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5. Experiencia de clase: Momento III

“Si hay balas y si hay palos, la fuerza se multiplica”[1]

Introducción

Este capítulo aborda un tercer momento de la de experiencia de clase de las asambleas riojanas. Se trata de otro desplazamiento respecto de las modulaciones que presentamos en el capítulo 3 y en el capítulo 4. Los nuevos campos de sentido que ahora organizan las dimensiones que nos ocupan (situación de clase, antagonismo de intereses, estrategias de acción y solidaridad), exponen una politización de la experiencia de clase que se dispone desde el enfrentamiento, la violencia y la guerra.

Las marcas discursivas más fuertes que hilvanan y dan coherencia a las distintas dimensiones de la experiencia de clase se encuentran presentes principalmente en los comunicados de 2015 y de 2016. El primer comunicado de 2015 es emitido en abril por la Asamblea Riojana Capital y enuncia un posicionamiento en contra de las operaciones de una nueva empresa en territorio riojano, MI.DA.IS. SL. Esta empresa, de capitales salteños[2], había iniciado trabajos de exploración sobre el cauce del Río Blanco, en la localidad de Angulo, a 40 kilómetros de la localidad de Famatina. Luego de una movilización y corte en la zona, la empresa denunció penalmente a 35 vecinos de la ciudad de Famatina, incluido a su intendente, Ismael Bordagaray, y a la diputada provincial, Lucía Ávila. La presentación judicial adujo presunta privación ilegítima de la libertad y amenazas con armas de fuego a trabajadores de la empresa que se encontraban en el campamento de Angulo. En la causa, intervinieron el fiscal Diego Torres Pagnusat y el juez de Instrucción Nº1 de Chilecito, Marcelo Carrizo, emitiendo una orden de restricción a la zona del yacimiento contra todos los denunciados. A pesar de ello, a principios de octubre se realiza una nueva movilización al yacimiento cuyo avance es impedido por fuerzas policiales; ante ello, comienza otro corte en la zona de acceso. Pero es recién a principios de noviembre, y tras una mediación del Obispo de la Provincia, Marcelo Daniel Colombo[3], que la empresa salteña anuncia su retiro de la provincia. Este último episodio altamente conflictivo opera, en el conjunto de las dimensiones, como un prisma que da lugar a una elaboración de la experiencia de clase fuertemente centrada en el eje ataque/defensa a la organización asamblearia, lo que se acompañará de una estrategia de acción política con “reflejos de carácter militar”, dirá Gramsci (2010, p.416), que se asume con eficacia suficiente para disgregar al adversario.

Alrededor de estos sentidos, si bien las distintas dimensiones de la experiencia de clase se presentan más frecuentemente en los comunicados de 2015 y de 2016[4] –último año considerado en nuestro estudio–; también hay marcas más dispersas en algunos comunicados previos, especialmente aquellos que remiten a eventos de máxima conflictividad y enfrentamiento entre las asambleas y las fuerzas policiales: el “Famatinazo” de 2012 y, previamente, la represión en ocasión del desfile por el aniversario de la fundación de Chilecito, en febrero de 2010. Las entrevistas –especialmente aquellas realizadas durante 2016–, ratifican y amplían las interpretaciones y el sentido de este nuevo momento de la experiencia de clase, y ayudan a delinear con detalles más precisos lo que constituirá un antagonismo alrededor del enfrentamiento y la guerra.

Con estas consideraciones, el capítulo se organiza de la misma manera que los anteriores, a partir de las cuatro dimensiones de la experiencia de clase. Así, el apartado 1, se dedica a exponer el tipo de situación de clase; el apartado 2, focaliza en la delimitación del interés de la lucha y de la nueva manera en la que se establece la contraposición de los intereses propios con los intereses de los adversarios reconocidos. El apartado 3 se dedica al tratamiento de la particular ponderación y sentido de las estrategias de acción política, en su campo de confrontación con las contra-estrategias asignadas al adversario. Y, por último, el apartado 4 trata la re-elaboración de las formas de solidaridad.

Tabla 6. Resumen de las modulaciones de la experiencia de clase. Momento III
EXPERIENCIA DE CLASE: MOMENTO III
DIMENSIONES

Situación de clase

(Apartado 1)

Nosotros: comunidad en resistencia permanente/la resistencia

El daño-desposesión: ataque y apropiación

Ellos/la oposición: máquina de guerra

Interés de lucha

(Apartado 2)

Interés: defender la lucha

Contraposición de intereses: guerra y muerte

Estrategias y contraestrategias

(Apartado 3)

Poner el cuerpo 

Solidaridades

(Apartado 4)

Solidaridad histórico-política

Escuela de lucha


1. Situación de clase

Presentamos una nueva elaboración de la situación de clase a partir de sus tres sub-dimensiones: el conjunto social de referencia, el nosotros; el daño-desposesión, y la identificación de la oposición responsable de ese daño, es decir, el ellos.

1.1. Nosotros, los pueblos en resistencia permanente

En el plano enunciativo, recurrimos nuevamente al análisis de prodestinatarios (Verón, 1987) y prestamos atención a la expresión de los vocativos, tal como lo hicimos en los dos capítulos anteriores.

En esta modulación, aparece en primer lugar un “nosotros inclusivo” que se nombra a sí mismo como “comunidades en resistencia”. Este es un código retórico movilizado estratégica y performativamente que es coherente y se corresponde con las demás dimensiones de este momento de la experiencia de clase, mas no es un vocativo genérico de uso constante en todo el corpus que integra nuestra investigación. Aquí, hay una operación discursiva específica que pone énfasis en la constancia y persistencia en el tiempo de la acción de lucha; al punto que, luego, la manera de hablar del nosotros adquirirá una forma nominalizada, “la resistencia”. Vemos a continuación estas dos modulaciones, en las siguientes subsecciones.

Pero antes de ello, vale aclarar que esta forma que, discursivamente, adquiere el proceso de identificación sobre un determinado conjunto social, rara vez admite la segunda persona o la forma alocutiva del apelativo (“ustedes, las comunidades en resistencia”). Esta modulación sí era usada para interpelar a los ciudadanos”, tal como vimos en el capítulo anterior; pero aquí es más bien remota. A su vez, el nosotros que se enuncia discursivamente se vuelve más compacto en la medida en que se presenta un ethos enunciador con la menor distancia respecto del nosotros, al cual se invoca cada vez que en el escenario extradiscursivo suceden formas de ataque directo, violento y destructivo hacia las asambleas.

1.1.1. Nosotros, la comunidad que resistimos

La noción de “comunidades riojanas” aparece por primera y única vez como parte de un “nosotros inclusivo” en un comunicado de febrero 2012, a un mes de iniciado el corte de Alto Carrizal, que bloqueaba el acceso de Osisko Mining a la zona de explotación sobre el cordón del Famatina. En el fragmento donde aparece se denuncia el ataque verbal hacia las asambleas por parte del entonces gobernador de San Juan, Luis Gioja. Está firmado por las Asambleas Ciudadanas Riojanas, nombre que para entonces se había dado la articulación de las distintas asambleas locales en la provincia. Aquí el nosotros se presenta desde una referencia a una comunidad plural que acentúa no la distinción sino la congregación de las diferentes localidades o pequeños pueblos en resistencia, en un mismo colectivo plural: nosotros, las comunidades riojanas:

Nosotros, las comunidades riojanas, al igual que los pueblos de provincias vecinas, que resistimos la embestida minera, repudiamos las tristes y desafortunadas declaraciones del gobernador de la provincia de San Juan José Luis Gioja, comparándonos con el penoso y genocida  personaje de la historia, Adolf Hitler […] nos solidarizamos con las maltratadas comunidades de la vecina provincia de Catamarca por las brutales represiones sufridas desde siempre y especialmente en las últimas avanzadas de las corporaciones mineras y el poder político. Somos un pueblo en pleno y potencial crecimiento, que continuamente refleja la decisión tomada hace más de seis años, que sigue y seguirá de pie refrescando la memoria logrando vencer aquellas voces que sostienen que el único desarrollo posible para nuestra provincia es el desarrollo de la minería. (CI 2012-C23.ACR)

Esta forma locutiva del apelativo, con marcas de la primera persona del plural y verbos en presente continuo, reaparece en 2016 nuevamente insistiendo en el carácter continuo y permanente de las acciones de resistencia de “todos los riojanos”. Ya no se trata de un conjunto social de “pobladores” ni de “ciudadanos y ciudadanas que exigen-y-ejercen derechos”, sino que se trata de “todos los riojanos” que salen a las rutas y a las calles; es un pueblo entero en estado de movilización permanente: “luchando, cortando y acampando”.

Seguiremos luchando, cortando y acampando porque entendemos que ésta fue la única forma de impedir que se instalen estos proyectos de destrucción de la vida en todas sus formas y porque sabemos que todos los riojanos vamos a salir a las rutas y a la calle las veces que sea necesario salir a decir que NO queremos megaminería ni en Famatina, ni en el Velasco, ni en La Rioja ni en ningún lugar. (CI 2016-C110.ARC)

En las entrevistas también se repiten estas marcas: el nosotros, aparece como un pueblo “en pie de lucha”. Es la continuidad y la permanencia de la acción de resistencia aquello que le da existencia. El “estamos” es la forma del pueblo y la prueba de la prolongación de la lucha en el tiempo cronológico y en la inscripción de esa característica como definitoria del nosotros:

Los pueblos nuestros, si logramos seguir demostrando, como desde hace mucho tiempo lo estamos demostrando que somos capaces de mantenernos en pie de lucha, que podemos mantenernos en pie de lucha, en plan de lucha, permanente, nosotros vamos a salir adelante con una cuestión que es muy significativa para el enemigo. (CI 2010-E11. ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

Digo, hoy los pueblos que estamos en lucha y de pies, ¿no? Estamos en lucha, en pie de lucha porque sí, estamos porque ya advertimos los daños, ya sabemos que Jáchal está como está, que Andalgalá y Santa María y Belén están como están que hay consecuencias concretas, visibles, palpables, y bueno, ahí será nuestra responsabilidad cómo, en la lucha, cómo, cómo visibilizamos más todavía ese tema y, y teniendo ya las pruebas en la mano. (CI 2016-E26.ARC)

En este marco, se inscribe la asignación de una cualidad que parece solo en esta modulación del nosotros: se trata de la posibilidad del uso de la violencia, pero como re-acción. En general, la violencia como cualidad del nosotros resulta ensombrecida por el discurso de los comunicados. Por ejemplo, ya vimos que, especialmente en la primera modulación de la situación de clase que mostramos en el capítulo 3, se resaltaba una forma “pacífica” del habitar de los “pobladores”. No obstante, en las entrevistas realizadas durante 2010 encontramos algunas marcas que revelan que la violencia como parte de la lucha y la resistencia es considerada disponible:

la gente de Tinogasta directamente ellos van, ponen el cuerpo y si tienen que sacar a tiros las camionetas de las mineras, las sacan a tiros… ¡pero las sacan a tiros! Y yo digo, la puta… ¡es medio fuerte! ¿Cómo lo frenás? Y por ahí pensamos, si nosotros hacemos eso, la gente nuestra del pueblo se nos asusta y se hace a un lado… y a ellos les resulta. La otra vez juntaron cuatro mil personas cuando se les quisieron meter dos camionetas y las sacaron a tiros, ¿me entendés? Y vos los ves y ellos te cuentan con una fuerza y es tremendo. Eh… nosotros por ahora…acá en Famatina o en la provincia somos pacíficos…por ahora. Cuando llegue nuestro turno… no sé. Nosotros hasta acá, te digo, nosotros cumplimos con informar a la gente, le contamos a la gente, traemos gente de otros lugares para que cuenten qué es lo que pasa, tratamos de prevenirnos porque por ahora gracias a dios no tenemos explotación minera. Pero no sé después…no sé cómo va a presionar el gobierno, éste gobierno u otro gobierno, qué es lo que va a pasar después. Por eso es que yo te digo…por ahora somos pacíficos. (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Bueno, el sistema está más aguerrido que nunca a pesar de que está en crisis. Está en crisis y se pone más violento, ¿no?, y más impune porque los muchachos dicen ‘Es ahora o nunca’, ¿no? Y entonces empiezan a cometer errores muy grosos, como, por ejemplo, ya es indisimulable, digamos, ya, caer en esta cosa, en este despropósito de decirle a la gente ‘Levantan sus casas y se van y les damos, pero se tienen que ir porque tenemos al oro ahí, lo tenemos que sacar’. Es de una grosería que lo que hace es provocar una reacción, inmediata, porque a nadie le gusta que le levanten el culo para sacarle lo que tiene debajo, ¿viste? Entonces, eh, yo creo que esas desprolijidades van a hacer que en definitiva…ya está tan violento que la gente también se pone violenta. (CI 2010-E12 ASAMBLEA RIOJANA CAPITAL)

En los extractos anteriores, el recurso a la acción violenta por parte del pueblo es, primero, una re-acción ante la presión de sus adversarios[5]. No es un estado propio ni permanente: es el efecto de una acción anterior del adversario, acción también violenta. Pero, además, por otro lado, se consagra como recurso disponible para “la comunidad en resistencia”, lo que conlleva una impugnación o negación, de hecho, al tal consagrado monopolio de la violencia por parte del Estado u otro adversario. De ahí que, en estas primeras entrevistas de 2010, la declaración de pacifismo en la forma de habitar que define a los “pobladores” se va descubriendo no como un dogma sino, más bien, como una manera de estar-en-lucha que, ocasionalmente (“por ahora”, insiste el primer extracto de arriba), puede mutar a su contrario.

El desplazamiento más evidente se presenta en una de las entrevistas de 2016, a partir de otra negación metalingüística. La violencia como cualidad de las “comunidades en resistencia permanente” deja de matizarse o mitigarse en el plano enunciativo. Para este nosotros en resistencia permanente, la violencia representa una certeza y una necesidad lógica y cronológica respecto de los “ciudadanos” (la forma anterior del nosotros): es que no hay derechos que se puedan conseguir sin “pasar por los palos”, dice el siguiente extracto. La enunciación atemporal y genérica de la formulación de abajo (“cualquier ciudadano”) recupera, así, la violencia en la superficie visible de esta nueva forma del nosotros.

En la historia del mundo en sí, cualquier ciudadano que quiera hacer valer sus derechos antes tiene que pasar por los palos, tiene que pasar por el sufrimiento, tiene que pasar por la justicia. (CI 2016-E23.CxLV)

Finalmente, la violencia como cualidad del nosotros es asumida en la primera persona del plural, y mostrada públicamente, en un comunicado de 2015, firmado por cinco de las asambleas locales; allí se confirma su concepción como re-acción, pasible de asumir diferentes escalas o niveles de intensidad; pero, sobre todo, consagrando su fuerza de “desborde total”, su fuerza de romper o hacer estallar fronteras, bordes y límites.

Responsabilizamos al gobierno provincial del sistemático ejercicio de la de violencia institucional que nos llevan al hartazgo popular quebrando los límites de la tolerancia y alimentando una escalada de reacciones que puede terminar en el desborde total de la situación con saldos aún más dolorosos. No propiciamos ni acordamos el recurso de la violencia, pero tampoco nos plegamos a hipócritas condenas genéricas de la misma, que omiten sus raíces y licuan las responsabilidades de sus provocadores. Por el contrario, condenamos el uso de la violencia institucional y señalamos a las máximas autoridades del gobierno como sus principales responsables. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

1.1.2. Nosotros, la resistencia

La segunda modulación que muestra un destinatario positivo del discurso toma la forma de una entidad y es, por caso, un efecto progresivo de la forma en la que se sostiene la “comunidad en resistencia permanente”. Aquel estado de inquebrantable movilización y resistencia de “todos los riojanos” o de todas “las comunidades” alcanza un nivel que, discursivamente, se la transforma como único estado posible de la existencia de esa comunidad, a través de una nominalización: “la resistencia”. Recordemos que la transformación nominal es una estrategia discursiva que apunta a resaltar la enunciación de un estado. La conversión de la acción de “resistir” en el sustantivo “resistencia” interesa aquí porque, como explican Cademártori et.al. ( 2006), dado que los sustantivos se refieren a entidades, la nominalización puede considerarse como un mecanismo de cristalización y condensación de un proceso o una cualidad: aquello que define mejor al nosotros es la insistencia en resistir, o la insistente resistencia.

“La resistencia” no es cualquiera: es aquella que se sostiene en y por un “posicionamiento”, tal como dice el fragmento de abajo. Un “posicionamiento” no es contingente ni ambivalente, sino también permanente, inmodificable y sobre todo, infranqueable durante 10 años. Se trata de otra transformación nominal que acentúa, esta vez, el carácter “internalizado” de una “posición”, que magnifica el sentido que tenía la “decisión” del nosotros en el capítulo 4:

Bueno, evidentemente, sí, es cierto, la resistencia se sostiene y se sostiene no solamente desde las luchas asamblearias de…de la provincia de La Rioja sino que, además, se manifiesta en la gente común que no participa de nada, digamos. Se manifiesta en diferentes partes, cuando la gente siente la amenaza y nosotros activamos como asamblea, para poder, no sé…pasa alguna cosa concreta, la gente toma parte y dice ‘salimos’, sí. Véase, en la comunidad de Famatina se ve muy fuerte pero en otras comunidades también como hemos visto en los Llanos que la gente también participa de alguna manera, digamos. El tema pasa por la visceralidad, ¿no? Por la amenaza. Pero hay a lo largo del trabajo de las asambleas, y esto realmente tiene que ver con el trabajo de las asambleas, estrictamente, hay hoy un posicionamiento del tema de la minería que no existía, eso está claro. Y un conocimiento y una información que se va haciendo también, por un lado, parte nuestra y de todos, y no es tan solo en La Rioja sino de todo lo que sucede en el país y Latinoamérica. Y por supuesto, claramente, como correlato de este, del avance, digamos, pero, pero bueno, es cierto hay una resistencia que, que permanece que es como continua, que como que baja la guardia y sube la guardia, y va y viene pero está, y después está la lucha. La lucha, digamos, no es, no va en esa misma dirección, la lucha la hemos asumido grupos en cada territorio, y dentro de esos grupos también hay variables. No todas las asambleas, ni todas los, los puntos, los territorios en conflicto tienen el mismo, la misma impronta, digamos, de respecto de la lucha. Algunos son manifiestamente más guerreros, y otros son más continuos y otros son más reflexivos, y otros son más etcétera, hay diferencias. De todas formas, este, esa diferencia entre lucha y resistencia hoy la podemos hacer gracias a que se ha…digamos, ya está internalizado un concepto respecto de ‘no queremos esto’, o sea, hay una decisión de alguna manera. (CI 2016-E26.ARC)

En el extracto anterior también podemos ver una enunciación delocutiva cuando se inscribe en el discurso a “las comunidades en resistencia”, separándose el enunciador de aquello de lo cual habla. Esta transformación se usa para mostrar un enunciador externo que se configura como garante de la fortaleza de “la resistencia”. La forma delocutiva no se usa para marcar una distinción entre el enunciador y la “comunidad en resistencia”, sino para avalar y confirmar, con la “objetividad” de un observador externo, que la resistencia “se puede ver” y que es “muy fuerte”.

Por último, nuevamente encontramos que la “comunidad en lucha permanente” o “la resistencia”, son mostradas como efecto en el proceso de identificación de las estrategias de acción política propia de las asambleas (“esto realmente tiene que ver con el trabajo de las asambleas, estrictamente” dice el extracto de arriba). Ello es entendible, otra vez, en el marco de las relaciones de poder y fuerza con las que se enfrentan. El cambio o el desplazamiento en el nosotros de la situación de clase puede, en su enunciación discursiva, ser ampliada no sólo en términos geográficos o de escala, sino también en términos de cualidades: ahora el nosotros es una comunidad que no solo decide y sabe que tiene y ejerce derechos, sino que también permanentemente resiste y lucha por eso que quiere, por su “posicionamiento”.

1.2. El daño: Ataque y apropiación de la lucha y ataque

El daño-desposesión al que se refiere esta modulación de la situación de clase es coherentes con la forma de elaborar el nosotros: lo que es objeto de expropiación y ataque, lo que se daña o afecta, es ahora la propia experiencia de lucha y resistencia, acumulada a lo largo de los años. En el plano enunciativo, recurrimos a identificar aquellas marcas de modalidad valorativa que nos permiten reconocer qué se vuelve objeto de impugnación. Luego, incluimos el análisis de las formas de evidencialidad en la enunciación, esto es, la manera en que el enunciador se relaciona con los indicios o puntos de vista que autentifican, justifican o desencadenan la constatación de tal daño.

1.2.1. El daño-desposesión como ataque a la lucha

Estamos en la tierra de nadie, pero es mía

Los inocentes son los culpables,

dice su señoría, el Rey de espadas.

Charly García, “Canción de Alicia en el país”.

El ataque a la lucha es un daño-desposesión centrado en la antiquísima estrategia de criminalización y judicialización de la protesta: quien luche es culpable, un “delincuente”, dirán tanto jueces designados como los poderes que juzgan de hecho. 

Una vez más, denunciamos públicamente al gobierno de La Rioja por profundizar su estrategia antidemocrática de criminalizar la protesta social, presentando ante la sociedad a la lucha por nuestros derechos, como delitos. Y a los luchadores, como delincuentes. […] La criminalización de las luchas es una de las formas que asume la represión para inmovilizar y desarticular a las organizaciones populares y amedrentar a todos aquellos que se hacen cargo del legítimo derecho de organizarse y exigir la resolución de sus necesidades, cuestionando la miseria y la opresión, en un claro acto de disciplinamiento, imponiendo el poder antidemocrático de la fuerza y la dominación social. Hoy se pretende sancionar a las organizaciones populares a través del espionaje y la persecución penal de sus integrantes y el encarcelamiento utilizado como castigo ejemplificador para frenar el conflicto acallando y domesticando las disidencias. Corriendo el eje de la injusticia denunciada hasta plantear que lo que está sucediendo es un ‘delito’, una ‘amenaza para el orden legal’, una ‘violación a la ley’, deslegitimando la lucha. Para conseguir sus fines se están utilizando estrategias tales como: crear causas con mentiras, falsas denuncias a partir de autoatentados, como lo hizo la minera MIDAIS, en complicidad con un aparato policial y judicial que rápidamente actúa incriminando a vecinos sin contar con las pruebas que acrediten la denuncia. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

La criminalización y judicialización de luchas ambientales es un mecanismo que ya se ha advertido en estudios anteriores en la provincia (Cerutti, 2017; Ciuffolini, 2012; de la Vega, 2015; Villegas, 2014); y, en general, en toda América Latina (Alimonda, Toro Pérez, y Martín, 2017; Svampa, y Viale, 2014; Svampa, Acselrad, Aráoz, Acosta, y Giarraca, 2012; Villegas et al., 2014)[6]. La versatilidad y variedad en las formas de criminalización y judicialización son una constante: desde la aplicación de la fuerza excesiva –y a veces mortal– en situaciones de manifestación o protesta que rebalsan la proporción de fuerzas; los golpes, la tortura y, en casos extremos, la violencia sexual en custodia policial o militar. A ello se le suma la negación básica del debido proceso a los y las presas, las encarcelaciones prolongadas, la incomunicación y la falta de acceso a la asistencia legal gratuita; y en general, las garantías del orden jurídico. No podemos no completar esta enumeración con el acoso o amedrentamiento a partir de detenciones arbitrarias o sin pruebas, amenazas de agentes policiales o fuerzas parapoliciales; o la intimidación y difamación por los medios de comunicación. Todas estas formas de la criminalización alcanzan no sólo a los miembros de las asambleas o vecinos y vecinas de cada poblado, sino que también son procesadas autoridades locales, religiosas, asesores legales y técnicos –y en La Rioja esto tampoco fue la excepción.

La definición de los delitos, las y los delincuentes, su localización; la aparente contraposición de derechos –el artículo 194 del Código Penal sobre los cortes de accesos y rutas es el artículo, “estrella” de la criminalización de la protesta social (Svampa y Viale, 2014)[7]–, la jerarquización de los mismos en función de un tipo de ciudadanía, etc.; son elementos que develan un régimen de juridicidad asimétrica, como reconoce Machado Aráoz (2012). Pero además de ello, la concepción de la lucha popular como delito opera oponiendo la movilización popular y la organización a una supuesta normalidad e institucionalidad democrática. De ahí que, en el fragmento anterior, la principal valoración negativa que se hace de este daño tiene que ver con su condición “antidemocrática”.

Las estadísticas de la criminalización en Argentina son elocuentes en el periodo considerado en este estudio. Según Villegas (2014), el incremento de la judicialización se da a partir del año 2003, con el pico mayor en los años 2009 y 2010 (ambos años concentran el 47,1% del total de los casos entre 2001 y 2012, con un total de 2.198 personas criminalizadas)[8]. Por si fuera poco, si el primer pico de 40 muertes registradas a manos de las fuerzas estatales fue, por razones ya conocidas, en el año 2001; el segundo pico es en el año 2010, con 10 muertes, y el tercer pico, en el año 2011, con 5 muertes. Según el autor, en todo el periodo, los criminalizados que pertenecen a organizaciones ambientalistas o territoriales representan solo un 10% de los casos totales registrados –valores más significativos alcanzan las organizaciones sindicales y de pueblos originarios, cuyos miembros judicializados representan más del 31% cada una. Por último, registra Villegas (2014) que la acción de las fuerzas policiales en contra de manifestaciones y protestas de organizaciones involucradas en cuestiones ambientales tuvo su récord en 2012 en la vecina provincia de Catamarca, con 7 represiones en 7 meses, específicamente en las localidades de Tinogasta, Andalgalá, Belén y Santa María.

Particularmente para la provincia de La Rioja, a partir de una sistematización de comunicados y entrevistas propias, Cerutti (2017) registra que entre 2006 a 2015, los miembros de las asambleas riojanas describieron un total de 76 eventos o situaciones de violencia en su contra. Estos eventos refieren, en general, a acciones de represión en manifestaciones y desalojos de bloqueos; trabajos de inteligencia; allanamientos con orden o sin orden judicial a domicilios particulares; destrucción o sustracción de bienes en bloqueos; presencia de grupos de choques, patotas y fuerzas para-policiales; atentados contra la vida de los sujetos; detenciones, averiguación de antecedentes o judicialización; incomunicación o encarcelamiento; amenazas e intimidaciones; y, por último, licencias, cesanteos y despidos de puestos de trabajo. A su vez, según el estudio de Cerutti (2017), el año 2015 es el pico de denuncias de detenidos, mientras que el 2012 es el año pico de denuncias de detenidos y judicializados.

Con este panorama, para el caso de las asambleas riojanas, la criminalización y judicialización, son la nueva forma de nombrar un daño-desposesión que es efectivo, presente, real. Otra vez, no es un riesgo ni una posibilidad: es un daño ya consumado. Ello no obtura que las asambleas reconozcan que la criminalización y judicialización operen con un sentido aleccionador en tanto “muestra” de la manera en que responde el Estado frente a los sectores populares organizados. Es que la criminalización y la judicialización nunca tienen efectos individuales, puesto que el “castigo” es, en realidad, siempre una muestra de fuerza hacia todo un colectivo del cual forma parte la persona sobre la que recae, en toda su extensión, el “peso de la ley” –la (in)separable fuerza-de-ley, dirá Agamben (2003)[9]. De ahí el poder social del castigo de la ley, que, como sugiere Cerutti (2017), tiene una propiedad indeleble en la memoria de las luchas.

La fuerza significativa del año 2015 como el año de mayor cantidad de detenidos que tuvieron las asambleas, tiene como referencia central, como ya lo advertimos, el conflicto en la localidad de Angulo a raíz de la instalación de la empresa MIDAIS. No obstante, discursivamente es posible hallar una conexión con una serie de otros eventos previos, lo que permite enunciar que la violencia sobre las luchas es un daño más sistemático, constante, repetitivo –“una vez más”, comienza el primer fragmento de citado en esta subsección. Se trata de una estrategia discursiva que se repite, al igual que en el capítulo anterior, para dar densidad histórica al daño.

En esta operación discursiva, importante es la inclusión de los eventos de finales de 2011 y principios de 2012. En gran parte de los testimonios de entrevistas, es insistente la referencia a la aparición de “listas negras” en Famatina, en manos de directivos de la empresa canadiense Osisko Mining. Este manuscrito de cuatro carillas fue difundido y publicado en redes sociales por las asambleas y contenían una descripción de datos personales y sensibles de diversos referentes de las asambleas de Famatina y Chilecito[10]. En palabras de los entrevistados y entrevistadas, y en virtud de la elaboración de la violencia como “re-acción”, estas listas constituyeron una “provocación” que para las asambleas explica y da origen al levantamiento en la ciudad de Famatina en diciembre de 2011 y, posteriormente, el inicio del corte en Alto Carrizal, ya durante los primeros días de enero de 2012[11].

Se empiezan a enterar que había gente de empresas mineras con funcionarios de Beder, ahí, juntos en un bar. Y bueno, fueron los principales asambleístas a decir: ‘¿Qué están haciendo acá?’, y qué sé yo. Fueron medio como a increparlos para echarlos y se tuvieron que ir. Tal es así que había 10, 15 personas que increparon a 2 o 3 que estaban tomando un café, una cerveza, qué sé yo, los increparon y se fueron. Como se fueron a las corridas porque la gente se puso medio…se le pelaron los cables a unos cuantos, dejaron una carpeta arriba del escritorio. Esa carpeta contenía los nombres de casi todos los asambleístas y gente del pueblo, inclusive gente de 80 años. Una lista negra de gente que ellos estaban hablando, los de la minera, pidiéndoles o exigiéndoles a los punteros políticos, a la gente de Famatina que a esa gente la borren, que la rajen del laburo, qué sé yo, anda a saber qué le iban a hacer o si lo iban a meter preso. Y publican en todos los negocios de toda Famatina, publican esa lista negra, pero había gente, no sé, XXX, qué sé yo, como decir XXX, XXX, gente de 80 años, unas viejas de 90 años, me entendés, cualquiera estaba metido adentro de la lista. Que efectivamente, gente del pueblo que había salido a defender el agua años atrás, pero estaba todos, y cuando la gente dice ‘Estoy en la lista’, y claro, como era tanta la gente que supuestamente no estaba tan involucrada, entonces, se enojaron en serio, se enojó la gente de Famatina e hicieron una reunión para después de navidad. […] y la gente se juntó en la plaza, agolpada porque esta gente había vuelto otra vez al pueblo y habían visto que habían vuelto al pueblo. Y le avisaron a la gente, con todo el condimento que ya sabían, el tema de las listas negras y todo. Entonces, no les costó nada juntar a la gente en la Plaza. (CI 2016-E17.A SANAGASTA-FCR)

Esto delata que el aparato represivo desde la dictadura permanece intacto aunque la metodología esté ‘maquillada’ con pinceladas de democracia. Las asambleas y el resto de organizaciones en lucha sabemos que la persecución, la represión, la criminalización y judicialización y los infiltrados de Inteligencia del Estado son moneda corriente en nuestro camino. (CI 2013-C60.ARC)

Asimismo, son estas “listas negras” las que operan en el discurso como puente para tejer una fuerte identificación del daño-desposesión con aquel que, para las asambleas, representa el último periodo dictatorial en el país. Este componente de la del daño-desposesión se enfoca más en la faz represiva del último gobierno militar, antes que en su faz económica –como sucedía en la forma de daño-desposesión vista en el capítulo anterior[12]. De hecho, se reinscribe en este código, no ya las palabras pronunciadas por el Obispo Angelelli para justificar el interés de la lucha (como mostramos en el capítulo 3), sino el hecho aterrador de su asesinato a manos de fuerzas paramilitares en 1976, presentada en su momento por las autoridades cívico-militares como un accidente automovilístico[13]. Es este hecho mismo el que subyace y da fuerza al discurso de las asambleas cuando se denuncia, por caso, la judicialización del párroco de Famatina, Omar Quinteros, en el año 2012[14].

Vale recordar que, como advierte Cerutti (2017), las autoridades del Partido Justicialista habían publicado una solicitada en un diario local donde pedían el traslado del cura Omar Quinteros a otro pueblo. Cerutti recupera algunas de las palabras de esa solicitada dirigida al Obispo de ese momento:

“Sr. Obispo, como católicos, protestamos contra este individuo, que lejos de sembrar amor entre los feligreses, procura el enfrentamiento entre ellos y tiene la costumbre de hacer sonar las campanas -como emulando una mala versión de la película el Zorro (sic) para desatar la violencia de vecinos contra vecinos o de algunos de ellos contra funcionarios- sólo falta que surja entre gallos y medianoche, algún otro personaje que imite al Sargento García […] El intendente -foráneo- el cura -foráneo- ha destruido la paz y la calma que reinaba en Famatina […] En nuestra tierra no debe haber lugar para los violentos, los violentos son anarquistas, acaso quieran fundar otro oscuro capítulo de nuestra historia cuando las FAR, FAL, FAP etc. no respondían a nadie más que al mandato de los violentos superiores.” (Cerutti, 2017, p.170)

La insistencia en la criminalización y judicialización como norma de la “historia”, a nivel tal que puede declararse (in)memorial –como dice el fragmento de abajo– permite reconoce al menos dos cualidades de este daño-desposesión. Primero, lo que en los primeros comunicados aparecía simplemente como “presión”[15] policial o estatal, ahora se nombra insistentemente como “represión“. Segundo, la represión es parte de un continuum en el que, en su extremo, es una expresión explícita, superlativa y grosera de otras formas solapadas de violencia como “el soborno, la extorsión, la dádiva, la cooptación, el clientelismo, la persecución política y laboral”, dirá el fragmento de abajo. En otras palabras, prolongándose desde formas de crueldad más íntimas, microscópicas y lentas, la represión hacia las “comunidades en resistencia” expresa un daño que es pura violencia, violencia desnuda:

El cese inmediato la judicialización y criminalización de los asambleístas y de la militarización y represión a los pueblos, en todas sus formas y escalas, desde el uso arbitrario de la violencia de estado contra las comunidades hasta las formas de violencia solapada consistentes en el soborno, la extorsión, la dádiva, la cooptación, el clientelismo y la persecución política y laboral. (CI 2012-C28.ACR)

Las legítimas reacciones de resistencia de las poblaciones locales en defensa de la tierra y las fuentes de agua sólo han dado lugar a atropellos sistemáticos de una virulencia creciente. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

Desde tiempos inmemoriales, ningún político, quién muere cuando se fue de la Rúa, se murieron, no murieron los funcionarios de, de la Rúa, ¿murieron cuántos, 45 tipos?, 45 personas de la gente común, o sea, los muertos siempre son del lado nuestro, del lado de los que no tenemos nada, nunca son del otro lado, o sea, eso nos da la pauta de que, cuando hay que defender el territorio, el salario, derecho conquistados, porque los derechos que han sido conquistados la gente se olvida, cuando alguien corta una calle parece que le hechan, que uno puede pasar con el auto, con la moto pero, gracias a esos cortes y a esas muertes y derramamientos de sangre se han logrado derechos. El poder político ¿cuándo?, ¿qué ha hecho? al contrario te pone pistoleros por todos lados cuando tiene ganas de callarte, eso es histórico, el poder político, la policía, la gendarmería, el poder judicial. (CI 2016-E23.CxLV)

A partir de un registro evidencial, indirecto y citativo (la enunciación se apoya en otro discurso) este daño puede ser contabilizado y precisado en términos cuantitativos; los números y las estadísticas son otra vez un para desplegar persuasivamente la objetividad, y con ello, reforzar la credibilidad de la enunciación (Van Dijk, 2005). Asimismo, la sistematización de eventos en una cronología que se presenta en un comunicado de 2012, a modo de “memoria y homenaje” también es otra forma argumentativa de evidenciar la constante producción del daño-desposesión. Con uno y otro registro de la evidencia, se crea un ethos más bien racional y objetivo que puede contabilizar y enumerar los hechos de esta violencia sistemática, constante; a-temporal. Los dos fragmentos de abajo son ejemplo de estas formas de enunciativas:

La CORREPI consigna 78 casos de detenidos y desaparecidos en operativos efectuados por la policía u otra fuerza de seguridad entre 2003 y 2012. Son 4000 los militantes procesados por su participación en la lucha contra el modelo. (CI 2013-C56.ARC)

APUNTES SOBRE CRIMINALIZACIÓN DE LA LUCHA ASAMBLEARIA EN LA RIOJA. Es larga la lista de episodios de violencia de todo tipo generados desde el poder del funcionariato, que han sido enfrentados con enorme dignidad y en forma pacífica por nuestras Asambleas durante estos años de resistencia y construcción de poder popular. A continuación, compartimos la enumeración de algunos de estos hechos de violencia como aporte a la memoria de nuestra lucha y en homenaje al temporal de pueblo que, padeciéndolos, siguió adelante y puso de pie definitivamente a nuestra provincia. (CI 2012-C46.ACR)

Lo anterior no clausura el uso del registro evidencial directo, en el que el propio enunciador se ubica, en primera persona, como garante o testigo del daño (“yo lo vi”, “yo estuve ahí”, “a mí me pasó”); o incluso, cuando detectamos enunciados en donde el locutor evoca, pone y se pone en escena “simulando” voces propias y ajenas. Esto ocurre cuando se acentúa que la muerte y el miedo son consecuencia de este daño. La muerte, aun como amenaza, es un hecho real y percibido por las asambleas; constituye, una emanación de formas de muertes difusas, como dice Antonelli (2011) o formas de muerte-en-la-vida, como dice Mbembe (2011). Aun cuando en el proceso de resistencia de 10 años que abarca este estudio no se registran víctimas fatales asociadas directamente a la lucha asamblearia en la provincia, la muerte se hace presente de manera efímera, breve y fugaz cada vez que, por instantes, los entrevistados y entrevistadas sufren el “quedar sin aire”, el “encierro”, el “ser borrados”, el “desplome”, la “desaparición”, la “impiedad”, el “llanto y la angustia”:

Porque fue el 19, fue el día que, que…fue terrible, cuando nos habían separado, la, la detuvieron a la mamá de XXX, XXX se fue, provocó que la lleven para estar con la mamá de la XXX, y en un momento nos dispersamos todos, ¡y yo pude pasar los 80 policías para ir a buscar ayuda, que nos estaban pegando! Éramos pocos y eran como… ¡80 canas! O sea 3 hileras. Cuando yo llego a la avenida grande, corriendo, ya estaba toda la masa de gente y empecé a gritar que nos estaban pegando y que había…Bueno, ahí la Policía ya venía la Infantería y todo lo demás y ellos me agarran, pero la gente me saca de en medio de la Policía. Cuando ellos vieron todo eso, que la gente me sacó, tenía 8 canas arriba. Una de, uno de ellos me pega en el estómago y me caigo, obviamente, porque te quedás sin aire, es horrible cuando te pegan en el estómago. Y otra mujer me tenía con la rodilla en la espalda. Entonces la gente cuando vieron todo eso, eh, era el cumpleaños de Chilecito, había muchísima gente, se metió y me sacó de los policías, ¡sino me llevaban! Me sacó, hizo una ronda, y era una masa de gente, y yo estaba en el piso y no…Ellos no me podían llevar. […] Estaban todos sacados. Y él siguió, siguió, y en un momento dice: ‘¿Vos querés que los golpee a los niños?’. Porque eran muchas mujeres, muchos niños, mucha gente grande, y yo no le contestaba porque […] permanentemente, y en un momento me dice: ‘Mirá atrás’. Cuando yo miro atrás venía toda la Infantería con los escudos, con los palos, con todo; entonces yo vi eso, vi los niños, vi la gente y entonces dije: ‘¿Yo qué hice?’ Y ahí bajé los brazos y me, me desplomé. Lloré, me desplomé mal. (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

Con la violencia con la que los mismos policías maltratan a la gente y XXX que estaba ahí les decía ‘pero escúchame’, me acuerdo como si fuera hoy porque decía ‘Escúchame qué me van a decir del Plan B, qué Plan B va a haber, ¿qué tienen un Plan B para cuando nos contaminen el agua?’ […] Él decía eso mientras trataban de, mientras trataban de, dice ‘Pero no tienen piedad, yo estoy con mis niños en brazo’, decía, ‘Me están pegando, me están pegando’, decía él en el audio, mientras estaba hablando por la radio en vivo lo estaban reventando a palos y a ellos los estaban agarrando. Lo agarraban con la soga que tenían acollarados, los ahorcaban para sacarlos del carro y los llevaron arrastrando y nos los podían sacar porque ellos estaban atados con las sogas al carro, y como nos los podían desatar los ahorcaban con soga y todo para sacarlos del carro, ¡una imagen! (CI 2016-E17.A SANAGASTA-FCR)

Por último, la contracara de estas formas difusa de la muerte es el miedo. Ya sea en su negación[16], o en su afirmación en la superficie de los discursos, el miedo reclama lugar como parte del daño-desposesión. Es que, como dice el fragmento de abajo, es un “factor crítico” para sostener o abandonar el consagrado estado de permanente lucha y resistencia de “las comunidades”. El terror y el miedo lejos están de haber sido expulsados del campo político con el proclamado “regreso a la democracia”; en la experiencia de clase de las asambleas riojanas, el miedo es parte de los relatos de dominación, pero también de emancipación:

Tenemos en claro que el miedo nos tiene que llevar a paralizar […] Nosotros siempre dijimos que el día que pase algo a alguno de nosotros los únicos responsables son ellos, porque si hay alguien que le conviene que uno desaparezca… (2010-E06. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO)

O sea, los puntos claves eran los momentos en los que decidíamos largar con el corte, porque eso significaba, como dice XXXX, probar y ver si íbamos a poder sostener y esperar la reacción del otro lado, porque sabíamos la judicialización, la represión, esos siempre fueron puntos fuertes. Y, otros momentos, también, fuertes en la lucha fueron los momentos éstos de represión, los momentos en los que la Policía llegaban, en los que reprimían, en las amenazas, eso también, porque eran puntos críticos en los que, vos sabías, o se te sumaba gente, o perdías, o perdías y muchos decían ‘hasta acá llegué, yo esto, no me lo banco más’, porque vos tenés que ver que tenés toda una familia atrás, todo un, que hay que aguantar esto. (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR)

Y XXX me dice ‘Yo no voy yo tengo miedo’. ‘Vos cumplís tu función en donde la tengas que cumplir’, avanzó un montón de cosas pero ella tiene la valentía de decir ‘Yo tengo miedo’. XXX nunca estuvo en las represiones, tenía miedo. (CI 2016-E20.ASAMBLEA CHILECITO-FCR)

Hasta aquí, el daño-desposesión denunciado e impugnado es resultado de una política de la muerte. En una lectura arriesgada[17], Mbembe se atreve a describir, en sus palabras, un espacio social que instituye una “economía de la muerte” para explicar los ejes de dominación y de resistencia. Para este autor, comprender que el orden social –y sus impulsos de transformación– se experimente como “mundo de muerte” supone poder identificar que allí se despliegan “formas únicas y nuevas de existencia social en las que numerosas poblaciones se ven sometidas a condiciones de existencia que les confieren el estatus de muertos-vivientes” (2011, p.75).

1.2.2. El daño-desposesión como apropiación de la lucha

Esta forma de daño-desposesión elabora también una denuncia sobre la apropiación/expropiación de la propia resistencia, de sus sentidos y, principalmente, de sus victorias. Lo primero que notamos es que la manera de nombrar este daño va a cambiar progresivamente. En un comunicado de 2012 aparece por primera vez la referencia más cercana al enunciar los “intentos de aprovecharse” de la lucha. Aquí se presenta el daño sólo como una intención de los adversarios, ironizada como un “sueño”, una utopía. A su vez, quienes sostienen estos “anhelos” son identificados de una forma enmascarada, como “personajes”:

Alrededor del masivo apoyo popular a las Asambleas, hay dirigentes de buena fe pero también hay personajes que pululan anhelantes soñando con aprovecharse para luego desarticular esta resistencia social histórica. (CI 2012-C45.ACR)

En el 2014 podemos ya observar un cambio: un comunicado de la Asamblea Riojana Capital presenta este tipo de daño como un hecho que sucede efectivamente –no es ya un intento, una intención del adversario, una utopía o un “sueño”. La explícita “denuncia” o “repudio” es el correlato de un daño-desposesión que se percibe ya consumado. A su vez, el uso de nominalizaciones para nombrarlo resalta tanto el estado de constante y continua producción de la acción de perjuicio como de sus efectos. En el fragmento de abajo se observa cómo se ubican en un mismo plano el “aprovechamiento”, la “manipulación” de la resistencia, y por último, la “apropiación”. En otros fragmentos, la “entrega de la lucha”[18] –no ya del territorio y sus bienes naturales– es otra nominalización común:

La Asamblea Riojana Capital denuncia la manipulación y aprovechamiento constantes por parte la Diputada Lucía Ávila y del Ejecutivo Municipal respecto a la lucha que venimos llevando vecinos de la zona, Asambleas de la provincia y del país, estudiantes y vecinos de la ciudad capital de La Rioja contra la explotación de uranio y el proyecto Alipan en Las Cañas. En su comunicado del 20 de diciembre Lucía Ávila invita a la clausura por parte del Municipio, dejando entrever una especie de liderazgo frente a esta lucha, invitando a ‘una fiesta que no le pertenece’. […] Repudiamos rotundamente ‘las prácticas de apropiación de la lucha popular’ por parte de ésta diputada y de los demás sectores político-partidarios. Advertimos que en el mismo plano de manipulación se encuentran: Beder Herrera que usó la lucha de Famatina para ser Gobernador, aliándose con el FpV -Responsable de la política minera hoy en el país-; Bordagaray que usó la lucha de su pueblo para posicionarse a nivel nacional y terminar alineándose con Massa, pro-minero absoluto; el ARI-Coalición Cívica, que se coló en las luchas socio-ambientales, para terminar con su referente Lilita Carrio aliada al Macrismo de derecha y pro-minero; Quintela especulando con la herramienta de la Ordenanza ‘de nuestra autoría’ para la interna con el Ejecutivo Provincial y aliado a Randazzo-FpV; Martínez que con discurso antiminero y con años de legislador, no logró (ni él ni su sector) una sola ley en contra de estos proyectos; grupos de izquierda -como el FROP y otros-, más interesados en el diálogo con sectores partidario-electoralistas que en el acompañamiento de la lucha en las calles y Lucía Ávila que usó deshonestamente la lucha para llegar a la diputación, adjudicándose la representatividad de ‘las asambleas’. Las Asambleas Ciudadanas Riojanas-UAC negamos rotundamente su representatividad. (2014-C98.ARC)

La “apropiación de la resistencia” es, finalmente, la reelaboración del daño-desposesión que recurre a usar la misma palabra que, en las modulaciones anteriores (vista en el capítulo 3 y 4), se usaba para nombrar e impugnar la expropiación del territorio, de la tierra, el agua y los bienes naturales. Es la propia “resistencia”, ya consagrada con entidad propia (en el fragmento anterior no se enuncia que “se aprovechan de nosotros” o “nos manipulan”, sino que es la “apropiación de la lucha popular”), lo que se convierte en un objeto de expropiación, de apropiación y “uso”, un botín de guerra para los adversarios.

Entender el sentido de esta “apropiación/expropiación de la lucha” a la que refieren los comunicados y entrevistas requiere contemplar el escenario y los tiempos de la dinámica electoral nacional y provincial, y especialmente, el reacomodamiento o los tránsitos de las alianzas entre fuerzas partidarias en la provincia, especialmente en 2013 y en 2015, dos años de intensa actividad electoral. En 2013, a nivel provincial, la disputa se abrió para los cargos de 18 diputados provinciales; intendentes y viceintendentes; y 148 concejales. Central en esta instancia fue la elección a diputada provincial de Lucía Ávila –hasta ese momento integrante de la Asamblea Riojana Capital–, como candidata de la Coalición Cívica Afirmación para una República Igualitaria (CC-ARI). También en 2013, a nivel nacional, La Rioja renovó dos cargos legislativos en la Cámara de Diputados: con ajustada distancia, una banca fue adjudicada para Teresita Madera, del Frente para la Victoria (FPV); y la otra, para Julio Martínez, de la nueva alianza llamada Fuerza Cívica Riojana (FCR). Esta última alianza partidaria fue creada a nivel provincial en ese mismo año y conformada, principalmente, por los distritos provinciales de la Unión Cívica Radical (UCR), del Partido Socialista (PS) y de la Coalición Cívica Afirmación para una República Igualitaria (CC-ARI); además, se sumaron partidos provinciales menores: Convergencia Riojana y Peronista La Rioja Federal[19]. En su nacimiento, el FCR se declaró como un espacio opositor al gobierno nacional de Cristina Fernández y al provincial, de Luis Beder Herrera; ambos del FPV.

El año 2015 trajo más cambios y movimientos en las alianzas partidarias: en las elecciones al Ejecutivo provincial, celebradas en el mes de julio, la fórmula que presentó el FCR se constituyó con Julio Martínez e Ismael Bordagaray, intendente de la localidad de Famatina.​ Esta fórmula contó con el acuerdo y apoyo del Frente Renovador (que ya había anunciado como candidato presidencial a Sergio Massa), y el ya constituido Frente Cambiemos.​ No obstante, la fórmula del FCR quedó en segundo lugar con 39,32 % de los votos; y fue ganadora la coalición oficialista por el Frente para la Victoria (FPV), representada por Sergio Casas y Néstor Bosetti. En las elecciones legislativas nacionales del mismo año, La Rioja solamente renovaba tres representantes para la Cámara de Diputados, y una banca para el nuevo Parlamento del Mercosur (Parlasur)[20]. Las bancas a diputados nacionales, por el 51,29% de los votos, se las llevó, en primer lugar, el nuevo Frente Cambiemos-FCR, con dos diputados, Héctor Olivares y Karina Molina. Por primera vez en la provincia, desde el regreso a la democracia en 1983, el radicalismo aliado al PRO, y a los demás partidos menores, obtenía una mayoría de votos para un cargo electivo. En segundo lugar, el Frente para la Victoria (FPV) logró ubicar un diputado, el ex gobernador Luis Beder Herrera. En esa misma oportunidad, y en una discutida constitución de lista, el Frente Cambiemos-FCR presentó como candidata para el Parlasur a la asambleísta de Chilecito, Marcela Crabbe quien finalmente gana la banca con alrededor de un 52% del total de votos en la provincia, superando al candidato del FPV, Javier Tineo, que obtuvo cerca del 40%. Antes de los resultados de estas últimas elecciones nacionales, la confirmación de la alianza entre la FCR y Cambiemos, afectó la unidad del bloque provincial y de las respuestas orgánicas de sus diputados provinciales. Los miembros que se consideraban parte de la asamblea de la Capital y que habían integrado la alianza de FCR a través del CC-ARI, deciden abandonarla y formar un nuevo bloque en la legislatura provincial. Esta salida toma forma en la constitución de un nuevo partido provincial: Nuestra Tierra, que obtiene personería como tal en mayo de 2015[21].

Por último, un último dato resulta relevante: el triunfo de Cambiemos en la provincia, tanto para las bancas legislativas como para el Ejecutivo nacional, abrió la puerta para que algunos de los referentes locales más presente de esa coalición pasaran a integrar importantes lugares en las dependencias nacionales. Entre ellos, el diputado Julio Martínez asumió como Ministerio de Defensa de la Nación; y el ex intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, fue designado en la dirección regional del Programa de Atención Médica Integral (PAMI), con sede en la provincia.

Estos vaivenes de las alianzas políticas electorales, la integración de referentes asamblearios en estas alianzas, o su entrada en los cuerpos legislativos; configuran el escenario en el que el daño-desposesión como “apropiación/expropiación de la lucha” atraviesa la constitución de las asambleas y sus posicionamientos, abriendo un “vertiginoso” desguace a partir del paso (definitivo o temporal) de miembros de las asambleas hacia estas alianzas de fuerzas partidarias[22]. Intensas referencias disruptivas se encuentran apuntando a la Asamblea Riojana Capital, la Asamblea de Sanagasta, la Asamblea de Chilecito, y la de Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Famatina; de ellas formaban parte referentes que, asumiendo su visibilidad pública, decidieron integrar las alianzas partidarias con mayores o menores resultados en términos de cantidad de votos obtenidos.

Esta interpretación del daño también se replica en la ruptura y salida del “sector asambleísta” que integraba la alianza del FCR, tras la alineación de esta última con Cambiemos, a nivel nacional. El siguiente fragmento de entrevista corresponde a un miembro del nuevo partido Nuestra Tierra, que explica en los mismos términos el perjuicio ocasionado por las otras fuerzas partidarias de la alianza FCR-Cambiemos:

Y después nosotros salimos a criticar que el PRO entra por la ventana y te pasa por arriba, me entendés, te pasa por arriba te ponen candidatos por arriba tuyo, cuando vos tenés más años en la lucha que ellos. Es más, ellos se apropiaron de nuestra lucha les dejemos levantar nuestra bandera y ya se creen los dueños, no es así. (CI 2016-E16. PARTIDO NUESTRA TIERRA)

La “apropiación/expropiación de la resistencia”, en definitiva, reúne un campo semántico referido al “uso”, la “entrega”, el “regalo”, la “toma” o la “propiedad” de la “bandera anti-minera”[23]. Pero toma un sentido ascendente cuando se nombra como “capitalización y acumulación política”: ya no es el territorio, el agua, la salud, el ambiente o la voluntad lo que es objeto de “entrega” o “mercantilización”. Lo que se vuelve un “capital” es la lucha, sus consignas, sus lenguajes; y, sobre todo, su evidente fuerza de movilización y disputa permanente por 10 años.

Viene una elección, el radicalismo empieza a mejorar y nosotros veíamos que ellos capitalizaban,  políticamente, y a nosotros nos perseguía la cana; a ellos nos les tocaban nada y a nosotros nos perseguía la policía. Yo tengo habeas corpus preventivos en la Justicia…por quererme agitar con todo, me iban a meter preso hasta con droga, me entendés. Entonces empezamos una…era peligroso, se tornó muy…llegó un momento que se puso muy peligroso, muy áspero […] Donde yo estuve, no sé para mí fue una, no sé, más vale que había gente del pueblo ahí, había una lucha genuina en el pueblo pero como siempre, viste, qué sé yo, el radicalismo metido en el medio tratando de capitalizar, el radicalismo quiere capitalizar todo lo que hagas o dejes de hacer lo quieren capitalizar para ellos siempre, siempre. Y bueno, ahí estuvo Julio, estuvo Ismael, yo estuve en el Río Blanco, yo estuve ahí, yo vi lo que realmente pasó. (CI 2016-E16. PARTIDO NUESTRA TIERRA)

Yo creo que, la diferencia está en esta intransigencia nuestra de no querer regalarle a nadie el esfuerzo y la lucha porque, vimos que al final desmoviliza. Acá en la Rioja, no sé…es más, el año pasado pasó lo de Angulos. Unos días antes de las elecciones se levanta ese corte en Angulos, empieza…sucede esto de la represión, del enfrentamiento con la policía, que trasciende los medios otra vez, trasciende los medios. Masa maneja medios nacionales, Bordagaray los manejaba a través de Masa; Martínez los manejaba a través de los medios afines a Macri y así, y todo, con ese mínimo poder mediático con el que (-) digamos, muy parecido con el que se contó en el Alto Carrizal acá nunca hubo una marcha como la de enero, porque era muy evidente el manoseo político que había habido aquella vez, por eso te digo que termina desmovilizando porque, quién limpiamente fue no quiere volver a ser utilizado. (2016-E27.ARC)

Así, la “apropiación/expropiación de la resistencia” es un daño-desposesión porque desmoviliza, deslegitima, ensucia y reproduce de manera espuria la lucha. Antes que hablar de “cooptación” de la lucha o de sus protagonistas, preferimos definir la “apropiación/expropiación de la lucha” como una forma más de alienación: aquella “lucha genuina del pueblo”, deja de ligar “resistencia” y “pueblo”; para quedar capturada –y, a continuación, ser reproducida–, como cualquier otro objeto, en una identificación alienante sobre sus protagonistas, sus horizontes y su fuerza transformadora. Si la alienación se ha entendido sobre las condiciones de producción y reproducción de la vida real de una comunidad, subordinadas al metabolismo del capital de revalorización constante (Marx, 2001)[24]; las formas, sentidos acumulados y fuerza de la lucha también pasibles de alienación, de escisión o separación entre quienes las protagonizan y las victorias y triunfos que acumulan. Y como ya lo dijo Marx (1973)[25], esa separación no puede suceder sin una mediación violenta: al capitalismo, la violencia le es sistémicas, estructural, y endémicas.

1.3. Ellos, la oposición: la monstruosa máquina de guerra

Dicen que habitamos el tiempo de los monstruos. Que los límites de nuestra capacidad para pensar el mundo son ahora más evidentes que nunca, a la vez que el mundo mismo se sume en complejidades apocalípticas sin precedentes.

Francisco Jota-Pérez, “Teratoma”.

En la modulación del capítulo 4, “el modelo extractivo” y la “clase política” eran los sintagmas nominales que permitían elaborar al adversario como un sistema no simétrico de relaciones y actores. Esta caracterización continúa estando activa para dar forma al ellos, pero en esta reelaboración se acerca cada vez más a lo que Mbembe llama una máquina de guerra. Ésta, “actúa mediante capturas y depredaciones y puede alcanzar enormes beneficios” (Mbembe, 2011, p.57) porque combina una pluralidad de funciones, métodos y mecanismos; ello le da “los rasgos de una organización política y de una sociedad mercantil” (Mbembe, 2011, p.58). Además, integra a una serie diversa de agentes –por caso, en la provincia de La Rioja, la policía provincial y sus fuerzas especiales, como la Brigada de Acción Operativa (BAO)[26]; gendarmería nacional, grupos de choque y fuerzas parapoliciales privadas y vinculados al Estado; grupos de espionaje y servicios de inteligencia. Todos, a Ia vez, proclaman “su derecho a ejercer la violencia y a matar” (Mbembe, 2011, p.57).

La forma enunciativa que más se acerca a este sentido aparece en un comunicado de 2013 como “aparato represivo y de persecución”; es aquel comunicado donde las asambleas registran la primera –y única, en el conjunto de comunicados analizados en este trabajo– cronología de hechos de violencia hacia “la resistencia riojana”:

CRIMINALIZACIÓN, JUDICIALIZACIÓN Y REPRESIÓN: A lo largo de la década 2003/2013 y contra el emblema nacional por los Derechos Humanos, éste gobierno fortaleció el aparato represivo y de persecución a las luchas populares que surgen como respuesta al modelo […] Se sancionó la Ley Antiterrorista (votada en el Congreso  por todos los legisladores riojanos del oficialismo k), se implementó el espionaje  sobre luchadores sociales conocido como PROYECTO X (nunca investigado luego de la denuncia pública) y la reciente sanción de la nueva ley de medidas cautelares, en el marco de la democratización de la Justicia, que  restringe la posibilidad de acceder a la protección de derechos civiles, dejando indefensos a los pobladores afectados por este modelo. Este aparato represivo se hace visible a diario en la persecución y muerte a los pueblos originarios que defienden sus derechos pre existentes sobre sus territorios, en los agresivos desalojos de los sin tierra, en las golpizas, detenciones y judicializaciones sobre las asambleas contra el modelo, sojero, minero, petrolero, de agronegocios, etc. Los riojanos ya contamos con un vasto historial de represiones a las asambleas contra la mega minería ordenadas por el Gob. Beder Herrera en Chilecito,Famatina, Chamical, Sanagasta, Capital, Patquía Pituil y Guandacol, bajo la protección del gobierno nacional. (CI 2013-C56.ARC)

Es decir, esto que llamamos máquina de guerra no es un adversario distinto al “modelo extractivo” y a la “clase política”, sino que es el momento en el que “todo el aparato de Estado” es “puesto a disposición” de la extracción. La máquina de guerra es, a la vez, poder y potencia de apropiación y valoración capitalista. No es sólo violencia explícita: es además “dispositivos institucionales”[27], con “lenguajes”, “leyes y reglamentaciones”, “políticas de inclusión”, que en su activación concurrente producen como efecto “proteger empresas explotadoras de las personas y de la naturaleza”. Pero es gracias a su capacidad de ejercer violencia directa sobre las poblaciones que le es posible funcionar ininterrumpidamente: la característica fundamental de una máquina es esa, ser motor permanente, origen y transmisión del movimiento[28].

En los comunicados y entrevistas, se remarca que la expropiación siempre se está produciendo, con una mayor o menor cuota de violencia. Podrá tener “retrasos” provocados por “la resistencia” –admite un fragmento de la entrevista de abajo–; pero aquí o allá, hoy o mañana, no se detiene:

De esta manera el gobierno pone en marcha dispositivos institucionales que deberían estar al servicio del pueblo, como a la policía y a la justicia, para proteger a las empresas explotadoras de las personas y la naturaleza. […] El aparato del Estado en su conjunto ha sido puesto a disposición para que los grandes intereses económicos vayan allanado su camino hacia una creciente privatización y mercantilización de la Naturaleza, aún en contra de la voluntad mayoritaria de las poblaciones afectadas. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

Pero, digamos, el proyecto mega minero en sí ha tenido un avance bastante lineal, en relación a nuestros avances, el proyecto minero tiene como un programa claro que uno lo va advirtiendo, de a saltos, cómo los tipos se han programado hace más de 30 años y, y avanzan, y avanzan, y avanzan. Y calculamos, evaluando que éstas, que todas estas cosas que van surgiendo (-) a veces decimos: ‘Esto no se lo esperaban’. En realidad, por ahí no se esperaban una acción que uno pueda hacer, pero…pero la verdad es que aún con el atraso que le provoquemos nosotros con la resistencia, ellos no paran, ni en ningún momento deciden ‘acá no’, salvo en el caso puntual de alguna empresa que no quiere tomarse ese tiempo. Pero, hablamos del proyecto macro, ellos no paran, no van a parar porque, porque ese es el proyecto, y porque no pueden alimentar al monstruo del capitalismo sin esto. Entonces, este, lo que vemos es que van cambiando de estrategias, que van sumando cosas a la, a nuestra resistencia que se apropian de nuestro lenguaje, de nuestras tecnologías, de, de, de nuestras prácticas inclusivas y van disfrazando, van encontrando nuevos modos y nuevos disfraces para, para que su discurso suene cada vez mejor. (CI 2016-E26.ARC)

Por último, esta forma de elaborar el ellos representa otro desplazamiento respecto del capítulo 4, en la medida en que es un adversario “monstruoso” por su capacidad de metamorfosis; por su relación móvil y versátil con los territorios y con las formas político-institucionales. Pero, sobre todo, porque funciona a-pesar-y-más-allá del foco de resistencia riojana, y por momentos, con-desde-y-al-lado de “la resistencia”. La efectividad “monstruosa” de un adversario concebido como máquina de guerra descansa en el hecho de constituirse como un dispositivo que se desenvuelve, recurrentemente, en lo que Ciuffolini (2017) denomina como una secuencia represión/captura/recodificación. Así, por ejemplo, y tal como revisamos en trabajos previos (Avalle y de la Vega, 2009; Ciuffolini, 2010; Ciuffolini y de la Vega, 2008; de la Vega, 2009), frente a la ola de movilizaciones y levantamientos del año 2001, primero fue la violencia y la represión; luego ocurrió una “captura” semántica de las palabras, que ya no designaban con claridad aquello a lo que las luchas aludían en los tiempos de mayor crisis política; a esto le siguió una “recodificación” política y luego “organizativa” en términos estatales de los contenidos políticos más filosos de las luchas. Esa disposición repetida en la secuencia de violencia, captura y recodificación tiene una enorme capacidad desactivadora de las estrategias de lucha y resistencia. En la dinámica de tal reinterpretación, sustrae y reinscribe en su propia lógica los elementos más subversivos de la experiencia de clase de las asambleas.

2. Intereses y contradicción de intereses

La “defensa”, ese interés inicial de la lucha que presentamos en el capítulo 3 se reelabora aquí como “defensa” de la “legítima resistencia”. Ello habilita la configuración de una forma de subjetividad mucho más politizada: ya no como “vecinos reunidos y autoconvocados”, ni como “ciudadanos organizados y en lucha”; sino como “luchadores y luchadoras”. Por su parte, la contraposición entre el propio interés con el interés asignado al adversario adquiere también una nueva escala antagónica de juego de suma cero: la guerra, la muerte y la destrucción total de los contendientes. Revisamos estos aspectos en los siguientes sub-apartados. 

2.1. Interés de lucha: defensa de la resistencia

Ninguna organización, ni política ni religiosa, se ha reconocido nunca derrotada porque los hechos desmintieran sus profecías. Pues las metas de la profecía nunca es tener razón sobre el futuro, sino operar sobre el presente.

Comité Invisible, “A nuestros amigos”.

En esta modulación, el interés de lucha estará puesto en una “defensa” que se activa ante la criminalización, judicialización y persecución de los miembros de las asambleas, y se constituye como defensa no del territorio, sino como “defensa de la resistencia”.

En 2012 surge la primera vez que en un comunicado se antepone esta reelaboración de la “defensa”, a lo que antes era la “defensa del territorio”. Tal como lo transcribimos abajo, allí se enuncia que el objetivo de la lucha asamblearia es por el “desprocesamiento y contra la persecución”. Previamente, en algunas de las entrevistas de 2010, se presentaba también la “defensa de la lucha”; pero, más bien, esto aparece modulado como un objetivo a asumir en un escenario futuro, más o menos inminente –“la vamos a defender”, dice el fragmento de abajo, en su conjugación en el futuro perifrástico[29]:

La lucha del pueblo de La Rioja contra la megaminería sigue vigente y tan comprometida como siempre, por lo que lejos de amedrentarnos o atemorizarnos, redobla nuestra lucha por el desprocesamiento y contra la persecución de todos los luchadores sociales y contra la megaminería a cielo abierto en nuestro territorio. (CI 2012-C38.ARC)

Pasa de que la legitimidad de un pueblo es muy superior, está muy por encima de cualquier ley… eh… acá, bueno…eh… hay leyes que te dicen de que está prohibido cortar una ruta pero hay constituciones que te dicen, en el artículo 41 que tenés que preservar los bienes naturales para vos y para tu descendencia… ¡y nosotros estamos haciendo eso! Para nosotros ya, esto… lo legal y no legal ya nos sobrepasó… ya no nos interesa… ¿me entendés? Nosotros sabemos de que nuestra lucha es legítima y la vamos a defender. (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Luego, en los primeros comunicados de 2015, y ante la denuncia de la empresa MIDAIS a vecinos y vecinas de la zona, esta forma de elaborar el interés muestra tres cambios. En primer lugar, la enunciación elabora un efecto inmediatamente performativo sobre el presente: “es fundamental insistir en la defensa y reivindicar el legítimo derecho a la protesta y la autodeterminación de los pueblos”, dice el primer fragmento de abajo. En según lugar, el orden en que lo expresa el comunicado de abajo, ubica primero la “defensa y la “reivindicación” de la protesta; y recién después, la “autodeterminación” –interés fundante en el capítulo 4. Otra vez, se organiza en el discurso una relación de prioridad –“es la base”, dice el fragmento– de la “protesta”, y de la lucha en general, respecto de la “autodeterminación”. Esta operación es el correlato de colocar al nuevo nosotros, “la resistencia”, como condición lógica y cronológicamente anterior a la elaboración del nosotros como “ciudadanos y ciudadanas”. Por último, la insistencia en la “legitimidad” de este interés nos lleva a recuperar el fragmento de la entrevista de arriba, para reinscribir en ese código que la “defensa de la resistencia” no tiene ley; ello puede entenderse en dos sentidos: o “la defensa de la resistencia” no reconoce ley alguna, o que la resistencia crea su propia ley.

Ante la denuncia de la minera MIDAIS SH (que opera en Angulos- Dpto. Famatina) a vecinos e integrantes de las asambleas, entendemos que es fundamental insistir en la defensa y reivindicar el legítimo derecho a la protesta y la autodeterminación de los pueblos, ya que es la base para la preservación de todos los demás derechos. Si estos derechos nos faltan, todos los demás derechos están en riesgo. […] Seguimos defendiendo nuestra vida, nuestra agua y nuestros cerros. Seguimos defendiendo la autodeterminación de los pueblos, el derecho a la protesta y la libertad de expresión como pilares de una democracia real. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

A esta reelaboración del interés le corresponde, asimismo, otra forma de auto-identificación de las asambleas: “compañeras luchadoras y compañeros luchadores”. Hasta 2012, es común encontrar que los relatos o descripciones de episodios de represión y persecución sean acompañados por el apelativo “compañero” o “compañera” para referirse a cualquier persona que haya sufrido este daño-desposesión; sea o no sea integrante reconocida o reconocido de una asamblea, sea o no militante de otras organizaciones. El comunicado que se titula como “Apuntes sobre criminalización de la lucha asamblearia en La Rioja” es el ejemplo más claro al respecto[30]:

19‐02‐09 Brutal represión a asambleístas en el aniversario de Chilecito. El gobernador ordenó a la policía reprimir el desfile de las Asambleas. Fue repudiado por la gente y debió interrumpir su discurso y retirarse de la zona rápidamente. 11 compañeros y compañeras fueron violentamente agredidos y llevados detenidos, entre ellos una señora mayor recién operada. A los niños se les requisó la ropa y se les ordenó sacarse las remeritas con nuestra consigna El Famatina No Se Toca […] 04‐10‐10 La compañera XXX (Asamblea de Los Llanos por la Vida) es detenida en Chamical cuando intentaba manifestarse pacíficamente en un acto con la presencia de Beder Herrera, por portar carteles en defensa de la vida y en contra de la exploración de uranio. Al liberarla durante la noche la policía le recordó: ‘si te vemos de nuevo por la calle te subimos al móvil’. 2011 07‐04‐11 Detienen en Chamical a las compañeras XXX, XXX, y a los compañeros XXX y XXX, cuando se disponían a realizar una intervención urbana en contra del Plan Nuclear Argentino, en el marco de un acto de entrega de laptops con la presencia de Beder Herrera. Fueron trasladados por la fuerza policial al hospital y luego a la Comisaría 1º a cargo de Pedro Verón. ‐21‐08‐11 Detienen a un grupo de compañeros asambleístas que se dirigían a participar del aniversario de Chamical. Fueron rodeados por la policía, retenidos, les quitaron los volantes y los amenazaron. (CI 2012-C46.ACR)

En el 2013, los comunicados comienzan a visibilizar otra palabra para nombrar-se: “luchadores y luchadoras”. Este sustantivo genérico desplaza a “los autoconvocados” y a los “asambleístas organizados”, las formas que prevalecían en los dos momentos anteriores de la experiencia de clase:

LA CRIMINALIZACIÓN SOBRE NUESTRO DERECHO A EXPRESARNOS Y LA PERSECUCIÓN LABORAL A LOS LUCHADORES. Este modelo busca consolidarse mediante la utilización de una estructura represiva que incluye la sanción de la  LEY ANTITERRORISTA (votada por todos los legisladores nacionales riojanos del oficialismo),  el espionaje de luchadores conocido como ‘PROYECTO X’ nunca investigado luego de la denuncia pública, la reciente sanción  (democratización de la justicia mediante)  de la nueva ley de medidas cautelares que restringe a los pueblos afectados la posibilidad de acceder a la justicia buscando la protección de sus derechos. (CI 2013-C52.ACR)

Esta operación política utiliza los medios de comunicación amigos del poder para desparramar la mentira con el claro objetivo de generar malestar social contra los luchadores. (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL)

La repercusión que tuvo este informe nos hizo evaluar la necesidad de volver a movilizarnos y ante la proximidad del desarrollo del 27 Encuentro de Asambleas Ciudadanas en nuestra ciudad, decidimos hacerlo en ese marco y marchar junto a los luchadores y luchadoras de diversas asambleas y colectivos socio ambientales que desde todo el país y países vecinos se trasladan en esos días a nuestra ciudad. (CI 2016-C115.ARC)

Ahora bien, resulta crucial el valor performativo y pragmático que, en esta forma de la experiencia de clase, tiene el nombrarse a sí mismos como “luchadores y luchadoras”. Por ejemplo, veamos el siguiente fragmento:

Si la gente no quiere la minería, chau, nos vamos todos a la calle y en la multitud hay poder y hay (-) y le tienen miedo y no les gusta, y si hay balas y si hay palos, como ha ocurrido con muchos compañeros, la fuerza se multiplica. EO2: Que no estamos, hablando, justamente, de palos a Martínez. EO1: No hablamos de esos palos, no hablamos de los palos a Martínez ni de los últimos palos de Angulos, hablamos de los palos que han sufrido compañeros del corte acá en el corso, hablamos de la judicialización de las denuncias, hay muchos compañeros que de buena fe han participado, digo de buena fe porque ha sido sin intencionalidad política ninguna, están denunciados, perseguidos, familiar enteras, compañeros nuestros del norte de Famatina. (CI 2016-E23.CxLV)

Enunciar “luchadores y luchadoras” como forma de subjetividad política una manera de crear “fuerza y poder”, en los términos de la entrevista anterior. Esta enunciación da cuenta de la activación de un nuevo topoi que encadena dos bloques semánticos, nuevamente, a través de una conexión del tipo “normativo” (García Negroni, 2016b): hay balas y palos, por lo tanto, hay luchadores y luchadoras. En una expresión formal, sería:

+ Represión, criminalización y violencia + luchadores y luchadoras

A través de esta operación, se niega e invierte el efecto de desmovilización y desintegración de “la resistencia” que se reconoce tiene la violencia y la represión. El interés en la “defensa de la resistencia” está orientado no tanto a preservar algo que ya existe, sino a crear y multiplicar “luchadores y luchadoras”. De ahí su valor performativo en un momento en que el escenario de relaciones de fuerzas se siente y se evidencia desfavorable a las asambleas. Llamarse “luchadores y luchadoras” es, asimismo, una acción para regenerar la lucha y su fuerza. Es una promesa, o mejor, una profecía consignada a ser auto-cumplida, una profecía cuya meta nunca es tener razón sobre el futuro, sino operar directamente sobre el presente.

2.2. Antagonismo de intereses: la contradicción como guerra y muerte

Tú eres rico, tú eres pobre

Tú eres oro, tú eres pan

Por ti se mata la gente

¿La copla de quién será?

Raúl Mercado, “Fundamento coplero”.

Dice Gramsci que las contraposiciones de fuerza pueden llegar a un momento militar decisivo: “la vieja sociedad resiste y se asegura un periodo de ‘respiro’, exterminando físicamente a la elite adversaria y aterrorizando a las masas de reserva; o bien produce la destrucción recíproca de las fuerzas en conflicto, con la instauración de la paz en los cementerios, que puede incluso estar bajo la vigilancia de un centinela extranjero” (Gramsci, 2010, p.418). En cualquier caso, se juega la destrucción o eliminación de una de las fuerzas que intervienen en la contienda. Es esa lógica excluyente lo que se potencia en esta forma en la que los miembros de las asambleas explican la contradicción de sus intereses con los del adversario.

Esta es la forma aguerrida que la gente eligió y no le interesa si va a venir otra minera y le va a pagar el triple, no, no nos interesa. (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR)

La contradicción adquiere una intensidad superior a las que se elaboraron en los dos capítulos anteriores. La guerra y el enfrentamiento no son aquí una metáfora de la política, sino la forma misma del antagonismo político. Ello abre una definición de la lucha política como relación guerrera por excelencia. Esta enunciación implica una negación metalingüística con cualquier posición o punto de vista sobre la relación de la representación política, en cualquiera de sus condiciones: “eso de elegir nuestros representantes es una porquería”, tal como lo dice el extracto de abajo. Por el contrario, en esta manera de enfrentarse políticamente a otros, “tenés que morir”:

Sí, nosotros, o sea, yo siempre digo, cuando éramos chicos creíamos en los reyes magos, cuando éramos jóvenes en la política y en el ovnis, y ahora que soy viejo y me cuesta (-), es decir, los líderes a nosotros siempre nos han cagado, la política, eso de elegir nuestros representantes es una porquería, el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de representantes y representantes…ya fuiste, ya fuiste, porque en la historia de los obreros, si vos te pones a fijar la historia de los obreros fue a sangre y fuego, y si conquista, tenés que morir. Para lograr, los estudiantes de Chile para lograr la educación gratis y, los han hecho re cagar a balazos. (CI 2016-E23.CxLV)

Previamente, en algunas entrevistas realizadas durante 2010 y 2011, la guerra y la muerte aparecen como el código de interpretación de la lucha y la victoria; más no en los comunicados de esos años, o de años anteriores:

y nosotros creemos que la organización de penetración por las riquezas del pueblo que vienen organizados de una manera sistemática y permanente, incluso adaptan las instituciones, las leyes, el Estado, para poder robarse todo, le tenemos que oponer un pueblo organizado permanente con el que podamos confrontar y ganarle esa guerra. Porque esto es una guerra A MUERTE, si esta gente pusiera, a nosotros, a asesinarnos, nos asesinaría, pasa que son pueblos pequeños, en los pueblos pequeños se notaría demasiado. (CI 2010-E11. ASAMBLEA CHILECITO CXLV)

Un pueblo tan pasivo, que nunca ha pasado por ningún problema, ¿quién iba a pensar que Famatina, un pueblo tan humilde, podía tener esa reacción tan fuerte? Haberse hecho sentir de verdad. No pensábamos que el pueblo se iba a jugar, que iba a poner su pellejo para parar a estos tipos. (CI 2011-E13. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

En resumen, a diferencia de las formas anteriores, el sujeto antagonista es fundamentalmente un sujeto que se instituye mediante la lucha a muerte. Después de todo, la guerra es un medio de establecer poder y de “autodeterminación”, tanto como un modo de ejercer el derecho a “dar la muerte” (Mbembe, 2011, p.20). Justamente ahí, en ese momento, cuando la muerte es una certeza, cuando penetra y se enfrenta a “la resistencia”; el futuro se vuelve un plano muy precario de asir en la elaboración de la experiencia de clase. La batalla a muerte sitúa el discurso en un presente que, incierto, condensa toda temporalidad y el “mañana” no cifra su destino en un futuro por cumplir, sino que se aferra a la evanescencia del instante actual. 

La resistencia esta, no me parece que sea cuestionable, está desde lo visceral está desde otros lugares, está en los luchadores, o en los no luchadores, ahí y eso lo ha logrado la lucha. Ahora, de pocos, y también lo ha logrado por supuesto el mismo modelo que penetra, penetra y llega un momento en que vos decís, ‘bueno, no, no, momento’, entonces, esto, por un lado. Pero el tema de la lucha yo creo que sí es complejo porque primero no me gusta, no me gustaría y creo que a cualquier luchador que le preguntes, que por lo menos estemos entendiendo que es tan, tan, a ver, tan sensible y tan cambiante todo este proceso es difícil definir o conceptualizar la lucha en sí misma, cómo, cómo estamos luchando. Incluso aunque tuviera yo una respuesta no me gustaría darla, sí, porque…porque mi respuesta de hoy, mañana no va a tener ninguna validez. (CI 2016-E26.ARC)

3. Estrategias y contraestraegias

Yo no llevaba un arma entre las manos

Sino en el franco pecho dolorido,

y el pecho es lo que me vieron armado

y en el corazón todos los peligros.

Jorge Fandermole, “Junio”.

De las consideraciones gramscianas que presentamos en la introducción de este capítulo, se desprende un principio fundamental: nunca hay lucha que se asuma revolucionaria sin forma militar, ni lucha miliar sin contenido político. Recuperamos esto porque, para esta modulación, las estrategias de lucha se elaboran con un fuerte sentido de “maniobra militar”, aun cuando éstas sean relativamente simples, o se expresen efímeras o relativamente aisladas. La organización de una escenografía (Maingueneau, 2003) del campo de “batalla” y el “enfrentamiento cuerpo a cuerpo” nos confirman este sentido principal de las estrategias. 

En función de ello, para el análisis enunciativo, recurrimos nuevamente a la identificación de las modalizaciones deónticas, es decir, aquellas marcas que nos permiten reconocer lo que se debe hacer o no en relación a las acciones de lucha. Las más comunes en los enunciados son del tipo: “tenemos que”, “hay que hacer”, “no podés hacer”. También producen efecto deóntico la enunciación basada en el uso de la conjunción condicional que utiliza el nexo subordinante “si”: “si no hacemos esto, no lograremos esto”, o “sólo si hacemos esto, obtendremos esto”. En estas últimas, las estrategias muestran explícitamente aquel carácter de “hipótesis estratégicas” –que consignamos en el capítulo 2–, antes que certezas fijas e inmutables.

La imagen de abajo resume el nuevo campo de confrontación de estrategias que corresponden a esta modulación de la experiencia de clase. 

Imagen 3. Estrategias y contraestrategias. Momento III de la experiencia de clase de asambleas riojanas

estrategias 3

En su adverso, la contra-estrategia del adversario se unifica en la anulación y exterminación de “la resistencia”. Las tácticas son diversas y ya las adelantamos arriba: criminalización y judicialización de asambleístas o vecinos –incluso, autoridades religiosas o comunales–; la aplicación de la fuerza desproporcional en situaciones de manifestación o protesta por cuerpos policiales especiales; los golpes, la tortura y, en casos extremos, el acoso sexual en custodia policial. A ello se le suma la negación básica del debido proceso a los y las presas, las encarcelaciones prolongadas, la incomunicación y la falta de acceso a la asistencia legal gratuita; y en general, las garantías del orden jurídico. Completan la enumeración el amedrentamiento a partir de detenciones arbitrarias o sin pruebas, amenazas de agentes policiales o fuerzas parapoliciales; o la intimidación y difamación por los medios de comunicación.

Frente a ello, la estrategia de las asambleas asume la necesidad de pensarse y visualizarse como un “juego de ajedrez”: por la identificada desigualdad de recursos; porque “las armas las tienen ellos”; y porque cada pieza que se mueve en el juego, es el “propio cuerpo”, y en la que sólo un hay vencedor. En el fragmento de abajo, la enunciación se asienta en un presente genérico que estabiliza la asimetría de fuerzas y recursos a favor del adversario (“los muertos siempre son de nuestro lado, porque las armas y el poder, las tienen ellos”), pero también consagra, con el mismo presente genérico, la regla y la estrategia de la victoria: “no gana el que tiene más piezas, gana el más vivo”:

La presión con la policía era tremenda, porque al último nos metíamos en contra de la policía, además de los que trabajaban con este viejo, es por eso, el miedo que nosotros sentíamos, es decir: ‘Esto se tiene cortar rápido antes de que haya un muerto’. Y, normalmente, en este tipo de luchar los muertos siempre son de nuestro lado, porque las armas y el poder, las tienen ellos. […] veo la lucha como un juego de ajedrez, pero, donde todos somos peones. Esto es estratégico: no gana el que tiene más piezas, gana el más vivo. Pero, acá, no hay ni alfiles ni caballos ni reyes. Acá, somos todos peones, que es lo que decíamos, acá todos participamos, todos ponemos el cuerpo, todos hacemos lo que podemos y, eso, es difícil de doblegar (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR)

Esta forma de pensar la estrategia aparece tímidamente en las entrevistas de 2010; algunos testimonios muestran marcas de entender al conflicto como una guerra que se libra a morir o a ganar, donde el diálogo ya no es un camino –como sí lo era en el capítulo 3–, y donde la maniobra militar, en el pasado y en el futuro, siempre involucrará “poner a batallar el cuerpo”:

Y es, como muchas veces ha pasado, el día que nosotros tenemos que poner el cuerpo, ponemos el cuerpo… y si nos matan, ¡bueno, que nos maten! (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA)

Yo te hago una comparación, vos a quién le tenés más miedo, ¿al ratero o al ladrón profesional? […] El ratero, por éste [MIDAIS], te hace bosta. Bueno, la Barrick (-) y estos hijos de mil que estaban locos por el oro del Famatina, andaban con armas, te tiraban en la camioneta encima, el tipo pasaba por el negocio y te amenazaba con un arma. Entonces, tenés que actuar ahí de cuerpo a cuerpo con ellos, no podés ir a hablar como con la Barrick. (CI 2016-E20.ASAMBLEA CHILECITO-FCR)

La exposición a la muerte es asumida y presentada en la enunciación como el arma más poderosa de lucha. Por ello, aparece en uno de los fragmentos de abajo la figura del “kamikaze”. Dice Mbembe que el kamikaze –o “candidato a mártir”–:

“No lleva uniforme de soldado y no exhibe armas: transforma su cuerpo en máscara, escondiendo el arma a punta de ser activada. A diferencia del tanque o del misil, claramente visibles, el arma contenida en el envoltorio del cuerpo es invisible. Así disimulada, constituye una parte de ese cuerpo […] El cuerpo no sólo esconde un arma: el cuerpo se transforma en arma, y no en un sentido metafórico sino literal, balístico.” (Mbembe, 2011, p.67)

Esta interpretación coincide con la que presenta el estudio de Cerutti (2017): sobre la enunciación que, en sus registros, también se relacionan con “poner el cuerpo”. La autora destaca, para el caso de las luchas asamblearias cómo es el cuerpo el punto de ataque del poder y la violencia; pero también, dice, “en su parte más literal, significa el reconocimiento del cuerpo en sí como elemento de lucha” (Cerutti, 2017, p.186)[31].

Y es una de las cosas que más fuerza hace, porque estamos jugados, porque sabemos que si no defendemos la fuente de agua no vamos a tener un lugar donde vivir, y estamos jugados, y si hay que hacer de kamikaze, bueno, seremos kamikaze. Bueno, estamos jugados. No vamos a medias, o todo o nada. Y eso, también, lo mostramos, fundamentalmente, ahora con lo de Río Blanco. (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR)

Matar requiere acercarse tanto como sea posible al cuerpo del enemigo, pero para ello, no avanza abierta y públicamente; no es una guerra de grandes movimientos o maniobras, como diría Gramsci (2010). Según Mbembe (2011), el “kamikaze” acorrala a su objetivo y visualiza al enemigo como una presa a quien se le tiende una trampa. Este es el sentido más específico de la forma de elaborar la estrategia asamblearia como “juego de ajedrez”, como arte de una guerra basada en el engaño. La preparación y elaboración estratégica tiene, como dice Gramsci (2010), la finalidad de desbaratar las apariencias de la cantidad y de la masa, de adivinar las debilidades subyacentes a la fuerza; y las fuerzas subyacentes a la propia debilidad; y, en suma, a modificar sus correlaciones. Por ejemplo, el conocimiento de la geografía, del terreno y de los bienes y recursos naturales –eso que en el capítulo 3 definía por excelencia a “los y las pobladoras”– es uno de los factores de ventaja en el combate. Estimar el grado de dificultad del terreno, conocer sus movimientos y sinuosidades, puede asegurar la victoria. Y así se relatan en dos experiencias de enfrentamiento con la Policía:

EO2: No, no hemos podido pasar, estaba fuerte… no nos han dejado pasar. Había una chica, flaca, muy dispuesta… la vimos que se cortó sola así… por la calle… y venía con un espejo, un espejo largo, grandote… setenta, ochenta de alto… angosto… ¡no vas a creer lo que hizo esta chica! Les puso el espejo en la cara, para colmo hacía un calor impresionante, les puso el espejo a los milicos, así frente a ellos y les daba la luz del espejo, los derretía con el espejo, les hacía luz con el espejo. Y mientras les hacía luz con el espejo, otros iban y le ponían papelitos en los bolsillos que decían ‘hijo de puta, tu mujer te está gorreando y vos acá, cagandonos la vida’ (RISAS) Vieras qué bárbaro fue cuando les ponían los papelitos en los bolsillos a los policías y con el espejo dándoles luz, los derretía la chica… EO1: Además, es como que, hasta la Pacha ayuda, porque en esos días de todo eso, a un Policía lo picó una víbora, un bicho, salieron ellos más que cualquiera, querían terminar con todo. EO2: Claro, ellos tenían que acampar 6 kilómetros más arriba. Pasar donde nosotros estábamos. Pero, por el río, para llevar proveedurías, víveres, cubiertas, ¿me entendés? Y estaban en el medio del campo igual que nosotros, era así, y era la Policía, ellos estaban obligados, nosotros no. Nosotros estábamos por gusto […] Esto de la Pacha que vos decías, también, el día de la represión, cuando nos empezaron a tirar gases y balas de goma, era tal esto de que nos estaba dado una mano que, nos tiraban los gases, pero el viento iba en contra de ellos, se les volvía a ellos los gases. Era tremendo, era hasta eso. (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR)

Ahora bien, esta estrategia involucra varias tácticas; muchas de ellas ya eran parte de las estrategias elaboradas en los dos capítulos anteriores. Pero ahora, se reorganizan como parte de este “juego estratégico” y del “enfrentamiento cuerpo a cuerpo”. Resaltamos tres: las puebladas, las presentaciones judiciales de habeas corpus, y la ocupación de cargos legislativos en los niveles provinciales y municipales.

En primer lugar, las “puebladas”, son el recurso a la movilización popular generalizada e inmediata; efusiva y (des)ordenada sólo por la sintonía de la indignación, la angustia y el rechazo a las más violentas represiones de fuerzas policiales o parapoliciales. Aquella “comunidad en estado de resistencia permanente” –que representa el nosotros de la situación de clase– es la que, en su conjunto, “pone el cuerpo”: y así se consigna y se fija como estrategia exitosa para las represiones que siguieron al inicio del corte en Peñas Negras en 2006[32]; tras la represión 2009, en Chilecito, en ocasión de la celebración del aniversario de su fundación[33]; o “la pueblada” después de haber encontrado las “listas negras”, esa que le valió el nombre de “el Famatinazo”[34].

En segundo lugar, si el cuerpo es arma de lucha, las medidas institucionales y judiciales no se encaminan para crear leyes u ordenanzas, para solicitar información o para interponer acciones de amparo o de no innovación que paralicen las actividades de exploración minera en curso. Las acciones que, de alguna manera, involucran el recurso a las normativas e instituciones se activan ahora como formas de protección del cuerpo. La presentación de habeas corpus es una de esas herramientas institucionales que son invocadas como protección, con importantes antecedentes de uso en el periodo registrado. Está táctica expresa el requerimiento del cuerpo, “tienes tu cuerpo”, no como “nuda vida”, como interpretaría la lectura agambeniana (Agamben, 2003), sino porque ese cuerpo expresa siempre una forma-de-vida: es un cuerpo-arma-de-lucha.

No obstante, como dicen las entrevistadas que esta táctica: “no ha sido ese el fuerte de la lucha”[35]. En algunos ejemplos, el 20 de mayo de 2009, durante la participación en el acto y los desfiles del día de la fundación de la ciudad de La Rioja, las asambleas presentaron un habeas corpus preventivo[36]. El petitorio solicitaba a la policía que se abstuviera de realizar detenciones o entorpecer la pacífica manifestación que llevarían a cabo el 20 de mayo en la capital riojana. El día anterior al desfile fue denegado por el juez Héctor Daniel Barria[37]. En otra oportunidad previa, en 2008, y ya comenzado el corte en Peñas Negras, las asambleas de Famatina y Chilecito realizaron ante el Juzgado N°1 una solicitud de exculpación por la carga del delito tipificado (art. 194º del Código Penal) ante la denuncia penal por la obstrucción de tránsito, que presentaba como causal de exculpación la defensa de un derecho colectivo mayor, sobre el ambiente sano.

Por último, se integra otra táctica más: “poner el cuerpo”, “pelear”, es también ocupar los espacios institucionales del estado. El revestir un “cargo”, reclamar una (in)vestidura institucional es también una “defensa” ante la represión y violencia del adversario. Aquí, la inscripción de esta táctica se subordina, al corte y la movilización, porque, tal como lo enuncian el fragmento de abajo, la ocupación de cargos legislativos se hace “sin dejar las plazas, sin dejar los cortes”; ambas tácticas no son excluyentes en este tipo de posicionamientos de las asambleas:

Un quiebre, te digo para acá para la Capital, no, para Capital, este, un quiebre fue cuando se rompe la asamblea que teníamos en Capital, pensando uno en que podía activar en política, y el otro grupo que no. El otro grupo quedó ahí y nosotros empezamos a trabajar en política, ese fue un quiebre importante. ER: Sí, ahí ¿cuáles fueron los argumentos? EO1: Uno, este, buscar paraguas institucional porque corríamos mucho peligro, estábamos muy expuestos; y otra, ir por los lugares por donde se toman decisiones y donde podemos contribuir al debate para qué, para que cambien las cosas. Esa fue la otra, esa fue la otra, básicamente. Dos, esas dos. ER: Y del otro lado, ¿cuáles eran las posiciones o las críticas? EO1: Que, bueno, que íbamos a caer en la rosca de la política que nos íbamos a ensuciar que…qué sé yo, era…pero también veíamos que no, no había demasiado compromiso, del otro lado, era muy light, o era muy snob, o era muy…no sé, viste. A parte era las formaciones, se dividieron por ahí dos tipos de formaciones, formaciones y e historias de vida, eso. Eso salta. Uno que ya está seguro ‘más sí, me quedo con la bandera’. En cambio, uno que tiene mucho por luchar todavía, o un poco más fuerte de convicciones: ‘Vamos a dar pelea por otro lado’. Y también esa cuestión de cambiar y querer hacer otras cosas, ¿no? Por ahí, por supuesto, sin dejar las plazas, sin dejar los cortes. (CI 2016-E16. PARTIDO NUESTRA TIERRA)

Ciertamente, el recurso a esta táctica implicó un “quiebre” al interior del conjunto asambleario. La falta de consenso emerge en la discusión y en la disidencia sobre los lugares para tomar de decisiones y para ejecutarlas; pero, sobre todo, sobre la potencia que esta táctica tiene para crear y mantener correlaciones de fuerzas favorables a las asambleas. El aislamiento y desconexión entre quienes ejecutan la táctica de “poner el cuerpo en la batalla por el estado” y quienes la desestiman, no ha permitido una evaluación general, en su conjunto, de los resultados, al menos hasta el momento de cierre del trabajo de campo de este estudio. De ahí que, en general, prima la precaución o la prudencia a la hora de contemplar los posibles efectos de esta táctica en el equilibrio de fuerzas en general:

Yo lo puedo ver en el tema UNLAR: hubo sí un súper levantamiento, ¿quién tuvo el proyecto? Calderón. Me entendés. ¿Y nosotros? Lo capitalizó el radicalismo, ni siquiera. Bordagaray que creo que era mucho más legítimo, y era porque arriesgó, él arriesgó, otros no arriesgaron. El radicalismo no arriesgó, el radicalismo se mantuvo ahí pero el que arriesgo (-) Yo…no sé dónde nos va a llevar la historia a cada uno, capaz que me irán a pegar palos después a mí. (CI 2016-E15.PARTIDO NUESTRA TIERRA)

Ahí ya te das cuenta cómo se va mezclando un poco, lo que pasa ahora de la política, con lo asambleario, y que no todos están. Todos estamos como una especie de gris ahora, estamos en esos grises, como yo le digo a XXX cuando hablo con él, con mi amigo XXX, que le digo: ‘Mirá, nosotros estamos haciendo historia a cada minuto’, le digo, ‘porque yo no sé para qué lado vamos, yo sé que vamos, pero no sé si lo que estamos haciendo es histórico, si algún día se van a acordar de nosotros, si nosotros realmente vamos a generar un cambio’. También generamos muchas divisiones, viste, sinceramente. (CI 2016-E17.A SANAGASTA-FCR)

Dice Campione (2007), siguiendo a Gramsci, que la actual y particular conformación social de América Latina nos lleva a pensar que el escenario de la lucha entre clases, o entre fracciones de clase, no es el de una guerra de movimientos sino de una guerra de posiciones: ésta requiere disputar el consenso, el sentido común y el modo de pensar; necesita de la participación de las más amplias masas y necesita lograr correlaciones de fuerza favorables en todos los espacios sociales; no puede ser resuelta por un “golpe de mano”, o por “imperio de la voluntad”. En consecuencia, requiere un desarrollo largo, difícil, lleno de avances y retrocesos; pero tras lo cual, si se logra la victoria, ésta es más decisiva y estable que en la guerra de movimientos. Con ello, el horizonte de la transformación social ya no está centrado en un determinado acontecimiento o en un momento, sino que, en este plano, los efectos de las estrategias son elaborados y expuestos en un proceso complejo y contradictorio, de idas y vueltas, de batallas ganadas y batallas perdidas, tanto propias como de otras luchas, actuales o pasadas:

Nosotros entendemos que la, esa estructura hay que romperla pero, pero romperla. No romperla, destruirla y salir corriendo; que creo que fue lo que pasó en 2001, en parte. Digo, no es eso. Porque si nosotros no vamos generando otra historia esto no…no va a ser, es decir no podes ir a tirar la piedra y después armar el quilombo y después no saber qué hacer con los vidrios rotos, no se puede hacer, no se debe hacer eso, ya lo aprendimos, no lo repitamos. Entonces, a veces, perdés como muchas batallas porque sabes que, capaz no es el momento o porque no estas con cuerpos para hacerla, esto no significa que bajes la guardia, y por eso, a veces, si bien está muy bueno que seamos autocríticos, también no nos flagelemos porque muchas oportunidades hemos perdido en las construcciones y, a veces, no lo pudimos hacer, porque no pudimos. Porque no nos daban los cuerpos, porque no era el momento, porque no pudimos, el tema es tener claro que no pudimos, no justificar, saber ‘no pudimos’ y saber por qué no pudimos. Entonces, la próxima podremos o las, o alguna vez, digo, no sé si la próxima inmediata pero alguna vez. (CI 2016-E26.ARC)

4. Solidaridades

Para Nievas (2016), el estado de guerra es el momento de mayor radicalidad en el proceso destructivo/constructivo de la capacidad de articulación de relaciones sociales entre las clases subalternas. Es un momento límite donde las relaciones de solidaridad pueden quebrarse, o donde pueden acumularse de una manera tan intensa como vertiginosa. Ya vimos en la última parte del apartado anterior que la ocupación de cargos en la estructura institucional del Estado es el desenlace que tiene la disputa por la dirección política de las alianzas hacia el interior de las asambleas ambientales en la provincia. Pese a ello, encontramos asociadas a la guerra y al enfrentamiento una reelaboración de la solidaridad que se fortalece como “relajamiento del antagonismo” con otras luchas no ambientales, y especialmente, un acercamiento mayor, en el plano discursivo, hacia la lucha “obrera” o “salarial”, que cristalizamos como una solidaridad histórico-política.

Recordamos que, en el capítulo anterior, la lucha ambiental aparecía unida mediante conjunciones con el nexo “y”, a la “lucha salarial”. Así, las construcciones enunciativas más comunes eran “territorio y salario”, “derechos laborales y territoriales”[38], “explotación de la naturaleza humana y no humana”. En esta reelaboración, cuando la guerra a muerte es el código, y cualquier victoria estable e importante supone “palo y sangre”, las entrevistas dejan traslucir algunos frugales desplazamientos de una solidaridad e identificación más espesa con “las luchas obreras” o “salariales”. En el fragmento de abajo, la enunciación de una “historia de los obreros”, y la propia inclusión en esa misma “historia” es una primera marca del principio constitutivo del vínculo de solidaridad. Luego, la enunciación del territorio y del salario como “derechos conquistados” es una segunda operación de identificación entre ambas luchas en la experiencia de “muerte y sangre” que conlleva cualquier victoria.

En la historia de los obreros, si vos te pones a fijar la historia de los obreros fue a sangre y fuego y si conquista tenés que morir. Para lograr, los estudiantes de Chile para lograr la educación gratis y, los han hecho recarga a balazos […] En la historia del mundo en sí, cualquier ciudadano que quiera hacer valer sus derechos antes tiene que pasar por los palos, tiene que pasar por el sufrimiento, tiene que pasar por la justicia. Desde tiempos inmemoriales, ningún político, quién muere cuando se fue de la Rúa, se murieron, no murieron los funcionarios de, de la Rúa, ¿murieron cuántos, 45 tipos?, 45 personas de la gente común, o sea, los muertos siempre son del lado nuestro, del lado de los que no tenemos nada, nunca son del otro lado, o sea, eso nos da la pauta de que, cuando hay que defender el territorio, el salario, derecho conquistados, porque los derechos que han sido conquistados la gente se olvida, cuando alguien corta una calle parece que le echan, que uno puede pasar con el auto, con la moto pero, gracias a esos cortes y a esas muertes y derramamientos de sangre se han logrado derechos. (CI 2016-E23.CxLV.)

Una lectura interesante presenta justamente un estado de alerta hacia luchas-otras que “se están gestando” o que “quieren salir a la calle”:

Mirá, es difícil analizarlo ahora en este momento, porque ahora se están gestando otras luchas, en este momento. Acá en la Rioja es uno de los lugares si es que, no es el lugar en el que los sueldos son los más bajos del país […] Y eso, ha creado un caldo de cultivo que hoy se está viendo, así como en el 2002 […] hoy está pasando de que gente capacitada, gente que estudió, gente que tiene título no tiene laburo o labura de la peor manera y la mayoría están precarizados. ¿Qué es precarizado? Precario, es algo que no tiene, no tenés sustento, no sabés cuánto te va a durar, lo vas a hacer de momento, ahora, no tiene futuro, no podés proyectar nada con algo precario. Si vos haces la luz y conectas dos cables así, con cinta aisladora y una bombita, sí, no te va a durar mucho eso. Ese es el problema del precarizado. Hoy el tema del trabajo precarizado acá en la Rioja está generando un caldo de cultivo para que la gente se empiece a juntar y se empiece a unir al respecto […] esa impronta de querer salir a la calle a quejarse y me parece que ese va a ser una próxima lucha que se va a venir dentro de muy poco, ahora, cuando empiece de vuelta las sesiones ordinarias y empiece todo a funcionar, normalmente, entre comillas, el gobierno en general a partir de marzo. (CI 2016-E17.A SANAGASTA-FCR)

La definición de “ser precarizados” es el operador discursivo que une aquí esas luchas más bien relacionadas con la condición salarial o de ingresos, con la propia lucha. Para ambas, los daños se han socializado creando un “caldo de cultivo” común, un estado de inseguridad común que, no obstante, tiene la potencia de “encontrar” o “empezar a unir” a las diversas luchas “en la calle”. Precisamente, ese estado de inseguridad es la consecuencia misma de la desenfrenada búsqueda de utilidades de la máquina de guerra, de su entorno hostil, de su emanación incesante de riesgos y peligros, y, sobre todo, de formas difusas de muerte.

Por último, la solidaridad con otras luchas-otras se proyecta por primera vez de manera institucionalizada, con una asumida “dirección” de las asambleas riojanas en una entrevista de 2016, como la posibilidad de crear una “escuela de lucha” en el simbólico lugar ocupado por el corte de Alto Carrizal:

EO1: lo del corte de Alto Carrizal se tendría que haber convertido en una escuela de formadores, en una escuela de lucha. EO2: De hecho, hicimos el intento porque, después de que se bajó mucha gente quedamos un grupo que, las asambleas ya habían decidido que había que bajarse, ya está, se terminó la historia, y nos quedamos un grupo, unos cuantos meses, 4 meses ahí, con gente de otros lugares, porque esa era la intención que, Alto Carrizal, quedara, siguiera con mucha gente y que sea una escuela de lucha, una escuela de formación política para seguir resistiendo, no tan sólo la mega minería sino también todos los problemas que tenemos. ER: Cuando decís ahí ‘escuela de formación’ ¿qué estaban pensando? EO1: Y, hablar sobre estos temas que, no es una cuestión, solamente, ambiental sino territorial soberana, de nuestra soberanía de que, nuestra historia nos enseña que nos tenemos que armar de alguna manera con conocimiento o no, con conocimiento seguro, para defender del avance del capitalismo y de un modelo en el cual, los gobiernos argentinos están inmersos, esto no es nuevo, esto es un proceso que esta, para colmo, en su mejor etapa ahora, como decía recién, el panorama. Ahora, el proceso de extracción toma fuerza con el gobierno, va a tomar cuerpo, va a tomar forma, va a tomar velocidad, este, y nosotros, pensábamos que, Carrizal tendría que haberse convertido(-) hay una hectárea por lo menos, con luchadores de Mendoza, del mundo, porque en realidad, en Carrizal hubo gente del mundo, de todos lados vinieron, gente muy buena, muy valiosa que nos enseñaba, que nos podía haber enseñado a nosotros, a nuestros hijos, a nuestros nietos, a una generación entera, de cómo defendernos. (CI 2016-E23.CxLV)


Hasta aquí, completamos el análisis de la última modulación de la experiencia de clase. Como dijimos en la introducción de este capítulo, en este momento de la experiencia de clase, el antagonismo centrado en la guerra y el enfrentamiento, al menos en el periodo que hemos analizado, representa el nivel mayor de politización de la lucha,  de la forma de asumir una subjetividad política y sus intereses, sus estrategias de acción como “maniobras militares” y, simultáneamente, el punto más intenso para entender el “relajamiento” y la solidaridad con otras luchas no ambientales.


  1. Corresponde a un enunciado de la entrevista identificada como CI 2016-E23.CxLV.
  2. Miguel Julio Urtube era el titular de la empresa MI.DA.IS. SL, en ese momento.
  3. El comunicado completo del Obispado puede encontrarse en: https://bit.ly/3lW8xDt
  4. En el Anexo 5 se puede encontrar la “Tabla I. Cantidad de categorías relacionadas a cada momento de la experiencia de clase, según cada documento del corpus”, desde donde se puede confirmar la mayor concentración relativa de categorías relacionadas a este momento de la experiencia de clase, en los comunicados del periodo 2015 y 2016 y también en las entrevistas realizadas en 2016.
  5. Como veremos en la subsección siguiente, en este fragmento de un comunicado también aparece la explicación de “la resistencia” como “reacción”: “Las legítimas reacciones de resistencia de las poblaciones locales en defensa de la tierra y las fuentes de agua sólo han dado lugar a atropellos sistemáticos de una virulencia creciente” (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL).
  6. A nivel global, señala Cerutti (2017) que, según el portal Global Witness (www.globalwitness.org), las modalidades de violencia en sus manifestaciones mortíferas, han provocado 1209 asesinatos entre 2003 y 2015 contra activistas por el territorio y el medio ambiente, de los cuales, más del 75% ocurrieron en América Latina.
  7. Aunque también se encuentran entre los delitos denunciados en contra de las asambleas: amenaza simple; lesiones graves; daño en concurso; violación de propiedad privada; averiguación de antecedentes; daños a bienes públicos, causar terror o peligro a las personas; desorden y disturbios, entre otras.
  8. El autor se basa en los registros de Plataforma 2012, que publica su estudio en 2013: “La década kirchnerista y las violaciones de derechos humanos” (https://bit.ly/2ZbmDHd).
  9. Agamben da cuenta de la fórmula ley + fuerza, y lo que sucede con ella cuando se habilita un estado de excepción, es decir, un espacio anómico, en que está en juego una fuerza-de-ley sin ley; y que debería por tanto escribirse: fuerza-de-(no)ley o fuerza de ley. Ésta es más atroz que la propia ley, pues la fuerza de ley adviene con mucho más potencia cuando ocurre la suspensión; el vacío del derecho se convierten en un espacio en donde tienen su origen las determinaciones políticas más cruentas (Agamben, 2003).
  10. Dice Cerutti que este documento contenía “los nombres con datos personales como edad, profesión e, incluso, referencia del tenor de ‘cabecilla’, ‘protagonista político’ o ‘muy agresiva’ de muchos de los integrantes de las asambleas de Chilecito y Famatina, así como también la frase ‘resarcimiento económico’ al lado de algunos vecinos y vecinas del lugar. Posterior a esta denuncia, el gerente de la empresa, Gustavo Zulliger, reconoció la carpeta como suya y afirmó que no era una ‘lista negra’ sino un trabajo que se hizo para “conocer a los actores sociales y sus opiniones” con el fin de “dialogar” (2017, p. 328).
  11. Registran Svampa y Viale (2014) que, luego de este evento, y en tiempo récord, la Justicia local llamó a declaración indagatoria a ocho asambleístas. Destacan los mismos testimonios de las entrevistas la coincidencia entre el nombre de los asambleístas y pobladores de Famatina y Chilecito que aparecían señalados en las “listas negras” y quienes fueron imputados por la Justicia local por el delito tipificado en el artículo 194 del Código Penal (corte de ruta). Svampa y Viale (2014) también llaman a advertir que esta rápida actuación de la Justicia para imputar a los asambleístas se contrapuso con la total ausencia de investigación judicial sobre los trabajos de inteligencia y espionaje que reflejaban las listas, que implicaron un consecuente amedrentamiento a la población.
  12. Por ejemplo: “Entendemos que desde la dictadura del ’76 en adelante todos los gobiernos y la dirigencia política en general han sido y son responsables en la actualidad del modelo económico que combatimos las asambleas y que atenta contra la vida de los pueblos y de la biodiversidad en general” (CI 2012-C29.ARC).
  13. En 2010, el Centro Tiempo Latinoamericano de Córdoba; la sobrina de Enrique Angelelli, María Elena Coseano; el propio Obispado de La Rioja; las secretarías de Derechos Humanos de la Provincia y de la Nación; y Arturo Pinto, única víctima sobreviviente, se constituyeron en querellantes en el Juzgado Federal de La Rioja. El 4 de julio de 2014, Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de Enrique Angelelli. El fallo del Tribunal se encuentra disponible en https://bit.ly/2F1AR6F.
  14. Ello llevó a que algunos sectores de la iglesia como el grupo de Curas en la Opción por los Pobres se manifestara en contra de la represión ocurrida en Famatina en 2012. Fuente: https://bit.ly/3lWXsBR.
  15. Por ejemplo, en el siguiente comunicado de 2008: “habiéndose sentido la presión policial en nuestro corte el día jueves 12 del corriente” (CI 2008-C6.VAF-VAPi-VACha).
  16. Recordemos que, tal como lo analiza Ducrot (1988), en toda negación hay por lo menos dos puntos de vistas, o enunciadores, que se oponen el uno al oro. En todo enunciado compuesto como negación se expresan dos voces simultáneamente.
  17. Esta lectura también está presente en el trabajo de Cerutti (2017).
  18. Por ejemplo en: “Son cómplices del saqueo también cuando van a Jáchal a destruir las asambleas con la pretensión de armar partidos políticos para seguir entregando la lucha como hace la diputada Ávila” (CI 2016-C110.ARC).
  19. La solicitud legal de reconocimiento de la alianza se puede ver en: https://bit.ly/3lSgI3B.
  20. El Parlamento del Mercosur fue constituido el 14 de diciembre 2006, sustituyendo a la Comisión Parlamentaria Conjunta. El Parlasur es el órgano representativo de los intereses de los ciudadanos de los Estados Partes. En 2015 fueron las primeras elecciones directas, ya que, previamente, los parlamentarios del Mercosur se elegían en forma indirecta por los legisladores nacionales de los países miembros. En ese año se votaron 43 parlamentarios del Mercosur para representar a la Argentina, según el acuerdo sellado con el resto de los países; tal acuerdo, además, otorgó 75 bancas a Brasil, 33 a Venezuela, 18 al Uruguay y 18 a Paraguay.
  21. Otorgada por la Jueza del Juzgado Electoral Provincial, Dra. Sara Granillo de Gómez, Secretaría Electoral, en autos Expte. N° 242, Letra “P”, Año 2014. (cfr. https://bit.ly/3h3BitW).
  22. Por ejemplo, en: “lo que fuimos advirtiendo a lo largo de los 10 años de la lucha en la Rioja es que esto es demasiado dinámico y en realidad, ha habido muchos momentos, muchas coyunturas muy relacionadas con la, con la política local y nacional que han determinado cambios de estrategias que, han determinado cambios de miradas. Y, es decir, hay dos procesos: uno hacia lo externo, hacia la…hacia la política del momento coyuntural, o lo que sea; y un…y muchos cambios muy vertiginosos dentro de las no-estructuras asamblearias. Ha sido, ha sido un proceso de crecimiento y de idas y venidas, es decir, de idas y vueltas atrás, no, siempre se…se avanza y se retrocede, es decir, nunca es una línea que va, nunca es lineal, nunca. Hay momentos de atolladero total, de aplastamiento y es en el proceso interno, digo, ¿no? Y también, aparentemente, afuera” (CI 2016-E26.ARC).
  23. Por ejemplo, en: “Repudiamos también a los sectores partidarios y EX asamblearios que venimos tildando de oportunistas que han llegado al poder usando la lucha en nuestra Provincia contra la megaminería y hoy son parte del elenco de funcionarios del macrismo. El ministro de defensa de la Nación, Julio Martínez, la diputada Parlasur Marcela Crabbe, el delegado del PAMI La Rioja Bordagaray, la diputada Lucia Ávila, el concejal Andrés Cejas, además de dirigentes de la alianza Fuerza Cívica Riojana y otros que se llenaron la boca y la campaña gritando Famatina no se toca son hoy cómplices por haber contribuido para llevar al poder al macrismo, aunque ahora salgan absurdamente a decir que no están de acuerdo con la medida de su propio gobierno. Ese que lo primero que hizo es poner al lobista prominero Mario Capello en el gabinete, para luego lanzar la frase ‘hay que enamorarse de la minería’ y hoy burlándose de los sanjuaninos van ahí mismo a anunciar la eliminación de las retenciones a las mineras. Son cómplices del saqueo también cuando van a Jachal a destruir las asambleas con la pretensión de armar partidos políticos para seguir entregando la lucha como hace la diputada Ávila” (CI 2016-C110.ARC).
  24. “El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general. Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación. […] La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil” (Marx, 2001, s/d).
  25. Nos referimos a la cita Capítulo XXIV, “La llamada acumulación originarias”: “Sabido es que en la historia real desempeñan un gran papel la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato; la violencia, en una palabra” (Marx, 1973, p.654-655).
  26. Esta fuerza fue disuelta en el año 2015, con un traspaso de los efectivos de la brigada hacia las áreas de Infantería y del Cuerpo de Adiestramiento Policial Especial (CAPE).
  27. Por ejemplo, las que se reconocen en: “Este modelo busca consolidarse mediante la utilización de una estructura represiva que incluye la sanción de la LEY ANTITERRORISTA (votada por todos los legisladores nacionales riojanos del oficialismo),  el espionaje de luchadores conocido como “PROYECTO X” nunca investigado luego de la denuncia pública, la reciente sanción  (democratización de la justicia mediante)  de la nueva ley de medidas cautelares que restringe a los pueblos afectados la posibilidad de acceder a la Justicia buscando la protección de sus derechos” (CI 2013-C52.ACR).
  28. Dice Landa (2018), que, en efecto, para Marx, la máquina, tal y como se desarrolla en el modo de producción capitalista, está compuesta de tres partes: 1) el mecanismo motor que otorga la fuerza motriz, interna o externa, impulsora del movimiento; 2) el mecanismo de transmisión que dirige, regula y transforma el movimiento; y 3) la máquina herramienta o máquina de trabajo que, sobre la base del movimiento correspondiente, se apodera del objeto de trabajo modificándolo de acuerdo a un fin, realizando las operaciones que otrora hiciera el obrero o artesano.
  29. El futuro perifrástico en su empleo habitual (ir + a + infinitivo), corresponde a un tiempo verbal compuesto con valor prospectivo. Añade Mailhes (2014) que el uso de este futuro en el discurso político en Argentina tiende a expresar control del enunciador sobre sus dichos.
  30. Las palabras “compañero”, “compañera”, “compañeros” y “compañeras” aparecen un total de 73 veces en todos los comunicados del corpus. Pero la mayor concentración la tiene esta comunidad de 2012, con 16 enunciaciones. Como referencia, en el mismo comunicado, las palabras “policía”, “policiales” y “policial” aparecen 31 veces; y las palabras “asambleas” y “asamblea” aparecen 43 veces. El segundo comunicado con mayor concentración de este tipo de palabras, también del 2012, el CI 2012-C30.ARC: incluye 11 veces las palabras “compañero” o “compañera” (en singular y plural), y es un comunicado que se titula “Asamblea RIOJANA CAPITAL denuncia secuestro y represión de compañeros en Cerro Negro y Alpasinche”, con lo cual, también está relacionado a describir hechos de violencia y represión. El siguiente comunicado que concentra la tercer mayor frecuencia de las palabras “compañero” o “compañera” (singular o plural) es el CI 2010-C15.CxLV, del año 2010, con 7 enunciaciones. El comunicado, otra vez, denuncia un episodio de persecución y amedrentamiento de un miembro de la Asociación de Trabajadores del Estado, en la ciudad de Chilecito.
  31. Cerutti no explora demasiado este aspecto, y más bien agrega que “El poner en cuerpo, es uno de los índices de recuperación de autonomía más destacables en los territorios en estudio; y también se convierte en una forma de participación social y un modo de acción colectiva donde las acciones son entendidas en el marco en el que emergen y se manifiestan los conflictos” (2017, p.187). Por el contrario, aquí ubicamos esta enunciación como expresión del sentido de la estrategia de lucha, para esta modulación de la experiencia de clase.
  32. Por ejemplo, en la descripción del siguiente fragmento: “Bajan ellos a denunciarnos, ahí en el semáforo, los topan las chicas de la asamblea que ya les habíamos contado lo que nos había pasado…se meten, se acovachan apostados en la Comisaría, nos denuncian. Y se empieza a juntar el pueblo, así que se armó un… una gran pueblada que empezó a las cuatro y media de la tarde y terminó a las tres de la mañana…donde esos funcionarios de la Secretaría de Minería se terminaron yendo insultados, a los gritos, con huevazos, tomatazos de por medio, ¡la gente indignada…! Por lo que nos habían hecho… por la forma en la que nos habían hecho, por la forma en que nos habían humillado en Peña Negra […] bueno, se armó una pueblada, que se armó… no sé, ochocientas, mil personas, no sé… y vos decís ‘¿De dónde salió?’. Y que todo el mundo venía y te tocaba y te preguntaba y vos tenías que contar porque ¡tenías la obligación de contarle a tu pueblo lo que había pasado…! Y que se sulfuraban y que ya se querían ir encima y vos decís bueno, cómo se controla…no se pudo controlar” (CI 2010-E07. ASAMBLEA DE VA DE FAMATINA).
  33. Por ejemplo, en el relato de: “Éramos pocos y eran como… ¡80 canas! O sea 3 hileras, eh, cuando yo llego a la avenida grande corriendo, ya estaba toda la masa de gente y empecé a gritar que nos estaban pegando y que había…Bueno, ahí la Policía ya venía la Infantería y todo lo demás y ellos me agarran, pero la gente me saca de en medio de la Policía. Cuando ellos vieron todo eso, que la gente me sacó (-) tenía 8 canas arriba. Una de…uno de ellos me pega en el estómago y me caigo obviamente porque te quedás sin aire, es horrible cuando te pegan en el estómago. Y otra mujer me tenía con la rodilla en la espalda. Entonces la gente, cuando vieron todo eso, eh, era el cumpleaños de Chilecito, había muchísima gente, se metió y me sacó de los policías, ¡sino me llevaban! Me sacó, hizo una ronda, y era una masa de gente, y yo estaba en el piso y no…ellos no me podían llevar” (CI 2010-E03. ASAMBLEA CIUDADANA CHILECITO).
  34. Por ejemplo, en: “cuando hicieron la represión jodida en Famatina, en la Plaza de Famatina cerca de la Hostería, y en agosto, han llevado, han llevado a varias personas. Pero, ha sido un poco desesperante eso, porque ha sido una represión muy violenta, la gente que fue presa, no sabían, nadie sabía dónde estaban, porque no las habían llevado a Chilecito. Pero, tampoco estaban en Famatina. Las tenían en una combi y, entonces, se empezó a movilizar la gente en todos lados. De Chilecito íbamos a la comisaría, y exigíamos ‘¿dónde están?’. Son momentos de tensión y de angustia que, son tremendos y pero, todo el mundo acompañando” (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR).
  35. Por ejemplo, en: “EO3: No ha sido ese el fuerte de la lucha, si se han hecho últimamente, se hacían. EO1: Claro, pero, era más que todo para la defensa de las imputaciones y todo eso. EO2: No, nunca fue (-) encontramos más la fortaleza en poner el cuerpo y saber, en eso, y en el corte, y en el saber que la gente iba a responder en caso de (-) y dio resultado, en definitiva, como nos iba dando resultado seguimos apelando a ese tipo de recursos. Y, además, acá la justicia. EO1: No es independiente. EO2: Entonces, sabíamos que, se podían llegar a hacer presentaciones pero, te la cajoneaban. Sí tuvimos muchos abogados, los abogados ambientalistas, la Asociación Argentina, Pérez Esquivel. EO1: Quique Viale. EO2: Fernanda Reyes” (CI 2016-E19.ASAMBLEA FAMATINA-FCR).
  36. El artículo 43° incorpora el habeas corpus a la Constitución Nacional en 1994, pero la regulación legal de esta garantía se encuentra en la Ley N° 23.098. También se incorpora en los Pactos Internacionales: el Pacto de San José de Costa Rica (art.7.6), y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 9.4). La normativa nacional contempla 4 clases de habeas corpus: 1) habeas corpus clásico (o reparador), que se usa para hacer cesar la detención ilegal (detención sin orden de autoridad competente); 2) habeas corpus preventivo, que se usa cuando hay una amenaza real e inminente contra la libertad física; 3) habeas corpus correctivo, se usa a favor de las personas detenidas en forma legal. Su objeto es corregir las condiciones de detención legal cuando no fueran las que corresponden. 4) Habeas Corpus Restringido, que se usa para los casos en que hay perturbación en el derecho de locomoción, sin llegar a la privación de la libertad.
  37. Registra Cerutti (2017) que el 19 de mayo del año 2009, en el expediente N°2223, caratulado “Ramona Silvia Gabriela y otros s/habeas corpus” por el juez Héctor Daniel Barria, se presentó la resolución en contra del habeas corpus desestimando la acción legal “por entender la cuestión debatida como manifiestamente y formalmente improcedente”.
  38. Como por ejemplo en: “Los últimos acontecimientos ocurridos tanto en la lucha obrera que vienen manteniendo los compañeros de la empresa aceitera AMURAI como con nosotros, los vecinos de los pueblo de Famatina y Chilecito, que se suman a otras tantas luchas, ponen de manifiesto un patrón de conducta de las más altas esferas de gobierno que se viene repitiendo y consolidando como forma de resolución de los conflictos suscitados en torno a los derechos laborales y territoriales: la criminalización, represión y judicialización de la protesta social” (CI 2015-C104.CxLV-AER-VACa-ARC-ALL).


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