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6 Montaje y estructura de El Rey León

El musical de El Rey León consta de dos actos. El guion fue escrito por Roger Allers e Irene Mecchi, quienes trabajaron en la película (consultar Anexo 9: Argumento de El Rey León). La música y la letra de las canciones principales están compuestas por Elton John y Time Rice; y la música adicional y sus letras son de Lebo M, Mark Mancina, Jay Rifkin, Julie Taymor y Hans Zimmer. Se estrenó en el New Amsterdam Theatre, de Nueva York, el 13 de noviembre de 1997. El Rey León abrió en Londres dos años después de su estreno en Broadway (Gänzl, 2001).

Gran parte del motivo de su éxito se debió al trabajo escénico realizado por Julie Taymor y su equipo, quien representó el paisaje con colores vivos y trajes con un aire de Braque o Matisse que evocaban un sentimiento primitivo y una historia relacionada con los animales y la sabana africana. Fue recreado gracias a la combinación de títeres y máscaras y a la visualización de la parte humana de la interpretación (Fayolle, 2008). La genialidad de Taymor en este musical reside en la mezcla de géneros, a la vez mainstream y sofisticado, a la vez high y low, a la vez arte y entretenimiento (Martel, 2011).

Desde su estreno, el alboroto y la respuesta de la prensa fue excepcional y se le concedieron seis premios Tony, entre ellos al Mejor Musical. El coste de su producción no se hizo público, pero se intuye que se acercó a los 20 millones de dólares, lo cual lo convertiría en el espectáculo más caro jamás producido en Broadway. Ante esto, Schumacher señaló que un musical cuando funciona es realmente rentable desde el punto de vista económico pues tiene unos retornos sobre la inversión mucho más importantes, proporcionalmente, que el cine (Martel, 2011).

Regularmente, la recaudación de Broadway de El Rey León es de más de un millón de dólares semanales de taquilla y ha estado entre los cinco espectáculos más vistos de Broadway todas las semanas desde su estreno, según informa la web oficial de El Rey León.

A España llegó en 2011. Se estrenó el 20 de octubre en el Teatro Lope de Vega, Madrid, con un presupuesto de más de nueve millones de euros (Romera Castillo, 2016a) – lo cual lo constituye en el musical más longevo de España. En 2020 comenzaba su novena temporada de manera ininterrumpida con más tres mil funciones y más de cuatro millones de espectadores antes de su cancelación por la crisis del COVID-19 (señalado en la página web oficial del musical).

Música

La banda sonora es uno de los motivos por los que ha trascendido la película, y por lo tanto, que ha potenciado al musical. Una prueba de ello es que en 1994 recibió numerosos e importantes premios: dos premios Óscars y dos Globos de Oro a la banda sonora original y a la canción original (“Can You Feel the Love Tonight?”); dos nominaciones BAFTA a la Banda Sonora y al Sonido –según aparece en su perfil de Filmaffinity–; aparte de recibir nominaciones y más premios en otras categorías.

Todas las canciones están compuestas por Elton John (música) y Tim Rice (letra) excepto: “They Live in You”/”He lives in You” (denominada “Él vive en ti” en la versión española) que está compuesta por Mark Mancina y Jay Rifkin, colaboradores de Hans Zimmer, y Lebo M, compositor sudafricano; “One by one” compuesta por Lebo M; “Nao Tse Tsa” por Jacques Loubelo; “Shadowland” (“Nuestro hogar”) por Hans Zimmer, Lebo M y Mark Mancina; “Endless Nights” (“Noche sin fin”), música compuesta por Lebo M, Hans Zimmer y Jay Rifkin y letra por Julie Taymor; y por último, “King of Pride Rock” (“La roca”/”El nuevo rey”) por Hans Zimmer y Lebo M (programa de mano de El Rey León).

La música ejerce un papel narrativo en la película y este es traspasado al musical, pues la historia es contada, evocada y anticipada por la música. Se encarga también de enfatizar la acción y, mediante estrategias retóricas, persuade al espectador (Porta, 1998). Para la adaptación del musical, Robert Elhai y David Metzger se encargaron de la orquestación; Mark Mancina de la música producida para escena y la música adicional; y el diseño de sonido fue trabajo de Clement Ishmael (programa de mano de El Rey León). Las canciones, interpretadas en directo por una orquesta (consultar Anexo 7: Listado completo de orquesta, reparto y equipo de El Rey León) bajo la dirección de Sergio Cuenca, se encuentran organizadas siguiendo la línea de la película y dividas en dos actos para construir el musical (consultar Anexo 8: Estructura de los actos del musical).

Dentro del repertorio de la película, y por tanto del musical, aparecen distintos estilos musicales. Por un lado, la presencia de música africana para proporcionar un clima sonoro apropiado al lugar donde se desarrolla la acción y que se caracteriza por la presencia de obstinatos rítmicos, presencia de flautas y marimbas y la polifonía vocal. Por otro lado, se utiliza el sonido característico del musical estadounidense, como por ejemplo en la canción “Yo voy a ser el Rey León”. Por último el sonido popular, que representa los valores inmateriales y mágicos (Porta, 1998).

El arte del teatro musical trabaja con una estructura narrativa que se ha mantenido de manera estable a lo largo de los años. A diferencia del teatro, donde la música es un recurso estético, en los musicales, la música está planteada como un elemento dramático que forma parte de la narración. Esta construcción sigue las técnicas operísticas donde los personajes cantan injustificadamente, rompiendo así el realismo del arte dramático tradicional (Castellanos, 2013). Otro ejemplo de asimilación es la técnica del leitmotiv, fragmento musical que representa un personaje, una idea o sentimiento o una situación (Swain, 2002). Esta melodía es repetida a lo largo de la obra, a veces de la misma forma y otras, mutada, lo que produce una asimilación cognoscitiva por parte del espectador que genera cierto significado. Este significado es construido dentro de la lógica narrativa de la historia (Castellanos, 2013). Por todo ello, la música es un elemento dramático fundamental que dota de estructura y de potenciador semántico al musical (Swain, 2002).

Escenografía

Schumacher eligió a Julie Taymor para que se encargara de la puesta en escena. Taymor, directora y escenógrafa de otros espectáculos, se había interesado a partir de 1980 por las formas originales del entretenimiento para el gran público y por las marionetas (Martel, 2011).

La escenografía cuenta con más de 25 tipos de animales, algunos, como las jirafas, con un tamaño superior a los siete metros y medio de altura. La ronda de gacelas fue la primera pieza que Taymor presentó a la compañía Disney para mostrar cómo era su visión para la puesta en escena y que así los productores pudieran decidir si seguir adelante o no. Utilizó esta pieza porque muestra la esencia de su idea, donde la técnica utilizada para el funcionamiento de cada animal es mostrada al espectador (señalado en la página web oficial del musical). Hay más de 200 esculturas, figuras animadas, tallas y máscaras en el show, para las que se necesitaron más de 17.000 horas en su diseño y construcción (Teatro a Teatro).

Lo que ocurre detrás del escenario está cuidado al milímetro y tanto los actores y actrices, como el material utilizado, deben estar en perfecta sincronización para que la función se desarrolle correctamente. En las alturas y estanterías está perfectamente ordenado todo el atrezo, vestuario y máscaras ya que algunos de los performers se cambian de traje entre 10 y 15 veces en cada función  (Paniagua, 2017).

Máscaras y caracterización de los personajes

Para la caracterización de los personajes, Julie Taymor pensó en crear un ser doble, a la vez humano y león. De esta forma, deja la unión de ambos seres en manos del público, pues no es necesario ver el cuerpo entero de un león con todos sus detalles, sino que solo incorpora algunos de sus elementos más característicos al cuerpo humano, como una zarpa o una cola. Así, hace al público partícipe del acto de crear la ilusión teatral. Esta técnica en la que los artistas son visibles para el público y vemos cómo funcionan las piezas del engranaje se denomina bunraku. Por ejemplo, para representar a dos de los leones principales: Scar y Mufasa, los actores son equipados con un conjunto de cables, baterías y mecanismos que, junto con el traje y la máscara, forma un total de casi 14 kg (Laura Moreno, 2011). Esta comunión en el escenario de las dos percepciones que hace que uno se pueda fijar más en la historia narrada o en la habilidad del personaje es a lo que Taymor se refiere como “doble acontecimiento” (señalado en la página web oficial del musical).

Durante la representación de este musical, a parte del español, se hablan cuatro idiomas africanos distintos: xhosa, swahili, zulu y seshoto. Los performers lucen durante la obra 49 pelucas distintas y algunos cambian de maquillaje y vestuario a lo largo del musical docenas de veces. Rafiki, la babuino y guía espiritual, requiere al menos una hora de maquillaje previa a cada función. Su cara se maquilla con elaborados dibujos de pintura con base al óleo. Zazú y Scar casi llegan a la hora para el maquillaje y Mufasa está basado en un guerrero masai. Dos personajes que difieren de la estética de los leones son Timón y Zazú. El actor que da vida a Timón, Antonio Curros, es verde porque representa la jungla y se mimetiza bien con la escenografía donde aparece, rodeado de árboles y plantas selváticas. De la misma forma Esteban Oliver, que encarna al pájaro Zazú, es azul porque representa el cielo (señalado en la página web oficial del musical).

Tanto Llorente como Mejía (entrevista personal, 15/03/2017 y 07/04/2017), dos de los performers que interpretan en la temporada 2017 a Nala y Simba, consideran que una de las principales diferencias entre trabajar en El Rey León o en otros musicales donde han participado anteriormente es la resistencia física necesaria para interpretar a un animal. Esto supone mayor esfuerzo físico ya que los movimientos y saltos propios de un león son muy diferentes a los de un humano, además de los numerosos ensayos y funciones. Al comienzo, los procesos de casting fueron largos, pues se presentaron muchas personas. Cuando disminuyó el número de candidatos, tras la selección de Stage Entertainment España, fue el equipo de Disney el que decidió finalmente quien debía de cubrir cada papel. Los performers que forman parte del elenco pueden optar a otro papel realizando de nuevo una serie de audiciones. Tanto Llorente como Mejía comenzaron siendo parte del coro y después trabajaron como covers de sus respectivos personajes que consiguieron años después. Los covers son aquellos actores que sustituyen a los protagonistas en caso de lesión, afonía, enfermedad o cansancio (Marcer y Bartomeu, 2009).  También otro papel importante es el de swing, que consiste en que una persona puede suplir a varios personajes. Cuando entran personas nuevas, estas ensayan por separado con los directores residentes durante un mes aproximadamente y después realizan un ensayo general (put in) donde se incorporan junto a todo el elenco y realizan una función completa pero sin público.           



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