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Frontera imaginada
versus frontera transitada

El paso La Quiaca-Villazón en la prensa gráfica y durante la Manka Fiesta (2019)

Andrea Noelia López[1], Natividad M. González[2]
y Liliana Bergesio[3]

Introducción

“No construyas fronteras, los límites son imaginarios”.

Graffiti anónimo, ciudad de Villazón,
20 de octubre de 2019.

En un trabajo anterior discutimos la territorialidad estatal en relación al espacio banal o cotidiano (González, López y Bergesio, 2020). Allí resaltamos la paradoja que existe entre las regulaciones y normativas que impone el Estado y sus acciones de consideración u omisión de situaciones que transgreden o suavizan esas normas. Lejos de considerar esto como una “falla”, entendemos que es un uso manifiesto realizado desde el Estado (en la agencia de sus instituciones y sus representantes) de los instrumentos de territorialidad en pos de negociar o administrar el conflicto social con sus propios intereses (los del gobierno, los de las instituciones y los de sus agentes, que también pueden ser divergentes). Encontramos en la metáfora de la porosidad una fórmula para mostrar que, si bien hay procesos sociales, políticos y económicos propios de cada país, el límite no es tajante y que existen instancias que relajan, contraen o expanden los poros de esta frontera, así como el espacio que estos procesos cubren; procesos que se dan por la agencia referida.

Como continuidad de esas reflexiones, nos proponemos complejizar las miradas y estudios de los procesos que ocurren y repercuten en las ciudades fronterizas de La Quiaca (Jujuy, Argentina) y Villazón (Potosí, Bolivia). En este trabajo, específicamente, buscamos poner en tensión –es decir, caracterizar estos procesos en un esquema que los contraste- dos escenarios de importancia para esta frontera: una de ellas se refiere a la instalación, desde mediados de 2018 hasta finales de 2019, de una base del Ejército Argentino en la ciudad de La Quiaca; y la otra, la realización anual de una feria antigua y muy concurrida por productores y feriantes de ambas nacionalidades, como es la Manka Fiesta, que se instala hace alrededor de 100 años, en el mes de octubre, en esa misma ciudad jujeña.

Metodológicamente, hemos examinado distintas fuentes de información. Por un lado, se relevaron noticias relativas a la ciudad de La Quiaca y el narcotráfico (en sentido muy amplio), buscando observar construcciones discursivas que ayudaran a ilustrar como opera la ficcionalización de esta frontera. Este relevamiento se realizó en el diario El Tribuno de Jujuy[4] y los portales de noticias Somos Jujuy[5] y Jujuy al Día[6]. Además, describimos hitos precisos que relacionan la frontera, la militarización y el narcotráfico: la instalación de la base militar (en agosto de 2018) y la realización de ejercicios militares en la Puna jujeña (en septiembre de 2019), también en base a información mediática, aunque en este caso hemos sumado a los diarios y portales indicados, las noticias en los diarios Clarín[7] y La Nación[8].

En segunda instancia, proponemos contrastar estos relatos a la luz de la edición 2019 de la Manka Fiesta. Para ello, se describe etnográficamente este evento y las características que tomó el paso fronterizo los días de elecciones generales en Bolivia y Argentina, enmarcados en la semana del mismo. Ello permitió la reflexión sobre la frontera como un proceso multidimensional y complejo que relaja, contrae o expande sus poros por políticas y decisiones gubernamentales, pero también por acciones y prácticas populares, muchas veces, casi en simultáneo.

Este capítulo se organiza en siete apartados. En el primero, realizamos una caracterización histórica y actual de la frontera abordada; seguidamente exponemos cómo los medios elegidos construyen una ficcionalización de este espacio. En el tercer y cuarto apartado relatamos y visibilizamos el proceso de militarización del área de La Quiaca y, con ejemplos de los medios seleccionados, analizamos la repercusión que tuvo. En el quinto y sexto, reflexionamos sobre la Manka Fiesta, primero con una descripción somera y luego profundizando en la edición de 2019, donde focalizamos en ese contexto particular.

Buscamos, así, sopesar los dos registros de la frontera: la frontera imaginada, construida a partir de relatos y discursos puntuales; y la frontera transitada, como una forma local y, a veces, cotidiana de paso. Esto nos lleva a plantear que los medios de comunicación seleccionados construyeron, de forma paulatina y constante, una ficcionalización para explicar la presencia del Ejército Argentino en la frontera entre La Quiaca y Villazón, buscando enfatizar la peligrosidad de la misma.

Frontera argentino-boliviana

La frontera La Quiaca-Villazón, tiene densidad en cuanto a ciertos procesos que la trascienden. Este paso se observa como la instancia decisiva de la migración (temporal o definitiva) de personas provenientes de Bolivia hacia la Argentina y, aunque ambos países comparten 773 kilómetros de límite y tres pasos habilitados, la frontera entre La Quiaca y Villazón condensa siglos de interacción palpables en los caminos, ferias e historias de familias y relaciones entre espacios, localidades y recursos, así como de algunas décadas de minas, ingenios, alfarería y trenes. En la actualidad, el encuentro entre ambos países delinea la mayoría de los aspectos en los que esta frontera se manifiesta. Esta situación sobresale en la opinión de un agente de Aduana de esta frontera, quién indicaba –según su punto de vista– la aparente paradoja que existe entre el régimen de tránsito vecinal (materializado en la Tarjeta Vecinal Fronteriza), que toma características cotidianas, y la realidad de cruzar entre un país y otro (González, López, y Bergesio, 2020).

En efecto, las ciudades de Villazón y La Quiaca están articuladas por múltiples interacciones que se pueden resumir en: comerciales (que se plasman en la venta a nivel minorista y mayorista), institucionales (con actuaciones conjuntas entre distintos niveles estatales), y otras de raigambre andina (en la que confluyen circuitos de complementariedad ambiental y productiva). Entre las primeras, se destaca un flujo constante de diversos intercambios, sobre todo minorista, que cuentan con la intermediación de cooperativas y asociaciones de paseras y pasadores, y quienes actúan de forma independiente (López, 2016). La articulación institucional se plasma en múltiples acciones, aunque están directamente implicadas en los vaivenes políticos de ambos lados (González, 2014; 2019).

Los circuitos y formas económicas relacionadas con la integración socioproductiva característica de los Andes se manifiestan, especialmente aquí, en la realización anual de la Manka Fiesta, feria que reúne a productores, artesanos y asistentes de un espacio amplio (desde Sucre y La Paz, en Bolivia, hasta el oeste salteño, en Argentina) con una gran diversidad de productos, que redundan en una gama de intercambios (Bergesio, 2007; Bergesio y González, 2020; Bergesio, González y Golovanevsky, 2019).

Estas articulaciones, sobre todo las que tienen un componente comercial, aunque no exclusivamente, están muy marcadas por las características del mercado cambiario de las monedas de ambos países. Este proceso fue especialmente importante durante la década de 1990 y comienzos del siglo XXI, cuando la disparidad entre el peso argentino y el boliviano imponía las compras en Villazón por sobre La Quiaca (la actividad comercial aquí era prácticamente nula). Durante la segunda década del siglo XXI, a medida que Argentina entraba en un ciclo económico recesivo y Bolivia valorizaba su economía por medio del modelo industrialista, estas disparidades se fueron atenuando hasta que la diferencia resultó a favor del peso boliviano. Esta situación aminoró considerablemente la venta de artículos en Villazón a personas provenientes de Argentina, aunque sin cesar por completo la actividad.

Ficcionalización de la frontera

En los últimos años, los espacios fronterizos argentino-bolivianos –en especial la zona de La Quiaca-Villazón– se convirtieron en foco de atención de gran parte de la prensa, tanto a nivel nacional como local. Gran parte de esas noticias estuvieron vinculadas a la inseguridad, los controles laxos y el narcotráfico, como así también a los distintos programas y operativos implementados por el Ministerio de Seguridad de la Nación para incrementar la presencia militar en esos espacios, a fin de combatir dicha problemática.

Numerosas perspectivas teóricas han profundizado en la labor ejercida por los medios masivos de comunicación, poniendo especial atención en las diversas maneras en que estos “legitiman lógicas de la desigualdad y de reproducción del statu quo” (Caggiano, 2005:76-77). En este sentido, acordamos en ponderar la relevancia que tienen los medios de comunicación en tanto escenarios conflictivos de la vida social, en los que se materializan, de formas más explícitas que implícitas, batallas y confrontaciones por la construcción del sentido de “realidad” (Caggiano, 2005). Partimos de la premisa de concebir el aparato mediático en su carácter ideológico, en tanto decide la organización, jerarquización y acentuación de ciertos hechos noticiables en detrimento de otros. De esta manera, los medios tienden claramente al afianzamiento de ciertos esquemas interpretativos que funcionan como condicionantes en un proceso de significación.

Los medios de comunicación, como productores y reproductores del discurso social, resultan ser una parte relevante, aunque solo una parte, de la construcción de la realidad social (Berger y Luckmann, 1968). Así, los medios masivos no pueden considerarse como intermediarios transparentes de acontecimientos, sino como constructores activos de sentido (García Vargas, 2008). Ellos “fabrican y emiten” –más allá de las informaciones de actualidad– los imaginarios sociales, las representaciones globales de la vida social, de sus agentes, instancias y autoridades, los mitos políticos, los modelos formadores de mentalidades y de comportamientos, las imágenes de “líderes”, etc. Las informaciones que emiten estimulan la imaginación social, así como los imaginarios estimulan la información, en un proceso de circulación continua, en la que los fenómenos se contaminan permanentemente unos con otros, en “una amalgama extremadamente activa a través de la cual se ejerce el poder simbólico” (Baczko, 1991:32). El espacio mediático resulta co-constitutivo del espacio social –y de sus vínculos con el espacio físico– que no se limita a dar forma a algo, sino que es parte del proceso de formación, estabilización, crítica o ruptura de la mayor parte de las figuras que se presentan al debate social (García Vargas, Gaona y López, 2016).

Como hemos mencionado, para dar cuenta de la construcción ficcional que hacen los medios de esta frontera, hemos relevado aquellos de referencia o dominantes, no con la intención de hacer un análisis particular de cada una de las noticias, sino a modo de ejemplo de cómo se construyen, visibilizan y perciben los espacios fronterizos a partir de esos medios. Trabajar con medios a nivel nacional, por un lado, y al nivel local, por el otro, nos permite reconocer similitudes y/o diferencias de esas formas de visibilización.

García Vargas, Arrueta y Brunet (2009) han dado cuenta de cómo la prensa gráfica de la década de los noventa, enmarcada en un proyecto neoliberal, se caracterizó por un incremento de “noticias referidas a delitos como sitio de discusión de los actores y las acciones que implican inseguridad” (p. 531), característica que se sostuvo en el período pos-menemista. En este paradigma se inscribe buena parte de los hechos noticiables sobre La Quiaca-Villazón como pudo observarse en las siguientes noticias:

  1. “La Quiaca-Villazón, un paso fronterizo populoso y de controles laxos” (La Nación, 01/03/2018)
  2. “Narcotráfico: Macri encabeza en La Quiaca el envío de 500 militares a la frontera norte” (La Nación, 16/08/2018)
  3. “Cómo es el ‘Ojo de Pájaro’, el nuevo dron que buscará narcos en la frontera más caliente” (La Nación, 01/10/2019)
  4. “Las fuerzas armadas bolivianas contradijeron a Evo Morales y elogiaron la presencia militar argentina en la frontera(Clarín, 24/08/2018)

En esta selección de títulos de La Nación puede observarse el modo en que se visibiliza la frontera de La Quiaca-Villazón con palabras como “controles laxos”, “narcotráfico”, “militares”, “refuerzo”, “narcos” y “frontera caliente”. Nos parece necesario resaltar las siguientes cuestiones: la primera de las noticias referidas (a) da cuenta de lo “populoso” de las cifras oficiales sobre el cruce de personas en este espacio. Sin embargo, se especifica que, según la Dirección Nacional de Migraciones, este paso fronterizoes el número 14 en cuanto a movimiento de gente”, posicionado muy por debajo de Posadas-Encarnación (Argentina-Paraguay), Iguazú-Foz de Iguazú (Argentina-Paraguay), el aeropuerto de Ezeiza e incluso Salvador Mazza-Yacuiba (Argentina-Bolivia), en una lista que expone los 30 pasos fronterizos más transitados del país. La nota aclara, después de presentar los datos, que obviamente, esos números no incluyen el tránsito ilegal de personas entre ambos países, dejando sobrevolar que estos son frecuentes. Las noticias siguientes (b y c) resaltan la llegada del personal de las fuerzas de seguridad a esta frontera y la importancia de estos operativos definidos por el gobierno del presidente Mauricio Macri, ya que “se instalan en pasos fronterizos verificados como lugares de ingreso de drogas y de narcotraficantes” y “en las zonas más calientes del narcotráfico”. Sin explicaciones ni números oficiales que den cuenta de esas afirmaciones, las noticias resaltan, además, los costos económicos y humanos que implican las políticas de seguridad para mejorar la eficiencia de la lucha contra el narcotráfico”.

Por su parte, el diario Clarín –en la noticia (d) – cita conversaciones establecidas con el Comandante de las Fuerzas Armadas bolivianas, Yamil Borda, quien no solo resalta como algo positivo la presencia de las fuerzas militares en la zona de frontera, sino también aclara que dicha presencia ayudará a las fuerzas del ministerio de Seguridad para combatir el contrabando y el narcotráfico. Lejos de entender la presencia militar de la Argentina como un peligro, según el diario, las fuerzas armadas bolivianas infieren unapolítica de Defensa” por parte de Argentina. Al igual que en las noticias seleccionadas del diario La Nación, aquí también se visibiliza a la frontera La Quiaca-Villazón con palabras como narcotráfico, militares y refuerzo.

Es cierto que, en los últimos años, el narcotráfico ha crecido como tópico en los medios argentinos. Desde episodios de sicarios o la muerte dudosa de empresarios vinculados a la efedrina, pasando por un sinfín de denuncias de la convivencia entre la política y las drogas o las pastillas de diseños y las fiestas electrónicas, las noticias acerca del narcotráfico abundan cada vez más, logrando que en pocos años la narración del narcotráfico y las drogas se instale transversalmente en la sociedad argentina. Tal como puede observarse, las noticias seleccionadas de los medios La Nación y Clarín cristalizan la vigencia de esas narrativas y coadyuvan en el entramado de la asociación entre la frontera de La Quiaca-Villazón y el narcotráfico, promoviendo el pánico moral (Thompson, 2014) y la regulación de lo que allí acontece.[9]

En las versiones digitales de los diarios locales El Tribuno de Jujuy, Somos Jujuy y Jujuy al Día, se encontró un número mayor de noticias sobre La Quiaca-Villazón, pero –a diferencia de los diarios de nivel nacional– no están relacionadas con el narcotráfico como tópico principal, sino con el contrabando de la hoja de coca.

  1. “Detienen a un hombre con cocaína en La Quiaca” (El Tribuno de Jujuy, 17/10/2019)
  2. “Secuestraron 75 kilos de hoja de coca en La Quiaca” (El Tribuno de Jujuy, 11/01/2019)
  3. “Secuestran un cargamento de 750 kilogramos de hojas de coca en La Quiaca” (El Tribuno de Jujuy, 11/11/2018)
  4. “Gendarmería incautó cocaína por más de doscientos treinta mil pesos ocultos en una mini heladera” (El Tribuno de Jujuy, 03/10/2018)
  5. “Incautan hojas de coca valuadas en 630 mil pesos” (El Tribuno de Jujuy, 25/09/2018)
  6. “La Quiaca: En curiosa situación secuestran 50 kg de hojas de coca” (Jujuy al Día, 14/09/2019)
  7. “Secuestraron 75 kilos de hojas de coca en La Quiaca” (Jujuy al Día, 21/01/2019)
  8. “Secuestraron 18 kilos de hojas de coca en La Quiaca” (Jujuy al Día, 10/12/2018)

Si bien el diario El Tribuno de Jujuy tiene algunas noticias sobre el cruce de cocaína por esta frontera, son mucho más numerosas las noticias relacionadas con el contrabando de hojas de coca. Esta misma asociación se da en el diario digital Jujuy al Día. Es importante aclarar que la hoja de coca tuvo –y tiene– un papel importante en las culturas andinas, haciendo uso de ellas con distintos fines: rituales, energético, de trabajo, digestivo, analgésicos y curativos; razones por las cuales en Jujuy su consumo es masivo. Si bien el artículo 15 de la Ley Nacional de Drogas 23.737 establece que “la tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes”, no está regulado cómo se transporta en grandes cantidades, ya que, por sus requerimientos ambientales, la planta se produce sobre todo en la selva andina de Bolivia. Por ello, el paso en cantidades que dan cuenta de una pretendida comercialización es considerado un delito, específicamente de contrabando.

Si se adentra en las noticias expuestas puede observarse un especial énfasis en resaltar la lucha y el accionar de la Gendarmería Nacional y la Policía provincial en contra de estos “delitos”. El diario El Tribuno de Jujuy (22/09/2019) relataTras una cinematográfica persecución, personal de la Dirección de Narcotráfico logró interceptar una camioneta que transportaba a cuatro ciudadanos chinos” espectaculizando un accionar de la gendarmería. Descripciones de “Dos sujetos [que] intentaron escapar en una camioneta Ranger pero uno de ellos fuero [sic] detenido por efectivos de la Brigada de Narcotráfico en un operativo sobre ruta provincial 11” (El Tribuno de Jujuy, 11/11/2018), contribuyen a ese tipo de narración exaltada.

En otras de sus notas, El Tribuno de Jujuy (18/04/2019) describe que “ante cada perfeccionamiento de las fuerzas para combatir el narcotráfico, siempre aparece una manera diferente de ingresar estupefacientes, haciendo notar que la Gendarmería tiene la capacidad para combatir el narcotráfico y encontrar estupefacientes aun en casos donde los “delincuentes” “busquen burlar la seguridad”, habilidad que se resalta en constantes noticias que exponen dicho perfeccionamiento al encontrar drogas y hojas de cocas escondidas “dentro de juguetes”, “colectivos”, “autos”. Las noticias encontradas en Jujuy al Día están en consonancia con las recién mencionadas: un móvil policial recorría el barrio Santa Clara de la ciudad de La Quiaca, observó a un joven que se hallaba sobre calle Jujuy, lindera con el río internacional (este divide La Quiaca -Argentina- con Villazón -Bolivia) custodiando unas bolsas de arpillera y en actitud sospechosa”. Al acercarse la policía, el joven sale corriendo y lo persiguen, y cuando ya se acercaban notaron que del otro lado del río (Villazón, Bolivia) unos sujetos levantaban piedras con el claro objeto de agredirlos e impedir así que atraparan al prófugo” (Jujuy al Día, 14/09/2019).

La militarización

En conjunto al énfasis que recibió el narcotráfico en algunos medios de comunicación y su vinculación –casi directa– con la frontera La Quiaca-Villazón, el Estado nacional –a través de la Gendarmería y el Ejército Argentino– implementó una serie de operativos y programas que tuvieron como propósito militarizar esta frontera.

Históricamente, la frontera La Quiaca-Villazón estuvo custodiada por personal perteneciente al Escuadrón N° 21 de la Gendarmería Nacional. Sin embargo, a partir del año 2011 –pero sobre todo desde el 2018–, en base a nuestras observaciones, la presencia del personal del Ejército Argentino ha aumentado considerablemente en este espacio.

En el año 2011, el gobierno de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner llevó adelante el operativo Escudo Norte para “combatir el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando en el norte del país” (Gobierno de Argentina, 25/07/2011). Se trató de un programa para reforzar la seguridad nacional, que se sumó como complemento del Operativo Centinela y el Plan Unidad Cinturón Sur en el área metropolitana de Buenos Aires. Con el propósito de “combatir el delito y la violencia asociados al narcotráfico en el norte del país” (Gobierno de Argentina, 25/07/2011), se diseñó una estrategia que incrementó los recursos del Estado, desde agentes suplementarios de Gendarmería y Prefectura hasta modernos radares militares, helicópteros, aviones y embarcaciones de los sistemas de seguridad y defensa, que fueron puestos al servicio de la “lucha contra el crimen organizado” (Gobierno de Argentina, 25/07/2011). La Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval aportaron 6 mil efectivos para combatir el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando en las zonas del NOA y NEA[10]. También se sumaron 800 nuevos efectivos de Fuerzas Especiales y Antidrogas pertenecientes al Escuadrón Alacrán de Gendarmería y a la Agrupación Albatros de Prefectura. En relación a los recursos materiales, para las zonas nombradas, el operativo sumó seis helicópteros para realizar tareas de observación, reconocimiento y transporte, además de 200 vehículos, camiones, camionetas, motos y cuadriciclos desplegadas en las zonas de fronteras (Gobierno de Argentina, 25/07/2011).

Como parte de las políticas para erradicar la “entrada del narcotráfico” a nuestro país, en el año 2015, el entonces Fiscal Federal José Luis Bruno dispuso la construcción de una delimitación mediante alambrados metálicos tejidos de 2,5 m de alto y poco más de 500 m de extensión en la frontera de La Quiaca-Villazón. Su finalidad sería “brindar mayor seguridad a la zona, desalentar el paso por lugares no habilitados y encauzar el paso de personas por el puente internacional Horacio Guzmán” (El Tribuno de Jujuy, 25/11/2015). La obra fue terminada el 30 de julio del 2016; sin embargo, la extensión de dicho “muro” no llegó a cubrir la totalidad de la frontera, permitiendo una continua porosidad por lugares aledaños. Así, la construcción de este “muro” parece hacer poco por detener la inmigración ilegal y el tráfico de drogas –fenómenos que animaron y legitimaron su construcción–. Por el contrario, funciona con un propósito vinculado a la fantasía, como un mecanismo de defensa inconsciente que, al mismo tiempo que se interioriza profundamente, es esencial para la sensación de seguridad de una identidad (Brown, 2015).

Dos años después, en octubre de 2017, la ministra de seguridad Patricia Bullrich, junto al gobernador de la provincia de Jujuy Gerardo Morales y su ministro de seguridad Ekel Meyer, inauguraron el primer Centro Inteligente de Vigilancia en Fronteras, que tuvo como “objetivo combatir el narcotráfico y la trata de personas en las zonas fronterizas” (Gobierno de Argentina, 06/10/2017). El sistema de vigilancia, operado por los efectivos del Escuadrón N° 21 de Gendarmería Nacional, recolecta información de equipos detectores de teléfonos celulares, cámaras y radares fijos instalados en zonas consideradas estratégicas, y de sensores móviles, como aviones no tripulados, vehículos de reconocimiento y drones cautivos. Así, este centro permite custodiar la zona fronteriza durante las 24 horas y los siete días de la semana, analizar los datos recibidos y coordinar la intervención de las Fuerzas de Seguridad en el territorio, basándose en la información recolectada y previamente analizada. El programa fue complementado con 46 agentes pertenecientes a la Gendarmería Nacional que llegaron a la zona como refuerzo.

Los operativos de militarización de esta frontera continuaron con el Operativo Integración Norte. En agosto de 2018, el presidente Macri, en asociación con la Armada Argentina, llevo a la práctica la Resolución 860/18 del Ministerio de Defensa, con el fin de incrementar la presencia del Gobierno nacional en la frontera norte del país, a partir de tres ejes fundamentales: (1) el adiestramiento operacional que lleva a cabo el Ejército Argentino con sus unidades desplegadas entre las localidades fronterizas del NOA y el NEA; (2) el apoyo logístico a las Fuerzas de Seguridad, a través de los medios y la capacitación específica de que disponen los efectivos de las Fuerzas Armadas; y (3) la asistencia a la población a través de diversas tareas de apoyo a la comunidad, como campañas de sanidad y alimentarias, refacciones en establecimientos educativos, zanjeo de caminos, mantenimiento de estructuras y rutas. Específicamente para la frontera La Quiaca-Villazón el operativo significó la llegada de 60 militares del plan de reestructuración de las Fuerzas Armadas, en su mayoría varones, y 5 camiones militares para reforzar la logística en la circulación entre países limítrofes.

Desde ese mismo año, se lleva a cabo en todo el país el programa Terminales Seguras, dispuesto por la Subsecretaría de Políticas de Seguridad e Intervención Federal del Ministerio de Seguridad. Dicho programa tiene como objetivo reforzar la seguridad en el sistema de transporte interjurisdiccional mediante intervenciones periódicas de las fuerzas de seguridad en todo el país, controlando y mitigando el delito mediante la articulación de métodos de vigilancia formal, fortalecimiento de la presencia policial, fomento del control ciudadano, sumado a la inclusión de Tecnologías de la Información y la Comunicación en servicio de seguridad. En el caso particular de la ciudad de La Quiaca, el personal de la Gendarmería Nacional perteneciente al Escuadrón Nº 21 está habilitado para controlar a quienes esperan para subirse a un transporte, a los que llegan y a quienes van hacia otros destinos, a fin de prevenir el tráfico de drogas.

Finalmente, el 25 de octubre de 2019, en el marco de las elecciones en Argentina que se realizarían dos días después, el Ministerio de Seguridad de la Nación llevó adelante un operativo sólo en la frontera norte del país. El mismo involucró a las fuerzas de seguridad federales con el fin de resaltar los controles fronterizos en pasos internacionales con Bolivia, Brasil y Paraguay durante la jornada electoral, para agilizar los trámites migratorios de los que vuelven a votar e impedir el tránsito por pasos no habilitados, debido al flujo migratorio que se produce en cada elección.

Repercusión mediática

Cada uno de estos operativos fue destacado por los medios de comunicación elegidos. En relación a la instalación de la base militar en la ciudad de La Quiaca, El Tribuno de Jujuy indicó que “el objetivo de las Fuerzas Armadas en la frontera norte es que haya un apoyo logístico sustantivo e importante de las Fuerzas Armadas a las de seguridad: esto significa helicópteros, drones y una cantidad de elementos que hoy en día no se utilizan lo suficiente, o nada, porque no tienen ninguna participación en las fronteras”, indicando que la importancia de esta acción estaría dada porque “La frontera norte es una hipótesis más ligada a un problema de crimen trasnacional [ya que] en la frontera hay una cantidad de delitos importantes y uno de ellos es la trata de personas”. En este sentido, la presencia de las Fuerzas Armadas en La Quiaca, “tendrían una acción disuasiva […] una tarea de escudo” (El Tribuno de Jujuy, 28/07/2018). Finalmente, el diario remarcó –en otra nota– que los gobiernos nacional y provincial están trabajando codo a codo para combatir este flagelo [el narcotráfico] que afecta a toda la comunidad” (El Tribuno de Jujuy, 17/08/2018).

El portal Jujuy al Día, en la nota titulada “Mauricio Macri lanzará en Jujuy el operativo de despliegue de las Fuerzas Armadas para toda la frontera norte”, resaltó que la apuesta de este operativo de despliegue militar en el norte argentino es clave en la lucha contra el narcotráfico [y el terrorismo, según se menciona en otra parte de la nota] si se tiene en cuenta que actualmente hay muchos ‘agujeros negros’ o espacios vacíos de custodia de las fuerzas de seguridad a lo largo de la extensa frontera con Paraguay, Bolivia y Brasil” (Jujuy al Día, 15/08/2018).

A nivel nacional, La Nación ponderó el apoyo logístico que brindarían las Fuerzas Armadas a la Gendarmería, aunque en el título mencionaba que “Macri desplegó al Ejército en la frontera para luchar contra el narcotráfico (La Nación, 17/08/2018). Clarín no hizo ninguna mención especial de la inauguración de la base, sino que centró su atención en la reacción que llegó desde Bolivia, por ejemplo, en la nota titulada “Evo Morales critica a la Argentina por enviar militares a la frontera”, en la que se indica que el mandatario boliviano “Rechazó así el operativo antidrogas en la frontera binacional dispuesto por Macri” ante la “supuesta instalación de una base militar”. La misa nota expresa la opinión de la comisión de Derechos Humanos de Jujuy al decir que “este despliegue militar desproporcionado viola las leyes de Seguridad Interior y Defensa Nacional [bolivianas] y rompe el pacto político-social desde el retorno a la Democracia’ (Clarín, 23/08/2018).

En los titulares, así como en el interior de las noticias, puede observarse un especial énfasis en resaltar la llegada, presencia y despliegue del personal perteneciente a las fuerzas de seguridad y a todo lo que ello implica: camiones, radares, operativos, etc. También se resalta la figura de la Ministra de Seguridad de la Nación y su par jujeño y la responsabilidad directa de los distintos operativos y de sus resultados como parte de los programas del Estado Nacional en contra del narcotráfico y el delito.

A partir de lo descripto hasta aquí, consideramos que –en los últimos años– la frontera de La Quiaca-Villazón vivió un proceso de ficcionalización. Hablamos de una activa construcción mediática que tiene por objetivo poner de relieve una supuesta peligrosidad por su vinculación directa con problemáticas relacionadas al narcotráfico y al contrabando, sumado a la exhibición exhaustiva y positiva que se hizo (y se hace) de la militarización de estos espacios, así como del accionar de la Gendarmería Nacional. Una ficcionalización que actualiza las narrativas de lo nacional como administración biopolítica del territorio y promueve la implementación de políticas de regulación, vigilancia y control.

Manka Fiesta: feriantes de Bolivia y Argentina

La Manka Fiesta es una feria que se realiza en La Quiaca en el mes de octubre, posiblemente desde fines del siglo XIX, con una importancia que se refleja en la gran cantidad de personas que asisten para la venta de artesanías, productos agrícola-ganaderos e industriales, desde el sur de Bolivia y el norte de las provincias argentinas de Jujuy y Salta (Bergesio, González y Golovanevsky, 2019).

La Manka Fiesta empieza a tomar forma en la segunda semana de octubre y dura tres semanas. El tercer sábado de octubre se inaugura formalmente con un acto y posterior festival folklórico, y el domingo llega a su máximo esplendor en cuanto a la presencia de feriantes y visitantes. Los productos que allí se intercambian son muy variados y entre ellos se destacan las ollas y otros artículos de alfarería, la fibra o vellón de llama y oveja, hilados, los cueros, carne fresca o seca, cañas, cestería, maderas, semillas (de diversas especies y variedades), frutas secas y deshidratadas, y harinas, entre muchos otros. Asimismo, hay venta de artículos industriales (como contenedores plásticos, ropa y CDs) y locales dedicados a servicios (comidas, juegos para niños), a lo que se deben sumar las llamadas “carpas” que son lugares para comer y beber, y que durante la noche ofrecen además espectáculos musicales (Bergesio, 2007). Es posible identificar distintas esferas de participación en esta feria: compra-venta al por menor y al por mayor, trueque, interacción social –reencuentro–, diversión, entre otras (González, López, y Bergesio, 2020).

Si se comparan los tres últimos años de la Manka Fiesta se puede notar que la misma parece estar decayendo, ya que se registraron 882 puestos en el año 2017, 729 en el año 2018 y 530 en el año 2019, aunque puede deberse a una situación coyuntural por el cambio monetario que no favorece a la Argentina. Además, en el año 2019, en el tercer domingo de octubre fueron las elecciones presidenciales en Bolivia, lo que también puede haber restado participación de potenciales feriantes de ese país. Esto parece encontrar su correlato en los rubros que descendieron de forma relevante su presencia en las últimas ediciones, como: ollas de barro, lana, mimbres, maderas, tubérculos, granos, harinas y hierbas, así como santería y electrodomésticos, todos ellos tradicionalmente de origen boliviano. En cambio, los puestos de carnes se mantienen y se incrementa la oferta de puestos de comida y bebidas de origen local (argentino).

Otro aspecto que, en las últimas ediciones de la Manka Fiesta, fue cambiando su fisonomía es la concurrencia de diversas Fuerzas de Seguridad al predio (Figuras 1 y 2). Se puede observar una fuerte presencia de la Policía Provincial e Infantería, con uniforme y armas reglamentarias, circulando por los pasillos de la feria en clara actitud de custodiar la misma. Además, en la edición 2019, era muy notaria la presencia de personal del Ejército (con sus uniformes camuflados, sin armas reglamentarias a la vista) circulando, pero como ocasionales paseantes, en grupos o individualmente y participando tanto como espectadores del espectáculo folklórico, como comprando o mirando los productos que allí se exhibían. Más allá de que parecían simples visitantes, su importancia en número y el estar uniformados le otorgaban al evento un sello particular (Figura 3).

Figura 1. Presencia de Fuerzas de Seguridad en la Manka Fiesta, día sábado a las 16 horas

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Fuente: foto de las autoras (19 de octubre de 2019).

Figura 2. Presencia de Fuerzas de Seguridad en la Manka Fiesta, día domingo a las 11 horas

LOPEZ_Figura 2

Fuente: foto de las autoras (20 de octubre de 2019).

Figura 3. Presencia de efectivos del Ejército en el festival folklórico de la Manka Fiesta 2019, día sábado a las 15:30 horas

Fuente: foto de las autoras (19 de octubre de 2019).

Sin embargo, durante los fines de semana en que se llevaron a cabo los relevamientos (11-12, 18-20 y 27 de octubre de 2019), la frontera La Quiaca-Villazón estaba notoriamente tranquila, con la guardia mínima (un puesto policial, con uno o dos efectivos a cada lado de la frontera), aunque el 27 de octubre –día que Argentina realizaba elecciones generales- el movimiento fue más constante y fluido. Del lado argentino (en todas esas fechas, aunque no en todo momento) se observó además un solo patrullero cerca del Puente Internacional, estacionado en las cercanías, con dos efectivos dentro. A ello se debe agregar que no se pudo registrar presencia de Gendarmería ni del Ejército en ninguna de estas instancias. Durante los días 11 y 12 de octubre, el tránsito entre un país y otro era tranquilo y normal, con controles laxos de parte de Aduana (por ejemplo, permitiendo el ingreso a la Argentina de verduras y frutas sin procesar) (Figuras 4 y 5); durante la jornada del domingo 20 de octubre (día de elecciones en Bolivia), el flujo de personas para ingresar a la Argentina haciendo el trámite de Migraciones fue siempre reducido y con la afluencia habitual (Figuras 6 y 7).

Figura 4. Paso Internacional (lado boliviano), día sábado a las 10:30 horas

Fuente: foto de las autoras (12 de octubre de 2019).

Figura 5. Paso Internacional (lado argentino), día sábado a las 12:30 horas

Fuente: foto de las autoras (12 de octubre de 2019).

Figura 6. Paso Internacional (lado boliviano), día domingo a las 11:30 horas. Día de la Manka Fiesta y de elecciones presidenciales en Bolivia

Fuente: foto de las autoras (20 de octubre de 2019).

Figura 7. Paso Internacional. Migraciones para el ingreso a la Argentina, día domingo 11:30 horas. Día de elecciones presidenciales en Bolivia

Fuente: foto de las autoras (20 de octubre de 2019).

En suma, tanto el fin de semana anterior a la realización de la Manka Fiesta, como el fin de semana en que se inauguró, el paso habilitado (el Puente Internacional) estaba con una custodia mínima de las Fuerzas de Seguridad de ambos lados de la frontera y el tránsito era normal, aunque notoriamente más calmo y con menor flujo de personas y objetos que en años anteriores para esta misma fecha. Los pasos no habilitados, pero de circulación habitual de paseras y pasadores (personas que cruzan la frontera cargando sobre sus cuerpos bultos con mercadería), también estaban notoriamente menos transitados que en años anteriores. Pero en ellos, como suele ser habitual, no había ninguna presencia o control por parte de las Fuerzas de Seguridad (González, López, y Bergesio, 2020).

Este menor flujo de personas y objetos durante el fin de semana de la Manka Fiesta puede encontrar una doble justificación. Por un lado, puede mencionarse la crisis económica argentina que devino en la devaluación de la moneda local, por lo que había menos personas que iban a hacer compras a Bolivia y menos afluencia de consumidores al evento. Por otro lado, el domingo de la inauguración coincidió con las elecciones presidenciales en Bolivia en un contexto de fuerte disputa política: Evo Morales Ayma, presidente del país por tres períodos consecutivos, se postulaba para un cuarto período pero, por primera vez, con un porcentaje menor de adhesión. Esto último pudo haber motivado que mucha gente de esta nacionalidad, sobre todo el ámbito rural donde Morales cuenta con una fuerte adhesión, desista de realizar un viaje en esta fecha para poder votar.

La frontera después de la Manka Fiesta

La edición 2019 de la feria fue excepcional porque su realización coincidió con las elecciones presidenciales en Bolivia (el 20 de octubre) y en Argentina (el 27 de octubre). En ambos casos se trataba de votaciones claves, ya que se disputaba la continuidad del presidente oficial (de distinta ideología en cada país) o el cambio de rumbo político. Ambas se enmarcaban en un contexto de debate político mayor en América Latina entre gobiernos de corte neoliberal y de centro izquierda con un proyecto de integración regional.

El día que se desarrollaron las elecciones presidenciales en Argentina,[11] a diferencia de los anteriores, la frontera entre La Quiaca y Villazón tuvo un gran movimiento (sobre todo de 10 a 19 horas). Numerosas personas cruzaron desde Bolivia a la Argentina en una visita breve para luego retornar a su país (Figura 8), en consonancia con los rumores que se escuchan en La Quiaca en relación a que cerca de 1.500 a 2.000 ciudadanas y ciudadanos de diversas partes del sur de Bolivia (no solo de Villazón) tienen documentos argentinos. Además, la gran afluencia de personas realizando el trámite de migraciones (del lado argentino para ingresar a Bolivia), contrasta con la escasez de personas en sentido contrario el domingo anterior (día de elecciones presidenciales en Bolivia).

Figura 8. Paso Internacional. Migraciones para el ingreso a Bolivia, día domingo a las 12:30 horas. Día de elecciones presidenciales en Argentina

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Fuente: fotografía cedida por Hugo Humeres (27/10/2019).

Ahora bien, a pesar de las largas colas para hacer el trámite migratorio al regresar a Bolivia el domingo 27 de octubre, la circulación en esta instancia era fluida y constante, con escasa presencia de Fuerza de Seguridad, aunque sí levemente reforzada con respecto a las fechas anteriormente descriptas. Una novedad en esta fecha fue la presencia de Gendarmería en los pasos no habilitados que desalentaban cruzar por los mismos y obligaban a pasar por el puente internacional.

En el caso de Argentina, las elecciones presidenciales se resolvieron ese mismo día. Este no fue el caso de Bolivia, donde los hechos suscitados luego de las elecciones finalizaron en un golpe de Estado, y la renuncia y posterior exilio de los dirigentes nacionales (Morales Ayma, García Linera y algunos ministros).

Reflexiones finales

Autores como Wendy Brown (2015) han reflexionado sobre cómo la militarización de la frontera y la construcción de muros hacen poco por detener la inmigración ilegal y/o el tráfico de drogas –fenómenos que animan su construcción y la legitiman–, y cómo en realidad se vinculan al rechazo de un otro considerado peligroso. Para ello, se utilizan máquinas complejas o aparatos humano-materiales que combinan los obstáculos técnicos con una inflación de las fuerzas de seguridad, constituidas sobre todo por escuadrones de vigilancia cuya función completa su acción contra el enemigo. Los muros, continúa Brown, exhiben una función y realizan otra, vinculada con la fantasía como un mecanismo de defensa inconsciente que, al tiempo que se interioriza profundamente para reforzar la sensación de seguridad de una identidad “narcisista”, se exterioriza en una forma teatral en las representaciones, los gestos, las construcciones del Estado y su programa de militarización.

El deseo del Estado argentino por militarizar y levantar muros en la frontera de La Quiaca-Villazón alberga los discursos xenófobos con relación a los migrantes bolivianos y a otros enemigos peligrosos. Como pudo observarse en este trabajo, la importancia de los procesos llevados adelante no reside tanto en su eficacia, al menos dudosa, como en su ostentosa visibilidad. Es sabido que las acciones vinculadas al control de las drogas y la inmigración producen una economía de contrabando cada vez más sofisticada que promueve una asociación simbólica entre el tráfico ilícito de drogas y los migrantes.

En este sentido, la militarización de la frontera funciona como una serie de escenificaciones teatrales (Brown, 2015), proyectando un poder y una eficacia que en realidad no ejercen, ni pueden ejercer, y que se contradice performativamente. Estos procedimientos generan una imagen tranquilizadora del mundo desde una ideología en la que resalta la falta de seguridad y contención. Sin embargo, las diversas acciones enmarcadas en la militarización de la frontera argentino-boliviana en la zona de La Quiaca-Villazón son esencialmente ineficaces a la función que espera parte de la sociedad afín a la ideología antes mencionada, esto es, bloquear las migraciones y los cruces de frontera, aunque –por supuesto– en algunos momentos logren dificultar estas prácticas.

La noción de ficcionalización propuesta busca evidenciar cómo el Estado –mediante sus actores hegemónicos– activamente manipula ciertos sentidos en pos de ubicar en un otro o un contrario a un alter que debe ser aniquilado o, por lo menos, expelido. Calificar cada acto de tránsito como trata, cada intercambio como narcotráfico y cada cruce como ilegal –sobre todo a partir de ciertos rasgos concretos de las personas calificadas como alter (González, 2019)– permite que la población general esté alineada contra un hecho, sin dudas, devastador (como es el narcotráfico), con lo que se obtienen resultados ideológicos concretos. En este sentido, se destaca la concordancia que existe entre los medios afines al gobierno local con su par nacional, así como las diferencias expuestas entre las coberturas de la instalación de la base militar por parte de La Nación y Clarín.

A través del análisis precedente, se buscó evidenciar que la frontera es un proceso multidimensional y complejo que se construye activamente por políticas y decisiones gubernamentales y acciones y prácticas populares, anclado por la definición de un otro de quien diferenciarse o no.

Bibliografía

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  1. UNICCS-FHyCS-UNJu.
  2. CIITED-UNJu-CONICET/ UNICCS-FHyCS-UNJu.
  3. UNICCS/CETAS-FHyCS/FCE-UNJu.
  4. El Tribuno de Jujuy es uno de los diarios de referencia dominante de la provincia de Jujuy y plataforma privilegiada para la presencia y expresión de los líderes y candidatos políticos, empresas y organizaciones; y sirve, fuera de los límites provinciales, de referencia prevaleciente sobre la realidad y problemas propios de Jujuy. Fue convirtiéndose en caja de resonancia positiva de la agenda oficialista, debido a que su director, Rubén Rivarola, siempre estuvo vinculado a la política local, e incluso nacional.
  5. Somos Jujuy es un portal de noticias de Canal 7, único canal de aire de Jujuy. Es propiedad de Guillermo Jenefes, ex vice-gobernador de la última gestión del PJ provincial. Además del canal y el portal, este multimedio es propietario de una radio AM y otra FM. Su importancia radica en que, canal y radio, se encuentran en el aire desde la década de 1980, por lo que tiene relevancia en un sector poblacional que no busca ampliar su fuente de información.
  6. Jujuy al Día es un portal de noticias relacionado con el radicalismo, actual partido de gobierno de la provincia. Este medio no posee difusión en papel, pero en la actualidad, cuando gobierna este partido, representa una pantalla extra-oficial de difusión de ideas, actividades y posturas.
  7. Clarín es el diario matutino argentino publicado en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, fundado por Roberto Noble en 1945. El Grupo Clarín S.A. es el grupo empresario de medios de comunicación más grande de la Argentina, conformado oficialmente en el año 1999, que engloba entre otros medios a la empresa Artear. La versión digital Clarin.com es el tercero en español más consultado a nivel mundial.
  8. La Nación es diario matutino editado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de circulación nacional. Fue fundado en 1870 por Bartolomé Mitre (expresidente de la República Argentina). Al morir Mitre en 1906, fue sucedido al frente del diario por sus hijos. Ellos crearon la Sociedad Anónima La Nación en 1909, que sigue siendo propietaria del diario. Es considerado como uno de los principales diarios de Argentina, expresión del liberalismo conservador. La versión digital lanacion.com.ar es el cuarto periódico digital en español más consultado a nivel mundial.
  9. Según el autor se trata de una expresión directa y espontánea frente a la preocupación y ansiedad extendida y vinculada a la percepción de una amenaza del mal. La amenaza o el peligro son vividos como más importantes que cuando se los evalúa de manera más realista. Ante estos pánicos, el sistema penal y policial tienen el deber de dar respuesta inmediata al miedo y al sentimiento de inseguridad.
  10. Para un análisis más completo sobre las fronteras del NEA y los medios de comunicación, particularmente la conocida como Triple Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay), ver Montenegro y Giménez Béliveau (2006).
  11. Agradecemos las referencias y relevamiento en esta fecha en La Quiaca al Mg. Hugo Marcelo Humeres.


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