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Presentación de lecturas finales

Y no buscar entonces otro mundo. Renunciar al infiel conglomerado bajo cualquiera de sus formas y enhebrar con la antiforma de una aguja el hilo suelto y escondido del revés de todos los mundos. Y de allí sostenerse, de esa ejemplar delgadez, como el canto se sostiene del vuelo o el amor de una ausencia. Y empezar la ferviente antihistoria de crear antimundos.

Roberto Juarroz, “Metamorfosis”.

La investigación que aquí se presentó tuvo como objetivo estudiar las formas que adquiere la experiencia de clase de las asambleas que en la provincia de La Rioja se pronunciaron públicamente en contra de la megaminería metalífera en la última década. La construcción de nuestro objeto de estudio es resultado de la vinculación entre una particular posición teórica y analítica sobre la clase y su formación en términos de subjetividad política, por un lado; y la observación de las particulares condiciones de emergencia y lucha política de las asambleas ambientales en La Rioja, por el otro.

Este recorte analítico nos exige resituar dos observaciones generales. En primer lugar, lo anterior nos llevó a reconocer los conflictos ambientales como síntoma visible de un mucho más amplio complejo entramado de luchas sociales que emergen a partir de la producción de desigualdades (socio-económicas, ambientales, políticas) del sistema capitalista contemporáneo, y de sus formas particulares en América Latina. Este entramado de conflictos, en su conjunto y en su relación, expresan dinámicas y tensiones estructurales respecto de las formas en que el capitalismo organiza los espacios y los cuerpos. Bajo esta mirada, de lo que se trata es de identificar cómo estas luchas ambientales se abren paso dentro de esta malla de poder diversa y compleja que caracteriza a las relaciones sociales dentro del capitalismo. Frente a la inminente y abrumadora emergencia de análisis que explotan un conteo de este tipo de conflictos, en un recorte cortoplacista y localista, donde resulta difícil enmarcar el alcance y el potencial político de la conflictividad ambiental; nuestra propuesta recupera una vieja senda que se propone mirar el conflicto a partir de ciertas claves de lectura que lo sitúan en el marco de la relación contradictoria capital-trabajo, entendida como una matriz que, si bien no resume todas las causas y los propósitos de las luchas, constituyen un marco de partida ineludible.

En segundo lugar, y en consecuencia de lo anterior, exige asumir, expresamente, el desafío de reubicar el análisis de las luchas ambientales en el escenario de la lucha de clases en nuestras sociedades capitalistas, y con ello, el estudio sistemático sobre las maneras en que estas luchas ambientales subordinan, reproducen, retroalimentan, resisten o subvierten las contradicciones y desigualdades del modo de producción capitalista. Específicamente, ello supone deliberadamente una mirada clasista sobre las luchas ambientales que, a través de la pregunta por su experiencia de clase, se sitúa en la más amplia opción por el estudio crítico de las dinámicas que vuelven posible la constitución de sujetos emancipatorios, cuya identificación resulta necesaria aun cuando estos sujetos puedan diluirse, extinguirse, institucionalizarse o ser absorbidos por el orden hegemónico, o no llegar nunca a constituirse.

En este marco, el principal resultado del análisis confirma que es posible reconocer una particular forma de la experiencia de clase en las asambleas riojanas que, al menos en el periodo estudiado, no se expresa en una auto-identificación desde una identidad como clase” Además, esta experiencia de clase observa momentos diferentes, que se corresponden con diferentes maneras de elaborar las dimensiones analíticas que, según nuestro posicionamiento teórico sobre la clase y su constitución, definimos como parte de la experiencia de clase de un colectivo en lucha. Analizar la situación de clase, los intereses de lucha, las estrategias de acción y las formas de solidaridad, nos permitió abrir un importante abanico de respuestas sobre cómo entran en conflicto las asambleas riojanas, cómo se organizan y cómo se auto-definen en tanto sujetos políticos en lucha; cómo plantean, resuelven o re-organizan las relaciones de antagonismos que sostienen y protagonizan.

Estas dimensiones de la experiencia de clase no se propusieron como un modelo axiomático. Más bien, ellas se estructuran como una superficie topográfica que facilitaron un meso-nivel de interpretación del “espacio de las luchas” (Ciuffolini, 2010). Esta metáfora espacial nos permite revestir los efectos del análisis con un sentido óptico más que causal: en el “espacio” de la lucha de las asambleas riojanas, es posible discernir regiones o segmentos que recortan campos temáticos específicos para el análisis; estas regiones o segmentos son nuestras dimensiones, y, a su vez, en ellas es posible asir tanto subdimensiones como enunciados dominantes que, sistematizados e integrados, constituyen los principales hallazgos de esta investigación.

Realizada esa tarea a lo largo de los capítulos previos, se vuelve ahora imprescindible una instancia de reconstrucción e integración que recupere las dimensiones y los conceptos que surgieron del análisis. Para ello, proponemos retomar, en los dos capítulos, los siguientes dos ejes de lecturas:

  1. en un primer eje de lectura, y para cada una de las cuatro dimensiones de la experiencia de clase, rescatamos las tres modulaciones o elaboraciones que presenta el discurso de las asambleas. Ello nos permite consignar algunas notas conceptuales sobre estas dimensiones, su constitución y sus cambios. 
  2. en un segundo eje de lectura, en clave de la perspectiva histórica, rescatamos la cuestión de la disposición diacrónica de esto que llamamos los tres momentos de la experiencia de clasemomentos que surgen de la correspondencia y relación entre las modulaciones de las dimensiones de análisis antes citadas.


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