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5 Una Jerusalén neoliberal

5.1. El turismo como actividad privilegiada: las poblaciones como blanco de gobierno

En esta oportunidad destacaré la consistencia entre la visión y los objetivos propuestos en la dimensión económica de la racionalidad política estudiada a partir de una exploración de enunciados que surgen de fuentes secundarias, entrevistas o declaraciones de Barkat hechas a medios periodísticos. Luego, me centraré en cómo la “anticipación” de estos anuncios fue respaldada en transcripciones taquigráficas de sesiones conjuntas entre el Ejecutivo nacional y el municipal, donde se oficializaron y dieron a conocer programas de apoyo e incentivo económicos para las industrias identificadas como clusters.

Para ello me adentraré en el turismo, la industria hi-tech y emprendimientos de biotecnología como actividades privilegiadas en el programa de gobierno observado. En suma, me referiré al protagonismo de la Jerusalem Development Authority (JDA), a la promulgación del Plan Marom de 2011, y a la formulación del Plan Jerusalén 2020, como cristalizaciones de apoyos mutuos entre jerarquías institucionales de gobierno que plasmaron la semántica y la perspectiva del planeamiento estratégico en la irrupción de un arte de gobierno neoliberal para Jerusalén, una novedad histórica.

Durante el período, la Municipalidad realizó una evaluación estadística permanente respecto a las industrias consideradas estratégicas, destacándose entre ellas, el turismo. En 2010, consistente con el principio de identificar, clasificar y apuntar a industrias específicas en términos de clusters, Barkat sostuvo lo siguiente en una entrevista:

“Queremos aumentar el turismo a 10 millones por año de los 2 millones actuales al año, lo que puede significar más de 100.000 nuevos empleos. Es una meta de 10 años. Y paralelamente, tenemos que … aumentar la demanda dramáticamente … expandiendo la cultura. Hemos demostrado [que]… hay un gran potencial para las inversiones. Como ejemplo, más personas visitaron la Ciudad Vieja de Jerusalén [durante el] Festival de la Luz de verano que durante cualquier otro momento desde 1967; Estos eventos fueron más grandes y mejores que nunca, lo que atrajo la atención internacional.

[Para el verano de 2010] vamos a empezar a mirar el mercado internacional. También estamos trabajando en infraestructura, transporte público, y eso está en progreso. Por último, pero no por ello menos importante, estamos trabajando en el desarrollo de la industria hotelera, que tiene que crecer dramáticamente, y traer una serie de franquicias a la ciudad para que podamos tratar con un mayor número de visitantes. Entonces, por supuesto, tenemos que comercializar Jerusalén de una manera diferente; el mundo no quiere escuchar acerca de los problemas y los conflictos.”[1]

Esta perspectiva se sostuvo a lo largo de su gestión. Ya a fines de su primer mandato se destacan declaraciones similares que enfatizaban el lugar privilegiado del turismo en su programa de desarrollo económico. Asimismo, citas como la siguiente, de una entrevista de 2012, permiten entrever la promoción de eventos culturales específicos susceptibles de presentarse como señales de cosmopolitanismo, normalidad, de integración cultural a una escenario global en el cual se celebra, en el espacio público, competencias deportivas en un clima seguro. Imágenes disonantes con una ciudad en conflicto o disputada (Pullan, 2011; Hills, 2009):

“El primer motor económico es el turismo. Jerusalén es una marca que a más de tres mil quinientos millones de personas en el mundo les gustaría visitar y disfrutar al menos una vez en la vida. Estamos integrando cultura y turismo, creando ideas interesantes como la maratón. Lo hicimos el año pasado y estamos teniendo otro, con más de 10.000 personas, el 16 de marzo.

Estoy corriendo la media maratón y te invito a unirte. Entonces tenemos la temporada de la cultura. Luego tenemos un “Festival de la Luz” en la Ciudad Vieja, el “Festival de la Noche” en la Ciudad Vieja, “Balabasta” en Mahane Yehuda, la ópera…Hemos creado el nuevo edificio Mazi Theatre, el edificio Headset para la cultura al lado del Teatro Jerusalem, una gran inversión para crear más cultura al lado de Gerard Behar, 15.000 metros cuadrados (en el centro de la ciudad). Estamos invirtiendo en expandir el Estadio Teddy (en Malja) a 31.000 asientos para los juegos de Maccabiah en el verano de 2013. (Al lado del Estadio Teddy) estamos construyendo la sala Heijal Hapayis para baloncesto, para 20 veces al año y para otros 100 eventos al año. Es una sala con 11.000 asientos y un techo.

Todos estos eventos e infraestructura son para permitir la expansión de negocios en línea con la visión de llevar a más y más personas a la ciudad de Jerusalén. Estamos triplicando las inversiones en cultura. Este verano, tuvimos el triple de eventos que tuvimos hace tres veranos. Y [el ciclo] se alimenta a sí mismo. En la antigua estación de tren, ¿has oído hablar de Ir Hakeraj, la Ciudad de Hielo? Para eso esperamos otras 300.000 personas.”[2]

La relación entre viabilidad de un modo de acumulación y contexto político etno-nacional devino en eje de este arte de gobierno. El gasto público asumió una dirección: erigir y expandir la infraestructura de servicios, condición indispensable para la actividad e inversión privadas. La prosperidad propugnada para la industria local sería asequible si el capital extranjero reconocía su valor: aquello que semánticamente “hay que vender diferente”, la ciudad, “requiere” una transformación en su gobierno. Si el conflicto “es malo para los negocios”, la economización de lo político supone un abordaje gubernamental que reconozca a la población en su diversidad: una multiplicidad de actores que habrán de guiarse normativamente por nociones eminentemente económicas en sus distintos ámbitos de vida (Brown, 2015).

La variable permanencia vuelve inteligible el tratamiento diferencial de dos poblaciones –el problema de la circulación de las series– a gobernar: ciudadanos y residentes, y también, turistas. Sobre este último grupo, puede decirse que su atracción a la ciudad fue análoga respecto a la de capitales, acorde a una misma clave: el activo fundamental de Jerusalén es su excepcional patrimonio histórico. Una Jerusalén próspera, inserta en el mundo, reconocida por el mercado y en función de los indicadores “correctos”, sería una ciudad tranquila y repleta de sitios maravillosos que conocer en razón de su historia. Por eso, Jerusalén puede volverse una marca; una más antigua que el Estado. Para cosechar los frutos de tales rasgos, estos debían expandirse, exacerbarse, magnificarse: los medios para hacerlo fueron instituidos por el Estado a partir de planes de incentivos para la población local.

La demografía de la ciudad es tradicionalmente contemplada en Israel respecto al horizonte estético político que se promueve: uno de mayoría etno-nacional judía, presupuesto indefectible de un balance capaz de asegurar la supervivencia del Estado a partir de la hegemonía que sus partidos políticos logren en el concurso democrático. Barkat cifró esta representación de un modo original, que recuerda al de la semántica de la sustentabilidad, noción de raigambre eminentemente neoliberal (Centner, 2009; Lemke, 2002).

La cristalización de la expectativa de la primacía demográfica judía demanda relegar a la población palestina a la residencia permanente: a su no integración plena a la comunidad política. Un factor original en la racionalidad de Barkat es el del equilibrio deseado entre estos dos grupos como meta alejada de contextos de crisis en los que no sólo no surjan protestas, manifestaciones u oleadas de violencia como las que propició el Operativo Margen Protector en 2014, sino que se erosione la demanda de soberanía de los palestinos jerosolimitanos. En una entrevista de 2009, durante su primer año de gobierno, Barkat explicitó su mirada sobre el status político de la ciudad conforme a la economía política que estoy desentrañando:

“- FP: En la hoja de ruta para la paz de 2003, se dice que una de las obligaciones de Israel es construir y reabrir las instituciones palestinas en Jerusalén Esta. ¿Tienes algún plan para eso? ¿Es eso una preocupación?

– NB: ¿A qué tipo de instituciones te refieres?

– FP: Creo que en la hoja de ruta se refiere a una cámara de comercio palestina y otras instituciones cerradas y cerradas en Israel.

– NB: Bueno, cuando lleguemos a esa fase, vamos a discutirlo. Pero ahora mismo, en Jerusalén, estamos desarrollando nuestra economía, nuestros servicios a diferentes residentes. Mi primera carta es ayudar a mis residentes y ayudar a los turistas y abrir Jerusalén al mundo. Tenemos todo tipo de embajadas en Jerusalén —no embajadas, consulados— y las que queremos traer a Jerusalén que aún no están aquí. Así que asumimos que cuando haya paz, cuando llegue, seremos amigos con todos nuestros aliados. Así que lo dejaremos para el momento adecuado y [para] las negociaciones. Jerusalén siempre permanecerá unida. Y Jerusalén da la bienvenida a los amigos para disfrutar de Jerusalén.”[3]

La modificación de las condiciones de vida en Jerusalén Este en virtud de la creación de puestos de empleo que fuesen consecuencia del turismo, representa una técnica para afianzar la legitimidad de la estatalidad israelí entre los palestinos sin edificar, para ello, un espacio necesariamente equitativo en términos cívico-políticos. Según Barkat, una forma de vida colectiva semejante consolidaría la presencia institucional estatal a partir de un apaciguamiento, aunque sea parcial y limitado, de la tensión etno-nacional, sin garantizar condiciones mínimas de ciudadanía, sino una ordenada “cohabitación” urbana.

La radicación de población judía secular y la integración controlada de la árabe, interpeladas por los mismos incentivos, eran los insumos necesarios en torno a las actividades económicas a explotar. La relación entre una proporción demográfica deseable y la consagración de un orden social eminentemente marcado por la dimensión etno-nacional, fue también expresada en discursos como el que Barkat pronunció el 1° de agosto de 2010, en The Jerusalem Center for Public Affairs:

“Jerusalén tiene una población de 800.000 personas en la actualidad, que crecerá a un millón de personas dentro de veinte años. El índice de población actual es un tercio de musulmanes, dos tercios de judíos y dos por ciento de cristianos. En los próximos veinte años, anticipamos la necesidad de 50.000 apartamentos, un tercio para la población árabe y dos tercios para la población judía. La visión que tengo para la ciudad es devolver a Jerusalén el papel que desempeñó hace dos y tres mil años como centro mundial, un destino para peregrinos y creyentes en todo el mundo. Me encuentro con gente en mis viajes que dicen disculpándose porque aún no han estado en Jerusalén, que es un lugar que les gustaría visitar al menos una vez en la vida. Nuestra visión es desarrollar Jerusalén para que pueda cumplir ese rol: desarrollar el turismo, ser un centro cultural y explotar el potencial espiritual de la Ciudad Santa. Mi objetivo es llegar a diez millones de turistas al año dentro de una década.”[4]

La distinción entre necesidades habitacionales para la población residente y la visitante da cuenta de un juego de circulación de series de actores locales e internacionales cuyas representaciones deberían comulgar como condición de arribo a esa Jerusalén abierta. La ciudad habría de ser tanto un sitio agradable de visitar como para vivir. En ella, judíos y árabes jerosolimitanos hallarán un mismo ámbito de vida y convivirán admitiendo una única autoridad estatal que no promueve la equidad cívica sino el gobierno de un balance demográfico. No se trata de un horizonte democrático (Plot, 2018), sino uno que promueve la semántica de la igualdad obstruyendo la posibilidad de la parte más excluida de la población de “aparecer” cual parte reconocida por la comunidad política. Al vaciamiento de tipo neoliberal de los contenidos políticos que observo en esta forma de vida colectiva, según he señalado con Brown (2015), agrego que con Rancière (1996), podría señalarse un segundo tipo de vaciamiento: la entronización de una desigualdad fundamental conforme a la dimensión etno-nacional que inscribe y acota al ethnos y no al demos, la posibilidad de apariencia del “pueblo”.

La vocación de mantener Jerusalén bajo soberanía israelí reconoce que debe contemplar los intereses y necesidades de su multiplicidad. El gobierno de la diversidad demanda eficacia para hacer sustentable en el tiempo dicho orden social y régimen político: los rasgos que asumirán en el futuro dependen de la intervención política contemporánea, para evitar tendencias negativas conducentes a escenarios indeseables. Por eso, el turismo, como actividad económica capaz de potenciarse, ofrece un ámbito de actividad en el cual pueden realizarse evaluaciones semejantes a las proporciones demográficas proyectadas: se puso, en miras al futuro, la conducta de actores como blanco de acción, y su modulación, como efecto propugnado en torno a asegurar esta vocación de ejercicio del poder. En el discurso anterior, Barkat agregó:

“Si bien Jerusalén alberga poco más de dos millones de turistas al año, mi objetivo es llegar a diez millones dentro de una década. París, Londres, Roma y Nueva York tienen más de 40 millones de turistas al año. Al aumentar el número de turistas que visitan la ciudad, ganaremos en varios frentes. Primero, ganaremos diez millones de embajadores. Las personas que visitan las excavaciones de la Ciudad de David o los túneles del Muro Occidental [el Muro de los Lamentos], o que viajan a los lugares sagrados, ya sean cristianos, musulmanes o judíos, si vienen con la mente abierta, entenderán el poder de la ciudad de Jerusalén. Muchas personas tienen la Biblia en sus hogares, donde se menciona a Jerusalén muchas veces. Diez millones de turistas al año equivalen a 140.000 empleos nuevos para la ciudad, y esto es relevante tanto para la población judía como para la árabe. Es una de las maneras de sacar a Jerusalén de su pobreza. Es un incentivo económico que puede unir a muchas personas en torno a una visión común.”[5]

Es notable que pretenda constituirse a los turistas como embajadores de un proyecto de cohabitación y como clientes fidelizados de una marca, y que ambos rasgos sean coincidentes. La ciudad abierta y apaciguada a partir de incentivos mercantiles en expansión, supone la armonización de intereses entre grupos diversos; no una integración al ámbito de la deliberación y participación política, sino una reducción de esos ámbitos para los sectores ya insertos en ellos, y una merma de las posibilidades de incorporarse a ellos para quienes quedan por fuera.

5.2. La Jerusalem Development Authority y el Plan Marom

El Estado nacional y el municipal acordaron, a través de la Jerusalem Development Authority (de ahora en más, JDA), un organismo compuesto por autoridades de ambas jurisdicciones y con una comitiva propia, generar una serie de instrumentos técnicos que beneficiarían industrias estratégicas en Jerusalén. El turismo, por supuesto, se hallaba entre ellas. Si bien la JDA preexistía al gobierno de Barkat, durante su mandato se amplió enormemente su ámbito de acción e injerencia a partir de su participación en la promoción de las actividades agrupadas en los clusters distinguidos junto a Porter, Florida y Bloomberg.

Desde 2009, la JDA se volvió la institución en la que se plasmaron oficialmente presupuestos, reglamentos y objetivos establecidos para promocionar los “clusters” identificados en el esquema de planeamiento estratégico que caracterizó el programa de la Jerusalén abierta. A la JDA se le encomendó el “desarrollo” de la ciudad y fue el ámbito de elaboración del Plan Marom. Consideraré la creación de partidas presupuestarias específicas para cada industria, de normativas para la expansión de habitaciones y ampliación de hoteles, de apertura de comercios, de incentivos fiscales para la radicación de emprendimientos “startup” del sector hi-tech y la contratación de estudiantes, como técnicas de una tecnología más amplia. Antes de eso, cerremos el círculo entre la experiencia personal de Barkat como emprendedor y el rol de individuos en la circulación de ideas de desarrollo reparando en una entrevista de 2013, año en que fue reelegido como alcalde, y dijo:

“Los críticos también dicen que gran parte del presupuesto de la ciudad se invierte en eventos culturales, en lugar de financiar necesidades más esenciales.

Superamos a Tel Aviv y Haifa en turismo interno. Más turistas van a Jerusalén hoy que a Tel Aviv y Haifa. Eso es porque estamos invirtiendo en mejorar la marca, la experiencia de venir a Jerusalén. La industria hotelera pasó de 40 a 70 por ciento de ocupación, más. Desde 10.000 habitaciones de hotel, tenemos 5,000 habitaciones de hotel nuevas en trámite que han solicitado subvenciones del gobierno. No lo habrían hecho si no hubiéramos cambiado el nombre de la marca o si hubiéramos mejorado la calidad de la experiencia de venir a Jerusalén. Y lo haces a través de posicionamiento estratégico y eventos.

Considérelo como una inversión y creando un impulso positivo para la ciudad que mejore la calidad de vida, el turismo, nuestra industria hotelera y nuestra cultura. Ahora hay un mercado y, de repente, los jóvenes estudiantes, que en el pasado no podían encontrar trabajo o clientes [para un nuevo negocio], ahora ven que Jerusalén desarrolla oportunidades. Soy un empresario, ahora un empresario público. Y veo mi papel como el desarrollo de la ciudad a su potencial. Lo haces a través de la marca y la inversión.

Mucha gente no entiende que existe una correlación directa entre la creación de empleo y la cultura y el turismo. Estamos trabajando de acuerdo con el modelo del profesor Michael Porter para desarrollar ventajas competitivas. Jerusalén tiene un enorme potencial y ventaja en la creación de cultura al lado de la religión, somos la Ciudad Santa, y cuando creamos estos eventos, de repente, Jerusalén es un imán.

Y no fue así en el pasado. Las personas que no entienden la estrategia no entienden lo que estamos haciendo. Tienes que entender la orientación comercial, y tienes que ser una persona de Jerusalén para entender realmente ese potencial. Ahora los residentes de Jerusalén están muy contentos con las tendencias en Jerusalén. Encueste a la gente y encontrará que está muy contenta con el cambio que ha tenido la ciudad. Y las personas que no son de aquí no entienden eso. Critican lo positivo, en lugar de aplaudir y dicen: “¿Cómo puedo hacer más de eso?” Por cierto, los presupuestos son prácticamente insignificantes en relación con los resultados: tenemos un gran efecto sobre nuestras inversiones. Gran apalancamiento.”[6]

Aquí, la eficacia del gobierno es medible a partir de la cuantificación de las representaciones de los gobernados. De darse dicha correlación, el “éxito” económico podría traducirse en percepciones positivas susceptibles de ser rastreadas y representadas numéricamente. Esta práctica entraña un rasgo eminentemente neoliberal, pues construye un indicador a la manera de un benchmark que pondere la legitimidad del alcalde y del Estado de Israel (Brown, 2015). No se trata de un modo de “apropiación de la palabra”, sino de su cuantificación como señal de consentimiento entre los habitantes de la ciudad, producido por prácticas “virtuosas” de gobierno de las que el propio Barkat sería responsable.

Jerusalén compite con otras ciudades israelíes en este rubro[7], a la vez que posee aquella especificidad que la liga a lo teológico-político de manera prácticamente excepcional: no sólo esto forma parte de aquel atractivo transpolable a lo económico, sino, fuente de capitales simbólicos y culturales sumamente preciados por sus grupos religiosos y etno-nacionales, y políticos, en razón de este último criterio de identidad. Efecto de la bonanza económica, citas como ésta revelan la vocación de conformar una comunidad política en la que la parte que no tiene parte –no plenamente incluida– “consiente” con la autoridad política oficial de aquel grupo que sí forma parte del demos. Es la disolución común de un demos identificable por los grupos etno-nacionales que habitan Jerusalén en condiciones ciudadanas diferentes, lo que desde la esfera gubernamental se abordó para gestionar la cuestión pública desde intereses comunes –que demandan gestión y policía– que no son políticos sino económicos.

Pertinente a esta racionalidad es la presunción de que la política desaparecería o quedaría restringida a un tipo de planeamiento desde arriba: la impresión de múltiples direccionalidades sobre la huella de los sujetos y el calado de figuras estéticamente compatibles con el horizonte político propugnado. Se produce una especie de “borradura” de la base sobre la que se montan desigualdades políticas y económicas, teniendo en cuenta que las segundas están fuertemente ancladas en las primeras. A partir de Foucault y especialmente de Brown, noto cómo los elementos culturales subyacentes a la distinción entre grupos etno-nacionales con desigual grado de pertenencia a la comunidad política, diluyen su preeminencia en favor de aquellos vinculados a la segmentación socioeconómica. Sin embargo, el modo en que esto ocurre tendería a ocultar la asociación indefectible entre ambas dimensiones, como si no estuviesen interrelacionadas o montada una sobre la otra.

En otras palabras, desde una perspectiva fenomenológica de la democracia, la consagración de la dimensión de identificación económica por encima de la política supone una forma de constitución de subjetividades que propugnaría una desvaloración, por parte de los sujetos, de sus derechos, facultades y obligaciones como ciudadanos. Las políticas del benchmarking, mejores prácticas y el ejercicio gubernamental en cuestión, promueven la reducción de la actividad cívico-política a refrendar la alternancia de proyectos ideológico-partidarios en elecciones, mostrando como ventajosamente aproblemática la división inmanente a la sociedad. El conflicto político cesaría, así, de constituir las identidades políticas de sujetos referenciados en proyectos diversos, por tanto, dejaría de ser percibido como tal: en cambio, una comunidad de emprendedores espera hallar en su gobernante a un eficaz administrador de las condiciones de crecimiento y promoción profesional individual. Éste carácter, concebido cual denominador común para el gobierno de la diversidad etno-nacional, impera en la interpelación de Barkat a sus constituents. Cabe entonces plantear la pregunta acerca de la calidad y extensión del espacio de aparición del público en el escenario que ofrece la polis jerosolimitana abierta.

5.3. Las reuniones de gabinete durante el Día de Jerusalén: instancias de oficialización de la complementariedad de dos racionalidades sobre Jerusalén

Partiendo de una racionalidad política específica, trazado un programa de gobierno para materializar y cristalizar sus aspiraciones en el ámbito de lo real, se instituyeron los mecanismos tendientes a traducir la racionalidad en tecnologías de gobierno. El Plan Marom fue realizado a partir de diagnósticos producidos por relevamientos del Jerusalem Institute for Policy Research, think-tank que se presenta como independiente y co-fundado simbólicamente por el histórico alcalde de la Jerusalén “unificada”, Teddy Kollek.

Dicho despliegue de poder gubernamental se destaca como un manejo presuntamente eficiente de los recursos fiscales: en el plan económico, apunta a generar coparticipaciones virtuosas entre la Municipalidad y el sector privado. Además, tales cooperaciones entrañan la ventaja de potenciar las condiciones para que el círculo devenga virtuoso: una inversión pública que se presenta como moderada alienta la sedimentación de la marca de Jerusalén en forma inédita. En este esquema de ejercicio del poder político, el Estado guía al capital, le presenta el terreno fértil donde invertir, produciéndose un doble agenciamiento (Centner, 2009; Veltmeyer et al. 1997). Por un lado, se “beneficia” a los poseedores de capital privado disponible a invertir, por otro, la Municipalidad “obtiene” una asistencia indispensable en la praxis del emprendedor e inversor privado para cumplir los objetivos propuestos. Dicha cooperación no sólo “evidencia” el éxito del programa: deviene un estímulo para promover futuras inversiones y relaciones de cooperación. Veamos un ejemplo:

“Sí, por ejemplo, muchos de estos eventos son realizados por la Compañía Ariel[8]. Finalmente, el capital que pone la ciudad es una quinta, cuarta o décima parte del presupuesto real desarrollado. La ‘Fórmula Uno’ [que tuvo lugar en junio] tuvo más de 50 millones de shekels de presupuesto, [pero] sólo 2.5 millones provinieron del presupuesto municipal. No para operaciones, sino para comprar las barreras físicas que podemos reutilizar en el futuro. Por lo tanto, es un apalancamiento no solo para la Fórmula sino también para eventos futuros.

Entonces, lo que obtuvimos fue un evento de 280.000 personas; imágenes de valor incalculable que comercializan a Jerusalén de una manera que mucha gente no esperaba: ver un automóvil de Fórmula 1 junto a las paredes de la Ciudad Vieja es la mejor manera de comercializar Jerusalén en el mundo global. Tenías decenas de millones de personas que vieron ese evento, si no más. Este es el segundo deporte más importante del mundo, después del fútbol.

¿Cuánto vale esta imagen? Es la mejor marca que Jerusalén podría tener, para las personas que aman los autos. Fue uno de los eventos más grandes que han ocurrido en Israel. Ver a 280.000 personas en dos días que vienen a Jerusalén, felices, pasando tiempo en la ciudad, es una gran inversión en el futuro de la ciudad.”[9]

Para entender mejor esto, permítanme ilustrar la relevancia que tuvo para mi análisis el acceso a la siguiente fuente. La Secretaría de Anuncios de la Oficina del Primer Ministro provee transcripciones taquigráficas de las memorias oficiales sobre reuniones de gabinete. Me centraré en aquellas correspondientes a la conmemoración del Día de Jerusalén, feriado nacional de creación reciente que conmemora la “unificación” de la ciudad, consumada a partir de 1967. Estos eventos, que transcurren en sitios emblemáticos de la ciudad, y que por lo general poseen algún grado de relevancia turística, involucran la participación del primer ministro, su gabinete, posibles autoridades menores a cargo de carteras específicas que estén presentes por anuncios de coyuntura y, también, al alcalde de Jerusalén.

En la sesión del 29 de mayo de 2011[10], dos años antes del evento comentado en la cita anterior, la Municipalidad y el gobierno nacional llegaron a un acuerdo basado en las pautas del modelo de planeamiento estratégico analizado. De este compromiso surgirían programas específicos ejecutados a través de la JDA para favorecer las expectativas y actividades del sector privado. Esa sesión sirvió para que Barkat informara a los ministros del estado de situación, refiriéndose al “a) número de eventos culturales celebrados en la ciudad y al incremento en el presupuesto de cultura, y b) el incremento en turismo, el número de negocios que abrieron, el desarrollo de infraestructura de transporte y desarrollos positivos en educación”. Ese día se designó a Motti Hazan como director de la JDA y Barkat agradeció el apoyo que Netanyahu, primer ministro en funciones durante todo su mandato, le dio a su proyecto, consagrado en el Plan Marom para “fortalecer a Jerusalén”.

Especialmente elocuentes fueron las palabras de Netanyahu para demostrar cómo fortalecer la ciudad en 2011. Entonces, el gobierno nacional avaló y adoptó oficialmente el diagnóstico y programa para Jerusalén que Barkat elaboró:

“Alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, y ministros, nos reunimos hoy aquí, en el Museo de la Torre de David en Jerusalén. Hace cuarenta y cuatro años la ciudad se unificó y volvimos a los lugares de nuestros antepasados. Desde entonces, Jerusalén ha florecido; tanto el centro de la ciudad como las zonas circundantes. Hoy lo fortaleceremos y asistiremos a sus residentes. Hoy, el Gabinete adoptará decisiones para invertir aproximadamente NIS 400 millones en infraestructuras, turismo y biotecnología. Queremos convertir a Jerusalén en un centro global de biotecnología. Proporcionaremos becas de estudio y becas para soldados dados de alta en Jerusalén. Rehabilitaremos sitios de patrimonio que son importantes para el Estado de Israel y para nuestra gente. El gobierno y el pueblo están obligados a construir Jerusalén, el corazón de la nación, y este compromiso con Jerusalén “que está unida” [Salmo 122: 3], es uno de los cimientos de la unidad del pueblo judío.”[11]

Huelga decir que el uso de la primera persona del singular en la formulación de estos enunciados permite destacar un asentimiento denodadamente explícito con la percepción de “vender” Jerusalén en virtud de sus clusters, de la conversión de sus capitales culturales y simbólicos estructurales y de los de sus habitantes, en activos económicos. Transversal a autoridades políticas de jerarquía y escalas territoriales diferentes, la racionalidad política que apuntó al encumbramiento de un arte de gobierno “sustentable” sobre la pretendida capital, fue permeable a la enunciación de aquella racionalidad política troncal, común, respecto a Jerusalén. En esa misma sesión de 2011, Netanyahu continuó:

“Los principios que son importantes para nosotros, no los repetiré todos, incluyen la exigencia de reconocer al estado judío, es decir, que el fin del conflicto llevará al reconocimiento de los derechos nacionales del pueblo judío en su tierra, en un Estado nacional, con fronteras seguras, sin retorno a las fronteras de 1967, una Jerusalén unida, una solución al problema de los refugiados fuera del Estado de Israel, la no aceptación de Hamas, el logro de una solución a través de negociaciones y sólo a través de negociaciones, todo esto recibió, creo, fuerte apoyo. Algunos de estos no han sido enunciados con tanta fuerza y claridad en los últimos años. Hubo procesos que, según mi opinión, fueron importantes, pero el respaldo público en los EE.UU. para estos principios básicos es esencial, quizás no suficiente, pero esencial.”[12]

No sólo este fragmento aporta un resumen contextual imprescindible para caracterizar el contexto de emergencia de estas racionalidades políticas, sino que permite discernir la inscripción de una en la otra[13]. Subraya esto la relación de complementariedad, de extensión, de maleabilidad, en definitiva, de las racionalidades políticas: su adaptabilidad táctica a subsumir nuevos elementos de expresión, lenguajes, estrategias para suscribir a los mismos y otros objetivos. En efecto, se vislumbra aquí cómo la formulación de Barkat fue erigida como un cifrado, una codificación específica, una tematización que, eficazmente, verbalizó las condiciones de una economía de poder que perduraría a lo largo de los dos mandatos de Barkat y los subsiguientes de Netanyahu[14].

Su dirección se plasmó en el Plan Marom[15], decisión de gobierno 3238, en cuyo punto 1 se establece su razón de ser. En primer lugar, consiste en un plan multianual adicional que se llevará a cabo entre 2011 y 2016, y está relacionado con el fortalecimiento de la economía de la ciudad. Para ello, los ministerios de finanzas y el de turismo, la Municipalidad, la oficina del primer ministro, asignarían partidas presupuestarias que serían examinadas por un comité establecido en la JDA, para apoyar los siguientes “motores de crecimiento”. Primero, el fortalecimiento del estatus de Jerusalén como ciudad turística (con un presupuesto base de NIS 5.145 millones); luego, como foco de investigación y desarrollo en el campo de la biotecnología (NIS 4.710 millones; tercero, a partir de medidas complementarias para el desarrollo económico (NIS 5.700 millones).

El breve pasaje que encabeza el documento indica continuidad respecto a decisiones de gobierno previas (la N° 3696 del 06/05/2005, la N° 1660 del 13/05/2007, la N° 1653 del 09/05/2010, la N° 2147 del 07/07/2010), pero es notable que ello se justifique “de conformidad con la cláusula 4 de la Ley Básica: Jerusalén, capital de Israel”, es decir, la ley con jerarquía constitucional de 1980 que decreta que la ciudad, incluyendo Jerusalén Este, no sólo es la sede del gobierno nacional, del parlamento y la corte suprema, sino que es la completa y unificada capital estatal. La cláusula 4, de las 7 totales que componen esta Ley Básica, instituye lo siguiente:

“Desarrollo de Jerusalén. 4. (a) El Gobierno se ocupará del desarrollo y la prosperidad de Jerusalén y del bienestar de sus habitantes mediante la asignación de fondos especiales, incluida una subvención anual especial a la Municipalidad de Jerusalén (Subsidio de la Ciudad Capital) con la aprobación del Comité de Finanzas de la Knesset.

b) Se dará especial prioridad a Jerusalén en las actividades de las autoridades del Estado para promover su desarrollo en materia económica y de otra índole.

(c) El Gobierno establecerá un organismo especial u organismos especiales para la implementación de esta sección.”[16]

A partir de esto, sugiero que en el ámbito de las racionalidades políticas y su traducción en tecnologías de gobierno, puede rastrearse una correspondencia discursiva entre dos ejes. Por un lado, el establecimiento de programas de incentivos a rubros económicos específicos para propulsar el desarrollo de Jerusalén y cotizar su posición en el mercado como “marca”. Por otro, la consagración de la jurisdicción israelí sobre Jerusalén como capital. Ambos suponen el gobierno de población culturalmente heterogénea: la economía política de la Jerusalén abierta reactualiza la vocación plasmada décadas atrás, dotándola de un contenido semántico, de una operacionalización programática en términos de diseño y ejecución de políticas públicas concretas, que son eminentemente neoliberales.

La “Decisión 3238” que oficializó el plan Marom pauta además, procedimientos de actuación para su comité y las distintas competencias que autoridades de las agencias gubernamentales mencionadas tendrían en la tomas de decisiones. En síntesis, trató aspectos de índole técnica que refieren a la contingente ampliación de presupuestos para las industrias en cuestión y sus condiciones de aprobación. Las partidas contempladas en el plan Marom serían ejecutadas en distintos programas de subsidios y premios ofrecidos por la JDA al sector privado. Asimismo, decisiones gubernamentales más específicas y complementarias, pavimentarían el resto: ejemplificará esto el plan “Jubileo”, al que me referiré luego.

De la transcripción taquigráfica de la sesión de gabinete conjunta del 20 de mayo de 2012, se entrevén declaraciones igualmente significativas a las anteriores, plasmadas en otra decisión gubernamental; la 4651:

“Hay un gran compromiso con la unidad y el desarrollo de Jerusalén. En primer lugar, estamos traduciendo esto en mucho dinero que estamos invirtiendo aquí. También vemos esto en el cambio estético que se ha producido en la ciudad: en infraestructura, educación, turismo y sitios turísticos. Continuamos esto hoy aquí con las decisiones que tomaremos.”[17]

En dicha oportunidad, los gobiernos nacional y municipal anunciaron medidas concretas para consolidar la política de fortalecimiento del turismo en Jerusalén, incluyendo una serie de reconocimientos simbólicos: la declaración de Ammunition Hill como sitio de patrimonio nacional, la creación del Museo Albert Einstein, el de la Biblia, entre otros proyectos.

La relación discursiva entre distintos objetos del gobierno de Nir Barkat deviene accesible del análisis de enunciados. Su apuesta por la transparencia y un “nuevo estilo de hacer política”, asociado con la eficacia, se plasmaría en transformaciones identificables en las conductas de la población, incluidos los judíos seculares que constituyeron un blanco clave de su programa de gobierno[18]. La interrelación entre programa de desarrollo económico y prospectiva conducción de las conductas demográficas se explicita en comunicados de prensa como el siguiente, que resume los detalles comprendidos en la “decisión gubernamental 4651”:

“El Gabinete aprobó hoy una serie de planes para fortalecer la ciudad de Jerusalén y promover su desarrollo económico, turístico y social.

El Gabinete decidió construir, en Jerusalén, desarrollos residenciales para quienes sirven en las fuerzas de seguridad haciendo que la Administración de Tierras de Israel asigne tierras exentas de licitación en los vecindarios de Jerusalén para el personal de carrera de las FDI y la Policía de Israel. La decisión facilitará la construcción de desarrollos residenciales y ayudará a atraer una población fuerte a la ciudad.

El Gabinete también aprobó la asignación de NIS 350 millones para el desarrollo de espacios público-turísticos en Jerusalén durante los próximos seis años. Esta cantidad se destinará al desarrollo de infraestructura en la ciudad para el bienestar de sus residentes y para los turistas, al ‘pulmón verde’ de la ciudad y sus espacios abiertos, y para la renovación de los principales sitios turísticos en toda la ciudad.

El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo: ‘Las decisiones que estamos tomando hoy continuarán las considerables inversiones de este Gobierno en Jerusalén en los últimos años, cuyos resultados ya vemos hoy. Estas inversiones ayudarán a expresar el vasto potencial de Jerusalén como un foco para la globalización’. El turismo contribuirá en gran medida al desarrollo y la fortaleza de la capital de Israel”.[19]

Consiguientemente, de acuerdo al plan Marom y a esta decisión, desde la JDA se establecieron incentivos específicos para el sector hotelero. De acuerdo a la Ley de Fomento de Inversiones de Capital, los empresarios interesados en establecer hoteles dentro del área municipal de la ciudad cuyos proyectos cumpliesen requisitos técnicos, podrían beneficiarse de una subvención mayor del 20% de la inversión reconocida en otras áreas de desarrollo en Israel[20]. La JDA publicó, entre otros mecanismos de fomento del comercio, un protocolo de asistencia a negocios establecidos en la Ciudad Vieja de Jerusalén, que por concentrar algunos de los principales sitios sagrados para las tres religiones abrahámicas, es tanto el centro principal del turismo como uno de sus focos de conflicto. Remitiéndose a la decisión 4651, el procedimiento se pensó en clave de renovación urbana como,

“[…] parte de la actividad integral desplegada por la Autoridad (JDA) en la Ciudad Vieja, que incluye, entre otras cosas, proyectos para el mejoramiento de la Ciudad Vieja, renovación de infraestructuras, y modificación de las características del comercio en la ciudad, y provisión de servicios profesionales de acompañamiento a los comerciantes y negocios operando en la Ciudad Vieja, para integrarlos a estos procesos”[21].

Tal como se titula el punto 2 de este protocolo de asistencia del Estado a comerciantes locales de la Ciudad Vieja tomó como “propósito”,

“Mejorar y modificar el concepto existente de intercambio (o comercio) en la Ciudad Vieja para que tenga una mezcla diversa, que invite y atraiga a una audiencia más amplia, incluyendo extensión de horas de actividad comercial para el beneficio de (su) prosperidad y desarrollo económico….”[22]

A continuación siguen aspectos técnicos que hacen a la conformación de un Comité de Premios para comercios por la figura del director de la JDA o cualquier persona apoderada por él. Asimismo, se establece que los rubros de actividad permitidos están eminentemente vinculados al turismo (gastronómicos, entretenimiento, recreación, cultura), y se puntualizan aspectos varios[23]. Continuando, el 29 de noviembre de 2012, la JDA complementó este protocolo con un nuevo pliego de premios titulado, “Procedimiento de subvención para financiar la mejora de fachadas en negocios en la Ciudad Vieja de Jerusalén”.

En esta ocasión, se destinarían presupuestos para la “rehabilitación y mejora” de infraestructura de negocios ubicados en alguno de los barrios de la Ciudad Vieja, apuntando concretamente a la actualización, reparación o reemplazo de cartelería, entradas, vidrieras, fachadas, mampostería, sistemas de ventilación. Una serie de requerimientos técnicos para iniciar la tramitación de esta asistencia acompañó el documento, apreciándose una declaración significativa para este análisis:

“La Autoridad considera que la rehabilitación de fachadas comerciales es parte del espacio público y, por lo tanto, pone mucho énfasis en la renovación de negocios. Cada empresa renueva su contribución a la visibilidad para sí misma y para todo el espacio. Más allá de eso, hay una actualización debido al apalancamiento económico para la empresa privada en particular y para el espacio público en general.”[24]

En tal sentido, la renovación urbana a la que refieren estos documentos y discursos era una que incitaría, desde la esfera estatal, a comerciantes y empresarios a encauzar sus iniciativas económicas acorde a mecanismos que les darían forma. Más aún, este otorgamiento de medios para establecer negocios, regularizar inscripción en rubros permitidos, habilitar la diversificación de actividades habilitadas, mejoramiento de aspecto y fachadas, implican, por un lado, una optimización, una suerte de perfeccionamiento de los servicios o productos ofrecidos. Por otro lado, representan una actualización, una operación de intervención estética: más que un maquillaje al paisaje urbano, una “puesta en valor” de un activo.

En síntesis, se trata de la producción de medios específicos para que los actores económicos locales operasen, bajo su propia iniciativa, hallando en el Estado las herramientas para constituirse en agentes de la promoción de la imagen, de la marca, que las autoridades políticas pretendieron generar y ofertar al mercado. Por ello, aprehendo la promulgación de estas tecnologías de gobierno en clave de estudios de gubernamentalidad, y enmarco conceptualmente a la Jerusalén abierta como nomenclatura de una economía política: el Estado distribuye recursos entre quienes cumplen requisitos técnicos.

La apreciación positiva del mercado internacional de las actividades económicas de Jerusalén sería promulgada, en esta perspectiva, gracias a la instrumentación de programas de créditos y premios como estos, o como el de la subvención para conferencias locales[25] e internacionales[26], por medio del cual la JDA pautó montos mínimos y máximos y pisos de participantes, respectivamente, para destinar partidas presupuestarias.

Tempranamente en su gestión, Barkat preveía implementar un proceso de renovación urbana en el que el Estado propiciara el agenciamiento de actores que participarían de dicho proceso, abonando así a la consolidación de un modelo eficiente de asignación de recursos. Veamos, primero, una cita correspondiente a 2010 de una entrevista ya reseñada:

“P. ¿Cómo defiende a Jerusalén como un destino que forma parte de la historia y la cultura antiguas pero también es un lugar de tecnología y desarrollo del siglo XXI?

R. He aumentado dramáticamente los presupuestos clave, incluido el presupuesto cultural [de $ 2.7 millones] a $ 5.4 millones, y esperamos que se incremente aún más en 2010. Estamos abriendo la ciudad para muchos eventos, fiestas y festivales, integrándolos a todos. Con el poder de nuestra marca. Y, de hecho, mi visión es abrir más infraestructura, el tren ligero, los edificios de seguimiento rápido como el estadio de Jerusalén y los principales hoteles, más ubicaciones físicas que pueden usarse para la cultura y el turismo.”[27]

Hasta aquí puede refrendarse qué actividades serían apoyadas. Asimismo, que se continuaría con la asignación de presupuestos específicos tomando por objeto su desarrollo, modernización, actualización: en cierta forma, al menos como fue concebido en esta racionalidad, esto es sinónimo de la modernización de integral de la ciudad y, por tanto, del reposicionamiento de su competitividad económica. La integración de equipamiento urbano y desarrollo económico también es clara: un factor es prerrequisito o condición indispensable de otro.

Los eventos culturales y las conferencias estaban comprendidas en la promulgación del plan Marom y contemplados en la creación de premios y subsidios específicos. Ya desde 2010, de hecho, se preveía la necesidad de construcción o ampliación de los recintos donde éstas se llevarían a cabo. En las próximas secciones veremos que la expansión y renovación de infraestructuras del Estadio Teddy y la edificación del Pais Arena dotaron a la ciudad con sedes de eventos culturales y deportivos de trascendencia, dadas sus capacidades para albergar públicos de miles de personas. Volviendo a 2012, en febrero, pocos meses antes de la publicación de la decisión gubernamental 4651, que dio lugar a los planes de subsidios previos, Barkat comentaba en otra entrevista:

“Hemos creado el nuevo edificio Mazi Theatre, el edificio Headset para la cultura al lado del Teatro Jerusalem, una gran inversión para crear más cultura al lado de Gerard Behar, 15,000 metros cuadrados (en el centro de la ciudad). Estamos invirtiendo en expandir el Estadio Teddy (en Malcha) a 31,000 asientos para los juegos de Maccabiah en el verano de 2013. (Junto a Teddy) estamos construyendo la sala Heichal Hapayis para el baloncesto 20 veces al año y para otros eventos durante el año. 100 veces al año. Es una sala con 11.000 asientos y un techo.

Todos estos eventos e infraestructura son para permitir la expansión de negocios en línea con la visión de llevar a más y más personas a la ciudad de Jerusalén. Estamos triplicando las inversiones en cultura. Este verano, tuvimos el triple de eventos que tuvimos hace tres veranos. Y se alimenta a sí mismo. En la antigua estación de tren, ¿has oído hablar de Ir Hakeraj, la Ciudad de Hielo? Para eso esperamos otras 300.000 personas.”[28]

Renovación urbana. Economías virtuosas, de cíclica acumulación y reinversión de capitales, de valorización de rubros existentes y nuevos. Complementariedad entre infraestructura pública, actualización estética del espacio urbano y de la calidad de los establecimientos comerciales. Coordinación de expectativas entre agentes públicos y privados: entrelazamiento de vocación de gobierno y afán de lucro. Ampliación de las competencias del Estado para guiar, a través de su asesoramiento, la iniciativa privada: el Estado asume la tarea de nutrirla, complementar y satisfacer su necesidad de capital, aportar experiencia y consejo, es decir, capacitación y orientación en vistas a objetivos que devienen comunes.

En suma, una economía política apalancada por ciclos en los que se renueva una comunión de intereses entre actores. Las autoridades políticas oficiales lograrían así, estimaban, penetrar en el campo de surgimiento de representaciones entre la población sobre la ciudad: sobre trabajar en ella y habitarla. Una de las grandes claves para entender en qué consiste esta renovación urbana radica en la dimensión preponderante de la demografía y la cuestión etno-nacional dentro de la racionalidad política detrás del diseño de estos planes. Ilustraré esta afirmación con el apoyo y análisis de fragmentos como éste, de la sesión de gabinete conjunta de 2012 ya mencionada:

“En los últimos años, Jerusalén ha vuelto a ser relevante para más y más jóvenes. Estamos viendo aumentos después de años de disminución en el número de alumnos en las escuelas estatales y religiosas estatales. Para nuestra alegría, estamos viendo aumentos en el número de alumnos junto con los aumentos en el número de alumnos ultraortodoxos y no judíos. Debo decir que el movimiento sionista, junto con otros sectores, mantiene su cabeza en alto y mira hacia adelante.

Es interesante, señor primer ministro, que los jóvenes de Jerusalén estén a la vanguardia de la renovación urbana en toda la ciudad en áreas que detallaré más adelante. Quisiera agradecerle al Sr. Primer Ministro ya todos los ministros. Veo el alcance de la cooperación y las inversiones en Jerusalén que están creciendo año tras año y no creo que esto sea evidente.

Resumiré diciendo que los residentes de Jerusalén son los más satisfechos entre los residentes de las principales ciudades del estado de Israel, independientemente de su situación socioeconómica. No menos importante: los residentes de Jerusalén son los más optimistas. Creo que esto se deriva de la tendencia, que todos vemos, de mejorar la atmósfera y en un futuro mejor para la ciudad santa de Jerusalén.”[29]

El encadenamiento de variables, juventud (presencia de futura mano de obra, especializada en distintos grados; permanencia de población judía secular) y renovación urbana, apreciada en torno a indicadores como el número de alumnos en escuelas, o el alcance de inversiones, da una señal del tipo de intervención gubernamental sobre las conductas demográficas mencionadas: mejorar y sostener un grado de satisfacción suficiente entre la población jerosolimitana. Como se desprende de la cita, habrá políticas abocadas a la especificidad que representa cada etno-grupo.

Si reparamos en la reunión de gabinete de gobierno del 5 de mayo de 2013, concertada en el Museo Herzl, en el monte homónimo, en celebración al Día de Jerusalén, tras agradecer a Netanyahu por su apoyo, Barkat reveló algunos ejes sobre la “reinvención” jerosolimitana. Sus palabras permiten distinguir algún indicio del rol que ocupa el factor demográfico judío secular como dimensión de su discurso y de su programa de gobierno en la que iré profundizando progresivamente:

“No hay duda de que Jerusalén está avanzando en muchas áreas, y esto no ocurriría sin el apoyo de su gobierno, el gobierno anterior, y estoy seguro de que el gobierno actual también. Para mi gran alegría, estamos presenciando un cambio en el alcance del “movimiento sionista” que abandonó la ciudad, es decir, las familias sionistas [judías seculares] que, a nuestro pesar, habían abandonado la ciudad previamente. Para mi gran alegría, la tendencia está cambiando y tenemos un aumento en las familias jóvenes, en los alumnos de las escuelas religiosas estatales y estatales, y en cuatro veces más eventos culturales en Jerusalén. El turismo ha aumentado y actualmente se está acercando a 4 millones de turistas por año, siendo Jerusalén el principal beneficiario.”[30]

Dos movimientos poblacionales. El primero: uno cuya dirección se ha torcido; se pasó de la emigración al retorno de este sector, o bien, de su recuperación cuantitativa. Los incentivos para ello, mejorías substantivas en la oferta de puestos de empleo en sectores altamente calificados; dadas las características sociodemográficas de Israel y, más particularmente, de Jerusalén, no son los judíos ortodoxos ni los árabes quienes alcanzan el grado de especialización técnica o universitaria más alta, sino los seculares. Hallar un trabajo acorde a expectativas vocacionales y salariales es, entonces, un primer peldaño a edificar para que este grupo dé el paso en el sentido “deseado”. En segundo lugar, el creciente arribo de turistas es otro movimiento anhelado: es hasta complementario o necesario de acuerdo a la rama de actividad que más puestos de empleo puede generar, ahora sí, tanto para judíos como para árabes.

En la misma sesión de gabinete se plantearon algunos puntos concluyentes, de los cuales vale la pena destacar el cuarto y el quinto, que establecieron lo siguiente:

“4. A la luz de la Ley Básica: Jerusalén, capital de Israel y de conformidad con las decisiones anteriores del Gabinete para mejorar la cultura y el turismo en la ciudad, el Gabinete discutió y aprobó un plan para mejorar la infraestructura de los museos de Jerusalén.

5. A la luz de la Ley Básica: Jerusalén, capital de Israel y de conformidad con las decisiones anteriores del Gabinete, el Gabinete nombró un comité, presidido por el Director General del Ministerio de Asuntos de Jerusalén y Diáspora, Kahane, para considerar un plan para renovar la Convención Internacional de Jerusalén. Centro como parte de un esfuerzo para fortalecer la economía de la ciudad mediante el impulso de su infraestructura turística.”[31]

La magnitud de un plan de cooperación entre un gobierno nacional y uno municipal para fomentar el turismo no necesariamente debería ser llamativa. Sin embargo, el análisis de planes semejantes y de enunciados que den cuenta de ellos, ilumina hasta qué punto, como política pública, este plan se integra con mecanismos de gobierno que tienden a reforzar la supervivencia de un régimen político. Es difícil no reparar en que ambos enunciados comprenden un mismo encabezamiento: “en vistas de la Ley Básica: Jerusalén – Capital de Israel”. No todo plan de cooperación entre gobiernos nacional y municipal para fomentar alguna industria se remite a una ley básica, es decir, una con jerarquía constitucional para “ser enunciado”. La “necesidad”, la reminiscencia, la referencia planteada por las autoridades políticas en cuestión, de marcar, como es evidente, una relación entre una (o varias) políticas públicas con la ley mencionada, es un punto que merece ser destacado.

¿Qué hay de específico en esta alusión? ¿Por qué debe remitirse esta política a las previsiones de una ley con jerarquía constitucional? Israel no posee una constitución sino un cuerpo de leyes básicas que siempre puede renovarse a partir de la incorporación de otras nuevas o eventuales modificaciones a las preexistentes. Esta apertura permanente a la aparición de nuevos valores, representaciones, principios de lo enunciable, es decir, de lo que el público puede someter a deliberación política y consagrar como atribución fundamental del cuerpo político, sugiere una ambigüedad, una indefinición del proceso de constitución de un Estado Nación, empero también delinea una dirección.

Que el primer ministro y su gabinete, junto al alcalde de la ciudad de Jerusalén, realzaran el anuncio de acuerdos en materia de promover la industria del turismo al ligarla a la ley básica mencionada, es significativo dado el lugar simbólico que esto ocupa en la racionalidad política que tanto en sentido amplio, como específico, estoy analizando. Jerusalén debe ser asegurada como ciudad capital, a lo largo del territorio que actualmente concentra. Esta es la proposición común al gobierno nacional, regido por Netanyahu, y al municipal, mandado por Barkat. Un paso más obliga a reparar que es a través de la economía que se reforzará dicha pretensión sobre Jerusalén, y no solamente mediante tecnologías de gobierno como la erección del muro de separación. A la vez, esta forma de enunciación legitima una actuación política sobre la ciudad, una manera de establecer que se opera para recrear, continuamente, la dominación estatal en pos del proyecto de autodeterminación nacional hegemónico.

El lugar que ocupa la promoción de industrias como el turismo y el sector hi-tech, deviene más explícito entonces, considerándolo en el marco de dicha racionalidad política macro. En su expresión micro, al nivel jerosolimitano, Barkat ofreció una tematización sutil, distintiva, original suya: la Jerusalén abierta, una Jerusalén economizada, que compite en el mercado con otras ciudades en rubros específicos. El grado de eficacia de la performatividad de Jerusalén en los ámbitos de competencia delimitados por esta racionalidad, las industrias-clusters destacadas, se torna así un indicador del grado de eficiencia, a su vez, del gobierno, respecto a los objetivos que las autoridades políticas oficiales establecieron para sí. En el prólogo de 2013 del Anuario Estadístico del JIPR, puede encontrarse una manifestación, entre tantas, de ello:

“Cultura y turismo – Jerusalén hoy es un centro cultural y espiritual. El verano pasado, hubo cuatro veces más eventos culturales que el verano anterior. No hay duda de que los eventos culturales, de ocio y deportivos atraen a muchas personas a la ciudad, desde Israel y desde el extranjero. Más de 3 millones de turistas extranjeros visitaron la ciudad y, por primera vez, Jerusalén recibió a más turistas israelíes que Haifa o Tel Aviv. No es de extrañar entonces que los ingresos de los hoteles y las tasas de ocupación también aumentaran: ¡toda la ciudad está rebosante de actividad turística y cultural!”[32]

En el prólogo de 2012, un año antes de esta cita, se mencionó la importancia de qué actores habrían de participar en la expansión, prosperidad, crecimiento económico que atravesaría, prospectivamente, a Jerusalén. Barkat enfatizó la importancia del desarrollo de la economía como condición de posibilidad de asegurar la supervivencia de la soberanía israelí en Jerusalén y su región oriental. Judíos seculares, ortodoxos y palestinos tienen un lugar en el mercado de trabajo que comprende dicha economía local. Sin embargo, enunciados como el siguiente permiten destacar un aspecto con el cual pretendo caracterizar el orden sociopolítico israelí, en tanto sociedad de seguridad:

“Estamos uniendo el pasado, el presente y el futuro, y creo que aquí se están haciendo cosas muy grandes e importantes para asegurar el futuro de Jerusalén como la capital eterna de Israel. También me gustaría comentar sobre un tema adicional, el de los infiltrados ilegales de trabajo. Este fenómeno es muy grave y amenaza el tejido social de la sociedad, nuestra seguridad nacional y nuestra identidad nacional.

Comenzó hace más de siete años y, tras la entrada en funciones del gobierno hace tres años, decidimos abordar este problema en todos sus aspectos: primero, detener la entrada y, segundo, comenzar a retirar a los que ya estaban dentro. Si no detenemos la entrada, el problema, ahora hay 60,000 infiltrados ilegales, podría crecer fácilmente a 600,000 infiltrados ilegales. Esto inundaría el estado y, en un grado considerable, anularía su imagen como un estado judío y democrático.

Por lo tanto, la primera necesidad es construir una barrera física y, de nuevo, todos los ministros aquí han contribuido con sus presupuestos para que podamos construir esta barrera que actualmente está a punto de completarse. Para octubre estará completo en su totalidad, excepto por una pequeña sección alrededor de Eilat, que trataremos por separado y donde se completará una cerca. Pero hasta entonces lo bloquearemos con otros medios, incluidas las fuerzas.”[33]

Por un lado, el gobierno municipal se vale de tecnologías de gobierno para conducir la conducta de su población conforme a su diversidad en pos de tornarla “productiva”. Para ello, la economía en cuestión buscó prescindir de su faceta más eminentemente represiva y fomentar lo que he destacado y que ha llamado la atención al punto de establecer la cuestión como problema de esta investigación. No obstante, dicho ejercicio del poder no se deshace de ese rostro violento: ni en parte, ni del todo. Al contrario, éste es uno que tornó inteligible cómo no es preciso “mostrarlo” salvo que las circunstancias lo demanden, evitando el costo desproporcionado del descontento que sus gestos promueven. Como Margalit (2018) ha señalado convincentemente, el gobierno de la zanahoria parece ser más eficaz que el del palo (eufemismos que el propio ex alcalde amañó).

Barkat no dudó en otorgar reconocimientos simbólicos a los palestinos jerosolimitanos, incluso a encarar algunas de sus necesidades a través de la ejecución de políticas públicas concretas, en miras a dar respuesta a ellas. Como modalidad de disciplinamiento, de encauzamiento, de conducción de conductas, la economización de las representaciones nacionales entre palestinos jerosolimitanos fue concebida como clave para la desmovilización política y la contención y disuasión de prácticas que recaen bajo la categoría de atentados terroristas. El lugar que los palestinos jerosolimitanos poseen en la Jerusalén abierta, como imagen idílica de una modalidad de vida colectiva, que supone la preeminencia de un régimen político y de un modo de acumulación específicos, es uno securitizado: ciertas formas de agrupación política, de expresión, de resistencia o zumud, han de ser llevadas a su mínima expresión, neutralizadas.

El mercado del trabajo deviene en el ámbito, el sitio de institucionalización de motivaciones que desplazarían otras en la constelación de imaginarios que, alternativamente, otorgarían un privilegio al enfrentamiento con los judíos israelíes en su rechazo a la anexión de lo que conocemos por Jerusalén Este, para hacer de esta región, la eventual capital de un Estado palestino. En dicho espacio ininteligible, capitales culturales, sociales, simbólicos, se entrecruzarán: máximo grado de estudios alcanzado, formación extra-curricular, experiencia laboral, recomendaciones y contactos, entre otros factores.

A esto debe añadirse la dimensión etno-nacional, que aporta a la desigual posesión de estos capitales una capa de complejidad particular. Tales condiciones bastan para caracterizar, a grandes rasgos, el esquema a partir del cual el arte de gobierno de Nir Barkat dotó de expresión el despliegue de tecnologías, tacticas, técnicas comprendidas en el dispositivo de israelización: imbricación de discursos y prácticas de gobierno ligadas a la expansión de la estatalidad israelí, de su permeabilidad a un nivel intersubjetivo, de su protagonismo en los procesos de configuración de subjetividades.

No todos los judíos israelíes ni todos los palestinos alcanzarán, en la misma medida, la cristalización de sus aspiraciones vocacionales en el mercado de trabajo que ofrece el modelo de desarrollo económico del planeamiento estratégico, basado en la clusterización de rubros estratégicos. Sería absurdo plantearlo, pero esquemáticamente, se plantea una trayectoria capaz de enmarcar determinadas prácticas en relación al orden sociopolítico del que se es parte: incluso en condiciones de exclusión.

Ningún despliegue de gubernamentalidad, por muy sutil que logre asumirse el despliegue de su fuerza, es prescindente de aquellas técnicas, estrategias y tecnologías más virulentas. Como aclaré, la integración controlada de los palestinos jerosolimitanos condonará ciertas satisfacciones aún dentro de un alcance limitado en comparación con el etno-grupo dominante, en torno a sus necesidades básicas y aspiraciones. Asimismo, la continuidad de tecnologías preexistentes (desde al menos comienzos de 2000) y que se corresponden con aquellas articuladas a escala nacional[34], asumieron con Barkat una relevancia inédita, de mayor privilegio frente a las más represivas. Pero esto hablar de convivencia y complementariedad: ninguna ha sido descartada.

Es más, es en nombre de la “seguridad nacional” que se caracterizan sujetos peligrosos con infiltrados cuya presencia es inaceptable dentro del ámbito del mercado de trabajo. Aquella población ya presente en la ciudad debe gobernarse, en todo caso, disciplinarse; aquella foránea, no es admisible: su inclusión deviene en un factor directamente relacionado a la erosión a la prospectiva realización de Israel como Estado Nación del pueblo judío. Es decir, ciertos clivajes etnonacionales pueden resultar una amenaza a la consolidación del Estado (en permanente proceso de reactualización de su “constitución” abierta), a menos que ciertas tecnologías de gobierno propendan a encauzamientos “positivos” de sus prácticas.

Existe, podría argumentarse, cierta exageración en la relación entre la “cancelación” de la imagen judía del Estado, de la forma de sociedad deseada o considerada indispensable para su existencia, y el factor mencionado como amenaza. Ahora bien, la relación de securitización presente en dicha enunciación, el rol securitizador que asumen las autoridades al establecer el vínculo y argumentar que a partir de ella se montan los mecanismos y dibujan las infraestructuras para evitar desenlaces negativos semejantes es un elemento a atender. El migrante ilegal aparece como sujeto peligroso pero enmarcado en el mercado de trabajo: en su facultad de alterar la proporción deseada de categorías de mano de obra según calificación. El contingente palo, el muro, encarnación material de la imposición de ritmos diferenciales en las movilidades de la población, de acceso al territorio del Estado, al centro de la ciudad, a las áreas de concentración de servicios públicos provistos, de radicación de empresas y actividades económicas que demandan mano de obra, nunca abandonó la escena.

La economía política de este arte de gobierno puede entenderse como un despliegue de gubernamentalidad proclive a tornar asimilable una parte de la población a la forma de sociedad anhelada, introduciendo una articulación original, sutil, de aquellas tecnologías de gobierno asociadas a las agencias y aparato represor del Estado. En otras palabras, el dispositivo de israelización halla en esta expresión un empleo más sutil, velado, dosificado, del despliegue de aquellos mecanismos cuya puesta en escena requiere el uso de recursos económicos onerosos, o dadas las consecuencias que devienen de ellos.

Puede tomarse como ejemplo de lo primero, los operativos de demoliciones de viviendas, que implican la movilización de transportes pesados y personal numeroso para desalojar una familia y llevar a cabo la orden, causando un daño a la familia que repercute en distintos niveles: en la apreciación negativa de los palestinos jerosolimitanos de la dominación israelí, y en las relaciones públicas del Estado de Israel, en virtud del activismo de grupos de derechos humanos israelo-palestinos que denuncian estos operativos. Como ilustración de lo segundo, las redadas nocturnas a sospechosos de cometer actos terroristas en Jerusalén Este, y el hostigamiento a sus familias, incluso la demolición de sus viviendas como acto punitivo que busca magnificar el despliegue del poder en modo ejemplar-disuasivo, suele provocar el recrudecimiento del encono contra la ocupación israelí, que lleva a la población a manifestarse en su contra, o bien, a que se cometan actos terroristas como resistencia manifiesta en forma de represalia.

El círculo vicioso que implica cada una de estas situaciones es aquello que el arte de gobierno de Barkat intentó evitar, dando lugar a una novedosa economía de su administración. Las demoliciones de vivienda, por un lado, no desaparecieron bajo su gobierno, pero en los primeros años de su mandato, fueron disminuidas. En términos de cantidad de unidades habitacionales demolidas, se evidencia la existencia de dos períodos entre los años 2004 y 2015. Mientras que entre 2004 y 2008 la cantidad de viviendas demolidas alcanza un mínimo de 44 (en 2006) y un máximo de 78 (en 2008), presentando en tres años valores por encima de los 60 (2005, 2007 y 2008), entre 2009 y 2015 se produce un significativo descenso de las cifras en relación al primer período. En efecto, con excepción de tres años (2009, 2013 y 2014), en este segundo período la cantidad de viviendas demolidas no supera el valor de 30, siendo los de 2009 (45) y 2014 (52) aun relativamente bajos. No obstante, el total de viviendas demolidas en 2013 (72) alcanza uno de los valores más elevados del período: casi al final del primer mandato[35]. Las redadas y demoliciones punitivas se dieron, en cambio, como medidas selectivas en contextos particulares, puntualmente, a partir de 2014, cuando estalló la llamada “Intifada de los cuchillos”, a la que me referiré más adelante. En suma, de lo que se trata no es de la mera dulcificación del trato, sino de la economización del uso de la fuerza: una priorización de medios para ejercer el poder, no de la supresión de algunos de ellos.

Es por todo esto que conviven en las representaciones halladas en la racionalidad política estudiada, enunciados como el comentado anteriormente, y otros en los que se comprueba la insistencia en privilegiar ciertas políticas públicas sobre otras para arribar al mismo horizonte estético-político (Plot, 2018); las infraestructuras que puedan percibirse como insumos necesarios al desarrollo de las actividades económicas principales en el modelo de planeamiento estratégico concebido, verán, se anuncia (se espera), un futuro resultado en la retención de población judía secular:

“9. El alcalde de Jerusalén, Barkat, informó a los ministros sobre una serie de proyectos e iniciativas que se están llevando a cabo en la ciudad en varios campos, incluyendo turismo, carreteras, ciencia, medicina, empleo y construcción. Señaló que el municipio pretende dedicar esfuerzos para convertir a Jerusalén en un centro turístico y aumentar el número de turistas que visitan la ciudad. El alcalde agregó que el municipio está trabajando para crear condiciones para la absorción de los jóvenes en la ciudad y retener a los jóvenes locales en la ciudad.”[36]

Dos años después de ser reelecto, Barkat reforzó su apuesta inicial. La ejecución de un programa de gobierno basado, en su faceta económica, en el planeamiento estratégico, y direccionado a partir de la economía política esbozada, encontraría una reedición en la enunciación de objetivos para el resto de su mandato. En 2013 se anunció Jerusalén 2020.

5.4. Jerusalén 2020

El plan quinquenal para la ciudad denominado Jerusalén 2020 fue concebido como un marco en cuya cuadratura se reunieron los principios elaborados los años anteriores, dotándolos de un nuevo impulso. En línea con el foco puesto por Porter y Florida en las industrias mencionadas desde 2008-2009, puede pensarse la concepción del plan como la de una tecnología de gobierno comprendida dentro de un dispositivo mayor de gobierno. Como tal, Jerusalén 2020 promovería la realización de una forma de sociedad a partir de técnicas específicas para conducir las conductas de la población, interviniendo activamente en múltiples procesos ligados a la producción de subjetividades.

Asimismo, dichas subjetividades pueden comprenderse a partir de los aportes de la literatura de gubernamentalidad y neoliberalismo ya reseñadas. Al igual que el plan Marom, que especificaba ámbitos de influencia de la JDA a partir de la coordinación de los gobiernos municipal y nacional, para propulsar al turismo y la biotecnología, congregada en el hi-tech (industria de alta complejidad tecnológica), el plan Jerusalén 2020 contó con ese tipo de coparticipación expresada en apoyos presupuestarios para su realización.

Existe una relación de continuidad en el espectro de políticas públicas comprendidas dentro del arte de gobierno de la Jerusalén abierta, pues se observa a los mismos agentes gubernamentales caracterizando las mismas industrias como clusters, nuevamente, previendo un escenario futuro en el que Jerusalén destacara en el mercado internacional como ciudad referente en dichos rubros. Asimismo, apuntalando con esta proyección a una Jerusalén como ciudad capital, cuya exposición al conflicto político y al malestar social fuera disminuida. En mayo de 2015, cuando fueron revelados los detalles del plan, la prensa adelantó lo siguiente:

“El alcalde Nir Barkat compartió su visión durante los próximos cinco años, incluidos los planes para hacer de Jerusalén un destino cultural, médico y de alta tecnología de clase mundial. El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, reveló el domingo su agenda para la capital de Israel, que espera tener vigente para el año 2020. El plan de cinco años incluye una inversión de 30 mil millones de shekels (aproximadamente 8 mil millones de dólares) en el desarrollo de la infraestructura de transporte de la ciudad, un fondo de inversión para empresarios, un nuevo parque industrial de alta tecnología, una campaña para impulsar el empleo y más.

Los planes se presentarán al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien se espera que autorice la financiación en Yom Yerushalayim, o Día de Jerusalén, que celebra el aniversario de su reunificación durante la Guerra de los Seis Días […] ‘Después que hayamos puesto a Jerusalén en el camino del éxito y recuperado la fe en la ciudad, la capital de Israel está lista para la siguiente etapa en la actualización de su vasto potencial para que pueda estar orgullosa en la primera línea con las principales capitales del mundo’, declaró Barkat.”[37]

La condición para alcanzar el potencial económico subyacente al ordenamiento sociopolítico ideado se presenta, en esta racionalidad, a través de una imbricación semántica entre aspectos económicos y religiosos: la “fe” en la ciudad es una fe del mercado, una creencia de actores económicos o de aquellos que pasarían a orientarse por valores o principios eminentemente económicos. El tipo de expectativas que se desprenden de dichas valoraciones determinaría, en esta racionalidad, la necesidad de aspirar a un horizonte político y social estable, capaz de generar suficiente, e indispensable, predictibilidad en las variables que permitan garantizar los plazos supuestos en una inversión económica, hipotética, que radique sus expectativas en la existencia de las ventajas comparativas que el Estado pretende hacer visibles al mercado.

En otras palabras, la Municipalidad y el gobierno nacional se arrogaron la tarea de despejar cualquier perturbación fundamental que comprometa el reconocimiento de aquellas ventajas comparativas a aquella población que compone el sector económico capaz de dinamizarlas, atrayendo simultáneamente a inversores internacionales. Se daría así una retroalimentación positiva de factores: radicación de población judía secular altamente especializada en Jerusalén, prospectivamente integrada a los rubros establecidos, atractivo para inversiones extranjeras que, en su paulatina multiplicación, asimismo alentarían dicha tendencia positiva en el crecimiento de la población judía secular en la ciudad.

Efectivamente, las industrias identificadas y la clase creativa son aquellos activos que hacen de Jerusalén una ciudad competitiva en el mercado. Las técnicas para concentrar a la población que compone esa clase creativa, se ha dicho, se subsumen en el plan Marom, Jerusalén 2020, y en uno adicional, el Jubileo. En suma, se trata de realzar el incentivo económico como motivo para establecerse en la ciudad; lo mismo para firmas comerciales. El movimiento demográfico propiciado coincide, pues fue pensado para ello, con la racionalidad política tradicional sobre Jerusalén en una dimensión micro –y para Israel a escala nacional–, que considera el equilibrio entre población judía y árabe como sostén de una forma de sociedad deseada.

La Jerusalén abierta supone una economía política surgida de una tematización específica de esta problemática. El programa de gobierno derivado da cuenta de un compendio de tecnologías tendientes a normalizar conductas y alentar representaciones sobre Jerusalén basadas en la posibilidad de concreción de expectativas individuales. La realización profesional, viable gracias a la creación de puestos de empleo, de alicientes económicos como subsidios a la expansión de actividades presentes o abocadas a la radicación de otras incipientes, prevalece en esta racionalidad como válvula para lograr el retorno de la población judía secular identificada como parte de la clase creativa[38].

Este actor se presume vital para el proyecto de comercialización de Jerusalén como marca, pero –y– también, de esa forma de sociedad sobre la cual se monta el régimen político vigente, que ejerce el poder político desde la órbita del Estado en el ejido municipal. Es en este sentido y a partir de los mismos incentivos que puede “normalizarse” la presencia conflictiva del otro cultural. De tal forma, de un gran dispositivo comprensivo de tecnologías articuladas y ejecutadas por programas concretos, pueden aislarse técnicas que apuntan al control de la población, al diseño de las herramientas para su gobierno.

En este caso, durante los años de Nir Barkat en la Municipalidad, Porter, Florida y Bloomberg ejercieron, en tanto individuos concretos, el rol de sujetos portadores de un conocimiento docto, de una colección de saberes, una expertise, que de la academia y de las finanzas, se trasladó en tanto práctica de asesoramiento, a otro ámbito: el del gobierno. Al fungir en el proceso de afirmación de una serie de representaciones sobre la ciudad, en el contexto marcado de emergencia de Barkat como político y luego, como alcalde, la noción de Jerusalén como ciudad capital y como mercancía, marca, como “ciudad abierta”, resumieron un modo en que la lógica del neoliberalismo pudo encarnar: una realmente existente.

La racionalidad política de Barkat buscó ser superadora de aquellas discusiones que apuntalaban a conseguir un acuerdo de paz a través del establecimiento de dos Estados soberanos y de la partición de Jerusalén, ésta última, premisa contraria a la del espectro ideológico en el que se ubicó el ex alcalde. El 17 de mayo de 2015, Barkat publicó una editorial abierta en la columna de “blogs” del diario The Times of Israel y en la de “opinión” de YNet. Titulada, “Jerusalén 2020”, y acompañada por un video publicitario en los que se representaban los puntos del plan, en ella, Barkat destacó:

“Para realizar esta visión, hemos reunido a algunos de los principales expertos mundiales en los campos de planificación y desarrollo urbano: el profesor Michael Porter de la Escuela de Negocios de Harvard y el profesor Richard Florida de la Universidad de Toronto. Juntos, formulamos un plan estratégico para la ciudad titulado Jerusalén 2020. En este plan, definimos la dirección en la que Jerusalén evolucionará en los próximos cinco años.

En cinco años, Jerusalén será un imán para las mentes más importantes del mundo, los intelectuales más productivos y un lugar de peregrinación para millones de personas en Israel y en todo el mundo. Las instituciones académicas de Jerusalén, que ya son líderes en Israel y en todo el mundo, producirán la próxima generación de ingenieros, investigadores, desarrolladores y empresarios, que liderarán el mundo tecnológico en los próximos años. Esta combinación ganadora de la industria y la academia transformará a Jerusalén en un centro académico, científico y tecnológico en los próximos cinco años.”[39]

El fragmento anterior distingue la participación de los expertos en cuestión y permite apreciar la circulación de ideas sobre planificación a partir de los servicios de consultoría que ofrece este tipo de actores: un rol crucial, en la emergencia de una gubernamentalidad neoliberal para Jerusalén. En la cita anterior puede identificarse, con claridad, cuáles son las profesiones que en términos “generacionales”, se equiparan con la noción de Florida de clase creativa. Esto mismo se corrobora en otros enunciados incluso posteriores, como el siguiente, proveniente de una entrevista a Barkat de 2017:

“‘El alcalde actual, Nir Barkat, continúa esta misión con el Plan Jerusalén 2020, que apunta a ‘permitir que la innovación brote en todas partes’. Como explicó el alcalde Barkat en nuestra entrevista, ‘nuestro plan quinquenal de competitividad y crecimiento económico, se desarrolló “junto con el profesor Michael Porter y el profesor Richard Florida, se identificaron las áreas de Jerusalén para el crecimiento competitivo y las estrategias para seguir haciendo crecer la clase creativa de Jerusalén’.

Como con cualquier transformación importante, el futuro de Jerusalén depende de su juventud. La ciudad ya cuenta con uno de los mejores y más diversos sistemas educativos del país, con nuevas aulas que abren cada año e instituciones académicas de renombre mundial que crean la próxima generación de ingenieros, investigadores y desarrolladores. Una mayor inversión en la combinación de una industria próspera y una educación de calidad transformará a Jerusalén en un centro empresarial, científico y tecnológico global.”[40]

La visión de la Jerusalén a edificar dista de la ciudad empobrecida, poco atractiva al capital internacional, siquiera a la mano de obra calificada local para radicarse en la ciudad. En cambio, ésta podrá erigirse gracias a la agencia transformadora de los actores cuyo retorno y sujeción, se espera, modificará las condiciones estructurales para invertir en la ciudad. El Estado allanará el camino, congregará las fuerzas para la transformación, auxiliará a los actores a encarrilar sus esfuerzos eficazmente: su potestad se extenderá para incitar el factor emprendedor de la clase creativa; gobernará luego desde el diseño, bajo la presunción de que el conflicto etnonacional se habrá desdibujado.

Como refleja Jerusalén 2020, entre los objetivos de aquellas políticas se hallaba la promoción de conductas “virtuosas”: se propendía a encaminarlas acorde a criterios deseables, según la matriz de dicha economía del poder político. Nuevamente en mayo de 2015, el alcalde empresario-emprendedor explicitó en una entrevista cómo el plan Jerusalén 2020 concentraría los puntos centrales de su política económica; la de ambos períodos:

“El alcalde ha reclutado a expertos internacionales para el ambicioso proyecto, incluido el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg y el profesor Michael Porter del Instituto de Estrategia y Competitividad, con sede en la Escuela de Negocios de Harvard. Los planes subrayan la ventaja de Jerusalén en las esferas de la cultura, las ciencias biomédicas y la tecnología.

‘Jerusalén es una ciudad magnífica en muchos aspectos’, afirmó Porter. Una ciudad debe desarrollar sus activos existentes, y las industrias culturales y turísticas de Jerusalén son los ‘activos clave de la ciudad’, dijo. ‘Tienen éxito y deben actualizarse para desarrollar a Jerusalén como una verdadera marca internacional hasta el punto de que las personas de todo el mundo no puedan resistirse’.

Barkat también se ha centrado en los hospitales de Jerusalén y tiene la intención de establecer un centro mundial para la fertilidad y la genética. Los planes culturales incluyen un vasto complejo de medios que albergaría estudios de televisión y cine en conjunto con Culver Studios. El turismo es uno de los puntos fuertes de Jerusalén, y un equipo de expertos ha diseñado una campaña internacional para fomentar el turismo, mientras invierte en la experiencia del turista.”[41]

La transformación que experimentaría Jerusalén sería una, como se desprende de la lectura de estos enunciados, eminentemente económica y dada gracias las fuerzas del mercado y de actores que orientarían sus prácticas en virtud de intereses económicos o, expresados como si lo fueran. Esta actitud gubernamental respecto a la agencia de actores que son tomados como piezas claves en la edificación de dicha forma de sociedad, remite a un rasgo del concepto de gobernanza que destaca Brown (2015): la complementariedad y colaboración entre el gobierno y el sector privado; el primero facilitará las condiciones para que quienes se hallen en la segunda categoría se dediquen a lo que “hacen mejor”. Gobernanza y mejores prácticas parecen desterrar la relación jerárquica entre programas elaborados desde las agencias gubernamentales hacia la sociedad civil, de arriba abajo, sustituyéndolos con esquemas de redes horizontales propensos a un flujo constante de información, perspectivas, retroalimentación que permita perfeccionar las técnicas estatales aplicadas para allanar el gobierno de las conductas de la población.

La praxis de la JDA y los planes específicos que parten de sus entrañas corresponden a estas nociones: la oferta de subsidios enfocados en las necesidades de una paleta de posibles comerciantes, inversores y emprendedores, se dirige a la potencia de las mejores prácticas. En suma, se dará lo que tenga que darse para que las cosas funcionen: re-categorización de calles y zonas para tornarlas aptas para rubros –por ejemplo, turísticos– o incentivos, créditos y préstamos para modernizar o adaptar fachadas, cartelería, dimensiones de locales, entre otros mecanismos para estimular actividades económicas.

Este traslado de recursos económicos desde el Estado al sector privado refleja cómo la profusión de ámbitos de injerencia del primero sobre el segundo, en un sentido eficientista que lo absuelve, a su vez, de otras responsabilidades. La diseminación de programas cada vez más concretos que contemplen las necesidades de pequeños y medianos comerciantes y empresarios, proyectando a su vez la atracción de profesionales en tecnologías de alta complejidad y de inversores que deseen realizar eventos para miles de personas involucrando altos costos de organización logística, publicidad y patrocinadores, entre otros, implica que el Estado –coaligado a nivel municipal y nacional– espera tornar a la sociedad civil más independiente de su involucramiento en otros aspectos.

La transferencia señalada, vehiculizada a partir de agencias como la JDA y afines, como se verá en el caso de JNext, opera en el marco de prácticas gubernamentales eminentemente neoliberales: la sociedad civil es progresivamente “responsabilizada” por su propio bienestar; el gobierno redibujará los límites y ámbitos en los cuales trabajará para garantizar condiciones óptimas de vida. Este gobierno de las poblaciones remite a una modalidad en que la gobernanza también propende a disipar el conflicto político instituido en la democracia. Íntimamente vinculada a la noción de mejores prácticas y benchmarking, la dilucidación de talentos y capacidades propios y ajenos se aprecia en programas como Marom, Jerusalén 2020 y Jubileo, en las plataformas de la JDA y su subsidiaria JNext: el énfasis en la integración de elementos disímiles apelados por los mismos incentivos los torna fungibles y gobernables.

Subyace a la “responsabilización” de cada sector por su propia prosperidad la retirada de formas de protección sostenidas por las instituciones del Estado liberal y el de bienestar clásicos, y un modo original en que se buscó diluir las diferencias socioeconómicas y de etno-clase. La perspectiva de Brown (2015) halla un sustento empírico si consideramos cómo se estableció que la armonización de objetivos presentados como “comunes”, pese a la compleja diferenciación ya comentada, era posible a partir de un abordaje técnico –tomado del ámbito empresarial al que de hecho Barkat perteneció y en el que se formó– que actúa “armonizando” expectativas disímiles, tanto económicas como políticas. Dichos objetivos pueden apreciarse, por un lado, en las prácticas de la vida cotidiana, que hacen a la actividad profesional y al sostén material, y por otro, en los imaginarios existentes respecto a cierto orden social que deja de ser apelado desde sus aspectos más problemáticos según dimensiones etno-nacionales o de conflicto de clases para presentarse como el más deseable.

El ejercicio del poder gubernamental se despliega, a través de los mecanismos estudiados, como un vector que normativiza qué prácticas deben alentarse, en qué sentido, a partir de qué tácticas, con qué intensidad y ritmo. Progresivamente, la institución del conflicto político en los modos deliberativos y participativos que caracterizan a las democracias liberales clásicas, dejaría así de resultar su dimensión más característica en reemplazo por procedimientos técnicos, como el señalamiento en tanto benchmark, de modos más eficaces de acercar información y medios para dinamizar actividades económicas. La integración entre sectores socioeconómicos y etno-nacionales se daría no a partir del concierto de intereses y vocaciones de representación sino en su homologación, para fungir en poblaciones gobernables según su potencia y dispensabilidad para el horizonte estético-político (Plot, 2018) recortado en los confines de la Jerusalén abierta.

5.5. La relación entre el balance demográfico y el planeamiento estratégico

La virtualidad de la Jerusalén 2020, surgida de las intervenciones propuestas, representa la encarnación futura de la “abierta”. Esta ciudad “libre” de conflictos es “pacificada” sobre la base de una perdurable desigualdad material y a partir de una forma de subjetivación coincidente con el estrechamiento del espacio de aparición para el pueblo. Es decir, se espera que los ciudadanos plenos y los que habrán de integrarse a la comunidad política en forma controlada, ejerzan sus derechos y su libertad, dispuestos como meros capitales humanos y no, precisamente, como ciudadanos. La “puesta en valor” de la ciudad con infraestructuras como el tranvía ligero o la creación de distritos específicos, acelerarían los ritmos de movilidad favoreciendo el Oeste, donde se concentran las industrias hi-tech y la hotelera. La conversión del centro de la ciudad y la expansión de centros para la celebración de eventos, radicación de empresas financieras, circuitos turísticos, teatros y centros culturales, refleja una cierta sedimentación de la presencia institucional del Estado: la territorialización a partir del capital.

La novedad introducida es que el patrimonio histórico y cultural, devenido un activo comercial, sustenta la posibilidad de ofertar Jerusalén como marca, pero esta sólo puede potenciar su valor concentrando a la población que representa un insumo para ella: el colectivo judío secular asociado a la clase creativa. Entonces, la penetración del capital constituye el vehículo esgrimido para colonizar la ciudad, más que las racionalidades inspiradas en fundamentos teológicos o culturales: de los que circunstancialmente se nutre el capital en este caso.

Barkat exhortó en su editorial sobre Jerusalén 2020 a que la población reconociera el potencial de Jerusalén como sitio donde la consumación de expectativas de auto-realización pueden concretarse, satisfaciendo ambiciones profesionales y vocacionales. Acorde a las interrelacionadas nociones de gobernanza, mejores prácticas y responsabilización, la profusión de ámbitos de intervención estatal pavimentaría el camino para que el sector privado tome las riendas de su propio bienestar. Eso ocurriría, conforme al plan Jerusalén 2020, a la par de la concentración particular de un capital cultural de excelencia proveniente de la comunidad académica local, fruto del seno jerosolimitano, de los graduados de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que años antes, abandonaba la ciudad. Asociadas las necesidades de las industrias asimiladas a clusters en clave de ventajas comparativas, el saber académico como insumo para la economía representa, a su vez, el capital humano o el bloque de construcción necesario para la realización de una visión para la ciudad. Las necesidades y capacidades de la clase creativa, como capital humano, se “completarían” con las exigencias del mercado, enmarcándose un correlato de complementariedad entre ambos factores.

Jerusalén, ciudad apolítica, integrada al capital internacional, abierta a él, unificada, sólo puede gobernarse contemplando su diversidad en tanto “capital humano”. La humanidad deviene reconocible no a partir de valores de igualdad, equidad, justicia, en los términos del liberalismo político moderno, sino a partir de una comunidad constituida por emprendedores que compiten y se complementan dentro de “ecosistemas” de hubs. Veamos qué expresó Barkat en su editorial abierta de 2015:

“Jerusalén, más que cualquier otra ciudad, con su capital humano diverso, es un terreno fértil para la creatividad y el espíritu empresarial. En los próximos años, fortaleceremos las bases para desarrollar la economía creativa de la ciudad y permitiremos que la innovación brote en todas partes. Miles de millones de personas de todo el mundo anhelan venir y experimentar 3000 años de historia combinados con la innovación en una ciudad que ha logrado reinventarse. Porque Jerusalén no es una ciudad cualquiera; Jerusalén es el corazón, el alma y la capital eterna del pueblo judío. El éxito de Jerusalén es una fuente de orgullo intenso para todos los que en todo el mundo llamamos hogar a Jerusalén.”[42]

No son ya los aspectos etno-nacionales, religiosos, culturales, sociales, políticos, los que definen la recreación milenarista de una Jerusalén “abierta” a las tribus: la confederación de tribus presente estará constituida por ingenieros, diseñadores, técnicos informáticos, individuos con una visión particular de necesidades cotidianas que puedan satisfacerse con el producto o servicio que una firma, una start-up, puede concebir, diseñar y ofrecer.

En la Jerusalén pregonada, el espacio urbano deviene el terreno a fertilizar para que la creatividad y emprendedorismo, rasgos actitudinales de la población, alcancen su máximo esplendor. La neutralización del conflicto político y político-nacional, por virtud de la economización de las conductas, reduce asimismo el conflicto de clase al encumbramiento de aspiraciones subjetivas de consagración: individuales y no colectivas, aunque sí a nivel colectivo; no nacionales, aunque sí propendiendo al desplazamiento de un proyecto de auto-determinación nacional por otro. Jerusalén como “ciudad-alma”, y eterna capital del pueblo judío, demanda el despedazamiento de los valores que la hicieron históricamente distintiva para sustituirlos por otros que abonen la perdurabilidad del régimen político vigente. Pero quiénes constituyen ese capital humano necesario requiere el conocimiento de las conductas de la población, es decir, se precisó conocer la dirección del comportamiento de sus grupos etno-nacionales: ella se volvería un blanco de intervención política como variable clave en la realización de la forma de sociedad aspirada por Barkat como autoridad política.

Gráfico N°1. Balance demográfico de Jerusalén, 2000-2016 (Choshen, 2019)

Cap 5 5.5. Gráfico N1

El gráfico anterior, de realización propia, se desprende de un desglose correspondiente al Cuadro V/14 del Anuario Estadístico de 2019 (Choshen, 2019), que brinda información, nuevamente, hasta 2016. A lo largo de la década de 2000 se aprecia que la tendencia del balance migratorio, con sus respectivos picos de repuntes y caídas, fue negativa. En efecto, la población jerosolimitana comportó una marcada emigración que, compensada con la radicación de inmigrantes y ciudadanos israelíes oriundos de otros sitios, arrojó los valores expresados en el cuadro[43].

La información que brinda JIPR fue ordenada considerando los comportamientos migratorios internos, y la sumatoria de estos movimientos junto a la llegada de inmigrantes de otras localidades y países. Al observar los desplazamientos “internos” surgen clasificaciones según grupo etno-nacional. El cuadro original contempla un registro más extenso que rebasa el recorte elegido (comenzando en 1977): hallé que para la migración interna existe la categoría “judíos y otros” pero no la de árabes: se pasa directamente al balance migratorio interno total.

Un motivo lo explica, y puede apreciarse mejor en el cuadro que presento a continuación y que compuse a partir de la información que aporta JIPR (Choshen, 2019): la proporción de árabes que emigran es mínima en comparación con la de los judíos. El cuadro original se compactó sin presentar columnas para este grupo, que aquí recuperaré indirectamente[44]. En promedio, la ciudad cuenta con 6.623 personas menos por año: el grupo “judíos y otros” representa el 97,6% del total, 6.730 personas, mientras que el balance para la población árabe, en relación, es ínfimo, con un saldo promedio de 159 personas, el 2,4% restante.

Cuadro N°1. Balances migratorios en Jerusalén según grupo, 2000-2016 (Choshen, 2018)

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Esta información fue considerada por Barkat para enunciar que era menester recuperar a la población judía secular emigrante, asociada al sector de la clase creativa, contemplada como “capital humano”, es decir, insumo indispensable para la cadena de valor del modo de acumulación que la clusterización de la economía jerosolimitana supuso bajo su mandato. Del cálculo y el relevamiento que aporta el saber técnico se vuelve inteligible la grilla sobre la cual se operará: las conductas de la población. Pretendiendo comprender y discernir tendencias en pos de trazar predicciones sobre este universo poblacional, pueden concebirse las herramientas, los instrumentos, los dispositivos tácticos para su gobierno. El control de las conductas (Foucault, 1991), el objeto primordial del ejercicio de la gubernamentalidad, se manifestó en la atención a la información confeccionada por organismos de consultoría independientes como JIPR, cercano, por no decir colaborador cercano, a la Municipalidad.

Es cierto que la siguiente información rebasa el período estudiado en esta investigación, pero su relevancia y pertinencia al punto justifica su incorporación. Al momento de escritura de este texto, el JIPR no publicó los datos del Anuario Estadístico de 2019, pero la Municipalidad, gobernada actualmente por Moshé Leon, sucesor de Barkat, dio a conocer una minuta en la cual se resumen algunos de sus hallazgos relevantes. Entre ellos, se destacan:

    “- Durante una década, la migración negativa se ha detenido en la capital: durante diez años, el número promedio de personas que abandonaron la ciudad fue de aproximadamente 8.000, este año, por primera vez, este número se ha reducido a 6,000 (cabe señalar que la migración desde ciudades grandes es una tendencia documentada en todas las ciudades grandes en Israel y en el extranjero.)

– El mayor número de proyectos de construcción han comenzado desde 2015.

– El número de judíos seculares en la ciudad es el más alto en una década, con un 22% de la población de Jerusalén

– La población de la capital se acerca al millón a 901.300.

– El número de estudiantes en la ciudad, en 282.000, supera a la población de la ciudad de Haifa [tomada aislada de su área metropolitana]

– Por primera vez, hombres ultraortodoxos están trabajando: el 49% de los hombres haredim en edad de trabajar participan en la fuerza laboral en la ciudad, la cifra más alta registrada

– El número de negocios activos en hi-tech aumentó en un 33.8%, la cifra más alta en Israel. En comparación, la tasa de crecimiento de Tel Aviv es de 27.1%.

– La tasa de supervivencia empresarial en la industria hi-tech en Jerusalén es más alta que en todo Israel, 62% en comparación con 50% a nivel nacional.

– El número de pernoctaciones turísticas se encuentra en su punto más alto: 4.937.600 en 2018.”[45]

Balances de una década. La migración negativa se detuvo, aumentó considerablemente el número de judíos seculares en la ciudad, la población ultraortodoxa se incorporó al mercado de trabajo, la ciudad constituyó una población estudiantil sumamente numerosa teniendo en cuenta la población urbana del país, las industrias hi-tech y el turismo se encuentran en un momento de particular crecimiento y liderazgo, también a nivel nacional. El relevamiento periódico y sistemático del JIPR que da lugar a la elaboración y publicación de estos datos corresponde, claramente, a la periodización de Barkat.”

A su vez, la emigración de los palestinos jerosolimitanos es ínfima debido a los efectos de una tecnología de gobierno surgida en la década de 1990: el traslado silencioso, que exploraré en el Capítulo VIII[46]. Volviendo al análisis de la información suministrada en el cuadro, no es mi pretensión dar a entender que exista una relación causal en la presentación de las cifras relevadas y su presunción de éxito, con respecto a las políticas públicas que, como se desprende del análisis que aquí he realizado, aparecerían como sus responsables directas. Sí considero que debo subrayar lo siguiente: los puntos incluidos en el balance de 2019 corresponden a metas que autoridades concretas, que explicitaron una vocación de gobierno cuya traducción se manifestó en la producción de programas específicos, se fijaron entre 2008-2009 y 2018.

Es ese el contexto de la irrupción histórica de la racionalidad política que incorporó la matriz de codificación semántica neoliberal expresada en el planeamiento estratégico. A partir de ella, se identificaron los problemas de gobierno y explicitaron los mecanismos para su resolución. De ella se trazaron los lineamientos que comprenden los clusters mencionados y se consagró a la economía como mecanismo de incentivo para retener a la población judía secular. El énfasis en el grado de crecimiento de dichas industrias especifica cuáles son los nichos productivos a partir de cuyo crecimiento se darían las transformaciones deseadas. Por tanto, la reversión de la tendencia demográfica del grupo mencionado conlleva una amalgama: Jerusalén es ofertable como modelo de negocios exitoso, es capaz de volverse una especie de mercancía, si al generar un capital económico que circule en un mercado más amplio, logra que la acumulación de este capital implique un retorno mayor. El efecto derrame del modo de acumulación debe corresponderse con un aumento del nivel de empleo de la población que no compone aquella clase creativa: los palestinos jerosolimitanos.

El disciplinamiento de estos grupos etno-nacionales a partir de lógicas mercantiles puede pensarse como una modalidad de integración controlada: una clave para el gobierno de las poblaciones en pos de legitimar la dominación estatal. Dicha dominación habría de obtenerse a un menor costo: debe presentarse como ventajosa, deseable, anhelada; invirtiendo la fórmula clásica de Maquiavelo, debe ser “querida” antes que temida. Esta estructuración representacional implica la sedimentación de mecanismos de una sociedad de seguridad, pues a pesar de no gozar de una vida cívica plena, los palestinos jerosolimitanos pueden hallar, en la Jerusalén abierta, según esta racionalidad, un panorama preferible gracias a la perspectiva de movilidad social ascendente (al menos, mayor) a la que la ANP puede ofrecerle. Para autoridades como Barkat, esto asegura en el tiempo una forma de vida colectiva similar a la vigente sólo que conforme a un balance entre sus partes más “eficaz”: sustentable.

Como mencioné, esto distingue el programa de gobierno de Barkat de otros anteriores, contemporáneos a la expectativa de cumplimiento de la creación de un Estado palestino basado en la ANP en los 1990s, o bien, en la etapa de Olmert y de Lupolianski, atravesadas por la Segunda Intifada, el re-estancamiento de las negociaciones, la pérdida de interlocutores legítimos, y el encumbramiento de una nueva cultura de seguridad vigente en Jerusalén y a lo largo de todo el Estado de Israel. En perspectiva, Barkat, como autoridad oficial, operó en tanto actor “securitizador”, cifrando temas de gobierno según parámetros de aceptación o rechazo en torno a una cultura de seguridad específica arraigada en una distinción de sujetos marcadamente diferenciados. Parte de la población palestina sería, a priori, asimilable si responde positivamente al cebo “economizador”; propugnará acercarse, todo lo posible, a la clase creativa a pesar de su pertenencia a un clivaje etno-nacional diferente, con las complejidades y limitaciones derivadas su exclusión de la comunidad política.

En cambio, otra parte rechazará esto: el tipo de agencia que caracterice este amplio segmento podría tipificarse entre prácticas que no amenacen el estilo de vida promovido por el planeamiento estratégico. Sin embargo, otra parte, mejor dicho, algunos sujetos en particular podrían seguir siendo clasificados como terroristas. Me ocuparé de esto en el Capítulo VII, pero, brevemente, una intensa oleada de violencia surgió a partir de la abducción y asesinato del joven Mohamed Abu Jdeir, en represalia al secuestro de tres jóvenes israelíes: recíproco ajuste de cuentas que exacerbó el desenlace del Operativo Margen Protector en julio de 2014. Éste fue el más cruento enfrentamiento entre Hamas y las fuerzas del Islam político en Gaza y las FDI cuyo corolario fue un brote de violencia más focalizado: la “Intifada de los cuchillos”.

La gravedad de la sucesión de pequeños atentados cometidos a un ritmo prácticamente cotidiano provocó una abrupta caída en el turismo a la ciudad, como se ve en las estadísticas que recolectó el JIPR. En el capítulo 8 de “Facts and trends” (“hechos y tendencias”) correspondiente al Anuario Estadístico de 2018, se aprecia el impacto de dichos sucesos en el turismo al ver la curvatura descendente en la línea que representa a los turistas extranjeros [47].

Mientras que Margen Protector y la Intifada de los Cuchillos no representaron un factor que disuadiera al turismo local, el turismo internacional fue afectado notablemente. Puesto que la ciudad más poblada es sede administrativa y de gobierno, recurrente destino por negocios y de visitas familiares, independientemente de los desplazamientos por estadías recreacionales, debo enfatizar que la “estadía por noche” no constituye un indicador adecuado[48].

El año 2014 marca la acentuación de una tendencia estabilizada levemente a la baja desde 2009, sólo para retornar a valores mayores el año siguiente y experimentar un sostenido crecimiento desde 2016. El efecto de Margen Protector y la Intifada de los Cuchillos tuvieron su impacto en la economía jerosolimitana en términos generales pero afectando especialmente una de las industrias principales del programa analizado: el turismo. 

En el Anuario de 2018 se aprecian otros dos picos descendentes: el primero en 2002 y, el segundo, entre 2008 y 2009. A cada fase descendente siguió una compensatoria: es más, desde 2015 en adelante, el panorama fue positivo, evidenciándose una recuperación del sector. Coincidente con un clima de latencia excepcionalmente dramático de la tensión en el conflicto israelo-palestino, 2002, 2009 y 2014 evidencian la correlación entre enfrentamientos bélicos y afectación negativa en la industria del turismo. La recepción de turistas extranjeros en los tres destinos turísticos más importantes, Jerusalén, Tel Aviv e Eilat, descendió abruptamente durante la Segunda Intifada, que comenzó en 2000 y para 2002 alcanzó valores mínimos, así como experimentó una nueva depresión entre 2008 y 2009, durante el Operativo Pilar de Defensa, y posteriormente en medio de los sucesos comentados[49].

Algunas preguntas que surgen del análisis y que recorren los próximos capítulos. Las políticas estudiadas como tecnologías de gobierno, ¿cómo se articulan con el aparato represivo del Estado dadas circunstancias tales como las mencionadas en el párrafo anterior? He caracterizado la irrupción histórica de un tipo de gubernamentalidad y tematización de la dilución del conflicto a partir del tipo economización de ámbitos, prácticas y representaciones sobre la ciudad y la vida en ella, en el modo que estableció Brown. Ahora bien, ¿qué significa esto respecto a las condiciones de una presunta forma de vida democrática?


  1. Levine, Charley J. (2010). Interview: Nir Barkat. Hadassah Magazine.
  2. Horovitz, David, “Nir Barkat: How I’m ensuring Israeli sovereignty in Jerusalem”, The Times of Israel, 29/02/2012.
  3. Lowrey, Annie, “An Interview with Nir Barkat”, Foreign Policy, 14/08/2009.
  4. Barkat, Nir, “The Mayor’s Vision for Jerusalem”, Jerusalem Center for Public Affairs, Vol. 10, No. 5, 01/08/2010.
  5. Idem 4.
  6.  Ahren, Raphael, “Nir Barkat: Don’t gamble on someone who doesn’t live and breathe the city”, The Times of Israel, 10/10/2013.
  7. Si bien ciudades como Tel Aviv y Haifa establecieron programas semejantes, decidí acotar mi análisis a Jerusalén y no establecer un estudio comparativo.
  8. Como aclaración para los lectores y las lectoras, se trata de una empresa municipal.
  9. Idem 6.
  10. Oficina del Primer Ministro, “At the Weekly Cabinet Meeting 29.05.11”. Ver: https://cutt.ly/sQHkXBj.
  11. Idem anterior.
  12. Idem 10.
  13. En la siguiente respuesta de Barkat a Netanyahu, de una sesión semejante, correspondiente a 2012, pueden considerarse los lineamientos trabajados en el cuerpo del texto: “Señor primer ministro, el Medio Oriente es un caldero hirviente. El mundo está inundado de inestabilidad y crisis. Sin embargo, vemos que en el Estado de Israel en general y en Jerusalén en su corazón en particular, el crecimiento económico se está acelerando. Estamos disfrutando de un aumento de visitantes, desde una actividad sin precedentes en el marco municipal. Esto no habría ocurrido sin su apoyo, señor primer ministro, así como el de los ministros reunidos y miembros de la administración municipal. Tengo plena esperanza de que continuaremos construyendo Jerusalén para el beneficio de todos sus residentes a pesar de las tendencias mundiales.” Fuente: Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 20.05.12”. Ver: https://cutt.ly/KQXiKQs.
  14. En pos de no reiterar en el cuerpo del texto referencias que produzcan una saturación teórica, reproduzco aquí una cita correspondiente al discurso de Netanyahu en la sesión de gabinete celebrada el Día de Jerusalén de 2014: “Jerusalén se unificó hace 47 años y nunca se volverá a dividir. Desde ese día, Jerusalén se ha desarrollado; Es próspero y floreciente. Nos reunimos aquí todos los años para garantizar que esta prosperidad sea aún mayor, que la construcción sea aún más amplia y que florezca aún más. El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, nos informará sobre las acciones para restaurar, revitalizar y desarrollar la ciudad en general y la Ciudad Vieja en particular. Estamos comprometidos con una Jerusalén reconstruida, más grande y en desarrollo como un mandato histórico del pueblo judío. He escuchado que hay quienes desean cancelar hoy como feriado nacional. Yo digo que esto no es solo una fiesta nacional; Esto es un milagro histórico, nacional. El pueblo judío siempre velará por la Jerusalén reconstruida y más grande.” Fuente: Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 28.05.2014”. Ver: https://cutt.ly/sQHkXBj.
  15. La información referida al plan Marom proviene del documento original en hebreo. Puede accederse al texto en el siguiente link: https://cutt.ly/wQHk1eu.
  16. Ley Básica: Jerusalén, capital de Israel. Sancionada el 30 de julio de 1980. Traducción propia. Ver: https://cutt.ly/PQHk2Ph.
  17. Ver: Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 20.05.12”. Ver: https://cutt.ly/oQHlVW7.
  18. En el prólogo del Anuario Estadístico de 2012 del JIPR, Barkat manifestó al respecto:
    “En la esfera económica, podemos ver cuán atractiva se ha vuelto la ciudad por el número de transacciones de bienes raíces. En 2009-10, se compraron más de 1,000 apartamentos privados, después de varios años (2005-08) en los cuales el número promedio fue de 550-750 por año. En los campos de la cultura y el turismo, nos fijamos el objetivo de establecer a Jerusalén como la capital cultural de Israel mediante el uso de sus impresionantes recursos para atraer a más y más visitantes.
    Y de hecho, en 2010, 2,5 millones de personas visitaron los museos de la ciudad, lo que representa un aumento del 25% (!) Con respecto al año anterior. Desde mi experiencia en el mundo de los negocios, para liderar el éxito de una organización, ya sea una empresa, una escuela o cualquier otro organismo, se debe trabajar con un conjunto profesional de herramientas y demostrar responsabilidad de gestión. Traje este enfoque a mi papel como alcalde también. Por lo tanto, algunos de los cambios centrales en la forma de trabajar de la Municipalidad se basan en el establecimiento de metas medibles y significativas y, al mismo tiempo, en el aumento de la transparencia. En los últimos tres años, los diversos departamentos del Municipio se han concentrado en ‘actividades basadas en resultados’. Cuando los objetivos de cada actividad son claros, su efecto puede medirse y también el éxito deseado. Del mismo modo, desde que comencé a trabajar como alcalde, los planes de trabajo de los departamentos se presentan al público, al igual que los presupuestos municipales detallados.”. (Barkat, 2012).
  19. Prime Minister’s Office (2012) Press Releases: Cabinet Approves Series of Plans to Strengthen the City of Jerusalem. 20.05.2012: https://cutt.ly/eQXw8Fn.
  20. Véase: https://cutt.ly/XQXw6Zb.
  21. Sitio de la JDA en hebreo del “Procedimiento: asistencia a negocios de la Ciudad Vieja de Jerusalén”. Ver: https://cutt.ly/xQXergN.
  22. Ídem anterior.
  23. Para dar idea de ellos, incluidos en el punto 3 “definiciones y umbral de condiciones”, pueden considerarse aquellos que se ocupan sobre la auditoría de cumplimiento con deberes tributarios y de rendición de gastos conforme a legislación existente (puntos 3.4.3 y 6.3.), pedidos de recategorización de área de actividad (punto 3.3) o de rubro (por cambio o adición de actividades; punto 2.4.3), para acceder a un premio financiero que incluya asesoramiento profesional sobre cómo aplicarlo (punto 2.3), y sobre los procesos formales para solicitarlo (punto 4. “Ingresar el pedido”).
  24. Ver: https://cutt.ly/qQXeusM.
  25. En cuanto a las conferencias locales, se dice que la JDA “…alienta a los empresarios y organizadores de conferencias locales a celebrar conferencias en Jerusalén. La subvención se otorga para una conferencia de temas económicos, científicos y médicos, que se realiza durante al menos un día completo, con más de 500 participantes. El monto de la subvención (entre NIS 50,000 y NIS 100,000) fue determinado por el Comité Directivo y depende del número de participantes y del número de pernoctaciones de los participantes de la conferencia en los hoteles de Jerusalén.” Para más, ver: https://cutt.ly/MQXeoWN.
  26. Con respecto a la “subvención para conferencias internacionales”, en el sitio web se explicita que “La Autoridad de Desarrollo de Jerusalén alienta a los empresarios y organizadores de conferencias internacionales a celebrar conferencias en Jerusalén. La subvención se otorgó para una conferencia de al menos tres días, con más de 400 participantes, con un 15% de invitados extranjeros. El monto de la subvención (entre 50.000 NIS y 225.000 NIS) depende del número de participantes y del número de pernoctaciones de los participantes de la conferencia en los hoteles de Jerusalén. En conferencias internacionales de carácter religioso, al menos 1,200 participantes deben permanecer en Jerusalén durante al menos cinco días.” Ver: https://cutt.ly/MQXedWW.
  27. Idem 3.
  28. Idem 2.
  29. Oficina del Primer Ministro “At the weekly Cabinet meeting 28.05.2014”. Ver: https://cutt.ly/KQXiKQs.
  30. Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 05.05.2013”. Ver: http://https://cutt.ly/KQXiKQs.
  31. Ídem anterior.
  32. Barkat, Nir (2013) “The Mayor’s Foreword” en “Statistical Yearbook: 2013 Edition”. Jerusalem Institute for Policy Research. Jerusalén, 2013. Ver: https://cutt.ly/FQXejPR.
  33. Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 20.05.12”. Ver: https://cutt.ly/KQXiKQs.
  34. El muro de separación es, precisamente, un ensamblaje de infraestructuras y movilidades de personal armado y administrativo que es diseñado por autoridades de competencia nacional.
  35. Información provista por Btselem en el cuadro “Total and partial demolition of houses and other structures, 1999-2013, official data“, del apartado “Statistics on demolition of houses built without permits in East Jerusalem“, de la sección “East Jerusalem”: https://cutt.ly/MQXem2r.
  36. Oficina del Primer Ministro, “At the weekly Cabinet meeting 05.05.2013”. Ver: http://https://cutt.ly/KQXiKQs.
  37. Gelber, Max, “Jerusalem Mayor Unveils Ambitious Plan for Israeli Capital”, United with Israel, 12/05/2015. 
  38. Se trata de una optimización del uso de recursos públicos a partir de la complementariedad de la agencia estatal y de la privada.
  39. Barkat, N., “Jerusalem 2020: A vision for the future”, The Times of Israel, 17/05/2015; Barkat, N., “Jerusalem 2020: A vision for the future”, YNet, 17/05/2015.
  40. Rosenzweig, Debbie (2017) “Jerusalem: the evolution of the eternal city – An interview with mayor Nir Barkat”, Israel & Global Travel, 05/04/2017.
  41. Idem 37.
  42. Barkat, Nir, “Jerusalem 2020”, The Times of Israel, 17/05/2015.
  43. Por ejemplo, si para 2009, el balance fue de -4.113 personas, es porque -7.079 jerosolimitanos abandonaron la ciudad y 2.966 inmigrantes se establecieron en ella. Ver: https://cutt.ly/dQXeXP8.
  44. Considerando los valores para “judíos y otros”, y los totales del balance migratorio interno (Choshen, 2018).
  45. Ver: https://cutt.ly/ZQXe1pD.
  46. La revocación de la residencia permanente en virtud de la ausencia en la ciudad (el “Traslado Silencioso”) fue la táctica de disuasión previa a la construcción del Muro de Separación, para regular los movimientos poblacionales de palestinos de Jerusalén Este y Cisjordania (y aquellos radicados en otros países). El Muro de Separación y la producción de zonas de costura, el aislamiento de barrios palestinos, dificultan o inviabilizan alquileres de viviendas a cisjordanos que buscaran radicarse en Jerusalén, al tiempo que hacen sumamente difícil el acceso a servicios e infraestructura pública a los propios palestinos jerosolimitanos.
  47. Para mayor información, consultar los gráficos “Estadía por noche en hoteles turísticos de Jerusalén, 1998-2017” y “Estadía por noche de turistas extranjeros en hoteles turísticos de Jerusalén, 1998-2017”, correspondientes al ya mencionado informe. Ver: Korach & Choshen, 2018; 105, 108.
  48. No muestra para 2014 una co-variación respecto a la conducta apreciable en torno al turismo internacional, mucho más sensible a la coyuntura del conflicto al momento de elegir un destino vacacional.
  49. Debe destacarse que la Primera Intifada de 1987 y la Guerra del Líbano provocaron comportamientos similares: en el primer caso, esto se acentuó en 1990, cuando probablemente se computaron los relevamientos para 1988 y 1989.


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