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Anexo Metodológico IV

Deflación de ingresos y Canastas utilizadas

En este Anexo se describen los procedimientos utilizados para deflactar los ingresos corrientes percibidos por los hogares y las decisiones involucradas en la determinación de una “Canasta de bienes y servicios” que se empleó para evaluar las capacidades de subsistencia.

A4.1. Deflación de ingresos monetarios

La cuestión del cambio de los ingresos monetarios de los hogares entre dos momentos supone necesariamente la utilización de algún índice de precios que permita deflactar los mismos para volverlos comparables. Uno de los problemas registrados durante el período que abarca esta investigación se refiere a la conocida manipulación que sufrió el Índice de Precios al Consumidor a partir del año 2007 (Lindenboim, 2015). Desde entonces, la posibilidad de deflactar y, por ende, trabajar con los ingresos monetarios reales supuso apelar a algún índice alternativo al oficial.

En el período bajo estudio existen dos índices ampliamente utilizados por los investigadores con este propósito[1]. En primer lugar, el denominado “IPC Buenos Aires City” o IPC-GB, fue elaborado por los ex técnicos del INDEC desplazados del área que tenía a su cargo la medición de la evolución de los precios. Este índice continuó con la metodología elaborada previamente. En segundo lugar, un índice construido a partir de la variación de precios informada por diferentes Direcciones Provinciales de Estadística fue lanzado inicialmente por CENDA (Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino) y continuado luego por CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina). Este índice es conocido como IPC-9 Provincias[2].

Aquí utilizamos el primero de los índices referidos. Para evaluar el posible sesgo que introducimos al tomar tal decisión, se compara la evolución del Índice IPC-GB y del Índice IPC-9 Provincias. Como se observa en el Gráfico A4.1, las diferencias entre ambas evoluciones son mínimas.

Gráfico A4.1. Evolución mensual del Índice de Precios 9 Provincias y del IPC-GB Nivel General. Años 2007-2014 (en base enero 2007=100).

Fuente: elaboración propia a partir de IPC-GB y CIFRA-CTA.

A4.2. Acerca de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total utilizadas

Como se indicó en el cuerpo del texto, el análisis de las capacidades de subsistencia se llevó adelante mediante una aproximación usualmente asociada a los estudios de pobreza. Esta aproximación consiste en comparar los ingresos familiares con una canasta de bienes y servicios (Canasta Básica Alimentaria y Canasta Básica Total) en función de los requerimientos de una unidad consumidora equivalente. Los inconvenientes con los índices de precios aludidos previamente se repiten aquí, en tanto que aquéllos son insumos para la valorización periódica de la CBA y la CBT.

Si bien aquí exploramos diferentes metodologías de estimación, al momento de redacción apelamos a la CBA tradicional del INDEC, es decir, previa a la revisión integral reciente (INDEC, 2016), en particular, teniendo en cuenta la inexistencia de consensos académicos suficientes sobre cómo deflactar la nueva CBA del 2016 a los años precedentes. En este sentido, también se apeló a las tablas de equivalencias vigentes con anterioridad a la reciente revisión.

Con respecto a su valorización, hasta diciembre del 2006 se siguió la serie informada por el INDEC; entre enero del 2007 y diciembre del 2014, se apeló a la variación del Nivel General del IPC-GB. Por su parte, hasta diciembre del 2013, la inversa del coeficiente de Engel (ICE) surge del INDEC, mientras que para el año 2014 aplicamos la variación que surge de la ICE de los informes de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (2016).

Por último, en cuanto a la aplicación de las CBA al total de aglomerados (recuérdese que la metodología está realizada para el Gran Buenos Aires) se aplicó la “metodología de transición” del INDEC (INDEC, 2016). Tal metodología consiste en aplicar un coeficiente –basado en la paridad de poder adquisitivo– para obtener una CBA válida para cada región.

En los Cuadros A4.1 y A4.2 se presentan los valores corrientes de la CBA y de la CBT, respectivamente, que fueron utilizados para cada una de las regiones que componen la muestra de la EPH.

Figura A4.1. Canasta Básica Alimentaria por adulto equivalente según región (en pesos corrientes).

TESIS_SÓLO-CUADROS-48_c

Fuente: elaboración propia a partir INDEC, IPC-GB y FIEL (2016).

Figura A4.2. Canasta Básica Total por adulto equivalente según región (en pesos corrientes).

TESIS_SÓLO-CUADROS-49_c

Fuente: elaboración propia a partir INDEC, IPC-GB y FIEL (2016).


  1. También existieron otros índices de precios que intentaron aproximarse a la evolución real de la inflación en el período. Uno de los casos más difundidos, a partir del 2011, fue el llamado “Índice Congreso”, elaborado por el Congreso de la Nación a partir de un promedio de los índices elaborados por consultoras privadas. Éstas también proveyeron medidas alternativas al índice oficialmente difundido por el INDEC.
  2. Inicialmente, a partir de 2007, se construyó un índice de 7 provincias: Jujuy (S.S. de Jujuy), Neuquén (Neuquén), Entre Ríos (Paraná), Chubut (Rawson-Trelew), Salta (Salta), La Pampa (Santa Rosa) y Río Negro (Viedma). En 2011, dos provincias dejaron de publicar sus índices (Entre Ríos y Río Negro). A partir de entonces, CIFRA (2012) señala que se recalculó el índice en base a la información de 9 provincias: Jujuy (S.S. de Jujuy), Neuquén (Neuquén), Chubut (Rawson-Trelew), Salta (Salta), La Pampa (Santa Rosa), Misiones (Posadas), San Luis (San Luis), Santa Fe (Santa Fe y Rosario) y Tierra del Fuego (Ushuaia).


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