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Agradecimientos

En el final del recorrido extenso de la escritura de esta tesis –ahora convertida en libro–  llega el momento y el espacio para expresar mi gratitud a un número importante de personas e instituciones que formaron parte de este proceso y lo hicieron posible.

El camino se inició en la etapa final de mis estudios de licenciatura en Sociología. Es así que debo agradecer, en primer lugar, a quien estuvo desde ese comienzo: mi directora Paula Canelo. Fue ella quien me abrió las puertas al aún desconocido pero deseado mundo de la investigación académica, y quien promovió cada uno de los avances en este camino. Fue mentora y guía de mi trabajo, dándome un estímulo insustituible para avanzar hacia el siguiente escalón, abriéndome propuestas de trabajo académico que enriquecieran la escritura de la tesis y aconsejándome en los “modos de hacer” de este complejo y difícil oficio de investigar. El agradecimiento es, también, hacia mi codirector de beca, Gerardo Aboy Carlés. El pensamiento de Gerardo sobre las identidades políticas influyó desde el principio en mi  proyecto de tesis. Debo agradecerle su predisposición para acompañarme en los distintos momentos de mi camino como becaria y por estar presto también cuando requerí de sus reflexiones y sugerencias para aclararme cuestiones sobre mi investigación.

Este libro es producto, también, del esfuerzo de recursos financieros, humanos y burocráticos que brindaron una serie de instituciones. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas me otorgó dos becas (una doctoral y otra posdoctoral) que me permitieron dedicarme a tiempo completo a esta tarea. El Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM me brindó el espacio físico e institucional para el desarrollo de mi labor. El Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se destacó en la tarea de acompasar los tiempos académicos con los que debe cumplir un/a becario/a ante el organismo de financiamiento. La Maestría en Ciencia Política del IDAES conformó el primer gran jalón de este camino. Por último, el proyecto PIP-CONICET “Configuración de las elites argentinas” (y sus sucesivas re-ediciones) constituyó el marco institucional y de trabajo colectivo en el cual se insertó mi actividad como investigadora-becaria. Aquí tengo que agradecer especialmente a Julia Gentile, colega y referente central del equipo siempre lista para asistirme y alentarme en todo.

Mi agradecimiento, asimismo, a profesores/as e investigadores/as que promovieron mi trabajo, plantearon nuevos desafíos, me dieron pertinentes sugerencias o leyeron partes del mismo: Mariana Heredia, Marcela Ferrari, Ana Soledad Montero, Mariana Gené, Luisina Perelmiter, Vilma Paura, Sebastián Mauro, Pamela Sosa, Victoria Ortiz de Rozas, Cintia Rodrigo, Luis Donatello, Gastón Mutti, María Carla Rodríguez y María Cecilia Zapata.

Una mención especial quiero destinar a las personas que hicieron posible y fructífero el trabajo de campo que se presenta, muchas veces, dificultoso o frustrante. Aquí resalto la actitud generosa y atenta de la secretaria del Diario El Litoral de la ciudad de Santa Fe, Norma López, de las profesoras encargadas del Archivo de Historia y Memoria de la UNL, y de cada uno/una de los/las entrevistados/as que me brindaron su tiempo y amabilidad para realizar las entrevistas. Algunos oficiaron de informantes clave a quienes seguí consultando en varias ocasiones luego de las entrevistas, entre ellos, José Weber y Raúl Borello.

Un apartado particularísimo merecen mis compañeros/as y amigos/as-colegas, que –en distintas circunstancias y de distintas maneras– estuvieron codo a codo para sostenerme emocionalmente, aconsejarme y ayudarme, leer y comentar generosamente partes del trabajo como pares y compartir la vida más acá y más allá de la tesis: Agustín Salerno, Débora Asencio, Alejandro Dulitsky, Emilia Val, Sonia Balza, Cristian Acosta, Leandro Bassanta, Natalia Milne, Daniela Losiggio y Matías Ballesteros. Asimismo, merecen un lugar especial mis amigas de la vida (colegas y no colegas): María de los Ángeles López, Berenice Pato, Analía Percincula, Cecilia Galera, Natalia Buzzella, Rocío González, Ana D’ Angelo y Mariela Olivero.

Quiero expresar mi mayor gratitud al principal refugio afectivo que es mi familia. A mis padres, Teresa y René, porque me sostienen e impulsan siempre. A mis hermanos, Emanuel y Sebastián, que siempre celebran y se alegran por mis logros y me animaron permanentemente. A mi familia política que también se pre-ocupó constantemente por mí. A Javier. Con él comparto mis días, con todo lo que ellos traen. Y en este camino que culmina fue una parte sustancial: pensó, discutió, compartió, se interesó y alentó en todo momento mi trabajo, que por ello no es sólo “mío”. Y a nuestra hija, María Clara, que llena de amor y sentido nuestras existencias.

Finalmente, mi agradecimiento al programa de Doctorado en Ciencias Sociales de la UBA y a Editorial Teseo por promover la publicación de tantas investigaciones de la Facultad y, entre ellas, la que aquí se presenta.



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