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8 Bahía Blanca: de ciudad pionera a transitar caminos inestables

En continuidad con la metodología desarrollada para el análisis del caso de Tandil, el presente capítulo analiza los factores que permiten explicar las trayectorias del sector SSI en Bahía Blanca. En función de la literatura sobre los sistemas locales de innovación, se caracteriza a la ciudad a partir de sus rasgos físicos-organizativos, socio-productivos e institucionales. Se elabora una cartografía de los actores vinculados al SSI presentes en ella: empresas de diverso tamaño y origen, instituciones del sistema científico-tecnológico, políticas y roles adoptados por el gobierno local e instituciones multiactorales. Luego, se analizan sus interacciones siguiendo la propuesta para el análisis de redes multiactorales desarrollada en el Capítulo 4, para lo cual se consideran las siguientes dimensiones: a) estructura: actores miembro, ámbito de actuación, funciones básicas, grado de formalización y visión estratégica; b) comportamiento actoral: roles, recursos disponibles y objetivos; c) gobernanza intra-red: estabilidad, liderazgo, distribución de poder, cooperación, confianza, coordinación e intercambios producidos. Por último, se describen las principales orientaciones de la red multiactoral, sus dificultades y tensiones a la hora de funcionar de manera articulada.

8.1. Caracterización del sistema local de innovación

La ciudad de Bahía Blanca se localiza al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. A diferencia de Tandil, cercana a los principales nodos logísticos de la región, se encuentra a 654 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 627 km de La Plata, y 463 km de Mar del Plata (Gráfico N° 29).

Siguiendo a Prieto, Shroeder y Formiga (2011), constituye un nodo de servicios especializados, particularmente en educación y salud, que se complementa con otros servicios y actividades comerciales diversificadas. Debido a sus condiciones demográficas y económicas, el partido de Bahía Blanca es el más importante de los que conforman el eje sur pampeano de la provincia de Buenos Aires (Diez, 2010). En Ingeniero White, localidad perteneciente al partido de Bahía Blanca, se ubica uno de los puertos marítimos y uno de los polos petroquímicos más grandes de Argentina, donde funcionan tres tipos de industrias: petrolera, petroquímica y química, que le imprimen un fuerte dinamismo a la economía regional (Cabrera Christiansen y Scandizzo, 2015). En términos demográficos, según los últimos dos censos nacionales, pasó de tener 284.766 habitantes en 2001, a 301.572 en 2010; lo que implicó una variación relativa del 5,9%; un 7,1% inferior al promedio provincial (INDEC, 2001; 2010). Cuenta con una superficie de 2.247 km2, y una densidad poblacional de 134,18 habitantes por km2, un 83% superior al promedio provincial (INDEC, 2010).

Según el índice de centralidad urbana[1], Bahía Blanca es el segundo nodo regional más importante de la provincia de Buenos Aires: con un índice de 5,6, se ubica sólo por debajo del Gran La Plata (5,8). Se destaca por su conectividad en transporte, donde obtuvo su mejor desempeño, con 7 puntos, seguido por la disponibilidad de grandes superficies comerciales y establecimientos educativos, con 6 puntos (Cuadro N° 23).

Cuadro N° 23: Jerarquía Urbana de Bahía Blanca

Fuente: elaboración propia en base a Atlas-ID

En términos económicos, muestra un perfil exportador, sustentado en los sectores agroindustriales y petroquímicos, y cuenta con un sector comercial y de servicios diversificado con una importante participación en la economía local (Diez, 2010). El complejo portuario, además, constituye un motor fundamental, no sólo para posicionar a la ciudad como un nodo de transporte multimodal, sino también para que se desarrollen ciertas actividades productivas a partir de la radicación de emprendimientos industriales en la zona portuaria (Prieto, Schroeder y Formiga, 2011).

Por su parte, la existencia del Polo Petroquímico Bahía Blanca (PPBB), concebido en 1971 como un proyecto estatal cuyo principal objetivo era el desarrollo de la industria nacional (Odisio, 2008), posiciona a la ciudad como uno de los centros petroquímicos más destacados del Mercosur (Prieto, Schroeder y Formiga, 2011). No sólo es generador de empleo directo, sino que además permitió conformar un entramado de PyMES industriales locales que se desempeñan como proveedoras, generando, por lo tanto, fuentes de trabajo indirecto[2]. Sin embargo, más allá de este importante impacto en la economía local, siguiendo a Diez (2010), las empresas del PPBB disponen de baja capacidad para promover efectos difusores de importancia sobre el medio local debido a diferentes razones: a) no realizan encadenamientos productivos hacia atrás (con sus proveedores) porque sus materias primas son esencialmente recursos naturales; b) no desarrollan encadenamientos productivos hacia adelante (con sus mercados) ya que se orientan hacia el exterior y grandes centros urbanos; c) utilizan tecnología intensiva en capital, por lo que tienen un bajo impacto en el empleo por unidad de producto; d) su pertenencia a capitales multinacionales limita la demanda interna de servicios tecnológicos locales; e) las decisiones de inversión se toman fuera del ámbito local, por lo que no hay interlocutores para consensuar estrategias de desarrollo; f) las utilidades se remiten al extranjero y son escasamente volcadas a nivel local (Diez, 2010).

A su vez, la ciudad cuenta con un Parque Industrial creado en 1973, con una superficie de 100 hectáreas en las que se radicaron 32 empresas[3]. Sin embargo, siguiendo a Diez (2010), la mayoría de las PyMES no se encuentran emplazadas en único espacio, sino que se encuentran distribuidas de forma heterogénea por todo el casco urbano. Sólo las empresas que utilizan insumos vinculados a la industria petroquímica o realizan mantenimiento a grandes plantas se encuentran en el Parque Industrial.

En la actualidad, la ciudad cuenta con 10.032 empresas privadas, lo que arroja una densidad empresarial de 22 empresas cada 1.000 habitantes[4], levemente inferior al promedio de las localidades del interior de la Provincia de Buenos Aires (26 empresas cada 1.000 habitantes) y levemente superior al promedio nacional (17 empresas cada 1.000 habitantes) (OEDE, 2018). De las 10.032 empresas registradas, el 30,5% corresponde al rubro comercio y reparaciones, el 16,6% a actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler[5], y el 11,4% a transporte, almacenamiento y comunicaciones (Cuadro N° 24).

Cuadro N° 24: Empleadores privados registrados en Bahía Blanca, por sector económico (año 2017)

Cuadro 25.png

Fuente: elaboración propia en base a OEDE (2018)

En términos de generación de empleo, el sector comercio y reparaciones es el que aporta la mayor cantidad de puestos de trabajo registrados en el sector privado (23,65%), seguido por el transporte, almacenamiento y comunicaciones (14,64%), la industria manufacturera (11,86%), las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (11,70%), entre las más destacadas (Cuadro N° 25).

Cuadro N° 25: Empleo registrado en el sector privado en Bahía Blanca, por sector económico (año 2017)

Cuadro 26

Fuente: elaboración propia en base a OEDE (2018)

La evolución del empleo registrado en la ciudad, entre los años 2009-2017, mostró un desempeño similar al de la nación, con excepción del año 2015, cuando se produjo un incremento a nivel nacional que no fue acompañado a nivel local. Sin embargo, en 2016, se produjo una leve mejoría en Bahía Blanca, mientras que a nivel nacional se registró una caída de aproximadamente un 2% (Gráfico N° 36).

Gráfico N° 36: Evolución del empleo registrado privado en Bahía Blanca, el interior de la Provincia de Buenos Aires y La Pampa y, el total nacional (en %, período 2009-2017)

Fuente: elaboración propia en base a OEDE (2018)

En términos salariales, la remuneración promedio obtenida por los trabajadores registrados en 2017 fue de $26.151, un 13,04% superior al resto de las localidades del interior de la provincia de Buenos Aires y un 3,44% superior al promedio nacional (OEDE, 2018). Si se discrimina por sector económico, se puede observar que las actividades vinculadas al suministro de electricidad, gas y agua son las mejor remuneradas, ubicándose un 150% por encima del promedio; mientras que las peor remuneradas son las de enseñanza, un 58% por debajo del promedio. Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler exhibieron una remuneración promedio de $19.369, significativamente inferior al promedio general de la economía local (-26%) (Cuadro N° 26).

Cuadro N° 26: Remuneración promedio por sector económico, en relación al promedio total de Bahía Blanca (base $26.151, año 2017)

Cuadro 27

Fuente: elaboración propia en base a OEDE (2018)

En términos de conectividad digital Bahía Blanca se encuentra incorporada a la red federal de fibra óptica (Gráfico N° 37), por lo que cuenta con infraestructura tecnológica adecuada para el desarrollo de actividades vinculadas a Internet. Además, detenta elevados niveles de acceso a computadoras en los hogares; tanto en 2001, como en 2010, muestra un desempeño superior al de la mayoría de los partidos de la Provincia de Buenos Aires (Gráfico N° 38).

Gráfico N° 37: Red Federal de fibra óptica (2015)

Fuente: elaboración propia en base a Atlas-ID

Gráfico N° 38: Hogares con computadora (en %, 2001-2010)

Fuente: elaboración propia en base a Atlas-ID

A diferencia de Tandil, donde el acceso a otras fuentes de información sobre el grado de conectividad digital de la ciudad es limitado, en el caso de Bahía Blanca se cuenta con mayor cantidad de información a partir de los datos recolectados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En el aglomerado Bahía Blanca-General Cerri, en el cuarto trimestre de 2018, el 71,9% de la población dispone de una computadora en el hogar, y el 81,3% cuenta con acceso a internet. En relación a lo primero, constituye el aglomerado de la región pampeana con mejor desempeño, muy superior al 61,3% promediado por la región. En relación a lo segundo, se posiciona apenas por encima del promedio regional, que fue 78,8%, y se encuentra en el sexto puesto entre los once aglomerados de la región (INDEC, 2018).

Por otra parte, si se considera la población de 4 años y más, los datos arrojan que el 83% utiliza internet, el 40,6% computadora y el 80,2% teléfono celular; lo que la ubica en niveles cercanos al promedio regional (INDEC, 2018).

A nivel educativo, la ciudad dispone de una amplia oferta de establecimientos que cubren los distintos niveles; y cuenta con un nutrido entramado de instituciones del sistema científico-tecnológico, que será analizado posteriormente. Respecto a lo primero, en términos poblacionales, el Gráfico N° 39, muestra que entre quienes tienen 25 años o más, el 17% cuenta con estudios superiores y universitarios completos, el 34% posee estudios universitarios incompletos, el 48% cuenta con el secundario incompleto y el 1% cuenta con educación especial, inicial o nunca asistió. En términos comparativos, la ciudad exhibe resultados superiores a los de la Provincia de Buenos Aires, donde el 12% cuenta con estudios superiores y universitarios completos, el 29% con estudios universitarios incompletos, el 57% dispone de estudios secundarios incompletos y el 2% cuenta con educación especial, inicial o nunca asistió.

Gráfico N° 39: Población de 25 años y más según máximo nivel de instrucción alcanzado (en %, año 2010)

Fuente: elaboración propia en base a INDEC (2010)

Durante la realización del trabajo de campo se evidenció cierto consenso respecto a que Bahía Blanca es una de las ciudades destacadas en materia de innovación socio-tecnológica de la Provincia de Buenos Aires. Esta apreciación está fundamentada tanto por elementos históricos, sustentados en el impulso recibido por el sistema científico-tecnológico; como por factores más recientes, anclados en políticas públicas locales. En relación a lo primero, el proceso se inicia a mediados de la década de 1950 con la creación de la Universidad Nacional del Sur (UNS), que tuvo una fuerte impronta en investigación que se manifiesta hasta la actualidad (Artopoulos, 2016). Además, se instalaron importantes instituciones y centros de investigación, como la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad de Bahía Blanca en 1959, la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI) en 1963, la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO) creada en 1994, el Centro Científico Tecnológico de CONICET que cuenta con 12 unidades ejecutoras y un Área de Vinculación y Transferencia, en 2007, el Centro de Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario (INTI) en 2013[6], entre otras.

En relación a lo segundo, los factores más recientes que contribuyeron a que la ciudad sea reconocida como un caso destacado en materia de innovación socio-tecnológica, refieren a haber impulsado políticas de promoción de empresas locales del sector SSI, y haber incorporado tecnología a la gestión municipal, tanto para mejorar los procesos internos de la administración pública como para proveer servicios tecnológicos a la ciudadanía. Uno de los hechos más importantes en este sentido, fue la creación del Polo Tecnológico Bahía Blanca (PTBB) en el año 2004 y la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto en 2012. Luego de las elecciones locales de 2015, se produjo un reacomodamiento en las áreas municipales encargadas de diseñar las políticas públicas para el sector en cuestión: la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto dejó de existir y en su lugar surgieron dos secretarías: la de Modernización y Gobierno Abierto, que busca fundamentalmente incorporar tecnología a los procesos internos y brindar servicios ciudadanos apoyados en tecnologías digitales, y la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, que busca fomentar y estimular a los emprendedores tecnológicos, exhibiendo una agenda dinámica que se tradujo en la capacidad de poner en marcha el Club de Emprendedores a través de un programa del Ministerio de Producción de la Nación.

La presencia de otros actores terminan de darle forma a un entorno que cuenta con actores importantes a la hora de describir el SLI: en lo referido al sector productivo, se encuentra una variada gama de empresas de origen local, nacional e internacional con tamaños y perfiles diferentes; y con trabajadores por cuenta propia que suelen ser difíciles de medir por el carácter informal en el que frecuentemente desarrollan la actividad. Si bien no existen datos certeros sobre la cantidad de empresas y trabajadores del sector SSI, según Diez y Scudelati (2016) el número de empresas de base tecnológica con perfil innovador aún es limitado. Se especializan mayormente en productos o servicios de mediana complejidad, la mayoría son pequeñas y medianas, tanto por la cantidad de empleados como por el nivel de facturación, y presentan diversos tipos de dificultades: gerenciales, comerciales y de acceso a créditos.

El sector productivo también está compuesto por organizaciones como la Unión Industrial de Bahía Blanca, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, la Cámara Argentina de Comercio Electrónico comisión Bahía Blanca inaugurada en 2016. Por último se identificaron actores e iniciativas provenientes de la sociedad civil, como el caso de Gasto Público Bahiense (GPBB), que funcionó entre 2010 y 2016; y actores público-privados como la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales.

A continuación, se analizan las trayectorias de los actores vinculados al sector SSI con el objetivo de construir una cartografía que permita analizar las múltiples formas en las que interactúan.

8.2. Cartografía y trayectorias de los actores vinculados al SSI

Como resultado del trabajo de campo realizado entre los años 2015 y 2017, se realizaron entrevistas semiestructuradas a 25 informantes clave con diversas pertenencias institucionales. A partir de ello, se logró identificar un nutrido entramado de actores que le dan forma al SLI y se reconstruyeron sus trayectorias, haciendo énfasis en los múltiples modos en los que interactúan.

8.2.1. Trayectorias e iniciativas del gobierno local

El gobierno de Bahía Blanca trabajó en distintos aspectos relacionados con la innovación socio-tecnológica en el sector SSI: a) impulsando la creación y consolidación de empresas; b) incorporando tecnología a los procesos intra-burocráticos y brindando servicios ciudadanos sustentados en desarrollos tecnológicos, en muchos casos desarrollados por empresas o emprendedores locales; c) articulando con institutos de investigación para incorporar desarrollos a la gestión pública; y d) de manera más reciente, estimulando el surgimiento y desarrollo de emprendedores tecnológicos.

En virtud de estos aspectos, se crearon estructuras en la administración pública local e instituciones multiactorales con el objetivo de lograr una mayor articulación entre los actores locales[7]. Uno de los primeros antecedentes fue la creación, en 2011, de la Agencia Municipal de Ciencia y Tecnología, un organismo desconcentrado cuya misión era diseñar e implementar políticas públicas para establecer un modelo de desarrollo local y regional basado en el conocimiento científico y tecnológico, articulando con los actores público-privados relevantes[8].

En la actualidad, la Agencia no se encuentra en funcionamiento, y según Diez y Scudelati (2016), una de sus acciones más importantes fue trabajar para la consolidación de dos proyectos productivos en los que se desempeñó como nexo ante diferentes organismos públicos:

  • Tecnópolis del Sur: surgió en 2011, con el objetivo de conformar un consorcio de cooperación público-privado que permita establecer el primer parque científico-tecnológico en Argentina en el área electrónica. Se enmarca en un contexto de déficit en la balanza comercial en el área de máquinas, aparatos y materiales electrónicos, por lo que el impulso a este proyecto es visualizado como una oportunidad (Proyecto TEAC, 2010). A partir de esta iniciativa se puso en marcha un laboratorio en el Área Operativa 1 de la Zona Franca Coronel Rosales para la fabricación de prototipos electrónicos, su verificación, análisis y ensayos. Además cuenta con dos laboratorios asociados de la Universidad Nacional del Sur: uno con equipamiento para la medición de características eléctricas de dispositivos electrónicos y microelectrónicos y otro para medición de electrónica de potencia y aplicaciones de energías renovables.
  • Platec: surgió a través de un convenio entre la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional, la Municipalidad y el Consorcio del Parque Industrial. Cuenta con un centro de formación y certificación de competencias en diversas temáticas, una Unidad de Desarrollo Industrial y Tecnológico (UDITEC) que buscar fortalecer las capacidades innovativas de las PyMES locales, y funciona un centro de vigilancia tecnológica para el monitoreo de patentes, accediendo a bases de datos mundiales (Diez y Scudelati, 2016).

En el año 2012, el municipio creó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto “como una oficina transversal a las dependencias y organismos municipales (…) Presenta rango de secretaría y cuenta con la misma estructura que cualquiera de las dependencias de estas características en el organigrama municipal” (Diez y Scudelati, 2016: 41).

Según el Decreto 1073/2012, se consideraba necesario invertir en recursos humanos y tecnológicos desde la esfera pública, para atender los nuevos procesos administrativos y de gestión que lideran los estados municipales en materia de seguridad, salud, educación y servicios de atención ciudadana. Establecía, además, que el área promovería mediante el uso de TIC, acciones y soluciones innovadoras destinadas a la atención ciudadana y el gobierno abierto, diseñaría y coordinaría políticas de innovación municipal entre las distintas secretarías y direcciones del gobierno municipal, e incorporaría proyectos de innovación tecnológica y digital vinculando a las organizaciones municipales, el sector privado, organizaciones de la sociedad civil, emprendedores y vecinos; entre otras funciones.

En palabras del ex titular de la Agencia:

Surge de la necesidad de recuperar la confianza de la sociedad, implementando un programa de gobierno abierto que incluya la innovación tecnológica. Este debía ser uno de los ejes de la gestión. Hubo un replanteamiento sobre la importancia que tenía que tener la tecnología dentro del gobierno, que hasta el momento no estaba orientada al ciudadano, y se buscó que sea una secretaría para que tenga la jerarquía e importancia que se le quería dar al tema[9].

En función de estas necesidades, la Agencia se propuso:

Abrir el juego, invitar colegios profesionales, universidades, ONG, para co-crear políticas públicas. Así entendemos al gobierno abierto, como un proceso del que hay que colaborar y aprender a cómo se puede colaborar y participar. Desde el municipio, la necesidad de cambiar la cabeza para ser receptivos a esas cuestiones e incorporar las sugerencias y aportes a los proyectos[10].

Siguiendo a Diez y Scudelati (2016), entre los principales servicios desarrollados a partir de su creación -algunos de los cuales se mantienen vigentes en la actualidad- se encuentran:

  • Plataforma online que permite informar al ciudadano sobre la utilización del presupuesto municipal en tiempo real: incorpora un desarrollo elaborado por un emprendedor local denominado Gasto Público Bahiense. Permite realizar un seguimiento sobre las compras realizadas e identificar a los proveedores del Estado. Con el transcurso del tiempo se fueron incorporando nuevas funcionalidades a la plataforma, poniendo a disposición documentos públicos como: declaraciones juradas de funcionarios, decretos, ordenanzas, programas municipales, entre otras.
  • Sitio web Qué pasa Bahía Blanca: permite realizar un monitoreo ambiental con datos sobre mediciones de agentes contaminantes de las empresas del Polo Petroquímico y otros establecimientos industriales.
  • Centro Tecnológico de Monitoreo: desarrollo de un sistema de prevención y protección ciudadana, que contiene un sistema de videovigilancia, control de patrullajes policiales por medio de GPS, e implementación del Programa Alerta Bahía Blanca para comunicar a la ciudadanía con los cuerpos de bomberos, policiales, médicos y defensa civil.
  • Plataforma Bahía Transporte: permite conocer la ubicación de los vehículos que componen el transporte urbano de pasajeros y calcular tiempos de demora por medio de GPS. Por medio del programa Bahía Parquímetros es posible identificar las calles que poseen estacionamiento medido, consultar las tarifas según zona y conocer los espacios disponibles para estacionar por medio de un sistema de sensores.

De forma simultánea, el titular de la Agencia fue Presidente del Polo Tecnológico Bahía Blanca durante los años de su gestión (2012-2015). Según entrevistas realizadas a diversos actores locales, el PTBB adquirió dinamismo durante ese período y logró generar desarrollos en los que participaron empresas socias de forma colectiva, a partir de la demanda de bienes y servicios requeridos por la Agencia:

La idea era que el Polo empiece a desarrollar productos para que lo aproveche el gobierno y para vender afuera. Cuando hubo que realizar un cambio en los parquímetros porque era tecnología obsoleta, eso lo diseñó la Secretaría de Innovación, copiando un modelo de San Francisco, donde los espacios están sensorizados, se informa en tiempo real cuándo se ocupan los espacios, etc. El desafío era juntar una serie de empresas del Polo Tecnológico que desarrollen esta solución; que sea sustentable, con parquímetros solares, que tenga múltiples sistemas de pago (tarjeta de proximidad, smartphones, SMS) […] Tandil llamó a licitación de su sistema de transporte público y parquímetro, se presenta la solución del Polo Tecnológico y gana. En un año y medio se desarrolló el sistema, se implementó y se vende a otro municipio[11].

Desde la Gerencia de PTBB consideran que el rol desempeñado por el ex titular de la Agencia implicó un importante dinamismo para la institución:

Planteaba que era necesario generar productos y salir a venderlos porque si no, no se iban a poder sostener. Cuando salió el proyecto de los parquímetros fue muy importante, no es tan fácil coordinar entre seis o siete empresas, sin embargo logramos tener el producto, venderlo. Eso le empezó a generar más recursos al PTBB […] Su presidencia había sido excelente, vino con otra visión, era del palo tecnológico y eso se notaba[12].

Una vez que dejó la Agencia, la relación entre el PTBB y el municipio se modificó sustancialmente porque se produjo una transformación en la política local:

El municipio dejó de traccionar. Cuando venía (el ex titular de la Agencia) te decía en qué estaba trabajando el Municipio. Después había licitaciones, no te regalaban nada, pero las empresas sabían dónde estaba yendo el municipio […] Hoy ellos ya no demandan, no traccionan. Tienen mucha gente, bien paga, muchos recursos, cosas que les bajan de nación y provincia. Lo que hacen lo hacen muy bien[13].

Si bien el período no estuvo desprovisto de dificultades en cuanto a la coordinación multiactoral, el desarrollo y la implementación de los proyectos, surgieron iniciativas que pudieron ser traccionadas por el municipio. La relación con las empresas de software, sobre todo las asociadas al PTBB, se enfocaba en desarrollar herramientas para la gestión pública: el gobierno local traccionaba por medio de la demanda de bienes y servicios. Esta estrategia permitió estimular procesos asociativos entre las mismas y desarrollar productos que pudieron ser vendidos a otras ciudades de Argentina. Sin embargo, se evidencia una ausencia de una política local sectorial de carácter integral, que no fue revertida a partir de las elecciones de 2015 y el consiguiente cambio de gobierno.

A continuación se presenta una síntesis de los actores gubernamentales mencionados (Cuadro N° 27), dando cuenta de sus principales objetivos:

Cuadro N° 27: Actores gubernamentales, objetivos y acciones

Cuadro 28

Fuente: elaboración propia

Luego de las elecciones de 2015, la nueva gestión municipal modificó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, transformándola en la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto, con el objetivo de avanzar en la modernización y eficiencia del Estado mediante el diseño de nuevas estrategias y, a la vez, profundizar la política de datos abiertos existente (Decreto 2766/2015). La Secretaría asume las funciones de la ex Agencia, e incorpora las relativas al proceso de modernización del Estado. Según la actual Secretaria:

Lo que se busca es profundizar las cosas que ya existen. Lo que está publicado no se va a dejar de publicar pero vamos a iniciar un proceso de modernización incorporando la tecnología a la gestión municipal. Es necesario iniciar un proceso de modernización de la secretaría que a partir del uso de tecnologías podamos tomar decisiones hacia adentro y por otro lado para mejorar la relación entre el vecino y el Estado para simplificarle la vida[14]

El accionar de la nueva secretaría está enfocado en brindar soporte a otras áreas de la administración pública para incorporar tecnología a los servicios, mejorar e implementar tecnologías de gobierno electrónico y gobierno abierto; desplazando el trabajo con el sector TIC hacia la nueva Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo[15]. En ese marco se creó el Programa Integral de Modernización, que contiene lineamientos generales para incorporar tecnologías de información y comunicación a la gestión municipal en múltiples dimensiones: desarrollar sistemas informáticos para incorporar expedientes electrónicos y firma digital, potenciar los portales que brindan información pública a los ciudadanos, transparentar los concursos de precios y licitaciones convocadas por el municipio, reutilizar la información del Servicio de Atención de Emergencias 911, instalación de WiFi en espacios públicos de la ciudad, entre otras acciones.

En 2016 se firmó un convenio de cooperación con la Asociación Comunidad IT y el Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación de la UNS, con el objetivo de brindar capacitación a jóvenes sobre lenguajes de programación y programación web. Se realizan cursos intensivos de programación gratuitos, de tres meses de duración, con la finalidad que los jóvenes puedan insertarse laboralmente en el sector IT. El municipio actúa como coordinador entre la Asociación Comunidad IT y el Departamento de Ciencias e Ingeniería de Computación, que pone a disposición docentes e instalaciones necesarias para la realización de los cursos[16]. Otra de las iniciativas implementadas fue la creación de un Campus Virtual del Municipio[17], en mayo de 2016, mediante la ordenanza N° 18.422, cuyo objetivo es capacitar empleados municipales, funcionarios y a la comunidad en general, en diversos temas[18].

La participación ciudadana es otra línea de trabajo jerarquizada, a partir de la firma de una carta de intención con el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS – CONICET – UNS), dos compromisos de colaboración mutua con estudiantes universitarios y el alojamiento del sitio Gasto Público Bahiense en servidores del municipio. En relación con lo primero, el municipio y el IIESS se comprometieron a realizar actividades conjuntas para profundizar la transparencia y la participación ciudadana a partir de la aplicación de TIC. A partir de este convenio, se trabajó en el diseño colaborativo y participativo de una Ordenanza de Acceso a la Información Pública, en el que intervinieron actores locales, nacionales e internacionales. Se conformó una plataforma web para permitir el intercambio digital, que fue complementado con instancias presenciales, que permitieron arribar a un documento consensuado entre los participantes.

El IIESS abría el debate, se abría a las consideraciones a los participantes, se intentaba llegar a un consenso sobre cómo redactar cada uno de esos artículos. Lo interesante es que se llegó a un consenso unánime sobre cada uno de los artículos. Después hubo un segundo foro, donde se llamó a 140 familias de la guía telefónica para invitarlos a participar. Al mismo tiempo se invitó a todos los estudiantes de la UNS, de cualquier disciplina, para participar. Se debatió la misma cuestión, punto por punto, y se llegaron prácticamente a las mismas cuestiones[19].

Los compromisos de colaboración con estudiantes universitarios están relacionados con el desarrollo de aplicaciones digitales. Uno de ellos, se orienta al desarrollo de la aplicación Dónde paro Bahía Blanca, consiste en utilizar datos que surgen de la plataforma de datos abiertos del municipio referidos al sistema de parquímetros para identificar los lugares libres y ocupados para estacionar los vehículos, valiéndose de un sistema de geolocalización. Los desarrolladores son un estudiante de Ingeniería Electrónica de la UTN y uno de la Licenciatura en Ciencias de la Computación de la UNS. El otro compromiso consiste en un trabajo que utiliza datos públicos de los llamados a la línea 911, para contestar preguntas y generar visualizaciones interactivas.

Por su parte, la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, creada en 2015 y disuelta en 2017, se propuso estimular el desarrollo de actividades de articulación y formación entre actores económicos, sociales y políticos y fomentar el desarrollo de productos y procesos innovadores. Se focalizó sobre la conformación de una comunidad de emprendedores tecnológicos que trabajen para el desarrollo sustentable de Bahía Blanca, en articulación con los diferentes sectores de la actividad económica, social y política de la zona. Sus principales objetivos fueron generar ideas innovadoras dirigidas a resolver problemáticas locales y articular las acciones de los actores para conformar una red (Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, 2016).

Durante su primer año, se llevaron a cabo diferentes líneas de trabajo con una amplia variedad de actividades, algunas de las cuales que se exponen brevemente a continuación[20]:

  • Vinculación para la transferencia de experiencias e innovaciones tecnológicas: reuniones con funcionarios provinciales y nacionales, miembros de empresas de tecnología e instituciones científicas, educativas y fundaciones; desarrollo de una aplicación móvil junto a la Subsecretaría de Prensa de la Municipalidad con el fin de informar al ciudadano sobre aspectos relacionados con el municipio; participación en Foros, Seminarios y eventos en diferentes ciudades para transmitir la experiencia de Bahía Blanca en materia de Innovación, y en instancias de formación para los miembros de la Subsecretaría organizados por el gobierno provincial y nacional.
  • Construcción de capacidades emprendedoras e innovativas: charlas abiertas entre miembros del gobierno nacional y municipal con emprendedores locales; conferencias temáticas organizadas por el municipio, la UNS, UPSO y UTN; talleres sobre Economía Colaborativa, Robótica, Pitch; lanzamiento del proyecto Academia #ArgentinaEmprende organizado junto a la UNS, UPSO y UTN para fomentar las capacidades emprendedoras y generar redes en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
  • Desarrollo de una comunidad de Emprendedores y generación de Redes: reuniones para promover las capacidades de emprendedores donde participaron miembros del gobierno nacional, las universidades y centros de investigación, las Unidades de Vinculación Tecnológica; se convocó a funcionarios municipales de ciudades de la región (Coronel Rosales, Coronel Pringles, Villarino, Puan, entre otros).
  • Eventos de innovación y concursos de proyectos: participación en ferias mediante charlas, talleres y stands; implementación del Programa Fondo #BahiaEmprende Semilla, destinado a capacitar, brindar asistencia técnica y financiar proyectos con componentes innovadores en su modelo de negocios o en su tecnología (fueron seleccionados siete proyectos que recibieron seis meses de asistencia y una suma de $150.000); organización de eventos como la Semana Nacional del Emprendedor Tecnológico, Evento Internacional Seedstars World, Rally Latinoamericano de la Innovación.

En 2016 se creó el Club de Emprendedores, un sitio de coworking compuesto por un espacio de recreación y tres espacios aptos para realizar charlas y talleres. Cada uno cuenta con doce puestos de trabajo, y uno de ellos posee impresora 3D y scanner 3D[21]. El club gestiona un Fondo Semilla local para incubar proyectos seleccionados, y trabaja articuladamente con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Buenos Aires y con el Ministerio de Producción de la Nación a través del programa Argentina Emprende.

En palabras de un entrevistado:

Tenemos un fondo semilla, Bahía Blanca es uno de los primeros municipios con un fondo semilla local, en el que el municipio apuesta por el emprendedor y destina parte de su presupuesto. En este caso destina dos millones y medio, donde se le va a dar a cada proyecto 250 mil pesos y estamos sincronizados con la provincia y nación. En este caso, con la provincia, que quiere financiar unos proyectos de energías renovables, lanzamos una convocatoria. Nosotros tenemos acá un miembro del Ministerio de Ciencia y Tecnología que es un Coordinador de la Zona. Metemos todos los proyectos en un mismo paquete y se empieza con la selección y demás […] Para seleccionarlo se utilizan agentes externos: aceleradoras como Wayra de Telefónica, la aceleradora de Clarín, la aceleradora de Grupo Sancor e Incubar del Ministerio de Producción de la Nación[22].

La creación del espacio está vinculada a una política del gobierno nacional que se denomina Programa Club de Emprendedores, de la Subsecretaría de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción de la Nación, que busca promover el desarrollo de emprendimientos que favorezcan el desarrollo económico regional. El programa brinda apoyo financiero para acondicionar espacios, adquirir equipamiento, nuevas tecnologías, y contenido para el desarrollo de la comunidad emprendedora[23].

Como se desprende de la descripción realizada, el trabajo de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Creativo estuvo fuertemente orientado al trabajo con emprendedores tecnológicos. Uno de sus objetivos fue vincularlos con instituciones locales a partir de la realización de actividades con la Unión Industrial, UTN, UNS, Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO), la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), entre otros.

En palabras del ex Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo:

Lo que pasaba un poco en Bahía Blanca era que estábamos todos, pero separados. Nosotros somos una especie de unidores para que se pueda interactuar. Tratamos de facilitar contactos para que ellos (los emprendedores) armen sus redes y ofrecemos mentorías. Dentro de la Secretaría tenemos dos economistas y gente que sabe de tecnología, entonces podemos dar una visión para guiarlos[24].

Otro de los ejes de trabajo es brindar asistencia a diferentes áreas municipales en el desarrollo de proyectos que incorporen tecnologías digitales. Según manifiesta el entrevistado:

A nosotros nos dicen: ‘che hay una tecnología para semáforos inteligentes’. Nosotros nos ponemos a investigar, llegamos a una demo para ver si es viable o no, qué presupuesto se necesita para ejecutarla, y después vemos si se aplica o no, si está el presupuesto o no. Saqué el tema de los semáforos inteligentes, se necesita ‘una moneda’ importante y por ahora no lo hemos aplicado, pero en algún momento llegará. La otra vez nos ‘cayeron’ las luces inteligentes. A nosotros siempre nos piden opinión sobre lo que es tecnología. Eso por un lado. Quien se encarga de toda la parte interna del municipio es la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto[25].

En función de los testimonios de los miembros de ambas Secretarías, se observa que el gobierno local comenzó a centralizar el tipo de actividades que anteriormente eran demandadas a las empresas del PTBB. El vínculo con las empresas del sector SSI dejó de estar mediado por el estímulo a la demanda de bienes y servicios por parte del gobierno local, y se circunscribió a aspectos específicos:

Con las empresas también tenemos relación, les prestamos el lugar a quienes lo necesitan, organizamos charlas para emprendedores, son jurados en eventos, tenemos buena recepción sobre todo de las empresas más chicas […] La semana pasada vino una empresa conformada por cinco chicos, no tenían lugar para reunirse, los invité y les dije que siempre y cuando haya lugar no hay problema[26].

El ex Director General de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Creativo -con trayectoria en el sector SSI por haber trabajado en Globant y ser el responsable de abrir su oficina en la ciudad- explica que el gobierno local no cuenta con una política de promoción sectorial:

Del lado del municipio, en su momento, se había empezado a charlar para ver cómo traer empresas de tecnología a Bahía Blanca. Démosle beneficios, busquemos beneficios para que se instalen, porque acá hay muchos que viven en Bahía y trabajan de forma remota. El municipio podría bonificar con tasas municipales o darle algún lugar para que se instalen, etcétera, se podría explotar mucho más. Hoy no hay un proyecto de esas características. En su momento habíamos charlado con un Diputado Provincial, que estaba enfocándose en una Ley de Software pero no tengo el detalle. A Mauri[27] le pedí la ordenanza que hicieron en Tandil para tratar de aplicarla acá pero no sé en qué quedó. Sería buenísimo porque hoy no hay un enfoque de esas características.

Como se desprende del análisis realizado, el gobierno local se focaliza en el apoyo a emprendedores pero no cuenta con una agenda de desarrollo para el sector SSI. En palabras de un empresario local:

En los últimos años se ha mejorado mucho el estímulo a los emprendedores y es una de las cosas más piolas que le ha pasado a la ciudad. Sin embargo hay una ausencia de trabajo en temas estratégicos para el sector. La Secretaría canaliza muy bien el impulso emprendedor local, pero no trabaja temas estratégicos porque no es su función […] El municipio no tiene una política de incentivos por falta de comprensión del objeto de negocios que tiene. Habría que tener un régimen que las entienda, que le de servicios también. Todavía los gobiernos tienen un paradigma de empresa que es una metalúrgica que es un lugar donde cortan fierros, se hace ruido y hay olor[28].

Otro entrevistado, miembro del Ente Zona Franca, coincide con este diagnóstico:

Vos me decís como que se enamoraron del capital semilla que son 150 mil pesos y se olvidaron del capital de 15 millones de pesos, por decirte. Y tenés que tener los dos. Es posible. Es muy compartible. Tenés que pensar en grande, no podés pensar en chiquito porque te quedás chiquito. Vos cuando das este avance sos la región del sudeste bonaerense. Bahía Blanca sóla no se salva, sos cabecera de región. A mi me da miedo el tiempo de la parte pública. Innovación lo tiene, son las herramientas que consiguió, es cierto lo que decís. Están enfocados en el emprendedorismo tecnológico[29].

A continuación, se presenta de forma sintética los objetivos de intervención de las áreas del gobierno local vinculadas con el sector SSI (Cuadro N° 28):

Cuadro N° 28: Área de gobierno, objetivos y acciones (período 2015-2018)

Cuadro 29

Fuente: elaboración propia

Luego de analizar las trayectorias e iniciativas del gobierno local en torno al SSI, en la sección siguiente se aborda una de las experiencias más significativas para comprender su evolución en la ciudad: el surgimiento del PTBB en 2004. Creado por iniciativa del gobierno local, su trayectoria muestra diversos ciclos marcados por la cooperación entre los actores y otros por fuertes disputas institucionales. Además, permite explicar diversos roles adoptados por el gobierno local: del impulso inicial a la dificultad para generar acuerdos.

8.2.2. La emergencia de un actor clave: el Polo Tecnológico Bahía Blanca (PTBB)

El PTBB transitó diferentes etapas en cuanto a su composición y orientación a lo largo del período analizado. En 2004 se creó por decreto municipal un ente promotor, y en 2006 se constituyó como asociación civil sin fines de lucro, compuesta por la Municipalidad de Bahía Blanca, la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Tecnológica Facultad Regional Bahía Blanca, el Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, la Asociación de Empresas del Polo Tecnológico Bahía Blanca, Unión Industrial, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca, FUNDASUR y 20 empresas radicadas en la ciudad.

Se buscó conformar una instancia multiactoral para motorizar un proceso complementario de desarrollo socio-económico a partir de fomentar la creación y consolidación de empresas tecnológicas, la interacción entre el sector público, privado, académico y científico para insertar a las empresas locales y regionales en la economía nacional e internacional[30].

Siguiendo a Scudelati (2014), quien analiza el proceso de conformación del PTBB desde la perspectiva teórica del triángulo de Sábato, su diseño contempló superar un conjunto de debilidades preexistentes en el SLI, que se describen a continuación:

  • Un gobierno local que en las décadas previas desarrolló múltiples esfuerzos por vincularse con los actores del sistema científico-tecnológico y el sistema productivo local, que fueron interrumpidos con frecuencia y carecieron de eficiencia debido a su falta de continuidad.
  • Una estructura productiva constituida por un grupo de grandes empresas vinculadas al sector petroquímico y un conjunto de PyMES con niveles relativamente bajos de facturación y acceso a mercados locales y regionales; que no demandan conocimientos de forma significativa al sistema científico-tecnológico local. Al analizar las organizaciones empresarias que suscribieron al estatuto del PTBB, Scudelati (2014) encuentra que allí también existen escasas referencias a temas vinculados con la incorporación de tecnología al proceso productivo y el fomento de actividades de innovación.
  • Un sistema científico-tecnológico compuesto por múltiples instituciones que se caracteriza por tener vínculos escasos tanto hacia el interior como hacia el exterior del sistema. Siguiendo a Scudelati (2014) se caracteriza por trabajar a demanda y realizar escasos esfuerzos por ofrecer sus conocimientos al resto de los actores.

Las debilidades anteriormente mencionadas, fueron contempladas a la hora de impulsar la creación del PTBB por parte del gobierno local; que fue quien convocó al resto de los actores a “discutir la forma, perfil y objetivos que debería tener un ente que se ocupara de inducir la interacción entre la oferta y demanda de innovación” (Diez y Scudelati, 2016: 37).

Durante los primeros cinco años de funcionamiento, siguiendo a Scudelati (2014), se identifican tres etapas:

  • Una primera etapa de descubrimiento o conocimiento mutuo entre los participantes, en la que se convocó y acercó a los actores, se buscó sensibilizarlos y se conformaron comisiones para coordinar el trabajo de diseño institucional. Durante esa etapa se realizaron reuniones y se conformó un diagnóstico sobre las potencialidades de establecer el Polo Tecnológico en la ciudad. El principal objetivo era revertir el diagnóstico inicial que evidenciaba un SLI escasamente integrado. Además, se definió trabajar en la promoción del sector del software y la electrónica. Durante este período, se recurrió al apoyo de la Federación Bonaerense de Parques Científicos y Tecnológicos con el fin de realizar talleres y jornadas de sensibilización de los actores. El rol del gobierno local durante esta etapa fue fundamental para lograr la participación de los actores.
  • Una segunda etapa de profundización de las interrelaciones, en la que se definió un objetivo común, se acordaron distintos aspectos de funcionamiento y se comenzaron a establecer vínculos con el entorno. Durante ese momento se firmó el reglamento del ente promotor y posteriormente se suscribió el estatuto, se realizaron seminarios, encuestas a empresarios del sector, jornadas de promoción de instrumentos de política pública nacionales, entre otras acciones.
  • Una tercera etapa, que se inició con la implementación del estatuto en 2006 y se extendió hasta el 2009, cuando cumplió cinco años. Fue la etapa en la que intentaron abordar los aspectos infraestructurales e institucionales; se conformaron los primeros equipos de gestión y el municipio proveyó las instalaciones para su funcionamiento. Sin embargo, se encontraron ciertos obstáculos que dificultaron su funcionamiento:
Las instituciones participaban. Pero viste cómo es esto, es un proceso en el que se avanza muy lento. El tema de los aportes institucionales fue un caos, las instituciones no querían aportar. El municipio nos alquiló un lugar, una oficina de 100 m2 que la tuvimos dos años vacía porque nadie quería aportar con lo necesario para ponerla en funcionamiento[31].

La conformación de los primeros equipos de gestión se solventó por medio de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires y el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT). Sin embargo, cuando estos fondos finalizaron, nuevamente encontraron dificultades para sostener la estructura: “entre los aspectos contemplados en el estatuto el que resultó más difícil implementar fue el de los aportes monetarios” (Scudelati, 2014: 59).

Durante estos años, la inexistencia de proyectos que involucren a todos los sectores participantes, la dificultad de lograr el compromiso del conjunto de actores, las visiones aparentemente irreconciliables sobre el rol que debería tener el PTBB en la ciudad, fueron factores que dificultaron su accionar. Sobre este último punto, Scudelati (2014) señala tres tipos de visiones existentes:

  • Una que consideraba la necesidad de fortalecer a las empresas por medio de instrumentos para la incorporación de tecnología: vinculación con universidades, capacitaciones, asesoramiento, apoyo en la generación de mercados externos, entre otras.
  • Otra que sostenía que el PTBB debía promover y coordinar proyectos tecnológicos a partir de la vinculación de la oferta y la demanda.
  • Finalmente, una tercera visión que consideraba que debía articular proyectos de desarrollo local y regional.

Como señala Scudelati (2014: 62) “si bien estas visiones no eran antagónicas sino complementarias, el problema surgía en el momento en que sus defensores pretendían imponerlas sobre el resto”. Estas dificultades, sumadas al escaso apoyo por parte del municipio, incidieron en que diversas instituciones dejaran de participar en el PTBB: la UTN, la UIA, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios, y la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, fueron algunas de ellas.

En una entrevista realizada a dos referentes del Polo Tecnológico, se puso de manifiesto que, luego de haber sido el actor que impulsó su creación, la vinculación del gobierno local con la institución fue baja, y se circunscribió a costear el alquiler del edificio donde funcionaba. Sin embargo, fue un período donde las empresas comenzaron a desarrollar ciertas actividades en conjunto:

Desde la creación, hasta el 2012, hubo muy poco compromiso con la institución. En ese caso la innovación fue tarea de las empresas. Sí, eventualmente, el Polo casi como club de amigos producía eventos, encuentros, vida social, vínculos que potenciaban las experiencias innovadoras entre los miembros. Pero la verdad es que el resultado no fue muy bueno. Había un Estado que relativamente apoyaba, con infraestructura, pero no traccionaba la demanda tecnológica[32].

Como se explica en la sección anterior, a partir de 2012, los entrevistados consideran que puede identificarse el surgimiento de una etapa de mayor dinamismo, que se extiende hasta 2015; y coincide con el período en el cual funcionó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto de la Municipalidad, donde el PTBB logró generar desarrollos conjuntos en los que participaron algunas de las empresas socias:

Se conjugaron dos cosas: por un lado la creación de la Agencia de Innovación que empezó a traccionar la demanda tecnológica, y (por el otro lado) que tenía la presidencia del Polo. A fines de 2012 también hubo una decisión de las empresas que venían a las reuniones, de empezar a hablar de comercialización. Plantearon que debía hacerse un plan de comercialización, y en un momento en el que se preguntaban cómo hacerlo, dijeron también ‘hagamos un producto en conjunto y tengamos un producto para vender’. Ahí se empezaron a gestar otras cosas. Coincidió con la gestación de la Agencia, que nos ayudó a gestar ese producto[33].

Esta etapa se caracteriza por “el trabajo asociativo entre las firmas que conforman la organización. A lo largo de esta etapa, las empresas han dedicado esfuerzos para realizar desarrollos tecnológicos de modo cooperativo y están atravesando un proceso de aprendizaje respecto a esta experiencia” (Diez y Scudelati, 2014: 38).

Una de las experiencias más significativas que transitaron las empresas del PTBB fue el desarrollo de un producto conjunto: un sistema de parquímetros inteligente. Esto les permitió presentarse en una licitación pública en 2013, y al resultar ganadoras lograron instalarlo en la ciudad al año siguiente. El proyecto fue liderado por una PyME local dedicada a la ingeniería de software, con experiencia en desarrollo de software, hardware y electrónica; y contó con la participación de cinco empresas locales más del PTBB. Según información publicada en la página web del PTBB: Eycon desarrolló los parquímetros solares con conexión online y módulos SMS; Unixono desarrolló el sitio web y una aplicación móvil; MRL Industries se encargó de desarrollar sensores de posición, lumínicos y solares con comunicación inalámbrica; Optiment desarolló un modelo de recorrido óptimo para inspectores y el armado de zonas de fiscalización; Gen Tecnológico aportó una plataforma de negocios; Paradigma se encargó de diseñar el sistema de atención al usuario y la gestión de incidentes; y Socio Anónimo realizó el diseño de la identidad visual corporativa[34].

Uno de los empresarios participantes relata:

Con las empresas del polo tomamos una buena sinergia. Primero hubo una cuestión de decir ‘bueno lo mío es mío’. Nosotros veíamos al polo como que cada uno cuidaba su quinta, pero no había un proyecto así mancomunado que diga ‘bueno vamos hacer esto y vamos a ganar dinero todos’. Entonces propusimos hacer nuestro proyecto de parquímetro donde había que realizarle diferentes cosas y las diferentes empresas empezaron a trabajar y estipulamos porcentajes de ganancias. Había muchos escépticos y que no querían hacer la inversión pero nosotros los convencimos salió la licitación y la ganamos y gracias a esto muchas empresas trabajan con nosotros con este proyecto. Uno sólo no puede hacer todo[35].

Esta experiencia no estuvo desprovista de dificultades para coordinar el trabajo entre los participantes. Sin embargo, permitió que puedan elaborar un producto innovador para aplicar en la ciudad, desarrollando capacidades al interior de las empresas. Una vez finalizado el proyecto, se llevaron a cabo otras iniciativas conjuntas de menor envergadura:

Se hicieron cursos de capacitación a través del PTBB que coordinamos con la UNS; trabajamos con una empresa de Buenos Aires que trabajan con financiamiento público, presentan empresas, muchas de software. Viven de eso, entonces si te presentás con ellos es altamente probable que te salga […] Después estuvimos trabajando en un calendario de vacunación que no logramos sacarlo de acá adentro, hicimos talleres de creatividad. Pero falta el incentivo porque no hay una demanda[36].

El recorrido de la institución permitió el fortalecimiento de lazos informales entre los miembros, que favoreció el desarrollo de instancias asociativas de carácter informal:

En varios casos el vínculo se termina convirtiendo en amistad, entre los socios y empresarios del sector, gestando proyectos en los que trabajamos en conjunto. Por ejemplo, con unos chicos de afuera hicimos un auto híbrido en Estados Unidos. En Argentina nos apoyó el Gobierno de la Ciudad para hacer uno acá. El equipo fundador tiene poco conocimiento sobre mecánica y nos vinieron a dar una mano, personas de empresas vinculadas al Polo. Y en ese proyecto terminaron trabajando casi la mitad de las personas pertenecientes al Polo. Esas cosas no podrían haber ocurrido sin la confianza y los antecedentes del Polo. Si bien a veces salen y a veces no, siempre tratamos de hacer cosas de forma asociativa[37].

A partir de 2015, puede reconocerse una última etapa que se extiende hasta la actualidad, en la cual la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto se disolvió luego del cambio de gobierno, y –como se explicó anteriormente- se creó la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto y la Secretaría de Innovación y Desarrollo Creativo.

Estas transformaciones implicaron cambios en el enfoque sobre el tipo de intervención por parte del gobierno local, que dejó de traccionar a las empresas del PTBB y se volcó hacia el trabajo con emprendedores; y se suman diferencias institucionales que dificultaron la coordinación, produciendo un alejamiento entre ambos actores.

Uno de los motivos de disputa mencionado de forma recurrente en las entrevistas, fue quién ocuparía la presidencia del Polo. Desde su creación, habían sido representantes de la UNS y del gobierno local quienes lo habían hecho, pero se había logrado un acuerdo para que a partir de 2015 sea un miembro del sector privado quien tome la titularidad. Sin embargo, ante el cambio de gobierno, el municipio planteó que quería ejercer la presidencia, y ante la negativa de los miembros del PTBB se produjeron una serie de disputas que tensaron las relaciones entre los actores.

En 2015 el Polo había tomado la decisión que la presidencia la tomen las empresas, porque la venía ocupando la Municipalidad que era el que más fondos ponía (pagaba la oficina, el sueldo de la gerenta). El presidente de ese momento quería que la presidencia sea de las empresas. Esa fue una muy buena política, porque lejos de tener un egoísmo, se preparó el Polo para eso. Perdieron las elecciones, lo primero que dice que la municipalidad es que quería la presidencia […] Nosotros dijimos que las empresas iban a tener la presidencia de Polo, no les gustó nada. Seguimos firmes, les dimos la vicepresidencia, no les gustó nada […]. La municipalidad se abrió y hoy no tienen una política hacia empresas de tecnología sino hacia emprendedores […]. Ojalá se arregle todo, pero es un poco lo que nos ha pasado. Nadie viene de la municipalidad a ver cómo te ayudan, qué necesitás. De hecho, dejaron de pagarle la oficina al Polo y ahora lo pagamos las empresas […] No tenemos una llegada directa al Intendente o al Secretario de Innovación producto de un montón de cosas […] Por todos esos conflictos, empezamos a regionalizarnos, incorporamos otros municipios. Va a llevar años, nos vamos a tener que ir amigando con este gobierno, quizás cueste con este Intendente, pero las instituciones siguen, es parte de una vida y la maduración de una cámara[38].

Como contrapartida, desde el año 2016, el PTBB inició un proceso de regionalización y búsqueda de ensanchar la base institucional de participantes, que tuvo como resultado la incorporación del Instituto Superior Juan XXIII y los municipios de Coronel Suárez y Coronel Rosales; lo que llevó a adoptar una nueva denominación desde 2017: Polo Tecnológico del Sur.

La visión estratégica que impera actualmente en la institución es descripta por una de las entrevistadas de la siguiente forma:

Creo que el Polo Tecnológico debiera poder hacer que toda la tecnología que se produce dentro de las universidades se derrame y que las empresas puedan elevar su nivel tecnológico. Las empresas y en consecuencia la sociedad. Ese es el rol del Polo Tecnológico y vamos muy despacio. Hacemos cosas para que las empresas eleven su nivel tecnológico, sean tecnologías duras o tecnologías blandas. Que me lleve dos empresas a un laboratorio, a una jornada, eleva el nivel de tecnología blanda, que antes no tenían. Pero yo soy más ambiciosa. Quisiera que empiecen a surgir proyectos entre investigadores de la universidad y empresas. Para eso generamos una comisión de vinculación academia-empresa y con ella vamos de a poco, vamos a generar un espacio en el Juan XXIII donde se presentan las empresas en las carreras técnicas. Lo que hemos podido hacer hasta ahora es insertar pasantes del Juan XXIII en empresas nuestras, ya que están teniendo déficit de mano de obra. Vamos a hacer un after office entre un investigador y una empresa nuestra que trabajan juntos para ir generando estos vínculos. Este es el rol que juega el Polo Tecnológico, no te digo dirigir o manejar la tecnología en la ciudad porque suena absolutamente arrogante, pero estar un poco en la generación y transferencia de tecnología al medio. Ese es un poco el espíritu regional[39].

Uno de los actores que participa en el Polo Tecnológico desde su surgimiento es la UNS, por medio de la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica. Según el Subsecretario:

Es necesario que la universidad y la municipalidad participen activamente del Polo, tienen que estar. En este momento el vicepresidente del PTBB es el Secretario de Ciencia y Tecnología y yo soy vocal. Siempre la UNS tuvo participación, en un momento tuvo la presidencia, hasta que se la pasó a la municipalidad, y ahora la tienen las empresas, en una evolución que me parece bastante natural […] De todos modos siempre se reconoce que la UNS y la municipalidad no debieran dejar de estar. Fueron desapareciendo instituciones del PTBB, como FUNDASUR, UTN por diferentes razones. Como sea, la UNS tiene que estar y la municipalidad también[40].

En relación al proceso que está transitando actualmente el Polo Tecnológico, el entrevistado señala:

Lo que pensamos es que tenemos que buscar más instituciones como sumar a la UPSO y al Juan XXIII. Luego de incorporar hicimos una Comisión de relación empresas-universidad, y estamos empezamos a ahondar un camino de una relación más compleja. Ahora se va a realizar una jornada con el Juan XXIII donde las empresas van a mostrar sus necesidades y ver las necesidades de formación. El PTBB también ha hecho pasantías con las Universidades. OPTIMET es una empresa que tiene mucha relación con un docente de PLAPIQUI y trabaja en optimización de procesos en base al software. Le faltaba una pata biológica para trabajar con biogás, y nosotros los contactamos. Eso es lo que nosotros queremos como óptimo del PTBB. Que cada empresa que necesita algo nos busque y que se asocie[41].

Sin embargo, una de las limitaciones encontradas por parte de la UNS era la dificultad para avanzar en aspectos concretos con las empresas:

Yo les llevaba convocatorias de FONTAR pero tímidamente alguno que otro pensaba en iniciarlo y nunca concretamos nada en años. En algo que estábamos muy fuertemente involucrados. Con el resto de las empresas[42] pasaba lo mismo, no nos buscaban para I+D. Se fueron armando desayunos de trabajo para que nos conocieran […] Lo que más nos está costando es levantar demanda real del medio: que no sea servicios, que no sea capacitación. Si bien está bueno hacer capacitación específica y de nivel, como un software específico para modelar piezas…cosas más tecnológicas. Eso es lo que estamos tratando de pregonar[43].

La trayectoria del Polo Tecnológico, surgido a partir de una iniciativa del gobierno local que se propuso motorizar un proceso de desarrollo socio-económico complementario por medio del fortalecimiento de las capacidades tecnológicas de las empresas locales, permaneció estrechamente ligada a la visión y el horizonte que le imprimió cada gestión municipal. Su funcionamiento exhibió una alta dependencia respecto al grado de jerarquización otorgada por el gobierno local en cada momento; así como su alejamiento a partir de 2015, ha generado que se gesten otras lógicas de funcionamiento, como el mencionado proceso de regionalización institucional (Cuadro N° 29).

Cuadro N° 29: Síntesis de las trayectorias del PTBB durante 2004-2018

Cuadro 30

Fuente: elaboración propia en base a Scudelati (2014), Diez y Scudelati (2016) y entrevistas a informantes clave

La situación que caracterizaba al SLI previo a la creación del PTBB estuvo signada por la escasa continuidad de los instrumentos desarrollados por el gobierno local, los bajos niveles de asociatividad y cooperación por parte del sector privado, y las dificultades por parte del sistema científico-tecnológico para vincularse con el medio local. Estas dificultades no pudieron ser revertidas por medio de la creación del Polo Tecnológico. Por el contrario, fueron estas tendencias las que continuaron manifestándose con frecuencia a lo largo de las diferentes etapas que caracterizaron su funcionamiento, en parte, como se desprende del cuadro anterior, como consecuencia de un rol cambiante por parte del gobierno local frente a la institución.

8.2.3. El sector empresario vinculado al SSI

Bahía Blanca cuenta con empresas locales y nacionales que buscan aprovechar las ventajas comparativas que ofrece el territorio, sustentadas en gran medida en la calidad de programadores y científicos que forman las universidades, y emprendedores que con la fundación de nuevas empresas demostraron que pueden funcionar en una ciudad que se dedica predominantemente a la actividad agropecuaria y química (Artopoulos, 2016).

Sin embargo, a pesar de registrarse en la ciudad antecedentes de políticas de promoción del sector software y servicios informáticos, la masa crítica conformada por las empresas de base tecnológica con perfil innovador todavía es limitada (Diez y Scudelati, 2016). En su mayoría, se especializan en productos o servicios de mediana complejidad y no han logrado conformar verdaderas cadenas de valor. Predominan las empresas pequeñas y medianas, aunque existen empresas grandes, como Globant o Hexacta, con oficinas en numerosas ciudades argentinas y del exterior.

El principal actor que nuclea a las empresas del sector SSI es el Polo Tecnológico, donde predominan las pequeñas y medianas empresas. En 2018, contó con 28 empresas asociadas[44], de las cuales 21 se dedicaban al desarrollo de software, aplicaciones móviles, diseño web, provisión de servicios informáticos, mantenimiento y soporte, entre otros. Entre las 7 empresas restantes, se encontraban agencias de medios, comercios abocados a la venta de insumos informáticos, estudios de asesoría legal sobre derecho informático, empresas abocadas a energías renovables y de seguridad.

A partir del trabajo de campo realizado, se evidencia la existencia de empresas de diverso tamaño y origen que no están asociadas a ninguna cámara o clúster[45], un nutrido universo de programadores freelance que en ocasiones trabajan para empresas de software del exterior, y emprendedores que desarrollan su propia start up a partir de la transformación de una idea en un producto o servicio; que constituyen universos relativamente opacos, difíciles de cuantificar y localizar.

Quienes sí están asociados, consideran que el PTBB:

Es el lugar de las empresas de software. Si bien no es una cámara, porque hay instituciones como universidades y el municipio, es el lugar donde concentra hoy la mayor cantidad de empresas de tecnología de la ciudad[46].

Otro entrevistado, miembro de una PyME local, sostiene que:

Hoy es la referencia para las empresas del sector […] La mayoría de las empresas son de software pero tenés por ejemplo un estudio de abogacía que se especializa en contratos y derechos para empresas de software. Tiene una pata en el sector y está asociado. La gran mayoría son del ámbito del software o brindan servicios muy relacionados. En el Polo somos más o menos veinticinco. Por fuera hay algunas pero no sé qué tipo de constitución tienen, como número intuitivo diría que hay unas veinticinco más. Y el Polo pertenece a la CESSI entonces desde ahí hacemos reuniones, capacitaciones, viajes comerciales a países del exterior[47].

La participación no está ligada únicamente a la búsqueda de generar negocios, sino que está presente la voluntad de desarrollar, promover y fortalecer una mirada sectorial y común a las empresas. En palabras de uno de sus socios:

Antes que yo empiece a trabajar en la empresa, no había gente para participar del Polo. A mi viejo le interesó, era necesario conocer otras personas y otras empresas que hacen lo mismo que uno. Es una competencia pero te hace crecer y seguir invirtiendo, no quedarse, innovar […] Yo hace muy poco que entré al Polo, pero la idea está, la idea de desarrollar e implementar proyectos entre empresas […] Mi objetivo no es entrar para tener más trabajo sino para socializarme, hacerme conocer. Yo programo y hace cuatro años que estoy en la empresa. Este año cerré la computadora y salí. Estoy tratando de hacer más visible a la empresa[48].

Además del Polo Tecnológico, existen otras instituciones con las que interactúan las empresas del sector. Una de ellas es la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), que inauguró en 2016 la Comisión Bahía Blanca, con el objetivo de desarrollar el comercio electrónico local. En ella participan desarrolladores, agencias de marketing, emprendedores, expertos en logística, comerciantes de retail, entre otros. Uno de los entrevistados, miembro de una pequeña empresa del sector SSI, sostiene que:

Una parte de los emprendedores tecnológicos los tenés en la CACE y en el Polo tenés a las empresas de software. La Comisión de Bahía Blanca es una filial de la CACE, no tenemos estatuto local, hay un grupo de empresas desarrolladoras y emprendedores que participamos y estamos en formación. La CACE no cuenta con oficinas propias y el Club de Emprendedores nos presta el espacio para que nos reunamos[49].

Como se describe al inicio de la sección, predominan las microempresas y PyMES locales dedicadas al desarrollo de software a medida, sistemas de gestión, aplicaciones móviles, diseño web e ingeniería de software. Al igual que Tandil, presenta ventajas comparativas similares a las que muestra Argentina con respecto a otros países, como disponer de profesionales altamente calificados y formados en universidades públicas, huso horario similar al de Estados Unidos, buen manejo del idioma inglés, y ser competitivos en lo que respecta a salarios. A su vez, a lo largo del trabajo de campo se puso de manifiesto de manera frecuente el menor costo de mano de obra con respecto a Buenos Aires, así como también la menor tasa de rotación por parte de los trabajadores.

Desde el Ente Zona Franca, que cuenta con una idea-proyecto de desarrollar un distrito tecnológico en la ciudad, se señala que Bahía Blanca cuenta con un gran potencial para desarrollar al sector SSI, a pesar de su ubicación geográfica:

Tenemos la mano de obra que son las universidades, tenemos una ventaja que es la posibilidad de que la gente se queda un plazo más largo que lo que pasa en Buenos Aires y el Área Metropolitana dentro de un proyecto. Acá hay una tasa de rotación más baja que en otros lados. Yo me comparo en Tandil y está bien, no estamos a 300 km de Buenos Aires[50].

Estas condiciones son también valoradas por grandes empresas que deciden abrir filiales en Bahía Blanca. En una entrevista realizada al responsable de montar la oficina de Globant en la ciudad, se pone de manifiesto esta situación:

Globant siempre apuntó a crecer en el interior porque hay una realidad, hay menos rotación que en Capital Federal porque hay menos competencia. Entonces, yo estaba trabajando con Mauri en Tandil y le planteé que me quería volver a Bahía. Las opciones eran trabajar remotamente o abrir una oficina acá. Él luchó internamente para abrir la oficina. En su momento le dijeron que en Bahía Blanca no estaba el talento necesario para que venga Globant. Una vez hicieron un estudio y no gustó la ciudad. Obviamente me tocaron el orgullo. Lo que Globant busca es que haya una universidad para que le dé la mano de obra, que tenga la infraestructura necesaria como buena conexión, edificio grande…porque Globant cuando crece, crece arriba de ciento cincuenta personas por ciudad. Nosotros hicimos un informe para mostrar que Bahía Blanca tenía la capacidad, y me pidieron un paquete de ocho currículums. Cuando me pongo a buscar conseguí cuarenta. Vinieron y se quedaron encantados con la ciudad. Cayó un proyecto y decidieron apostar a la idea de Bahía Blanca […] Arrancamos siendo ocho personas y terminamos siendo ciento veintitrés. Buscan que haya talento, que haya universidades, un semillero para poder moverse, y además en el interior hay baja rotación […] El ageing de cada persona en Bahía Blanca es de dos años. Después empiezan a rotar.[51].

Si bien existen empresas con una fuerte orientación hacia el mercado externo, a diferencia de Tandil, las empresas identificadas en Bahía Blanca se vuelcan predominantemente hacia el mercado local, regional y nacional. Esa situación tiene la potencialidad de generar sinergias en el sistema productivo local y constituye, al mismo tiempo, una limitación por las propias características de la economía bahiense:

A pesar de haber empresas interesantes, no hay una proyección de empresas propias como la que merecería tener la ciudad por una concurrencia de factores. Es cuestión de clientes y de escala; no hay corporaciones de origen local que sean innovadoras. Las que hay más bien son conservadoras, son de encerrarse en sí mismas. Tampoco tenés un sector público grande, no somos capital de provincia. Sin clientes o haces organizaciones que miran y hacen hacia afuera o no tenés grandes organizaciones[52].

Además de ser un factor limitante para el crecimiento sectorial, la dependencia del mercado local puede transformarse en una amenaza ante los vaivenes de la economía doméstica:

El sector se mueve, más allá que haya crisis o bonanza, siempre hay laburo. Esta es una empresa que le da servicios a empresas, sobre todo PyMES. Quizás ahora los comercios o empresas chicas consultan mucho más, piensan mucho más antes de hacer la inversión […] En este tipo de empresas, el salto cualitativo lo pegás cuando trabajás para afuera; y para las empresas chicas es difícil ingresar a los mercados externos, hacerte conocer[53]

La vinculación con uno de los sectores productivos más importantes de la economía local, como la industria petroquímica, es escasa. Algunas de las empresas entrevistadas manifiestan tener vínculos con las empresas del Polo Petroquímico para desarrollar software a medida. Durante el trabajo de campo se identificó a una PyME, socia del PTBB, que trabaja desde hace tres décadas en el control de plantas por medio de sistemas informáticos e ingeniería de software.

Sin embargo, la pertenencia a capitales multinacionales por parte de las empresas del Polo Petroquímico, limita la demanda interna de servicios tecnológicos locales. Además, las decisiones de inversión se toman fuera del ámbito local (Diez, 2010); por lo que las empresas de software encuentran dificultades para volcar sus desarrollos a la industria.

En relación a los vínculos de las empresas con el sistema científico-tecnológico local, se producen predominantemente por medio de Prácticas Profesionales Supervisadas (PPS), que consisten en el desarrollo prácticas en ambientes laborales por parte de los alumnos de la UNS. Además, existen vínculos de carácter informal que se circunscriben a participar de charlas en la universidad, pero no se registran proyectos de transferencia significativos:

Las empresas nos identifican como formadores de recursos humanos. Cosa que no pasa tanto con la UTN que la identifican con brindar servicios, formar profesionales u oficios […] Pero siempre nos identifican con la parte de formación. Cuando empezás a ahondar un poco sobre la transferencia, enseguida van a servicios. Difícilmente nos relacionan como con capacidades para hacer I+D que a ellos les sirva. Tal vez nos ven como investigadores excelentes pero que estamos muy lejos de la realidad. Lo hemos escuchado[54].

Desde la perspectiva de las empresas, la universidad es poco permeable a las demandas del mercado. A diferencia del caso de Tandil, donde se crearon tecnicaturas que responden en gran medida a las necesidades del sector privado, en Bahía Blanca este tipo de proyectos no fueron desarrollados. En una entrevista realizada al Gerente de Globant Tandil, manifestaba que “la UNS es una universidad con trayectoria, los ingenieros son muy buenos […] Es mucho más cerrada que la de acá, entonces no entiende cuando vas con propuestas medias disruptivas”[55].

En un sentido similar, otro entrevistado considera que:

La universidad es muy cerrada, hay muy pocos docentes que además están muy encerrados en lo suyo y si bien participa en el PTBB, la verdad es que los cuadros técnicos no participan. Participan secretarios de vinculación, pero cuando vas a la papa no se puede. Lo que tendría que ser el motor del desarrollo del sector termina siendo el ancla[56].

Las empresas del sector identifican la experiencia de Tandil como un caso de éxito. En primer lugar, diversos entrevistados consideran que haber contado con una cámara que articule las necesidades del sector privado fue un elemento diferencial:

Acá el PTBB es mucho más débil, tiene unas veinte empresas socias […] Tandil tiene mil doscientas personas para el mercado IT y acá es la mitad en una ciudad que es el doble o el triple de habitantes y tiene un mercado muy chico. Por eso es valorable lo que hizo la CEPIT en Tandil […] Creo que la gente que incorporó la CEPIT es la que le pone nafta al motor. Esas personas son fundamentales y la gente que está ahí se lo tomó en serio. El PTBB viene hace unos once o doce años y siempre fue igual, buscó proyectos del municipio para las empresas privadas y nada más, en vez de ver cómo aumentar la matrícula de alumnos, que las empresas se den a conocer a través de talleres. La lógica era ver qué podía ofrecer el municipio[57].

En un sentido similar, uno de los entrevistados de Tandil señala:

El mercado de Bahía no está desarrollado. No existe una cámara como la que existe acá. Existe el Polo Tecnológico que no empuja y tenés la única empresa grande que es Globant y Hexacta y pará de contar. Uno de los desafíos es desarrollar el mercado de Bahía. Hay que generar un movimiento muy fuerte para que la gente vaya a la universidad[58].

Por último, un empresario local considera que:

Tandil es otra cosa, es todo lo que podríamos haber hecho bien. Es como el lado A de la historia. Un rector de una universidad con una actitud proactiva, bienvenidas las empresas, creó un Polo Tecnológico de verdad. Nosotros tenemos una asociación civil que promueve la creación de la actividad como Polo. Pero Polo, Polo, es que surjan empresas, que se relacionen entre sí, que desarrollen tecnología, que se aproveche a fondo para la actividad privada el potencial de lo que se desarrolla en el sector académico y que si algunos quieren dedicarse a investigar que lo hagan, pero no puede ser que sólo se formen investigadores[59].

Finalmente, otro de los actores que se vinculan con el sector SSI, hasta el momento de forma incipiente, es la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales. Es un área de extraterritorialidad aduanera y no arancelaria, donde la mercadería no está gravada por el pago de aranceles ni restricciones de carácter económico. Cuenta con una localización estratégica, con posibilidades de inserción en el mercado mundial de manera competitiva, a partir de brindar instrumentos para la reducción de costos, simplificación de procedimientos administrativos e incentivos fiscales[60]. De acuerdo con el Art. 4 de la Ley Nacional 24.331/94, las Zonas Francas tienen como objetivo:

impulsar el comercio y la actividad industrial exportadora, facilitando que, el aumento de la eficiencia y la disminución de los costos asociados a las actividades que se desarrollan en ellas, se extiendan a la inversión y al empleo. El funcionamiento de las zonas francas será convergente con la política comercial nacional, debiendo contribuir al crecimiento y a la competitividad de la economía e incorporarse plenamente en el proceso de integración regional (Ley 24.331, 1994).

Mediante la Ley Provincial N° 12.313, se creó el Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, en el ámbito del Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires. En la actualidad, está trabajando para impulsar cuatro áreas estratégicas: almacenaje menor, almacenaje industrial, agroalimentos y distrito tecnológico. Para impulsar el distrito tecnológico, el actual titular, considera que:

Es posible armar un distrito tecnológico pensando en venderle al mundo: te ofrezco que no vas a pagar ingresos brutos, tasas, te descuento el 40% de la energía, vas a poder importar y exportar con arancel cero, no vas a tener ciertos IVAs. Me pongo en la comparación […] Globant puede seguir estando en Tandil y venderle a Berazategui un servicio. ¿Pero sabés qué? A Londres te conviene venderle desde acá y te voy a dar las condiciones para que a vos te convenga […] La idea es armar un distrito tecnológico con una parte que sea Zona Franca. Puede ser dentro de la ciudad, buscando una zona perimida, que hemos identificado a varias[61].

El proyecto constituye uno de los ejes en los que está trabajando la actual gestión del Ente Zona Franca. Su orientación radica en:

Generar las condiciones para que un pibe que tenga una idea sueñe con ser un futuro unicornio; no que esté encerrado en un departamento ganando unos mangos y que el negocio lo esté haciendo otro. En eso creo que no hay que pensar sólo en la gran empresa sino generar condiciones a través de la vinculación. Nosotros tenemos un mercado muy chiquito en el mercado del sudoeste bonaerense, eso tiene que ser un pie de prueba, entre venderle a Buenos Aires y venderle al mundo es lo mismo. Podés tener la aspiración. Hay que alimentar todo lo local y regional, pero pensemos en el mundo[62].

En principio se manifiesta como una iniciativa para poner en valor a la Zona Franca a partir de identificar sectores con capacidad exportadora, y a partir de ello mejorar la competitividad de Bahía Blanca con respecto a otras ciudades intermedias de la Provincia de Buenos Aires:

Yo no puedo dejar que Zárate o Tandil nos pasen por arriba. Tengo que volver a dar la discusión. Bahía Blanca siempre fue una ciudad de punta […] Tandil ha instalado que está cerca de Buenos Aires, tiene la mano de obra y la materia prima a través de la universidad, ha sabido generar una interacción y ha logrado transmitir esa sensación que tiene interés en lo privado y que te mantiene las condiciones. Lo que recibo con respecto a Bahía Blanca es: ¿Por qué no tenés nada? […] Creo que tenemos ciertas condiciones similares a Tandil, la desventaja es que estamos más lejos, y tenemos que empezar a generar estas condiciones para lo privado[63].

El grado de desarrollo y concreción del proyecto es todavía incipiente y requerirá de diversos acuerdos político-institucionales para poder implementarse con éxito, no sólo con el gobierno local, sino también con el sector privado.

8.2.4. Sistema científico-tecnológico: la academia, los institutos de investigación y las áreas de vinculación tecnológica

La ciudad presenta un nutrido entramado institucional vinculado al sistema científico-tecnológico compuesto por organizaciones con amplia trayectoria y un marcado perfil en investigación.

En 1956 se fundó la Universidad Nacional del Sur, que tuvo su origen en el Instituto Tecnológico del Sur, creado en 1946, bajo la dependencia de la Universidad Nacional de La Plata. Su surgimiento permitió la radicación de profesores y atrajo estudiantes que encontraron una alternativa regional para formarse a La Plata o Buenos Aires (Artopoulos, 2016). En 1959 se creó la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Bahía Blanca, que posibilitó reforzar la tendencia anteriormente señalada; y le permitió a la ciudad experimentar una transformación en la trama productiva local por medio de una mejora en las capacidades tecnológicas de la región (Artopoulos, 2016).

En 1963 se creó la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI), que significó un antecedente fundamental para la creación del Polo Petroquímico años más tarde. Los objetivos iniciales consistían en “mejorar y actualizar la docencia en esas disciplinas, realizar investigación y desarrollo en la especialidad, y transferir conocimientos al sector productivo y la sociedad” (Gorenstein, Pasciaroni y Barbero, 2018: 226). Su creación, muestra “la vocación de la UNS por la aplicación de los conocimientos que esa casa de estudios podría aplicar para el desarrollo económico local, provincial y nacional” (Artopoulos, 2016: 34).

En 2007 se creó un Centro Científico Tecnológico dependiente del CONICET, que cuenta con doce unidades ejecutoras y un Área de Vinculación y Transferencia; y en 2013 se inauguró una sede del Centro Nacional de Micro y Nanotecnología del Bicentenario con el objetivo de promover la investigación y desarrollo en la industria micro y nanoelectrónica. Estos actores terminan de configurar el entramado institucional vinculado a la ciencia y la tecnología.

El QS World University Ranking clasifica a las universidades de todo el mundo en función del desempeño exhibido en los siguientes indicadores: reputación académica, citación de papers, publicación de papers por Facultad, pertenencia a redes de investigación internacionales, cantidad estudiantes por Facultad, miembros del staff universitario con doctorado e impacto de la página web. La UNS, en 2018, se ubicó en el puesto 13 de Argentina, 74 de América Latina y 801 del mundo; destacándose por su fuerte orientación a la investigación reflejada en el alto puntaje obtenido en la citación de papers (82), la cantidad de miembros del staff con doctorado[64] (75,9) y pertenencia a redes internacionales de investigación (63,8). Cuenta con 24.950 alumnos (92,2% en carreras de grado y 7,8% en posgrado) y 1405 miembros del staff académico[65].

El perfil ligado a la investigación y la organización en departamentos en lugar de facultades, favoreció la creación de carreras no tradicionales, aplicadas a las problemáticas de la ciudad (Artopoulos, 2016). Actualmente, la UNS cuenta con 17 departamentos: agronomía; biología, bioquímica y farmacia; ciencias de la administración; ciencias de la salud; ciencias e ingeniería de la computación; derecho; economia; escuela normal superior; física; geografía y turismo; geología; humanidades; ingeniería; ingeniería eléctrica y de computadoras; ingeniería química; matemática y química[66].

La oferta académica vinculada con el sector SSI incluye las carreras de Ingeniería en Computación, Ingeniería en Sistemas de Información, Licenciatura en Ciencias de la Computación, Ingeniería Electrónica y la Tecnicatura Universitaria en Sistemas Electrónicos Industriales Inteligentes, dictadas en la UNS; las Tecnicaturas Universitarias en Desarrollo de Aplicaciones Web y en Emprendimientos Informáticos, dictadas en la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO); y la Tecnicatura Superior en Análisis de Sistemas, dictada en el Instituto Superior Juan XXIII[67].

El Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación (DCIC – UNS), creado en 1994 producto del sostenido crecimiento de la disciplina, cuenta con seis laboratorios que tienen una destacada trayectoria en investigación vinculada al mundo del software:

  • Laboratorio de Investigación en Sistemas Distribuidos;
  • Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Computación Científica;
  • Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Informática y Educación;
  • Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Software y Sistemas de Información (LISSI);
  • Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Inteligencia Artificial (LIDIA);
  • Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Visualización y Computación Gráfica (VyGLab).

Simultáneamente, en 1994, se creó el Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC – UNS), para promover el desarrollo de la investigación científica en ese campo, la formación de recursos humanos y la transferencia tecnológica. En 2007, con la creación del Centro Científico Tecnológico del CONICET, se conformó una estructura que permitió organizar a los institutos de investigación y los centros de servicios; y se firmó un convenio marco CONICET – UNS (Res. CSU 335/2007), que hizo posible la creación del ICIC, en 2015, como una Unidad Ejecutora de Doble Dependencia CONICET-UNS.

Desde el Departamento de Ciencias e Ingeniería en Computación de la UNS, se considera que los vínculos con el resto de los actores del sector SSI son incipientes:

Desde el punto de vista de la relación de universidad hacia el tema de la innovación en empresas recién está empezando. No estamos al nivel de lo que es La Plata ni Tandil. Yo conozco lo que son las otros dos universidades y me parece que han trabajado desde antes para tratar de favorecer este tipo de cosas. La innovación se da solamente por tener las personas disponibles, conozco mucha gente que está trabajando en pequeñas y medianas empresas que están trabajando para afuera, para Australia, Noruega, Italia, Alemania. Son cosas que no se divulgan, que la universidad no ha promovido y surgen espontáneamente porque la gente se junta […] En áreas de Ingeniería Química tiene más trayectoria, pero en el área de Informática no ha habido una política fuerte de consolidar este tipo de innovación en las empresas. Se ha dado simplemente por la capacitación y la formación que proveen nuestros egresados […] La capacidad está pero tenemos que fomentar más el vínculo entre universidad y empresa[68].

A continuación, una de las entrevistadas agrega:

Lo que sí es cierto es que desde que me fui al exterior, ahora hay un montón de mecanismos de concientización de que eso se tiene que hacer, hay un montón de esfuerzos más desde la municipalidad, el Polo Tecnológico y la universidad para tratar de poner en funcionamiento estos mecanismos[69].

Por el contrario, la relación con el PTBB cuenta con un recorrido mayor y ha permitido desarrollar acciones conjuntas:

El Departamento estuvo muy metido en el Polo desde su creación y nuestros docentes dan charlas allá, ellos nos consultan. Creo que es una relación fluída. Muchos de los que están en empresas del Polo fueron egresados nuestros[70].

Durante el trabajo de campo, dentro del Departamento de Ciencias e Ingeniería de Computación, se entrevistó a miembros del LISSI, por ser uno de los laboratorios que cuenta con un importante recorrido y vínculo con el entorno socio-institucional que compone el sistema local de innovación. Cuenta con once miembros y se encuentra desarrollando dos líneas de investigación: a) modelado conceptual y web semántica; y b) modelos y aplicaciones de interoperabilidad semántica en gobernabilidad electrónica.

Uno de sus objetivos es crear modelos de información “que le permita a los constructores de políticas públicas contar con mayor información para formular esas políticas”[71] e integrar las bases de datos para la gestión interna de procesos gubernamentales.

Desde su surgimiento, realiza múltiples actividades conjuntas con instituciones locales, nacionales e internacionales:

Desde 2004 que pude estar en la Universidad de Naciones Unidas (UNU) empezamos a trabajar en temas de gobierno electrónico, en temas de interoperabilidad, en compartir información. Recientemente nuestro proyecto en común, que fue un proyecto que presentamos en conjunto con la Facultad de Informática de la UNLP, fue aprobado por la CIC, estamos recibiendo financiamiento para hacer herramientas informáticas que apoyen la entrega de servicios públicos de acción social. Tenemos un convenio del LISSI con la Municipalidad de Bahía Blanca, y a su vez, la Facultad de Informática de La Plata con la Municipalidad de La Plata. Estamos relevando los servicios de acción social, a nivel de herramientas TIC que apoyan la entrega de esos servicios para proponer nuevas herramientas que mejoren la entrega de servicios. Buscamos obtener información consolidada sobre las personas que reciben esos servicios, y tener un perfil más exacto de qué necesidades tienen y qué clase de servicios están recibiendo. Esa es una línea de investigación local que tenemos con la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto de la municipalidad, y a través de ésta con la Secretaría de Políticas Sociales y la Secretaría de Salud. Nos sirve para conocer situaciones de la ciudad que son ocultas o no tenemos acceso[72].

La línea de trabajo vinculada al gobierno electrónico le permitió desarrollar diversos proyectos juntos al municipio:

Nos encontramos con muy buena voluntad de los funcionarios. La Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto es docente de la universidad, entonces tiene muy claro el valor agregado que la universidad le puede aportar a la gestión. Creo que el municipio ha hecho muchos esfuerzos en estos temas, se han consolidado a través de las distintas gestiones municipales, pero está en un estadio que se hizo mucho para abrir la información. Ahora viene el segundo gran desafío que es cómo generamos valor público a partir de esa información, qué hacer con esos datos abiertos, cómo fomentamos servicios y la innovación con esos datos […] También estamos viendo la posibilidad de armar un hackatón con el Secretario de Gobierno Abierto. Tiene ideas y estamos viendo cómo hacer algunas cosas[73].

A nivel internacional, el LISSI también ha mostrado gran capacidad para desarrollar actividades de transferencia. El mismo entrevistado agrega:

Tenemos un proyecto con el BID con el que estamos evaluando las capacidades institucionales para el desarrollo de gobierno electrónico en la República de El Salvador. Ya hicimos la parte de recopilación de datos, y estamos analizándolos. Vamos a hacer la presentación final para la primera semana de julio (de 2017). Tenemos otro proyecto con el BID que es para evaluar los métodos de simplificación administrativa en tres países latinoamericanos. Recientemente con la OECD para hacer un diagnóstico sobre la situación del gobierno electrónico en Colombia.

En relación al sector productivo local, sus vínculos son fluidos pero de carácter informal y circunscriptos al desarrollo de actividades académicas, como la organización de charlas e implementación de PPS:

Por ahí deberíamos reforzarlos más […] Nosotros estamos tratando de identificar a los actores que tienen algo interesante que decir a los alumnos, y los invitamos a que vengan a dar charlas para crear más sensibilización en los estudiantes sobre las tendencias que ellos ven en las distintas materias como teóricas, que vean la aplicación en la práctica […] El vínculo es constante pero acotado, ya que no hay grandes proyectos conjuntos. El contacto se da porque la mayoría de nuestros egresados están trabajando en esas empresas. Hay algunas que son más cerradas y cuesta la llegada, mientras que en otras establecer pasantías o convenios de colaboración es más sencillo[74].

La articulación con las empresas del sector para llevar adelante proyectos de I+D es escasa. Sin embargo, cuenta con una experiencia reciente de vinculación con una empresa local para llevar adelante un proyecto de I+D que permitió generar un algoritmo de visualización de datos sobre quejas y reclamos. Dicha empresa se dedica al campo de interés en el que trabaja el Laboratorio por medio del desarrollo de software para el sector público. En una entrevista realizada a su fundador, destaca la actitud proactiva que han tenido los investigadores:

Tenemos quince aplicaciones que trabajan en un ecosistema. No son paquetes cerrados sino que están dentro de un ecosistema que permite hacer distintas cuestiones de gestión vinculadas a la atención ciudadana. Todas las aplicaciones tienen dos objetivos: el ciudadano y el municipio. Brindan servicios al ciudadano y para el empleado municipal, para poder gestionar […] Nosotros tenemos vínculos con la universidad y el CONICET. Eso es bueno, se nos han acercado para trabajar juntos y es bueno, hemos hecho ciertos avances, todavía teóricos[75].

Por otra parte, el ICIC (UNS-CONICET) es otra de las instituciones que desarrolla investigaciones científicas en el campo del software. Cuenta con 23 investigadores y 19 becarios, y trabaja en las siguientes áreas:

  • Inteligencia artificial;
  • Visualización y computación gráfica;
  • Computación científica y bioinformática;
  • Ingeniería de software y sistemas de información;
  • Sistemas distribuidos[76].

En una entrevista realizada al Director del ICIC, describe el trabajo del instituto de la siguiente forma:

Se entroncaron investigadores que venían trabajando en distintos proyectos. Uno de los ejes más importantes es el de Inteligencia Artificial. Bahía Blanca es uno de los principales centros del país en el tema. Ha habido investigaciones en lo que es representación de conocimientos, razonamiento. Se hicieron prototipos de sistemas inteligentes, estudios de aplicaciones en la web de esos prototipos. Y a través de proyectos financiados por CONICET se empezó a trabajar con otras universidades del mundo: Alemania, Rumania, Hungría, Portugal, España. Todos ellos orientados a distintos temas de IA[77].

En los últimos años recibieron financiamiento del sector privado, por medio de un fondo de Microsoft Research para América Latina, para desarrollar un proyecto que permita integrar sistemas inteligentes con gobierno electrónico. Esa acción les permitió profundizar su trabajo en temas de gobierno electrónico:

Nos surgió el interés de incursionar en otros temas a partir de eso, que es un tema que tiene que ver con temas políticos y sociales: comprender comportamientos. Lo que planteamos es que la idea de la opinión pública a partir de las nuevas tecnologías iba a estar redefinida. Hoy en día uno toma los grandes medios de comunicación masivos y el hecho de que algo sea trending topic en Twitter o se haya viralizado en las redes sociales tiene un impacto social que es nuevo […] Nuestra idea es extraer una opinión en un contexto e identificar argumentos. Así como hay argumentos en la vida cotidiana, hay contraargumentos, contra-contraargumentos, y así. Todo eso es racional. Nosotros tratamos de capturar ese proceso y volcarlo de una forma semi-estructurada para que un político tome decisiones.[78].

Esta línea de trabajo constituye una oportunidad para vincularse con el medio socio-institucional:

Si yo hago un paper puramente técnico el impacto que puedo lograr o la posibilidad que haya transferencia tecnológica es escasa. Encontramos que una ventaja era que podíamos ir a una radio y la gente las entiende y ve un impacto posible en su vida cotidiana. Nos pusimos en campaña, cosa que fue bastante difícil por una falta de educación en transferencia de tecnología[79].

En el marco del presente trabajo, fueron entrevistados investigadores pertenecientes a diferentes líneas de investigación dentro del ICIC, que en ciertos casos comparten su pertenencia institucional con el LISSI, lo que permite generar una mayor sinergia entre los investigadores y los proyectos implementados en el medio local. Incluso se observan proyectos presentados en forma conjunta:

Otro de los temas que andan en danza en el que el Laboratorio participa pero es del Instituto de CONICET (ICIC) es que ,en el marco de ideas-proyecto, presentamos una idea para herramientas inteligentes para la participación ciudadana y la entrega de servicios públicos en áreas de seguridad ciudadana. La idea salió seleccionada y presentamos toda la propuesta extendida. Eso sería un financiamiento de cinco años por un millón de pesos por año. Ahí el beneficiario es la municipalidad y comenzaríamos a hacer relevamientos sobre qué tipos de servicios relacionados a seguridad ciudadana se brindan. Ahí lo que buscamos es fortalecer el ecosistema de innovación, esa fue la base del proyecto. Ya no serían servicios públicos para la municipalidad sino serían herramientas basadas en generación de software, inteligencia artificial y visualización, que puedan formar parte de una plataforma donde después innovadores pudieran usar para crear sus propias aplicaciones y servicios. Un fuerte componente que tiene esa idea-proyecto es fomentar el emprendedorismo, entonces, tiene un fuerte componente en los primeros tres años de investigación y desarrollo, y los últimos dos años se enfoca en jornadas de emprendedorismo, en crear capacidades de los actores locales para que puedan utilizar esas herramientas[80].

Más allá de haber fortalecido una línea de trabajo que tenga perspectivas de alcanzar una mayor receptividad por parte del medio socio-productivo local, los investigadores reconocen la necesidad de mejorar las capacidades en materia de vinculación y transferencia:

Creo que hay una dicotomía importante en que el empresario tiene la capacidad de desarrollar productos a partir de armar una empresa y pone su energía orientada a la construcción de un producto comercial. El académico se encuentra desorientado porque no tiene las herramientas para orientar un producto hacia el mercado, no cuenta con las herramientas institucionales necesarias para que un elemento de la universidad pase a integrarse a una política pública. Creo que en gran parte para el CONICET un desafío es brindar los distintos elementos que hay que poner en el caldero[81].

En un sentido similar, otra investigadora del Instituto enfatiza en las limitaciones que portan los investigadores para vincularse con el afuera:

Yo como investigadora no sé cómo vender un producto. Nunca lo hice. Me gustaría que el producto sea usado y es el objetivo a largo plazo pero no tengo idea como empezar. Hace poco me contactaron porque habían estado leyendo sobre proyectos nuestros que tenemos en la Secretaría de Vinculación Tecnológica de la Universidad y los veían como proyectos ‘acelerables’. MINCyT pidió que se buscara dentro de las universidades cuáles podrían ser ‘acelerables’ por su potencial para ser implementados, y me contactaron a mí por estos proyectos y me dijeron que nos iban ayudar. Hasta ahora la única experiencia de vinculación fue porque tuvimos una alumna que trabajaba en una empresa. He conversado con empresas que me llamaban para saber si tenía gente trabajando en mi equipo interesados en trabajar para ellos, pero de colaboraciones no me llegó nada concreto […] Tal vez hace falta el intermediario que nos conecte. Que conozca lo que hacemos nosotros y las necesidades que hay. Falta ese contacto. A mí no me ha surgido la iniciativa de ir a buscar una empresa, más allá de este caso que te contaba. Por otra parte, tener esa tranquilidad de que si uno desde la universidad está haciendo este tipo de desarrollos no está cometiendo algo que pueda ofender a las empresas que terminan no siendo beneficiadas. La idea es evitar esos conflictos en los que usamos recursos de la universidad para competir con otras empresas[82].

Además de los centros e institutos de investigación, más allá de las limitaciones señaladas previamente, las instituciones abocadas a la vinculación tecnológica constituyen actores importantes para generar proyectos que articulen el trabajo de los diferentes actores de la innovación. Quienes cumplen esta tarea en Bahía Blanca son: el Área de Vinculación y Transferencia del CCT-BB CONICET, la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica de la UNS, la Dirección de Vinculación Tecnológica de la UTN, la Fundación de la UNS y FUNDASUR.

A los fines de la presente investigación, se entrevistó al titular de la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica de la UNS, que se relaciona con el medio a partir de incentivar a los investigadores a realizar sus propios emprendimientos mediante las líneas de investigación que desarrollan, la comercialización de know how, y la provisión de servicios tecnológicos; estos últimos canalizados a través de la Fundación de la UNS (FUNS). Las mayores dificultades identificadas por el entrevistado son:

Levantar demanda real del medio, que no sean servicios o capacitación. Si bien es bueno hacer capacitación específica y de nivel, estamos tratando de pregonar que se realicen desarrollos tecnológicos […] Lo que se hace muchísimo, en parte en buena hora, pero es lamentable que sea lo que más nos distingue, son los servicios tecnológicos. Son interesantes porque permiten conocer al medio pero no potencia la capacidad que tiene la universidad en hacer nuevos desarrollos[83].

Al mismo tiempo, se reconoce la problemática anteriormente señalada, respecto a la debilidades que exhiben los investigadores para encontrar canales y mecanismos para hacerlo:

Lo que yo veo es que hay muy poca información hacia adentro respecto a cómo se canalizaría este tipo de desarrollo. Tal vez en informática, cuando vos trabajás en el desarrollo de un programa, no es un servicio lo que generás sino un desarrollo. Debería ser un convenio de I+D y pasa como servicio […] A modo de resumen tenemos un gran desconocimiento desde adentro, en la cual no hay un conocimiento del investigador de lo que es la transferencia de tecnología. Por la parte externa, quedándonos un poco con el sector que les interesa a ustedes es que la empresa no conoce y no sabe muy bien qué pedirnos[84].

La UNS, como otros actores relevados en este estudio, cuenta con un proyecto que espera concretar a mediano plazo: la creación de un Parque Tecnológico junto a otros actores. La iniciativa está siendo impulsada junto a CONICET y tiene como objetivo conformar un modelo compuesto por el municipio, la universidad y las empresas. Una de las oportunidades identificadas por la Subsecretaría es que existen muchas empresas que hacen software en Bahía Blanca, que se encuentran alquilando casas, que tienen problemas con los servicios de internet. El objetivo es brindar un lugar para que se instalen, donde paguen alquiler, en un contexto donde estén cerca de otros actores, y tengan facilidades por parte del municipio.

A lo largo de la sección, se realizó una caracterización de los actores que se vinculan al sector SSI. Se exploraron sus trayectorias, iniciativas, articulaciones y limitaciones a la hora de generar vínculos e interacciones conjuntas. A continuación se presenta una síntesis de la cartografía de actores identificados en Bahía Blanca (Gráfico N° 40) y luego se ingresa a la última sección del presente capítulo: la caracterización de la red de actores junto a sus principales orientaciones, tensiones y desafíos del proceso analizado.

Gráfico N° 40: Cartografía de actores en Bahía Blanca

Fuente: elaboración propia

8.3. Las redes multiactorales en torno a la innovación socio-tecnológica

Luego de haber analizado las características del SLI bahiense y haber recorrido las trayectorias de los múltiples actores vinculados al sector SSI local, sus proyectos, iniciativas, relaciones y tensiones, se presenta una síntesis sobre el sistema de interacciones construido entre los mismos, considerando los siguientes aspectos: a) estructura de la red de actores: miembros, ámbito de actuación, funciones básicas de la red, grado de formalización de los vínculos y visión estratégica; b) dinámica actoral: roles, recursos disponibles y objetivos de los participantes; c) gobernanza intra-red: estabilidad, liderazgo, distribución de poder, cooperación, confianza, coordinación e intercambios producidos. Finalmente, se describen las principales orientaciones de la red de actores, sus dificultades y tensiones para funcionar de forma articulada.

Como se observa en el apartado anterior, Bahía Blanca cuenta con un complejo abanico de actores vinculados al software y los servicios informáticos, que evidencia niveles de articulación y coordinación variables y fluctuantes a lo largo del período analizado:

  • Un gobierno local que tuvo un rol cambiante en la promoción de los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector SSI: partió de un fuerte impulso por medio de convocar a los actores que componen el sistema local de innovación para crear el Polo Tecnológico en 2004; atravesó un período de amesetamiento respecto al apoyo inicial aunque aportó recursos económicos para sostener el alquiler del espacio físico donde funcionaba la institución y el sueldo de la gerenta; alcanzó otro punto alto de vinculación con las empresas SSI entre 2012 y 2015 para dinamizar al sector por medio de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto y apoyarlas políticamente para que sean quienes asuman por primera vez la presidencia del PTBB; e ingresó recientemente en un período de confrontación y quita de apoyo político que tuvo como resultado un vuelco al trabajo con emprendedores tecnológicos y la profundización de un eje de trabajo en el que la ciudad fue pionera: la incorporación de tecnologías digitales para el gobierno abierto por medio de desarrollos propios.
  • Una institución multiactoral como el Polo Tecnológico cuya capacidad de acción se mostró altamente dependiente del nivel de apoyo proporcionado por el gobierno local: por medio de su creación se propuso romper con una de las tendencias exhibidas por el sistema local de innovación, la escasa experiencia de trabajo conjunto, para motorizar un proceso de desarrollo socio-económico local por medio del apoyo a las empresas tecnológicas. Durante el período analizado logró posicionarse como el lugar de referencia de las empresas de software en Bahía Blanca (promover acuerdos entre las mismas, consulta sobre instrumentos financieros existentes, buscar complementariedades para desarrollar iniciativas conjuntas, entre otras), pero encontró dificultades para concretar iniciativas que se sostengan en el tiempo.
  • Un sector privado que carece de una agenda sectorial: la masa crítica de empresas del sector SSI es débil, no cuenta con instrumentos de promoción sectorial en el ámbito local, carece de herramientas para aglutinar a un entramado de empresas que no se encuentran nucleadas en ninguna institución, su orientación al mercado local está dada por la producción de bienes y servicios de baja complejidad, escasamente conectados con las principales actividades de la economía local, y sus vínculos con el sistema científico-tecnológico son débiles en tanto se circunscriben en el desarrollo de Prácticas Profesionales Supervisadas y charlas en contextos académicos.
  • Un sistema científico-tecnológico con destacada trayectoria en investigación que, a pesar de participar en el PTBB, tuvo dificultades para articular proyectos con el medio socio-productivo local. Sin embargo, en temas referidos al gobierno electrónico, mostró altas capacidades para vincularse con el gobierno local y con otros actores nacionales e internacionales tanto por las capacidades de determinados investigadores de llevar adelante proyectos de vinculación y transferencia, como por la alta receptividad del gobierno local en la temática mencionada.

Durante el período 2003-2018, se identificaron diferentes etapas que evidenciaron la existencia de múltiples formas de interacción entre los actores. Como se señaló anteriormente, el impulso inicial desarrollado por el gobierno local con el objetivo de articular una estrategia de desarrollo en torno al apoyo a las empresas de base tecnológica, específicamente las del sector del software y los servicios informáticos, por medio de la creación del PTBB; fue seguido de un período signado por el bajo compromiso asumido por parte de los participantes hacia la institución que ocasionó el éxodo de una parte importante de ellos y dificultó la posibilidad de consolidarse institucionalmente. En palabras de una de las referentes del PTBB: “todas estas cuestiones […] te hacían estar más pendiente de cómo sostener todo que de cómo crecer”[85].

Haber atravesado una etapa de institucionalización por medio de la firma de un reglamento que regía el funcionamiento del Ente Promotor del PTBB, y posteriormente haber contado con un estatuto, cuando el PTBB fue constituido como una asociación civil sin fines de lucro, no bastó para lograr el cumplimiento de los compromisos asumidos por parte de los actores participantes. Las dificultades iniciales para que las empresas realicen aportes económicos, el período en el cual la oficina provista por el gobierno local se encontró vacía por no disponer de recursos para equiparla y ponerla en funcionamiento, la escasez de recursos para conformar equipos técnicos estables que se encarguen de fortalecer institucionalmente al PTBB, son indicativos de esta situación.

La etapa de institucionalización tampoco permitió resolver los diferentes objetivos y visiones estratégicas que portaban los actores. Como se explicó anteriormente, co-existían al menos tres visiones que si bien podrían haberse presentado como complementarias, parecen operar en planos diferentes -yendo de lo particular a lo general- y en la práctica terminaron operando de forma excluyente:

  • Fortalecer a las empresas del sector SSI por medio de generar instrumentos para que puedan incorporar tecnología;
  • Promover y coordinar proyectos tecnológicos nuevos que se desarrollen a partir de vincular la oferta y la demanda;
  • Transformar al PTBB en un actor que logre articular proyectos de desarrollo local y regional.

La ausencia de traductores capaces de procesar las diferencias y articular objetivos comunes, fue uno de los principales obstáculos que encontró la red de actores. La literatura sobre las redes de conocimiento señala que mientras más heterogéneos sean los actores más importancia cobran los traductores (Luna y Velasco, 2005). En una instancia como la del PTBB, donde confluyeron múltiples actores pertenecientes al mundo científico-tecnológico, empresarial y gubernamental, con visiones estratégicas diferentes sobre el rumbo que debía adoptar la institución; la necesidad de contar con agentes capaces de acercarlos y mejorar la comunicación entre ellos se hizo evidente.

Sin embargo, durante el período 2012-2015, quienes participaron del PTBB reconocen que en cierto modo, ese rol fue desarrollado circunstancialmente por el titular de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto y presidente del PTBB. En efecto, en ese momento, fue posible que las empresas inicien una etapa de desarrollo de proyectos conjuntos que les permitió lograr cierto dinamismo; y recibir el apoyo político para asumir por primera vez la presidencia de la institución. Al interior del PTBB, con mayor estabilidad, este rol fue desempeñado por la gerenta, que en palabras de un miembro de la institución:

Yo siempre digo que ella […] cumple una función como un ‘piloto de calefón’ que impide que la llama se apague. Las empresas tienen que encender el fuego, más allá que ella insista[86].

Sin embargo, más allá del funcionamiento del PTBB en su interior, la ausencia de traductores parece hacerse extensiva hacia el conjunto del SLI. A lo largo del trabajo de campo se observaron fuertes dificultades por parte de los miembros del sistema científico-tecnológico para vincularse con el medio socio-productivo, y los vínculos se produjeron por medio de relaciones personales previas y la pertenencia de ciertos funcionarios al mundo académico:

Los científicos estamos pensando más en lo que nos exige el CONICET que es en hacer publicaciones, pero también nos interesa todo el tema de vinculación tecnológica porque nos hace sentir que lo que hacemos es útil y además el CONICET lo está valorando […] Tal vez nosotros los investigadores hacemos mal en esperar a que nos vengan a buscar, en vez de irlos a buscar. Tal vez hace falta el intermediario que nos conecte, que conozca lo que hacemos nosotros y las necesidades que hay. Falta ese contacto[87].

Por su parte, otro de los entrevistados considera que:

En la parte de software nosotros interactuamos con la gente del PTBB. Nuestro Departamento de Ciencias de la Computación no ha sido tradicionalmente muy abierto a lo que es transferencia de tecnología. Por lo menos no lo han hecho, es una impresión mía, son muy buenos en investigación y se han vinculado mucho con el área de gobierno y se relacionan más con esa parte y mucho menos con empresas privadas[88].

Esta tendencia se refuerza por las escasas capacidades de las empresas del sector SSI existentes en la ciudad. Según Diez y Scudelati (2016) la masa crítica de empresas es baja y tienen dificultades para conformar cadenas de valor con un número significativo de eslabonamientos. Predominan las empresas que proporcionan software a medida y prestan diversos servicios informáticos, lo que refuerza la tendencia a vincularse con el sector académico por medio de demandar fuerza de trabajo calificada, pero no para desarrollar proyectos de I+D:

He conversado con empresas que me llamaban para saber si tenía gente trabajando en mi equipo interesados en trabajar para ellos. De colaboraciones no me llegó nada concreto […] Por ahí uno se entera de las cosas un poco gracias a dónde se dirigen los egresados de uno. Yo no veo que los chicos que salen de acá y se vayan a desarrollar ideas innovadoras. Generalmente desarrollan sistemas que aplican grandes empresas pero no en cuestiones innovadoras[89].

Además de la falta de capacidades para establecer vínculos entre ciertos actores, uno de los principales aspectos problemáticos identificados son los diferentes objetivos que portaban los actores participantes y la ausencia de una visión estratégica compartida. Estas diferencias dificultaron la gestión de recursos económicos, el desarrollo de un sistema de interacciones estable y coordinado entre los mismos. La ausencia de traductores y los altos niveles de desconfianza, terminaron dificultando el flujo de conocimiento y la posibilidad de generar vínculos más estrechos entre los actores.

En relación a lo primero, el PTBB contó inicialmente con recursos proporcionados por la Provincia de Buenos Aires, a través de la CIC, que permitió confeccionar los primeros equipos técnicos. En ese momento, el gobierno local costeaba el alquiler del espacio físico donde funcionaba el Polo y existían serias dificultades para lograr que las empresas realicen los aportes económicos estipulados. Debido a esto, existía cierta dependencia política e institucional frente al municipio, que al mismo tiempo no terminaba de incorporarlo como un eje jerarquizado en su política pública:

La presidencia siempre la quiso tener el municipio y siempre había bastante disconformidad porque el funcionario tenía un cargo municipal y era muy difícil que saliera a gestionar el Polo. Y la participación de las empresas estaba en desventaja con respecto a otros polos donde tenían voz y voto, como el de Rosario, Córdoba o Buenos Aires […] donde estaban en igualdad de condiciones con las instituciones. Acá, los socios activos eran las instituciones y las empresas eran adherentes, pretendían que las empresas se bancaran todo eso. Las empresas para llegar a la Comisión Directiva tenían que llegar a través de una gremial empresaria que no necesariamente representaba al sector[90].

Más allá de estas dificultades institucionales, el PTBB permitió que se desarrollen iniciativas de carácter asociativo entre las empresas:

En varios casos el vínculo se termina convirtiendo en amistad entre los socios y empresarios del sector, gestando proyectos en los que trabajamos en conjunto. Por ejemplo, con unos chicos de afuera hicimos un auto híbrido en EEUU. En Argentina nos apoyó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para hacer uno acá. El equipo fundador tiene poco conocimiento sobre mecánica y nos vinieron a dar una mano personas de empresas vinculadas al Polo. Y en ese proyecto terminaron trabajando casi la mitad de las personas pertenecientes al Polo. Esas cosas no podrían haber ocurrido sin la confianza y los antecedentes del Polo. Si bien a veces salen y a veces no, siempre tratamos de hacer cosas de forma asociativa[91].

En un sentido similar, en otra de las entrevistas se señala:

Acá se destaca el espíritu colaborativo, pero si estás esperando que el PTBB te dé no te puede dar nada más que algún contacto o alguna cosa. Una cosa era cuando el municipio traccionaba, pero ahora no[92].

La diferencia de objetivos se reedita en la actualidad, cuando se hallan diferentes proyectos e iniciativas para el desarrollo sectorial que son impulsados por distintos actores y no encuentran demasiados canales de diálogo. Al momento de realizar el trabajo de campo se observaron las siguientes iniciativas que impulsan ciertos actores que disponen de una determinada visión estratégica para el futuro del sector y la red de actores:

  • Una visión impulsada por el PTBB que busca consolidarse como un referente de la región sur de la Provincia de Buenos Aires para la generación y transferencia de tecnología al medio socio-productivo, incrementar las capacidades tecnológicas de las empresas aprovechando la presencia de instituciones del sistema científico-tecnológico y fomentar el desarrollo de proyectos asociativos.
  • Una visión impulsada por el gobierno local que considera que el Polo Tecnológico “es una herramienta que es necesario potenciar a partir de incorporar a las universidades, centros de investigación, gremiales empresarias y plantear esta articulación público-privada y científica que nunca se dio en ese proceso […] tenemos un Polo Tecnológico que hoy no está funcionando como corresponde”[93]. Ante este diagnóstico crítico sobre el pasado y presente de la institución, el gobierno local decidió priorizar el trabajo con los emprendedores tecnológicos por medio del Club de Emprendedores.
  • Una visión impulsada por la UNS que se propone configurar un Parque Tecnológico con el objetivo de fomentar la radicación de empresas en un espacio físico a desarrollar: “Estamos empezando a impulsarlo desde la universidad, lógicamente con CONICET. La idea no es que sea cerrado, estamos pensando en un modelo parecido al de la Universidad del Litoral (UNL) donde efectivamente participen las tres partes. Sabemos que la sustentabilidad es el gran problema, cómo hacer que empresas formadas o incubadas, o estructuras intermedias se radiquen ahí y cómo hacer para que se sustente. Una oportunidad que vemos es que las empresas que hacen software acá son muchas chicas pero que trabajan mucho y muy bien, están todas alquilando casas o estructuras por la ciudad, tienen problemas con los servicios de internet. Entonces pensamos en darles un lugar donde paguen alquiler, pero en un contexto totalmente distinto, donde estén cerca de otros actores, que tengan facilidades por parte del municipio. Ahí creemos que la cercanía de las empresas se puede aprovechar”[94].
  • Por último, un proyecto impulsado por el Ente Zona Franca que se propone “armar un Distrito Tecnológico con una parte que sea Zona Franca. Puede ser dentro de la ciudad, buscando una zona perimida, que hemos identificado a varias. Hay un proyecto de la universidad que deberemos charlar con ellos porque queremos meterle los tiempos de los privados. Con lo bueno que significa la universidad donde vos podés combinar una parte de Parque Tecnológico pensado en el mercado local y una parte de régimen franco con una visión claramente exportadora donde podés unificar los dos. La universidad está detrás de un proyecto que se podría charlar perfectamente”[95].

Estas visiones sobre el futuro del sector muestran la vigencia en la agenda pública de los miembros del sistema local de innovación, la necesidad de elaborar una estrategia de promoción de los procesos de innovación socio-tecnológica en torno al sector SSI. Sin embargo, uno de los desafíos para superar los obstáculos del pasado sería desarrollar mecanismos de integración y coordinación entre los actores. Siguiendo a Luna y Velasco (2005), estos son la confianza (técnica, estratégica o personal), la existencia de traductores, el ejercicio de una racionalidad deliberativa, consistente en el intercambio de argumentos para hacer compatibles las preferencias de los actores, y la capacidad de negociación que requiere lograr compromisos a partir del respeto por los intereses legítimos de los actores. En el caso estudiado, las dificultades para lograr niveles significativos de confianza, la ausencia de traductores y el escaso desarrollo de una racionalidad deliberativa, construyeron una situación de confrontación e impugnación que puso en riesgo la propia existencia de la red. Estas situaciones encontraron su punto álgido cuando los miembros del PTBB decidieron no ceder la presidencia frente al gobierno local, se produjeron conflictos por la implementación de la tarjeta SUBE en la ciudad y el PTBB sacó un comunicado expresando su disconformidad, entre otros nudos problemáticos que terminaron por alejar al gobierno local del PTBB.

La literatura sobre redes de políticas públicas se propone comprender cómo el intercambio de recursos e información entre los actores contribuye a producir instrumentos de gestión y de política pública (Jordana, 1995). En el caso analizado, los vínculos en tensión desplegados por los actores produjeron cierto alejamiento de algunos de ellos y desplegaron nuevas iniciativas, sin resolver las problemáticas preexistentes: el PTBB inició un proceso de regionalización buscando incorporar a su estructura a nuevas instituciones que exceden los límites geográficos de la ciudad, y el gobierno local prescindió de tener una política para las empresas del sector, dejando de traccionar por el lado de la demanda de tecnología y fomentando el trabajo con emprendedores.

A lo largo del capítulo se analizó detalladamente el rol del gobierno local durante el período bajo estudio, tomando como eje sus posicionamientos y vínculos en la red de actores que componen al SLI. En función de la tipología presentada en la sección 4.4, se considera que las principales funciones desplegadas responden a las características de un Estado dinamizador en el inicio del período, al convocar a diversos actores para llevar a cabo una política pública articulada como sería la creación del PTBB. El Estado dinamizador es aquél que identifica temas prioritarios, pone a disposición recursos económicos, técnicos, infraestructurales e institucionales, y tiene una actitud proactiva para convocar a los actores. En ese período, si bien los recursos económicos dispuestos fueron magros, permitieron contar con un espacio físico y contratar personal.

Más adelante, durante el período 2012-2015 se observa un Estado cuyos roles vinculares están signados por las características de uno dinamizador e incubador, que desarrolla una estrategia de incorporación de tecnología en los procesos intra-burocráticos y la prestación de servicios ciudadanos apoyada en las empresas aglutinadas en el PTBB. Este período permitió que éstas comiencen a transitar un proceso de mayor asociatividad a partir de elaborar desarrollos conjuntos y se les proporcionó el apoyo político para que al finalizar la gestión ocupen la presidencia del PTBB por primera vez desde su creación.

El período siguiente, iniciado en 2015 hasta la actualidad, estuvo signado por diferencias político-institucionales respecto al rol del PTBB. El gobierno local profundizó su política de gobierno abierto, aspecto en el que exhibió una gran capacidad de sostenerla en el tiempo que lo llevó a ser un referente nacional e internacional en la materia. Sin embargo, se observa una vacancia en el diseño de una política específica para las empresas de software, más allá del apoyo a emprendedores tecnológicos. Desde la perspectiva de algunas de las empresas locales entrevistadas, existen dificultades para hallar interlocutores y trabajar con una perspectiva estratégica y sectorial. En palabras de un entrevistado:

Nadie viene de la municipalidad a ver cómo te ayudan, qué necesitás. Yo me reuní con la provincia, pero no te lo acerca la municipalidad. De hecho, dejaron de pagarle la oficina al Polo. Realmente, a un sector tan prioritario como las TIC, no le vas a sacar el alquiler de la oficina. Ahora lo pagamos las empresas. No tenemos una llegada directa al Intendente o al Secretario de Innovación producto de un montón de cosas. Yo lo veo incluso con la CACE, que no tiene oficina y el Club de Emprendedores nos presta su oficina. Eso con el Polo no lo hace. En la CACE vos tenés emprendedores, una parte, y en el Polo tenés las empresas de software. En Tandil seguro viste otra cosa, hay un ecosistema, en una ciudad de 120 mil habitantes. Es parte de la vida política, son momentos[96].

Los sobresaltos evidenciados a lo largo del período constituyen un obstáculo para desarrollar algunos de los mecanismos de integración que requieren las redes multiactorales, como la confianza, la capacidad de negociación y ejercicio de una racionalidad deliberativa (Luna y Velasco, 2005). Según Diez y Scudelati:

la construcción de competencias y capacidades en un área específica (en este caso, TIC, software y productos innovadores) lleva años de trabajo y de esfuerzos sistemáticos y orientados, apuntando a la formación de recursos humanos, la compra o el desarrollo de equipamiento y el acceso al financiamiento, entre otras cuestiones (Diez y Scudelati, 2016: 50).

A continuación se exponen algunas de las problemáticas que enfrenta la ciudad para consolidar y profundizar los procesos de innovación socio-tecnológica en marcha y se resalta que, más allá de las dificultades descriptas, se observa un recorrido sustantivo que hizo posible la conformación de un SLI compuesto por múltiples actores con trayectorias destacadas:

  • Definición de un horizonte sectorial consensuado a mediano y largo plazo: teniendo en cuenta la existencia de actores relevantes en la ciudad, muchos de los cuales cuentan con una perspectiva estratégica a futuro para el sector, la ciudad enfrenta la necesidad de avanzar en un camino de articulación y consenso sobre la estrategia adoptar, poner en diálogo los distintos proyectos existentes, que incluso no parecen alejados en términos de horizonte deseado. Si bien existen múltiples y variadas iniciativas impulsadas por el trabajo que realizan los actores del territorio bahiense, no se identifica un plan de acción apropiado por un número significativo de ellos, lo que muestra una baja capacidad de articulación en torno al futuro del sector.
  • Orientación hacia la realidad local con el objetivo de incrementar las capacidades tecnológicas del SLI: la vinculación de los procesos estudiados con la realidad local es uno de los temas centrales de la mayoría de las ciudades que desarrollan tecnología e innovan. La importancia de estos procesos puede, potencialmente, trascender largamente la generación de puestos de trabajo y el desarrollo económico en la ciudad, pero lograrlo requiere de una estrategia deliberada. El estímulo a este tipo de iniciativas difícilmente genere, por sí mismo, respuestas a problemáticas locales. La puesta en marcha de políticas públicas de transparencia y gobierno abierto es un importante ejemplo del aprovechamiento de las dinámicas que se producen en la ciudad en torno a esta temática, permitiendo que la ciudad se constituya en “una plataforma de desarrollo de soluciones transferibles a otros gobiernos municipales y locales” (Artopoulos, 2016: 36). La debilidad de las interrelaciones entre las empresas del sector, con el entramado productivo local y las instituciones del sistema científico-tecnológico, en un contexto de creciente informacionalización constituye otra de las problemáticas identificadas.
  • Pasar de las relaciones bilaterales al fortalecimiento de las redes multiactorales: si bien se mencionaron ejemplos de trabajo multiactoral relevantes, como el desarrollo de tecnologías para implementar en el sistema de movilidad, que permitió la participación de diferentes empresas e instituciones nucleadas en el Polo Tecnológico; o el caso de las herramientas desarrolladas por Gasto Público Bahiense, iniciativa proveniente de la sociedad civil enfocadas a la gestión de datos públicos, que fueron incorporadas por el municipio y permitió implementar una serie de proyectos vinculados al gobierno abierto; la interacción actoral se produce predominantemente de forma bilateral. Además de la incapacidad de avanzar en la definición de un horizonte estratégico evidenciada hasta el momento, se observan dificultades para la conformación de redes que permitan generar confianza, definir acuerdos y establecer mecanismos de funcionamiento. Se considera que la proximidad territorial, los lazos y vínculos interpersonales, la múltiple pertenencia institucional de las personas que se desempeñan en el sector como docentes, funcionarios, emprendedores y/o representantes de cámaras empresarias, podrían constituir habilitadores que faciliten este recorrido.

  1. Se recuerda que el índice se calcula a partir de promediar los puntajes asignados a cada uno de los siguientes indicadores, siendo 0 el mínimo y 7 el máximo posible: población, jerarquía de las funciones políticas, jerarquía de las funciones judiciales, oferta de grandes superficies comerciales, cantidad de entidades bancarias, establecimientos educativos universitarios, terciarios y secundarios, establecimientos sanitarios según complejidad y cantidad de camas, índice de conectividad de transporte (oferta de redes) e índice de movilidad interregional (buses y aviones).
  2. Según Diez (2010), en 2007, el Polo Petroquímico generaba un valor agregado de 512 millones de pesos y empleaba de forma directa 1.138 personas, lo que representaba un 1% de la población ocupada en el partido, y un 10% del los empleos industriales. Además, por medio de las 300 empresas proveedoras, aportaba de manera indirecta 1.900 puestos de trabajo.
  3. Disponible en: https://bit.ly/2oiHVD6. Fecha de consulta: 12/08/2019.
  4. Calculado en función de la estimación realizada por OEDE (2018) a partir de la proyección del INDEC para la población total al 01/07/2016.
  5. Este rubro es el que contiene a las actividades de informática.
  6. En el marco de la instalación del CMNB-INTI, cuyo objetivo es el diseño de chips complejos, se presentó en 2013 un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación para declarar a Bahía Blanca como Capital Nacional del Chip, con la finalidad de continuar posicionando a la ciudad como referente en la materia.
  7. En el apartado siguiente se analiza la creación del Polo Tecnológico Bahía Blanca en 2004, una iniciativa del gobierno local, que nuclea empresas y diversas instituciones.
  8. Disponible en: https://goo.gl/F17CwU. Fecha de consulta: 19/09/2016.
  9. Entrevista realizada a ex titular de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, Municipalidad de Bahía Blanca, el 16/09/2015.
  10. Entrevista realizada a ex Director de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, Municipalidad de Bahía Blanca, el 16/09/2015.
  11. Ídem.
  12. Entrevista realizada a la Gerenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  13. Ídem.
  14. Entrevista realizada a la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto de la Municipalidad de Bahía Blanca, el 10/03/2016.
  15. En la entrevista realizada a la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto manifiesta que se abrieron los datos de empresas como Bahía Sapem Ambiental (el Municipio tiene una participación del 99% y Ecoplanta General Daniel Cerri el 1%) y Sapem Transporte (integrada por la Municipalidad en un 98% y el Polo Tecnológico en un 2%); del Hospital Municipal y se está trabajando en la apertura de datos del Concejo Deliberante y la Universidad Nacional del Sur.
  16. Disponible en: shorturl.at/eipSY. Fecha de consulta: 22/09/2016
  17. Disponible en: shorturl.at/czNP6. Fecha de consulta: 22/09/2016
  18. Ídem.
  19. Entrevista realizada a Investigador del IIESS – CONICET, 30/05/2017.
  20. Memoria de Gestión 2016 elaborado por la Subsecretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo de la Municipalidad de Bahía Blanca.
  21. Disponible en: https://bit.ly/2ORS3hx. Fecha de consulta: 16/10/2019.
  22. Entrevista realizada al Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, el 30/05/2017.
  23. Disponible en: shorturl.at/dioL4. Fecha de consulta: 07/03/2017.
  24. Entrevista realizada al Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, el 30/05/2017.
  25. Ídem.
  26. Ídem.
  27. Se refiere al Gerente de Globant Tandil y Vicepresidente de CEPIT.
  28. Entrevista realizada a un empresario y emprendedor local, el 30/05/2017.
  29. Entrevista realizada al titular del Ente Zona Franca, el 01/06/2017.
  30. Disponible en: http://www.ptbb.org.ar/. Fecha de consulta: 23/03/2018.
  31. Entrevista realizada a la Gerenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  32. Entrevista realizada a dos miembros del Polo Tecnológico el día 22/05/2015.
  33. Ídem.
  34. Desiponible en: http://ptbb.org.ar/. Fecha de consulta: 23/03/2018
  35. Entrevista al Director de una PyME local socia del PTBB, el 11/03/2018.
  36. Entrevista realizada a la Gerenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  37. Ídem.
  38. Entrevista realizada al Presidente de una PyME de software local, el 30/05/2017.
  39. Entrevista realizada a la Gerenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  40. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  41. Ídem.
  42. Hace referencia a las empresas del entramado productivo local que no participan en el PTBB.
  43. Ídem.
  44. Actualmente cuenta con 23 empresas asociadas e incorporó una PyME que cuenta con diez empleados y se dedica al desarrollo de videojuegos. Se enfoca predominantemente hacia el mercado externo (Estados Unidos, Canadá y Londres). Disponible en: https://bit.ly/2LMydCo. Fecha de consulta: 27/09/2019.
  45. Una de las grandes empresas no asociada -a pesar de haber sido contactada e invitada a participar- es Hexacta, dedicada al desarrollo de software a medida para clientes del exterior, que abrió su sede en la ciudad en 2007. Cuenta con sedes en Buenos Aires, Paraná, La Plata, Bahía Blanca, San Pablo (Brasil), Montevideo (Uruguay) y Seattle (Estados Unidos).
  46. Entrevista realizada al Fundador de diversas PyMES y microempresas locales, el 30/05/2017.
  47. Entrevista realizada al Presidente de una PyME de software local, el 30/05/2017.
  48. Entrevista realizada a un miembro de una PyME de software local, el 01/06/2017.
  49. Entrevista realizada al Presidente de una PyME de software local, el 30/05/2017.
  50. Entrevista realizada al titular del Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, el 01/06/2017.
  51. Entrevista realizada al Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo y ex empleado de Globant, el 30/05/2017.
  52. Entrevista realizada al Fundador de diversas PyMES y microempresas locales, el 30/05/2017.
  53. Entrevista realizada al Presidente de una PyME de software local, el 30/05/2017.
  54. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  55. Entrevista realizada al Vicepresidente de la CEPIT y Gerente de Globant Tandil, el 18/11/2016.
  56. Entrevista realizada al Fundador de diversas PyMES y microempresas locales, el 30/05/2017.
  57. Entrevista realizada a un ex empleado de una firma de software radicada en Tandil y Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  58. Entrevista realizada al Vicepresidente de la CEPIT y Gerente de Globant Tandil, el 18/11/2016.
  59. Entrevista realizada al Fundador de diversas PyMES y microempresas locales, el 30/05/2017.
  60. Disponible en: http://www.zfzonasur.com.ar. Fecha de consulta: 08/03/2017.
  61. Entrevista realizada al titular del Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, el 01/06/2017.
  62. Ídem.
  63. Ídem.
  64. En este aspecto se ubica en la primera posición del ranking nacional de universidades públicas, con el 21,7% de los profesores con título de doctor (Anuario Estadístico Ministerio de Educación 2014, citado en Artopoulos, 2016).
  65. Disponible en: https://goo.gl/XpvXr7. Fecha de consulta: 23/03/2018.
  66. Disponible en: https://bit.ly/2Vjj1zV. Fecha de consulta: 23/03/2018.
  67. La UTN no dicta la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información en la Facultad Regional Bahía Blanca, lo que sí ocurre en otras doce Facultades Regionales del país.
  68. Entrevista realizada a dos miembros del LISSI (UNS-CIC) el 01/06/2017.
  69. Ídem.
  70. Ídem.
  71. Ídem.
  72. Ídem.
  73. Ídem.
  74. Ídem.
  75. Entrevista realizada al Fundador de una PyME local dedicada al desarrollo de software para la gestión pública, el 02/06/2017.
  76. Disponible en: https://bit.ly/35edjUa. Fecha de consulta: 23/03/2018.
  77. Entrevista realizada al Director del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (UNS-CONICET) el 10/03/2016.
  78. Ídem.
  79. Ídem.
  80. Entrevista realizada a Investigadora de CONICET, miembro del LISSI (UNS-CIC) y del ICIC (UNS-CONICET), el 01/06/2017.
  81. Entrevista realizada a Director del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (UNS-CONICET) el 10/03/2016.
  82. Entrevista realizada a Investigadora de CONICET, miembro del ICIC (UNS-CONICET), el 10/03/2016.
  83. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  84. Ídem.
  85. Entrevista realizada a referenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  86. Entrevista realizada a dos miembros del Polo Tecnológico el día 22/05/2015.
  87. Entrevista realizada a Investigadora de CONICET, miembro del ICIC (UNS-CONICET), el 10/03/2016.
  88. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  89. Entrevista realizada a Investigadora de CONICET, miembro del ICIC (UNS-CONICET), el 10/03/2016.
  90. Entrevista realizada a referenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  91. Entrevista realizada a dos miembros del Polo Tecnológico el día 22/05/2015.
  92. Entrevista realizada a referenta del Polo Tecnológico Bahía Blanca, el 30/05/2017.
  93. Entrevista realizada a la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto de la Municipalidad de Bahía Blanca, el 10/03/2016.
  94. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  95. Entrevista realizada al titular del Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, el 01/06/2017.
  96. Entrevista realizada al Presidente de una PyME de software local, el 30/05/2017.


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