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4 El pueblo feminista y la alteridad

Debates online sobre salud y derechos sexuales de mujeres, lesbianas y cuerpos con capacidad de gestar

Patricia K. N. Schwarz

La alteridad nos interpela, nos desnuda con su sola mirada, con su sola presencia, deja expuestas nuestras contradicciones. Así, la intención de este trabajo es hacer un ejercicio de luces y sombras para visibilizar relaciones de poder y posiciones relacionales en las luchas por la hegemonía en el campo de la salud y los derechos de las mujeres y cuerpos con capacidad de gestar en la Argentina actual.

En un mismo movimiento, los dispositivos tecnológicos de uso frecuente actualmente permiten que la búsqueda de información online sobre salud y derechos sexuales promueva a la vez diferentes niveles de participación en los contenidos e interpretaciones de estos. En ocasiones esta participación no es voluntaria o consciente, los algoritmos de las páginas web registran nuestras visitas mientras navegamos en el ciberespacio y esto los nutre y transforma. En ocasiones las páginas web permiten y alientan a sus visitantes a plasmar opiniones e incluso a aportar información. Este último es el escenario que tomamos para el siguiente trabajo, los debates de lectores del diario Clarín en los espacios de opinión de las notas referidas a salud y derechos sexuales y reproductivos en Argentina (específicamente respecto del tratamiento parlamentario de la legalización del aborto), y de Marruecos, Túnez y Egipto en el norte de África. La posición subalterna de los países estudiados respecto de los poderes geopolíticos centrales permite trazar paralelismos que enriquecen la comprensión de procesos de democratización, así como dejar al descubierto miradas de lo propio en la operatoria de mirar lo ajeno. Los procesos de democratización en América Latina y norte de África tienen puntos en común que permiten ponerlos en diálogo. Han estado estimulados por los debates acerca de los derechos de las mujeres desde fines de los setenta; los compromisos asumidos a partir de las Conferencias de Naciones Unidas (específicamente vinculadas a los derechos de las mujeres se pueden mencionar las de 1975, 1980, 1985, 1995); las exigencias de los organismos de crédito internacionales que a partir de la década del noventa requieren políticas de equidad de género en diversas áreas, así como estimulan a los gobiernos nacionales a adoptar posturas favorables para avanzar en el campo de los derechos de las mujeres en contextos de ajuste estructural, que muchas veces contradice la posibilidad del ejercicio de esos derechos (Di Marco y Tabbush, 2011).

Cuando pensamos en procesos de democratización entendemos, de acuerdo con lo que afirman Graciela Di Marco y Constanza Tabbush (2011), que aluden a una reconfiguración más igualitaria de las relaciones de poder y autoridad entre los sexos y los géneros, y atraviesa las relaciones de subordinación en general:

La radicalización de la democracia implica la democratización tanto de la esfera pública como de la privada. […] Al proceso de democratización de lo privado se lo denomina democratización social. A su vez, el nivel de análisis de lo público macrosocial, la democratización política, esto es, la construcción de contrahegemonías dadas por la articulación de las luchas de los pueblos, es abordado mediante la categoría de democracia radical (p. 14).

El proyecto democratizador se refiere a una progresiva consolidación de una democracia radical en los niveles microsocial, nacional y global, con nuevos discursos de derechos, participación, pluralismo, desnaturalización de las dominaciones (muchas de ellas conformadas por un sistema capitalista), redefinición de la autoridad y el poder (p. 16).

En Argentina estos procesos democratizadores se manifiestan, entre otros fenómenos, en la articulación entre identidades subalternas y el feminismo, y así conforman una identidad política que Graciela Di Marco (2011) identificó con el concepto de pueblo feminista, desde la perspectiva laclauniana, que entiende la categoría de pueblo en tanto colectivo subalterno que demanda ser considerado en los criterios de inclusión hegemónica de la democracia. El pueblo feminista, entonces, resulta proceso y producto a la vez, en tanto articulación de demandas e identidades particulares en un campo contrahegemónico que exige que las mujeres, lesbianas  y cuerpos con capacidad de gestar salgan de su condición subalterna; para ello van contra el orden hegemónico patriarcal, neoliberal, heterosexista, etnocéntrico; así, también, exigen la separación entre sexualidad y reproducción, y entre Iglesia y Estado para abordar la salud y los derechos de las mujeres.

El análisis realizado aquí no se refiere a autores de los comentarios online relevados sino a sentidos, significados, concepciones acerca de la salud y los derechos de las mujeres, lesbianas  y cuerpos con capacidad de gestar. Esto es así porque en el espacio virtual no se cuenta con datos sociodemográficos comprobables de quienes navegan y crean los comentarios estudiados. En tanto sentidos, entonces, interpretamos aquí los comentarios contrahegemónicos (antipatriarcales) en tanto parte constitutiva del pueblo feminista.

La pregunta que orienta el ejercicio analítico de este trabajo es, si los comentarios contrahegemónicos relevados pudieran identificarse como pueblo feminista, ¿qué nos muestra la relación con la alteridad de los procesos de construcción hegemónica en relación con la salud y los derechos de las mujeres, lesbianas  y cuerpos con capacidad de gestar?

En cuanto a lo metodológico, he construido un corpus con comentarios respecto de notas sobre salud y derechos sexuales de mujeres en el norte de África (Marruecos, Túnez y Egipto) y en Argentina (en particular, el debate parlamentario por la legalización del aborto) entre 2011 (en diciembre de 2010 comenzó “la primavera árabe”) y 2018. La selección del diario responde a que tiene la mayor tirada de la Argentina, es uno de los de mayor difusión en el mundo de habla hispana y su sitio web es el más visitado del país (IVC, 2015).

Dado que entendemos la participación política en términos amplios refiriéndola a todas las dimensiones de la construcción colectiva de la realidad social, abordamos el análisis de las interacciones virtuales en tanto espacio que potencialmente habilita una nueva dimensión de participación ciudadana. Sin embargo, el espacio virtual también reproduce brechas sociales, entre otras, las de género (Schwarz y Mendes Diz, 2013).

La brecha digital de género no se refiere solamente a las dificultades de acceso a la red, sino a los obstáculos que enfrentan las mujeres para apropiarse de la cultura tecnológica a causa de la hegemonía masculina en las áreas estratégicas de la formación, la investigación y el empleo en TIC (Natansohn, 2013: 16).

La alteridad nos devuelve nuestra mirada

Tzvetan Todorov (2009) distingue tres ejes en los que se expresa la problemática de la alteridad: juicio de valor (en un plano axiológico); acercamiento o alejamiento del otro (en un plano praxeológico); conocimiento o ignorancia de la identidad del otro (en un plano epistémico). Los tres ejes se vinculan de manera no lineal entre sí en un gradiente infinito de posibilidades entre los extremos mencionados en cada caso. Observamos que el contenido de los comentarios estudiados plasma estos procesos, existe una gran homogeneidad de contenido de los comentarios, sin diferencias entre los referidos a cada uno de los tres países indagados. Esto puede estar indicando la falta de conocimiento acerca de ellos, pues no se distinguen sus especificidades, a pesar de lo cual, la mayor cantidad de comentarios están referidos a la cultura de estos países.

A continuación, algunos comentarios acerca de una nota sobre mutilación genital femenina en Túnez:

El atraso cultural en esos países es lento, y desde siempre estos pueblos ignoraron el verdadero valor de la mujer, quizás porque no entendieron que su venida al mundo es a través de una mujer.

 

Por lo que sé, es una costumbre más bien cultural, donde se priva a la mujer de la satisfacción natural ya que es un procedimiento bien machista. Es digno de mencionar que las menores resistencias hacen grandes diferencias en un mundo donde la ciencia y la información pueden hacer que vivamos más civilizados.

Prácticamente todos los comentarios aluden a la ignorancia como causa de injusticias y maltratos a las mujeres y la educación como solución, sin dar cuenta de a qué tipo de educación se refieren, pues dan por hecho que se trata de la educación occidental, que en su condición patriarcal poco podrá transformar estas lógicas relacionales.

Pienso que si los gobiernos se preocuparan más de la educación de sus pueblos en vez de guerrearse entre ellos estas prácticas innobles desaparecerían (nota sobre mutilación genital femenina en Túnez).

 

Nosotros nos reímos y puteamos a los que mutilan mujeres pero no entendemos que son prácticas de pueblos sumidos en la ignorancia (nota sobre mutilación genital femenina en el norte de África).

Es afín a todos los comentarios el desconocimiento de la historia de acciones feministas y defensa de los derechos humanos en estos países.

Nos desgarramos la ropa condenando este terrible delirio humano de crueldad… y ¿dónde están los defensores de los derechos humanos del mundo, políticos, religiosos y sociedades?

 

Dónde están las organizaciones por los derechos humanos que no alzan la voz ante semejante barbarie. Pobres mujeres que están en las manos de semejantes ignorantes, que ni siquiera saben cuánto es el placer que ellos mismos se pierden.

Cuando se refieren a África, los comentarios son casi unánimes respecto de que la religión debe estar separada del Estado.

Creo que el mundo estaría mejor si la religión fuera un asunto personal, sin relación alguna con el Estado.

 

Las religiones destruyen a la humanidad.

Muchas religiones han promovido muchos elementos buenos para la sociedad. Actualmente debería haber una real separación Estado- Iglesia.

Cuando los comentarios se refieren al escenario local, las cosas cambian…

Aborto en la Argentina, ¿asunto del Estado, de las religiones o de las mujeres?

Una gran proporción de los comentarios, referidos a las notas sobre el debate parlamentario sobre la legalización del aborto en Argentina, reivindican la intervención religiosa en asuntos del Estado. Sin embargo, la respuesta contrahegemónica no se hace esperar…

La religión está formada de religiosos, y los religiosos son tan ciudadanos como cualquiera de nosotros, así que tienen todo el derecho a opinar.

 

Los legisladores no tienen derecho a hacer valer su conciencia en el tratamiento de las leyes y su posterior votación, porque no legislan para ellos, sino para el pueblo todo. En todo caso, que se abstengan sería más sano para el sistema. Es increíble que a esta altura de la civilización argumenten a partir de sus creencias religiosas o sus convicciones personales.

 

Se pone a la mujer frente a un embrión cuando la verdadera contienda es entre la mujer y el patriarcado que la quiere esclava, empezando por la Iglesia.

 

Lo que necesitamos YA es la urgente separación de la Iglesia con el Estado, esa institución que protege a pedófilos no tiene lugar en una democracia moderna…

En los comentarios es frecuente que se aluda a otras notas del mismo diario, incluso se repiten debates y fraseos publicados para otras notas por las mismas personas. Es decir, se podría analizar el debate dado entre comentarios de una nota inscripto en un gran debate sobre el tema compuesto por varias notas. Esto nos permite trazar un campo de luchas por la hegemonía a lo largo de todo el proceso de debate parlamentario. Tal como afirman Laclau y Mouffe (1987 [2010]: 195):

Si podemos afirmar, con Foucault, que en todo lugar donde hay poder hay resistencia, es preciso también reconocer que las formas de resistencia pueden ser extremadamente variadas. Es solamente en ciertos casos que las resistencias adoptan un carácter político y pasan a constituirse en luchas encaminadas a poner fin a las relaciones de subordinación en cuanto tales.

La conformación de sentidos del pueblo feminista, que se manifiesta en los comentarios analizados, es ejemplo de resistencias con carácter político que rompen con relaciones de subordinación.

Una de las especificidades retóricas de la lucha hegemónica analizadas es acusar al oponente como ignorante o mentiroso:

Qué vergüenza me da, un concilio ecuménico de ignorantes y fanáticos religiosos, que les importa un pito los derechos de una mujer. Espero que nunca se hagan una japa porque hicieron intento de homicidio, que no se descarte un embrión congelado porque es homicidio premeditado. IGNORANTES!!!

 

Lo grave es que quienes apoyan el aborto niegan el carácter de humano del feto. Una postura acorde con la realidad sería pedir la despenalización de una forma de homicidio doloso, algo que sería difícil de aceptar, por eso mienten.

 

Las mujeres pobres, con escasos recursos económicos, supuestamente con menos conocimientos, son en general Las Señoras Mamás que Más Hijos tienen; luego es mentira que son ellas las que requieren que les paguen los abortos…

Esta estrategia discursiva puede estar vinculada a reiteradas prácticas de los grupos antiderechos, contrarios a la legalización del aborto, que publicaron sistemáticamente en diversos espacios información falaz sobre el tema, tanto en el campo de lo biológico como de lo legal.

También quedan de manifiesto los contenidos significativos que sostienen las posturas contrarias en la lucha hegemónica, las palabras clave de los comentarios. A favor de la legalización del aborto se alude a los siguientes ejes: salud pública, tasa de mortalidad materna/infantil, expertos, experiencias internacionales, denuncia a la Iglesia católica por abuso infantil, hipocresía, patriarcado, Estado. Los comentarios contrarios a la legalización se vinculan a los siguientes ejes: catolicismo, vida/muerte, delito, asesinato.

El tema de los niños por nacer es que no nacieron y por ende no son niños.

 

El estado debe reparar una deuda hacia las mujeres en términos de igualdad de derechos reproductivos. Al derecho sobre la vida y el cuerpo de las mujeres. 

 

Más allá del resultado, los millones de familias católicas que votamos a Macri porque estaba “a favor de la vida” jamás olvidaremos esta traición.

El carácter hegemónico de estas luchas de poder puede observarse en la caracterización que realizan Laclau y Mouffe (1987 [2010]: 193): “El proceso de generalización de la forma hegemónica de la política, que se impone como condición de emergencia de toda identidad colectiva una vez que las prácticas articulatorias han llegado a determinar el principio mismo de la división social”.

Reflexiones finales

En la operatoria cognitiva de recorte de lo propio respecto de lo diferente, los discursos analizados dan cuenta de una producción colectiva de saberes en conexión con las relaciones de género, los derechos, la democracia. Este fenómeno se puede visualizar a la luz del concepto de equivalencia democrática “generada por la articulación de las reivindicaciones de cada colectivo o grupo con las de los otros” (Di Marco y Tabbush, 2011: 15). La multiplicación de prácticas democráticas en las más variadas relaciones sociales no solo constituye la manera de defender la democracia, sino de profundizarla. La razón de ser de la política radica en la existencia de la multiplicidad, la pluralidad y el conflicto. A este proceso, Mouffe lo denomina democracia radical (1999: 14).

Tal como describe Chantal Mouffe (2005) respecto de la mirada de Richard Rorty, la democracia no necesita fundamentos filosóficos solamente y no es simplemente a partir de la racionalidad que se pueden sostener sus instituciones.

En esta perspectiva, la acción democrática no requiere de una teoría de la verdad y de nociones como incondicionalidad y validez universal, sino más bien de una variedad de prácticas y movimientos pragmáticos destinados a persuadir a la gente de que amplíe el espectro de su compromiso con los demás, de que construya una comunidad más inclusiva (Mouffe, 2005: 20).

Lo que está en juego en los procesos democráticos no es la racionalidad sino las creencias compartidas, la sensibilidad, las prácticas y los juegos del lenguaje: un ethos democrático.

La existencia de confrontaciones y luchas de poder reguladas por instituciones democráticas hace a una democracia pluralista y liberal. Chantal Mouffe, Jaques Derrida y Jacques Ranciere consideran necesario el conflicto en un modelo democrático, así como las instituciones que lo regulan (Mouffe, 2005). Esta es también nuestra posición. La perspectiva de la deconstrucción revela la imposibilidad de establecer un consenso sin exclusión. Según esta perspectiva, todo consenso existe como resultado temporario de una hegemonía provisional, como una estabilización del poder, y siempre implica alguna forma de exclusión (Mouffe, 2005). Según nuestro esquema de inteligibilidad, en Occidente es necesario un abyecto para poder construir sentido. De esta manera, los límites de inclusión pueden extenderse y resultar más abarcativos pero nunca desaparece la frontera entre lo legítimo y lo abyecto. La exclusión resulta un ejercicio de inteligibilidad necesaria, pues el abyecto define los contornos ontológicos del legítimo (Butler, 2002). Se trata de la exclusión de sujetos, prácticas y sentidos. Este proceso es extensivo a la relación con la alteridad que los comentarios analizados aquí manifiestan: miradas que producen miradas.

En términos generales y en lo relativo a esta investigación, si bien, tal como afirma Mario Carlón (2012), el desarrollo de las tecnologías de comunicación, desde fines del siglo pasado, constituyen un factor clave en el desarrollo de un mayor pluralismo, en el análisis de los comentarios de lectores es necesario considerar que están coconstruidos junto al diario Clarín, que redacta la nota periodística con una impronta específica y recorta elementos a ser presentados del fenómeno que describe con una perspectiva propia, además de constituirse en moderador del espacio donde los comentarios se publican. Esto no invalida la construcción de sentido estudiada; tal como afirman Beatriz Schmukler y Graciela Di Marco (1997), el lenguaje de derechos es un discurso dialógicamente construido a partir de la participación social.

Bibliografía citada

Butler, J. (2002). Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del sexo. Buenos Aires: Paidós.

Carlón, M. (2012). “En el ojo de la convergencia. Los discursos de los usuarios de Facebook durante la transmisión televisiva de la votación de la ley de Matrimonio Igualitario”. En Carlón, M. y Fausto Neto, A. (comp.), Las políticas de los internautas: nuevas formas de participación. Buenos Aires: La Crujía, pp. 173-194.

Di Marco, G. (2011). El pueblo feminista. Movimientos sociales y lucha de las mujeres en torno a la ciudadanía. Buenos Aires: Ed. Biblos.

Di Marco, G. (2012). “Las demandas en torno a la ciudadanía sexual en argentina”. SER Social 14 (30), pp. 210-243.

Di Marco, G. y Tabbush, C. (2011). “Introducción”. En Di Marco, G. y Tabbush, C. (comp.), Feminismos, democratización y democracia radical. Estudios de caso de América del Sur, Central, Medio Oriente y norte de África. Buenos Aires: UNSAM, pp. 11-32.

ENCC (Encuesta Nacional de Consumos Culturales) (2013). Ministerio de Cultura de la Argentina. Recuperado de https://bit.ly/2UgUGxn.

ENTIC (Encuesta Nacional de Acceso y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación) (2015). Recuperado de https://bit.ly/1UL3hQq.

Instituto Verificador de Circulaciones (IVC) (2015). Recuperado de www.ivc.org.ar/.

Laclau, E. y Mouffe, C. (1987 [2010]). Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Mouffe, C. (2005). “Deconstrucción, pragmatismo y la política de la democracia”. En Mouffe, C. (comp.), Deconstrucción y pragmatismo. Buenos Aires: Paidós, pp. 13-33.

Mouffe, C. (1999). El retorno de lo político. Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical. Buenos Aires: Paidós.

Schmukler, Beatriz; Di Marco, Graciela (1997). Madres y Democratización de la Familia en la Argentina Contemporánea. Buenos Aires: Biblos.

Schwarz, P. K. N. y Mendes Diz, A. M. (2013). “Hibridizaciones entre las brechas sociales y digitales. Una encrucijada que conecta diferentes planos de experiencia”. En Schwarz, P. K. N. y Mendes Diz, A. M. (coord.), Sexualidades, género y otras relaciones políticas en el espacio virtual: oportunidades, desafíos y nuevas sociabilidades. Documento de Trabajo del Instituto de Investigaciones Gino Germani N° 68. UBA, pp.17-28. Recuperado de https://bit.ly/2TVeeSL.

Todorov, T. (2009). La conquista de América. El problema del otro. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.



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