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4 El Programa Jóvenes Padre Mugica en clave subnacional: análisis comparativo entre las provincias de Santiago del Estero y Corrientes

Se mostraron hasta aquí, los contextos de emergencia de PJPM entre ellos, las particularidades de la matriz de gestión institucional del MDSN y los clivajes de las/os trabajadoras/es de la agencia estatal que fueron hacedoras/es del Mugica. Luego, se indagó sobre la dimensión simbólica del programa y la transversalidad de ciertas políticas de la memoria y DD HH promovidas por el gobierno durante el período estudiado y su implicancia en el PJPM y en la consagración de una juventud comprometida. Por tratarse de una acción nacional resulta insuficiente el análisis, si no incorpora la perspectiva subnacional, que se ofrece en esta sección a partir de la comparación de la ejecución del PJPM en Santiago del Estero y Corrientes. Se busca mostrar las particularidades tanto de los contextos y demás condiciones de posibilidad para que se establezca el Mugica y los efectos singulares que tuvo cada ejecución local. Ello permite constatar que estos componentes no responden única o exclusivamente a la normativa y a los lineamientos instituciones, sino que resultan de una mirada integral del PJPM en su funcionamiento territorial subnacional. También, demostrar la productividad de los acuerdos y la tarea de las/os armadoras/es de la política que, como las/os trabajadoras/es de la DNJ, son las/os productoras/es del PJPM. Asimismo que generadoras/es de acciones territoriales que resignifican los recursos aportados por el programa y los usan según estrategias locales. De ese modo, poder visualizar los efectos del Mugica una vez finalizado.

1. Santiago del Estero: la democratización local como escenario del Mugica

La convocatoria para el lanzamiento del PJPM en Chapadmalal fue realizada por la DNJ al CDR del MDS en Santiago del Estero que tuvo la responsabilidad de la implementación local. La elección respondió a decisiones políticas de la administración nacional y a condiciones subnacionales que se muestran en este capítulo. En Santiago del Estero, uno de los motivos para comprender esa articulación nación-provincia, hay que contextualizarla en el marco de un proceso democratización subnacional[1] (Gibson, 2006), recomposición de instituciones públicas comenzada casi en simultáneo con el ascenso y fortalecimiento del gobierno nacional de Néstor Kirchner y el FPV. Una trabajadora social que aún forma parte del CDR cuenta cómo percibía ese momento:

En 2005 asume aquí el Zamorismo, y de verdad nosotros estábamos en democracia, pero teníamos un gobierno de juarismo de cincuenta años. Que como aquí le dicen que es el caudillismo, entonces como que no, como que no existía… Como que desde el 2005 se han empezado a abrir mucho los espacios… La gente empezó a ocupar las calles, las cosas que aquí no sucedían. La intervención ha hecho mucho en ese proceso de empezar a organizar de manera formal a la gente… Nuestro Centro de Referencia viene de ese brazo de la intervención. Y era como todo nuevo para nosotros… (Trabajadora Social del CDR y PJPM).

La configuración del escenario provincial que encontrará el PJPM unos años después, fue posible por dos condiciones: por un lado, el desplazamiento y retirada del Juarismo[2] que se desencadena por una serie de movilizaciones y protestas sociales que cuestionó al poder local, como se verá más adelante y; por otro, la nueva trama institucional y política que puso en marcha la intervención federal a la provincia a poco de la asunción de Néstor Kirchner y se consolidó con Gerardo Zamora electo gobernador en 2005. Al respecto de lo segundo, el candidato del FPV comenzó su campaña electoral para la presidencia en 2003, recibió el apoyo del Juarismo que había llevado la fórmula Carlos Díaz-Mercedes Aragonés de Juárez a la gobernación en las elecciones adelantadas de 2002.[3] Así el peronismo juarista proyectaba garantizar un período más de gobierno al medio siglo que atesoraba prolongando un juego político cerrado que impedía a otras familias políticas acceder al poder (Behrend, 2008). Se trataba de grupos que ostentan prestigio social que activan para fortalecerse como linajes y ejercer el control de recursos económicos, políticos y culturales, inclusive los medios de comunicación locales[4], administrando las oportunidades en circuitos cerrados. No obstante, la hegemonía de la familia Juárez no se había sostenido contra el consentimiento de la población y sin el voto popular ejercido en las elecciones. Esa percepción ciudadana, dice la entrevistada, “nosotros estábamos en democracia”, aun ante el triunfo sostenido de las elites políticas. Ello puede explicarse porque la ciudadanía ve con buenos ojos su trabajo; porque poseen autonomía a nivel nacional o bien, puede darse por ese juego político cerrado que no permite la consolidación de opciones alternativas. El rasgo común, inclusive la combinación de esas razones, se puede resumir en la lealtad al gobernador. Los miembros de la red familiar pueden pertenecer a distintos partidos políticos y estar en el grupo de poder, la oposición o diferentes fracciones (Behrend, 2011).

A poco de asumir, el gobernador Carlos Díaz debe renunciar por la denuncia a su cuñado señalado como proxeneta e involucrado en el asesinato de una joven. Ante la imposibilidad de la vice-gobernadora electa de asumir por licencia médica, toma su lugar Darío Moreno, presidente de la Cámara de Diputados. Finalmente, Aragonés asume en diciembre de 2003. Tales acontecimientos profundizaron las tensiones existentes debido a la edad avanzada del caudillo, la visible decadencia del régimen[5] y la imposibilidad de los partidos tradicionales de constituir una oposición de poder legítima. Así se pone en juego la “herencia de Juárez” (Vommaro, 2004; Silveti, 2004) precipitando la inestabilidad política de la provincia que había gobernado directa o indirectamente durante medio siglo.

1.1. Del estupor popular a la movilización colectiva

El 6 de febrero de 2003 fueron hallados los cadáveres y restos óseos de Leyla Bahier Nazar y Patricia Villalba, en la zona de La Dársena en La Banda, a unos 8 km de la capital santiagueña. Las dos jóvenes habían sido asesinadas. Leyla a la salida de una fiesta y Patricia para ocultar el otro crimen. Estos asesinatos se asemejan al de María Soledad Morales ocurrido en Catamarca[6], por la participación de referentes de la política local con complicidad policial. Estas muertes violentas al ingresar al espacio público y a la agenda política activaron la puesta en escena de la violencia estatal imperante (Gayol y Kessler, 2017: 29 y 30) lo que precipitó la retirada del Juarismo. Las Madres del Dolor[7], un grupo de 120 mujeres cuyas/os hijas/os habían sido víctimas de la violencia policial reinstalaron el lema No creemos en la Justicia. No confiamos en la policía, que se convirtió en patrimonio de la sociedad santiagueña y consigna de las acciones de los colectivos movilizados. A partir del hallazgo y consiguiente estupor social se iniciaron una serie de marchas y reclamos de justicia, que fortalecieron la puesta en cuestión del poder político y policial, articulando “el dolor privado y la demanda a los poderes públicos” (Gayol y Kessler, 2017: 28). La gobernadora Aragonés relevó al Jefe y Subjefe de la policía local, al secretario de Seguridad y al Subsecretario de Informaciones Provinciales, comisario general “R” Antonio Musa Azar, luego juzgado por estos hechos[8].

El abogado y asesor legal de la Secretaría Diocesana para los DD HH, Juan Carlos Storniolo declaraba en La Nación en junio de 2003:

La policía de Santiago del Estero es un apéndice del poder político. Es la policía del ex gobernador Juárez y de su esposa, la actual gobernadora. Ellos son responsables de que la policía no se dedique a proteger a los ciudadanos. Además de los casos de gatillo fácil, recibimos muchas denuncias de torturas. Eso se debe a la mentalidad inquisidora de la policía, que carece de métodos de investigación y la única forma que tiene para resolver algún caso es a los golpes[9]

Para analizar el entramado local, hay que reconocer la participación de la iglesia[10], en particular las Comunidades Eclesiales de Base, durante las protestas junto con el trabajo del obispo provincial, Gerardo Sueldo fallecido en un accidente de tránsito en 1998[11]. Tanto desde las iglesias “ donde los… sermones de los curas eran realmente conmovedores, en el sentido de cómo hacían un diagnóstico de la realidad y… un poco trabajar sobre, sacudir un poco y tomar conciencia” (Graciela, coordinadora del programa-CDR). Pero también desde la Comisión de DD HH del Obispado que propició Monseñor Sueldo hasta su muerte, combatieron las arbitrariedades del poder ejecutivo en convivencia con el judicial, la policía y los medios de comunicación hegemónicos locales, como se expresa en otros tramos de la noticia de prensa mencionada y testimonios recogidos. Las marchas fueron organizadas por familiares de las jóvenes asesinadas, acompañados por las Madres del Dolor y otras organizaciones locales y partidarias[12].De ese modo, un viejo problema acaparó la escena pública –las violaciones a los derechos humanos y la violencia policial-; que habían trascendido la dictadura cívico-militar y perduraron en la democracia. Esos cuerpos muertos, tuvieron así un rol “generador de emociones y peticiones a los poderes públicos” (Gayol y Kessler, 2017: 30) produciendo impacto político, social y cultural. Ello contribuyó para que el caso se instalara en la prensa nacional y generar un derrotero difícil de detener, por el contrario, lo coloca estos acontecimientos en el ojo de la tormenta.

1.2. De transversalidad política y liderazgos partidarios

Cuando Néstor Kirchner asume el 25 de mayo de 2003, Santiago del Estero transitaba una crisis institucional profunda. El nuevo mandatario manifestó el compromiso de encarar una política de DD HH como uno de los ejes de su plan de gobierno (Capítulo 3). La visibilidad en el espacio público que tuvieron los reclamos santiagueños por la violación a los DD HH, la violencia institucional y policial instalada y la centralidad en los medios de comunicación locales y nacionales, hace que este caso se constituya en un punto crítico por lo que Kirchner acompañó el pedido de intervención federal[13]. El crimen de la Dársena fue el disparador impensado que agitó el clima social y político que cuestionó a los poderes de la provincia y confirma que “la muerte violenta, en algunas de sus formas…es un elemento central para la construcción o reforzamiento de problemas públicos” (Gayol y Kessler, 2015: 21) y desencadenar una tensa situación institucional. Ante este escenario, el Congreso Nacional[14] aprueba por unanimidad, el proyecto de intervención federal a los tres poderes de la provincia enviado por el ejecutivo[15]. La intervención abrió otra manera de vinculación entre el gobierno nacional y la provincia que se fue estrechando a la par de la recomposición de las instituciones de gobierno a nivel subnacional. El ejecutivo nacional suministró recursos materiales y humanos para el proceso de reconstrucción y democratización provincial, impulsado por un relato que apuntó a diferenciarse de las atrocidades del pasado, para no repetir las equivocaciones y los abusos políticos (Jelin, 2002).

El acercamiento nación-provincia se afianza a partir de 2005, con la llegada al ejecutivo provincial del radical Gerardo Zamora, dirigente del Frente Cívico[16]. Zamora era el primer radical en ganar la provincia desde 1963 cuando el peronismo estaba proscripto mostrando que la intervención federal no logró sostener la hegemonía. El gobernador electo obtiene el primer guiño político de Kirchner conmemorando el 25 de mayo de ese año en Santiago del Estero, que por primera vez en 195 años ocurrió fuera de Buenos Aires. Gerardo Zamora asume en un contexto crítico y su estrategia se basó en propiciar el diálogo con distintos sectores locales y activar una apertura y articulación con el gobierno nacional, rasgo que lo distingue de la autonomía que imponía la gestión Juárez. Su apuesta de refundación de la provincia[17] se va consolidando a través una nueva cultura de gobierno que se manifiesta en “los modos de organizar y procesar las creencias. Actitudes y conductas respecto de cómo se gobierna” (Picco, 2016: 180) y que Zamora ejercita con los diversos actores e instituciones locales. Un entrevistado describe su percepción de aquel contexto del modo siguiente:

En 2003 se produce una irrupción tremenda en términos culturales, o sea, la gente empieza a pensar otras cuestiones y en 2005 ni hablemos, el hoy Gobernador, en ese momento también Gobernador creo que hace, en esta cuestión de salir a buscar recursos y abrir la frontera de Santiago para con Nación, empiezan a aparecer impresionante la cantidad de recursos, pero líneas de financiamiento, algunas que existían y otras muchas que se fueron creando (Pablo, CDR, Programa, Santiago del Estero).

Ese contexto subnacional percibido por el joven introduce aspectos de la relación que existía entre la nación y la provincia hasta 2005. Con la llegada de Zamora, el acercamiento entre ambas escalas expresan la intencionalidad de fortalecerse en el poder y construir hegemonía. Los caminos y estrategias para lograrlo se valen tanto de articulación para la implementación de políticas públicas como de formalizar alianzas electorales. Con respecto a lo primero, la presencia de la ministra Alicia Kirchner fue asidua junto para entregar recursos y beneficios del MDSN. En una visita oficial en 2008 con el Tren de Desarrollo[18] dejó plasmada su opinión acerca del proceso local y la relación con la escala nacional

Hay funcionarios que no reconocen que, sin gobierno nacional como este, no podrían haber realizado la una transformación real en sus comunidades. Cuando hablamos de década ganada estamos hablando de la construcción y la transformación que hemos hecho juntos[19]

Una visión estatocéntrica, a menudo se refuerza cuando algunos asuntos o temas son pensados desde el punto de vista de funcionarias/os nacionales, como hace la ministra. Esto conlleva otro error frecuente de concebir al mismo nivel nacional a partir de una generalización de los procesos ocurridos en Buenos Aires (Ortiz de Rozas, 2016: 40) desestimando la trama local. Respecto de las alianzas electorales, no se debe soslayar, que Zamora fue uno de los radicales que impulsó el armado de la Concertación Plural en 2007[20], y se mantuvo aliado al gobierno, aún luego del voto “no positivo” de Cobos[21], vice-presidente de Cristina Fernández. El triunfo en las elecciones del FPV para la presidencia en 2007, se dio con un caudal electoral dos veces más grande que 2003. No es un dato menos pues “con el liderazgo de Zamora, Santiago del Estero, se convirtió en una de las provincias que más votos de aportó al Kirchnerismo, tanto en elecciones periódicas como en el Congreso nacional” (Picco, 2016: 180).

2. Corrientes: la transversalidad fallida

El inicio de las actividades del PJPM en Corrientes fue el lanzamiento oficial en noviembre de 2008 en Ituzaingó. Dicho encuentro replicó la modalidad de talleres dada en Chapadmalal y, las/os jóvenes acordaron realizar jornadas solidarias en Berón de Astrada y Loreto, que fueron las dos primeras actividades como promotoras/es Mugica. Para instalar el programa en la provincia, la agencia estatal de juventud acordó con el Centro de Estudios San Juan (CESJ)[22], una institución que lideraba el Senador Nacional Fabián Ríos[23] y candidato a gobernador de la provincia para las elecciones de 2009. Ríos había ganado la interna del partido justicialista de Corrientes y su lugar para ser candidato a gobernador para las elecciones del 13 de Septiembre de 2009 para enfrentar a los primos Arturo y Ricardo Colombi[24], siendo éste último, el que fue elegido en segunda vuelta[25]. Sin embargo, Ríos quedó muy cerca de Ricardo Colombi lo que valió el reconocimiento de la presidenta Cristina Fernández. En la capital se impuso Carlos “Camau” Espínola[26] un reconocido deportista olímpico local que logró la intendencia para el peronismo, que no ganaba desde los años setenta. Esto fue leído como buena señal para lograr la hegemonía en la provincia con el apoyo de Espínola y Ríos. Con ello, la elección del CESJ puede comprenderse por diversos motivos de la compleja trama política local. Por una parte, si bien existía un organismo provincial de juventud, éste no se perfiló como interlocutor válido para la nación, por responder a la gestión provincial radical de Arturo Colombi. Aunque el gobernador Colombi había sido uno de los gobernadores radicales en acompañar la transversalidad en 2007 que llevo a Julio Cobos a la vicepresidencia, luego de la Resolución 125, se identificó con Cobos. Por ello, a diferencia de Santiago del Estero, la provincia no se presentaba como aliada al gobierno nacional. Por otra parte, se trató de un escenario pre electoral de las elecciones de 2009, en la que además de Arturo Colombi se presentaba su primo, Ricardo. Ya en 2007, ambos habían quedado enfrentados y fueron protagonistas de “interna radical entre sillazos y a las trompadas”[27]. La tensión dentro del radicalismo local junto con la crisis del campo, anuló posibles alianzas de ambos candidatos con el gobierno nacional. Este contexto local de tensiones quita cierta legitimidad al CDR por ser una agencia identificada con el gobierno nacional. En esa coyuntura se presentó la posibilidad de fortalecer la candidatura de Ríos a la gobernación para las elecciones 2009. Fabián Ríos generaba confianza por su afinidad con el ejecutivo nacional y su calidad de funcionario. O la combinación de estas condiciones que lo perfilaron como el candidato kirchnerista a la gobernación. Su fundación fue la estructura que el candidato tenía para sostener la implementación del Mugica frente a los estados nacional, provincial y municipal que carecían de reconocimiento para gestionarlo por las condiciones políticas detalladas.

Para comprender la trama política, social y cultural de Corrientes hay que recomponer dos aspectos semejantes con Santiago del Estero y son las condiciones que encontró el PJPM en la escala subnacional. Por un lado, esta provincia tiene un historial de intervenciones federales[28], la última en el gobierno de Fernando de la Rúa en 2001, momento que también surge como intento de democratización (Gibson, 2006) o de recomposición de las instituciones. Por otro, el predominio del juego cerrado entre familias (Behrend, 2008) del Partido Autonomista de Corrientes y el Partido Liberal de Corrientes. Ambos además aliados en un Pacto Autonomista Liberal que obtuvo una fuerte hegemonía en la provincia gracias a alianzas entre sectores afines que sostuvieron a los líderes en el poder con acuerdos. A partir de 1983 y hasta 2001, la provincia aparentaba tener alternancia. Sin embargo, el poder alternaba entre dos partes que formaban la alianza y dominada por un reducido grupo de familias políticas y un juego cerrado, con el predominio de la familia Romero Feris. En 1995, mientras Raúl Romero Feris era gobernador de la provincia fue expulsado del Partido Autonomista por su acercamiento al presidente Carlos Menem, y entonces creó y dirigió un nuevo partido político, el Partido Nuevo (PaNu). A partir de 2001, el radicalismo de los hermanos Colombi reproduce esa lógica.

En 2008 con la crisis del campo se ocasionaron fisuras hacia el interior de las alianzas entre el kirchnerismo y el radicalismo. Luego de la distancia tomada por el gobernador radical K[29], las posibilidades de lograr hegemonía del partido gobernante a nivel nacional en la provincia no eran auspiciosas por la trayectoria de las familias políticas, la escasa inserción del justicialismo y, por último, la imposibilidad de formalizar la transversalidad incorporando a los radicales, como lo logrado con la Confluencia Plural en Santiago del Estero. El lugar de diputado, funcionario del Ejecutivo o Senador que supo tener Fabián Ríos lo convirtió en referente político de la provincia, con preponderancia personalista, que aportó recursos materiales y humanos para la consolidación del programa combinando para la gestión la utilización de diversos recursos. Las contribuciones de Ríos van desde los aportes de personal y espacio físico del CESJ donde se recibían los proyectos y se reelaboraban junto con las/os beneficiarios para solicitar financiamiento, la gestión de permisos para realizar actividades del programa en la provincia aprovechando su vinculación con referentes locales y, también proveyó aportes materiales que disponía por su función legislativa. Esta contribución material era utilizada por las/os promotoras/es para movilizarse y recorrer localidades provinciales representando al programa “de pueblo en pueblo” como los guardianes de la canción de Gieco, o comprar materiales e insumos para jornadas y/o charlas cuando la contribución de la nación demoraba, era escasa o inexistente.

3. La política de la recuperación: la garantía de los DD HH y la reparación histórica

La conflictividad y la protesta social se incrementaron por el crimen de La Dársena y aceleró la puesta al descubierto de la gravedad de las violencias estatales durante el juarismo en Santiago del Estero. En noviembre de 2003 se trasladó a la provincia una misión de la Asociación Periodistas de la Argentina, dirigida por Nelson Castro, que realizó un informe sobre la censura y restricciones de la libertad de prensa. Asimismo, los Secretarios de Justicia y Asuntos Penitenciarios, Dr. Pablo Lanusse y de DD HH Dr. Eduardo Luis Duhalde viajaron los días 10 al 12 de septiembre de 2003 a la provincia de Santiago del Estero[30]. También estuvieron Marcela Bordenave y Atilio Tazziolli por la Comisión de DD HH de la Cámara de Diputados de la Nación. El gobierno nacional ante los acontecimientos, habilitó a una Comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para realizar una investigación. Dicha comisión, luego de la investigación llevó a internacionalizar la denuncia de las violaciones de DD HH en la provincia a través del Informe de Prensa de Funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA[31].

El mapa político de la provincia se reconfiguró a partir de 2003, a la luz de los acontecimientos locales y por el afianzamiento de la relación con el ejecutivo nacional. El aun intendente de la ciudad capital Gerardo Zamora, afín a la construcción transversal, crea en 2004 el Frente Cívico por Santiago y su gestión fue acompañada por el gobierno nacional. El entonces presidente, explicitó su apoyo a Santiago del Estero que se cristalizó en acuerdos institucionales, como fue la firma el acta de Reparación Histórica en 2005 siendo Gerardo Zamora gobernador. La firma del acta fue durante los festejos por los 452 años de la fundación de la ciudad de Santiago del Estero y allí se anunciaron además obras por 600 millones de pesos, más la cesión de los terrenos del ex ferrocarril Mitre donde hoy está emplazada la terminal de ómnibus de la capital provincial. Estas obras eran parte del Plan Estratégico Territorial (PET) del gobernador y fueron financiadas en el marco de la reparación histórica y en algunos casos, con partidas al presupuesto anual de la provincia (Picco, 2016). Ese acontecimiento de la firma del acta fue recuperado así por el diario local:

Vengo a acompañar un proceso de cambio, la transformación de los nuevos tiempos. Señor Gobernador, adelante con este proyecto de reparación histórica, de devolverle la gloria que Santiago merece”, remarcó en aquella oportunidad Kirchner. Así comenzaban a concretarse las iniciativas que tenía el gobierno santiagueño en el marco de un plan de desarrollo industrial, que significaban la construcción de obras de infraestructura básica como caminos, agua y energía. Muchos de esos emprendimientos ya se hicieron realidad y otros por su magnitud e inversiones, como la canalización del río Salado y la línea en 500 KW de Lavalle a Santiago, están a punto de comenzar[32]

La última visita de Néstor Kirchner a la provincia, ya como ex presidente, fue el 1 de septiembre de 2010 y volvió a manifestar su compromiso, que luego continuaría la Cristina Fernández:

Mi compromiso con Santiago es muy fuerte y permanente, había manifestado Kirchner, quien a la vez destacó que el gobernador Zamora y la presidenta Cristina concretarían todas las obras que están contempladas en el Acta de Reparación Histórica que firmara él como jefe de Estado con el mandatario santiagueño en 2005. “Mi respaldo político para el gobernador Zamora es absoluto”, dijo Kirchner quien por otro lado, puso de relieve que la provincia se está recuperando “día a día” y sobre la inauguración de las obras, manifestó que era un “gran trabajo” el realizado[33]

Las políticas públicas nacionales provistas a Santiago del Estero y el compromiso asumido por Kirchner configuraron la relación institucional que se estableció entre nación y provincia y, diversas áreas del ejecutivo local. Lo mismo que las relaciones entabladas a nivel local que trazaron un modo de gestión subnacional de la política pública nacional. Estos acercamientos entre las escalas se dieron conformes con “el juego entre los micro-procesos simbólicos y prácticos, tanto como las relaciones de fuerza políticas, burocráticas y económicas” concretas (Franzé Mudanó, 2013: 10). Si bien el interés de esta investigación está en las particularidades que tuvo el Mugica como política pública participativa, es cierto que ese diálogo entre los funcionarios posibilitó la implementación en la provincia de otras iniciativas vinculadas con las/os jóvenes que aportan aspectos para comprender los modos predominantes que tomo la articulación entre las escalas. En mayo de 2008 se creó el Programa Jóvenes con más y mejor trabajo[34] que se implementó en la provincia de manera paralela con el PJPM. Si bien el Mugica contempló la articulación interministerial, no hubo durante esos años coordinación entre la DNJ y el programa de la Secretaría de Empleo nacional. Y según evaluaciones posteriores revisadas[35] el impacto subnacional del programa de trabajo no fue significativo. Si bien el gobierno provincial adhirió a la política nacional, no se reforzó con suficientes recursos locales para lograr el impacto cuantitativo esperado[36] respecto de la situación laboral de las/os jóvenes. También se puede mencionar la jerarquización a Subsecretaría del área de niñez local partir de la ley provincial 6915/2008[37] en sintonía con la ley 26.061 en el año 2005[38] como otra adhesión provincial a las políticas nacionales. En ambos casos, lo predominante fue la adhesión formal a la normativa de estas políticas de escala nacional, que se perfila más como una estrategia para la percepción de recursos materiales y técnicos nacionales que un compromiso de destinar recursos propios. La articulación institucional activada entre las escalas en los ejemplos citados, se asemeja al modo que tomó la implementación del Mugica como se irá ampliando en este capítulo.

La incorporación de acciones a la gestión institucional se completó con la apertura a diversos actores institucionales locales apenas asumió con el propósito de construir una hegemonía pos juarista (Picco, 2016) a la par que se apostaba a la construcción de una hegemonía a nivel nacional. Por lo tanto, afianzar las relaciones institucionales con esta provincia además de la ampliación de la gestión de la política pública, significó la incorporación de aliados al proyecto nacional y popular o el modelo tal se expresaba en la narrativa kirchnerista. Estos vínculos con instituciones y actores locales crean las condiciones para la ejecución del PJPM y marcaron aspectos singulares que adquirió su gestión durante tres años. En sintonía con el compromiso presidencial y los lineamientos del MDSN, la ministra Alicia Kirchner, visitó en reiteradas oportunidades la provincia en misión oficial y participó en varios actos donde estuvo acompañada por autoridades locales, en particular el gobernador Zamora con el fin de “recorrer los territorios más vulnerables del país buscando la construcción de un espacio inclusivo de ciudadanía, que permitiera fortalecer los derechos humanos, sociales, políticos, económicos y culturales con equidad territorial” (La bisagra, 2007: 8).

En sus viajes, la ministra realizó entrega de pensiones, inauguración de CICs, entrega de tierras a comunidades indígenas, entre otros compromisos acordados por su ministerio[39]. En la oportunidad que llegó a la localidad de Herrera para cumplir con la entrega de beneficios junto con Tren de Desarrollo, recalcó la buena relación entre el ejecutivo nacional y el provincial y la importancia del estado presente y promotor fiel a los lineamientos de la gestión de las políticas sociales del ministerio a su cargo.

Las políticas sociales concebidas desde la ciudadanía intentan promover la participación activa de los actores para dar respuestas a las problemáticas de la comunidad, recuperando las capacidades instaladas a partir de su propia experiencia y vinculando lo estrictamente “social” a una política que no se escinde de lo “económico”. Esto no implica un retiro del Estado nacional de sus incumbencias, sino, por el contrario, define un lugar fundamental del mismo en la toma de decisiones, en real articulación con otros actores institucionales en los territorios. La noción de “promoción social” que había quedado relegada en los últimos años, es rescatada por la actual política social en un Estado promotor (op. cit., 155, resaltado del original).

El Tren de Desarrollo Social y Sanitario se describe en La bisagra como un Ministerio itinerante, que sirvió para trasladar los servicios a localidades pequeñas, alejadas y de difícil acceso a beneficios a personas alejadas de los CDR y CICs (Foto 9). El tren de desarrollo fue un recurso institucional del ministerio de “desarrollo social” a la vez, que herramienta para la ampliación de derechos para el “desarrollo humano”. Con su doble acepción fue vehículo y metáfora de una estrategia de abordaje territorial ministerial. Efectivizó el estar ahí o bajar el estado (Perelmiter, 2016) para lo que sus trabajadoras/es viajaban durante varios días para recorrer el territorio y utilizarlo como otro instrumento para fortalecer las relaciones entre la administración central y las remotas localidades de todo el país. Ya en la estaciones de los destinos seleccionados, abría sus puertas, habilitaba oficinas y/o consultorios para que la población accediera a los servicio.

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Foto 9. Tren de Desarrollo Social y Sanitario en destino y equipo.

En algunos casos, se organizaron actividades en ciudades de destino como sucedió en Herrera en Santiago del Estero. Allí, el tren se activó como un símbolo de presencia y legitimidad institucional que dio el marco para lanzar en la provincia un nuevo programa de la Nación. En esa ocasión las/os jóvenes promotoras/es Mugica organizaron su primera jornada solidaria coordinada desde el CDR. Así recuerda la jornada una trabajadora del CDR:

… el tren sí. O sea, como que era esa vez creo que se inauguraba el Plan Ahí, entonces era 2008. Se hizo el lanzamiento ahí. Porque ha habido como una, un armado de políticas integrales, donde venía el tren, se hacía también asistencia a la gente, la parte de juventud (Trabajadora Social CDR, Programa, Santiago del Estero).

3.1. La tarea del CDR santiagueño en la configuración del entramado institucional

Desde el ministerio se articularon las actividades en contacto fluido con el CDR y se ajustaban a la normativa administrativa y política vigente para ejecutar el programa y otras acciones nacionales. Si bien hubo actividades del Mugica en algunas localidades sin supervisión del CDR, como surge de testimonios en La Banda, la coordinación del PJPM se operó desde el CDR. No solo desde lo administrativo, sino que el espacio físico se estableció como un lugar de encuentro y reunión del grupo que “ya éramos parte de la casa”, como dijo un joven promotor entrevistado. Allí se juntaban cada 15 días o bien, ante alguna demanda concreta relevada por las trabajadoras sociales afectadas al programa en contacto con las comisiones municipales. Tanto trabajadoras/es, otras/os interlocutoras/es y destinatarias/os locales se involucraron en dicha tarea desde sus posiciones y responsabilidades. Quienes eran trabajadoras/es del CDR sentían que “ahora que nosotros estamos en este lugar hay todo esto para hacer o propongan qué quieren hacer para que salgamos a pelear nosotros para que se concrete”. Queda configurado un mosaico institucional heterogéneo en el CDR y más precisamente para la gestión del programa. Junto con las/os trabajadoras/es administrativos y profesionales del plantel del CDR[40] se fueron incorporando jóvenes que habían trabajado en la gestión local y provincial y/o tenían experiencia en organizaciones sociales y políticas algo que se desarrollará con más detalle en otro apartado de este capítulo.

Con respecto al lanzamiento ocurrido en Herrera, no fue organizado ni promovido por las/os jóvenes santiagueños, ni preparado para presentar al programa como sí ocurrió en Corrientes. Esas/os jóvenes que habían sido convocadas/os para oficiar de mediadores para la gestión local comenzaron a incorporarse a la estructura del CDR y organizándose según los lineamientos de la institución y no con formas organizativas de base. Hay que señalar, que la noción de promotoras/es se utilizó indistintamente para referirse, por un lado, a las/os jóvenes que se incorporaron activa y voluntariamente al Mugica y se encargaron de la gestión territorial, asesoramiento y convocatorias. Por otro, a quienes se vincularon temporariamente para participar en una jornada solidaria o para obtener financiamiento para un proyecto. En definitiva, se denominó promotoras/es en la medida que se aspiraba a conformar algunos de los movimientos correspondientes cada línea de acción, aun cuando se tratara solo del financiamiento de un proyecto. Por ello, la noción de promotoras/es tiene un significado concreto desde las líneas del Mugica y que  se ha explicitado, además, el propósito de construcción de un movimiento juvenil que surgiera de este programa, llevó a desechar las nociones de beneficiarios y/o usuarios que se utilizaban para referirse a destinatarias/os de programas. Este desplazamiento enuncia algunos rasgos de esa producción socio estatal de las juventudes en tanto se pretendió otorgar un rol activo, en la construcción de un proyecto colectivo desde el programa gubernamental como disparador y motivador. Sin embargo, como se observa en Santiago del Estero, esa conceptualización tuvo su propia manifestación tal como se desarrolló.

La jornada en Herrera se precipitó por la visita de la ministra Alicia Kirchner para realizar otras actividades pero quedó asociada como punto de inicio del PJPM por parte del pequeño equipo local del Mugica apenas conformado. Aprovechar esa ocasión era necesario, por una parte, porque la presencia de Alicia, otorgaba institucionalidad y sostén al programa por ser ella una figura nacional y la máxima autoridad del ministerio impulsor del PJPM. La funcionaria le daba legitimidad al PJPM y motivaría la adhesión de las/os santiagueñas/os a la política pública promovida desde la nación. Por otra parte, la autoridad nacional en persona entregando recursos para la provincia reafirmaba los acuerdos políticos entre ambas escalas respecto a la gestión de las políticas públicas. Pero también, como ya se desarrolló, reforzaba el proyecto político del kirchnerismo y que Zamora apoyaba plenamente. Esa conjunción de intereses, voluntades y negociaciones que se manifestaron en este acuerdo político entre nación y provincia se comprenden de acuerdo a “contextos históricos específicos, en relaciones de poder y dinámicas políticas situadas (Gené, 2019: 237) que revela la singularidad del contexto político en que se instala en programa y la incidencia de la política, tanto en la trastienda como en la puesta en escena. No obstante, durante los años del programa no se logró organizar un lanzamiento coordinado entre CDR, la dirección nacional y demás participantes locales.

3.2. Gestión desde arriba: institucionalización de la política social y financiamientos de proyectos

Esta trama local y la relación con la nación, son dimensiones sustanciales en la configuración y aspectos que caracterizaron la gestión del PJPM en Santiago del Estero. El Mugica contó para su implementación con la estructura administrativa del CDR que dependía del MDSN y no de una organización gubernamental o no gubernamental provincial, como fue el caso de Corrientes. Los CDR se presentaron como la nueva institucionalidad de las políticas sociales, “articulando entre el aspecto macro de un Estado nacional presente y promotor; y el aspecto micro de las comunidades protagonistas de las políticas públicas” (Documento MDSN, 2015: 5)[41]. Esta premisa institucional guió la tarea local que fue coordinada por funcionarias/os jóvenes que tenía afinidad política con la gestión de la provincia y provenían de las filas del peronismo local no juarista. A su vez, estas/os funcionarias/os jóvenes, como fue el caso de la coordinadora del CDR y el coordinador del programa Callejeando, replicaron para el programa, la modalidad que había incorporado Zamora al asumir su gestión de gobierno y ampliaron la convocatoria a organizaciones no gubernamentales locales. También desde esas oficinas se convocó a las/os primeros participantes que viajaron al lanzamiento en Chapadmalal. Principalmente, jóvenes que hacían tareas barriales o dentro de las fuerzas progresista no juaristas y se usó un procedimiento de boca en boca para sumarles. Cuando un trabajador del CDR afectado al Mugica fue consultado al respecto de la composición de ese primer grupo del PJPM comentó que en el CDR se “reunían a los chicos más comprometidos que estaban trabajando en ese momento, en ese sentido. Aparecían un montón de expresiones”. Con este testimonio propone dar cuenta de ciertos procesos de apertura que más que referidos al programa, se activaron como una contraparte a los años del juarismo que eran juzgados como carentes de participación y sectarismo político, algo que se repite en las entrevistas realizadas en la provincia.

Algunas/os jóvenes que viajaron a Chapadmalal permanecieron como parte de ese pequeño equipo de promotoras/es, como fue el caso de Martín que tenía militancia partidaria en el Partido Comunista. Otras/os pocas/os como trabajadoras/es rentados, como Graciela y Pablo que venían de ONGs y trabajos en el ámbito gubernamental. Se invitaron jóvenes del programa Callejeando de la Dirección de Niñez de la provincia, que se ocupaban de comedores y merenderos comunitarios en barrios periféricos de la capital y en los Centros de Promoción y a chicas/os de escuelas secundarias. Las/os jóvenes provenían de la zona céntrica y también de los barrios 8 de Abril, La Católica, del Bosco, de General Paz, de Pacará. En este último, fueron activas las Madres Unidas de Pacará, asociación fundada para trabajar con jóvenes en la prevención del consumo problemático de sustancias. Su lema era contra el hambre, la discriminación y el atropello policial en el barrio y participaron en el programa[42] que se presentaba propicio para reparar los excesos policiales y la indiferencia gubernamental. Marcela, participó del lanzamiento en Chapadmalal e ingresó al programa convocada por las trabajadoras sociales del CDR por la labor barrial de su familia. Desde su punto de vista, más que a la decisión de la gestión nacional o a la iniciativa organizada de jóvenes, la convocatoria para ser parte del programa tuvo que ver con lo que ella define en términos de un “cambio de cultura de gobierno” que caracterizaba el escenario local. Así lo percibió ella y la motivación para participar en el programa:

En esa época estaba en el cambio Santiago, estábamos entrando en un gobierno donde ¿cómo te puedo decir? Era un gobierno que nos daba participación. No era un gobierno mezquino al tema actividades ni nada, al contrario, las veces que hemos necesitado del gobierno, siempre nos ha estado ayudando (Joven Promotora Programa Mugica).

Ese grupo local afectado a la implementación del programa nacional incluyó a Graciela[43], que era enlace con autoridades de la DNJ y coordinadora del Mugica. Con la llegada del gobernador Zamora y la apertura de nuevos organismos en la provincia, ella se incorporó a la gestión pública. Luego, cuando se inauguró el CDR, ingresó como responsable de las temáticas de juventudes. Según su testimonio, contaba con experiencia de trabajo en organizaciones sociales de la provincia durante los años 90, etapa en la que se había abocado a viajar a Buenos Aires, para tomar contacto con áreas de juventud y otras nacionales en busca de programas, acciones u planes que pudieran implementarse en Santiago del Estero. Según Graciela, el cambio institucional luego de la intervención la estimuló para incorporarse a trabajar en la esfera gubernamental provincial y, finalmente, en el CDR como coordinadora local del Mugica. Había trabajado en el Programa El Patio destinado a niñas/os y adolescentes entre 2000 y 2005. Durante la intervención, se incorporó a la Secretaría de DD HH de la provincia. Luego, a partir de 2007 y 2013 desarrolló tareas directamente para el MDSN. Además era militante del FPV y como referente de Kolina inició luego su carrera en la legislatura provincial. También fue convocado Pablo, quien acompañó el contingente de jóvenes al lanzamiento nacional. Graciela y Pablo se conocían porque el joven trabajaba en una ONG Italiana (GUS), que en 2005 funda GUS Argentina con sede en Santiago del Estero. Allí concentraron la mayor cantidad de financiamiento de proyectos de promoción humana durante los primeros años de gestión en Argentina[44]. Pablo también trabajó en el Programa Callejeando[45], por lo que ambos coincidían en sus gestiones en Buenos Aires. GUS aportó la personería jurídica para que los proyectos reciban el financiamiento en el marco del programa. Luego del paso por el CDR y el programa, Pablo se incorporó como funcionario en el área de DD HH en la provincia[46].

4. El Mugica en Corrientes: construcción desde abajo y desde el afecto

La incorporación de jóvenes al programa en Corrientes se inició al regreso de Chapadmalal y, según testimonios, tuvo amplitud de criterios. La composición grupal contaba con diversidad de perfiles, de la militancia social o partidaria, actividades comunitarias o nula participación barrial o partidaria. La convocatoria y contactos, para participar del lanzamiento y luego, de la expresión local del Mugica fue coordinada por el CESJ de Fabián Ríos. En especial, las/os jóvenes que trabajaban en el centro más las/os que habían viajado a Chapadmalal, de donde regresaron con la consigna de replicar esa modalidad. Hay un rasgo que prevalece en las entrevistas y es el componente afectivo de los vínculos –previo y fortalecido por su paso por el programa-; ya que las/os jóvenes encargadas/os de convocar invitaron a quienes conocían de sus barrios, escuelas, tareas laborales, etc. Es interesante detenerse en estas formas de interrelación utilizadas para conformar un equipo en el marco de un programa estatal nacional. Ello permite reconocer la importancia de las redes de relaciones previas al Mugica existentes en la escala subnacional, rasgos de su dinámica y su utilidad para la implementación de una acción de política pública como esta. Estas formas de incorporar jóvenes en Corrientes, se diferencia de los mecanismos normativos para analizar las formas de incorporar usuarios a los programas que en este caso, no pasó por una revisión nacional. Estas vinculaciones sostenidas desde un conocimiento cercano y afectivo no implica decir que estas/os jóvenes carecieran de inserción en organizaciones sociales y políticas. Sino que esos vínculos se presentaron como prioritarios por sobre otros tipos y relaciones como sucedió en otras provincias. De ese modo, se conformó un equipo estable de alrededor de 10 a 15 jóvenes que perduró en el tiempo, aún luego de la finalización formal del Mugica. Consultadas algunas participantes cómo se enteraron del programa en Corrientes o cómo ingresaron nos dijeron:

Una compañera del secundario me invitó a una reunión. A partir de esa reunión yo conocí a Clara y a otras chicas y ellas me integraron al grupo. Y después de ahí conocí a Mugica…Era reuniones así con las chicas que iban conociendo al grupo… después si ya me fueron contando lo que yo hacía, como era el programa y eso (Joven Promotora Programa Mugica, Corrientes).

 

[A la coordinadora] yo la conozco desde hace muchos años, desde Jardín de Infantes precisamente… un día nos encontramos y ella me preguntó si yo quería trabajar en la formulación de proyectos con ella en el Centro de Estudios San Juan que a su vez también es político digamos, porque el Centro de Estudios San Juan pertenece al que es ahora el actual intendente Fabián Ríos. En ese momento Fabián estaba de candidato para Gobernador de la provincia, así que empecé ahí (Joven Promotor Programa Mugica, Corrientes).

De este modo, el programa nacional en la provincia adquirió su impronta. Las/os jóvenes priorizaron los diagnósticos realizados en sus localidades para proponer las demandas y/o actividades, y que según tipo y requerimiento, serían respondidas por las áreas articuladas al PJPM a escala nacional. Para establecer esta vinculación, el grupo residente en la capital, recurrió a jóvenes locales de diversas filiaciones y dirigentes sociales y políticos que habilitaron la llegada a las localidades de la provincia, en especial, del justicialismo. En menor escala el radicalismo y jóvenes activistas de organizaciones comunitarias o trabajadores que tenían inserción formas en el gobierno municipal[47]. No obstante, en el MDSN, se implementaba entonces el Plan Ahí[48] y desde allí, se informaba las localidades prioritarias que los diversos programas debían coordinar para atender. Por ello, las/os promotoras/es se organizaron para llegar esas pequeñas localidades señaladas entre la ruta indicada por el Ahí y las posibilidades concretas que hallaban en la provincia.

5. Historias personales y biografías políticas

En el CDR de Santiago del Estero se activó el reclutamiento de personal político, profesionales y trabajadoras/es con diferentes perfiles para implementar el Mugica. Esto obedeció, en buena parte, a la institucionalización que tuvo la ejecución del programa en dicho organismo público y, que dada la coyuntura subnacional, puso interés en la constitución de la planta del personal que contara con formación y/o experiencia, requerida para la “nueva cultura de gobierno” (Picco, 2016) que se propiciaba en la provincia pos juarista. Graciela, coordinadora del programa, y Pablo que aportó el vínculo con GUS, tenían una reputación reconocida y legitimada que se convierte en el capital simbólico (Bourdieu, 2000: 113) valorado para tales responsabilidades y que sumará en la acumulación de recursos, que en ambos casos, determinará carrera política posteriores. El plantel de CDR se completaba con personal administrativo, trabajadoras/es sociales y con especializandas/os, que hacían una pasantía rentadas y eran mayoritariamente estudiantes de la carrera de Trabajo Social. Esta composición del equipo reprodujo la impronta nacional de priorizar la profesión del Trabajo Social como rasgo importante para la gestión de políticas públicas tal como se desarrolló en el capítulo 2. La técnica del programa de la DNJ, a cargo de Santiago del Estero, manifestó su percepción sobre el funcionamiento local de la gestión del programa y la articulación entre la nación y la provincia:

Lo que siempre se pedía, desde la provincia era que pasemos por el Centro de referencia, a veces una hablaba directamente con las organizaciones e ibas directamente y no pasabas… Yo por prolija que era, las primeras veces llamé y fui al centro de referencia y la realidad es que fue un lugar donde yo me sentí tan contenida y acompañada y no había esa cuestión de intereses, andá por este lado, andá para este, para estas organizaciones… era como muy abierto y me acompañaron a todos los lugares a donde yo iba (Trabajadora, técnica nacional a cargo de Santiago del Estero).

Según los testimonios, la modalidad que se implementó entre ambas escalas del programa, consistió en que cada especializanda/o tenía a cargo un municipio de la provincia y se encargaban del contacto personal, el relevamiento de demandas posibles de ser atendidas desde el Mugica y las convocatorias para las reuniones con el personal de la DNJ. Este perfil de recursos, puede pensarse como una apuesta para garantizar por un lado, la ampliación efectiva de un trabajo territorial imposible de lograr desde la agencia nacional por distancia y carencia de recursos humanos. Y por otro, significó la puesta en valor de un conocimiento de redes y contactos locales que las/os trabajadoras/es del CDR tenían, para agilizar la implementación del programa articulado con el plantel nacional. La técnica de la agencia estatal de juventud, viajaba una vez por mes, permanecía una semana y, junto con estos equipos locales realizaba un recorrido para explicar el funcionamiento y alcance del programa nacional “nos juntábamos en municipios con organizaciones y explicábamos de qué se trataba el programa, por supuesto había mucha demanda de proyectos, de jóvenes acompañados de sus padres y ¿qué hay para entregar?”, contó. Pero, además, puede percibirse en su relato un componente emocional-afectivo que acompañaba el trabajo, del mismo modo que se ha percibido en Corrientes y en la escala nacional:

Me ganaron todos (refiere a sus compañeros de NOA cuando repartieron las provincias), fui a Santiago del Estero, me acuerdo. En 2009 empecé a viajar y me pasó que me enamoré de la gente y cómo se laburaba ahí, para mí fue maravilloso (Trabajadora, técnica a cargo de Santiago del Estero).

Desde la perspectiva de una joven santiagueña, -en la primera etapa del programa aun estudiante de Trabajo Social, se desempeñó como especializanda y ya recibida es trabajadora del CDR-; cuenta cómo este paso por el programa y modo de trabajo, significó para ella un recurso útil para su formación “estar en los barrios me ha ido formando y ahí me he podido dar cuenta que yo sé cómo la política ahí va ocupando, también se hacía presente en el Estado”. Esto, lo vincula directamente con el componente territorial de la gestión y el modo que se instalaba en el relato cotidiano y agrega:

Te decían en esa época que tenía que ser una articulación entre lo local, tomaba fuerte impacto lo local, entonces se trabajaba mucho con las comisiones y municipalidades. Entonces a través de esa articulación nosotros teníamos que ver la forma de cómo se acercaban esos promotores y muchos, digamos, o en las municipalidades los comisionados nos referenciaban muchos de ellos, a los chicos.

Es posible ver cómo las cualidades, oficio o tipo de especialización que poseían para desempeñarse en dicho campo político implica ser agentes portadores de un habitus, que funcionan como “…principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones…” (Bourdieu, 1991 p.92) acordes para la gestión pública. Estos recursos, eran percibidos, por las autoridades y por ellas/os mismas/os, además como un capital político que se traduciría en la eficiencia de estas/os agentes para desempeñarse en esa particular coyuntura institucional provincial a instancias de la llegada del programa. Su procedencia no solo de ONGs, participación política y social y su inserción en áreas del ejecutivo local, les confirió además un capital social que legitimó su trabajo en el programa.

El conjunto de atributos de esas trayectorias, para el caso la experiencia en la gestión de recursos públicos extra estatales, profesión u oficio y/o nivel educativo resumen los aprendizajes realizados en el marco de una socialización difusa que supone el oficio político (Offerlé, 2011b: 95) y otorga criterios de legitimidad a estas/os funcionarias/os, y otras/os que se incorporaron[49], en la gestión del PJPM. Se trata de un conjunto de prácticas y conocimientos válidos que no necesariamente se encuentran expresados a priori. Estas propiedades se presentaron oportunas en el proceso local de recomposición de las instituciones en que se sitúa el programa y el profesionalismo se entiende como garantía de buen desempeño. Como dice Offerlé en otro de sus trabajos, “entre la autoridad social natural y la autoridad social conquistada se delinea así un espacio de atributos susceptibles de ser utilizados para fundar una autoridad política y acreditar a su titular el derecho desinteresado de la función pública” (Offerlé, 2011: 35). Si bien la cita corresponde a un texto sobre cargos electivos, resulta pertinente retomarlo para analizar este trabajo en la función pública y el proceso de selección de funcionarias/os reconocidas/os como personal especializada/o para la gestión de los asuntos políticos (Offerlé: 2011b), que tramitaron esta política pública en esta provincia y las redes política requeridas para la gestión local.

5.1. La solidaridad hecha jornadas

Desde la mañana temprano nos recibieron con un chocolate con facturas que brindaron los habitantes del lugar en forma de agradecimiento. Luego, los chicos se dividieron en grupos de trabajo, algunos hicieron las huertas, otros cambiaron las mochilas de los baños, el grupo más grande se encargó de lijar las paredes, tanto del exterior como las del interior de la escuela para luego volver a pintarla. Pasado el mediodía, se realizó un acto en el cual se contó con la presencia del ex Senador Nacional Ing. Fabián Ríos, quién hizo entrega de guardapolvos, una cocina industrial, una heladera, ventiladores de pared, una biblioteca, etc. Finalizada la actividad hubo un intercambio de opiniones y agradecimientos, momentos en el que nos emocionamos mucho tras ver el trabajo terminado (Coordinadora, promotora Mugica, Corrientes).

El relato corresponde a la articuladora de las actividades en Corrientes y reconocida por sus pares como la coordinadora local o la impulsora, más por su dedicación que por formalidades. La joven trabajaba como administrativa en CESJ de Ríos y formó parte del grupo de jóvenes que viajaron al lanzamiento en Chapadmalal[50]. Allí, fue elegida por sus pares para estar en el escenario junto a la presidenta en el acto oficial de lanzamiento por ello, fue llorando de emoción en la combi que transportó al reducido grupo de jóvenes hasta el estadio. En Corrientes no se rentó a las/os involucradas/os directo de la gestión del programa, como sucedió en Santiago del Estero con la incorporación al CDR de técnicas/os y profesionales. Por el contrario, la participación era voluntaria, lo que suscitó críticas recogidas en varias entrevistas porque debían costear sus desplazamientos y participación en un programa del estado nacional. De ese modo, el Mugica se presenta como una experiencia entre voluntariado y militancia, tal como puede inferirse en los relatos locales. Cuando se diseñó el programa tuvo el propósito de constituir un movimiento juvenil que se agrupara de manera voluntaria para la realización de acciones en todo el país, desde ya, sin remuneración y con el fin de fomentar la participación y organización colectiva. Ese colectivo juvenil voluntario debía responder a las demandas locales como alfabetización, prevención, asistencia sanitaria, mejoramiento de espacios públicos, etc. Estas actividades, encuadradas en las cuatro líneas de acción del PJPM responden a lo que se denomina voluntariado juvenil solidario (Rodríguez, 2003). Según la normativa, el programa se instala en el territorio con esa finalidad, luego y de acuerdo a la dinámica, según testimonios, se constituye como un espacio previo a la militancia partidaria. La singularidad adquirida en territorio correntino se presenta como una intersección difusa que profundizó las contradicciones internas, que junto con los sucesos nacionales, motivó la abrupta finalización del programa en Corrientes.

Las dos jornadas solidarias -Berón de Astrada y Loreto-; fueron las primeras acciones organizadas por el grupo local de promotoras/es y produjeron un impacto importante en sus participantes porque, según sus propios relatos, les motivó para involucrarse en esta propuesta que venía de la nación. Ambas jornadas junto con una tercera prevista para Goya, surgieron en el lanzamiento provincial del PJPM en Ituzaingó, en noviembre del 2009, donde acudieron jóvenes de diferentes localidades. Una joven promotora recuerda que durante “tres días de intercambiar opiniones, realizar actividades e interactuar con jóvenes que, viviendo cerca o lejos, teníamos realidades diferentes y parecidas”. En ese primer encuentro provincial organizado por la agencia estatal de juventud acordaron la primera etapa del PJMP en Corrientes lo que se describe como una decisión consensuada, con intercambio entre las/os jóvenes presentes y fruto de escuchar y conocer la experiencia de otros en los talleres desarrollados en esa ocasión.

En los relatos recogidos diez años después, conservaban registros nítidos sobre ambas jornadas pero no sobre Goya y fueron descriptas como muy diferentes entre sí. Las actividades desarrolladas surgieron por iniciativas de participantes que provenían del ámbito escolar o parte de agrupaciones juveniles locales, incluidos partidos políticos, organizaciones barriales y eclesiásticas. La jornada de Berón de Astrada se desarrolló en mayo de 2009 en la Escuela rural N° 28 [51] ubicada en el Paraje Toroí[52]. En general, tanto para incorporarse al programa como para participar en eventos puntuales, los perfiles de jóvenes eran muy variados y estuvieron acompañadas/os por otras/os que viajaban desde la capital correntina. En el caso de Berón de Astrada,

…eran jóvenes que formaban parte de grupos eclesiásticos, miembros de grupos scout, organizaciones políticas. En general se convocaban por medios digitales, afiches y el infaltable boca a boca que era la mejor propaganda, los amigos de los amigos, y así iban sumándose. Nos íbamos encontrando con jóvenes que respondían desinteresadamente al llamado de la palabra SOLIDARIDAD. Y eso es digno de ser destacado (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

Así lo recuerda otra joven participantes la experiencia en Toroí:

Los chicos de allá nos ayudaron. Laburaron a la par nuestra. No es que ellos fueron y se sentaron a ver cómo nosotros pintábamos o cómo nosotros hacíamos las cosas. En el colegio, en la escuelita nos recibieron re bien (se expresa con exclamación al recordar). Habían preparado chocolate, todos estaban re contentos de que se los ayude, digamos. Así que fue re lindo porque, bueno como te digo, se laburó a la par de los chicos y vos notabas la alegría, el entusiasmo que tenían. Justamente ese grupo de chicos de Berón de Astrada después ellos siguieron utilizando, digamos, el nombre Jóvenes Padre Mugica para desarrollar sus propias actividades…Ambas cosas. Tanto político como seguir trabajando en base a lo que es el programa Padre Mugica en sí. Ellos, creo, que por sus propios medios conseguían también realizar actividades ahí en Berón de Astrada. Creo que volvieron a pintar la escuela, si no me equivoco. Yo creo que sí fue mucho tiempo (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

Hay aspectos en estos relatos que aportan para comprender ciertas percepciones de jóvenes participantes locales y singularidades que este tipo de acciones de política pública puede tener, algunas coincidentes con lo expresado en los lineamientos iniciales y otras, que surgen de la dinámica propia en territorio subnacional. En el relato de la promotora del programa hay un elemento potente que refiere a la ayuda, es decir, colaboración mutua entre las/os jóvenes, que remite al valor de la solidaridad. Este último, explicitado en los documentos del Mugica como valor del cura y del programa resultó activado en la jornada de Berón de Astrada. También fue explicitado en los documentos que “…la participación popular es la que legitima a la política social, por eso nuestro desafío es seguir venciendo la exclusión desde el abordaje territorial, teniendo en cuenta a los actores locales y las posibilidades y capacidades de la región” (La bisagra, 2007: 13). En el programa se configuraron un conjunto de regulaciones que colocan a la participación como atributo prioritario de las políticas públicas de juventudes y que tienen como fin la organización juvenil. Ellas/os de modo colectivo, realizaran su propia movilización de recursos y demandas al estado. Esa construcción desde y con las/os jóvenes en el territorio como propósito del Mugica, lo pretendió diferenciar de los programas denominados enlatados[53] como rasgo de la nueva matriz de gestión.

Sin embargo, para algunas/os jóvenes promotoras/es, el programa y su implementación no fue interpretado del mismo modo. Así lo decía en la entrevista un joven de Corrientes:

[Estos programas] vienen enlatados…se enfrascan y son tan rígidos que vos no podes hacer de determinada manera… querés hacer esto y te dicen no, no, no se puede porque es el cuadradito y vos no te podés salir de ese cuadradito. Y por ahí ese cuadradito no es lo que hacer falta en una sociedad como la nuestra por ejemplo. Tal vez sí en capital sirva (Promotor del programa, Corrientes).

Este aspecto fue marcado por una entrevistada de la provincia de Santiago del Estero que se manifestó de modo similar:

Hay veces quedan ahí con que bueno, este es el proyecto, muy lindo la participación, y después quedamos ahí. Porque cuando vos vas y le pedís al funcionario, mirá que vamos a hacer esto, dice “bueno, mandámelo, como no…” Y después se olvidó… Nos involucramos, participamos, sostenemos, y cuando vos pedís ahí se corta (Promotora del programa,  Santiago del Estero).

En el primer testimonio, el joven correntino utiliza la noción de enlatado dando un significado que no dejaría conformes a quienes diseñaron el programa desde la DNJ. Las definiciones utilizadas para caracterizar a programas enlatados, los identifican ligados al financiamiento internacional y con premisas genéricas que no toman en cuenta la particularidad de lo local y sus grupos. La insistencia en diferenciar al Mugica y a las políticas participativas con programas enlatados estuvo presente en la narrativa entre las/os trabajadoras/es del programa que además, quedó plasmado en varios documentos oficiales. En el material Lineamientos para una política de juventud en la Argentina de hoy, ya citado se recupera de este modo:

Los primeros años de gobierno del entonces ex Presidente Dr. Néstor Kirchner, encuentra a la política de juventud saliendo, como las políticas sociales en general, de una concepción reduccionista y focalizada donde los y las jóvenes eran identificados como objeto de implementación y no como sujetos de derecho. Se ejecutan programa enlatados desentendidos de la realidad territorial bajo el manto de la objetividad científica (2011: 15).

El joven correntino recuperó la noción de enlatado concediéndole un significado que está asentando en su registro empírico pero además, ha sido una “noción comunicada” y puesta en vigencia en el marco de relaciones, convenciones e instituciones (Williams, 2003: 79) que se dieron durante la ejecución del PJPM. El significado instalado por el discurso estatal es recuperado por este joven con otras connotaciones que fueron nutridas por su propio registro como parte de Mugica. Cuando ingresó al programa, el joven trabajaba en el área social del municipio de Empedrado en un programa sobre agricultura local y hacía trabajo comunitario, según contó, en una biblioteca barrial lo que le daba un anclaje y recursos situados desde donde construye su opinión sobre el programa. Diez años después de esa experiencia, en la entrevista cuestionó algo que el Mugica, a través de la participación y la organización pretendía lograr: las políticas se harían desde y con la juventud en los lugares de residencia. Este objetivo no cumplido, desde la percepción del joven, se expresa con su crítica a los moldes de la capital sea CABA o la capital de la provincia, ya que incluye a ambas cuando se está situado en pequeñas localidades. Con esta noción además pone en cuestión no solo la dimensión de la participación sino también de la territorialidad que se presentaba como un binomio superador para recuperar las necesidades locales para producir políticas públicas integrales. Algo similar se lee en el testimonio de la joven santiagueña, que permite visualizar la frustración y que pone del mismo modo en cuestión los lineamientos conceptuales que guiaron la gestión del programa. Los que pretendían colocar a las/os jóvenes como hacedores de la política pública y les confiere desde el discurso un lugar de reflexión y toma de decisiones en el diseño y ejecución de las acciones. Cuando se pone a dialogar a las/os diversas/os actores involucradas/os se evidencia que además de los lineamientos de un programa nacional, existen ciertas condiciones y acciones en la dialéctica entre el estado, las/os jóvenes y sus organizaciones, que paradójicamente, hacen que el proceso de participación parezca -o se presente-, hegemonizado por el estado.

5.2. Ponerse la camiseta del Mugica

El grupo de promotoras/es consolidado en Corrientes, según varios testimonios, se identificó antes que nada como amigas/os y solían juntarse para comer o charlar. Cualquier motivo era propicio para una reunión y valía para generar propuestas para el Mugica, lo que muestra cierta informalidad en la toma de decisiones. Para luego, volverse a encontrar en el territorio con el atuendo que les identificaba que tuvo para ellas/os un significado emotivo, por la figura del sacerdote y su tarea militante, que fue recuperada y resignificada por ellas/os mismas/os al estilo de la expresión los guardianes de Mugica, que contenía el video institucional de la DNJ. Del mismo modo que se planteó en el capítulo 2, la emoción colaborativa, sentida por algunas/os y la mística militante (Boyanovsky Bazán, 2010: 8), como la definen otras/os, dan cuenta de categorías diferenciadas y de la heterogeneidad de posicionamientos respecto del compromiso con lo público. También para las/os promotoras/es pueden pensarse nuevas categorías y modos de relación entre militancia y estado. La multiplicidad de identidades en diálogo en el programa y las diversas experiencias resultantes permiten encontrar a militantes promotoras/es aquellas/os que ingresaron con alguna experiencias participativa anterior, las/os promotoras/es militantes aquellas/os que se comprometieron con la gestión o luego de su paso por el Mugica, reorientaron su militancia a lo partidario, o bien, sintieron que su compromiso con sus pares y por lo público se podía canalizar militando un programa sin que esto represente una adhesión político partidaria o una inserción hacia ella. Lo que sobrevivió a las identificaciones, fueron las remeras y buzos azules con la cara del cura estampada en el frente, las atesoran como recuerdo de la experiencia. Primero fueron entregadas por la agencia nacional y después cuando fueron sudando la camiseta mientras subía el entusiasmo, ellas/os reimprimieron con un color propio, el celeste. De ese modo, esa identificación se estableció como el signo que los referenciaba a un programa del gobierno nacional y no a un partido en el gobierno. Tal identidad era ser promotoras/es y una joven lo sintetiza de la siguiente manera:

Nosotros llevábamos nuestra remerita con orgullo. Sacábamos de donde no teníamos para hacernos las remeras y la verdad, creo que vendimos arroz con pollo, hacíamos rifas, todo para juntar para hacernos nuestras remeras porque nosotros re contentos (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

5.3. Lo importante es el camino. Imágenes y narrativas de la resignificación local

Además de la vestimenta, para mostrar cómo querían ser vistos y qué decir de su propio trabajo territorial, las/os jóvenes correntinas/os filmaron videos de las jornadas solidarias en Berón de Astrada y Loreto[54]. Fue un modo de apropiación de la representación nacional del programa y una forma de resignificación de su participación construyendo una visión local. A diferencia del video nacional, filmado por productores externos, fueron hechos por las/os promotoras/es. En el material consta de dos partes y se observa el uso de la remera azul con la cara del cura, entregada por la agencia estatal. Esas remeras fueron utilizadas mientras hacían trabajo autogestivo, inclusive tras la interrupción del programa y reconociéndose aún como promotoras/es Mugica. La primera parte del video, dura aproximadamente 4 minutos y tiene como cortina musical “Eso que llevas ahí” de Fito Páez. La letra refiere que lo importante no es llegar, lo importante es el camino. Lo importante es desear y no ser un muerto vivo. La elección de la canción indica la resignificación del programa hecha en sus territorios. Desde la agencia estatal, se recupera como nombre y símbolo a un militante asesinado por su compromiso para transformar una sociedad. Ese militante muerto en los setenta es revivido al exaltar sus valores a partir de los que se construyen interpretaciones en relación con ese pasado en que el sacerdote luchó y murió. Sin embargo, para estas/os promotoras/es de Corrientes, lo importante es no ser un muerto vivo, es decir, que el legado que recogen en palabras de Gieco, no es la santificación de un militante o un pasado en el altar al que le llevan flores, sino que es la identificación en aquellos valores de transformación que hacen que su vitalidad se concrete en una causa militante y se despliegue desde un programa estatal. Esto último, también presente en las imágenes reunidas en el video, donde visten las camisetas azules del programa con la estampa en blanco de la cara del sacerdote y se les ve pintando la escuela, limpiando los jardines y compartiendo la comida en un descanso del trabajo. La utilización de estas remeras les identifica con una forma de compromiso, trabajo comunitario y un modo de consagrarse a una causa militante por ser parte de un programa del estado nacional. Sin embargo, si bien son abundantes las imágenes que refieren a la tarea comunitaria y simbología del programa, la dimensión política del Mugica reconoce aspectos anclados en la experiencia política local y contemporánea. Prueba de ello es la bandera roja con el nombre de Fabián Ríos que se ve flamear al inicio del video, quien era candidato a gobernador en ese momento y nexo político del programa en la provincia. Esta imagen refuerza la potencia de la dimensión política del programa y da material para pensar modos de apropiación locales, más allá de la letra del programa, de acuerdo al escenario subnacional y el diálogo que se establece entre las distintas escalas como necesarias para comprender la ejecución de una política nacional.

En la segunda parte, se toma el tema musical de Gieco y remite también a mostrar a las/os promotores trabajando, viajando y también se intercala la imagen de Ríos hablando a las/os presentes. El video se inicia, con una toma fija a un pizarrón verde de la escuela donde trabajaron y se lee es hermoso y muy dulce hacer el bien sin la ambición de un premio. A pesar de la diferencia entre ambas jornadas quedaron plasmadas juntas en los videos. Las actividades se armaron de acuerdo a la organización de las/os jóvenes y se estableció un vínculo con jóvenes del ámbito escolar o de agrupaciones juveniles locales. En general, tanto para incorporarse como para la participación en eventos puntuales los perfiles de participantes eran muy variados “…jóvenes que formaban parte de grupos eclesiásticos, miembros de grupos scout, organizaciones políticas. En general se convocaban por medios digitales, afiches y la infaltable boca a boca” (Joven promotora-Corrientes). Tanto en la frase tomada de la cortina musical de Fito Páez como en la escrita en el pizarrón puede leerse un mensaje que expresa una actitud desinteresada que no pretende remuneración. Esas consignas aluden a un trabajo sacrificado y comprometido sin esperar la recompensa material o cargos, o ligado a intereses individuales para forjar carreras políticas dentro de un partido político. Sin embargo, la bandera de la agrupación de Fabián Ríos en el video expresa la vinculación con una organización partidaria de la provincia. A primera vista, ello puede presentar ciertos rasgos ambivalentes respecto de una actitud altruista por parte de quienes forman parte de un programa promovido por la agencia estatal. Todo lo contrario, más bien estas escenas de las jornadas muestran un modo en que se expresa el trabajo político (Gaztañaga, 2008, 2018) que, con la particularidad de inserción territorial y con la bandera de Ríos como estandarte de un proyecto local, supone salirse de las fronteras institucionales que contienen el trabajo del Mugica. De ese modo, las acciones de un programa estatal son a la vez, una herramienta para capitalizar los esfuerzos para un proyecto que lo excede. Así se comprende las características que puede tener un trabajo político, sea militante o profesional (Gaztañaga, 2008; 2018) y un modo como la política es parte de las acciones del programa y como construcción social.

Esas narrativas muestran por un lado, modos de relación lecturas o interpretaciones, prácticas y marcos simbólicos que fueron propiciando localmente y caracterizaron esas formas de intervención con la singular de este grupo. Y por otro, sin embargo, a pesar de tal singularidad que expresa la narrativa respecto de lo local resumidos en los videos, puede encontrarse una apropiación de la retórica del programa que hace énfasis en un deber ser joven asociado con el protagonismo para la transformación, el cambio social, el compromiso militante, etc. Esto último, es visible, a partir de una resignificación de la participación por ser parte del programa pero desde su propia labor territorial construida como grupo y de acuerdo a demandas locales. La representación local de la tarea se plasma a través de una narrativa en tiempo presente, que se diferencia del video institucional que redunda en la generación del setenta y en la figura del sacerdote. Es claro, que lejos de evocar las luchas y actividades de otras/os generaciones, plasmaron la vivencia de esas dos jornadas a partir de sus propias imágenes entendiendo y posicionándose en que eran ellas/os las/os artífices del trabajo. También hay imágenes de trabajadoras/es de la DNJ que viajaron a asistir tales intervenciones. En el documento audiovisual, si bien son abundantes las imágenes que refieren al programa y a la propia tarea desarrollada en ambas jornadas, lejos de enarbolar banderas con consignas setentista, se ve flamear una bandera roja con el nombre de Fabián Ríos candidato a gobernador y al que le atribuyen el llamado a fortalecer la comunidad social. Discurso e imagen que marcará el recorrido futuro de varias/os de estas/os promotoras/es Mugica.

6. Hay que generar cosas: piquete en el CDR

La directora Mariana Gras también visitó la provincia de Santiago del Estero en varias oportunidades. En el rol de funcionaria nacional, no tenía como interlocutor excluyente al CDR. Una situación ocurrida en dicha oficina contada por la funcionaria, induce a pensar que la ejecución del Mugica estuvo más cerca de acuerdos institucionales entre funcionarias/os, que de la generación de iniciativas grupales y participativas de las/os jóvenes como planteaba el programa. La directora de la agencia de juventud los cuenta así:

Hay un caso en Santiago del Estero… que a mí me marcó muchísimo porque… era un centro de referencia, íbamos a recorrer lugares y, cuando estábamos en uno de los lugares que quedaba a 70 kilómetros de Santiago del Estero Capital, nos llaman y nos dicen que había 20 pibes amotinados en el centro de referencia porque se habían enterado que había un funcionario de Nación… y que querían hablar. “Pero mirá… queda a 70 kilómetros…” “Deciles que me esperen que voy” Voy… y te lo cuento, te digo, hay testigos… Estaban los 20 pibes… eran el derecho “penal” de autor… gorrita, mirando para abajo… ni me miraban a la cara, porque claramente yo les estaba mintiendo. … porque era la representación… O sea… y los pibes pasan a vomitarme la exclusión del Estado… con todo el derecho del mundo (Mariana Gras, Directora).

Se trataba de un grupo jóvenes en situación de calle, que recibían asistencia de la Dirección de Niñez, en sus tareas de limpiavidrios o trapitos con lo que conseguían recursos para subsistir. Los jóvenes eran hostigados por la policía que en una oportunidad los había subido a un camión, hecho submarino seco y orinado encima. En un contexto de puesta en cuestión de tales violencias institucionales y ante la posibilidad de obtener respuesta a sus demandas, acompañados por funcionarias/os de la Dirección de Niñez, apenas se enteraron que iba la funcionaria nacional decidieron esperarle en el CDR. Las/os trabajadoras/es del CDR estaban frente al desafío de hacer efectivo el cambio de cultura de gobierno que requería la interrelación con el gobierno nacional. José uno de esos jóvenes, según testimonio de otro joven presente, en el intercambio con Gras le dijo “usted se sube al avión y no la veo nunca más”. De esa reunión y del diálogo directo con la funcionaria nacional, sellaron el compromiso de presentar proyectos productivos y de servicio que luego fueron financiados por la agencia de juventud nacional a través del Mugica. Lo positivo de tal decisión consistió en que se facilitó a estas/os destinatarias/os sortear las dificultades formales que imponía todo trámite de financiamiento en el ministerio. También le pidieron a la directora recursos para hacer un mural -que aún permanece en la vieja estación de la ciudad-; y que fuera León Gieco a la provincia, el mismo intérprete que aparecía en el video institucional de la DNJ (Capitulo 3). Ese episodio simboliza el modo que fue adquiriendo la gestión del programa en esta provincia. Ya que la directora…

… no sólo se reunió con ellos, si no que después como había muchos proyectos sueltos, de gente que no tenía… de jóvenes que no tenían una ONG, ni personería jurídica, ni se iba armar una personería jurídica para el proyecto muy concreto…Entonces organizamos un paquete… de proyectos que ella dispone que sea, no sé… ahora no me acuerdo el monto… ponele que sea de x monto. Que iba a tener de 10 a 20 proyectos. Y creo cada uno tenía… cada proyecto dependiendo de la cantidad de jóvenes, eran… no menos de 10.000 pesos, pero podía decir de 15; 20… no sé… Entonces hicimos un paquete y esto… se lo trabajó a través sí de una ONG que tenía todo en regla… que era la… De los italianos (Graciela, coordinadora Mugica en CDR, Santiago del Estero).

Hay expresadas en este relato, algunas percepciones habituales que las personas suelen tener acerca de las/os funcionarias/os o agentes estatales que trabajan a nivel central que suelen pendular entre distintos sentimientos. Por una parte, y recuperando mi experiencia, al viajar al territorio nos esperan con respeto, atenciones y cumplidos mientras que más allá de los cargos o responsabilidades que se tenga, la figura de quien llega se eleva hasta situaciones de preparar recibimientos especiales[55]. Se activa la representación que somos capaces de tomar decisiones políticas en tanto representantes de las instituciones y extensión de la autoridad central en territorio. Sin embargo, de modo ambiguo, por otra parte, como expresa el joven, suelen surgir ideas de olvido o desinterés que también se enuncian y, que se asocian a funcionarias/os nacionales y locales. En estas opiniones, se puede leer la sensación que las acciones que provienen de la nación no suelen ser confiables o duraderas. Subirse a un avión y olvidarse como expresa el joven refiere también a una distancia física que no solo atañe a las personas. Se evidencia además, aspecto que hacen a las atribuciones de los organismos nacionales y las dificultades para llegar al territorio en la gestión de programas a escala nacional. Este es un aspecto fundamental dado que llegar a mayor cantidad de lugares depende no solo de los recursos nacionales disponibles y la decisión política de hacerlo sino, como se viene desarrollando en este capítulo, también deviene de las relaciones inter escala de gestión que son imprevisibles y dinámicas. Se trata antes que nada en definiciones respecto de la descentralización y federalización de las acciones que no siempre están en agenda. A la vez, tal metáfora espacial, revela la primacía que se otorga a estos organismos centrales y a sus funcionarias/os en la toma de decisiones y control de recursos, inclusive, como expresa Graciela, esa distancia refuerza la aparición de rasgos personalistas, como en el caso de la directora nacional en cuanto al “paquete de proyecto que ella dispone que sea”.

Entre las/os jóvenes que se beneficiaron con un subsidio otorgado por el compromiso de Gras, estaba Alberto, un profesor de música que aun estudiaba en 2008 y se dedicaba a tocar folklore con su banda en locales y eventos. El joven y sus amigos recibieron un subsidio para adquirir una consola, potencia, micrófono y parlante para que “podamos actuar por motus propio sin esperar a que nos contrate el gobierno”, según contó. Es curioso que cuando lo contacté para hacer la entrevista, no recordaba que el financiamiento recibido entonces provenía de un programa nacional llamado Jóvenes Padre Mugica. Por el contrario, contó que el equipo de sonido lo solicitó por medio de un formulario, “hemos hablado en su momento con Graciela, no recuerdo bien el cargo que tenía en ese momento ella” agregó, y el beneficio a obtener era para poder trabajar de manera privada junto a sus compañeros de banda y no en un emprendimiento colectivo. Es decir, su recuerdo remite a tramitar un procedimiento burocrático-normativo, procedimiento “tecnificado” de la asistencia (Perelmiter, 2012: 7) mientras que la participación no estaba asociada a un proceso de detección de demandas colectivas ni surgida de un proceso deliberativo en alguna forma de organización y participación juvenil como lo manifestaron las/os jóvenes correntinos y en sintonía con las líneas de acción del programa. La información la recibieron por conocer a la coordinadora del Mugica porque “no pertenecíamos, ni pertenecemos, ni estoy afiliado actualmente a ningún partido político”. Esto último, remarcó Alberto con su actitud y gesto en la entrevista, dejando en claro que no recibió el subsidio como retribución a favores, tal vez, tratando de diferenciar este vínculo con organismos públicos habituales en tiempos juaristas. Sin embargo, el joven manifestó que hicieron una contraprestación obligatoria de inserción comunitaria que era solicitada a quienes recibía la ayuda económica del programa. Con su grupo pusieron días fijos y con horarios accesibles y brindaron un taller para quienes no tenían otra forma de acceder a profesoras/es de música en un barrio de la capital provincial. Así lo recuerda el joven entrevistado:

Nosotros propusimos como una contraprestación venir aquí a los barrios, Barrio Cáceres, sector de La Católica, cerca del Río Dulce. El bordo le dicen aquí en Santiago, a realizar una contraprestación con lo nuestro, como docentes. Básicamente era enseñar a tocar el bombo, porque bueno en nuestro conjunto tenemos diferentes instrumentos, por supuesto. Enseñaba guitarra, armamos un coro de niños, y también enseñaba yo a leer y escribir música. Que es algo que todavía, que todavía hago (…) Bueno, la experiencia ha sido muy positiva, este… Sobre todo porque impactas, en este caso eran niños y adolescentes, que por ahí no pueden pagar un profesor particular de determinado instrumento musical. O a veces no tienen ni siquiera la posibilidad de ir a una institución (Alberto, usuario de financiamiento, Santiago del Estero).

Un dato que resulta sorpresivo es que la banda musical, luego de 10 años, aún conserva los equipos que compraron con el aporte del programa. Aquellos elementos han sido mejorados y siguen siendo su herramienta de trabajo fundamental tanto para asistir en sonido en eventos o bien, para realizar sus presentaciones como banda de folklore de modo autónomo en eventos privados o recitales. A través de este caso concreto, permite visualizar posibles maneras de aprovechar localmente los recursos que ofrecen las políticas nacionales.

7. Tramando en el territorio: la casita y el patio de Corrientes

Los viajes a Corrientes se intensificaron a partir del programa. A pesar de la derrota de Ríos en las elecciones de 2009, el conjunto de jóvenes continuó desarrollando tareas como promotoras/es Mugica generando acciones en la provincia. La derrota política local no cesó el vínculo entre la DNJ y el funcionario ni afectó la continuidad del Mugica. Por ello, se continuó recorriendo la provincia sumando algunos apoyos de la municipalidad de la capital o bien, de alguna otra de la provincia que tenían expectativas de ser parte del programa nacional. Ese grupo de promotoras/es residía en la capital y su tarea estaba localizada en cinco barrios que habían diagnosticado como prioritarios a partir de un propio relevamiento: Cichero, Costa Esperanza, Ciudades Correntinas y San Roque e hicieron limpieza de basurales en el Bañado Norte. Todas las actividades fueron acompañadas por la DNJ hasta 2011, meses después del cambio de autoridades en la agencia estatal. Cabe recordar, que en septiembre de 2010, la directora Mariana Gras fue designada en el Instituto Nacional de las Mujeres y la reemplazó Laura Braiza, que se desempeñaba en el Consejo Federal de Juventud.

A partir de la puesta en marcha del programa en territorio y luego de mi fallida participación en la etapa de diseño, me asignaron trabajar en región NEA. Por lo tanto, durante la implementación viajé varias veces a encuentros, foros, o bien, a para visitar organizaciones de la capital o ciudades de la provincia con el fin de presentar el programa y promover la producción de proyectos para ser aprobados como así también propiciar la realización de jornadas solidarias y encuentros regionales. Hay que remarcar, de acuerdo al imperativo político-organizacional asistencial instalado (Capítulo 2), como trabajadoras/es teníamos la función de dar a conocer y promover las acciones de manera presencial en la mayor cantidad de lugares posibles.

Esta tarea que representa al estado presente, puede ser comprendida como una línea conceptual de trabajo y como una responsabilidad del organismo nacional. Pero además, representa una estrategia política para activar simbólicamente el poder central en la periferia a través de la llegada de las/os propias/os funcionarias/os. Más aún, se insistía en llegar a aquellos lugares más lejanos y poco comunicados con el estado nacional con el fin de ganar proximidad territorial con jóvenes de las clases populares más desafiliadas (Perelmiter, 2012: 1). Sin embargo, en mi caso, a pesar de trabajar en la región NEA, intercalaba viajes a otras regiones del país cuando era necesario reforzar equipos, dada la masividad de encuentros y talleres. En Corrientes, recuerdo haber visitado Goya, Saladas, Perugorría, Corrientes Capital, Cazadores Correntinos, Ituzaingó, entre otras localidades. (Fotos 10 y 11).

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Foto 10. Equipo de trabajo de la Dirección Nacional en Foro Ituzaingó, 2010.

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Foto 11. Foro zona sur Goya, 2010.

Para nuestras estadías de trabajo en la capital correntina alquilamos una casita cerca del centro donde nos alojábamos y pagábamos con el dinero de los viáticos que recibíamos por la comisión de servicios. Una casa grande, con varias habitaciones que contaban con unas 10 camas. No tenía los servicios de un hotel, porque debíamos llevar toallas y sábanas, pero nos albergaba en compañía de nuestros pares trabajadores/as en la tarea en el territorio, fortalecer vínculos de compañerismo y nos permitía estirar los montos de los viáticos que no suelen ser opulentos. El trabajo tenía cierta rutina en Corrientes (Imágenes E y F) y los días en comisión también contaba con cenas y charlas que van desde las complejidades o satisfacciones de la jornada laboral hasta pormenores de las vidas personales. Lo cierto que este tipo de experiencias también afianza los lazos afectivos entre las/os trabajadoras/es.

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Imagen E y F. Cuadernos de trabajo en territorio con agendas y tareas 2008-2011. (Se ocultan datos de identificación personales).

No se puede soslayar, que las/os trabajadoras/es recorremos largas distancias que duran varias jornadas y para ello, dejamos nuestras actividades de la vida cotidiana, como es la atención de las/os hijas/os u otros compromisos laborales por fuera del estado. Esto supone un esfuerzo extra para las trabajadoras mujeres, que deben organizar la logística personal y delegar las tareas de cuidado que habitualmente recaen sobre ellas, producto de las relaciones desiguales en la reproducción social que además impacta en la posición en los planteles laborales (D’Alessandro, 2016; Brandariz, 2019).

Cuando llegábamos temprano en la mañana a destino, dejábamos el equipaje en nuestra casita alquilada y nos íbamos para el CDR antes del cierre al mediodía. En las provincias del norte la siesta es sagrada. Se sabe, que el equipo del CDR no era articulador local del programa, pero las/os trabajadoras/es, más aún las trabajadoras sociales que recorrían permanentemente la provincia por otros beneficios del MDSN, nos actualizaban datos, necesidades o acciones que se hacían a nivel local para poder desde la capital y junto al grupo de promotoras/es, pensar actividades y detectar interlocutoras/es, sumando insumos para un diagnóstico situado que resulta necesario cuando se llega desde CABA. La atención a estas sugerencias evidencia el reconocimiento del plantel de la dirección a la institucionalización de la autoridad asistencial del ministerio afincada en el espacio local quienes además hacían ciertas tareas de monitoreo sobre la labor que hacían los organismos nacionales articulados que permitía tamizar las prioridades locales planteadas por el grupo de promotoras/es. Tomábamos mate con ellas, almorzábamos y luego de la siesta, arrancábamos el recorrido de visita, a organizaciones locales o bien, autoridades con quienes se había armado agenda desde Buenos Aires. Así sucedió en UNESCO[56].

Nos esperaban en el patio. En Corrientes el clima es subtropical, es muy caluroso y en la casa de Mary y Edgar había un patio con plantas verdes del tipo de las selváticas que alcanzaban bastante altura según recuperan mis recuerdos. El matrimonio gestionaba la organización UNESCO que además funcionaba en su casa que en la planta baja lucía como una oficina con computadoras, escritorios y libros. Mary había hecho chipá casero que devoramos mientras pasaban los mates correntinos de mano en mano, entre los chicos de nación y un puñado de jóvenes que aspiraban a que sus proyectos se financiaran para hacer la panadería, huerta y serigrafía. La organización apoyaba con asesoramiento para los formularios y la personería jurídica. Cuando nos fuimos, Mary me dio una copia de la receta de chipá casero. Aún la conservo. UNESCO ya no funciona (Crónica de la autora).

Nosotras/os los chicos de nación, como nos nombraban, teníamos la tarea de evaluar los proyectos que incluía armar intercambio con los grupos de jóvenes destinatarias/os. De ese modo, anticipábamos las observaciones para reducir errores conceptuales y formales que demoraran la aprobación y posterior subsidio. Este procedimiento era constante y en caso de considerar apropiados los proyectos, contemplaba el regreso varias veces para mejorar las propuestas junto con las/os jóvenes y evitar lo más posible la intermediación de las/os adultas/os de la organización. Una vez recibidos, se evaluaban por orden de llegada. Ya financiados, se acompañaba y monitoreaba la ejecución y rendición del subsidio invertido. Cada técnica/o a cargo debía armar un expediente que pasaría por el circuito administrativo de las rendiciones[57]. Esta interacción particularizada, materializa la búsqueda por “transformar los mecanismos impersonales y mediados de la política asistencial de la ‘Nación’ en una relación personalizada” (Perelmiter, 2012: 9) que en este caso fue posible de responder porque los proyectos presentados no superaron la posibilidad de dar respuesta a la demanda que se generaba[58].

El 10 y 11 de abril de 2010 se realizó el Segundo Encuentro Provincial del Programa en las instalaciones de Universidad de la Cuenca del Plata, en la capital correntina. La apertura la hizo Mariana Gras por la DNJ y fue acompañada por el intendente local Carlos “Camau” Espínola. Estuvo presente, Fabián Ríos quien para entonces se desempeñaba como director del Banco de la Nación Argentina, cargo al que renunció para asumir como diputado nacional el 10 de diciembre de 2011. En este encuentro se replicó la dinámica de Chapadmalal funcionando simultáneamente cinco talles encuadrados en la línea Movimiento Solidario Juvenil del programa[59]. Las temáticas fueron Salud Sexual, Uso y Abuso de Sustancias[60], Diseño y Elaboración de Proyectos, Taller de Talleres para Promotores Comunitarios y Medio Ambiente. Este último, fue coordinado por un grupo de adolescentes de la asociación civil UNESCO que habían recibido financiamiento de la agencia nacional para trabajar la temática en el Barrio Ponce de la capital correntina. En ese encuentro, pudieron replicar su experiencia cuyo objetivo general era “debatir sobre el rol del joven en el cuidado del ambiente”[61]. A ese encuentro, asistieron cerca de 100 jóvenes en ambas jornadas. Todos los talleres funcionaron en simultáneo desde la mañana del sábado 10 hasta cerca de la cena. El domingo, ya caída la tarde se hizo una puesta en común entre todos donde “cada uno contribuyó con sus ideas y conclusiones” (Promotor programa Mugica-Corrientes). El equipo de la dirección llegó a la ciudad unos días antes para ultimar los detalles de hospedaje de las/os participantes, refrigerio, comprar los materiales para llevar adelante los talleres y visitar a las organizaciones[62]. Durante las jornadas, las/os técnicos nacionales coordinaron los talleres y acompañaron a las/os jóvenes en la elaboración de conclusiones.

En noviembre de ese mismo año, se realizó en Buenos Aires la Gran Asamblea Nacional de Políticas Sociales del Bicentenario (Documento MDSN)[63], en la que se reunieron usuarias/os de los programas del MDSN y de “las políticas sociales, como reconstructoras y constructoras de ciudadanía”(Op. Cit., 272), según se puede leer en la introducción del módulo publicado con motivo del bicentenario. Me tocó organizar junto con las/os promotoras/es de Corrientes, la presentación de la experiencia que venían desarrollando desde el inicio de la implementación del programa (Foto 12). En esta oportunidad, fueron las/os jóvenes que llegaron a Buenos Aires y compartieron su singular experiencia con otras/os personas usuarias/os de políticas con la consigna “hablan los protagonistas” (Op. Cit., 163). En ese momento, la implementación en Corrientes era leída como una de las más cercanas al espíritu que proponía el Mugica, por ello, fueron las/os promotoras/es correntinas/os quienes fueron convocadas/os para viajar a Buenos Aires.

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Foto 12. Presentación del Programa junto con promotores en Asamblea Nacional de Políticas Sociales en Buenos Aires, 17-11-2010.

8. Autogestión y agenciamiento: la sangre militante

En el mes de septiembre de 2010, se produce un cambio de autoridades en la DNJ y con ello, un proceso de distanciamiento del equipo nacional del trabajo con promotoras/es en todo el país. Hasta la salida de Gras, el Mugica local contó con recursos económicos para financiamiento de proyectos comunitarios y productivos y la asistencia de técnicos para tratar demandas de distintas ciudades de Corrientes. Con la llegada de Laura Braiza como directora, si bien los recursos estaban destinados al programa, hubo un viraje institucional que llevó al cierre abrupto del mismo a inicios de 2011. El argumento que circuló entonces fue que había fracasado, más no se enunciaron los motivos. O por lo menos, no a las/os trabajadoras/es a quienes paulatinamente se les fue asignando otras tareas[64]. Esta decisión se presenta como una disociación con el trabajo de las/os hacedoras/es de las políticas (Gené, 2019) tanto de la nación como de las provincias. De ello, surge otra paradoja en la medida que los chicos de nación que movilizábamos cierto capital de reconocimiento y prestigio en el trabajo territorial al momento de tomar tales decisiones no fuimos consultadas/os ni anoticiadas/os. A pesar de una evaluación cuantitativa respecto de prestaciones realizadas hacía febrero de 2011, todo indica que este tipo de decisiones políticas de finalización devienen de argumento que no refieren al programa mismo y sus resultados. El grupo de promotoras/es que funcionaba en Corrientes, residían mayoritariamente en la capital, pero tenían contacto con varias áreas de gobierno y organizaciones sociales de la provincia. Ese fue un recurso que permitió dar continuidad al programa, que paulatinamente fue tornando el trabajo más autogestivo, con propuestas autónomas y sin aportes materiales de la nación, más aun, ante la negativa de las nuevas autoridades de seguir con el programa. Cuando se paraliza el Mugica y se dificulta el contacto con la DNJ, las/os promotoras/es correntinas/os venían articulando con los programas Café Cultura, Chocolate Cultura, Mate y Debate Cultura, de la Secretaría de Cultura de la Nación y la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Corrientes. También con distintos municipios donde se efectuaban los eventos. Así cuenta una joven promotora:

Y después de un momento para el otro, cuando se produce este cambio y nosotros dejamos de tener el apoyo de la Dirección Nacional de Juventud, y empezamos a tener que pedir apoyo de otras personas, porque no te digo, fueron de uno, de otro, instituciones privadas que nosotros empezamos a pedir ayuda, ferreterías, pinturerías para continuar con el programa. Porque nosotros continuamos, incluso nosotros continuamos mucho tiempo después de que el programa deja de existir, nosotros continuamos (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

Los llamados y correos que enviaban las/os promotoras/es de Corrientes a la DNJ, no eran respondidos o, se ensayaban argumentos evasivos. Lo mismo sucedió con otras provincias y según es posible entender ahora, era para demorar la información acerca de la decisión de cierre del programa. Las/os técnicas/os, que teníamos la tarea del contacto con las provincias, esta imposibilidad de dar respuestas certeras o mostrar nuestro desconcierto en algunos casos y/o disconformidad en otros, generaba angustia y molestia dado que veíamos evaporarse los lazos de confianza con las/os promotoras/es en el territorio que tanto esfuerzo había costado armar. Vale agregar que este tipo de decisiones, unilaterales y recurrentes en los cambios de gestión, no fue una característica excluyente de este programa. No obstante, se renueva el malestar en los equipos porque las/os trabajadoras/es también sienten maltrato e indiferencia por su tarea realizada para implementar las acciones de política pública. Esta discontinuidad del programa iniciada con el cambio de autoridades fue recibido con angustia, decepción y frustración por las/os actores involucradas/os. Esa sensación de tristeza se recreó con el llanto de una joven durante la entrevista para este trabajo y se manifestó en otras entrevistas de diversas maneras y en ambas provincias analizadas. Una joven expresa su lectura de lo acontecido:

Y si el estado interviene, del estado… porque en realidad nosotros nos sumamos porque el Estado dijo: miren chicos nos interesa su opinión, hay cuestiones que ustedes pueden hacer suyas, les servirá para su formación. Les sirve más allá de pasar un buen rato, traten de buscar… El ser humano… todas las políticas públicas de lo que tratan es de… de tener un cambio en la persona. Entonces el objetivo de cualquier programa que… algo en tu persona cambie… para cambiar tal situación. Y si el estado en un momento te hace eso, pero después se olvida (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

Mientras las/os promotores insistían en recibir una respuesta de las autoridades de la agencia estatal de juventud, que incluyó varios traslados hasta las oficinas del organismo en CABA para entrevistarse con alguna autoridad, en lugar de desistir con su tarea decidieron emprender un desafío, aun, sin obtener el apoyo nacional. En este nuevo contexto nacional, estas/os promotoras/es esta vez llegaban a Buenos Aires no para “hablar como protagonistas” sino porque se sentían “desoídas” sus demandas. En el mes de marzo de 2011 este grupo de promotoras/es del Mugica convocó a otras/os jóvenes a unas jornadas para pintar las patas del puente[65], es decir, los pilares del puente sobre el Río Paraná, que une Corrientes con Resistencia- Chaco, el mismo que atravesé el día que inicié mi trabajo de campo. Además de conmemorar un nuevo aniversario del golpe cívico-militar se propusieron recordar al fallecido Néstor Kirchner[66], por esa razón la actividad fue nombrada como Qué florezcan mil flores[67], frase que el ex presidente había enunciado para llamar a la unidad de las diversas corrientes de su partido, en especial, a las juventudes. Esta recuperación de la figura del ex presidente fallecido puede comprenderse, por un lado, como un indicio de la inscripción político-ideológica de este grupo de jóvenes que aún se referenciaban como promotoras/es del programa nacional. Por otro, dicha afinidad al kirchnerismo puede leerse como una acción para conciliar y superar de la tensión que se había suscitado ante el cierre del programa y el diálogo entre la nación y la provincia. Pero además, es un registro de la atención puesta por las/os promotoras/es a la cuestión de los DD HH y la memoria, dimensión presente y reforzada por el programa y que merecía un evento local.

La actividad contó con la colaboración del intendente Camau Espínola y Fabián Ríos funcionario del ejecutivo nacional que facilitaron fondos para pinturas, materiales y sonido para el festival de cierre con las juventudes locales. La actividad albergó a jóvenes de escuelas, agrupaciones partidarias, barriales, religiosas, etc. Si bien, en esa oportunidad decidieron “no poner ninguna bandera” según un testimonio, fue invitado Julio Romero, primer gobernador peronista de la provincia (1973-1976). Esta actividad es recuperada por las/os promotoras/es Mugica como autogestiva y autónoma de la DNJ y puede ser comprendida, por un lado, como acto de memoria, reivindicación de las luchas de los setenta y recordar al ex presidente, pero, además -como se infiere de testimonios-; un intento de visibilizar el programa, sostenerlo y dar continuidad a una construcción juvenil y comunitaria ante lo que interpretaban como la “indiferencia de las autoridades nacionales” tal dijo una joven. Por otra parte, puede ser leída hoy como una bisagra que marca la transición de un programa de voluntariado juvenil promovido por el estado a una militancia partidaria, organizada en torno de Fabián Ríos y el FPV con vistas a las elecciones de octubre de 2011 y, posteriormente, las de 2013 que llevarán a Ríos a la intendencia de Corrientes capital.

Antes de continuar, hay que recuperar otros aspectos significativos. Por un lado, la asociación de la figura de Néstor Kirchner con las luchas de los años 70 -algo insistente en la simbología del programa y que se intentó representar con la figura de Carlos Mugica como se desarrolló en el capítulo 3-; expresada en la actividad del puente pero que omite la figura del sacerdote que da nombre al programa. Y por otro, la sensación de orfandad podría decirse, que se percibe en los relatos respecto de la “ruptura” con el organismo nacional o su retirada, aun obteniendo apoyo de dos funcionarios locales con peso político. Estas cuestiones muestran el peso simbólico y no solo material del estado (Bourdieu, 2000) nacional en este caso, que se refuerza con su llegada a territorios locales para implementar las políticas públicas. Sin embargo, la manera de comprender su presencia y representadas sus acciones no resulta un proceso uniforme. Lo mismo sucede con “los recursos que el Estado brinda a distintos sectores de la población a través de sus programas, los cuales son apropiados desde condiciones socialmente situadas y combinados con otros recursos provenientes de distintas fuentes, en el marco de una amplia diversidad de estrategias” (Balbi y Boivin, 2008: 15).

Esas jornadas de marzo, fueron un punto de inflexión con el programa que con la ruptura con la DNJ inauguraron una nueva etapa para esas/os, aún, jóvenes Mugica, que no fue unificada ni lineal, pero que les conducirá a la militancia partidaria y su trabajo político en la campaña electoral de Fabián Ríos por la intendencia municipal. Eso que puede ser comprendido como tránsito hacia la militancia partidaria no fue de ninguna manera un proceso unívoco. Es necesario ver varios aspectos que confluyen y permiten comprender de qué manera el PJPM como política pública adquiere un carácter instrumental[68] (Shore, 2010: 33) que adquiere pleno sentido para los distintos actores en el marco de un proceso simbólico y que se constituye como eslabón del proceso de producción de un compromiso definido como militante. Por una parte, la composición del núcleo de jóvenes que sostenían el programa en la provincia se caracterizó por albergar diversas procedencias y entre ellas/os algunas/os tenían experiencia en militancia social y partidaria. Segundo, la modalidad de trabajo que se operó en Corrientes, que tuvo protagonismo de las/os promotores locales en varios encuentros regionales, jornadas y actividades de intercambio se dieron en un marco de participación activa y politización que contribuyó a la incorporación de parte del grupo a la militancia partidaria más explícita luego del distanciamiento con el organismo nacional y la necesidad de armar estrategias políticas. Su inserción en el territorio, las estrategias y el compromiso para transformarlo expresa el trabajo político militante (Gaztañaga, 2008; Vommaro y Quirós, 2011) y la continuidad de la política por otros medios que deja la marca del programa en estas/os jóvenes. La expresión de sangre militante, es la metáfora utilizada por un joven que expresa desde la percepción de estas/os jóvenes, lo que Vázquez define como la consagración de la juventud como causa militante (2013). De este modo, el programa como política pública de la gestión del gobierno kirchnerista contribuye un eslabón para la construcción de la hegemonía de un proyecto político.

8.1. Color esperanza

Me acuerdo cuando íbamos muchas veces al Esperanza… iban 12 adentro (risa) más o menos íbamos… y Clara iba cómoda adelante porque ella era alta. Iba en el asiento del acompañante, pero todos los… el resto íbamos atrás, encimados… Pero bueno, íbamos con la… eso de ir a una actividad social, compartir…Íbamos 8 en la parte de atrás, ¿viste? Y Olga manejando y Clara… viven prácticamente en el 12… Siempre quedó en nuestra retina los viajes (risa leve) en el 12 (Promotor Programa Mugica, Corrientes).

El 12 era el auto del padre de una promotora convertido en el medio de traslado usado para llegar a los barrios periféricos y, en muchas oportunidades, a las localidades de la provincia. El aspecto de carencia de ciertos recursos, en especial económicos, aparece en varias oportunidades en los testimonios recogidos. La autogestión y la movilización de recursos para llevar adelante el trabajo solidario no se trató solo de conseguir materiales, apoyos y articular con otras áreas y organizaciones, sino que supuso utilizar recursos materiales propios. Al respecto, algunas/os jóvenes se fueron alejando por la dificultad de sostener la actividad como promotoras/es dado que desde el programa se solicitaba un trabajo voluntario que incluía desplazarse a largas distancias sin cubrir mínimos insumos, por ejemplo, para la alimentación durante esas jornadas, la que solo se garantizaba en los encuentros o jornadas solidarias. En este punto, se marca la tensión entre el rol promotor que se postula desde el estado, que a su vez, no garantiza las mínimas condiciones para sostener aquello que el programa estatal formula. Frente a esta realidad, algunas/os jóvenes se pronunciaron a favor de recibir un reconocimiento a tal dedicación, material o bien simbólico, no un sueldo, sino una ayuda que permita sostener y profundizar el compromiso, “una caja chica, o algo para casos puntuales. No te digo tampoco ir regalando plata porque uno no puede cuando tiene diez mil otras cosas que atender a nivel país” (Promotora Programa Mugica-Corrientes).

Entre 2011 y 2013 un reducido grupo de unos 10 jóvenes promotoras/es que habían sido parte del programa, iniciaron tareas solidarias y reuniones con jóvenes del Barrio Esperanza[69], surgido como asentamiento en los años setenta. Esa nueva actividad tuvo dos rasgos que se sintetizan en esta nueva instancia de participación. Por una lado, replica la extensión basista[70] (Perelmiter, 2012) como la que propiciaba el programa; y por otro, les confiere una inscripción territorial (Merklen, 2005:59) siendo el programa constructor de una vía de acceso a la militancia territorial partidaria. En el barrio, las/os (ex) promotoras/es producen una forma específica de solidaridad, cooperación y compromiso, primero con las/os jóvenes, luego con el resto de las/os vecinas/os. De ese modo, recuperan y resignifican las lógicas del programa en una nueva experiencia de militancia social y política que conserva la “identidad Mugica” como expresó un entrevistado:

Hacíamos un tipo asamblea, la había llamado yo ciudadana o algo así… que era una convocatoria abierta a los jóvenes de ese barrio, nos reuníamos y hacíamos afiches y decíamos… ¿Cuál crees que es tu…? No me acuerdo mucho, teníamos así nuestras etapas… Cuál es tu problemática o qué ves que vos podés… Y bueno, en cada barrio salía distintas cosas (Promotor Programa Mugica, Corrientes).

La llegada al barrio Esperanza surge por la vinculación con el programa Médicos Comunitarios, en especial, con la odontóloga del centro de salud. Apenas se instaló en la sala contactó a las/os promotoras/es que conocía por el trabajo hecho en otros barrios.

Para poder tener mayor capacidad, porque uno solo no puede hacer absolutamente nada, pedí colaboración a estas personas que yo ya conocía del grupo Jóvenes del Padre Mugica… para las actividades territoriales, en esa zona, digamos, en la zona de la Esperanza (Odontóloga del Barrio Esperanza).

Entre las actividades en el barrio Esperanza estaba la prevención en salud que excedía los límites de la asistencia en la salita para lo que se reforzó con un trabajo colectivo de limpieza que arrancó con el reciclaje de envases plásticos. Esos envases, que fueron los insumos del árbol de la navidad de 2011 y siguientes, que apuntaba a mejorar el medio ambiente (Fotos 13, 14 y 15). Esta mejora fue una primera etapa a la que le siguió reclamar por servicios básicos, pavimento y viviendas. El anclaje barrial y las tareas para mejorar el hábitat que se van encarando en este nuevo entramado de relaciones posibilitan una acción colectiva circunscripta al trabajo comunitario según lo definieron, donde aún la adscripción partidaria no se manifiesta en forma nítida en algunos relatos, aunque sí en otros.

[Antes del 2013] Ya veníamos haciendo trabajos políticos antes. O sea, ya no hacíamos más como Mugica sino más trabajo político por candidato [Fabián Ríos]…y nos dijeron “vamos con otra camiseta”. Y bueno, nos sacamos la camiseta de Mugica y nos pusimos la camiseta del candidato… Y, para mí en lo personal no estuvo bueno. Porque como nosotros salimos reconocimos, siempre fuimos Mugica y fue muy de golpe el cambio. Para mi personal, hablando con otros amigos también, no les gustó. Pero así es la política (Promotora Programa Mugica, Corrientes).

A pesar de las interpretaciones, hay similitud en que esa forma de politicidad (Merklen, 2005:84) que se fue produciendo en este nuevo entramado de relaciones, generaba para algunas/os una tensión entre trabajo comunitario y trabajo partidario, que podría ser traducido a la aparente dicotomía que expresa Gaztañaga (2008), entre trabajo político y trabajo militante porque el primero queda asociado de manera peyorativa al segundo, “es decir, al quehacer proselitista cuyo objetivo último es conseguir el voto a favor de un partido, o fracción partidaria en el caso de una elección interna” (Gaztañaga, 2008: 136) como si fuera posible trazar una línea divisoria y distinción entre ambos. Dicha tensión se percibe como superada cuando este grupo de jóvenes decide incorporarse formalmente a la campaña de Fabián Ríos por la intendencia de la capital en los primeros meses de 2013. Con ello, el trabajo político dejará de estar escindido del trabajo militante a partir del ingreso a una fuerza política político-partidaria, más concretamente, Kolina. En esos momentos, se presentó una duda que era “que no sabíamos si escribir Mugica o Mugika, con K” dijo una joven entrevistada porque “también trabajábamos por nuestros propios medios. Nosotros seguíamos utilizando el nombre, tanto para realizar alguna jornada o algún encuentro, a los dos niveles, tanto como solidarios o como políticos” agrega otro promotor correntino.

Esa apelación a la letra K que hace la joven, no solo remite a un tránsito hacia la adhesión partidaria sino que es una apelación de sentido que les enlaza con un espacio político y con ello, esos signos y simbología que se activan denotan una identidad y un compromiso militante. De manera semejante se expresó en Kolina, la agrupación de Alicia Kirchner surgida en 2010 en el marco de la gestión en el MDSN y la Gran Makro conformada en 2011, por jóvenes economistas que desempeñaban actividades en el Ministerio de Economía. En ambos casos, la K representa de modo gráfico el apoyo a un proyecto político liderado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández. La K agrupa y tamiza las diferencias. Ambas experiencias, además, fueron expresiones de “militantes de la gestión” (Vázquez, 2014). En ambas provincias, la mayoría de las/os entrevistadas/os luego de su paso por el programa, se incorporaron a la militancia en la Corriente de Liberación e Integración Nacional (Kolina), el partido liderado por Alicia Kirchner. Este recorrido “permite entender cómo y por qué los dispositivos participativos pueden ser leídos como puntapié, como modo de extensión o como consagración de formas de militancia” (Vázquez, 2015: 166) o como propone este trabajo, como herramienta para construcción del proceso hegemónico.

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Foto 13. Árbol de navidad Barrio Esperanza 2011.

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Fotos 14 y 15. Preparación del árbol de navidad en Barrio Esperanza. Diciembre 2011.

8.2. Vamos con otra camiseta: las otras maneras del trabajo político

El abrupto final del programa y distanciamiento con la DNJ en un contexto que además, supuso una reorganización de acciones en la agencia estatal nacional[71], pueden leerse también como un reagrupamiento con vistas a las elecciones de 2011. Muchas/os de estas/os jóvenes serán parte de las boletas para octubre a nivel nacional lo que muestra cómo un trabajo político en torno al programa potencia redes y las moviliza en función de la inscripción partidaria, adhesión a un proyecto político en un proceso hegemónico (Mallon, 2003). Las nuevas autoridades opinaron que el Mugica había fracasado, afirmación instalada pero no sostenida sobre argumentos o criterios de evaluación explicitados. Las noticias y trascendidos no cayeron muy bien al plantel aun sabiendo que ciertas acciones y/o programas finalizan con cambios de gestión. La información no era de primera mano y a la par, éramos quienes teníamos diálogo con las provincias, recibíamos llamados y correos pero carecíamos de respuestas institucionales certeras para dar. Esto creaba un clima de malestar que se fue diluyendo con asignación de nuevas tareas. No recuerdo ninguna reunión o comunicación oficial de las nuevas autoridades informando que habían decidido finalizar el PJPM, sino que fuimos reinsertadas/os en otras tareas, en mi caso, área de formación y capacitación. Ya en el área asignada, Braiza me solicitó una evaluación de las acciones realizadas por el Mugica. El informe consistió en un relevamiento de informes y planillas de seguimiento que sistematizaban las/os responsables de cada una de las provincias donde se implementó el programa (Cuadro 8). A partir de ello, se inicia una reprogramación dentro de la DNJ donde la participación juvenil seguirá siendo central y se reforzará a partir de la premisa de trabajar en con y desde las juventudes[72] (Foto 16).

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Foto 16. Promotoras/es Mugica en encuentro convocado por Consejo Federal de Juventud, Monte Caseros, 2010.

Otro elemento que parece haber impactado en el funcionamiento de la DNJ fue la adhesión de jóvenes funcionarias/os del área a las corrientes políticas que comenzaron a conformarse[73] que también suscitó tensiones al interior del kirchnerismo. En este nuevo re agrupamiento de fuerzas y alianzas, las/os jóvenes que venía sosteniendo el programa, evaluaron la necesidad de definir su posicionamiento partidario dando a su trabajo político otras dimensiones al incorporarse a la campaña de Fabián Ríos por la intendencia de Corrientes en 2013. Aun asociadas/os al programa toman el nombre e identidad de este y conforma la agrupación Jóvenes Mugica dentro del FPV. En los testimonios marcan diferencias con La Cámpora que se había lanzado en Corrientes en 2010[74] y pugnaba por posicionarse en el escenario local. Eso genera fricciones con las/os promotoras/es, que expresaron en los testimonios, haber quedado en medio de las tensiones entre, La Cámpora y Kolina, (tanto Ríos como las autoridades nacionales se identificaban con Kolina), por el control del territorio provincial. Este aspecto, ha sido según las/os entrevistadas/os uno de los motivos que obstaculizó la continuidad del programa.

El grupo de jóvenes que continuó con Ríos, en el momento de las entrevistas en septiembre de 2017, se encontraban casi todas/os trabajando en la función pública y/o siguen involucrados en la política partidaria desde diversos espacios. En este sentido, es posible inferir que se fue operando un proceso de burocratización de la participación forjada en el programa, en la medida que las/os (ex)-promotoras/es ya no tuvieron inserción territorial por fuera de los requerimientos de las burocracias asistenciales municipales. Esa inserción implicó una institucionalización de un trabajo social, ahora, rentado. En la gestión municipal, el trabajo político adquiere otra dimensión dada la inserción institucional como trabajadoras/es municipales, y la tarea se concentra en la producción estrategias que, por el perfil de estas/os jóvenes, articuló la dimensión de sus relaciones personales con el entramado institucional (Gaztañaga, 2008) donde desempeñaron sus funciones de acuerdo a las responsabilidades que cada una/o asumió en cada puesto y jerarquía. Las trayectorias de la totalidad de promotoras/es del programa es imposible de ser recuperadas. Más aun, porque la sola participación en un encuentro o jornada acreditaba la nominación de promotor/a. No obstante, en las entrevistas realizadas en esta provincia, el horizonte laboral que implica la participación en una iniciativa gubernamental se repite en los relatos, tanto de manera explícita como se recoge en ciertos testimonios, sino también en las referencias reiteradas a la falta de dinero o fondos para los movimientos de logística, los traslados, o sostén vital cotidiano. La mención a lo beneficioso de haber conseguido un trabajo en el ámbito público a partir de este programa o bien, el énfasis en que no se participaba para conseguir un trabajo se repite con frecuencia demuestra el abanico de posiciones con respecto al tema. Por una parte, se asocia tal participación a la idea de militancia tal como se opera en los partidos políticos, que daría cuenta de una voluntad y compromiso desinteresados por los demás; o, por otra parte, se ve el reclamo de mayor asistencia del estado, sea con recursos materiales para esas/os promotoras/es o bien, con una mirada de acompañamiento, como necesario para sostener la participación. Estas posiciones no son de ningún modo excluyentes.

Cuando se perdió la DINAJU se perdió todo y nosotros la teníamos… [Control] Sí, desde el programa, de las actividades que se hacían, en el acompañamiento, en esto de venir más seguido, más… no tan lejos, una cosa así… O ponele, venia cada 6 meses, y cada 6 meses hacíamos una jornada y estábamos todos felices, pero capaz que, si hubieran venido más seguido, hubiera también sido bueno, abierto esto de la trama porque si traen un profesional y el resto se va a dar cuenta donde está habiendo los quiebres… bueno mirá esto, mirá esto otro (Promotor Programa Mugica, Corrientes).

En este último testimonio, además de los aspectos materiales, subyace como reclamo ciertas formas tutoriales para seguir y sostener un proyecto de organización y participación juvenil por parte de las/os jóvenes, lo que se manifiesta también en testimonios de Santiago del Estero. No fue intención de este trabajo conocer concretamente cómo se trabajó desde PJPM para lograr el “empoderamiento” o cierta “autonomía” como colectivo juvenil respecto del programa, o que herramientas se utilizaron, porque no se han recogido suficientes elementos como para llegar a una conclusión al respecto. Lo cierto es que dichos aspectos están implícitos en los propósitos de esta política pública en que la participación no es solo medio sino fin. Sobre el Mugica, en una fuente oficial se aseguró que “la propuesta ha pretendido ser un instrumento para que los y las jóvenes superen la mera instancia de ejecutores de programas y proyectos y se involucren en los procesos de reflexión y toma de decisiones”. (Mimeo. Documento de evaluación PJPM. p. 1).

Los significados y sentidos que tienen por parte de diferentes involucradas/os estos dispositivos orientados a promover la participación como fin de las políticas públicas adquieren relevancia. En definitiva, estas distintas percepciones no contradicen de ninguna manera el espíritu del programa. No obstante, sí abonan para leerse como una paradoja de este tipo de iniciativa de políticas públicas participativas promovidas desde el estado. En ambas provincias, la ruptura de comunicación y discontinuidad del programa, fue cuestionada, considerada negativa en sentido no solo por la pérdida de dicha política pública sino, además, como un engaño o especie de “traición” asociada al abandono que percibieron de la “nación”, en la medida que ellas/os creyeron y se comprometieron como promotoras/es Mugica, en Corrientes y, con la iniciativa gubernamental, en Santiago del Estero y se evidencia decepción. Esto último lleva implícitos imaginarios en torno al rol y función de las agencias estatales y sus políticas, por un lado; y, una construcción socio estatal de sus usuarias/os jóvenes que dan cuenta de la complejidad que adquieren estos procesos y lo rico que es estudiarlos de manera situada. Como así también, qué argumentos sostienen las decisiones políticas en las agencias del estado para disponer de recursos y la continuidad o no de prestaciones. Asimismo, que pone en evidencia la dificultad de sostener las políticas públicas a largo plazo en la medida que quedan subsumidas a los tiempos de cambio de gestiones, sea del mismo signo partidario u otro y con ello, las condiciones de posibilidad o no para sostener vínculos y compromisos entre las/os usuarias/os y las/os trabajadoras/es en construcciones colectivas que les atañe y/o están implícitas en las narrativas de las políticas públicas, como el Mugica.

9. Todo a fuerza del corazón: políticas públicas participativas y proceso hegemónico

La primera acción del programa en Santiago del Estero fue organizada en conjunto entre la nación y el CDR. Se trató de una jornada solidaria en la localidad de Herrera con motivo de la llegada de la ministra. Esta acción se constituye como el motivo iniciático para la convocatoria de diversos sectores que ya venían trabajando con jóvenes, labor que les había permitido conocerse y articular acciones y como red de relaciones a partir de las que llevaron a formar parte del Mugica. En cambio, en Corrientes, se presentó el programa en un lanzamiento oficial, coordinado con CESJ, al que asistieron alrededor de 200 jóvenes de varias localidades de la provincia y donde ellas/os en talleres y plenarios, consensuaron las acciones sucesivas y comenzaron a reconocerse como promotoras/es Mugica. En ambos casos, la llegada del programa se enmarca en un proceso de incorporación de políticas públicas nacionales como así también la reconfiguración de acciones locales y con la creación de nuevos espacios institucionales que propician la producción de un nuevo proceso hegemónico luego de las crisis institucionales transitadas. Siguiendo la argumentación de Florencia Mallon, además “la hegemonía puede pensarse como una serie de procesos sociales, continuamente entrelazados, a través de los cuales se legitima, redefine y disputa el poder y el significado a todos los niveles de la sociedad” (2003: 85). Por eso la autora agrega que desde esa perspectiva la hegemonía es siempre un proceso hegemónico. Así pues, resulta útil dicha definición porque “es posible analizar la política como una serie de pugnas entrelazadas, en donde los procesos hegemónicos funcionan a todos los niveles” (Op. Cit., 86). En Santiago del Estero, las instituciones y/o actores locales convocados por el Mugica eran parte de los sectores afines a las Mesas de Diálogo[75] que había instalado Zamora como estrategia de construcción de consensos. Como así también otras que habían sido parte de un proceso de apertura e integración política de las organizaciones territoriales[76] a las estructuras burocráticas y de gobierno (Perelmiter, 2010) iniciada por la intervención federal con el propósito de consolidar una hegemonía pos juarista. En Corrientes, desde CESJ, el trabajo se centró en convocar a jóvenes por diversos medios, que incluyó contactos con referentes de partidos políticos locales, organizaciones, organizaciones de base, religiosas, etc. Instalando una modalidad que se propuso ser transversal y plural.

Las fuerzas políticas como tales y las gestiones de gobierno que encararon, tanto a nivel nacional como provincial, se valen entre otros, de las políticas públicas como recursos centrales para el ejercicio del gobierno y como herramientas de poder (Ramírez, 2010:13). Por ello, la singularidad de la ejecución del PJPM en Santiago del Estero, resulta uno de los recursos de utilidad para la gestión local porque fue otra de las herramientas propuestas desde nación y en interrelación, sirvió para regular y organizar la institucionalidad subnacional emprendida o la normalización institucional al modo iniciado por Kirchner en 2003 en la nación. El modo que las/os participantes del Mugica percibían esa nueva institucionalidad y ciertas tensiones latentes es resumido por un joven participante residente en La Banda recuerda:

Íbamos con la indumentaria que habíamos conseguido ahí en el programa… era como un entre dos, por decir, entre lo que era el auspicio del municipio y estábamos identificados como promotores del Padre Mugica, pero no la actividad, más que nada era la actividad del municipio a través de una oficina (Promotor Mugica, Santiago del Estero).

En Corrientes, la articulación entre nación y la provincia resultó complicada por el fracaso de la transversalidad. Por ello, se emprendió un proceso capilar de construcción de redes para que el gobierno kirchnerista lograra hegemonía en una provincia que le era adversa. El Mugica resultó como un recurso valido y útil, entre otros, con alcance territorial y juvenil para consolidar un proyecto político en la provincia. En ambas estrategias locales, las políticas públicas abonaron para la construcción de nuevas categorías de subjetividad y nuevos tipos de sujetos políticos para activar las transformaciones necesarias en el proceso hegemónico. A partir de esas acciones, los individuos que participan son objetivadas/os y les son otorgadas ciertas categorías, como es ser promotor/a, clasificaciones sobre las que a su vez, en algunos casos, desconocen (Shore, 2010: 36) como fue le sucedió a Alberto y otras/os consultadas/os que no se reconocieron como promotores/as Mugica. Sin embargo, Marcela, sí se reconoció como promotora y describió el vínculo que ella sentía tener con el CDR de Santiago del Estero y qué significó ser promotores para ella y sus pares. Los distintos modos de definirse y la percepción sobre los vínculos dados, permite ver diversos rasgos que tuvo la construcción de la relación que las/os jóvenes establecían con el programa. Y contribuye a leer en clave comparativa las experiencias de ambas provincias.

Siempre yo dependía de la gente del Ministerio, que nos llamen o que nos digan “miren, hay un encuentro aquí, hay un encuentro allá”, es como que…sí, tengo que decir que ha estado en esa parte como mal organizado, porque no hemos tenido nosotros, como participando del programa, no hemos tenido como… que se comuniquen con nosotros. Porque supuestamente nosotros éramos promotores, nosotros dependíamos del Ministerio, si nos decían o no nos decían (Promotora Mugica, Santiago del Estero).

En este testimonio como en otros recogidos, la relación entre referentes del programa y ella y con otras/os participantes del Mugica, es descripta como estatocéntrica y adultocéntrica (Duarte Quapper, 2012) ya que en su enunciado se evidencia que prevalecía la legitimidad y autoridad de las consignas de las/os funcionarias/os del CDR las que se construían a partir los esquemas de pensamiento y experiencias de esas/os funcionarias/os adultas/os y no a partir de interpelar a las/os promotoras/es o ser interpeladas/os por ellas/os. Otro joven entrevistado da cuenta de una manera institucionalizada de organizar las tareas y acciones que llevaba el programa en el territorio santiagueño. Las jornadas o la organización de visitas a las localidades no aparecen en los testimonios como acciones consensuadas ni surgidas de encuentros entre las/os promotoras/es como sí puede hallarse en la provincia de Corrientes.

Che, las jornadas solidarias en Añatuya vamos a hacer así, en Herrera se va a hacer así, vamos a ver cuántos pueden ir, en qué pueden ir, cómo conseguimos en qué ir, quién tiene movilidad, qué quieren hacer, vamos unos días antes unos, van otros después…” Era en esa instancia (Pablo, CDR Santiago del Estero/Programa).

Otras iniciativas en Santiago del Estero otorgaron condiciones y acompañaron la gestión del Mugica que contribuyó para reforzar otras políticas para las/os jóvenes. El gobierno provincial había implementado la Ley 26.061 de Protección Integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes y se retiró la temática de los Juzgados de Menores. La nueva cultura de gobierno que inicia Zamora, que lo distingue de Juárez, se evidencia en la activa gestión de los recursos para la provincia que ya no quedaba en manos de las ONGs locales o bien, internacionales. Este aspecto es similar también a la política emprendida en la DNJ durante el kirchnerismo. Este posicionamiento en la gestión de los recursos y el lugar de las/os jóvenes en el programa son parte también de una visión particular acerca del estado y de la relación entre funcionarias/os y las/os usuarias/os jóvenes de las políticas (Bourdieu, 1993), que devino de la articulación entre la nación y la provincia a instancias de la implementación de este programa. A su vez, se asocia a una representación oficial del estado, su rol y características, que responden al contexto particular que presentaban tanto Santiago del Estero como Corrientes. Como así también, es posible mostrar, “maneras específicas en que se oficializa y produce la juventud a nivel socio estatal a partir de un conjunto de regulaciones vinculadas a la dimensión participativa” (Vázquez, 2015:16) analizado en el capítulo 3. Que por cierto, como se ha visto, no fueron comprendidas de modo unívoco por quienes estaban involucradas/os.

10. Reflexiones finales

Con la comparación de dos experiencias subnacionales del PJPM se buscó mostrar las condiciones de posibilidad que tuvo este programa a nivel local, actores y relaciones socio-políticas establecidas y la interrelación con la DNJ, aunque la trascienden. Pero además, confirma la necesidad de incorporar la dimensión subnacional en los estudios sobre políticas públicas nacionales, más aún, en el caso de las que tienen presencia territorial como el PJPM. La cultura de gobierno propiciada por el gobernador Zamora en Santiago del Estero fortaleció una alianza con la nación a partir de lo que se estableció un modelo institucionalizado para ejecutar el Mugica. En cambio, en Corrientes, la fallida transversalidad luego de la crisis del campo y la dificultad de dialogar con las autoridades provinciales, motivaron los vínculos con una organización liderada por un político local con adscripción con el partido de gobierno nacional. De allí, se estableció el enlace con sectores juveniles que gestionaron el Mugica, inclusive, sin apoyo nacional y un tiempo después de su finalización desde la DNJ. Estas particularidades de la escala subnacional muestran las relaciones de poder y las dinámicas en las que se construye el entramado de la política de las políticas, ponen el relieve las acciones necesarias para la gestión pública y que no solo dependen de las decisiones a escala nacional. Asimismo, se recuperaron las vivencias y narrativas en el territorio durante el programa y se indagó acerca de las diversas maneras de comprender el propio trabajo, el compromiso asumido en el marco del Mugica y el modo de entender la dimensión de la participación por parte de las/os actores involucradas/os. Y con ello, las maneras que los recursos del programa fueron resignificado y los efectos luego de su finalización decidida por las autoridades de la DNJ y del ministerio nacional.


  1. En su trabajo Autoritarismo subnacional: estrategias territoriales de control político en regímenes democráticos, Gibson plantea dos caminos para la democratización de las provincias autoritarias subnacionales. Dicha democratización no se produce exclusivamente por procesos locales. Para el autor, las transiciones políticas se hacen efectivas cuando estas presiones locales están ligadas a la acción política desde la arena nacional. Afirma que “la democratización provincial es un resultado de la nacionalización del conflicto subnacional” (p. 227). Agrega que hay dos formas dominantes de transición subnacional lideradas por actores nacionales: transiciones “lideradas por partidos” y transiciones “lideradas por el centro”.
    https://revistas.urosario.edu.co/index.php/desafios/article/view/741.
  2. Carlos Arturo Juárez accede al primer mandato como gobernador en 1948 y su línea partidaria se sostiene en el poder por más de cincuenta años, y él lo hace, de modo intermitente. En tanto, ha asumido cargos electivos tales como Senador y Diputado nacional.
  3. Luego de los acontecimientos de diciembre de 2001, Santiago del Estero fue la primera provincia en llamar a elecciones. En julio de 2002, declaran la emergencia política de la provincia lo que habilita para estipular sus propios tiempos electorales. De ese modo, para septiembre de 2002 se planifican las elecciones provinciales.
  4. Al respecto hay un completo trabajo de Ernesto Picco (2012). Medios, política y poder en Santiago del Estero. 1859-2012. Ediciones INDES.
  5. “Si es posible hablar de ‘Régimen Juarista’ es porque, durante cincuenta años, hubo un articulador político que supo combinar: liderazgo popular (basado en recursos carismáticos de enorme influencia, logrados laboriosamente en el correr de los años); una eficaz influencia reticular (con delegados municipales, punteros políticos, con alianzas con dirigentes de otros partidos; el cuasi monopolio de ‘otorgar’ trabajo y ‘planes sociales’, el control directo del Parlamento, del Poder Judicial y del Partido Justicialista, con cooptación y/o corrupción) que facilitó una amplia red de clientelismos que incluyó a todas las clases sociales”. (Silveti, 2006:20, comillas del original). Edward Gibson, en texto citado, lo denomina Régimen Feudal Juarista (222).
  6. El 10 de septiembre de 1990 el cuerpo de la joven catamarqueña María Soledad Morales, fue encontrado por trabajadores de Vialidad al costado de un camino. Había sido violada, asesinada y su cuerpo brutalmente mutilado para borrar evidencias. El crimen disparó movilizaciones callejeras lideradas por la monja Marta Pelloni rectora del colegio al que asistía la joven. Instalado en los medios nacionales que mostraban las masivas “marchas del silencio”, se descubrió una trama de complicidades y encubrimientos que dejaron a la vista la participación de “los hijos del poder”. Es este crimen, tal vez, el que produce un quiebre en los reclamos por justicia y es referencia cabal de lo que hoy se tipifica como feminicidio en nuestro país.
  7. La organización Madres del Dolor fue conformada en 1988 y es considerada la primera manifestación organizada para reclamar por crímenes de familiares en democracia. Sus recursos, además de las marchas, fueron un periódico y una Radio Comunitaria.
  8. https://www.clarin.com/ultimo-momento/condenan-perpetua-musa-azar-ex-policias-doble-crimen-darsena_0_ByrGFTn06tg.html.
  9. https://www.lanacion.com.ar/sociedad/denuncian-casos-de-brutalidad-policial-nid502930.
  10. El protagonismo católico suele ser uno de los elementos explicativos centrales de la emergencia del peronismo extracéntrico. Para el caso de Santiago del Estero se puede consultar Religión y política en Santiago del Estero, Argentina. Una mirada retrospectiva a partir de la emergencia del peronismo. José Vezzosi. https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/quintosol/article/view/1409/3020.
  11. Las circunstancias del accidente del obispo quedaron bajo sospecha por la premura que la causa fue investigada y rápidamente archivada.
  12. Así las enumera María Isabel Silveti (2006:7): Asociaciones de Derechos humanos: Madres del Dolor, Hijos de Desaparecidos, Asociación de Familiares de Desaparecidos y Ex Presos Políticos, Cátedra Libre de DD HH de la UNSE, ONG Checas Causa Cunap: (en quechua ‘Derecho de los Vivientes’); Familiares de Víctimas de la Impunidad y el gatillo fácil: Osvaldo Britos, José Galván (Añatuya- Santiago. Del Estero) y Mauro Lohaisa (Icaño- Santiago del Estero). De la Iglesia: Pastoral Social, Secretaría Diocesana por los Derechos Humanos, Comunidades Eclesiales de Base, Seminario de Formación Teológica. De varios gremios: CISADEMS (docente), Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Circulo de Prensa, Asociación de Docentes Municipales, Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Asociación Sindical de Empleados Judiciales. De Federaciones y Asociaciones profesionales: Federación de Profesionales de Santiago del Estero (FEPUSE), Colegio de Sociólogos, FEVESE (Federación de Vecinalista de Santiago del Estero), Foro de Instituciones Intermedias, Asociación de Extensionistas Rurales, Promoción de la Mujer Rural, Círculo de Prensa. De organizaciones campesinas: MOCASE; Mesa Provincial de la Tierra (convocada por Monseñor Maccarone y la Pastoral Social en el año 1999); Organizaciones Campesinas del Dpto. Figueroa. Algunos movimientos de desocupados: (se van formando por ese tiempo): Teresa Vive; Polo Obrero; Movimiento sin Trabajo; Movimiento Independiente de Desocupados del Norte. De Movimientos / Partidos: Movimiento Político y Social Gerardo Sueldo; MST; Izquierda Unida; Memoria y Participación. De estudiantes: Secundarios Agrupados “16 de septiembre” (por la Noche de los Lápices); Universitarios y de Actores culturales locales.
  13. La provincia de Santiago del Estero tuvo 31 intervenciones federales, lo que hace que resulte la provincia de nuestro país que más ha sido intervenida por el gobierno nacional. Un cuadro detallado puede encontrarse en Silveti, M. y Saltalamacchia, H. (2009) Movilización popular y régimen político en Santiago del Estero. P.p. 133 y 134.
  14. Ley 25.881. Ya se había desestimado un pedido de intervención en octubre de 2003.
  15. Como interventor fue designado Pablo Lanusse que permaneció hasta la convocatoria a elecciones en 2005. Lanusse impulsa la investigación sobre la situación de los derechos humano en la provincia. También fue intervenido el Partido Justicialista que estaba presidido por el ex gobernador cuestionado, Carlos Juárez.
  16. Gerardo Zamora, fue gobernador entre 2005-2009 y 2009-2013. Entre 2013-2017 estuvo su esposa Claudia Ledesma Abdala a cargo del ejecutivo provincial. Su tercer mandato como gobernador comprende 2017 y 2021. Ledesma Abdala es actualmente Senadora Nacional por Santiago del Estero y presidenta provisional del Senado.
  17. En el intento de instalar una nueva cultura política, el gobernador Zamora inicia un acercamiento a diversos actores locales e instituciones que Picco (2016) sintetiza y analiza en cuatro dimensiones: El plan de gobierno; la lógica de construcción del poder político; la relación con la oposición y la relación con el poder económico. Sobre estos aspectos se sostiene la idea de refundación tal como se comprende en este trabajo.
  18. El Tren de Desarrollo social y sanitario “se detiene en pequeños territorios, localidades y parajes que ven dificultada sus posibilidades de desarrollo por encontrarse aisladas o alejadas de los centros urbanos. A bordo de la formación viajan médicos, oftalmólogos, bioquímicos, trabajadores sociales, enfermeros, técnicos radiólogos, personal administrativo, técnicos en informática, choferes y personal de mantenimiento y cocina. Desde sus inicios se marcaron los objetivos de este operativo, destinado a colaborar en la promoción del desarrollo social y sanitario de las localidades que recorre y sus zonas de influencia” (La bisagra, 2007: 240).
  19. http://www.saludnews24.com.ar/noticia/salud/15213-alicia-kirchner-visito-santiago-del-estero-donde-inauguro-un-cic.
  20. La Concertación Plural fue impulsada por el entonces presidente Néstor Kirchner que nucleaba a gobernadores nacionales con vistas a garantizar la continuidad del Kirchnerismo en el ejecutivo. Es complementaria de la estrategia de la transversalidad con los movimientos sociales al inicio de su gestión. “Las relaciones entre presidentes justicialistas y gobernadores radicales han sido siempre poco conflictivas y, en algunos casos, han dado lugar a colaboraciones electorales exitosas. Cristina Fernández no hubiera superado el 40 por ciento de los votos sin los votos radicales de Mendoza, Río Negro y Catamarca”. Marcelo Leiras. Diario Página 12. 10/12/2007.
    https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/95969-30321-2007-12-10.html.
  21. Se trata del voto en contra de la implementación de la Resolución 125 que desencadenó lo que se conoció como Crisis del campo. Ver cita 48 de esta tesis.
  22. El Centro de Estudios San Juan es una organización no gubernamental que fue impulsada por Fabián Ríos y un grupo de profesionales para promover asistencia social a la comunidad. Aún sigue funcionando en San Juan 1509- Corrientes Capital.
  23. Fabián Ríos proviene del Peronismo y fue Diputado Nacional por Corrientes en 1999 y 2001 períodos que no terminó mandato por intervenciones a su provincia. En 2003 fue Senador Nacional. En 2008 se propone como Gobernador para las elecciones de septiembre de 2009, en las que es vencido por Colombi. En ese mismo año es nombrado como Director del Banco de la Nación puesto al que renuncia para asumir como Diputado electo en diciembre de 2011. Entre 2013 y 2017 se desempeñó como Intendente de la Capital provincial puesto al que aspiraba ser reelegido pero no logró. En las elecciones de 2019 se postuló como concejal por el FPV pero no alcanzó su objetivo.
  24. En la primera vuelta Fabián Ríos referente kirchnerista quedó tercero con aproximadamente un 30, 38 % de votos mientras que Ricardo Colombi de Encuentro por Corrientes (ECO) obtuvo 36,20% y su primo Arturo Colombi de Frente de Todos, entonces Gobernador, se colocó segundo con 32, 74%. En la segunda vuelta del 4 de octubre se impuso Ricardo Colombi que gobernó hasta 2017.
    http://www.argentinaelections.com/2009/09/primera-vuelta-renida-en-las-elecciones-para-gobernador-de-corrientes/.
  25. El caso de la elección correntina de 2009 se observa la trama de poder familiar. Compitieron dos fórmulas, una estaba integrada por el entonces gobernador Arturo Colombi, de la línea Cobos junto con el ex gobernador menemista Raúl “Tato” Romero Feris. La otra, por Ricardo Colombi (primo de Arturo), líder de una facción no cobista de la UCR, junto a José Antonio “Pocho” Romero Feris, ex embajador en la dictadura militar, hermano y enemigo político del “Tato”. Ganó Ricardo, pero en un panorama donde cualquier ganador iba a ser Colombi.
  26. Carlos Mauricio Espínola o “Camau” Espínola es ex regatista. Participó en los Juegos Olímpicos y fue ganador de cuatro medallas, dos de plata y dos de bronce. En 2000 y 2004 fue abanderado de la delegación olímpica de la Argentina. En 1996 recibe el Premio Olimpia de Oro al mejor deportista del año. En 2000 y 2010 la Fundación Konex le otorga el Premio Konex de Platino al mejor yachtista de la década en nuestro país. En 2014 fue designado por Cristina Kirchner como Secretario de Deportes de la Nación y Senador de la provincia de Corrientes desde 2015. En 2017 se presentó como candidato a Gobernador como lo había hecho en 2013 cuando perdió con el reelecto Ricardo Colombi. En las últimas elecciones conformó dupla con Eugenio “Nito” Artaza del Radicalismo en la alianza Corrientes podemos más. Obtuvieron el segundo puesto, detrás de Valdés.
  27. Página 12 del 30 de julio del 2007 https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-88897-2007-07-30.html.
  28. En 2005 contaba con 17 intervenciones federales y fueron 53 delegados los que ejercieron la tarea de interventores. Liderando junto a Catamarca y Santiago del Estero. https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/provincia-17-intervenciones_0_rkRZDP1Atl.html.
  29. Se denominaba de manera coloquial radicales K a aquellas/os radicales que adherían a la transversalidad o bien, fueron ingresando luego a las filas del kirchnerismo, inclusive como funcionarias/os de gobierno.
  30. http://archivo.argentina.indymedia.org/uploads/informe_santiago.pdf.
  31. http://www.cidh.org/Comunicados/Spanish/2003/23.03.htm.
  32. https://www.elliberal.com.ar/noticia/15822/sus-vinculos-institucionales-santiago-firma-acta-reparacion-historica.
  33. https://www.elliberal.com.ar/noticia/91770/nestor-entre-amor-santiago-acta-reparacion-historica.
  34. El Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo (PJMMT o Programa Jóvenes), fue creado por la Resolución Nº 497 del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS), el 13 de mayo de 2008. El Programa se inserta institucionalmente en la Secretaría de Empleo del Ministerio de Trabajo. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/140000-144999/140611/texact.htm.
  35. https://www.oitcinterfor.org/sites/default/files/PJMMT_ene12.pdf y https://www.cippec.org/wp-content/uploads/2017/03/2414.pdf.
  36. Según el análisis de CIPPEC citado, entre 2008 y 2011, solo dos municipios habían adherido al programa de los más de 30, sumadas las comisiones vecinales. En 2010 había 1845 personas inscriptas al programa y solo en La Banda se efectuó la prestación de POI y fue allí solo donde se brindó en ese período dada la falta de articulación con oficinas provinciales locales de educación y trabajo según el mismo informe consultado.
  37. Sancionada en octubre de 2008: http://www.jussantiago.gov.ar/web/files/Normativa/Ley6915.pdf.
  38. La denominación fue a partir de la creación de la Secretaría de Niñez, adolescencia y Familia (SENNAF) del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación por Ley 26.061/2005 de Protección Integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
  39. La Ministra inauguró un Centro Integrador Comunitario (CIC) en la localidad de Pampa de los Guanacos y otros dos en Herrera y Colonia Dora. Asimismo, a través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), entregó la documentación a 5 comunidades originarias (entre ellas Tonocotés y Diaguitas cacanos) en el marco del Programa Nacional de relevamiento territorial. El relevamiento de estas comunidades en la provincia es el paso previo para la devolución de las tierras. A su vez, se otorgaron 1911 nuevas Pensiones No Contributivas para madres de siete o más hijas/os, por invalidez o para adultas/os mayores. Y fondos para el programa de Microcréditos, que promueve los emprendimientos auto gestionados en el marco de la Economía Social. Al igual que partidas para proyectos destinados a la integración y el desarrollo de los niños, a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF). También la ministra entregó aportes para el equipamiento del CIC de Campo Gallo y para el de la localidad de Fernández.  De la misma manera, se destinó una orden de pago al Gobierno de Santiago del Estero para la puesta en funcionamiento de tres Centros Integradores Comunitarios (Suncho  Corral, Bandera y Monte Quemado). Y otra para el equipamiento de ocho CICs, ubicados en las localidad de Garza, Villa Mailín, Lugones, Pampa de los Guanacos, Villa Atamisqui, San José de Boquerón, Bandera Bajada y el Mojón http://www.saludnews24.com.ar/noticia/salud/15213-alicia-kirchner-visito-santiago-del-estero-donde-inauguro-un-cic.
  40. En los centros de referencia, como áreas del ministerio, no tenía personal de planta permanente dado que no estaban vigentes los mecanismos administrativos para ello. Excepto que se trasladara para radicarse allí algún/a trabajador/a que poseía ese tipo de designación. Por el contrario, los planteles de las/os trabajadoras/es de los CDR se fueron cubriendo mediante Resolución 48, como se desarrolló en el Capítulo 2 (Cita 21).
  41. https://www.desarrollosocial.gob.ar/wp-content/uploads/2015/05/6-Territorios1.pdf.
  42. En el Informe de Santiago del Estero que realizó la Intervención Federal hay un espacio dedicado a esta organización en el Anexo 8. https://archivo.argentina.indymedia.org/uploads/informe_santiago.pdf.
  43. Graciela es diputada provincial en un segundo mandato hasta 2021con el Frente Cívico de Zamora al que se suma por su militancia peronista ligada al FPV.
  44. De acuerdo al testimonio de un entrevistado, durante 2005 y 2007 se cuentan los proyectos Nélida, Changuitos y Artesanías, entre otros.
  45. El objetivo central del programa Callejeando es ofrecer a las niñas/os y adolescente que permanecen muchas horas en la calle, alternativas de tipo recreativas, educativas, de asistencia, etc. que le faciliten herramientas para poder construir estrategias que los saquen de la situación de calle que transitan. Dicho programa se encuadraba en las acciones provinciales vinculadas a la Ley 26.061de Protección Integral de niñas, niños y adolescentes que tuvo su contraparte en la Ley 6.915/2008 de la provincia de Santiago del Estero. https://www.jussantiago.gov.ar/jusnueva/Normativa/leyminoridad.php. De acuerdo a los datos recogidos, en el año 2008 y en articulación con Nación a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, se pusieron en funcionamiento 12 Centros de Promoción y Protección Integral. Se puso en marcha el Programa de Erradicación del Trabajo Infantil, con 8 Centros Comunitarios, como así también el Programa Callejeando.
  46. Al momento de escritura de este trabajo se desempeña como el director de Abordaje Territorial de la Secretaría de Derechos Humanos.
  47. En el caso de las actividades en Ituzaingó y Goya, también contaron tanto con colaboración de organismos gubernamentales y Organizaciones no Gubernamentales locales como Organismos Internacionales como la Entidad Binacional Yaciretá.
  48. El Plan Nacional de Abordaje Territorial, Plan AHÍ, se lanzó el 11 de abril de 2008. El plan alcanzaría a un total de 4.554.177 habitantes y 1.054.662 con NBI. Esos números fueron el total del relevamiento de localidades del país, en especial del norte argentino, en las cuales existía una profunda inequidad en relación de derechos sociales como educación, salud comunitaria, el trabajo, la vivienda, la cultura, la recreación y acceso a servicios públicos de infraestructura esenciales. Esas localidades serían prioritarias en todos los programas del MDSN, inclusive, para el Programa Mugica.
    https://www.casarosada.gob.ar/informacion/archivo/16902-blank-99943985.
  49. A modo de ejemplo se toma a Graciela y Pablo, como referencia de ciertas carreras políticas. Sirve para caracterizar cómo se conformó el plantel del CDR de Santiago del Estero, y su rol en la gestión del programa PJPM a escala subnacional y que fue un rasgo particular de este contexto analizado.
  50. Al lanzamiento en Chapadmalal, acudieron las delegaciones de Esquina, Goya, Santa Lucía, Bella Vista, Empedrado, Capital, San Miguel y Monte Caseros.
  51. La escuela N° 28 se encuentra a tres kilómetros de Berón de Astrada. En ese momento, recibía diariamente a 80 alumnos que también desayunaban y almorzaban allí. Contaba con seis grados y un jardín de infantes funcionando en tres aulas y una sala que también servía de cocina. Los materiales que se entregaron en esa oportunidad fueron: una cocina con utensilios, heladera, ventiladores, estantes, juguetes para el jardín de infantes equipamiento para fumigación y herramientas para la huerta.
  52. En lengua guaraní Toroí significa Toro pequeño.
  53. La denominación de programas enlatados refieren a aquellas acciones que se desarrollan en el ámbito público y que provienen de organismos externos al estado, en general, internacionales. En la bisagra, queda explicitado que al llegar la gestión de Alicia Kirchner existían 76 planes, considerados “salidas tecnocráticas y como dice Juan Barreix ‘con fuertes adherencias burocráticas y eficientistas (…) complementario del desarrollismo impulsado desde centro imperiales” (p. 241). Cuando asume la ministra y de acuerdo al mismo texto, dichos planes se concentraron en tres programas flexibles: Manos a la obra, Seguridad alimentaria y Familia (p.123). Asimismo, en el mismo libro, se afirma que surgió en parte de los equipos formados para planes enlatados una resistencia al cambio” (p.241, resaltado del original).
  54. https://www.youtube.com/watch?v=u14zZRLY2uQ&feature=youtu.be. Jornadas en Berón de Astrada.
    https://www.youtube.com/watch?v=KOor4jt1mhA&feature=youtu.be Jornadas en Loreto.
  55. Entre esos agasajos puedo nombrar asados en casas particulares o restaurantes típicos locales, paseos por circuitos turísticos de la ciudad o suvenires entregados por el propio intendente o autoridad municipal.
  56. UNESCO era una organización no gubernamental local que no tenía ninguna relación con la organización internacional. En 2017 intenté contactarme pero ya no está en funcionamiento.
  57. La dirección nacional de juventud no tenía autonomía del ministerio para tramitar los subsidios. Por ello, los expedientes se conformaban con proyecto original enviado por jóvenes, informe técnico aprobado y completaba con las facturas pro-forma que sostenían el presupuesto del dinero solicitado. Una vez vencido el plazo de ejecución, se debe cerrar el expediente con informe final y rendición de los gastos ya efectuados. El aspecto técnico y armado se hacía en la dirección, el resto de en áreas del ministerio (Tesorería, contaduría, etc.).
  58. En el artículo de referencia, Perelmiter (2012) recupera testimonios de trabajadoras/es del MDSN que manifestaron que una relación personalizada, también engendraba un efecto “boomerang” y se multiplicaban las demandas y se hacían cada vez más difíciles de responder porque la capacidad administrativa del ministerio no era suficiente. En la DNJ, eso se notó respecto de algunas provincias.
  59. Informe 2008-Propuestas 2009. Documento Institucional del programa. P.6.
  60. Se toma la denominación utilizada. Actualmente se denomina Consumos problemáticos.
  61. Este objetivo se tomó del proyecto presentado y financiado por el Programa Jóvenes Padre Mugica.
  62. Las organizaciones no gubernamentales con que se trabajó desde el programa fueron: Musel (Mujeres Solidarias en Lucha); Asociación General Belgrano, UNESCO, Asociación Provincial Pequeños Productores Correntinos; CIDECO, Fundación Camau Espínola, Federación Cooperativas Correntinas Limitada, AJODISO (Asociación de Jóvenes Dirigentes Sociales), IMCUPO. También con las municipalidades de Corrientes Capital, Caa Catí, Bella Vista, Goya, Saladas, Perugorría, Isla Apipé, Curuzú Cuatiá, La Cruz, Berón de Astrada, Loreto, Monte Caseros, San Lorenzo.
  63. En 2010 se publica el módulo Políticas Sociales del Bicentenario. Un modelo nacional y popular, que recupera las políticas del área desde 2003. Una parte está dedicada a las/os jóvenes y cita el PJPM y, anticipa la asamblea de referencia. En ese encuentro, participan también las/os jóvenes de Corrientes quienes compartieron su experiencia en el programa con otras/os jóvenes y promotoras/es de otros programas del ministerio. https://www.desarrollosocial.gob.ar/wp-content/uploads/2015/05/1.Pol–ticas-Sociales-del-Bicentenario-I.pdf.
  64. La decisión fue de la nueva directora, argumentando el fracaso del programa. Sin embargo, si bien me solicitó a mí una evaluación cuantitativa de acciones y actividades realizadas en todo el país, luego del informe entregado en marzo de 2011, no parece ser esa fuente el fundamento de la decisión ni para sostener la negativa de Braiza en continuar con el PJPM. Su gestión inicia una reconfiguración de las acciones institucionales.
  65. https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2011-3-21-21-0-0-los-pilares-del-puente-elegidos-como-espacio-de-expresiones-artisticas.
  66. El ex presidente Néstor Kirchner murió el 27 de octubre de 2010 a causa de una afección cardíaca crónica.
  67. Néstor Kirchner pronunció en diversas oportunidades la frase del líder Chino Mao Zedong para alentar al compromiso político y la unidad de las diversas corrientes del peronismo. El 14 de septiembre de 2010 fue su último acto en público, antes de su muerte. Ese día en el Luna Park, “Néstor le habla a la juventud, la juventud le habla a Néstor. Bancando a Cristina”, el ex presidente reforzaba el llamado a la unidad con vistas a las elecciones presidenciales de 2011.
  68. Se entiende este rasgo del modo que lo plantea Shore (2010:33). Las políticas públicas son inherentemente instrumentales lo que no quiere decir que estén de alguna manera vacías de simbolismo o de significado. Se presentan “como herramientas de intervención y acción social para administrar, regular y cambiar la sociedad. En este sentido, están interesadas en la imposición de orden y coherencia en el mundo”.
  69. El barrio Esperanza se establece a finales de la década de 1970 como barrio de emergencia para los inundados provenientes del Barrio Laguna Seca. Formado en la periferia de la ciudad, durante años fue de difícil acceso y carecía de los servicios básicos (agua potable, electricidad, cloaca) y sus viviendas (conocidas localmente como cortes de rancho) fabricadas con chapa de cartón, albergaban a sus primeros habitantes. En los últimos años, el área de Hábitat y vivienda ha realizado mejoras y viviendas.
  70. La autora denomina “extensión basista” del MDSN a iniciativas destinadas a organizar centralizadamente la participación de organizaciones y movimientos territoriales en el funcionamiento local de la asistencia nacional.
  71. Al respecto de las políticas públicas participativas encaradas desde el ingreso de Laura Braiza ver libro Juventudes, políticas y participación de Melina Vázquez (2015) Centro editor universitario-CLACSO que además da cuenta de una serie de otras acciones en el estado nacional.
  72. Esos cambios, también se produjeron en el Consejo, con las jornadas “Democracia Participativa y Políticas Públicas”, para generar espacios de participación local y propiciar el debate y construcción de políticas públicas con y desde las juventudes tal como se explicita en la publicación del mismo nombre y propone profundizar los cambios, impulsando la reconstrucción de una ciudadanía activa, protagónica y transformadora.
  73. En el año 2010 la Ministra Alicia Kirchner conforma Kolina, Corriente para la liberación nacional que acompañaría al FPV en las elecciones presidenciales de 2011. Los principales referentes de la DINAJU, Mariana Gras, Laura Braiza, Andrés Lablunda, y otros, en ese momento se reubican en una tensión visible entre Kolina y la naciente La Cámpora. Estos movimientos llevaron que, en 2010, Gras se fuera al Consejo de las Mujeres, Lablunda al INADES y asuma en la Dirección Nacional, Braiza y en el Consejo Federal, Diego Rivas. Este malestar se extendió a las provincias donde dicha tensión se reprodujo e impactó en el devenir del programa, tomando diversas consecuencias según cada caso y algo de ello queda expresado en este capítulo.
  74. https://www.lacampora.org/2010/02/13/la-campora-corrientes/.
  75. Mesa de diálogo y trabajo, Mesa de diálogo docente, Mesa de diálogo por la tierra y la producción y el Consejo Económico y social. (Picco: 2016:189).
  76. Hernán Campos (2016) enumera algunas organizaciones territoriales kirchneristas: Movimiento Evita, Federación Tierra, Vivienda y Hábitat (FTV), Corriente Nacional y Popular 25 de Mayo (CNP25, Libres del Sur-Barrios de Pie, Kolina, La Cámpora, La Corriente Peronista Descamisados y Peronismo 26 de Julio. p.p. 292.


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