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Introducción general

La cuestión del tipo de sujetos sociales que están presentes en la producción agraria pampeana ha sido uno de los temas de investigación más recurrentes en los estudios agrarios locales. Sucede que, desde sus orígenes, la llamada estructura social de este sector se ha diferenciado notoriamente de la imperante en el resto de los sectores y en la sociedad en general. En efecto, en vez de encontrarnos simplemente con “empresarios” y “trabajadores”, tal como ocurre en cualquier otro sector de la economía, en la producción agraria pampeana nos encontramos con toda una serie de personajes sociales diversos y, por tanto, con una “estructura social” de carácter fuertemente heterogéneo. La pregunta que busca responder la presente investigación es cómo se explica esta heterogeneidad y cuáles son sus perspectivas históricas.

Cuando se revisa la literatura especializada en esta cuestión lo primero que salta a la vista es la variedad de categorías con las que son identificados los distintos sujetos sociales y la diversidad de características que se le imputan a cada uno de ellos. Así, por ejemplo, encontramos que para algunos autores los sujetos sociales dominantes son las “oligarquías terratenientes” o las “burguesías agrarias”, los “pequeños campesinos” o los “chacareros pobres”, mientras que para otros, en cambio, son los “productores agrarios”, que a su vez se dividen en “pequeños”, “medianos” y “grandes”, o en “familiares” y “no familiares”; y aún hay otros que hablan de “empresarios agropecuarios”, “contratistas” y “rentistas”. Si se lo observa con más detenimiento, la tendencia general es a identificar a los sujetos sociales en juego por alguna de las características concretas que inmediatamente presentan, por ejemplo, por poseer ciertas extensiones de tierras o por utilizar a miembros de su familia en el proceso de trabajo. En igual sentido, las explicaciones sobre el comportamiento de estos sujetos sociales suelen girar en torno al análisis de las relaciones sociales inmediatas que establecen en el marco restringido de la producción agraria. Así, por ejemplo, se explica el comportamiento de las “oligarquías terratenientes” y los “pequeños campesinos” por el vínculo de “explotación” o de “antagonismo” que los media, o se explica el comportamiento del “empresario agropecuario” y del “rentista” por el vínculo de “conveniencia recíproca” que los une. En suma, la tendencia general que prima en la literatura especializada es a poner el foco en las manifestaciones y las relaciones sociales inmediatas que presentan los sujetos sociales en cuestión. De este modo, la explicación misma de su existencia como tales sujetos, cuando no queda directa y explícitamente reducida a la existencia de dichas relaciones sociales, tiende a diluirse en el análisis de su clasificación y del comportamiento inmediato que presentan. Como consecuencia, las perspectivas históricas del tipo de sujetos sociales imperantes en la producción agraria pampeana acaban por reducirse a las tendencias circunstanciales que presenta su comportamiento y no a la transformación de las causas que explican su existencia.

En contraposición a esta tendencia general, en esta investigación se adopta un enfoque que procura explicar la existencia y las perspectivas históricas de los sujetos sociales por su papel específico en el conjunto de las relaciones sociales a través de las cuales se organiza el proceso de vida material. Este enfoque se fundamenta en la crítica de la economía política desarrollada originalmente en la obra de Karl Marx. Según mi punto de vista, la clave revolucionaria de esta perspectiva está dada por el reconocimiento de que en la sociedad actual los individuos no actuamos como personas sino como personificaciones de la relación social general o, más precisamente, que actuamos como personas en tanto y en cuanto lo hacemos como personificaciones de una relación social enajenada y automática. En este sentido, la diferencia central con cualquiera de las teorías sociales críticas de la sociedad moderna es que aquí las acciones de los individuos no sólo son el producto de sus propias relaciones sociales sino, al mismo tiempo, el vehículo de realización de las mismas. Como veremos, esta forma de concebir el vínculo entre determinación social y acción individual permite que la investigación sobre las determinaciones más concretas de nuestro objeto de estudio fluya de manera directa y sin solución de continuidad desde esta base, evitando así recaer en el desarrollo de construcciones conceptuales aisladas, luego vinculadas de manera exterior al objeto concreto que se pretende conocer.

Aunque esta forma de encarar el conocimiento de la realidad social a partir de la crítica marxiana puede encontrarse de manera parcial en varios autores contemporáneos e incluso rastrearse históricamente varias décadas atrás, su presentación acabada y definitiva se encuentra, a mi entender, recién en la obra de Iñigo Carrera (1992, 2003, 2007a). Como procuraré demostrar en el curso de la presente investigación la forma de llevar adelante la crítica de la economía política desarrollada por este autor resulta profundamente original y útil para dar cuenta de la realidad de los sujetos sociales que están presentes en la producción agraria pampeana.

Estructura y síntesis de la exposición de la investigación

Dada la estructura argumentativa que corresponde a esta forma de encarar el conocimiento de los sujetos sociales presentes en la producción agraria pampeana, la exposición de la investigación se divide en dos partes. En la primera parte se desarrolla la forma general que corresponde los sujetos sociales de la producción agraria en la sociedad capitalista y, en la segunda parte, se desarrolla la forma particular que adquieren en el ámbito particular de la región pampeana.

Desde el punto de vista que se funda en la crítica de la economía política, la caracterización de los sujetos sociales que constituyen su objeto de estudio se basa, ante todo, en el develamiento de su determinación esencial como tales sujetos, es decir, en el develamiento de las relaciones sociales que los constituyen. Por consiguiente, el primer capítulo tiene por objetivo rastrear la raíz de la constitución de los sujetos sociales que están presentes en la producción agraria. Al mismo tiempo, este análisis cumple el objetivo de presentar el enfoque general que guía la investigación. El resultado general al que conduce este análisis es que los individuos de la sociedad capitalista, y por tanto los individuos que componen a los sujetos sociales presentes en la producción agraria, tienen su acción enteramente determinada como personificaciones de mercancías. El análisis ulterior del movimiento de las mercancías como forma esencial de realizarse la organización del proceso de vida social muestra que los sujetos sociales presentes en la producción agraria no sólo tienen su comportamiento determinado por su condición de personificaciones de mercancías sino que lo tienen específicamente determinado como personificaciones del capital individual, la fuerza de trabajo y la propiedad de la tierra agraria. El reconocimiento de la constitución primaria de los sujetos sociales de la producción agraria como personificaciones de estas mercancías específicas enfoca a la investigación directamente sobre las formas concretas que toman estas mercancías en la unidad del proceso general de acumulación de capital, en particular respecto del capital individual y la propiedad de la tierra.

De este modo, el segundo capítulo se aboca directamente al análisis del movimiento del capital individual. Este análisis comienza por la consideración de la formación de la tasa general de ganancia, por ser ésta la forma más simple y general del movimiento de los capitales individuales. De la consideración de este movimiento más simple surge la problemática central del capítulo: la diferenciación de los capitales a partir de la diferenciación de las tasas de ganancia. Sobre la base de la crítica de las principales explicaciones marxistas y al aporte de contribuciones recientes sobre esta diferenciación, se devela a la multiplicidad de las tasas de ganancia como forma de desarrollarse la formación de la tasa general de ganancia y, en consecuencia, se muestra que el movimiento del “capital en general” se desarrolla necesariamente en la afirmación de diversas especies suyas. Así, junto al capital normal, ya presentado por la crítica marxiana, se presenta al pequeño capital, al capital potenciado y al capital productor de innovación. Sobre esta base, el análisis pasa a la consideración de la distribución de estos tipos de capitales en distintas ramas de la producción social. Al respecto, se identifica la necesidad de que algunas ramas de la producción específicas queden absolutamente colonizadas por el pequeño capital. Estos resultados ya permiten ofrecer una primera respuesta a la cuestión de la especificidad de la acumulación de capital en la producción agraria y el tipo de sujetos sociales correspondientes.

Siguiendo la perspectiva abierta por el reconocimiento de los sujetos sociales como personificaciones de mercancías, en el capítulo tres se realiza un análisis exhaustivo de la naturaleza y el movimiento de la propiedad de la tierra en la sociedad capitalista. Este análisis arroja una serie de resultados puntuales y decisivos para el curso ulterior de la investigación. En primer lugar, se encuentra que ni la propiedad de la tierra ni la forma económica que la caracteriza –la renta de la tierra– implican una barrera a la acumulación normal del capital agrario, lo cual permite, al mismo tiempo, descartar toda una serie de explicaciones de la llamada estructura social de la producción agraria que se sustentan precisamente en la conclusión contraria. En segundo lugar, se encuentra que el grueso del plusvalor que constituye la renta de la tierra no proviene del trabajo realizado por los trabajadores agrarios sino por los trabajadores del conjunto del capital industrial, lo cual también contrasta con varias explicaciones presentes en la literatura especializada. Por último, se encuentra que el tamaño de la tierra en propiedad individual tiene un límite económico máximo, lo cual no sólo permite avanzar sobre las características específicas del terrateniente sino, al mismo tiempo, descartar las explicaciones que igualan el movimiento de concentración del capital con el de la concentración de la propiedad de la tierra.

Los contrapuntos que van arrojando los análisis del movimiento del capital y de la propiedad de la tierra con las explicaciones ofrecidas por la literatura especializada conducen a la investigación a encarar directamente el análisis crítico de las principales explicaciones sobre la llamada estructura social de la producción agraria en la sociedad capitalista. Así, el cuarto capítulo encara esta revisión crítica a través de un análisis textual de los autores más representativos de estas explicaciones. De este análisis se concluye, en primer lugar, que las explicaciones clásicas comportan varias debilidades explicativas vinculadas, por un lado, a la reducción de la especificidad de la estructura social de la producción agraria a la presencia del campesino y, por otro, a la concepción de la constitución de este sujeto social por medio de relaciones sociales ajenas a la relación social general. En segundo lugar, se concluye que el grueso de las explicaciones ulteriores no pasa de los límites que presentan estas explicaciones fundantes y las que logran hacerlo aún resultan manifiestamente insuficientes. En suma, del análisis de la literatura especializada en el estudio de los sujetos sociales de la producción agraria se desprende que la limitación principal que tienen sus explicaciones se basa en la incapacidad para vincular las formas concretas que adoptan las relaciones sociales en la producción agraria con el conjunto de las relaciones sociales que constituyen la sociedad capitalista.

Sobre esta base, en el capítulo quinto, la investigación avanza directamente sobre la unidad del capital agrario individual y la propiedad de la tierra en la producción agraria como forma de realizarse la unidad general de la producción y el consumo sociales. Se trata, en este sentido, del avance definitivo sobre la forma concreta que adopta el proceso de acumulación de capital en la producción agraria y el tipo de sujetos sociales que este proceso determina. La primera gran conclusión que arroja este análisis es que las condiciones materiales específicas que enfrenta el proceso de trabajo agrario erigen toda una serie de barreras definitivas a la acumulación del capital normal en la producción agraria. Como consecuencia, la producción agraria resulta un sector de la producción social que está condenado a ser colonizado por el pequeño capital. Sobre la base de esta conclusión, el análisis se centra en las formas particulares en las que se reproduce el pequeño capital y el vínculo específico que tiende a establecer con la propiedad de la tierra. Al respecto, en primer lugar, se concluye que el pequeño capital encuentra acicates particulares a su reproducción en la producción agraria y, en segundo lugar, que existe una tendencia definitiva a la vinculación del capital con la propiedad de la tierra. Se llega de este modo a presentar el conjunto de determinaciones particulares que hacen de la llamada estructura social de la producción agraria una estructura fuertemente heterogénea, donde la diversidad de sujetos sociales que la componen resulta de la diversidad de personificaciones que éstos nuclean. Así, la primera parte de la investigación se cierra con la conclusión general de que las particularidades que distinguen a los sujetos sociales de la producción agraria de los imperantes en otras ramas de la producción social se explican, en lo fundamental, por la ausencia del capital normal en esta rama de la producción. Como consecuencia, la perspectiva histórica de los sujetos sociales presentes en la producción agraria depende específicamente de que se realice un salto en el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo agrario que signifique la superación de las barreras que las condiciones materiales de este trabajo imponen a la acumulación del capital normal.

La segunda parte de esta investigación se aboca al estudio de la forma particular que toma la llamada estructura social de la producción agraria pampeana. Dado el enfoque que guía la presente investigación, avanzar sobre el conocimiento de esta realidad concreta significa avanzar sobre las mediaciones existentes entre dicha realidad y la forma general previamente descubierta. Bajo esta perspectiva, en el capítulo sexto se investiga el proceso nacional argentino de acumulación de capital que media en la realización de las relaciones sociales que se establecen en la producción agraria pampeana. La primera conclusión general a la que se arriba en este análisis es que esta forma nacional se caracteriza por estructurarse en torno a la apropiación de la renta de la tierra por parte del capital extranjero. Como consecuencia de esta estructuración se encuentra que tanto el capital industrial en general como el capital agrario en particular enfrentan toda una serie de restricciones a su acumulación. Sobre esta base, la segunda conclusión general que arroja este análisis es que lejos de modificar las bases en que se desarrolla la llamada estructura social de la producción agraria en la sociedad capitalista, la mediación de la especificidad que toma la acumulación de capital en la Argentina las agudiza.

Antes de avanzar sobre las formas concretas que toman los sujetos sociales de la producción agraria pampeana, o más bien como un primer paso en este avance, en el capítulo 7 se realiza una revisión crítica de las principales concepciones sobre dichos sujetos. En esta revisión se distinguen tres concepciones fundamentales. En primer lugar, aquella que concibe una producción agraria dominada por “grandes terratenientes”; en segundo lugar, aquella que la concibe dominada por un conjunto heterogéneo de “productores agrarios”, donde se destaca al “productor medio”; por último, aquella que pone el acento en la existencia de grandes “empresarios agropecuarios” que “organizan” la producción agraria contratando servicios a terceros y alquilando tierras a un conjunto de pequeños terratenientes. El análisis crítico de estas concepciones se realiza a través del análisis textual del enfoque de tres autores, cada uno de los cuales se considera paradigmático de alguna de estas concepciones. En relación a la primera concepción, se concluye que no presenta ni una explicación consistente y ni una base empírica que la fundamente. En relación a las otras dos, en cambio, se concluye que, si bien presentan algunas caracterizaciones que son congruentes con varias manifestaciones empíricas, sus explicaciones sobre la naturaleza de los sujetos sociales de la producción agraria pampeana y su correspondiente potencialidad histórica resultan sumamente limitadas. Con todo, el análisis de esta literatura permite advertir la presencia reciente de una serie de fenómenos vinculados a la forma en que se acumula el capital agrario que parecen chocar con la conclusión general a la que se arribó en la primera parte de la investigación y que fue reafirmada por el análisis del proceso nacional argentino de acumulación de capital.

De acuerdo con la conclusión a la que se arribó en la primera parte de la investigación la heterogeneidad de la llamada estructura social de la producción agraria se explica en última instancia por las formas materiales particulares que adopta el proceso de trabajo agrario. Por este motivo, para juzgar las transformaciones recientes en el tipo de sujetos sociales dominantes en la producción agraria pampeana el punto de partida no puede ser otro que el de considerar las transformaciones recientes en el proceso de trabajo. Así, en el capítulo 8 la investigación se focaliza en el análisis de dichas transformaciones. La primera conclusión general a la que se arriba en este análisis es que la llamada “revolución biotecnológica” en la producción agraria, por muy grandes que sean sus potencialidades, en la práctica no ha implicado una superación de los condicionamientos materiales que traban específicamente la acumulación del capital normal en la producción agraria. No obstante, las trasformaciones efectivas en el proceso de trabajo agrario que dicha “revolución” alcanzó a realizar permitieron una ampliación sustantiva de la escala mínima de capital que se acumula en ella. En particular, se encuentra que esta ampliación de la escala está dada por la existencia de economías de escala que habilita el consumo de nuevos insumos y la utilización de nueva maquinaria agrícola. El análisis de la difusión del cultivo transgénico en la producción agraria pampeana permite concluir que se trata de una transformación generalizada del proceso de trabajo agrario pampeano y que, en consecuencia, se trata de una ampliación igualmente generalizada de la escala mínima con la que se acumula el capital agrario en la región.

Sobre la base de esta conclusión, en los próximos dos capítulos se avanza sobre las formas concretas que adoptó el proceso de concentración de capital en la región pampeana en los últimos años. Las dos preguntas básicas que guían esta etapa final de la investigación son, por una parte, si el aumento en la escala mínima con la que se acumula el capital agrario implica una transformación sustantiva en la forma que adopta la llamada estructura social de la producción agraria y, por otra parte, si este mismo aumento presenta manifestaciones que contradicen la conclusión de que el capital normal no tiene lugar en la producción agraria. La inexistencia de un censo nacional agropecuario reciente impone una estrategia de investigación centrada en el análisis de un conjunto restringido de capitales individuales. Así, en el capítulo 9, se realiza un análisis exhaustivo de los pooles de siembra constituidos como Fondos Comunes Cerrados de Inversión y como Fideicomisos Financieros. El análisis de esta información permite concluir, en primer lugar, que el aumento en la escala mínima con la que se aplica el capital agrario ha sido modesto y que los pooles de siembra más grandes están lejos de ser capitales normales. Al mismo tiempo, si bien la acumulación de estos capitales implica la separación del capitalista, el trabajador y el terrateniente, el carácter marginal que tienen estos capitales entre el conjunto de los capitales del sector impide cualquier tipo de generalización. Por tanto, en segundo lugar, este análisis permite concluir que el carácter heterogéneo que históricamente presentó la llamada estructura social de la producción agraria no se ve afectado en su esencia por estas transformaciones operadas en el proceso de trabajo.

Como continuación del análisis de las formas concretas que toma el proceso de concentración del capital agrario en la región pampeana, en el capítulo 10 se analiza el caso de las llamadas “grandes empresas agropecuarias”. La primera conclusión que arroja este análisis es que, al igual que en el caso de los pooles de siembra, esta forma de acumularse el capital tiene un carácter marcadamente marginal dentro del conjunto de los capitales del sector. En consecuencia, aun cuando también impliquen una separación entre el capitalista, el trabajador y el terrateniente, no es posible realizar una generalización al conjunto de la producción agraria pampeana. No obstante, este análisis muestra la existencia de algunos capitales que presentan un tamaño extraordinariamente grande respecto de los capitales que se acumulan en el sector, incluyendo los grandes pooles de siembra analizados en el capítulo anterior. En consecuencia, la investigación se focaliza en el análisis de tres de estos casos: CRESUD, EL TEJAR y LOS GROBO. El análisis de las historias y los desarrollos recientes de estos tres capitales muestra que ninguno de ellos son capitales agrarios normales. En consecuencia, se reafirma la conclusión de que en la producción agraria pampeana el capital normal no tiene lugar. Así, la segunda parte de la investigación finaliza con la conclusión de que la llamada estructura social de la producción agraria pampeana no se diferencia esencialmente de la que corresponde a la producción agraria en la sociedad capitalista. Como consecuencia, la perspectiva histórica de los sujetos sociales presentes en esta producción sigue dependiendo específicamente de que se realice un salto en el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo agrario que signifique la superación de las barreras que las condiciones materiales de este trabajo imponen a la acumulación del capital normal.

Por último, a modo de conclusión, en un apartado especial se sintetizan los resultados principales de la investigación y se presentan las perspectivas que abren para futuras investigaciones.



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