Sin embargo,precisamente cuando se pierde la certeza de la verdad y el consentimiento unánime de los otros uno se convierte en individuo. La novela es un paraíso imaginario para los individuos. Es el territorio donde nadie es poseedor de la verdad, ni Anna ni Karenin, sino donde todos tienen el derecho de ser comprendidos, tanto Anna como Karenin.[1]
La historia del arte es la historia de la censura del arte.[2]
En verdad, un Estado pluralista es el único Estado filosóficamente justificado que puede haber.[3]
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