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Book cover

Presentación

Silvia Lago Martínez, Lucila Dughera, Mirta Mauro, Sheila Amado

El presente volumen pone a disposición de los lectores, por un lado, las experiencias y hallazgos producidos en el trayecto de la investigación que sobre el campo de la educación y las tecnologías digitales desarrollamos en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, así como los avances de tesis doctorales y de maestría que se realizan en el marco del equipo de trabajo.

Por otro, en el recorrido de dicha investigación coincidimos con investigadores e investigadoras quienes, con su propia mirada, comparten la misma problemática de estudio, inquietudes, reflexiones, marcos conceptuales y categorías de análisis. De allí que invitamos para esta edición a Susana Morales, José Miguel García y Martina Bailón, Susana Finquelievich y Patricio Feldman, Lucas Bang, Roxana Cabello y Adrián López, Sebastián Benítez Larghi, Magdalena Lemus y Nicolás Welschinger, cuyas contribuciones constituyen un decisivo aporte para pensar la incorporación de las tecnologías digitales en los sistemas educativos, las políticas públicas de inclusión digital con eje en la educación de la región latinoamericana y los roles de estudiantes y docentes en el seno de los espacios de formación.

Nos adentramos en el mundo de la educación a partir de nuestro interés por investigar la experiencia que sobre los modelos “una computadora, un alumno” se corporizaba con la puesta en marcha del Programa Conectar Igualdad (PCI), de incipiente desarrollo en aquel momento. No vamos a describir aquí los alcances del Programa puesto que mucho se va a decir sobre este a lo largo de los capítulos de la obra.

Corría el año 2011 y nuestra primera aproximación al contexto escolar tuvo por objetivo conocer la implementación del programa, sus modalidades, qué sentían y opinaban los docentes en relación con sus competencias para emprender las innovaciones que la introducción de la computadora portátil en el aula implica y las primeras experiencias de implementación pedagógica. Para ello abordamos dos escuelas públicas de educación media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con diferentes indicadores socioeconómicos de la población estudiantil. Luego de este primer acercamiento al problema, las preguntas de investigación nos llevaron a profundizar en el mundo de los jóvenes, reconociendo que éstos conforman actores significativos de las transformaciones de nuestro tiempo. Se implementaron técnicas grupales con estudiantes de enseñanza media y técnica de escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires cuyas edades variaron entre 15 y 19 años. Posteriormente se llevó a cabo una encuesta dirigida a jóvenes de las mismas características. El marco muestral se conformó con el total de escuelas públicas medias y técnicas de la ciudad que fueron beneficiarias del PCI. Conocer las percepciones e intereses de los adolescentes sobre las tecnologías digitales en las aulas y en su vida social, detectar usos y apropiaciones y los cambios que se producen en su rendimiento escolar, en sus vínculos con los profesores, con sus compañeros y en su familia, fueron los objetivos principales en esa etapa del estudio.

Ya en el año 2013, con un PCI extendido a un número mayor de escuelas, ampliamos nuestras preguntas de investigación y formulamos algunas hipótesis en relación con los jóvenes. Exploramos sobre su trayectoria y su apropiación creativa no sólo de la computadora e Internet, sino de los lenguajes audiovisuales que los adolescentes hacen propios en su mundo escolar y social. Para ello se realizaron entrevistas en profundidad a estudiantes que fueron seleccionados por muestreo cualitativo.

Este camino nos condujo a volver nuestra mirada sobre los docentes y su formación para desarrollar lineamientos pedagógicos con las tecnologías, señalada como una de las dimensiones más vulnerables del PCI. De manera que incorporamos para su estudio a los Institutos Nacionales de Formación Docente. En este punto de la investigación nos encontramos, indagando sobre la institución, la currícula, la labor de profesores de docentes que producen innovaciones pedagógicas y nuevas formas de trabajar con sus alumnos en las aulas, entre otros aspectos.

Dicho esto, falta agregar que los aportes recibidos de nuestros colegas, de aquellos que conocen el mundo de la educación, resultaron invalorable para el desarrollo de nuestras investigaciones, y han hecho posible la confluencia en este libro de reflexiones, experiencias y propuestas para el debate, necesarias para repensar las dimensiones educativas y tecnológicas que nos preocupan.

Resta, para concluir esta introducción, presentar la estructura de este libro. La edición está organizada en tres secciones.

En la primera, Diversos abordajes y problematizaciones respecto de los planes “una computadora, un alumno”, se presentan trabajos que abordan una diversidad de problemáticas respecto de los planes “una computadora, un alumno”. En otras palabras, los capítulos que conforman esta sección tienen como hilo conductor la vocación de establecer relaciones entre este tipo de incorporación de tecnologías digitales y algunas problemáticas clásicas de la educación, como, por ejemplo, el rol del estado respecto de las políticas implementadas, la institución educativa, las continuidades y rupturas en lo escolar, entre otras.

La segunda sección, La comunidad educativa frente a la incorporación de tecnologías digitales: dilemas y perspectivas, conforma el apartado donde se exponen trabajos que reflexionan sobre la comunidad educativa en su conjunto, sus diferentes niveles y los diversos actores de la educación.

El último apartado, El Programa Conectar Igualdad y los jóvenes: algunas reflexiones en torno a los receptores centrales de este plan, reúne un conjunto de trabajos que tienen como eje a los y las jóvenes y las tecnologías digitales. A grandes rasgos, se proponen, desde diferentes perspectivas, analizar y reflexionar acerca de cómo esta población utiliza y se apropia de este tipo de tecnologías tanto dentro como fuera del espacio escolar.

Así, este libro se inicia con el capítulo de Susana Morales. La autora efectúa un recorrido histórico por las políticas públicas de incorporación de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el campo educativo en los países de América Latina y el Caribe y en particular en Argentina, advirtiendo que estas no pueden ser consideradas aisladamente, sino como parte de estrategias educativas regionales en el marco de políticas globales con las que se articulan. Establece distintas etapas en este proceso para arribar al último período con las iniciativas 1 a 1, “una computadora para cada alumno”. Revisa los resultados de investigaciones sobre la incorporación de TIC en la educación y focaliza su análisis en el Programa Conectar Igualdad, para culminar retornando a las políticas públicas y proponiendo algunos de los desafíos que estas tienen por delante.

En el segundo capítulo, Patricia Mancebo y Sol Diéguez nos proponen, en un rápido recorrido, redimensionar el rol de los estados latinoamericanos en la sociedad de la información a partir de las políticas de inclusión digital implementadas en la región. A grandes rasgos, describen y caracterizan el devenir político de América Latina (AL) en las últimas décadas, haciendo foco en el caso argentino, pero anticipándonos que las políticas de inclusión allí realizadas se alinean con las regionales. Es por ello que el eje está centrado en uno de los denominados planes de inclusión digital a nivel nacional, específicamente el Programa Conectar Igualdad. Así, permanentemente intentan relacionar en qué medida dicho plan posibilita la tan añorada inclusión digital y, al mismo tiempo, en qué medida este tipo de implementaciones en la región logra alcanzar los objetivos propuestos. En resumen, a lo largo del texto nos invitan a repensar conceptos tales como el de ciudadanía, brecha digital o igualdad de oportunidades, entre otros.

Ya en el capítulo tercero, Lucila Dughera ensaya una propuesta respecto a cómo analizar las instituciones educativas con planes “una computadora, un alumno”. Para ello realiza dos movimientos. El primero consiste en sistematizar de manera general los diferentes aportes que se han hecho respecto de este tipo de incorporación de tecnologías digitales, luego presenta la primera propuesta acerca de cómo analizar este tipo de planes. Específicamente, desagrega los planes “una computadora, un alumno” en cuatro niveles analíticos, a saber: infraestructura de conectividad, hardware, software y contenidos. En tanto, el segundo movimiento refiere a cómo pensar la institución educativa. Para ello recupera la clásica división en: curricular, organizacional, comunitaria y didáctica-pedagógica. A partir de cada uno de estos cruces, se presenta una matriz analítica acerca de cómo analizar la incorporación de tecnologías digitales en lo escolar. Claro, futuros trabajos tendrán que dar cuenta de qué tan provechosa resulta esta.

El trabajo de José Miguel García y Martina Bailón nos invita a repensar la personalización de la enseñanza-aprendizaje en tiempos de 1 a 1. Más aún, se intenta mostrar cómo el uso de las tecnologías digitales en los espacios áulicos, así como extraescolares, posibilita y potencia una resignificación de dicho concepto y, por ende, en cierta manera, del posicionamiento docente respecto del acto educativo. Para ello los autores recuperan diferentes fragmentos discursivos respecto del Plan Ceibal (Uruguay), y a través de estos reflexionan acerca de las diferentes connotaciones que dicho concepto cobra. Al mismo tiempo, procuran establecer relaciones entre este proceso de resignificación y problemáticas linderas a ésta, como, por ejemplo, el lugar de la producción de conocimiento, de la didáctica, entre otras. Finalmente, este capítulo reivindica el lugar vital y necesario que tiene ese Otro en lo escolar.

La segunda sección comienza con el capítulo de Susana Finquelievich y Patricio Feldman, quienes presentan los resultados finales de una investigación que tuvo por objetivo fundamental efectuar el seguimiento y documentación de la creación y evolución de las Escuelas Públicas Digitales (EPD) y Escuelas Públicas Digitales para Adultos en la provincia de San Luis, Argentina. Los autores analizan la información recogida por medio de entrevistas a alumnos, docentes, coordinadores, padres de alumnos de primaria y secundaria, y referentes de la comunidad. Concluyen que en las EPD, si bien se utilizan intensivamente las Tecnologías de Información y Comunicación, lo innovador no son las tecnologías, sino su enfoque pedagógico y los cambios en la organización de los tiempos y el espacio escolar, que las transformó en una experiencia innovadora.

A continuación, Sheila Amado indaga acerca del Programa Conectar Igualdad y una de las poblaciones beneficiarias: los estudiantes de los profesorados orientados a la educación secundaria (normal y especial) que se forman allí para impartir clases en dicho nivel educativo. Es una población de la que poco se conoce sobre los resultados de la implementación del PCI dado que la mayoría de los datos publicados o las estadísticas oficiales se orientan a la educación secundaria. No obstante, luego de recorrer algunos aspectos sobre el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), concluye que se debe tener en cuenta que aún queda mucho por hacer para lograr una verdadera articulación entre tecnologías digitales y formación docente.

Lucas Bang, en primer lugar, presenta conceptos teóricos que vinculan comunicación, educación y tecnología. Luego, en un segundo momento, y a diferencia de otros artículos de este libro, presenta los resultados de un relevamiento cualitativo realizado a docentes de escuelas de nivel primario de la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, que no han sido beneficiados por los programas Conectar Igualdad y Primaria Digital. Así, analiza el significado que tiene la tecnología para esta población de docentes y concluye que la tecnología como acceso marca un gran potencial para comprender la relación que se produce en el acto educativo, pero se deben mejorar los criterios de búsqueda y de elección, porque a partir del uso de Internet –que posibilita el acceso y no ha sido creada exclusivamente para la educación– se pueden encontrar usos pedagógicos y (re)encontrar el valor por la curiosidad, la principal materia prima para producir conocimiento.

En su capítulo, Ana Marotias realiza un análisis de la relación entre la educación a distancia y la inclusión social, tomando como caso específico la propuesta de educación a distancia de la Universidad Nacional de Avellaneda. Para ello recorre la historia de la educación a distancia, sus diversas etapas y usos, haciendo hincapié en la importancia de la propuesta pedagógica, ya que esta es la que define el carácter inclusivo (o no) de un proyecto de educación a distancia. Por otra parte aborda los conceptos de inclusión/exclusión, tanto a nivel social como educativo, para pasar al estudio de caso, donde se caracteriza la institución y el rol de las tecnologías digitales en la ampliación de la universidad pública.

El primer capítulo del último bloque, de Roxana Cabello y Adrián López, nos plantea reflexionar sobre la relación entre la integración de tecnologías y la articulación entre dos niveles del sistema educativo: la educación media y la universitaria. Con esta finalidad, los autores realizan una síntesis de las contribuciones sobre la temática para arribar a la formulación del interrogante que guiará el desarrollo de su trabajo: si el modelo “una computadora, un alumno” favorece la articulación entre los dos niveles. En este sentido, analizan principalmente a los estudiantes como uno de los componentes de esta trama. Para ello recuperan como base un estudio que realizaron en la Universidad de General Sarmiento con estudiantes de primer año de dicha casa de altos estudios. La investigación enfatiza principalmente dos ideas: los procesos de inclusión digital que se realizan y que involucran procesos de apropiación de tecnologías digitales interactivas.

Luego, el trabajo de Silvia Lago Martínez nos propone conocer el mundo de los jóvenes, generación que ha crecido con las tecnologías digitales, en la interacción permanente que se evidencia entre la escuela y su vida social. Si bien toma como punto de partida la incorporación masiva de la computadora e Internet, a partir de la implementación del Programa Conectar Igualdad, la autora observa que los estudiantes ya contaban, en su mayoría, con el capital tecnológico suficiente para superar una primera brecha de acceso y uso de estas tecnologías. Las formas de utilizarlas y de apropiarse de ellas, es lo que trata de vislumbrar desde la narrativa de los adolescentes, teniendo en cuenta sus particularidades en cuanto a género, edad y pertenencia sociocultural. Por último, analiza las expectativas de los jóvenes sobre el Programa y su percepción sobre los beneficios y resultados como política pública educativa.

Mirta S. Mauro realiza un recorrido descriptivo sobre el impacto en la población adolescente de las Tecnologías de la Información y la Comunicación realizando un análisis de datos secundarios y primarios, estos últimos a partir de la implementación del PCI en las escuelas de nivel medio. Los datos relevados informan sobre la penetración de las tecnologías digitales en el mundo adolescente residente en las grandes urbes e incluso en sectores carenciados. En sus reflexiones finales recupera el concepto de Bourdieu acerca del capital cultural, simbólico y social, señalando que este último se construye y fortalece a partir de las distintas redes. Así, por último, nos invita a reflexionar acerca de la relación entre la desigualdad digital y la desigualdad social.

El capítulo a cargo de Sebastián Benítez Larghi, Magdalena Lemus y Nicolás Welschinger Lascano nos invita a recorrer los diferentes intersticios por los que atraviesan los jóvenes bonaerenses de La Plata y Berisso al intentar apropiarse de las Tecnologías de la Información y la Comunicación entregadas a partir del Programa Conectar Igualdad. Más aún, a partir de la voz de dichos protagonistas, nos proponen indagar cómo la llegada y apropiación de las netbooks intervino en la representación que portan respecto a la escuela. Así, en pos de alcanzar dicho objetivo seleccionan y trabajan diversas dimensiones de análisis. Algunas de ellas son: el proceso de llegada de dicho programa, el vínculo docente-alumno, el acceso a la información y la producción de conocimiento, entre otras. En suma, a partir del trabajo de campo realizado, los autores advierten, por un lado, tres momentos diferenciales en la implementación del programa y, por otro, la necesidad imperiosa de recuperar las voces de los jóvenes en este tipo de implementaciones.

Para finalizar, agradecemos a los y las colegas y tesistas invitados/as por la confianza que depositaron en nuestra propuesta, participando con sus escritos en el libro. Por último, nuestro agradecimiento a los y las docentes y estudiantes y a todos aquellos que con entusiasmo relataron sus experiencias, respondieron a nuestras preguntas y colocaron a disposición sus experiencias para hacer posible el desarrollo de nuestra investigación y de este volumen.

Cabe mencionar que la investigación y su publicación se realizan gracias al financiamiento de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires –marco en el cual se desarrollan nuestros estudios– y al apoyo institucional brindado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani y la Facultad de Ciencias Sociales.



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