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11 Tecnología y educación
en los adolescentes
de la Ciudad de Buenos Aires

Mirta S. Mauro

Introducción

La educación da la posibilidad a los adolescentes y jóvenes de una inserción laboral, de una profesionalización, de adquisición de capacidades, de una especialización, y como decía el famoso crítico de la educación de origen brasileño, Paulo Freire (1970), proporciona las herramientas necesarias para que los individuos puedan ser libres, “la educación no cambia el mundo, sino que cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Vale la pena tener en cuenta otra de sus máximas, en esta era de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, y es que la ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la “humanización” del hombre.

Estos conceptos datan de los años 70 del siglo XX, muchas décadas han pasado y el sistema educativo en Latinoamérica no ha tenido cambios sustanciales, continúa replicando la visión “bancaria” de la educación en la que el educador hace comunicados y depósitos que los educandos reciben pacientemente, memorizan y repiten; el educando recibe los depósitos, los guarda y archiva (Freire, 1970).

Además de la modalidad educativa establecida en América Latina, las desigualdades sociales imperantes a lo largo de todo su territorio han dado lugar a que una importante masa de adolescentes se encuentre en una crítica situación social, excluida del sistema por su condición de analfabetos.

El analfabetismo adolescente es un fenómeno que tiene su origen en situaciones de exclusión social y económica, de desigualdad de oportunidades, de carencia de políticas públicas adecuadas. Veamos cómo se definen ambos conceptos; a saber, adolescencia y analfabetismo.

Analfabetismo es la condición de analfabeto. Es una palabra de origen latino (analphabetus) que deriva a su vez del griego antiguo, que hace referencia a aquella persona que no sabe leer ni escribir.

Las Naciones Unidas definen una persona analfabeta: “alguien que no puede, con entendimiento, leer y escribir una declaración breve y sencilla sobre su vida cotidiana. Una persona que sólo puede leer pero no escribir, o puede escribir pero no leer es considerada como analfabeta. Una persona que sólo puede escribir cifras, su nombre o una frase ritual memorizada no se considera alfabetizada.”

Para la Organización Mundial de la Salud la adolescencia es la etapa que transcurre entre los 10 y los 19 años, considerándose dos fases: la adolescencia temprana (10 a 14 años) y la adolescencia tardía (15 a 19 años).

Para la SITEAL –Sistema de Información de Tendencias Sociales y Educativas en América Latina–, en el primer capítulo del Atlas (IIPE-UNESCO), los países más favorecidos de América Latina en cuanto a índices de analfabetismo adolescente, son Argentina, Costa Rica y Chile. El promedio general en estos países se ubica por debajo del 3%. Las situaciones más extremas se observan en Nicaragua, Honduras y Guatemala; entre el 10% y el 14% de los jóvenes residentes en dichos países no sabe leer ni escribir.

En los países de Latinoamérica, aunque varíen ciertos indicadores de pobreza, siendo más favorables para unos y más desfavorables para otros, persisten las desigualdades sociales, económicas, culturales, de género e incluso étnicas. A estas desigualdades preexistentes se les agregan las desigualdades en el acceso a las tecnologías digitales.

La irrupción de las TIC ha dado lugar a nuevas relaciones de poder, surgiendo la llamada Sociedad de la Información y el Conocimiento, generando transformaciones sociales, culturales y económicas, que con el transcurrir de los años ha marcado diferencias entre países ricos y países pobres.

Nuevos conceptos se acuñaron, uno es el de brecha digital, que hace referencia a las diferencias socioeconómicas entre aquellas comunidades que tienen acceso a Internet y aquellas que no los tienen y el de inclusión digital, que es la democratización del acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la inserción en la Sociedad de la Información, para lo cual se requiere poseer una computadora (ordenador), conectividad y dominio de estas herramientas.

El objetivo de este artículo es conocer el caso argentino en general y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en particular en cuanto a la inserción y evolución en la Sociedad de la Comunicación para reducir la brecha digital y alcanzar la inclusión digital de aquellos sectores de la población que nacieron y crecieron en una sociedad globalizada en la era de las tecnologías digitales.

Los parámetros de escolarización en la CABA y en el resto del país

Tal como se manifestó en uno de los párrafos introductorios, la situación educativa de Argentina es privilegiada con relación al resto de América Latina; aun así, persiste la inequidad.

Para los que residen en el país, la situación debería ser más favorable teniendo en cuenta las riquezas naturales de todo el territorio nacional, lo cual debería incidir en una mejor situación social y económica de sus habitantes, si hubiera una distribución racional de la riqueza. Al analizar por regiones se observan desigualdades sociales, culturales, educativas.

Sin dudas las principales metrópolis, concentradoras del poder político y económico, son las que presentan los mejores índices educativos, tal como sucede con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, abriendo una brecha con relación a regiones del interior más desfavorecidas económicamente con repercusión en la educación.

La tasa de analfabetismo de la población de 10 y más años en todo el país, descendió al 1,9% en 2010, con relación a 2001 que era de 2,6%, y a 1991 que era de 3,7%. Por lo tanto se observa una disminución en el último decenio de 0,7%, y en los últimos 20 años de más del doble, 1,8%. (INDEC, 2010).

En la CABA, esta tasa es inferior con relación al resto del país, siendo de 0,5%, permaneciendo inamovible entre 2001 y 2010 (INDEC, 2010).

En la ciudad porteña, de acuerdo al último censo poblacional de 2010, la asistencia escolar por grupo de edad fue alta: más de 9 de cada 10 jóvenes de 12 a 17 años estuvieron escolarizados, como se puede ver en el Cuadro 1. Hubo una leve disminución de casi 1% en la última década en el grupo etario de 15 a 17 años, casi el 1% de los adolescentes dejaron de asistir. De acuerdo a estos datos, se observa que los índices de escolarizados en la ciudad de Buenos Aires son bastante favorables pero no se debe perder de vista el casi 1% que representa alrededor de 40.000 adolescentes que residen en la ciudad metropolitana y se encuentran fuera del sistema escolar obligatorio.

Cuadro 1: Población de 12 a 17 años que asiste a un establecimiento educativo por grupo de edad. (CABA, años 2001 y 2010)

Edad

Año 2001

Año 2010

Diferencia porcentual

12-14

97,8%

97,8%

——-

15-17

91,4%

90,5%

0,9%

Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 y 2010.

En el resto del país también se observa una mejora en la escolarización de los jóvenes que están concluyendo el nivel primario y asistiendo al secundario; como se observa en el Cuadro 2. En los dos grupos etarios considerados aumentaron los escolarizados en el último decenio.

Cuadro 2: Población de 12 a 17 años que asiste a un establecimiento educativo por grupo de edad. (Total del país, años 2001 y 2010)

Edad

Año 2001

Año 2010

Diferencia porcentual

12-14

95,1%

96,5%

1,4%

15-17

79,4%

81,6%

2,2%

Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 y 2010.

El Programa Conectar Igualdad (PCI)

En 2010, con el objetivo de promover la inclusión digital y educativa, dado el avance de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), en un mundo cada vez más globalizado, el gobierno nacional de la República Argentina crea el Programa Conectar Igualdad (PCI). Es una política de estado implementada por diferentes áreas del gobierno destinada a garantizar el acceso y uso de las TIC a través de la entrega de netbooks a los alumnos de las escuelas de educación secundaria (de formación técnica y no técnica), de educación especial e institutos superiores de formación docente, todos pertenecientes a la gestión estatal.

La población objetivo del Programa son los alumnos, los docentes y las instituciones educativas.

La Resolución 123/10 del Consejo Federal de Educación establece como finalidades del PCI, reducir la brecha digital y mejorar la calidad educativa, revalorizar la escuela pública, mejorar los aprendizajes, actualizar las formas de enseñanza, fortalecer el rol docente y la producción de recursos y contenidos pedagógicos.

Dicha resolución establece una serie de objetivos generales que se podrían reagrupar en dos grandes categorías:

-Inclusión digital en el ámbito escolar y en la comunidad: promoviendo el uso de TIC en las escuelas, garantizar la infraestructura para el funcionamiento del modelo 1 a 1, desarrollo de redes sociales y comunitarias que permitan la promoción de vínculos en la trilogía institución educativa – familia – comunidad.

-Mejoramiento de la calidad de la educación: mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje mediante la integración de las TIC, desarrollar producción de contenidos y herramientas digitales para dotar de nuevos recursos y materiales de enseñanza del modelo 1 a 1, promover el fortalecimiento de la formación docente en el uso de TIC.

La incorporación de las TIC en las escuelas implica la incorporación de nuevos saberes, la construcción de nuevas prácticas pedagógicas y modificaciones curriculares.

Con relación a este último aspecto, Pelgrun y Law (mencionado en Lugo y Kelly, 2011) describen tres modelos particulares de integración a las currículas, a partir de experiencias desarrolladas en otros países:

1. Aprender sobre las TIC: se incluyen como una materia en sí misma con un profesor especializado en Informática, sería el típico caso donde se incluye como asignatura de Informática y/o Computación.

2. Aprender con las TIC: se incluyen Internet y otros recursos multimedia para la enseñanza-aprendizaje de los contenidos curriculares sin modificar los enfoques y las estrategias de enseñanza.

3. Aprender a través de las TIC: las tecnologías, en este caso, constituyen una parte inseparable de la propuesta curricular transformando la modalidad de transmisión y construcción del conocimiento tanto en la escuela como fuera de ella. Es la modalidad más innovadora, implicando una propuesta educativa diferente. El diseño del PCI adhiere a este modelo según lo reconoce en un documento publicado en su página

En el resto de América Latina existen antecedentes similares como el implementado en 2007 en la República Oriental del Uruguay con el Plan de Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en línea –Plan Ceibal–. Es una política pública de carácter universal a través de la cual se distribuye una computadora portátil a cada niño y niña y a cada docente de nivel de enseñanza primaria pública. En 2011 se extendió a la enseñanza secundaria pública.

En 2008, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela desarrolla el Proyecto Canaima, Uso Educativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Tiene como objetivo apoyar la formación integral de los niños mediante la dotación de una computadora portátil escolar con contenidos educativos tanto a los alumnos como a sus docentes del nivel de educación primaria públicas, nacionales, estaduales, municipales autónomas, así como las privadas subsidiadas por el Estado. También en 2008 el modelo 1 a 1 paraguayo se desarrolla de la mano de la ONG Paraguay Educa.

Los estados de Chile, Perú, Colombia, Guatemala y El Salvador también han desarrollado diferentes programas destinados a equipar y capacitar en el universo escolar (Dussel y Quevedo, 2010).

El uso de las tecnologías

El impacto en la población de las Tecnologías de la Información y Comunicación motivó que el censo de 2010 incorporara una pregunta acerca de la utilización de computadoras. En el Gráfico 1 se observa que algo más de la mitad de la población utiliza computadora.

Se supone que en estos últimos cuatro años, y con la aplicación de programas de inclusión digital, como Argentina Conectada[1] (Plan Nacional de Telecomunicaciones creado en 2010, que garantiza la conectividad a todas las localidades del país, particularmente las más alejadas de los grandes centros urbanos) y Conectar Igualdad se ha ampliado, en términos relativos, la población usuaria de Internet.

En la CABA, la diferencia con relación al total del país es del 20%, casi las tres cuartas partes de la población utiliza computadoras. Las provincias que se ubican en el extremo opuesto son Santiago del Estero (30,2%), Formosa (33,5%), Chaco (37,2%) y Misiones (37,9%), con porcentuales por debajo al total del país. Además de la CABA, las provincias más favorecidas son las de la región patagónica, y San Luis con porcentajes por arriba del 60%.

 Gráfico 1: Población de 3 y más años en viviendas particulares por utilización de computadoras. (Total país y CABA. Año 2010. En %)
Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.

 

Tomando los datos que corresponden al total del país, la franja etaria de los 12 a los 19 años son los que presentan un porcentual superior al 70% en cuanto a utilización de computadoras, no presentándose diferencia por sexo.

La ENTIC (Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación – INDEC – tercer trimestre 2011) brinda información más segmentada, considerando los hogares con miembros de 12 a 17 años residentes en zonas urbanas y a nivel nacional, el 64,1% de dichos hogares tienen y hacen uso de computadora (sin especificar cantidad de aparatos en el hogar), y el 49,1% tiene acceso a Internet. Estos valores relativos aumentan considerablemente en la CABA (91,8 y 89,7% respectivamente) y disminuyen en Santiago del Estero (33,8% y 22,5%), la provincia más alejada de la integración digital, como se puede ver en el Cuadro 3.

Cuadro 3: Hogares por presencia de población de 12 a 17 años y disponibilidad de TIC según provincia de residencia. (Tercer trimestre de 2011. En %)

Provincia de residencia

Computadora

Internet

Con miembros de 12 a 17 años

Con miembros de 12 a 17 años

Total Nacional Urbano

64,1

49,1

CABA

91,8

89,7

Santiago del Estero

33,8

22,5

Fuente: INDEC. Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ENTIC). Tercer trimestre 2011.

Finalizando la década de los años noventa y a partir de comienzos del siglo XXI, con el auge de las tecnologías digitales (computadoras, telefonía celular, Internet), Prensky (2001) acuña los términos “nativos digitales” (homo sapiens digital) e “inmigrantes digitales”. El primero define a las personas que nacieron con las nuevas tecnologías desarrollando otra manera de pensar y de ver el mundo, y el segundo define a las personas nacidas hasta alrededor de 1980 educados antes del auge y del impacto social de las tecnologías digitales.

Estas categorías de Prensky padecen de cierto determinismo biológico, pareciera que sólo la edad o el período de nacimiento condicionan el manejo o el dominio tecnológico. Estos supuestos deben relativizarse, ya que todos los fenómenos sociales, todos los cambios sociales, son multidimensionales, por ende estos cambios producidos en las tecnologías con repercusión en lo social, no están asociados a la posibilidad de acceso a las mismas por ser más o menos joven, sino a factores macrosociales y macroeconómicos, como por ejemplo el haber nacido en un país pobre o en un país rico.

El acceso a las TIC es dispar entre los países desarrollados y los que no los son, generando desigualdades entre los países.

Una de estas disparidades lo constituye la pobre infraestructura de telecomunicaciones en los países subdesarrollados ocasionando una baja disponibilidad de los servicios ofrecidos por los operadores. La baja penetración de los servicios aumenta los costos de Internet (Santoyo y Martínez, 2003).

La población de los (denominados por Prensky) nativos digitales es la que más usa la computadora e Internet, considerando que nacen y crecen en un mundo propiciado por estos usos especialmente en las grandes urbes. En la medida en que crece la edad disminuye el uso de estos recursos tecnológicos marcándose una brecha importante con relación a los inmigrantes digitales constituida por la población adulta. Cuadro 4.

Cuadro 4: Población de 10 y más años por utilización de computadora e Internet según edad. Total nacional urbano. Tercer trimestre 2011. Porcentajes por fila

Edad

Uso de computadora

Uso de Internet

Total

No

Ns/Nc

No

Ns/Nc

10-19

82,1

17,3

0,6

77,2

22,0

0,8

100

20-29

73,9

25,6

0,5

70,3

29,0

0,7

100

30-39

65,0

34,7

0,3

60,3

39,2

0,5

100

40-49

54,1

45,7

0,2

50,4

49,4

0,2

100

50-59

40,9

59,0

0,1

37,8

62,0

0,2

100

60-69

27,1

72,5

0,4

25,3

74,2

0,5

100

70 y más

10,0

89,5

0,5

9,2

90,1

0,7

100

Fuente: INDEC. Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ENTIC). Tercer trimestre 2011.

Las variables relevadas por la ENTIC presentan información recortando por población de 10 años y más que asiste a un establecimiento educativo en el país observándose que el 87,4% y el 83,4% utiliza Internet. En la CABA este segmento de la población educativa se encuentra en mejores condiciones con relación al resto. Sin dudas, la variable “Asistencia a un establecimiento educativo” incide en los índices de uso de las TIC. Cuadro 5.

Cuadro 5: Población de 10 y más años que asiste a un establecimiento educativo por utilización de computadora e Internet según provincia de residencia. (Tercer trimestre 2011. En %)

Provincia de residencia

Uso de computadora

Uso de Internet

Total nacional urbano

87,4

83,4

CABA

97,4

96,9

Fuente: INDEC. Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ENTIC). Tercer trimestre 2011.

En esta misma encuesta se consultó por el lugar de utilización de la computadora, esta pregunta era de respuesta múltiple, cada persona podía responder por una o más opciones. En el Cuadro 6 se toma un extracto del cuadro original, de interés a los fines de este artículo, observándose que hacen uso en el hogar las dos terceras partes de los grupos etarios considerados. El establecimiento educativo, presenta probablemente bajos porcentuales, porque no había recibido el impacto de algunos de los programas de entrega de netbooks a la fecha del relevamiento.

Cuadro 6: Población de 10 y más años que utilizó computadora por lugar de utilización según grupo de edad. (Total nacional urbano. Tercer trimestre 2011. En %)

Utilizó computadora

Edad

En el hogar

Establecimiento educativo

Local comercial de acceso a computadora

Espacio comunitario

Total

 

No

No

No

No

10-14

64,9

35,1

40,0

60,0

25,7

74,3

1,2

98,8

100

15-19

64,7

35,3

34,8

65,2

35,4

64,6

1,7

98,3

100

Fuente: INDEC. Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ENTIC). Tercer trimestre 2011.

Un estudio interesante es el realizado por UNICEF (2013) entre jóvenes residentes en villas y asentamientos de la CABA y el conurbano bonaerense, cuya información fue relevada entre noviembre de 2012 y febrero de 2013. De 1.100 chicos y chicas de entre 12 y 16 años, el 63,1% tiene una computadora en su casa. En el análisis por región, este valor porcentual crece al 79,1% entre los niños residentes en la CABA.

Un dato relevante es que el 32,8% accedió a su computadora a través del Programa Conectar Igualdad, esta cifra se incrementa al 54,5% en la CABA.

Entre los que cuentan con una computadora en su casa, el 66,6% tiene acceso a Internet, subiendo al 78,9% entre los residentes en la ciudad de Buenos Aires.

Más allá de poseer o no conectividad en el hogar, el 73,7% de los entrevistados usa internet (Cuadro 7), aunque las posibilidades de conexión crecen en las zonas más favorables o cercanas al área metropolitana. Inversamente, cuanto mayor es la distancia geográfica menor es la conectividad.

Cuadro 7: Jóvenes de 12 a 16 años que usa Internet según zona. Villas y asentamientos de Buenos Aires. En %

Usa internet

Total

Zona

CABA

1º cordón

2º cordón

3º cordón

73,7

87,8

79,9

74,9

63,4

No

26,3

12,2

20,1

25,1

36,6

Fuente: UNICEF.

Es importante considerar la variable escolar, teniendo en cuenta que la población objetivo del estudio de UNICEF son los adolescentes de 12 a 16 años que deberían estar concluyendo el nivel primario y/o cursando el nivel secundario. La situación de que los adolescentes estén o no escolarizados incide en el uso de internet, tal como se observa en el Cuadro 8. De los que asisten a un establecimiento escolar, el 77,1% se conecta a Internet; en cambio, de los que no asisten, el 54,6% no se conecta.

Cuadro 8: Jóvenes de 12 a 16 años que usa Internet según asistencia escolar. Villas y asentamientos de Buenos Aires. En %

Usa Internet

Total

Va a la escuela

No

73,7

77,1

45,4

No

26,3

22,9

54,6

Total

100

100

100

Fuente: UNICEF.

Según el Programa de Evaluación de Políticas Públicas (2013), para el 29% de los estudiantes beneficiarios de la netbook del PCI fue la primera computadora en el hogar.

El estudio realizado en la CABA por nuestro equipo de investigación en 2012[2] obtuvo un resultado similar. Fueron relevados alumnos de escuelas públicas de nivel medio y para el 23,3% la netbook del PCI constituyó la primera computadora en el hogar. Este porcentual aumenta entre los estudiantes pertenecientes a sectores más populares (33,3%), como se observa en el Cuadro 9.

Cuadro 9: Estudiantes de 15 a 19 años para quienes la netbook del PCI fue la primera computadora en el hogar, según nivel socioeconómico. CABA, 2012. En %

La netbook del PCI fue la primera computadora en el hogar

Nivel socioeconómico

Total

Hasta medio bajo

Medio-medio o superior

33,3

7,0

23,3

No

66,7

93,0

76,7

Total de alumnos

93

57

150

Fuente: Datos propios.

En el mismo estudio se indagó acerca de los lugares donde los adolescentes se conectan a Internet y algo más de ocho de cada diez estudiantes menciona que lo hacen desde su casa, el 34% menciona que se conecta también en la escuela. Gráfico 2.

Gráfico 2: Estudiantes de 15 a 19 años según lugares donde se conectan a Internet con la netbook del PCI. CABA, 2012
Fuente: Datos propios. Base 150 alumnos. Fuente: Datos propios. Base 150 alumnos.

 

Una dificultad detectada en el estudio y asociada a la falta de infraestructura o de los recursos necesarios para la aplicación del PCI, es que, en las escuelas no existe conectividad en todos sus espacios, esto implica que se carece de conexión dentro del aula. En algunas escuelas, hasta la fecha de realización del estudio, se carecía directamente de conectividad. Gráfico 3.

Gráfico 3: Estudiantes de 15 a 19 años según existencia de conexión a Internet en la escuela. CABA, 2012
Fuente: Datos propios. Base 150 alumnos. Fuente: Datos propios. Base 150 alumnos.

 

Si bien la entrega de las netbooks a los estudiantes de escuelas públicas fue, entre otras cosas, para incorporar las TIC al proceso de aprendizaje, es significativo observar que sólo tres de cada diez alumnos llevan la netbook a la escuela todos los días. El 43,3% expresa llevarla en forma esporádica, el 21,3% cuando lo pide algún profesor, el 5,3% excepcionalmente para alguna actividad específica. El 20% de los estudiantes de escuelas técnicas dicen llevarla todos los días y en forma esporádica algo más de dos tercios (66,7%). Cuadro 10.

Las razones principales para no llevar el equipo diariamente refieren al bajo uso que se le da en el aula, al peso de la netbook para cargar en las mochilas y por la inseguridad ante la probabilidad de robo del equipo.

 

Cuadro 10: Estudiantes de 15 a 19 años y frecuencia con que llevan la netbook a la escuela según tipo de escuela. CABA, 2012. En %

 

¿Con qué frecuencia llevás la netbook a la escuela?

Tipo de escuela

 

Total

 

Secundaria

 

Técnica

 

A veces, esporádicamente

37,5

66,7

43,3

Siempre/todos los días

32,5

20

30

Sólo cuando lo pide algún/a profesor/a

25,8

3,3

21,3

Excepcionalmente para alguna actividad específica

4,2

10

5,3

Total de alumnos

120

30

150

Fuente: Datos propios.

Los usos más habituales que los adolescentes hacen de la netbook fuera de la escuela, son, por un lado, para fines personales y asociados al ocio: para conectarse con las redes sociales como Facebook (82,7%), para bajar música/juegos (80%), editar fotos e imágenes (46%); y por otro lado, asociados al estudio: para hacer la tarea (54,5%), intercambio con los compañeros (48,7%), intercambio con los docentes vía e-mail (32%), para estudiar (30%).

Cuando se les solicitó a los adolescentes que participaron de la encuesta que priorizaran la utilización de la netbook para las diferentes actividades arriba mencionadas, las cuales a los fines de la investigación las tipificamos asociadas al ocio o al estudio, tanto en primer lugar como en segundo lugar, se destaca la utilización de la net para la conexión con las redes sociales y para juegos, juegos en red y bajar música. En último lugar se ubica la utilización de la herramienta informática para actividades escolares ya sea dentro del aula como en la casa. Cuadro 11.

Cuadro 11: Estudiantes de 15 a 19 años y los usos más frecuentes de la netbook según orden de importancia. CABA, 2012. En %

Usos más frecuentes

Primer lugar

Segundo lugar

Tercer lugar

Juegos / juegos en red /música

29,6

45,6

24,8

Redes sociales (Facebook, otros)

60,4

33,3

6,3

Actividades escolares en el aula

16,9

29,2

53,8

Actividades escolares en mi casa

14,3

27

58,7

Búsquedas en Internet

13,5

13,5

73,1

Fuente: Datos propios.

Cuando se les consultó si se produjeron cambios en la relación con los profesores de aquellas materias que utilizan la netbook habitualmente en el dictado de las clases, los adolescentes reconocen que se produjeron cambios con la introducción de este recurso auxiliar para el aprendizaje. Opinan que los profesores les enseñan a usar herramientas de computación y de Internet (56,7%), que el clima de la clase es mejor, más divertido (72,7%), que hay mayor intercambio/conexión con los profesores (40%). Pero hasta el momento de realizar el estudio sólo un tercio de los adolescentes entrevistados opinó que mejoró la calidad de la enseñanza. Se podría inferir que probablemente, si bien perciben un cambio favorable con la inclusión de la netbook en el aula, aún no se percibe que ese cambio mejoró la calidad de la enseñanza.

Otra particularidad es que seis de cada diez estudiantes entrevistados perciben que las clases con equipo son más indisciplinadas, pero para siete de cada diez son más entretenidas.

La introducción de la netbook potenció el trabajo en equipo entre los compañeros (63,3%), se difunden más los temas, resúmenes, actividades (81,3%), incluso cambió la dinámica en la escuela, están todos metidos en la computadora hasta en los recreos (57,3%).

Ahora bien, los equipos que los adolescentes utilizan para conectarse en las redes sociales o sitios de interés, van mutando con el desarrollo vertiginoso de los dispositivos. Los cambios suelen ser tan abruptos que los equipos van quedando vetustos, como de alguna manera ocurre con los equipos del PCI. Muchos adolescentes entrevistados durante los últimos meses del año, especialmente los residentes en zonas urbanas y pertenecientes a estratos medios, perciben la netbook del programa nacional como anticuada, con relación a la tecnología actual.

En el último año irrumpieron de manera bastante expandida en las principales urbes nacionales la telefonía móvil. Si bien el uso de este medio de comunicación impactó desde hace muchos años en todos los estratos socioeconómicos, no sólo ha tenido incidencia en lo social sino en la población adolescente. Por ejemplo, en el mencionado estudio realizado por UNICEF, el 65,9% de los adolescentes residentes en villas y asentamiento, posee teléfono celular; el 60,8% del total de celulares tienen acceso a Internet, pero solo el 34% utiliza las funciones de navegación probablemente por los costos.

Actualmente las compañías comercializadoras de telefonía móvil, y de servicios de líneas, tienen propuestas dirigidas exclusivamente al segmento adolescente. Es una telefonía de alta gama, que no sólo ofrece conectividad sino pantallas táctiles, cámaras fotográficas de alta fidelidad en las imágenes con la posibilidad de hacer selfies (autoretratos), con sistema operativo Android que permite crear aplicaciones de todo tipo, que si bien data de 2008, ha tenido mayor impacto en el país en los últimos dos años. Con un smartphone, muchos adolescentes pueden estar conectados todo el tiempo, generando un cambio en la comunicación con sus pares.

El mundo de las imágenes revolucionó la comunicación entre los jóvenes; por ejemplo el Snapchat es una aplicación para compartir fotos que desaparecen luego de unos segundos, comunicando de manera instantánea el momento que el joven desea compartir, sin el sentido conservador que suelen asignarle los adultos a las imágenes. Para los adolescentes los usos de este tipo de tecnología van cambiando sus usos y costumbres, tiene importancia el aquí y el ahora, luego se desecha. Sirve para la inmediatez de la comunicación.

Las fotos y videos cortos compartidos a través de Instagram o Vine capturan momentos que los jóvenes prefieren comunicar en forma de imagen o bien con los stickers o emoticones, pero ya no con palabras.

Los memes, definidos como la unidad mínima de información que se puede transmitir, son esos chistes gráficos que se viralizan rápidamente por las redes sociales. Hasta hace poco su mayor repercusión se daba en Facebook, pero en el Mundial de Futbol de 2014, su difusión se expandió a otras redes como Twitter, Pinterest y Whatsapp. De autor anónimo, no se sabe quién lo crea, en general se genera sobre imágenes conocidas recurriendo al humor. La inmediatez de su circulación comunica y llega a todos los usuarios de las distintas redes.

Un estudio a familias españolas con hijos entre 10 y 16 años que disponen de smartphone para uso particular, realizado por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) –dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo de España http://www.inteco.es/que_es_inteco/ que es un instrumento del gobierno español para desarrollar la ciberseguridad– y por la compañía de telecomunicaciones Orange España, indica que la edad media de inicio de la telefonía móvil se sitúa entre los 10 y los 12 años. Pero lo más importante de este estudio es el avance del uso intensivo de los servicios que brindan este tipo de dispositivo, siendo así que del 7,1% de acceso a redes sociales en 2010 se ha pasado al 54,3% en 2011, y en mensajería instantánea, se pasó del 12,4% al 48,3% en el período mencionado.

A nivel nacional no existen datos para comparar pero de acuerdo a la ENTIC, el 67,1% de la población de 10 y más años que asiste a un establecimiento educativo utiliza telefonía móvil, considerando el total nacional urbano.

Este valor es coincidente con el estudio llevado a cabo por UNICEF, el 65,9% de los adolescentes entre 12 y 16 años utilizan este tipo de tecnología. En el mismo estudio se analizan las variables sexo y edad. El mayor uso de este tipo de telefonía es por parte de las mujeres (54,9%) y de los adolescentes de 15 a 16 años (51,4%).

Reflexiones finales

Teniendo en cuenta los distintos tipos de dispositivos existentes con acceso a Internet, los adolescentes de las grandes urbes y pertenecientes a familias con cierto poder adquisitivo, como los residentes en la CABA, suelen tener conectividad permanente a través del uso de las distintas formas de relación on line, ya sea por Twitter, Facebook, WhatsApp, Hangouts, Talk, etcétera.

Interactúan con pares o distintos grupos de pertenencia estableciendo redes de comunicación e intercambio mediante la utilización de un lenguaje que fue cambiando junto con el perfeccionamiento tecnológico, nuevos usos y costumbres se instalaron como idioma universal, con la utilización de imágenes a manera de transmisión de información o estados anímicos. Con las imágenes, sobran las palabras para el mundo adolescente, modalidad de comunicación de la que se van apropiando los adultos.

Este empoderamiento de las tecnologías, desde el punto de vista de la tenencia de un aparato ya sea en forma de computadora o de telefonía y la conectividad, forma parte de lo que podríamos llamar “capital económico”.

Además de la apropiación de bienes y servicios, existe el incorporado a los adolescentes, el hecho carne, el objetivado en forma de bienes culturales, en forma de “capital cultural”. Y por qué no hablar de “capital simbólico”, el prestigio que otorga pertenecer a ciertos grupos sociales.

En el mundo de las redes sociales, la mayoría de los jóvenes, y algunos no tan jóvenes, trascienden el espacio privado visibilizando sus propias subjetividades a través de los diferentes medios con los que cuentan, tal como sucede con Facebook.

Formar parte de esos espacios, donde lo privado se transforma en público compartiendo con otros emociones, pensamientos, deseos, imágenes, etcétera, así como la cantidad de amigos que capitalizan e incluso los mensajes que disfrazan utilizando imágenes inescrutables y chistes crípticos para comunicarse en código (Pew Research Center: http://www.pewresearch.org/fact-tank/2014/02/03/6-new-facts-about-facebook) constituye un capital simbólico.

Para Bourdieu y Putman, el “capital social”, concepto que se puso de moda en la sociología durante los años 90, década que coincide con la irrupción del World Wide Site, puede ser entendido como un bien intangible que permite a las personas y a los grupos la obtención de beneficios por medio de relaciones sociales dotadas de confianza, reciprocidad (ayuda mutua entre individuos y grupos) y cooperación.

Para Bourdieu (1980) el capital social es un recurso individual que se deduce de las relaciones sociales con otros individuos. Es el conjunto de recursos actuales y potenciales conectados a una red social. Hace referencia a las relaciones entre las personas, y es lo que constituye la base de este capital.

Ahora bien, también para Bourdieu, el capital social distribuido en forma no equitativa causa desigualdad social poniendo en peligro la solidaridad en las sociedades modernas. No todas las personas tienen igual acceso a este tipo de capital, por lo tanto quedan excluidas de sus beneficios.

En la comunidad virtual, el capital social se construye y fortalece a partir de las distintas redes. La desigualdad digital, va produciendo una desigualdad social, limitando la construcción de ese nuevo capital social, reduciendo las relaciones entre los individuos sólo al espacio físico.

Sin lugar a dudas, son los más jóvenes los que van enriqueciendo el capital social, a partir de su pertenencia al mundo virtual, más allá de las desigualdades que siguen existiendo en particular en los países en desarrollo.

En Argentina, en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de acuerdo a los datos estadísticos analizados en este artículo, las cifras generales son favorables en comparación a algunas provincias del interior del país. Si bien se trata de la principal metrópolis, sede del gobierno federal, la aplicación de políticas públicas tal como el PCI intenta incluir a los jóvenes en edad de educarse en los beneficios que otorga la posesión de un equipo de computación, que cuando logra conectividad, fortalece los lazos sociales que ayuda a trascender el espacio físico.

El mundo de los adolescentes se encuentra en permanente cambio, no sólo por cuestiones biológicas sino por cuestiones tecnológicas. Día a día se instalan nuevos lenguajes, nuevas denominaciones para hacer referencia a distintas modalidades de comunicación. Los aparatos hoy son productos perecederos, requieren de un permanente cambio, para poder hacer uso de las distintas formas de comunicación que se ofrece en el mercado. Por ende se imponen nuevas necesidades que seguirán generando desigualdades sociales.

Bibliografía

Bourdieu, Pierre (1980). “Le capital social”. En Actes de la recherche en sciences sociales. Vol. 31, pp. 2-3. http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/arss_0335-5322_1980_num_31_1_2069

Dussel, I. y Quevedo, L. A. (2010). VI Foro Latinoamericano de Educación; Educación y nuevas tecnologías: los desafíos pedagógicos ante el mundo digital. Buenos Aires. Fundación Santillana.

ENTIC. Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación – INDEC – tercer trimestre 2011).

Freire, Paulo (1970). Pedagogía del oprimido. Río de Janeiro, Paz e Terra.

Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC). Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, 2010. Resultados Definitivos. Serie B Nº 2. Tomo 1.

Lugo, M. T. y Kelly, V. (2011). “El modelo 1 a 1: un compromiso por la calidad y la igualdad educativas. La gestión de las TIC en la escuela secundaria: nuevos formatos institucionales”. Serie gestión educativa en el modelo 1 a 1. Ministerio de Educación de la Nación. http://www.conectarigualdad.gob.ar/

Prensky, Marc (2001). Digital Natives, Digital Inmigrants. From On the Horizon. MCB University Press, Vol. 9 No. 5, October.

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UNICEF (2013). “Las voces de los adolescentes en villas y asentamientos de Buenos Aires”. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) http://www.unicef.org/argentina/spanish/ y TECHO Argentina http: //www.techo.org/argentina/


  1. Planes y proyectos que se llevan a cabo a escala nacional, coordinando múltiples iniciativas en materia de desarrollo de las TIC e inclusión digital, implementadas por las distintas áreas del Poder Ejecutivo Nacional, a saber: Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre; Mi TV Digital – Plan de Acceso; Televisión Digital Satelital; Programa de Polos Audiovisuales Digitales; Programa Conectar Igualdad; Agencia Federal para la Sociedad de la Información; Programa Nacional para la Sociedad de la Información (PSI); Programa Núcleos de Acceso al Conocimiento (NAC); Servicio Universal de las Telecomunicaciones; Agenda Digital; Plan Nacional Igualdad Cultural.
  2. Proyecto UBACyT dirigido por Lago Martínez, con sede en el IIGG. Investigación de estrategia cuali-cuantitativa, dirigida a estudiantes de escuelas públicas de enseñanza media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El marco muestral se constituyó con el total de escuelas públicas medias y técnicas de la ciudad, que fueron beneficiarias del programa. El tipo de muestreo fue no probabilístico de tipo coincidental; se aplicó un cuestionario estructurado a 150 adolescentes de 15 a 19 años, de ambos sexos, asistentes a escuelas técnicas (industriales) y no técnicas. El relevamiento cuantitativo se llevó a cabo en 2012.


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