luego de una etapa de coordinación en el contexto de la crisis de diciembre 2001 y principios de 2002, la diferencia de estrategias generó divisiones en la Coordinadora:

Durante su inicio en julio de 2001 y hasta fines de 2002 movimientos de distintos distritos se fueron sumándose a la Aníbal Verón. Es en los últimos meses de 2002 que se da la primera ruptura con el alejamiento de las CTD de Lanús, La Plata y Quilmes vinculadas todas ellas a la organización Quebracho. Es en ese momento cuando, sin dejar de ser coordinadora, la experiencia pasa a denominarse MTD Aníbal Verón. En la segunda mitad de 2003 se producen las últimas escisiones, primero con el alejamiento de los MTD de Solano, Guernica y Allen (Río Negro) y más tarde con la partida de los distritos que luego formarían el Frente Darío Santillán. A partir de allí, desde comienzos de 2004, el MTD Aníbal Verón comienza la fase final que cerrará la etapa de coordinación para iniciar la del movimiento único (Barral, 2005).

La gestión de los planes sociales del gobierno había pasado a ser un factor decisivo y, pese a la situación de confrontación con las autoridades nacionales y locales (por ejemplo, el intendente de Lanús, Manuel Quindimil), algunas crónicas señalan el apoyo recibido a través de planes sociales de la Provincia.

Aníbal Fernández fue el dirigente peronista de la Provincia que más rápido (y mejor) entendió al fenómeno del Movimiento Piquetero en el conurbano. No es casual que las Organizaciones que más crecieron al principio (durante su gestión como Ministro), pertenecieran a las localidades de San Francisco Solano y La Florida (ambas del Partido de Quilmes), y zonas aledañas (Chingolo, Claypole, Don Orione, etc.). Nadie que conozca en serio la génesis de estos Movimientos puede negar y/o desmentir esto. (En http://conurbanos.blogspot.com/2010/02/mtd-lanus-frente-popular-dario.html , nota del 18 de Febrero de 2010, consultada en Diciembre 2010)

Entre relatos parciales de relaciones personales, reuniones institucionales e incipientes subsidios se puede comprender, a partir de testimonios diversos, cómo fueron fortaleciéndose las organizaciones en su relación de acercamiento y de confrontación con distintos niveles del Estado.

2. Práctica y teoría del FPDS

Desde su nacimiento, el Frente Popular Darío Santillán expresó en comunicaciones de todo tipo[24] los elementos conceptuales que lo distinguen. De manera algo más desordenada, aparecen repetidos en entrevistas y diálogos. Son los conceptos de: frente, popular, movimiento y autonomía. De su página Web (www.frentedariosantillan.org) extraemos los rasgos más importantes: la conformación de un Frente que incluye diversas organizaciones “con distintos perfiles ideológicos, pero que coincidían en el antiimperialismo, el anticapitalismo, la construcción del poder popular, y en la necesidad de transitar un proceso de unidad basado en el desarrollo de prácticas comunes y reflexión compartida”

El concepto “popular” en sus textos alude a identificarse con el “pueblo” en sentido genérico, pero también con los sectores sociales que resultan marginados en un marco de exclusión social, identificado como consecuencia directa del capitalismo. Realizan una caracterización crítica del mismo y plantean cambios al considerar al sujeto histórico que “ya no puede limitarse a la clase obrera ocupada formalmente, sino que abarca a un conjunto de sectores sociales que son víctimas directas o indirectas del capitalismo y que sólo pueden realizarse como tales en tanto protagonicen cambios revolucionarios, por lo que decimos que el sujeto es plural o multisectorial, y lo denominamos como pueblo trabajador, o como pueblo” (En www.frentedariosantillan.org, consultada en Octubre 2009)

No realizan una definición específica del concepto “movimiento”, más bien resulta abarcador de la diversidad de pertenencias que proponen incluir, ya que lo reconocen como compuesto por “distintos perfiles ideológicos originarios” y proponen discutir desde las prácticas y la propia construcción, en tanto que consideran que es un movimiento social porque “toda lucha social es política” y que “no hay lucha política sin carnadura social”. Incorporan además las características de multisectorial (en la misma línea de movimiento que se mencionó recién), autónomo frente a los grandes partidos, al Estado, a las iglesias y a las centrales sindicales. Por último, y la opción de gestión a partir de asambleas de base en las que se genera “el trazo grueso de nuestra política”[25].

Las prácticas organizativas y de lucha del Frente incluyen formas asamblearias (consideradas el ejercicio de la democracia de base), la formación a través de la metodología de la educación popular, la autogestión a través de proyectos productivos en los que se derivan los recursos obtenidos. Si bien los recursos pueden provenir de distintos orígenes y aún de la presión a empresas para que efectúen donaciones, en el discurso compartido por los militantes del FPDS se advierte la dependencia con los planes sociales del Gobierno Nacional (en relación con lo mencionado anteriormente del papel del Estado). La organización se constituyó a la vez en instrumento legal para acceder a proyectos y subsidios, como había sucedido ya con la constitución del MTD Lanús.

La presencia de jóvenes es un rasgo distintivo, lo que para algunos investigadores evidencia recambio generacional:

En términos etarios se verifica una profunda heterogeneidad, sin embargo, es notoria la presencia de participantes de 18 a 30 años. Su intervención en las instancias colectivas cuenta con el mismo peso que el otorgado a los miembros de mayor edad, las formas de acción básicas no son definidas unilateralmente por los adultos … [aunque] no existe un grupo compacto de jóvenes con inquietudes de establecer diferencias a partir de un reconocimiento de su condición juvenil específica (Otero, 2003)

Hay una serie de imágenes que surgen de la lectura de los blogs, de facebook y de los medios periodísticos que alude al carácter juvenil del Frente y una asociación inevitable con la figura de Darío Santillán. Este rasgo aparece tan remarcado que se vuelve casi un lugar común en las entrevistas y la observación en campo. Lleva a preguntarse, ¿es una organización joven? ¿Está compuesta mayoritariamente por jóvenes (en sentido de rango etario)? Cuando se realizan preguntas específicas, la respuesta es “no”, está compuesta por diversidad de rangos etarios y de pertenencias sociales. Esto permite advertir que el adjetivo se aplica con sentido más complejo a toda la organización, en tanto sería “juvenil” al incorporar características coloquialmente asociadas a la juventud: pasión por sus ideales, pureza, entusiasmo, formas nuevas de construcción política y de acción. Al mismo tiempo, las actividades caracterizadas específicamente como “de jóvenes” son las que se denominan de ese modo, incluyen adolescentes y jóvenes, y constituyen una forma de acercamiento a la organización (como se explica al hablar de trayectorias). Cuando se asumen diversas responsabilidades, la condición juvenil deja de ser la referencia que hacen los entrevistados.

Organizarse desde el territorio y la acción colectiva

Como se mencionó, el Frente se organiza a partir de los barrios. Cada una de las diversas actividades tiene su asamblea y su modalidad de trabajo, pero todas confluyen en la asamblea barrial, que es la asamblea de la “organización de base”. Menciona Carolina que “cada barrio integra un área territorial… allí se discute desde lo más administrativo de planes, alimentos… hasta la organización cotidiana…“ (Carolina, militante del FPDS, el 15/10/09) y cuenta Inés que “en Roca Negra tenemos nuestra asamblea una vez por semana, porque funciona el bachillerato, la cooperativa a la mañana, ahora el programa de jóvenes… tratamos de hacer un consorcio de compañeros donde por lo menos las cuestiones legales del lugar y las cuestiones de obra las podamos coordinar… y coordinar los espacios, el uso, las necesidades…“ (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09). A su vez, el Frente está dividido en Regionales y en espacio convocante a nivel nacional, en el que también se establecen vínculos con otros movimientos y organizaciones. En el cuadro 9 se traza un esquema visual que da cuenta de lo construido en la investigación.

Cuadro 9 (elaboración propia)

Cuadro 9

El trabajo territorial es a la vez un concepto central, una estrategia y una concepción en el planteo del Frente. Esto implica la participación en asambleas, la horizontalidad como principio, el concepto de “trabajo de todos”, la toma de decisiones como colectivo y el debate. Cada barrio integra un área territorial donde centraliza lo administrativo de planes, alimentos y hasta la organización cotidiana del barrio. Comenta una joven entrevistada:

Los compañeros dicen “nosotros somos la base, sin la base no existe el movimiento”… cuando se afianza el trabajo de los vecinos, lo que lo fortalece es el poder popular… decimos … no hay punteros, no hay nadie que baje línea, es como una construcción popular… si son importantes en la asamblea las voces de los compañeros que hace tiempo están” (entrevista a Carolina, militante del FPDS, 15/10/09)

Otro elemento constitutivo es la acción colectiva. A partir de lo expuesto en este capítulo, se puede considerar que la formación de las agrupaciones de piqueteros, y particularmente los MTD que dieron forma al FPDS, surgieron al calor de las protestas sociales. Pacheco rescata los datos de informes periodísticos que aludían a la cantidad de piquetes realizados en el año 2000:

Hasta el mes de noviembre, se habían registrado 91 cortes de ruta cada 30 días. Y agregaba: En cuanto a la cantidad de conflictos por distrito, Buenos Aires marcha al frente de las estadísticas con 442 piquetes en los últimos 4 años, el 28% del total, decía la nota que culminaba afirmando: Finalmente, el informe también destaca que el de los piquetes parecería evolucionar hacia un movimiento como el Zapatista, de México, o el de los Sin Tierra, de Brasil. (Pacheco, 2004: 59)

El piquete, como método central, se institucionalizó en los primeros años a través de una cuidada planificación donde todo estaba previsto, se establecían responsabilidades y tareas concretas para los participantes. También aparecieron otros modos afines, como la marcha de protesta, la toma de edificios y predios o el acampe frente a un organismo oficial. Fragmentos de una estrategia destinada a ejercer presión, demandar respuestas concretas de tipo material y generar en los participantes una organización y un sentimiento de pertenencia y acción. Por otro lado, en los momentos de crisis política y social más fuerte (años 2001-2002), el piquete se vivió como un lugar donde se desarrollaba la vida, donde las familias se instalaban y pasaban varios días, compartían la comida y recibían la solidaridad de militantes políticos y artistas populares.

Con el paso del tiempo se pueden advertir formas de institucionalización de la “vida piquetera” y en el período analizado (años 2008-2010) las medidas de acción colectiva se volvieron un instrumento al que el FPDS recurrió dentro de una identidad y una organización que excede ampliamente la protesta. El punto de inflexión se puede situar en la obtención de planes sociales y subsidios que permitieron la organización institucional. Lo menciona Mariano Pacheco (2004, 2010) y lo explicitan también Svampa y Pereyra (2003):

Para todas las organizaciones piqueteras, las distintas modalidades de planes asistencial-laborales representan una condición de posibilidad de su existencia. Esto se explica porque históricamente todos los cortes de ruta fueron levantados a cambio de paquetes de planes provinciales o nacionales o, en algunos casos, contra la entrega de mercadería” (Svampa y Pereyra 2003: 190)

Tanto la prensa, como los materiales publicados y los testimonios de miembros del Frente que se han recogido aluden a dos componentes que se articulan con la organización institucional: 1) los proyectos productivos y 2) la formación. El FPDS se organizó a través de grupos de trabajo productivo, entre los que se cuentan panaderías, huertas, bloqueras, talleres, grupos de cocina, grupos encargados de brindar la copa de leche, biblioteca y áreas de trabajo organizativo: administración, finanzas, prensa. Las gacetillas de difusión del Frente convocan a sumarse a actividades regulares, como los bachilleratos populares, las huertas y mercados, las cooperativas y los talleres.

La obtención de subsidios y planes de gobierno, a través de diversas instancias de lucha, se tradujo en la formación de cooperativas y proyectos autogestionados. Estos representan una base de organización y recursos y, a la vez, un desafío para la organización y la autonomía. Así lo expresan:

Agrupan a trabajador@s que se relacionan en forma horizontal, es decir, sin jerarquías: NO HAY PATRÓN…. Disponer de los medios de producción es un problema. En la mayoría de los casos se depende de subsidios estatales para el impulso inicial, siempre insuficientes y manejados políticamente. Depender sólo de “las leyes del mercado” haría inviable estos proyectos en la mayoría de los casos: es imprescindible en esta etapa el rol del Estado como “cliente” (en el caso de los guardapolvos, o bloques para construcción) o “empleador” (para contratar la obra pública de las cooperativas) y garantizar los ingresos básicos que generen el sueldo de los trabajadores. En este caso, debemos reconocer que las cooperativas pueden no tener “patrón”, pero sí tienen al Estado como “empleador”, lo que por un lado resuelve el problema de los ingresos pero por otro limita la autonomía. (FPDS, 2010)

Todas estas actividades implican una faceta educativa, en tanto permiten integrar y formar a los propios militantes. Esto es expresado por los entrevistados de manera indirecta y también en el peso puesto en la reflexión y el debate que acompañan cada actividad. Se puede concluir que la lucha es formativa en sí misma, así como los proyectos productivos y las iniciativas con jóvenes y con adolescentes. Esto se ve apoyado por materiales de capacitación que se pueden encontrar en la página web del Frente (www.frentedariosantillan.org) y los blogs específicos para la formación, con cartillas divididas por temas. Los Bachilleratos Populares dan cuenta del compromiso con una modalidad de educación, principalmente orientada a adultos y a jóvenes[26]. En el año 2010 se organizó una Escuela de Formación Política, con cartillas y microprogramas que profundizan temas de historia, construcción de poder popular, patriarcado y género, experiencias latinoamericanas, medioambiente, etc. (se amplía más adelante).

También se explicitan los vínculos internacionales y el compromiso para establecer alianzas y redes con organizaciones de Argentina y de América Latina. A nivel internacional es significativo el contacto institucional con el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y, especialmente, la colaboración con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Esto se observa en varios niveles: está la mención explícita de los entrevistados, que toman a estos movimientos como referentes; hay una la participación formal en la Alianza formada en 2009 y en las actividades conjuntas; hay un flujo de información y contactos personales que se refleja en la revista del Frente y una comunicación a través de internet.

A nivel nacional, hay reiteradas menciones a contactos con el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) a través de diversas instancias bilaterales, y en articulaciones con otros movimientos a través de encuentros nacionales[27], así como las negociaciones tendientes a nuclear a organizaciones autónomas dentro del campo popular. La constitución de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina (COMPA), que se consolidó durante el año 2010, declara una vocación latinoamericana y apunta en esa misma dirección[28]. Este desarrollo que retoma el vínculo con las tradiciones de lucha en América Latina, está subrayada por la apelación constante a la historia y por la sistematización de la experiencia. Los MTD y el Frente poseen materiales de sistematización y han sido objeto de reflexiones, ponencias y estudios académicos, por ej., Otero (2003), Zibechi (2003), Alzugaray (2008), Pacheco (2004, 2010), Campione y Rajland (2006), Vázquez y Vommaro (2008). Para muchos de sus miembros la sistematización de las experiencias es una herramienta a la que apuestan para crecer, esto se refleja tanto en las cartillas y materiales de difusión del FPDS, donde aparecen reflexiones teóricas sólidas, como las opiniones de algunos de sus militantes-investigadores:

Sistematizamos nuestras experiencias para aprender críticamente de ellas y así poder: a) mejorar nuestra propia práctica b) compartir nuestros aprendizajes con otras experiencias similares c) Para contribuir al enriquecimiento de la teoría (Alainez, Fajardo y Sacco, 2008: 2)

A su vez, las paredes, los links de los sitios de internet y los materiales de difusión revelan el respeto y el compromiso con la historia latinoamericana de luchas populares y con las construcciones actuales que pretenden recuperarla. A las frecuentes referencias al zapatismo y al MST, y a las apelaciones a la unidad de las luchas latinoamericanas y al ALBA, que ya se han comentado, se suman declaraciones explícitas, como considerar que “Los aires en América Latina están cambiando, los procesos que se están dando tanto en Bolivia como en Venezuela son síntomas de esto…”. Y afirmando:

Este camino será nuestra única garantía de construir el continente basado en los valores y principios que alguna vez pensaron Bolívar, Martí o el Che en diferentes momentos de la historia pero que siguen vigentes en los tiempos que corren (Revista Cambio Social Nro. 4, 2009: 5 y 6)

La consolidación del espacio de la COMPA y el lugar destacado que otorgan a los vínculos con organizaciones de América Latina refuerza la idea de construcción de poder popular, autónomo y anticapitalista y permite enlazar las acciones de protesta social con las tradiciones latinoamericanas que se enunciaron anteriormente. Se puede considerar que hay un mecanismo teleológico en la lectura de la historia y de las tradiciones, que consolida los principios que el Frente manifiesta. Es decir, se elabora un discurso que tiende a rescatar a los pensadores latinoamericanos (por ejemplo, Mariátegui), al cristianismo crítico (la teología de la liberación) y a contribuir a las luchas de los movimientos sociales y políticos del continente (Zapatistas, MST, entre otros que han sido referidos antes). A partir de ese discurso, las distintas tradiciones se encuentran enlazadas y constituyen el antecedente de las acciones del Frente, que se constituye en heredero fiel de las mismas. La organización popular es, a partir de este proceso, una herramienta válida para la transformación social a través de la construcción de poder popular (“cambio social” es el nombre de la publicación del Frente), promoviendo un pensamiento crítico que actualiza los planteos marxistas, la denuncia del patriarcado, el capitalismo y el imperialismo, la defensa de la igualdad de géneros, de los pueblos originarios, del derecho a la educación y la lucha contra el hambre.

Podemos afirmar que con estos componentes se ha ido conformando una identidad propia como FPDS, que recoge la confluencia entre la identidad piquetera y la identidad territorial que ya habían señalado algunos investigadores (Svampa y Pereyra, 2003), pero adquiere contornos más definidos. Por otro lado, el trabajo con la identidad grupal que hacen los entrevistados refleja, indirectamente, la necesidad de construcción de identidad como organización. ”Vamos de a poco, porque tomar la identidad lleva mucho tiempo”, señala Esteban, reflexionando sobre el trabajo que desarrollan en los grupos. (Entrevista a Esteban, militante del FPDS, 18/09/10).

Participación

La participación en el FPDS es a través de sus asambleas. Todos los miembros hacen un trabajo territorial y participan del espacio de asamblea del mismo. A su vez, pueden participar de las asambleas barriales, dado que hay mesas barriales y comisiones para atender los problemas cotidianos. En otro plano están las instancias nacionales: mesas nacionales (tres al año) y el plenario nacional (anual). Inés lo expresa del siguiente modo:

Hay asambleas en los barrios. Está la mesa de cada barrio del MTD, donde están las compañeras del movimiento, una vez por semana y la asamblea de los barrios una vez cada 15 días… nosotros en Roca Negra tenemos nuestra asamblea una vez por semana porque funciona el bachillerato, la cooperativa a la mañana, ahora el Envión[29], que es el programa de jóvenes que estoy coordinando, entonces tratamos de hacer un consorcio de compañeros donde por lo menos las cuestiones legales del lugar y las cuestiones de obra las podamos coordinar, porque por ejemplo está en obras el lugar y hay que estar para tomar decisiones (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09)

Carolina cuenta las características de las asambleas en el taller del proyecto que coordinaba:

Las asambleas de jóvenes (al principio del taller, cada sábado) también son espacio donde los chicos piden perdón si tuvieron actitudes desubicadas… a su vez, de la asamblea de los jóvenes algunos pasan a participar en la asamblea del barrio… hay tres jóvenes que están participando en el taller de jóvenes, que están un poco más maduros, y ahora están participando en la asamblea del barrio (entrevista a Carolina, militante del FPDS, 15/10/09)

Mariana cuenta su propia visión:

Los adolescentes participan en talleres… hay 6 o 7 que son los referentes más claros, el taller siempre arranca con una asamblea al principio donde se hablan las cosas que quedaron pendientes del taller anterior, desde los grupos de trabajo hasta cuestiones de dinero… queremos que ellos se apropien del espacio (Entrevista a Mariana, militante del FPDS, 9/06/10)

Los barrios también se juntan en asambleas, por ejemplo, la zona de Almirante Brown reúne regularmente a los miembros de los barrios, aunque es una asamblea que respeta las decisiones de cada barrio y no toma decisiones de regional por encima de ellos. La cuestión de la representación y los referentes también fue algo abordado en las entrevistas y en la observación. El FPDS no cuenta con secretarios generales ni autoridades electas y define rotativamente las representaciones. Hay algunos referentes históricos, asociados a la idea del frente, como Miguel Mazzeo, que es un intelectual reconocido y ha escrito diversos trabajos, o Pablo Solana, que actuó como vocero frente a apariciones públicas y marchas. En la entrevista a Nora, esto es abordado:

Es una forma de construir… desde ya que hay referentes políticos que tienen que ver con la negociación y la organización colectiva, partimos de las asambleas de base, tenemos mesas de delegados, de referentes barriales mandatados, tenemos espacios regionales en donde participan de los barrios y de todos los movimientos tenemos un espacio multisectorial que es nacional. No hay espacios de opinión personal, sí las asambleas, pero es por consenso. Todas las voces que llegan a las instancias nacionales son por mandato. Después, sí, hay referentes claros… como Fede, un compañero que es nuestro vocero, es alguien que se ve… Pablo Solana fue también bastante mediático, sobre todo en lo de Darío y Maxi… pero no hay cargos, sino tiene que ver con funciones… hoy uno es vocero pero después no… de hecho ahora se está haciendo un taller de voceros, la idea es que los roles cambien, no que las personas estén en un lugar fijas, que puedan tener años de sostener un rol para ser buenos en eso, pero también hay un momento de poder transferirlo, de pasarlo a un compañero que pueda tomar la posta (Entrevista a Nora, militante en el Centro Cultural Olga Vázquez, 12/09/09)

La misma lógica de militancia que propone el Frente es marcadamente horizontal e implica una ruptura con modelos anteriores de militancia, en la perspectiva de Svampa (2005) como se señaló antes, implica un nuevo “ethos militante”, que surge como consecuencia de las políticas neoliberales aplicadas, y que incluye un campo de múltiples organizaciones, apelación a la horizontalidad colectiva “libertaria” y la diferenciación identitaria que expresan los militantes territoriales, por ejemplo[30].

Espacios y Actividades

A continuación compartiremos un ordenamiento de los datos surgidos de la investigación en cuanto a espacios y actividades. En primer lugar, distinguimos las actividades eventuales, muchas surgidas en el proceso de constitución del movimiento, como las medidas de acción colectiva (piquetes, cortes de ruta, marchas y acampadas) y otras como eventos que fortalecen la organización y la formación de los miembros: ferias, jornadas, encuentros y campamentos. Se diferencian de las actividades regulares, que suelen combinar lo productivo y lo formativo, pero que a los efectos de esta presentación identificaremos del siguiente modo: asambleas, comedor, proyectos productivos y cooperativas (kiosco, herrería, imprenta, bloquera, taller de serigrafía, pizzería), actividades que combinan lo formativo y lo productivo (talleres o proyectos específicos, si bien toda actividad productiva incluye instancias asamblearias que son formativas), actividades formativas (los Bachilleratos Populares, los proyectos de adolescentes, el programa Envión), actividades recreativas y formativas (la murga, proyecto de fotografía, etc.).

Al hablar de espacios, aquí también hay una ampliación del concepto. En primer lugar, al referirnos a espacios hacemos alusión a los lugares físicos en que se desarrollan las actividades, que son espacios barriales y centros, aunque se puede considerar que “la calle” es un espacio también. En la mayoría de estos lugares se trabajó en “galpones”[31], pero en las entrevistas aparecen dos lugares con carácter emblemático y concentrando muchas de las actividades del Frente: el Centro Cultural Olga Vázquez y el predio Roca Negra (que se explican más adelante). En segundo lugar, los espacios los ámbitos de encuentro dentro de los lugares físicos, prioritariamente, la asamblea que acompaña a cada actividad. Pero, en tercer lugar, cabe aclarar la denominación de “espacio” que emplean en el Frente, que alude a “una instancia abierta a todas y sin mandatos por organización”, que se inició con el Espacio de Mujeres en marzo de 2007[32] (en el Primer Campamento de Formación en Género) y se orientaba en 2010 a la organización del Espacio de Jóvenes.

A partir de lo expuesto, se puede concluir que el Frente desarrolla una serie de actividades vinculadas con la protesta, los proyectos productivos, las instancias de debate y decisión (en asambleas), la formación, así como encuentros y eventos especiales (fiestas, jornadas, etc.). En la práctica de las organizaciones piqueteras, los ámbitos que les dieron visibilidad históricamente (y, a lo largo del período analizado, le dieron también prensa en los principales medios de comunicación) son las calles que se ocupan, las rutas que se cortan y los barrios en los que se desarrollan los proyectos, las asambleas y las redes de colaboración y hasta los encuentros informales. El trabajo territorial de los MTD se desarrolló en espacios barriales cedidos por vecinos, ocupados (cuando se trataba de espacios deshabitados) o recuperados. La tradición de algunos MTD surgió en “galpones”, como es el caso del MTD Lanús. Como ejemplo, se puede hablar de un espacio significativo y que fue lugar de trabajo de campo, el Centro Olga Vázquez (La Plata), que reúne a varias organizaciones en un viejo edificio ocupado y luego en proceso de expropiación[33]. Señala el blog correspondiente:

En la década del 90, funcionaba en el edificio una escuela privada hasta que quebró y, después de varios años de abandono, el lugar empezó a ser ocupado por distintas organizaciones populares. El nombre “Olga Vázquez” se eligió en memoria de una compañera que trabajaba en un comedor barrial, que murió por hantavirus (http://olgavazquez.blogspot.com).

El día de mi primer visita, una feria ocupaba la calle, numerosos militantes de distintas características compartían actividades y al fondo, en el patio, nos envolvía el humo de los choripanes y los “patys” que se estaban terminando de cocinar. Este centro se constituye en un modelo de cómo se consolidan los lugares de muchas organizaciones populares y, en particular, el Frente. La ocupación de un espacio vacante, la multiplicación de proyectos, la articulación entre la producción y la formación, las asambleas que asumen la dirección y los militantes que asumen responsabilidades de gestión desde el mandato de la asamblea.

El FPDS ha crecido en la ocupación de los sectores del Olga Vázquez, con talleres, bachillerato, centro productivo, kiosco, herrería, imprenta. Cuenta mi anfitriona, Nora:

Son todos proyectos productivos del Darío Santillán, acá se venden los productos de los barrios… otros compas abrieron un kiosco y ellos garantizan tener abierto el local para vender los productos de las compas… esta es la pizzería, que es el productivo que mejor funciona, acá comen bien y trabajan felices siete, ocho compañeros… hacen delivery… nosotros todos comemos acá (Entrevista a Nora, militante en el Centro Cultural Olga Vázquez, 12/09/09)

Otro espacio característico, y a la vez diferente, es el mencionado predio de Roca Negra. Allí está la bloquera en la que trabajaba Darío (que es mencionada repetidamente, en las entrevistas como un lugar histórico) y en el último año creció con el trabajo de cooperativas. Se trata de un terreno amplio, enmarcado entre la ruta y viejos edificios de fábricas, uno de los cuales se está reconstruyendo y es un centro de puertas abiertas con espacios para múltiples actividades: reuniones, asamblea, cooperativa de trabajo, bachillerato popular, el proyecto “el envión”, formación de oficios, comedor, biblioteca, herrería, taller de serigrafía y la mencionada bloquera. Roca Negra celebró los 10 años de trabajo y vivió distintas etapas entre el reclamo por la expropiación y la cesión reciente por parte de la legislatura provincial a una asociación civil que depende del Frente[34].

Una reseña alude:

En estos más de diez años de construcción política territorial han logrado consolidar un trabajo verdadero, visible, que está ahí. A la panadería y la fábrica de ladrillos se le han sumado un taller de herrería, otro de serigrafía, una huerta orgánica, una editorial, y una escuela primaria y un bachillerato para adultos, que este año va a tener su primera promoción de egresados. Como el lugar adonde funcionaban quedó chico, actualmente están terminando de construir las nuevas aulas en Roca Negra, un predio de 4 manzanas que está pegado a los barrios donde ellos viven y militan. (http://conurbanos.blogspot.com/2010/02/mtd-lanus-frente-popular-dario.html)

En la experiencia de Carolina, refiere el trabajo cotidiano de los compañeros en cuatro barrios, Cerrito, Don Orione, Dos de Abril y Glew, con reuniones cada quince días con los otros barrios, aunque reconoce en el año 2009 que “ahora estamos más fragmentados”, y menciona el proyecto que considera más sólido:

Ahora hay un galpón  más consolidado en Glew, con menos compañeros tal vez, pero más afianzado en el territorio… salió de los propios vecinos de ahí, lo que lo fortalece es el poder popular, decimos… no hay punteros, no hay nadie que baje línea, es como una construcción popular… son importantes en la asamblea las voces de los compañeros que hace tiempo que están (Entrevista a Carolina, militante del FPDS, 02/03/10)

En otra referencia, Mariana relata que “En La Plata – Berisso son como 120 jóvenes laburando en distintos barrios, es más o menos lo mismo, la parte de formación política y la parte práctica y de oficios, talleres y proyectos que van creciendo” (Entrevista a Mariana, militante del FPDS, 18/9/10). En el trabajo de sistematización que abordaron Alainez, Fajardo y Sacco recuerdan los orígenes el trabajo en el MTD de Berisso, y explican cómo se articularon proyectos previos como la Murga “Silbando Bajito”, con el proyecto de fotografía y diversos proyectos favorecidos por el subsidio que recibieron de “Proyecto adolescentes”[35], a los que incorporaron luego los Bachilleratos Populares (Alainez, Fajardo y Sacco, 2008).

Las cooperativas y los talleres productivos son un elemento clave en todas las instancias y no resultan específicos de un sector. En Roca Negra, por ejemplo, las cooperativas de trabajo dieron nuevo impulso a todos los proyectos y se constituyeron al mismo tiempo en formación de oficio y formación política para quienes no tenían experiencia. La posibilidad de la autogestión, es decir, que los mismos integrantes organizan el trabajo, desarrollan la producción y la eventual comercialización o usufructo del mismo, es una apuesta importante del frente. Vommaro (2007) considera que los proyectos que incluyen el trabajo y la producción en los MTD resultan centrales para la constitución de subjetividades. Y agrega que:

Al recuperar los saberes que le había expropiado (negado) el capital, el trabajador del MTD rompe con la división entre trabajo manual (ejecución) y trabajo intelectual (dirección). Altera la monotonía y la repetición. Se supera el trabajo parcelado y fragmentado. Se abre entonces el espacio e la creatividad y se potencia la capacidad productiva y cooperante tanto individual como colectiva del hombre (Vommaro, 2007: 5)

Géneros y espacio de mujeres

La cuestión de género un tema central, reiterado en las entrevistas y las publicaciones. Remite a la primera “Asamblea de Mujeres” desarrollada en 2003 que tomó temas como violencia hacia la mujer, anticoncepción y derecho a decidir sobre los propios cuerpos, traduciéndose en 2007 en “espacio” y asegurando, desde esa construcción, asambleas regulares y encuentros[36]. En tanto “espacio”, es una “instancia abierta y sin mandatos por organización”, como se aclaró antes. Hay una cartilla explícita en la página web del Frente. Surgió en la Coordinadora Aníbal Verón y luego se consolidó en el Frente Popular Darío Santillán. El 26 de septiembre de 2003 hicieron la Primera Asamblea de Mujeres y trabajan con temas como violencia hacia la mujer, anticoncepción y “derecho a decidir sobre nuestros cuerpos”. Desarrollaron el primer Encuentro de Mujeres Desocupadas de Roca Negra en noviembre 2003, identificándose como “mujeres luchadoras y piqueteras, mujeres por el cambio social, mujeres al frente y en la lucha, Mabel Kosteki, madres y abuelas de Plaza de Mayo, mujeres desaparecidas, trabajadoras ocupadas y desocupadas” y desarrollando encuentros regulares, coordinando acciones con los “compañeros varones y de otras opciones sexuales” y organizando la participación en los Encuentros Nacionales de Mujeres[37].

A partir de estas instancias, comenzaron a desarrollar actividades específicas (talleres locales y regionales, encuentros preparatorios de eventos nacionales, etc.) y participaron activamente de los Encuentros de Mujeres. Señala una de las publicaciones en 2009:

En el plenario de Mar del Plata, donde asumimos como FPDS el antipatriarcado, surgió con fuerza la posibilidad y la necesidad de comenzar a hacer talleres mixtos de debates y reflexión. (Revista Cambio Social 4: 11)

La continuidad está dada por los talleres de mujeres, ya que “en cada barrio hay talleres de mujeres”, como señala Carolina, una entrevistada. Y al mismo tiempo, el desafío de internacionalizar la lucha es asumido por la Coordinadora de Movimientos Sociales, que señala:

Hoy el XXV Encuentro Nacional de Mujeres nos planteó un nuevo desafío: organizarnos para viajar juntas para conocer otras experiencias y dar a conocer la nuestra, para integrar también los desafíos y las complejidades que atravesamos quienes queremos construir poder popular con una perspectiva de género en Argentina y en toda nuestra América. (Revista COMPA no 0, 2010: 8).

Actividades con adolescentes y jóvenes

Hay varias actividades específicas para adolescentes y jóvenes. Entre ellas se pueden mencionar los ya referidos “proyectos adolescentes”, (que se debilitaron por la restricción de subsidios durante el año 2010), el Espacio de Jóvenes y proyectos específicos, como “El Envión”[38], que se desarrolla en Roca Negra. Los Bachilleratos Populares, que concentran población de variadas edades, en algunos lugares tienen un marcado sesgo juvenil, como sucede en La Plata.

El Espacio de Jóvenes (mencionado al principio de esta sección) surgió a partir de trabajos específicos de algunas organizaciones y en la regional de Almirante Brown cobró impulso en vistas al campamento latinoamericano para luego consolidarse con reuniones periódicas. Mencionaba una de las entrevistadas en 2009:

en la regional del frente a lo mejor nos empezamos a juntar en forma sistemática, para viajar a Cafayate, al campamento latinoamericano, porque hay muchos en los barrios del conurbano y también gente de otros lugares del país… en realidad no es un espacio que nosotros apostamos a construir como la regional Buenos Aires, nosotros tratamos de priorizar el espacio de construcción como jóvenes del frente y después vemos, nada más, nos juntamos en función de viajar al campamento, como hacer con los recursos… (Entrevista a Juliana, militante del FPDS, el 21/10/09)

Los proyectos adolescentes fueron uno de los ejemplos de subsidios que se emplearon para desarrollar talleres y formación. El origen fue una convocatoria del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires en 2004. En 2007 se renovaron y ampliaron, fortaleciendo el trabajo local de varios MTD. La implementación de estos proyectos permite observar cómo el Frente utiliza el subsidio y lo adapta a su proyecto formativo y político: se elabora un proyecto para acceder al subsidio, coincidiendo con la propuesta del programa de referencia y con los objetivos de capacitación del Frente; una vez que se accede al subsidio, se decide en asamblea de los participantes la forma en que se distribuirá (lo que implica, en este caso, que los propios adolescentes administraban el subsidio con la coordinación de las jóvenes del Frente). En este caso, la puesta en marcha apuntó a enseñar un oficio, abrir una instancia de asamblea y participación comunitaria, reflexionar sobre los problemas de los adolescentes en los barrios y brindarles un sostén económico mínimo. En los barrios de la Regional Sur que lo emplearon, el proyecto consistió en la reunión de alrededor de 50 chicos y chicas de 14 a 18 años con el apoyo económico previsto, que resultaba significativo pese a lo limitado del monto (unos 76 $ iniciales en 2009). En Almirante Brown se tradujo en un taller de jóvenes, los sábados, que duraba cuatro horas, con espacio de trabajo práctico y espacio de formación, con la intención de generar una pertenencia, un compromiso creciente y una conciencia política. La doble característica de actividad práctica y formativa es explicada por una de las coordinadoras: “sabemos que a los adolescentes si los llenamos de esta parte de formación y no les das práctica, por más didáctica copada, no los terminás de enganchar” (entrevista a Carolina, militante del FPDS, 15/10/09)

La parte práctica se orientó, según el barrio, a panadería, artesanía, música, huerta, herrería. Es importante reiterar que todas estas actividades tienen una fuerte impronta de asamblea. En una visita realizada se pudo observar la dinámica[39], pero resultó difícil medir el proceso que vivían los participantes al no tener situaciones previas con las cuales comparar. Los jóvenes que asisten asumen distintos lugares, se advierte que algunos ejercen un liderazgo natural y otros asisten como si estuvieran en un ámbito casi escolar (por ejemplo, una actitud más distante, distracciones, risas y juegos entre los mismos chicos). En la asamblea se conversa todo lo que resulta pertinente, tiene una faceta práctica relacionada con la actividad, pero se extiende en el diálogo con un temario diverso. Comenta Juliana en una entrevista:

El taller arranca con una asamblea donde se hablan las cosas que quedaron pendientes del taller anterior, desde los grupos de trabajo, (cocina, limpieza del baño, etc.) porque si no funcionan los grupos no funciona la cotidianeidad… no vamos a decir que el taller funciona solo, si no estamos nosotras, pero tratamos de que los pibes tomen la palabra y decidan ellos, desde quién cobra las becas y cómo se organizan… la idea es que en un momento los pibes mismos se van a apropiar del espacio (Entrevista a Juliana, militante del FPDS, el 21/10/09)

Anteriormente se mencionaron los “campamentos”, que son diferentes de los acampes como medida de protesta y están orientados a la formación de los miembros del Frente y la interacción con otras organizaciones (como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, MOCASE). Los campamentos de jóvenes se realizan anualmente y constituyen espacios de formación, desarrollo y capacitación para proyectos productivos y planificación de actividades conjuntas. Los chicos y chicas que asisten a actividades en los barrios participan de distintas formas, algunos incluso asumen un rol de representación y coordinación. Por ejemplo, dan talleres de panadería y de artesanía. En los últimos años las cantidades de participantes llegaron a ser aproximadamente 800. Cuenta una crónica

Desde Lanús, Luján, Rosario, Almirante Brown, Berisso, Capital y La Plata llegaron los diferentes grupos que vinieron participando durante el año de los talleres de jóvenes en los barrios. Compartimos diferentes actividades recreativas, intercambiamos experiencias y realizamos talleres y charlas en las que debatimos la situación de los jóvenes y las problemáticas que vivimos en los barrios. Vimos la importancia de encontrarnos y de proyectar más actividades conjuntas para este año (Noticias de Educación, 14 de Marzo de 2009 en http://www.frentedariosantillan.org ).

En los campamentos se articula con otras organizaciones cercanas, como el MNCI (en 2009) o el MOCASE (en 2008).

El “Envión” es un programa que comenzaron a aplicar algunos barrios, en particular, es la experiencia que está desarrollando Roca Negra con adolescentes, en articulación con el municipio de Lanús, que establece el convenio, administra los fondos provinciales y envía técnicos para colaborar en la implementación. Es una experiencia que nació en 2010 y esperaba continuar en 2011, según los entrevistados. Una de ellas lo explica:

Vos conoces los talleres de jóvenes… nosotros tuvimos proyectos adolescentes, después cayeron las becas. Y ahora tomamos como desafío un proyecto llamado envión, que sería como un proyecto adolescentes ampliado, porque tiene más recursos, tomando recursos para cosas que el proyecto adolescentes no contemplaba, como por ejemplo salario para profesores y algún dinero para invertir en infraestructura … entonces como parte de este proyecto pensamos arreglar el galpón de enfrente para utilizarlo con ellos, a mediano plazo… en este momento hay como cien pibes anotados, los que vienen siempre son como 40, a la mañana, y 45 a la tarde, recién estamos arrancando… (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09)

Los Bachilleratos populares

Los Bachilleratos (o “Bachi”, para la gente del Frente), son una experiencia educativa que enlaza con prácticas históricas de Educación Popular y permite una acción sistemática en un área importante como es la formación. Surgieron aproximadamente en 2003. Según algunos entrevistados el primero funcionó en IMPA (la fábrica recuperada de la ciudad de Buenos Aires) y entre los promotores se encuentran Roberto Elisalde y el equipo del CEIP (Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares), vinculados a un grupo de estudios sobre educación popular de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

De la mano de experiencias de educación de adultos, y referencias históricas en la línea de Paulo Freire (hasta las escuelas del anarquismo de principios del siglo XX y las experiencias de los Centros de Enseñanza de Adultos), se consolidó una forma de práctica formativa que contempla elementos de autogestión educativa pero también de la necesidad formal de obtener un título de nivel secundario. Los bachilleratos se extendieron y se volvieron a su vez, una herramienta de lucha. En la actualidad, los entrevistados hablan de más de 40 Bachilleratos, muchos de ellos en ámbitos del Frente. A su vez, para una entrevistada, hay diversas líneas, desde quienes se consideran “trabajadores docentes” y reclaman por el derecho a su salario, hasta quienes deciden no cobrar por la tarea y rechazar el aporte estatal (es el caso, por ejemplo, de algunos bachilleratos en ámbitos anarquistas). Una entrevistada refiere las líneas principales:

Hay una coordinadora de bachilleratos, después hay otro grupo que es el “grupo de Morón”, más ligados al gobierno y al Movimiento Evita, en la zona de Morón… los de Morón tienen una lógica más frentista, de trabajar con todos los sectores, como una red local… y después hay otro grupo que está ligado con el MTR, que funciona en Capital… que tiene una lógica de confrontación… con ellos está La Pulpería… en la coordinadora hay múltiples divisiones y múltiples intereses… con la hegemonía clara de la CEIP. (Entrevista a Adriana, militante y profesora de bachilleratos populares en la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, entrevistada el 18/12/10)

Señala el volante de convocatoria:

Los bachilleratos populares para jóvenes y adultos/as los impulsamos desde los movimientos sociales, barriales, culturales y fábricas y empresas recuperadas por sus trabajadores para que puedan terminar sus estudios lxs compañerxs, trabajdaorxs ocupadxs y desocupadxs, que viven en los barrios más pobres del GBA y Capital. Somos 20 experiencias que nos autogestionamos y decidimos colectivamente. Luchamos porque el Estado garantice su funcionamiento pero hasta ahora, no cumplió con sus compromisos y por eso necesitamos recaudar fondos para refaccionar el espacio del Bachillerato Popular para jóvenes y adultos de Roca Negra y comprar materiales didácticos para el proceso educativo.

Más allá del marco, la extensión de la experiencia llevó a que se reclame por su sostenimiento y su reconocimiento al estado provincial y nacional. Esta es la posición que propone una convocatoria del Frente, que pide:

Reconocimiento de todos los bachilleratos populares, salarios para todos los docentes, financiamiento para nuestros bachilleratos, un sistema de becas a estudiantes que signifique una ayuda real para quienes lo necesiten, incluyendo tanto a jóvenes como adultos (De un volantes de la Coordinadora de Bachilleratos Populares, año 2009)

En 2010 se hablaba de más de 20 experiencias de bachilleratos populares en el Frente. En La Plata se advierte una presencia mayor de participantes de un promedio de 18 y 20 años. En Roca Negra, en cambio, hay mayor variedad de edades, con presencia de vecinos de 30 y 40 años también.

Educación, práctica y teoría

En el FPDS la cuestión de la educación es un eje central. Aparece tanto en el discurso de los entrevistados como en sus discusiones de dos formas. Por un lado como la necesidad de formación (asociada a lo productivo y a lo asambleario), y por otro, como lucha y defensa de la educación pública, acompañado (o como consecuencia del análisis político del estado de la misma) con la propuesta de construcción de alternativas, como son los bachilleratos populares.

Tanto las asambleas como los diversos talleres productivos y las actividades con adolescentes y jóvenes se vuelven espacios formativos, en los que se abordan temas puntuales de la vida cotidiana, como el “gatillo fácil” o la persecución policial, la violencia en general, cuestiones específicas de género y sexualidad, y también temas un poco más elaborados, como la historia de cada barrio y sus luchas, la historia nacional, la experiencia de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. La selección de temas obedece, en el relato de los entrevistados, a cuestiones teóricas que se consideran importantes y a problemáticas barriales que resultan difíciles de cambiar en su perspectiva, como el respeto a la mujer, el caso de la violencia policial y la propia violencia interna de los barrios (donde los chicos y chicas se acostumbran a tiroteos diarios y a situaciones delictivas frecuentes) también lleva a trabajarlo y brindar espacios de expresión en las reuniones.

Para un observador externo es notable el peso que tiene la cuestión artística y la expresión en las actividades del Frente, porque aparece con fuerza en los testimonios y se observa en las producciones a simple vista: los muros con imágenes y consignas, talleres de artesanías, malabares, música, danza y otras expresiones artísticas, un espacio privilegiado para lo artístico en la página del Frente, y expresiones de diseño y plástica en los blogs y en los grupos de Facebook. En la recuperación de las tradiciones históricas y la elaboración del relato sobre el mismo Frente las imágenes ocupan un lugar visible. Se registra un trabajo sistemático en plástica, que se refleja en producciones concretas como, por ejemplo, los murales que colorean las paredes del predio Roca Negra. Estas expresiones artísticas también aparecen en las fiestas populares que se organizan en los espacios físicos del Frente, donde se combinan diversas instancias de expresión artística con bailes y comida[40].

La formación implica para el FPDS un vínculo entre teoría y práctica. Se expresa en varias formas. En una primera instancia, surge en los casos cotidianos referidos. Cuando señala Carolina que entre los “criterios comunes que son básicos, los que hemos charlado, hemos hecho memorias de reuniones y sistematizado” (entrevista a Carolina, militante del FPDS, 15/10/09), es “que el taller tenga dos patas, la formación y la práctica”. O, como relata Inés en, “lo que se trata es de dar formación de oficio y formación política” (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09). Ante la pregunta más incisiva, la consideración que las entrevistadas hacen es que tiene que haber articulación entre la teoría (a través de la formación) y la práctica (a través del trabajo en talleres o cooperativas). En algunos materiales se encuentra una reflexión más general que apunta en la misma dirección: “Concebimos la educación en términos de continuidad con el territorio y las organizaciones que actúan en él, para lograr la construcción de poder popular” (Revista Compa, 2010: 13). Está presente en las entrevistas. Finalmente, en los señalamientos que se hacen a la corriente de la Educación Popular aparece una referencia sólida en cuanto a unión de teoría y práctica, entendida como un requisito para la transformación social y en el planteo de que la educación popular debe ser parte de la “re-invención” de un poder popular (Pacheco y Hernández, 2009). En este sentido, este vínculo con la tradición freireana[41] en educación parece contradecir el entusiasmo de una de las entrevistadas, Mariana, cuando afirmaba en relación a los Bachilleratos Populares: “nosotros estamos haciendo un proceso educativo totalmente nuevo”. (Entrevista con Mariana, militante del FPDS, 9/6/2010)

Si bien se ha venido hablando de la educación y del carácter formativo de todas las actividades que desarrolla el FPDS, cabe hacer una aclaración final, que también se vincula con la tradición de educación popular. Para el Frente, la formación

Tiene que ver con formación política, que es parte de la educación, porque el proyecto educativo es político… porque lo hacemos con el fin de que las actividades, las charlas y las prácticas, partan de las realidades de los pibes… y por otro lado que podamos construir herramientas para poder transformar la realidad de todos los días (Entrevista a Carolina, militante del FPDS, 02/03/10)

… el tema de formación, que es lo que más nos interesa, donde ponemos más la energía (Entrevista a Mariana, militante del FPDS, 9/06/10)

Se puede concluir entonces en que la formación, entendida en términos del Frente, es un eje central que reproduce las prácticas asamblearias y horizontales, las estrategias de educación popular y formación permanente de una “conciencia crítica”. Zibechi (2003) subrayaba estas prácticas en su estudio de los MTD, al considerar que

Los activistas comenzaron a actuar como lo hacen los coordinadores o dinamizadores de la educación popular, un papel similar al que jugaban los animadores en las comunidades eclesiales de base… estableciendo relaciones igualitarias, horizontales… visitar los galpones de los MTD supone ingresar en espacios de autoeducación permanente… de hecho, cada taller es trabajo y autoformación a la vez…. De esta forma, el trabajo llega a ser formación y la formación es trabajo. (Zibechi 2003: 148).

Trayectorias

En la investigación se advirtió la relevancia de los caminos personales que siguieron los miembros del FPDS para integrarse en el mismo, lo que vuelve relevante considerar las trayectorias que siguieron. Como se mencionó en el capítulo anterior, tomamos el concepto de trayectoria ampliando la transición entre etapas de vida y la idea de proceso lineal, considerando la incorporación de experiencias y los cambios que se producen en la subjetividad de los jóvenes entrevistados. Las trayectorias varían de acuerdo con las estructuras sociales y las experiencias que vive cada joven, la situación económico-social y el capital cultural y simbólico. La trayectoria política, en particular, incluye el proceso de constitución como militante (y los espacios de socialización en que esta se produce, tales como familia, grupo de pares, escuela y ámbitos informales), formación que lleva a poner en práctica el interés por lo político y se traduce luego en acciones específicas de participación.

Hemos descripto que en el Frente hay una fuerte presencia juvenil en términos cronológicos ¿Cómo se acercan las y los jóvenes a militar en las organizaciones de base que forman parte del Frente? ¿Cómo es el proceso para convertirse en miembro del mismo? Tal como se explicó al principio del capítulo, en el Frente conviven militantes de experiencia barrial anterior a la formación de los MTD, otras agrupaciones barriales y grupos de universitarios. En la visita a distintos lugares se advierte una composición heterogénea en cuanto al tiempo que destinan a las actividades del Frente, a su participación en el centro de referencia y al compromiso: algunos militantes tienen alta exposición pública, otros participan en eventos puntuales y asambleas, se percibe la diferencia entre quienes están consolidados en el lugar (por la forma de hablar, tomar decisiones, moverse en los espacios físicos) y quienes recién están acercándose. Las explicaciones que esbozan los entrevistados confirman esta diversidad.

La aproximación al FPDS se puede describir en dos vías. Una es la que siguen chicos y chicas de sectores externos al territorio donde luego desarrollan su militancia. Se trata generalmente de un perfil socioeconómico de estratos medios o medios bajos, que se acercan a colaborar en una organización específica a través de un amigo o que deciden un compromiso social desde su experiencia universitaria o terciaria. Otra vía la constituye la experiencia de jóvenes que viven en el territorio en sí, que se acercan al Frente a través de una actividad específica: un proyecto productivo, un taller o un “proyecto adolescente”. En la aproximación previa al trabajo de campo, habíamos considerado la posibilidad de que la experiencia de participar en el piquete fuera una vía de ingreso y de pertenencia. Pero la investigación descartó esta posibilidad. Entendemos que el piquete resultó una experiencia que podría considerarse iniciática para militantes con mayor experiencia, en particular quienes compartieron la experiencia de los conflictos de 2001-2002[42]. Pero la modalidad de corte de ruta y piquete fue desplazada, en los años 2009 y 2010, por las marchas, los actos públicos y los acampes frente a organismos oficiales. En las entrevistas con jóvenes militantes realizadas para este trabajo, la aproximación al movimiento se dio a través de actividades barriales concretas. A modo de ejemplo, uno de los casos de más repercusión en la prensa fue la ocupación de la avenida 9 de Julio, en la ciudad de Buenos Aires, frente al ministerio de Desarrollo Social en 2009, para conseguir cooperativas de trabajo, en el que desarrollamos una práctica de observación y entrevistas.

Entre las actividades del Frente, hay varias que están orientadas a niños y niñas, adolescentes y jóvenes, como los mencionados “proyecto adolescente”, “espacio de jóvenes” y “programa Envión”. En estas actividades, quienes participan se van integrando y van asumiendo responsabilidades dentro de sus grupos. Hablan en la asamblea y, llegado el momento de un evento exterior (un campamento de jóvenes a nivel latinoamericano o una asamblea barrial), asumen representación. Es en ese momento, en la mirada de los entrevistados, que estos jóvenes comienzan a actuar como parte de la organización. Al mismo tiempo, hay otros proyectos que movilizan a otros sectores: jóvenes y adultos que han abandonado los estudios (los bachilleratos populares) o que no tienen empleo (los proyectos productivos). En el vínculo que se consolida en estos espacios, con sus asambleas y su regularidad, algunos se van sumando en carácter de militantes al Frente.

Cabe destacar que en las entrevistas la denominación “jóvenes” está reservada a los proyectos específicos “de jóvenes” y a caracterizar genéricamente a los miembros de un proyecto. Por ejemplo, ante la pregunta “quiénes participan de la bloquera”, Inés explica que “vecinos de los barrios, mayormente jóvenes” (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/2009) en tanto Susana señala “los que vienen, son los pibes de los barrios” (Entrevista a Susana, apodada La Negra, militante del MTD Lanús, 15/11/2010)[43]. Esto se relaciona con lo mencionado anteriormente respecto de la condición juvenil aplicada a actividades específicas en la cual actúan los militantes, en tanto la asunción de responsabilidades diversas en la organización deja de ser considerada en términos de “juventud”. En este sentido, las trayectorias de los jóvenes del FPDS implican que, al integrarse plenamente y desarrollar diversas actividades, dejen de ser considerados en función de su condición juvenil y pasen a ser militantes, como si la condición juvenil sea un camino para acceder a la militancia plena.

¿Qué hace que unos se sumen y otros no? Para los entrevistados, hay una diferencia entre adultos y jóvenes en términos programáticos. Los vecinos adultos, con experiencia laboral previa, se suman en las actividades productivas y progresivamente se quedan en las asambleas, adoptando la identidad grupal. Respecto de los adolescentes y jóvenes, además de actividades productivas y recreativas, se diseñan proyectos específicos, que permiten obtener subsidios y que proponen un camino educativo explícito actividades “de formación”, la participación en encuentros y campamentos.

Los que poseen experiencia previa o han desarrollado actividades con anterioridad en vinculación con el MTD se encuentran más cercanos a incorporarse en las actividades del Frente. Una de las entrevistadas lo analiza respecto del espacio de Roca Negra:

Se va dando ahora más con los pibes de las cooperativas, pibes de 20, 22 años, que ya venían participando del MTD. Pero con los jóvenes es un proceso bastante más lento… algunos pibes vienen desde que eran chiquitos al MTD y lo tienen identificado… pero con los de ahora, es más de a poco, porque había algunos que venían de antes y otros nuevos, que no saben cómo funciona el espacio[44]. (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09)

En cuanto a la trayectoria primera que hemos mencionado, en las entrevistas se explica que las experiencias compartidas en los proyectos, los reclamos y las demás actividades van entrelazando las experiencias barriales con la de los jóvenes militantes que se acercan a la organización desde el exterior del territorio. Algunos llegan luego de participar en agrupaciones universitarias y otros se acercan a través de amigos que militan en el Frente. Algunos relatos de las historias personales que llevaron a la militancia permiten aproximarse a este tipo de trayectoria que estamos considerando.

Historia Personal 1, a partir de las entrevistas desarrolladas con Carolina, militante del FPDS, entre Octubre de 2009 y Marzo de 2010:

Carolina vive en Lanús pero su trabajo lo hace en Almirante Brown “en el barrio de Glew”. Desde el 2007 está en el frente, es bastante nueva ya que otros compañeros llevan 6 o 7 años. Ella se recibió de trabajadora social y artesana, se fue a Córdoba, estuvo trabajando y vuelve “con ganas de participar en algo que me guste, con la idea de laburar en trabajo social pero en algo que me guste”.

Había ido a Glew hacía seis años a dar un taller de artesanías, y recuerda que “eran como 60 trabajando en el Galpón”. Luego se vinculó con Juliana, que necesitaba una mano en los talleres con jóvenes que hacía allí, y se sumó a eso. Al mismo tiempo consiguió trabajo en una escuela de Soldati y en la municipalidad de Avellaneda. “Hace un mes” (menciona en oct 2009) renunció a todos los trabajos para dedicarse a la militancia. Sólo cobra un “plan de 200 pesos” como todos los compañeros que trabajan en el barrio. ¿Por qué se sumó a este colectivo? “me enganché porque dije “quiero participar”, empecé a participar los sábados y después vi todo lo que había, empecé a ir sin ser muy consciente y me fui metiendo…”

Actualmente participa de varias actividades como miembro del MTD Alte Brown, representa al espacio de jóvenes de La Plata-Berisso, al Espacio de Mujeres, y comenzó a trabajar en un bachillerato popular en Claypole (en 2010).

Historia Personal 2, a partir de las entrevistas desarrolladas con Inés, militante del FPDS y del MTD Lanús, entre Octubre de 2009 y Noviembre de 2010.

Inés vive en Capital, pero trabaja desde hace varios años en Lanús, “venía teniendo un grupo de arte, participaba con artistas de distintas disciplinas… veníamos haciendo acciones cercanas a la Verón y a otras agrupaciones, al grupo de Darío y Maxi”

En 2005 se sumó a las comisiones por juicio y castigo por la masacre de Avellaneda, ella se sumó a una comisión de cultura, estuvo en un acampe afuera de tribunales “ahí pude conocer lo que se venía haciendo en el frente desde lo cultural y me empezó a interesar más, como para tener una participación más activa con un movimiento o un espacio, más que ir de una vez…” menciona. Comenzó haciendo plástica, murales y empezó a participar desde ese lugar, con talleres de chicos llamados “semillitas” Luego relata que empezó a trabajar más en lo territorial en Lanús y vivió un proceso “daba talleres pero me costaba integrarme en la actividad del barrio porque yo trabajaba la mitad del día y las asambleas eran a media tarde… cuando se define poner más cuerpo acá en Roca Negra, varios compañeros que estaban militando en otros barrios pasan acá para fortalecer este espacio, tanto en la expropiación como en lo que se empezó a hacer… y ahí empecé a sumarme y me vine al roca… “ Después de años de dificultades con los planes sociales, al conseguir cooperativas en 2009 “se salió de vuelta, todo lo que era la lucha, salir a la calle, y con eso se consiguió apoyo y había que organizar el trabajo, el proceso formativo, y ahí empecé a trabajar en la cooperativa de Roca, con los compañeros”

En los casos de jóvenes militantes, se advierte una predisposición para el compromiso social marcada desde circunstancias personales o familiares, donde la sensibilidad ante cuestiones sociales y la faceta artística han cumplido un papel importante. En todos los casos, acercamiento al espacio del Frente se da a través de una actividad puntual que funciona como entrada. La participación sistemática en uno de los espacios se diversifica luego con otras actividades y, en el discurso de las entrevistadas, allí se advierte una clara conciencia de pertenencia. La posibilidad de asumir actividades de organización y representación parece consolidar la pertenencia al “nosotros” del FPDS.

Estableciendo una comparación con los procesos que analizábamos en el capítulo anterior, aquí también se observan trayectorias convergentes, que están expresadas con claridad en los pasos que fueron dando en los jóvenes militantes al integrarse y asumir responsabilidades en el FPDS. También resulta significativo el proceso de cuestionamiento en la etapa de la escuela secundaria y la universidad, el peso de tradiciones de lucha en la familia y el entorno, la búsqueda del espacio organizacional en el que se pudieran encontrar una acción concreta, un modo de integrar la expresión y el deseo de justicia social, una perspectiva de construcción política. Las experiencias barriales de organización anteriores probaron ser una referencia mencionada frecuentemente. La pertenencia de los jóvenes al Frente la marcan a partir del momento en que se comparte la identidad de la organización y se asumen responsabilidades y representaciones. Es conveniente recordar que cuando se da este proceso, implica dejar de actuar desde la condición juvenil invocada inicialmente para ser militante del Frente “a secas”, como se mencionó antes (y se volverá a considerar en el capítulo 6).

También en el Frente se observan trayectorias divergentes. Los jóvenes militantes manifiestan dificultades (que hemos mencionado) para lograr que los adolescentes del proyecto o los jóvenes del Envión asuman el lugar de actividades como propio, cuiden las cosas y se sientan parte de los proyectos (más aún, del MTD o del Frente en sí). Podemos considerar los obstáculos y los caminos divergentes a partir del reflejo de los jóvenes entrevistados, de las visitas y los materiales analizados, pero no se realizó una investigación de los militantes que abandonaron el Frente. Entre los obstáculos y los caminos divergentes que fueron mencionados en la investigación, se pueden mencionar la insuficiencia de las propuestas para acercar e integrar a los jóvenes (desde la actividad del FPDS) así como la necesidad temprana de buscar salidas laborales y las condiciones propias de socialización (que propone otras alternativas en el espacio barrial y presenta dificultades para sumarse a un proyecto político y social).

Identificación: un “nosotros”

En los militantes entrevistados, la condición juvenil aparece asociada a funciones y actividades específicas y no responde a una franja etaria. Esto surgió en uno de los primeros contactos con Inés, una militante de 29 años. Luego de una presentación de la investigación y abriendo el diálogo, la entrevistada mencionó: “¿vos con qué jóvenes querés hablar?” (Contacto inicial con Inés, militante del MTD Lanús, en contacto vía correo electrónico del 19/8/2009). A lo largo de la investigación se pudo comprobar que había espacios identificados como juveniles (tanto el proyecto de adolescentes como las actividades con jóvenes) y que el Frente asumía cualidades “juveniles” en sus presentaciones, pero que no era la condición de jóvenes la que priorizaban los militantes.

La reflexión y las entrevistas se orientaron a ver qué lugar ocupaban los jóvenes del Frente y cómo construían su subjetividad. Los miembros del FPDS se consideran a sí mismos militantes, participan inicialmente desde el espacio que los convocó o que ocupan en el trabajo de base (espacio de jóvenes, por ejemplo, pero también espacio de mujeres, cooperativa de trabajo, etc.). Al hablar desde un nosotros, el Frente aparece en primer plano. “Nosotros” es la tradición del Frente y del MTD Lanús, en las palabras de Inés. Esto no evita que, en algunos momentos, esta joven distinga los distintos sectores del Frente cuando propone:

A nosotros este año nos fue muy bien a nivel MTD de Lanús, a nivel cooperativas… nos costó un montón pero estamos coordinando nuestro trabajo nosotros mismos, estamos consiguiendo todo y crecemos… a otros grupos del Frente no les pasó eso… este año le tenemos que meter más pata para que todo el Frente crezca también… y ayudar a los compañeros del interior… se ve como una necesidad del frente, no es una decisión personal (Entrevista a Inés, militante del MTD Lanús, 20/10/09)

Los espacios físicos poseen una fuerte carga identitaria. Las paredes de Roca Negra aluden al trabajo, el acceso a la tierra, la dignidad piquetera, la memoria de Darío y Maxi, las actividades (Bachillerato, “el Envión”), el poder popular, las referencias latinoamericanas (como el EZLN o el ALBA). En el diálogo, los entrevistados suelen sonar vehementes, las organizaciones se van consolidando (los MTD del conurbano, particularmente), los Bachilleratos se multiplican, y el Frente está creciendo. Cuando hablan de “los otros”, en términos de ajenos y aún de enemigos, se refieren al capitalismo, la burguesía, el imperialismo, la familia patriarcal. En algunos diálogos se incluye a la jerarquía eclesiástica y el gobierno. En este último punto, sin embargo, hay una identificación más compleja, ya que a la identificación de la policía y algunos sectores gubernamentales como enemigos, también se suman funcionarios o espacios locales más permeables a una lógica de construcción distinta. El caso de la negociación del MTD Lanús con el municipio de Lanús, en el que se aliaron para aplicar el programa Envión con los adolescentes de Roca Negra se vislumbra, en parte por la necesidad del municipio de contar con una organización sólida, y en parte por la apertura que tuvo el municipio luego de una historia dominada por prácticas autoritarias de viejos dirigentes, y el Frente en su vínculo con el Estado.

Por otro lado, también aparece la apreciación de otros movimientos y organizaciones. En el “nosotros” se incluyen a los que participan del campo popular sin negociar con el poder, buscando la transformación social y con autonomía respecto del Estado, los sindicatos y los partidos políticos. Muchos de ellos participan de la COMPA y otros articulan en actividades puntuales. En cambio, el discurso desacredita a quienes acuerdan con distintas instancias del gobierno (considerando que negocian su autonomía y su proyecto a cambio de becas, cooperativas y subsidios) y a quienes desarrollan prácticas más verticales o personalistas. Los entrevistados no hacen referencias específicas a partidos políticos, aunque la página del Frente desarrolla una línea de análisis político y se enmarca en “la izquierda independiente”. Sí hacen comentarios respecto del gobierno nacional y provincial en términos críticos, considerando los subsidios como logros de las luchas y no como decisiones explícitas desde las autoridades respectivas. También hay mención a personajes políticos y, en este caso, el más mencionado es el ex presidente y ex gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, que es caracterizado como el responsable de la represión y de la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán y para quien se reclama sistemáticamente juicio y cárcel. Los entrevistados hacen pocas referencias a otras agrupaciones universitarias, pero tanto la página del Frente como blogs y perfiles de Facebook destacan la acción en la universidad, dado que en 2010 el FPDS se presentó en elecciones en varias facultades de la Universidad de La Plata, a través de agrupaciones asociadas.

Respecto del lugar de referencia, el “nosotros”, también se registraron diferencias con otros grupos que se abrieron de la experiencia del MTD: “Hubo fragmentación en el MTD porque hubo compañeros que se fueron que querían construir de otra forma, pero se terminó cayendo lo que hicieron… en el Galpón las cosas siguen en pie…” (Entrevista a Juliana, militante del FPDS, 21/10/09). Desde este lugar, en el “nosotros” hay una fuerte carga de pureza, asociada a horizontalidad, defensa de los valores (que se mencionaron en el punto anterior) y construcción de poder popular. En la segunda etapa de entrevistas, de todos modos, se percibieron algunas dificultades de las prácticas que dieron cuenta de grietas en las tales representaciones y, al mismo tiempo, una mirada más realista. En los próximos capítulos analizaremos los claroscuros que se advierten en el discurso, en función de la participación y de las subjetividades militantes.

Palabras finales

A lo largo de este capítulo desarrollamos las principales características del FPDS y analizamos elementos relevantes para nuestra investigación. En la primera parte, tomamos el relato que autoconstituye históricamente al Frente, donde adquieren relevancia el espacio barrial que se constituye en territorio y en el que centran sus actividades, así como la tradición de luchas populares, nacionales e internacionales, en las que estos jóvenes militantes se consideran involucrados y de las que se enuncian como herederos. Luego vimos componentes significativos en la formación del Frente y en la trama de sentido que lo sostiene referidos a la organización barrial que acompañó el proceso de toma de tierras y las Comunidades de Base de los años 80, las organizaciones piqueteras de los años 90 y, más explícitamente, la forma que adoptaron los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). Dentro de ellos, analizamos la experiencia del MTD Varela, el MTD Solano, el MTD Lanús, centrales en la formación de la Aníbal Verón y de la primera etapa de luchas que constituirá posteriormente al Frente.

En la segunda parte del capítulo presentamos cómo estos elementos están presentes hoy, de diversas formas, en el FPDS. Analizamos cómo se organiza desde la construcción territorial, y un somero panorama de cómo se desarrolla la participación, qué lugar ocupan las discusiones de género, las actividades con adolescentes y jóvenes, los bachilleratos populares y, el vínculo entre teoría y práctica que postulan. Finalmente, interpretamos trayectorias de inserción en el Frente y las características del “nosotros” en el que se sienten incluidos y desde el cual se construyen como jóvenes militantes.


  1. Según conceptos desarrollados por Feijoo (1984).
  2. “Según las estadísticas del ministro de Educación, la cantidad de chicos que no están escolarizados en el secundario asciende a 550.000” (Diario La Nación, 11 de mayo de 2010).
  3. Retomamos nuevamente el concepto habermasiano citado en el capítulo 1.
  4. A partir de la investigación (tanto de las entrevistas como de las visitas y el análisis de publicaciones) se identificaron los lugares que fueron identificados como más significativos para el trabajo y la identidad del FPDS, que aquí se ubican en un mapa.
  5. En la página web del Frente Popular Darío Santillán, consultada en Abril 2010.
  6. En la zona que nos ocupa, las agrupaciones de Florencio Varela, Lomas de Zamora y Lanús participan de la Regional Buenos Aires Sur 1; las de Almirante Brown en la Regional Buenos Aires Sur 2 y finalmente otra Regional incluye a las organizaciones de La Plata, Berisso y Ensenada.
  7. Integramos el Frente Popular Darío Santillán el MTD de Lomas de Zamora; MTD de Lanús; el C. P. Agustín Tosco (Escalada, Lanús); el MTD La Cañada (Quilmes); el MPS de Florencio Varela; el MTD “Darío Santillán” de Alte. Brown; MTD “Javier Barrionuevo” de E. Echeverría; CTR (Coop. de Trabajadores Rurales) y CTS (Coop. de Trabajadores Solidarios) de San Vicente; FTC (Frente de Trabajadores Combativos) y MTD de Ezeiza; MTD “La Verdad” de Pte. Perón; Agrup. de Trabajadores “Herramienta”. Regional Oeste: MTC (Movimiento de Trabajadores Comunitarios) de Luján; MIA (Movimiento Independiente de Agronomía (Univ. Luján); Cimientos. Regional La Plata -Berisso -Ensenada: MUP (Movimiento de Unidad Popular) de La Plata y Verónica; MTD de La Plata; MTD de Berisso;COPA (Coord. de Organizaciones Populares Autónomas) de la Universidad de La Plata (AULE -Humanidades, Psicología, Derecho-, Cambium -Agronomía-, MUECE -Económicas-, El pelo de Einstein -Exactas-, Minga -Veterinaria-, Cronopios -Bellas Artes-, Fandango -Periodismo-); Red de Comercio Justo; Taller de Educación Popular “Tiburones y Mojarritas”; Agrup. de trabajadores y trabajadoras “La Fragua”; Galpón Sur. Regional Mar y Sierras: Agrup. Universitaria Confluencia (Humanidades) de Mar del Plata; Colectivo Lacandona, Territorio Cultural y Colectivo de Bienes Comunes de Tandil; Grupo Cruz del Sur de Necochea. Provincia de Tucumán: COBA (Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas) Provincia de Santa Fe: Rosario: Frente Santiago Pampillón – El Grito (Univ. Rosario); CTD (Coord. de Trabajadores Desocupados) “Aníbal Verón”; Agrup. de trabajadores y trabajadoras “La Combi”; Surastilla. Capital Federal: MTD “Darío Santillán”; MTD de Villa Lugano; Cimientos; Espacio de trabajadores y trabajadoras ocupadxs – Provincia de Córdoba: Movimiento Convergencia – Provincias de Rio Negro – Neuquén: MTD “Darío Santillán” de Cipolletti;Regional Alto Valle – Provincia de Formosa: MUPS (Movimiento de Unidad Popular Solidario?) de Ibarreta – Provincia de Jujuy: Agrupación “Caminando por Jujuy” -Provincia de San Luis: Colectivo político El Taller; Cooperativa Editorial Revistas Callejeras.
  8. El libro “Darío y Maxi: Dignidad piquetera”, escrito por los compañeros del MTD, tuvo varias ediciones; la primera en 2003, a través del Colectivo Situaciones, que pudimos obtener en Internet, y algunas posteriores, hasta una edición de 2009, hecha por el propio Frente Darío Santillán.
  9. El imaginario que se construyó a partir del peronismo histórico (1945-55) y que es abordado con detalle por diversos autores, entre ellos James (1990).
  10. Un protagonista de las movilizaciones desde los frigoríficos de de Berisso y Ensenada explica: “Por la Avenida Pavón se aproximaban grandes contingentes de obreros del frigorífico La Negra, con su comisión de activistas encabezados por su secretario general Ángel Yampolski, y de las fábricas del vidrio de Papini y otras empresas que abarcaban Temperley, Lomas de Zamora, Lanús, Cuatro de Junio, Remedios de Escalada, Gerli, Kilómetro Cinco” (Reyes, 1984).
  11. Volante de la Coordinadora de las Comisiones de Resistencia en los primeros días de diciembre de 1966, citado por Schneider, 2008.
  12. Se puede profundizar el texto de González Bombal, “Protestan los Barrios. El murmullo suburbano de la política” en Jelin, 1989.
  13. Se puede consultar el artículo del diario El Sol el 16 de Diciembre de 2010 recordando los procesos de tomas de tierra en http://www.elsolquilmes.com.ar/noticias.php?n_id=41613&edicion=977.
  14. Con el concepto de “Iglesia Popular” aludimos a un sector amplio de la Iglesia Católica que se identificaba con los sectores populares y desarrollaba tareas entre “los pobres”, algunos se han mencionado, como el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, otras experiencias fueron las de los “curas obreros” o los “curas de las villas”.
  15. Al respecto, se puede consultar Pasqualotto, 1989. Las CEBs vivieron luego un retroceso tanto por la reacción conservadora al interior de la Iglesia como por diversos procesos externos.
  16. El pontificado de Juan Pablo II significó una progresiva consolidación del poder de Roma sobre las iglesias locales y tendió a limitar la inserción local de sacerdotes y religiosos, a través de la oficina que regulaba la doctrina, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, dirigida por el cardenal Ratzinger, lo que derivó en que muchos cristianos abandonaran la iglesia y buscaran otras formas de inserción.
  17. Aquí sintetizamos la mirada que hacen varios autores, en particular, Zibechi 2003.
  18. El “Diálogo Argentino” promovido por el gobierno contó con el apoyo de la Iglesia Católica, el PNUD y también el aporte de empresarios, organizaciones sociales y agrupaciones políticas.
  19. Como ejemplo, citamos la historia que relata el MTD Almirante Brown: “si bien en Varela y en Solano nacen ya como MTD, el resto de los MTD provienen de organizaciones que ya venían funcionando en los barrios, aunque con otras características, y se integran a la coordinación con los MTD después de haber participado con ellos en medidas de lucha reivindicativa y haber logrado alguna pequeña victoria. Así, el MTD de Almirante Brown surge en Claypole de la “Asamblea de Desocupados del Barrio Don Orione”, y en Glew a partir de los “Vecinos Autoconvocados”, dando lugar al MTD Don Orione y el MTD Glew, fusionándose luego ambas estructuras según un criterio político-territorial, e integrando dos nuevos barrios, MTD Cerrito y MTD 2 de Abril. (MTD Almirante Brown, 2002).
  20. Microprograma publicado en el blog de formación del FPDS, http://formaciondelfrente.blogspot.com.
  21. Esto fue estudiado por varios investigadores, entre los que se puede citar Pinedo (2010).
  22. Señalan las crónicas: “Los MTD de diez distritos del conurbano -Almirante Brown, Lanús, Solano, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Quilmes, Presidente Perón, Lugano, J. C. Paz y Berisso-, y las CTD de La Plata, Quilmes y Lanús, integran la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) “Aníbal Verón”, una instancia de articulación que organiza la lucha de los movimientos de desocupados que la constituyen.” (MTD Almirante Brown, 2002).
  23. Se puede profundizar en http://conurbanos.blogspot.com/2010/02/mtd-lanus-frente-popular-dario.html.
  24. En particular, la página del Frente www.frentedariosantillan.org , pero también las cartillas de formación, la revista Cambio Social, los blogs de educación http://educacion-fpds.blogspot.com y formación http://formaciondelfrente.blogspot.com , páginas web y blogs afines y diversos perfiles de Facebook (citados en un apartado de la Bibliografía).
  25. Todas las citas corresponden a la presentación que bajo el título “¿Qué es el Frente Popular Darío Santillán” y fechada en 2007 aparece en la página respectiva http://www.frentedariosantillan.org/fpds).
  26. Se puede profundizar en http://educacion-fpds.blogspot.com y http://formaciondelfrente.blogspot.com.
  27. Los jóvenes del Frente participaron en el campamento latinoamericano de jóvenes que fue organizado por el Movimiento Nacional Campesino Indígena en 2009 y por el Movimiento Campesino de Santiago del Estero en 2008.
  28. Se pueden consultar los materiales en http://coordinadoradeorganizaciones.blogspot.com (Noviembre 2010).
  29. El Programa de Responsabilidad Social Compartida Envión es una actividad promovida por el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires en 2010, destinado a chicos y chicas de entre 12 y 21 años en situación de vulnerabilidad social, que pretende brindarles contención, integrarlos al sistema educativo y enseñarles un oficio, se ejecuta en sedes cedidas por los municipios, que firman convenios con organizaciones sociales ejecutoras. Más información en www.desarrollosocial.gba.gov.ar/subsec/politicas_sociales/programas/envion.php.
  30. Este concepto lo desarrolla Svampa en sus textos de 2005 y 2010.
  31. Vázquez y Vommaro (2008) relatan que el primer espacio del MTD Lanús fue un galpón.
  32. Más información en http://www.panuelosenrebeldia.com.ar/content/view/518/193/.
  33. El Olga Vázquez es un espacio original y distinto de otros, ya que está ubicado en el centro de la ciudad de La Plata y alberga a organizaciones diversas, no sólo al Frente que, sin embargo, y en las observaciones realizadas, parece un actor principal de las actividades y la vida intensa que muestra el centro.
  34. Se pueden consultar distintas páginas de Internet, entre ellas proyectorocanegra.wordpress.com, argentina.elmilitante.org y defendemosrocanegra.blogspot.com.
  35. El “Proyecto Adolescente” se desarrollaba a partir de un Programa del Ministerio de Desarrollo Social que brindaba subsidios a las organizaciones para trabajar con adolescentes. En el año 2010 se discontinuó. Se componía de actividades productivas desarrolladas por semana (principalmente, taller de oficios) y actividades de formación con un monto de dinero como “beca” para cada participante y un monto mensual para el desarrollo del proyecto.
  36. Más información en http://www.panuelosenrebeldia.com.ar.
  37. En “Pañuelos en rebeldía. Equipo de Educación Popular Espacio de Mujeres del Frente Popular Dario Santillán – Mujeres al frente y en la lucha” Consulta del sitio en Agosto 2010. http://panuelosenrebeldia.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=518&Itemid=193.
  38. El “programa Envión” fue mencionado en una nota anterior.
  39. Del registro de observación en Almirante Brown, 21 de Noviembre de 2009.
  40. La iconografía del Frente es amplia y colorida, preside la tapas de la revista Cambio Social ( que se pueden descargar en www.frentedariosantillan.org en el apartado de revistas) acompaña los blogs del FPDS y COMPA, que se citan en la bibliografía, y se reproduce en jornadas artísticas que promovieron, durante 2010, los perfiles de facebook. Entre otros: Arte al Ataque FPDS, Frente Popular Darío Santillán, Frente Darío Santillán, Espacio de Mujeres FPDS, La Fragua FPDS, FPDS La Matanza, FPDS Rosario.
  41. La Educación Popular, como se mencionó en el capítulo 1, es una corriente que se desarrolló desde los años 60 y tuvo como uno de sus referentes más conocidos a Paulo Freire, se desarrolló en numerosas experiencias en América Latina, en las que participaron comunidades cristianas de base, sindicatos y otras organizaciones sociales y políticas, lo que también se vivió en Argentina.
  42. Esto fue expresado en entrevistas consideradas dentro del proceso de triangulación, como la realizada a Esteban, (militante del FPDS, entrevista desarrollada el 18/9/10) y también corroborado por material bibliográfico (por ejemplo, Pacheco 2004 y 2010).
  43. Algunos entrevistados de mayor edad en los barrios hacen referencia genérica a sectores juveniles como “los pibes”.
  44. Aquí se refiere al “espacio de jóvenes” que diseñó el Frente en 2009-2010.


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