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3. Experiencia de clase: Momento I

“Este cerro es mío, como es de mi familia y de todo el pueblo argentino”[1]

Introducción

Este capítulo focaliza en la descripción de uno de los momentos de la experiencia de clase de las asambleas riojanas. Este se define en cuatro modulaciones específicas de las dimensiones que detallamos en el capítulo 1, a saber[2]:

  1. la delimitación de una situación de clase centrada en el habitar y permanecer sobre un territorio, en la impugnación de un daño-desposesión que se define como contaminación, destrucción y desprecio de la voluntad, y en la definición de un adversario focalizado y local;
  2. un antagonismo de intereses que se presenta, no como contradicción, sino como un “descontento” o un “desacuerdo”;
  3. la delimitación de dos estrategias de acción política orientadas a re-componer la relación de representación política y a la gestión del paso por el territorio;
  4. y, por último, la expresión de una solidaridad con otros procesos de lucha que se presenta como una ofrenda de victorias conseguidas. 

Este momento de la experiencia de clase aparece de manera privilegiada en los primeros comunicados públicos de las asambleas, entre los años 2006 y 2007. Son sólo cinco comunicados los que escribieron las asambleas en dos años, exponiendo esa particular circunstancia del inicio de cualquier lucha, en la que los sujetos “no sospechan si quiera que su historia pueda tener alguna importancia y que tenga algún valor dejar rastros documentales de ella” (Gramsci, 1981, p.52). Los testimonios de las entrevistas –realizadas años después– recogen y completan los sentidos de aquellas primeras instancias de la lucha[3]; por ello, exponemos algunos fragmentos de estas entrevistas aquí también.

En este y en los demás capítulos, los fragmentos de comunicados y entrevistas que incluimos en el cuerpo del texto se seleccionaron de acuerdo a la mayor representatividad y concentración de los sentidos y relaciones que, según el caso, se busca explicar. Estos fragmentos siguen las reglas de transcripción explicitadas en el capítulo 1. Resaltamos en negrita las expresiones, palabras o construcciones gramaticales o sintácticas que queremos destacar, según el aspecto analizado.

El capítulo se organiza en base a las dimensiones propuestas para abordar la experiencia de clase. El apartado 1 se dedica a exponer la forma de la situación de clase; el apartado 2 focaliza en la delimitación del interés de la lucha, y en la manera en la que se comprende y delimita la contraposición de los intereses propios con los intereses de los adversarios reconocidos; el apartado 3 se expone el tratamiento de la particular ponderación y sentido de las estrategias de acción política, en su propio campo de confrontación con las estrategia del adversario; finalmente, el apartado 4, desarrolla las primeras nociones de solidaridad.

Tabla 4. Resumen de las modulaciones de la experiencia de clase. Momento I
EXPERIENCIA DE CLASE: MOMENTO I
DIMENSIONES

 

  Situación de clase

   (Apartado 1)

Nosotros: los pobladores

El daño-desposesión: la contaminación y el desprecio

Ellos-la oposición: el gobernador y la empresa Barrick Gold

 

Interés de lucha

(Apartado 2)

Interés: la defensa del territorio

Contraposición de intereses: desacuerdo por fallas o errores de procedimientos

Estrategias y contraestrategias 

(Apartado 3)

Recomposición de la relación de representación política

Gestión del paso por el territorio

Solidaridades

(Apartado 4)

Ofrenda de victorias conseguidas

1. La situación de clase

Como referencia para comprender esta forma de la situación de clase, situamos y exponemos en su totalidad un comunicado fechado en el mes de noviembre de 2006, firmado por los “Vecinos de Famatina Autoconvocados por la defensa de la Vida”:

Famatina, 23 de Noviembre de 2006

Señor Gobernador: Nos está Usted brindando una prueba más de su soberbia, que está gobernando a espaldas del pueblo y que no le interesa la voluntad popular, dado que, apenas pasado el exitoso encuentro ‘EL FAMATINA NO SE TOCA’, en el marco de la Asamblea de Intendentes, funcionarios y vecinos de diversas zonas afectadas por la minería a cielo abierto, realizada en Famatina, Usted llena de carteles la Ciudad Capital de La Rioja, propiciando este tipo de explotaciones. Consideramos esta una actitud provocadora que, más que ‘con la minería se puede’ usted nos está expresando ‘yo puedo’, ‘porque tengo el poder, la estructura del gobierno y los dineros del pueblo a mi servicio’. Señor Gobernador, usted nunca vino a conversar con los vecinos de Famatina. Jamás se acercó a nuestras Asambleas a preguntarnos sobre nuestro posicionamiento ni a explicarnos el suyo. Solamente, como parte de su campaña proselitista llegó a nuestra Localidad de Pituil, rodeado férreamente por sus numerosos guardaespaldas, prepotentes e irrespetuosos, quienes golpearon y maltrataron a la gente de ese humilde pueblo, que pacíficamente estaba manifestándose. Usted, señor Gobernador, nunca vino a Famatina a explicarnos porque quiere demoler nuestras montañas, ni porque propicia la instalación de un enorme cráter en el corazón mismo de nuestro querido Cerro Famatina, ni porque considera licito disponer de millones de litros de nuestra escasísima agua, que actualmente no alcanza para cubrir nuestras necesidades cotidianas mínimas. Tampoco vino a explicarnos que las cientos de toneladas de cianuro de sodio mensuales que deben utilizarse en la lixiviación para extraer el oro y que quedarán por siempre en las entrañas de nuestras nacientes de agua, son, según Usted, ‘inocuas’ e ‘inofensivas’; y que nos quiere obsequiar a los vecinos de Famatina un ‘DIQUE DE COLA’ colmado de agua contaminada que se filtrará a las napas subterráneas que proveen de agua a los pueblos. Ni siquiera vino para comentarnos sobre las grandes explosiones que deben efectuarse para demoler las montañas y que provocarán movimientos en el subsuelo de toda la región, que es sísmica por excelencia. Señor Gobernador, lo invitamos a venir a Famatina a conversar de todos estos temas, cara a cara. No nos menosprecie enviando a sus emisarios que hasta ahora no convencieron a nadie, y tuvieron que irse ‘con la cola entre las patas’ por no poder rebatir los argumentos de la gente ni responder sus preguntas, ya que estamos muy bien informados de lo que pretenden hacer. Pero no venga con tantos guardaespaldas. Somos gente sencilla y tranquila de pueblo. Hasta ahora nuestras manifestaciones han sido pacíficas. El único que se presentó atacando a la gente mansa del pueblo fue Usted, Señor Gobernador. Por ahora le vamos diciendo que Usted no puede avasallarnos ni pisotear nuestros derechos, como el de vivir digna y sanamente y legar un ambiente sano y digno a las generaciones futuras, por mucho más de ‘diez años’. Tampoco es Usted dueño… (Creemos) de los recursos de nuestro Cerro, que quiere Usted regalar y regalarse con el ‘pretexto’ de dar trabajo a alguna gente. ¿Trabajo a cambio de miles de años de contaminación? ¿Trabajo a cambio de sequía y pérdida de la agricultura? ¿Trabajo a cambio de enfermedades para ésta y para las generaciones futuras? Señor Gobernador: ante su actitud de desprecio por la voluntad popular y desconocimiento de nuestros derechos, le confirmamos nuestra firme determinación de defender con valentía y firmeza esta tierra que amamos, y le corroboramos que: EL FAMATINA NO SE TOCA Vecinos de Famatina Autoconvocados por la defensa de la Vida

Este comunicado debe situarse en las coordenadas de un particular contexto. En el año 2005, Yacimiento Mineros de La Rioja S.A. (Yamiri S.A.)[4]–la empresa de capitales mixtos con posesión de los más importantes derechos mineros sobre territorio riojano– comenzó a adquirir un carácter marcadamente internacional al pasar Yamiri Gold and Energy Inc. a convertirse en la principal accionista de la empresa y al efectivizar acuerdos de exploración exclusiva –con opción a explotación– tanto con Barrick Exploraciones S.A. como con Desarrollo de Prospectos Mineros S.A. (Depromin S.A.)[5]. Entre 2005 y 2006, estos convenios constituyeron el motivo central de los anuncios de inversiones mineras que hiciera el entonces gobernador del Partido Justicialista local, Ángel Maza, avalado por el apoyo manifiesto de los funcionarios nacionales de las carteras de Minería y de Ambiente.

El contrato entre Yamiri S.A. y Barrick Exploraciones S.A. se realizó bajo el amparo de la legislación vigente en materia de Minería y Ley de Sociedades Comerciales N° 19.550, y fue registrado en el libro “Registro de Transferencias y Contratos” de la Dirección de Minería de la Provincia, con fecha 16 de agosto de 2005. Incluía tres aspectos centrales:

  1. un derecho exclusivo de exploración en uno de los siete proyectos más importantes denominado “Proyecto Famatina”;
  2. en caso de comenzar la explotación, este contrato contemplaba la creación de una nueva sociedad entre ambas empresas que tendría bajo su control y titularidad las propiedades mineras, con una participación accionaria acordada en un 70% para Barrick Explotaciones S.A. y un 30 % para YAMIRI S.A. Como contraprestación por la autorización de exploración obtenida y para ejercer el derecho exclusivo de adquirir la propiedad, Barrick Exploraciones S.A se comprometía a pagar 500 mil dólares, en el plazo de cinco años contando desde la vigencia del acuerdo.
  3. Por último, en el punto 7, se establecía un derecho mutuo de preferencia para adquirir la participación en la propiedad y en la sociedad a constituirse entre ambas empresas, en el caso de que cualquiera de los dos socios decidiera no continuar en el negocio. En otras palabras, si YAMIRI S.A se retiraba, Barrick Exploraciones S.A adquiría prioridad en la adquisición de todos los socavones y derechos mineros que poseía YAMIRI S.A., 170 en total (incluyendo las minas de Famatina, La Mejicana, Helvecia, El Oro, Peñas Negras, El Potro y Sierras de las Minas), pasando a ser titular del 100 % de las propiedades mineras de la provincia.

En abril de 2006, la especial comunicación que hizo el gobierno provincial de este último convenio en la localidad de Famatina, en ocasión de la conmemoración de la fundación de la ciudad, habilitó la emergencia de las primeras preguntas sobre las consecuencias de las inversiones mineras. Esas mismas preguntas y cuestionamientos de los pobladores de Famatina continuaron con mayor tensión durante los siguientes meses de 2006, a raíz de la presencia de distintos funcionarios del gobierno provincial en actos públicos, audiencias o presentaciones en diversas ciudades de la provincia, eventos a los cuales los pobladores de la zona podían aun acceder sin demasiadas barreras[6].

En este contexto, el análisis de los comunicados de 2006 y de 2007 permite ubicar y entender una forma específica de elaborar su situación de clase. Como anticipábamos en el capítulo 1, la situación de clase tiene la particularidad de emerger sólo cuando los sujetos se reconocen colectivamente como depositarios de un daño. Sustancialmente, este daño constituye una desposesión que origina una impugnación. Ese daño se organiza, a su vez, mediante otra constatación: una división entre quienes lo sufren y quienes lo provocan: es decir, la situación de clase delimita un principio de escisión nosotros/ellos que puede o no resolverse, luego, como una relación de intereses contradictorios y en lucha. Revisamos en las siguientes subsecciones los tres aspectos que componen esto que llamamos situación de clase: la definición del nosotros, del daño-desposesión y del ellos (o de la oposición).

1.1. Nosotros, los pobladores

Ayer nomas ardió el pueblo, por la tierra y por el pan, y la fogata en el valle, no estaba por solo estar. Si yo me voy, conmigo irá todo lo que soy; lejos de mí, lejos de aquí, yo no seré yo.

Armando Tejada Gómez, “Fuegos en Anymaná”.

La definición del nosotros constituye una operación discursiva que tiene como efecto el dar cuenta de un colectivo social. Ninguna situación de clase se configura desde la constatación meramente individual de un daño; el daño es simultáneamente una constatación para otros y otras, y en este plano, es una forma de identificación. Sólo sobre esta base colectiva del daño-desposesión puede, la situación de clase, adquirir una dimensión que desborda la victimización.

Para esta sección, recurrimos al estudio de los apelativos con los que se nombra a los prodestinatarios de los comunicados, es decir, los destinatarios positivos que participan con el enunciador de un mismo colectivo de identificación (Verón, 1987). Por ello, es común que el prodestinatario se exprese en un “nosotros inclusivo”[7]. A su vez, es interesante observar cuando el enunciador se aleja o se incluye en ese “nosotros inclusivo”, ya que ello nos permite medir las fronteras de la imagen que el enunciador proporciona sobre sí –su “ethos discursivos” (Amossy, 2001; Maingueneau, 1996)[8] en relación a ese prodestinatario–.

Los apelativos, como señala Perret (1970), pueden ser abordados al menos desde tres puntos de vista. En primer lugar, el punto de vista deíctico, en tanto todo apelativo permite identificar un referente empírico, produciendo presuposición de existencia como efecto de sentido. En segundo lugar, el punto de vista de la predicación: todo apelativo no sólo indica, sino que permite efectuar una cierta predicación sobre el referente. Por último, visibiliza el punto de vista de las relaciones sociales que se manifiestan en el uso del apelativo, entre el hablante y sus destinatarios.

En general, en el marco de los discursos políticos, uno de los apelativos más comunes es el “pueblo”, forma canónica de construcción de una entidad colectiva y de un prodestinatario (Bermúdez, 2012; Gutiérrez Vidrio, 2000; Montero, 2013). Es una de las expresiones más polisémica no solo en el conjunto de discursos políticos, sino también en nuestro propio corpus [9]. La observación de este apelativo permite, entonces, una clave de acceso a la forma que adquiere el nosotros de la situación de clase. Parafraseando a Rancière (2006), ese nosotros designa aquella parte que es depositaria y expresa en forma viva la actualización de un daño-desposesión. En todas sus modulaciones, antes que un principio del orden democrático o de su sujeto rvilegiado, el “pueblo” como marca discursiva se erige como operador de división, es, más bien, un indicador de una ruptura.

En esta primera modulación de la situación de clase, los comunicados de los años 2006 y 2007 se encargan de presentar al “pueblo” bajo la condición de “pobladores”: pueblo son quienes sostienen una forma de habitar y permanecer en un territorio particular. Tal como lo hemos abordado en estudios anteriores (Ciuffolini, 2012; de la Vega, 2015), los “pobladores”, los “vecinos” o “la gente”, toman existencia en la misma operación discursiva que delimita un lugar. No hay “pobladores” sin lugar y, desde el principio, el lugar siempre es este lugar: tiene fronteras perfectamente identificables, límites geográficos precisos, y tiene la particularidad de albergar dentro de él ciclos infinitos de nacer-morir-nacer. Veamos estas características

En los extractos de entrevistas siguientes se puede observar el valor deíctico de diversas expresiones (“acá”, “este”, “ese”, “el mejor”, “un pueblo”) que acompañan las referencias al lugar:

Yo a él le hablé y le digo ‘Sí, bueno lo que van a plantear ellos es que nos vamos de este lugar, como están queriendo hacer con Andalgalá’, porque parece que hay petróleo, hay cobre en Andalgalá, ¡y quieren que se vayan! Le digo: ‘Ellos se olvidan de que tenemos 400 años de permanencia, se olvidan que acá hemos enterrado a nuestros muertos, se olvidan de que acá hemos nacido, nos hemos criado, hemos sufrido, hemos gozado’. (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

Eh…yo trabajo en Famatina; yo nací en Famatina, en un pueblo muy lindo que para mí es el mejor del mundo (risas) Eh, tengo mi madre allá y parte de mi familia allá, tengo los huesos de mis antepasados enterrados en ese pueblo. Y no nací en hospital, nací en una casa con una partera de pueblo que era mi abuela y listo. Eh, nosotros crecimos, eh, en un hogar en donde producíamos casi todo lo que consumíamos, esto que hoy se llama soberanía alimentaria, eh, con huerta… (CI 2010-E02.ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

Si el valor preciso y concreto del lugar es tal, tampoco hay lugar sin que éste pueda ser nombrado: las localidades Pituil, Famatina, Chilecito, Chañarmuyo –dentro del Valle de Antinaco-Los Colorados[10]– son los nombres referentes que, en esta primera etapa, aparecen con más fuerza. Pero al mismo tiempo, su centralidad para delimitar el nosotros se manifiesta en los nombres que elegirán las asambleas para bautizarse como tales: las asambleas o vecinos autoconvocados se autonominan haciendo referencia al lugar. Así, la firma de los comunicados de 2006 y 2007 la hacen:

Vecinos de Famatina Autoconvocados en Defensa de la VIDA; Coordinadora de Asambleas Ciudadanas por la VIDA de Chilecito; Vecinos Autoconvocados de Pituil; Vecinos Autoconvocados de Chañarmuyo; Vecinos Autoconvocados de La Rioja Capital; ONG Oeste de Chilecito. (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi y CI 2007-C117.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi)

Asimismo, asumiendo a los “pobladores” como prodestinatarios, se pueden distinguir tres relaciones entre el enunciador y aquellos. Por un lado, cuando el enunciador se coloca por fuera de ese “nosotros inclusivo”, lo hace construyendo un ethos que advierte:

El pueblo tiene que estar alerta y no dejarse engañar. Si cede y acepta la dádiva de la empresa minera, no sólo estará perdiendo su dignidad sino también perderá su pueblo y su vida. (CI 2006-C116.VAF)

La marca de la tercera persona, y el uso de un colectivo singular de identificación (“el pueblo”, y no “los pobladores”), permite crear una distancia que habilita constituir al enunciador como referente de una advertencia. Esta advertencia tiene un carácter existencial para los pobladores en un doble sentido: mientras confirma que los pobladores necesitan  bienes para su supervivencia (“equipamiento, remedios, libros, ropa, calzado, alimentos y todo eso”, dirá más adelante el mismo comunicado), señala que, cuando esos bienes son provistos por las mineras, se pone en juego su supervivencia: “si el pueblo acepta, perderá su pueblo y su vida”.

Por otro lado, el enunciador aparece por fuera de ese “nosotros inclusivo” cuando se trata de marcar otra característica de los “pobladores”: éstos son distinguibles. Por ejemplo, en el siguiente fragmento, el enunciador se erige como límite respecto del adversario y solo permite que “la gente de nuestros pueblos” y “los turistas” transiten hacia o desde el lugar.

Cabe destacar que las distintas asambleas de la zona llevamos 2 meses y 8 días de corte permanente en nuestra garita de Peñas Negras, prohibiendo el paso a Barrick Gold a La Mejicana, donde el paso a los turistas y gente de nuestros pueblos es libre, pero no para la gente de la minera. (CI 2007-C117.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi)

Por último, cuando los comunicados muestran un “nosotros inclusivo”, es decir, desaparece la distancia entre el enunciador y los “pobladores” al fundirse en la tercera persona del plural: “nosotros, somos el pueblo”. Aquí, se verifica discursivamente la referencia a un modo de vida común: los “pobladores” habitan el lugar de una forma constante, estable y permanente (por eso no son “turistas”). Además, es un modo de vida asociado a determinados valores: “somos gente sencilla y tranquila de pueblo”[11], por ejemplo. La sencillez, la tranquilidad, y más que nada, el pacifismo son las características de estos “pobladores” que no atacan, que no van a la guerra ni al enfrentamiento. Esto será un punto central para consignar, luego, el carácter apacible de todas las estrategias de acción de las asambleas en este momento de la experiencia de clase.

Resumiendo, los “pobladores” es la forma del nosotros que funciona como colectivo de identificación de la situación de clase. Los “pobladores” se definen, más que nada, por su forma de habitar el lugar: es un modo de vida inescindible de ciertos bienes indispensables, es un modo de habitar estable y establecido dentro del territorio, por eso ser poblador se define siempre por el hecho de vivir en el lugar; aunque no se trata de una vida recluida dentro de sus fronteras. Finalmente, un “poblador” o “pobladora” es también una manera de habitar el lugar de forma serena, tranquila y no belicosa.

1.2. El daño-desposesión: la contaminación y el desprecio

Las penas y las vaquitas, se van por la misma senda,

las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.

Atahualpa Yupanqui, “El arriero”.

En nuestro análisis, la impugnación que se asocia al daño-desposesión tiene origen en una constatación. Por ello, recurrimos a la identificación de lo que Veron (1987) llama la zona descriptiva de los enunciados en comunicados y entrevistas, lo que nos lleva a enfocarnos en los fragmentos en los que el enunciador se presenta como fuente privilegiada de la inteligibilidad de la descripción de una situación o estado, y de las numerosas modalidades apreciativas que la articulan. Sobre esos fragmentos, utilizamos dos herramientas específicas del análisis enunciativo:

  1. por un lado, las marcas de modalidad valorativa, especialmente aquellas que indican impugnación o rechazo; son esas marcas las que nos permite reconocer de qué tipo es el daño-desposesión para los “pobladores”.
  2. por otro lado, las formas de evidencialidad[12] que utiliza el enunciador para describir y dar prueba del daño-desposesión, esto es, la manera en que el sujeto enunciador se relaciona con los indicios o puntos de vista que autentifican, justifican o desencadenan la constatación de tal daño-desposesión.

A partir de estas herramientas, el resultado del análisis nos muestra dos características posibles del daño-desposesión:

  • como inminente; parcial e inicialmente, este daño tiene una carga de riesgo que se asocia a la contaminación y a la destrucción ambiental; y
  • como consumado, cuando el daño ya ha sido realizado, efectivamente presente, que está asociado a un “desprecio” sobre la voluntad y el deseo de los pobladores.

Explicamos cada uno de estos sentidos en los siguientes dos sub-apartados.

1.2.1. El daño-desposesión como contaminación y destrucción inminente

En este primer sentido, el daño-desposesión se asocia a la contaminación y destrucción de los bienes naturales, y se presenta como inminente o parcialmente consumado.

Consideramos pertinente, antes que nada, situar específicamente la cuestión de la contaminación dentro del marco más amplio de la categoría de desposesión. En este camino, y resituando una vieja definición de Marx, Marin (1992) propone criticar la noción de propiedad fundada solamente en la incorporación de trabajo, y revisitar la idea de propiedad en el marco de la indivisibilidad que impone la reproducción de la vida entre los sujetos y sus condiciones naturales de existencia, y, desde allí, la continuidad (o la innecesaridad de la separación) del circuito producción-reproducción. En este plano, propiedad se relaciona no sólo con el vínculo social que une a los sujetos con el control de todos los medios materiales y simbólicos que garantizan el sustento y hacen posible la reproducción de la vida; más aún, también tales sujetos son y existen al mismo tiempo que esas condiciones naturales, en tanto pre-supuestos de sí mismos:

“Propiedad no significa entonces originariamente sino el comportamiento del hombre con sus condiciones naturales de producción como condiciones pertenecientes a él, suyas, presupuestas junto con su propia existencia; comportamiento con ella como con presupuestos naturales de sí mismo, que, por así decirlo, solo constituyen la prolongación de su cuerpo. No se trata propiamente de un comportamiento respecto a sus condiciones de producción, sino que él existe doblemente: tanto subjetiva en cuanto él mismo, como objetivamente en estas condiciones inorgánicas naturales de su existencia.” (Marx, 2007: 452) [Cursiva en el original]

En este marco, sostenemos que la contaminación como daño rebasa ampliamente la “preocupación por la conservación”, con la que algunas miradas académicas y políticas intentar interpretar bajo un código naturalista o ecologista las denuncias de las asambleas ambientales. Por el contrario, una parte importante de la literatura latinoamericana no ha dejado de insistir en la vinculación de los conflictos ambientales con las formas expropiatorias de la naturaleza[13]. No obstante, tampoco es difícil reconocer la aun intensa tendencia a codificar en clave “conservacionista” las demandas en torno a lo que, a primera vista, aparecen como conflictos ambientales[14]; por caso, la presencia y difusión de esta interpretación conservacionista de los conflictos ambientales ha sido objeto de estudios previos (de la Vega, 2013b; 2013a y 2017).

Por el contrario, en el inicio de la resistencia de las asambleas riojanas se expone un daño que no alarma por el ambiente per se; tampoco se debate la definición de quién ejerce el control o la propiedad privada de los bienes naturales. El daño sobre el carácter preciado y precioso del cerro Famatina, de sus ríos y vertientes, no se asocia a la admiración o a la valoración de la calidad estética o paisajística; ni predomina aquí un sentido de sacralidad a partir de un enfoque espiritual que asigne entidad y valores inherentes a lo natural; tampoco se trata simplemente de sentimientos de apego a un espacio. Al igual que ha sido destacado para otras experiencias en América Latina, la lucha de este tipo de organizaciones no puede enmarcarse troncalmente en una nueva “sensibilidad política de los pueblos con su entorno”, sino como una actualización de lucha e institución de “mundos de vida no predatorios” (Navarro Trujillo, 2015, p.59)[15].

Desde el inicio del proceso de resistencia riojano, predomina en los comunicados la exposición de un enfrentamiento entre dinámicas de desapropiación y de apropiación. Tanto la contaminación como la destrucción de la naturaleza son formas desposesivas y agresivas sobre los “pobladores”. El agua, el cerro, la vida, en general, expresan prácticas de interacción y cuidado  en un mundo común que expone, en su conjunto, aquella relación social indivisible entre los “pobladores” y todo lo que, dentro del lugar, garantiza la reproducción de la vida. Entonces, la posible apropiación de la tierra, de las montañas, del agua representa el peligro de una separación de esa existencia como “pobladores”.

En el registro discursivo de los comunicados, esta forma de entender la disputa por la apropiación de los bienes naturales encuentra anclaje en el uso de expresiones impugnatorias (tales como: “no le pertenecen”, “Tampoco es usted dueño”), junto con aquellas que hacen un uso intensivo de posesivos (“nuestra localidad de Pituil”, “nuestro cerro, nuestras montañas”, “nuestra agua”[16]). El mismo registro aparece en las entrevistas cuando se trata de recordar los inicios de la lucha: “este pueblo es mío”, “este cerro es mío”, dirá el fragmento de una entrevista que transcribimos abajo. A su vez, resulta referencial el encadenamiento de acciones que presenta el primer extracto que citamos a continuación, correspondiente a un comunicado de 2010, el daño al que refieren es, primero, un efecto de la acción de saquear, y es después que se asocia a la contaminación y, finalmente, a la destrucción. Con todo ello, “más allá de eso”, tal como dice la entrevista, es un daño-desposesión sobre la “forma de habitar”: es un daño hacia “nuestra cultura” y “nuestra identidad”.

[…] pronto construiremos la garita para instalarnos y no dejar pasar ni a nacionales ni a extranjeros que pretendan saquear, contaminar y destruir nuestro territorio embargando el futuro. (CI 2010-C12.CxLV)

Yo no me considero ambientalista… eh… yo he nacido acá en Famatina, me he criado acá en Famatina, me he ido a estudiar y mi único sueño era volver a dar mis frutos acá en Famatina, ¡no quiero que venga una minera a joderme la vida! ¡Porque esto es mío…! ¡Este pueblo es mío, este cerro es mío, como es de mi familia y de todo el pueblo argentino! Porque no somos dueños exclusivos, el pueblo argentino es dueño de esto. Y nosotros estamos defendiendo la fuente de agua. Vos viste que el cerro Famatina es… la fuente de agua de gran parte de la provincia de La Rioja… y más allá de eso es también la fuente de nuestra cultura y de nuestra identidad… ¡yo no me imagino viviendo en un lugar… sin un cerro sin ese cerro enfrente! Esa es la cuestión… (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Ahora bien, como presentamos al inicio, este sentido del daño-desposesión es, a su vez, inminente o parcialmente consumado. Para entender esto, es necesario notar que entre 2006, y hasta mayo de 2007 que la empresa Barrick se retira, el proyecto Famatina se encontraba en fase de exploración. Los comunicados de 2006 y 2007 y las entrevistas que se refieren a estos primeros años, constatan una posible mas no efectiva actividad de explotación minera sobre la región del Valle de Famatina. De ahí que la contaminación aparezca como posibilidad inminente.

En el plano discursivo, los enunciados presentan puntos de vista inferenciales sobre lo “visto” en territorio provincial: por ejemplo, el paso de maquinarias y vehículos de la empresa minera hacia la zona, pero nada dicen de la efectiva explotación de minerales. O incluyen verbos modales como “pretender” o “querer” para referirse al inicio de un proyecto de explotación que “podría” llegar a suceder, pero que en el momento de la enunciación no se ha efectuado[17].

El modo inferencial para hablar de la contaminación minera en la provincia no es un impedimento para que los comunicados y entrevistas constaten como certeza –y no sólo como posibilidad– las consecuencias desposesivas, destructoras y contaminantes de explotación minera. Es decir, los enunciados muestran que las consecuencias de la explotación minera indefectiblemente o necesariamente ocurrirán. Hay diversas marcas en los enunciados que dan cuenta de ello: el uso del presente simple y del presente continuo con valor genérico[18], el uso apodíctico del futuro simple[19], o la modalización a partir del “debe”[20].

Más aún, las consecuencias dañinas de la explotación minera se presentan como hechos autentificados por el propio enunciador en tanto fuente directa y vivencial de tal constatación. En estos casos, es el enunciador quien se presenta como testigo y garante primario de la certeza de ese daño-desposesión: es el efecto garante de “yo lo vi”[21]. Aquí toman importancia los enunciados que recuperan dos experiencias: por un lado, la explotación de la mina La Mexicana, ubicada en el Cerro Belgrano dentro del mismo departamento de Chilecito, durante los primeros años del siglo XX por capitales ingleses; por otro lado, la explotación en curso en zonas de provincias cercanas: Catamarca y San Juan[22]. En ambas situaciones, los comunicados muestran un enunciador que vivió y vio ese daño. 

Es recién luego del año 2009 que en los comunicados y entrevistas aparecerán dos experiencias en donde el daño de contaminación y la destrucción aparece como hecho consumado, es decir, que ya se ha producido o que sigue produciéndose, en el presente de la enunciación. Veamos el extracto de abajo:

O el caso Guandacol, que todos los productores de durazno y cosos no tienen…tiene un desastre porque están contaminados por la mina de Gualcamayo y los duraznos les salen atrofiados, la gente que se va enfermando. Es decir, digamos, sobre la consecuencia y algunos(-) la característica de la lucha en La Rioja es muy particular porque en Famatina se organiza la Asamblea antes de que se produzca el daño, cosa que marca un antecedente importante en lo que son las asambleas del país. (CI 2010-E12 ASAMBLEA RIOJANA CAPITAL)

En la primea experiencia de daño consumado, se registran los efectos sobre los pobladores de la explotación de la mina Gualcamayo, ubicada en la provincia de San Juan, en una zona muy próxima a la localidad riojana de Guandacol. La mina, desde abril de 2009 era operada para la explotación y producción comercial de oro a cielo abierto por la empresa Minas Argentinas S.A., subsidiaria de la canadiense Yamana Gold. En un intento de extensión de este proyecto, la misma empresa, adquiere también en 2009 los derechos de exploración en la zona del Cerro Corral, ya en territorio de la provincia de La Rioja, a partir del proyecto Salamanca, para la obtención de oro.

En la segunda experiencia, el daño consumado es constatado en el caso de la curtiembre de Nonogasta. A mediados de la década de 1980, se instala en la zona La Curtiembre Yoma S.A., amparada por los beneficios de las políticas de promoción industrial en la provincia. Tras más de tres décadas de funcionamiento, en el año 2007, y con alrededor de 1000 empleadores en su planta, se declara la quiebra de la empresa. Al año siguiente, un grupo de capitales brasileros compra la planta industrial bajo la renovación de firma Curtume CBR S.A. Hasta ese momento, no se había aplicado ningún tipo de política de manejo de los efluentes industriales[23]. Y es a raíz de este hecho que emergerá una asamblea propia en Nonogasta, la asamblea El Retamo. Esta asamblea es protagonista de una experiencia de lucha particular porque, como veremos en los siguientes apartados de este capítulo, alrededor de ella se reactivan las principales modulaciones de las dimensiones de integran este momento de la experiencia de clase.

Aquí, la certeza de la contaminación ya producida continúan presentándose desde un registro evidencial centrado en la prueba directa de la vivencia del enunciador; es el “convencimiento” alrededor de la existencia de una “realidad tangible”, la del “sufrimiento”. El daño es vivido, sentido y no deducido racionalmente.

Bueno, la curtiembre. Y ese es el ejemplo más claro de contaminación que tenemos nosotros, de contaminación GRAVE (sube la voz): el 80% de Nonogasta están enfermedades terminales, están todos con cromo en la sangre. Y bueno, nosotros, en Chilecito, aumentó mucho la…el cáncer, esas enfermedades que antes mucho no había y todos estiman que (-) bah, no se estiman nada, convencidos que es por eso. (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

[…] Dejar sin efecto la Declaración de Emergencia Ambiental y Sanitaria supone negar otra vez una realidad tangible, que huele mal, que nos enferma y obliga a buscar ayuda médica fuera de Nonogasta. Una realidad que no soporta los tecnicismos burocráticos que mencionan los actores poderosos que, además, jamás nos escucharon. Una realidad que la sufrimos en nuestros cuerpos y en el de nuestros hijos e hijas […]. (CI 2015-C105.AER)

Resumiendo, el daño-desposesión se elabora como inminente o como consumado cuando se refiere a la contaminación y a la destrucción de naturaleza. Especialmente al momento de emergencia de la lucha, es un daño posible pero aún no consumado en los poblados del Valle de Antinaco-Los Colorados. En el otro extremo, es un daño consumado cuando remite a la experiencia del pasado (a lo que “la Mexicana nos dejó”, registra una de las entrevistas), o bien cuando se recupera en el discurso las experiencias de pobladores de territorios cercanos: San Juan y Catamarca. Ahora bien, ya en 2009, con el inicio del proyecto de exploración en Guandacol, y la creciente visibilización de la problemática de contaminación en la Curtiembre de Nonogasta, el daño-desposesión adquiere un carácter consumado mucho más marcado.

1.2.2. El daño-desposesión como desprecio consumado

Un segundo significado del daño-desposesión se elabora como “desprecio”. El desprecio refiere a una expropiación sobre la “voluntad”, sobre la consulta, la aceptación y el consentimiento de que suceda la actividad minera en el lugar del que son pobladores. Es un daño que no es ni posible ni inminente, sino que aparece y aparecerá en los comunicados sistemáticamente como daño ya producido o efectivo. En los enunciados, este sentido se desprende de lexicalizaciones sobre el “menosprecio”, la “subestimación”, la “burla” o el “juego”, la “soberbia”. Por ejemplo, en el siguiente fragmento:

Nos está Usted brindando una prueba más de su soberbia, que está gobernando a espaldas del pueblo y que no le interesa la voluntad popular […] No nos menosprecie enviando a sus emisarios. (CI 2006-C1.VAF)

El carácter de consumado de este daño-desposesión se puede mostrar en al menos tres tipos de marcas en los enunciados de los comunicados de 2006 y 2007:

  1. la presencia de negaciones del tipo “no nos menosprecie”, “no nos avasalle ni pisotee” (en el fragmento anterior).
  2. el uso de nominalizaciones (“la burla”, “la risa”, “el juego”, “la subestimación”) que resaltan la enunciación de una situación o un estado[24];
  3. nuevamente, el uso del presente simple y del presente continuo que acentúa su valor genérico –y no sólo deíctico–, para indicar la presencia de un daño en la actualidad de la enunciación, y que se espera que siga sucediendo. Ello se potencia cuando se usan verbos típicos para indicar estado: “Nuestros reclamos son omitidos, obviados o desoídos”[25].

El “desprecio” como forma del daño-desposesión a la voluntad de los pobladores se actualiza en diversas ocasiones en los que el gobierno provincial anuncia o avanza en nuevos proyectos de exploración o explotación. En el año 2010, en un comunicado de la Asamblea Ciudadanos por la Vida de Chilecito, ante el anuncio del gobierno provincial de nuevos acuerdos mineros con empresas de capitales chinos[26]: “se ríen de la decisión popular”[27]. O en el 2014, ante la construcción de obras viales en zonas de montaña, para unir la capital provincial y la zona del Valle de Antinaco-Los Colorados, reaparece “la metodología de los hechos consumados”:

Esta obra que venimos denunciando, hoy encuentra resistencia entre los vecinos de La Quebrada que sufrirían la expropiación de sus viviendas y/o terrenos sin haber sido jamás consultados ni informados, reiterando nuestro gobierno la metodología de ‘los hechos consumados’. (CI 2014-C91.ACR)

A su vez, resulta interesante mostrar una magnificación de este sentido del daño. En el marco de la visibilización y discusión alrededor de los efectos contaminantes de los efluentes de la planta curtidora de cueros en Nonogasta, la nueva asamblea El Retamo publica uno de sus primeros comunicados, en el año 2015[28]. Este comunicado se constituye como una “carta abierta” a los concejales del Departamento Chilecito, luego de la aprobación de una ordenanza que declara la emergencia ambiental y sanitaria en la localidad[29]. Allí, esta forma del daño se denuncia como “desprecio absoluto”. Y entonces, como decíamos antes, cuando se incorpora la experiencia de Nonogasta, el daño-desposesión aparece siempre como hecho consumado, tanto en su acepción comocontaminación y destrucción, tanto como “desprecio” de la voluntad.

Lamentablemente, las reacciones del poder ante esta expresión democrática no se hicieron esperar. Ayer, 6 de mayo, despertamos con la noticia que las autoridades de la Zona Sanitaria III, bajo la dirección de la Farmacéutica Sonia Bosetti, exigían a los Concejales explicaciones de la medida tomada el 30 de abril. A esto se sumaron medios de comunicación locales que catalogaron a esta declaración de ‘mamarracho de los concejales’. Y peor aún, una de las representantes, la Concejal Dra. Viviana Romero, argumentaba en contra de la Declaración, llevando la discusión al plano de los procedimientos burocráticos. Con esta reacción, estos actores intentan desplazan el centro del debate a los tecnicismos burocráticos, dando cuenta de un desprecio absoluto por la situación que vivimos en Nonogasta, burlándose de nuestra postergada demanda: SOLUCIÓN DEFINITIVA A LA CONTAMINACIÓN Y REMEDIACIÓN DEL PASIVO SOCIOAMBINTAL. (CI 2015-C105.AER)

Resumiendo, entonces, la “contaminación/destrucción” y el “desprecio”, van por la misma senda –parafraseando la letra de Atahualpa Yupanqui que abre esta subsección–: la desposesión se ejerce simultáneamente sobre el lugar –como destrucción y contaminación– y sobre la voluntad de los pobladores que allí habitan –como desprecio o burla. Ya en su constatación inminente, ya consumado, el daño tiene esa faceta múltiple, al decir de Navarro Trujillo (2015), para quien la agresión capitalista sobre los territorios donde los pueblos habitan es siempre una depredación de bienes naturales y, al mismo tiempo, un despojo de las capacidades políticas de los sujetos poseedores y usufructuarios de tales riquezas arrebatadas. Organizándose a partir de la experiencia inmediata y cotidiana de una realidad intolerable, destacamos que el daño-desposesión siempre es una “realidad tangible”, y no un mero riesgo o un temor al peligro. Solo en esta constatación tangible, evidente y consumada de un conjunto de sujetos a quienes atraviesa, el daño-desposesión puede constituirse como núcleo ineludible de toda situación de clase.

1.3. Ellos: la oposición local, focalizada y limitada

Bronca cuando a plena luz del día,
sacan a pasear su hipocresía.
Bronca de la brava de la mía
bronca que se puede recitar.

Miguel Cantilo, “Marcha de la Bronca”.

En estudios previos insistimos en cierta tendencia de las luchas actuales a cuestionar la instancia del poder que le es más próxima (Ciuffolini, 2012 y 2015; de la Vega, 2009 y 2015). A partir de ello, observamos que las resistencias a las formas contemporáneas de poder y dominación no emergen en torno a una disputa con el “enemigo número uno” –parafraseando a Foucault (1990)–, sino más bien en torno al “enemigo más inmediato”, aquel o aquellos que se vuelven reconocibles e identificables en carne y hueso, localizables en tiempo y espacio. Esta forma en la que las luchas delimitan y reconocen un adversario representa, un punto de partida, una “posición negativa elemental” (Gramsci, 1981, p.48), que no necesariamente se resuelve como relación antagonista de intereses que se reconocen como contradictorios (tal como veremos en la segunda parte de este capítulo).

Para esta sección, recurrimos a la identificación y análisis de las formas de contradestinación de los enunciados (García Negroni, 1988)[30], y a las marcas de descalificación (Kerbrat-Orecchioni, 1993), para dar cuenta de un carácter focalizado, personal y limitado de los adversarios, el ellos. Con estas herramientas, en los comunicados de los años 2006 y 2007, identificamos dos oponentes: el gobernador provincial y la empresa Barrick Exploraciones S.A. No obstante, es el primero el que adquiere una predominancia como “enemigo inmediato” en los comunicados y en las entrevistas.

Para comprender tal presencia del gobernador como figura en la que concentra la oposición, hay que situar la escena de crisis institucional que atravesaron los poderes ejecutivos y legislativos a nivel provincial en estos años, y, especialmente, hacia el interior de las alianzas partidarias gobernantes.

Ante el anuncio de una nueva candidatura que, de resultar electo, llevaría a Ángel Maza su cuarto mandato consecutivo como gobernador[31], la Legislatura provincial, presidida por el entonces vicegobernador Beder Herrera, aprobó en marzo de 2007 la suspensión del mandato de Ángel Maza y el inicio de un juicio político que, entre otros motivos, aducía irregularidades en los contratos de Yamiri SA y con Barrick Gold. Este acontecimiento se produjo a menos de una semana de promulgada la ley provincial Nº 8.137, que prohibía la explotación minera a cielo abierto con usos de sustancias tóxicas. En abril, finaliza el juicio político que destituye a Ángel Maza del cargo de gobernador por mal desempeño e incumplimiento de sus deberes de funcionario y lo inhabilita para desempeñar cargos públicos por el término de cinco años. Solo unos días después, en mayo, la empresa Barrick anuncia que abandonaría las actividades de exploración en el Proyecto Famatina. En efecto, y en primera instancia, el anuncio de cierre y salida del territorio en conflicto es conocido por las asambleas mediante una comunicación del Juez de Instrucción del Departamento Chilecito.

En este marco, se comprende que los comunicados muestren una oposición focalizada y personalizada que, en el plano enunciativo, ubica a la figura del gobernador –y, ocasionalmente, los funcionarios subordinados a él–, como contradestinatario directo y exclusivo (García Negroni, 1988). Entre las marcas enunciativas que permiten dar cuenta de ello señalamos:

  1. la interpelación en segunda persona constituye uno de las marcas de mayor grado de explicitación del destinatario negativo: las “cartas abiertas” dirigidas especialmente a figuras gubernamentales son una expresión de ello[32].
  2. el uso de argumentos ad hominen, esto es, la descalificación no a las palabras o argumentos del adversario sino a su persona[33]. En este plano, son comunes las imputaciones negativas a la figura del gobernador en términos “actitudinales”: la “actitud de soberbia” o la “actitud de desprecio” del gobernador[34].

A su vez, esta posición dominante del gobernador y los funcionarios estatales como contradestinatarios de los comunicados invisibiliza la presencia de la empresa Barrick, que aparece con cierta opacidad o de manera más escurridiza: “teníamos a la empresa a espaldas nuestras”[35], y no al frente. En efecto, ello se puede advertir a partir de la identificación de ciertas marcas enunciativas en los comunicados de 2006 y 2007, que muestran a la empresa como una “sombra”. Entre ellas, identificamos:

  1. marcas de contradestinación encubiertas (García Negroni, 1988; Montero, 2009)[36] para dirigirse a la empresa, cuya forma lingüística más frecuente es la tercera persona del plural o singular: “la empresa”, “las empresas”, “las compañías mineras”.
  2. el uso de expresiones inferenciales como “operación oculta”, o a partir de “la circulación de vehículos y personal”, o la “supuesta capacitación a personas de la comunidad”[37]; o de expresiones citativas como “dijeron que estaban explorando”[38];
  3. la asignación de agentes que actúan “en nombre de” la empresa: “emisarios”, “capacitadores”, “laderos”[39];
  4. la asimilación entre empresa y Estado: “se sacaron las máscaras y hacen lo mismo que hacen los gobernantes de turno”[40].

En el caso de Nonogasta, los comunicados de la asamblea El Retamo no escapan a esta forma de contradestinación encubierta con la que aparece la empresa curtidora. Nuevamente, es importante situar esta estrategia de enunciación de cara al papel mediador que asume el gobierno provincial ante la crisis sociolaboral que suponía la quiebra del año 2007 de la antigua Curtiembre Yoma, con alrededor de 1000 empleados en planta. En ese momento, el gobierno provincial ofreció grandes ventajas a los futuros compradores, absorbiendo los costos de los juicios laborales y el pago de indemnizaciones, pero también, comprometiéndose a dar solución a la demanda de remediación y tratamiento de los efluentes existentes hasta entonces. Luego, como ya dijimos, son los capitales brasileños quienes reactivan el trabajo de la fábrica bajo la nueva firma, Curtume CBR S.A, desde 2008.

Los comunicados de la asamblea El Retamo registran un nivel de confrontación muy bajo y poco agresivo con la empresa curtidora –las expresiones que se refieren a lo que la empresa es y hace tienden a enunciarse con un componente descriptivo. Ello, en gran parte, se explica por el factor clave que, durante el conflicto, diferencia la posición de esta empresa, con la minera Barrick: la curtiembre está instalada desde hace más de 30 años en Nonogasta, y tras la reconversión de capitales en 2008, ocupa alrededor de 800 trabajadores, constituyéndose en la principal fuente de trabajo de la zona (Nonogasta, Vichigasta, Sañogasta y Chilecito)[41].

Desde hace casi tres décadas esta localidad sufre las consecuencias de una de las actividades industriales más contaminantes: curtiembres. En sus orígenes, la curtiembre de Nonogasta fue de propiedad del grupo Yoma (ex familia política del ex presidente Menem) y desde el 2008 está en manos de Curtume CBR Ltda., de capitales brasileños. Esta empresa ha derramado millones de litros de efluentes industriales saturados de químicos altamente tóxicos, entre ellos cromo, plomo y sulfuros, a la tierra, sin ningún tipo de tratamiento, ni recubrimiento en las piletas que impida su propagación a las napas de agua y al aire, por medio de la evaporación. (CI 2014-C78.AER)

Nosotros somos muy, muy…cuidadosos con ese tema porque habían 3000 personas trabajando en la curtiembre. 2000, 3000. Ahora vos vas y decís ‘hay que cerrar la fábrica’, y esos 3000 vienen y te dicen ‘bueno, ¡dame trabajo vos!’ ¿Y qué haces? O sea, es ponerte en contra de una fuente de trabajo que hace muchos años que está dando de comer a una familia y que esa familia lo aceptó (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

La delimitación local y focalizada de la oposición confirma aquello que decía Gramsci para el principio de escisión: “el pueblo siente que tiene enemigos y los individualiza sólo empíricamente en los así llamados “señores”; así, “odia al ʻfuncionarioʼ, no al Estado, al que no comprende” (Gramsci, 1981, p.48). Ello no solo se evidencia en la identificación casi exclusiva del gobierno provincial y sus funcionarios, sino también en la presencia de estrategias de descalificación que no son abiertamente agresivas o, en su reverso, que son encubiertamente descalificantes.

Volviendo a los comunicados del periodo 2006-2007, observamos que éstos muestran marcas de cortesía y de respeto aparentes. La presencia de algunos mecanismos de descalificación cortes (Kerbrat-Orecchioni, 1993)[42] dan cuenta de cierta ambigüedad en el ataque al gobernador y a otros funcionarios. Entre ellas, resaltamos la presencia de dos:

  1. las formas nominales de destinación con carácter atenuador de la agresión: “señor gobernador”, “la señora Picolotti”, “el señor Letz”, “Usted”. Los vocativos “Usted” y “señor” se identifican con formas de “civilidad” y de relaciones sociales basadas en el respeto a jerarquías o estamentos. Como su inclusión previene de la acusación de esas faltas a quien los emplea, es posible advertir que los comunicados los usan como una estrategia para investir su enunciación de una envoltura que permita menguar el carácter agresivo o, en todo caso, el carácter irrespetuoso e irreverente que los comunicados tienen (Montero, 2009; Reale y Vitale, 1996; Valentino y Fino, 2000).
  2. los pronombres posesivos “nuestros” representantes”, “nuestro gobernador”. En la literalidad, estas expresiones transmiten una aceptación del vínculo representante-representado; pero en varios enunciados, su valor de uso tiene un carácter irónico que configura una forma de “ataque cortes” (Kerbrat-Orecchioni, 1993)

Es esta forma aparentemente amable de descalificar al adversario la que sufre una primera polarización hacia formas más agresivas y generalizadoras, en ocasión de lo que las asambleas consideran su “primera victoria”: el anuncio de retirada de la empresa Barrick. En los dos comunicados de mayo de 2007, que se inscriben en el marco de este anuncio, la forma de calificación, tanto de funcionarios de gobierno como de la empresa, adquiere por primera vez y simultáneamente adjetivos despectivos (empresas “saqueadoras”, “criminales”, “garrapatas”; gobernantes “corruptos”, “vende patria”, “entregadores) y formas generalizadoras (ya no es solo un gobernador, ni solamente una empresa, sino los “gobernantes” y “empresas similares”).

Es esta forma cortes de dirigirse a los adversarios en los enunciados lo que se desplazará en el siguiente momento de la experiencia de clase, y que veremos en el capítulo 4. Adelantándonos, una nueva polarización se produce cuando se incluye el imperativo “fuera” que, dirigido a empresas y funcionarios, será una fórmula obligada de cierre de los comunicados de los años siguientes.

FUERA BARRICK GOLD, FUERA NONINO, FUERA MINERAS CRIMINALES, FUERAS FUNCIONARIOS CORRUPTOS Y VENDE PATRIA. (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi)

Antes de esta polarización, la elaboración discursiva del ellos arroja una oposición muy porosa, disfrazada y ambigua: la división entre nosotros y ellos se presenta aun con formas de respeto o al menos, de cortesía. Por ello decimos que se trata de un alcance limitado de la oposición que repercute, ciertamente, en la forma en la que se concibe la contraposición de intereses, tal como mostramos en el siguiente apartado.

2. Los intereses de la experiencia de clase

Esta sección del capítulo está dividida en dos subsecciones. La manera en la que se define y delimita el interés de la lucha, y cómo ello moldea una subjetividad política de quienes luchan; es lo que aborda el primer subapartado. En el segundo, tratamos de manera especial la intensidad de la hostilidad que adquiere la contraposición de ese interés, con el interés que se les asigna a los adversarios identificados. Es que, como ya explicamos en el capítulo 1, la medida de la compatibilidad o incompatibilidad, reductibilidad o irreductibilidad de los propios intereses de lucha, respecto de los intereses opositores, es un aspecto central para dar cuenta de la especificidad de la experiencia de clase.

2.1. La defensa

Arriba del Cerro Negro

tengo una mina de plata.

Me la cuidan los cardones

con su fusil de esmeralda.

Atahualpa Yupanqui, “Arriba del Cerro Negro”.

La “defensa” constituye el interés fundante de la lucha en este momento de la experiencia de clase. Es la respuesta a la pregunta sobre por qué luchan quienes luchan. En el plano enunciativo, es uno de los topos más usado para argumentar la legitimidad de las diversas luchas sociales, es decir, lejos de ser monosémico o monovalente, es un operador discursivo más bien polisémico y polémico. Recordemos que los topos o lugares comunes de la argumentación son maleables: sus sentidos y su aceptabilidad resultan de sus migraciones a través de distintas formaciones discursivas e ideológicas con las cuales se diferencian o se enfrentan; en sus innumerables descontextualizaciones y recontextualizaciones a las que se los somete (Montero, 2014, p.266).

Los comunicados de 2006 y 2007 reivindican la “defensa” como una reacción vital ante la expropiación –consumada o inminente– que supone la desorganización de las topografías del lugar, de los modos de ser, pasar y de hacer dentro de él; y de las voluntades y deseos de quienes lo habitan. Por todo ello, es una “defensa de la vida” que se erige desde una autopercepción alarmada y preocupada; y especialmente, en el caso de la asamblea de Nonogasta, desde una “defensa” desde el sufrimiento y la enfermedad.

Ese interés de lucha es el que puede parir una específica forma de subjetividad política: los vecinos autoconvocados. Es que la “defensa” aparece cuando los “pobladores y pobladoras” se “reúnen en asamblea”: “Los vecinos autoconvocados de Famatina, reunidos en Asamblea, estamos muy preocupados”[43], es el registro de uno de los comunicados de 2007. Este es el nuevo ethos colectivo y en lucha que se presenta como enunciador y advierte que, quien lucha, no son simples “vecinos” o “pobladores”, sino que son “vecinos autoconvocados” y “reunidos en asamblea”. Si bien el nombre de “vecinos” no se despega de la referencia del lugar, se instituye una manera inicial de existencia política, una forma de subjetividad en lucha que emerge a partir de la reunión y el encuentro:

Hasta que un día nos reunimos con XXX, con XXX, desde el profesorado que ahí también se integró XXX, yo… y empezamos a… juntar gente, a contarles lo que pasaba, juntar gente hasta que nos organizamos y…. desde ahí, ya cuando teníamos información y no sabíamos qué hacer porque, bueno, todo eso nos quemaba las manos, empezamos a hablar a la gente y a contarles. Y ahí es donde se forman las asambleas… eh, esto te diría que empezó… cerca de un 8 de mayo de…2006. […] y a raíz de las asambleas empezamos a integrarnos, y mucha gente, que éramos de acá, del mismo pueblo, que por ahí nos conocíamos o nos saludábamos porque éramos de acá de la zona, y nos conocíamos únicamente de vista, empezamos a integrarnos y a unirnos como si fuéramos un engranaje. (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Como señalábamos en estudios anteriores (Ciuffolini, 2012; de la Vega, 2015), en el rechazo a estos emprendimientos mineros, la “defensa” se encadena a una serie de objetos a ser defendidos: “la vida”, y luego, “la tierra”, “el agua”, “el aire”, “el cerro”:

ESTAMOS DEFENDIENDO LA VIDA, LA TIERRA, EL AGUA, EL AIRE, NUESTRO CERRO Y NUESTRO FUTURO. (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi)

Y ellos toman, creo que por día están gastando 4000 litros, algo así, no… ¿4000 litros? No, ahí tengo los datos, pero lo que gasta una familia en 20 años, ¡en un día! Éste es árido, sabemos por geografía que éste es el árido. En el árido, ¿qué es lo más valioso? ¡El agua! EL AGUA, porque no es que sobre el agua acá, que tenemos un río allá, otro más allá, ¡no! Entonces el agua baja de la montaña porque la montaña, por los glaciares, la montaña en sus entrañas tiene todo un…como te diré, un embalsamiento de agua que es la que nutre a los pueblos aledaños, entonces si éstos nos usan nuestra agua y la que queda, queda contaminada, ¿cuál es el futuro de nosotros? ¿CUÁL ES EL FUTURO? (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

En nuestro análisis, descubrimos que existe un sentido que podríamos llamar “conservador” con el que está connotada la “defensa” y que tiende a una necesidad de hacer que “todo vuelva al estado anterior” y rechazar los cambios. Toda la experiencia de clase está constantemente atravesadas por aquello que Gramsci (2010) llamó sentido común, y por ello, especialmente en sus expresiones iniciales, los objetivos de lucha tienden a tener un carácter estrechamente misoneísta y conservador. Ahora bien, desde los extractos de arriba, el sentido conservador de la “defensa” no puede simplemente entenderse como una aversión al cambio. En su lugar, tiende a acercarse a la preservación y cuidado de la propia supervivencia o la forma de habitar en el lugar; en tanto que la alteración del lugar es la alteración de la propia existencia como “pobladores”. Así, en el extracto de la entrevista anterior, la vara de comparación del uso de agua de una minera es el consumo de “una familia en 20 años” y el futuro, no es cualquier futuro, sino el “de nosotros”.

En esta misma línea, la “defensa” aparece con un sentido preservador de aquella primera forma de subjetividad en lucha. La “defensa” es el interés fundante de la experiencia de las asambleas, y es una carta de aseguro frente a los nuevos retos y tensiones que atacan o al menos desafían su constitución como “vecinos autoconvocados”. Así se vuelven visibles en los comunicados de los años siguientes la manera en la que, por ejemplo, frente a los reintentos de aprobación de proyectos mineros y los discursos de deslegitimación; o la problemática definición de estrategias de acción electorales; los enunciados regresan a la “defensa” como principio, recordado y recreado como originante de la experiencia de lucha, como forma de auto-conservación de “los autoconvocados”:

Nos re-encontramos para rearfirmar nuestra defensa del agua. (CI 2009-C11.VAF)

Hoy como ayer, salimos a defender(nos) lo que es nuestro. (CI 2011-C19.ACR)

[…]reforzamos nuestro compromiso con la VIDA. La defensa de los bienes comunes es y será la bandera de un pueblo DIGNO que ya hizo suya la DEFENSA DEL FAMATINA. (CI 2011-C21.ACR)

Seguimos defendiendo nuestra vida, nuestra agua y nuestros cerros. Seguimos defendiendo la autodeterminación de los pueblos, el derecho a la protesta y la libertad de expresión como pilares de una democracia real. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

En estos extractos de comunicados posteriores a 2007, se observan desplazamientos hacia nuevos sentidos asociados a la “defensa”: a lo largo de los 10 años de lucha, la “defensa de la vida” va a migrar de aquella preservación y el cuidado de las condiciones y escenarios naturales, a la “defensa” de formas de organización política: “la defensa de la democracia real”, como veremos con más profundidad en el capítulo 3. Se comprende entonces que la “defensa”, consigna inscripta y reivindicada en casi todos los comunicados –ya los primeros de 2006 como los últimos de 2016–, renueva su valor de exhortación y legitimidad, adquiere una importante maleabilidad para encadenarse con nuevos sentidos y discursos, y muestra variaciones como estrategia persuasiva necesaria para elaborar el interés de lucha. Por ello, se puede pensar la “defensa” como un verdadero ideologema característico del discurso asambleario, a lo largo de todo el periodo analizado.

Por último, la “defensa” también puede analizarse como un particular emplazamiento de temporalidades convergentes. El pasado es esa zona donde se ubica lo inalterado por el daño-desposesión; por ello, se deja traslucir una necesidad nostálgica de “regreso” o de “restauración” a esa forma de habitar y estar en el lugar[44]. El presente, es el tiempo de la enunciación, es un presente de crisis, de amenaza, de preocupación y de una autoorganización obligada; el presente es un “estamos defendiendo” o un “seguimos defendiendo”, tal como se muestran en los comunicados de arriba. Y el futuro toma como referencia el generar una situación relativamente similar al “antes de la lucha”. El futuro es un tiempo que se mide en referencia al pasado y sus contornos encierran un “antes del hoy”; adquiere un alcance más bien corto como un “no” a un rumbo que se presiente aniquilador. Con ello, si el presente reubica a las asambleas en una perplejidad que apenas permite discutir solo algunos rumbos posibles; abrir espacios para elaborar grandes proyectos de reorganización social, o de “cambio social” es un aspecto más bien obturado en este momento de la experiencia de clase.

2.2. La contradicción de intereses: fallas de representación y del procedimiento de diálogo

Cualquier tipo de “autonomía de los grupos subalternos”, en general y al principio de cualquier lucha, “se recrea y se reclama dentro de los viejos marcos”, dice Gramsci (1981, p.48). Pensando en ello, la defensa y reivindicación de los intereses propios se conducen y encauzan por canales que se encuentran “a mano” de las luchas y forman parte de ese sentido común en un tiempo dado. Ello es crucial para entender que la definición de la “defensa” como interés de la lucha no se resuelve traslúcidamente como una relación antagonista con los intereses del adversario –al menos en este momento de la experiencia de clase. Aquí, la “defensa” apenas se erige como una posición polémica –un “odio genérico” (Gramsci, 1981, p.48)–, que no reviste de una condición contradictoria respecto de los intereses que se le reconocen al adversario.

Esto es así porque, según nuestro análisis, cuando los comunicados y entrevistas describen el tipo de tensiones que experimentan sus intereses en relación a los que asignan a sus adversarios; éstas no se presentan como contradicciones irreconciliables o excluyentes, sino como “fallas de procedimiento” que, según los comunicados, es posible enmendar. A continuación, desarrollamos cómo es que, para las asambleas, la oposición de intereses reviste un error o una falla en dos aspectos:

  • en el procedimiento de representación política
  • y en el procesamiento de diálogo o debate

En el plano de la enunciación, recurrimos al análisis de los topoi que, en tanto encadenamientos tópico-argumentativos, proponen premisas que relacionan propiedades o escalas argumentativas de manera tal que esa relación se presenta como autoevidente y, por lo cual, la conclusión que de ellas se deriva es asumida como dada, incuestionable y suficiente (Ducrot, 1988). Al crear una “interdependencia” que “suelda” un bloque semántico, los topoi contienen encadenamientos de sentidos que completan la significación, sin necesidad de explicitar argumentos; por ello, funcionan como fuentes de autoridad (Montero, 2016). 

2.2.1. La falla de la representación

La falla de la representación es uno de los topoi que usan los enunciados para explicar la oposición de intereses. De manera central, este topoi se encuentra en los comunicados de 2006 y 2007, aunque puede ser identificada también en el año 2015, en un comunicado de la Asamblea El Retamo, ante la posibilidad de anular la declaración de emergencia ambiental y sanitaria de la localidad de Nonogasta. 

Veamos algunos fragmentos de comunicados: 

Maza parece olvidar que es el representante del pueblo, por y para el pueblo, y que debe satisfacer la voluntad popular, dejando de lado sus propios intereses. Los vecinos autoconvocados de Famatina le preguntamos al Señor Gobernador: ¿A quién está representando? ¿Usted defiende los intereses del pueblo? (CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha)

Pero nosotros confiamos en que la voluntad de la ciudadanía va a ser defendida por nuestros Representantes, de lo contrario el Concejo Deliberante le estará dando la espalda a Nonogasta. (CI 2015.C105.AER)

En este tipo de fragmentos, el punto de vista de la enunciación se apoya en un encadenamiento argumentativo cuya regla se podría leer de esta manera:

+ Correspondencia con voluntad de los representados + representación política

Este encadenamiento argumentativo es del tipo “normativo” (García Negroni, 2016b), esto es, la conexión la realiza un operador del tipo “por lo tanto”: hay correspondencia con la voluntad de los representados, por lo tanto, hay representación.

Inmanente al principio político de la relación representativa, esto que denominamos correspondencia alude a la transparencia o reflejo con el que se debe “representar” un interés que se considera anterior, el de los representados. La transparencia requiere una no alteración del interés de los representados, pero también una ejecución lineal y coherente, delimitando así una forma de mandato que es constitutivo de la función de representación política. El principio político de la función representativa funciona como contrato ideológico para la definición de roles sociales (el representante y el representado), a partir de la cual es posible conseguir ciertos consensos. En consecuencia, cualquier tensión de intereses es un desajuste que amerita ser solucionado dentro de sus límites, sus reglas y procedimientos.

Ahora bien, como explicación del conflicto de intereses, al adversario se le imputa el topoi contrario:

representación correspondencia con la voluntad popular

En este sentido es posible entender en los comunicados las expresiones apelativas a la falta, la incoherencia o los errores de los representantes al ejercer su función representativa: entre “los pobladores” y la figura del gobernador, no hay intereses contradictorios o excluyentes, sino que hay una falla en la forma en que se ejerce la representación.

Tal como se muestran en los extractos de abajo, las entrevistas que recuperan la memoria de esos primeros años, también confirman este encadenamiento en la argumentación a la hora de explicar la oposición de intereses. Un buen representante (el intendente de Famatina, Lidoro Leiva[45], en el primer extracto) es un representante que se sienta y está del lado de la gente, en su tiempo y en su lugar, en sus deseos y en su voluntad, es “uno más”, un “poblador” más. Hay correspondencia.

Vos sabés que un, un día nos recibieron…los diputados. Al pedo, pero bueno, nos recibieron, la única vez; y él, en lugar de sentarse con (-) El intendente en lugar de sentarse con ellos, se sentó con nosotros. O sea, había una mesa, los diputados, y él con nosotros (señala con la mano en varias direcciones). Un intercambio de palabras, nunca nos pusimos de acuerdo, y en un momento él dice… ‘Los tiempos de ustedes no son los mismos que los nuestros’, dice Leiva. O sea, él, él no era intendente, era, o sea, era intendente, pero me refiero que él estaba del lado de la gente. Estaba como uno más. Entonces los otros tipos lo miraban y decían ‘pero éste está…’. Los tiempos de ustedes no son los mismos que los nuestros, qué tal, ¿ah? (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

En el siguiente extracto, el topoi nuevamente se confirma: de un poblador de Famatina (“un hombre de Famatina”) que asume la función de representante (el gobernador Beder Herrera), se espera también que sea “uno más”; pero, por el contrario, quiebra y “traiciona” ese contrato, y a los “pobladores”:

Sí, la jugada que se mandó el gobernador fue increíble, mirá. Semejante canallada, después de haberlo hecho votar al pueblo… yo, que no voté nunca por esta basura, ayudándolo para que llegue a gobernador, a los cuatro meses de estar en el gobierno, tumba la Cámara de Diputados a su favor…hoy, en contra. […] No, una traición muy fuerte, aparte ¡Es un tipo de Famatina! Para colmo… si vos me dijeras que es un tipo de otro pueblo, bueno, diríamos, ¿qué le importa? Pero no, es un hombre de Famatina ¡¿Cómo le va a hacer semejante traición al pueblo?! (CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

En este extracto, a nivel enunciativo, lo que se produce es un desplazamiento del encadenamiento del topoi de la representación que describimos arriba: del tipo normativo a un tipo transgresivo (García Negroni, 2016b). Esto es, la conexión entre ambos bloques la realiza un operador “sin embargo”: no hay correspondencia con el interés del representado, sin embargo, hay representación. En este tipo de topoi, el enunciador no invalida la relación del bloque semántico, sino que confirma de modo negativo la relación.

Un comunicado de las Asambleas Ciudadanas Riojanas reactualiza este topoi de tipo transgresivo ante la revalidación electoral del gobernador Beder Herrera, el 29 de mayo de 2011. Ello sucede tras sucesivos avances –de mayor o menor nivel concreción– en la formalización de nuevos convenios de exploración minera con capitales chinos, australianos y, otra vez, canadienses. De ahí la urgencia de actualizar este topoi para mostrar, nuevamente, la “falla”:

Ante las declaraciones del Gobernador Beder Herrera, sobre el inicio de la exploración minera en el Cordón del Famatina, las Asambleas Ciudadanas Riojanas expresamos nuestro más enérgico repudio. Cuando un mandatario es electo recibe como responsabilidad velar y trabajar por el bien común y no el Poder para dilapidar los recursos y poner en riesgo la vida de su comunidad. Que Beder Herrera haya ganado las elecciones, no modifica en nada lo nocivo de la explotación minera que además, demanda millones de litros de agua; el cianuro concentrado que se utiliza es tan contaminante ahora, como antes del 29 de mayo, el uranio sigue siendo una amenaza para la salud humana y la biodiversidad y este es un hecho constatable. El código minero y las leyes mineras de los 90 siguen vigentes, por lo tanto el saqueo continúa. Desde estos conceptos, el 29 de mayo NO legitima la explotación minera a gran escala. (CI 2011-C19.ACR)

Este topoi va a sufrir un desplazamiento que nos permitirá, en el capítulo 3, dar consistencia a otro momento de la experiencia de clase. Y es la presencia de marcas de negación metadiscursivas (García Negroni, 2016) que operan alrededor de este topoi lo que nos permiten entender un cambio en la forma de elaborar el antagonismo de intereses. Adelantándonos, son dos efectos de las negaciones metadiscursivas sobre la representación política las que marcan un cambio:

En una, la representación política se conserva y mantiene como topoi, pero se magnifica o amplifica, a partir de una negación metadiscursiva de valor ascendente. Según García Negroni el punto de vista que enuncia el hablante adquiere una lectura “más que”: “en este caso, la negación declarará situarse en el marco extremo o extraordinario, distinto, por lo tanto, del ordinario o banal que ha sido descalificado” (García Negroni, 2009, p.65). Ello sucede cuando se expresa que toda representación de la voluntad de los “pobladores” debe ser asumida por los mismos “autoconvocados” o “pobladores”, y no por los partidos políticos. “Más que” partidos políticos, la representación que se reclama es como “movimiento social”, dirá el fragmento de abajo. Aquí, la representación política sigue siendo una forma “dentro del orden político” –como enuncia el mismo fragmento–, pero se refuerza y amplía al concebirse como representación sin la mediación de los partidos políticos:

Acceder a la gobernabilidad es eso, es que nosotros como movimiento podamos tener un nivel de representatividad dentro de las instituciones que plantea ESTA democracia formal y representativa. Puede ser utópico, puede ser que…si se quiere, uno lo piensa y dice ‘Bueno, jamás podríamos llegar a ser como Bolivia’, el caso de Bolivia que se está viviendo ahora. Pero, ¿por qué no? Por qué no tener una visibilización DENTRO de este orden político como movimiento social, que seamos reconocidos como tales. Que no necesariamente una comunidad tiene para decidir sobre su vida y sobre la forma en que quiere construir su realidad, debe atenerse a lo que decidan los partidos políticos dentro de estas estructuras fundamentales que se han planteado. (CI 2010-E05. ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

En la otra forma de negación metadiscursiva, se produce una clausura del principio de representación, es decir, la confrontación de intereses deja de explicarse como falla en ese vínculo. Aquí, la negación metadiscursiva adquiere un valor contrastivo, con una lectura “contrario a”: “en este caso, el espacio que será declarado como el adecuado para la aprehensión argumentativa de la situación será el definido por el marco antonímico” (García Negroni, 2009, p.64). Tímidamente insinuada en el comunicado de 2007 –que se emite ante una inminente retirada de la empresa Barrick–, se produce una negación que clausura el principio y el topoi representativo, y por ende, la explicación del conflicto de intereses en una falla de éste:

pasen los gobernantes que pasen, pasen los funcionarios que pasen, pasen los jueces que pasen… el aval social no lo tendrán nunca. (CI 2007-C117.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi)

2.2.2. La falla del debate. La escenografía del diálogo

En el plano enunciativo, el topoi del principio representativo se complementa con la creación de una escenografía del diálogo y el debate; todo ello, para explicar una tensión de intereses que se reviste como “falla” o “error”. De particular importancia en los textos escritos, la escenografía es un dispositivo discursivo que instituye la escena de enunciación que es necesaria para legitimar esa misma enunciación (Maingueneau, 1996; 2003), desplazando a un segundo plano la situación real de producción[46].

En los comunicados de 2006-2007, las marcas relacionadas con esta escenografía se encuentran en:

  1. la lexicalización verbal alrededor de una situación de diálogo: “expresar”, “preguntar”, “explicar”, “convencer”, “escuchar”;
  2. la demarcación de un contradestinatario directo (monopolizado en la figura del gobernador, como ya mostramos) que evoca un diálogo que, siempre es producto de la situación de enunciación y no una condición real de la producción del discurso;
  3. las marcas sintácticas de la interrogación, con carácter apelativo[47], y el uso de formas de discurso referido directo (a partir de la palabra recortada y marcada por las comillas[48]), también tiene el efecto de mostrar y representar un “diálogo”;

El diálogo es la escena mediante la cual se muestra, de otra manera, que hay una tensión de intereses, pero que está tensión puede solucionarse mediante un procedimiento válido. Si la representación falla, tal como mostramos en la subsección anterior, el diálogo es el mecanismo para enmendarla. En otras palabras, los comunicados presentan el conflicto de intereses con el gobernador –e indirectamente con la empresa– como un desacuerdo” que admite ser dirimido a través del diálogo y en virtud de un entendimiento posible.

Dascal (1998) utiliza el concepto de discusión[49] para caracterizar una estructura discursiva propia de un intercambio polémico en donde el alcance del desacuerdo tiene que ver solamente con un error relacionado con la evidencia presentada o con el procedimiento inferencial empleado. Por ello, las discusiones pueden alcanzar una solución: ésta consiste en corregir la equivocación original mediante la re-aplicación de procedimientos aceptados para la generación de evidencias o de las inferencias que de esas evidencias se hacen. Aquí, entonces, frente a tensiones de intereses, solo se trata de demostrar esos errores y aplicar el procedimiento, o corregir su aplicación si hiciera falta.

En este sentido, identificamos que la falla del diálogo tiene una dimensión doble: las fallas en la constitución del espacio de diálogo, y las fallas en la evidencia presentada en la discusión. Por un lado, los comunicados remiten a una falla en la constitución del espacio de diálogo cuando aluden a la necesidad de la presencia de “todas las partes” en el debate. Sólo estando presente es posible, luego, presentar evidencias respecto a la cuestión en disputa. En ese marco se entiende la “invitación” que los comunicados realizan al gobernador a conversar o, incluso, a participar de los momentos de reunión de los “autoconvocados”. Revestido de aparente cortesía, es ciertamente una exhortación al acatamiento de lo que exige ese procedimiento del diálogo[50].

A su vez, la presencia de las partes en el diálogo exige cumplir la norma de la exclusión de la violencia, en cualquiera de sus fases o momentos. Como marcas de ello, la violencia tiende a ser borrada de la enunciación como una característica propia[51] o tiende a ser asignada al adversario[52], como otra manifestación de esa falla en la aplicación o cumplimiento del procedimiento. En estos casos, la posibilidad de llegar a un acuerdo frente a la contraposición de intereses se ve bloqueada por una falla en el correcto cumplimiento del procedimiento del diálogo.

Pero el desacuerdo es también explicable por una falla en el proceso inferencial sobre las pruebas presentadas durante el diálogo o debate. Es que el modelo de la discusión exige presentar “pruebas” que, a través de una inferencia sobre ellas, permiten sostener una posición. Aquí, el “desconocimiento”, la “desinformación” el “olvido”; o la “contradicción” son formas en que se impugna las inferencias de los contendientes de la discusión, en este caso, a los contradestinatarios. Los comunicados de 2006 y 2007 matizan y quitan agresividad a la contraposición de intereses al enunciar que el gobernador “se olvida” de que es representante del pueblo, o que cae en una “contradicción” al inferir ciertas conclusiones de las pruebas que presenta[53]. Este reaparece otra vez con la experiencia de Nonogasta, que vuelve a rearmarse el reclamo en términos de la escena de las pruebas presentadas para sostener los intereses y posiciones en ese diálogo[54]. En estas oportunidades, el desacuerdo se coloca del lado de los errores en los que caen los contendientes del diálogo al inferir ciertas posiciones de determinadas pruebas. El error está en el carácter contradictorio o incompleto (por falta de información o por olvido) del razonamiento inferencial del gobernador y de los funcionarios públicos.

El “incumplimiento” de la empresa Barrick a “presentarse al diálogo” y “firmar un acta acuerdo” en mayo de 2007[55] constituirá un hecho determinante para abrir, progresivamente, dos líneas de desplazamiento para este topoi del diálogo, a partir de dos nuevas negaciones metadiscursivas. La primera, incorporará el uso de la fuerza como horizonte de posibilidad para defender o atacar una posición; la segunda, el anuncio de que el “aval social”, expresión de un acuerdo, “nunca” será posible. Como lo demarcará tajantemente una de las entrevistas realizadas en el año 2010, “ellos están del otro lado” y “no hay nada en común”:

Informar a esta empresa y todas las empresas similares (saqueadoras y criminales) que en nuestra tierra Riojana, pasen los gobernantes que pasen, pasen los funcionarios que pasen, pasen los jueces que pasen… el aval social no lo tendrán nunca. (CI 2007-C117.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi)

Informamos que no nos vamos de Peñas Negras, que resistiremos pacíficamente en nuestro Cordón del Famatina; si nos quieren sacar que nos arrastren, o levanten a la fuerza. (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi)

Nosotros no, tenemos cero relaciones con ellos pero porque (-) ¡Ojo! Si nos tenemos que sentar a hablar lo hablamos, pero no, no hay, no llegamos a nada en común; ellos están del otro lado. (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

Pero sin llegar aun a este quiebre –que presentaremos en el capítulo siguiente– para este momento de la experiencia de clase, la “defensa” es un interés cuya oposición con los intereses del adversario se estructura a través de fallas en el principio representativo y el principio del diálogo. Ello permite mostrar la contraposición de intereses como fallas de esos procedimientos, y no como posturas irreconciliables o irreductibles. Tanto en la operación del topoi del principio representativo, como en la operación de la escenografía del diálogo, se manifiestan marcas que nos permiten entender que la tensión de intereses se enmarca como una “discusión” –en la propuesta de análisis enunciativo de Dascal– o como “descontento”, parafraseando a Rancière (2004). Si bien se pone de manifiesto una tensión entre puntos de vista entre las asambleas, por un lado, y el gobernador y, ocasionalmente, las empresas mineras, por el otro; esa tensión se despliega dentro de los límites del orden social y político, sus reglas y procedimientos, sus modos de enunciar y de sostener una posición. El “descontento”, dice Rancière, es ocasionado por un perjuicio alrededor de estos procedimientos que, en su aplicación, ya tienen prefijado el margen de las posibles soluciones o acuerdos, en tanto no alteren en la fijación y reproducción de relaciones sociales asimétricas.

3. Estrategias y contraestrategias

En materia de planificación, jamás un movimiento inútil; en materia de estrategia, ningún paso en vano.

Sun Tzu, “El arte de la guerra”.

Siguiendo una métrica de guerra, la estrategia implica una actualización e integración de elementos tácticos en conjuntos coherentes pero heterogéneos: las estrategias coordinan a las tácticas para formar sistemas o líneas integrales de fuerza que persiguen cálculos y objetivos definidos. Ahora bien, cuál sea su nivel o grado de racionalidad interna o de “dirección consciente” (Gramsci, 1981, p.53), la definición de estrategias es siempre una cuestión necesariamente histórica , móvil, con sentidos cambiantes, con usos diversos (Bensaïd, 2007). En virtud de este carácter, este estudio ha encontrado mayores referencias sobre ellas en las entrevistas –y menos en los comunicados–: allí se exponen de manera más clara sus sentidos, matices, relaciones y direcciones de integración como conjunto.

A continuación, exponemos dos campos confrontación de estrategias para este momento de la experiencia de clase: la primera, está orientada a re-componer aquella correspondencia que supone el topoi de representación política; la segunda, se orienta a la gestión del paso por, desde y hacia el territorio. La imagen de abajo resume estos campos. En el plano enunciativo, prestamos atención a las marcas de modalidad deónticas de los verbos o construcciones adverbiales que en los enunciados nos muestran qué es lo que “se debe” o “es necesario” hacer, o no.

Imagen 1. Estrategias y contraestrategias. Momento I de la experiencia de clase de asambleas riojanas

estrategias 1

3.1. La recomposición de la representación política

Esta estrategia se corresponde con la contraposición de intereses elaborada como falla de representación. Aquí encontramos una serie de tácticas que revelan un campo estratégico que apunta a componer o recomponer aquella la correspondencia entre la voluntad de los pobladores y el o los representantes:

Acá en el Concejo había mazistas que lo seguían al Negro Maza y los bederistas, totalmente divididos, totalmente. Empezamos a trabajar en la ordenanza, los abogados, yo les presté el libro ese que fue de mucha utilidad, y después nos reunimos, nos reunimos. Hemos hecho un trabajo político tan importante que salió por UNANIMIDAD la ordenanza, logramos conciliar. […] La cuestión es que ese fue el primer logro: declarar al Departamento Chilecito libre de contaminación. ER: ¿Cómo fueron esas negociaciones y esos acuerdos? EO: Nos reuníamos con los…un nivel (-) pero les fuimos dando elementos, les fuimos haciendo razonar y les fuimos diciendo… (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

Se integran así dos tipos de tácticas: la primera, convoca a constituir (o re-constituir) el espacio diálogo, como mecanismos para asegurar “información” a los representantes acerca de la voluntad de los representados. En este tipo de acciones se incluye el “hacer razonar” para lograr un acuerdo; o el “conciliar”, como dice la entrevista de arriba. La referencia a las audiencias o reuniones –formales o informales– con funcionarios, la invitación a los espacios de reunión asamblearia, y otras participaciones en espacios de diálogo son también parte de este conjunto de tácticas.

Esta estrategia, tiene una táctica que, lógicamente, es previa: la formación para poder “hablar como pobladores”. Especialmente las entrevistas dan cuenta de un léxico que remite a la “investigación”, la “averiguación”, la “búsqueda” de fuentes de información, el “inmiscuirnos en este tema”; como condición necesaria para poder debatir. En las asambleas, ello exige preparación, estudio, una auto-formación; exige conocer palabras y procedimientos específicos (“qué es la mega minería, qué es un método de lixiviación, qué es el cianuro, cómo se llevan estos procesos, qué son diques de cola”[56]), contrastar otras experiencias y, lo más importante, convertir esa información acumulada en un saber: “tenés que saber para después empezar a hablar con razones”, dice una de las entrevistas.

Ellos comenzaron con un discurso de ecoterroristas, ta, ta, todo, porque nos dijeron de todo. Eh…y empezaron con esto de que hablamos desde la ignorancia, ¿no?, desde el no saber, desde la cuestión vulgar, desde quiénes somos, ¿no? Como esto, de alguna manera, silenciar lo que no venga desde la academia. ¿Quién tiene la palabra autorizada para hablar de esto? Entonces nosotras entramos como a romper con esta cuestión y a mostrarles de que nosotros podemos hablar como pueblo, como ciudadanos de estas cosas y las podemos discutir y las podemos debatir y los hemos desafiado a debates y jamás se han presentado, salvo esa vez que han ido y ellos no van a ir nunca más porque bueno… (CI 2010-E02.ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

El saber es, en esta etapa, un saber plebeyo, constitutivo y estratégicamente orientado. No se trata de una reivindicación de “saberes locales”, “saberes-contraexpertos”, o de la construcción de “otros saberes”, en disputa abierta con la consagrada racionalidad científica. En estos primeros años, es una incorporación del conocimiento ya producido, ya existente, que se comienza a activar como saber para los sujetos, justo al momento de entrar en un conflicto.

El saber, aquí, se dispone como recurso para defender la propia posición de pobladores amenazados. Por eso es, desde el inicio, un saber colectivo que las organizaciones producen y trasmiten entre sus miembros como arma para defender la supervivencia en el lugar y su propia definición como sujetos en él. Por ejemplo, cada vez que el adversario intenta el contacto individual y personalizado con integrantes de la asamblea (con los “cabecillas”[57], dirá una entrevista). En este particular punto es que se delimita el umbral que indica hasta dónde conocer: hasta dónde lo exija la lucha, en un momento determinado.

Por otro lado, a esta estrategia de recomposición de la relación de representación política se integra la tácticas relacionada con las iniciativas de sanción o derogación de leyes. En el caso de procesos de sanción, se registra una apropiación de la norma, es “nuestra ley”. Estas acciones se disponen como formas de “asegurar” o adecuar la función representativa y, en este sentido, las luchas de las asambleas en esta etapa dan cuenta de cierta capacidad para reconfigurar algunas mediaciones legales e institucionales que organizan el orden social. Decimos que son algunas porque, simultáneamanente, otras porciones del plexo jurídico provincial también aparecen como objeto de rechazo –por ejemplo, la adhesión provincial a la ley nacional Nº 24.196 de inversiones mineras[58]–. En este momento, reconocerá una entrevista en años siguiente, este tipo de leyes es para muchos pueblos “lo mejor que podemos tener, lo que nos resguarda, lo que nos protege[59]. Asumidos como victorias de las asambleas en esta etapa, mencionamos que:

  1. En 2006 se sancionan las ordenanzas municipales que declaran los municipios de Chilecito (Nº 2695-06) y de Famatina (Nº 973-06) como municipios “no tóxico y ambientalmente sustentables”. A esas ordenanzas, “las tuvieron que aprobar”, dice una de las entrevistas que citamos más abajo, reforzando el sentido de resultado positivo que tiene para las asambleas. Luego, en marzo de 2007, un día después del inicio del corte en la localidad de Peñas Negras, la Legislatura provincial aprueba tres leyes (“el gobernador nos había aprobado”, dice una entrevista[60]): la ley Nº 8.137, que prohíbe la explotación minera a cielo abierto con usos de sustancias tóxicas; la ley Nº 8.138, que convoca para el 29 de julio de ese mismo año una consulta popular en los Departamentos Famatina y Chilecito; y la ley Nº 8.139, que conforma una comisión investigadora para analizar los contratos de exploración de la empresa Famatina Barrick Exploración S.A en el cerro Famatina. Días después, la misma Legislatura aprueba inicio de juicio político del gobernador Ángel Maza, lo que suspende su mandato y habilita la asunción interina del hasta entonces vicegobernador, Beder Herrera.
  2. En 2012, se sanciona la ordenanza N° 4.930 que declara al municipio Capital como “no tóxico, no nuclear y ambientalmente sustentable”. Esta ordenanza, fue también impulsada por las asambleas ante el inminente inicio de operación de un proyecto de explotación de uranio a cargo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en la zona conocida como El Cantadero, Departamento Capital.

La contraestrategia del gobierno supone, por el contrario, una deliberada y expuesta ruptura de la correspondencia de la representación política, su autonomización respecto de la voluntad de los pobladores; y entre sus tácticas se enlistan al menos tres:

  1. el abandono de los espacios de diálogo o la exclusión de las asambleas de tales espacios: “no se presentan”, “no nos reciben”, “no nos dejan entrar”, “se niegan a dialogar” o a “expedirse” sobre el tema;
  2. la descalificación pública hacia las asambleas, como forma de desprestigiar aquella “voluntad de los pobladores”, acusándola de “antiprogreso” o de “fundadores del miedo”[61];
  3.  y la creación de inestabilidad en el terreno de las leyes; ese terreno donde la sanción de las leyes antimineras se constituía en un logro de las asambleas, resulta permeable a la contra-estrategia del gobierno cuando tales leyes pueden ser “usadas” o “desconocidas”. De manera aún incipiente, la judicialización de la lucha (ya a nivel administrativo, a nivel provincial y a nivel federal) comienza a hacerse visible, y, en la experiencia de este periodo, se asocia a una de las táctica del gobierno frente a las “victoria” que supuso la sanción de leyes y ordenanzas de prohibición de la actividad minera a gran escala[62].

    3.2. La gestión del paso territorial

Entre 2006 y 2007 las asambleas llevaron a cabo tres cortes de rutas y vías de circulación: el corte del puente del río Capayán sobre la ruta nacional Nº 40 (kilómetro 3894), límite de los departamentos Chilecito y Famatina, en agosto de 2006; el corte en la localidad de Patquía, en la intersección de rutas nacionales Nº 38, 74 y 150, que inicia en enero de 2007; y el corte en el paraje conocido como Peñas Negras, sobre el camino de montaña de acceso a la zona del proyecto Famatina (a casi 2000 metros de altura), que inicia en marzo del mismo año. Sí el corte de Patquía se presenta en los registros como el golpe de fuerza para desestabilizar la gestión del entonces gobernador Ángel Maza; el corte de Peñas Negras es reconocido como aquel “símbolo”, entre las acciones de lucha, que obligó la salida de Barrick del proyecto Famatina.

A los cortes se le suman, por otro lado, diversas intervenciones en actos públicos convocados por el gobierno provincial (desfiles, actos conmemorativos o festejos oficiales), o intervenciones que en formato informativo o artístico tienen por escenarios las plazas y otros espacios públicos de las ciudades de Chilecito, Famatina y la capital riojana. Estas acciones también se asocian a victorias: “les robamos el acto”, dice una de las entrevistas[63], para colocar el triunfo en clave de disputa de la atención del público concurrente.

La estrategia de estas acciones directas se orienta a la gestión del paso desde o hacia el lugar: quién circula, quién no; cuándo y para qué circulan; cada cuanto tiempo; qué debe ver o saber quién circula o, cuánta “molestia” le debe provocar:

Le hicimos… cuando lo tumbamos al gobernador Maza, hicimos dos cortes de ruta en Patquía, yo no pensé que había sido tan fuerte ese corte, madre mía… ¡uh! Madre mía… yo nunca había estado en un corte tan grande… nos acompañó mucho la Gendarmería, nos acompañó la Policía, no nos tocaba nadie. Habíamos optado por largarlos cada dos horas. ¡Qué! En dos horas estaba la cola llegando a Córdoba. Y ya empezaban a protestar, la gente, y no queríamos… no querían ponerse el poncho toda la gente, entonces ¿Qué es lo que hicimos nosotros? Ir reduciendo el tiempo hasta que lo redujimos a 15 minutos, cada 15 minutos largábamos, pero cada 15 minutos se perdía la cola de autos… y eso le costó la cabeza a Maza. (CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Ese es el corte de Peñas Negras, ese es el primer día del corte […] Fue el 8 de marzo del 2007. Eso fue muy gracioso, mirá (risas). Hay cosas que te podemos contar que vos no las creerías nunca, vos decís ‘Estas están locas estas mujeres, con todas esas cosas que cuentan’. Habíamos planificado después de un corte de ruta, el corte definitivo a la empresa, porque ellos hacían un recambio, suponete, todos los sábados, suponete. Entonces bajaban los que trabajaban ahí arriba y subían los de abajo, pero hacían el abastecimiento de agua y comida. Entonces decíamos: ‘Bueno, si ellos cortan el sábado, nosotros tenemos que cortar el viernes, o el jueves, y no dejarlos bajar. O se mueren de hambre, de sed, de frío, o se van’. Era la estrategia. (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

Durante los primeros dos años de la lucha, los cortes y bloqueos de accesos y las intervenciones en actos públicos del gobierno aparecen como tácticas que permitieron ganar batallas específicas, modificando a favor de las asambleas las correlaciones de fuerza. Por lo tanto, lejos de ser acciones aisladas, impulsivas o no planeadas; su carácter estratégico es evidente. A su vez, se presentan como tácticas envueltas en un carácter pacífico y selectivo, en tanto extensión de aquella característica o forma de habitar de los “pobladores”. Anticipándose a posibles contrataques, si los “pobladores” son pacíficos, y los “autoconvocados”, como parte de esos pobladores, también lo son; el uso de este tipo de tácticas se presenta como una opción extraordinaria, no propia del nosotros, sino desencadenadas externamente por las acciones del adversario: “nos obligan a cortar la calle para ser escuchados”, es el registro de uno de los comunicados[64]; o una de las entrevistas constata que “no es fácil estar a 2800 metros de altura, a nosotros nos queda a 47 kilómetros, un camino bastante complejo de llegar, hay que dejar laburo, hay que dejar familia”[65].

La estrategia de la gestión del paso, y las tácticas que se le integran, tienen una disposición secundaria en el discurso asambleario, son acciones de “último recurso”, respecto de la estrategia anterior: la búsqueda de la correspondencia de la relación de representación política. En otras palabras, los cortes y bloqueos, tácticas altamente disruptivas, se presentan como subsidiarias y “obligadas”, en gran parte, porque el topoi del diálogo y el debate obliga a cubrir, restringir o negar la violencia como parte de la propia estrategia de acción.

Por el contrario, la contraestrategia identificada en este plano se define en el control de la circulación y la visibilidad pública de las asambleas. Para ello, las tácticas que se identifican son dos: el uso de la violencia estatal y, nuevamente, la judicialización de las acciones de las asambleas. No obstante, ambas se encuentran en la enunciación de una manera minimizada. Los cinco comunicados de 2006 y 2007 no registran abiertamente una contraestrategia represiva del gobierno, y cuando aparece referencias a hechos de enfrentamiento físico, la enunciación –también en las entrevistas que relatan las experiencias de esos años– recurren a formas de minimización o encubrimiento, a través de:

  1. la asignación de acciones violencia a agentes mediadores del gobierno, pero no a la fuerza policial directa, ni al gobernador mismo: el primer comunicado de 2006 refiere a “golpes y maltratos” de los “numerosos guardaespaldas” del gobernador[66]; o los maltratos son asignados a “patotas barriales”[67].
  2. la refuncionzalización del rol policial: como “acompañante” de la lucha (“nos acompañó mucho la Gendarmería, nos acompañó la Policía, no nos tocaba nadie”[68]), o como intermediario de la empresa (“el 10 de marzo de 2007, eh…como intermediario, tenían a la Policía, la gente, los gerentes de Barrick, el representante de Barrick Argentina”[69])
  3. el repliegue de la represión policial hacia una faceta defensiva (“la policía se dio con que no iban a poder controlar a la gente, porque eran cientos de personas metidas ahí, tuvieron que guardarse los escudos, los cascos”[70])
  4. la descalificación de las acciones de judicialización: en el comunicado de 2007, se descalifica como “juego” o como “absurda” la denuncia presentada desde la Secretario de Minería, hacia el corte de acceso en Peñas Negras (“O sea que el Estado Provincial ¡¡nos está denunciando!! […] ¿¿A qué estamos jugando Sr. Gobernador Beder Herrera??”[71]).

El primer comunicado que denunciará como “represión” la contra-acción del gobierno será el de junio de 2008, a causa de una intervención policial en el corte de Peñas Negras. Hasta entonces, en este campo estratégico, se equilibra momentáneamente, una victoria. No obstante, resultará en los años siguientes un campo peligroso, de creciente intensidad y agresión esperada desde el adversario –tal como mostraremos en los siguientes capítulos–. Así lo relatan algunos fragmentos de entrevistas, como el siguiente: 

Sí, yo creo que la judicialización y la criminalización de la protesta cada vez van a ser más fuerte. Judicializar, me refiero, a cuando comienzan las denuncias, las denuncias penales que nos va a empezar a hacer por cortes de ruta, denuncias por, por eh…por cortar una calle, eh, todas. Te van a querellar por calumnias, todo. Te van a buscar la vuelta por el lado de judicializarte la protesta. Cada acción que vos haga van a tratar de neutralizarla con una denuncia en la Justicia. Y la criminalización, refiere a la represión, al uso de la violencia. Eh, reprimir, desalojar por la fuerza. Eh, se viene, se viene, ya se viene perfilando. De hecho el ejemplo más claro que tenemos es lo que pasó hace menos de un mes en Andalgalá. La gente pacíficamente al costado de la ruta, impidiendo, en un corte selectivo, nada más que suba la empresa minera, porque no era para todo el mundo. Es lo mismo que se hace en Peñas Negras, un corte selectivo, no es que se corta todo. Se prohíbe que pasen las empresas mineras. Y, ¿qué hacen? Entonces, como no desisten ante la presión del gobierno, viene la policía con todo el aparataje y la desalojan por la fuerza. Y eso se está viendo. (CI 2010-E06. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

4. Solidaridades

Dicen que no era un hombre solamente,
¡digo (muy dueño de mi boca), que era una batalla!

Luis Franco, “Tierra Erguida”.

Tal como expusimos en el capítulo 1, analizar las formas de solidaridad de la experiencia de clase, antes que una subordinación de una experiencia de clase a otra, implica explorar la transferencia y la traducción de experiencias, el mestizaje o de experiencias entre sí; la circulación de los saberes de organización y de luchas. 

En esta modulación de la solidaridad, las luchas-otras aparecen en el discurso asambleario como fuente de estrategias exitosas, como batallas ganadas. La solidaridad es más bien, una ofrenda y una prueba de lo que la movilización puede lograr en otros casos de lucha ambiental: “Si este pudo correrlas, nosotros también” es el registro más resonante, tal como se muestra en el primer extracto de abajo.

Y, eso va a frenar y eso es un efecto dominó: si pasa acá, las otras provincias lo van a empezar a ver, ¿entendés? Son…a nosotros, ¿por qué nos movilizamos los riojanos? Nos movilizamos, desgraciadamente, valga la redundancia, por la desgracia de Catamarca, vimos lo que le pasó a Catamarca y dijimos ‘No, nosotros no’. Cuando nosotros pudimos correr a la Barrick, que todavía no tomamos dimensión, pero se la corrió, le guste a quien le guste, nosotros la corrimos a la Barrick, entonces Catamarca dijo: ‘Pero si los riojanos han podido…’, ¡y mirá lo que pasó en Andalgalá! Entonces es, es un ida y vuelta en donde uno se aferra al otro, otro se aferra al otro. Nosotros dijimos: ‘Si éste pudo correrla, nosotros también’. […] Una cosita aporta a la otra, si éstos no dejan entrar a la Barrick y están en contra de la minería y se puede, y se levantan, ¿entendés? Es una gotita, un grano de arena que se cada…que cada gente que va peleando por algo va sumando va sumando y va haciendo una fuerza. […] Y Andalgalá hizo lo mismo, ‘Chilecito y Famatina pudieron, ¡nosotros también!’ Y se paró y la corrió a la minera. Y la corrió, y la corrió, y la corrió, ¿entendés? Entonces todos prestamos atención a eso, o por egoísmo, por orgullo, lo que sea: si él pudo, yo también. Y mientras sea para bien. (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

¿Y qué pasó en Catamarca? ¿Y qué pasó en San Juan? Y así fue que empieza el movimiento en Famatina (-) todo fue como muy rápido en un proceso de muy poco tiempo, meses, ni siquiera te digo que ha pasado ni un año, en el cual se da una charla aquí en Chilecito y teníamos el caso concreto de lo que es Esquel. Esquel fue… ¿Esquel? Sí, Esquel fue la primera ciudad que paralizó también una exploración y explotación minera a través de una ley. Desde allí empiezan los contactos con esos lugares porque vos necesitas también relacionarte con otros espacios y también se empieza a trabajar en redes y, bueno, y esto al paso del tiempo te das con una realidad en que el movimiento tiene no solamente una presencia local sino una presencia nacional, también internacional y que está relacionado con un montón de otras asambleas, con otras instituciones y con otras personas. (CI 2010-E04. ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

La solidaridad es la posibilidad de ofrecer a otras luchas una estrategia exitosa; su fuerza constituyente de unidad está en la apropiación y no tan sólo en la difusión o conocimiento de esas batallas ganadas: “teníamosel caso concreto de Esquel, dice el primer fragmento de arriba. Aquí la “apropiación” de una experiencia-otra no conlleva una expropiación; sino más bien una forma de conectarse y vincularse a esas victorias de la lucha. Por ello “se necesita”, porque aumenta “la presencia” (nacional, internacional, dice el fragmento) porque multiplica esas victorias en un “efecto dominó”. En una visión recíproca, las propias victorias de las asambleas riojanas deben, entonces, ofrendarse para otras luchas; y en ello radica el principal sentido del “relajamiento” del antagonismo, como experiencia de solidaridad.


Hasta aquí, entonces, mostramos las modulaciones o formas de las cuatro dimensiones que organizan un primer momento de la experiencia de clase. También expusimos que, la presencia de negaciones metadiscursivas sobre los aspectos de cada una de estas dimensiones, producen desplazamientos de sentido, que nos permitirá abrir la indagación sobre otras modulaciones de las dimensiones de la experiencia de clase de las asambleas. Sistematizadas y ordenadas, presentamos en los siguientes capítulos los dos cambios o las dos nuevas maneras en las que se elaboran las dimensiones de la experiencia de clase.


  1. Corresponde a un enunciado de la entrevista CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  2. El conjunto de categorías y relaciones categoriales que delimitan esta forma de experiencia de clase se encuentran representadas gráficamente en el Anexo 4, como resultado del trabajo con el corpus de datos en el software Atlas.ti.
  3. En el Anexo 5 se puede encontrar la “Tabla I. Cantidad de categorías relacionadas a cada momento de la Experiencia de Clase, según cada documento del corpus”, desde donde se puede confirmar la mayor concentración relativa de categorías relacionadas a este momento de la experiencia de clase, en los primeros comunicados y en las entrevistas realizadas en el año 2010 y 2011.
  4. En el año 1986 fue creada por Ley Nº 4.846 la empresa pública mixta YAMIRI S.E.M, cuyos estatutos la consagraban a la exploración y explotación minera en todo el territorio de la Provincia, manteniendo un paquete accionario estatal del 51% (5880 acciones). El resto del capital se integró con aportes de las empresas Río Manso (2015 acciones) y Parsons & Whittemore Inc. (1100 acciones). En el año 1996, tras la aparición del paquete legal que tuvo como eje la Ley nacional de Inversiones Mineras y en un contexto de privatización de empresas públicas o mixtas, se sanciona la Ley provincial Nº 6.238, que autoriza a la Función Ejecutiva Provincial a disolver o liquidar, transformar o transferir YAMIRI S.E.M. El 28 de febrero de 1997 los socios de YAMIRI S.E.M. aprueban convertirla en YAMIRI S.A., pasando el Estado a tener solo el 20% del paquete accionario, y debiéndose desprender del 31% restante a través de la venta directa a particulares.
  5. Depromin S.A. es una empresa de exploración minera subsidiaria del Grupo Lundin, presente en Argentina desde el año 2000, operando primero bajo el nombre de Tenke Mining Corp., y luego, en el año 2007, bajo la firma de la matriz Suramina Resources Inc. El contrato entre DEPROMIN S.A y Yamiri selló la puesta en marcha del proyecto de exploración “El Potro- Sillimanita” que ocupa la zona del cerro y glaciar “El Potro”, en un punto limítrofe entre Chile, San Juan y La Rioja. La misma empresa DEPROMIN S.A. explotaba oro y cobre del lado chileno de la zona en cuestión, y a su vez, tenía los derechos de exploración del lado argentino, en jurisdicción sanjuanina y La Rioja (de la Vega, 2014).
  6. Por ejemplo, cuando irrumpieron con pancartas en actos organizados por el gobierno provincial con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente en la localidad de Chamical, en junio de 2006; o en el acto y desfile convocado por el día de la Independencia en Chilecito, en julio de ese mismo año.
  7. Cuando el enunciador usa un “nosotros inclusivo”, une su yo a otro(s) no-yo(s) con quien(es) comparte creencias y sentidos (Amossy, 2001).
  8. Desde la retórica, el ethos es un dispositivo enunciativo que indica la manera en que se presenta un orador ante su auditorio: toda toma de palabra implica la construcción de una imagen de sí mismo, pero también una imagen que se crea de un otro, y la que se imaginan que un otro tiene de ellos mismos (Maingueneau, 1996). Mainguenau, citando a Barthes, agrega que el ethos es una connotación, un efecto producido por el orador que enuncia cierta información: el ethos se muestra no se dice. A tal efecto, no es necesario que el locutor trace su retrato, detalle sus cualidades ni aún que hable explícitamente de sí mismo; su estilo, sus competencias lingüísticas y enciclopédicas, sus creencias implícitas alcanzan para dar una representación de su persona (Valentino y Fino, 2000).
  9. La palabra “pueblo” aparece 265 veces en 85 de los 117 comunicados analizados el periodo de 2006-2016. Como veremos a lo largo de los capítulos 3 y 4, la escenificación de quienes integran y representan al “pueblo” va a modificarse y redefinirse en los siguientes momentos de la experiencia de clase.
  10. Este valle se encuentra entre las cadenas montañosas del Velasco, al este, y Famatina, al oeste, que corren aproximadamente paralelas con dirección predominante norte-sur. Su extensión abarca territorio de los departamentos Famatina, Chilecito e Independencia, y constituye el acceso a diversas ciudades, pueblos, pequeños poblados y puestos.
  11. Corresponde a: CI 2006-C1.VAF.
  12. La evidencialidad se define como el dominio semántico relacionado con la indicación de la fuente u origen de la información que el hablante comunica en su enunciado. Se dice que la fuente es directa cuando el conocimiento del hablante ha sido adquirido por medio de una percepción sensible originada en alguno de sus sentidos (vista, oído y olfato, fundamentalmente); sería indirecta, en cambio, cuando dicho conocimiento procede ya de una inferencia razonada, ya de la cita de un discurso ajeno. En español, algunos empleos específicos del modo, del tiempo y del aspecto verbal, determinadas estructuras sintácticas, ciertas construcciones adverbiales, algunos marcadores del discurso, etc.; manifiestan este tipo de significados (García Negroni, 2016; García Negroni y Libenson, 2016).
  13. Enrique Leff, referente obligado de muchos de estos análisis, habla de “luchas por la reapropiación social de la naturaleza” para indicar que no se trata de un problema entre “desarrollistas versus ambientalistas”, o de protección de una naturaleza prístina. Este autor enmarca un proceso de privatización de la naturaleza que hace parte del proceso de conformación del capitalismo y del saber moderno, que constantemente convierten en mercancías funcionales a la acumulación de capital, las naturalezas, así como a las mujeres y hombres que en/con ellos y con esas naturalezas coexisten, en largas, complejas y diversas formas de aprendizajes, histórico-geográficos, con sus hábitats (Leff, 2004; 2006).
  14. En una obligada cita para diversas investigaciones empíricas, el texto de Bebbington y Bebbington (Bebbington y Bebbington, 2009) identifica la mirada “conservacionista” como aquella que “busca, sobre todo, conservar ciertos tipos de ecosistemas, especies, complejos biogeográficos”, anclando sus raíces en “en enfoques algo más científicos y técnicos”, que sustentan “la necesidad de proteger estos ecosistemas de un uso humano” (2009, p.120). Con la misma intención de precisar los usos de ciertos términos, especialmente para referirse a este tipo de luchas y conflictos, Navarro Trujillo (2015) recurre al estudio de Riechmann para diferenciar entre conservacionismo, ambientalismo y ecologismo.
  15. Machado Aráoz (2013) también registra que los rótulos deslegitimadores de “ambientalistas”, o “pachamámicos” operan un vínculo con un conservacionismo elitista, o con un “romanticismo indigenista” que no tiene “alternativas realistas”.
  16. Por ejemplo, así aparecen en el comunicado CI 2006-C1.VAF: “Usted, señor Gobernador, nunca vino a Famatina a explicarnos porque quiere demoler nuestras montañas, ni porque propicia la instalación de un enorme cráter en el corazón mismo de nuestro querido Cerro Famatina, ni porque considera licito disponer de millones de litros de nuestra escasísima agua, que actualmente no alcanza para cubrir nuestras necesidades cotidianas mínimas”.
  17. Por ejemplo: “El pueblo solo veía el paso de una que otra camioneta y observaba la llegada de personal de empresas que comenzaban a preparar el camino para la instalación de la compañía Minera Multinacional Barrick Gold” (CI 2006-C1.VAF).
  18. El uso del presente genérico, conocido como presente gnómico es frecuente en las definiciones, las leyes generales de las ciencias fácticas, los refranes, dichos populares y otras expresiones que definen metafóricamente o no aspectos de la vida como si tuvieran validez universal (Valentino & Fino, 2000).
  19. Mailhes (2014) constata el uso apodíctico del futuro simple que presenta tal resultado como una realidad consumada. Esto es, se usa este tipo de futuro para describir resultados, que se piensan o se quieren transmitir como hechos que indefectiblemente ocurrirán.
  20. Por ejemplo: “cientos de toneladas de cianuro de sodio mensuales que deben utilizarse en la lixiviación para extraer el oro y que quedarán por siempre en las entrañas de nuestras nacientes de agua […] un ‘DIQUE DE COLA’ colmado de agua contaminada que se filtrará a las napas subterráneas que proveen de agua a los pueblos […] las grandes explosiones que deben efectuarse para demoler las montañas y que provocarán movimientos en el subsuelo de toda la región, que es sísmica por excelencia” (CI 2006-C1.VAF).
  21. Por ejemplo: “Los vecinos autoconvocados tememos que se repita lo que ya venimos viendo en San Juan y Catamarca (Veladero y Bajo de la Alumbrera) con las respectivas consecuencias ambientales desvastadoras que ya se constatan claramente en esos lugares, y que se agravarán en un futuro cercano”. (CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha).
  22. Por ejemplo: “Yo le decía que entre gallos y medianoche, el gobierno hizo los arreglos, los acuerdos. Y…por suerte era la etapa de exploración. Y ya teníamos la experiencia de Bajo La Alumbrera. Bajo La Alumbrera, los engañaron, todos siguen pobres o más pobres y enfermos que cuando no estaba la mina ahí, en Catamarca, ¿conoces el caso? Siguen igual, o peor, diría yo, peor. […] Y bueno, ni así, acá todavía tenemos el impacto ambiental de cuando en la época de los ingleses se explotó La Mexicana, porque La Mexicana ya la explotaron, ¿qué nos dejaron a nosotros? La escoria, la impotencia y el dolor por los muertos y todos los que han quedado con silicosis y tuberculosis. Se llevaron el oro, se lo llevaron disfrazado de cobre para que salga por la aduana de Buenos Aires, una corporación inglesa. ¿Que nos quedó a nosotros?” (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV).
  23. Olmedo y Ceberio (2016), advierten que la actividad de la curtiembre supone verter diariamente entre 5 y 8 millones de litros de efluentes industriales a un predio de descarga de esos efluentes, que está compuesto por más de 100 piletones de grandes dimensiones (15×20 metros, por 3 a 4 metros de profundidad) interconectados entre sí, que una vez que secan/drenan los líquidos se dragan para volver a ser recargados. Este predio donde se encuentran los piletones, a cielo abierto y sin ningún tipo de cobertura, abarca unas 30 hectáreas.
  24. El proceso de nominalización tiende a clasificar las acciones bajo ciertas inscripciones y convierte al verbo en un sustantivo o adjetivo. Es, por tanto, un mecanismo de derivación. Al nominalizarse el verbo –nominalización deverbal– se pierde la información en la superficie del texto, y se ausenta el dinamismo que conlleva el verbo. La conversión en sustantivo interesa aquí porque, como explican Cademártori et.al. (2006), dado que los sustantivos se refieren a entidades, la nominalización puede considerarse como un mecanismo de cristalización de un proceso o una cualidad, que permite que el discurso se enfoque en objetos y estados. En la sustantivación tienden a desaparecer los participantes del proceso original expresado por el verbo, ya sea por evitar la redundancia o por un interés específico en omitirlos. Así, la nominalización contribuye a elevar la abstracción del discurso, separándolo del contexto inmediato y de los participantes.
  25. Corresponde al comunicado CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha.
  26. En enero de 2010, y en el marco de una misión diplomática con funcionarios de gobierno nacional, el secretario de Minería de la Provincia, Oscar Lehz anunció la firma de un acuerdo de compromiso de inversión con la empresa china Betec Group Pr., por 26 millones de pesos para tareas de exploración en áreas mineras riojanas (Fuente: Diario La Vaca: https://bit.ly/357HcYQ ; Diario Clarín: https://bit.ly/322FZQC ).
  27. “El pasado 19 de febrero las asambleas advirtieron mientras desfilaban por las calles de la Plaza de la Cultura: ‘Por Guanchin, tampoco pasarán’ y frente al escenario donde estaban los funcionarios se unieron las voces del pueblo de Chilecito para decirles ¡basta! ¡no pasarán! pero la soberbia y la sordera de los vende patria no los deja escuchar ni ver. Subestiman al pueblo, se ríen de la decisión popular y continúan con el plan diabólico de entrega de los bienes comunes traicionando al pueblo y entregando el futuro de nuestros hijos” (CI 2010-C12.CxLV).
  28. El primer comunicado disponible de esta Asamblea es del abril de 2014; y las primeras entradas y publicaciones de su blogspot datan de marzo de 2014.
  29. El art. 1º de esta ordenanza resuelve: “Declarar a la ciudad de Nonogasta en estado de emergencia sanitaria y ambiental en virtud al mal funcionamiento y falta de compromiso por parte de La Rioja Vitícola SAPEM, la empresa CURTUME CBR y la nuecera Coralino ante la falta de cumplimento de inversión que deben realizar para evitar que los desechos industriales y aguas servidas sean arrojados a la vía publica provocando la proliferación de insectos, olores nauseabundo y todo tipo de contaminación en consecuencias del funcionamiento de las mismas”. (Fuente: https://bit.ly/2EROYeT).
  30. Seguimos aquí la clasificación de García Negroni (1988) sobre los distintos tratamientos enunciativos que puede adquirir los adversarios, en el marco del fenómeno de multidestinación, propio de los discursos políticos.
  31. La reelección indefinida existe en la Constitución riojana desde 1986. Se incorporó para que el entonces gobernador Carlos Menem tuviera el camino despejado hacia la presidencia. Con esa cláusula, Maza fue elegido durante tres períodos consecutivos, desde 1995.
  32. “Carta abierta al gobernador de La Rioja” (CI 2006-C1.VAF.) o la “Carta abierta a los concejales del Departamento de Chilecito” (CI 2015-C105.AER).
  33. Dice Amossy (2009) que el ataque contra la persona del adversario permite mostrar que el otro no es creíble y que su autoridad es usurpada. Este sentido también es usado en Montero (2016).
  34. Por ejemplo: “Señor Gobernador: Nos está Usted brindando una prueba más de su soberbia […] Señor Gobernador: ante su actitud de desprecio por la voluntad popular y desconocimiento de nuestros derechos […]” (CI 2006-C1.VAF).
  35. Corresponde a: CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  36. El contradestinatario encubierto se define como aquel lugar simbólico que, aunque incluido en el grupo alocutario inicial, es constituido como tercero discursivo a lo largo de la enunciación discursiva. (García Negroni, 1988). Dice Montero: “Una característica de la destinación encubierta es su ambigüedad lingüística: dado que en español la tercera y la segunda persona del plural tienen, a menudo, la misma forma, muchas veces los enunciados con destinatario encubierto dan lugar a una superposición de sentidos. De modo que este tipo de destinación constituye una zona ambigua en la que el locutor se dirige a sus adversarios de modo encubierto (en tercera persona del plural) y, simultánea aunque no explícitamente, de manera directa (en segunda persona del plural)” (2009, p.334).
  37. Por ejemplo: “El pueblo solo veía el paso de una que otra camioneta y observaba la llegada de personal de empresas que comenzaban a preparar el camino para la instalación de la compañía Minera Multinacional Barrick Gold” (CI 2006-C116.VAF). En las entrevistas, también se registra estas expresiones inferenciales para hablar de ese momento, por ejemplo en: “y cuando esos chicos empezaron a cuestionar determinados temas de…sobre la explotación minera en el Famatina, porque ya teníamos a Barrick instalada, no sabíamos ni qué era ni quién era lo único que sabíamos era que había una minera explorando que subía y bajaba a la velocidad que se le cantaba en el pueblo, los vehículos y todo eso…” (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA).
  38. En CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  39. Corresponde a: “Después vino el ofrecimiento de un curso de “Ayudante de Geólogo”, al cual comenzaron a asistir algunos jóvenes famatinenses que con sus preguntas incomodaban a los capacitadores. […] la empresa minera ya tiene su gente trabajando; y esa gente también es parte de nuestro pueblo, pero ya han logrado convencerla de que salga a comprar voluntades”. (CI 2006-C116.VAF). Y a: “La transnacional y criminal Barrick Gold Corporation no cumplió su palabra dada al Juez Alfredo Ramos y al Subsecretario de Derechos Humanos Domingo Bordón la semana pasada donde solicitaba 12 días a partir del 21 de mayo para desmantelar y retirarse del “Proyecto Famatina”. No se presentó y por si fuera poco, Barrick envió a dos de sus laderos más nefastos.” (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi).
  40. Corresponde a: “Ahora ya se han sacado las máscaras y vienen directamente a comprar el pueblo. Llegan con promesas de mejora a las instituciones. Continúan con el trabajo que tan bien llevaron a cabo todos estos años los gobernantes de turno. Porque si hasta ahora el clientelismo era político, ahora el clientelismo es transnacional, viene de la Barrick Gold”. (CI 2006-C116.VAF).
  41. Sobre este este aspecto, ver Olmedo y Ceberio (2016).
  42. Según Kerbrat-Orecchioni (2005) la descalificación cortés es aquella que adopta ciertas apariencias de la cortesía.
  43. Corresponde al documento CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha.
  44. En relación a esto, en el marco de una investigación previa, Avalle, Gallo y Graglia afirman: “Los tiempos riojanos son, en este sentido, el ayer y el hoy. El tiempo pasado es lo que se vivió como provincia minera, los restos de ese tipo de explotación y la conservación, a pesar de ello, de la identidad con la tierra. El hoy es un ‘no se toca’, es el relato de la resistencia contra los avances de la nueva dinámica minera. El futuro aparece como amenaza de ese pasado que no fue, de modo que se transforma en un pasado no vivido que amenaza con nacer si el presente deja de ser resistencia” (Avalle, Gallo, y Graglia, 2012, p.74).
  45. Lídoro Leiva fue intendente del Departamento Famatina por el partido justicialista, entre 1989 y 2007, es decir, 18 años.
  46. La naturaleza discursiva de la escenografía ha sido propuesta por Maingueneau (1996 y 2003) para explicar cómo los discursos desplazan a un segundo plano la situación de comunicación real de producción de los mismos. La escenografía implica un dispositivo circular, que debe entenderse como marco y como proceso: en el momento en el que acontece, la enunciación del texto (pre)supone una cierta escena; escena que, en realidad, se convalida progresivamente a través de la enunciación misma. La escenografía resulta así, simultáneamente, aquello de donde el discurso proviene y aquello que el mismo discurso genera.
  47. Por ejemplo: “La pregunta es: ¿qué implica este CONTROL que está acordando NUESTRO gobernador? […] Los vecinos autoconvocados de Famatina le preguntamos al Señor Gobernador: ¿A quién está representando? ¿Usted defiende los intereses del pueblo?” (CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha). O en: “Dejamos para lo último lo ‘mejor’, Capello y sus colegas declaran… ‘queremos enamorar a los Argentinos con la minería’. Desde ya le decimos que estamos enamorados de la vida, de nuestro territorio de nuestras culturas y que a fuerza de represión, contaminación, destrucción de las economías regionales y saqueo de los recursos naturales, hemos aprendido, nos hemos informado y estamos unidos y de pie para defender nuestro derecho a decidir cómo queremos vivir” (CI 2016-C109.ARC-CxLV-CCAY).
  48. Por ejemplo: “Consideramos esta una actitud provocadora que, más que ‘con la minería se puede’ usted nos está expresando ‘yo puedo’, ‘porque tengo el poder, la estructura del gobierno y los dineros del pueblo a mi servicio’ […] Tampoco vino a explicarnos que las cientos de toneladas de cianuro de sodio mensuales que deben utilizarse en la lixiviación para extraer el oro y que quedarán por siempre en las entrañas de nuestras nacientes de agua, son, según Usted, ‘inocuas’ e ‘inofensivas’; y que nos quiere obsequiar a los vecinos de Famatina un ‘DIQUE DE COLA’ colmado de agua contaminada que se filtrará a las napas subterráneas que proveen de agua a los pueblos.” (CI 2006-C1.VAF).
  49. Dascal, a un nivel macro discursivo, elabora una tipología de las estrategias discursivas de acuerdo al alcance de un desacuerdo, el tipo de contenido involucrado en él, los presuntos medios para resolverlo y los fines perseguidos por los contendientes. Así, diferencia entre discusiones, disputas y controversias.
  50. Por ejemplo, en: “Señor Gobernador, lo invitamos a venir a Famatina a conversar de todos estos temas, cara a cara.” (CI 2006-C1.VAF). O en: “Aprovechamos esta oportunidad para invitarlo, una vez más, a nuestras asambleas que se realizan todos los viernes a partir de las 20.00 en Famatina” (CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha).
  51. Por ejemplo, a partir del uso de la tercera persona, y el consecuente borramiento de nosotros inclusivo para hablar de acciones de carácter confrontativo y agresivo: en el comunicado CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACh se asigna a un nosotros inclusivo aquellas acciones como “reunirse”, “dialogar”, “preguntar”; pero en el mismo comunicado, “los vecinos autoconvocados” son nombrados en tercera persona del plural cuando las acciones de ese sujeto toman un carácter más agresivo: “cortar la calle”; “rechazar enfáticamente”.
  52. Por ejemplo, a través del uso de comparaciones desventajosas que asignan violencia al contradestinatario directo: “Hasta ahora nuestras manifestaciones han sido pacíficas. El único que se presentó atacando a la gente mansa del pueblo fue Usted, Señor Gobernador” (CI 2006-C1.VAF).
  53. Por ejemplo, en: “Es IRRESPONSABLE y FALSO asegurar que la minería a cielo abierto con utilización de cianuro y otros elementos de alta e indiscutible toxicidad, venenosos, contaminantes, etc. etc. etc., es RESPONSABLE, como pretenden hacernos creer nuestros representantes. Es una contradicción. Y es la misma contradicción con que se maneja esta política cuando el gobernador dispone de recursos que no le pertenecen como si fueran suyos. Maza parece olvidar que es el representante del pueblo, por y para el pueblo, y que debe satisfacer la voluntad popular, dejando de lado sus propios intereses” (2007-C2.VAF-VAPi-VACha).
  54. Por ejemplo, en: “El año pasado todo eran promesas para Nonogasta, pompas de jabón! Entre esas pompas encontramos las del Diputado provincial Carlos Luna quien prometió tratar el tema de Nonogasta con la condición de que le acerquen información. Estimado Diputado, ¿no cree que la simple visita a los piletones es suficiente evidencia de una flagrante violación a la normativa nacional, provincial y municipal? ¿No cree que es su obligación informarse y cumplir con sus deberes como Diputado o al menos, hacer cumplir la Constitución Argentina? Otra pompa de la política local, el concejal de Nonogasta Daniel Carrizo también se comprometió con la problemática de la contaminación y se mostró optimista con la solución de la misma. En sus declaraciones públicas el funcionario señaló: ‘No desconocemos este tema y no vamos a mirar para un costado porque realmente la problemática está’. Que el problema está sigue siendo evidente, al menos el olor delata parte del problema ambiental. Pero parece que esperando y esperando, al final, se quedó mirando hacia un costado, aunque no sabemos cuál: ¿el de la Curtiembre, o el de los ciudadanos?” (CI 2014.C94.AER).
  55. Los dos comunicados de 2007 refieren a este hecho: “Piden 12 días a partir del lunes 21 de mayo para desmantelar el campamento que estaban construyendo en el puesto Cueva de Pérez. Donde se está elaborando un acta acuerdo que será firmada por representantes de esta empresa, el sub secretario de Derechos Humanos, la justicia federal y representantes de nuestras asambleas.” (CI 2007-C117.VAF-VAPi-VACha-CxLV-VARC-Ochi). Y en el segundo: “La transnacional y criminal Barrick Gold Corporation no cumplió su palabra dada al Juez Alfredo Ramos y al Subsecretario de Derechos Humanos Domingo Bordón la semana pasada donde solicitaba 12 días a partir del 21 de mayo para desmantelar y retirarse del ‘Proyecto Famatina’ No se presentó” (CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi).
  56. Corresponde a CI 2010-E04. ASAMBLEA CHILECITO CXLV.
  57. Por ejemplo, en: “y…ya el gobierno empezó a como comunicarse así, eh, por separado, es una estrategia, con algunos de nosotros para decir ‘Che, necesitamos hablar con vos por el tema este” […] y fue muy bueno esto de que “Si quieren hablar con nosotros vengan a la asamblea’, ¿no? Esta respuesta tiene que ver con esto que te decía, eh, de procesos históricos vividos en el país donde se rompió con la solidaridad y la cultura de la solidaridad en el colectivo a individualismo, eh…fue bastante complejo poder mirarnos como, como TODOS, ¿no? (CI 2010-E02.ASAMBLEA CHILECITO CXLV) O en: “a la semana o a las dos semanas nos mandaron a la gente de Minería a que nos dé una charla sobre minería para que nos quedemos tranquilos. Y en ese momento decían de que quería hablar con los cabecillas… no somos cabecillas…acá somos todos parte del pueblo, por ahí alguno puede ser más bocón que otro pero cabecilla ninguno…” (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA).
  58. El contexto, desarrollo e impugnaciones a esta ley nacional ha sido tratada específicamente en otros trabajos de nuestra autoría (de la Vega, 2013a y 2013b).
  59. Corresponde a: CI 2010-E02. ASAMBLEA CHILECITO CXLV.
  60. Corresponde al siguiente extracto: “[…] estábamos festejando que el gobernador, que era vicegobernador en ese momento, nos había aprobado un grupo de leyes prohibiendo la minería, llamando a consulta popular y donde se creaba una comisión investigadora dentro de la Cámara de Diputados para investigar los convenios y contratos entre YAMIRI y Barrick”. (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA).
  61. Dentro del primer comunicado de 2008, por ejemplo, se enlistas estas acciones como parte de las acciones realizadas hasta ese entonces: “Tampoco pudieron los diputados expedirse sobre el documento elaborado por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas donde les solicitamos que la provincia quite la adhesión a las Leyes Mineras nacionales.* Con fecha 28 de abril de 2.008 se le solicitó por TERCERA VEZ, al Intendente municipal, Doctor Nicolás Lázaro Fonzalida una audiencia, sin recibir una respuesta al pedido.* Nuestros representantes siguen negándose a DEBATIR PÚBLICAMENTE el tema y a dialogar con quienes tenemos sobrados argumentos para defender nuestra postura. Prefieren organizar viajes a Chile y aparecer en los medios descalificándonos y acusándonos de oponernos al ‘progreso’” (CI 2008-C4.CACV). O en: “Eh, y, ante eso, ellos empiezan con esta cuestión de que…qué pasa con estos que saben que la mayoría (-) no la mayoría, pero si un grupo importante, cuando nace era docente. Estos docentes que encima se meten en las aulas y en otras escuelas y le hacen tener miedo a los chicos y les enseñan todas esas cosas” (CI 2010-E02.ASAMBLEA CHILECITO CXLV).
  62. Por ejemplo, en: “justo ese día se sanciona la prohibición (-) la ley donde prohíbe la minería a cielo abierto, entonces teníamos una felicidad con la ley, pero a la vez una, un sentimiento contradictorio porque sabíamos que, que era una estrategia del gobierno, pero no dejaba de ser importante tenerla a la ley, ¿entendés?” (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO). O en este otro extracto: “El día que se aprobó esa ordenanza, también fue histórico, nosotros teníamos desconfianza de que la aprobaran a la ordenanza […] Resulta que era un día miércoles creo, que se aprobó… y claro, la gente tenía desconfianza de que estos tipos nos hagan una jugarreta. Y cuando los tipos han querido acordarse y miraron a la calle y estaba el pueblo lleno de gente. Para colmo las maestras con todos los chicos… ¡uh! Que fuerte que fue eso… claro, cuando vieron los tipos, salieron a la puerta del Concejo, temblaban… así que la tuvieron que aprobar. Y al otro día, el tipo mandó un sumariante a sumariar las maestras… porque habían ido con los chicos ahí” (CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA).
  63. Corresponde a: “Entonces se abren y dejan pasar a las chicas, con las pancartas, ‘El Famatina no se toca’, ‘La vida vale más que el oro’. Yo también llevaba una pancarta. Esa vez yo desfilé y…claro, al Negro Maza lo conozco, a la Griselda, a todos, entonces yo me ponía la pancarta acá y no quería ni saludar, ¿viste?, y parar delante de ellos…la adhesión de la gente: ‘Vamos, hay que seguir adelante, hay que seguir luchando’, aplausos, los aplausos a los otros (sonido de aplausos muy leves) les robamos el acto, LES ROBAMOS EL ACTO (levanta la voz)…” (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV).
  64. Corresponde a CI 2007-C2.VAF-VAPi-VACha.
  65. Corresponde a 2010-E02. ASAMBLEA CHILECITO CXLV.
  66. Corresponde a: “Solamente, como parte de su campaña proselitista llego a nuestra Localidad de Pituil, rodeado férreamente por sus numerosos guardaespaldas, prepotentes e irrespetuoso, quienes golpearon y maltrataron a la gente de ese humilde pueblo, que pacíficamente estaba manifestándose” (CI 2006-C1.VAF).
  67. “acá hay un grupo que se llama Los Piojos, como hay allá en La Rioja, ¿cómo se llama? Los cinteros, viste que se ponen las patotitas […] Bueno, estos Piojos nos querían quitar las pancartas y nos perseguían, en la plaza había 18.000 personas, tenían esa misión que les dio Rejal, quitarnos las pancartas, ¡joder!” (CI 2010-E01.ASAMBLEA CHILECITO CXLV).
  68. Corresponde a CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  69. Corresponde a CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  70. Corresponde a CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA.
  71. Corresponde a CI 2007-C3.VAF-VAPi-VACha-CXLV-VARC-Ochi.


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