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1 Justificación, aportes y estado de la cuestión

Una de las razones que nos inclinan a querer analizar el proceso de peronización atravesado por el Frente Estudiantil Nacional tiene su origen en un supuesto con base empírica, consistente en el peso específico que parece haber tenido dentro del movimiento estudiantil: según testimonios de los actores y según la literatura de la época, el FEN fue la fuerza estudiantil de izquierda más importante, por fuera del PC, dentro del movimiento estudiantil (Tarruella, 2005; Anguita y Caparrós, 1998). Fue además semillero de líderes políticos, que salieron del movimiento estudiantil, hicieron una historia de militancia dentro del peronismo y sus avatares, algunos incluso se vincularon a la lucha armada de los años 70, otros cubrieron espacios políticos en las décadas del 80 y 90, y aún son importantes dentro de la política nacional.[1] 

Otro motivo de nuestro interés en el tema, es que la estrategia de esta agrupación no fue postulada simplemente como un acercamiento al peronismo, sino que implicaba un plus que era integrarse plenamente a él, dejándose transformar. Es decir, entendemos que la peronización fue un proceso experimentado por amplios sectores intelectuales, y no simplemente un objetivo del FEN, si bien con el tiempo algunas formas de peronización dieron lugar a planteamientos vanguardistas. En este sentido, el FEN fue la agrupación precursora en hablar en tales términos, en construir el discurso de la “peronización” para legitimarse y así diferenciarse de las estrategias de “entrismo” o “alternativismo”, que seguían manteniendo la idea de que caído Perón y recuperada la “democracia” la clase obrera iba a encontrar su verdadera conciencia de clase y abandonar el peronismo.[2]

Otra de las razones que nos llevan a realizar este análisis es que, buceando en la literatura sobre la época, encontramos que, a pesar de su peso e importancia respecto al proceso mencionado, no hay textos específicos sobre el FEN ni sobre la experiencia de peronización dentro del movimiento universitario e intelectual. En la bibliografía existente el FEN sólo aparece citado brevemente, en un corpus teórico centrado principalmente en la producción intelectual y/o académica de aquellos años (Terán, 1993; Sigal, 2002), en los procesos de la lucha armada del período posterior al golpe de Onganía y al Cordobazo (Anzorena, 1998; Gillespie, 1982), en la recopilación de testimonios que culminan construyendo una imagen heroica del revolucionario (Anguita y Caparros, 1998), o bien en reconstrucciones de otras organizaciones cercanas.[3] Partimos del presupuesto de que la mayoría de los trabajos revisados se centran en la década del setenta y sobre todo en la lucha armada, y en ese sentido este trabajo pretende discutir con los resultados de una corriente de investigaciones en esa línea, o al menos intenta abordarlo desde una perspectiva diferente. En este mismo sentido, María Cristina Tortti señala que al privilegiar el tratamiento de ciertos sectores, ligados sobre todo a la lucha armada, y al centrar la atención en el tramo final del proceso abierto en 1955, es decir, en los años setenta, se produjo “cierta simplificación del fenómeno de activación social y política desarrollada a lo largo de dos décadas, con el empobrecimiento de su comprensión” y con el opacamiento de “las experiencias políticas que precedieron a la decisión de tomar las armas”. (Tortti, 2009: 15)

Las posibilidades de realización de este proyecto parten, por un lado, de las condiciones de accesibilidad a las fuentes propuestas como material de análisis para este abordaje. En este sentido, cobra particular importancia la existencia de publicaciones, artículos, panfletos, etc. disponibles, así como los relatos de los testigos y todo lo que ellos puedan aportar.

Por nuestra parte, reconocemos que emprender esta “reconstrucción” no es una tarea sencilla, y que pueden presentarse problemas, vacíos, ausencias. Parece innegable la existencia de ciertas dificultades para el abordaje del tema, sobre todo en lo referente a la falta de estudios sobre el mismo, a la ausencia de documentación pertinente, al hecho de que muchos documentos atesorados por los protagonistas del proceso no son de acceso público. Sin embargo, resulta necesario empezar a explorarlo a partir de los elementos que sí existen, y de allí la importancia de los documentos de archivo y las fuentes testimoniales. De aquí en más, rescatamos de este trabajo el aporte a todo lo que hay “por hacer” en este tema.

Haciendo un breve estado de la cuestión, resulta relevante recalcar que al comenzar nuestra investigación, y a pesar de la importancia que reviste el FEN, encontramos una especie de vacancia respecto al caso específico de esta organización dentro de la extensa bibliografía sobre sobre los años sesenta y setenta. No existen textos específicos sobre esta experiencia, más allá de los recuerdos de Horacio González que figuran en La voluntad, de algunas menciones sobre su participación en ciertas movilizaciones de la época, sin demasiados detalles, en El cielo por asalto (Lapolla, 2004), y de breves referencias entre los movimientos estudiantiles que aparecen en Tiempo de violencia y utopía (Anzorena, 1998).

Pero además hay pocos trabajos que aborden el tema del “discurso militante”, excepto algunas investigaciones sobre el discurso de ERP-PRT, en torno a la construcción de la figura del enemigo (Carnovale, 2009; Greco, 2009),  análisis del discurso de los militantes de Guardia de Hierro, con el foco principalmente a partir de testimonios (Anchou, 2007), investigaciones sobre la manifestación de las memorias de la militancia setentista en el discurso kirchnerista (Montero, 2009), por citar algunos, además del clásico texto de Sigal y Verón (2003) sobre el discurso de Montoneros como uno de las posibles configuraciones de efectos del discurso peronista.

Este vacío da cuenta de la falta del escaso material sistematizado sobre la experiencia del FEN, y sobre el proceso de “peronización” de las capas medias universitarias en los años sesenta, al margen de ciertos artículos de la época y sus propias publicaciones (documentos de circulación interna, una revista que editaban junto al grupo de Cine Liberación de Solanas y Getino, y algunos artículos en el Periódico de la CGT de los Argentinos).

En los últimos años han aparecido estudios que giran en torno a los procesos de radicalización y politización (De Amézola, 1999; De Riz, 2000) sobre todo de los sectores medios (Adamovsky, 2009; Spinelli, 2013) y las juventudes (Manzano, 2010), así como la peronización (Anchou, 2007; Barletta, 2000; Barletta y Tortti, 2004; Chama, 2006; Dip, 2017; Ramírez, 1999; Recalde, 2007; Reta, 2010), y transformación intelectual y cultural durante los años sesenta y setenta en Argentina (Altamirano, 1997 y 2001; Casullo, 1999; Sarlo, 2007; Suasnábar, 2004; Sigal, 2002; Terán, 1993) y la vida cotidiana (Cosse, 2008; Carassai, 2015). Muchos de los trabajos sobre estos años analizan el fenómeno de la radicalización política y el surgimiento de una nueva izquierda (Altamirano, 1992; Bozza, 2001; Georgieff, 2009; Hilb y Lutzky, 1984; Terán, 1991; Tortti, 1999), o se centran en organizaciones particulares, sobre todo aquéllas que nutrieron el vasto campo de la izquierda peronista (Bartoletti, 2010; Raimundo, 2004) y, particularmente, el caso de Montoneros (Gillespie, 1998; Donatello, 2010; Lanusse, 2005) pero también trabajos sobre organizaciones opuestas a esta organización (Cucchetti, 2008). Sin embargo, sin contar las memorias y autobiografías de algunos militantes, aún hay un vacío respecto a investigaciones académicas específicas sobre la experiencia del FEN en particular.

Nos sirven como marco para contextualizar la temática, y cubrir algunos aspectos parciales del problema de análisis, algunas referencias bibliográficas interesantes:

Con respecto a la situación del movimiento estudiantil, debates, crisis y fuerzas políticas en pugna, resultan interesantes los siguientes textos: No nos han vencido. Historia del Centro de Estudiantes de Derecho-UBA (Gómez, 1995), que aunque se focaliza en un solo caso, permite ver las fuerzas políticas existentes y la relación de poder entre ellas; Historia de la Universidad de Buenos Aires (Halperín Donghi, 1962); también un análisis de Bernardo Kleiner sobre el peso de la corriente reformista dentro del movimiento estudiantil (Kleiner, 1964); y un artículo de Ana Barletta que rastrea las organizaciones peronistas dentro de la universidad. (Barletta, 2000). Si bien existe más bibliografía respecto al tema universitario, hemos priorizado la lectura de los trabajos que prestan atención a la situación del FEN, o que al menos mencionan la existencia de la agrupación.

En cuanto a los debates y discusiones dentro del campo intelectual, una obra de referencia ineludible es el libro de Oscar Terán, Nuestros años sesentas (Terán, 1993) También son representativos los análisis de Claudia Gilman (2003); además, el análisis de discurso realizado por Silvia Sigal y Eliseo Verón (2003) y un artículo de Carlos Altamirano sobre la clase media (Altamirano, 2007). También hemos incluido algunas ideas de Nicolás Casullo (2007), sobre todo respecto al papel del estudiantado, de la juventud, y los componentes contestatarios aparecidos en la década del sesenta.

Con respecto a la politización de los campos es interesante el recorrido que realiza Beatriz Sarlo (2007), y el texto de Silvia Sigal sobre los intelectuales y su relación con el poder (Sigal, 2002). Y también resulta interesante la obra de Claudio Suasnábar, sobre la relación entre campo académico y política (Suasnábar, 2004). Con respecto a la radicalización dentro de la izquierda, es interesante el aporte de María Matilde Ollier acerca de la izquierda revolucionaria (Ollier, 1998), así como también ha resultado muy interesante otro trabajo de la autora, sobre todo en lo que respecta al análisis acerca del lugar de la violencia, la idea de revolución y la lucha armada (Ollier, 2005). También el trabajo de Gillespie (1982), que analiza la radicalización y la peronización de amplios sectores de las capas medias, y sobre todo centra su estudio en la experiencia de Montoneros. Y debemos mencionar además los capítulos de María Cristina Tortti, Gonzalo de Amézola y Juan Alberto Bozza recopilados por Alfredo Pucciarelli (1999). También resulta interesante otro trabajo de Tortti de reciente publicación: El “viejo” partido socialista y los orígenes de la “nueva” izquierda (2009), respecto a los debates producidos dentro del socialismo y la formación de la nueva izquierda en nuestro país. Y los aportes de Carlos Altamirano (2001) respecto a la reinterpretación del peronismo y la articulación entre éste y el socialismo.

En lo que se refiere a la definición del proceso de peronización propiamente dicho, hemos tomado varias conceptualizaciones que algunos autores hacen al respecto, como por ejemplo las notas de Ernesto Goldar (1990), Federico Neiburg (1998) y los mencionados trabajos de Sigal y Verón (2003) y María Matilde Ollier (1998, 2005), sobre todo cuando hablan de la izquierda peronista y los procesos ocurridos en los años sesenta. También resultó interesante el trabajo de Barletta (2000) respecto al peronismo en la universidad, que se centra en el origen de las organizaciones peronistas dentro del ámbito académico y ubica al fenómeno de la peronización desde la óptica de la oposición a una tradición universitaria antiperonista y a una visión de la universidad como institución del régimen, quebrada por el ingreso del peronismo.

En cuanto a la matriz peronista como tradición discursiva, nos hemos nutrido de las tesis de Emilio De Ipola, tanto en su análisis de lo nacional-popular y su diálogo con otras posturas al respecto, como en su discusión con Ernesto Laclau y con Eliseo Verón (De Ipola, 1989), así como también en sus reflexiones en torno al discurso de Perón (De Ipola, 1983). Hemos tomado estos trabajos ya que si bien la producción literaria sobre el peronismo es extensa y variada, estos textos se centran en el análisis del discurso peronista, que es precisamente el área que nos interesa indagar en esta investigación. En este sentido también ha sido iluminador el trabajo de Sigal y Verón, ya mencionado, pero esta vez respecto al dispositivo de enunciación peronista y algunas ideas en cuanto a las estrategias de aquellos grupos que se acercaron al peronismo en los años sesenta, como intentos de inserción legítima en aquel dispositivo. Y con relación al abordaje del discurso del FEN, hemos tomado herramientas del análisis del discurso, sobre todo las nociones de dialogismo en Mijail Bajtín (1999), interdiscurso en Michel Pêcheux (1975, 1983), polifonía en Oswald Ducrot (1984), memoria discursiva en Jean Jacques Courtine (1981) y heterogeneidad en Jacqueline Authier (1984), todo lo cual da cuenta de las distintas voces que atraviesan el propio discurso y del lugar de la alteridad en el mismo. También nos ha orientado el trabajo de María Marta García Negroni (1992) y Verón (1987, 1993) en cuanto a componentes y entidades del discurso político. Además, respecto al trabajo específico con este tipo de documentos (panfletos, volantes, folletos y publicaciones), hemos tomado algunas ideas de Marc Angenot (1982).

Por otra parte, nos han resultado enriquecedoras las reflexiones de Maristella Svampa acerca de la noción de Pueblo (Svampa y Martuccelli, 1997). Para el análisis de los procesos de identificación, articulación de identidades políticas, construcción del pueblo, etc. hemos incluido en el análisis algunos aportes de Laclau (1990, 2005, 2006), así como algunas ideas de Stuart Hall respecto a la cuestión del proceso de formación de identidades (Hall y Du Gay, 2003). Y específicamente respecto a la noción de conversión, hemos incluido la contribución de Hervieu-Léger, ya que si bien la autora analiza los procesos de conversión religiosa, creemos que algunos de los aspectos que toma en cuenta resultan pertinentes para nuestro análisis, como es el caso de las dimensiones que componen los procesos de identificación, la idea de “trayectoria” o recorrido de identificación, etc. (Hervieu Léger, 2000).

Han aparecido algunos estudios que resultan útiles porque aportan nuevos elementos, sobre todo en lo que respecta al trabajo con testimonios, y en el aspecto metodológico. En este sentido es importante destacar el trabajo de Pablo Pozzi, basado en entrevistas, acerca de la clase obrera en los años setenta (Pozzi y Schneider, 2000).

Además nos resultaron muy interesantes, dentro de esta línea de trabajo con fuentes orales, los análisis de Ángeles Anchou acerca de Guardia de Hierro y del proceso de fusión entre FEN y GH a principios de los años setenta. Uno de esos trabajos publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, recoge los testimonios de militantes provenientes del FEN y que pasaron a engrosar las filas de GH, recabados en el marco del Programa de Historia Oral, que nos ha resultado sumamente valioso para comprender cómo fue experimentada la peronización por esos militantes, concretada a partir de tal fusión (Anchou, 2007).

Finalmente, reviste especial importancia el estudio sobre Guardia de Hierro realizado por Alejandro Tarruella (2005), en el que incluso aparecen entrevistas a Roberto Grabois y varias páginas dedicadas al FEN. Sin embargo no compartimos con el autor la caracterización de “delirio místico” para aludir al viraje religioso de algunos miembros del Trasvasamiento Generacional en los posteriores años ochenta. Creemos que resulta mucho más rico el análisis de Humberto Cucchetti (2007) acerca de la fusión entre Guardia de Hierro y el FEN en los setenta. Y también un ensayo acerca de la Universidad de Buenos Aires durante las tres gestiones peronistas, titulado Universidad y Liberación Nacional, de Aritz e Iciar Recalde (2007), en el cual se trabajan algunos capítulos acerca de temas vinculados a la nacionalización del estudiantado y aparecen referencias al FEN con entrevistas a su dirigente.

En estos últimos años han proliferado papers, artículos y tesis que incluyen las transformaciones del peronismo, el tratamiento de las izquierdas, la violencia de los años sesenta y setenta, de la mano de numerosos textos de tipo testimonial y del auge de los estudios sobre la memoria. Por mi parte, y en consonancia con algunos de estos trabajos, considero que comprender los procesos posteriores, el aumento de la conflictividad política, la radicalización de los universitarios, la lucha armada, la dictadura, incluso el presente, “no podía hacerse sin reponer, a través de las historias personales, una parte importante de la historia argentina desde los tempranos años 60 hasta la actualidad. Por un lado, porque sin la historia previa se hacían ininteligibles los años de la última dictadura militar. Por otro lado, porque los relatos sobre la transición democrática resultaban indispensables a la hora de dar cuenta de las significaciones que se construyeron” (Carnovale, Lorenz y Pitaluga, 2003).

En términos de orientaciones para la investigación, la complejidad de las múltiples temporalidades implica ubicar coyunturas y acontecimientos que activan la memoria o el silencio, en un marco de cambio y transformación, o sea, tomar en consideración que la investigación siempre “historice” las memorias, las ubique en esa dinámica entre pasado, presente y futuro.


  1. Por otra parte, este trabajo tiene como antecedentes un proyecto de investigación de tesina y algunos papers posteriores, que consistieron básicamente en un intento de reflexión y un primer acercamiento al tema del acercamiento al peronismo de estudiantes universitarios de clase media, provenientes tanto de sectores de la izquierda (el marxismo, el comunismo, el socialismo) como sectores que se acercaron desde la derecha (el nacionalismo, el catolicismo, la democracia cristiana). Se trató, sobre todo, de una contextualización del tema de la radicalización política en la década del setenta, en base a entrevistas realizadas a algunos dirigentes estudiantiles de la época, provenientes de diferentes vertientes ideológicas, pero que habían planteado un proyecto que excediera el marco universitario y que incorporara la política de masas.
  2. El “entrismo” en el peronismo se refiere a la estrategia de infiltrarse en el movimiento obrero y desde adentro tratar de producir un cambio de mentalidad, bajo la creencia de que finalmente se produciría una “crisis de la conciencia burguesa de los obreros” y los trabajadores alcanzarían su “verdadera conciencia de clase”. Fue practicada, sobre todo, por el trotskismo. Según Julio Parra, perteneciente al PRT, “las numerosas variantes de esta experiencia significan la integración de algunos marxistas intelectuales que ‘entran’ al movimiento peronista para trabajar sobre la clase obrera que permanece en él y algunos obreros que por esta vía se elevan a la comprensión –no del todo cabal– de su ideología de clase”. (De Santis, 2004: 17) En última instancia, apuntaba a una “desperonización” de las masas.
       El “alternativismo” planteaban, en cambio, mantener la identidad peronista, pero proponían una dirección alternativa para la clase obrera peronista, un “peronismo sin Perón”. A su vez postulaban que la clase obrera desarrollara una herramienta política propia, independiente. Encontramos ejemplos de estas prácticas desde algunos líderes sindicales como Vandor hasta, posteriormente, Montoneros. (De Santis, 2004; Acha, 2009; Tortti, 2009; Sigal y Verón, 2003)
  3. Al respecto, Alejandro Tarruella, que dedica extensamente varias secciones del libro al FEN y a su líder, Roberto Grabois. (Tarruella, 2005)


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