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Frontera: una categoría
en permanente construcción

Emilio Silva Sandes y Tania Porcaro

La categoría de frontera permite dar cuenta de las múltiples configuraciones espaciales e históricas que producen, reproducen o transforman las sociedades a partir de relaciones de separación, acercamiento, encuentro u oposición. Las fronteras pueden pensarse como la construcción permanente de diferenciación espacial. El interés por la espacialización de las diferencias y la diferenciación del espacio se vincula con la disciplina de origen desde la cual pensamos estas categorías −la geografía−, aunque esta forma de pensar las fronteras transciende los límites disciplinares y se constituye como una preocupación común a la antropología, la historia, la sociología, las ciencias políticas, el urbanismo, entre otras.

Qué es lo que se busca diferenciar y el modo en que se lo hace es algo siempre abierto a interrogantes. Pueden diferenciarse sectores socioeconómicos, colectivos identitarios, lógicas productivas, soberanías territoriales, ámbitos públicos y privados de la vida, velocidades y formas de circulación, elementos deseados e indeseados, entre tantos otros ejemplos, o bien una superposición de varios de ellos.

La diferenciación implica siempre una relación; por lo tanto, las fronteras son fenómenos relacionales. La frontera participa como un mecanismo que visibiliza la oposición, fomenta la alteridad y ubica a unos frente a los otros, haciendo cotidiana la transición, y frecuentemente la tensión, entre este y aquel pre­dominio (Benedetti, 2018). La definición relacional entre lo uno y lo otro, lo propio y lo ajeno se produce a partir de una mutua constitución. Este reconocimiento, sin embargo, no debe ocultar el hecho de que toda diferenciación está asociada a un régimen, un sistema de control, una forma de poder que organiza, garantiza, gestiona, controla, reproduce y sostiene esa diferencia. Estas múltiples formas de diferenciación ‒o de fronterización‒ crean una tensión entre el acercamiento y la separación, el encuentro y la distancia, que genera problemáticas comunes a este campo de estudios.

Esta concepción posibilita poner en diálogo las múltiples diferenciaciones que se producen en los bordes urbanos, los frentes productivos, los márgenes nacionales, los límites jurisdiccionales, entre otros tantos. Se reconoce un hilo conductor en la construcción de fronteras en diferentes ámbitos y a diversas escalas. Se busca así evidenciar la multiplicidad de procesos, prácticas y sujetos que configuran estas diversas fronteras. Sin embargo, también es posible identificar especificidades en cada uno de los tipos de frontera: interétnicas, interestatales, productivas, urbanas y rururbanas.

A través de los capítulos aquí recopilados hacemos propia la tensión entre las continuidades y discontinuidades que pueden reconocerse en las múltiples fronteras que se indagan. Entendemos que el diálogo entre todas ellas contribuye a reforzar, aunque a la vez a esclarecer, la polisemia propia de este término (Ghilardi y Matossian, 2020). También posibilita continuar con la tarea que nos propusimos de multiplicar y enriquecer las perspectivas desde las cuales pensamos estas categorías (Salizzi y Barada, 2019).

En este libro, proponemos pensar la frontera desde la noción de construcción, como una estrategia que nos permite plantear tres cuestiones. En primer lugar, es posible pensar en la frontera como categoría en construcción. Sus significados e implicancias no están dados, no son obvias ni universales. Han ido cambiando a lo largo del tiempo, en los diferentes contextos espacio-temporales, y aún están siendo disputados. De ella derivan infinidad de palabras y términos asociados (cfr. Benedetti, 2020), los que nos ayudan a especificar sus implicancias y sentidos, algunos de los cuales son tratados en este libro, como borde, interface, paso, cruce, reserva, red, río, ciudad, zona, movilidad, seguridad, integración o desarrollo.

En segundo lugar, se hace referencia a la construcción como perspectiva analítica. Siguiendo la propuesta de Lindón (2007), esta perspectiva nos permite enfatizar en la mutua constitución entre frontera y sociedad, en el papel del sujeto, su experiencia del habitar y sus prácticas, así como en la dialéctica entre las formas y los sentidos. La autora sostiene que esta concepción permite trascender la idea de inmutabilidadad e inmanencia de las formas espaciales, al reconocer la tensión constante entre las permanencias y los cambios, que pueden operar a distintas escalas espaciales y temporales.

En relación a lo anterior, la tercera consideración refiere a las fronteras como una construcción permanente, nunca acabada. A veces se mueve la línea, el frente, el borde; cambian las coordenadas geográficas, a la par que cambian las relaciones espaciales que los construyen. Otras veces, la demarcación permanece, pero cambian los procesos, prácticas y sujetos que edifican sus materialidades y sentidos. La intención de este libro es contribuir a la complejización de un campo de estudios sobre fronteras que emerge desde el sur para pensar (y construir) nuestras propias realidades.

Un grupo, un evento, un libro

Este libro es el cuarto que publica el Grupo de Estudios sobre Fronteras y Regiones (GEFRE) del Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Los libros publicados forman parte de un esfuerzo continuo por generar espacios de diálogo, debate e intercambio entre investigadores de las fronteras, y reúnen las contribuciones (versiones mejoradas y otros aportes) del Seminario “Bordes, Límites, Frentes e Interfaces” que organiza el GEFRE todos los años.

Los encuentros tienen como objetivo exponer nuevos resultados de investigación del grupo, revisar la situación del campo de los estudios sobre fronteras en la Argentina y en Latinoamérica, fomentar los intercambios de trabajos empíricos y teórico-metodológicos sobre fronteras de distintas naturalezas, consolidar al GEFRE como espacio de investigación y formación y promover la creación de redes con investigadores afines de la región.

Se trata de un evento itinerante que se desarrolla cada año en una ciudad diferente. Su carácter reticular e internacional quedó sellado con el primer encuentro y, desde entonces, hemos contado con la participación de investigadores de Mendoza, Misiones, La Pampa, Jujuy, Buenos Aires, La Plata, Uruguay, Chile, Bolivia y Colombia. Y como la geografía importa (Massey, 1984), esta itinerancia produce diferencias. Los lugares de enunciación y los lugares-objeto de análisis se han ido modificando en cada una de estas instancias. Ello permite la emergencia y visibilización de nuevos saberes que van tejiendo los hilos del entramado que sustenta este espacio de intercambio.

El primer libro se llamó Bordes, Límites, Frentes e Interfaces. Algunos aportes sobre la cuestión de las fronteras (Braticevic, Tommei y Rascovan, 2017). Fue producto del primer encuentro realizado en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) y reunió contribuciones teóricas y estudios de caso sobre las fronteras sudamericanas y de la Argentina como totalidad, además de recortes como la frontera uruguayo-argentina, la frontera argentino-paraguaya, la región norte de la Argentina, así como los bordes, límites y fronteras de localidades jujeñas, mendocinas, patagónicas, del Gran Buenos Aires y La Plata.

El segundo libro, Fronteras en perspectiva / perspectivas sobre las fronteras (Salizzi y Barada, 2019), surgió del evento realizado en la localidad de Tilcara (Jujuy, Argentina). Esta publicación sumó a las anteriores, nuevas fronteras de estudio, como los espacios rurales de Mendoza y Córdoba, la de Argentina con Bolivia y con Chile, así como la de Bolivia con Brasil. El tercer libro, Fronteras interrogadas. Enfoques aplicados para un concepto polisémico (Ghilardi y Matossian, 2020), emergió del evento realizado en la ciudad de Mendoza. En esta ocasión, se adicionaron un gran número de trabajos sobre diferentes espacios mendocinos, además de algunos aportes sobre la frontera brasileño-argentina y aquella del norte de México.

Este cuarto libro, Fronteras en construcción. Prácticas sociales, políticas públicas y representaciones espaciales desde Sudamérica, reúne las contribuciones mejoradas que surgieron del “IV Seminario Bordes, Límites, Frentes e Interfaces”, que tuvo cita los días 5 y 6 de diciembre de 2019 en la ciudad de Salto (Uruguay), en el campus de la Universidad Católica del Uruguay. Esta edición sumó como novedad algunos aportes de las fronteras del país anfitrión con Brasil y Argentina, además de numerosas contribuciones sobre bordes y frentes productivos en distintos recortes de Colombia. El evento reunió a investigadores de Uruguay, Argentina y Colombia, provenientes tanto de la academia como de la gestión pública, de diferentes instituciones del Estado, así como expertos, especialistas y asesores.

La riqueza de los intercambios de este evento ‒así como su desafío‒ se apoyó en el diálogo entre diferentes miradas provenientes no sólo de disciplinas académicas diversas, sino de variados ámbitos de producción de conocimientos, como es la academia, la consultoría y la gestión pública. Entendemos que este diálogo resulta fundamental para trascender la división entre producción de conocimiento e intervención en la realidad, entre conceptos abstractos y herramientas útiles, así como entre ciencia y gestión; una crítica que ha cobrado un renovado interés en los últimos tiempos.

Estos encuentros se constituyen como un ejercicio indispensable para aproximar diferentes formas de ver el objeto de estudio y el objeto de intervención, para contribuir a un mayor entendimiento y propiciar intercambios. Estos objetos lejos están de ser exteriores y neutrales, son construcciones relaciones entre un investigador, un gestor, un consultor y las sociedades, de las que ellos también forman parte, en las que ocupan posiciones y ejercen sus prácticas.

Debates para la construcción de las fronteras

Durante el IV Seminario surgieron interesantes debates. Las reflexiones nos atravesaron y se esparcieron tanto en las aulas como en los pasillos del campus universitario que albergó el evento, en los momentos de recreo y confraternización, así como en los recorridos de campo y paseos urbanos que realizamos a lo largo de los días que duró el evento.

Una de las observaciones que surgió durante el encuentro fue la vigencia que aún tienen ciertas metáforas biologicistas, como la idea de porosidad, que remite a pensar la frontera como la piel exterior que recubre a un cuerpo. Esta y otras tantas que pueden mencionarse de carácter biológico, biofísico o mecánico ‒ membrana, cicatriz, bisagra, filtro, colador e incluso interface, como puede leerse en el título mismo del evento‒ son términos que permean los discursos académicos, políticos y de sentido común, y aún resta la tarea de (re)pensar sus alcances e implicancias.

Otra de las cuestiones que se debatieron en el evento fue la necesidad de continuar deconstruyendo los diferentes tipos de nacionalismos. Se advirtió cómo, en ocasiones, la crítica al predominio de los Estados nacionales conlleva la defensa de regionalismos o localismos, que también operan como separatismos en base a sentimientos o lazos comunes que buscan diferenciarse de manera tajante de un otro.

La cooperación transfronteriza también fue objeto de análisis. Surgió la pregunta si esta es siempre deseable o positiva, en todo contexto. Ello se vincula estrechamente con las preguntas que nos hicimos en torno a la idea de hermandad, que aparece descripta como las relaciones históricas que mantienen las sociedades, más allá de las identidades nacionales de referencia. Se interrogó por la validez de esta noción, asociada al concepto de integración. Se advirtió que, en ocasiones, esta idea oculta la preponderancia de algunos lazos que se crean entre ciertos sectores sociales a cada lado del límite y se fragmenta o genera enemistad con otros vecinos próximos, que habitan incluso del propio lado. La hermandad funciona en algunos sentidos y no en otros. Se planteó la importancia de no dar por sentada la hermandad, como un dato de la realidad, sino observar cómo se construyen esas ideas y eventualmente se las moviliza para ciertos fines.

Asimismo, la noción de desarrollo fue objeto de diversos debates en torno a sus usos y significados. Se cuestionó la idea de este concepto como algo lineal y automático. Se señaló que nuestros países están “en desarrollo” hace mucho tiempo, y no se han conseguido mejoras sustantivas. Gran parte de las iniciativas en pos del desarrollo se apoyan únicamente en la construcción de infraestructuras físicas, las que son consideradas como una obra siempre positiva, sin cuestionar sus verdaderos alcances y efectos. El desarrollo ‒se concluyó‒ nunca puede ser positivo para todos.

La planificación fue un eje de análisis central para pensar los bordes urbanos. Una de las preguntas que emergió de los diálogos fue para quién y desde dónde se planifica. Se advirtió cierto romanticismo en torno al Estado y la planificación como panacea del ordenamiento, como si se tratara de un actor con la capacidad de conseguir soluciones para todos los problemas.

También se planteó la necesidad de reflexionar sobre el propio significado de los bordes y las dificultades terminológicas que impiden movilizarlo, para dejar de pensarlo como un constructo lineal, restringido o estático. Asimismo, se hizo alusión al desafío de representar visualmente este concepto y sus procesos. Finalmente, se cuestionó la noción común que vincula a la periferia urbana con un ambiente degradado y marginado, cargado de artefactos asociados a un sentido negativo (como cementerios, cárceles o basura), los cuales deberían ser eliminados de ese borde. Sin embargo, no siempre se contextualiza la producción de estos sentidos y el modo en que aquellos elementos se cargan de un carácter negativo. Quedó abierta la pregunta de si aquellos artefactos son ‒siempre y en todo lugar‒ elementos negativos y, por lo tanto, si existe algún sitio deseable donde puedan situarse.

Los debates y cuestionamientos sintéticamente reseñados permanecen como preguntas abiertas y se proponen como claves de lectura a partir de las cuales interrogar los textos que se compilan en esta publicación.

Sobre los capítulos

Este libro reúne 13 capítulos que examinan procesos de construcción de diferentes fronteras. Los aportes se agrupan en cuatro apartados, los cuales aúnan temáticas comunes en torno a ciertos tipos de frontera.

La primera parte se denomina Planificación y (des)ordenamiento de los bordes urbanos y se compone de dos capítulos que examinan las fronteras urbanas y periurbanas. El trabajo de Mauro Escobar Basavilbaso y Brenda Matossian analiza la génesis y las características de los bordes metropolitanos a partir del estudio de la localidad matancera de González Catán (provincia de Buenos Aires, Argentina). En particular, examinan un sector postergado, caracterizado por la degradación ambiental, el riesgo y la vulnerabilidad social, donde los actores locales se organizan para resistir y transformar esta periferia marginalizada. El capítulo de Jorge Karol y Gustavo San Juan se centra en las desarticulaciones que se producen en la gestión institucional del riesgo hídrico en el Gran La Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina), como resultado de la intrincada malla de bordes y fronteras que operan en la cuenca involucrada. Los autores argumentan en favor de la construcción de un actor colectivo del sistema de gestión, que se fundamenta en una estrategia de desarrollo y articulación progresiva de las capacidades institucionales que permita atravesar límites, vincular actores y articular saberes y recursos.

La segunda parte se titula Campesinado, conflictividad y fronteras productivas y se compone de tres capítulos que analizan tensiones por el uso y apropiación de tierras y recursos entre diferentes lógicas productivas en territorios de perfil campesino. María Eugenia Comerci examina un sujeto particular, los crianceros, productores/as familiares que se dedican a la cría de ganado menor y habitan en espacios de borde de la provincia de La Pampa (Argentina). Muestra el modo en que el avance capitalista sobre estos espacios torna vulnerables a estos grupos campesinos y ha potenciado diversos conflictos por el uso y apropiación de los recursos, en particular en torno al frigorífico regional. La autora analiza las implicancias que tienen las representaciones de las políticas públicas sobre estos sujetos y sus impactos en las actividades productivas.

El trabajo de Andrea Jaramillo examina las estrategias de uso, ocupación y tenencia de la tierra por parte de diferentes grupos de pobladores de origen campesino y urbano en el Parque Nacional Natural Farallones de Cali (Colombia). Se centra en las pugnas y conflictos por el acceso al suelo para vivienda, el avance de la frontera agrícola, los procesos de desplazamiento de población campesina, las actuaciones de la institución de gestión del parque y la exacerbación de la conflictividad socio-ambiental. Ángela Corredor, por su parte, aborda el análisis de las políticas públicas en torno a la frontera agrícola y las implicaciones para el campesinado que habita en la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra (Colombia). Se centra en la definición normativa de la frontera agrícola como problema de ordenamiento territorial y los conflictos que emergen por las visiones contrapuestas entre el campesinado y otros actores por la redistribución de la tierra, sus usos y manejo.

La tercera parte del libro es denominada Sujetos, movilidades y ciudades en las fronteras del Estado. Reúne cuatro capítulos que establecen diálogos entre los procesos securitarios de control en los márgenes estatales y las prácticas cotidianas de cruce y movilidades transfronterizas, sean estas migratorias, de intercambio o para el tráfico de mercancías ilegalizadas. El capítulo de Alejandro Benedetti se enfoca en la relación que se produce entre ciudades y ríos en la construcción de la frontera boliviano-argentina. A través del estudio de tres conurbaciones binacionales, examina la consideración de los cursos de agua en el proceso de demarcación limítrofe, las características ambientales del entorno urbano, la integración de las aguas al espacio de las ciudades y su papel en las movilidades transfronterizas. Seguidamente, Andrea Noelia López, Natividad González y Liliana Bergesio examinan las tensiones que se producen a partir de instancias que relajan, contraen o expanden la frontera estatal entre La Quiaca (Jujuy, Argentina) y Villazón (Potosí, Bolivia). Analizan, a través de la prensa gráfica, dos escenarios relevantes para esa frontera: la instalación de una base del Ejército Argentino en la ciudad de La Quiaca y la realización anual de una feria de intercambio en esa misma ciudad.

El trabajo de Diana Milena Rodríguez Coy estudia el proceso de securitización de la frontera argentino-paraguaya en torno al tráfico de marihuana y cocaína. Estudia la implementación de diferentes políticas estatales de seguridad para el control fronterizo en la Argentina, para comprender los efectos producidos por la dinámica de regulación territorial en la construcción de esa frontera como espacio de peligro. Cerrando esta sección, Jose Navarro Conticello presenta algunas reflexiones sobre el cruce peatonal de la frontera internacional entre las ciudades de Tijuana (Baja California, México) y San Diego (California, Estados Unidos). Desde una perspectiva autoetnográfica, explora algunas dinámicas cognitivas, afectivas y socioculturales que median las experiencias de cruce de las personas migrantes en regiones transfronterizas.

La cuarta parte se titula Relaciones y tensiones en los espacios transfronterizos y compila cuatro capítulos referidos a los procesos de articulación, integración y desintegración en las fronteras estatales. El capítulo de Tania Porcaro propone algunas aproximaciones para pensar las relaciones que existen entre desarrollo e integración transfronteriza, considerando las implicancias para las políticas públicas y la gestión de las fronteras estatales. Se propone el abordaje de estas cuestiones a partir de los proyectos de cooperación y desarrollo turístico desplegados en la triple frontera de Iguazú (Argentina, Brasil y Paraguay), donde los procesos de valorización turística —intensificados en las últimas décadas— han profundizado las asimetrías existentes entre los tres sectores nacionales. Seguidamente, Mariano Pauluk describe y analiza la experiencia de formulación del Plan Estratégico para la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Uruguay, recopilando los aprendizajes, errores y logros, así como las nuevas propuestas que surgieron del proceso de integración regional con miras al desarrollo. A partir de la comprensión de los problemas derivados de la escasa articulación entre los actores a cada lado del límite y la falta de continuidad en el tiempo de las propuestas y acciones implementadas, el autor recupera el trabajo realizado a nivel educativo con el fin de promover una mayor integración para dar respuesta a problemas comunes y pensar el espacio de forma integral y de manera sostenida.

En el capítulo siguiente, Emilio Silva Sandes se centra en un tramo de la frontera argentino-uruguaya para pensar los vínculos entre las diferentes infraestructuras de circulación, las reconversiones productivas y las movilidades que se han producido en el espacio fronterizo y transfronterizo a lo largo del siglo XX y hasta la actualidad. El autor focaliza en el modo en que los diferentes contextos históricos fueron modelando estructuras y movilidades diversas, modificando los vínculos entre los espacios próximos al límite interestatal. Por último, el capítulo de Isabel Clemente analiza la formación de una sociedad articulada en la frontera uruguayo-brasileña, en torno a las ciudades gemelas Chuy-Chuí y otras localidades vinculadas. El estudio examina las estructuras institucionales y las prácticas de las autoridades y los habitantes, el modo en que intervienen variables culturales como lengua, religión y composición étnica, la incidencia de presiones externas de países vecinos y fuerzas transnacionales, así como las resistencias locales y otros factores que otorgan especificidad a esta región fronteriza.

Agradecemos los aportes de todas las autoras y los autores de cada capítulo, quienes contribuyeron a profundizar los debates abiertos sobre las diferentes líneas propuestas. Esperamos que este sea sólo un nuevo eslabón de una larga cadena de publicaciones que contribuyan a la profundización del conocimiento que desde el sur producimos sobre nuestras múltiples fronteras, en permanente construcción.

Bibliografía

Benedetti, A. (2018). Claves para pensar las fronteras desde una perspectiva geográfica. Geousp – Espaço e Tempo, 22(2), 309-328. https://doi.org/10.11606/issn.2179-0892.geousp.2018.133707.

Benedetti, A. (Dir.) (2020). Palabras clave para el estudio de las fronteras. Buenos Aires: Teseopress.

Braticevic, S., Rascován, A. y Tommei, C. (Comps.) (2017). Bordes, límites, frentes e interfaces. Algunos aportes sobre la cuestión de las fronteras. Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte.

Ghilardi, M y Matossian, B. (Comp.) (2020). Fronteras interrogadas: enfoques aplicados para un concepto polisémico. Buenos Aires: Teseo.

Lindón, A. (2007). El constructivismo geográfico y las aproximaciones cualitativas. Revista de geografía Norte Grande, 37, 5-21. https://doi.org/10.4067/S0718-34022007000100001

Massey, D. (1984[1994]). Introduction: Geography matters. Massey, D. y Allen, J. (Eds.). Geography matters! A reader. Gran Bretaña: Cambridge University Press-Open University.

Salizzi, E. y Barada, J. (Comps.) (2019). Fronteras en perspectiva, perspectivas sobre las fronteras. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras.



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