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Conclusiones y nuevas aperturas de investigación

El recorrido transitado en la presente tesis procuró fortalecer una línea de investigación colectiva, desarrollada por el Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información, del Instituto de Investigaciones Gino Germani (FSOC-UBA); en la que, por medio de diversos proyectos, se indagó sobre las múltiples intersecciones que articulan las relaciones entre las ciudades y los procesos de innovación centrados en las TIC. Específicamente, se buscó dar cuenta de la importancia de las interacciones sociales para configurar espacios y procesos innovativos en sectores económicos relevantes para el desarrollo regional. Dichos trabajos contaron con un fuerte interés propositivo: problematizar lo hecho y esbozar posibles estrategias y políticas públicas nacionales y subnacionales que permitieran fortalecer procesos de innovación con fines socio-productivos inclusivos, y construir vínculos colaborativos con institutos de investigación en las ciudades bajo análisis, con el convencimiento de que es necesario promover y fortalecer las redes de conocimiento para lograr dichos propósitos.

En ese marco, la tesis se propuso contribuir al conocimiento de los principales factores y actores -junto a las dinámicas de sus interacciones- que condicionan el desarrollo de procesos de innovación socio-tecnológica en ciudades intermedias de Argentina, en la actual etapa del capitalismo informacional, donde las TIC en general y el SSI en particular, adquieren preponderancia. Se consideró relevante analizar, no sólo aspectos estructurales con respecto a las dinámicas de las sociedades de la periferia capitalista en el informacionalismo, sino también a los actores intervinientes en los procesos estudiados y las relaciones que construyen entre sí. El estudio de sus interacciones, la conformación de redes multiactorales y sus características, ocuparon el centro de la escena de la presente investigación.

La hipótesis que guía este trabajo plantea que las ciudades intermedias de países de la periferia capitalista, como Argentina, se encontrarían incorporadas a las dinámicas del informacionalismo, y en ciertos casos constituirían entornos permeables para desarrollo de procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI. Las condiciones para que ello se cumpla serían que dichas ciudades cuenten con la presencia de actores relevantes (universidades e institutos de investigación con destacada trayectoria e investigaciones de avanzada, empresas globales, nacionales y locales de diverso tamaño, gobiernos locales con políticas públicas de innovación, clusters y polos tecnológicos, cámaras empresarias y asociaciones de trabajadores informáticos) y alcancen niveles considerables de interacción y sinergia. Dadas estas condiciones, los procesos de innovación socio-tecnológicas en el SSI tendrían a fortalecerse. Por el contrario, en caso de contar con una débil trama de actores y predominar las dificultades para generar acuerdos que fortalezcan las interacciones, los procesos tenderían a estancarse, o bien, a ser más proclives a orientarse hacia la satisfacción de intereses particulares o sectoriales de los actores más dinámicos de cada ciudad. Las políticas públicas de los distintos niveles de gobierno, constituirían un elemento relevante para orientar las interacciones actorales hacia el desarrollo socio-económico de las ciudades en las que se sitúan.

La hipótesis ha sido parcialmente confirmada por la investigación realizada, como se desarrolla en el conjunto de la tesis y se sintetiza en este capítulo.

Con el fin de contrastar esta hipótesis con la realidad, se plantearon los siguientes interrogantes que oficiaron de guía a lo largo del recorrido:

  • ¿Cómo se desarrollan los procesos de innovación socio-tecnológica centrados en el sector SSI en las ciudades intermedias de Tandil y Bahía Blanca, Argentina, durante el período 2003-2018, en la actual etapa del capitalismo informacional?
  • ¿Qué factores sociales, políticos y económicos condicionan el desarrollo de los procesos analizados en ciudades intermedias de la periferia capitalista, como Tandil y Bahía Blanca?
  • ¿Cómo se caracterizan los actores vinculados al sector SSI, presentes en las ciudades bajo estudio? ¿Qué características tienen sus interacciones y cuáles son los objetivos que orientan su accionar? ¿De qué modo incide en el devenir de los procesos analizados, la dinámica que adquieren las interacciones entre los actores?
  • ¿Cuál es el rol del Estado y las políticas públicas instrumentadas por los distintos niveles de gobierno y qué transformaciones experimentaron durante el período analizado?
  • ¿Cuáles son las diferencias y similitudes existentes entre los dos casos y a qué factores obedecen?

Todos estos interrogantes han sido respondidos en el transcurso de la investigación y del procesamiento de la información recolectada.

Para lograr responderlos se elaboró una estrategia metodológica que consistió en un estudio explicativo con un abordaje cualitativo. En primer lugar, se analizaron los factores que oficiaron como habilitadores para el despliegue de los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI en las ciudades analizadas. Se hace referencia al despliegue del informacionalismo a escala global, las características de la inserción de Argentina en el nuevo paradigma tecno-económico en tanto país de la periferia capitalista, el rol de las ciudades en el capitalismo informacional, las dinámicas del sector del software y los servicios informáticos en general y en Argentina en particular, y las políticas públicas nacionales y subnacionales en el período 2003-2018. El análisis de dichos tópicos, ocupó las dos primeras partes de la tesis.

En segundo lugar, se analizaron las características de los sistemas locales de innovación de Tandil y Bahía Blanca, se identificaron y caracterizaron a los actores vinculados a los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI en ambos casos, y se analizaron sus interacciones, dando cuenta de la estructura de las redes multiactorales que se conformaron; las dinámicas que evidenciaron los actores, sus roles, recursos y objetivos; y el modo de gobernanza al interior de la red, identificando la estabilidad los vínculos, los liderazgos, la distribución de poder, los modos de cooperación, la confianza, la coordinación e intercambios producidos. Esta fase se llevó a cabo por medio de una estrategia metodológica comparativa, que -siguiendo a Przeworski y Tenue (1970)- se basó en la contrastación de sistemas más similares; es decir, en la selección de dos casos que partiendo de un piso relativamente común, mostraron considerables similitudes y diferencias a lo largo del período estudiado. El análisis de los dos casos y el capítulo comparativo donde se sintetizan las principales diferencias y similitudes extraídas a partir del recorrido realizado por Tandil y Bahía Blanca, se desarrolló en la tercera parte de la tesis.

La propuesta teórica consistió en analizar los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI desde un enfoque sistémico, localizado e interactivo. Se recuperaron trabajos que desarrollan el concepto de sistema de innovación en tanto contribuyen a problematizar los modelos lineales, que consideran al cambio tecnológico como un proceso unidireccional que va desde la generación de conocimientos en los ámbitos científicos, hasta su aplicación práctica en la elaboración de nuevos bienes y servicios que son comercializados en el mercado (López, 1998). Los enfoques sistémicos permiten poner el foco en la creación de competencias entre los miembros del sistema más que en la innovación misma, aceptando que ésta es el resultado de la interacciones entre diversos actores (Erbes y Suárez, 2016).

Específicamente, se recuperaron dos perspectivas teóricas vinculadas a estos enfoques:

  • Por un lado, los estudios latinoamericanos, que enfatizan las debilidades de los sistemas de innovación existentes en estas latitudes: los esfuerzos individuales y aislados de determinados actores, los problemas asociados a las capacidades institucionales e interinstitucionales, las dificultades para sostener en el tiempo asignaciones presupuestarias que permitan fortalecer su funcionamiento, son algunas de dichas debilidades (Arocena y Sutz, 2000; Erbes, Katz y Suárez, 2016).
  • Por otro lado, los trabajos que abordan el concepto de sistema local de innovación, en tanto permite hacer foco en una escala geográfica específica. Los estudios de Yoguel, Borello y Erbes (2006; 2009), se centran en los SLI de Argentina, donde encuentran problemáticas específicas vinculadas a la escasez de competencias (capacidades técnicas, limitaciones de recursos, debilidades institucionales), la debilidad de las interacciones (escasa articulación entre actores que se traduce en débil intercambio de conocimientos) y problemas de integración (escasa especialización productiva y vínculos entre distintos sectores, débil integración con sistemas regionales y nacionales de innovación).

La importancia asignada al componente localizado permitió comprender que las características de ciertos entornos pueden generar externalidades positivas que favorezcan a la vinculación entre actores. En este marco, se presentaron diversas conceptualizaciones sobre el rol de las ciudades intermedias y los diferentes tipos de localización productiva existentes, tanto en el industrialismo como en el informacionalismo, que permitieron identificar con precisión las características de lo ocurrido en los casos estudiados. Esta búsqueda procuró saldar una problemática identificada a partir de la revisión de documentos sobre políticas públicas implementadas, y la elaboración del trabajo de campo, en el cual los entrevistados tendían a denominar genéricamente polo informático o polo tecnológico a situaciones que no siempre reunían las características de dichos tipos de localizaciones productivas.

Por último, el abordaje propuesto fue complementado con los estudios sobre las redes de conocimiento y las redes de políticas públicas, por medio de los cuales se procuró avanzar en la comprensión del carácter interactivo de los procesos de innovación socio-tecnológica. De forma sintética, podría afirmarse que los SLI proporcionan elementos destacados para obtener una comprensión sistémica y localizada de los procesos de innovación, pero pierden potencia para proveer herramientas analíticas que permitan comprender la forma en la que interactúan los actores, definen lineamientos de política pública, y orientan los procesos hacia ciertos objetivos en detrimento de otros. Bajo este esquema, se analizó en profundidad el sistema de interacciones desarrollado por los múltiples actores intervinientes en los procesos estudiados, el tipo de roles y funciones desarrollados por los mismos, los recursos y objetivos puestos en juego, las características de los vínculos y las tensiones suscitadas. La problematización sobre el rol del Estado y sus políticas públicas, constituyó otro de los factores nodales de la propuesta analítica, en tanto se lo consideró un actor clave en el dinamismo o la inhibición de los procesos estudiados y en la definición de las orientaciones exhibidas por los mismos.

El enfoque propuesto se articuló en torno a la conceptualización de la actual etapa del modo de producción capitalista, signada por el despliegue del modo de desarrollo informacional; en el que los países, regiones y ciudades, no se insertan de forma homogénea. Como se señaló en el cuerpo de la tesis, los países latinoamericanos lo hicieron bajo condiciones de informacionalización limitada (Artopoulos, 2015) bajo la subordinación a los centros hegemónicos, debido a la concurrencia de diferentes factores: la escasa actividad tecnológica de contenido innovador (Thomas, Versino y Lalouf, 2005), la extrema fragilidad de vínculos entre el estado, la sociedad, el entramado productivo y la comunidad científica (Albornoz y Gordon, 2011), el deterioro del desarrollo científico y tecnológico por las dificultades para su financiamiento (Lugones, 2012), la ausencia de una estrategia gubernamental sólida que permita basar el crecimiento económico en innovación y producción de conocimiento (Artopoulos, 2015), y que el comando del proceso económico estuviera en manos del capital financiero, sin interés por la industrialización ni el desarrollo de tecnología de punta en la región (García Delgado, 2018).

En este contexto complejo, donde las ciudades pujan por insertarse favorablemente en el CI a partir de diferentes estrategias y mecanismos, su roles fueron analizados desde una multiplicidad de perspectivas teóricas. Sin embargo, la mayor parte de los trabajos se concentraron sobre las ciudades globales (Sassen, 2001) y los grandes centros urbanos (Castells y Hall, 1994) de los países centrales. Las ciudades de la periferia en general, y las intermedias en particular fueron menos estudiadas a pesar no estar exentas de esta realidad y haber desplegado iniciativas tendientes a desarrollar sectores estratégicos en el marco del nuevo paradigma tecno-económico (Finquelievich, 2016; Falero, 2011; Feldman, 2018). Como afirman Gutman, Gorenstein y Robert (2018), a pesar de las restricciones observadas en la periferia, existen oportunidades para insertarse en los mercados mundiales a partir del desarrollo de ciertos sectores, e impulsar el desarrollo socio-económico de determinados territorios.

En el informacionalismo, el SSI muestra un rol cada vez más importante en los procesos de desarrollo, en tanto tiene potencial para mejorar la competitividad del resto de los sectores productivos, generar valor agregado en la economía, contribuir a diversificar la oferta exportadora y crear nuevos puestos de trabajo (Gajst y Frugoni, 2016; MINCyT, 2009). En Argentina, fue uno de los sectores que mayor crecimiento registró en los últimos años, en términos de creación de empresas y empleo registrado. Adicionalmente, tuvo un destacado desempeño exportador, con una balanza comercial superavitaria[1] (López y Ramos, 2018) que se orientó, predominantemente, hacia los mercados estadounidenses y latinoamericanos.

El estudio del sector SSI en Argentina mostró que, más allá de su dinamismo y crecimiento, persisten factores que limitan su desarrollo:

  • Escasa vinculación con otras cadenas y sectores productivos: la mayor parte de las ventas fueron absorbidas por el sector financiero, las telecomunicaciones y el propio SSI (59%), mientras que el sector manufacturero (5%) y el agro (2%) representaron un porcentaje menor. Si bien el desarrollo del SSI durante el período 2003-2018 fue innegable, persiste la necesidad de iniciar una etapa en la que se constituya como una palanca para el crecimiento de toda la economía (Baum, 2015; 2019).
  • Inserción dependiente en las cadenas globales de valor sectorial: el 56% de las exportaciones en 2018 correspondió al desarrollo de software a medida, el 25% a la venta de productos propios y servicios asociados, el 7% a la provisión de recursos para el desarrollo (testing, diseño, etc.) (OPSSI, 2018). El predominio de las exportaciones ligadas a bienes y servicios de escaso valor agregado, asociadas a un modelo de exportación de “horas/hombre”, conlleva a que la competitividad dependa, en gran medida, del nivel de los salarios medidos en dólares (López y Ramos, 2018; Gajst y Frugoni, 2016).
  • Características de la interacción con el sistema científico-tecnológico: la presencia de universidades e institutos de investigación cutting edge fue uno de los factores más importantes que motivó la radicación de firmas del sector en ciertas ciudades (incluso en Tandil y Bahía Blanca), favoreció la creación de empresas locales a partir de la formación de profesionales, y posibilitó el surgimiento de nuevas empresas a partir del desarrollo de determinados productos. Sin embargo, la articulación de las empresas con el sistema científico-tecnológico se explicó predominantemente por el rol que desempeñaron las universidades en la formación de los recursos humanos requeridos por el mercado. Las capacidades de los institutos de investigación para desarrollar actividades de mayor complejidad, como por ejemplo las centradas en las nuevas tendencias tecnológicas (Internet de las cosas, big data, cloud computing, la robótica, etc.), fueron escasamente demandadas por el sistema productivo.
  • Situación de la fuerza de trabajo: la disponibilidad de capital humano TIC (Prince, 2019) fue uno de los principales determinantes para el desempeño del sector y uno de los problemas centrales identificados por las empresas en Argentina (MINCyT, 2009; Gajst y Frugoni, 2016; López, 2018; OPSSI, 2018). El crecimiento del sector desde comienzos del siglo XXI trajo aparejado un incremento acelerado de la demanda de trabajadores que no pudo ser abastecida en su totalidad. Frente a ello, se desarrollaron iniciativas para paliar la carencia de programadores mediante instancias de educación no formal. En relación a la escasez de trabajadores calificados, considerada como uno de los principales obstáculos para una mayor expansión del sector, pudo ser explicada por múltiples factores: a) estancamiento de la cantidad de inscriptos en carreras de informáticas (López, 2018); b) falta de interés vocacional y el abandono de la carrera de forma temprana (Prince, 2019); y c) escasos incentivos salariales para la titulación, en comparación con otros sectores de la economía (Rabosto y Zukerfeld, 2019). La demanda creciente de fuerza de trabajo fue cubierta por empleados sin títulos universitarios, en general estudiantes que luego abandonan sus carreras, generando un círculo vicioso de déficit de personal altamente capacitado y exceso de demanda de profesionales en el mercado (López, 2018; Dughera, Yansen y Zukerfeld, 2012). Las tareas de mayor complejidad requieren personal con credenciales formales, por lo que la situación descripta puede ser leída, al mismo tiempo, como causa y consecuencia respecto al predominio de actividades de escaso valor agregado en el sector SSI.

Además de estudiar las dinámicas sectoriales del software y los servicios informáticos en Argentina, la tesis analizó el rol del Estado y las políticas públicas nacionales y subnacionales, específicamente de la provincia de Buenos Aires, en tanto factores contextuales para comprender el despliegue de los procesos de innovación socio-tecnológica en el SSI en las ciudades estudiadas.

A nivel nacional, se identificaron tres etapas que permitieron caracterizar la relación entre el Estado y el SSI, durante el período 2003-2018, a partir de clasificar las políticas públicas implementadas en función de tres grandes objetivos: a) políticas para el desarrollo sectorial; b) políticas para el desarrollo científico, tecnológico y la innovación productiva; y c) políticas para la formación de recursos humanos e inclusión digital de la sociedad. La relación Estado – SSI comprende aspectos que trascienden estos objetivos de política pública: la propiedad intelectual, los programas para la adquisición de software público, el desarrollo de infraestructura tecnológica, el apoyo a las comunidades de software no propietario, entre otras, deberán ser consideradas en una agenda de investigación integral sobre el sector.

Las tres etapas identificadas durante 2003-2018, se retoman de forma sintética a continuación:

  • Impulso en la post-convertibilidad (2003-2008): a partir de la devaluación de 2002, el crecimiento del mercado interno, la generalización del outsourcing como práctica empresaria y el diseño de políticas sectoriales en 2003 (asimilación la producción de software como actividad industrial) y 2004 (creación del régimen de promoción de la industria del software y diseño del plan estratégico de SSI), marcaron el inicio de un período signado por un fuerte estímulo sectorial cuyo objetivo fue otorgar beneficios fiscales y subsidios directos a las empresas del SSI para consolidar su crecimiento en un contexto favorable para las exportaciones. Con la creación del FONSOFT surgió una herramienta que permitió avanzar en proyectos de innovación productiva a través de fomentar la articulación entre actores del sistema nacional de innovación: empresas, emprendedores, asociaciones científicas y tecnológicas. Al mismo tiempo, fue una de las pocas herramientas identificadas durante esta etapa para fortalecer la formación de recursos humanos mediante becas destinadas a estudiantes de carreras informáticas. En este contexto, el FONTAR, sin circunscribirse al sector analizado, amplió su alcance para incorporar proyectos ligados al SSI como beneficiarios de créditos y aportes no reembolsables (ANR).
  • Consolidación sectorial y fortalecimiento del sistema nacional de innovación (2008-2015): a lo largo del período el SSI mostró momentos de fuerte dinamismo, y otros de amesetamiento como consecuencia de tres factores: la crisis internacional de 2008, la apreciación del tipo de cambio registrada a partir de 2009, y la informalización de una parte de la actividad a partir del desdoblamiento del mercado cambiario. De manera esquemática, el accionar del Estado en torno a los procesos analizados, se concentró en: a) prolongar la vigencia de la ley del software (2011) hasta 2019, como política sectorial específica; b) atacar la escasez de recursos humanos por medio de múltiples iniciativas instrumentadas desde diferentes ministerios (Programa Dale Aceptar, Vocaciones TIC, Program.AR, Becas TIC, Empleartec, Plan Conectar Igualdad, Plan Nacional para la Formación de Ingenieros, entre otros); y c) fortalecer al SNI y las políticas de CTI que, por medio de la creación del MINCyT en diciembre de 2007, incrementó su asignación presupuestaria. Además, se pusieron en funcionamiento herramientas como el FONARSEC (2009) y se lanzó el Plan Nacional Argentina Innovadora 2020 (2012), que se propuso fortalecer las capacidades del SNI, y orientar las políticas de CTI a la resolución de problemáticas de desarrollo e inclusión social. Las TIC, en este plan, fueron consideradas como tecnologías de propósito general, es decir, fueron concebidas de forma transversal al servicio de la resolución de las problemáticas identificadas. Por último, en esta etapa, se elaboró la primera y segunda edición de la Agenda Digital (2009, 2015) y el Plan Argentina Conectada (2010), destinados a desarrollar la infraestructura tecnológica nacional.
  • Nuevos instrumentos sectoriales en un contexto de deterioro del sistema nacional de innovación (2015-2018): en esta etapa se combinaron iniciativas destinadas al fortalecimiento sectorial en un marco restrictivo para el desarrollo de las políticas de ciencia, tecnología e innovación. La creación de la Subsecretaría de Servicios Tecnológicos y Productivos (2016) articuló un conjunto de políticas enfocadas en la formación de recursos humanos (Programa 111 Mil), la creación de nuevas herramientas para el financiamiento de empresas (Programa FONAPyME, PRESOFT y una nueva línea del BICE) y el desarrollo institucional de polos tecnológicos y clusters de empresas regionales. Además, se creó el Observatorio de la Economía del Conocimiento, con el propósito de monitorear tendencias socio-económicas vinculadas al sector.

En un contexto de reducción del aparato estatal, acontecido en 2018, la Subsecretaría fue degradada a Dirección Nacional, y algunos funcionarios y equipos técnicos dejaron su cargo. Por su parte, el MINCyT perdió rango ministerial y con ello también se vio disminuida la asignación presupuestaria para la función de ciencia y técnica, lo que además, implicó que múltiples líneas de financiamiento se vieran discontinuadas, como los ANR sectoriales, que eran una herramienta con la que contaba el sector SSI.

En el período 2015-2018, se fortaleció un discurso emprendedorista (Feldman, 2018) en el que se enmarca la creación de Clubes de Emprendedores en diferentes ciudades del país. En Bahía Blanca, este discurso permeó en la política local y contribuyó a que el municipio gestione la instalación de un espacio a partir del cual articular uno de sus principales ejes de trabajo vinculados al SSI durante la etapa: el sector emprendedor.

Por último, a fines de 2018, se presentó el proyecto de Ley de la Economía del Conocimiento. Fue aprobado en 2019, y será el régimen de promoción que reemplazará a la Ley del Software, ampliando los sectores beneficiarios (biotecnología, industria 4.0, bioeconomía, nanotecnología, entre otros). Analizar su evolución e impacto será objeto de investigaciones futuras.

A nivel subnacional, en la Provincia de Buenos Aires se identificaron políticas orientadas al desarrollo sectorial, como la adhesión al régimen de promoción de la industria del software (2007); el programa BA Innova (2007) que sin ser específico para el SSI permitió financiar microempresas y PyMES del sector por medio de créditos blandos; y el Plan Estratégico Productivo Buenos Aires 2020 (2012), que define líneas de trabajo prioritarias, como el fortalecimiento de polos tecnológicos, el desarrollo de tecnicaturas universitarias, la asistencia técnica a empresas para acceder a líneas de financiamiento existentes, entre otras. Al mismo tiempo, se registraron políticas de ciencia, tecnología e innovación que por medio de la CIC, contribuyeron a formar recursos humanos e implementar proyectos de investigación y desarrollo. Además, a través del Programa Distritos Productivos, se brindó asistencia para la conformación de polos tecnológicos en diferentes ciudades de la provincia que nucleen diversos actores locales. Por último, se identificaron iniciativas destinadas a fortalecer al sector emprendedor por medio de la creación de incubadoras de proyectos.

Como muestra el recorrido realizado, las políticas provinciales exhibieron cierta debilidad. En los casos estudiados no desempeñaron un papel destacado, aunque permitieron que en Tandil se financie el diseño de un proyecto edilicio para las empresas de software, y en Bahía Blanca, por medio de la CIC, se financien los primeros equipos técnicos y de gestión que conformaron el PTBB.

Lo señalado hasta el momento, permitió identificar y comprender los factores que condicionaron el desarrollo de los procesos de innovación socio-tecnológica en las ciudades de Tandil y Bahía Blanca. A un nivel de análisis más específico, en función de la literatura sobre los sistemas locales de innovación, se caracterizó a las ciudades a partir de sus rasgos físicos-organizativos, socio-productivos e institucionales. A continuación, se elaboró una cartografía de actores vinculados al SSI en los dos casos, y se analizaron las interacciones desarrolladas por ellos. A tales fines, se utilizó la propuesta para el análisis de redes multiactorales presentada en la sección 4.3.3, que abarcó las siguientes dimensiones: a) estructura: actores miembro, ámbito de actuación, funciones básicas, grado de formalización y visión estratégica; b) dinámica actoral: roles, recursos disponibles y objetivos; c) gobernanza intra-red: estabilidad, liderazgo, distribución de poder, cooperación, confianza, coordinación e intercambios producidos. Por último, se describieron las principales orientaciones de la red, sus dificultades y tensiones. Se considera que la propuesta analítica construída, permitió explicar las diferencias y similitudes observadas entre los dos casos.

Los resultados de la investigación sugieren que Tandil y Bahía Blanca constituyen nodos regionales dentro del sistema nacional urbano. Esta condición les permitió ejercer una influencia sobre el resto de los aglomerados de su región, a partir de los servicios que proveen a su población y entorno, y su dinámica socio-económica. En particular se destacan por:

  • La conectividad y el transporte: Tandil se localiza próxima a los principales nodos logísticos, portuarios y centros de comercialización de la provincia. Además, se encuentra a 354 km de la CABA, lo que fue considerado por las empresas de software como una ventaja para montar sus oficinas, en caso de las filiales de empresas nacionales. En Bahía Blanca, la mayor distancia respecto a la CABA, pudo haber constituido una desventaja para atraer empresas nacionales, a pesar de contar con aeropuerto, que Tandil no posee. Como señaló un entrevistado: “tenemos ciertas condiciones similares a Tandil, la desventaja es que estamos más lejos […] no estamos a 300 km de Buenos Aires”. En relación a la infraestructura tecnológica y la conectividad digital, no se registraron serios problemas en ninguna de las dos ciudades. Si bien en Tandil, en el PESSIT se señala que es una de las principales demandas de los empresarios, esto no fue observado en el trabajo de campo.
  • La disponibilidad de establecimientos educativos: las dos ciudades detentan una amplia oferta educativa que cubre los distintos niveles de formación en general, y una variada oferta de carreras relacionadas al sector SSI en particular. Este factor posiblemente permita explicar los mayores niveles de instrucción de su población respecto al promedio de los aglomerados de la Provincia de Buenos Aires. La presencia de universidades nacionales públicas oficia como atracción de estudiantes de ciudades aledañas, y constituye una condición sine qua non para que se instalen empresas de software que buscan satisfacer una de sus principales necesidades: la disponibilidad de trabajadores calificados. El último dato disponible mostró que en 2015, Tandil contó con un 27% más de estudiantes vinculados a carreras de grado de informática que Bahía Blanca; lo que la posicionó en una situación favorable.
  • El tamaño demográfico, la conectividad, la disponibilidad de establecimientos educativos, comerciales y de servicios, el entramado productivo diversificado, entre otros, constituyeron factores que traccionaron a las empresas del sector SSI a radicarse en las ciudades bajo análisis. A lo largo del trabajo de campo, los actores entrevistados destacaron la calidad de vida de Tandil, que no sólo permitió atraer personas para trabajar en el sector SSI con relativa facilidad, sino también retener a los egresados universitarios formados localmente. Además, la escala poblacional también fue considerada como un diferencial que favoreció la existencia de vínculos interpersonales entre personas que pertenecen a múltiples instituciones de forma simultánea. Estos aspectos no fueron identificados por los actores entrevistados en Bahía Blanca.
  • El perfil productivo de las dos ciudades es diversificado. En el caso de Tandil, muestra una base industrial y agroindustrial dinámica, y se destacan las actividades comerciales y de servicios vinculados al turismo y el software. Bahía Blanca muestra una importante orientación exportadora producto de la actividad petroquímica y portuaria, y un sector comercial y de servicios diverso. Una de las debilidades que exhiben los dos casos es la escasa demanda del sistema productivo local a las empresas de software. En Tandil, los esfuerzos por incrementar este tipo de vínculos son recientes, y hasta el momento consistieron en reuniones institucionales entre cámaras empresarias para delinear una línea de trabajo. El impulsor de estas iniciativas fue el gobierno local. En Bahía Blanca, una de las actividades económicas más relevantes, como la industria petroquímica, se encuentra escasamente vinculada con las empresas de SSI locales: un factor que podría incidir en este sentido, reside en que las decisiones de inversión de las empresas petroquímicas se toman fuera del ámbito local (Diez, 2010). Se registraron pocos casos de empresas que proveen software a medida y una PyME que realiza ingeniería de software para plantas del polo petroquímico. Como señaló un entrevistado, una de las debilidades del SLI es que “no hay corporaciones de origen local que sean innovadoras”.

La caracterización de los actores vinculados al sector SSI constituyó un eje nodal de la presente tesis, ya que se consideró que contar con un nutrido entramado que exhibiera niveles considerables de interacción y sinergia, permitiría fortalecer los procesos estudiados. A continuación, se presentan algunas reflexiones a partir de los resultados alcanzados por la investigación:

  • Tandil y Bahía Blanca evidenciaron la presencia de una multiplicidad de actores vinculados al SSI que le permitieron desplegar distintas estrategias para apalancar procesos de innovación socio-tecnológica. Esto se corroboró, sobre todo, en los inicios del período estudiado, donde la UNICEN fue determinante para la creación del Parque Científico Tecnológico (2003) en Tandil, y a partir de ello se comenzó a construir un sistema que carecía de una masa crítica considerable de empresas de software. En Bahía Blanca, el gobierno local fue quien impulsó la creación del Polo Tecnológico (2004) en pos de diseñar una estrategia de desarrollo socio-económico que fomente la creación y consolidación de empresas de base tecnológica, y la interacción entre el sector público, privado y científico; a partir de alinear los objetivos de múltiples actores institucionales existentes en la ciudad. Se destaca, sin embargo, que los procesos de innovación socio-tecnológica mostraron mayor dinamismo e intersectorialidad en Tandil, mientras que en Bahía Blanca dicho proceso ha sufrido diversos estadios de estancamiento y ha quedado supeditado en mayor medida al rol adoptado por el gobierno local.
  • La presencia de universidades nacionales constituyó un factor clave para el surgimiento de nuevas firmas y atraer grandes empresas nacionales, como Globant, que se encuentra radicada en las dos ciudades. Sin embargo, la UNICEN mostró una mayor predisposición para cubrir las demandas del mercado en aspectos curriculares que la UNS. Diversos entrevistados del sector privado, consideran que más allá del alto nivel académico, no haber sido permeable para desarrollar carreras técnicas que permitan formar profesionales en un plazo de tiempo menor al que implica la realización de una carrera de grado, podría haber condicionado la posibilidad de atraer más empresas de software a la ciudad.
  • Ambas ciudades cuentan con investigadores altamente capacitados y con amplia experiencia, que llevan adelante líneas de trabajo en temas de punta en los institutos de investigación en los que se desempeñan. De hecho, en los dos casos se registraron convenios de cooperación con los gobiernos locales para el desarrollo de tecnologías que fueron incorporadas a la gestión pública. Sin embargo, su articulación tanto con las empresas de software como con los gobiernos locales fueron fluctuantes, y dependieron de la existencia de vínculos informales previos. En cuanto a la vinculación entre los investigadores y las empresas, se observaron dos tipos de limitaciones para profundizar sus vínculos: a) el tipo de proceso productivo que desarrollan las empresas, enfocado en el desarrollo de software a medida y la prestación de servicios hacia el exterior, limitaron la posibilidad de compatibilizar agendas de trabajo; b) las débiles capacidades institucionales de las universidades y equipos de investigación para realizar transferencia, dificultaron los avances en proyectos de I+D. En consecuencia, las interacciones se circunscribieron a la realización de charlas en ámbitos académicos o la prestación de servicios a empresas. Más allá de estas dificultades, en los dos casos las universidades participan de instancias de articulación multiactoral. La UNICEN, creando el PCT y posteriormente siendo parte de la Mesa Ejecutiva del PESSIT; la UNS, formando parte del PTBB desde su creación hasta la actualidad. Un último elemento a rescatar es que en Tandil se registraron vínculos de distintos institutos de investigación con una cooperativa de software, lo que puso de manifiesto la existencia de proyectos conjuntos que sobrepasan a las iniciativas que se definen en el ámbito de la Mesa Ejecutiva que nuclea a la municipalidad, la cámara empresaria y la universidad.
  • Los gobiernos locales de Tandil y Bahía Blanca mostraron una agenda activa vinculada al SSI, con rasgos diferenciales a lo largo del período estudiado. El primero, a partir de 2007, comenzó a vincularse con mayor intensidad con los actores ligados al SSI por medio de la Secretaría de Desarrollo Económico Local. A partir de la tipología sobre los roles del Estado en los procesos de innovación presentada en la sección 4.4, se observó que el municipio asumió un rol de dinamizador: apoyó la conformación de la cámara empresaria, diseñó políticas públicas locales que se articularon con el régimen de promoción sectorial nacional, gestionó la implementación de políticas nacionales a escala local, involucró a las empresas en el diseño de un plan estratégico para definir las líneas de acción para la promoción sectorial en el mediano plazo, entre otras. Por otra parte, mediante la Subsecretaría de Innovación Tecnológica y Participación Ciudadana, se posicionó como demandante de bienes y servicios digitales, que en buena medida fueron desarrollados por empresas e institutos de investigación locales, lo que demostró que también desarrolló funciones de incubación. El eje que articuló la intervención de la municipalidad fue haber considerado al SSI como un sector con alto potencial de desarrollo, y por lo tanto se mostró dispuesta a que la agenda en torno al software quede, en buena medida, circunscripta a las necesidades de los actores abocados a la producción mercantil de software (Segura, Yansen y Zukerfeld, 2012). Por el contrario, los actores emergentes -como la cooperativa de software identificada y los trabajadores informáticos- evidenciaron mayores dificultades para encontrar canales de diálogo. Podría señalarse entonces, que las políticas han sido orientadas hasta el momento hacia cierto tipo de procesos productivos. En futuros trabajos, será necesario identificar cuál de ellos ha sido beneficiado. El gobierno municipal de Bahía Blanca no exhibió la continuidad en los modos de abordar la agenda vinculada con el SSI que tuvo el de Tandil. En 2004 fue el que convocó a participar a múltiples instituciones con el objetivo de conformar el PTBB. Sin embargo, hasta 2012 mostró un débil compromiso con la institución, que se tradujo simplemente en el pago del alquiler de su oficina y el sueldo de la gerenta. Entre 2012-2015 ejerció funciones de dinamización e incubación por medio de la demanda de bienes y servicios que fueron desarrollados por empresas del PTBB. El período que le sigue, 2015-2018, mostró fuertes diferencias institucionales entre ambos actores, en tanto el municipio se alejó del PTBB y como manifestaron algunos entrevistados: se resignaron las políticas estratégicas en detrimento del trabajo con emprendedores.
  • Las dos ciudades evidenciaron un entramado de empresas del sector SSI compuesto por grandes firmas nacionales y una mayoría de PyMES locales creadas por egresados de las carreras informáticas. En el caso de Tandil, el sector privado evidenció mayores niveles de desarrollo que el de Bahía Blanca: cuenta aproximadamente con el doble de empresas y empleados de forma directa. Además, mostró una mayor orientación hacia el mercado externo, en tanto que cerca del 70% de lo facturado provino del exterior; mientras que las empresas de Bahía Blanca, exceptuando las grandes empresas nacionales como Globant y Hexacta, se volcaron en su mayoría hacia el desarrollo de software a medida para el medio local. El crecimiento del sector durante el período 2003-2018 fue mayor en Tandil, donde en 2003 contaba con 8 empresas y en 2018, solamente la cámara empresaria contaba con 45 asociadas. En Bahía Blanca, en 2004, 20 empresas participaron de la creación del PTBB y en 2018 contaba con 28 asociadas. El alto dinamismo evidenciado por Tandil podría ser explicado a partir de múltiples factores que refieren a las características del entorno urbano y su ubicación geográfica cercana a Buenos Aires, la gestión de la UNICEN para radicar empresas en su campus, la política local que impulsó el desarrollo de una agenda sectorial sostenida en el tiempo, la localización de grandes empresas que posibilitaron el surgimiento de nuevas firmas a partir de la decisión de ex empleados de abrir sus propias empresas, entre otros. En Bahía Blanca, existe una masa crítica de empresas de software relativamente importante, aunque a lo largo del trabajo de campo diversos entrevistados señalaron a Tandil como un caso de éxito, contrastándolo con lo sucedido en su ciudad. Una posible explicación sería la ausencia de una política sectorial clara y acordada por los actores, la inexistencia de instrumentos específicos para el crecimiento del sector y de un plan consensuado por los actores que conforman el sistema local de innovación. Como elemento diferencial, en Bahía Blanca, las empresas participantes del PTBB tuvieron la capacidad de desarrollar productos de forma asociativa y cuentan con aspiraciones de avanzar en proyectos conjuntos, en parte, por el tipo de iniciativas promovidas por la institución. 
  • En Tandil se identificaron dos actores que cuestionaron de forma directa la orientación de los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI, tendientes a satisfacer predominantemente las necesidades sectoriales de la cámara empresaria. Estos actores no participaron de instancias de articulación multiactoral: uno de ellos, la cooperativa de software, por su apuesta a la autogestión; el otro, un grupo de trabajadores informáticos, por su cuestionamiento al modelo de desarrollo basado en la exportación de horas de programación[2].

El último aspecto analizado en la tesis fue el sistema de interacciones entre los actores, y los modos en los que incidió su dinámica de funcionamiento en el desarrollo y la orientación de los procesos de innovación socio-tecnológica. La hipótesis de investigación señaló que en la medida que se contara con la presencia de una nutrida trama de actores y se alcanzaran niveles considerables de interacción y sinergia entre los mismos, los procesos tenderían a fortalecerse; mientras que en caso de contar con una débil trama de actores y predominar las dificultades para generar acuerdos que fortalezcan las interacciones, los mismos tenderían a estancarse, o bien, a ser más proclives a satisfacer intereses individuales o sectoriales de los actores más dinámicos de cada ciudad. En este esquema, las políticas públicas constituirían un elemento relevante para orientar las interacciones actorales hacia el desarrollo socio-económico de las ciudades en las que se sitúan.

Como se mencionó anteriormente, la hipótesis ha sido parcialmente verificada. El estudio de las interacciones y las redes multiactorales conformadas en los casos analizados, reveló que la presencia de un nutrido entramado de actores no garantizó que se produjera una significativa interacción y sinergia entre los mismos; más allá de que en Tandil se haya observado un mayor dinamismo e intersectorialidad de los procesos estudiados que en Bahía Blanca. Tampoco fue suficiente esta condición para que se generen acuerdos que fortalezcan las interacciones entre los actores y así evitar el estancamiento de los procesos analizados, como ocurrió en Bahía Blanca en determinados períodos (sobre todo entre 2006-2012 y 2015-2018). En el caso de Tandil, si bien se observó una mayor sincronía entre el sector privado, el gobierno local y -en menor medida- la universidad, esto no bastó para impedir que los objetivos de los miembros de la red quedaran circunscriptos de forma casi exclusiva hacia la satisfacción de los intereses particulares y sectoriales de uno de los actores más dinámicos del sistema local de innovación, como la cámara empresaria, y a su vez, en su interior, a las grandes empresas del sector.

A la luz de la investigación realizada se observó que –además de una considerable interacción y sinergia entre los actores- se requieren elementos adicionales para que los procesos estudiados se fortalezcan, no se estanquen, y en lo posible se orienten hacia el desarrollo socio-económico de las ciudades en las que se localizan. Estos elementos responden en buena medida a las características y dinámicas asumidas por el sistema de interacciones desarrollado por los múltiples actores intervinientes en los procesos analizados. Son éstas las que, en cierto modo, posibilitan que se generen mejores o peores condiciones para que -como se señaló anteriormente- los procesos de innovación socio-tecnológica tiendan a fortalecerse o debilitarse, adquieran dinamismo o se estanquen, se orienten hacia la concreción de intereses colectivos o hacia la satisfacción de los intereses particulares de determinados actores con capacidad de imponerlos.

A continuación se presentan algunas reflexiones sobre cómo se produjeron las interacciones entre los actores en los casos estudiados. Cabe mencionar que la profundización de estos temas será objeto de investigaciones futuras.

  • Los gobiernos locales no orientaron significativamente la interacción de los actores hacia el desarrollo socio-económico de las ciudades, más allá del mayor o menor éxito que tuvieron para hacer crecer un mercado capaz de generar empleo formal, incrementar la retención de egresados de carreras informáticas en las ciudades, y desarrollar bienes y servicios basados en TIC junto a actores del sector académico y/o empresario orientados a la gestión pública. Haber logrado articular una visión estratégica compartida que permitió orientar las funciones desarrolladas por la red de actores hacia la satisfacción de las demandas de las empresas de software, puede ser considerado uno de los factores explicativos del fuerte crecimiento sectorial registrado en Tandil durante el período estudiado. Por el contrario, en Bahía Blanca las dificultades para internalizar una visión estratégica compartida entre los actores de la red, pudo haber limitado las posibilidades de que las funciones explícitas atribuidas al PTBB en su creación fueran alcanzadas (constituir un ámbito de confluencia entre actores para desarrollar proyectos tecnológicos conjuntos).
  • La ausencia de traductores capaces de procesar los diferentes objetivos y visiones estratégicas que portaban los actores, en contextos de alta volatilidad institucional y desconfianza, fue uno de los factores que debilitó el funcionamiento de la red en Bahía Blanca. No bastó con su institucionalización por medio de la creación del PTBB, para lograr altos niveles de participación y una agenda de trabajo compartida. La desconfianza estratégica existente entre los actores, esto es, el descreimiento respecto a que sus interacciones puedan traducirse en una ganancia mutua, sumados a la falta de actores capaces de ejercer un rol de liderazgo que pudieran sintetizar esas diferencias, permiten explicar algunas las dificultades exhibidas por la red, como la inestabilidad de las interacciones y el alejamiento de múltiples instituciones. En Tandil, la ausencia de traductores no implicó la inestabilidad de la red, ya que la confianza estratégica exhibida entre los miembros de la Mesa Ejecutiva del PESSIT (una instancia formalizada pero no institucionalizada de coordinación), los fuertes lazos personales favorecidos por la múltiple pertenencia institucional de ciertas personas, y la confianza técnica en la UNICEN como formadora de recursos humanos de calidad, matizaron dicha ausencia. Sin embargo, la falta de traductores se hizo evidente a la hora de tender puentes entre los denominados actores emergentes, el gobierno local y el sector privado; quienes construyeron sus propias redes con la universidad y otros actores ligados al sector cooperativo, entre otras cosas, por las fuertes diferencias en torno a la visión prescriptiva que portaban para el futuro de los procesos analizados en la ciudad. Empero, esto no podría atribuirse solamente a la carencia de traductores, dado que se trata de actores que no poseen los mismos intereses ni miradas respecto a cómo deberían desarrollarse estos procesos productivos en particular, y la industria SSI en general.
  • El dinamismo de ciertos actores para ejercer funciones de liderazgo en las diferentes etapas analizadas constituyó un factor clave para explicar la mayor o menor interacción y las orientaciones estratégicas de las acciones emprendidas por las redes en las dos ciudades. En Tandil se hallaron referentes en distintos momentos que permitieron construir y consolidar la estructura de la red: un rector que transformó a la universidad en el motor que gestionó la radicación de empresas de software en su campus durante los primeros años del período analizado, un funcionario que transformó al municipio en un impulsor e interlocutor de un sector privado en ascenso, y la conducción de la cámara empresaria que logró el reconocimiento interno de sus asociados para internalizar sus demandas y transformar sus intereses sectoriales en intereses generales de la red. Fue la CEPIT la que en los últimos años mostró una alta capacidad para problematizar socialmente la cuestión en torno al software y orientar el rumbo de los procesos de innovación socio-tecnológica en la ciudad. En Bahía Blanca los momentos de mayor articulación se produjeron cuando el gobierno local, entre 2004 y 2006, dinamizó la creación del PTBB convocando a múltiples instituciones a participar, y cuando, entre 2012-2015, desempeñó un papel determinante para que por medio de la tracción de la demanda de bienes y servicios municipales hacia el PTBB, se alcance una mayor vinculación entre ambos actores. En los últimos años, coexistieron múltiples proyectos que pujaron por problematizar socialmente la cuestión en torno al software en la ciudad. La falta de un actor que logre sintetizar estas disputas, limitó la posibilidad de confluencia entre quienes impulsaron la conformación de un Distrito Tecnológico (el Ente Zona Franca), un Parque Tecnológico (la UNS), y la regionalización del Polo Tecnológico ante las dificultades para vincularse con el gobierno local.

Los resultados obtenidos en esta investigación, permiten enfatizar en la importancia de fortalecer los procesos de innovación socio-tecnológica con el objetivo de lograr mayores niveles de desarrollo socio-económico y bienestar de la población, en un mundo complejo, en el que los términos bajo los cuales se configuran las brechas entre países, regiones y ciudades, se redefinen de forma constante. Con ese propósito, se procuró aportar a la comprensión de los mismos, contemplando diferentes niveles de análisis: problematizando los aspectos estructurales vinculados a los cambios introducidos por el capitalismo informacional, las particularidades de un sector estratégico en esta etapa, como el SSI, y las dinámicas que adquiere su desarrollo en dos ciudades intermedias de Argentina.

El recorrido transitado permitió arribar a nuevos interrogantes que podrían robustecer investigaciones futuras:

  • ¿Cómo juegan las nuevas tendencias tecnológicas desarrolladas en los últimos años por medio de la redefinición y mejora de las tecnologías digitales, como las tecnologías 4.0 (Internet de las cosas, inteligencia artificial, big data, cloud computing, robótica, simulación de entorno virtuales), en el modo en que se inserta Argentina en el informacionalismo? ¿Cuáles son los desafíos que presentan las ciudades intermedias, como las estudiadas, donde las capacidades vinculadas a estas tecnologías están más presentes en los institutos de investigación que en las empresas del sector?
  • ¿De qué modo podrían fortalecerse las capacidades de los actores que conforman los sistemas de innovación, a los fines de lograr una mayor articulación entre las problemáticas ligadas al desarrollo socio-económico local y los objetivos estratégicos de las redes multiactorales? ¿Qué aspectos deberían contemplar las políticas públicas que se propongan fomentar estas vinculaciones, en contextos donde se verifican escasas capacidades institucionales de los entramados socio-productivos locales para la absorción de bienes y servicios informacionales?
  • ¿Qué impacto tendrá la Ley de la Economía del Conocimiento que entrará en vigencia a fines de 2019? ¿De qué forma podrían generarse mecanismos para incentivar el fortalecimiento de los sistemas nacionales, regionales y locales de innovación; y producir bienes y servicios informacionales que no se inserten de forma dependiente en las cadenas globales de valor?
  • ¿Qué consecuencias tendrá sobre el sector SSI y sobre las políticas públicas relacionadas con él, el cambio de gestión gubernamental a nivel nacional que se efectivizará el 10 de diciembre de 2019?
  • ¿Qué elementos serán necesarios contemplar para diseñar una agenda de desarrollo para el sector del software que no quede circunscripta sólo a quienes llevan a cabo procesos de producción mercantil, e incorpore de forma integral al resto de los actores que lo conforman: trabajadores informáticos, cooperativas de software y organizaciones sociales?

Esperamos que el fin de este recorrido constituya el inicio de un nuevo camino, que pueda ser transitado disponiendo de equipamientos y herramientas que complementen a las que contamos al comienzo del mismo, y que contribuya a imaginar un futuro que no sea “un reino de poder para los hijos del éxito”[3] sino para todas y todos.


  1. Los datos disponibles muestran que entre 2007 y 2017 el saldo fue favorable año a año (López y Ramos, 2018).
  2. En Bahía Blanca, se identificó la existencia de una cooperativa a la cual no fue posible entrevistar.
  3. Solari, C. A. (2013). Arca Monster, en Pajaritos Bravos Muchachitos [CD]. Buenos Aires: DBN.


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