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Anexo Metodológico II

Los ingresos monetarios y su captación a través de la EPH

A2.1. Acerca de las posibilidades de triangulación de datos

En la Argentina, la EPH constituye la única fuente de cobertura nacional y realización periódica capaz para conocer el nivel y la composición de los ingresos familiares. A diferencia de lo que ocurre con datos provenientes de registros administrativos, que sólo capturan a la parte “registrada” de la economía, la EPH permite aproximarse a la situación socioeconómica del conjunto de la población que reside en las áreas urbanas relevadas, a la vez que ofrece la posibilidad de estudiar los determinantes y las pautas que subyacen a los comportamientos observados.

Ahora bien, dada la importancia que revisten estas variables para nuestros propósitos, consideramos adecuado triangular la información de ingresos presentada con la que surge de registros administrativos. Este Anexo tiene como propósito diagnostica la validez de la información proporcionada por la EPH y señalar las eventuales limitaciones encontradas. La fuente de información que habilita esta triangulación es el registro administrativo del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA, ex Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones – SIJP)[1].

Los estudios para los años noventa que compararon los ingresos reportados a la EPH con los provenientes del SIJP demostraron una muy reducida diferencia entre ambas fuentes (Roca y Pena, 2001)[2]. Sin embargo, algunos estudios más recientes han encontrado una brecha creciente entre la EPH y la información proveniente de registros administrativos del SIPA (Sánchez, Pacífico y Kennedy, 2016: 38). Este comportamiento es problemático no sólo en términos de validez (no se mide adecuadamente aquello que se quiere medir) sino también de confiabilidad (la captación se altera en diferentes momentos del tiempo).

En esta tarea, enfrentamos dos problemas. En primer término, el limitado soporte común de las fuentes disponibles. Mientras que la EPH cubre al conjunto de la población urbana de algunos aglomerados, el SIPA abarca a los trabajadores asalariados registrados a la seguridad social. Incluso no cubre a todos los trabajadores del sector público. En segundo término, las variables de ingresos relevadas por ambas fuentes son diferentes y requieren una conversión para poder compararse, lo cual afecta en sí mismo el intento de triangulación que busca realizarse.

Por otro lado, en tanto que una parte de la brecha observada puede ser atribuida a problemas internos del relevamiento cambiantes en el tiempo, otra parte puede deberse a modificaciones en la realidad. Entre estos últimos, se destaca el retraso en la actualización del tope mínimo no imponible para el pago del Impuesto a las Ganancias de cuarta categoría (rentas por trabajo de personas físicas). La incidencia de este tributo comenzó a representar una reducción en los hechos de los ingresos salariales de los trabajadores registrados que son visibles en la EPH (porque captura ingresos “de bolsillo”) pero no en el SIPA (que incluye en los valores reportados el monto retenido por los empleadores en concepto de este tributo).

A2.2. Evolución de ingresos de asalariados registrados del sector privado según la EPH y fuentes administrativas

Los datos del SIPA se encuentran disponibles a través de dos organismos. Por una parte, el Ministerio de Economía de la Nación ofrece una serie trimestral y anual a través de procesamientos realizados por la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales (DNCN) para el período 2004-2016. Por otra parte, el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación ofrece esta información para una serie que se inicia en el año 1995 y continúa hasta 2016 (con periodicidad mensual).

Las variables ofrecidas por estos organismos se detallan a continuación:

  1. La “remuneración por todo concepto (RTC)”: ofrecida por OEDE. Es la remuneración bruta (es decir, previa a las deducciones por cargas sociales) declarada por la empresa para cada mes. Incluye adicionales de periodicidad no mensual, horas extraordinarias, viáticos, sueldo anual complementario (SAC o aguinaldo) y bonificación por vacaciones. Excluye indemnizaciones.
  2. La “remuneración normal y permanente (RNP)”: ofrecida por OEDE. Es la remuneración bruta (es decir, previa a las deducciones por cargas sociales) declarada por la empresa para cada mes. A diferencia de la anterior, no refleja la influencia del aguinaldo ni de adicionales con periodicidad no mensual (bonificación por vacaciones, premios, becas), ni de las indemnizaciones.
  3. La “remuneración total (RT)”: ofrecida por la DNCN. Es la remuneración bruta declarada por el empleador correspondiente a un puesto de trabajo por todo concepto. Incluye la remuneración imponible (sueldo, SAC, honorarios, comisiones, participaciones en las ganancias, propinas, gratificaciones y suplementos, adicionales con carácter habitual, viáticos y gastos de representación y toda otra retribución percibida por servicios ordinarios y extraordinarios) las cifras no remunerativas y toda aquella remuneración por encima del tope máximo imponible. Excluye las asignaciones familiares.
  4. La “remuneración neta (RN)”: ofrecida por la DNCN. La remuneración neta se obtiene de restar a la remuneración total los aportes personales y se le suman las asignaciones familiares.

En el Gráfico A2.1 se examina la evolución de las cuatro variables de registro disponibles, las dos ofrecidas por el OEDE y las dos de la DNCN. La remuneración por todo concepto de OEDE y la remuneración bruta de la DNCN coinciden a lo largo del período; en tanto la remuneración neta y la remuneración normal y permanente tienden a mostrar una mayor divergencia.

Si queremos comparar la evolución de los ingresos captados por la EPH con la información presentada en el Gráfico A2.1 debemos hacer una serie de transformaciones y tomar decisiones metodológicas. Como destacan Roca y Pena (2001: 3), “lo que metodológicamente y conceptualmente corresponde es indagar sobre la calidad de la declaración de ingresos de conjuntos o subconjuntos de perceptores definidos homogéneamente en las fuentes a comparar”. Por una parte, debemos limitarnos al soporte compartido por ambas fuentes, en este caso, los trabajadores registrados a la seguridad social del sector privado de la economía. Por otra parte, debemos tratar de homogeneizar lo más posible las variables que se pretenden comparar.

Gráfico A2.1. Variables de ingreso seleccionadas según registros administrativos. Trabajadores registrados del sector privado, 2003-2014 (en pesos corrientes).


Fuente: elaboración propia a partir de OEDE-MTEYSS e INDEC-MECON-DNCN.

Con este propósito, comparamos la “remuneración neta” de la DNCN (RN-DNCN) con los datos que surgen de la EPH. Para ello, llevamos adelante la transformación y “adaptación” que se presenta en la Figura A2.1. De esta forma, llegamos a comparar la RN-DNCN con la “remuneración neta” de la EPH (RN-EPH).

Figura A2.1. Homogeneización de variables de ingreso provenientes de la EPH y de registros administrativos.

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Fuente: elaboración propia.

La evolución de estas variables se presenta en el Gráfico A2.2, para el período en el cual ambas fuentes son comparables (“períodos homogeneizados”) y deflactadas para considerar su evolución en términos reales[3].

Gráfico A2.2. Evolución de la RN-DNCN(a), de la RN-EPH y de la brecha.  Asalariados registrados del sector privado, 2003-2014(b), (c) (en pesos de diciembre de 2016).


Notas: (a) Como la información de DNCN se encuentra disponible a partir del 2004, el dato del 2003 se obtuvo aplicando la tasa de variación de la remuneración normal y permanente de OEDE entre el 2003 y el 2004 (que varía de manera muy similar a la RN de DNCN) al valor observado en el 2004 / (b) Excluye trabajadores del servicio doméstico en hogares particulares / (c) Períodos “homogeneizados”: en el 2003, excluye primer y segundo trimestres; en el 2007, excluye el tercer trimestre.

Fuente: elaboración propia en base a DNCN-INDEC y EPH-INDEC.

Existe una brecha entre la RN-DNCN y la RN-EPH que se mantuvo en torno al 20% entre el 2004 y el 2009 (con la excepción del 2006 y el 2007), comenzó a incrementarse a partir del 2010 y, de forma aún más pronunciada, a partir del 2012. Debemos enfatizar que no cabría esperar un completo ajuste entre estas variables. Ello se debe a que la RN-DNCN es generada a partir de la remuneración bruta, por lo que se descuentan los aportes y contribuciones, pero en el sueldo hay una “porción” que, en realidad, no es percibida “de bolsillo” por el trabajador (tal como lo declararía a la EPH) sino que es retenida por el empleador en concepto de pago de impuesto a las ganancias cuarta categoría.

Así, en el análisis de la brecha entre la RN-EPH y la RN-DNCN tenemos dos efectos: (a) un efecto de subdeclaración a la EPH (que puede ser estático o variable en el tiempo); (b) un efecto “de realidad”, que está dado por el cambio en el peso que el impuesto a las ganancias tuvo, especialmente a partir del 2012, cuando se hizo más crítico el atraso en las escalas y en los topes mínimos para tributar.

Precisamente, el Gráfico A2.3 intenta evaluar este segundo efecto, comparando el monto recaudado por el tributo y la masa salarial bruta estimada a partir de datos de OEDE[4]. Se estima que, si el impuesto se lleva una mayor proporción de la masa salarial, hay fundamentos para considerar que se lleva una porción mayor del salario. Al mismo tiempo, si este mayor peso comenzara al mismo tiempo que se amplía la brecha entre la RN-DNCN y la RN-EPH, podría imputarse tal diferencia al efecto impositivo.

Gráfico A2.3. Brecha entre RN-DNCN y RN-EPH(a), y participación del impuesto a las ganancias en la masa salarial(b)Asalariados registrados del sector privado, 2003-2014 (c) (en porcentajes).

Notas: (a) excluye trabajadores del servicio doméstico en hogares particulares / (b) Se obtuvo a partir del concepto “retención” en la recaudación de impuesto a las ganancias (AFIP), y la masa salarial surge de OEDE (remuneración por todo concepto por el número de puestos de trabajo) / (c) Períodos “homogeneizados”: en el 2003, excluye primer y segundo trimestres; en el 2007, excluye el tercer trimestre.

Fuente: elaboración propia en base a AFIP, DNCN-INDEC y EPH-INDEC.

Como se observa en el Gráfico A2.3, hay una mayor presión tributaria en los años 2012-2014 que coincide con la ampliación de la brecha entre RN-DNCN y RN-EPH. No obstante, debemos notar cierta asincronía, pues la brecha comienza a ampliarse entre el 2009 y el 2010.

En síntesis, en la evolución de las variables observadas se “mezclan” dos efectos: por una parte, un efecto de subcaptación por parte de la EPH de la remuneración neta y, por otra parte, un efecto de mayor presión tributaria que, efectivamente, “saca” a los ocupados una mayor porción de su ingreso, ampliándose la brecha entre la remuneración pagada por los empleadores y la efectivamente recibida por los trabajadores. Esta combinación de efectos no resulta directamente solucionable sin caer en arbitrariedades. En la siguiente sección se propone una alternativa de corrección con el fin de evaluar estos efectos.

A2.3. Ejercicio de ajuste a los datos de registro administrativo

Aquí detallamos una propuesta de corrección posible para solucionar la brecha identificada. Para ello, es necesario obtener un coeficiente de corrección que se construyó a partir de la siguiente secuencia:

  1. Se obtuvo la brecha entre la RN-DNCN y la RN-EPH, construidas según se indicó en la sección anterior (Gráfico A2.2).
  2. La masa de impuesto a las ganancias (obtenida como se indicó previamente) fue repartida entre los asalariados registrados. El número de puestos de trabajo (nótese que no es igual al número de asalariados) fue obtenido en base a los datos anuales de OEDE. De allí se obtuvo un promedio pagado mensualmente por cada trabajador en concepto de impuesto a las ganancias.
  3. Se restó ese monto obtenido en el paso (b) a la RN-DNCN. Este procedimiento busca aproximar la información de registro administrativo al ingreso de “bolsillo” que habría sido declarado en la EPH.
  4. Se recalculó la brecha entre la RN-DNCN (ahora corregida al restar el monto promedio de impuesto) y la RN-EPH. Dicha brecha constituye el coeficiente de ajuste para corregir los ingresos de la EPH.

Los resultados de este ejercicio se exhiben en el Gráfico A2.4. Debemos notar que el ejercicio no es exacto y presenta importantes limitaciones. La más evidente es que el impuesto a las ganancias constituye un tributo a los altos ingresos y se está asignando un promedio de retención a todos los trabajadores como si efectivamente todos estuvieran alcanzados. Por añadidura, como pagan un monto mayor quienes más ganan, y por truncamiento muestral sabemos que son éstos quienes tienen menores probabilidades de estar en la muestra, estamos tratando a la muestra como si ésta representara a todos los que pagan el impuesto. En su conjunto, estos elementos hacen que sólo pueda tratarse a esta estimación como una aproximación.

Gráfico A2.4. RN-DNCN original(a), RN-EPH original(b) y RN-EPH corregida por brecha al registro administrativo(c). Asalariados registrados del sector privado, 2003-2014(d) (en pesos de diciembre de 2016).


Notas: (a) Es la RN-DNCN original / (b) Es la RN-EPH original / (c) Es la RN-EPH original a la que se multiplica por un factor de corrección. Dicho factor de corrección resulta de la siguiente expresión: Factor de corrección = (Promedio de RN-DNCN – Promedio de Pago por Impuesto a las Ganancias) / RN-EPH. Dicho factor es más “bajo” que la estricta comparación entre RN-EPH original y la RN-DNCN original porque le quita a ésta el efecto de retención de impuesto a las ganancias. (d) Períodos “homogeneizados”: en el 2003, excluye primer y segundo trimestres; en el 2007, excluye el tercer trimestre.

Fuente: elaboración propia en base a DNCN-INDEC, AFIP y EPH-INDEC.

Dada la ausencia de información confiable y válida para los trabajadores del sector público, una opción posible y razonable sería aplicar el mismo tipo de corrección a estos trabajadores. Uno de los problemas que se producen en estos casos es que los trabajadores independientes y los patrones quedan rezagados en la corrección debido a que no hay un parámetro externo que posibilite triangular con esta fuente.

A2.4. Acerca de los sesgos que introduciría un ajuste a un factor externo y de los recaudos a considerar

El ajuste de los microdatos a una fuente de datos externa no está exento de inconvenientes que introducen sesgos en las inferencias realizadas. El primero de ellos es de orden general: se corrige exclusivamente el ingreso de la población para la cual se dispone de un parámetro externo, es decir, los asalariados registrados del sector privado. El resultado es una alteración significativa de la estructura de ingresos de la EPH. Si sólo se trabajara con asalariados, este sesgo sería de menor relevancia, pero al trabajar con el conjunto de la población de referencia, se introduce un sesgo en la estructura observada. Podría argumentarse que es posible proceder a un ajuste del ingreso de patrones y trabajadores por cuenta propia en base a la Cuenta Ingreso de Cuentas Nacionales. Pero ello supondría que los empleadores captados por la EPH son efectivamente los que capturan la porción del ingreso que corresponde al capital en la distribución factorial. No hay elementos que justifiquen esta pretensión. El segundo inconveniente es de orden coyuntural: hemos mostrado que parte de la subcaptación se deriva de una mayor presión tributaria en los últimos años de la posconvertibilidad. Si bien puede hacerse una corrección agregada de los efectos del impuesto a las ganancias, no se dispone de datos que permitan estimar su efecto en la estructura del ingreso; por ello, se prorratea el ingreso en la masa salarial total. Ello no es relevante cuando lo que interesa es el promedio de la distribución o la masa salarial total. Pero cuando nos interesan las diferencias entre grupos, este aspecto cobra relevancia.

En función de estos criterios, la decisión aquí adoptada fue trabajar con los ingresos derivados de los microdatos. El fundamento de nuestra decisión radica en el interés por examinar diferencias entre grupos ocupacionales. En este sentido, debemos realizar una advertencia: las diferencias observadas a favor de los asalariados registrados en esta investigación, en todos los casos, deberían ser consideradas una estimación de mínima.


  1. Este tipo de estrategia tiene antecedentes en la literatura. En general, se compara con registros administrativos o con datos que surgen de Cuentas Nacionales (Gómez Sabaíni y Rossignolo, 2014).
  2. Excluimos de estos antecedentes a quienes realizaron comparaciones con Cuentas Nacionales (Camelo, 1998; Llach y Montoya, 1999). Como señalan Roca y Pena (2001), este tipo de comparaciones requiere ajustes relativamente arbitrarios que llevan a modificaciones muy relevantes.
  3. Los ingresos fueron deflactados a partir del Índice de Precios al Consumidor del INDEC, hasta diciembre de 2006 y a partir de entonces con el IPC-GB, o IPC Buenos Aires City, elaborado por ex técnicos del INDEC. Esto se explica en el Anexo IV.
  4. Este análisis tiene un mero efecto comparativo, en tanto permite poner en relación la recaudación del impuesto con un parámetro, en este caso, la masa salarial. Sin embargo, la masa de impuesto a las ganancias no es abonada exclusivamente por trabajadores registrados del sector privado; también habría que computar la contribución de los asalariados del sector público y otras categorías ocupacionales. Para estimar el efecto del impuesto, obtuvimos la recaudación en concepto de impuesto a las ganancias por retención, a partir de los Anuarios Estadísticos de la AFIP, que en general coincide con retenciones de la parte pagadora (Gómez Sabaíni y Rossignolo, 2014; Sánchez, Pacífico y Kennedy, 2016). Esta medida es un proxy del total retenido a los trabajadores en concepto de impuesto a las ganancias.


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