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Introducción

María Andrea Nicoletti y Ana Inés Barelli

Como parte de la cultura, la religión no solo es un elemento cohesionante en la construcción identitaria de la sociedad, sino que impacta fuertemente en la organización del espacio como una categoría sociohistórica. Rosendahl considera los lugares sagrados como territorios, en el sentido de un constructo, porque los sujetos y las sociedades se apropian simbólica, afectiva y materialmente de ese espacio atravesado por relaciones de poder (Rosendahl, 2009; Carballo, 2007). En síntesis, es la práctica social la que sacraliza el espacio a través de manifestaciones materiales y simbólicas de fe. Estas son múltiples y heterogéneas y se expresan a través de exvotos, objetos, prácticas, rituales y geosímbolos en el paisaje (Flores y Giop, 2017, p. 175).

El libro compilado por Cristina Carballo Cultura, territorios y prácticas religiosas (2009) marcó un hito en los estudios sobre religión y territorios. Antes y después, tanto en Brasil alrededor de Rosendahl, como en Argentina con Carballo y Flores, estas problemáticas fueron creciendo y complejizándose a través de eventos científicos sistemáticos que incorporaron nuevos investigadores e investigadoras. Los debates, la interdisciplina, los nuevos enfoques y problemas permitieron ampliar, profundizar y enriquecer los estudios sobre la cultura, la religión y el territorio.

Este libro se propone reflexionar en torno a los flujos e itinerarios sagrados en sus múltiples aristas, poniendo al territorio peregrino y sus paisajes culturales en el centro del debate desde una mirada interdisciplinaria, compleja y multidimensional. Los capítulos reflexionan sobre las prácticas religiosas constructoras de espacios y paisajes sagrados con una significación y valoración de los lugares que configuran los territorios locales a partir de la heterogeneidad de creencias y de expresiones de fe. Incluso exploran el espacio virtual que también se sacraliza porque ese territorio trasciende lo físico y tiene un alcance diferente, amplio y heterogéneo.

Su recorrido transita por celebraciones y festividades religiosas, procesiones y peregrinaciones, movilidades sagradas, significación y representación simbólica de lo sagrado, materialidades y geometrías sagradas, sincretismo religioso trayectorias de santidad, turismo religioso, dimensión espacio-tiempo y cartografías sociales, así como sus implicancias culturales, sociales, económicas y de poder político.

El libro ha sido agrupado en cuatro secciones: 1: “Memorias, espacios y sacralidades”; 2: “La dimensión festiva de lo sagrado”; 3: “Espacios más allá de lo sagrado”; 4: “Trayectorias de santidad y espacialidades”.

En la primera sección, “Memorias, marcas y sacralidades”, nos encontramos con el capítulo de Luciano Dawidiuk, “Auschwitz: memoria y sacralización del espacio”, y un trabajo sobre un ritual y espacio religioso poco abordado: “Las estupas budistas del sur argentino: rituales, peregrinación y devoción”, de Catón Carini.

En el primer caso, el capítulo plantea un interrogante fundamental: ¿la sacralización de un espacio como el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau es la representación más adecuada del pasado traumático del Holocausto? Su autor nos adentra en un espacio doloroso para la humanidad: el complejo de Auschwitz, uno de los campos de concentración nazi más grandes del mundo que funcionó entre 1940 y 1945, en los suburbios de Oświęcim (Polonia). Este campo local de concentración, exterminio y trabajo forzado se transformó en campo de memoria universal ya que formó parte del Holocausto/Shoah/Jurbn. Luciano nos presenta un dispositivo fundamental de la memoria: el Museo Estatal, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la Unesco, que se ha transformado en un artefacto de “memoria dominante” centrado en la narrativa del “martirio” nacional polaco hasta la caída del comunismo. Su aporte fundamental es el análisis de este sitio como “espacio sacralizado”, cuya narrativa dominante permitió al Estado polaco transformarlo en la arena de disputa política contra el comunismo, sumado a las marcas de memoria de las víctimas como actos de resistencia por fuera de la “memoria dominante” construida por la política polaca.

Finalmente, en esta sección, el trabajo de Catón Carini nos presenta un mapeo de distintas localidades del sur de un centro devocional particular: las estupas budistas. Ante el imaginario y la simplificación del budismo como filosofía y práctica de meditación, el autor nos invita a observar la complejidad del budismo como una serie de materialidades sagradas cuyo carácter numinoso se manifiesta a través de determinadas prácticas rituales, de fe y de creencias religiosas. En este caso, las estupas fueron originalmente monumentos funerarios con forma de domo, construidos para contener las cenizas de Buda, que se transformaron en importantes lugares de peregrinación. Actualmente, conmemoran eventos de la vida de Buda, expresan devoción a la enseñanza budista o se visitan para recibir los beneficios espirituales que poseen las estupas. En la Argentina las estupas, distribuidas en diversas regiones del país, se han convertido en espacios de devoción y rituales budistas. El capítulo de Catón realiza un recorrido exploratorio por los procesos históricos, rituales y simbólicos de las estupas de Epuyén y Bariloche para analizar esta práctica ritual, sus materialidades y los simbolismos en su contexto local.

La segunda sección gira en torno a las fiestas y los rituales. “La dimensión festiva de lo sagrado” cuenta con cuatro trabajos que pusieron como eje a las fiestas: “Lugaridades oxalufânicas como condições de possibilidades para exusivas experiências festivas em festivais de música eletrônica”, de Cássio Lopes da Cruz Novo; “A festa não é mais a mesma, mas a fé segue igual: notas de campo etnogeografico digital”, de Carliane Sandes; y “La fiesta patronal de Villa Cura Brochero (Córdoba, Argentina)”, de Rodolfo Puglisi.

El capítulo de Cássio Lopes da Cruz Novo trata de un lugar considerado (casi) sagrado de historias espaciales: el festival internacional de música electrónica en la playa de Pratigi (Bahía, Brasil), que atrae a miles de participantes en cada edición. Cássio analiza esta fiesta desde una metodología etnográfica y a través de una pedagogía de encrucijada con la que interpreta sentidos y significados asociados a las formas de organizarla y experimentarla. Su intención busca cruzar acciones normativas con imaginarios subversivos para analizar qué les ocurre a los participantes en este “Universo Paralelo”.

Carliane Sandes nos invita a observar un nuevo formato de fiesta: las celebraciones a través de plataformas digitales por el COVID-19. El caso es el de Santa Sara Kali, patrona del pueblo gitano, en Sainte Marie de La Mer y el Parque Garota de Ipanema el 24 de mayo de 2021. A través de un profuso y novedoso registro etnográfico digital, este capítulo se adentra en un nuevo imaginario geográfico que ha llegado a los espacios religiosos a través de la virtualidad y que congrega a un conjunto particular de devotos físicamente distantes unos de otros.

En la Argentina, Rodolfo Puglisi nos ilustra sobre la fiesta local de un nuevo santo en los altares oficiales de la Iglesia católica: el Cura Brochero (1840-1914), que da su nombre a la Villa anteriormente denominada “del Tránsito”. En este capítulo Rodolfo aborda a través de la “tríada espacial” (santuario, museo y plaza), como figura particular devocional brocheriana, la fiesta que cada 16 de marzo se realiza en este espacio cordobés. Cada lugar de la tríada representa un centro geográfico medular en la dinámica de la feligresía y la comunidad brocheriana constituyendo imaginarios de pertenencia.

La tercera sección, “Espacios más allá de lo sagrado”, agrupa trabajos relacionados con la paranormalidad a través de ovnis, exploradores paranormales y culto a las ánimas. Fabián Flores vuelve al espacio cordobés con su texto “Más allá de lo sagrado. Los santuarios del contactismo ovni en Córdoba”.

El sugestivo título de Fabián Flores, “Más allá de lo sagrado”, remite al proceso de esoterización de un espacio local llamado “Zona del Uritorco” en Capilla del Monte (Córdoba) e ilumina un fenómeno geográfico complejo y multidimensional. Los signos, como las “Huellas del Pajarillo”, dieron un giro a la organización espacial y el turismo local claramente acompañadas por el municipio. El proceso de sacralización de este espacio se inició anteriormente y generó una suerte de santuario del contactismo ovni. Fabián explora estos procesos desde prácticas que tienen un límite difuso entre lo turístico y lo sagrado a través del “giro subjetivo” y el “giro espacial”.

Volviendo al mundo digital, mediante programas en vivo por Facebook, Viviana Fernández y Bárbara Novoa investigan a los “exploradores paranormales” o “urbex paranormales” en el contexto de pandemia. Estos “exploradores” recorren lugares en los que consideran que puede manifestarse el fenómeno paranormal, como los cementerios, para ofrecer a sus seguidores evidencias sobre vida en el “más allá” y la existencia de seres espirituales y mágicos. Resulta sumamente atractivo, en el trabajo de Viviana y Bárbara, cómo las comunidades virtuales tejen relaciones sociales que se aúnan bajo el interrogante de lo que hay más allá de la muerte, ya que sus creencias e imaginarios trascienden fronteras físicas en el territorio virtual.

Esta sección cierra con el trabajo de Luis Bastidas, que se llama “Producción y circulación de imágenes y videos en el culto a las ánimas del purgatorio en Puerto Berrío, Colombia”. Este capítulo analiza el papel de la imagen y el video producidos por creyentes con el objetivo de dar validez al culto a las ánimas del purgatorio en Puerto Berrío (Colombia). Luis busca ir más allá de las prácticas católicas, focalizándose en el papel de la fotografía y, por ende, de la producción y circulación instantánea de imágenes en relación con creencias populares sobre las ánimas y los difuntos. La adopción de tecnologías para la comprobación de prácticas espontáneas y esporádicas en las creencias “populares” modifica la “religión vivida” con evidencias “concretas” como la foto.

La última sección se llama “Trayectorias de santidad y espacialidades”. Este cuarto apartado contiene los trabajos de Mara Bomtempo Reis, “A materialidade do sagrado na construção da santidade de Lôla”, María Andrea Nicoletti, “Trayectorias de santidad: Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá en Junín de los Andes (Neuquén/Argentina)”, y María José Junquera, “Anclajes territoriales en torno a Ceferino Namuncurá. Articulaciones y tensiones entre tres localidades de la Patagonia argentina”. Estos tienen un eje común que es la construcción social de la santidad plasmada en el espacio o los objetos. Este último es el caso de Mara Bomtempo Reis, quien nos presenta a una “santa popular”, Floripes Dornelas de Jesús, o Lôla. Este estudio se centra en la manifestación de lo sagrado en la cultura material, a lo que se suman su hagiografía y su vida virtuosa, elementos fundamentales del catolicismo tradicional. Sus devotos consideran sagrados una serie de objetos que Mara entiende que forman parte del proceso social de construcción de la santidad, y a través de los cuales surgen narrativas que integran la materialidad religiosa en la edificación de la santidad de Lôla.

María Andrea Nicoletti y María José Junquera, por su parte, nos presentan las trayectorias espaciales asociadas a la construcción de la santidad de dos jóvenes beatos salesianos: Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá.

El capítulo comparativo entre Laura y Ceferino de María Andrea se contextualiza en la ciudad de Junín de los Andes, que busca afianzar su perfil turístico desde el turismo religioso. El trabajo parte del concepto de “construcción de la santidad”, prestando especial atención a la iconografía de las imágenes y sus itinerarios biográficos: la vida y muerte de Laura, reconstruida en el ejido municipal juninense alrededor de dos grupos de geosímbolos referidos a su vida y muerte. La de Ceferino estuvo atravesada por el contexto de conquista militar y el largo derrotero de sus restos, que comienza en Roma y termina en el paraje San Ignacio de Junín de los Andes. La autora analiza la dinámica devocional norpatagónica, considerada históricamente “territorio salesiano”, a partir de una red de lugares sagrados entrelazados situados en Junín de los Andes, construidos desde una dialéctica de procesos en el territorio.

Cierra la sección y el libro el capítulo de María José Junquera focalizado en el beato Ceferino Namuncurá y en tres espacios asociados a su figura: San Ignacio (provincia de Neuquén), Chimpay (provincia de Río Negro) y Fortín Mercedes (Provincia de Buenos Aires). María José agrega al análisis un elemento singular que son las relaciones de poder entre distintas agencias (Estado e Iglesia), en las que resulta disruptiva la intervención de la familia Namuncurá. Como bien señala la autora, este proceso no estuvo exento de conflictos y tensiones que posicionan a la figura de Ceferino Namuncurá como un producto turístico patagónico.

En síntesis, este libro nos propone adentrarnos en estas construcciones espaciales que toman a la religión como una variable amplia, heterogénea y abarcadora. Desde la interdisciplina los trabajos proyectan a partir de los casos locales la complejidad de los espacios sagrados, sus itinerarios, trayectorias, imaginarios, paisajes culturales, prácticas religiosas y variadas manifestaciones de las creencias populares y expresiones de fe.

Bibliografía citada

Carballo, C. (coord.) (2009). Cultura, territorios y prácticas religiosas. Prometeo.

Flores, F. y Giop, M. (2017). “Geosímbolos religiosos en el espacio público. El centro de Luján como laboratorio de diversidad religiosa”. Estudios Socioterritoriales, 21, 173-187.

Rosendahl, Z. (2009). “Hierópolis y procesiones: lo sagrado y el espacio”. En Cristina Carballo (coord.). Cultura, territorios y prácticas religiosas. Buenos Aires: Prometeo.



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