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Rituales, peregrinación y devoción en las estupas budistas de la Patagonia

Catón Eduardo Carini

Introducción

Una mirada del budismo frecuente entre el público occidental lo entiende como una religión centrada en la práctica de la meditación y los aspectos filosóficos, despojada de rituales, creencias y devoción. Esta concepción se debe a la influencia que ha tenido el movimiento del budista modernista, surgido en el siglo xix al contacto con la cultura occidental, que procuró presentar al público occidental una religión desmitologizada y alineada con la cosmovisión científica dominante en esta parte del globo (Baumann, 2002). Sin embargo, más allá de esta imagen secularizada, es claro que en Occidente no hay una sola manera de vivir el budismo y, como veremos en este capítulo, una de ellas involucra una serie de materialidades sagradas cuyo carácter numinoso se hace presente a través de determinadas prácticas rituales, fe y creencias religiosas. Nos referimos a la práctica del budismo que tiene como centro convocante a las estupas, monumentos funerarios con forma de domo, originalmente construidos para contener los restos del cuerpo de Buda tras su cremación, que se transformaron en importantes lugares de peregrinación. Con el tiempo, estas edificaciones fueron incluyendo una variada gama de materialidades sagradas, como reliquias de maestros destacados, textos importantes, y objetos pertenecientes al Buda o a sus discípulos, tales como tazones de mendigar o ropas. Actualmente, se edifican a fin de conmemorar eventos de la vida de Buda, celebrar la visita de una figura religiosa, expresar devoción a la enseñanza budista o, simplemente, recibir los beneficios espirituales intrínsecos que se cree que este tipo de arquitectura posee.

Con el arribo de doctrinas y prácticas budistas a Occidente, se difundió la práctica de construir estupas en esta parte del mundo. Las primeras fueron erigidas en Inglaterra (en el año 1980), Austria (1983) y EE. UU. (1985). Actualmente, la estupa más grande fuera de Asia –con unos treinta y tres metros de altura– está emplazada en Benalmádena, España, y fue construida por iniciativa del maestro budista tibetano Lopon Tsechu Rinpoche en el año 2003 (Harvey, 1998). La Argentina también cuenta con estupas distribuidas en diversas regiones del país que se han convertido en espacios en los cuales no pocos argentinos deciden vivir el budismo mediante la devoción, la fe y la performance de un conjunto de rituales relacionados a estos monumentos, motivados por una serie de creencias vinculadas a sus efectos benéficos.

En este trabajo proponemos un recorrido exploratorio por los procesos históricos, rituales y simbólicos vinculados a dos de estas estupas, ubicadas en las localidades de Epuyén y Bariloche, en el sur del territorio argentino, con el objetivo de dar cuenta de este fenómeno en el contexto local.

El texto se organiza en tres partes. A fin de contextualizar la indagación, la primera de ellas reseña los principales rasgos de este tipo de arquitectura budista, incluyendo su origen, estructura y simbolismo. La segunda está dedicada a recuperar la historia de las estupas de la Patagonia argentina para poder así determinar los procesos que dieron origen a tales expresiones de fe en un contexto sociohistórico y espacial novedoso. Finalmente, la tercera parte explora las prácticas rituales, las materialidades y los simbolismos asociados a las mencionadas estupas.

Historia y simbolismo de las estupas

Según la tradición, poco antes de su muerte, el Buda indicó que sus reliquias debían ser colocadas en una estupa (pali “thupa”) o túmulo, en un lugar en el que se cruzaran cuatro caminos. Entonces dijo: “Y quienquiera que ponga flores o perfumes sobre él, o exprese devoción o sienta confianza en su corazón en ese lugar, estará contribuyendo a su bienestar y felicidad” (Harvey, 1998, p. 49). Sus reliquias se repartieron en ocho partes y fueron entregadas a ocho reyes que le habían rendido homenaje en vida y que las depositaron en sendas estupas. Como señalamos, no todas contienen los restos corporales del Buda, ya que pueden ser receptáculos de los de sus discípulos directos o de maestros posteriores destacados. También hay estupas que preservan objetos tales como tazones de mendigar, atuendos religiosos o escrituras budistas importantes[1].

El principal impulsor de este tipo de construcción en la India fue el emperador Ashoka, quien mandó a construir muchas de ellas en el siglo iii a. C., luego de su conversión al budismo. Al tiempo que se multiplicaban, las estupas fueron adquiriendo distintos estilos y formas arquitectónicas, y su diseño fue transformándose desde un simple túmulo de piedras hasta las grandes pagodas y templos de China, Japón y el Sudeste Asiático (Harvey, 1998; Barnes, 1995).

Las estupas constituyen símbolos dominantes que condensan significaciones y acciones rituales (Turner, 1990). Representan el cosmos, compuesto por los “tres mundos”. La base, consistente en una plataforma cuadrada, simboliza la tierra. Sobre ella se eleva el cuerpo central semiesférico que representa la bóveda celeste. Por encima se ubica un pináculo cuadrangular con un sol y una luna que simboliza la divinidad que protege el universo. Al mismo tiempo, la base está asociada simbólicamente a un altar sacrificial, la cúpula, a un huevo cósmico, y el pináculo, a un axis mundi, eje del mundo. Además, las diferentes partes de la estupa hacen referencia a los “cinco elementos cósmicos”: la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter o espacio. Se dice que, si las estatuas de Buda son representaciones de su forma iluminada y los textos son las representaciones de su palabra iluminada, las estupas representan su mente iluminada. En una entrevista que mantuvimos con el maestro del centro budista argentino Dongyuling Gerardo Abboud, él nos explicaba:

Las estupas son grandes monumentos budistas que son muy importantes, que tienen una estructura muy específica de cómo se tienen que construir y están llenos de reliquias, de cosas muy sagradas. Representan en realidad la mente iluminada de los budas, que en realidad es la misma que nuestra mente iluminada. Nuestra naturaleza esencial de nuestra mente, nuestro ser, es la misma que Buda. Al Buda no hay que tomarlo exclusivamente como un ser histórico, sino como ese estado despierto que es innato que somos en esencia nosotros.

Además de los sentidos referidos arriba, las diferentes partes de la estupa también representan el sendero hacia la Iluminación, es decir, las fases que debe atravesar el aspirante para alcanzar el despertar espiritual. Al respecto, Michel Hanono, quien también es un referente del centro Dongyuling, detalla:

Las estupas son monumentos sagrados budistas que […] representan el camino budista desde que una persona se interesa en el crecimiento espiritual hasta el objetivo final, el estado de buda […] en la parte más elevada se puede ver un sol, una luna y una especie de gota que simboliza el estado iluminado (“Un lugar mágico para meditar en medio del paraíso barilochense”, Río Negro, 2020).

En suma, podemos observar que, más allá de su valor arquitectónico y cultural, las estupas son construcciones polisémicas, con significantes estrechamente vinculados a la cosmovisión y a la soteriología budista. Más adelante, veremos que a estas representaciones se suman otras asociadas a la sacralización del espacio y a los beneficios materiales, emocionales y espirituales que las estupas otorgan a quienes les rinden culto.

Las estupas de la Patagonia argentina

Argentina cuenta con varias estupas construidas por iniciativa tanto de devotos particulares como de instituciones budistas formadas en el país en las últimas décadas. En la Provincia de Buenos Aires, el mencionado centro Dongyuling, dirigido por el maestro Gerardo Abboud, construyó dos de ellas, una en la localidad de Tandil (la primera del país) en el año 1997 y otra en Zelaya en el 2009. La organización budista tibetana Kagyu Tekchen Chöling, dirigida por los lamas argentinos Rinchen Kandro y Sangye Dorje, levantó entre los años 2003 y 2016 ocho estupas en su centro de retiros ubicado en San Andrés de Giles. En la provincia de Córdoba, encontramos una estupa en la localidad de Tanti, en el centro Tashigar Sur, perteneciente a la organización budista internacional Comunidad Dzogchen Internacional, la cual fue consagrada en el año 2013 por el maestro tibetano Namkhai Norbu. Además, en la provincia de La Rioja, un devoto budista construyó una estupa en la localidad de Santa Vera Cruz (también inaugurada en el año 2013), motivado por sus viajes a la India y por el impulso que le inculcaron unos monjes tibetanos que conoció en ese país asiático. Finalmente, las dos estupas que aquí nos competen están emplazadas en la Patagonia argentina. La primera, llamada Estupa de la Iluminación, fue terminada en el año 2005 en la localidad de San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro, por el centro Dongyuling, y la segunda, llamada “Estupa de Samantabhadra”, fue construida en el año 2011 en la localidad de Epuyén, provincia de Chubut, por el Centro de Estudios Budistas Samantabhadra, dirigido por el maestro tibetano Geshe Gelek Chodha.

Estupa de la Iluminación con la vista del lago Nahuel Huapi

Foto: Michel Hanono.

La Estupa de la Iluminación está ubicada en un terreno privado –aunque abierto al público– a mitad de camino de la cima del cerro Otto, una montaña que alcanza los 1.405 metros sobre el nivel del mar, situada en la orilla sur del lago Nahuel Huapi y en cuya falda se levanta la ciudad de San Carlos de Bariloche, uno de los destinos turísticos más importantes del país. El practicante de budismo tibetano Michel Hanono se ocupó de su diseño y construcción. Se trata de un argentino nacido en la Ciudad de Buenos Aires, quien se radicó en Bariloche tras estudiar Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. En los años 80, se interesó en el yoga y la meditación trascendental, pero no estaba del todo satisfecho con el camino que proponían estas disciplinas de raigambre oriental. En el año 1986, conoció el budismo por un libro que encontró casualmente en un refugio de montaña y, a partir de allí, se dedicó a organizar las actividades que llevaron a cabo en Bariloche los lamas Drubwang Dorzong Rinpoche y Drugu Choegyal Rinpoche en su primera visita al país, cuando fundaron el centro de budismo tibetano Dongyuling. Decidido a seguir este camino religioso, ese mismo año se fue a la India, de donde regresó en 1988. Desde 1991 es director de la filial del centro Dongyuling de Bariloche, donde imparte cursos de meditación y filosofía budista. Asimismo, organiza las visitas regulares de lamas tibetanos pertenecientes a la escuela de budismo tibetano Drukpa Kagyu, quienes brindan retiros de práctica y enseñanza. Uno de ellos, el maestro Drugu Choegyal Rinpoche, lo impulsó a construir la estupa, tarea que emprendió en el año 2003. En una entrevista que mantuvimos con Michel, relata cómo fue este proceso:

En uno de los viajes a la India, uno de los lamas que habían venido acá en el año 1986 me habló de por qué no construir una estupa acá en Bariloche y, bueno, como soy arquitecto y en la parte constructiva más o menos sabía que me iba a defender… empecé a buscar terrenos, estuve más o menos como tres años tratando de encontrar algún lugar apropiado, con buena vista, buena orientación, que se pueda llegar. Entonces anduve recorriendo todo el cerro Otto porque hay muchos loteos allá arriba, aunque no estén marcados los lotes existen en catastro y bueno… era interesante buscar algo que no sea tan caro […]. Y, una vez que se definió el lugar, se compró el terreno y ahí yo me puse las pilas para construir la estupa bajo las directivas de este mismo lama […]. Los fondos para la construcción provinieron de donaciones, donaciones de mucha gente. También en parte vinieron de las actividades que se desarrollaron en Buenos Aires y Bariloche, se fue juntando y ahí se llegó a construir.

Ceremonia de consagración de la Estupa de Bariloche

Foto: Michel Hanono.

Además de la elección del terreno, la recaudación de los fondos y las obras de albañilería, el proceso de construcción de la estupa incluyó la recolección y la elaboración del relleno. Tras finalizar la construcción de la estupa, en el 2005 fue rellenada y consagrada por el maestro Drukpa Choegon Rinpoche en una ceremonia que duró tres días. Michel relata cuáles son estas materialidades que ocupan el interior de la estupa y algunos de sus significados:

El relleno es, metafóricamente, “semillas de iluminación”, porque hay millones de semillas, toda la parte de abajo contiene bolsas de semillas de todo tipo de cereales, hay vegetales aromáticos, plantas medicinales, reliquias, fotografías, estatuitas, medallas, cosas que la gente llevaba relacionadas al budismo. También están todos los textos del Kagyur y el Tengyur (el Canon Pali en idioma tibetano), todos los textos del dharma budista, y algunas reliquias que trajo el lama que la vino a consagrar. Y también hay miles de tsa tsas […] unos conitos de arcilla que vienen todos labrados, que para fabricarlos se realiza una práctica especial que los practicantes hicimos, llevan mantras y después con un tipo de práctica se sella ese mantra, se sella esa “semilla para la iluminación”.

Unos 170 kilómetros más al sur, en la localidad de Epuyén, provincia de Chubut, encontramos la Estupa de Samantabhadra, que ostenta el doble título de ser la más grande de Argentina (se alza unos 12 metros) y la más austral del mundo. Fue construida por iniciativa de Alejandra Almada, una devota budista de origen mexicano radicada en Epuyén desde hace unos quince años. Alejandra relata los motivos que la llevaron a emprender este proyecto de la siguiente forma:

Surge a nivel arquitectónico por el deseo de hacer felices a los demás y yo, al ser una mujer quizás dura, que trabajó en el medio marítimo mucho tiempo, me era difícil cumplir ese anhelo. Leyendo todas las escrituras de Buda, me encontré con muchas cosas de las que se habla del poder de las estupas, que no radican en sí mismas, sino al poder que le damos al circunvalarla. Lleva a la iluminación, permite que el corazón se abra (“La magia de la Estupa en Epuyén”. El Patagónico, 2017).

La construcción de la Estupa de Epuyén fue financiada con sus propios fondos y asentada en una propiedad familiar. Michel Hanono colaboró en el diseño y la construcción y el Geshe Gelek Chodha –o Geshe La–, un maestro tibetano perteneciente a la organización budista internacional Foundation for the Preservation of the Mahayana Tradition (FPMT) y consejero espiritual del Centro de Estudios Budistas Samantabhadra, es quien brindó el apoyo espiritual para su edificación.

Estupa de Epuyén

Foto: Alejandra Almada.

Ruedas de oración en la Estupa de Epuyén

Foto: Alejandra Almada.

El proceso de creación de esta estupa comenzó en el año 2010, cuando el Geshe Gelek Chodha consagró el lugar donde sería emplazada un año después y designó a algunos de sus discípulos del monasterio de Sera Je para llevar a cabo los rituales y supervisar el proyecto. Posteriormente, diez días antes de la ceremonia principal realizada el 26 de noviembre de 2011, comenzaron los preparativos, que incluyeron la recolección del relleno de la estupa. Para ello, se solicitaron “donativos de flores secas, hierbas medicinales, y juguetes que representen algo valioso para los humanos o representaciones de animales” (“Relleno de la Estupa”. Samantabhadra: la estupa de Epuyén, 2021). Luego, el 21 de noviembre, se consagraron estos objetos en una ceremonia oficiada por lamas tibetanos. A esta jornada le siguieron dos días, del 22 al 23 de noviembre, durante los que se rellenó la estupa con estos objetos consagrados, evento que incluyó la presencia de lamas y devotos budistas locales. Finalmente, el sábado 26 se consagró la estupa, en un evento encabezado por el mencionado maestro tibetano Geshe Gelek Chodha. Durante la mañana se realizó una “bendición larga” y, a partir de las 18 h, la “bendición final”. La indicación para los interesados en asistir a la ceremonia decía:

Traer comida para compartir y/o también: flores, pétalos de flores u ofrendas para la Estupa en forma de incienso, velas, luces o cualquier cosa que sea valiosa para ustedes que puedan ofrecer para la mente iluminada y la paz interior y universal (“Consagración de la Estupa”, Samantabhadra: la estupa de Epuyén, 2021).

Unos años más tarde, en el 2017, Geshe Gelek Chodha indicó que se dispusieran 108 mástiles alrededor de la estupa con banderas de oración para “disminuir el daño de los elementos”. Tras su colocación, se convocó a contribuir de la siguiente forma:

¡Patrociná una bandera! Faltan banderas en la Stupa, necesitamos su apoyo para que siempre ondeen 108 banderas, disminuyendo el daño de los elementos y llevando bendiciones. Se necesita tela, hilo, cable de acero, precintos. ¡Un lugar para todos con la ayuda de todos! (“Stupa de Epuyén, Samantabhadra”, Facebook, 2021).

Performances rituales, eficacia simbólica y sacralización del espacio

Las estupas constituyen centros neurálgicos de la devoción budista a los cuales se peregrina para realizar una serie de performances específicas. La principal de ellas es circunvalar el perímetro de la estupa. El peregrino debe acercarse desde el este y rodearla en el sentido de las agujas del reloj, de forma tal que el monumento siempre quede a su derecha, “imitando el sentido en que las estrellas circundan el firmamento del cielo”. Durante este acto se pueden repetir mantras o plegarias y, en el caso de Epuyén, que tiene ruedas de oración (ver abajo), se pueden impulsar estas para que giren. En algunas ocasiones, los practicantes también pueden colocar banderas de oración, especialmente durante el Losar (el año nuevo tibetano). Cabe señalar que, en la cosmovisión budista, las banderas y las ruedas de oración son plegarias materializadas (Mauss, 1970), es decir, son fórmulas sagradas que adquieren su eficacia simbólica no por la repetición verbal, sino por el movimiento de los mantras escritos en su superficie, movimiento realizado por la acción mecánica del viento o por el impulso de una mano humana. Michel Hanono explica el sentido de las banderas de oración de la siguiente manera: “Forman parte de los lugares sagrados. En esos banderines hay plegarias para beneficiar a todos los seres. Cuando sopla el viento, ese mensaje se difunde en el espacio, llegando a todos” (“Un lugar mágico para meditar en medio del paraíso barilochense”, Río Negro, 2020).

Otras prácticas relacionadas con la estupa son juntar las palmas delante de ellas, inclinar la cabeza o prosternarse en señal de respeto y homenaje, llevar ofrendas de flores, alimentos, bebidas, inciensos, velas, etc. También es posible beneficiarse de sus efectos mediante simples actos de percepción sensorial, los que incluyen la práctica de tocarlas, oír el sonido del viento que sopla alrededor de ellas y contemplarlas. En ocasiones, hay actividades organizadas por los centros budistas en las mismas estupas que construyeron, como es el caso del Centro de Estudios Budistas Samantabhadra, que periódicamente organiza meditaciones guiadas, charlas debate y vigilias en las cuales se circunvala la estupa durante toda la noche. En el caso de la estupa de Bariloche, Michel Hanono explica:

Dongyuling va cada tanto, ahora en invierno no, pero muchas veces se hacen prácticas allá arriba. Hay tres o cuatro momentos en el año donde, si las condiciones climáticas lo permiten, se hacen prácticas ahí, una ganachacra (ceremonia de comensalidad ritual), o la gente va y circunvala y recita mantras o meditan, que es lo que la mayoría de los budistas hacemos en las estupas.

También se puede visitar la estupa como modo de procesar simbólicamente un hecho puntual, como en cierta ocasión en la que un grupo de devotos visitaron la estupa para agradecer haberse recuperado del covid-19. Adentrándonos en el terreno de los efectos benéficos que, según la cosmovisión nativa, las prácticas rituales vinculadas a las estupas propician, el maestro Gerardo Abboud señala:

Las estupas son monumentos que se hacen que influencian de forma positiva, que tienen un montón de factores que realmente de alguna manera van cambiando un poquito las cosas y aparte que atraen a la gente para desarrollar de cierta manera las propias cualidades internas de respeto y fe y convicción.

También en el sitio web del mencionado grupo Kagyu Tekchen Chöling, que, como señalamos, ha construido varias estupas en su centro de retiros de San Andrés de Giles, puede leerse lo siguiente:

Los budistas siempre han sabido, que no importa como luzca exteriormente una stupa, siempre contiene bendiciones increíbles. Sólo verlas es una bendición. Tocarlas es una bendición. Oír o recibir el sonido del viento que sopla alrededor de ellas es una bendición […]. Su simbolismo, su base, simetría, orientación y el contenido, y al mismo tiempo su simpleza de líneas, le otorgan un inmenso poder espiritual para bendecir a los que la ven, la tocan, hacen plegarias ante ella, la recuerdan. Incluso beneficiando con el viento que pasa por ella, tanto a seres humanos, animales, insectos, y otros seres por igual. Las bendiciones de una Stupa, tienen el potencial de sobrepasar las limitaciones del idioma, y generar armonía y sabiduría Iluminada para todo el mundo (“El Mérito y Simbolismo de las Stupas”, Kagyu Tekchen Chöling, 2020). 

La estupa también es un poderoso medio para influir en múltiples aspectos de la realidad que de otra forma estarían por fuera del alcance humano, como puede notarse en esta convocatoria a participar de una “meditación de la luna llena” realizada en la estupa de Epuyén:

El próximo martes 7 de febrero a las 19:00, haz una diferencia. Genera un cambio. Únete a la meditación que realizaremos en la Stupa de la Iluminación durante dos horas. Ver gente y situaciones con apremiantes necesidades alrededor de nosotros y en el mundo es muchas veces abrumador. Nos paralizamos y tensamos cuando no sabemos cómo ayudar o simplemente nos sentimos muy pequeños. Experimenta un cambio cuántico esta luna llena, a través de una Meditación Transformadora, una visualización receptiva que generará un cambio profundo a tu respuesta a una situación en el mundo por la que sientas pasión pero que sientes que no puedes hacer nada para cambiar (“Meditación de la Luna Llena”, Samantabhadra: la estupa de Epuyén, 2021).

En todo caso, es preciso remarcar que una de las acciones más eficaces relacionada con la estupa es el hecho mismo de construirla, o de patrocinar económicamente su construcción. Sobre los méritos específicos de participar en la creación de una estupa, en el mencionado sitio de KTC se asegura:

Construir una stupa es una manera muy poderosa de purificar el karma, los velos y la negatividad, y acumular méritos inconmensurables. De esa manera podremos obtener realizaciones en el sendero hacia la Iluminación, y estaremos capacitados para trabajar perfectamente en liberar a todos los seres, que igualan al espacio, del sufrimiento, guiándolos hacia la felicidad sin par de la Iluminación, que es la última meta de nuestra vida (“El Mérito y Simbolismo de las Stupas”, Kagyu Tekchen Chöling, 2020). 

Por otra parte, las estupas son una de las modalidades de sacralización del espacio que ponen en práctica las organizaciones budistas locales para generar “un polo de paz, felicidad y crecimiento espiritual y temporal a todos los habitantes del país” (“El Mérito y Simbolismo de las Stupas”, Kagyu Tekchen Chöling, 2020). En este sentido, la estupa

es comparable con una planta generadora de electricidad […] desde muy lejos pueden conectar con ella, y así tener un ancla en el espacio, ahora y en tiempos futuros […]. Promueve el orden en la naturaleza y en el cosmos más grande protegiendo de desastres […] promueve la armonía y el balance de equilibrio en el mundo. Magnificadas muchas veces por las reliquias que están selladas dentro de ellas, su habilidad para atenuar las fuerzas del caos y la negatividad, puede pacificar las energías del cuerpo y la mente, elevar la conciencia y revertir desastres universales (“Estupa: Símbolo Sagrado de Iluminación”, Grupo Kum Nye Argentina, 2021).

Según relata Michel Hanono, el lugar donde se construye una estupa debe cumplir con ciertos requisitos: “Hay ciertas condiciones de geolocalización. No necesariamente debe ser un lugar alto, pero sí un espacio atractivo, donde haya sol y una buena vista que transmita alegría, calma y buena energía” (“Un lugar mágico para meditar en medio del paraíso barilochense”, Río Negro, 2020). Cabe señalar que, aunque ambas estupas, la de Epuyén y la de Bariloche, están construidas en terrenos privados, se encuentran abiertas al público para que más gente pueda acercarse a ellas. En este sentido, Hanono remarca: “Me siento feliz porque el objetivo se cumplió y funciona. Cuanta más gente pase por ahí, más beneficio. Ya pasaron 16 años y cada vez circula más gente. Es como un manantial que la gente busca para saciarse” (“Un lugar mágico para meditar en medio del paraíso barilochense”, Río Negro, 2020). En el mismo sentido, Alejandra Almada señala:

Hoy en día vemos a mucha gente que viene. A uno se le llena el corazón de lágrimas cuando ve a la gente en su relación con la Estupa. Este lugar está abierto todo el año, a cualquier hora, esto lo queremos mantener mientras no suceda nada malo. Aunque nunca encontramos a alguien haciendo algo indebido, es como que el lugar en sí mismo ha cobrado lo sagrado que tiene la Estupa (“La magia de la Estupa en Epuyén”. El Patagónico, 2017).

A su vez, el espacio sagrado donde se emplaza la estupa es pensado como un lugar que trasciende el budismo, ya que ella convoca a personas de todas las religiones y no es preciso realizar prácticas religiosas o budistas para visitarla, como explica Hanono:

Hay mucha gente que sube para visitar, para tomarse unos mates, para estar en silencio, para rezar, o sea, se ha convertido en un lugar de peregrinaje no necesariamente budista, porque no hay tantos budistas en Bariloche, pero todos los días sube mucha gente […]. Yo creo que reconocen un lugar espiritual, con energía espiritual, por eso van. Un lugar energético muy positivo, que tiene “buena onda”, por eso se acercan. Porque te podés ir a cualquier lugar del cerro Otto a tomar unos mates, no necesariamente ahí.

Por sobre todo, y más allá de ser un espacio de libre acceso para cualquier persona que desee visitarla sean sus motivaciones religiosas o no, una estupa constituye un lugar sagrado con sus reglas, sus prescripciones y sus interdicciones. A las ya mencionadas indicaciones en relación con la forma de acercarse y rodear la estupa, llevar ofrendas, meditar, etc., podemos agregar algunas sugerencias como las que figuran en el sitio web del CEBS:

[Concurrir a la estupa] trae a tu mente pensamientos positivos de alegría, amor, compasión, generosidad o bondad. Es un lugar sagrado, vive el momento presente, hazlo especial. Por favor no fumes ya que puedes causar un incendio. Puedes tomar fotos, circunvalar la Estupa, meditar y dejar tu energía positiva (“Cómo venir a la Estupa”, Samantabhadra: la estupa de Epuyén, 2021).

Asimismo, puede observarse un proceso de patrimonialización alrededor de las estupas, ya que tanto la de Bariloche como la de Epuyén figuran en los mapas turísticos de la localidad y son promovidas como atracciones por agencias y sitios web para viajeros. Hay excursiones a pie, en bicicleta, a caballo o en ómnibus que la utilizan como una de sus paradas. Incluso aparecen en sitios web oficiales, como en el del gobierno de la provincia de Chubut.

Reflexiones finales

Las estupas del sur argentino se han establecido como locus de destino dentro de los itinerarios sagrados, ocupando un lugar dentro de la imaginación geográfica de las localidades de Bariloche y Epuyén. Si bien son visitadas en ocasiones especiales por los miembros de las instituciones que las construyeron, su público cotidiano está más ligado al turismo secular y espiritual que trasciende la identificación exclusiva con el budismo. Las estupas ilustran las nuevas modalidades de articulación entre territorio y religión en el país, sacralizando espacios naturales de carácter privado, periurbanos, previamente despoblados de presencia humana, los cuales son transformados en lugares públicos abiertos a todo el mundo. Este emplazamiento, sumado a su aceptación como destino turístico y el reconocimiento oficial que tienen por parte de organismos gubernamentales, nos indica la relativa legitimidad del budismo en el espacio público. En este sentido, podemos pensar la construcción de estupas como una estrategia de visibilización del budismo a partir de dispositivos religiosos con impronta espacial, establecidos por la agencia de individuos y pequeñas agrupaciones budistas mediante un proceso activo que busca multiplicar los centros de sacralidad de esta religión.

Las estupas son ejemplos paradigmáticos para pensar la materialidad del hecho religioso. Al igual que los rosarios budistas (malas), los almohadones de meditación, las estatuas de Buda y las banderas de oración, constituyen evidencias de la experiencia de lo sagrado. Su planificación, construcción, relleno y consagración son prácticas espirituales en sí mismas, lo que testimonia el lugar central de la dimensión material como mediadora y productora de lo sagrado. Como hemos visto en este trabajo, ya sea que el visitante a una estupa sea un budista comprometido o un turista espiritual, la actividad principal relacionada a ellas es la performance de ciertas acciones corporales, tales como el hecho de circunvalarla, juntar las palmas en señal de veneración, hacer girar las ruedas de oración, prosternarse, recitar mantras y meditar. El hecho mismo de trasladarse a la estupa es un acto ritual que involucra la corporalidad, ya que implica necesariamente “un cuerpo que se desplaza, que migra, que se mueve, que se ritualiza” (Flores, 2018, p. 22). Aunque no es el eje central de las actividades asociadas a las estupas, la práctica de llevar ofrendas está presente como modo de manifestar agradecimiento, devoción o el deseo de recibir sus influencias benéficas. En el caso de los turistas seculares, donde la estupa es un destino atrayente asociado al exotismo oriental, las prácticas relacionadas a la estupa previamente referidas pueden diluirse y limitarse a visitarla y tomar unos mates mientras se disfruta de la belleza del paisaje circundante.

Para finalizar, tras el recorrido realizado, podemos decir que, al menos para algunas personas, el camino religioso que propone el budismo puede materializarse en la forma de un sendero de montaña que lleva a una estupa. Y la práctica del buscador, más allá de la meditación y el estudio de la enseñanza del Buda, también puede ser experimentada al circunvalar una estupa con veneración y fe en su poder sagrado.

Bibliografía

Barnes, G. (1995). “An Introduction to Buddhist Archaeology”. World Archaeology, 27 (2), 165-182.

Baumann, M. (2002). “Protective Amulets and Awareness Techniques, or How to Make Sense of Buddhism in the West”. En C. S. Prebish y M. Baumann (eds.). Westward Dharma: Buddhism Beyond Asia. University of California Press.

Flores, F. (2018). “Lo religioso y el espacio. Apuntes desde la Geografía”. En A. N. Cloclet da Silva y R. di Stefano (eds.). História das religiões em perspectiva: desafios conceituais, diálogos interdisciplinares e questões metodológicas (pp. 1-20). Prisma.

Harvey, P. (1998). El budismo. Cambridge University Press.

Mauss, M. (1970). Lo sagrado y lo profano – Obras i. Barral Editores.

Turner, V. (1990). La selva de los símbolos. Siglo xxi Editores.

Fuentes

“Un lugar mágico para meditar en medio del paraíso barilochense” (22/08/2020). Río Negro. Recuperado de bit.ly/3Mn5Irp.

“La magia de la Estupa en Epuyén” (22/01/2017). El Patagónico. Recuperado de bit.ly/3Mrw6Ag.

“Consagración de la Estupa”. Samantabhadra: la estupa de Epuyén. Recuperado el 22/02/2021 de bit.ly/3KaEfYe.

“Cómo venir a la Estupa”. Samantabhadra: la estupa de Epuyén. Recuperado el 22/02/2021 de bit.ly/3Ox0FX9.

“Meditación de la Luna Llena”. Samantabhadra: la estupa de Epuyén. Recuperado el 22/02/2021 en bit.ly/3v8u5Du.

“Relleno de la Estupa”. Samantabhadra: la estupa de Epuyén. Recuperado el 22/02/2021 en bit.ly/37xN1mc.

“El Mérito y Simbolismo de las Stupas”. Kagyu Tekchen Chöling. Recuperado el 25/02/2020 de http://www.kagyuargentina.org/prod/sp/Stupas.php.

“Estupa: Símbolo Sagrado de Iluminación”. Grupo Kum Nye Argentina. Recuperado el 17/02/2021 de https://www.kumnyeyoga.com.ar/estupa

“Stupa de Epuyén, Samantabhadra”. Facebook. Recuperado el 30/02/2021 de bit.ly/3rO0s8p.


  1. Más adelante, profundizaremos a partir del caso argentino en la variedad y el simbolismo que puede presentar el relleno de las estupas.


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