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6 Etno-clases de rendimiento y de reserva

6.1. Grandes proyectos urbanos y refuncionalización de espacios urbanos

La enunciación de una Jerusalén idealizada facilitó la presunción de la legitimidad del Estado a través de dos vías. Por un lado, gracias a la obediencia de sujetos que se comportarían siguiendo fines racionales y materiales. Siendo eso insuficiente, a ello se añaden fines excepcionalmente simbólicos y afectivos para israelíes y palestinos de residir en la ciudad. Además, se contempla que la población jerosolimitana puede beneficiarse de un estilo de vida apacible: el acceso a espacios verdes y a eventos culturales y de entretenimiento que son producidos en la ciudad, es posible[1]. La sedimentación de la legitimidad que pretendió erigir Barkat, y de la que se hizo eco, es la de una Jerusalén libre de conflicto, económica próspera: una contradicción virtual respecto a los hechos:

“Imagina que has llegado a Jerusalén en 2020. Sales de la estación del tren rápido que te ha llevado a Jerusalén en 28 minutos desde el centro de Israel. Te encuentras en medio del nuevo distrito de negocios en la entrada a la ciudad, un distrito cinco veces más grande que las Azrieli Towers con lugares de empleo para miles de trabajadores. Descienda en la nueva línea de tren ligero que pasa por los nuevos complejos comerciales y hoteles de Jerusalén.”[2]

Así comenzó la editorial abierta publicada en The Times of Israel y YNet. Un viaje mágico por una Jerusalén futurista: no demasiado lejana, pero suficientemente distante de la actual. La Jerusalén 2020 culminó los objetivos de la “abierta”: la circulación por la ciudad de personas, bienes y capitales librada de obstrucciones que el conflicto imponía; no es que éste haya desaparecido pero, opacado, la economía política de Barkat haría gala de su faceta más eminente y transparentemente represiva sólo de ser necesario [3].

El 19 de mayo de 2015, en “preparación para el 50° aniversario de su unificación”, el gobierno nacional aprobó formalmente el plan Jerusalén 2020, tal como se expresó en el comunicado de prensa de la “Reunión especial de gabinete en honor al día de Jerusalén” de la fecha[4]. Dos días antes, en la editorial abierta recién mencionada, Barkat manifestó lo siguiente:

“Esta línea de tren ligero es parte de una red completa, la más avanzada de su tipo en Israel, que se extiende por toda la ciudad. Pasas por el complejo deportivo internacional de Malha, el mejorado Estadio Teddy, el Jerusalem Pais arena, una enorme piscina de tamaño olímpico y el Centro de Tenis que organiza competiciones de todo el mundo. El viaje continúa por el renovado centro de la ciudad de Jerusalén, que se ha convertido en el centro urbano más accesible del país. La ciudad está llena de miles de jóvenes y estudiantes que caminan por el nuevo campus de Bezalel en el Complejo Ruso, Beit Mazya, que es el hogar de los grupos de teatro de Jerusalén y el nuevo Campus de Artes de Jerusalén, junto a Gerard Behar”.

Este trayecto idílico, posible gracias a la inversión realizada en infraestructura de transporte –la expansión del tranvía ligero– recorre una serie de grandes proyectos urbanos. Aquí me centraré en las renovaciones del Estadio Teddy y la creación del Pais Arena, por un lado, y en la proyección del distrito de los diseñadores en el campus de Bezalel, por otro. Las obras concernientes a los estadios representaron la actualización y expansión de recintos deportivos consagrados a espectáculos y actividades de interés para un público local e internacional. En síntesis, abonaron a la posibilidad de albergar un mayor número de espectadores y hospedar eventos trascendentes, según aquella perspectiva familiar a esta altura: la ciudad “requiere” de este tipo de equipamiento para realzar su potencial competitivo en el mercado.

Los grandes proyectos urbanos diseñados por el municipio en el marco de Jerusalén 2020 pueden distinguirse en virtud del cluster en que se inscriben. Con respecto al turismo, dentro de la rama espectáculos y deportes, el Estadio Teddy y el Pais Arena, atravesaron una serie de reformas para atraer y albergar un público mayor. Durante el primer gobierno de Barkat se implementó un proceso de reformas edilicias que aumentaron la capacidad del Estadio Teddy: entre 2011 y 2013, se extendió de 19.000 a 30.000 espectadores. Esto demandó un nuevo uso de energía eléctrica y la necesidad de techar el área añadida. Consiguientemente, en 2015, la Municipalidad llevó a cabo obras de renovación que implicaron la instalación de paneles solares para volverlo “sustentable”, según palabras de Barkat[5]. Convirtiendo el Estadio en el primero en Israel en apoyarse en tecnología fotovoltaica, la Municipalidad proyectó que ahorraría 400.000 shekels al año (cerca de US$ 100.000) y, a su vez, renovó y expandió su capacidad para albergar 20.000 espectadores más [6]. Las obras estuvieron a cargo de la compañía municipal Ariel y fueron financiadas por la Municipalidad y la lotería nacional de deportes. Asimismo, otros NIS 20 millones se invertirían en la instalación de un circuito de cámaras con tecnología de reconocimiento facial, accesos para sillas de ruedas y el diseño de ocho boxes privados: una para la prensa y una para comando[7].

Vecina al Estadio, con el que comparte un vasto estacionamiento, el Pais Arena fue concebida como el estadio cerrado más grande del país. Sede del equipo de basquetbol Hapoel, el recinto de 40.000 m2 cuenta con una capacidad de 11.600 asientos y su construcción fue financiada por la lotería nacional de deportes, el consejo nacional de apuestas deportivas y la Municipalidad de Jerusalén[8]. Este espacio se pensó para usos múltiples: eventos deportivos, culturales, recitales, conferencias y encuentros. Desde su inauguración en 2014, ha permitido recibir artistas internacionales y posibilitando la organización de eventos tales como, por ejemplo, los Juegos Internacionales de la Juventud de 2018[9].

El Estadio Teddy y la Pais Arena fueron objeto de gran especulación a fines del gobierno de Barkat por virtud de acontecimientos fortuitos. No obstante, estos sucesos dan cuenta de la implicancia de dichos espacios respecto a la racionalidad política que proyectó sus respectivas renovación y creación, y en el marco del dispositivo del cual forman parte. En 2018, la cantante Netta Barzilai, ganadora de la quinta temporada del programa de canto HaKojav HaBa, representó a Israel en el Concurso de la Canción de Eurovisión y salió victoriosa.

Como resultado, y en razón de las reglas del concurso, Israel se convirtió en la sede de su próxima edición. Sería la tercera vez en la historia, pues los concursos de 1979 y 1999 se celebraron ahí: de hecho, en Jerusalén. Cuando Netta agradeció recibir el primer premio, pronunció una fórmula sustantiva que proviene del ritual de la cena de Pésaj, la fiesta de la libertad del pueblo judío. “La próxima vez en Jerusalén”. La reverberación de estas palabras en las de Benjamin Netanyahu, el presidente Reuven Rivlin, Miri Regev, ministra de cultura y deportes de Israel, y de Barkat, dejó entrever que las autoridades[10] estaban dispuestas a resguardar la celebración de eventos culturales semejantes como refrendo de la soberanía.

En el Centro de Convenciones Binyanei Hauma se realizaron los concursos de 1979 y 1999, sin embargo, la capacidad del recinto ya no satisface las necesidades para un público y personal actualmente más numeroso. Tras el triunfo de Netta, desde la Municipalidad de Jerusalén trascendió que el Estadio Teddy y el Pais Arena podían efectivamente albergar a los asistentes. Pronto, surgió una disyuntiva técnica: los organizadores del concurso requieren que el sitio sea techado, y el Estadio Teddy no tenía completo su cerramiento. Barkat expresó entonces,

“‘Tenemos dos opciones, verificaremos qué es lo mejor para el evento’, dijo Barkat al Canal 10 de Noticias. ‘Podría ser en el Pais Arena, podría ser en Teddy […] haremos lo que sea necesario’. Barkat, quien ya no será alcalde cuando se celebre la competencia, dijo que es posible cubrir temporalmente el Estadio Teddy. ‘Es posible. Lo que sea que tengamos que hacer, lo haremos’, dijo. ‘Lo resolveremos todo, no será un problema’.”[11]

Antes de continuar con esta pequeña crónica de acontecimientos emergentes, observemos la siguiente cita de un artículo periodístico en el cual se referencia a Barkat,

“‘La ciudad de Jerusalén otorgará toda la ayuda necesaria en la realización de Eurovisión 2019 en la capital de Israel y juntos expondremos el hermoso rostro de Jerusalén a todo el mundo.’

Los otros tres concursos de Eurovisión que se llevarán a cabo en Israel fueron todos en el Centro Internacional de Convenciones, pero el ayuntamiento dio a entender que el lugar podría cambiar este año, tuiteando una foto del Pais Arena, que abrió sus puertas en 2014. El evento sería el mayor evento no político o deportivo organizado por la capital en años. Con Jerusalén llena de preocupaciones políticas y de seguridad, la mayoría de los artistas principales que visitan Israel optan por Tel Aviv más culturalmente abierto y su anfiteatro al aire libre Ganei Yehoshua o la Arena Menora Mivtachim.

Pero con los funcionarios constantemente tratando de mostrar a Jerusalén como la capital del país y su corazón palpitante –Israel insistió recientemente en organizar un amistoso con el equipo de fútbol argentino en Jerusalén, a pesar de Lionel Messi y compañía., que solicitaron que se celebrara el juego en Haifa– el concurso ofrecerá la oportunidad de deshacerse de la imagen de la ciudad como un obstáculo cultural acosado por la seguridad.”[12]

Esta cita puso en perspectiva distintas cuestiones: más que discusiones sobre la capacidad del recinto y sobre el costo de realización del concurso, reaparece la cuestión capital y la variable contexto. Si en 1979 y 1999 pudieron realizarse las ceremonias del concurso, en 2018 se veía un panorama distinto en torno a cómo se percibieron otras variables.

Por un lado, la seguridad. Consecuencia del estado de irresolución del conflicto a partir de los operativos Plomo Fundido (2008-2009), Pilar de Defensa (2012) y Margen Protector (2014), especialmente tras éste último, ocurrieron atentados a un ritmo semanal. Por otro, intervino la decisión del presidente Donald Trump de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, iniciativa que despertó gestos semejantes por parte de mandatarios de otros Estados. Anunciada el 6 de diciembre de 2017, en febrero del año siguiente comenzaron los preparativos que, para mayo, culminaron en la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén[13]. En consecuencia, el desgaste de la imagen pública del Estado de Israel se acrecentó. No necesariamente por efecto de las campañas de BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) contra Israel, pero sí en el tono de sus denuncias, también en 2018, la selección argentina de fútbol rechazó de lleno que se jugara el partido amistoso al cual se hace alusión en la cita anterior. Tanto su intransigencia como la de las autoridades políticas israelíes llevaron a que el partido no se realizara. Empero, para que Jerusalén devenga en sede de eventos deportivos o culturales de relevancia turística, económica y social, pareciera precisarse un paso en una dirección distinta a la que Barkat y Netanyahu trazaron.

La Jerusalén eternamente unificada podrá ser un modelo exitoso para algunas industrias, como las de hi-tech, pero esto no quiere decir que cuando entra en juego la publicidad de capitales culturales, económicos, sociales, políticos, que implican la exposición del compromiso de individuos como deportistas y artistas, la ciudad encuentre una limitación a su reconocimiento. Es decir, por mas que la racionalidad política hegemónica entre la derecha israelí insista en conservar la Jerusalén “unificada”, la comunidad internacional no admite la soberanía israelí sobre dicha porción territorial: al menos, no sobre Jerusalén Este.

El muro con el que se topa esta pretensión hegemónica supera al de las expectativas contemporáneas: Israel perdió la celebración de un evento deportivo de trascendencia mediática inédito, pero cedió en el concurso de Eurovisión 2019, que se hizo en Tel Aviv. En efecto, aunque se evaluaran planos y presupuestos para la ampliación del techo del Estadio Teddy, esto no alcanzó para torcer el actual rechazo de actores no estatales (asociaciones deportivas, corporaciones mediáticas) al consentimiento de consagrar simbólicamente la soberanía israelí. Por eso, no es sólo la comunidad internacional expresada en el orden interestatal mancomunado en las Naciones Unidas, ni entidades del Mundo Árabe e Islámico, ni la agencia de actores no estatales, ni sólo el mercado, aquello capaz de imponer un límite a dicha pretensión hegemónica, sino una compleja imbricación entre múltiples interdicciones y concesiones plasmadas en agencias que en múltiples direcciones forjan el actual statu-quo.

En suma, la promoción de obras como la expansión y actualización del Estadio Teddy y la construcción de la Pais Arena pueden verse como tecnologías inscriptas dentro del dispositivo de israelización. Constituyendo atractivos para el turismo nacional e internacional, el planeamiento y realización de ambos proyectos está íntimamente ligado a una noción particular sobre vida colectiva en la ciudad: refleja un intersticio de ejercicio del poder en el que el Estado concibe técnicas para conducir las conductas de los sujetos que gobierna.

En otras palabras, la inserción de Jerusalén al mercado, facilitada por la edificación de recintos semejantes, supone la articulación y modulación de representaciones y prácticas de los sujetos gobernados, como se dijo, acorde a sus clivajes etno-nacionales. La instalación de una pista de patinaje sobre hielo es relevante, en este esquema de planeamiento, en tanto representa una serie más de usos de espacios que pretenden sedimentar a Jerusalén como una marca cuya rúbrica supone el apaciguamiento de la ciudad. El escenario “ideal”, pero precisamente, en torno al cual autoridades como Barkat se orientan, es uno en que la asistencia a eventos culturales y deportivos se presenta como una práctica de la vida cotidiana conforme con una coexistencia aproblemática, distante del conflicto real entre grupos etno-nacionales en pugna.

El dispositivo de israelización deviene inteligible en la expresión de enunciados como el siguiente, que vuelve explícita la vocación de forjar y adaptar conductas en modo compatible, conforme a la vigencia de un régimen político que pretende gobernar a un menor costo, y vender sus atractivos en tanto activos, a uno mayor. La armonización de aquella intensidad de cadenas equivalenciales “interrumpidas” entre grupos confesionales y etno-nacionales como objetivo, como meta de la racionalidad política de Barkat, se ve con claridad en enunciados como éste, correspondiente a julio de 2015, cuando se anunció Jerusalén 2020:

“Tom Teicholz: Dicho esto, dado que los datos demográficos de Jerusalén se dividen entre la población secular, ortodoxa y árabe en Jerusalén oriental, ¿cómo se realiza la inversión en cultura si las poblaciones observantes y árabes no participan?

Alcalde Barkat: Lo hacen. Esta semana estuve en nuestro nuevo Pais Arena, un cantante ultraortodoxo vino y cantó. Ayer, y hace dos días, tuvimos un programa en el que se usaba la arena para los ultraortodoxos. Hace dos semanas tuvimos cristianos y esta noche tenemos baloncesto del [equipo] Yerushalem. Es multipropósito; Resulta que las personas pueden tener una perspectiva diferente de lo que significa la cultura, pero todos los sectores están interesados ​​en la cultura. Es parte de la vida de cualquier persona; Arte, cultura, música es realmente necesaria en todos los sectores.

Mi filosofía es permitir que las personas tengan su cultura a su manera, por lo que es realmente muy, muy interesante. Existe una correlación cruzada y un aprendizaje cruzado de los diferentes sectores, segundo [es decir, “seguido”] a ningún otro lugar en el mundo [referencia a Jerusalén]. Estoy realmente emocionado de ver cómo están las cosas porque las personas miran a otros sectores y dicen: “Mira, queremos algo similar pero adaptado a nuestras necesidades”, y eso es lo que estamos haciendo.

Estamos progresando y escalando y usted tiene más cultura, más consideración, más creatividad. En lugar de pisar los dedos de los demás, vea que hacemos más, que consideramos más y que es más creativo.”[14]

En esta racionalidad, el Pais Arena, como espacio multi-propósito, habilita la celebración de la multiplicidad, por turnos. El entrecruzamiento de la diversidad cultural se da en virtud del espacio, metáfora territorial y material de la ciudad a escala micro, que enlaza a la multiplicidad que lo habita, circula, ocupa: nominalmente, la ciudad pertenece a todos, pero los encuentros han de darse de forma fragmentada. La conversión de la expresión cultural en un evento espectacular, en un atractivo turístico devenido en un activo, permite cuadrar el despliegue gubernamental estudiado en los términos de Brown. La economización de los ámbitos de la cultura supone un posible factor de normatividad cuya diseminación juega un rol en el moldeado de las conductas de los sujetos. La separación de los encuentros, únicamente mediados por el mismo espacio compartido, ocurre al “darse” un sitio común de congregación, en el que pueda apreciarse, tenerse acceso, participar de la cultura del “otro” sin que esto suceda en la forma de una comunidad política consolidada, sino en calidad de asistentes, de espectadores del “otro”. Esto cuenta para la relación entre judíos israelíes y palestinos, pero también para judíos seculares y ortodoxos.

Como se lee en la cita, la exotización positiva del otro como entretenimiento normaliza, disciplina, neutraliza comportamientos agresivos, confrontación, porque se apela a valores de consumidor, de co-participación pasiva de la cultura del otro, pero no de un involucramiento permeable en los términos de una comunidad en la que existe reconocimiento de la humanidad del otro. La interpenetración que significaría ese tipo de reconocimiento, según expone Butler (2004), podría contundentemente dimensionar la precariedad las vidas del otro y la propia. Esto no ocurriría mera y exclusivamente desde una lógica de comportamiento racional de consumidor, de actor económico, parámetro bajo la cual pretende subsumirse la apreciación de estos encuentros por parte de los actores, como es factible entender siguiendo a Brown (2015).

Es notable que el proyecto de remodelación del campus universitario de la Bezalel Academy of Arts and Design cobrara impulso en estos años. Precisamente, el emplazamiento distrital de las actividades profesionales y del proceso de formación de diseñadores y artistas, comprendidos dentro de la clase creativa, da cuenta del proceso de territorialización del programa de planeamiento estratégico impulsado por los planes Marom y Jerusalén 2020. Es cierto que la remodelación del campus de Bezalel fue realizada a partir de la iniciativa del instituto y de cuantiosas donaciones del sector privado[15], y que el apoyo estatal no fue el determinante. No obstante, una mirada sobre el caso pondrá de manifiesto algunos aspectos de interés: la participación de organismos municipales en el despliegue de programas de incentivos de inversión al sector privado en los clusters; ya no sólo el turismo sino también, el diseño, la cinematografía y las artes, y las startups, entre las cuales se destacan las de biotecnología.

6.2. La JDA y la agencia municipal en el planeamiento estratégico

Uno de los brazos de la JDA es Eden[16], la “Compañía de Desarrollo del Centro de Jerusalén”, entidad municipal enfocada en integrar las actividades económicas de la ciudad a partir de su articulación con las distintas áreas del centro. En efecto, el entorno de la Ciudad Vieja, tanto al Oeste y el Este, entran en la órbita de este desprendimiento más especializado de la JDA. La transformación del centro de la ciudad es el objetivo propuesto, y para ello, Eden se ocupa de planificar, mapear, presupuestar y licitar inversiones y proyectos de renovación, expansión o creación de equipamiento urbano: básicamente, infraestructura y servicios públicos. La premisa detrás de su acción es la sinergia[17] expresada en términos de imbricación eficiente del planeamiento urbano, recursos financieros y capital económico, presencia de infraestructuras que faciliten la circulación y el acceso al centro, y la concentración de actividades de un mismo rubro o complementarias. Tal articulación favorece, de acuerdo a la racionalidad representativa de estos esquemas de renovación urbana, la sustentabilidad de un modo de acumulación a partir de la generación o estímulo de sus cadenas de valor.

La Municipalidad coordinó a través de Eden el establecimiento de un centro creativo para el ejercicio y la formación en carreras de artes escénicas, diseño y arquitectura, en el Complejo Ruso, un área del centro de la ciudad entre el Museo de los Prisioneros Subterráneos y la Catedral de la Sagrada Trinidad. Dicho centro supone la reutilización de espacios públicos a partir de plazas secas y áreas comunes en torno al establecimiento de una serie de edificios de la Bezalel Academy, del Estudio Nissan Nativ, la Escuela de Cine y Televisión Sam Spiegel, la Escuela de Teatro Visual y el Centro de Música Oriental. En junio de 2013, en un acto, las autoridades de Bezalel Academy publicaron el plano para sus nuevos edificios, concluido un concurso en el que participaron firmas de arquitectos de prestigio internacional[18], Barkat dedicó unas palabras al respecto:

“En nombre de los residentes de Jerusalén, me gustaría agradecer a la Fundación Jack, Joseph y Morton Mandel por esta contribución trascendental al nuevo campus de Bezalel en el corazón de nuestra ciudad…La llegada de una institución pionera como Bezalel marca una bisagra histórica en el renacimiento cultural del centro de Jerusalén [al] atraer a miles de estudiantes, jóvenes y artistas al centro de la ciudad.”[19]

El 8 de mayo de 2017, Barkat colocó la piedra fundacional del nuevo campus de artes de Jerusalén, cuya terminación se estimaba para 2020. En esa ocasión, Barkat volvió a referirse a la centralidad del proyecto en el programa de renovación cultural enfatizando la complementariedad de infraestructura y actividades como uno de sus efectos y objetivos principales[20]. La Municipalidad, a través de la JDA y de Eden, propugnó atraer a la población joven de un enclave etno-nacional específico segmentada como clase creativa. La eficiente integración entre instancias de formación e inserción profesional dentro de rubros atractivos a dicho grupo representa una estrategia doble.

Se aprecia, por un lado, un proceso de constitución de subjetividades a partir de la vocación por orientar la praxis de actores en virtud de incentivos económicos: de apreciar la vida en la ciudad como sitio de realización personal a partir de su integración al mercado. Por otro lado, la territorialización de dicha estrategia requiere la refuncionalización de espacios: la iniciativa municipal y la privada “comulgan” en el rediseño urbano acorde a ofertar Jerusalén al mercado internacional. Dicha “apertura” es viable gracias a la coordinación de organismos públicos que orientan, estimulan, allanan las condiciones para la iniciativa privada. El entretejido de estos factores supone presencia demográfica, institucional y económica a lo largo de un territorio conforme a una lógica mercantil. Consideremos cómo las autoridades municipales, a través de la JDA, habían expresado en la sección “Centro de Diseño de Jerusalén”, la voluntad de hacer de la ciudad:

“[…] un centro de atracción para diseñadores y actividades en el campo del diseño, con énfasis en los valores económicos, sociales y culturales. El centro promueve actividades de diseño, con énfasis en los valores de innovación y excelencia, a través de la construcción de un complejo de diseño, la gestión de Hansen House como centro de diseño, medios y tecnología, actividades de diseño y más.”[21]

Asimismo, respecto a Bezalel, se estableció en la misma solapa:

“Complejo de diseñadores en la ciudad Bezalel 7: El propósito del complejo, que fue establecido por el Centro de Diseño, es alentar a los diseñadores a trabajar y establecerse en Jerusalén. Como parte del plan, los diseñadores recibieron espacios de trabajo y ventas durante un largo período de tiempo en condiciones favorables, para ayudarlos a instalarse profesionalmente en la ciudad y establecerse en ella. Hay alrededor de 20 diseñadores y diseñadores de diversos campos del arte, tales como diseño de cerámica, diseño industrial, joyería, diseño de moda y más. El complejo está abierto al público en general.”[22]

En base a esto, en la sección “El complejo de diseñadores” del mismo sitio web, se ofrecen documentos concretos sobre esta invocación a población etno-nacional a asentarse o permanecer en la ciudad en tanto miembros de una etno-clase creativa, tematizando de forma original la encomienda sionista de radicación en el Estado de Israel en tanto Tierra de Israel. En “Un llamamiento a poblar el complejo de diseñadores de moda en Jerusalén”[23], las autoridades de la JDA y Eden (Jerusalem Center Development Company Ltd.) aportaron información de requisitos técnicos, instructivos y contactos para graduados de universidades de diseño de moda. El llamado consistía en proporcionar una plataforma para viabilizar propuestas para alquiler de espacios de arte, de exhibición y venta, en el complejo de los diseñadores de la calle Bezalel. Asimismo, otro documento se ocupó de determinar “El procedimiento para acomodar y exhibir en el complejo “Diseñadores en la ciudad” en Jerusalén”.

En la misma locación, Eden daba a conocer requisitos más específicos para establecerse en el distrito. Es relevante reparar que en la sección 2 de este documento, titulada “Objetivos”[24], se indicaba que la entidad trabajaba en “promover el complejo para crear un espacio rubricado [en la forma de una “marca”] en el campo de la moda”, que actuara como referente para atraer audiencias inmersas e interesadas en el campo, a nivel nacional e internacional. Para ello, Eden estipuló una serie de instrumentos técnicos con diversas categorías para crear y alquilar espacios de creación, exhibición y venta de arte dentro del complejo, en los que no me detendré.

En suma, la creación de entidades como JDA permitió al gobierno municipal presentarse como un actor cuyo involucramiento no sólo es necesario para operar una transformación sustantiva en la composición socio-demográfica, sino para efectuar otra, en paralelo, en tanto actor económico, estimulando la radicación de ciertos grupos en virtud de incentivos mercantiles. Un fragmento de la editorial abierta ya reproducida, en la que Barkat anunció Jerusalén 2020, ilustra este punto:

“Al final del día, después de que haya experimentado todo lo que Jerusalén tiene para ofrecer, esperamos que desee mudarse aquí y educar a sus hijos en uno de los mejores sistemas educativos del país, con la mayor diversidad. Hemos revertido la tendencia de un número decreciente de estudiantes de primero a doceavo grado en escuelas religiosas nacionales y nacionales en Jerusalén (12% de disminución entre 2001-2008) y estamos abriendo docenas de nuevos jardines de infancia y aulas cada año (6% de aumento entre 2009-2014). Únase al creciente número de jóvenes (familias jóvenes, personas de industrias avanzadas, artes, academia y gobierno) que vienen y hacen sus hogares en Jerusalén. Muchas empresas de alta tecnología y de biomedicina se han instalado en la ciudad capital y se espera que el número de empresas aumente aún más. Cientos de empresas emprendedoras se están construyendo en la ciudad cada año, agregando cientos de empleos de alta calidad en la ciudad. ¡No es un sueño, esto es realidad!”[25]

El primer párrafo puede verse refrendado por instrumentos técnicos diseñados para la expansión de la industria del diseño, como ya fue explicado. La apelación es intergeneracional y comprende un carácter “sustentable”: la proyección en el tiempo de una cierta forma de sociedad que requiere una composición demográfica “deseable” para su continuidad. A tal fin correspondía el reordenamiento del espacio urbano ejemplificado por la renovación del campus universitario de Bezalel, asimilada a la “modernización” de la ciudad y a su “puesta en valor” económica. A los efectos espaciales-poblacionales, se agrega el afán de captar a un segmento en formación que devendrá mano de obra especializada para “acomodarla” al ámbito de trabajo que integrará una vez graduada.

En segundo lugar, el párrafo siguiente pone de relieve cómo el mismo criterio puede aplicarse a sectores específicos, como la industria de alta tecnología y la biomedicina. Referencias como ésta pueden pensarse como modelo para la población judía secular universitaria de los sectores medios, cual mano de obra altamente especializada e imprescindible en la erección de una Jerusalén neoliberal. La categoría empleada, el “emprendedor”, es la misma que empleaba el propio alcalde para referirse a sí mismo[26].

Esta cita adquiere aún mayor relevancia cuando observamos que JNext, aceleradora de radicación y incubación de startups en la ciudad, creada por la JDA, invita a instalar empresas en la ciudad basándose en el capital humano facultado, formado, instruido por la academia, constituyéndose como vaso comunicante entre el poder estatal a escala municipal, las expectativas de la sociedad civil, y la construcción de información que puede ser leída por inversores para establecer sus actividades en Jerusalén. Más que una relación de complementariedad, la academia representa en este programa de gobierno, un elemento central en la circulación de los mecanismos del ejercicio del poder y de configuración de subjetividades según el molde del homo economicus. En el sitio web de JNext, se dice lo siguiente sobre el “por qué” radicarse en la ciudad, lo que adelantará la observación que haremos sobre el tipo de recreación milenarista que autoridades como Netanyahu y Barkat hicieron en el marco de este programa de gobierno, en citas posteriores:

“Cuando los emprendedores eligen dónde quieren establecer su empresa, buscan un lugar con un ecosistema de apoyo. Jerusalén es la base de operaciones de algunas de las empresas más importantes de Israel, como Mobileye, Orcam, Exlibris y Lightricks, así como de importantes fondos de inversión como JVP y OurCrowd. Jerusalén se enorgullece de sus instituciones académicas y de investigación líderes a nivel mundial que incluyen la Universidad Hebrea y la Academia de Arte y Diseño Bezalel. Aceleradores como MassChallenge, Siftech y AtoBe han establecido su hogar en la ciudad, y cada año se organizan cientos de eventos y conferencias comunitarias.”[27]

6.3. Del distrito de los diseñadores a la promoción del sector hi-tech: el emprendedorismo y la etno-clase en Jerusalén

El público al que se apela no es particularmente el que ya vive en Jerusalén: el objetivo concreto de las tecnologías derivadas de esta tematización de la problemática principal de gobierno es la atracción y retención del público deseado que, al inicio del gobierno de Barkat, computaba en los relevamientos una tendencia a emigrar. Si para revertir este comportamiento se pensaron estrategias para mejorar su nivel de empleo que pueden apreciarse en la creación de un distrito de diseño y arte en el centro de la ciudad por mediación de agencias municipales como Eden, lo propio puede destacarse en otros rubros que también representan un ámbito de inserción profesional para este sector susceptible de configurarse como “emprendedor”. La apelación llama a la unidad mínima posible: no la comunidad ni la familia, sino al individuo-ciudadano como emprendedor.

La Municipalidad creó JNext en 2012, junto al Ministerio de Jerusalén y Patrimonio, y la JDA, una entidad enfocada en el desarrollo y promoción del emprendedorismo y de aquello que refirió como “ecosistema de la innovación” de Jerusalén. Integrando la sigla de la ciudad con el vocablo next, “próximo”, este actor que representa el “siguiente” paso en la “innovación” tecnológica y sociopolítica de la ciudad, contó con fuertes subsidios estatales[28] para

“[…] hacer de la ciudad un lugar agradable y de apoyo para las empresas emergentes a nivel global. JNext promueve estos objetivos apoyando plataformas que crean proyectos originales y alientan iniciativas independientes para desarrollar la comunidad empresarial al mismo tiempo que refuerzan la cooperación entre el excepcional ambiente académico de Jerusalén y la escena de la innovación. JNext apoya directamente a las empresas en cada etapa de su desarrollo para permitirles crecer y prosperar en la ciudad.”[29]

La noción sistémica de integración de agencias de sujetos identificables como actores económicos, su incidencia en la generación de valor, el atractivo que esto implica al capital internacional, respecto a un balance demográfico entre elementos percibidos como problemáticamente diversos permite cuadrar esta racionalidad dentro del esquema gubernamental neoliberal. La previsibilidad de crisis sistémicas por una ineficiente articulación de los actores inmersos en la ciudad se evidencia en el diagnóstico y plan de acción que con Porter, Barkat trazó como base de los programas de incentivos a actividades económicas plasmados en Marom y Jerusalén 2020. La Jerusalén abierta y presentada como “pacífica” gracias a la agencia del mercado y de la configuración de subjetividades acorde a dicha grilla de inteligibilidad, no es una expresión de negación del conflicto o un voluntarismo sobre su superación, sino reflejo de un modo de modularlo, reorientarlo, conducirlo.

En otras palabras, la economía política de Barkat ilustró una comprensión particular del conflicto etnonacional y estableció un modo de expresarlo. Israelíes y palestinos habrán de coexistir juntos reconociendo las ventajas de dicha cohabitación. Para los segundos, considerar la prosperidad de los primeros como horizonte motivacional asimilable a perspectivas de movilidad social ascendente en desmedro de un proyecto político: se da un desplazamiento, una no polarización con la ocupación y anexión de Jerusalén Este, sino con la perspectiva de que eventualmente, una hipotética soberanía palestina claudique dicho horizonte de posibilidades. Para los primeros, la Jerusalén abierta puede representar una clave, una estrategia, un modo de descompresión de la intensidad de la otredad cultural del otro: un control que reduzca la proliferación de conductas peligrosas, es decir, una reconfiguración del otro cultural en términos de compatibilidad.

Maniobra de securitización, la recíproca otredad entre ambos grupos, arguye Barkat, se diluye en la predilección de intereses económicos sobre culturales y políticos. Para que cada quien devenga emprendedor de sí mismo, la articulación del programa de planeamiento estratégico previó, a través de la JDA, la creación de un organismo específico, JNext, para

“[…] desarrollar y respaldar el entorno empresarial único de Jerusalén, que funciona como una “ventanilla única” para los muchos actores en las industrias innovadoras de la ciudad. JNext adopta un enfoque holístico del desarrollo del ecosistema local para beneficiar a las empresas que trabajan en la ciudad. Nos esforzamos activamente para identificar las oportunidades y los desafíos potenciales que existen en el ecosistema, y al asociarnos con la comunidad, creamos mecanismos, infraestructuras y actividades promocionales que apoyan y promueven el crecimiento continuo y sostenible del ecosistema.”[30]

El público aludido, el blanco concreto, es el sector judío secular identificado con la clase creativa. Es ésta categoría la que junto a la de “ecosistema”, habilita la introducción de la noción de sustentabilidad en el análisis de las racionalidades políticas de Barkat y que cristalizaron en las instituciones municipales durante sus dos mandatos. Por supuesto que, como establece la cita anterior, que da a conocer la misión de “JNext“, la palabra “comunidad” resalta por su contenido predominantemente económico y no político, pero es el establecimiento de articulaciones de los segmentos socioeconómicos y de mercado de trabajo, de los grupos etnonacionales y confesionales que habitan la ciudad, aquello que resalta aquí.

El modo en que dichas agrupaciones pueden conjugar sus intereses según la lógica “win-win” de Barkat, implica que es factible soldar la interrupción de aquellas cadenas equivalenciales intergrupales si se comienza por consolidar una homogeneidad interna. El Estado dispone y moviliza herramientas concebidas para asentar una comunión entre actores mutuamente reconocibles entre sí en razón de su posición en el mercado de trabajo. La posesión de aquellos capitales culturales, económicos y sociales que habilitan, en el campo jerosolimitano, el acceso al mercado de trabajo, se hallan distribuidos desigualmente según la pertenencia a ambos grupos añadiéndose diferencias según la variable de género.

El Anuario Estadístico del Jerusalem Institute for Policy Research de 2018 reitera los datos conocidos a 2016 respecto al mundo del trabajo (Choshen, 2018). Reseñaré parte de esta información, pues da una idea del recorrido que experimentaron los valores de distintos indicadores que permiten ahondar sobre la relación entre la estratificación de etno-clases y el “ecosistema” al que se refiere el informativo de JNext: un campo separado, el de hi-tech, inserto en un marco más extendido de campos segmentados. Las diferencias intergrupales no representan necesariamente una debilidad en la sedimentación del modo de acumulación neoliberal que se pretendió instituir: el mejoramiento de los valores que registra la población árabe representaría aquí una condición clave para legitimar la dominación estatal israelí a partir del consentimiento de población “más satisfecha” con sus perspectivas de movilidad social.

Para empezar, dentro de la PEA, en el Anuario se destaca la tasa de participación en la fuerza laboral de los habitantes judíos y “árabes” de Jerusalén, por grupo etario y género. En 2018, nuevamente aportando los datos recolectados hasta 2016, se decidió enfatizar cuatro grupos dentro del rango de 25 a 64 años[31]. En el primero de ellos, de 25 a 34, se indicó que el 88% de los varones palestinos participaba de ella frente a un 25% de las mujeres; la situación es radicalmente diferente e inversa para las mujeres judías, cuya participación alcanzaba un 86%, superando al 68% de los varones judíos. Es decir que el grupo de jóvenes adultos dentro de un rango de edad que podría haber completado ya estudios terciarios o universitarios era sumamente diferente de acuerdo al clivaje etnonacional.

La situación del siguiente grupo, de 35 a 44 años es similar, reiterando una preponderancia de mujeres judías que participan de la fuera laboral con un 83%, mientras que entre las mujeres árabes se observa un leve incremento del 2% respecto al grupo anterior, que ubica su participación en un 27%. El caso de la participación masculina palestina permanece abrumadoramente superior a la de las mujeres, con un 91%, el pico más alto de todos los grupos etarios y clivajes, mientras que el de los varones judíos (aunque mayor al del rango etario anterior) es menor, con un 79%. Los valores para hombres y mujeres judíos en el grupo de 45 a 54 años es bastante más parejo, comprobándose una tendencia a equipararse llegado a este rango (seguida de una posterior inversión en la proporción): los primeros superan levemente ahora a las mujeres con un 84% de participación frente a un, igualmente alto, 81%. Para los árabes, la tendencia previa se sostiene, incluso, se acentúa. La diferencia porcentual del grupo etario previo era de 64, mientras que ahora es de 68, con 86% de participación masculina y 18% femenina. Entre los 55 y 64%, el 50% de los varones palestinos participaba del mercado de trabajo, pero sólo un 10% de las mujeres lo hacía. Entre los judíos de este rango, como anticipé, el 74% de los varones participa de la fuerza de trabajo, pero entre las mujeres se comprueba una caída de 18 puntos porcentuales respecto al rango anterior: 63% de ellas participaba.

Luego, el “Cuadro VII/13, Personas contratadas en Israel y en Jerusalén, por localidad de trabajo y grupo poblacional de 2016” (Choshen, 2018), indica que la población judía concentra el 69,5% de personas empleadas (unas 175.100, aproximadamente) frente al 30,5% de la población palestina (cerca de 76.800), de un total de 252.000 personas registradas. Es notable que los palestinos registraron ese año el 96,1% de personas residentes de su localidad trabajando en ella, mientras que el valor para la población judía, no siendo desestimable, es inferior: el 85,2%: así, sabemos que el 88,3% de la población contratada y residente de Jerusalén, trabajaba en la ciudad[32]. La disparidad entre grupos poblacionales se explica según un mercado de trabajo más limitado para la población palestina y se refleja, discursivamente, en las evocaciones a “recuperar” los valores de población judía secular en los enunciados analizados de Barkat: parte de este grupo aprecia oportunidades de trabajo que ofrecen otras ciudades o regiones, mas no la ciudad.

Acercándonos a información más específica, el Anuario 2018 (Choshen, 2018) ofrece información que permite centrarnos puntualmente en cómo la variable etno-nacional opera en la estructuración de un segmento altamente especializado del mercado de trabajo: la industria hi-tech. En efecto, el Cuadro VII/7, “Personas contratadas trabajando en Jerusalén por actividad económica, grupo poblacional y género, 2016”[33], la situación dentro de éste y otros sectores. El total de “árabes” contratados en Jerusalén alcanzaba las 78.800 personas, pero apenas 500 pertenecían al sector: dado que los valores fueron computados con un solo dígito decimal, esta cifra se expresó como “0.5” sin darse a conocer los datos desagregados por género. En cambio, de los judíos contratados (en total, 242.800 personas), 6.800 mujeres y 10.600 varones, aproximadamente, trabajaban en la industria hi-tech: unas 17.500 personas, según redondeó hacia arriba el think-tank responsable de transmitir los datos.

Ahora bien, los datos relativos a la población árabe dentro del sector pueden estimarse de forma aproximada a partir de la resta de los valores totales en miles: de 7.100 mujeres, alrededor de 300 eran palestinas; de 11.100 varones, 500 eran palestinos. Esto da 800 personas empleadas en hi-tech, cifra superior a los 500 registrados en el cuadro mencionado, suma que no coincide con la resta del total de empleados en el sector sin atender a las variables de grupo etno-nacional y género: 18.200 personas de las cuales 700 debieron ser palestinos[34]. Por otro lado, en el etno-grupo judío israelí, un 5,1% de las mujeres y un 9,7% de los varones pertenecían al sector; el 7,2% del etno-grupo. Esto coloca a la industria hi-tech en un sexto puesto compartido, dentro del total de diecinueve categorías de rubros y actividades económicas. [35].

Si construimos un ranking compuesto por los seis rubros económicos que concentran la actividad, en orden descendente, los comprendidos en las siguientes categorías corresponderían al total de la población contratada jerosolimitana para 2016: Educación (17,1%), Salud y actividades de trabajo social (15%), Venta mayorista, minorista y reparaciones (10,4%), Administración local, administración pública, defensa y seguridad social obligatoria (9,9%), Actividades profesionales, científicas y técnicas (5,7%) y Manufacturación, minería y canteras junto a Hi-tech (5,5%). Ahora bien, una vez que se hace un corte por grupos etno-nacionales, se aprecian algunas diferencias.

Por un lado, el ranking de actividades entre los judíos israelíes encumbra Educación (18,5%) en primer lugar, seguido por Salud y actividades de trabajo social (16,4%), Administración local, administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, (13%), Venta mayorista, minorista y reparaciones (8,5), en quinto lugar, aunque ahora de forma exclusiva, hi-tech (7,2%) y luego actividades profesionales, científicas y técnicas (6,7%). Por otro lado, en el caso de la población palestina, la Venta mayorista, minorista y reparaciones ocupa el primer puesto (17%). A continuación, surge un rubro que no había aparecido en los totales y que tampoco se ubica en el ranking de judíos israelíes: la construcción (14,2%). En tercer puesto está la Educación (13,7%), en cuarto lugar, Salud y actividades de trabajo social (10,6%), seguido por servicios de acomodación y alimenticios (9,5%), Transporte, almacenaje, correos y mensajería (8%) y último Manufacturación, minería y canteras (6,9%).

Se desprende de este breve desglose que la industria hi-tech no aparece entre las seis actividades económicas que concentran a la mano de obra contratada en Jerusalén para el año relevado. Asimismo, dicho sector, que en el total poblacional y en el pertinente a la población judía ocupa el sexto puesto, en el caso de la población palestina se ubica llamativamente en último lugar, comprendiendo solamente el 0,6% de toda la mano de obra empleada dentro del grupo etno-nacional. Entre las seis actividades principales puede destacarse que judíos y árabes comparten dos rubros que requieren niveles de estudios superiores y/o de nivel universitario, junto a personal que prescinde de dicha formación: Educación (primera entre judíos, tercera entre árabes) y Salud y actividades de trabajo social (segunda para judíos, cuarta para árabes).

Además, por un lado, corresponden únicamente al etno-grupo judío las siguientes actividades que requieren un nivel de estudios superior al secundario: Administración local, administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, Venta mayorista, minorista y reparaciones, y hi-tech. En cuanto al etno-grupo árabe, se destacan rubros que no necesariamente requieren niveles de estudios superiores al secundario: Construcción, servicios de acomodación y alimenticios, Transporte, almacenaje, correos y mensajería, y Manufacturación, minería y canteras. Por otro lado, la variable género deviene un factor que muestra una desigual inserción en el mercado laboral por rubros: el sector hi-tech no es la excepción. Observemos primero la disparidad general a partir de las variables de género y grupo poblacional (etno-nacional) para personas de entre 25 y 64 años en 2017. [36]

El informe de Choshen (2019) no permite percibir los múltiples grises dentro de la población judía, agrupada junto a otros grupos, frente a los árabes: o sea, no discierne las diferencias entre judíos seculares y ortodoxos ultra-religiosos. Es notable, en cambio, que en términos generales, la población masculina que se halla por fuera de la fuerza laboral es relativamente parecida entre judíos (25%) y árabes (19%), dándose una distancia de seis puntos porcentuales. Asimismo, para las mujeres judías, la desocupación es prácticamente equivalente a la de los hombres árabes (20%), mientras que las mujeres árabes se hallan por fuera de la fuerza laboral en un 73%, una diferencia abrumadora respecto a cualquiera de los otros grupos: inversamente, la proporción que sí trabaja (27%) está más cerca de los valores de desocupación para aquellos grupos.

Es decir que el mercado de trabajo se encuentra segmentado por estas variables, y no hemos entrado tampoco en la relación complementaria entre trabajo y pensiones y programas sociales, ni tampoco en diferencias de ingresos y salarios. Hasta aquí sólo presento información de relevancia para entender algunos aspectos del programa de gobierno que me interesa analizar, no necesariamente para comprehensivamente delinear los pormenores de la composición del mercado de trabajo en Israel. Sin embargo, ahondaré en algunos puntos más, ya que ha resultado un punto emergente de mi tesis, hacer un aporte al campo de los estudios de trabajo, aunque se trate de un cruce ecléctico, conjugado con otros tópicos y problemáticas.

Como anticipaba, el Anuario Estadístico 2019 del JIPR (Choshen, 2019) permite apreciar cómo, concentrada en los rubros educación, salud y tareas administrativas locales, la población femenina empleada en la ciudad se aglutina en sectores tradicionales, prácticamente ausente de rubros como construcción y transporte, y mantiene una brecha, aunque mucho menor, en hi-tech, ámbito que requiere una calificación escolar significativa. Si bien el reporte ofrecido en dicho Anuario no deja entrever el tipo de tareas que las mujeres incluidas en este rubro efectivamente realizan, debe destacarse que la diferencia porcentual presentada es muy inferior que aquella para actividades económicas típicamente asociadas con población masculina: el comercio mayorista y la industria muestran una disparidad notable, por brindar algunos ejemplos provistos por el Anuario. En cambio, el sector información, actividades “profesionales” y el hi-tech muestran que la diferencia entre hombres y mujeres no es tan grande: en el primero es sólo un punto porcentual y en el segundo, las mujeres superan a los hombres en igual proporción. Esto revela que la concentración del trabajo masculino en Jerusalén es, eminentemente, no altamente calificada, en consonancia con la caracterización de la ciudad como la más pobre del país. [37]

Si tomamos otra fuente, por ejemplo, las publicaciones digitales de permanente actualización que realiza la Oficina Central de Estadísticas de Israel (CBS, por sus siglas en inglés), veremos que algunas características se repiten. Para ser concreto, pero para dejar asentado el punto sobre una base de relevamiento empírico más fuerte, CBS aporta algunos aspectos similares a los que ofrece el anuario de JIPR para 2019 (Choshen, 2019). Las categorías que ofrece CBS sobre los rubros económicos son similares, en algunos casos, presentan matices y variantes: tomaré dos que ya fueron mencionados más arriba para ahondar un poco en los datos relevados y construidos. Nuevamente, se distingue el trabajo de la población judía y árabe, asimismo, según género[38]. Para “Salud humana y actividades de trabajo social”, que los analistas de JIPR nombran de igual manera, se ven los siguientes datos: el primer número designa el porcentaje de personas empleadas y el segundo, el de empleados. Para la población judía, la participación en el sector es de 11,4% y 11,3%; para los árabes, algo inferior, de un 9,7% y un 10,4%[39].

Habiendo hecho estas distinciones a partir de los datos relevados por el JIPR sobre la PEA, puede observarse que la variable etno-grupo supone una concentración diferente dentro de las diversas actividades económicas presentes en la ciudad, según la categorización planteada. No es de particular interés establecer aquí una noción acabada sobre la etno-clase, pero rescatando la perspectiva de Yiftachel (2000, 1998), puede reconocerse que su empleo arroja cierta luz respecto a la estructuración de segmentos socioeconómicos atravesados por la dimensión etno-nacional y confesional. Efectivamente, advertir dicho rasgo a raíz de la evidencia empírica existente y accesible es de vital importancia para la analítica de la irrupción histórica de un discurso que tematiza la cuestión demográfica vinculada a la idea de supervivencia del Estado a partir de una lógica económica. La forma de la sociedad debe ser securitizada de sus propios elementos a partir de la constitución de subjetividades: la auto-percepción debe efectuarse, primero como actores económicos, luego como sujetos políticos.

Consiguientemente, la legitimidad del régimen político ha de ser “sustentable” gracias al equilibrio entre factores que suponen una interrelación virtuosa, distanciada de escenarios de crisis; lo suficientemente eficaz como para evitarlas y contenerlas en su mínima expresión. La contención de la emigración de los judíos seculares de la ciudad fue expresada así y la promoción de industrias como el sector hi-tech, lo ejemplifica: su presencia es necesaria para garantizar la composición demográfica que las autoridades estatales entienden “crucial” para su conservación. Así lo estableció Barkat:

“Explotar el potencial de la ciudad también es una buena manera de combatir la emigración. Hemos aprendido que cuando las personas tienen buenos trabajos, se quedan en la ciudad, permitiendo estabilidad. Hay espacio para todos en Jerusalén, árabes, judíos, ultraortodoxos y seculares, y tenemos que desarrollar la ciudad de una manera que permita a las diferentes poblaciones quedarse y disfrutar del poder de la ciudad.”[40]

Una misma grilla de inteligibilidad, la del homo economicus, pareciera superar una forma de vinculación de la multiplicidad desvinculada de los ámbitos y prácticas que autores como Rancière comprenden dentro del espacio de apariencia del pueblo. La diversidad etno-nacional no es tematizada como partes de una población que devienen visibles en su aparición política cuando disputan la expansión de derechos, por ejemplo, sino que aparecen como enteramente visibles desde el vamos. Es decir, Barkat entiende una forma de vida colectiva basada en una idea de organicidad entre partes comúnmente identificadas con dos factores comunes: la cohabitación de la ciudad y las vocaciones emprendedoras.

Por tanto, la forma de organización sociopolítica emergente en esta racionalidad pareciera sostener la asimetría en torno a la calidad de ciudadanía ejercida y a posiciones desiguales en el mercado de trabajo. Los clivajes etno-nacionales parecieran corresponder, meramente, a fuerzas laborales en competencia, dispuestas a ofertar su ingenio y capacidad, desasociadas del contexto de inequidad en el que se hallan. La noción de etno-clase presta una utilidad práctica para comprender, por ejemplo, la lógica de enunciados como los que se expresaron a través de JNext, empresa de la JDA, que es a su vez, un organismo municipal con participación del gobierno nacional. Podemos entender mejor quién es el sujeto privilegiado al que se dirigieron las autoridades políticas en cuestión y cuyas prácticas buscaron moldear, en citas como esta:

“Hacemos todo lo posible para ayudar a las empresas a comenzar y crecer en Jerusalén ofreciendo una gama de incentivos económicos únicos, ayudando directamente con desafíos específicos, creando oportunidades valiosas como ubicar oficinas, conectarnos con instituciones académicas para buscar talentos y forjar conexiones relevantes dentro de la industria.”[41]

La asunción, por parte del Estado, de la tarea de facilitar la radicación y el crecimiento de empresas privadas vía incentivos debe entenderse, en el marco de estudios de gubernamentalidad que orienta esta pesquisa, como una técnica inmersa en el despliegue de un programa de gobierno neoliberal que exalta actitudes emprendedoras cuyos efectos se perciben como variable asociada a la realización de una forma de sociedad. Distintos estudios exploraron las relaciones entre agencias gubernamentales y el sector privado, en lo referido a la creación de capital riesgo (CR) y sus vínculos con las startups como cluster, y el sector de tecnología de alta complejidad dentro de éste. Avnimelech y Teubal (2006, 2003, 2002, 2001) han proporcionado análisis progresivos del caso del CR y las startups israelís, diferenciando una compleja periodización marcada por fases de emergencia, reestructuración y consolidación del sector[42]. Veamos aquí cómo se concibe la intercesión de organismos como JNext, creados por iniciativa estatal para articular intereses expresados como transversales para el sector público y el privado; en definitiva, para el bienestar material de la ciudad, cuya praxis “admite” responder al siguiente sentido:

“Fortalecimiento del entorno empresarial. Entendemos que las compañías exitosas no pueden prosperar de manera aislada, por lo que una parte crucial de las actividades de JNext consiste en ayudar a motivar el entorno empresarial de la ciudad mediante la creación, promoción y refuerzo de los diversos componentes básicos que constituyen su ecosistema de startup. En los últimos años, JNext ha apoyado el desarrollo de nuevas plataformas de creación de empresas, como aceleradores y laboratorios de innovación, así como programas académicos que brindan experiencia empresarial práctica. Además, innumerables actividades de la comunidad, incluidas conferencias, reuniones y hackathons, se han beneficiado de nuestra participación y apoyo. Actuamos como un conducto para el ecosistema de puesta en marcha de la ciudad al trabajar estrechamente con la comunidad de startups, un rol que nos ofrece una perspectiva única para anticiparnos a las necesidades y los desafíos para su crecimiento futuro y nos permite co-crear los programas y actividades apropiados.”[43]

Este organismo se revela como un conducto u optimizador de la tarea gubernamental de conducción de conductas, en la que se apela a la población no en términos de comunidad política, no como ciudadanos, sino emprendedores. Aunque el objetivo específico de esta entidad sea dinamizar el rendimiento de ciertos rubros económicos y que eso no es exclusivo a ella ni, en principio, es algo novedoso, sí cabe aprehender el énfasis explícito en una apelación, presuntamente, transversal a los clivajes etno-nacionales y confesionales, a crear un ecosistema de industrias de alta complejidad tecnológica y startups:

“El crecimiento del ecosistema de Jerusalén es una historia especial en la que el crecimiento orgánico de las comunidades de base se combinó con el apoyo en la creación de nuevas oportunidades para la innovación y el espíritu empresarial comunitario. Estos han tenido éxito en la creación de un terreno fértil y de apoyo para la creación y el crecimiento de nuevos negocios y startups en la ciudad.

Un enfoque especial es integrar todo el mosaico de comunidades, y así alentar a las personas de todo el espectro multicultural que trabajan en la ciudad a participar y beneficiarse del ecosistema de su ciudad. Hay más de 20 aceleradores, centros y espacios de innovación trabajando en la ciudad y no hay fin de oportunidades de redes y eventos comunitarios profesionales.”[44]

El gobierno de ciudadanos y residentes en tanto aspirantes a emprendedores desplaza lo político de la escena para reconducirlo o configurar su forma, en el sentido fenomenológico del término, desde lo económico. Entre y dentro de grupos etno-nacionales diversos los clivajes de clase (Yiftachel, 2000) devienen elementos cuyas conductas pueden constituirse como “apropiadas” a los fines de preservar un ecosistema de actitudes emprendedoras que vuelva perdurable en el tiempo el orden social del que forman parte y la dominación política que se ejerce sobre ellos. Al mismo tiempo, esto se da, en dicha racionalidad, a un costo menor, en virtud de la creciente aceptación que dicho régimen encuentra sobre aquellas poblaciones que se hallan bajo su ámbito de acción y cuyas subjetividades constituye. En 2016, cuando la Federación UJA de New York anunció que se involucraría como socio invirtiendo en el proyecto de renovación del campus de Bezalel, Barkat manifestó con suma transparencia el argumento elaborado arriba:

“Durante miles de años, Jerusalén ha sido un centro de innovación y creatividad…Mi visión para la ciudad incluye un enfoque esencial en el crecimiento de su clase creativa. El Campus de las Artes de Jerusalén tendrá un impacto significativo en atraer a los jóvenes a la ciudad, fortalecer el centro de Jerusalén y traer la vibrante clase creativa a la ciudad para quedarse.”[45]

La ciudad, metáfora de la comunidad política, sitio de vida, escenario micro del conflicto. La ciudad, laboratorio de prácticas de gobierno y de praxis “desde abajo”. La ciudad, síntesis dinámica de incontables (aunque distinguibles, clasificables) circulaciones de series de elementos. La ciudad como objeto de gobierno, su población, su espacialidad, su especificidad histórica, única como cada experiencia urbana. Jerusalén, como sistema urbano, configuración jalonada por sus multiplicidades. La Jerusalén abierta, como economía política de su gobierno, como horizonte estético político (Plot, 2018) de su pacificación, como marca reconocible por el mercado; Jerusalén abierta, enunciación sustentable de la interrelación de factores que constituyen un orden sociopolítico complejo en el que el gobierno político del Estado Nación no está asegurado ni en el plano simbólico ni el efectivo, como ocurre en otras ciudades donde su institucionalidad es reconocida por la comunidad internacional y por sus ciudadanos.

Ciudad de fragmentos, de teselas que componen un mosaico incompleto, de piezas ensambladas pero no articuladas eficientemente entre sí. La Jerusalén abierta pretende la resolución de la no incorporación a la comunidad política de los palestinos en la exacerbación de valores económicos y la pretensión de su imposición frente a la preponderancia de valores políticos, culturales, religiosos, étnicos, como bisagra para una dilación “tolerable” de la cuestión jerosolimitana, es decir, compatible con el ejercicio y desarrollo virtuoso de las prácticas económicas y actividades cotidianas. La Jerusalén abierta representa la securitización de la ciudad por parte del Estado a partir de la economización de las representaciones de sus gobernados: la inoculación de la peligrosidad del Otro-cultural y la subsunción de su animosidad contra el régimen político, a partir de la restricción que éste puede imponerse de priorizar vivir bajo la soberanía israelí, representa un mecanismo de seguridad que propugna la penetración estatal en el territorio a un costo menor.

El dispositivo de israelización halla en el despliegue de la Jerusalén abierta como estrategia de securitización, como imbricación de mecanismos de seguridad, como modo de despliegue de la gubernamentalidad, condiciones para instituir, anclar, reforzar la presencia del Estado en Jerusalén y en su región oriental. Los medios para realizarlo no se asumen, en principio, como aquellas técnicas identificadas comúnmente con el aparato represivo del Estado: por un lado, los checkpoints, el muro de separación, el patrullaje policial, militar, y de personal armado privado; por otro, de orden más local, las demoliciones de viviendas y la revocación de la residencia permanente como políticas punitivas y de regulación del balance demográfico.

En cambio, la Jerusalén abierta, neoliberal, resumió la comprensión de que sin descansar eminentemente en dichos mecanismos, podía concebir otros para tornarla gobernable, desde la intervención del Estado, fraguando las subjetividades de actores que vieran la dominación del Estado buen grado. Que los palestinos jerosolimitanos refrendasen la legitimidad estatal por conveniencia estratégica bastaría para Barkat, si de reestructurar los términos en que se expresa la otredad sobre la que se basa el conflicto posibilita ejercer el poder gubernamental a un menor costo. Aquí pretendo dar cuenta de esta novedad: según Barkat, el palestino puede ser gobernado como un actor cuya racionalidad es semejante a la de la clase creativa porque su base común es la del capital humano-sujeto de rendimiento. Es en el reconocimiento de este punto donde su humanidad y su presencia devienen asimilables con la sostenibilidad del statu quo. Dicho orden sociopolítico debe sutilmente transformarse para sostenerse en el tiempo en razón de una armoniosa integración de sus componentes.

6.4. Del Plan Jubileo a JNext, la segmentación del mercado de trabajo y los benchmarks

Durante la celebración del Día de Jerusalén de 2016, el gabinete de gobierno se reunión nuevamente para anunciar, conforme a la tradición inaugurada años atrás, un nuevo paquete de medidas de apoyo económico para el desarrollo de la ciudad. El primer ministro dedicó, una vez más, palabras que rememoran tiempos ancestrales. En su breve discurso reactualizó el vínculo entre el Estado de Israel, la tradición bíblica y la cuestión de la soberanía, ligando atribuciones gubernamentales, eminentemente, el planeamiento urbano, con la inversión económica. Netanyahu presentó a Jerusalén como la “fuente” de la primavera y de la vida, y dando la bienvenida a los planes que Barkat y sus ministros pusieron en marcha, los comparó con “los primeros planes de desarrollo” realizados por los reyes David y Salomón.

Los planes de desarrollo contemporáneos enfocados en la mejora y expansión de infraestructuras, que en esta racionalidad, adquieren paridad con los de estos míticos gobernantes de la Antigüedad, permitirían aumentar el número de estudiantes, en otras palabras, según el primer ministro, “capital humano, nacional e internacional que está empujando la ciudad hacia adelante”. El foco de las inversiones a realizar para sostener esta perspectiva de crecimiento para la ciudad y su economía fue el turismo. Este nuevo pliego de inversiones del gobierno nacional hacia el municipal se incluyó dentro del “Plan Jubileo”, cuyo propósito puede sintetizarse con la siguiente cita del discurso de Netanyahu:

“Estamos desarrollando y construyendo Jerusalén. Hoy adelantaremos un suplemento de 850 millones de shekels al Plan Jubileo. Esto es casi mil millones que estamos invirtiendo en el desarrollo de Jerusalén, en tecnología y en empresas. El rostro de Jerusalén está cambiando. Hay un desarrollo tecnológico interesante aquí. De Sión saldrá la Torá, y está saliendo de las yeshivot (escuelas religiosas judías); de Sión saldrá el software – y está saliendo de las nuevas compañías que estamos cultivando aquí.”[46]

De Sión saldrá la Torá, de Sión saldrá el software. El versículo 2.3. del profeta Isaías adquiere un nuevo sentido, que ya había sido anticipado en una cita de 2016 del propio Barkat, al final del Capítulo IV. Rimbombante y prosaica, secularizada, la fórmula se mantiene para que una misma fuente de emanación sea capaz de proyectar múltiples ideas, incluso productos. Por un lado, Jerusalén cumple su designio como recinto de estudio del texto bíblico. Anfitriona de yeshivot, Jerusalén es la “ordenadora” de estudiantes rabínicos de todas las corrientes del judaísmo que, proviniendo de todas partes del mundo, a veces regresan para oficiar a sus lugares de origen, otras, permanecen en la Tierra de Israel.

La relevancia de Jerusalén para el judaísmo contemporáneo, israelí y diaspórico, se vuelve evidente. Jerusalén es una especie de corazón, en tanto válvula, receptora y distribuidora de la vida religiosa del pueblo judío: la insistencia de Netanyahu con la palabra fuente da la pauta de la circulación de imaginarios y personas, que recordemos, no deja de ser el objeto central del ejercicio del poder gubernamental. Por otro lado, hay una Jerusalén secular de la que emana otro judaísmo: uno que realiza un estilo de vida completamente distinto al de los y las estudiosos/as del texto bíblico y que, por tanto, se consagra a otras actividades. Este otro judaísmo pareciera ser uno del rendimiento: un judaísmo emprendedor que puede ser contenido, alentado, en tanto estimulado, creativo, en tanto en contacto con su fuente.

La racionalidad política en cuestión revela dos líneas discursivas: no se trata de ver si se cruzan, entrelazan o tocan en algún punto, sino en qué medida se complementan. Citas como ésta muestran la importancia que ven las autoridades responsables del diseño de políticas públicas incluidas en programas de gobierno como el estudiado. El gobierno de las poblaciones, de su diversidad, de sus conductas diferenciadas, debe ser eficiente, ágil, capaz de tornar sobre sí el potencial que las prácticas de los gobernados pueden alcanzar de ser efectivamente conducidas. Pareciera que sobre la base de una idea de éxito económico de lo que a esta altura podríamos llamar “el judío del rendimiento”, “el judío del estudio” puede continuar su tradición. A propósito de esto, no hemos entrado en la cuestión de la inserción en el mercado laboral de la población judía ortodoxa, clave para entender esta observación. En el “Cuadro VII/5 – Población de 15 años y más en Jerusalén, según atributos de la fuerza de trabajo[47], grupo poblacional e identificación religiosa*, 2017″[48] se aprecia que la “inserción en el mercado laboral” para los grupos judíos es decreciente conforme aumenta la religiosidad, notable en la progresión de “muy observante” a “ultra-ortodoxo”, también evidente para la columna “desempleo”, en comparación con los judíos seculares y las categorías “tradicional” y “observante”. Esto es notable en el corte por género, pues los judíos excluidos de la fuerza de trabajo, seculares, son el 27% de su grupo, mientras que en “ultra-ortodoxo” son el 63%, una diferencia de 36 puntos porcentuales; para las mujeres, la diferencia es menor, pues la seculares que no integran la fuerza laboral son el 33% y las ultra-ortodoxas el 39%, respectivamente.

Para los árabes, el 94% está empleado, un altísimo nivel, pero cuando se ve el porcentaje general de inclusión en la fuerza laboral, aquellos incluidos son el 43% frente a un 57% de excluidos; los hombres excluidos de la fuerza laboral son el 34%, y las mujeres, el 79%. Para las mujeres árabes, la diferencia es considerable, pues las excluidas de la fuerza laboral son el 79%, una discrepancia de 6 puntos porcentuales según el mismo informe de JIPR, que medía la misma categoría pero entre población de 25 a 64 años.

Lo observado ejemplifica parcialmente y abre a otras posibles indagaciones, el siguiente punto de Brown (2015): el neoliberalismo puede intensificar o alterar la subordinación del género en la división del trabajo según la categoría de fémina domestica, es decir, la ascendencia y diseminación del homo economicus invisibiliza y prospectivamente altera los modos en que la mujer es relegada a actividades tradicionales como cuidadora del hogar, al margen del mercado de trabajo y de formas de explotación (o rendimiento) a las que se integra el hombre[49].

Habiendo dicho esto, ¿qué sucede cuando observamos el sector hi-tech? Por su parte, Yamit Naftali, directora del área de investigación de economía y asuntos internacionales en el Jerusalem Institute for Israeli Studies desde 2013, ha publicado algunos artículos de difusión sobre la evolución de dicha industria en Jerusalén durante el período. La autora reconoció un incremento en esta industria, específicamente en la biotecnología, a partir de decisiones gubernamentales de apuntalarla. Entre 2013 y 2017, la cantidad de compañías de este rubro aumentaron en un 52% acorde a la base de datos de IVC (Israeli High-Tech and Venture Capital Database), contándose para 2018 unas 500 empresas de las cuales, el 29% eran de biotecnología. En suma, el sector hi-tech empleaba, al último año del gobierno de Barkat, un personal de 15.000[50].

Naftali adjudica una responsabilidad parcial de este crecimiento al apoyo que la JDA y el Ministerio de Asuntos de Jerusalén brindaron a través de los planes Marom y Jubileo promovie-ron: sus paquetes de premios, subsidios y créditos. Una ventaja relativa se destaca, según ella: la ciudad es sede del 10% de las empresas de biotecnología del país, de los hospitales más importantes y de una de sus universidades de mayor trayectoria, factores que hacen de la ciudad un “terreno fértil” para el desarrollo de un cluster para este rubro. Ahora bien, Naftali destaca algo más, que es de suma trascendencia: las limitaciones de este modelo de desarrollo. Veámoslo en sus palabras:

“Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, y a pesar del crecimiento de la alta tecnología en la ciudad, parece que este crecimiento no ha penetrado en la economía urbana. La incidencia de la pobreza no ha cambiado en los últimos años, la tasa de participación en la fuerza laboral se ha mantenido casi igual y persisten grandes diferencias entre los salarios de los trabajadores en Jerusalén y el resto del país. La participación relativa de la industria de alta tecnología en Jerusalén no ha aumentado en los últimos años y todavía es de alrededor del seis por ciento. En otras palabras, el crecimiento de la industria de alta tecnología en la ciudad es similar al del resto del país. Además, aproximadamente el 35% de los empleados en la industria de alta tecnología de Jerusalén no son residentes de Jerusalén y sus alrededores, sino que viajan desde fuera de la metrópoli, general-mente desde el centro del país. Esta cifra es consistente con las afirmaciones de las compañías de Jerusalén de que “es difícil encontrar trabajadores en Jerusalén”. Y además, las poblaciones árabe y haredi [ortodoxa] no han logrado integrarse en la industria. Por lo tanto, solo alrededor del cinco por ciento de los empleados en las nuevas empresas de alta tecnología en la ciudad son árabes.

Para que el crecimiento de la industria de alta tecnología influya en la economía urbana, se debe buscar el desarrollo de capital humano local de calidad en la ciudad, así como la integración de los árabes y los haredim en el sector. Esto puede lograrse exponiendo a estas poblaciones a la industria de alta tecnología y capacitándolas para puestos para los que hay escasez de empleados tanto en Jerusalén como en el resto del país.” [51]

Un año después de esa nota, Naftali publicó otro artículo alegando que las empresas de hi-tech son 450, no 500, aunque el volumen de trabajo que proveen es el mismo: 15.000 puestos que representan el 6% del total a nivel nacional para el sector[52]. Mientras la autora volvió a enfatizar el rol de la JDA y del Ministerio de Asuntos de Jerusalén en su promoción, al mismo tiempo, resaltó la oposición de comunidades locales al arribo de estas empresas dado el impacto negativo que suelen tener, ejemplo, el aumento del valor del suelo en ciudades donde se instaló Google. Entonces, surge la pregunta, ¿el arribo de empresas de alta tecnología tiene un efecto positivo en las comunidades circundantes? ¿Qué sectores se benefician más de la llegada de estas empresas? En Jerusalén, ¿cómo ha afectado la industria de alta tecnología a la ciudad?

“Según el Instituto de Estudios de Política de Jerusalén, solo el 44% de las personas que trabajaban en empresas de alta tecnología en Jerusalén en 2017 vivían dentro de los límites de la ciudad. El 21% provenía del área metropolitana de Jerusalén y otro 35% provenía de lugares más alejados, principalmente del área de Tel Aviv. El Instituto estima que en 2017 había aproximadamente 450 vacantes de empleo en alta tecnología, pero estos empleos aparentemente no estaban abiertos a todos los residentes de Jerusalén. El porcentaje de árabes y haredim que trabajan en alta tecnología en Jerusalén es solo del 5% y del 10%, respectivamente.

Además, las compañías de alta tecnología generalmente no contratan estudiantes o jóvenes graduados, sino que prefieren emplear a personas con experiencia, incluso si vienen de fuera de la ciudad. En otras palabras, los jóvenes que han completado sus títulos universitarios en Jerusalén están teniendo dificultades para encontrar trabajo en la ciudad. Desafortunadamente, Jerusalén cayó al nivel 2 de 10 en el ranking socioeconómico, a pesar de la gran cantidad de recursos que la ciudad ha invertido en la industria de alta tecnología. Estas cifras indican que el éxito de la alta tecnología en una ciudad no necesariamente mejora significativamente el bienestar general de los habitantes de esa ciudad.”[53]

Los efectos de la generación de clusters bajo semejante modelo de desarrollo no necesariamente revierten los contextos de pobreza y exclusión en la ciudad, pues el crecimiento del sector implica un consiguiente aumento en la generación de valor para inversionistas y profesionales directamente ligados e insertos en él. En sí, la “ciudad” no se beneficia plenamente si el personal contratado proviene de otras localidades. Natfali describe en dicha nota la desproporción de la dimensión etno-nacional y religiosa en la inserción al sector hi-tech. 

Por un lado, el total de personas empleadas en Jerusalén según grupo poblacional se compone de la siguiente manera conforme a tres grandes categorías: 58% judíos-general, 17% judíos ortodoxos, 25% árabes. Cuando se analiza, por otro lado, el total de personas empleadas en la industria hi-tech en virtud de las mismas categorías, las proporciones magnifican el contraste ya establecido entre concentración de puestos de empleo dentro de las primeras dos categorías en desmedro de la tercera: 84% judíos-general, 10% judíos ortodoxos y 6% árabes.

La proporción de judíos seculares (indicado con la categoría “Jewish-General“) rebasa el promedio para este grupo en el mercado de trabajo local, mientras que para el sector ortodoxo, la presencia en el rubro hi-tech se da siete puntos porcentuales debajo del valor general para la ciudad. Lo mismo ocurre para la población árabe, pero la diferencia, de 19 puntos porcentuales, es mucho mayor y permite dimensionar en qué medida el apoyo a esta industria no hace más que profundizar asimetrías en niveles de ingresos y expectativas de movilidad social.

Dado que esta información cuenta para los últimos años del gobierno de Barkat, es relevante traerla a colación, pues evidencia qué tanto Jerusalén se “abría” a su propia población. En lo tocante al modelo del planeamiento estratégico, las oportunidades que se proporcionaron fueron especialmente dirigidas al grupo judío secular: aquel que se esperaba retornara a la ciudad atraído por estas medidas, aunque, es patente, se integró en este pujante sector de manera más bien remota. Esto permitiría apreciar que el arte de gobierno de Barkat hizo de los mecanismos contenidos en planes como Marom y Jubileo, tecnologías de gobierno que representaron un aliciente para movilizarse hacia Jerusalén, mas no para asentarse en ella.

En esta ciudad se inaugurarían nuevos puestos de empleo destinados a población no residente que participaría de la generación de valor en la ciudad, quizás haciéndola más competitiva, pero no participando directamente de su prosperidad. Podría decirse que la Jerusalén abierta no fue exitosa en atraer y anclar a población judía secular a la ciudad. Cabría preguntarse por el carácter plural de una ciudad que profundiza su iniquidad a raíz de un modelo económico y un modo de apelar a la población que pueden pensarse los procesos de constitución de subjetividades en clave emprendedora sobre el actor político comprometido a nivel comunitario.

El sentido democrático del programa de gobierno de la Jerusalén abierta no revierte, según se aprecia, la pobreza a nivel local, pero revela una forma más en que puede favorecerse a un grupo etno-nacional: tanto en términos económicos como políticos. El espacio urbano pareciera servir en esta racionalidad, como un terreno capaz de abastecer las necesidades materiales y de enriquecimiento, favoreciendo a un grupo y a sus aspiraciones en desmedro de otro. El sitio de JNext ofrece a posibles inversores información sobre las ventajas competitivas de Jerusalén para radicar empresas[54] y redirecciona al informe de Startup Genome para legitimar el posicionamiento global de la ciudad en cuanto a su competitividad en el sector hi-tech y de biotecnología. Así, se señala la posición global de los ecosistemas propios de los clusters promocionados, tomando la calificación de benchmarks para legitimar la veracidad de los datos provistos y como fundamento para generar confianza. En efecto, el cluster de “ciencias de la vida”, atención hospitalaria, investigación y producción de biotecnología, comprueban que éste sector e “inteligencia artificial” se ubican respectivamente dentro de los diez y los veinte a un nivel global.

La competitividad de la ciudad deviene no sólo cuantificable sino, comunicable: el número de empresas startup, el volumen de su generación de capital y sus posibilidades de crecimiento, son indizadas. Asimismo, la complementariedad entre industria, capital financiero y presencia de un capital humano altamente desarrollado y formado halla otro factor de legitimidad en el campo del saber académico, que es presentado como eslabón de la cadena productiva: en efecto, este breve recorte, de acceso público, en el sitio web de la entidad, destaca el rol de la Universidad Hebrea de Jerusalén como institución que refrenda una excelencia académica cuya traslación al ámbito profesional y comercial, deviene evidente.

La ciudad es competitiva porque forma emprendedores y capital humano de excelencia. La JDA es miembro de Startup Genome, consultora líder en asesoramiento sobre rendimiento, impacto y desarrollo de ecosistemas de startup a nivel global, organismo cuya plataforma online provee informes anuales sobre la performance de ecosistemas. En el reporte de 2019, la ciudad se halla en la fase de “globalización temprana” y se enfatiza el esfuerzo conjunto del Ministerio de Jerusalén y Legado, la JDA y el grupo LR en establecer el Fondo de Biotech de Jerusalén de 130 millones de dólares que apoya a distintas empresas dentro de la actividad[55]. Jerusalén recién logra aparecer en los informes de Startup Genome como ciudad emergente en la publicación de Octubre de 2017 titulada “Barcelona Startup Ecosystem Report“, ubicada en último lugar en el ranking global de ciudades, sobre un total de trece entre las cuales Londres encabeza el grupo, seguida por París, Berlín, Barcelona, Boston y recién en sexto lugar, Tel Aviv “[56].

Los puntos anteriores son realzados por las políticas promulgadas por el Estado nacional y municipal para estimular la radicación o expansión de empresas y emprendimientos en los rubros conocidos. Esto se aprecia en forma análoga a la refuncionalización del espacio urbano al establecer un distrito educativo, como la Academia Bezalel de Arte y Diseño, que no sólo se complementará con los clusters sino que los “nutrirá” de capital humano. La producción de cada insumo de estas cadenas de valor es local: quien desee contratar en Jerusalén, sabrá que podrá hallar la mano de obra ideal; quien quiera trabajar en Jerusalén, conocerá el salario al que aspirará; quien busque invertir, tendrá idea del retorno esperable.

Es significativo que el listado de “miembros” de esta comunidad local de startups incluya universidades con centros de innovación: representando no sólo un elemento competitivo sino, un actor más en la generación de capital financiero para el sector privado. De veintiún startups que destaca el informe, al menos cuatro pertenecen a iniciativas de estudiantes o cuya participación es un factor central. Por un lado, HUJI Hackathon, de la Universidad Hebrera de Jerusalén y la Bezalel Academy reúne programadores y diseñadores desde 2015 (año de publicación del Plan Jerusalén 2020), demostrando la competitividad del estudiantado universitario en alta tecnología. Luego, HUJI-Innovate, el Centro de Innovación y Emprendimiento de la Universidad Hebrea, surge como plataforma consagrada a integrar y alentar la sinergia entre iniciativas emprendedoras de estudiantes, profesores y ex alumnos como una incubadora de talento. Por su parte, la Azrieli College of Engineering creó el programa AtoBe Entrepreneur’s Center que persigue fines similares. También es notable que el Centro Médico Hadassah e IBM Israel formaran una aceleradora para la creación y desarrollo de startups orientadas a combinar conocimientos informáticos aplicados a la ciencia médica: ofrece programas de incubación de iniciativas que duran de seis a veinte meses y que sean capaces de proveer servicios al sector privado.

Vale destacar que la incorporación de mejores prácticas y el uso de benchmarks entraña los efectos que señalan Broome & Quirk (2015), aunque el análisis del caso jerosolimitano presenta evidencias para ahondar en algunos de sus puntos. Me refiero a que el despliegue de la razón de gobierno neoliberal se apoya, en parte, en el uso de indicadores cuantitativos. La promoción de actividades económicas y la inserción de ciudades, regiones, países en el mercado internacional no sólo fue una preocupación que asumió Barkat, sino además un objeto cuantificable, medible en términos de rendimiento, que por asumir expresiones numéricas, puede ser observado y tomado como “dato” por actores de todo tipo a nivel global. Precisamente, actores transnacionales como Startup Genome, pueden devenir partes asociadas en los procesos de promoción de esas actividades colocando a las ciudades en rankings y relevando el comportamiento de las industrias conforme a escalas.

Las prácticas de benchmarking que según Brown caracterizan la gobernanza neoliberal, facilitan formas de evaluación comparativa según calidades de conductas en áreas de competencia, de diseño, conforme a la eficiencia según su formulación y aplicación, y de resultados, a propósito de la correspondencia con los objetivos propuestos (Broome & Quirk, 2015). Actores como Startup Genome devienen en autoridades epistémicas que construyen un saber experto en asociación con entidades públicas como la JDA, y son capaces de forjar el andamiaje de la gobernanza transnacional y afectar la toma de decisiones de gobiernos locales y actores privados configurando sistemas de incentivos que rigen la difusión global de modelos y normativas estandarizadas: la adopción del planeamiento estratégico y los planes que fueron desagregándose gradualmente a partir suyo, ilustran la observación teórica.

Es notable que autores como Broome y Quirk (2015) señalen la opacidad de los procesos de producción de dicho saber experto para los actores que toman las «traducciones» numéricas en cuestión para actuar[57]. Por un lado, se da una simplificación de la complejidad que sacrifica la historia y el detalle contextual cediendo a una expresión numérica comparable con casos de lo más diversos, es decir, deviene de ello una cualidad extrapolable que habilita generalizaciones y, posiblemente, la comunicación de ideas distorsionadas sobre una realidad social dada. Al servicio de la medición, los sucesos asumen la representación de una unidad de medida, una métrica común que permite la comparación y gradación de realidades sociales, políticas y económicas distintas[58].

Como se dijo, Jerusalén deviene comparable con Helsinki, Ámsterdam, Lisboa, Boston, París, incluso Tel Aviv pero, ¿en qué medida son estas comparaciones justas en términos metodológicos y/o epistemológicos, si observamos un rasgo del comportamiento de las industrias mas no el panorama “completo” del contexto en que se inscriben? ¿afectaría la lectura de los datos, el entendimiento de qué tan competitivas o dinámicas son estas ciudades como marcas a ofertar en el mercado, si aprehendemos la forma de división social del trabajo según los enclaves étnicos, religiosos y culturales que estructuran la concentración de parte de la población en rubros competitivos y no competitivos?

La opacidad de las prácticas de benchmarking se monta sobre una reificación de categorías estandarizadas y fijas que vuelven presuntamente universales las experiencias cuantificadas. ¿Qué quiso decir Barkat cuando establece que la ciudad está abierta a cada “tribu”? ¿Qué concibió como “democracia” cuando bregaba por presentar Jerusalén como una ciudad apaciguada en donde la democracia “habría nacido”? Rankings, escalas, gradaciones, demandan categorías estables para comparar con cierto grado de coherencia y consistencia pero, ¿qué deja por fuera la reificación de conceptos y la extrapolación de “datos” que simplifican aquello que permanece excluido de la cuantificación. Veamos que en la recreación contemporánea de una Jerusalén “unificada” participan actores públicos y privados, locales y transnacionales: entre ellos, la confluencia de intereses público-privados activados por una experiencia de gobierno neoliberal de las poblaciones, llevó a Oded Barel-Sabag, director ejecutivo de JNext, a pronunciar enunciados como éste:

“Jerusalén debería ser una luz para el mundo desde una perspectiva creativa e innovadora. Es un lugar donde surgen nuevas soluciones que pueden resolver problemas del mundo real en salud, automoción y cualquier industria que pueda mejorar la vida.”[59]

La vigencia del profeta Isaías parece refrendarse nuevamente. Asimismo, reaparece en este funcionario, en tanto autoridad epistémica, la tematización “emprendedora” de la conocida cita bíblica (Isaías 49) en la que Dios encomienda al pueblo de Israel ser una luz para las naciones. Jerusalén era la fuente: de la democracia, según Barkat, de la innovación, según Barkat y Netanyahu, y Barel-Sabag suma una voz para agregar, de la mejoría de la vida. No sólo el principio de mejoría de la vida y “los problemas del mundo” parecerían montarse sobre lo económico, sino que la fuente de dicha resolución sería Jerusalén, cuyos múltiples conflictos y desigualdades no son expresados en los benchmarks que sirven de indicador para ofrecerla a inversores y emprendedores, locales y globales.

6.5. Palabras finales

De Sión saldrá Torá, de Sión saldrán los emprendedores, las startups, será fuente y lugar de circulación de valor y capitales de riesgo. ¿Vale la pena tirar tanto de esa frase? Sí, por el monto de las inversiones que están detrás, por la propuesta de gobierno de la diversidad etno-nacional en virtud de su inserción económica y su participación en la economía y prosperidad del Estado. Sí porque todo esto representa una política de seguridad: con respecto a parte de su población que podría ser hostil, que no es población ciudadana, y que de serlo, igual representa una amenaza demográfica. Quizás se prefiere que parte de los palestinos voten para refrendar un Estado israelí dejando de lado la resistencia perseverante, a veces silenciosa, del sumud; votando por algo que nunca habrían apoyado. Sí porque se evidencian políticas de una sociedad de control enfocadas en forjar formas de subjetivación que se alzan, a su vez, como formas de securitización. El judío del rendimiento se presenta como una reversión del judío israelí: emprendedor, secular, que montó sobre sí los kibbutzim y que ahora monta sobre sus hombros la generación de capital de riesgo a partir de las empresas de alta tecnología.

Asimismo, la clase creativa choca contra la realidad de la fragmentación que suponen las etno-clases: no es posible que el mercado aprecie la “creatividad” individual, inmanente, a los sectores de judíos mizrajíes y palestinos israelíes, jerosolimitanos, o cisjordanos. Las condiciones sociales estructurales que imprimen un acceso diferencial a servicios públicos, al mercado de trabajo, a la educación, a la salud, implican una consiguiente menor movilidad social ascendente a nivel intergeneracional y una plataforma potencialmente menos ventajosa para explotar tal “creatividad”. ¿Cómo se es reconocible en estas circunstancias? ¿Cómo puede manifestarse y alcanzarse el potencial personal? El aspecto nivelador que supone la creatividad no es inocuamente ponderado por el mercado: al contrario, si tal cosa existe, ésta puede ser limitada, trunca, o implicar un tipo de agencia no necesariamente orientada a la generación y acumulación de capital sino a la subsistencia[60]. Siguiendo el concepto de clase creativa, identificada en la práctica con ciertos sectores de la población, lo que termina reflejándose es la distinción, no niveladora, del encumbramiento de segmentos de una etno-clase sobre otras. En palabras de Byung-Chul Han:

“El neoliberalismo, como una forma de mutación del capitalismo, convierte al trabajador en empresario. El neoliberalismo, y no la revolución comunista, elimina la clase trabajadora sometida a la explotación ajena. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se transforma en una lucha interna consigo mismo.” (2014; 17). 

Únicamente en un plano ideal puede darse el tipo de nivelación a la manera de clase creativa que supone la transfiguración de la lucha de clases en una librada en el fuero interno del sujeto empresario de sí mismo: la realidad social jerosolimitana dista en la práctica de semejante representación. Es justamente la distancia entre las prácticas que hacen a un neoliberalismo realmente existente y a los enunciados de Florida, que una despolitización pueda ser viable, fruto del aislamiento del sujeto de rendimiento. Si, como dice Han, la irrupción de una comunidad política no es dable en el marco del imperio del neoliberalismo y la configuración de subjetividades como la del rendimiento, en el caso jerosolimitano, la imposibilidad real de considerar que cada ciudadano y residente pueda desplegar su creatividad en dichos términos, queda obstruida por la existencia estructural de clivajes etno-nacionales distintos. La suerte de concesión que Barkat identificó a partir de relevamientos estadísticos sobre la preferencia de los palestinos jerosolimitanos de la soberanía israelí sobre la de un prospectivo Estado palestino, no implica la aceptación de un proyecto común de nación en la racionalidad de Barkat, sino uno de cohabitación común: la armonización de intereses económicos en vez de la armonización de intereses de clases subsumidas en la misma nación[61].

No se propuso, en esta racionalidad, un proyecto de nación, siquiera, de ciudadanía en el sentido de pertenencia citadino, al menos local, superador de la precariedad del status de residente permanente. No es necesario, porque se apela a la domesticación del conflicto a partir de la exaltación de intereses individuales y no comunitarios: el concepto de clase creativa, empleado en la semántica de Barkat, da cuenta de una construcción de sujeto de rendimiento, que privilegia su auto-explotación por encima de sus expectativas de emancipación nacional. Ni un Estado palestino, ni un Estado israelí verdaderamente componedor, en cambio, la interpelación del mercado y la consigna ecuánime de invitar a emprender. El tipo de régimen político que esta racionalidad pretende erigir es uno que promueve la pasividad política, y que en todo caso, supone la modulación de las prácticas que construye como terroristas en sujetos peligrosos, a sujetos que compongan una etno-clase de reserva: un bolsón de personas sin ciudadanía plena, sin consumación de “creatividad” plena, pero desmovilizados. 

Es por eso que este programa económico puede comprenderse como una tecnología de gobierno inscripta en un dispositivo tendiente a asegurar una forma de dominación política, estableciendo una sociedad de seguridad: una en la que las amenazas demográficas a la continuidad de la comunidad política son gobernadas a partir de su inoculación. El sujeto palestino será en esta racionalidad un sujeto de rendimiento restringido, no calificado. En la expectativa de generar la aspiración de movilidad social, perceptible en la persistente referencia de Barkat a las políticas educativas, ligadas al mercado de trabajo, hay un punto a reparar, pues permite distinguir el plano de traducción de racionalidades políticas a tecnologías de gobierno.      

La promoción estatal de actividades económicas, consagradas en un programa de gobierno cuya dimensión económica facilita diversos tipos de emprendedorismo e inversión apunta concreta-mente a la iniciativa privada/individual, y a una mayor segmentación, pues existen amplios sectores, ciudadanos y no-ciudadanos, que no constituyen el blanco directo de dicha política. El establecimiento de incentivos económicos para la radicación de empresas e iniciativa privada proveniente del sector judío secular israelí, representa un nuevo recorte, una redefinición más específica de la separación entre grupos de acuerdo a un criterio socioeconómico. Su imbricación con la dimensión política se da en virtud de la inextricable relación con la proporción demográfica que es “deseada”, considerada como “equilibrada” y necesaria, por las autoridades políticas estatales israelíes para mantener “unificada” a Jerusalén.

Sí debe concederse que, los sectores que no conforman el blanco directo de la promoción de estas actividades, no por poseer menos creatividad, según los términos de Florida, sino por su escasa (y ahora sí, surge la discusión sobre la “portación” de agencia de estos actores) capacidad para visibilizar su creatividad: su disciplinamiento a partir de estas mismas “lógicas” de mercado es, asimismo, un objeto central[62]. No integrando la clase creativa, su beneficio proviene del de quienes sí pertenecen a ella: los efectos de su bonanza son reconocibles como los de este sector trabajador y de servicios, ya que el dinamismo que supone la generación y circulación de capital, a partir de la radicación de empresas e iniciativas emprendedoras individuales, requiere necesariamente la ampliación del consumo y una mayor demanda de personal no necesariamente calificado.

El aspecto nivelador de la “creatividad” puede leerse como factor que recorta un nuevo abismo entre etno-clases y que, siguiendo la premisa compartida de que nuestra especie se guía racionalmente por el reconocimiento de incentivos económicos y el afán de lucro, por los rasgos presuntamente conciliadores e integradores del mercado. Aquí ocurre el desplazamiento de la dimensión política y del conflicto, pues la Jerusalén abierta, de clusters estratégicos apoyada en aquella clase creativa capaz de ubicarla en el mercado internacional es forjada como una ciudad despolitizada: emprendedores, consumidores, trabajadores, más y menos creativos, “se equiparan” en el común denominador del incentivo económico.

La creatividad supone un activo personal, individual, en tanto rasgo de la personalidad. Su capitalización demanda límites a los proyectos colectivos: desdibuja intereses comunitarios, promueve la asimilación identitaria al lugar en tanto marca, como espacio de vida y de trabajo. Si esta concepción refuerza la vocación política estudiada, una cierta hegemonía política, la consolidación de la dominación estatal sobre un territorio, la “asegura” corriendo, a nivel individual, la valoración de la nación como elemento identitario. Si la identificación con la ciudad se da a partir de la dimensión económica, el status político no deviene secundario, deviene un aspecto complementario: requisito indispensable para sostener un tipo de mercado que consagre expectativas de realización simbólicas y materiales, personales.

Por ello, Barkat no dejó de enfatizar la convalidación del gobierno israelí sobre Jerusalén para legitimar su gestión. A un nivel personal, no dejó de ser un emprendedor, un creativo con visión suficiente para generar capital entre la clase creativa a la que apuntó. En suma, Barkat presentó como democrática una forma de sociedad basada en la evacuación de contenidos democráticos entre aquellos “iguales”, miembros de la comunidad política, y en la inclusión controlada (como táctica de control) de aquellos no reconocidos como parte de la comunidad, sumidos por ese motivo, en una mayor desigualdad: se achica el espacio de apariencia del pueblo y quienes apenas asoman a él, a partir del mercado de trabajo, menos condiciones hallan para “aparecer”.

El lugar sin límites del poder hacer, respecto del deber, que reafirma la condición sometida del sujeto, en toda su acepción etimológica y conceptual-formal. Al sujeto del rendimiento, esclavo de su propia auto-explotación, soberano del exceso, confuso entre vida y trabajo, empresario de sí mismo, incapaz de establecer una relación libre de finalidad alguna con los demás, debe agregársele la dimensión relacional de la libertad tanto en sentido político como económico[63]. El ciudadano judío israelí y el residente permanente palestino se separan, en el tipo de régimen político que erige una estructura de clases basada en este programa de neoliberalismo realmente existente, se distinguen como poseedores de creatividad insertos en condiciones diferenciales para autoexplotarla. La emergencia de la etno-clase creativa refleja una Jerusalén commoditizada, una ciudad a la venta, que requiere de la presencia de un sector de la población para poder ofertarse como tal, y que demanda su radicación: novedad histórica, tematización inédita de la problemática demográfica entre autoridades políticas israelíes.

Como tecnología de gobierno, el programa de incentivos económicos iniciado por la Municipalidad y con patrocinio y colaboración del gobierno nacional, que propenden a la configuración de sujetos neoliberales, supone dos tipos generales de doble sometimiento. El criterio de diferenciación corresponde a la variable etno-clase. En el nivel intra de la etno-clase creativa, el sometimiento es al Estado y a sí mismo, es decir, a la propia creatividad. Dentro de la etno-clase trabajadora y de servicios, el sometimiento es a un Estado no necesariamente reconocido como propio, y al capital generado por la creatividad de otro. En un caso, uno es sujeto de su propia libertad, fruto de las consecuencias generadas por la propia creatividad, habitante del escenario que ella habilita; en el otro, uno dispone de su libertad para ofertarla en modo desventajoso. La relación política entre el Estado y sus ciudadanos y residentes parece basarse en que éste puede facilitarles las condiciones propicias para su máxima realización como capital humano: el ejercicio de la libertad es consagrado en ese aspecto, y no conforme a la expansión de condiciones para la interpelación, deliberación y encuentro entre la multiplicidad de actores que pueden surgir como públicos en el espacio de apariencia que supone una forma de vida colectiva democrática (Rancière, 1996).

Este aspecto es crucial para comprender ciertas prácticas, así como las políticas públicas diseñadas para enmarcarlas, conducirlas, modularlas. Esbozo pues, las preguntas con las que cierro este capítulo, y que son pie para los próximos. Me interesó entender, qué relación habría entre aquello que enunció frecuentemente Barkat, acerca de un porcentaje progresivamente creciente de palestinos jerosolimitanos que respondía afirmativamente respecto a preferir la dominación estatal israelí sobre la palestina, sobre su tendencia también creciente de sustituir el Tawjihi por el Bagrut, sobre las aplicaciones a la ciudadanía israelí. Independientemente del significado que entraña la inclusión de estas temáticas en los discursos de Barkat, que es parte fundamental del objetivo de esta tesis, es inexorable comprender el contexto en que estos enunciados surgieron, así como su interrelación. En otras palabras, la operación de recuperación de elementos de la realidad social y su transfiguración en consignas políticas es una cuestión, pero el surgimiento de una racionalidad política es indisociable de aquella realidad social en la que está inserta, con la cual interactuó, sobre la que actuó, y que reversiblemente actuó sobre ella. Así lo evidencia el hecho que Barkat propició nutrir su vocación de mandato, confiriéndose autoridad para gobernar un territorio disputado, amparándose en evidencia del consentimiento de estos actores constituidos en etno-clase de creatividad contenida; etno-clase de reserva. 


  1. La presentación del plan Jerusalén 2020, en la editorial abierta de Barkat, destacó acceso a espacios abiertos y áreas verdes, gracias a su articulación con otras categorías de equipamiento urbano. El transporte, por ejemplo se vincula a las necesidades de movilidad para el trabajo y el acceso a sitios de esparcimiento: “¿Listo para tomar un descanso? Puede relajarse en cualquiera de los hermosos lugares junto al lago en el Valle Gazelle, una reserva natural en el corazón de Jerusalén, o en cualquiera de los enormes parques que hemos construido alrededor de la ciudad. El área neta de los espacios verdes de Jerusalén es más grande que todo Tel Aviv. Se puede acceder a estos parques a través de carriles para bicicletas, incluido el Parque HaMesila, un sendero que comienza en la Antigua Estación de Tren y serpentea a través de siete vecindarios de Jerusalén. Si es un día especialmente caluroso y quiere escapar del calor, visite el “Mar de Jerusalén”, el acuario más grande de Medio Oriente en el zoológico bíblico de Jerusalén, donde puede caminar entre tortugas marinas y tiburones.” Como también mencioné, la industria cinematográfica, “producida y consumida en Jerusalén”, da la pauta de la satisfacción de necesidades para consumo local, traducidas en una demanda de creación de empleo; un circuito virtuoso: “¿Y por la tarde? Salga al cine en uno de los complejos teatrales exitosos de Jerusalén. Esta vez la película ha sido filmada en uno de los propios estudios de Jerusalén. Experimente la escena culinaria de renombre mundial de Jerusalén en un restaurante local. Visite el festival cultural internacional que lleva un cabo en la Ciudad Vieja de Jerusalén que ha atraído a millones de turistas de todo el mundo o acuda una actuación de artistas de Jerusalén que la ciudad a través de un fondo especial.” Ver: Barkat, Nir, “Jerusalem 2020”, The Times of Israel, 17/05/2015.
  2. Barkat, Nir, “Jerusalem 2020”, The Times of Israel, 17/05/2015.
  3. Esto se explorará hondamente en el próximo capítulo.
  4. “Se formulará un plan sobre el desarrollo económico de Jerusalén en 2016-2020, centrado en los motores de crecimiento para fortalecer la ciudad. Se presupuestará a partir de 2016.  Para prepararse para el 50 aniversario de la unificación de la ciudad, el Gabinete estableció un equipo preparatorio (en el marco de un comité ministerial) para los eventos que se realizarán en 2017. El equipo formulará y aprobará un plan para celebrar el 50 aniversario que incluirá varios eventos en los campos de educación, turismo, cultura y deportes, con énfasis en los juegos de las Macabeadas 2017.
    Se formulará un plan de cinco años, 2016-2020, para mejorar las infraestructuras y fomentar las visitas a la plaza del Muro Occidental, incluido el desarrollo continuo de la plaza y los túneles del Muro Occidental, la conservación de los hallazgos arqueológicos, la actualización de la infraestructura de transporte y la actividad educativa ampliada para Alumnos y soldados. El plan completo se presentará para la aprobación del Gabinete dentro de dos semanas. El Gabinete decidió asignar estructuras en Jerusalén para uso cultural y recreativo. El Consejo de Ministros decidió hoy transferir los asuntos de Jerusalén a la Oficina del Primer Ministro y cambiar el nombre del Ministerio de Asuntos de Jerusalén y de la Diáspora al Ministerio de Asuntos de la Diáspora”. Ver: MFA Press Room, Special Cabinet meeting in honor of Jerusalem Day, 19/05/2015.
  5. Udasin, Sharon, “Jerusalem’s Teddy Stadium to go solar”, The Jerusalem Post, 24/03/2015.
  6. Stadium Database, “Jerusalem: Teddy Stadium to get final portion of the roof”, Stadium Database, 12/09/2017.
  7. Deane, Yvette J., “Jerusalem to renovate Teddy Stadium, ensure disability accessibility”, The Jerusalem Post, 28/02/2019.
  8. Así lo informó el sitio oficial del equipo de baloncesto, Hapoel de Jerusalén. Ver: https://cutt.ly/mQXrtqo. Concluidas las obras, se publicaron fotos de una conferencia de prensa que dieron Nir Barkat y representantes de las entidades mencionadas: https://cutt.ly/gQXrq5m.
  9. El propio Barkat dio su “bendición” a los Juegos en un breve comunicado oficial, en el cual se enumeran las facilidades del estadio cerrado. Véase: https://cutt.ly/bQXrjCQ.
  10. Ron Huldai, alcalde de Tel Aviv, inmediatamente postuló a su ciudad como sede para la competencia tras el triunfo de Netta. Aunque no fue inicialmente considerada, terminó imponiéndose como sede del Concurso de la Canción de Eurovisión dadas las circunstancias. Ver: Corresponsal de Globes, “Israel mulls venue for hosting Eurovision 2019 finals”. Globes, 13/05/2018; Jiandani, Sanjay “Eurovision 2019: Are we heading to Jerusalem? Check out the potential host cities and venues”. Eurovision Song Contest Today, 17/05/2018.
  11. Spiro, Amy (2018) Next year in Jerusalem? Preparations for Eurovision demand a lot of work. The Jerusalem Post, 13/05/2018.
  12. Davidovich, Joshua, “After Eurovision win, Jerusalem gears up to strut stuff on world stage”, The Times of Israel, 13/05/2018.
  13. Rullansky, Ignacio (2017) “Jerusalén, ciudad capital: el reconocimiento exterior como condición de la reproducción del conflicto”, Opiniones en el IRI, Instituto de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata.
  14. Teicholz, Tom, “Q&A With Jerusalem Mayor Nir Barkat”, Huffington Post, 24/07/2015.
  15. Para más ver, por ejemplo: JTA, “Bezalel Academy prepares to build new Jerusalem campus: Design school raises $70 million for new premises, set to open in 2021”, The Times of Israel, 23/10/2017.
  16. Según la sección “Sobre Nosotros” del sitio de la compañía: “Eden fue establecido por la Autoridad de Desarrollo de Jerusalén y el Municipio […] para promover el programa de renovación y reanimación del centro de la ciudad por medios creativos y variados. Con los años la compañía se especializa en una variedad de áreas: – mejorar el espacio público, el diseño y construcción de espacios públicos, […] mejorar la infraestructura, calles de rehabilitación y final; – la creación de anclajes gubernamentales y proporcionar incentivos para las inversiones económicas del sector privado; – promover la cultura de trabajo; – mejoramiento de negocios y mezcla de negocios; – proyectos de promoción Urbanismo y PPP.”. Ver: https://cutt.ly/JQXrW9v.
  17. El lector puede expandir sobre esto en la sección sobre Eden en la página web de la Jerusalem Development Authority. A continuación, ofrezco una traducción del hebreo. “En los últimos años, Jerusalén ha experimentado una oleada de desarrollo e innovación. Eden, la compañía de desarrollo económico en Jerusalén, es el brazo municipal que maneja el desarrollo económico, cultural y público en áreas estratégicas comerciales y de empleo en la ciudad. Eden se estableció con el objetivo de desarrollar el centro de la ciudad, incluida la zona norte y este del CDB, y también participa en la gestión del proyecto “Entrada a la ciudad” y el desarrollo de la zona industrial de Talpiot para convertirla en una moderna área de empleo, comercial y de ocio en sus áreas de actividad.
    La restauración del tejido urbano y la utilización adecuada y eficiente de los recursos del suelo son una piedra angular para restaurar la actividad en los centros de las ciudades. Para continuar creciendo y rejuvenecer el cuerpo humano, una entidad comercial también renueva sus productos, y el tejido urbano debe renovar sus edificios, calles y residentes. El desarrollo urbano a menudo depende de la economía de la oferta, que es seguida por la demanda.” Cfr.: https://cutt.ly/zQXrOok.
  18. Los autores del proyecto arquitectónico elegido fueron los ganadores del premio Pritzker, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, de la firma SANAA, que trabajó junto a Nir-Kutz en la formulación del primer emprendimiento que SANAA realizaría para un Estado del Medio Oriente. Ver: https://cutt.ly/dQXrT0Y.
  19. Eisenbud, Daniel K., “Bezalel Academy Unveils $100 M. downtown campus”, The Jerusalem Post, 11/06/2013.
  20. Steinberg, Jessica, “Cornerstone laid for $50 million Jerusalem arts campus”, The Times of Israel, 08/05/2917.
  21. Véase: https://cutt.ly/PQXrDSq.
  22. Ídem anterior.
  23. Puede accederse al documento en hebreo aquí: https://cutt.ly/DQXrCGj.
  24. Al igual que con el documento mencionado antes, el documento en hebreo puede verse en este vínculo: https://cutt.ly/cQXr1JD.
  25. La cita corresponde a la editorial publicada en The Times of Israel: Barkat, Nir, “Jerusalem 2020”, The Times of Israel, 17/05/2015. Otra versión de esta editorial, más sintética, fue publicada en YNet el mismo día: Barkat, Nir, “Jerusalem 2020: A vision for the future”, YNet, 17/05/2015. Aquí me guiaré por la versión de TTI.
  26.  Es relevante notar que Barkat adjudicó a su público los mismos valores por los cuales él se guiaría para actuar. No es mi interés hacer un análisis comunicacional o semiótico, sino una analítica de cómo se insertan enunciados como el siguiente en la configuración de un entramado de relaciones de fuerzas.
  27. Traducción propia. Para más, ver: https://cutt.ly/LQXr7H4.
  28. Cerca de 120 millones de shekels para inversión en el sector de startups. Ver: https://cutt.ly/iQXtwu9.
  29. Idem anterior.
  30. Idem 28.
  31. Hay dos diagramas que ofrecen la siguiente información de acuerdo al grupo etno-nacional. Para observar la participación en la fuerza laboral de judíos según grupos de edad en 2016, ver: https://cutt.ly/vQXtsJl. Para los datos relativos de los palestinos jerosolimitanos: https://cutt.ly/MQXtii5.
  32. En el Capítulo VII “Trabajo” del Anuario del mismo año, el cuadro “VII/12 – Personas contratadas en Israel, Jerusalén, Tel Aviv- Yafo y Haifa, por localidad de residencia, localidad de trabajo y género, 2016”, permite comparar la situación en otras ciudades. El porcentaje de personas contratadas trabajando en la localidad ubica a Jerusalén con el más bajo a nivel nacional (22,6%), bajo en comparación a las otras dos grandes ciudades del país, seguida por Haifa, con cerca del doble (45,1%) y Tel Aviv-Yafo (59,8%). Del total nacional, el porcentaje de personas contratadas que trabajan en su lugar de residencia, arrojó un número bajo para Jerusalén (2,4%), seguido por Haifa (2,6%), mientras que Tel Aviv aventaja a ambas (8,2%); el 86,8% restante trabaja en su lugar de residencia, en otras localidades. El lector apreciará que los datos son generales. El Anuario da los datos desagregados por género pero no el corte por grupo etnonacional, información que quizás no fue revelada de forma que pueda compatibilizarse en las bases de distintas localidades que no presentan composiciones similares. Ver: https://cutt.ly/LQXtmPw.
  33. Ver: https://cutt.ly/vQXth5n.
  34. Al no contar con los números enteros no podemos estimar realmente cuántos fueron, pero estipulando un margen de error de unas 300 personas, puede establecerse que, en el mejor de los casos, el 0,24% de los palestinos jerosolimitanos (332.600 personas en 2016) estaba empleado en el sector, el 0,26% de la PEA (303.100 personas el mismo año) y 0,28% de las personas contratadas (284.300) (Choshen, 2018).
  35. La información a la que me refiero a continuación puede hallarse en “VII/7, “Personas contratadas trabajando en Jerusalén por actividad económica, grupo poblacional y género, 2016”, es decir, el mismo cuadro correspondiente a la cita anterior.
  36. Ver: Choshen, 2019. Recuperado de: https://cutt.ly/3QXtRXW. Para acceder a información más específica, acceder al Capítulo VII “Employment”, en: https://cutt.ly/FQXtOq5.
  37. En esta ocasión, ver el Capítulo VII, sección Employment del Anuario Estadístico de JIPR para 2019. Para más: https://cutt.ly/BQXtJZE.
  38.  Larom y Lifshitz aportan un análisis que recorre la disparidad salarial acorde al género y al grupo poblacional y religioso para el período 2000-2016: La relación salarial general entre mujeres y hombres ha sido relativamente alta y estable durante el período en alrededor del 85% […]. Sin embargo, es interesante notar que la brecha de género en los salarios por hora no se observa entre los árabes o los judíos ultraortodoxos. La relación para los árabes era del 90% en 2001, pero desde entonces ha aumentado al 100%. Para los ultraortodoxos, la relación fue del 100% durante todo el período (aunque dado que las tasas de empleo para este grupo son bajo, la relación fluctuaba). Hay dos explicaciones para la falta de una brecha salarial dentro estos grupos: primero, la alta selección positiva de empleo para mujeres, donde el las mujeres que trabajan son aquellas con más habilidades y salarios potenciales más altos; segundo, la alta proporción de empleados que ganan el salario mínimo. La brecha salarial de género para judíos no ortodoxos, la mayoría de la población, es bastante constante en el 81%. En contraste con la brecha salarial de género relativamente pequeña, las brechas salariales minoritarias / mayoritarias han sido bastante grandes, con incrementos vistos en algunos casos (Figura 9, Panel B). El árabe/ La proporción salarial judía entre los hombres fue del 66% en 2001 (en comparación con el 76% entre las mujeres) desde entonces ha caído al 54% (en comparación con el 66% entre las mujeres). Los ultraortodoxos / La proporción salarial no ortodoxa para los hombres se mantuvo en torno al 75%. La única excepción son las mujeres ultra ortodoxas, cuyo salario por hora es similar al de las mujeres judías no ortodoxas, e incluso más al comienzo del período. (Larom & Lifshitz, 2018; 8-9).
  39. Para más, ver: https://cutt.ly/WQXtCGx.
  40. Idem 28.
  41. Idem. 28.
  42. Dado que no forma parte del interés de esta investigación analizar la composición del capital invertido actualmente en el sector, no se ampliará sobre el tema. 
  43. Traducción propia. Véase: https://cutt.ly/DQXt66C.
  44. Traducción propia. Véase: https://cutt.ly/dQXyrBz.
  45. Eisenbud, Daniel K., “NIS 200 M. Arts campus to be built in downtown Jerusalem”, The Jerusalem Post, 21/12/2016.
  46. Oficina del Primer Ministro (2016) “PM Netanyahu’s Remarks at the Start of the Cabinet Meeting”, 02/06/2016. Ver: https://cutt.ly/BQXyoeX.
  47. Ofrezco una traducción de las categorías empleadas por JIPR en 2019 para la construcción del cuadro: “Fuerza laboral civil – Personas de 15 años y más que estaban “empleadas” o “desempleadas” durante la “semana determinante”, de acuerdo con las definiciones dadas a continuación. Empleados: personas que trabajaron durante la semana determinante en cualquier trabajo durante al menos uno hora, por paga, ganancia o cualquier otra remuneración; miembros de la familia que trabajaron sin remuneración en un negocio familiar; personas en instituciones que trabajaron durante 15 horas o más por semana; y personas que estuvieron temporalmente ausentes de su trabajo habitual. Desempleados: personas que no trabajaron en absoluto durante la semana determinante pero activamente buscó trabajo durante las cuatro semanas anteriores y estuvieron disponibles para trabajar durante el semana determinante se le había ofrecido un trabajo adecuado (“disponibilidad para trabajar”). No en la fuerza laboral civil: personas de 15 años o más que no estaban empleadas ni desempleados durante la semana determinante. Este grupo incluye amas de casa, alumnos de escuela, voluntarios, personas incapaces de trabajar, jubilados, etc., que no trabajaron ni una hora durante la semana determinante. También incluye a personas en instituciones que trabajaron por menos de 15 años. horas durante la semana determinante.” Ver: https://cutt.ly/vQXygES.
  48. El cuadro original, titulado “Table VII/5 – Population Aged 15 and Over in Jerusalem, by Labor Force Characteristics Population Group and Religious Identification1, 2017”, incluye los valores numéricos expresados en miles, además de los porcentajes aquí proporcionados. Opté por facilitar una versión acortada por una cuestión de extensión y por practicidad de lectura, pero el lector puede hallar el cuadro completo aquí: https://cutt.ly/VQXyTPL.
  49. El alcance de esta observación es limitada. Cabría indagar en cómo las políticas de responsabilización afectan el bienestar de las familias palestinas jerosolimitanas y así, modifican la situación de sus mujeres. Debo enfatizar la responsabilidad teórica del punto: el mercado de trabajo jerosolimitano está fuertemente segmentado por las variables etno-nacionales, religiosas y de género, rasgo que puede no ser nuevo, pero sí la sugerencia de contemplarlo a la luz de la bibliografía y el tipo de análisis aquí propuestos.
  50. Naftali, Yamit, “Can the High-Tech Sector in Jerusalem be an Economic Growth Engine for the City?”, The Jerusalem Institute, 03/08/2018.
  51. Idem anterior.
  52. Naftali, Yamit, “Hi-tech and prosperity”, The Jerusalem Post, 31/01/2019.
  53. Idem anterior.
  54. Véase: https://cutt.ly/4Q61KoE.
  55. “Fortaleza del subsector: Ciencias de la vida Jerusalén es el grupo de ciencias de la vida líder en Israel, con la mayor densidad de nuevas empresas de ciencias de la vida en el país y la más alta del mundo, junto con San Diego. El Ministerio de Jerusalén y Patrimonio, la Autoridad de Desarrollo de Jerusalén y el Grupo LR crearon el Fondo de Biotecnología de Jerusalén de $ 130 millones. Jerusalén tiene aproximadamente 150 compañías de ciencias biológicas, incluida Orcam, el primer y único unicornio digital de salud israelí, BrainQ, que recaudó $ 8.8 millones en mayo de 2018, y Anchiano Therapeutics (anteriormente conocido como BioCancell). El espacio de trabajo de Biohouse dentro del Hospital Hadassah sirve como laboratorio de inicio y base de operaciones para el acelerador de salud digital de IBM. El espacio de laboratorio de BioGiv para las compañías de Ciencias de la Vida ofrece una zona académica libre de IP.” (Startup Genome, 2019; 117).
  56. Ver: Startup Genome (2017) “Road Ahead” en Barcelona Startup Ecosystem Report, pág. 29.
  57. Las prácticas de benchmarking facilitan la disposición de información cuantitativa que traduce rasgos, procesos, dinámicas que son, de otro modo, intangibles: los ofrece a un público docto y lego por igual, apelando a intereses que pueden reconocer en la lectura de los datos producidos un estímulo para actuar. Estos indicadores pueden devenir en tecnologías de gobierno inscriptas en el ejercicio del poder gubernamental, apuntalando la conducción de conductas de sujetos moldeados como homo economicus.
  58. Un velo de homogeneidad se impone: un estatuto de propiedad a una producción de la cuantificación misma, sugiriendo neutralidad y objetividad. Los datos numéricos se perciben como no sesgados, afectando su percepción o no, de problemáticas.
  59. Traducción propia. Véase: https://cutt.ly/DQXyJyi.
  60. La posible confusión entre creatividad y agencia debe resolverse atendiendo a que existen inequidades intrínsecas relativas a la posición contingente en un determinado campo según la, irremediablemente, siempre existente distribución desigual de capitales, no en desmedro de las situaciones con mayor paridad. No existe la concentración de capitales económicos, culturales, simbólicos, sociales sin su consiguiente desposesión.
  61. El Estado no está dispuesto a incorporar a los miembros de esta población formalmente al cuerpo político, asimismo, esto no es necesariamente compartido entre ellos. Tan sólo se comprende, en la racionalidad política de Barkat, que la aceptación de la no identidad entre la población con el imaginario de nación del Estado que rige sus vidas, es factible a partir de una mejoría limitada y prospectiva de sus condiciones de vida.
  62. Pues, según la batería conceptual con la que discuto, el concepto de clase creativa no descarta la existencia de clases trabajadoras y de servicios: estos son los términos que Florida (2012) utiliza y que pueden resumir la inclusión de los palestinos jerosolimitanos al mercado de trabajo local que ofrece la Jerusalén abierta, neoliberal.
  63. La cualidad distintiva de un vínculo en el que un sector consuma la explotación de su propia libertad para generar un capital que habilite una consiguiente explotación, se liga con otro sujeto que, no ingresando al segmento de la etno-clase creativa, constituye un eslabón de la generación de un exceso de capital, como mano de obra.


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