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Presentación

Alejandro Carlos Uscanga Prieto
y Virginia Leticia Valdivia Caballero

En las últimas décadas el interés por el estudio del Este de Asia en el mundo hispanoparlante ha aumentado exponencialmente. Sin lugar a dudas, se pueden enumerar múltiples causas, pero entre ellas se podría citar el ascenso de China como potencia económica, el desarrollo tecno-científico, la persistencia de las tensiones en la península coreana y la indiscutible proyección de la cultura popular asiática a nivel mundial.

Es un hecho que esa atención al ascenso del Este asiático a nivel regional y global también ha sido materia dentro del proceso de enseñanza de los diferentes planes y programas de estudio a nivel medio, superior y universitario, que, dentro de su mapa curricular, han incorporado asignaturas sobre esa subregión geográfica y temáticas ligadas a su historia y su vertiginoso desarrollo.

El presente libro tiene como objetivo central contribuir a la investigación orientada a la docencia sobre China, Japón y Corea del Sur en cuatro ejes principales agrupados a lo largo de los diez capítulos que lo integran: a) el primero parte de un análisis de las sociedades de Asia del Este centrando la problemática de los jóvenes y sus vicisitudes frente al trabajo y la educación, así como su percepción de los valores que constituyen parte del tejido social donde se encuentran insertos; b) el segundo eje aborda el análisis de lo que se conoce como poder suave y su ejercicio, a través de la cultura popular y las industrias creativas, que han tenido en años recientes un auge que ha impactado en la percepción del Este asiático en el mundo; c) el tercer vector, ligado al anterior, se refiere a la diplomacia pública como medio para proyectar los intereses políticos, económicos y culturales de los países asiáticos en la opinión pública internacional a través de las nuevas tecnologías de la información; d) por último, el cuarto grupo analítico versa en el estudio de los cambios de la política interna y externa que son representativas porque tienen una huella importante en las tendencias contemporáneas presentes en el Este de Asia hoy día.

En ese sentido, Mariana de Jesús Escalante reflexiona sobre los valores de la juventud en China frente a las transformaciones dramáticas de su país y a través de las generaciones desde la década de 1990. Con base en la Encuesta Mundial de Valores se exploran —de manera cuantitativa y cualitativa— valores tradicionales como la familia, los amigos, la religión, el trabajo y la política. La autora considera que la transformación en esos valores tradicionales no es tan evidente, pero puede observarse un relativo contraste en temas tales como la homosexualidad, el aborto, la equidad de género, el sexo antes del matrimonio, aunque no manifiestan un cambio tan significativo en su percepción entre las personas encuestadas como se esperaría, a diferencia de otros países del mundo.

Por su parte, Alfredo Álvarez Pérez explica cómo las condiciones laborales que hoy día enfrentan muchos jóvenes japoneses repercuten en sus vidas y en la economía de Japón. Para lograr este objetivo, primero, el autor presta atención a los cambios que en las últimas décadas han sufrido los siguientes elementos críticos: la remuneración del trabajo, las prestaciones laborales y las costumbres de trabajo con respecto a las expectativas que se tiene de los jóvenes. Álvarez piensa que esos cambios se insertan en los contextos económico, político y social de la época. Por último, el autor utiliza los datos del censo de población de 2019 y del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar para proporcionar al lector ejemplos que ilustren de manera más concreta las vicisitudes que algunos jóvenes japoneses viven a causa de las condiciones bajo las que trabajan en la actualidad.

Cintli A. Cárdenas Barajas sigue esa línea argumentativa y refiere que el propósito de su capítulo es visibilizar las problemáticas de la juventud en Corea del Sur a partir de la primera década de 2000 hasta 2021. La autora define que el término juventud en su estudio remite a la generación millennial (aquellas personas nacidas entre 1981 y 1996, que tienen entre 25 y 40 años) y un poco a la generación Z (personas nacidas de 1996 a 2012, de 9 a 25 años)[1]. En ese contexto, la autora parte del estudio sobre el panorama poblacional y socioeconómico de ese país asiático, analizando el origen del desempleo, endeudamiento, crisis de vivienda, alta competitividad educativa y laboral, suicidio, por mencionar algunos. En segundo lugar, Cárdenas se aproxima a las problemáticas juveniles a partir de las perspectivas de los afectados, incluidas las maneras en que buscan darles solución. Finalmente, en el texto se resaltan los efectos de la pandemia por COVID-19 en este sector poblacional.

Priscila Magaña Huerta considera que el ascenso de China es el fenómeno que ha venido a cambiar el orden internacional del siglo XXI. La autora considera a China como potencia revisionista, misma que ha tenido que diseñar estrategias para mitigar los efectos de las restricciones impuestas por Estados Unidos en su intento por contener lo que la geopolítica occidental había advertido desde hace un siglo: la conversión de China a gran potencia global. La autora, partiendo de esa premisa, se aboca al análisis del poder suave chino basado en la estrategia de ascenso y el enfoque de Yan Xuetong. Magaña se enfoca en estudiar el proceso por el cual China ha logrado gestionar la suficiente influencia política en América Latina y el Caribe, durante la pandemia del COVID-19, como para alterar el orden regional tradicionalmente dictado por Estados Unidos.

Dircea Arroyo Buganza afirma que Japón debe ser considerado un actor versátil en el Sistema Internacional. En diferentes momentos de su historia, de acuerdo con la autora, Japón ha cambiado su imagen para poder adaptarse a los retos que se le han planteado. De esta manera, sin tener una estrategia clara en un principio, pudo usar la política del Cool Japan como un medio para eliminar la percepción de un país marcado por su pasado imperialista y amenazante. La autora considera que la diplomacia cultural japonesa ha sido un instrumento clave y estratégico para mostrar a un Japón global y con corresponsabilidades para el mantenimiento del orden y la paz internacional.

Ana Jasid López Arroyo considera que las historias y leyendas que nos presentan de Japón tienen sus raíces en el shintoísmo, donde la humanidad se encuentra estrechamente entrelazada con seres de la naturaleza, entes inmortales y diversos dioses. La autora considera que el grado de simbolismo que poseen para la sociedad japonesa se refleja en los personajes de algún anime, película e incluso de souvenirs atractivos para los turistas. López se enfoca en el análisis de Studio Ghibli dado que, de acuerdo con ella, sus contenidos cinematográficos reflejan las costumbres y creencias sintoístas más representativas de Japón. La autora apunta que la animación japonesa ha logrado tanto instaurarse dentro del mercado global por medio del poder suave, como también ha resultado ser una de las mejores estrategias comerciales por parte del gobierno para incentivar a las nuevas generaciones a conocer la cultura japonesa.

Michell Calderón García analiza la importancia que el Partido Comunista de China (PCCh) le ha dado a la diplomacia pública con el propósito de incidir en la imagen que se forma en el extranjero sobre la República Popular China, por medio del uso de la red social Twitter. La autora buscar ejemplificar esas características a través del análisis de la comunicación oficial tomando como ejemplo la participación de Zhao Lijian, quien —junto con otros portavoces del gobierno— se ha comunicado desde el año 2019 de forma recurrente por medio de dicha plataforma para promover una imagen positiva sobre China, contener comentarios negativos hacia el país y confrontar a quienes emiten dichas declaraciones, particularmente en el contexto de la pandemia por el COVID-19.

Eduardo Luciano Tadeo Hernández parte de la premisa de que uno de los conceptos con mayor impacto en las relaciones internacionales contemporáneas es el “poder suave”. Bajo esa premisa, el autor se concentra en explorar la manera en la cual ese tipo de poder ha sido apropiado y reproducido en el espacio asiático, particularmente en Corea del Sur, mediante estrategias de diplomacia pública. Tadeo Hernández analiza tanto el proceso de institucionalización de esta forma de diplomacia como la incorporación de distintos actores que implementan la diversidad de acciones encaminadas a ganar los “corazones y mentes” de los públicos extranjeros. El capítulo concluye demostrando que uno de los retos que tiene Corea del Sur en el contexto internacional actual es construir una diplomacia 3.0 que se centre en la contribución a la solución de los problemas globales.

Jorge Suárez Campero explica que el propósito de su capítulo es discutir la relevancia de las ideologías conservadora y liberal en la política surcoreana a partir del estudio histórico de su trayectoria e interacción desde la Choson hasta las elecciones presidenciales de 2022. El autor aporta elementos básicos para comprender las dinámicas políticas contemporáneas en Corea del Sur, a partir del hecho de que las tensiones entre preservación y cambio han existido desde finales de la dinastía Choson, pero que las identidades conservadoras y liberales han adquirido sentido a partir del tiempo histórico local y global donde se han desarrollado, así como por la interacción entre ambas tendencias ideológicas a lo largo de la historia política surcoreana.

Por último, Guillermo Olvera González afirma que la seguridad regional de Japón afronta un conjunto de nuevos desafíos en el siglo XXI, mismos que cada vez son más complejos. En particular, el autor refiere que el auge económico y militar de China y su incipiente rivalidad con el poderío estadounidense en el Este de Asia y el Pacífico son aspectos claves en su agenda internacional. Ante este panorama, Olvera argumenta que el actual paradigma pacifista de Japón —establecido al término de la Segunda Guerra Mundial— resulta cada vez más insuficiente frente a los retos de su escenario regional, por lo que inevitablemente Japón ha tenido que responder a estas amenazas modificando de hecho sus capacidades de poder y reinterpretando el alcance de sus limitaciones jurídicas y dogmáticas con el fin de subsanar las deficiencias en el paraguas defensivo que le brinda la alianza estratégica con Estados Unidos. Olvera finaliza considerando que las demandas externas enfrentadas por Japón han hecho que asuma un papel más activo en su propia seguridad, en la región y en el corredor del Indo-Pacífico.

Asimismo, es necesario mencionar que los resultados de la investigación orientada a la docencia que integran los capítulos del presente volumen se enmarcan en las actividades del proyecto PAPIME PE300121, “Elaboración de recursos didácticos sobre temas contemporáneos de Asia Pacífico”, bajo la responsabilidad de Alejandro Carlos Uscanga Prieto y Virginia Leticia Valdivia Caballero. Es menester apuntar también nuestro agradecimiento al Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM por su apoyo para la realización de la obra y por el soporte financiero de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico.

 

Verano de 2022


  1. Si bien en la legislación surcoreana se define el rango de edad de entre 9 y 24 años para una persona joven (Youth Policy Labs, 2014), en el plano colectivo se ha considerado tanto a los millennials como a los de la generación Z en un solo grupo, por las problemáticas comunes con las que se enfrentan. En coreano se les conoce como MZ세대 (generación MZ).


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