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9 Ligas Agrarias y cooperativas rurales: una relación inestable

La vinculación entre las Ligas Agrarias y las cooperativas rurales del NEA en los setenta se desarrolló en un contexto donde no sólo cambiaron las relaciones entre el Estado y las cooperativas sino también la fisonomía social e institucional de estas organizaciones, que se complejizaron y diversificaron.

1. La ocupación de un espacio político y los reclamos capitalistas

Durante esta etapa, el movimiento cooperativo en su relación con otros actores políticos o gremiales incluyó a instituciones con objetivos diversos y aún contrapuestos, cuyo espectro abarcó desde la consolidación del orden social y político vigente hasta la propuesta de valores y proyectos alternativos al orden hegemónico. A pesar de esta heterogeneidad, en todos los casos las cooperativas fueron organizaciones sociales que simultáneamente se desempeñaron como actores económicos en determinados mercados, aunque funcionaban algunas como instituciones democráticas con fuerte participación de los asociados y otras manejadas con criterios técnico-gerenciales semejantes a los de empresas de capital en que prevalece la competencia con otras empresas por sobre los objetivos colectivos de economía social.(Olivera, 2006)

En este doble carácter -de organizaciones económicas que operan en el mercado y de tener objetivos sociales- la cooperativización fue un aspecto clave del plan económico estatal de 1973 “…la expansión y consolidación de las organizaciones cooperativas agropecuarias, sobre todo de comercialización. Las Coincidencias programáticas proponían incentivos económicos y apoyos gubernamentales en las economías regionales para el aumento de la producción del agro vía precios, créditos, infraestructura, extensión, seguros y promoción del cooperativismo… “aplicar una política de crédito agrario planificado que asista eficazmente al productor, especialmente pequeño y mediano, y privilegie las asociaciones cooperativas y comunitarias de producción rural.” (Coincidencias Programáticas, punto 13º-Plan Trienal…1973)  Y también proponía la participación de las organizaciones en esta política, lo que involucró entre otras a las cooperativas rurales y a las Ligas Agrarias del NEA.

Había una clara intención por parte del gobierno nacional de que el INAC (Instituto Nacional de Acción cooperativa) cambiara su rol de mero ente receptor de trámites burocráticos, y ajeno a la realidad nacional, el cual se mantuvo hasta 1975 tal como lo mostró en su memoria anual de 1974,

Carente de una política definida, el Instituto no asumía su condición de ente rector del cooperativismo a nivel nacional. Frente a este panorama, para las autoridades la premisa inicial fue la real inserción del movimiento cooperativo al Proceso de Reconstrucción y Liberación Nacional.(…) El cooperativismo es economía en función social porque brinda un medio de vida que contempla plenamente las necesidades sociales, económicas y culturales en las cuales el individuo se realiza, al estar el capital al servicio de la economía y esta al servicio del bienestar social; en otras palabras: cooperativismo es sinónimo de justicialismo[1]. (La Opinión, 25/4/75)

En la política agraria esto se expresó con un cambio de perspectiva, ya que el gobierno peronista priorizó el asesoramiento técnico, los créditos y el desarrollo de cooperativas agrarias[2] con cuatro propósitos básicos,

  1. asistir y promocionar a las asociaciones cooperativas tendiendo al afianzamiento y desarrollo de las economías de la zonas marginadas,
  2. realizar estudios jurídicos para adecuar el funcionamiento de las cooperativas dentro de la realidad económica y social argentina,
  3. ejercer el control de funcionamiento de las cooperativas a fin de verificar el cumplimiento de las obligaciones legales, y
  4. lograr que el movimiento incidiera en el desarrollo económico y social de los sectores necesitados.(…) Las cooperativas agropecuarias constituyen un eficaz instrumento en defensa de los productores contra los monopolios acopiadores. En zonas marginales, donde las cooperativas ayudan a los productores a comercializar sus productos se anexan nuevas áreas a las mismas. Una de ellas es la construcción de viviendas dignas que alientan a los productores y evitan el éxodo rural. (Memoria Anual INAC 1974)

Estas propuestas a la vez eran instrumentos indirectos que contaban con consenso para minimizar el conflicto social y que apuntaban, más que cambiar las estructuras y las instituciones relacionadas al sector agropecuario, a cambiar la mentalidad del productor. En este sentido se sumó con el Plan Sectorial de 1974 el impulso al desarrollo de formas asociativas de producción y tenencia de la tierra con la participación de pequeños productores, ocupantes de tierras fiscales y asalariados rurales.

La sanción del anteproyecto de ley agraria fue una de las cuestiones centrales de debate también para cooperativistas entre los meses de mayo y agosto de 1974 en la Comisión Nacional de Política Concertada, porque era una realidad que afectaba en mayor o menor medida a todas las provincias. Votaron a favor entre otras[3] la Confederación de Juventudes Agrarias Cooperativistas y la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo y Unión de Productores Agropecuarios de la República Argentina, pero se abstuvo la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Coop. Ltda.

Por su parte, la Asociación de Cooperativas Argentinas-ACA (Mateo, 2006 y 2008) fue durante parte de este proceso afín a los pequeños productores, y retomando los postulados del Plan Industrial de 1953 impulsaba en los setenta a los productores, sobre todo a los jóvenes, a integrar el objetivo social cooperativista a los nuevos tiempos económicos,

La transformación económica y social que vive nuestro país…está preparada, jóvenes agrarios, para que ustedes…si a nosotros nos sacude la adversidad sepan tomar, viéndonos caídos, nuestra bandera,…y en veinticinco años podrán decir, cayeron, pero nosotros los hemos levantado para el futuro y para siempre (…) Nuestro Plan Industrial (de 1953) trasciende más allá de la yerba y del aceite mejor vendido. Trasciende de lo que es nuestra propia economía. Se trataba de la defensa del valor de la producción, que no podía ya realizarse sólo mediante el ejercicio de la función comercializadora. Defensa del valor económico de esa producción, pero también de su valor humano (…) La industrialización es una condición indispensable para la liberación nacional y social de la Argentina. (…) Los monopolios sembraron toda la campaña con empresas industrializadoras de la materia prima argentina, obrando como cerrojos de todo intento nacional de la liberación de la producción, y con ello, de la dependencia del país. (Sienrra, C. h., 1972:97/99)

No obstante, analizaremos en cada provincia cómo las grandes cooperativas y las entidades como las secciones de la FAA se propusieron ser un instrumento de integración vertical del capital agrario, ocupando todos los pasos del proceso de producción, transporte y comercialización, lo que se tradujo en un discurso que defendía al pequeño productor y una práctica de acumulación capitalista en alianza con otros sectores rurales. Esta contradicción no funcionó como tal mientras los pequeños cooperativistas se movieron en un plano reivindicativo de libertades capitalistas, pero sí cuando en las Ligas entraron de lleno a la acción gremial.

Otro aspecto importante que se impulsó en esta etapa fue el de la educación y extensión, en la medida que afectaba directamente a las relaciones sociales rurales al permitirle al cooperativista ampliar el ámbito de la producción rural y capacitarse en la organización social y productiva. Se crearon Escuelas Técnicas Cooperativas o secciones especializadas en las escuelas de la Dirección de Enseñanza Agrícola de la Nación, y también se ocuparon de la educación y extensión cooperativa entre otras organizaciones el INTA y entidades eclesiales, las que sobre todo a través de sus clubes de jóvenes buscaban su mayor integración al ámbito rural.

2. Alianzas y divergencias entre las Ligas y las cooperativas del NEA

Las cooperativas rurales del NEA habían tenido oficialmente prescindencia política “desde siempre”, pero era sólo partidista y no en política económica. Según Giberti (2004), mientras la SRA fue creada para producir hechos gremiales, las cooperativas fueron creadas para producir hechos económicos, funcionando por rama de actividad y uniéndose entre sí para reforzar su poder económico[4]. Esta característica del cooperativismo de intentar, desde sus comienzos, cumplir el papel de base empresarial de los productores agropecuarios con un objetivo tanto social como económico (Lattuada y Renold, 2004) fue fuente de su fortaleza y a la vez su mayor vulnerabilidad en la región. Fortaleza que se evidenció desde sus orígenes,

 (…) en los antiguos territorios del Chaco y de Misiones, donde el productor tuvo un trato más equitativo y donde le resultó menos difícil adquirir la propiedad y arraigarse, el proceso de asimilación fue más rápido y mejor. Los movimientos cooperativos agropecuarios de ambas provincias hicieron de conducto asentador; la riqueza de esas poblaciones gira principalmente alrededor de las organizaciones cooperativas. (Balestra, R., 1965:9)

Como parte del proceso de integración de cooperativas en los treinta habían comenzado las organizaciones de 2º grado, es decir federaciones de cooperativas: a la Unión de Cooperativas Algodoneras-UCAL[5] en El Chaco, que también nucleaba a los productores de algodón de Formosa, le siguió en 1939 la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (FEDECOOP), con productores de 10 cooperativas misioneras y una correntina, de carácter reivindicativo además de económico, ya que realizaban en conjunto las compras necesarias para abastecer a los almacenes cooperativos y comercializaban la producción de los asociados, promoviendo la industrialización de los productos. Corrientes se sumó con cooperativas yerbateras y tabacaleras, y ya Entre Ríos tenía desde 1913 su Federación Entrerriana de Cooperativas (FEC) y después la Fraternidad Agraria.

Las cambiantes relaciones de convergencia y conflicto de las Ligas Agrarias con las cooperativas rurales dependieron en cada provincia tanto de las relaciones sociales ya establecidas en torno al cooperativismo como de la gravitación de las Ligas. Esas relaciones excedieron también el ámbito provincial, involucrando a las Ligas y cooperativas de la región del NEA y en parte a las pampeanas en las alianzas y en el accionar conjunto, como la huelga de venta del girasol del año 74 en el norte de Santa Fe, Chaco y Formosa, convocado por las Ligas agrarias y las cooperativas, y en el que se obtuvo el 35% de aumento en el precio del girasol.     

 Hacíamos barra con la juventud de provincia de Buenos Aires, provincia de Córdoba y provincia de Santa Fe, con la juventud de SANCOR también. En algunas cosas con las cooperativas de ACA, en todo lo que sea la política algodonera anduvimos siempre bien, después en algunos temas cerealeros y eso, en algunas cosas sí y otras no. Con la FACA tuvimos más desacuerdos que acuerdos, porque FACA estaba manejada por unos truchones ahí, que estaban en el negocio del cereal, hacían negocio para ellos, entonces no coincidíamos mucho. (dirigente Coordinación Nacional Ligas, 1995)

  Nosotros conciliábamos los reclamos comunes porque yo creo que fue algo muy sentido en la gente la necesidad de tener un gremio que los represente… las cooperativas y la Federación Agraria ya habían fracasado (…) Y cuando había alguna cooperativa, le trataban de contar a Benjasmín… (M. Rébora, 1995)

En este proceso las Juventudes Cooperativistas ocuparon un lugar central, aun cuando “…en el origen en el caso de Misiones las juventudes cooperativistas no eran fuertes…el lugar fuerte de las juventudes cooperativistas era Chaco y norte de Santa Fe.” (O. Mathot, 1996). A fines de octubre de 1970 se realizó en Río Tercero, Córdoba, en “Encuentro Nacional de Jóvenes Agrarios”, organizado por la Confederación de Juventudes Cooperativistas Argentinas, donde adquirió proyección nacional la necesidad de contar con entidades que representaran realmente sus intereses, y se propuso seguir las medidas de fuerza,

 “Como medida inmediata es preciso llegar a la unificación del hombre de campo, concientizándolo de la necesidad de agremiarse, para que todos sepan de su intervención y papel en el proceso, ya que es hora de que las masas campesinas reclamen con energía la justa retribución de los esfuerzos que demanda producir, dirigida por un único frente representativo, de no encontrar eco en esto, tomar otras resoluciones o medidas más drásticas, negando la llegada de la producción a los centros de consumo e industrialización.(cit. en Ferrara, 1973)

Simultáneamente al Encuentro de jóvenes cooperativistas agrarios se reunió el Congreso de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias-FACA, entidad colateral de FAA, en el que Di Rocco advirtió a los delegados de UCAL sobre la necesidad de expulsar a los miembros de los Centros Juveniles Cooperativistas por su acción “disolvente”, postura que reafirmo cuando pocos días después en el Primer Cabildo Abierto del Agro que originó las LACH estuvieron Carlos Orianski y Diego Ballesta representando los Centros Juveniles.(Ferrara, 1973) Recordemos al respecto que las Ligas en varias provincias habían surgido como alternativa organizativa ante la defección de la FAA en la defensa de los productores rurales, y no podían pactar con esta federación que por primera vez ocupaba cargos públicos de envergadura con un gobierno de facto, como Antonio Di Rocco, el presidente de FAA y FACA que asumió como Secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, y el delegado regional de FAA -Mario Sachi- fue designado Director del Instituto de Colonización Provincia.

En las provincias cooperativistas

Entre las provincias del NEA en donde se dio el mayor desarrollo de cooperativas -Chaco, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, y grandes cooperativas en Corrientes- el liderazgo cooperativo estuvo en el Chaco[6] porque tenía muchas más, más cooperativismo por el hecho de ser una zona más algodonera. Se había llegado a los sesenta con el área sembrada por las cooperativas organizadas en su pico máximo, con 494.000 Has de las 732.000 hectáreas en todo el país. Eran 31 cooperativas con 15.024 socios que representaban el 57% del conjunto de agricultores y el 69% de los específicamente algodoneros, y nucleaban fundamentalmente a minifundistas y pequeños productores (Carlino, 2007). Los colonos -de origen europeo o criollo- que integraron las LACH eran productores pequeños o medianos -con explotaciones de más de 25 has y menos de 100 has- en general ligados a algunas cooperativas aunque comerciaran irregularmente. Pero este productor algodonero cooperativista ante las limitadas políticas estatales – distribución de tierras y de créditos de fomento del textil que no fueron más allá en el proceso que el desmote- estaba en manos de los comerciantes y desmotadores, quienes a su vez recibían asistencia financiera de las grandes firmas exportadoras cuando ya se conocía el área sembrada y el estado de los cultivos. A la par estos intermediarios muchas veces debían reducir sus ganancias ante los precios ofrecidos por los exportadores, que generalmente eran menores a los que había pagado originariamente al productor.

Ante esta situación las cooperativas no alcanzaban a brindar una alternativa integradora que modificara una realidad de dependencia, y durante la crisis los productores chaqueños también fueron afectados en sus organizaciones cooperativas, porque mientras las empresas comercializadoras pagaban el total y al contado, las cooperativas sólo una parte con la entrega y el total cuando realizaban la venta, por eso sólo comercializaban así los que podían aguantar ese plazo, o sólo vendían una parte. (Rozé, 1992) De este modo,

(…) desde 1956 en adelante el movimiento cooperativo lenta y paulatinamente va perdiendo fuerza, y la crisis mayor se produce en 1966.(…) la desafiliación de 10 cooperativas de UCAL, que dos dejaron de trabajar y 8 han pasado a FACA (…) vemos a las claras lo que consiguió el monopolio con nuestras cooperativas y con nosotros mismos, pero es necesario destacar que indirectamente el grupo federado (FACA Y FAA) han estado sirviendo al monopolio al producir la división del movimiento cooperativo de UCAL y al sacarle 8 cooperativas. (LACH, 1970 “Los tentáculos del monopolio algodonero: el cooperativismo y sus traidores”)

Esta declaración durante la visita del Gobernador Basail en 1970, se produjo una semana después de la masiva concentración organizada por la FAA el 15 de septiembre en Sáenz Peña -presionada por los productores ante la brusca reducción de precios del algodón- con la adhesión de la Federación económica, las Sociedad Rural, UCAL, la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (FACA, también dirigida por Di Rocco), la Unión de Centros Juveniles de UCAL y el Movimiento Rural.

Di Rocco respondió a las denuncias de Lovey, en ese momento del MR ACA,

  No se nos puede seguir engañando con promesas cuando la situación del campo se agrava día a día, pero a pesar de ello, por mi larga experiencia en estas lides, no me dejo llevar por el entusiasmo del momento. No soy un demagogo y si bien coincido en que se debe llegar a Buenos Aires, no siempre estos movimientos consiguen mantener el entusiasmo inicial. (La Tierra, 21 sep. 1970)

La confluencia de la Juventud Cooperativista con el Movimiento Rural en el Chaco se basó en la existencia real de ambas organizaciones en la provincia.

  Y en muchos aspectos, por ej. en la relación institucional con las cooperativas, como llegan los campesinos a asumir las conducciones de las cooperativas, ser protagonistas dentro de las cooperativas (…) No bastan las ideas, sino la implementación. Yo creo que en eso fue importante la acción del Movimiento Rural y esas ideas que se impulsaron, que eran de justicia, de construir el mundo que vivimos, de solucionar los problemas del hombre, de la comunidad, llevan a crear el instrumento para resolverlos, que son las organizaciones campesinas. Hasta ahí tuvo un papel importantísimo el movimiento rural. (Remo Vénica, 1995)

Esos Centros Juveniles de UCAL funcionaban desde que los primeros colonos que cultivaron el algodón dieron origen a los diversos núcleos de cooperativas sobre la base comunitaria de las diversas nacionalidades En 1963, 31 de las 83 cooperativas en Chaco eran algodoneras y nucleaban a 15.000 productores pequeños y medianos (Dirección Nacional Cooperativas). Cuando surgieron las LACH en 1970 el frente agrario chaqueño estaba conducido en lo estratégico por la FAA, por su carácter gremial además de económico, y también por su carácter nacional, aunque esto condicionaba sus intereses a áreas más generales de la producción. Además, atrás de FAA estaba FACA que comenzó a disputarle cooperativas a UCAL, perjudicándola económicamente. Ante esto UCAL, que como organización empresaria no podía asumirse como estructura corporativa gremial, decidió convocar a los productores rurales a través de su Unión de Centros Juveniles Cooperativistas de UCAL (UCJC).

Por eso los integrantes de UCAL que conformaron las LACH estaban como jóvenes productores pero también como cooperativistas de UCAL, lo que originó algunas diferencias entre el MR y la Juventud de UCAL con motivo de la visita del Gral Lanusse, pese a las cuales decidieron movilizarse juntos hacia Resistencia para reclamar y presionar al gobierno provincial por la situación que se vivía

La penetración de FACA en las cooperativas chaqueñas viene permanentemente acompañada de la presencia de FAA como una dupla organización gremial-organización empresarial. En ese sentido, parte de la progresiva derrota de UCAL en el campo económico tuvo su origen en la imposibilidad de cumplir los objetivos gremiales que su carácter empresario limitaba. Así, hacía falta llenar un vacío para constituir en el Chaco la totalidad de organismos de presión y estructuras corporativas que representen a ese sector de productores. (Rozé, J., 1992:40)

Así las dos vertientes -el Movimiento Rural ACA y las juventudes cooperativistas de UCAL- impregnaron el proceso de las LACH, que para Rozé (1992:41)no dejó de ser contradictorio porque

“…independiente de las decisiones, el papel o el carácter de los individuos que las impulsen: por un lado, la acción gremial cuyo origen reconoce la corporación algodonera, y por el otro, la acción política que hunde sus raíces en un proceso de radicalización de la juventud agraria organizada en el Movimiento Rural.”

Ya en pleno desarrollo, las LACH asumieron una estrategia de fortalecer el movimiento cooperativo en la provincia,

Salimos a formar nuevas cooperativas, y duplicamos la cantidad de socios que tenían. Cuando vino Lanusse, las conquistas más importantes que nosotros conseguimos con su venida eran los créditos para las cooperativas, para que puedan recuperar los socios. Y queríamos modernizar la planta de hilado en Barranquera que tenía UCAL. Y queríamos instalar dos súper usinas desmotadoras, una en Barranquera y otra en Sáenz Peña, ¿para poder (…) Porque nuestra estrategia cuál era? Que el movimiento cooperativo tenía que pasar del 25% que acopiaba de algodón en bruto, teníamos que llegar al 50%, para poder influir en algo en la formación de los precios. Esa era la estrategia de fondo, había que fortalecer el movimiento cooperativo desde todos los sectores. Y Bittel entraba en otra estrategia, él quería hacer negocio con las privadas, y salió a buscar inversiones para instalar industrias en el Chaco, y nos trababa la importación, nosotros teníamos en marcha una importación de máquinas europeas para la planta de hilado en Barranquera. Y esa la conseguimos con Gelbard, a contrapelo de las políticas del gobierno provincial. (O. Q. Lovey, 1995)

Poco después del Primer Cabildo Abierto del Agro Chaqueño en noviembre de 1970, para atenuar los conflictos el gobierno nacional fijó precios mínimos para la cosecha de algodón y creó por ley el Fondo Algodonero.

La cuestión del Fondo Algodonero encierra vaguedades e insuficiencias…En realidad el cabildo no había hecho demasiado hincapié en la reglamentación de este fondo, siendo más bien una medida auspiciada por UCAL y FAA a fin de prevenir -decían- las constantes maniobras realizadas con la importación de fibra, lo que dejaba a la producción nacional al arbitrio de los grandes monopolios de la comercialización (…) En este marco de constantes sangrías  a los productores nace la idea de un fondo creado con el aporte de los propios agricultores, a fin de subsidiar su producción y aminorar así la incidencia de los grandes acopiadores en el momento de la cosecha. Lo cierto es que el fondo no logrará ni en mínima parte cumplir esta función ya que su reglamentación por un lado y la existencia de problemas de una envergadura mayor por otro, lo convertirán en una tuerca más del poderoso andamiaje monopólico operante en el país. Es por eso que siendo lo propuesto por las entidades propiciantes del fondo la codirección del mismo entre representantes de los productores y del sector oficial, se elevan voces de descontento al saberse que el fondo estará controlado por el estado, reduciendo la expresión de los productores a una figura decorativa. (Ferrara, F., 1973:140)

Lo que le preocupaba a UCAL era que el estado derivara a otros rubros del presupuesto nacional los 720 millones de pesos que aportaron los productores para subsidiar ellos mismos su algodón (UCAL nº 160). Así, a las demandas comunes con las LACH agregaban las que produjo el Fondo Algodonero en relación a los subsidios y el control de los oligopolios comercializadores, quienes compraban el 72% de las 250.000 toneladas de algodón que producía el Chaco, dejando sólo el 28% restante a las cooperativas.

A eso se sumaba que las cooperativas no podían enfrentar a los grandes acopiadores, porque lo central era el desmote, la separación entre fibra y semilla, actividad que requiere gran capacidad industrial de desmotadoras, técnicamente superiores a los obsoletos equipos con que contaban solo algunas cooperativas. Esa misma precariedad afectaba a la calidad de la fibra desmotada por las cooperativas, arruinando gran parte de la misma lo que reducía su valor. Al respecto las cifras de fines de los sesenta muestran un desplazamiento de las cooperativas -pasaron de desmotar el 39,24% en 1965 al 17,84% en 1968- por el sector privado que aumentó del 48,34 al 73,84% en el mismo lapso. (Ferrrara, 1973) Las principales desmotadoras privadas en el Chaco eran Bunge y Born y Fibramalva, también árbitros de la compra-venta del algodón.

Cuando Lanusse viajó a Resistencia en abril de 1972, debió escuchar de Carlos Piccoli, representante de los Centros Juveniles Cooperativistas, la denuncia sobre la acción de los monopolios, entre ellos PALanusse

“¡sus parientes!” y también sobre la complicidad del gobierno con los terratenientes, industriales y grandes acopiadores, “…cuando el presidente se levanta para intentar con un abrazo demostrar su capacidad de absorción a las críticas, el joven se niega a toda efusividad y con el rostro muy serio le dice en voz alta: “Le voy a dar un abrazo si algún día cumple con todas las promesas que nos ha hecho.” (Ferrara, F., 1973: 179)

Pocos días después el obispo Distéfano declaraba en relación a este desencuentro que…“también creo que ahora corresponde entrar en una nueva etapa de serenidad, de reflexión, de capacitación agraria y de superación. En efecto, nada mejor que la paz justa para alentar el trabajo creador”. Al respecto hubo reacción por parte de las cooperativas: “Del pedido de expropiación de los latifundios ni se acordó y tampoco respondió al pedido de suspensión del crédito a Bunge y Born y su otorgamiento a las cooperativas y a los agricultores” (revista Cooperator, 14/5/72, cit Ferrara, 1973:182)

Esta situación chaqueña, luego de la visita de Lanusse, debilitó políticamente al gobernador Mazza, quien intentó recuperarse creando un cuerpo consultivo con técnicos del gobierno, la FAA y las cooperativas algodoneras de segundo grado,

(…) del que surgió un proyecto de lineamientos para ser presentado ante el gobierno nacional antes de la promulgación de la Ley del Algodón que se preveía para fines de junio. En esta consulta son marginadas especialmente las Ligas Agrarias, y el documento aprobado refleja la posición tibia de proponer medidas que no afecten a las raíces de la crisis algodonera: monopolios y latifundios. En esta etapa se pone en funcionamiento el Instituto de Colonización. (Ferrara, F., 1973:185)

La respuesta de las Ligas se dio en su V Congreso -junio 1972- reclamando su incorporación al Instituto de Colonización, precios mínimos para el algodón ($280.000 para el tipo F), créditos y necesidad de expropiar tierras para los campesinos.

La cuestión de fondo era que los empresarios cooperativistas de FACA no querían representar a los minifundistas y, opuestos a las Ligas, no les reconocían a las LACH su representatividad de los mismos,

(…) No admitimos que se hable de agricultores que viven a mate cocido y deben asistir a pie a las asambleas porque ello no responde a la verdad. Un colono lo menos que tiene que tener en su chacra es leche, y no puede ir a pie a las concentraciones porque lo menos que debe poseer es una yegua vieja. De lo contrario no es colono. No podemos estar en los pequeños problemas; debemos estar en los grandes objetivos LACH”. (J. Bandeo, cit Rozé, 1992:43)

A ellos se sumó un sector de UCAL que apoyaba a FAA independientemente de las consecuencias económicas, oponiéndose también a las LACH,

(…) Que sepa el gobierno cuidar estas grandes organizaciones, porque se nota ya el surgimiento de movimientos extraños que pueden constituir un serio problema en el futuro. Nosotros, por medio de las FAA hemos hecho concentraciones de más de cinco mil agricultores, sin que se hubiera notado ningún desmán. (…) No olvide que el descontento del agro a través de la historia del mundo ha generado las guerras civiles más sangrientas, como en Francia, y en México y revoluciones de fondo, tal como se dan ahora en Perú y Chile. (J. Bandeo) Rev Región nº 16, sep. 1971. Productor rico, presidente de COSECHA y ex vicegobernador de la provincia, que ya no trabaja en su explotación. Este sector está en la FAA y no en LACH. (cit Rozé, 1992:58)

Las LACH se oponían a la Ley algodonera 19990 porque “está al servicio del monopolio textil” (El Campesino, LACH, noviembre 1972) y decidieron declarar estado de alerta por los precios del algodón que se mantuvo los primeros meses de 1973 (El Campesino, LACH, feb.’73), hasta que en mayo esta situación derivó en una nueva reunión agraria de LACH, UCAL y Juventudes Cooperativistas contra la importación de fibra de algodón.

Un balance de estos dos años de las Juventudes Cooperativistas de UCAL dentro de las LACH lo hizo el liguista-cooperativista Carlos Piccoli, caracterizando a las Ligas como

“un movimiento de masas propio de los campesinos en la Argentina…que no está dentro del sistema porque lucha contra él. En vez de un sistema de explotación y opresión, que hay que destruir, nosotros queremos construir un sistema de liberación. No queremos personería jurídica. Queremos ser dueños de nosotros mismos. (Carlos S. Piccoli, La Comuna, nº8, nov. 1972, cit. en Ferrara, F., 1973:196)

En contraste a esta política oficial de la dictadura, la propuesta peronista del ’73 con su impulso a las cooperativas fue bien recibida en el Chaco,

(…) era la instalación de un esquema de economía mixta, con un fuerte desarrollo del empresariado nacional, un desarrollo industrial autónomo, una presencia del estado en la economía que garantice una equidad en la distribución…Ese era el esquema que nosotros defendíamos, creíamos que era factible,…creíamos en el desarrollo de un comercio, de un empresariado nacional que pueda desarrollar sus inversiones, y que pueda desarrollar un proceso industrial autónomo. Y ahí nosotros le dábamos un rol protagónico muy importante a las cooperativas, en todo lo que hace a la producción e industrialización de los derivados de la agricultura. (O. Q. Lovey, 1995)

Tanto para las LACH como para las juventudes de UCAL la vinculación con el gobierno nacional fue mejor que con los gobiernos provinciales, y mientras eran recibidos en Buenos Aires por el gobierno enviaron un memorial con exigencias al Gobernador Deolindo Bittel, ya que los dos representantes de las LACH y UCAL en el Instituto de Colonización -Orniella y Orianski- fueron marginados por la nueva y sorpresiva intervención al mismo. (El Campesino, LACH, mayo 1973).

El VII Congreso Extraordinario de las LACH, en Sáenz Peña, resolvió a) designar a Orniella y Orianski como representantes en el Instituto Provincial de Colonización; b) Constituir Comisiones de Tierras en todas las colonias de la provincia, c) reclamar al nuevo gobierno -gobernador Bittel- créditos, previsión social y cooperativas de agricultores y hacheros. (rev. Nueva Hora, nº VI, jun. 1973:6).

Nosotros sólo tuvimos dos asesores en el Instituto de Colonización, donde no teníamos cargos direccionales. Pero te aclaro que con esos dos asesores nosotros determinábamos más la política del instituto que todos los directores juntos, por una cuestión de laburo, pero todo a fuerza de presión. Y en otras políticas nos enfrentamos con Bittel, porque nosotros habíamos asumido una estrategia de fortalecer el movimiento cooperativo en el Chaco. (O. Q. Lovey, 1995)

Las LACH plantearon su apoyo mientras el gobierno les respondiera en sus demandas gremiales y les diera participación política, si no continuarían las acciones. Mientras, formaron de hecho un frente agrario con UCAL, COSECHA, y los Centros Juveniles de UCAL asumieron la representación del sector.

A la vez la tensión con las grandes cooperativas iba aumentando, y LACH declararon traidores al movimiento algodonero chaqueño a tres funcionarios de la FAA. Aunque hubo otros sectores dentro de UCAL que apoyaron a las LACH, como el presidente de UCAL, Muchutti, quien declaró que “UCAL ve con simpatía y brinda apoyo pleno (a las LACH)… La acción de las Ligas Agrarias significa un aporte positivo y sumamente valioso para el logro de esos fines. Es preferible que nuestros agricultores se queden a luchar en el campo aunque crean que se equivocan y no que emigren…” (El Territorio, 7/8/1973) Así Muchuti apoyaba a las LACH porque colaboraban para evitar el desarraigo de la juventud rural. (El Campesino, LACH, ago 1973)

Estas discrepancias latentes también llevaron a que a fines del ’73, cuando en el frente agrario UCAL, ACA, FACA, FECHACO, Ligas Agrarias, Juventudes Cooperativistas y Sociedad Rural del Chaco presionaban en conjunto por la exportación de fibra de algodón, en la comisión de discusión de la ley algodonera cuestionaron la presencia de las Ligas Agrarias, y ante el pedido de UCAL de incluir un representante del movimiento FAA y FACA se opusieron.

No obstante, hubo una sostenida acción conjunta entre LACH, UCAL y las Juventudes Cooperativistas frente a problemas comunes como el algodón, trigo, girasol y la política agraria. (Boletín UCAL nº 202, set 1974:6), que incluyó la concentración en Charata de 5.000 agricultores a principios 1974, convocada por LACH, en que el 80% de comercios cerraron en apoyo a la huelga del girasol. (Boletín UCAL 194, ene 1974:1-5)

(…) pero cuando convocamos a la huelga del girasol, y esto te estoy hablando no del principio, sino del año 74, que duró 40 días, no se vendió un kilo de girasol en el norte de Santa Fe, Chaco y Formosa. Un hecho inédito que nunca pasó… convocado por las ligas agrarias y las cooperativas. Y cómo llegamos a resolver la convocatoria a la huelga? Porque nosotros como ligas discutíamos en las colonias el tema. Y los delegados de las colonias iban a las reuniones de los consejos de sus cooperativas a llevar la posición y a pelear la posición, y a escuchar las decisiones. Y a designar los delegados que iban a ir a la asamblea que se hizo, una asamblea regional, que se hizo en UCAL en Barranquera. Entonces los delegados de las cooperativas que iban ahí para llevar la posición tenían que hablar adelante de sus representados, porque las ligas movilizaron la gente para ir a esta asamblea donde se iba a resolver la huelga. Entonces los tipos no podían decir una cosa distinta a la que…me entendés? (O. Q. Lovey, 1995)

También se expresó ese accionar común durante la Asamblea de la Confederación Cooperativista -UCAL, Sancor y ACA- en el Seminario Diocesano de Resistencia en abril (Boletín UCAL Nro 197, abr. 1974:7); en la reunión de la Comisión Central de las LACH en mayo, cuando la Cooperativa de Castelli les donó $10.000- por socio por año; y en la asamblea general ordinaria del Centro Juvenil de la Cooperativa Agrícola de Sáenz Peña para renovar su consejo directivo, en la que fue electo presidente Carlos Piccoli, estrecho colaborador de las LACH. (Boletín UCAL nº 202, set. 1974)

En la huelga del girasol en febrero de 1974 obtuvimos el 35% de aumento en el precio del girasol. Lo discutimos al aumento en el Ministerio de Economía de la Nación los representantes de todas las provincias. La Federación Agraria se declaró en contra, y fue a la asamblea a rompernos. La huelga la hizo ACA -cooperativas del norte de Santa Fe están adheridas a ACA-, UCAL que era todo el Chaco, digamos; y también UCAL eran las cooperativas de Formosa. Estuvieron en contra FAA y FACA, que operaban juntas. Ellos tenían otro negocio. Y se la ganamos, pero porque fue una decisión pensada, discutida y elaborada con la gente, sino esa huelga no se podía ganar. Y después de treinta días recién a nosotros nos llamaron para hablar. Cuando paró la industria del pescado en Mar del Plata por falta de aceite, porque el primer girasol del país era el girasol del Chaco, es el primero que se cosecha. Y faltaba aceite para el envase del pescado. Te doy esto como un solo ejemplo, viste. (O. Q. Lovey, 1995)

Esta alianza continuó durante gran parte de 1975, con un grado de conciencia dispar en torno a la realidad crítica del país en esa etapa. Así, en enero se constituyó el Centro Juvenil Agrario de Colonia Elisa, cuyo dinamismo se manifestó cuando decidieron colaborar en la organización de los festejos del carnaval en esa localidad (Boletín UCAL nº 207, feb. 1975).

En contraste, el comité de defensa del girasol, compuesto por las organizaciones representativas, resolvió también en enero iniciar una huelga y no entregar girasol a la Junta Nacional de Granos, en una reunión liderada por Piccoli y en la que participaron las LACH (Norte, Sáenz Peña, 17/1/75), con la adhesión de 200 delegados de todos los niveles y sectores que integraban el complejo económico-agropecuario del Chaco y norte de Santa Fe. (Boletín UCAL nº207, feb. 1975). Días después partió a la Capital Federal una delegación de integrantes del Comité Coordinador del Girasol, compuesto por la Unión de Centros Juveniles Cooperativistas, UCAL, FACA, ACA, FAA, Federación Económica, LACH, Sociedad Rural, Cámara de Diputados, Representantes de Cooperativas del Norte de Santa Fe. Mientras, los productores agrarios se reunían (LACH, Cooperativa de Quitilipi, Cámara de comercio, representantes del Banco Provincia) con una concentración y movilización por las calles de Quitilipi y de Charata por la cuestión del girasol.

Fue estrecha la alianza con las Juventudes Cooperativistas a través de Carlos Píccoli, (presidente de Unión de Centros Juveniles de UCAL), quien dio un apoyo permanente a las LACH en la campaña de creación de nuevas cooperativas (Boletín UCAL Nº 208-209, mar-abr. 1975.)

No obstante, las crisis algodoneras periódicas finalmente consolidaron al sector de UCAL opuesto a las Ligas, teniendo en cuenta que en el año 1975 las cooperativas chaqueñas de UCAL, ACA y FACA acopiaron el 72% de la producción de algodón del país (Q. Lovey), lo que quitó cierto peso a las LACH al no representar sectores diversificados. Después de su participación ascendente en la primera etapa, desde 1975 fueron dejando lugar a que progresivamente las cooperativas y la FAA recuperen protagonismo en consonancia con la evolución económica y política del país y la región.  En ese contexto, se intentó recomponer el frente agrario en una reunión pública que convocaron “representantes de UCAL, de 13 cooperativas agrícolas, COSECHA Cooperativa de Seguros Ltda, Unión de Centros Juveniles Agrarios Cooperativistas y LACH. (Diario Crisol, 6/8/75 cit. Rozé, 1992).

El objetivo de la reunión fue en realidad plantear a las ligas la decisión de constitución en corporación gremial, y separar el aspecto político cuyo contenido llevaba a la transformación del movimiento en cuyo caso no tenía lugar en esa alianza que allí se estaba restableciendo. (Rozé, J., 1992: 53/55)

Ante esta situación LACH convocó al frente agrario (UCAL, Juventudes Cooperativistas y Cooperativas) a una reunión en Corzuela para rearmar el frente chaqueño, pero las cooperativas -priorizando los objetivos económicos- plantearon el encuadramiento de las ligas en los marcos corporativos a través de la personería jurídica, por lo que no se pudo avanzar más allá de acuerdos muy generales.

También era fuerte el cooperativismo rural en Santa Fe, tanto en el norte como en el sur de la provincia. El desarrollo del cooperativismo durante 1963 colocaba a la provincia como segunda en importancia después de Buenos Aires, con 727 cooperativas que agrupaban a 409.124 asociados (20% población provincial, Síntesis Estad Soc. Coop. Dir. Nac. Coop,  cit. Ferrara, 1973:359)  Pero el control de la comercialización del algodón, la caña de azúcar y el girasol por las agroindustrias neutralizaba la acción de las cooperativas, desplazadas a un segundo plano cuando no se asociaban a esos monopolios.

En los sesenta un 70% de la producción se comercializaba a través de las cooperativas agropecuarias, y después empezaron a aumentar los acopiadores particulares. Las cooperativas tenían su planta de acopio y además prestaban todo el servicio de venta de insumos, herramientas o te facilitaban la compra de herramientas, y tenían su supermercado, que “…en muchas épocas del año te ibas ahí y firmabas un papelito y mediante eso podías seguir comiendo hasta la próxima campaña… por ese lado prestaban un servicio muy bueno… la de Avellaneda quizás es la más vieja, la cooperativa de Ocampo, (miembro ULAS, 2010).

También en la zona cañera las cooperativas eran de comercialización y las peleas de la caña las manejaba gremialmente la cooperativa la Unión Agrícola, con cañeros independientes. Por otro lado estaba la cooperativa agropecuaria Arno de los obreros, que era de consumo, se manejaban con el sindicato y hacían la mercadería más barata.

 En Avellaneda y Reconquista había tres cooperativas: dos de FACA, una en Avellaneda -CAPNA (Cooperativa Agropecuaria Nicolás Avellaneda)- desaparecida hará unos quince años, y CAIR, que era Cooperativa Agrícola Industrial de Reconquista. La rama de FACA acá en la zona desapareció, así que de las tres que había entre Reconquista y Avellaneda queda únicamente la Unión Agrícola… Las tres cooperativas eran agrícolas, adheridas a distintas federaciones -ACA y FACA- pero trabajaban con pequeños productores…La dirigencia tenía diferencias, se disputaban hasta el asociado y su producción… de cualquier manera, yo creo que no tuvieron razón de ser fundadas las otras dos cooperativas, si no hubiese habido esa antinomia ACA / FACA…más entidades creas vos en un mismo medio, se supone que más débiles van a ser, porque van a tener menos asociados si se reparten, y todo el costo que significa una administración distinta cada una… y las dos de FACA a cinco kilómetros de distancia una de la otra… El productor no tiene toda la información política y económica que tiene cierta dirigencia, entonces inclinan la opinión de la gente, según la información que le vuelcan a la gente. (dirigente cooperativista y miembro ULAS, 2010)

Las principales diferencias con la Federación Agraria Argentina, que las combatía a las ligas, radicaban en que “…era un problema de la dirigencia, no era un problema con los afiliados a la Federación Agraria, la mayoría participaba de los paros. La dirigencia que no digirió…la FAA nunca tuvo nada acá, tenían esos dirigentes de FACA, que eran de la comisión central de Federación Agraria, pero la acción era verticalista. (dirig. cooperativista y miembro ULAS, 2010)

En el norte de Santa Fe convergieron también los jóvenes del Movimiento Rural de ACA con las Juventudes Cooperativistas-Juventudes Agrarias, de identidad secular, con tradición en la zona por la existencia de cooperativas agrícolas creadas a principio del siglo XX, como la Unión Agrícola de Avellaneda y la Unión agrícola de Villa Ocampo “…había gente joven participando en todos lados…por toda la promoción que hubo a partir de la década del ’60…Rosendo tenía 23 años cuando era presidente de la cooperativa…(R.B., 2010)

El Movimiento Rural de ACA sostenía que los productores eran muchos y con oferta dispersa, mientras las grandes empresas pocas y concentradas. Para combatirlas era necesario desarrollar organizaciones representativas para fortalecer el cooperativismo y la lucha contra el “capitalismo salvaje” en donde los monopolios imponen la ley del más fuerte. Pero esto era visto como una solución parcial, ya que la cooperación sin un movimiento sindical fuerte quedaba condenada a un mero movimiento defensivo.

Esta influencia del MR y las cooperativas en ULAS se orientaba a un objetivo más trascendente, según miembro ULAS cuando el presidente del movimiento de cooperativistas en la Comuna de Guadalupe,

…”creímos que cambiando a la gente cambiábamos la política, no pensamos en la burocracia. El movimiento de Juventudes Cooperativistas estaba produciendo una renovación en las personas que participaban, la idea era la sindicalización del campo.”Eulogio Sellarés (Entrev. en 2008 por Amalia Altinier, cit. por Daiana Masin)

 Y fue cuando se crearon las ligas, que en realidad acá en la pcia de Santa Fe, tanto como en Formosa y en el Chaco y en Misiones -en el nordeste digamos- toda la gente que crearon las ligas fueron del MR. Salvo acá en el norte de Santa Fe y en el Chaco donde hubo algunos de la juventud cooperativista también, que se incorporaron, pero pocos. Ya en Córdoba no, cuando se crearon las ligas eran de la juventud cooperativista más que del MR. (E Sartor, 1996)

Fue importante en la afinidad y acción conjunta de estos jóvenes la formación que habían recibido en común en el Movimiento Rural en Reconquista; que se caracterizó por su capacitación en diversos niveles, mayor que en las otras provincias del NEA, “…el triple” según Carlos Carballo. Así, “…en 1971 se realizaron once cursos de primer nivel y dos de segundo nivel, aparte de los cursos de capacitación técnica realizados en coordinación con otras instituciones (cooperativismo, relaciones humanas, tractoristas). ” (Informe sobre Reconquista. Encuentro Regional de Asesores del MR del NEA, oct.  1971)              

Al respecto, el surgimiento de tres EFA (Escuela de la Familia Agrícola) en 1971 se debió al trabajo de los grupos rurales con el Movimiento Rural, que también promovieron once grupos juveniles de formación de adolescentes en Santa Fe, donde se analizaba que…“ser cooperativista era demostrar que se era buen cristiano y que se aceptaba el principio de la Unión Agrícola Avellaneda: `Donde hay paz y amor hay prosperidad´” (Archetti, 1988:448). En base a estos postulados, en agosto de 1971 se realizó la primera reunión zonal, con participación de delegados de las colonias, miembros de la Juventud Agraria Cooperativista y representantes jóvenes del directorio de la poderosa Unión Agrícola de Avellaneda.

 En la década del ’60 en nuestra zona el INTA empezó a hacer un trabajo formidable de extensión, surge el Movimiento Rural, surgen las EFA -las Escuelas de la Familia Agrícola- y entonces todas, salvo las EFA, todos los otros eran iniciativas que llevaban adelante los jóvenes, y esos mismos participábamos en las cooperativas, muchos estaban en lo que era la Juventud Agraria. Y la verdad es que se trabajaba, yo creo que con bastante unidad de criterio entre las distintas instituciones sin que haya ninguna conexión entre ellas, porque en realidad cada una de ellas trabajaba por su lado, pero el objetivo en sí era el mismo. Porque tanto el INTA, que capacitaba la gente, y en especial a los jóvenes, si bien hacían más hincapié en la parte tecnológica, pero también por la formación integral de la parte humana viste… En el MR hacíamos cursos de capacitación para los jóvenes, de veinte días seguidito, llevado adelante por otros jóvenes y un asesor, un cura, en esa época también surge INCUPO. (miembro ULAS 2010)

Con la llegada del gobierno peronista en 1973 también hubo políticas conjuntas, aunque no en forma permanente, “… a veces, inclusive la cooperativa de acá en algunos paros que hicimos adhirieron. En alguna cooperativa eran los dirigentes, y en otras la base presionaba para que lo hicieran… (E. Sartor, 1996)

Y porque la historia de la cooperativa es que los viejos dirigentes eran casi perpetuados, eran los mismos por años. Entonces hicieron una campaña y trataron de modificar eso. Era como que el consejo administrativo decidía todo con los viejos dirigentes. Por eso comenzaron a hacer un trabajo para que se cambiara el sistema de renovación de directores, para que se vaya poniendo sangre nueva en la cosa. Ese cambio administrativo se logró…fue antes, pero se continuó, ahora se renueva siempre. Ahora por paquetes se renueva periódicamente. (Rita Sartor, 1996)

Los sectores de jóvenes cooperativistas se sumaron al apoyo crítico de la nueva propuesta peronista, y plantearon todas las reivindicaciones ligadas a sus producciones -caminos, expropiaciones de la papelera de Villa Ocampo, tierras, jubilación y créditos- en una asamblea de 4.000 productores del norte de Santa Fe en Avellaneda, con la presencia del gobierno provincial, las cooperativas y los industriales.

En las cooperativas había un consejo de administración que se regía por estatuto, pero se hacía más reuniones informativas, se discutía.  La gente no quedaba callada, después empezó a ser más manejada, sobre todo por el gerente. Y la relación con las ligas había cooperativas que te abrían las puertas y otras que te las cerraban, había de todo…había objetivos comunes, porque eran los mismos objetivos, pero distintos puntos de vista para llegar a esos objetivos… nosotros estando en las Ligas no sabíamos diferenciar una cosa de otra y pataleábamos. La cooperativa era netamente comercial, y las ligas eran gremiales. (miembro ULAS, 2010)

 En su relación con el Estado, en general las cooperativas como toda institución tuvieron sus momentos fuertes, apoyadas o incluso, fomentadas por el Estado…” y muchos períodos trabas por parte del Estado, en leyes, impuestos, auditorias…en el ’70 se andaba bien, más o menos bien(…) Con las agroindustrias, le vendían la producción de los productores, acá en la zona era al caso único Vicentín, o como era el otro Buyatti, en el tema algodonero, Sartor, de aceite y girasol. (miembro ULAS, 2010)

Pese a sus diferencias internas, el peso político y gremial de estas cooperativas era fuerte. A principios de 1974 hubo una reunión con participación de las cooperativas rurales, de industriales, Ligas agrarias, el Ministro de Agricultura y representantes de la Junta Nacional de Granos en la Unión Agrícola en Avellaneda, para tratar un Informe sobre precios y comercialización de granos.

Este informe generó nuevos reclamos de ULAS y UPARA, no sólo de comercialización sino sobre el funcionamiento del Consejo Agrario Nacional, el cese de todo desalojo rural, y el apoyo al proyecto de reforma agraria integral presentado por UPARA ante el congreso Nacional.

Con Giberti teníamos una muy buena relación, y no me acuerdo cuáles son las cosas que nosotros logramos que se tomara como medida del gobierno. Pero una de las cosas es que antes, cuando se fijaban los precios, en eso estuvimos con FAA y CONINAGRO absolutamente de acuerdo, es que se fijara el precio mínimo de la cosecha no en puerto de Buenos Aires, como se hacía en ese momento, sino en origen.(O. Ortiz, 1996)

Este accionar continuó en esos días con un paro agrario en el norte de Santa Fe, en disconformidad con el precio mínimo establecido por el gobierno nacional para la cosecha de algodón ya próxima. Al mismo no adhirieron todas las cooperativas del norte de Santa Fe, pero sí las cooperativas afiliadas a la UCAL y las de Las Breñas y Castelli en el Chaco. (Nueva Hora, VII,  abril 1974)

Después de la muerte de Perón, a la par que se distanciaban del gobierno también la relación de las Ligas con las corporaciones se resintió por la creciente falta de representatividad de sus propias cooperativas,

Cuando una entidad se hace demasiado grande, el productor entra a perder el control de la institución. En la administración de la Juventud Agraria -que pensaban supuestamente lo mismo que nosotros- no fuimos siguiendo el accionar de esa nueva camada dirigencial, y creíamos que poniendo gente que pensaba como nosotros, la cosa iba a funcionar como pensábamos. (dirigente cooperativista y miembro ULAS, 2010)

 Con las corporaciones rurales como SRA no había relación. Con la FAA, no…las cooperativas estaban agremiadas en CONINAGRO, pero las Ligas no (…) Pero CONINAGRO acá en la zona fue muy débil (…) No tienen una entidad, no hay reuniones… siempre cuando hubo paros nacionales CONINAGRO se asociaba a Federación Agraria, por decirte veinte años atrás o treinta, pero después, como que estaba más con Sociedad Rural que con… se juntaban más con CARBAP, estaban más cerca en algunos puntos que, otros, pero son ganaderos. (miembro ULAS, 2010)

Se coordinaron acciones, como en los paros de las Ligas -con no entrega de la producción por un período- en el que se invitaba a las cooperativas y en algunos casos se conseguía cierta adhesión,

(…) pero había siempre resistencias. Nosotros en una primera etapa cambiamos todo el consejo de administración. Pero después, posiblemente porque no teníamos tan claro el panorama, yo me acuerdo que había entrado un estanciero, un productor grande de la zona de El Arazá de apellido Martínez Vivot, y estaba en el consejo de administración. Tiene que haber sido en una renovación subsiguiente que se mete ese tipo ahí. (dirig. Cooperativista y miembro ULAS, 2010)

  Nosotros defendíamos y seguimos creyendo, por más que temporariamente hayamos perdido el control de un verdadero cooperativo, son etapas transitorias. No sé si las vamos a recuperar a las cooperativas, pero en ésa época si estábamos totalmente convencidos que el cooperativismo era la mejor herramienta económica que podía tener el productor. Así que sí, actuábamos (…) Las ligas era un gremio aparte de la cooperativa, pero como logramos tener cierto poder, ante nuestro poder organizativo las cooperativas más o menos funcionaban. Pero al desaparecer las ligas los tipos ahí tuvieron cancha libre, no hubo más quien los controle. (miembro ULAS, 2010)

Al respecto Archetti sostiene que la dirigencia de las Ligas se refugió después del golpe militar de marzo de 1976 en la cooperativa, buscando cobertura institucional. “La dirigencia de las Ligas pasó a la dirigencia de la cooperativa sin mantener la coherencia de las ideas de las Ligas”. (dirigente Cooperativista y miembro ULAS, 2010).

En el sur de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, ya analizamos el importante el peso de las grandes cooperativas lecheras.

Con la ley de pasteurización obligatoria[7] en los ’30 empezaron a obligar a concentrar la producción a todos, a juntarse, y así habían nacido estas cooperativas. Nacieron grandes empresas por un lado pero también cooperativas, como MILKAUT -MILK-Asociación Unión Tamberos- , con colonos de la zona que se juntan alrededor de una actividad productiva.

 Sería por la zona de San Jerónimo Norte, para el lado del norte está Esperanza, es una zona tambera muy fuerte, y ahí en Frank es donde nació una cooperativa de las más grandes que hay en el país en lechería después de SANCOR, la MILKAUT (…) En la zona cuando empezamos a trabajar, había una organización de productores en torno a la cooperativa. Es decir, en el pasado estos productores, la mayoría colonos de descendencia suiza, menos alemana y unos pocos italianos, franceses y alemanes. Cuando llegaron a la zona era una producción de tipo diversificada, donde había cereales, trigo fundamentalmente, avena, cebada, y también la producción lechera. Lo que pasó es que con el tiempo…, bueno, ahí había vías férreas, ferrocarril, un molino. O sea, había toda una intensa vida alrededor de la molienda de cereales. La vida más intensa de esta zona fue hasta el año 40. (V. Aprile, 1996)

Rápidamente estas asociaciones progresaron económicamente, y la que al principio era de gente que trabajaba en común y que respondía a muchas de sus necesidades, empezó a adquirir una lógica de empresa y a ser administrada más por profesionales que por los mismos productores que no tenían capacidad de gestión como para manejar una unidad tan grande. Simultáneamente y en complemento las actividades agrícolas en la zona hacían alfalfa y diferentes forrajes en forma subsidiaria al tambo. Hasta mediados de los setenta la producción lechera experimentó un período de expansión -que se volcó al mercado interno y con escasas exportaciones- cuya base fue el incremento de la leche con destino industrial, producida por el desarrollo de un grupo de tambos tecnológicamente avanzados que para esa época ya habían incorporado prácticas y tecnología propias de una lechería modernizada (aunque sólo representaban el 10% de las unidades).

 Y ya no como antes que era una actividad diversificada. La zona se empezó a especializar netamente en tambo, y la única actividad que quedó fue la tambera, concentrando la leche en la MILKAUT, que comercializaba en esa época su leche casi exclusivamente en la ciudad de Santa Fe. Y esa era la organización que tenía esta gente.  (V. Aprile, 1996) (A fines de ‘50s el ferrocarril ya casi no pasa por Santa Fe y desaparece posibilidad del molino y de cereales porque no tenían cómo comercializarlo)

En esta zona tambera fue a partir del problema de comercialización que surgieron las ligas tamberas pampeanas, agrupando productores en similar situación[8] en las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Sus primeros integrantes y dirigentes no provinieron ya del Movimiento Rural de ACA, sino de los Centros Juveniles Cooperativistas, por su influencia directa en sus congresos nacionales, seminarios, etc

Durante esta etapa la Federación Agraria Argentina “…por ser una organización verticalista, tiene una forma de organización que no favorece mucho la participación de la gente a niveles locales” (V. Aprile, 1996), y como organización abandonó los principios originales del cooperativismo (Lasa, 1989).

“Con la Federación de centros tamberos hubo reivindicaciones comunes en los encuentros nacionales de las ligas, con los de Córdoba o norte de Buenos Aires. La reivindicación más fuerte común era el precio de la grasa butirosa, porque era muy grande el despojo que tenía en ese aspecto. Porque antes no se hacía prácticamente discusión sobre ese tema, era una discusión entre cúpulas: la de la Federación Agraria con la de las empresas, nada más. (V. Aprile, 1996)

En estas reivindicaciones -precio mínimo sostén y móvil y control a las comercializadoras que monopolizan el mercado-, coincidían también con las ULAS del norte de Santa Fe.

En Misiones, la diversidad de cultivos complejizaba la organización de los productores. Los medianos y grandes productores estaban agrupados en cooperativas, y el pequeño productor misionero se había integrado por fuera de las cooperativas a la industrialización de la producción primaria en el té, la yerba mate y el citrus. Por su característica de poseer en general algunas hectáreas con yerba mate, tung y té, y en los últimos sesenta tabaco y citrus, pudo afrontar sucesivas coyunturas a lo largo del año según cada uno de sus cultivos entre las etapas de fijación de precios. En el caso del tabaco los pequeños productores no estaban insertos en circuitos de cooperativas, sino que dependían de la mediación estatal a través del Fondo Especial del Tabaco, y en el citrus había solo una cooperativa.

En el caso del tung, los productores tenían expectativas de recomponer su situación después de la crisis y urgieron a los miembros de cooperativas a iniciar una diversificación, pero los bajos costos de mantenimiento de este cultivo permanente primaron. Así, la producción siguió siendo generada por los productores familiares y la industrialización controlada por las cooperativas que recurrían a ellos. Pero la concentración económica cambió la comercialización externa, y toda la producción pasó a ser centralizada por la Federación de Cooperativas Misioneras -grandes cooperativas- para comercializarse por medio de empresas privadas (Bunge y Born y otros) que controlaban los precios y los reintegros.

Al fuerte peso y tradición de estas grandes asociaciones cooperativas se unía su accionar burocrático,

 Otra cesura en el sector agrario aparece en el marco de las organizaciones cooperativas, que son creadas para hacer frente a la demanda fortaleciendo la oferta atomizada de los productores, y en una segunda etapa desarrollan procesos agroindustriales. El poder económico que alcanzan define un sector de “funcionarios de cooperativas”, que a la vez son productores de explotaciones medianas (deben usar mano de obra permanente) cuya capitalización indisociable de la posición en la cooperativa redefine como un peculiar estrato de clase. (Rozé, J., 1992:63)

Según Rozé (1992) este fenómeno es propio de las cooperativas de regiones donde priman productores medianos y grandes y los volúmenes de producción alcanzan niveles muy altos. “El poder de estas cooperativas misioneras es comparable a una mediana empresa, más cerca de UCAL en Chaco que de la más poderosa de las cooperativas de Chaco. No hay en Misiones una unión de cooperativas, sino una Federación de cooperativas, cuyos fines no invaden el ámbito económico, sino coordinan acciones y actúan como corporación.”

En la provincia el cooperativismo había sido históricamente la vía asociativa considerada adecuada para los medianos productores. Por eso la reacción del estado frente al surgimiento del MAM y sus movilizaciones fue intentar encauzarlos corporativamente, y el Ministro de Asuntos Agrarios provincial afirmó que “sería deseable que su acción se canalizara a través de las cooperativas agrarias ya que sus intereses son los mismos”. (El territorio, 28 de septiembre de 1971, cit Rozé, 1992:67)

La relación del MAM con las cooperativas fue de convergencia y conflicto, ya desde mediados de 1971, antes del MAM, cuando se organizó el Comité Pro Defensa del Agro en Misiones -un frente agrario similar al del Chaco- en el que participaron la Federación de Cooperativas de Misiones, la Asociación Rural Yerbatera Argentina (ARYA) y el Centro Agrario Yerbatero Argentino (CAYA) y el Movimiento Rural de ACA. Tenían reclamos comunes pero con intereses económicos diversificados en otras ramas de producción, lo que impedía una estrategia de movilización común, y por eso el MAM surgió meses después con autonomía de ese frente.

En este contexto de concentración económica y debilitamiento de los colonos en 1971 surgió el MAM. Aunque surgió diferenciándose del Comité Pro Defensa del Agro en Misiones participaron en su fundación jóvenes dirigentes de cooperativas, algunas con gran poder económico. Los productores liguistas no se sentían representados por la Federación de Cooperativas, lo que originó conflictos latentes en su relación, ya que aspiraban a democratizar su conducción, con el objetivo de “propiciar una renovación y sano desarrollo del cooperativismo” y denunciando sus manejos irregulares y burocráticos en asambleas. En este contexto, algunas cooperativas respaldaron al MAM y participaron en sus reclamos y movilizaciones, aunque al respecto hay opiniones distintas,

 Cuando surgió el MAM la vertiente promotora principal fue el MRC, y en la comisión provisoria del MAM hubo gente del cooperativismo que apoyó, pero que se quedó en el camino. Porque un poco lo que la gente exigía iba un poco más allá de lo que ellos podían dar o querían dar. En el caso de BUM, Termiclas, ADAT toda esa gente se quedó con Dervino. Integró la comisión directiva gente joven y bastante con ganas de hacer las cosas. Estos primeros cooperativistas que participaron en la comisión eran dirigentes de cooperativas. Olindo Gunter era presidente de la cooperativa agrícola de Oberá, o sea que llegó a presidente porque nosotros participamos en la Asamblea y lo hicimos elegir como presidente de la cooperativa de Oberá. (J.C. Berent 1996)

 No, acá no hubo así vertientes que vinieron del cooperativismo. Sabés que pasa, Misiones era la única provincia donde prácticamente no había fondos de cooperativas. (M. Guilbard, 1996)

 Eso fue creciendo, ya en ese tiempo estaba Míchel (Guilbard), Antonio Hartmann, ya habíamos logrado hacer una comisión provisoria del Movimiento Agrario en Misiones, y trabajábamos con las cooperativas, con la iglesia. (J.C. Berent, 1996)

Con otras cooperativas, en cambio, hubo enfrentamientos directos que le impidieron al MAM hacer una alianza estable con la Federación de Cooperativas. También hubo un sector de dirigentes de cooperativas que se unieron al MAM para presionar y aumentar su poder en la Federación de Cooperativas, en una situación similar a la de UCAL en Formosa.

Esta situación se evidenció ya en 1972, cuando el MAM reclamó durante varios meses el control mayoritario de CRYM junto con la Federación de Cooperativas, hasta que la Federación optó por participar en minoría en el organismo y con mayoría de CAYA y ARYA, a lo que el MAM se negó. (Amanecer Agrario, MAM, Oberá, jun. ’72). Por precios y cobros atrasados se había hecho en junio un paro general de 48 hs. en toda la provincia, y tanto el MAM como la Federación de Cooperativas se habían negado a integrar el CRYM en minoría, para no ser cómplices de “un organismo al servicio de los grandes industriales, de los grandes productores, que la utilizan para ocultar sus maniobras, ya sea la compra de la yerba negra, el manejo del dinero de los productores, el contrabando de yerba, el manejo de los precios de yerba seca, etc.” (Amanecer Agrario, MAM, Oberá, sep. ’72:3). A la par denunciaron que entre sus tres candidatos a la dirigencia aparecían

Germán Wachnij, Presidente de Cooperativa de El Dorado, que tan activamente trató de destruir al MAM no hace mucho. Viejo amigo de las empresas monopólicas como Bunge y Born, a quien “su” cooperativa ha vendido repetidas veces yerba y a quien dio la mejor soja dejando de lado a la Coop de Santo Pipó…Efraín Nagel, Consejero de la Cooperativa Picada Libertad…seudo cooperativa de la que incuso expulsaron  a gran cantidad de socios  por el hecho de ser del MAM (…) Y completa la terna el mismo presidente de la Federación de Cooperativas, el señor Zimerman, que acudió a la asamblea del MAM el 2 de septiembre, ¿no podía prevenirnos acaso de los planes que tenían?. (Amanecer Agrario, MAM, Oberá, set. ’72:3-4).

Esta diferencia de objetivos y acciones entre quienes defendían los principios del cooperativismo y los que priorizaban sus intereses sectoriales se evidenció también a fines de ese año, cuando la Federación de Cooperativas no adhirió a la huelga del té de veinte días, el MAM sacó una declaración “Qué pasa en la Federación de Cooperativas?, preguntándose públicamente por qué aceptaban integrar la CRYM en minoría -con mayoría de CAYA y ARYA- y no adherían al paro del MAM (Amanecer Agrario nº 8, Oberá, oct. ’72).

No obstante, el MAM logró la adhesión de partidos, agrupaciones y sindicatos, como el caso de FATRE que apoyó a los agricultores para poder exigir salarios justos. Esta alianza con FATRE redefinió también su relación con las cooperativas, ya que los progresivos enfrentamientos con muchas cooperativas hicieron que el MAM se uniera más a FATRE, y en más de una ocasión ante un conflicto de intereses entre cooperativistas y obreros el MAM optó por los obreros. 

Con el gobierno democrático el MAM lanzó un programa general de medidas concretas para lograr una real participación del pueblo en la liberación nacional. La postura del MAM.de “apoyar y controlar al gobierno popular” se expresó con asambleas y reclamos en el ámbito provincial y nacional…“Nos identificamos totalmente con las cooperativas y Asociaciones de Productores pequeños y medianos de nuestra provincia en reclamo de definición urgente de nuestro gobierno sobre la crisis total del agro.” (Amanecer Agrario,MAM, ago.’73)

Esta postura activó la conflictividad latente en el MAM y enfrentó a los dirigentes con un sector de productores ligados a las grandes cooperativas que los acusaban de comunistas y extra-agrarios y de tener una política de copamiento de las cooperativas. Ante estos ataques a sus asesores el MAM salió en su defensa, y el enfrentamiento continuó cuando a mediados de 1973 directivos de cooperativas hicieron una campaña señalando que el MAM quería destruir las cooperativas. “Son sectores ligados a las grandes cooperativas y productores en etapas de acumulación los que enfrentan a esta conducción y al MAM, y fundan sus ataques a la acción política y desviación de sus intereses como agricultores. (Amanecer Agrario nº13, may. 1973, y nº 15, jul. 1973)

A la par que se acentuaron las diferencias con las entidades corporativas, el sector del MAM que representaba a las cooperativas más grandes -de productores cooperativistas prósperos de Montecarlo y El Dorado- se separó del MAM y en febrero de 1974 formó AMA-Agricultores Misioneros Agremiados, que pronto se integró al Comité intergremial con ARYA y CAYA, la Asociación de Plantadores del Nordeste Argentino, la Cámara de Molineros de la zona productora y la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones, donde convergieron los distintos sectores de la mediana burguesía agraria y la burguesía industrial pretendiendo asumir la representación de todo el conjunto, tal como se vio en las gestiones en Buenos Aires de la delegación de entidades yerbateras de Misiones y de la Federación de Cooperativas Agropecuarias.

El distanciamiento con las cooperativas se agudizó hasta la separación de LAM, luego de lo cual se produjo un acercamiento progresivo -pero inestable- entre el ahora moderado MAM y las cooperativas. Después de la muerte de Perón y con la crítica situación agraria y del país en general, en 1975 el MAM y la Federación de Cooperativas, junto con el IPICA solicitaron la reestructuración de la CRYM.

El MAM, LAM y representantes de firmas acopiadoras, diputados, cooperativistas, etc. lanzaron un paro agrario a mediados de 1975, que levantaron ante propuestas del gobierno en una reunión en la Cámara de Representantes, reclamando “la expropiación lisa y llana de todos los depósitos de los grandes acopiadores que se niegan a recibir tabaco”, y en agosto se verificó el pago de acopio del tabaco.

Los atentados con bombas a CAYA y ARYA en septiembre de 1975 originaron una “Severa réplica de la ARYA al MAM” (El territorio, 12/11/775,96, cit Rozé, 1992) la Asociación Rural Yerbatera englobó a MAM y LAM en su denuncia, y el MAM condenó los atentados y AMA en nombre del orden denunció a LAM como responsables de los mismos. En este clima de tensión política se acentuó la competencia gremial con las cooperativas y el MAM, que por tener personería jurídica llevó adelante la movilización y negociación, no pudo modificar la presión de las corporaciones.

En Entre Ríos las cooperativas surgieron porque la gente se agrupó con el fin de romper el círculo…eran necesarias para proteger al productor frente a las empresas integradas. El pequeño productor ponía todo en el ciclo agrícola, era una campaña con múltiples riesgos, como la adquisición de insumos,

(…) porque el mismo tipo que te cedía la semilla era el que después la compraba y a mucho más precio, y así en la avicultura (…) tienen bien identificado al enemigo, es el tipo que los “avía”, el que los provee y el que les compra, los monopolios, el repudio a Bunge y Born… pero con un pensamiento conservador: la tierra tiene que ser del colono, ni colectiva ni nada.(J. Acosta,1992)

Las cooperativas eran de producción y consumo, y también respondían a la diversidad de producción de la provincia. Además de las avícolas, las cooperativas tamberas en la provincia surgieron con COTAPA, y COTAGU en Concordia. En 1969, el túnel subfluvial permitió el contacto con SANCOR y se diversificaron las bocas de recepción. “Estas cooperativas fueron muy beneficiosas, las formaron los productores y las fábricas de queso concentraban gran cantidad de leche”. (José Leonardo Acosta) Se formaron también cooperativas arroceras para el lado del Paraná, en donde con parcelas relativamente pequeñas se lograron excelentes cupos de producción por ser un cultivo intensivo. Eso las convirtió en la principal zona productora de arroz con productores medios y grandes con maquinarias completas y mano de obra permanente y transitoria, farmers que combinan arroz con otros productos agrícolas, contratan servicios de terceros y comercializan con molinos privados o cooperativas.

En relación a las cooperativas avícolas, era grave el problema con las agroindustrias,

(…) las grandes empresas monopólicas que manejan y dominan todo, desde los planteles de reproducción, la incubación, la fabricación de alimento, las farmacias, el acopio de granos y la comercialización. Y ahora también la crianza a través de la integración. Es decir, que ya los productores han dejado de ser independientes para pasar a ser prácticamente esclavos sin ningún poder de decisión en cuanto a su trabajo…no es que se termina la avicultura sino que lo que se terminan son los avicultores. (La voz del productor, E. Ríos, may-jun 1973)

En la producción citrícola -importante en noreste provincia para pequeños y medianos productores no integrados, con superficie menos 50 has, técnicas precarias, altos costos y rendimientos menores al promedio provincial- fueron importantes en los sesenta las cooperativas y las asociaciones de productores, formadas por medianos productores en proceso de especialización unidos y organizados para la comercialización interna. Las mismas debieron competir con las grandes empresas agroindustriales, que controlaban el circuito económico.

De este modo en la provincia las cooperativas rurales funcionaron como entes de mediación. Había plena conciencia en todos los productores de que las cooperativas eran la forma de resistencia a las agroindustrias más adecuada. Y también en las Ligas Agrarias, aunque ya en 1970 el Movimiento Rural había realizado un corte de ruta en protesta, “…y el campesinado movilizado arrea lo que tenga a las rutas (tractores, chatas, etc). “Bunge y Born nos está cagando”, y allí van todos.” (J.L. Acosta, 1992)

Desde sus inicios como Ligas  -y en coincidencia con el retorno de la democracia- las LAE en mayo de 1973 se reunieron en el departamento de Colón con la Cooperativa San José y representantes de la Asociación Avícola General Urquiza y de la cooperativa Urquiza de Concepción del Uruguay, Granjeros Unidos de Colón, la Agrícola de San José. Se buscaron soluciones en común frente al problema avícola, denunciando la situación al gobierno reclamando la creación urgente de la Junta Provincial Avícola con plenos poderes para “abastecer de todo lo necesario al productor, industrializar la producción en sus propios frigoríficos y encauzar la comercialización.” (La voz del productor, may-jun. 1973)

Las LAE suplieron la falta de representación de FAA y de las que hasta entonces habían canalizado sus demandas, las burocratizadas cooperativas agrarias de segundo y tercer grado INAC y CONINAGRO, aún cuando el cooperativismo de primer grado se sumó a su accionar. Demandaban una Junta Nacional Avícola integrada por mayoría de cooperativistas y gremios de productores, que se otorgaran créditos para productores y para una Cooperativa Avícola, y la revisión de los precios de la leche y la grasa butirométrica y de todas las adjudicaciones de tierras hechas en los campos de Ël Saucesito” y “San Carlos” del Depto. de La Paz. (Ocaraiguá, (El Campesino, Formosa, mar. ’73:6).

Con la propuesta peronista en el gobierno y el apoyo provincial del gobernador Cresto, las LAE junto con las Cooperativas Avícolas pidieron que se termine con el privilegio de las grandes fábricas explotadoras, y que el gobierno compre pollos vivos.[9] (La Voz del Productor, E. Ríos, may. 1973), y actuaron también en conjunto durante las concentraciones en Colón y Viale por la cuestión de los precios de las aves y de los huevos: “Nos identificamos totalmente con las cooperativas y Asociaciones de Productores pequeños y medianos de nuestra provincia en reclamo de definición urgente de nuestro gobierno sobre la crisis total del agro.” (Amanecer Agrario,MAM, ago. ’73), lo que culminó a fin de año en el paro agrario en la provincia, con toma de una cooperativa con piquetes que impidieron la entrega de granos. El gobierno justicialista intentó aparentemente restringir los oligopolios hasta noviembre de 1974, cuando lo suspendió argumentando que el estado no debía planificar la producción.

Esta buena relación entre pequeñas empresas cooperativas y las LAE se mantuvo, y se expresó también en cierta reciprocidad económica,

  Las cooperativas les hacían poner plata a los productores (…) y nosotros también les pedíamos el aporte a las empresas…eran casitas chicas, veterinarios, ingenieros agrónomos, médicos, tiendas, y vendían, porque nosotros decíamos este nos apoya… o sea que con creces les devolvíamos lo que aportaban, pero a nosotros eso nos permitía tener nuestro periódico –La Voz del Productor–  y tener todas esas audiciones… llegamos a tener audiciones en cuatro ciudades, hasta en LT10, que era la radio de la Universidad del Litoral. (M. Rébora y B. Chiapino, 1995)

Aunque nacieron con mucha fuerza por el reclamo generalizado de los productores, las cooperativas se fueron convirtiendo en un instrumento bajo el control de pocos con la posibilidad de manejar los precios y los plazos,

 Ya en el ’70 había denuncias sobre COTAPA (…) Desde las cooperativas se inicia una campaña de captación de productores, pagando en el momento la producción que sería entregada en treinta días y al precio que el colono desea. Para la vez siguiente ya toda la colonia está anoticiada, y muchos se enganchan así a la cooperativa, ente que ya no paga como antes por adelantado, disminuye los precios. Ese es el acopiador (…) A largo plazo terminaron perjudicando a los productores que las crearon, porque la lógica del ciclo de comercialización es perversa y su inserción en ella se torna perjudicial… La banca de fomento puede lograr que la cooperativa sea competente, haciendo producir y no especular. (J.L, Acosta, 1992)

Los entrerrianos hemos sido quemados por organizaciones, movimientos, cooperativas que han quedado en el camino, unas por un motivo, otras porque se vendieron a intereses ajenos o embolsillaron el dinero y nuestras esperanzas… (B. Chiapino, en La voz del productor, may. 1973:2)

Se distanciaron de las bases que las constituyeron y optaron por mantenerse en la negociación, incluso cuando después de la muerte de Perón el gobernador cambió la política agraria perjudicándolas,

(…) por adversas que fueran las condiciones de vida y, aún confirmando la falta de respuestas del estado, no llegaron a confrontar con el gobierno, (…) organizaciones agrarias que empezaron muy bien pero que luego traicionaron a los productores, defendiendo los intereses personales de sus cabecillas y no los de sus asociados. (B. Chiapino, 1995)

Durante el paro agrario del 4 y 5 de junio de 1975 las LAE realizaron reuniones con las cooperativas en Villaguay y Crespo. Es interesante al respecto que las cooperativas pidieron a las Ligas que hicieran la convocatoria a una reunión más amplia entre las cooperativas de la costa del Uruguay y del Paraná.

Una vez decidido el paro las LAE enviaron a las cooperativas copia del petitorio entregado al gobierno provincial y les solicitaron su participación en el paro, realizando “asambleas con los asociados para determinar el cierre o no de la cooperativa, ya que los socios son los dueños de la misma” (La voz del productor, jul. 1975). No obstante, pocas cooperativas se comprometieron con el paro, entre ellas la Coop. Tambera de Concordia,

Solo tres cooperativas manifestaron en esta reunión su total apoyo al paro, las restantes salieron con lo mismo que entraron…un poco sin saber qué hacer, aunque creemos que lo correcto era llamar a asambleas de socios, como se lo sugerimos con tiempo. Tal como lo hizo COTAPA. (…)Así pasaron tres reuniones que no son tres reuniones más…al contrario, para las ligas, que siguen sosteniendo que para salir del pantano hay que unirse y trabajar dando la cara y exponiendo la vida, si es necesario, fue claro observar y darnos cuenta quienes están en esta actitud y quienes dudan o solapadamente se tiran en contra. (La voz del productor, jul. 1975:2)

El decido apoyo de algunas cooperativas se expresó incluso en los espacios de publicidad con que financiaban el periódico de las LAE. Como ejemplo, la Cooperativa de Crédito Villa Elisa Ltda, que expresaba en un recuadro de la Voz del Productor “Adherida a los productores en su lucha por la liberación”.

En las provincias de Corrientes y Formosa no había tradición cooperativista en los pequeños y medianos productores

En Corrientes la condición de exclusión de los minifundistas los había desmovilizado históricamente, y en su situación de aislamiento productivo no tenían tradición de lucha gremial ni cooperativa.

Sí se habían desarrollado en cambio organizaciones de cooperativas grandes, la Asociación de Plantadores de Arroz y la Asociación Tabacalera Correntina. La primera, fundada en 1937, hacia mediados de los setenta pasó a formar parte -junto con la Cámara de Molineros- de la Confederación Industrial Argentina. Esta convergencia evidencia que tenían intereses comunes o al menos no contradictorios, basados tanto en la integración de la actividad agroindustrial de algunos productores como en la relación directa que mantenían los productores de arroz no integrados a las empresas industriales. A su vez existía vinculación entre esta Asociación y las Sociedades Rurales de Corrientes, en tanto la mayor parte de los arroceros eran también ganaderos.

La entidad cooperativa provincial que más nos interesa es la Asociación de Plantadores de Tabaco por su relación directa con las Ligas Agrarias. Surgió en 1967 como respuesta gremial de los productores tabacaleros, que enfrentaban ese año una dura crisis por la caída de la demanda de tabaco negro puesto que las empresas cigarreras rechazaban la mayor parte de la producción por considerarla de baja calidad. El primer reclamo de la Asociación fue la reclasificación del tabaco en tres clases, lo que recién lograron en 1972 con la huelga tabacalera de las Ligas Agrarias. Sólo podían ser socios activos los productores pequeños y medianos, y los grandes adherentes.

La muerte de Perón y el giro en la política agraria estatal no impidió que continuaran los reclamos de las cooperativas tabacaleras, como a principios de 1975 cuando en una nueva coyuntura de sobreproducción de tabaco, productores de una cooperativa de Goya pidieron al estado mercados donde colocar el tabaco criollo excedente de su producción.

En Formosa, por su parte, no hubo casi formas cooperativas de asociación. Sin tradición cooperativa propia por las características de los grupos campesinos, con altos índices de analfabetismo y semi analfabetismo, bajo nivel de vida y precario o casi nulo acceso a la tecnología, las cooperativas algodoneras se reducían en 1963 -según la Síntesis Estadística Nacional- a sólo dos entidades que nucleaban 800 socios. La conformación social rural con mayoría de minifundistas no les daba margen para poder asociarse y competir en el mercado para la comercialización enfrentando a las agroindustrias. Por eso los productores algodoneros cooperativistas estaban también asociados a UCAL y tuvieron cierto accionar conjunto con el Chaco.

Fue importante entonces el reconocimiento y respaldo que recibieron las ULICAF y LACH desde las Juventudes Cooperativistas, ya que según Carlos Píccoli, (presidente de Unión de Centros Juveniles de UCAL), “…en la campaña de creación de nuevas cooperativas, la responsabilidad principal le cupo a la Unión de Centros Juveniles, con la franca colaboración de las Ligas Agrarias Chaqueñas y de las Ligas Agrarias Formoseñas.”(Boletín UCAL Nº 208-209, mar-abr 1975)

Con respecto a la relación ligas-cooperativas en el ámbito regional del NEA,   aunque en el Parlamento Agrario de Villa María de 1974 participaron cooperativas de pequeños y medianos productores y el Movimiento de Juventudes Agrarias Cooperativistas, ya analizamos en el cap. 8 las cambiantes alianzas y etapas que tuvieron, definidas por el carácter empresario de las cooperativas y el gremial de las Ligas.

3. Acción cooperativista de las Ligas Agrarias y el cambio social

En todas las Ligas hubo propuestas de organizar cooperativas o algún tipo de asociación comunitaria con sus integrantes, productores rurales y hacheros, como parte de su acción gremial pero también en relación a su proyecto de nueva sociedad, con un cambio en las relaciones sociales rurales. Por eso priorizaron ya desde el MR de ACA que en la formación permanente se orientara a los productores y obreros rurales a la unión y asociación en cooperativas, para fortalecerse económicamente pero también para crear una nueva subjetividad, el hombre nuevo al que se aspiraba en esa época.

Ya desde fines de los sesenta en la provincia de Santa Fe la acción cooperativa de los cañeros se había orientado en ese sentido. Y posteriormente hubo coincidencia con la propuesta peronista para el agro de 1973,

La cooperativización integral de la comercialización, eliminando los monopolios intermediarios que lucran con el esfuerzo de los productores, y con el sacrificio del pueblo, desde la chacra a los puertos de exportación, será intensamente promovida, como también defendidos los precios de exportación y ampliados y diversificados los mercados, mediante la acción mancomunada de productores y estado. (Reforma Agraria Integral…)

En el Chaco nuestra estrategia era fortalecer al mercado cooperativo y desarrollar un mercado de intercambios regionales. Esto era lo que no les gustaba a la industria del monopolio porque les soplábamos el nido. (O.Lovey)

Vender la producción es una estrategia de concentrar la oferta, a partir de ahí estaban las otras políticas que se estaban desarrollando. Es decir, había que cumplir todo el ciclo, había que confeccionar también. Teníamos instalada en Santiago del Estero una planta de tejidos y confecciones, para hacer una camisa y pantalón tipo grafa digamos, para el mercado cooperativo, que era grande en todo el país. (…) Nosotros impulsamos a su vez una política de intercambios cooperativos regionales. Es decir, acá UCAL, por ejemplo, fraccionaba vino de las cooperativas de Mendoza, con la etiqueta vino UCAL; acá instalamos una fraccionadora en Sáenz Peña. Y consumíamos todo el vino que venía, porque había 24 cooperativas en el Chaco, con un promedio de 800 o 900 socios cada cooperativa. Todo el algodón se recolectaba a mano, sabés la cantidad de vino que consumían, ja, ja… no alcanzaba el vino. Acá se vendía en el mercado cooperativo la fruta y los envasados de las cooperativas del Alto Valle de Río Negro, el tomate al natural con la etiqueta de UCAL. (O. Q. Lovey, 1995)

 …en la Aurora (B&Born, Chaco) íbamos a hacer una colonización con los hijos de los productores. Y planteábamos la colonización cooperativa, formar una cooperativa para colonizar esas áreas. (O. Q. Lovey, 1995)

Después ya en las últimas etapas había indicios de otras organizaciones cooperativas, la de Colonias Unidas, y otra la de Campo Largo. Y empezaban ellos a pedir que esta gente vaya a llevar los testimonios. Y así empezaban ellos a viajar a otros lugares para dar testimonio. Pero después se quiebra todo. (O. Q. Lovey, 1995)

En el norte de Santa Fe, una zona donde las cooperativas eran fuertes y con mucha tradición, los productores de las Ligas también estaban afiliados a las cooperativas, sobre todo en la zona de Avellaneda. Hubo también una política de las Ligas en relación a las cooperativas donde -más que intentos de formar propias o ganar las cooperativas existentes- tuvieron influencia en sus decisiones, sobre todo en la resistencia a las condiciones adversas de producción y comercialización.

(…) en las Ligas estaban el 90% de los productores, porque se hacían reuniones en cada colonia. Era un movimiento fenomenal, cada colonia tenía su liga, y participaba su grupo, y participaba toda la colonia, eran poquitos los que no participaban, y los que no aceptaban los podías contar con los dedos, pero las Ligas eran una cosa y las cooperativas eran otras (…) No es como hoy que enseguida se trata de relacionar una institución con la otra, de armar redes, no, antes no. Como ligas no intentaron ocupar espacio dentro de las cooperativas, que se instaba a la participación, sí (…) El proyecto común que se perseguía era el bienestar del productor, que avance, que progrese, pero iban cada uno por su lado. Aunque dentro de la cooperativa no se insistía mucho en que el productor agrario no tenía nada que ver con la política. Después cuando arranca este otro movimiento… (miembro ULAS; 2010)

Nosotros la política que teníamos era la formación de la gente, y que la gente dentro de la estructura orgánica de la cooperativa discutiera, en las asambleas, las reuniones. Y era muy patente cuando la gente de las ligas empezó a participar tenían un nivel de conocimiento y de conciencia que la cooperativa no tenía. Es decir, los dirigentes que estaban anquilosados nos tenían miedo a los socios que eran de las ligas. Porque inclusive en algunas ligas de base se tomaban decisiones después de discutir con respecto a determinados temas que se iban a tratar en la asamblea de la cooperativa, al margen de las ligas digamos. (E. Sartor, 1995)

Las cooperativas pegaron una levantada tremenda después de las ligas agrarias. En las Ligas se hablaba y se peleaba muchísimo porque esa era la solución en ese momento para el campesinado. Trabajar en forma cooperativa, vender, juntarse, y ahí la gente empezó a integrar mucho más la cooperativa. (miembro ULAS, 2010)

Y en las Ligas Tamberas,

 En esa época empezaron a exigir el piso de cemento, instalaciones con paredes de tres lados por lo menos -sur, este y oeste-, el techo de chapa. Ese tipo de cosas empezaron a impulsar fuertemente la instalación de máquinas de ordeñe. Eso venía por la parte oficial. Es decir, frente a los reclamos de la gente de mejores precios para la grasa butirosa, y mejores porcentajes también. Que no sabían bien, no había mucha conciencia si lo reclamaban al gobierno o lo reclamaban a la cooperativa. (V. Aprile, 1996)   

En Misiones fue importante la influencia que el MAM tuvo sobre algunas cooperativas, favoreciendo la democratización de sus estructuras y la acción conjunta de los colonos reclamando al estado y a las agroindustrias.

A la vez hubo en el MAM una política de tratar de ganar espacio dentro de cooperativas, como en el caso de la Cooperativa Agrícola de Oberá, donde “la presión del MAM se hizo sentir de manera multitudinaria, pasando las asambleas de esta cooperativa de reunir unos 300 asociados a hacerlo con 4.000, los que impusieron nuevas autoridades representativas de los sectores agrarios combativos. (Ferrara, F., 1973: 328)

 Nosotros hicimos el intento con la Cooperativa de Oberá cuando entró Gunter justamente, pero no podíamos abarcar todo. Se logró ganar la conducción, pero no nos dio el cuero de bancar una cosa tan grande como la cooperativa. Porque ya eran dos cosas distintas: una cosa era la actividad gremial, y otra el manejo económico de un monstruo como era la cooperativa con todos los problemas que tenía. Pero se trató, sólo que no nos dio el cuero. (J.C. Berent, 1996)

  Acá se trató de copar las cooperativas, por ejemplo la cooperativa de Oberá y la cooperativa de Alem, en donde todos los de la cooperativa eran socios del MAM, tenían 7 o 8.000 socios cada una. Comercializaban todos los productos. En 1971 fue uno de la comisión promotora del MAM que ganó las elecciones, y el tipo decía que después se le tiraron en contra, se le empezó a criticar. Estuvo dos años y después se pone otro de presidente, y dijo: yo ahora soy presidente, hago lo que me parece… (M. Guilbard, 1996)

…aunque también hay divergencia en torno a si se planteó el MAM desarrollar cooperativas como alternativa de mecanismos de comercialización,

 El único intento de reorganizar la juventud cooperativista lo había hecho yo en el 68 cuando llegué, en ese momento no existían más. Después por falta de medios no seguí (M. Guilbard, 1996)

  Lo que sí siempre se intentó es llevar a la gente hacia el cooperativismo, de integrar. Y ha mejorado el problema del cooperativismo en ese momento, bueno después se dio peor todavía, pero en ese momento se habían registrado muchos. Y en la mayoría de las cooperativas que había estaba la gente del Movimiento Agrario integrándolas. (S. Berent, 1996)

Esta preocupación por la formación de una conciencia cooperativa fue constante, para impulsar tanto la asociación productiva, comercializadora y de consumo como la organización y acción colectiva solidaria. Para esto contaban con el periódico Amanecer Agrario, que al respecto expresaba ante la escasa participación de los socios en las asambleas de las cooperativas,

Interrogamos en nuestras recorridas a los colonos que son socios de la Cooperativa Agrícola de Oberá por qué no concurrieron a la Asamblea, y empezamos a recoger las siguientes respuestas: – no fueron porque no hubo asado, – no querían perder un día de trabajo, – no entendían bien castellano y no querían meter la pata, – no recibieron la Memoria y Balance, y otros no tenían interés en ir simplemente (…) Tristes resultados, casi nadie pudo explicarnos lo que en realidad es una cooperativa y qué funciones y facultades tiene cada socio dentro de la misma, dicen que si anda mal es porque los que están dentro de la Administración no hacen nada y que cualquier casa de comercio vende a igual precio o más barato que la Cooperativa y cosas por el estilo (…) Pero la verdad es muy diferente, compañeros, pues si la cooperativa no marcha bien, es culpa nuestra, ya que siempre dejamos que otros decidan por nosotros es esa chance que siempre aprovechan los poderosos oligarcas para colocar gente  de su confianza en los consejos y gerencias, para atarnos a nuestra cooperativa  y hacerla servir a sus intereses y anulando la función para la que fue creada. (Amanecer Agrario, MAM, ago. 1973:7)

Concluye el artículo E. Kasalaba con posición del MAM en relación a cooperativas,

En el MAM siempre hemos dicho que las cooperativas son entidades que sirven y hay que apoyarlas cuando están cumpliendo su fin, es decir, defendiendo los intereses de los agricultores y creando un verdadero sentir cooperativo en los hombres del agro. Estamos de acuerdo que ya desde las escuelas se tendría que ir dando principios cooperativos, para que luego no haya quien utilice las cooperativas para sus propios intereses y no haya productores sin la información debida para defender su trabajo. El Estatuto del MAM lo dice muy claramente en el artículo 5: “propiciar una renovación y un sano desarrollo del cooperativismo. (Amanecer. Agrario, ago. 1973:7)

También en Entre Ríos las Ligas participaron activamente en el quehacer cooperativo.

Nosotros conciliábamos los reclamos comunes porque yo creo que fue algo muy sentido en la gente la necesidad de tener un gremio que los represente…las cooperativas y la Federación Agraria ya habían fracasado (…) Y cuando había alguna cooperativa, lo trataban de contar a Benjasmín… (M. Rébora, 1995)

Luego de la activa participación de las ligas en el problema avícola, que se solucionó puntualmente con la ampliación de la distribución prorrateada del gobernador Cresto de 300 toneladas de pollos entre las cooperativas (Coop. CAVEL de Villa Elisa, CAUL de Concepción y tres más de Colón, San José y Crespo, esta última impulsada por las LAE), las Ligas decidieron seguir trabajando en conjunto con las cooperativas para ampliar el convenio con CIFEN, y mantener el precio mínimo del pollo.

Las propuestas concretas de las LAE en relación a las cooperativas se relacionaron con su participación en la formación, producción, comercialización, industrialización y expansión de las mismas, y garantizar el apoyo del estado, tal como lo difundieron desde su periódico,

Debe crearse prontamente la Dirección General de Cooperativas (…) para la orientación legal y administrativa de las cooperativas, para que promueva la educación cooperativa, el intercooperativismo, que planifique la expansión y renovación(…) la creación de la Cooperativa avícola de 2º grado entrerriana, libre de ataduras con las otras de 2º grado que se manejan desde Buenos Aires (…) Apoyo efectivo a las cooperativas nacientes, muy especialmente en el caso de la nueva cooperativa avícola de Villa Elisa, hasta que esta llegue a iniciar o realizar la integración total de la producción en la zona, y que se dé especial prioridad a las cooperativas para la industrialización, a través del crédito (…) Finalmente comprometemos nuestro más decidido apoyo a las necesidades que promueven formas de cooperativismo más sano, más auténtico y más profundo… (La voz del productor, ago. 1974:10-11)

Les preocupó a las LAE promover la participación democrática dentro de las cooperativas, obstaculizadas no solo por la falta de representatividad de las grandes cooperativas o las de 2º y 3º grado, sino porque

(…) las asambleas cooperativas se caracterizan por la gran inasistencia de sus asociados. Y al preguntársele por qué no van…”yo no entiendo nada de lo que explican”…”siempre son las mismas personas que están al frente de la sociedad y entre ellos se cocina todo”…”cuando uno les discute las resoluciones, siempre tienen técnicos o personas que saben hablar muy bien y nos tapan la boca, aunque no tengan razón”(…) Una sociedad cooperativa que no responde a los intereses de las bases, que no consulta y recoge sugerencias de los socios, será legalmente una cooperativa pero en su doctrina y en su realidad es cualquier empresa menos una cooperativa. (Manuel S. Gabas, “Charlas sobre cooperativismo”, en La voz del Productor, oct. 1974:6)

Una vía para evitar este problema lo aportaron las LAE al cooperativismo con la formación -tan cara a las Ligas-, ya que además de brindar capacitación cooperativa impulsaron escuelas cooperativas con apoyo del gobierno, sobre todo en la enseñanza técnica de nivel secundario,

(…) Al respecto reclamamos que las 4 escuelas agrícolas (Villaguay, Las Delicias, San Carlos, Colón) se amplíen, y den cabida prioritaria a los hijos de los  productores que viven en el campo (…) Que el gobierno provea a esas escuelas de abundantes tierras para que sean puestas en producción en forma de cooperativas de trabajo con los mismos alumnos regulares y ex-alumnos, más los jóvenes campesinos mayores de 18 años que no hayan podido seguir estudios para los cuales se habilitarán cursos especiales dentro de la Escuela Cooperativa, que les asegurará el trabajo. De ese modo, todo ex alumno tendrá tierra para trabajar y una cooperativa de trabajo de la que será partícipe activo, donde asumirá responsabilidades y podrá seguir estudiando y actualizándose. Las formas de autofinanciación de estas escuelas cooperativas son varias, pero todas basadas en el fruto del trabajo y el estudio. E INTA deberá participar por convenio en la marcha de estas escuelas cooperativas (…) Creemos que la educación rural debe encararse urgentemente y en forma integral. Porque educar jóvenes campesinos y no asegurarles tierras es fomentar el éxodo rural, sacarle al campo su mejor semilla. (La voz del productor, 1974:11)

En Formosa, aunque la promoción central de las Ligas fue realizada por el Movimiento Rural de ACA dentro de lo gremial, fueron escasas las experiencias de trabajos comunitarios, la venta o el trabajo de la tierra en conjunto,

Comparada con otras provincias no, se comenzó, pero en el último tramo. Las ligas de Santa Fe y Chaco trabajaron muy en relación con las cooperativas. Acá se comenzó en la zona de Villafañe, netamente surgida dentro del movimiento (…) En el último tramo comenzó una cooperativa nomás de las ligas, que comenzaba recién, así que quedó… comercializaban algodón. Porque acá siempre, toda la época de las ligas fue el algodón, para eso querían las tierras, 5 o 10 Has (…). Se fue dando que dábamos una mano entre todos, y te digo, con la poca venta de los productos, sembrar cosas para por lo menos poder comer bien. Después para vender mejor el producto, el algodón, que 5 o 6 toneladas lo vendían mejor que 200 kg. Todo eso sí se lo incentivaba. (A. Locatelli, 1995)

A principios de 1973, hacia fines de dictadura, en el IV Congreso Campesino de ULICAF, además de aceptar las 14.000 Has de tierra aptas, se decidió promover la unificación de la producción de algodón de todos los agricultores por colonia,

(…) a fin de poder enfrentar a los compradores con grandes cantidades y estar en condiciones así de pelear los precios desde posiciones de fuerza. Esta medida no era otra que la creación embrionaria  de cooperativas algodoneras, aunque no llegaran nunca a definirse como tales y pertenecieran de hecho a los cuerpos orgánicos de ULICAF como una suerte de comités de resistencia a la comercialización monopólica. (Ferrara, F., 1973:249)

Esta concentración de la pequeña producción de algodón se hacía en conjunto, “…se los orientaba y se los dejaba, para que si está más bajo el precio puedan tener un poquito más uniendosé. Pero era una orientación, muy poco se dio. (A. Locatelli, 1995)

“Pero era en menor escala que el trabajo reivindicativo, la lucha más grande (…) Los carritos regadores, por ejemplo, eso fue comunitario. Se unían en la colonia, compraban un carrito, después era para tantas familias… carritos regadores eran tanques para fumigar, para regar. Como no había tantos entonces le daban, y bueno este carrito va a la zona de Laguna Monte y lo usaron 5 0 6 familias. Un día estaba en casa, otro en otra…de esa forma, que ese carrito sirva para varios. (I. Locatelli, 1995)

Les interesó también aportar desde la formación, como cuando también en 1973 dos delegados de ULICAF estuvieron en Mina Clavero, Cba, invitados por la Federación Campesina Latinoamericana -y organizado por el INCASUR- para un curso de capacitación de dos semanas sobre las organizaciones campesinas y cooperativas de campesinos. (El Ocaraiguá, ULICAF, set-oct. ’73)

En Corrientes tampoco el MR de ACA como las Ligas tuvieron entre sus objetivos la formación de cooperativas como fuente alternativa de comercialización, “…que yo conozca no hubo proyectos comunitarios, no era la estrategia de las ligas correntinas, que apuntaba fundamentalmente a la lucha reivindicativa en la cuestión precios, ese fue su eje.” (Jorge Sartor) La estructura de las relaciones sociales, la relación con el estado y las condiciones de producción del minifundista tabacalero dificultaban en extremo su conformación, por eso más que tomar iniciativas las Ligas acompañaron las propuestas asociativas con impulso estatal y colaboraron en la capacitación cooperativista de los productores,

Devoto pensó que lo tenía, porque me pidió que diera un curso sobre cooperativismo. Había un incentivo cooperativista. De palabra estuvo como reivindicación, pero no se llegó a hacer. Yo creo que la idea era que el gobierno era el que nos tenía que garantizar eso, y a su vez el control, que eso ya venía, porque acá la creación del Instituto Provincial del Tabaco la misma ley decía que el estado garantizaba el control del acopio, la gestión (…) Porque el tabaco en ese momento era la mayor entrada para la provincia y a nivel nacional era importante, entonces el estado le daba bastante bola acá, aunque eran conservadores, y entonces nos quedábamos ahí. Creo que en Chaco habían conseguido algo de tratar de exportar directamente, porque estaba más acentuado el espíritu cooperativista, además ya había estructuras cooperativistas. El cooperativismo acá viene mucho del lado de la gringada, y de un tipo de gringada (…) Acá dominaba el pacto liberal autonomista. Yo me acuerdo cuando Devoto me pidió que diera ese curso yo le dije: Monseñor yo no creo en las cooperativas, porque es una isla dentro del sistema capitalista, y tarde o temprano las islas son ahogadas. Pero estoy de acuerdo que es un intento de una experiencia que la tenemos que correr. Es un paso, porque se toma conciencia y se hace experiencia. No sé si hoy le diría lo mismo, tal vez en ese momento estaba equivocado en ese momento histórico, en que había más espacio para el reformismo. Tal vez…pero no sé si acá en Corrientes Además nadie hablaba acá de cooperativas, ni la gente sencilla (dirigente LAC, 1996)

  Nosotros hemos ido a la parte reivindicativa, con eso hemos comenzado. Y hemos buscado, sí, y hemos tenido grandes problemas, discusiones y enojos en nuestras asambleas. Porque eran asambleas que comenzaban a las 9 de la mañana y terminaban a lo mejor a las 5 o 6 de la tarde, con un descanso mínimo y a veces sin comer. (…) Y cuando da un aumento, nosotros le pedíamos $1.000 de aumento, y nos da los mil pesos, pero con la condición de que esos mil pesos vayan directamente a los aparceros, no a los patrones, así era el decreto ley. Las peleas, las discusiones y los enojos de los que eran pequeños y medianos productores, o medianos que tenían uno o dos aparceros. Sabíamos que era una forma de ellos de abrir una brecha, y que eso podía hacer que se divida… y casi se ha logrado. Fue al principio, cuando vino Lanusse. Por qué? Y era, como decíamos hoy, un sector de gringos que tienen su tierra, su trabajo, y también tenían derecho. A ellos les correspondía también lo mismo, pero no le correspondía del aparcero, entonces ganaba menos, por supuesto. Eso quedaba como antecedentes de que les podían salir ciertas cosas (…) Mirá, cuando íbamos a las reuniones para esclarecer buscaban por todos lados que se rompa, que se disgregue. Pero se ha ido logrando. Algunos se enojaron, se fueron, con amenazas, con todo. (J. Torres, 1996)

No obstante, hubo algunos intentos pero no desde las Ligas, como la cooperativa tabacalera 12 de Octubre,

  En Goya había una cooperativa. Estaba la arrocera, que no sé si sigue existiendo. Me parece que era de arroz y de tabaco, pero terminaron copando todo los arroceros. (P.P. Romero, 1996)

  Hubo una experiencia de la 12 de Octubre y fue una transfugueada más que grande. Fue acá de tabacaleros, unos cuantos vivos que se quedaron con toda la guita… porque ahí le entregaban tabaco en consignación. Eso es lo que comentaba mi papá, que él entregó tabaco y no le pagaron. Era la cooperativa 12 de Octubre, arrocera y tabacalera, que todavía queda el nombre. Si yo trabajé para ellos de empleadita, estuve haciendo boletas ahí por el campo, que apenas me pagaron una miseria a mí y me hacían laburar como perro tirando fardos, y hacía la boleta. Y al final no le pagaron a la gente, le quedaron debiendo el tabaco. Entonces la gente, los aparceros, ya quedaron con mala experiencia. Además que siendo aparcero también era una cuestión de dependencia del patrón. El aparcero solo no decidía, él no podía pensar en una cooperativa, los que pueden pensar en cooperativas son los pequeños propietarios, en este caso los gringos. (A. Olivo, 1996)

…y los consorcios tabacaleros de tractores,

“Sabés cuál era una experiencia que había? De consorcios, se llamaba de consorcio tabacalero que el gobierno dio como 16 tractores, me acuerdo que eran tractores Massey Ferguson nuevitos, los dieron en distintas colonias, que fue una experiencia interesante. Que yo creo que lo que habrá terminado impulsando eso es la conveniencia de tecnificar el campo en la medida que uno tenga posibilidades. Una cosa es ver que te facilitan el tractor, y otra cosa es tener las posibilidades de comprarlo. Esa fue una experiencia interesante, se juntaron un grupo de productores que se anotaron para hacer arar la tierra, para prepararla. Ellos pagaban el combustible y creo que algo más para un intento de amortización, que no pasó nada pero que fue interesante como trabajo comunitario. (P.P, Romero, 1996)

(…) los tractores estaban en manos de los productores, que acá se consiguieron tractores por el tiempo de Lanusse, después de la huelga, 30 tractores, pero no en tiempo de Perón. Cada zona tuvo su experiencia buena y su experiencia mala. Porque había zonas que era muy bien manejado el tractor, y había zonas que era muy mal. Ahí se sumó toda la cuestión también política, con el manejo de los tractores. Los tractores eran de las ligas, pero hacían preferencias para su uso. No figuraban como de las ligas, era un consorcio, controlado supuestamente por el estado. Pero la mayoría de la gente era de las ligas (…) “Pero había consorcios que no estaban manejados por las ligas, sino por la gente del MAC o la gente de la Asociación de Plantadores de Tabaco también. Ese fue el primer organismo. Entonces muchos tractores fueron a caer en manos de muchos de los consorcios formados por esas organizaciones también, no eran todos manejados por la gente de las ligas. (A. Olivo y S. Tomasella, 1996)

Lo que pasa es que el tractor caía en la zona y la gente se reunía y sacaba una comisión, por iniciativa nuestra, porque antes nunca se hacían reuniones en el campo, nunca. Pero con las ligas se empezaron a hacer reuniones. La gente se reunía y decidía quién iban a ser dirigentes. A la gente en el campo no le interesa si vos sos del color, o sea si vos sabés escribir, sos el más hábil o sabés llegar, es decir el que crea el ambiente. Porque pasaban casos en que la comisión, y siempre en la comisión hay alguno que es más responsable, no tenía el criterio social de compartir con todos sino otros criterios, y bueno, entonces se armaban las galletas, venían los reclamos. (S. Tomasella, 1996)

“Creo que era cuando vino Lanusse, y Manrique -era ministro de bienestar social- nos entrega 22 tractores. Ya eran como 50 o 60 colonias que nosotros atendíamos a nivel de las ligas, ya adheridas y trabajadas. Fijate vos lo que es aceptar esos tractores para 22 habiendo 50 colonias. Cómo hacíamos para distribuir? Los enojos o los enfados de ciertas colonias que es justamente por eso, y tenían razón. (J. Torres, 1996)

Pero este tipo de experiencias comunitarias o de trabajo común no incluyeron actividades o cooperativas con tenencia común de la tierra, aún cuando la formación permanente se orientó con esa expectativa,

 Y también haciéndoles ver a los aparceros que el día que se tenga la porción de tierra -60 o 100 Has- que no había que usarlo como lo estaban usando los grandes, y que vaya más a un campo de cooperativismo o de participación. No era un trabajo aislado el que tenga nomás la tierra, sino toda una toma de conciencia, y además dentro de un plan de colonización… (J Torres, 1996)

“Yo no sé si hubo otra experiencia de ese tipo comunitario además de los consorcios por los tractores dados por el estado (…) No, la gente quería su tierra. Corrientes además tiene una particularidad, aquí las experiencias de cooperativismo fueron muy mal hechas, con una influencia negativa en la gente, o sea que la gente rechazaba la idea de cooperativizar cosas. Y no había predisposición para eso, en el caso de un campo de Ifrán que fue primero la toma y que se expropió y se loteó, y cada colono tuvo su parcela. Otros casos así en tiempos de ligas no hubo. (J.C. Urbani, 1996)

De este modo, su participación en el desarrollo integral de cooperativas rurales le permitió a las Ligas Agrarias en las provincias analizadas avanzar en sus objetivos de promoción social de los pequeños productores y evitar su desarraigo del medio rural. Pese a los intereses empresariales de las cooperativas y su fluctuante relación, con su participación las Ligas lograron en esta etapa el desarrollo de cooperativas de consumo y de producción con los obreros rurales, crear conciencia de participación cooperativa dentro las Ligas, y la incorporación de numerosos pequeños cooperativistas a la acción colectiva en el NEA.


  1. Esa definición fue presentada por Argentina en la Segunda Conferencia Interamericana sobre Cooperativas de la OEA, sosteniendo que el cooperativismo constituye la tercera posición en lo económico; equidistante del capitalismo y del estatismo marxista. El cooperativismo había surgido en Rochdale, Inglaterra, en 1844.
  2. A fines 1975 había 1.434 cooperativas agropecuarias en el país (el 29,73% del total de 4.824 cooperativas matriculadas), con total de 464.679 socios, de los cuales 286.274 eran de cooperativas algodoneras, 43.282 tamberas, 20.792 yerbateras y tabacaleras y 17.067 granjeras. Estas cifras se mantuvieron estables en 1976. (En Síntesis Estadística de Cooperativas de República Argentina, 1976, Centro Cultural Cooperación, Bs. As.)
  3. Aunque finalmente no se ratificó, votaron también a favor Federación Agraria Argentina, Asociación de Productores de la Industria Forestal, CGT, Confederación General de la Producción, CGE, Federación Argentina de Centros Juveniles Agrarios de la Capacitación y Unión de Productores Agropecuarios de la Rep. Argentina. Además de CARBAP -que no había firmado el Acta de Compromiso- votaron en contra de la ley agraria CRA y SRA.
  4. Como entidades de 1º grado funcionan las cooperativas, de 2º grado las federaciones nacionales y regionales como ACA (1922), FACA (1947) y SANCOR, y de 3º grado CONINAGRO (1956). (Giberti, 2004)
  5. Los archivos de UCAL existentes estaban en Barranqueras y fueron arrasados por el agua, y otros archivos y documentación fueron incautados por la dictadura el PRN, por lo que son muy escasas las fuentes para analizarla. (entrevista de Marcelo Delfini y Juan Arrieta a Maité Echeverría, de UCAL, en 1998) Al respecto, contamos con los periódicos locales y de LACH y con el Boletín de UCAL.
  6. En Chaco el movimiento agrario de 1934 se conformó como clase el sector colonos organizados en cooperativas (en la Unión Agraria Villa Ángela -que pronto se transformó en cooperativa- y en la Soc. de Agricultores Chaqueños de Sáenz Peña) que pudo afirmar un espacio dentro del sistema productivo algodonero dominado por las grandes empresas acopiadoras y dejó de oponerse a ellas. Y este sector de cooperativas durante las movilizaciones agrarias de 1936 se opusieron a las Juntas -promovidas por otros colonos sin acceso a su organización cooperativa- acusándolas de tener “intereses encubiertos”, y sus miembros “comunistas encubiertos”, y la UCAL les negó el apoyo por considerarlas “fuera de los estatutos de las leyes del país”. (Iñigo Carrera,N., 1982:15-17). Así, la gran represión del ’36 dejó huellas no sólo en sus víctimas de la generación de pequeños productores algodoneros, sino también en la trayectoria conflictiva de sus formas organizacionales.
  7. Un poco antes, en el treintipico vino La legislación acerca de la pasteurización obligatoria de la leche, que forzó al que quería producir leche a concentrarse alrededor de una gran fábrica, porque uno no puede desarrollar una pasteurización para 10 o 20 litros que vas a vender por día, o para 100 litros o 200 que puede hacer una pequeña unidad que puede vender al consumo. Porque esta gente hacía su cereal, sus actividades agrícolas, y, mediante ferrocarril o carros llegaban hasta Santa Fe, que queda a 30 kms, y vendían al consumo directo, al por menor. Vendían leche, pan, diferentes cosas. Cuando viene la ley, la forma como vendían la leche y todo eso era en principios de siglo era en caballo, con grandes sacos de cuero donde llevaban la leche, y con un tarro repartían. Yo no conocí eso, lo sé porque me contaron. Cuando yo conocí era el lechero que venía con su carro, traía las botellas, o traía un gran tambor del cual te servías. (V. Aprile, 1996)
  8. Según los entrevistados, los productores eran principalmente medieros; pero si se contrasta con Lattuada (1986), el sistema de arrendamiento estaba casi desaparecido.
  9. Concretamente por problemas agrícolas y de la producción avícola, pidiendo al gobierno provincial que prohibiera la venta de pollos y huevos en cámara en forma proporcional a todos los frigoríficos, y por ende la incautación de 300.000 cajones de huevos y 3.000 toneladas de pollo en cámara


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