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11 Gestión cultural local

Estudio de caso: las políticas culturales del Partido de Berazategui (2005–2015)

Alejandro Olivera[1]

Introducción

Como parte de nuestro intento por comprender la compleja dinámica intersubjetiva, social y cultural de la producción audiovisual comunitaria del Gran Buenos Aires Sur y el Gran Córdoba en el periodo 2005-2015, en este capítulo nos ocupamos de un actor cardinal para entender y profundizar algunas de nuestras reflexiones. Hablamos del Estado, y más específicamente, de las gobernanzas de los ámbitos locales. Lo hacemos porque una de nuestras hipótesis principales dice que en el proceso de empoderamiento de las organizaciones que realizan prácticas audiovisuales y comunicacionales comunitarias – en sus estrategias de construcción de visibilidad y legitimación – es fundamental la tensión establecida entre resistencia y coparticipación con las instituciones del Estado y las industrias del espectáculo y de la información (Comolli, 2007; Molfetta, 2009), dominantes en el contexto globalizante del capital mundial integrado (Guattari, 2004; Guattari y Rolnick, 2005).

La primera etapa del proyecto nos permitió, a partir del trabajo de mapeo colectivo (Risler y Ares, 2013), identificar una serie notable de experiencias productivas y exhibitivas que suceden en los diferentes territorios de estos conurbanos. Para el caso de Buenos Aires, hemos trabajado de forma posterior con una selección de núcleos, llegando a campo de seis distritos: Avellaneda, Berazategui, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes, partidos bonaerenses con realidades a la vez similares y diferentes desde el punto de vista geosocial. En una segunda etapa, hemos desplegado una etnografía audiovisual (Ardevol, 1994) para encontrarnos con productores y actores intermediarios, entrevistarlos, escuchar relatos, observar modalidades de trabajo e investigar el impacto sociocultural de las prácticas analizadas. Hemos elegido, de entre aquellos distritos, el caso de Berazategui para presentarles nuestra aproximación – que de ningún modo pretende ser exhaustiva – a una experiencia de gestión cultural pública y local sostenida en el tiempo y con alcance comunitario verificable desde un punto de vista histórico.

Como nuestro objeto son las acciones que el Estado efectivamente realiza para desarrollar la vida cultural en los distritos, hemos considerado como primer criterio para nuestra elección la existencia de un área institucional municipal con rango de Secretaría[2] y específicamente orientada a la implementación de políticas culturales con continuidad de gestión durante los últimos años. En segundo lugar, si bien el enfoque cuantitativo no será dominante en nuestra observación, hemos prestado atención a los indicadores presupuestarios de las áreas culturales distritales, pues sin lugar a dudas los recursos económicos y financieros son un instrumento imprescindible para cualquier modelo de gestión que quiera desarrollar una política cultural inclusiva y efectiva. En este sentido, hemos recurrido al valioso estudio que la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Tasat, 2009; Tasat y Mendes Calado, 2009) viene realizando desde el 2007 y que ha destacado al Partido de Berazategui por su inversión en el área de cultura. En tercer lugar, hemos ponderado la creación de un programa de trabajo específico orientado hacia el audiovisual[3], el cual funciona dentro del Área de Industrias Creativas municipal, conformada en el 2008. Desde entonces, esta se ha desarrollado de manera progresiva, con ofertas dirigidas a la comunidad a través de las instituciones estatales (escuelas, centros culturales municipales, etc.) y articulando acciones con empresas privadas, asociaciones de la sociedad civil y espacios culturales independientes del Distrito. Por último, hemos valorado la co-gestión entre la Secretaría de Cultura y representantes de los espacios culturales independientes radicados en el Distrito para redactar un anteproyecto de ordenanza que regule su funcionamiento. La propuesta legislativa para los ECIB (Espacios de Cultura Independiente de Berazategui) se encuentra en la Comisión de Cultura y Fomento del Honorable Concejo Deliberante para su tratamiento y posterior votación, consideramos que este hecho es una demostración efectiva de la voluntad de las partes por impulsar y enriquecer la vida cultural del Partido.

Hemos abordado nuestro estudio privilegiando una observación cualitativa sobre la experiencia de gestión y tomando como punto de partida un entorno conceptual que nos permita comprender nuestro objeto desde la alternativa del análisis local y desde la gestión cultural como campo disciplinar en proceso de emergencia. En segundo lugar, hemos construido una breve referenciación sobre el Distrito que, aunque introductoria, consideramos necesaria para contextualizar al lector en rasgos territoriales e identitarios pertinentes. En todo momento, adoptamos una perspectiva orientada más hacia la descripción de procesos (modos organizacionales, modelos de gestión y de trabajo, trayectos identitarios, etc.) que hacia los productos (Gumucio, 2014), con el fin de posicionarnos en el lugar analítico de una trayectoria histórica, política y cultural.

Nuestras reflexiones finales apuntan a repensar, en un contexto de cambios y retrocesos, tanto a nivel nacional como regional, algunas de las hipótesis de nuestro proyecto, en el sentido que decimos que los relatos comunitarios – narraciones de sí, “técnicas de sí” (Foucault, 2000) – que se construyen en esta tensión de resistencia/colaboración establecen una táctica de posicionamiento ético-político y una estrategia de desarrollo simbólico-material. Nos preguntamos cuáles son las alternativas posibles, tanto de las gobernanzas locales que quieran ejercer una política de desarrollo como de los colectivos y redes de trabajo comunitario, en un nuevo escenario tecno-sociocultural y económico-político donde el neo-neoliberalismo despliega con impulso – desde los estados y los mercados -, maniobras que reconfiguran los lazos sociales e intersubjetivos, profundizando conflictos en áreas claves como empleo, inclusión social o educación. En relación con ello, y a modo de cierre, realizamos dos breves menciones sobre la actualidad cultural del Distrito: la primera de ellas vinculada a las acciones que el municipio efectivamente realiza en este nuevo contexto para consolidar productos y servicios culturales ya legitimados en el territorio, con el fin de fortalecer una estrategia de identificación/pertenencia con el ciudadano y desplegar nuevas creatividades con los recursos disponibles; la segunda habla sobre la creación de la Red de Espacios Culturales Berazategui, una iniciativa que apunta a contrarrestar el debilitamiento de los tejidos sociales y solidarios en contextos de crisis y de promoción del individualismo y la meritocracia. Nos preguntamos en cuáles sentidos estos tipos de acciones constituyen, desde el punto de vista micropolítico, auténticas revoluciones moleculares (Guattari, 2004; Guattari y Rolnik, 2005), creadoras de técnicas, saberes y estéticas relevantes, y orientadas a la intervención y transformación positiva y real del campo social, las subjetividades y las narrativas.

Puntos de partida: gestión local y gestión cultural

Durante las dos últimas décadas, la gestión pública local se ha transformado de manera radical en nuestro país. Según coinciden diversos autores y autoras (Tecco, 2002; Salinas, 2003; Cravacuore, 2007, 2009; Pírez, 2012, 2014), la Reforma constitucional de 1994 – que incluyó la autonomía municipal – y el periodo de la postconvertibilidad – inaugurado por la intensa crisis institucional y socioeconómica del año 2001 – modificaron definitivamente la realidad de los municipios. En este sentido, Ariel Raidan (2009) describe una síntesis posible para esta trayectoria:

Luego de las reformas neoliberales en los mercados y en las políticas públicas dominantes durante los noventa, que tuvieron como eje casi excluyente la reducción del papel del Estado, ha comenzado una nueva etapa en la que la cuestión de la gestión pública regresa al primer plano. La reformulación del concepto, las funciones y los límites del Estado, a su vez, van configurando una nueva geografía del poder, abriendo espacios a nuevas formas organizativas caracterizadas por la flexibilidad, la horizontalidad, la transversalidad y la coordinación entre distintos actores estatales y no estatales en el tratamiento y la solución de los asuntos públicos (p.4).

Los cambios ocurridos en los inicios del nuevo siglo, tanto a nivel global como regional y nacional en los entornos políticos, económicos y sociales, promovieron una nueva agenda de demandas y expectativas ciudadanas, que tuvo como lógico correlato una serie de exigencias estructurales, funcionales y estéticas para los gobiernos locales en los distintos territorios de nuestro país. Factores centrales, como la creciente descentralización de las administraciones provinciales – el caso de la provincia de Buenos Aires resulta paradigmático por su peso proporcional a nivel nacional -, configuraron un nuevo escenario en el cual los municipios, muchas veces con limitadas experiencias, capacidades y recursos, debieron adecuarse a una acelerada redefinición de responsabilidades – tal es el caso de Berazategui que nos ocupa en esta ocasión-. A la gestión de los servicios tradicionales (alumbrado, barrido, etc.), muchos distritos asumieron tareas de gobierno en áreas que hasta entonces quedaban fuera de su incumbencia directa, por ejemplo, en seguridad ciudadana (desde los primeros centros de monitoreo hasta el fenómeno de las policías locales) o en educación (desde proyectos de aprendizaje no formal hasta programas articulados con universidades nacionales). Como resultado de este proceso de reforma estatal y diversificación de las demandas vecinales, el modelo de administración local burocrático tradicional ingresó en una etapa crisis, dando lugar a una nueva tendencia donde los gobiernos municipales incrementan sus funciones y competencias en el marco de modelos de gestión acordes a las nuevas realidades sociales (Salinas, 2003). Así, algunos distritos pudieron concretar saltos cualitativos en sus estructuras organizacionales y en sus esquemas de trabajo, obteniendo resultados favorables en muchos aspectos, mientras que muchos otros, hasta el día de hoy, se enfrentan con una serie de dificultades para dar una respuesta satisfactoria a las necesidades de sus comunidades. En simultáneo con esta serie de procesos, el campo académico ha manifestado un creciente interés por los temas relacionados con los gobiernos locales. Tal como señalan Cravacuore y Badía (2000), desde comienzos de los noventa han proliferado trabajos sobre los municipios argentinos, tanto estudios de caso con base empírica como otros de carácter más general y con un fuerte componente interpretativo y propositivo. En la última quincena de años, diversas investigaciones (Rofman, Suárez y Polo, 2002; Vilas, 2003; Otero, 2009; Nacke, M. y Cellucci, M, 2013) han intentado consolidar esa masa crítica, relativizando los enfoques puramente normativos y avanzando en nuevos marcos de análisis vinculados a la pragmática concreta de la gestión cotidiana de los distritos. De esta manera, se ha abierto un espacio de teorización y debate, con una fuerte presencia del análisis sobre la relación entre lo global y lo local, y con nuevos marcos que seguramente arrojarán líneas de trabajo pertinentes para abordar procesos críticos y de desarrollo sobre las dinámicas locales en América Latina y específicamente en nuestro país.

Por su parte, en las últimas dos décadas, la gestión cultural, como campo disciplinar teórico y práctico emergente hacia mediados de los años ochenta, atravesó un proceso de consolidación y desarrollo que se extiende hasta nuestro presente. A nivel regional, los procesos de democratización, la descentralización del Estado y el desarrollo de un mercado cultural sostenido, han dado lugar al surgimiento de nuevas exigencias institucionales, profesionales y formativas que son acompañadas, a su vez, por una progresiva importancia e influencia de la gestión cultural en la gestión local, tanto por su dinámica social integradora como por su potencialidad estratégica para el desarrollo. Al igual que con la gestión local, diversos autores han realizado valiosos aportes a la investigación de múltiples temáticas vinculadas al área (García Canclini, 1987, 1995, 2005; Eagleton, 2001; Martinell Sempere, 2001; Yúdice 2002; Ander Egg, 2005; Szurmuk y McKee Irwin, 2009; Hall, 2010; Vich, 2014). También en nuestro país, el campo de la gestión cultural ha tenido un notable crecimiento en la última década, al ritmo progresivo de publicaciones académicas (Getino, 2003, 2012; Olmos y Santillán Güemes, 2003, 2004, 2008; Schargorodsky y Elía 2009, Oliverio, 2009, Moreno, 2010; Maccari y Montiel, 2012), una marcada proliferación de nuevos cursos y trayectos formativos y la experimentación continua de prácticas gestoras, tanto en el ámbito estatal como en el privado.

Quizás un primer acierto de todas estas escrituras, emprendimientos y prácticas, haya sido la notoria voluntad de posicionar a las culturas como un objeto teórico-práctico articulado con otros campos científicos y simbólicos como el económico, el político o el mediático. Es decir, ya nadie afirma que lo cultural pueda ser una dimensión autónoma susceptible de ser observada sin comprender su inserción en una totalidad social, integrada y compleja. En este sentido, han aparecido interesantes abordajes en el plano nacional y latinoamericano, por ejemplo, el ya mencionado proyecto dirigido por José Tasat (2009) sobre políticas culturales de los gobiernos locales en el conurbano bonaerense, que justamente adopta un enfoque socioeconómico estableciendo una comparativa de los presupuestos ejecutados por los municipios y observando como esto influye en las concepciones sobre lo cultural y en la producción de las subjetividades locales. Otro ejemplo significativo es la articulación que Maccari y Montiel (2012) encuentran entre las nociones de “cultura” y “desarrollo”, asignándole a la primera un rol central para la segunda en cuanto a la potencialidad de transformar la realidad de forma positiva:

La gestión en el marco del binomio “cultura y desarrollo” exige un compromiso profundo con las sociedades: los gestores culturales trabajamos para y con un “otro” real, de carne y hueso; con inquietudes, necesidades, deseos, temores, aspiraciones, bagajes…Un “otro” igual a uno mismo, otro en sociedad, que también requiere de políticas y programas para la mejora de su calidad de vida, en comunidad (p. 65).

Por último, mencionamos el enfoque del profesor peruano Víctor Vich (2014), representado en gran parte en el verbo-concepto desculturizar, es decir, establecer una estrategia de pensamiento y acción destinada a deconstruir imaginarios, discursos y técnicas que plantean una realidad social como natural y definitiva. Esto significa, vincular el análisis sobre lo cultural con la lógica misma del poder como saber y como ejercicio, con costumbres arraigadas y hábitos sociales establecidos:

Toda política cultural debe proponerse cambiar el estilo de vida de las personas (visibilizando los poderes que excluyen, las prácticas que marginan, los hábitos culturales que se han sedimentado) y, a la vez, debe promover una mayor circulación de los objetos culturales. Activar nuevas formas de comunidad y democratizar el acceso a la producción y a consumo cultural son, en líneas generales, las tareas urgentes de las políticas culturales (p. 60).

Con mucho por desarrollarse, la gestión cultural se perfila como uno de los campos fundamentales para comprender las dinámicas globales y locales de un mundo en cambio permanente.

Breve referencia del Partido

Berazategui es uno de los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires. Se ubica a 23 km al sudeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – capital nacional – y a 33 km de la Ciudad de La Plata – capital provincial. Tiene una superficie de 221 km² y limita al norte con el partido de Quilmes, al este con el Río de la Plata, al sur con los partidos de La Plata y Ensenada, y al oeste con el partido de Florencio Varela. Según la proyección del INDEC (2017), 354.447 personas habitan en Berazategui, de las cuales, según la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires (2017), 264.695 pueden elegir a sus representantes en elecciones.

Junto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 23 partidos bonaerenses, Berazategui integra el Gran Buenos Aires, denominación que el INDEC ha adoptado desde el año 2003, desestimando la utilización de la palabra “conurbano” (INDEC, 2003), que sin embargo admite un uso considerable en el habla cotidiana, en programas de trabajo y en publicaciones diversas. Se trata del centro urbano más relevante del país y uno de los aglomerados más importantes de Latinoamérica (Maceiras, 2012), albergando once millones de habitantes en el 1% (3.680 km²) del territorio provincial, mientras que los seis millones restantes viven en los 303.891 km² ocupados por los Distritos del Interior (INDEC, 2017). La región ha sido subdividida por estudiosos y planificadores en cordones o coronas, periferias concéntricas en torno a la CABA, correspondiendo a Berazategui el segundo de ellos.

Como tantos distritos, Berazategui se ha desarrollado a la vera del ferrocarril, cuyas vías se comenzaron a emplazar en el último cuarto del siglo XIX en una parcela donada por el terrateniente José Clemente Berasategui. En aquel entonces, esas tierras pertenecían al Pago de los Quilmes, territorio que se había desprendido del Pago de la Magdalena hacia finales del siglo XVIII (Leyes, 2014). A principios del siglo XX, las primeras industrias comenzaron a instalarse en los alrededores de la estación y atrajeron a la población de las zonas rurales aledañas (Criado, 2011)[4]. A partir de 1930, se intensifican el pavimentado de caminos semirurales, la extensión del tendido eléctrico para alumbrado público y domiciliario, los movimientos de migración interna y el establecimiento de diversas instituciones sociales en la “zona céntrica” – por ejemplo, la Iglesia Católica de la Sagrada Familia, construida a mediados de la década del ‘40 y hoy patrona del Partido-. Desde 1948, un grupo de vecinos formó la Comisión Pro Autonomía de Berazategui, con el objetivo de escindirse de Quilmes, tal como había sucedido décadas atrás con partidos como Florencio Varela y Lomas de Zamora (Leyes, 2014). En 1949, Juan Perón – durante la gobernación de Domingo Mercante – expropia el Parque Pereyra Iraola, unas 10 mil hectáreas de extensión que constituyen uno de los lugares con mayor diversidad de la Provincia[5]. Tras diez años de gestiones de la comisión Pro Autonomía de Berazategui, en 1958 se presentó un proyecto de ley sobre la autonomía del distrito, que dos años más tarde tuvo sanción legislativa. Así, el 4 de noviembre de 1960, por ley provincial N° 6.317 y promulgado por decreto N° 12.676 del mismo año por el gobernador Oscar Alende, se creó el Partido de Berazategui, consolidándose – por ley provincial N° 6.318 – como cabecera distrital la Ciudad de Berazategui (González y Deluchi, 2004).

Durante los años siguientes, el nuevo Partido acompañó los avatares institucionales, políticos y socioeconómicos que el país, a su vez impactado por los agitados procesos de trasformación global, atravesó durante las décadas del ‘60 y ‘70. Durante este periodo, Berazategui consolidó su organización administrativa-territorial, quedando conformado por las nueve localidades que lo integran en la actualidad: Berazategui (cabecera), El Pato, Hudson, Juan María Gutiérrez, Pereyra, Plátanos, Ranelagh, Sourigues y Villa España. Además, se fundaron e instalaron nuevas instituciones, como por ejemplo el Banco Provincia, el Aeroclub y la Escuela Politécnica – todas en 1966 -, la Asociación Deportiva Berazategui en 1975 y la sede actual del Centro Comercial e Industrial en 1979.

A partir de 1983, con el retorno de la democracia a nuestro país, Berazategui ingresó a un periodo de estabilidad política y un lento pero progresivo desarrollo socioeconómico. En 1987, asumió la intendencia Juan José Mussi, actual diputado provincial y principal referente político del Partido. Durante su gestión, que se extendió hasta abril de 1994, se municipalizaron algunos servicios públicos, acción un tanto contraria a la tendencia privatizadora que dominaba el contexto. En 1992, el partido emitió una ordenanza postulándose como Capital Nacional del Vidrio, debido a la importancia que esta actividad había tenido desde un comienzo en la Ciudad (en 2005 la Provincia rubricó este título, seguida por el parlamento nacional en el 2012). En 1996, el municipio toma la decisión de prohibir la instalación de centros de compras de gran escala, cadenas e hipermercados para fomentar el comercio pequeño y mediano del distrito y cuidar su trama urbana[6].

En diciembre de 2003, el Dr. Mussi asume la intendencia por segunda vez, el contexto nacional de reactivación económica le es propicio para concretar importantes avances en las áreas de infraestructura básica, salud, deporte y cultura, entre otras. En 2010, Mussi es sucedido por su hijo, Juan Patricio, quien primero ocupa el cargo de manera interina y luego se presenta a elecciones en 2011, obteniendo el 71% de los votos. En 2015, el joven intendente es reelecto por el 51% de los electores[7]. Este mismo año, el distrito fue proclamado por la Legislatura Bonaerense como “Capital Provincial de los Parques Industriales”, ya que funcionan 15 parques y 2 polos en su territorio. En la actualidad, Berazategui implementa un modelo de gestión proactivo con la intención de fortalecer de manera permanente el vínculo con su comunidad, llegando al punto de ofrecer una tarjeta de “identidad berazateguense” a sus ciudadanos[8]. En muchos casos, ha incorporado programas novedosos desde el punto de vista de la gestión local; en este sentido, mencionemos, por ejemplo, la construcción de la Clínica Veterinaria Municipal en el 2013 – una micropolítica de Estado para regular la fauna urbana y ocuparse de los derechos del animal – y la creación de la Inmobiliaria Municipal en 2014 – medida inédita desde el punto de vista local -, dos hechos que pueden ser observados como tendientes a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la localidad.

Descripción del área institucional y sus políticas culturales

La Municipalidad de Berazategui formalizó su área cultural en marzo de 1988, asignándole el rol de Asesor de la Dirección de Cultura – que funcionaba desde mediados de los ‘70 – al Sr. Ariel López. Desde un primer momento, se trabajó a partir de tres conceptos guías: pertenencia, identidad y participación (Dellagiovanna, 2008). En 1991, la Dirección se transformó en Dirección General, y en 1994 pasó a ser Subsecretaría. En 1997 se amplió la cartera y se elevó el rango a Secretaría de Cultura y Educación. Finalmente, en el año 2015, ambas áreas se escindieron para dar paso a la Secretaría de Cultura[9]. Actualmente, el titular de la cartera es el Sr. Federico López, hijo de Ariel López, quien asumió el cargo en 2011 con tan solo 25 años. Se estima que la planta funcional del área cuenta con 300 agentes, entre autoridades, coordinadores, técnicos, administrativos, personal auxiliar, comunicadores, docentes, museólogos, arquitectos y gestores culturales. En su web oficial la Secretaría se presenta del siguiente modo:

La gestión de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Berazategui cuenta con un recorrido de casi 30 años, entendiendo a las políticas culturales municipales como una concatenación de acciones sostenidas en el tiempo destinadas a ampliar el ejercicio inclusivo de los derechos culturales y el desarrollo humano a partir de la recuperación del sentido de pertenencia, el amor “por lo propio” y una “voluntad de destino compartido” que otorgue identidad a la vida comunitaria. La descentralización operativa, la diversidad cultural, la gratuidad de los servicios, la consideración del entero ciclo vital para la participación cultural y la ampliación de la oferta con una siempre mayor pluralidad de propuestas y lenguajes expresivos, son estrategias que caracterizan el trabajo de la Secretaría (http://berazategui.gob.ar/cultura/institucional/la-secretaria).

En relación con algunas de las líneas planteadas en esta presentación institucional, hemos observado que uno de los puntos de partida a través de los cuales la Secretaría intenta fomentar ese sentido del pertenecer, esa identidad local que permitiría compartir a los habitantes un objetivo comunitario, es el continuo ensayo por generar un vínculo entre los ciudadanos y el espacio físico local (Dellagiovanna, 2008). Por este motivo, muchas de las iniciativas que el área viene llevando a cabo desde finales de los ‘80, tuvieron que ver con la puesta en valor del patrimonio tangible existente y la planificación urbana del territorio para impulsar la mejora del espacio público. En esta tarea, la Secretaría ha procurado promover la participación interdisciplinaria e interárea dentro de la estructura del gobierno municipal, que a su vez en esta etapa ha articulado acciones con los niveles administrativos provincial y nacional. Tal como afirma Dellagiovanna, “la gestión cultural no es considerada un compartimento estanco regulado por leyes propias” (2008, p.8), más bien, la modalidad de trabajo, en muchos casos, se genera a partir de proyectos concretos, como ha señalado la actual Subsecretaria de Cultura, María Inés Criado: “Mediante la coordinación de acciones compartidas entre áreas de la cartera, con otras dependencias municipales o en co-gestión con instituciones y agentes locales, provinciales o nacionales” (2011, p.7). Sobre esta realidad, se sustentaron diversas obras para jerarquizar el espacio público, como el Paseo Peatonal (Calle 14), proyectado entre la Secretaría y el Centro de Arquitectos de Berazategui entre 2003 y 2005; el Paseo de las Artes (Calle 148), ejecutado junto con la Secretaría de Obras y Servicios Públicos del Distrito en el 2007; y el Proyecto Corredor Tiscornia – Centro de Actividades Roberto De Vicenzo, impulsado en 2008 por una convocatoria del Ministerio de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires para el Programa de Espacios Públicos Provincial, entre otras.

A grandes rasgos, podemos señalar que en este objetivo que el proyecto cultural tiene para consolidar el vínculo comunidad/espacio público-cultural, se emprendieron tres líneas de trabajo: 1) construcción u obtención mediante subsidios, donaciones, etc. de edificios propios que funcionen como espacios polivalentes. La infraestructura cultural es así concebida como creadora de ámbitos públicos funcionales y estéticos donde se articulan y potencian actividades educativas, museológicas y de exhibición (Criado, 2011). En la actualidad, el distrito cuenta con cuatro Complejos Culturales Municipales (“León F. Rigolleau”, “El Patio”, “San Francisco” y “Roberto De Vicenzo”), tres Museos (“Histórico y Natural”, “Taller César Bustillo” y “Del Golf”) y una tanguería (“Buena Yunta”). También, debemos agregar que parte del patrimonio se difunde a través de la política local de turismo[10], a cargo del Área de Industrias Creativas, por ejemplo, con los “senderos de interpretación” que incluyen visitas guiadas por algunos de estos espacios (Sendero de las Artes, Sendero del Vidrio, Sendero del Golf, entre otros). Los directivos del área han señalado en distintas ocasiones que todos estos espacios son pensados como instituciones abiertas, con fuerte participación comunitaria. 2) Convenios con instituciones barriales para poder utilizar espacios no propios, colaborar a la visibilización de organizaciones barriales y promover la descentralización operativa territorial. De esta manera, Berazategui cuenta hoy con ocho Centros Culturales Barriales (CCB) – incluyendo uno para Nuevas Tecnologías y Producción Cultural – distribuidos en distintos puntos del distrito. En ellos se pueden cursar talleres en disciplinas variadas y se realizan eventos de pequeña escala. Entre otros, podemos mencionar el CCB Nº 2 – Círculo Italiano, el CCB Nº 5 – Sociedad de Fomento “San Carlos”, el CCB Nº 7 – Centro de Jubilados y Pensionados El Pato y el CCB “Doña Conce y Don Santiago”, donde recientemente se han comenzado a dictar cursos sobre producción audiovisual[11]. En este punto, debemos sumar el programa “Cultura Móvil”, una iniciativa que busca complementar el trabajo de los CCB a partir de un vehículo refuncionalizado que recorre los barrios poniendo en escena conciertos, proyecciones al aire libre y shows infantiles con entrada libre y gratuita. 3) Utilización planificada del espacio público para la realización de eventos de distinto tipo y escala, por ejemplo, festivales, conciertos y exposiciones. La Plaza del Libertador, renovada íntegramente en los últimos años, se ha convertido en el espacio central para eventos masivos y también de mediana escala. Alternativamente, se utilizan espacios como el Jardín de la Estación de Trenes de Ranelagh, donde se realizan ferias, se celebran festividades y se proyectan ciclos de cine para los vecinos. El programa “Cultura Móvil” también contribuye a la utilización del espacio público, convirtiendo cualquier plaza barrial en un potencial “centro cultural” de escala pequeña.

El segundo pilar, que acompaña la gestión patrimonial y que ha sostenido las políticas culturales en Berazategui, son las acciones realizadas por el Área Educativa de la Secretaría, su oferta progresivamente diversificada y las articulaciones emergentes durante la última década. El programa formativo en artes y oficios tiene su antecedente en los talleres desarrollados desde fines de la década del ‘70 e intensificados con la vuelta de la democracia. Hacia fines de los ‘80 y durante la década del ‘90, en un contexto de desindustrialización y caída del empleo, gran parte de esos talleres, que en este contexto fueron tanto espacios de contención social como de creatividad artística, se fueron integrando en las cinco Escuelas Municipales que hoy conforman la “Escuela Municipal de Bellas Artes Gerónimo B. Narizzano” (Música – 1986 -, Fotografía – 1987 -, Cerámica – 1988 -, Artesanías – 1990 – y Vidrio -1998). Al avanzar los años, se fueron agregando otras áreas disciplinares como artes plásticas, teatro, danza y literatura, situación que nos trae a la actualidad con una oferta cercana a los 400 talleres y cursos que hoy forman parte de la grilla cultural del distrito. El proyecto de educación no formal de Berazategui, ciertamente, es una de las fortalezas de su gestión cultural, con un número estimado en 10.000 alumnos cada año, resulta sin dudas una situación muy peculiar en el ámbito local[12]. A la oferta dominada por las disciplinas artísticas, desde el año 2003, se han agregado una serie de cursos en diferentes áreas. El ingreso en un periodo de estabilidad política e institucional permitieron la apertura de nuevos programas articulados con las administraciones provincial y nacional. De esta manera, en el año 2006, comenzó a funcionar el Área de Capacitación para el Trabajo, a partir de un convenio entre la Secretaría, el Ministerio de Trabajo de la Nación y sindicatos de la Provincia. Se trata de una oferta de cursos destinados a hombres y mujeres, entre otros podemos mencionar los de albañilería, instalaciones eléctricas, operación de estaciones de servicios, gestión de empresas sociales, hotelería y reciclado de prendas. Además, desde el año 2010, se han diversificado de una manera intensiva la oferta de cursos y talleres libres que complementan el proyecto formativo sin integrar ninguna de las áreas mencionadas; entre ellos figuran, por ejemplo, bordado de piedras, cocina y repostería, arreglos florales, peluquería, títeres e idiomas. Tal como se ha señalado desde la Secretaria (Criado, 2011), el Programa Educativo de Berazategui es uno de los ejes medulares del proyecto cultural del Partido, buscando permanecer al servicio de las necesidades creativas y comunitarias de los vecinos. En este sentido, estamos de acuerdo con Tasat (2009) cuando afirma que las personas que desarrollan actividades culturales “adquieren visibilidad, se sienten jugando un rol activo dentro de la sociedad local, asumen una responsabilidad, no solo reciben, sino que producen y pretenden retribuir a la sociedad” (p.189).

Por último, la gran cantidad de espectáculos y eventos que se realizan en el territorio berazateguense han generado una dinámica sorprendente y promovido la cercanía del municipio con su comunidad, razón por la cual, junto con las políticas patrimoniales y educativas, la gestión de eventos se ha convertido en otro de los cimientos centrales de la política de la Secretaría. Muchos de estos acontecimientos locales han nacido en el seno del Área Educativa, mientras que otros tantos se fueron agregando, sobre todo en esta última década, al calendario cultural. La relevancia que han ido adquiriendo estas actividades en la vida cultural del Distrito llevó a que se creara una Dirección de Espectáculos y Eventos, que reemplazó al Área de Espectáculos que funcionaba con anterioridad. El modelo de gestión aplicado replica algunas directrices que caracterizan el trabajo general de la Secretaría: descentralización territorial, diversificación de la oferta y gratuidad de los servicios. Estas premisas se sostienen en una concepción de deber sobre la esfera lo público que intenta desprenderse de un modelo “clásico” que concibe nociones como “comunidad” y “bien común” como complementos decorativos de una “concepción homogénea, consensual y cerrada de la sociedad” (Szurmuk, 2009, p.97). Por el contrario – tal como han afirmado las autoridades del área en conversaciones para este trabajo -, gestionar es también dejarse modelar por las comunidades, entender el espacio público y lo que en él culturalmente acontece como un lugar y un tiempo colectivo de discusión y acción que moviliza las políticas mismas de la comunidad en su conjunto.

El mayor acontecimiento artístico-cultural del Partido, la Muestra Anual Educativa, se organiza desde 1989 (Dellagiovanna, 2008) con el fin de concentrar en un evento gran parte del trabajo institucional realizado por la Secretaría y mostrar a la comunidad los logros obtenidos por alumnos y alumnas, artistas locales y gestores culturales (http://www.berazategui.gov.ar/cultura/mae). Para tener una idea aproximada de la magnitud del encuentro, se observan las estimaciones de concurrencia en los últimos años: 40 mil en 2003, 60 mil en 2006, 50 mil en 2010 y 55 mil en 2014[13]. Otro ejemplo contundente de la potencia gestora del distrito es la Muestra Nacional “Berazategui Artesanías”, inaugurada en el 2005 y que ya lleva doce ediciones consecutivas. Esta nuclea tres eventos en uno: la Feria Nacional de Artesanos, el Encuentro Nacional de Sogueros y Plateros y la Feria y Exposición Maestros y Aprendices; progresivamente se ha constituido como una referencia regional, obteniendo buena repercusión entre los participantes del rubro y entre los medios locales (http://berazategui.gob.ar/cultura/berazategui-artesanias). Al año siguiente, fue inaugurada la Feria del Libro, Arte y Afines “LibrArte”, otro de los eventos de escala que ha adquirido notoriedad no solo a nivel local. El proyecto fue pensado estratégicamente desde el punto de vista territorial, ya que surgió con el objetivo de presentar una alternativa regional entre la tradicional Feria del Libro de Buenos Aires y La feria del Libro La Plata (http://berazategui.gob.ar/cultura/librarte). Por último, dentro de este conjunto de eventos pilares, debemos mencionar la gestión del festival de bandas Bera Rock, cuya primera edición se realizó en el 2009. En aquella ocasión, el argumento del show fue desplegar una maratón para establecer un Récord Mundial Guiness de 158 horas ininterrumpidas de música, galardón que se consiguió y sigue vigente hasta el día de hoy. Aquella primera edición fue una verdadera pantalla para una enorme cantidad de bandas locales oriundas del Distrito, el “Bera Rock” visibilizó además una demanda de los músicos de Berazategui por contar con lugares aptos para mostrar y expresar su práctica artística. A partir de ese momento, el Bera Rock se posicionó en el mapa de los festivales regionales, siendo una referencia en la zona sur del Gran Buenos Aires. Hasta el momento lleva siete ediciones consecutivas y ha convocado a artistas como Vox Dei, Pedro Aznar, Catupecu Machu, Los Cafres, Onda Vaga, La Mississipi, Eruca Sativa, entre otros (http://berazategui.gob.ar/cultura/berazategui-rock).

A estos eventos y espectáculos masivos, que se han convertido en verdaderas “marcas registradas” de la localidad, se suman una gran cantidad de eventos destinados a segmentos de públicos focalizados, por ejemplo, el Salón Nacional del Vidrio – que ya tiene una tradición en el distrito y forma parte de su singularidad histórica e identitaria- las Jornadas de Fotografías del Sur, el Ciclo “Berazategui Hace Teatro” y el Festival Permanente de Coros, entre tantos otros. La década 2005-2015 fue, por un lado, un periodo de consolidación para todas estas actividades y, por el otro, el contexto para que surjan nuevas propuestas vinculadas a estéticas contemporáneas y urbanas emergentes, ejemplo de ello fueron el Primer Encuentro Internacional de Arte Público “ArtexParte”, realizado en 2012 con la participación de 100 artistas de todo el mundo, y la versión local del evento capitalino “La Noche de los Museos”, realizado en el 2013 y para la cual los tres museos y los cuatro complejos del distrito abrieron sus puertas al público. Por su parte la municipalidad dispuso formas de transporte gratuitas para los visitantes, y en el Complejo De Vicenzo se expuso la muestra “El lenguaje gráfico de Picasso”, que contenía más de 160 obras originales del artista malagueño, entre litografías y linografías, producidas a partir de los años ‘40 hasta sus últimos grabados eróticos de 1968, pertenecientes a la serie “Suite 347”.

Quizás una muestra del reconocimiento a las políticas culturales en el Partido, y que en cierta forma fue el “broche dorado” de un periodo de desarrollo sin precedentes para la gestión de la Secretaría de Cultura, fue la designación de Berazategui, por parte del flamante Ministerio de Cultura de la Nación creado en 2014, para ser sede del MICA Produce Buenos Aires, la instancia regional del principal mercado de industrias creativas de Argentina (https://mica.cultura.gob.ar/), que a su vez forma parte del MICSUR, la red industrial a nivel latinoamericano (https://micsur.cultura.gob.ar/). El evento fue coordinado por la Dirección Nacional de Industrias Culturales del Ministerio desde el 26 al 28 de marzo de 2015, siendo el Complejo Municipal El Patio su sede central. Durante esos días del MICA, se realizaron actividades relacionadas a seis sectores de las industrias culturales: diseño, videojuegos, música, audiovisuales, artes escénicas y editorial. Se realizaron conferencias, talleres, rondas de vínculos y mesas interministeriales para emprendedores, además de capacitaciones en rondas de marketing, financiamiento de proyectos, planes de negocio y comunicación. El evento resultó en una acción verdaderamente legitimante para la gestión cultural local y posicionó al distrito para ingresar en una nueva etapa de trabajo.

La vida del audiovisual en Berazategui

El origen de la gestión del audiovisual por parte del gobierno local tiene sus orígenes en los Ciclos de Cine Infantil realizados por la Dirección de Cultura desde fines de la década del ‘80. Durante los años siguientes se fueron creando ciclos destinados a jóvenes y adultos que se fueron integrando en la programación de otros eventos, por ejemplo “Vacaciones en Familia” o, pos 2000, “Verano en el Patio”. En un comienzo, se utilizaban las instalaciones del Centro Cultural Rigolleau y de los Centros Barriales existentes hasta el momento, y en forma posterior se fueron generando otros espacios para la exhibición, por ejemplo, lugares al aire libre como la Estación de Ranelagh o el Cine Rex, con el cual se firmó un convenio en 1998 para proyectar películas gratuitas. En 1999 se incorporó “Cine Móvil”, una iniciativa de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires (posteriormente Instituto de Cultura de la Provincia) que el municipio aprovechó para fomentar su estrategia de descentralización territorial. Las proyecciones se realizaban en escuelas, sociedades de fomento y centros de jubilados con frecuencias aún irregulares. En los años posteriores a la crisis de 2001, los ciclos se mantuvieron y se comenzó a trabajar en una curaduría para generar programas específicos de filmografías nacionales (cine argentino, español, italiano, entre otros) y de figuras consagradas (Fellini, Sellers, Kubrick, entre otros). Hasta aquel momento, el audiovisual aún no había tenido un desarrollo considerable en el distrito, los costos de producción seguían siendo muy altos, la logística para distribuir en el territorio compleja y solo se podía ocupar el espectro exhibitivo llegando a la comunidad con películas consagradas, casi siempre de la cartelera comercial, en proyecciones aisladas o integradas en los ciclos diseñados por el Municipio. El advenimiento del digital en la producción cinematográfica y la acelerada trasformación de los dispositivos tecnológicos y comunicacionales, revolucionaron los modos de realización, el acceso a contenidos y significaron una enorme ventana de oportunidades para diseñar nuevos proyectos que involucraran al audiovisual. La progresiva reactivación socioeconómica producida a partir del 2005 no alcanzó, sin embargo, para mantener abierta la última sala de cine comercial de Berazategui, el Cine Rex, que ya había sido mudado a mediados de los ‘90 y reemplazado por el “Bingo Begui”, una de las dos casas de juego que actualmente tiene el distrito. La decisión política del municipio fue mantener la vigencia de la ordenanza anti-hipermercados para proteger el comercio mediano y pequeño, razón por la cual no fue posible instalar un complejo multisalas, como si sucedió en partidos vecinos como Quilmes, Avellaneda o Lanús con la instalación de cadenas como Jumbo, Norte o Coto.

En el año 2008, se creó la Dirección de Industrias Creativas del municipio, la cual quedó a cargo de la Lic. Liliana Porfiri. Entre sus proyectos de trabajo incluía uno dedicado al área audiovisual, posteriormente nombrado como Programa de Producciones Audiovisuales (www.berazategui.gov.ar/cultura/areas/industrias-creativas/producciones-audiovisuales). En octubre del año siguiente, se promulgó la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, la cual posibilitó la implementación de diversas políticas públicas, a través de organismos como la AFSCA o el INCAA, para impulsar y financiar la producción y difusión de contenidos con el fin de ampliar progresivamente el acceso social a los mismos. Sin lugar a dudas, más allá de las críticas que pueda admitir la llamada “Ley de Medios”, produjo una reconfiguración en el horizonte audiovisual, además de generar un debate de un impacto social considerable donde por primera vez aparecían medios y voces alternativas a las narrativas establecidas durante muchos años por las empresas concentradas dominantes del sector.

Encuentros audiovisuales, capacitaciones y Mes de la imagen

En este marco, a partir del año 2010, el Programa Audiovisual de la Secretaría comienza a generar sus primeras acciones a través de la realización de Encuentros Audiovisuales, primero vinculados a las Jornadas de Fotografías del Sur. Los primeros encuentros nacieron como charlas y conversaciones con especialistas en el área (montajistas, guionistas, directores de fotografía, técnicos, etc.). En paralelo con ello, se comenzaron a dictar las primeras capacitaciones como parte de una propuesta educativa orientada a la formación audiovisual a través de talleres y cursos que contemplaban aspectos y disciplinas vinculadas a la industria cinematográfica (edición de imagen, montaje, animación, etc.). En la actualidad, estos se encuentran integrados en la grilla del Centro Cultural “Doña Conce y Don Santiago”, donde desde 2015 se realizaron trabajos de refacción y puesta en valor para albergar el Área de Creatividad y Nuevas Tecnologías del Programa Producciones Audiovisuales, hoy a cargo de la Lic. Ivana Romano y el DG Mariano Santancini. Ese mismo año, se comenzó a trabajar en una evolución de los encuentros, que se integraron al año siguiente en la primera edición del “Mes de la Imagen”. Este evento se realizó durante la última quincena de junio, organizado por las Áreas de Fotografía e Industrias Creativas de la Secretaría e integrando las VIII Jornadas de Fotografías del Sur, el Programa Capacitar – Herramientas para la Acción y el Programa de Producciones Audiovisuales. “Mes de la Imagen” ofreció numerosas actividades como muestras fotográficas, mesas de autores, encuentros audiovisuales, proyecciones, clínicas y charlas del programa Capacitar, y estuvo orientado al público estudiantil y profesional que deseaba actualizarse y recibir capacitación para llevar adelante sus emprendimientos, como así también para todas aquellas personas que disfrutan de la fotografía y el cine. También, varias de las actividades se transmitieron en streaming[14] y hoy se encuentran disponibles en el canal de YouTube de Cultura[15]. Como siempre, con algunas excepciones donde los aranceles fueron muy accesibles, las actividades fueron con entrada libre y gratuita.

Berazategui set de filmación

A partir del año 2013, ante el creciente desarrollo de la actividad audiovisual en nuestro país, el Programa de Producciones Audiovisuales del Área de Industrias Creativas comienza a diseñar una ordenanza para atender la demanda de utilización de los espacios públicos del Distrito para desarrollar proyectos fílmicos. El objetivo de la iniciativa fue acompañar el crecimiento productivo de la industria cinematográfica a nivel nacional y posicionar a Berazategui como ciudad destino para la producción audiovisual, promoviendo la difusión del capital patrimonial local y funcionando además como interlocutor entre el sector público y privado en la búsqueda de locaciones específicas. En junio de 2014, el Honorable Concejo Deliberante sancionó la Ordenanza Nº 5.107, creando la Oficina “Berazategui Set de Filmación”, responsable de establecer permisos y regular el funcionamiento de servicios para filmaciones en espacios públicos del distrito (https://goo.gl/NnnhpC). Un aspecto a destacar es que la norma diferencia, en su artículo séptimo, los proyectos comerciales de aquellos que tengan fines académicos e institucionales, adaptando las solicitudes y requisitos para cada caso.

Para desplegar el Programa, el Área audiovisual organizó un “Catálogo de Locaciones” digital que se encuentra disponible para productoras, organizaciones y particulares en la web institucional de la Secretaría (https://goo.gl/x9xTju). Junto con el catálogo, los interesados pueden consultar, además, los formularios necesarios para ser parte del programa y un instructivo que permite conocer su operatividad y alcance. Entre los roles de la Secretaría, el primero es brindar asesoramiento y asistencia administrativa y logística a los productores audiovisuales, por ejemplo, despejando calles, colaborando con la seguridad, etc.; pero también es su misión generar lazos entre aquellos y la comunidad, por ejemplo, con actores de la localidad que pueden participar como extras en las producciones o con comercios que puedan colocar algún producto o servicio necesario para las realizaciones en curso. En este sentido, los distintos testimonios de los funcionarios del área indicaron que para el municipio este proyecto tiene una importante significación distrital y promueve el sentido de pertenencia, pues se ponen en juego valores culturales que son propios de lo local y que luego son representados en la pantalla grande. Además, han remarcado que la idea es generar un acompañamiento no solo a las realizaciones que lleguen desde espacios o directores consagrados sino también a todas esas necesidades de decir que muchas veces vienen de la mano de creaciones más pequeñas.

Hasta el momento, ya se han realizaron más de 50 producciones en diferentes puntos del Partido, contando largometrajes – Las Grietas de Jara (Nicolás Gil Laavedra), Angelita, la Doctora (Helena Tritek) -, series –Viento Sur, México 85, Bienvenida Brian, Animal que cuenta-, cortos – Cuerpos Iluminados – y spots publicitarios de marcas reconocidas como Brahma y Speed, entre otras.

La Escuela hace foco

En el año 2015, junto con la Dirección General de Escuelas de la Provincia, la Municipalidad de Berazategui comenzó a planificar el proyecto “La Escuela hace Foco”, cuya primera edición se concretó al año siguiente a través de la gestión de la Secretaría de Cultura. La motivación del proyecto fue, según las autoridades del área, apostar al audiovisual desde los más jóvenes. De esta manera, el programa reversiona múltiples experiencias donde se articulan políticas de juventud y acceso a nuevas tecnologías y medios, el ejemplo por excelencia es el Programa Conectar Igualdad, implementado desde el año 2010 con el fin de reducir las brechas digital, educativa y social en los territorios (http://educacion.gob.ar/conectar-igualdad/seccion/142/el-programa).

En su presentación institucional, se afirma que “La Escuela hace Foco” “aspira a fortalecer lazos institucionales y aportar herramientas para problematizar diferentes temáticas que preocupan a los jóvenes, al mismo tiempo que los acerca a la producción audiovisual” (http://www.berazategui.gov.ar/cultura/laescuelahacefoco/). Se trata de un certamen donde se convoca a los estudiantes de las escuelas secundarias públicas y privadas del Distrito para escribir un guion y filmar un cortometraje ficcional, documental y/o de animación. Los objetivos del Programa son: 1) Posicionar las producciones audiovisuales y el uso de las tecnologías digitales como instrumentos para la práctica educativa. 2) Propiciar el proceso de reflexión y creación a partir de los entornos, vivencias y experiencias de los estudiantes. 3) Promover la difusión de valores y prácticas saludables a través del lenguaje audiovisual.

La primera edición contó con la participación de treinta escuelas del distrito, las cuales presentaron cortometrajes sobre el respeto a la naturaleza, la prevención de adicciones; acciones cooperativas y propositivas del entorno comunitario y organizaciones estudiantiles en espacios escolares. Todos ellos fueron evaluados por un jurado de especialistas que determinó los trabajos premiados. Además, los vecinos también dieron su veredicto eligiendo a un ganador a través de sus votos en la web municipal, donde aún se pueden visualizar las producciones (https://goo.gl/vT1ebR). El 1er premio fue para los alumnos de la Escuela Secundaria N°37 del Barrio Kennedy Norte, por su trabajo En los ojos de Venus, donde abordaron la contaminación en un arroyo de la zona. Por su parte, el público votó como mejor realización el corto Los del fondo, de la EES N° 33 del barrio Las Hermanas y que aborda la lucha por los derechos y la justicia social como solución a los estereotipos y al gatillo fácil que sufre la juventud. Es interesante destacar que, más allá del valor de las temáticas abordadas, lo que se pone en juego es un verdadero proceso comunitario activado por los jóvenes y donde las transformaciones son también de otra índole, en este sentido Vich afirma que cualquier proyecto de política cultural debe comprenderse “no tanto por las imágenes que representa sino por lo que hace, y lo que buena parte de la cultura hace es producir sujetos y producir (y reproducir) relaciones sociales” (2014, p.84).

Resulta interesante que la propuesta haya admitido diferentes formatos de grabación, ya sea con un celular, cámaras de foto o video estándar o profesional, para dar oportunidad de participar a diferentes sectores de la población educativa. Otro aspecto a destacar es como se han resuelto los premios a partir de recursos existentes – libros del catálogo de la Editorial Municipal EdiBer – y generados a través de articulaciones con otras instituciones – capacitaciones audiovisuales brindadas en la Universidad Nacional de Quilmes -; además, la Secretaría asume el compromiso de proyectar los cortos premiados en eventos culturales y asesorar a los equipos que lo deseen para participar en festivales provinciales y nacionales. En síntesis, “La Escuela hace Foco” se convirtió en una oportunidad concreta de escuchar la voz de los estudiantes, contribuyendo a la deconstrucción de discursos muchas veces estigmatizantes sobre ellos mismos y sobre sus problemáticas, además de incorporar las producciones audiovisuales como estrategias pedagógicas e incentivar la participación comunitaria utilizando las instituciones del Estado e involucrando a distintos actores del ámbito local.

Actualidad, desafíos y perspectivas de la gestión cultural de Berazategui

Como hemos mencionado, nuestras reflexiones finales apuntan a observar algunos aspectos de la actualidad cultural berazateguense en relación con un contexto de mayores restricciones para las gestiones locales. Sucesos de nivel nacional, como la crisis audiovisual vigente[16], o provincial, como la disolución del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires en diciembre de 2015[17], impactan en el horizonte de posibilidades de las gobernanzas. En Berazategui, uno de los efectos más negativos del cambio en las prioridades ejecutivas fue la suspensión de un proyecto vinculado directamente con una deuda pendiente del municipio: la falta de un espacio de exhibición audiovisual de calidad. En Berazategui, como hemos señalado, no hay un cine, y pese a la clara y respetable decisión que rechaza el esquema mercantil multisalas, esta situación impone un desafío importante. Desde el año 2013, en el marco del Plan Nacional “Igualdad Cultural” del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, La Secretaría, en conjunto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, convocó a un Concurso Público Nacional de Anteproyectos del que participaron 101 trabajos, muchos de ellos aún están disponibles en la web, incluido el proyecto ganador del equipo conformado por los arquitectos platenses Nevio Sánchez, Leandro Eid Martínez y Gonzalo Gentile[18]. Más allá de que se superó el proceso de adjudicación y se cumplieron los pasos legales y administrativos pertinentes – incluso una serie de auditorías que un conjunto de universidades remitían al Ministerio –, la nueva gestión de la Provincia decidió suspender el proyecto sin razón aparente. En este contexto, el municipio buscó alternativas para atender esta necesidad, emprendiendo desde 2017 la puesta en valor del Centro Cultural León F. Rigolleau, renovando su auditorio e instalando equipamiento y mobiliario modernos. Además, se mejoró la accesibilidad y se agregó un área gastronómica, en relación a la tendencia municipal de crear espacios polivalentes.

Entre otro de los grandes desafíos del área cultural para esta nueva etapa de trabajo, se encuentra la necesidad de fortalecer sus lazos con los espacios independientes emergentes en los últimos años. Esto sucede en un momento donde las políticas culturales tienden a descentrarse con mayor evidencia; es decir, el modelo que posiciona al Estado como agente único y central se debilita en contextos donde aparecen otros actores y dinámicas que modifican los escenarios. En este sentido, es que Vich se interesa en presentar la tensión de un Estado que “debe asumir ciertos roles dirigentes, y al mismo tiempo observar como la sociedad lo obliga a posicionarse como un promotor o facilitador de iniciativas propuestas desde otros lugares” (2014, p.61). Quizás el mejor ejemplo de esta situación sea la creación hacia fines de 2016 de la Red de Espacios Culturales Berazategui, integrada por diversos colectivos del distrito[19] y que ha lanzado de forma exitosa el Primer Festival de Cultura Autogestiva, realizado en septiembre de 2017 en la Plaza del Libertador. El mismo fue articulado a nivel municipal con la Secretaría y a nivel nacional con el Ministerio de Cultura a través del Programa Festejar (https://convocatorias.cultura.gob.ar/festejar). Con respecto a ello, los funcionarios responsables del área – según hemos podido conversar -reconocen que la multiplicación de los actores culturales es muy positiva para la vida cultural de Berazategui, pues fortalece la gestión social comunitaria y genera nuevos canales de reciprocidad y sustentabilidad. Una evidencia de la buena fe de las partes por cooperar fue, como hemos mencionado, la co-gestión para redactar el anteproyecto de ordenanza que establece un régimen de promoción municipal y una serie normas para regular el funcionamiento de los ECIB (Espacios Culturales Independientes de Berazategui)[20]. Se trata de una iniciativa creativa considerando el contexto descripto, que, además, parte desde una perspectiva que aborda el acceso a la cultura como parte fundamental de los Derechos Humanos. La ordenanza prevé la creación de un Registro Municipal de los ECIB, el cual será público y de inscripción gratuita; la creación de una “Comisión Municipal de Coordinación de Políticas Culturales” que tendrá a cargo la articulación de todos los aspectos referentes al tema; y, por último, la exención de tasas municipales que serán contempladas por el término de un año. En este caso, sin lugar a dudas, las perspectivas de desarrollo local son promisorias en el corto plazo.

Existen otras tantas tareas pendientes para “Cultura” de Berazategui, entre ellas revisar su misma estructura organizacional del área, readecuándola al nuevo panorama político, territorial y cultural con el fin de mejorar su productividad. Estrechamente vinculado a esta tarea, se encuentra la necesidad permanente de capacitación en RRHH que demanda el mundo actual. Por otra parte, la búsqueda de políticas culturales innovadoras y las evaluaciones para mejorar la planificación estratégica tienen una importante presencia en las expectativas de las gestiones locales, más aún en tejidos sociales que mantienen una dinámica e intensa relación con la vida cultural de su territorio. Innovar no implica necesariamente agregar elementos “nuevos” o “novedosos” al modelo de trabajo, innovar es también gestionar a la vez que se deconstruyen aquellos elementos que se presentan como obstáculos de una política cultural que se pretenda inclusiva y transformadora. En el periodo que nos ocupa, Berazategui ha marcado una tendencia al apostar por métodos de mediano y largo plazo; tal como sugiere el autor chileno Roberto Guerra (2010), podemos afirmar que existió una correcta combinación entre “evento y proceso”, quizás un desafío hacia adelante sea mejorar los registros de estas experiencias, así como su análisis e interpretación, con el fin de optimizar la calidad gestora, en este sentido afirma Guerra:

Al sistematizar y devolver los aprendizajes a las comunidades y grupos que participaron en el proceso, la experiencia puede constituirse en una poderosa herramienta de empoderamiento, fortaleciendo su carácter de sujetos portadores de conocimientos, experiencias y posibilidades de ser actores de transformación social. Un primer paso en esta dirección lo constituye el documentar las prácticas y los procesos que con ellas se generen, para posteriormente analizar y proyectar los aprendizajes que la propia experiencia va entregando (2010, p.7).

Debemos mencionar, además, que uno de los campos más fértiles para la innovación es el mundo digital. Tal como indica el teórico catalán Santi Martínez Illa: “Es en el ámbito local dónde se puede evidenciar el impacto de las TIC en la cultura, con las oportunidades que el nuevo entorno puede suponer para el desarrollo y con todas sus tensiones y problemáticas” (2004, p.3). La emergencia del concepto de e-cultura ha abierto la posibilidad de promover acciones culturales alternativas utilizando las plataformas de la Internet y las redes sociales. Para ello, es necesario que los gobiernos locales se doten de recursos, que capaciten a su personal y que modulen sus políticas públicas para crear nuevos procesos innovadores. Se trata, en fin, de generar vínculos con productos y servicios convencionales y alternativos, como, por ejemplo: software libre, contenidos transmedia, licencias alternativas como Creative Commons, streaming media, etc.

Para finalizar, creemos que la experiencia estudiada y expuesta en estas páginas nos permite afirmar que, más allá del contexto adverso que hemos de transitar, existen oportunidades genuinas para que las comunidades continúen o emprendan procesos de autovisibilización y empoderamiento. En este caso, analizamos la incidencia de un actor fundamental en este sentido, considerando que un verdadero desafío para aquellos Estados -sobre todo en sus versiones locales – que quieran contribuir a procesos de este tipo es posicionarse como agentes protagonistas, por un lado, e intermediarios, por el otro, para de esta manera potenciar esa gran cantidad de productores comunitarios que quieren expresarse artística, comunicacional y políticamente desde un lenguaje propio que los legitime como sujetos activos del mapa socioterritorial y cultural. Retomamos, para concluir, una de las definiciones de Gumucio Dagron sobre los proyectos comunitarios:

Abarcan aquellos procesos que nacen y se desarrollan impulsados desde una comunidad organizada, cuya capacidad es suficiente para tomar decisiones sobre los modos de producción y difusión, y que interviene en todas las etapas, desde la constitución del grupo generador, hasta el análisis de los efectos que el trabajo produce en la comunidad, tanto en lo inmediato como en las proyecciones de largo plazo (2014, p.32).

De esta manera, las gestiones culturales de los gobiernos locales que se quieran adscribir a esta tendencia – creemos que la experiencia analizada en el periodo 2005-2015 se ha dirigido en este sentido-, deberán establecer como criterio de evaluación de sus resultados las instancias en las cuales efectivamente se involucre y promueva la apropiación de los procesos de producción y difusión por parte de la comunidad, pues en este sentido es que estas acciones constituyen, desde el punto de vista micropolítico, auténticas revoluciones moleculares (Guattari, 2004; Guattari y Rolnik, 2005), creadoras de técnicas, saberes y estéticas relevantes, y orientadas a la intervención y transformación positiva y real del campo social, las subjetividades y las narrativas.

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  1. Licenciado en Artes (Orientación Artes Combinadas) y Profesor de Enseñanza Media y Superior en Artes por la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Filosofía y Letras). Maestrando en Educación, Lenguajes y Medios (Universidad Nacional de San Martín). Diploma en Gestión Cultural y Producción en Espacios de la Cultura (UBA – FFyL – Centro Cultural Paco Urondo). Adscripto en la Cátedra de Estética de Cine y Teorías Cinematográficas (UBA – FFyL). Asistente de Producción en Festival de Cortometrajes Relatos Cortos (2011), Jurado en el XV Festival Internacional de Derechos Humanos (2013), Programador en I Jornada Tensión en la Red: Arte + Hacktivismo (2016). / amolivera85@gmail.com
  2. En la actualidad, Berazategui es el único de los distritos mencionados que denomina a su área como Secretaría de Cultura; es decir, un sector del organigrama municipal, con este rango y que no comparte su nomenclatura con otras áreas con las que suele fusionarse, por ejemplo, educación, turismo, artes, entre otras. Así, Florencio Varela cuenta con una Subsecretaría de Cultura y Educación, Lomas de Zamora con una Secretaría de Cultura y Comunicación, Lanús y Quilmes con una Secretaria de Cultura y Educación respectivamente, y Avellaneda con una Secretaría de Cultura y Promoción de las Artes.
  3. Esto no significa, de ninguna manera, que la vida audiovisual de los distritos restantes no haya permitido el desarrollo de experiencias muy relevantes desde el punto de vista organizacional, territorial, pragmático y cultural, y gestionadas por organizaciones de la sociedad civil, instituciones del Estado nacional o provincial, gobiernos locales o todos ellos juntos. Solo por destacar algunos casos, en Florencio Varela, desde el año 2009, se realiza el Certamen Internacional de Cortometrajes Roberto Di Chiara, organizado por la Asociación de Artistas Visuales Independientes de Varela (AAVIV); en Lomas de Zamora, de 2010 hasta 2015 se realizó el Festival del Cine del Conurbano – FECICO, organizado por el Centro Cultural Padre Mugica de Banfield; por su parte, Avellaneda cuenta con el reconocido Instituto de Arte Cinematográfico y también con un cine municipal ubicado en la localidad de Wilde y emplazado a partir de una iniciativa vecinal; por último, Quilmes cuenta con tres Centros de Producción Audiovisual municipales que se suman a una cantidad importante de colectivos que organizan eventos audiovisuales abiertos a la comunidad, situación que se replica en Lanús, donde también se articulan acciones con la UNLA.
  4. Entre aquellas empresas se encontraban: Cristalería Rigolleau – primera de su tipo en Sudamérica, fue instalada en 1906 y hasta el día de hoy tiene su planta principal frente a la estación de trenes -, Primera Maltería Argentina – subsidiaria de Cervecería Quilmes S.A, ubicada en la actual localidad de Hudson, donde hoy funciona un predio multifuncional – y Textil Ducilo – de la firma francesa Du Pont, instalada en 1936 y que hoy da nombre a un importante club social y deportivo local -.
  5. Fue declarado Reserva de la Biosfera en 2008 por la UNESCO.
  6. La Ordenanza N° 2.960 – reglamentada en 1997 – estableció una medida proteccionista sorprendente para la época y sin parangón en los municipios vecinos. En la actualidad, se estima que el distrito cuenta con una red estimada en 11.000 comercios (http://www.berazategui.gob.ar/laciudad).
  7. En agosto de 2016, el parlamento aprobó la modificación de los artículos 3 de la Ley Orgánica de las Municipalidades y 13 bis de la Ley Legislativa, por lo cual se limitan a dos las reelecciones posibles de intendentes, concejales, legisladores y consejeros escolares, al tiempo que determina, con excepciones, la incompatibilidad de cargos entre el Estado bonaerense, el nacional y los municipios. Sin dudas, esto genera una serie de cambios para el continuum de las gestiones locales, que en ocasiones ha servido para que los distritos ingresen a verdaderos procesos de desarrollo – es, según analizamos, el caso de Berazategui -; aunque también es posible admitir el caso contrario, donde la continuidad de los equipos dirigentes no siempre colabora al progreso de las localidades.
  8. Se trata de una tarjeta con la cual es posible acceder a descuentos y beneficios en comercios, turismo local, espacios gastronómicos, clubes deportivos, estacionamiento medido, entre otros servicios. De manera que la “ID de Berazategui”, por un lado, apunta a fortalecer el sentido de pertenencia – en el sitio oficial http://www.berazategui.gov.ar/id se expresa con claridad: “Una forma más de mostrar tu orgullo de ser berazateguense” – y, por el otro, funciona como una verdadera micropolítica de fomento al consumo interno, subsidiando costos a través de la articulación con comercios y servicios del Estado e incentivando el esparcimiento ciudadano en la localidad.
  9. En la actualidad, la Secretaría de Cultura de Berazategui está compuesta por una subsecretaría, cinco direcciones y cuatro coordinaciones generales. De estas últimas, una es la Coordinación General del Área Educativa, que cuenta a su vez con cinco direcciones y nueve coordinaciones de escuelas y áreas (http://www.berazategui.gov.ar/cultura/institucional/contacto).
  10. “El Programa de Turismo Cultural pone en valor al patrimonio cultural y natural de Berazategui a través de senderos de interpretación para disfrutar lugares, saberes y sabores, sensitiva e integralmente dentro del concepto de turismo de experiencia. Los senderos de interpretación tienen una duración de tres horas y media aproximadamente en las que los visitantes recorren los distintos ámbitos de interés turístico que revelan la identidad local acompañados por guías especializados. Se organizan en dos categorías: Sendero Urbanos y Senderos Verdes que incluyen refrigerios in situ y meriendas en una confitería local, respectivamente. Los recorridos están sujetos a condiciones climáticas favorables y en todos los casos, los menores deben estar acompañados por adultos”. (http://berazategui.gob.ar/cultura/areas/industrias-creativas/turismo-cultural).
  11. Recuperado de http://www.berazategui.gov.ar/cultura/espacios-culturales/centros-culturales-municipales
  12. La mayoría de los cursos y talleres son libres y abiertos a toda la comunidad, los requisitos son mínimos y acordes a las especificaciones de cada oferta, por ejemplo, para la Escuela de Vidrio se debe ser mayor de 17 años. En ocasiones, se abona de manera opcional un bono contribución que administra la Asociación Cooperadora de Centros Culturales a algún área específica para fines determinados (http://berazategui.gob.ar/cultura/educacion/cursos-y-talleres).
  13. Recuperado de https://goo.gl/7tUUu5, https://goo.gl/1nk6fK, https://goo.gl/CbAWVt.
  14. El municipio no cuenta en la actualidad con un canal propio de TV. Si bien el contexto de la Ley de Medios promovió oportunidades de creación para nuevas plataformas, y hoy algunos distritos, por ejemplo Tigre o Moreno, tienen señales y canales en TV, muchas de las iniciativas de estos últimos años pasaron por las universidades nacionales dispuestas en los territorios, ejemplo de ello son UNQtv (http://unqtv.unq.edu.ar) o Unisur TV, un canal administrado por un consorcio de cinco universidades (Lanús, Avellaneda, Quilmes, Jauretche y de la de Artes) y que funciona en la Televisión Digital Abierta (TDA).
  15. Recuperado de https://www.youtube.com/user/CulturaBerazategui
  16. Determinada en gran parte por la crisis institucional del INCAA, que incluyó la remoción de dos de sus directores en poco menos que dos años – Lucrecia Cardoso y Alejandro Cacetta -, el retraso en la presentación del nuevo plan de fomento del organismo – con nuevos esquemas de subsidios que perjudican actividades como el documental – y la recepción de una propuesta de la consultora FIEL en la que se sugería eliminar el impuesto del 10% a las entradas de cine, tributo cuya recaudación se aplica actualmente para fomentar la producción cinematográfica argentina. En este marco, surgieron múltiples críticas desde diferentes actores del sector, llegándose a formar una Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual Nacional integrada por 17 organismos, gremios e instituciones que hoy ya son más de 40. Recuperado de https://www.facebook.com/MultisectorialAudiovisual/.
  17. Fue primero trasformado en Secretaría de Cultura y posteriormente disuelto al crearse el Ministerio de Gestión Cultural. Sin embargo, aún no se conocen iniciativas concretas que apunten a las gestiones locales, reconociendo las realidades específicas de los distritos, ni acciones para fortalecer las acciones intermunicipios, necesarias para articular políticas regionales efectivas.
  18. Recuperado de https://goo.gl/4phJaF, https://goo.gl/EKG4UM, https://goo.gl/n4ty7X, https://goo.gl/dPdePR, https://goo.gl/N8pLdw
  19. Conformada por los espacios “Choclo Cultural”, “La calabaza”, “Queruba” y “Mentes abiertas”. Se presenta como “una iniciativa de compañeros y compañeras de distintos espacios culturales de Berazategui. Surge bajo la necesidad de conocernos, fortalecer nuestros proyectos culturales y enriquecer nuestras prácticas cotidianas. De esta manera, la red busca ser una herramienta de difusión de nuestras actividades (compartiendo en redes sociales los eventos, talleres, etc.) para la creación de una agenda cultural común; busca ser un espacio de encuentro entre quienes formamos parte de espacios y/o proyectos culturales, autogestivos y comunitarios, un instrumento colectivo que nos permita intercambiar saberes, experiencias, recursos y todo aquello que contribuya al enriquecimiento de nuestras prácticas”. Recuperado de https://www.facebook.com/espaciosculturalesberazategui/.
  20. Esta denominación incluiría los espacios no convencionales, experimentales o multifuncionales que tengan como actividad principal la producción, capacitación, distribución, investigación y promoción de bienes culturales en sus diversas manifestaciones: teatro y artes performáticas, música, artes visuales, artes mediales (audiovisuales, telemáticas y multimedia), literatura, exhibiciones, conferencias, cursos, seminarios y toda expresión de arte y cultura tangible e intangible.


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