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Presentación

Este libro es fruto de la tesis escrita como culminación del Doctorado en Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, iniciado en el 2021, año en el que el confinamiento ocasionado por la pandemia todavía era parte de nuestras vidas. En aquel momento la cursada fue virtual, y bajo esa modalidad quienes trabajamos en la universidad continuamos haciéndolo también en las carreras de grado. En ese contexto, plagado de incertidumbre, angustia y cansancio por la sobrecarga laboral, comenzó a tomar forma a lo largo de los seminarios que iba cursando el problema que da curso al desarrollo de la presente investigación.

Hace unos años ya venía estudiando la educación secundaria en diferentes proyectos y había realizado una tesis de maestría para analizar los dispositivos curriculares que las escuelas ponen en marcha para garantizar la obligatoriedad y, como contracara, la inclusión. La producción de ese trabajo me permitió comprender, a través de un enfoque poscrítico desde los estudios curriculares, cuáles son los nudos problemáticos de este nivel educativo y los desafíos pendientes.

En el contexto de la pandemia, me comenzó a inquietar cómo ciertos conceptos se iban instalando como imperativos para el trabajo diario de los/as docentes en una situación inédita y adversa que suspendió la presencialidad en las escuelas. Tanto las normativas emitidas por el Ministerio de Educación Nacional (en adelante MEN) y el Consejo Federal de Educación (en adelante CFE) como artículos y eventos académicos virtuales ponían en el centro de la escena la preocupación por el sostenimiento de vínculos con los/as estudiantes y la continuidad pedagógica. Estas nociones aparecían una y otra vez, marcando la agenda de las políticas y poniéndose como norte en el trabajo de equipos de gestión y docentes. Se trata de preocupaciones que se volvieron un imperativo para continuar garantizando el derecho a la educación en un contexto de extrema precariedad y recrudecimiento de las desigualdades preexistentes.

En un segundo momento, al advertir que la suspensión de la presencialidad se prolongaría más tiempo del imaginado, los conceptos que circulaban de manera recurrente fueron la priorización de contenidos y la intensificación de la enseñanza. Más tarde, como respuesta a las dificultades que se presentaban para evaluar, calificar, acreditar aprendizajes y promocionar a los estudiantes, las políticas impulsaron una serie de regulaciones respecto de la evaluación formativa y el acompañamiento a las trayectorias escolares.

Al mismo tiempo, desde los estudios curriculares y por lecturas y debates transitados en un seminario de doctorado de la Universidad del Estado de Río de Janeiro llamado Teoría del Currículo (cursado también en 2021), la relación entre las teorías y las políticas curriculares me parecía un asunto cada vez más complejo de dilucidar, el cual se potenció con las preocupaciones descritas que me inquietaban en el tiempo transcurrido de pandemia. Ese fue el punto de partida, las dos inquietudes a partir de las cuales, luego de varias lecturas, indagaciones y conversaciones con mi directora y codirectora de tesis, fue tomando forma y elaborándose como problema de investigación. Uno de los riesgos de que el recorte se circunscribiera a lo ocurrido durante la pandemia era que la investigación perdiera vigencia en poco tiempo; por ello, la propuesta fue trabajar con una temporalidad de mediana duración. Al realizar este planteo, otra idea sobre la que reflexionaba tenía que ver con que muchas de las orientaciones que las normativas presentaban ya eran parte de las políticas de educación secundaria que en nuestro país se fueron desplegando de la mano del establecimiento de su obligatoriedad con la Ley de Educación Nacional 26.206/06 (en adelante LEN).

De este modo, el problema de investigación que impulsa la escritura de este libro busca conocer cómo es la circulación de conceptos entre las políticas curriculares y la producción académica destinadas a la educación secundaria desde su sanción como nivel escolar obligatorio identificando sus alteraciones y variaciones durante la pandemia. Así, esta temporalidad que abarca desde el 2006 hasta el 2023 se fragmenta en tres períodos de distinta duración. El primero, entre el 2006 y el 2019, involucra las políticas emanadas del MEN y el CFE, encontrando continuidades y diferencias entre las políticas del período kirchnerista (2006-2015) y el macrista (2015-2019). El segundo, entre 2020 y 2021, abarca el tiempo de pandemia, en el cual las escuelas tuvieron que sostener, en un primer momento, la escolarización sin presencialidad y, en un segundo momento, con presencialidad intermitente o alternada. Por último, el análisis del período 2022-2023 implica mirar cómo fue el proceso de reanudación de la presencialidad plena y los alcances de las políticas para la pospandemia.

El desarrollo del libro se divide en dos partes. En la primera, se presenta el problema de investigación y los objetivos que marcan los senderos por donde indagar, relevar información y construir datos como parte del primer capítulo titulado “La circulación de conceptos como objeto de investigación”. El “Estado del arte” es el segundo capítulo de este trabajo. Allí se desarrollan los antecedentes que permitieron reconocer tanto aspectos ya investigados como aquellas áreas de vacancia que funcionan como motor para hacer de esta investigación un aporte al campo de la educación secundaria desde los estudios curriculares. Los tres apartados que organizan ese capítulo dan cuenta de los estudios que abordan las complejas relaciones entre las políticas educativas y la producción académica, las políticas curriculares y la producción académica, y la educación secundaria como objeto de las políticas y de la investigación. En el tercer capítulo, titulado “Encuadre teórico-metodológico”, se desarrolla el marco teórico y el encuadre metodológico. Como instrumentos para la construcción de datos, se implementan el análisis de documentos tanto normativos como producidos por el campo académico y la realización de entrevistas semiestructuradas a especialistas, investigadores, funcionarios y miembros de equipos técnicos ministeriales.

La segunda parte presenta la construcción y el análisis de los datos. “Políticas curriculares para la educación secundaria argentina” es el cuarto capítulo donde, a través de tres apartados, se sistematizan las políticas curriculares a partir de la obligatoriedad (2006-2019), las políticas curriculares para el tiempo excepcional de pandemia (2020-2021) y las políticas curriculares para la pospandemia (2022-2023). Los capítulos siguientes despliegan el estudio de los conceptos mencionados que, metodológicamente, constituyen las dimensiones de análisis de esta investigación.

Así, en el capítulo cinco, se trabaja sobre el sostenimiento de vínculos y la continuidad de los aprendizajes; en el sexto, sobre los contenidos, la enseñanza y la evaluación, y en el séptimo, sobre las trayectorias. En el octavo capítulo, se desarrolla un análisis sobre la circulación de conceptos entre la política y la academia, y finalmente, en el noveno capítulo, titulado “Conclusiones. Lenguajes curriculares para la educación secundaria argentina”, se presentan los principales hallazgos de la investigación.



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