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Anexo II

Principales proyectos de prospectiva
en América Latina en los años de la crisis
de la disciplina y de las políticas de ciencia,
tecnología y desarrollo

Un proyecto de cooperación latinoamericana: Alta Tecnología América Latina 2000 (ATAL 2000)

El proyecto, iniciado en 1987 con el apoyo de la OEA a partir de una iniciativa del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil y de COLCIENCIAS, de Colombia, como se menciona en el capítulo 2, pretendía incentivar las acciones de cooperación entre los países de América Latina para el monitoreo de las tendencias de la investigación y la producción en el campo de cinco “altas” tecnologías: informática, comunicaciones[1], biotecnología, nuevos materiales y química fina. La idea básica del proyecto había sido lanzada en 1984 por el que fue después el primer secretario de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil, Dr. Luciano Coutinho. El Ministerio de Ciencia y Tecnología fue creado en 1985, y se había constituido sobre la base de cinco secretarías, correspondientes a las cinco nuevas tecnologías antes mencionadas.

El Dr. Coutinho (quien posteriormente fue presidente del Banco Nacional de Desarrollo, BNDS, de su país) había realizado varios estudios años antes en la Universidad de Campinas, de la que era profesor, financiados también por la OEA, sobre el impacto de las nuevas tecnologías en América Latina. Su idea para el proyecto era la de crear redes de “antenas” en la región que recogieran los desarrollos recientes y las ideas sobre desarrollos futuros en el campo de las nuevas tecnologías, que habían empezado a preocupar desde 1983.

El proyecto pretendía ser complementario al PTAL, de carácter más académico, mientras que ATAL 2000 buscaba la colaboración entre los organismos nacionales de Ciencia y Tecnología. La OEA puso un fondo semilla para facilitar la constitución de la red entre los cinco países que inicialmente iban a formar parte de ella: además de los dos citados, Argentina, México y Venezuela. Se financiaron varias reuniones para formular el proyecto, y se publicaron cuatro documentos sobre tendencias futuras en microelectrónica, biotecnología, nuevos materiales y comunicaciones.

El proyecto fue interrumpido en 1990. Los comienzos de la onda de neoliberalismo que hicieron estragos en la región también hicieron perder interés en la prospectiva tecnológica. El CPCT (Centro de Política de Ciencia y Tecnología) del MCT de Brasil había sido desmantelado a raíz de la asunción del presidente Collor de Melo, y suspendidas todas sus actividades en prospectiva (entre otras, el muy importante trabajo O futuro Hoje). Un cambio de autoridades en COLCIENCIAS desmanteló también el grupo de prospectiva, que había llegado a desarrollar importantes proyectos e iniciativas, particularmente a nivel de regiones, como Antioquia XXI y otro esfuerzo similar en Cali. Lo mismo ocurrió con el proyecto en Argentina. Venezuela asumió la conducción del proyecto en el Ministerio de Ciencia y Tecnología y CONICYT, pero ante el desinterés de los países participantes del proyecto y de la propia OEA, canalizó sus esfuerzos en el área de prospectiva a través del Programa COLCYT, de SELA, como se mencionó en el texto.

Proyectos nacionales: Brasil, Colombia, México y Perú

En lo que más o menos caracterizamos en el capítulo 2 como un desierto de la prospectiva tecnológica en América Latina, a partir de la crisis iniciada en los años 80, se dieron en algunos países esfuerzos importantes para fomentar estudios prospectivos.

  • En Brasil, ya desde la década del 70 se habían iniciado Planes de Ciencia y Tecnología, con una visión de futuro[2], que dieron lugar a varios ejercicios de previsión científica y tecnológica, titulados Avaliaçao e Perspectivas (el segundo[3] en 1982) y el ya mencionado O futuro hoje, por el Centro de Estudios de Política Científica y Tecnológica (CPCT), del Consejo Nacional de Investigaciones (CNPq), que luego fue integrado en el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), creado en 1985. Este se vertebró desde su cración en torno a las cinco nuevas tecnologías consideradas en su momento como las tecnologías del futuro. Hay que mencionar también a Henrique Rattner[4], una de las figuras más prominentes en prospectiva en la región, así como a Helio Jaguaribe, quien publicó en 1986 su libro Brasil 2000. Para um novo pacto social. Ambos trabajaron en el proyecto PTAL, antes mencionado, junto a Celso y André Furtado, entre muchos otros. Varias empresas estaban ya también por esos años realizando estudios de prospectiva dirigidos a su planificación estratégica, por ejemplo las empresas Electrobrás en 1987, Eletronorte (con un estudio sobre “Cenarios Energéticos da Amazonia”) en 1988, Petrobrás en 1989.

Finalmente, a comienzos de los 90, la empresa pública EMBRAPA fue “la primera organización pública brasilera en adoptar el enfoque prospectivo sistémico en su proceso de planeamiento estratégico”[5]: creó un grupo de prospectiva, dirigido por Antonio María Castro, que sigue siendo hasta la actualidad una referencia en prospectiva agropecuaria.

En México cabe mencionar la Fundación Javier Barros Sierra, que desde su origen en 1975 tuvo una actividad destacada[6], como lo muestran sus numerosos proyectos y publicaciones, muchos de ellos dirigidos por Antonio Alonso Concheiro, director de la Fundación desde 1985. Entre ellas cabe destacar:

  • En 1980, Diseño de un futuro para el futuro, publicación de Wladimir Sachs.
  • En 1985 se publica México hacia el año 2010: Política interna, resultado del proyecto “Foro México 2010”, coordinado por Antonio Alonso Concheiro; durante el desarrollo del proyecto se organizó un taller de trabajo denominado “México 2010: Visiones desde el exterior”, en el que participaron, entre otros, Donella Meadows y Francisco Sagasti.
  • El mismo Antonio Alonso C. publicó en el año 1985 el informe Escenarios nacionales para el Sistema Nacional de Orientación Educativa, preparado para la Secretaría de Educación Pública.
  • En 1989, Federico Kuhlmann Rodríguez, Antonio Alonso Concheiro y Alfredo Mateos Papis publican el libro Comunicaciones: Pasado y futuros, donde plantean diferentes escenarios para el sector de telecomunicaciones de México.
  • En 1991, la Fundación publica el libro Planeación prospectiva. Una estrategia para el diseño del futuro, de Tomás Miklos Ilkovics.
  • En 1994, el Centro de Estudios Prospectivos de la Fundación realiza el Primer Congreso Mexicano sobre Prospectiva, titulado “Los Futuros de México y el Mundo”.
  • En 1995, Jorge Elizondo Alarcón y colaboradores publican el informe de la Fundación Javier Barros Sierra titulado Escenarios de la educación 1995-2025.

Otras instituciones mexicanas también tuvieron un rol destacado en el impulso a la prospectiva en su país, principalmente la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM):

  • En 1976, Adip Sabag Sabag, discípulo de Bertrand de Jouvenel en París, funda y dirige en la ciudad de México el Instituto Superior de Estudios Prospectivos.
  • Por esos años, Joseph Hodara, argentino radicado en México y posteriormente en Israel, empieza a publicar, junto a otros trabajos sobre política científica y tecnológica y sobre metodologías de análisis en estos temas, algunos estudios prospectivos, dedicados fundamentalmente a la difusión de esta disciplina[7].
  • En la UNAM, Leonel Corona Treviño edita la obra Prospectiva científica y tecnológica en América Latina, que incluye las ponencias del seminario organizado en la misma UNAM por el proyecto PTAL, reseñado en el capítulo 2; Pablo González Casanova coordina la obra México hacia el 2000, y el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades publica el informe Prospectiva y futurología en América Latina, del chileno Gonzalo Marten García y la alemana Elke Köppen.
  • En 1992, un grupo de empresarios del estado de Guanajuato constituyen la “Fundación Guanajuato Siglo XXI” y lanzan el proyecto Guanajuato Siglo XXI (1992-2020). El proyecto, con una duración de casi tres años, es realizado por el Centro de Estudios Estratégicos del prestigioso Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
  • En 1996, el Centro de Estudios Estratégicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y el Centro de Productividad de Monterrey, Nuevo León, México, realizan el estudio Visión: Monterrey 2020, y el gobierno municipal de León, Guanajuato, México, lanza, a través de su Instituto de Planeación Municipal, el proyecto León hacia el Futuro, como sistema de planeación estratégica, coordinado por Carlos Flores Alcocer, con la participación de, entre otros, Eduardo Sojo y Reynaldo Treviño.

Pero Colombia ha sido tal vez el país latinoamericano que en forma más sistemática y continua abrazó los estudios de prospectiva desde los comienzos de esta historia. Como escriben Javier Medina y Francisco Mojica, dos de los prospectivistas más destacados del continente, en su estudio La prospectiva en Colombia. Antecedentes, Lecciones y Desafíos[8]:

Colombia cuenta con una tradición en prospectiva desde finales de los años sesenta. Los primeros ejercicios fueron promovidos por Colciencias en 1969 con el proyecto “Operación Desarrollo” y el “Grupo Colombia año 2000” en los años setenta, cuyo propósito era fortalecer los estudios de largo plazo en el país. La corriente principal de la prospectiva ha estado ligada a la ciencia y la tecnología, en la cual Colciencias[9] ha jugado un rol estelar, patrocinando iniciativas que han impulsado un número importante de experiencias relevantes en todo el país. Con el tiempo, década a década, ha ocurrido un proceso de diversificación, que ha producido la generación de una prospectiva territorial, una prospectiva educativa, una prospectiva corporativa y una reflexión prospectiva acerca del futuro del país[10].

Desde sus comienzos, como afirma la cita precedente, la prospectiva en Colombia estuvo enfocada hacia la tecnología, como era natural por sus orígenes en COLCIENCIAS. El papel líder de esta institución fue dirigido por un lado “a la comprensión del cambio tecnológico y social del entorno mundial”, pero también al “incremento de las capacidades nacionales de respuesta al cambio social”[11]. En este sentido se apoyaron importantes grupos en distintas ciudades y universidades nacionales y privadas para el desarrollo de “procesos prospectivos de carácter territorial, educativo, tecnológico-industrial y de reflexión global del país”[12].

“En 1986-1990 COLCIENCIAS puso en marcha un programa de prospectiva […] que impulsó las primeras iniciativas de prospectiva territorial participativa en Colombia: Antioquia Siglo XXI y el Programa Ciudadano ‘Cali que queremos’”[13]. En esos años COLCIENCIAS, a través de su director, Pedro Amaya, junto con el CNPq de Brasil, promovió el proyecto Alta Tecnología América Latina 2000 (ATAL 2000), mencionado en el capítulo 2, punto 2.8. como uno de los últimos proyectos de cooperación regional antes de la crisis. Un cambio en las autoridades de COLCIENCIAS en los primeros años de la década de 1990 provocó la pérdida momentánea de interés en la prospectiva tecnológica, pero pronto se volvieron a reanudar estas actividades en otras áreas, a diferencia de lo que estaba ocurriendo en otros países. Entre 1990 y el final de siglo se realizó el proyecto que produjo el libro Hacia dónde va Colombia y los Diálogos Estratégicos, que analizaron algunos de los temas tratados en los Diálogos Globales con ocasión de la Feria Mundial de Hannover del año 2000[14].

Una muestra del gran interés y la movilización de diversas instituciones del país que provocaron estas actividades de prospectiva es la cantidad de expertos internacionales que COLCIENCIAS invitó a lo largo de los años, como el japonés Sakamoto en 1975, Pierre Piganiol, de la Comisión Europea, en 1976, Pierre-Fredéric Ténière-Buchot en 1985, quien había participado también en el Proyecto Piloto de Transferencia de Tecnología de la OEA. En 1983, fue notoria la visita de Aurelio Peccei, fundador y presidente del Club de Roma, junto con Eleonora Massini, secretaria de la World Futures Studies Federation (WFSF); ambas personalidades fueron invitadas por el propio presidente de la República, Belisario Betancourt[15], lo que refuerza el alto perfil que las actividades de prospectiva llegaron a tener en el país, desde sus comienzos.

Ha llamado la atención a una serie de estudiosos esta aparente anomalía de los estudios prospectivos en Colombia, su sistematicidad y continuidad en un país azotado por tantos conflictos, desde la violencia política al narcotráfico y la guerrilla; tanto más que los esfuerzos del país en ciencia y tecnología, a juzgar por sus indicadores de personal e inversión en I+D han ido muy a la zaga de los de otros países. Tal vez una respuesta, se ha argüido, es que justamente la importancia de sus conflictos políticos, sociales y aun bélicos ha llevado a intelectuales y científicos sociales a interrogarse por el futuro y la viabilidad del país. Justamente, en esto Colombia tiene un parecido con lo que ocurrió en Perú con el conflicto desatado por la guerrilla de Sendero Luminoso y que provocó un interesante estudio prospectivo que mencionaremos a continuación.

Otro hecho que puede explicar el interés de intelectuales y científicos sociales colombianos por la prospectiva, y en particular por la prospectiva territorial, es la conformación geográfica del país, con regiones bien diferenciadas, delimitadas por sus ríos y separadas por cumbres montañosas, sin un claro predominio de la ciudad capital, Bogotá, como ocurre en muchos otros países. Esto ha provocado una gran diferenciación entre sus regiones y la búsqueda de identidad propia en cada una de ellas.

En el Perú, como recién mencionábamos, hubo una actividad similar, provocada por la grave crisis de Sendero Luminoso y la posterior crisis del “dictador elegido democráticamente” Fujimori: en 1984, Francisco Sagasti, uno de los analistas y estudiosos de la política científica y tecnológica más importantes de América Latina, pone en marcha en el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) un programa de investigaciones sobre los futuros de largo plazo de Perú, titulado Opciones y estrategias de desarrollo de largo plazo de Perú, que culmina con la publicación Perú: Agenda 21.

La prospectiva en otros países de América Latina durante las crisis de las décadas de 1970 y 1980

  • En Venezuela, en 1986, el Centro CENDES (Universidad Central de Venezuela) celebró la Conferencia Internacional sobre Estrategias para el Futuro de América Latina y el Caribe. Y en 1988 Lourdes Yero publica su informe Estudios Prospectivos en Países Desarrollados.
  • En el mismo año en Chile se pone en marcha el proyecto “Chile 2000”, coordinado por Sergio Melnik, y en Ecuador el proyecto “Ecuador 2000”, patrocinado por la Corporación de Estudios de Desarrollo (CORDES), el primer proyecto en su tipo de dicho país.
  • En Cuba, en 1993, se realiza en el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas de Cuba un primer trabajo de aplicación del enfoque prospectivo para la construcción de escenarios sobre la posible evolución del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y el Grupo de Desarrollo de la Capital, con el apoyo del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, realiza un estudio de prospectiva y planeación estratégica de la Ciudad de La Habana.
  • En Argentina, en el mismo año, Gilberto Carlos Gallopín (Argentina) edita en dos tomos la obra El futuro ecológico de un continente: Una visión prospectiva de la América Latina, y Horacio Hermes Godoy funda en 1994 en Buenos Aires el Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva (CELGyP), que será el primer nodo del Proyecto Millennium, que había sido fundado en 1993.

  1. Informática y comunicaciones todavía no habían hecho su convergencia particular, como lo hicieron después, sirviendo de modelo al concepto de convergencia NBIC, ya mencionado.
  2. Dos Santos, D. (2009): 80 y ss.
  3. Conselho Nacional de Pesquisa – CNPq (1982).
  4. En 1979 Henrique Rattner publicó los libros Estudos do Futuro. Introduçao a Anticipaçao tecnológica e social y Brasil 1990: Caminos alternativos de Desarrollo. Rattner fue participante en algunas de las fases del Proyecto PTAL, ya reseñado, dirigido en UNICAMP por Amílcar Herrera, a partir de 1983.
  5. Santos, D. (2009): 81.
  6. Datos tomados de la cronología de Antonio Alonso Concheiro, mencionada en el texto, amablemente cedida por el autor para este trabajo.
  7. Así, en 1977 publica para la CEPAL el informe El orden latinoamericano: cinco escenarios, y en 1978 un libro, Los futuros de México; en el mismo año, de nuevo para CEPAL, otro informe, Prospectiva y Desarrollo. En 1979 publica en la Revista Latinoamericana de Investigación un ensayo, “América Latina: cinco escenarios”, y en 1984, Los estudios del futuro: Problemas y métodos.
  8. Dos Santos (2009): 142-183.
  9. El Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología “Francisco José de Caldas” (COLCIENCIAS), el organismo central de política científica y tecnológica de Colombia fue creado, bajo el modelo de la National Science Foundation de Estados Unidos, como fundación para el financiamiento de actividades de investigación y desarrollo tecnológico, pero ha sido con todo desde sus inicios un organismo de política, que ha tenido gran intervención en las políticas de desarrollo de su país, en buena parte gracias a su buena entente con el Departamento Nacional de Planeación. Ha tenido un rol central en el desarrollo de la prospectiva, habiendo contribuido a la consolidación de una cantidad notable de grupos, en particular, pero no únicamente, en Universidades.
  10. Dos Santos (2009): 143.
  11. Dos Santos (2009): 146.
  12. Ib. Entre las universidades en las que COLCIENCIAS apoyó a grupos de prospectiva, el documento de Javier Medina y Francisco Mojica en el que nos basamos menciona a la Pontificia Universidad Bolivariana en Medellín, la Universidad Externado de Colombia, la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y la Universidad del Valle en Cali.
  13. Ib.
  14. Ib.
  15. Dos Santos (2009): 147.


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