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5 La ciudad global de Saskia Sassen

Natalia Brutto

A lo largo de este capítulo, veremos los principales conceptos de la teoría de las ciudades globales. Principalmente, se abordará el recorrido y aportes realizados por Saskia Sassen y cómo esa estructura analítica ha permitido considerar las diferentes situaciones de ciudades globales en diferentes partes del mundo. A su vez, las ciudades globales desencadenan y tienen como condición y correlato ciertos procesos sociales que a la luz del campo social representan gran interés.

Hablar actualmente de ciudades globales parece algo habitual y cotidiano. Sin embargo, este proceso por supuesto no ha sido siempre así. Los aportes realizados por la socióloga neerlandesa desde hace más de 30 años son los que posibilitan indagar, analizar y problematizar cómo el proceso de globalización ha dado como resultado ciudades con ciertas particularidades.

La ciudad global: breve recorrido conceptual

Desde la década del 80, los procesos de desregulación, apertura de la economía doméstica y la creciente participación de actores nacionales en los mercados globales permitieron a Sassen identificar un grupo de ciudades que pasaron a adquirir el término de “globales”. El término fue acuñado en 1991 en su obra y se utiliza para dar cuenta de las ciudades que reúnen una serie de características desde su funcionamiento, pero también desde sus estructuras sociales y hasta en su manifestación arquitectónica, donde existen edificios y estructuras semejantes.

En 1984 Saskia Sassen utilizó el término “ciudad global”, que luego publicaría en un libro con el mismo nombre donde expone ampliamente el concepto y sus implicancias. Sassen define a la ciudad global como “una plataforma económica y regulatoria que contiene todas las capacidades y recursos para manejar las operaciones globales lejanas de las empresas y los mercados”. Siguiendo a Davis y Del Cerro (2009: 32), lo que configura según Sassen a las ciudades globales es que son un tipo de ciudad que muestra características “cualitativamente diferentes a otras ciudades como su capacidad de articulación, y control de la economía mundial”. De este modo, lo central para Sassen es la funcionalidad que las ciudades cobran en el marco de la nueva economía mundial. Esto, sin embargo, no significa que, porque algunas ciudades cobren el carácter de global, lo hagan solas o de forma independiente. Por el contrario, cada ciudad global cuenta así con una infraestructura específica y un conjunto de ciudades particulares alrededor. Lo distintivo y particular de las ciudades globales es su papel como catalizador socioeconómico, tanto en las redes de producción, como en las de consumo global.

Pero también son ciudades que se caracterizan por su diversidad, su polarización y su fragmentación. Desde el punto de vista urbano y de su arquitectura, las ciudades globales se caracterizan en su aspecto por ciertas formas y materiales de construcción, como por ejemplo altas fachadas de vidrio herméticamente selladas, pero también por una nueva noción de espacio público donde domina el orden visual de la ciudad. En este sentido, las ciudades globales muestran una convivencia entre grandes sectores dedicados a actividades financieras, grandes conglomerados de población que podría considerarse excluida y una gran fragmentación en muchos aspectos.

Para analizar este fenómeno de las ciudades globales, Sassen utiliza lo que considera una arquitectura conceptual, es decir, una lógica organizacional que contempla múltiples conceptos que operan a diferentes niveles sin perder un cierre analítico.

La ciudad global, entonces, se erige como aquellas áreas metropolitanas desde las que se ejerce el control y la dirección de la economía mundial. Estas ciudades pasaron a concentrar una serie de funciones, servicios corporativos especializados y control y apropiación de las ganancias que rigen para la nueva economía global.

Las ciudades como los sitios donde se concentran servicios de innovación, especulación e internacionalización dan así lugar a ciudades de carácter global. Ciudades como Nueva York, Londres, Tokio, París, Fráncfort, entre otras, cobran esa categoría.

Estas ciudades globales surgen como un nuevo modelo de crecimiento urbano, producto de una actividad económica que se caracteriza por el crecimiento de los mercados financieros, la expansión del comercio internacional de servicios y la nueva configuración de los flujos de inversión extranjera directa que establece cierta dispersión, pero globalmente integrada. Así, la globalización conlleva de manera simultánea una aglomeración de funciones de comando, innovación y coordinación de estas actividades (Sassen, 2003: 14).

Las ciudades globales aparecen como el resultado de un proceso de globalización. La globalización para Sassen implica un doble proceso con dos dinámicas diferentes. Por un lado, la formación de instituciones y procesos globales tales como la Organización Mundial de Comercio o el fmi, los mercados financieros internacionales, prácticas y formas de “lo global”. Son formalmente instituciones reconocidas como tal. El segundo conjunto de procesos que denomina con “globalización” no necesariamente escala al nivel global, son procesos que ocurren al interior de los territorios y dominios institucionales, pero que involucran redes y formaciones transfronterizas, como las redes de activistas, por ejemplo, en pos de los derechos humanos, es decir, redes con agenda global explícita o implícita. La globalización implica procesos de dispersión y centralización.

La globalización de la actividad económica requiere para Sassen un nuevo tipo de estructura organizacional. Pero, tal como explica en una entrevista realizada por Raquel Aspiroz a Sassen, “ser una ciudad global no es simplemente una decisión, implica a todo el entramado urbano” de tal manera que la ciudad global tiene dos funciones: Una, de ser espacio productivo, y la segunda, de ser espacio político. Estas ciudades se caracterizan por ser centros neurálgicos donde la política, las finanzas, la economía y la producción se reúnen y se concentran.

En términos de Sassen, la teorización del modelo de la ciudad global implica siete hipótesis en torno a la fórmula teórica que compone a la ciudad global (Sassen, 1995):

  • Dispersión geográfica de las actividades económicas que marca la globalización, junto con la integración sistémica de dichas actividades geográficamente dispersas. Esto contribuye al crecimiento de la función de gestión central. Es decir que, cuanto más dispersas están en los países las operaciones de una empresa, más estratégicas son las funciones centrales. Así tareas relacionadas con la gestión, la coordinación, el mantenimiento y la financiación de su red se vuelven fundamentales.
  • Las funciones centrales cobran tal grado de complejidad que las empresas globales recurren a tercerizar o subcontratar servicios especializados, entre los que se destacan los legales, los contables, telecomunicaciones, relaciones públicas, programación, telecomunicaciones, etc. Esta práctica se ha extendido en grandes empresas, pero predomina sobre todo en las globales.
  • Las firmas especializadas en servicios y en mercados más complejos y globalizados están sujetas a economías de aglomeración. Así los centros urbanos funcionan como centros de información, con un alto grado de incertidumbre de los mercados, y la elevada velocidad de las transacciones configuran una dinámica de aglomeración.
  • La cuarta hipótesis se refiere a que las grandes sedes al contratar esos servicios especializados pueden optar por cualquier localización, porque el trabajo realizado desde las oficinas centrales no está sujeto a las economías de aglomeración. De hecho, cada vez es menor la carga de trabajo que se lleva adelante en la sede central.
  • Las empresas de servicios especializados, al ofrecer servicios globales, crean una red global de filiales o formas de asociación, y por ello se han fortalecido las redes transnacionales de ciudad a ciudad, lo que da lugar a posibles implicancias de sistemas urbanos transnacionales.
  • La sexta hipótesis se refiere a que el creciente número de profesionales y empresas de servicios especializados tiene el efecto de aumentar la desigualdad espacial y socioeconómica en las ciudades. El papel de estas ciudades globales ha valorizado el mercado de profesionales de primer nivel. Por ello, es probable que la estructura de remuneraciones crezca rápidamente. Por otro lado, es posible que quienes realizan trabajos poco cualificados experimenten el efecto contrario.
  • La última hipótesis se refiere a la creciente informalización de una serie de actividades económicas. Sassen plantea que, lejos de representar una contradicción en el sistema de ciudades globales, se vuelve un elemento clave la informalización de ciertos sectores de la economía.

Tal como puede observarse, los principales postulados sobre la ciudad global giran en torno a cómo se comporta la ciudad, su rol dentro de la economía mundial y sus características al momento de involucrar a actores para su funcionamiento desde un punto de vista funcional y económico. Sin embargo, esto que podría ser interpretado como una contradicción entre los niveles de concentración y dispersión no resulta contradictorio. Esto se comprende al analizar las razones principales que posibilitan la consolidación. Entre las principales se destacan:

  • Nuevas tecnologías de telecomunicaciones: para maximizar los beneficios de las tecnologías de la información, las empresas necesitan no solo infraestructuras, sino una mezcla de otros recursos, como los humanos. Es a partir de esta complejidad organizacional a partir de lo cual las empresas pueden maximizar las utilidades. Para las ciudades globales, las telecomunicaciones son un aspecto trascendental que ha permitido, por un lado, consolidar y concentrar gran información especializada en áreas geográficas relativamente pequeñas y, por otro, deslocalizar las funciones, así como la distribución de las actividades económicas.
  • Significado de información y datos: el gran cúmulo de informaciones y datos que se concentran en la ciudad global hace que exista una parte de los datos que requiere de interpretación, evaluación o juicio, y esto necesita “infraestructura social”. En definitiva, la necesidad de enormes recursos para manejar operaciones globales en incremento y combinado con las funciones centrales descriptas produce fuertes tendencias a la concentración y a la jerarquización de centros. Según Sassen, en las ciudades globales los datos requieren de una interpretación, de un análisis que se basa en conocimientos muy específicos para que se convierta en información relevante. Esto ocurre en las ciudades globales.
  • Identidad y vínculos nacionales que se están debilitando para actores globales y sus clientes. Como veremos en el próximo apartado, existe una serie de superposiciones de actores y niveles de decisión en la ciudad global. Esta superposición comprende los diversos niveles de organización, decisiones y ejecución de la política.

Lo global, lo nacional y lo local

A partir de considerar las ciudades globales, su inserción en la economía global y sus características y tensiones a nivel social, surge la cuestión del rol del Estado, el surgimiento de nuevos actores políticos y su articulación o solapamiento.

La emergencia de ciudades globales paulatinamente abre la pregunta sobre la creación de sistemas urbanos transnacionales. La globalización ha posibilitado una creación de redes transnacionales que unen filiales y sucursales de distintas compañías con escasa regulación y servicios hiperespecializados, por lo que Sassen introduce la pregunta sobre la emergencia de entidades supranacionales que lideren un nuevo orden mundial. Siguiendo a la autora, el crecimiento de mercados globales para las finanzas y los servicios especializados, la necesidad de redes de servicios transnacionales debida al incremento de inversiones internacionales, el reducido papel del gobierno en la regulación de la actividad económica internacional y correspondiente ascenso de otras arenas institucionales con una fuerte conexión urbana hacen pensar en el surgimiento de ciudades transnacionales.

Ahora bien, estas hipótesis que sustentan las ciudades globales, lejos de neutralizar la geografía, provoca que las regiones se inserten en infraestructuras de comunicación, férreas y de carreteras, lo que causa que sea la infraestructura convencional la que permita maximizar los beneficios económicos derivados de la telemática.

Esto no significa que el concepto de “Estado nación” desaparezca, sino que existe un nivel o jerarquía global. Lo global, ya sea un imaginario o una práctica discursiva, puede “habitar parcialmente territorios nacionales e instituciones”. En este sentido, según Sassen la soberanía no está desapareciendo, sino que está siendo parcialmente desnacionalizada. Sin embargo, tampoco cree que pueda hablarse “del” Estado nacional vs. “el” orden global, sino que para Sassen empieza a haber una segmentación dentro del aparato estatal donde cierta rama privatizada del ejecutivo se alinea con actores globales y la de la legislatura con asuntos domésticos. Según Sassen, “no estamos viendo el fin de los estados, más bien, los estados no son los únicos ni los más importantes agentes estratégicos en el nuevo orden institucional emergente global” (Sassen, 2011: 316).

De acuerdo con Sassen, las líneas entre las economías nacionales y la economía global se configuran como una “nueva zona fronteriza” (Sassen, 1996: 2) donde se producen nuevas formas institucionales y se alteran antiguas. Según la autora, los procesos globales, al materializarse en territorios nacionales, hacen que el Estado nacional se configure como un participante clave en el anclaje y desarrollo de los procesos globales. Así, los procesos de la economía global fortalecen algunos aspectos de los componentes de los Estados como aquellos vinculados a las funciones bancarias, como los ministerios de Economía, pero debilitan otros. Así, el surgimiento de legislaciones nacionales que transfieren competencias al ámbito privado y sustentan los “derechos” de las empresas internacionales y la legalización de transacciones transfronterizas, fenómenos todos ellos entendidos como “desregulación”, “liberalización económica” y “privatización”, en términos internos resultan insuficientes para Sassen para dar cuenta de la complejidad del fenómeno que se da entre el Estado y los privados en cuanto a globalización y nuevas relaciones entre ambos. En este sentido, Sassen propone que el Estado potencia la globalización. Según la socióloga, sería más apropiado hablar de “instrumentos necesarios para la implementación de un sistema económico global” (Sassen, 1995: 3). De este modo, se puede dar cuenta de los procesos donde los Estados transfieren sobre todo funciones de coordinación y gobierno a sectores privados empresariales.

Del mismo modo, el surgimiento de ciudades globales no anula las localías ni las particularidades de cada ciudad. Inclusive, la articulación de los mercados internacionales para Sassen implica en las ciudades la articulación de las economías que trabajan con capital transnacional con economías informales. Así, en su obra Ciudad y globalización explica que las desigualdades crecientes que se ven en las grandes ciudades son aspectos que, lejos de contraponerse al concepto de “ciudad global”, aparecen de manera simultánea y casi en todas las ciudades globales.

Lo social en la ciudad global

Siguiendo a Sassen, una ciudad global no desconoce sus orígenes, sino que se erige sobre la historia que la vio nacer: existe una fuerte relación entre su pasado (si fuera agroindustrial, por ejemplo, como el caso de Chicago) y las ventajas de especialización que esto le brindó para convertirse en una ciudad global.

Este grado de hiperespecialización de algunos sectores de la economía hace que surjan sectores muy bien remunerados y otros muy mal pagos. De hecho, para Sassen (2011: 170), “las ciudades globales son sitios para la sobrevaloración del capital corporativo y la desvalorización de los trabajadores desfavorecidos”. Las ciudades globales se caracterizan por reunir tanto a sectores con ingresos muy elevados debido a su especialización, como a sectores de muy bajos ingresos.

Si bien no lo dice en estos términos, Sassen identifica que las ciudades globales comprenden sociedades muy polarizadas. De lo que sí habla Sassen es de que las ciudades globales “pagan un costo social alto” porque se polarizan los sectores sociales que la componen, lo que causa una progresiva desaparición de la clase media para dar lugar a sectores ligados a una economía hiperespecializada y a otros ligados a una economía informal. Lejos de verlo como una contradicción, para Sassen este nuevo paradigma en torno a las ciudades globales incluye vastos sectores de la población inserta en la economía informal. En este sentido, Sassen cree que es prácticamente una condición estructural de las ciudades capitalistas este tipo de funcionamiento en que un sector de la población ocupa lugares desfavorecidos, pero presta servicios a toda clase de actividades económicas ligadas a la ciudad global.

Allí según Sassen radica lo político de las ciudades, como el espacio donde los poderosos y los impotentes se encuentran, donde aparecen los conflictos y las contradicciones. Para Sassen, está surgiendo una forma de globalización que es política, de resistencia, de ciertas formas de acción política y social: es lo que llama la “otra globalización”. El surgimiento de movimientos transnacionales en defensa de los derechos humanos sería un ejemplo de este inicio.

En su obra Contrageografías de la globalización (2003), Sassen trabaja fuertemente las consecuencias sociales de las ciudades globales y cómo esto se traduce en afectaciones sociales concretas. Allí hace un recorrido por los principales temas sociales que emergen en las ciudades globales a partir de la fragmentación y polarización social y las nuevas configuraciones que lo global habilita. Por poner algunos ejemplos, trabaja allí los movimientos migratorios que se producen como parte del sistema que impulsan las ciudades globales. También en la misma obra consigna cómo ciertas actividades involucran redes de trata, narcotráfico y crimen organizado como parte de las organizaciones que a nivel global también han cobrado relevancia y donde los sectores afectados suelen ser los más vulnerables.

El futuro de la ciudad global

Otro autor que habla sobre la ciudad global es John Friedmann, quien, en lugar de ver una complementariedad entre ciudades globales, sostiene que estas competirían entre sí (Friedmann, 1997). De hecho, Friedmann plantea que estas jerarquías de ciudades globales, lejos de ser estáticas, son bastante dinámicas y afectan la categorización de las ciudades. En tal sentido, identifica que las políticas exógenas, a la par de la “creatividad” que tengan las ciudades para responder a esta política exógena, condicionará la geografía del capitalismo global. En general, las ciudades, al competir entre sí, deben hacer enormes inversiones para atraer el capital, de forma que conllevan un elevado costo financiero y humano. En tal sentido, para este autor, las ciudades no solo hacen infraestructuras para reconvertirse, sino que también desplazan sectores de la economía en pos de abaratar salarios y afectan el entorno natural por los residuos y nuevos desechos que producen. Esta reestructuración interna que muchas ciudades hacen al reconvertirse en pos de ganar estatus o jerarquía en la escala global tiene consecuencias muy directas para la población. Esta competencia entre ciudades se da no solo internamente entre las ciudades de un mismo país, sino también entre ciudades de diversos países.

Finalmente, Friedmann considera que la última causa que condiciona el ascenso o descenso de las ciudades en la escala global viene dado por la relación entre la competencia y la miopía de los asuntos que únicamente identifican factores económicos. A diferencia de lo que plantea Sassen, es decir, que la desigualdad de las ciudades globales es consecuencia directa y funcional al sistema que permite su surgimiento, para Friedmann los costos ambientales y sociales socavan la jerarquía de las ciudades. Por esa misma razón, este autor deposita en la planificación, más allá de la economía, una de las claves para posicionar a las ciudades en el orden global. De acuerdo con su lógica, la organización espacial, el gobierno regional, la sustentabilidad (social y ambiental), los trabajadores migrantes y el surgimiento de la sociedad civil y las redes entre ciudades posibilitan jerarquizar las ciudades.

De acuerdo con un artículo de Davis y Del Cerro (2009), las nuevas perspectivas analíticas que emergen en torno a la ciudad global lo hacen en torno a cuatro ejes principales:

  • Consideración de la naturaleza de las escalas espaciales o territoriales como medios para superar descripciones esquemáticas de la relación entre local y global. Según estos autores, algunos debates están surgiendo en torno al papel de los Estados nacionales sobre fortalecer las localías y potenciar las ciudades. De este modo, pone en discusión nuevamente el vínculo entre el Estado nación, las ciudades y las localías.
  • Enfoque que trabaje sobre el vínculo de las redes y ciudades globales como una manera de describir mutua dependencia entre ciudades y su naturaleza multiescalar. En este nuevo enfoque, las preguntas giran en torno a en qué momento el surgimiento y la interrelación de las ciudades globales posibilitarán negociaciones directamente entre ellas de forma que den lugar a pactos regionales más amplios.
  • Atención creciente a la importancia del Estado al analizar las ciudades globales. En este enfoque se habla no de la desaparición o dilución del Estado, sino de que este está atravesando una transformación hacia un nuevo rol. De este modo, se pone en discusión los postulados de Sassen al respecto. Análisis de Estados posnacionales entran en tela de juicio y aparecen preguntas sobre el rol y papel de los Estados y sus transformaciones en este esquema global.
  • Descripción del rol de las trayectorias históricas en la formación de las ciudades globales. En este aspecto, análisis macrosociológicos de la trascendencia que la trayectoria del desarrollo ha condicionado a lo largo de su historia a las ciudades globales se alinean bajo esta perspectiva. Preguntas sobre si lo que experimentan las ciudades se refiere a transformaciones cualitativas del sistema capitalista del mundo o bien si se trata de concentraciones importantes de procesos que ocurren alrededor del mundo en muchas ciudades son interrogantes en esta línea.

La ciudad global en las ciudades latinoamericanas

Luego de abordar los principales conceptos de Sassen sobre la ciudad global, vale la pena preguntarse por su pertinencia y particularidades de cómo ese proceso ha sucedido en las ciudades latinoamericanas. En este sentido, el artículo de Fernando Diaz Orueta (2009) propone aspectos muy interesantes para destacar. En primer lugar, recupera que este tema ya lo ha tratado Friedman al considerar las jerarquías entre ciudades, ubicando a las ciudades latinoamericanas en categorías como primarias y secundarias en el grupo de países semiperiféricos. Sin embargo, lo interesante del artículo es que trae a cuenta que, dadas las particularidades de cada país y de sus principales ciudades, este proceso de globalización se ha dado de manera específica, y no fue homogéneo en toda Latinoamérica. Díaz Orueta recupera el proceso liberal que ha ocurrido en la región a partir de 1970 explicando cómo la reestructuración económica posibilitó un ajuste estructural y la participación de organismos internacionales (como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial), y así dio lugar a la incorporación de las grandes ciudades latinoamericanas al proceso de globalización que ya se había producido en otros países. En general, en los distintos países este proceso se fue dando desde la reestructuración de un modelo exportador basado en productos agrícolas o agroindustriales.

En tres de las ciudades latinoamericanas principales, San Pablo, Buenos Aires y México, se han producido procesos de inversión extranjera y procesos privatizadores que permitirían ubicarlas en procesos globales como los descriptos párrafos arriba. Siguiendo a Sassen, tres elementos se destacan en estas ciudades: mercados financieros muy dinámicos con aparición de sectores muy especializados, sobrevaloración del output (con firmas y trabajadores de estos sectores), y en forma simultánea desvalorización del resto del sistema económico.

A su vez, en el artículo, si bien se distingue entre las ciudades de diversos tamaños y escalas en Latinoamérica, también se da cuenta de las consecuencias sociales de las ciudades globales mencionadas en apartados anteriores: las dificultades mencionadas en torno al empleo, las consecuencias de la reestructuración económica y la complejidad dada por los procesos migratorios son aspectos que se recuperan por Diaz Orueta como procesos que ocurren en las ciudades principales. Asimismo, también se recuperan en el texto los problemas derivados de la gobernabilidad en las ciudades latinoamericanas y la compleja situación que esto representa para los Estados.

Conclusiones

De acuerdo con el recorrido hecho aquí, el concepto de “ciudad global”, con sus múltiples posibilidades de análisis, continúa siendo un concepto con gran potencia teórica y analítica. Permitió y aún permite analizar el rol que las ciudades juegan en la economía mundial y a su vez plantear cómo son modificadas a su vez por esta. Como se ha visto a lo largo de estas páginas, la ciudad global no solo permite complejizar y analizar distintas ciudades y su interrelación, sino que también la teoría permitió comprender los distintos momentos en que se encuentran las ciudades en el proceso de globalización, el complejo entramado que representan, la articulación de su funcionamiento y su inserción en el sistema global.

Queda claro que la ciudad global se encuentra siempre atravesada y mediada por la historia y los procesos que cada ciudad ha tenido, siendo esto particularmente rico para comprender que, si bien hay procesos semejantes, las ciudades atraviesan el proceso de globalización de manera particular. Sassen nos brinda una explicación y descripción de las ciudades globales, pero también de cómo estas traen nuevas complejidades, desafíos y problemas, que más allá de lo urbano, se entrometen en el tejido político y social. Así, cobran especial relevancia las preguntas que los diferentes autores traen sobre la gobernabilidad y la yuxtaposición de diferentes niveles y procesos de regulación y organización local, nacional e internacional.

Por su parte, comprender y explicar que gran parte de los fenómenos sociales globales, como los procesos migratorios, la creación de alianzas y lazos a nivel global incluso en aspectos criminales o que persiguen un fin loable, da cuenta de hasta qué punto Sassen profundizó en las implicancias y considerandos que la ciudad global requiere para su propio funcionamiento.

El análisis que iniciara Sassen sobre las ciudades globales lejos se encuentra de estar acabado. Paulatinamente, surgen nuevas preguntas e interrogantes sobre las ciudades globales, sus alcances, potencialidades y limitaciones. De este modo, lejos de agotarse, las investigaciones están tomando nuevos cursos que seguramente con el devenir de los acontecimientos y análisis posteriores traerán nueva luz a la temática. Sin duda, esto tendrá que ser analizado a la luz de los años y procesos por venir.

Bibliografía

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