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2 Discurso, corpus documental y estrategias de abordaje

Discurso, interdiscurso y sujeto

El supuesto que subyace a este trabajo es la idea de discurso como práctica social, más que como acto individual, y sobre todo como práctica portadora de sentido. De esta manera, creemos que a partir de este análisis podemos arribar a transformaciones semánticas, sentidos polisémicos, diversas discursividades que entran en tensión, continuidades y rupturas, etc., que resultan de las luchas sociales implicadas en aquél. Creemos que el discurso es uno de los aspectos materiales y simbólicos de la dimensión ideológica, un espacio de articulación entre “los procesos ideológicos y los fenómenos lingüísticos” en el que se producen los fenómenos de interpelación y constitución de subjetividades políticas (Pecheux y Fuchs, 1975: 17). A su vez, el discurso despliega determinados puntos de vista argumentativos respecto a los cuales el sujeto del mismo adopta determinadas posturas enunciativas que remiten, en última instancia, a posicionamientos ideológicos, particularmente aprehensible en el caso del discurso político pero aplicable también para el lenguaje cotidiano, los textos literarios, etc. Y por otra parte, cada discurso se inserta en determinados marcos de sentido o modos de ver y de presentar los objetos, ciertos “espacios ideológico-argumentativos” que circunscriben el decir (Ducrot, 1986). De manera que al enunciar un discurso se produce una “aprehensión argumentativa” del mundo, se toman ciertos topos como puntos de soporte en los que se apoyan los discursos políticos en función de los posicionamientos que se despliegan. En este sentido, “el discurso político es el lugar por excelencia de ejercicio de los topoi” (Anscombre, 1995: 190), los cuales dan cuenta de un modo de presentar los hechos y los objetos del discurso (temas y topoi, disposiciones y puestas en escena, y también lo dicho, lo no dicho, lo ya dicho, lo mostrado, etc.), un determinado sentido de las palabras, ciertas “representaciones del mundo”, que remiten a instancias ideológicas y que a su vez constituyen ámbitos de acción y práctica política.

Pero además, considerar al discurso como práctica, requiere tomar en cuenta el carácter interdiscursivo de los textos, su relación con otras enunciaciones. Tenemos, como telón de fondo, la idea de un discurso que está en diálogo con otros en una determinada época, que hace al clima de ideas, que tiene que ver con el interdiscurso y que influye en el sujeto, ya que el discurso está marcado y lleva la impronta de otros enunciados. Para Verón (1993), el discurso es un fragmento de semiosis, relacionado con esa red de sentido de la que es parte, de manera que un conjunto discursivo no se agota en sí mismo. Esto se vincula con la idea de dejar de pensar al texto como un producto dado, cerrado en sí mismo y autosuficiente, y, en cambio, centrar el análisis en el discurso como práctica social y como un producto imbricado en la trama de relaciones sociales. En este sentido, además de retomar a Verón, evocamos los planteos de Bajtín (1999) vinculados a la dimensión ideológica del discurso y al carácter dialógico de los enunciados.

De manera que permanece como fondo de nuestro abordaje esta idea de alteridad que habita el propio discurso, como un espacio ligado siempre a un Otro –otros enunciados, otras voces, otros sujetos–, porque de alguna manera en él conviven y pueden vislumbrarse otros discursos que circulan en el ambiente pluridiscursivo de la sociedad en un momento dado, que cristaliza en las enunciaciones particulares según la apropiación que el sujeto realice a través de su práctica, y que se manifiestan de diferentes maneras, ya sea como respuesta, como anticipación, como revalorización, etc.

Pero además aquí se retoma la conceptualización de Michel Foucault (1987) del discurso como espacio de lucha por establecer los sentidos legítimos. De ahí que el discurso pueda entenderse como espacio de construcción de la subjetividad, un espacio de lucha, antagonismos, sujeciones, etc.

Las formaciones discursivas funcionan como matrices para la producción del sentido, como sistemas de enunciabilidad, y determinan lo que puede y debe ser dicho a partir de una posición dada en una coyuntura histórica determinada. Los enunciados son producidos, de esta manera, a partir de la inscripción del sujeto en distintas posiciones delimitadas en el interdiscurso, es decir, en el conjunto complejo de formaciones discursivas que se relacionan en una formación social dada. En este sentido, cobra importancia el peso de las formaciones discursivas, por ejemplo, a la hora de hablar de revolución, de mantener un discurso militarista, de revalorización del peronismo, dentro del clima de época que prevalecía y que permitía que estos temas aparecieran como tópicos y valorizaciones ya instaladas o ineludibles discursivamente.

De manera que ubicamos nuestra investigación en un marco que combina el análisis de algunos conceptos y temas específicos con aportes del análisis del discurso como perspectiva interpretativa (sobre todo provenientes de la corriente francesa), en diálogo con nociones de la semántica argumentativa en lo que respecta a las nociones de polifonía y topos, y con los aportes de Verón (1987, 1993) y García Negroni (1992) en relación a los componentes del discurso político, a las figuras del imaginario (imágenes de sí mismo y del otro) y sus relaciones con lo que se dice y cómo se dice, herramientas que nos resultan útiles para el trabajo de análisis que emprendemos. En efecto, partimos de la idea de que el sujeto no es la fuente única del sentido, de que el discurso es producido por sujetos inscritos en contextos determinados (Maingueneau, 1996: 28), de que el sentido de las palabras no es independiente de los contextos en los que están insertas ni del lugar (social, histórico, institucional) de quienes la enuncian (Amossy, 2005: 112). Y también nos resulta interesante, para trabajar el análisis de contenido y el rastreo de algunas categorías, la idea de “trayecto discursivo” o “trayecto temático”, definida como el conjunto de configuraciones textuales que, de un acontecimiento a otro, se refieren a un mismo tema, permitiendo analizar la aparición de un enunciado en relación con el “horizonte de expectativas” –con el conjunto de posibilidades verificadas en una situación histórica dada– y con el acontecimiento discursivo que realiza una de esas posibilidades (Guilhamou, 1994).

En cuanto a la concepción de sujeto y de identidades sociales y políticas que nutren este trabajo, se vinculan a un campo interdisciplinario en el cual el discurso tiene un lugar central en las relaciones sociales. Creemos que las identidades, en tal sentido, pueden entenderse como un producto de lo que Angenot (1998) llama “discurso social”, y que tiene que ver con una red intertextual e interdiscursiva que define lo que es susceptible de ser significado en un determinado momento y formación social. En este sentido, creemos que esa red de sentido es parte de un proceso dinámico, ligado a prácticas sociales y a materias que le sirven de soporte, que dan como resultado discursos que circulan.

El sujeto, en este sentido, es una figura constituida histórica, política e ideológicamente, cuyas posiciones enunciativas se configuran en el plano de lo imaginario (Pecheux, 1971). Se halla inserto en formaciones discursivas (que remiten a su vez a formaciones ideológicas), de manera que ese sujeto no es dueño absoluto de sus palabras, sino que está de algún modo constreñido por su inscripción política e ideológica. Pero, a la vez, creemos que existe un margen de agencia, de capacidad de acción y decisión (instancia política por excelencia), que está ligado, en el caso que nos ocupa, con la puesta en práctica de determinadas estrategias de inserción en el dispositivo peronista, con determinadas formas de poner en escena objetos y sujetos del discurso, etc. De manera que creemos que toda estructura está fundamentalmente agrietada, y que es posible pensar en la irrupción del sujeto que disloca la estructura e instala la ruptura, como un momento específicamente político, aunque sea de manera contingente e indeterminada. Ese momento político es, en términos de Eduardo Guimaraes (2002), la instancia del acontecimiento; es también un momento profundamente enunciativo, porque en la enunciación el sujeto construye su identidad política y configura espacios ideológico-argumentativos, entramados de lugares, siempre en una relación con Otros.

Ese sujeto produce y también reproduce ideas y valores que circulan en el ambiente pluridiscursivo de la sociedad, marcando los temas y motivos de los que habla, el modo mediante el cual los pone en escena, los presenta, los desarrolla, incluyendo representaciones de los sujetos involucrados, que permite reconstruir una imagen de ese Otro al cual se dirige, así como las características de un determinado tiempo y lugar históricos en el que tiene lugar su práctica. El modo en que este sujeto del enunciado se define, se designa a sí mismo, se ubica dentro de determinadas categorías sociales, como el estudiantado y la juventud, los procesos de identificación puestos en juego a través de marcas pronominales, roles sintácticos y semánticos, a través de la construcción de determinados colectivos de identificación, tales como el movimiento estudiantil, la clase obrera, etc., además de las acciones que evocan, las prácticas en las que aparecen involucrados, los calificativos, las construcciones, sobre todo para nominar al Otro negativo del discurso, los presupuestos o sobreentendidos que están implícitos en su presentación textual, son cuestiones centrales para comprender la posición de sujeto que se construye en estos discursos.

A su vez, los enunciadores construyen un espacio de autolegitimación a través del discurso y desde allí argumentan su perspectiva, de ahí la importancia de tomar el discurso de la peronización en este sentido, para legitimar su entrada al peronismo. Y por otra parte, desde el punto de vista enunciativo, todos los discursos se organizan a partir de la oposición de un nosotros-otros que define identidades e identificaciones.

Corpus documental y estrategias de abordaje

Quisiéramos clarificar aquí algunas cuestiones relativas a nuestra propuesta de abordaje para el análisis de nuestro problema de investigación. En primer lugar, pretendemos poner de manifiesto con qué material vamos a trabajar, es decir, el corpus documental con el que contamos, y de qué modo lo vamos a abordar.

Específicamente, nuestro objetivo es analizar cómo los militantes del FEN fueron construyendo en el discurso su identidad como peronistas, y cómo esa narrativa refleja los cambios ideológicos e identitarios implicados en tal proceso de “peronización”.

En nuestra investigación centraremos nuestro análisis en la producción discursiva del FEN durante el período en que la organización surgió y se desarrolló como tal. Se han incluido en el corpus documental los panfletos, folletos, publicaciones periódicas e informes de la organización producidos entre 1966 y 1973.[1]

Se tuvieron en cuenta, dentro del material de análisis, algunos extractos de entrevistas realizadas en el marco de una investigación anterior, que si bien no corresponden al corpus de documentación escrita producida por la agrupación, sí creemos que aportan elementos interesantes para este análisis, en términos de subjetividades, apreciaciones, valoraciones, etc. que enriquecen el trabajo. [2]

Y por último se realizó un rastreo hemerográfico del semanario Primera Plana para relevar elementos de la política nacional, así como el posicionamiento de las diversas organizaciones, relaciones de fuerza dentro del movimiento estudiantil y dentro del peronismo, etc., que nos han ayudado a contextualizar la producción discursiva de este actor colectivo. La elección de este medio gráfico se vincula con el hecho de que el mismo se caracterizó por cubrir ampliamente los sucesos ligados al movimiento peronista, a las organizaciones juveniles dentro del mismo y a las movilizaciones estudiantiles.

De manera que esta tesis se propone la lectura de fuentes documentales, a través de las cuales se tratará de rastrear en el discurso del FEN el proceso de construcción de su identidad como peronistas, que implicó esta experiencia de peronización. En tal sentido, creemos que este tipo de abordaje resulta útil en tanto partimos del supuesto de que es posible detectar en la producción intelectual del FEN los elementos discursivos que permitan indagar las mutaciones experimentadas desde su origen marxista hasta su llegada al peronismo, que se muestran en su discurso y en las prácticas implicadas en él, y de esta manera analizar las estrategias discursivas implementadas en el marco del proceso de peronización.

El término “documento” se refiere a una amplia gama de registros escritos y simbólicos. En tal sentido, para este trabajo consideramos como documentos a volantes, panfletos, publicaciones periódicas de la organización, folletos, así como discursos, y registros personales como cartas, diarios y fotografías, en caso de acceder a ellos a través de los actores. Según Valles, es preciso tener en cuenta la necesidad de la evaluación de los problemas de autenticidad, credibilidad y representatividad de los documentos, con el objetivo de allanar el camino a la interpretación del significado de tales documentos. Esto supone el intento de entender al documento en el contexto de las condiciones materiales, sociales de su producción y de su lectura. En la medida en que el texto es re-leído en diferentes contextos, se le dan nuevos significados, a menudo contradictorios y socialmente incrustados (Valles, 1997).

Teniendo en cuenta que los discursos se “materializan” en distintos soportes significantes que permiten su producción y circulación, el corpus de documentos con el que intentaremos abordar la problemática planteada consiste en la producción discursiva que se encuentra disponible bajo la forma de archivos públicos, y que está concentrada en el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina. Si bien entendemos que existen lagunas dentro de este corpus y que existe mucho más material producido por esta organización, tal información no es de acceso público, bien por estar en manos de antiguos militantes que lo conservan entre sus recuerdos personales, recelosos de la mirada de los investigadores, o bien porque se trata de material recientemente cedido para la consulta pública y por ende no está sistematizado (es el caso por ejemplo del Museo Eva Perón, del cual tenemos referencia pero no hemos podido acceder al material). Hemos consultado otros archivos pero en general nos hemos encontrado con la inexistencia de material documental sobre la agrupación (y lo mismo ocurrió al realizar el estado del arte sobre la cuestión). Por lo tanto, salvando estos obstáculos nos hemos quedado con el cuerpo documental mencionado, y hemos conservado su catalogación, tal como aparaece citado al pie y al final de esta tesis.

Respecto a las estrategias de abordaje para el análisis de los documentos, hemos tomado algunas herramientas de análisis de tipo enunciativo, argumentativo y léxico (Charaudeau, 2002), que nos ayudan a interpretar el discurso escrito. En tal sentido, el análisis léxico nos ha permitido rastrear determinadas categorías dentro del discurso, lo cual permite determinar universos semánticos y posicionamientos de los actores involucrados respecto a ciertos conceptos. Por su parte, el análisis enunciativo nos ha permitido relevar los comportamientos locutivos de quienes enuncian el discurso, las distintas posiciones del sujeto de la enunciación así como los diversos destinatarios de sus enunciados, es decir, la puesta en escena de voces y personajes que dialogan dentro del discurso, y que reenvían en última instancia a diferentes posicionamientos ideológicos. El análisis argumentativo, mientras tanto, nos permiten detectar algunas estrategias puestas en juego, vinculadas sobre todo a distintas funciones del discurso, así como la imagen de sí mismo y de los adversarios que se construyen en él.

Tras haber discutido en los dos primeros capítulos de esta tesis cuestiones vinculadas al marco teórico y metodológico, comenzaremos, a continuación, a contextualizar nuestro objeto de análisis, sobre todo desde la perspectiva de la idea de “época” y el clima de ideas prevaleciente; y luego introduciremos y problematizaremos el tema de la politización, radicalización y peronización de los años sesenta (cap. 3 y 4).

Posteriormente dedicaremos una sección (cap. 5) al análisis enunciativo-argumentativo, sobre todo en lo referente a la puesta en escena discursiva, el sujeto en el discurso, las diferentes figuras de la destinación y contradestinación que aparecen en los documentos, cómo se construyen, cómo se ubican, cómo se designan, etc. Nos interesa el nivel de la enunciación en los términos en los que los plantean Sigal y Verón (2003), es decir, en tanto nos permite analizar los contenidos del discurso no como temas o unidades aisladas, sino en su articulación con las entidades enunciativas (enunciador y destinatario), y la manera en que el discurso construye su relación con las condiciones sociales de producción, con la matriz peronista, con otros discursos circulantes y con el sistema político en su conjunto.

Por otro lado, centraremos un segmento (cap. 6) en las cuestiones vinculadas a las nociones de dialogismo, polifonía, interdiscurso y memoria discursiva, tratando de reconocer determinados topos ligados al discurso de la época y también a la matriz peronista dentro de la cual intenta inscribirse el FEN, la aparición de ciertos ideologemas, el modo en que fueron reapropiadas algunas categorías dentro de un discurso en vías de peronización, por ejemplo, la noción de liberación nacional y de revolución, la dimensión contestataria, el lugar de la violencia, del conflicto y del antagonismo, etc.

Y por último, dedicaremos algunos capítulos (cap. 7 al 9) al trabajo específico sobre ciertos conceptos que aparecen en los documentos, sobre todo en relación con el posicionamiento de los actores, y con las estrategias argumentativas por medio de las cuales éstos presentan su posición, que se vinculan con interrogantes planteados en nuestros objetivos de investigación: la noción de Pueblo y cómo se inscribe el FEN en el campo popular; su visión de Perón y del peronismo y cómo fue cambiando esa percepción; su lectura de la realidad política, del rol de la universidad, de la ciencia y de los intelectuales, en tanto creemos que todos estos conceptos están interrelacionados y conforman una densa red que atraviesa todo el discurso.


  1. De todas maneras, se ha extendido el corpus y se han agregado documentos posteriores a 1971, que por lo tanto, corresponden a la etapa de la OUTG. Sin embargo, sólo han sido considerados aquellos documentos de este período que han sido firmados por el FEN en forma individual o en conjunto con otras organizaciones como la JP, pero no como parte del Trasvasamiento. Las producciones emitidas específicamente por la OUTG son muy pocas y corresponden a otra etapa de esta investigación. Además se han considerado algunos documentos de 1965, producidos por LIM-TAU y el Frente Antiimperialista, porque creemos que resultan significativos para visualizar algunas modificaciones operadas en el discurso entre una y otra etapa, sobre todo respecto a la visión del peronismo, la aparición de la idea de pueblo, la conceptualización de los estudiantes, etc.
  2. En otros trabajos hemos analizado algunos testimonios de quienes fueron militantes de la agrupación en aquella época, encontrando diferencias, matices, contradicciones con el discurso escrito e, incluso, conceptualizaciones totalmente distintas respecto a algunas categorías y posicionamientos que aparecían en los documentos, como respecto a la idea de “revolución” y de “lucha armada” que mantenían. Y también, mediante el testimonio de militantes de base y cuadros intermedios del FEN, hemos notado que se ha puesto de manifiesto la existencia de divergencias, discusiones, debates, que fisuran el discurso unívoco que presentaba la dirigencia “hacia afuera”, e incluso diferentes aspectos de la idea de “peronización” que alentaban, que se materializó a principios de los años ’70 en la fusión con Guardia de Hierro, con todo lo que implicó en tanto superación de antagonismos iniciales, adopción de nuevos códigos, de un nuevo lenguaje, adecuación a una nueva estructura jerárquica, etc., que según los testimonios les hizo comprender que “ya estaban dentro del peronismo”.
    En este sentido creemos que en la próxima etapa será de vital importancia para nuestra investigación incorporar la reflexión en torno al discurso oral, sobre todo porque ello nos permite acceder a información que no nos aportan los documentos pero que son significativos para comprender el proceso de peronización y cómo este operó en la realidad, cómo fue experimentado por los actores, qué implicancias tuvo en sus vidas, etc. Por lo tanto, esta etapa de la investigación en la que nos encontramos es una mirada parcial al problema, que deseamos enriquecer con un enfoque complementario centrado en entrevistas en profundidad. Por el momento, sólo incorporaremos aquí algunas reflexiones que provienen de fuentes secundarias, es decir, testimonios que ha recabado el Programa de Historia Oral de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Básicamente se trata de entrevistas realizadas en este marco a dos ex militantes del FEN que luego pasaron a GH cuando ambas se fusionaron.


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