Otras publicaciones:

9789871867929_frontcover

9789871867257-frontcover1

Otras publicaciones:

9789877230277-frontcover

9789877230970_frontcover1

Desafíos

A modo de desafíos y luego de la elaboración de las conclusiones de esta investigación quedan plateados por lo menos tres ejes que entiendo deben tenerse en cuenta hacia adelante en lo que respecta a la producción de conocimientos sobre las políticas públicas de juventudes y la gestión como dos momentos vinculados y, como se sostiene en esta tesis, con más aspectos en común que antagónicos.

En primer término, y de acuerdo a la productividad de la investigación del “estado desde adentro” dada mi posición dual durante este proceso, sugiero reforzar los estudios que pongan en valor y reconozcan también los procesos de investigación y producción de saberes que acontecen en la gestión estatal, que involucran a muchas/os profesionales de las Ciencias Sociales que generan conocimientos. La gestión requiere de la investigación, tarea que se comprende con un alcance diferenciado respecto de la que realizada en las instituciones académicas aun guardando los parámetros convencionales. Los materiales producidos componen los documentos institucionales y son herramientas para la gestión. Sin embargo, los documentos y sus realizadoras/es son invisibilizados, debido a la expropiación de esos conocimientos que se operan en los dispositivos predominantes en las agencias estatales. Prueba de ello, fue la dificultad de “citar” muchos de los materiales que se encuentran en mis archivos. Es importante recuperar estas tareas y sus producciones, ponerlas en valor como otras legitimadas por la academia para que esas voces y narrativas sean visibilizadas y tengan presencia en las investigaciones académicas. Y que no sólo adquieran visibilidad mediados por las interpretaciones externas.

De ello, se desprende un segundo aspecto que puede contribuir para superar el primero, sugiero la constitución de equipos mixtos que funcionen de manera continua y realizando lo que denomino investigar la gestión. No solamente, grupos académicos que se incorporan temporalmente para realizar etnografía de alguna agencia estatal y su tarea, sino equipos formados por trabajadoras/es-investigadoras/es intra-estatales junto con otras/es externos que puedan investigar procesos de políticas públicas que pongan en dialogo ambas perspectivas del modo que aquí se presentó. Con ello, superar la dicotomía persistente y división intelectual de trabajo entre el conocimiento académico y la gestión en el estado –quienes piensan y quienes ejecutan-; que suelen estar habitualmente mediadas por el prejuicio. Por ello, quiero alertar a las/os funcionarias/os que asumen sus funciones en las agencias estatales a realizar un relevamiento de recursos humanos existentes y así formar equipos en los que todas las/os trabajadoras/es tengan un lugar de reconocimiento como estrategia para reforzar los niveles de compromiso laboral que tanto se reclama a trabajadoras/es del estado.

Tercero y tal vez el más polémico y contradictorio por mi posición como trabajadora en el organismo nacional sectorial de juventud, se refiere a los indicios de agotamiento que presente este tipo de agencias estatales en la actualidad. En el año 1987, el contexto nacional y latinoamericano ameritaba crear un organismo que se ocupe de las juventudes. Luego de haber transcurrido más de 30 años y frente a las transformaciones que no solo la gestión en el estado tuvo, sino la heterogeneidad reconocida de las juventudes, evalúo más proactivo incorporar la perspectiva generacional a las áreas y temáticas de manera transversal en todo el estado nacional, provincial y municipal y superar la recurrente nominación de “cuestión juvenil” para elaborar acciones públicas que refuerzan el adultocentrismo y alejan a las/os jóvenes de ser considerados sujetos de derechos. La perspectiva generacional de las políticas públicas no solo tendría alcance más próximo para realizar diagnósticos e implementarse en algunos casos, sino que podría facilitar y garantizar la instalación de dispositivos donde las /os jóvenes tengan una participación real y sostenida en la producción de lo que se denomina las políticas públicas participativas.



Deja un comentario