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Coro

Estrofa 1.ª

[1]Tú, a quien los hombres adoran bajo nombres diversos; tú, gloria de Cadmo, hijo del poderoso señor del trueno, dios protector de la famosa Italia, que presides con Deméter las fiestas solemnes de Eleusis, ¡oh, Baco!, tú habitas la ciudad querida de las bacantes, Tebas, junto a las márgenes del Ismeno, donde fueron diseminados los dientes del fiero dragón.

Antístrofa 1.ª

En tu honor se eleva la brillante llama de los sacrificios en la montaña de doble cumbre que recorren las bacantes, ninfas coricias, y a la que riegan las aguas de la fuente Castalia. Tú atraviesas las colinas de la montaña de Nisa, cubiertas de espesa yedra y sus verdes faldas de numerosos viñedos, y cantos de alegría saludan tu presencia, cuando visitas los muros de Tebas…

Estrofa 2.ª

La ciudad honrada con su predilección entre todas, del propio modo que lo fue por tu madre herida por el rayo. En estos momentos en que una plaga terrible amenaza a todos estos ciudadanos, ven a nosotros, salva con rápido pie la cumbre del Parnaso o las olas mugidoras del Estrecho.

Antístrofa 2.ª

¡Oh, tú, mancebo, que conduces el coro de los astros; tú que presides los cantos nocturnos, hijo de Zeus, comparece ante nosotros acompañado de las hijas de Naxos, de las tíadas, que celebran en danzas delirantes a Baco, su soberano!


  1. Himno a Baco libertador. Se recuerda a su madre Sémele, la hija de Cadmo, y todos los lugares donde se rendía culto a Baco, entre los cuales estaba su querida ciudad de Tebas. Se le invoca para que venga a salvarla de las calamidades que la afligen.


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