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8 Crisis y desarticulación del proceso liguista

En ese complejo proceso político que estaba viviendo el país, aunque ya iniciadas fue entre 1973 y 1976 cuando se produjeron cambiantes redefiniciones político-ideológicas, que se expresaron en alianzas y confrontaciones dentro del peronismo y en la oposición, tanto dentro de los gobiernos, corporaciones y sindicatos en el ámbito local, provincial y nacional como en el interior de las Ligas Agrarias. Lo paradójico de este momento pico de la organización es que marcó el inicio de enfrentamientos con los distintos gobiernos provinciales, porque se había iniciado el proceso de reversión de la legitimación de los movimientos de masas. (Rozé, 1992) Y en el caso de las Ligas, quienes asumieron esa función represiva fueron los gobiernos de las provincias en su ámbito de acción.

1. Definiciones político ideológicas y crisis internas en las Ligas

Las diferencias entre los gobiernos conformaron un entramado en el que los alineamientos políticos desbordaron los límites provinciales e involucraron a todas las provincias donde hubo Ligas Agrarias. Además, en esa etapa de redimensionamientos políticos y sociales fue especialmente importante para los partidos políticos y las organizaciones armadas ocupar los crecientes espacios de participación que el nuevo escenario de los movimientos sociales les brindaba. Miembros de las Ligas integraron agrupaciones políticas como la juventud peronista, para continuar la lucha política dentro del marco partidario, y parte de la acción directa fue retomada  por las organizaciones armadas, en la que “los montoneros polarizaron uno de los sectores del enfrentamiento dentro del peronismo” (Rozé, 1992:52). Pero como organización las Ligas mantuvieron su prescindencia política partidaria. 

 Esta radicalización de sus cuadros genera una serie de críticas, tanto externas como en el interior del movimiento; se acusa a las ligas de haber infiltrados dentro del movimiento, a la par que las ligas acusan de ser marginadas por el gobierno porque en su interior hay “colados” para defender los intereses internacionales (Rozé, J., 1992:52)

Hubo y hay múltiples asignaciones de opciones político-ideológicas de las Ligas Agrarias y sus integrantes desde dentro y fuera de las mismas, por eso en este apartado aportamos la voz de sus protagonistas. Al respecto, progresivamente se responsabilizó a los asesores políticos externos o a los integrantes más politizados de las Ligas por la desvirtuación de este proceso. Así, en la percepción de la gente y en opiniones de dirigentes -sobre todo de quienes provenían del Movimiento Rural con una propuesta diferente- aparecieron como los malos de la película que radicalizaron políticamente el proyecto y la organización de las Ligas.

 Sí, los malos y los buenos, según quien responde, porque era una necesidad eso. Ellos estaban porque se los necesitaba, se necesitaba gente que pensara con otros elementos la cosa y que aporte sus ideas. Esa era la realidad…esta discusión aparece con mucha fuerza en Misiones, con Fernández Long y otros (…) Yo diría que es un caso excepcional viendo las experiencias que uno ha tenido en el resto de las provincias. Por decirte algunos casos: la gente que fue a Formosa, no sé si los conociste, a Mercedes y a… no sé si los entrevistaste. Pero el caso mismo de Carlos Carballo en Goya, o de Garbino que estuvo después en Goya, o la gente que estuvo en el norte de Santa Fe. Gente que ha hecho aportes invalorables en trabajos, en ideas, enriqueciendo de manera notable todo el proceso. En el caso de Fernández Long, bueno…alguno tenía que salir, je…qué querés. O tenemos otro caso en Entre Ríos, uno que era un tiro al aire, que después lo terminaron corriendo, cómo se llamaba? (O. Q. Lovey, 1995)

Y aquí viene el accionar político de grupos que están dentro de las instituciones también, que se van incorporando dentro de las instituciones, digamos. Incluso dentro de las conducciones de cada una de las organizaciones. Y aquí una gran fuerza viene de la Juventud Peronista en aquella oportunidad, donde sí tiene un gran papel, para bien o para mal, no analizo el tema dentro de las conducciones, donde de alguna manera viene toda esa vinculación entre las organizaciones armadas en aquella oportunidad, y se van entremezclando entre todo el accionar digamos de todas las ligas en aquella oportunidad. (R. Vénica, 1995)

  En la época de las ligas había cuadros que ya tenían militancia, Nadalich (Ricardo) o otros ya estaban en otra militancia, digamos, pero ellos no participaron en las ligas (…) En el proceso general de “Perón vuelve” hubo distintas corrientes que se expresaron (…) Hubo en varias provincias una primera etapa donde el PB tuvo más asentamiento, sí…y después fue interviniendo más la tendencia.  (O. Q. Lovey, 1995)

No obstante la prescindencia partidaria de la organización, fue este grupo más radicalizado el que quedó legitimado como conducción en la Coordinadora Nacional. Este sector fue apoyado porque se mostró como el más efectivo ante la situación del pequeño y mediano productor, que no había tenido cambios profundos con el gobierno popular, por lo que la movilización debió ser nuevamente convocada.

En el Chaco

las ULACH se habían conformado a fines de 1970 cobijadas por el Obispo del algodón Distéfano, de Sáenz Peña, quien fusionó su rol de pastor con el de conductor gremial-político del movimiento, hasta que la visita del presidente Lanusse lo obligó a redimensionar su lugar dentro del proceso retirando el apoyo episcopal a las Ligas y volcándose en contra de las mismas y de algunos sacerdotes. En sus inicios tanto los jóvenes que provenían del Movimiento Rural como los del UCAL convergieron en las LACH para asumir el compromiso con la transformación política y social.

Las condiciones políticas impuestas por el gobierno de la revolución argentina al destruir los canales entre la sociedad civil y el Estado político con la prohibición de los partidos políticos, originaron una nueva relación: la corporación en acción política, que permitió durante toda esta etapa que la acción gremial de la corporación algodonera pudiera coordinarse con la acción política del Movimiento Rural de ACA (Rozé, 1992), radicalizando políticamente las LACH, cuyos objetivos trascendieron la lucha gremial hacia lo político y un proyecto de sociedad alternativa, lo que se evidenció en la ruptura con el obispo Distéfano.

Durante la última etapa del gobierno de facto se sucedieron concentraciones, marchas a las principales ciudades, asambleas y cabildos abiertos donde se denunciaron al Estado provincial maniobras monopólicas, el plan de apropiación masiva de tierras por AGREX, y se reclamaron mejores precios para el algodón (Norte, Resistencia, 1/2/72) (Publicación especial de LACH), créditos y tierras. Así, las movilizaciones y los cabildos abiertos fueron concentrando cada vez más participantes, como el Tercer Cabildo Abierto del Agro, en Villa Ángela, con el lema “De pie y en marcha por la justicia” y la concentración de 5.000 agricultores en Sáenz Peña, con la idea de paralizar toda la provincia si no hay soluciones concretas a los problemas. (El Campesino, set. 1972, año 1, nº 1, fueron actividades enmarcadas en una quema simbólica de periódicos ante el lanzamiento de “El Campesino”, periódico de las LACH. (Norte, Resistencia, 16/9/72) (El Campesino, set. 1972).

Ya en el año 1973, con el proceso de elecciones presidenciales, las LACH recomendaron el voto al FREJULI, aunque no explícitamente como organización, y fijaron una posición de

total prescindencia política “partidista” ante las elecciones para mantener la unidad de la familia agraria agrupada, ya que esto es lo que garantizará a corto o largo plazo la justicia para nuestro campo.(El Campesino, LACH, marzo 1973)

, en un manifiesto a la opinión pública, a todo el campesinado y a los futuros gobernantes. Al respecto sostiene Osvaldo Lovey (1995) que en ese momento “Como militantes mantuvimos esa prescindencia, porque era un movimiento heterogéneo. Pretender politizarlo a ese nivel hubiese significado su propia disgregación, quizás…

Es importante en este punto considerar que la juventud -la Juventud Peronista– había encontrado un espacio como grupo de presión dentro del movimiento peronista, aunque no se les dio estatus de rama dentro del partido, y en esa etapa de gran protagonismo de los jóvenes se expresó a través de ellos la radicalización política del peronismo. Así, durante los meses siguientes aumentaron en las LACH sus expresiones de afinidad política hacia el peronismo, cuando se solidarizaron en junio con la intervención del periódico  “El Territorio” por su personal y un grupo de la Juventud Peronista Regional IV, en repudio por la línea antipopular de su director Cochia quien debió renunciar. (El Campesino, LACH, junio 73), y cuando en agosto el dirigente O. Lovey desmintió diversas versiones que comprometían a las LACH políticamente como organización. Por una parte que había infiltrados en las Ligas y que sus objetivos fueran ajenos a los intereses del campesinado. (El Campesino, LACH, ago. 73) y por otra su adhesión al acto del FAS (Frente Antiimperialista por Socialismo) en S. Peña.

Esta desmentida en parte fue ratificada con la participación de las LACH en las reuniones que las Ligas Agrarias mantuvieron en septiembre con Perón y Balbín y la firma del Pacto Agrario,

 De acuerdo a lo resuelto por el VIII Congreso General Extraordinario de las LACH y por la reunión Nacional de las Ligas del país, firmamos el: “Acta de Compromiso del Estado y los productores para una política concertada de expansión agropecuaria y forestal” para mejorar la productividad y una reforma sustancial de la estructura agraria… (El Campesino Nº 12, LACH, set-oct. 1973)

En esta línea de “no quedar pegadas como organización” -no obstante las definiciones político-ideológicas de muchos de sus integrantes- también descalificaron una publicación de Clarín afirmando que…

Una delegación de las LACH estuvo presente en una concentración de sectores de izquierda del país donde se constituyó el frente anti-imperialista, y participará del mismo”, y la declaración de El Mundo sobre presuntas torturas a miembros de las Ligas, que se divulgó en un panfleto y trajo inquietud en las colonias liguistas. (El Campesino, LACH, noviembre 1973)- (“Argentina Montonera – Chaco: ¿Qué son las ligas agrarias?”, en revista Militancia nº 17, 4/10/73:26 y sig.)

Durante 1974 en el Chaco también hubo conflictos internos ante su opción política hacia la izquierda peronista, pero el sector dirigente de las LACH logró mantener la representatividad de los productores por la efectividad de su acción gremial.

 Acá en el Chaco la tendencia mayoritaria desde el principio fue la tendencia, que después desemboca en Montoneros. A nivel político es la que tuvo mayor gravitación. El PB (Peronismo de Base) acá en el Chaco no tuvo mucha gravitación, aunque sí, también existió (…) Los encuentros en Sáenz Peña del FAS y esas cosas eran intentos me parece a mí un poco desesperados por vincular a nivel propagandístico con el proceso de las ligas agrarias (…) Y en ese tema de la politización de las ligas nosotros no estábamos de acuerdo. Ellos planteaban que esta era una discusión que se planteaba en el ámbito rural, de las comisiones obreras, en Buenos Aires, la clase social más avanzada (…) Bueno, perfecto, será allá que eran las cosas así, pero acá la gente sigue siendo peronista, decíamos nosotros. Acá no podemos salir ahora a decir que el peronismo no existe más y que ahora hay que ser todos montoneros. Estamos todos locos, acá no. Nosotros no aceptamos nunca eso. Acá nosotros seguíamos haciendo política peronista. (dirigente Coord. Nacional, 1995)

Acá llegó a formarse el Auténtico…lo que pasa es que el Partido Auténtico se armó para participar en las elecciones en Misiones, esa fue la primera idea. Y a partir de los resultados de la elección de Misiones, o mejor dicho a partir de la experiencia, porque los resultados no fueron de acuerdo a las expectativas. Porque al margen de las apreciaciones que uno pueda tener, si fue bueno o malo, no fueron de las expectativas que se tenía en ese orden, pero contribuyó a fortalecer la idea de organizar un partido nacional. Y acá en el Chaco se empezó a hablar del tema, y bueno…pero no se llegó nunca, no hubo tiempo, je, je, a estructurar la cosa, a armar el partido (…) Hubo un intento de armar una rama de JP-Juventud Campesina peronista, pero ya no hubo condiciones políticas para hacerlo, ya venía la mano muy podrida, digamos. (dirigente Coord. Nacional, 1995)

También durante el año 1975 se fueron profundizando crisis internas -sobre todo ideológicas– y externas a las LACH. La detención de sus dirigentes Osvaldo Lovey, Adelina de León y Luis Rodríguez y la vinculación de otros dirigentes prófugos a hechos subversivos de organización montoneros llevó a que las LACH fueran envueltas en un clima de ilegalidad y persecución, lo que provocó la desmovilización de las bases liguistas en las colonias.

Es interesante ver cómo en este momento se intentó reconstruir el frente agrario con distintos grupos cooperativistas, y se le propuso a las LACH incorporarse como corporación gremial con la condición de que separara el aspecto político, (v cap. 9)

 Este es el punto donde se definirá prácticamente la existencia del movimiento hacia uno de los esquemas en que podría insertarse su funcionamiento en los marcos de las nuevas circunstancias históricas;…o se corporativizan adecuando legalmente el instrumento o se convertían en un grupo político, con lo que la política de alianzas tendría otras características. (Rozé, J., 1992:56)

Las LACH decidieron continuar en la acción política como movimiento, reforzándose con las otras Ligas en un paro regional y con concentraciones y reclamos en un clima de creciente radicalización política.

En Santa Fe

Reconquista se había convertido durante los sesenta en el semillero del Movimiento Rural de ACA de formación de cuadros -no sólo santafesinos- con nueva conciencia política y social. De allí partieron delegados del MRC hacia las distintas provincias del NEA para extender el movimiento[1] con una impronta muy marcada en relación a la necesidad de cambios sociales, que se expresó en la formación permanente para la acción tanto desde el sector campesino como desde los maestros del MRC. Estos cuadros después fueron los primeros dirigentes de las Ligas en Santa Fe y en varias provincias, y su opción ideológica integró la reflexión de la teología de la liberación con el compromiso político trazado en Medellín, asumiendo la inicial militancia política en este proceso. Pero a partir de 1972, con el repliegue de la cúpula eclesial los miembros del MR en Santa Fe que decidieron seguir su militancia gremial-política quedaron sin el respaldo del obispo Iriarte y, aunque sin definición política partidaria como movimiento, en su mayoría fueron afines al proyecto del peronismo junto con las juventudes cooperativistas que integraron las ULAS.

 A fines de 1972, cuando Lanusse llamó a elecciones presidenciales y las Ligas recomendaron el voto al FREJULI, aunque no explícitamente como organización, se creó problema a nivel local en Santa Fe porque muchos colonos tradicionalmente votaban a la Unión Cívica Radical (Archetti, 1988: 458),

…el problema es que los viejos siempre nos dijeron que Yrigoyen fue un gran presidente, en cambio nos decían Perón no hizo más que ponernos trabas al darle tantos derechos a los obreros; y muchas personas de tradición radical no veían bien que algunos fueran peronistas, más todavía los que no salieron jamás de sus chacras. (miembro ULAS, 2009)

  Pero acá, por supuesto, si cada uno de nosotros teníamos una opción política dentro de las ligas esa opción política no tenía que influir para nada, no tenía nadie que usar las ligas para dar a conocer o para influir digamos (…) Nosotros tuvimos que ser muy estrictos en eso, porque sino se nos disgregaba todo acá en Santa Fe… y ese intento de no partidizar continuó después. (R. y E. Sartor, 1996)

A partir de su funcionamiento más estrecho con la Coordinadora Nacional -con el retorno a la democracia- fueron conflictivas las posturas en relación a las opciones políticas de los dirigentes, aunque en la provincia simpatizaron con el peronismo de base y montoneros.

 

Con respecto a la disolución de las ULAS, según Archetti (1988) las luchas de 1974 y 1975 siguieron en la línea previa de los reclamos de los agricultores por precios justos y libertades capitalistas “…que les permitan la modernización y tecnificación del campo y una política nacional planificada como el camino de la reconstrucción y la liberación”, pero había cambiado la estructura de oportunidades políticas luego de la muerte de Perón en julio de 1974. La radicalización y violencia política y la represión del gobierno se profundizaron y a mediados de 1976 las Ligas ya estaban desarticuladas, y pese a las detenciones de dirigentes no hubo reclamos públicos contra esto porque “…para muchos colonos la represión fue percibida como una respuesta a la radicalización política individual” (Archetti, 1988:458). Archetti interpreta que la crisis del movimiento no se debió sólo a la represión sino también al desencanto de los colonos por la excesiva politización -distanciándose del Movimiento Rural Católico-, su apoyo (no oficial) al peronismo y cierta colaboración con las tendencias de izquierda del PJ por la Comisión Central de las Ligas. A esas causas ideológicas se sumaron en el desgaste de las ULAS las estrategias económicas de comercialización de los colonos, que entregaban su producción tanto a las cooperativas como a desmotadoras privadas.

 Este proceso desembocó en su disolución con la irrupción de la dictadura militar en marzo de 1976.

En Misiones

Ya desde sus comienzos el MAM contó con asesores con gran influencia en la dirección del movimiento y con una participación cada vez más polémica en algunos casos,

De los asesores mencionados uno es nacido en la provincia de Misiones, hijo de agricultores: el padre José Czerepak. Otro, si bien extranjero (…) trabajó su chacra durante cinco años antes de empezar a actuar en el MAM, juntamente con su esposa, hija de colonos misioneros: hablamos de Michel Guilbard. (…)  Llegamos finalmente al único asesor extraprovincial y extraagrario, Pablo Fernández Long, designado asesor  por la Comisión Central del MAM y la Asamblea de Delegados después de las jornadas de la huelga del té de enero-febrero del ‘72. (Amanecer Agrario nº11, Segunda quincena, febr de 1973:7)

…y durante la campaña electoral a principios de 1973, con una medida común a todas las Ligas, el MAM descalificó a tres partidos (Nueva Fuerza, Alianza Republicana Federal y Alianza Popular Federalista)  por considerarlos ligados a los monopolios.

  Hasta el año 1953 Misiones era territorio nacional, hubo muy poca conciencia política; el MAM en sus orígenes no era precisamente peronista, era más bien anti cabecita negra, etc., ya que la mayoría eran gringos o hijos de gringos, polacos, alemanes, etc., casi diría con connotaciones racistas. Y muy poco metidos en la historia argentina o de la provincia. Esos campesinos del MAM desde el año 71 van haciendo un proceso de radicalización, de politización, y prácticamente una mayoría de los que están en el MAM toman una opción próxima al peronismo para el año 73 y en forma muy acelerada, casi quemando etapas. Entonces en Misiones se dio ese proceso de una fuerte peronización, y eso el grupo MSTM lo acompañó. (J.C. Berent, 1996)

Al comienzo el MAM era netamente sindical, sin partidismos políticos ni religiosos, no se hizo ninguna distinción, se hizo una reglamentación. En la práctica creo que eso fue el fracaso, fue por la política; se metieron la línea peronista, la línea justicia social con Fernández Long, un porteño que vino que se infiltró en el MAM. Y copó esa línea, la peronista con Peczak, y después Czerepac también se embanderó en la política, y fue una gran división. En el año 74 creo que de ahí surgió LAM (…) Más bien fue un grupo de choque, de violencia, de movimientos de protesta, de huelgas agrarias y todo esto que hubo encabezados por ellos. (asesor AMA, 1996)

 Políticamente Pedro (Peczak) no estaba formado en ninguna línea, no era ni de izquierda ni de derecha… sentíamos una gran admiración por Evita, pero no pasaba nuestro conocimiento de ahí, era muy limitado. En esa primera reunión de distribución de cargos del MAM uno de los miembros renuncia y él ocupa el cargo ya como activo y encargado de capacitación, a pesar de que no estaba capacitado. La primera comisión central ya lo tiene como titular también, y creo que era el único miembro de la comisión que no pertenecía directamente al Movimiento Rural Cristiano, no estaba tan compenetrado, entra lo que se dice fresco… (Enrique Peczak, 1996)

Con el retorno la democracia en 1973 se produjo el comienzo de los conflictos internos en el MAM. Durante la primera etapa -de buena relación con el gobierno de Irrázabal- con menos conflictos externos se produjo una progresiva politización interna dentro del MAM, sobre todo en los dirigentes y asesores, que se reflejó en su periódico como un aparente consenso de todo el movimiento. Y ya con el nuevo gdor. Ripoll, mientras continuaban en forma sostenida los reclamos, movilizaciones y paros su mayor grado de conciencia y los logros obtenidos aceleraron las definiciones políticas de sus integrantes, lo que produjo dentro del MAM dos divisiones. Es destacable que, aún con sus diversos perfiles ideológicos, todos estos movimientos tuvieron sacerdotes entre sus asesores (A. Markiewicz por MAM y José Czerepac por LAM ).

No pasó un año, y por la renuncia de Hartmann Pedro (Péczak) pasó a ocupar la secretaría general. (…) Le faltó más tiempo de maduración en la forma de llevar las cosas, porque como él sabía, cuando alguno no lo hacía él lo hacía sí o sí… pero eso si vos trabajás en un conjunto te tenés que desempeñar en otra forma… errores que precipitaron después la crisis. Aprovecharon la voluntad y el empuje que tenía, su gran carisma, lo que él decía marcaba rumbos, contagiaba a la gente. Y eso lo convirtió en un hombre medio clave, y llegó el tiempo de la división, y yo la veía con mucho dolor porque veía que esto no funcionaba, pero no tenía elementos como para frenar como venía la mano, no sabía a ciencia cierta qué es lo que estaba pasando. Ahora, con el tiempo, uno ve que hay elementos políticos y otros elementos que chocaron, y quizás también un poco de ambiciones que perjudicaron, y sobre todo gente de afuera que trató de influenciar, porque un movimiento unido como permanecían ahí con 200 núcleos de base era una fuerza en Misiones imparable. En las marchas, en las concentraciones prácticamente paralizaba la provincia, y más de diez mil campesinos así no era joda. (E. Péczak, 1996)

La primera escisión provino de los colonos más acomodados que, criticando “la politización” del movimiento, crearon la Asociación Misionera Agraria (AMA). En enero de 1974, convocados por colonos de Puerto Rico, Montecarlo y El Dorado para la reorganización del MAM, constituyeron en Oberá un gremio de agricultores denominado Agricultores Misioneros Agremiados, al que asistieron 50 agricultores para “formar un gremio que defienda el colono misionero”. Era el grupo más diferenciable de los colonos, que estaban ubicados en la zona más rica de la provincia, el Alto Paraná. Este grupo, expulsado varios meses atrás -jun. ’73-, acusó al MAM y a su comisión de comunistas e infiltrados, y señaló que el MAM apoyaba más a los obreros que a los colonos. Un par de meses después en una asamblea de AMA 700 colonos se declararon movimiento apolítico, sosteniendo que “El estado solo debe orientar y regular”

En la primera etapa del MAM hicieron AMA -Agricultores Misioneros Asociados-, esa fue una de las primeras escisiones que hubo, pero que murió enseguida (…) En El Dorado… Jardín América, con los van Gratz de Puerto Rico que lloraron en esa asamblea (que los expulsó), que no le gustaban los cursos que se estaban haciendo…y con Dermon Vajnij, el de la cruz esvástica. Con ellos nació el AMA (…) Según folletos del MAM, políticamente los integrantes de AMA estaban vinculados con Nueva Fuerza. Hubo un artículo en el que se decía: Nosotros no vamos a decir por quien hay que votar, pero sí vamos a decir por quien no hay que votar, que era por Nueva Fuerza, porque era el partido de la oligarquía, por todo lo que representaba en ese tiempo, etc. Y bueno, eso hizo que mucha gente dijera que se estaba participando en política. Se decía por quien no porque se consideraba que esos eran directos enemigos de los agricultores. Yo pienso que esa fue la principal razón por la que se separó la gente de la AMA. (J.C. y S. Berent, 1996)

Una nueva división se oficializó en la asamblea del MAM para renovación de autoridades a mediados de 1974, que inicialmente con 89 delegados de núcleos de base debió suspenderse por la muerte de Perón hasta el día 13 de julio. Cuando la asamblea, ahora con 104 delegados, eligió una nueva comisión directiva y la comisión que venía ejerciendo la dirección perdió la elección (por 55 contra 48 votos), lo que produjo que la comisión saliente se retirara del recinto con 29 delegados y 6 de los 7 miembros que la componían. “De los 216 núcleos con que cuenta el MAM 115 apoyan la comisión central; 66 núcleos inactivos y en 36 núcleos los delegados se embanderaron con la Comisión pro-recuperación del MAM.”

Fue justamente a partir del proyecto que había dentro del MAM, que algunos cuestionaban que se estaba politizando, que no era así sino que era una toma de conciencia más comprometida…Se hizo una elección en la asamblea, ahí perdimos y nos separamos. Pero porque hubo trampa, eso es lo concreto -se inventaron núcleos de base que no existían, y cosas así- entonces eso fue el motivo de la separación, porque no había tantos núcleos de base, y ese día aparecieron 7 u 8 núcleos fabricados. Lo que pasa es que vos tenías el núcleo activo, que trabajaba con los socios, con el delegado que lo conocías porque siempre estuvo y porque iba a todas las concentraciones. Y ese día aparecieron núcleos con firmas que no se sabía de quien eran y vino a votar gente que vos nunca los viste en una concentración, nunca se hizo una reunión en esa zona o eran núcleos que en un tiempo existieron y después desaparecieron. Entonces volvieron a reflotar núcleos viejos sin que haya verdaderamente gente representativa, y trajeron delegados. Porque nosotros ganábamos la asamblea, pero por eso nos dio mucha bronca y ese fue el motivo principal por el que ese día nos separamos en la asamblea (…) Todo esto fue organizado por Chincho Flores, nosotros actuamos de buena fe, éramos el idealismo neto. Íbamos a pelear hasta la última pero siempre pelear por la derecha. Porque si nosotros nos hubiéramos imaginado eso les fabricábamos veinte núcleos. Si nosotros teníamos la militancia, pero nos agarraron de sorpresa, recién empezábamos, no teníamos la experiencia de ahora… (S. y J.C. Berent, Comisión pro-recuperación del MAM, 1996)

En una reunión que Kemerer pide para tratar de mediar para arreglar las cosas, pero ya iba más allá, ya se iba a definir después la asamblea que sería la división. Incluso intervino ahí el que fue el diputado que nosotros habíamos puesto, que él fue uno de los promotores también de la división (Fernández Long)…y como era diputado podía portar armas y entonces… y esta asamblea nos robaron la estructura (…) Una cosa muy jodida, a pesar de que yo considero que fue un error haberse retirado de la asamblea, en ese momento no teníamos mucho manejo de estas cuestiones, se lo podría haber impugnado, pero no. Nos retiramos y listo… fue un error porque la representatividad en los hechos la tenía la gente que se retiró. En la primera etapa no se formaron las ligas, estuvo la Comisión Pro-recuperación del MAM y después las LAM. A partir de ahí el MAM y en las Ligas cada vez fueron menos, al último en cada concentración juntabas 500 tipos, más no. No iban más a las reuniones, poca gente también. Por ahí nosotros como teníamos la gente más combativa por ahí lográbamos juntar un poquito más, pero ya la cosa no iba, la gente se desanimó con el asunto de la separación. (S. y J.C. Berent, 1996)

Yo creo que la gente que pierde las elecciones (internas en el MAM) se quieren alinear en Montoneros. Y eso es lo que la gente, como se venia con la consigna, se pedía tal cosa porque el Pacto Social ya hacía agua. Entonces en la medida que la gente iba pidiendo, como la consigna de montoneros era: Apoyar y controlar el gobierno popular -al principio- entonces la gente decía no, acá esto es más apoyo que control. Eso era a nivel de los delegados, tanto que la gente ve eso y empieza a dejar de participar. Un poco en el MAM con tanta historia como para que la gente diga… (dirigente MAM, 1996)

Así, en noviembre de 1974 en ese proceso de progresivo desgaste entre los productores, en el que lo partidario inundó lo gremial, a partir de la Comisión Pro-recuperación del MAM por divergencias ideológicas un grupo que en la primera etapa había conducido el movimiento formó las Ligas Agrarias Misioneras (LAM). Esta división según Rozé (1992:78) no se produjo por cuestiones ideológicas solamente, ni estaba basada en dos clases distintas -ambas buscaron legitimidad en la representación de los productores pequeños y medios-, sino que “reflejó dos concepciones instrumentales distintas para la organización (…)”ante el nuevo escenario político posterior a la muerte de Perón. Por un lado los que quedaron en la conducción del MAM continuaron la acción política priorizando la acción gremial, “…el MAM vuelve a recomenzar a ubicarse dentro de su primera línea: la defensa del agricultor por los agricultores” (Amanecer Agrario nº 23); y por otro las LAM como sector disidente que denunciaron al MAM -que podía ejercer presión desde su posición de entidad jurídicamente reconocida por el gobierno y en el IPICA- y al gremialismo obrero (v cap 10) de burocráticos y priorizaron su acción política “para la liberación nacional” en una nueva agrupación gremial vinculada con sectores que estaban con los pequeños productores del tabaco y más afines a la izquierda peronista.

“Yo pienso que la base del MAM y las LAM fue más o menos lo mismo. Un poco para mí la diferencia que se dio es en el nivel de conciencia y en el nivel de compromiso. La gente más consciente, más combativa y que tenía mayor compromiso, se vino… se fue con las Ligas. Y la otra gente se quedó con el MAM, la gente que quería pelear por el precio todos los años, o que le tenía un poco de miedo a la otra cuestión. Además acordate que ahí estaba la cuestión política de por medio, o sea éramos nosotros que estábamos comprometidos con el peronismo, y era la otra gente que por ahí no decía lo que era. Porque lo concreto era eso, nosotros éramos en ese tiempo juventud peronista y trabajábamos dentro de las ligas agrarias, pero nosotros siempre fuimos peronistas, nunca dijimos no somos eso…El problema era que en el otro había de todo, de ahí el miedo a comprometerse, porque si vos estás cuestionando al monopolio, a las multinacionales, estás asumiendo un compromiso político ideológico, y eso es que mucha gente no quiso. (dirigente LAM, 1996)

Yo pienso que el principio de división (MAM y LAM) fue el proyecto que presentó el MAM, porque es un proyecto que planteaba soluciones de fondo, y es ahí donde empiezan a surgir las divisiones, o sea gente que quería luchar por las reivindicaciones del día, es decir las más urgentes, y otra que buscaba un poco pelear para lograr las soluciones de fondo. Entonces eso hizo que empiece a haber problemas dentro de la comisión general. Había gente que decía que teníamos que pelear el precio sólo, y no a quienes manejan la comercialización, para tratar de solucionar por ahí la cuestión. Y nosotros lo que queríamos era que el IPICA maneje todo, pero por la forma en que se creó no servía para manejar todo. Servía para alguna cosa, o sea cambiar algo para no cambiar todo. Esa fue la política del gobierno, dar algo pero no dar lo que en el fondo se quería. Y todo eso se fue profundizando. Yo pienso que para mí fue el error principal por el que nos separamos, que yo me separé de las ligas, que fue confundir un poco lo que es organismo de masa de lo que es organización. (S. y J.C. Berent, 1996)

El LAM tuvo poca vida, pero el MAM siguió. Hartmann y Michel (Guilbard) quedaron en el MAM. No fue un enfrentamiento mortal pero sí una división, pienso que eran celos de dirigentes porque ahí se vería quien quedaba como secretario general y ganó Hartmann por muy pocos votos, y los otros no aceptaron esto. (A. Markiewicz, 1996)

En el 74 cuando en Villa María que fue Firmenich… yo no me acuerdo si fuimos los dos (MAM y LAM) para nosotros no fue una cosa importante… no tuvo efectos concretos. (…) Además las fuerzas populares ya en ese momento habían empezado a retroceder (…) Hubo una razón política, decía, en toda la etapa en que no se había definido bien la alineación sobre montoneros por parte de Fernández Long y de Estela (Urdániz) que estaba más cerca de él, Ahhhhh!…Entonces hubo varias oportunidades en que el MAM estaba en contra. Por ejemplo, el libro de Ferrara (1973) habla muy poco del MAM porque la comisión acá de Misiones se opone. Ferrara era un tipo del PCR, y acá en Misiones más alineados sobre el PB y nosotros en el MAM más; y vos sabés que fue un drama porque finalmente el libro de Ferrara te habla muy poco del MAM (eso se relacionó con la partida de Peczak en el 74 a las LAM) Y después lógico, la conducción regional estaba más alineada sobre montoneros que la coordinadora del MAM, tratan de dejar fuera al MAM. Finalmente nosotros quedamos en la coordinación desligados de esos grandes debates. (dirigente MAM, 1996)

En tanto, el sector más moderado quedó integrando y coordinando el MAM, quienes en una Asamblea General Extraordinaria plantearon la necesidad de un profundo debate interno para autodefinirse: “O estamos con los que quieren solamente un gremio – como ARYA, CAYA o AMA- o estamos con los que queremos un movimiento como el MAM.” (Amanecer Agrario. Ob., nov.’74), a la vez que censuraban a las LAM por ser un “minúsculo grupo divisionista”. La complejidad de la redefinición del MAM le acarreó consecuencias en su posterior evolución como movimiento y en las relaciones sociales,

En dos años se había perdido gran parte de la fuerza, y la gente veía y decía: estos ya se casaron con el gobierno (…) Después todos se terminaron peleando con el gobierno, y cuando se pasaron a la clandestinidad en septiembre del 74 ellos estaban en contra de lanzar el MAM, así como antes habían frenado al movimiento. Y después la gente de las Ligas se presenta en el Partido Auténtico, seguían bien alineados sobre montoneros, siguiendo la línea (…) No se puede decir que hubo bases diferenciadas, o un intento de diferenciarse en el nivel de base… la diferencia ahí fue que hacían un planteo político militar, y esto parecía totalmente fuera de lugar, todavía hoy lo pienso. (M. Guilbard, 1996)

Más bien la división se produce como consecuencia de la renovación de autoridades del MAM (…) Empezaron a surgir diferencias entre todos nosotros porque se quería cambiar de rumbo, y hubo gente en la comisión que lo apoyó a Pedro (Peczak), y otro sector que estaba con Antonio, con Bonifacio, con Michel, fue prácticamente una división muy lastimosa para todos nosotros. Yo era amigo y vecino de Pedro y tenía que definir las verdaderas necesidades, y la parte gremial sin partidizar el gremio (…) Y eso lo hemos sentido en la raíz del MAM porque, por ejemplo en la zona donde yo vivía, la zona de los gringos que conocían a Pedro, a mí me tenían casi sentenciado por estar en contra de su idea de las LAM. Para nosotros rearmar todo eso era tremendo, en la base acá y a nivel regional con las otras bases. En cantidad de gente y en tipo de producción la base de MAM y LAM era la misma. Quedaron parejos, pero el MAM tenía más delegados. A los quince días se hizo una asamblea de delegados del MAM, y era más gente que las Ligas (…) Fue una división rápida, debatida en dos días por los delegados, con gente que no le gustó las ideas que se empezó a plantear, se levantó y se fue; y eso costó recuperar después. La gente sabía que algún día podía partidizarse también, por ejemplo… perdimos muchos, con la división se perdió mucho. (E. Kasalaba, 1996)

Yo me acuerdo a principios del ’74, cuando yo vuelvo -porque en ese momento estaba trabajando más en la prov. de Buenos Aires que acá- y había treinta delegados, cuando dos años antes habíamos hecho la huelga del té y las asambleas nunca bajaban de cien delegados(…)Y hubo cosas, justo en ese período de la línea “apoyar y controlar el gobierno popular” hubo algunas manifestaciones -habría que recordar con los diarios- y se venía y se alineaba, y a la gente ni siquiera dejaban entender. Entonces la gente se empezó a apartar, y ahí un grupo de gente dijo que si seguimos así la organización se va al diablo, y se empezó a plantear el cambio que terminó en esas elecciones, que con muchos menos medios se gana, siendo que todo el aparato lo tenían ellos (LAM) tenían los autos, tenían la audición de radio, etc. Con autos y solamente viendo a la gente, esto fue la realidad. Y además ellos manejando el padrón de delegados, tanto que ellos no se animaron ni a impugnar la elección, porque sabían que la segunda vez no pierden por 7 u 8 votos, sino pierden por treinta. Era exactamente la misma gente la que decía eso (…) En la elección está contemplado que se presentan dos listas con anticipación, y gana la más votada. Pero no sé, era la época del triunfalismo de montoneros que uno después reconoció, por eso esa actitud de soberbia triunfalista. (M. Guilbard, MAM, 1996)

No obstante, las dificultades, tanto el MAM como las LAM continuaron actuando gremial y políticamente y llamaron a movilizarse, en tanto AMA se reconocía como movimiento minoritario movilizándose detrás del MAM, con independencia, y defendiendo sus propios intereses.

Ellos (LAM) formaron las Ligas y, aunque el conflicto fue más bien interno y no se sacó a relucir, decían que ahí estaba el verdadero gremio de productores, que el MAM no estaba con la parte peronizada del gobierno. Eso nos restó mucho apoyo, cuando nosotros convocábamos a una movilización ellos la hacían el mismo día y hora. Al hacer un paro por algún producto que no se pagaba bien, ellos hacían también para mezclar los tantos (…) La opción más gremial del MAM era de ir acompañando a la gente en un proceso de maduración conjunto, pero las opciones más de cambio de fondo del proyecto original que se planteaba en el 73 seguían, era como una obligación cumplir y hacer ver que eso era la realidad. Y ese proyecto tiene cosas que hasta ahora son actuales, y ahora más que antes. (E. Kasalaba, 1996)

Los acontecimientos se precipitaron en marzo de 1975 cuando estalló una bomba en el Mercado Consignatario de Yerba Mate, y sobre todo cuando se creó con proyección nacional el Partido Peronista Auténtico, coincidiendo con el segundo aniversario del triunfo del FREJULI. (La Opinión, Buenos Aires, 12/3/75). El Partido Auténtico se presentó en Misiones aliado a una rama del partido peronista provincial -Tercera Posición- que había logrado muchos votos de los asalariados de las 62 Organizaciones.

Frente a este FREJULI, aparece como un retrato de su juventud el Partido Auténtico, que pretendía reeditar en sí, detrás de un programa nacional burgués sin burguesía, la alianza revolucionaria gestada en las calles en el período anterior (69-73); tenían un sector de la pequeña burguesía  radicalizada y sólo le faltaba la clase obrera… (Rozé, J.,1992:83)

En 1975 las elecciones provinciales involucraron tanto a las ahora LAM como al MAM. En abril el MAM organizó una concentración con candidatos provinciales,

El MAM -que representa a unas 30.000 familias de agricultores pequeños y medianos, propietarios de predios de entre 5 y 50 has- convocó a los once candidatos a gobernador para que expongan en asamblea pública las soluciones que proponen para los problemas del agro. (La Opinión, Bs.As., 4/4/75)

Un par de meses después el MAM pidió la renuncia a los delegados y miembros de la Comisión Central que querían postularse como candidatos, porque “el MAM nunca se dijo político, ya que entiende que su lucha en defensa del importante sector de los pequeños y medianos productores agropecuarios es una definición política en sí.” (Amanecer Agrario, Ob., abr.’75) afirmando “no tener diálogo con dirigentes de LAM y AMA por entender que los mismos están directa y oficialmente vinculados al Partido Auténtico y Nueva Fuerza.”  Las LAM respondieron que “los miembros que aceptan candidaturas lo hacen a título personal”.

Pero con respecto a la división del MAM y las LAM -Ligas Agrarias Misioneras-, la otra gente (MAM) tenía mucho en contra de José (Czerepac) y sobre todo de Fernández Long, y no querían ya dialogar con ellos porque decían que ellos (LAM) son del Auténtico y responden a los dictámenes de la orga (jerga con la cual se denominaba a la organización Montoneros) y no hay diálogo posible. Yo hablé bastante con Fernández Long, era de la orga y en el fondo él no podía tomar una decisión, debía obedecer mandatos. En el año 75 hubo elecciones en Misiones, con problemas serios porque se definió la posición del Partido Auténtico y la presencia efectiva de la organización Montoneros en la provincia. Ya en el año 74 eran muy fuertes las AAA con el pretexto de combatir el contrabando, y ahí se reforzaron con créditos que dio el embajador de USA con López Rega, y aparecieron unidades móviles nuevas equipadas con radio y cada vez más los controles. (dirigente LAM, 1996) (paréntesis nuestro)

Pablo Fernández Long era asesor de los montoneros, no estaba dentro del MAM y empieza a politizar el gremio diciendo que se tenía que transformar en un partido político, no decía un partido nuevo sino apoyar a la rama combativa del partido peronista. En ese entonces lo más grande que tenía la provincia era el gremio, y era cuando estaba pudriéndose la cosa con el gobierno. (miembro MAM, 1996)

Durante el período electoral de 1975 las LAM asumieron una postura partidista presentando dos candidatos en las elecciones a gobernador provincial de 1975 integrando el Partido Auténtico. En los comicios el MAM aclaró su no vinculación con los partidos políticos, mientras vinculaba a AMA con Nueva Fuerza y a LAM como apéndice del Partido Auténtico. Las elecciones del 13 de abril en la provincia le dieron al FREJULI el 45, 87% de los votos, a la UCR 38,73% y al Partido Auténtico + Tercera Posición el 9,40%. (La Opinión, Bs.As., 15/4/75) El doble fracaso del Partido Auténtico -que fue más votado en los departamentos con productores más fuertes (El Dorado, Montecarlo, Iguazú)- le implicó no obtener cargos en el gobierno y además evidenció que los pequeños productores, sus destinatarios potenciales, se identificaron más con el peronismo tradicional que con la nueva propuesta de alianza de clases.

Fue en el 75 cuando hubo elecciones y salta la candidatura de Pedro que la gente se da cuenta de la división del MAM. Las LAM pasaron a ser partidarias. El MAM por abajo siempre fue el apoyo a Alterach, no una prédica pero se lo veía como más total el hombre ese del partido peronista que el radicalismo. No, el partido Auténtico hizo una muy buena campaña aquella vez, sobre dos meses más o menos coloca dos diputados. Estaba Pedro como vice y un viejo peronista de Tercera Posición (Partido Provincial surgido como escisión del Peronismo) que el peronismo estaba dividido aquella vez. Después empiezan los grandes problemas internos del partido Auténtico, se involucra con los montos y con todos esos. (miembro MAM, 1996)

Las discusiones ideológico-partidarias no excluyeron la actividad gremial, y tanto MAM como LAM elaboraron planes de lucha en el agro, reclamando un 100% de aumento en el precio del tabaco y llamando a un paro en la misma fecha (mayo 1975) (Amanecer Agrario, Ob., abr. y jun.75) y en septiembre, mes del agricultor. En una escalada de radicalización política durante este paro -al que adhirieron también AMA, FIP, PST, UCR y CRR- el 9 de septiembre hubo un atentado con bombas en CAYA Y ARYA y en la casa del industrial Urrutia. En una “Severa réplica de la ARYA al MAM” (El territorio, 12/11/775,96, cit por Rozé) la Asociación Rural Yerbatera englobó a MAM y LAM en su denuncia, ya que…”durante las medidas de fuerza desarrolladas por el MAM y por LAM en varias ocasiones se han producido actos de violencia y atentados contra la propiedad”, aunque no directamente “…al parecer estos sucesos y su simultaneidad con los paros activos realizados es puramente casual. La impunidad con que hasta la fecha fueron hechos impone esta presunción.”  El MAM condenó los atentados y AMA en nombre del orden denunció a LAM como responsables de los mismos. Quedaron así los distintos grupos denunciándose mutuamente por haberse distanciado de su propuesta originaria y disputándose la representación de las bases, lo que afectó a todo el movimiento y se debilitaron los grupos por colonia. A esto se sumó que a pesar de que ante la liberación de precios provincial las tres organizaciones se unieron para reiniciar la lucha -en el que el MAM por tener personería jurídica llevó adelante la movilización y negociación- no se pudo modificar la presión de las corporaciones ni la intervención del gobierno perjudicando los intereses del movimiento en general, lo que aumentó su vulnerabilidad ante la política represiva.

En Formosa,

Los conflictos que dieron origen a las Ligas de Formosa no tuvieron coyunturas clave que afectaran al conjunto de los productores, sino que la acción de los adjudicatarios contra los campesinos fue individual o sobre algunas colonias (Rozé, 1992), por lo que para conformar su nueva conciencia social y política las ULICAF como movimiento social contaron con la mediación de intelectuales que con un trabajo a más largo plazo articularon la organización y su proyecto desde lo particular a lo general por medio del análisis de los distintos casos afectados por esta ley.

Las concentraciones eran un rosario de injusticias planteadas a las que se pedía fin (Planteo el término injusticia porque para este sector constituye casi una clave que diferencia lo que es de lo que debe ser, y debe dejar de ser en tanto es una injusticia; así un problema se convierte en factor de movilización)…(Rozé, J., 1992:98)

Ya analizamos más arriba la fuerte participación gremial y política de ULICAF en torno al tema de la tierra y del algodón durante el gobierno de facto, lo que las convirtió en un ámbito codiciado por las agrupaciones políticas, y no estuvieron exentas de la influencia de asesores externos, ya desde sus comienzos

Sí hubo ese tipo de, no sé si se puede llamar influencia externa, quizás a nivel de conducción regional. Porque hay un elemento que hace poco estaba hablando con Remo, que era dirigente regional del MR, pero él dice no, para mí es una cosa más. Era nuestro conductor nordeste con asiento en Corrientes, MR en el NEA. Se van otros dirigentes, hubo un curso latinoamericano, me parece que era en Uruguay, por el 68. Y él era dirigente, y creíamos que los contenidos que leíamos… (O. Ortiz, 1995)

En los primeros conductores para mí externos eran solamente los asesores. Había unos abogados, un abogado de Formosa, que ahora tuvo un cargo público, pero era un tipo conocido que ayudó mucho en todo el asunto tierras. Pero después había gente bonaerense, o porteña, que eso…yo ya me estaba viniendo, pero los conocía porque de vez en cuando teníamos reunión. Yo ya estaba en INCUPO, en Formosa, las Ligas ya venían caminando por sí solo. Pero eso es una cosa que yo lo he visto en todas las diócesis. He visto gente macanuda, casi todos abogados, aunque uno ingeniero agrónomo, un uruguayo, Diego Piñeiro, se fue y sé que volvió ahora a visitar a la gente. En cada equipo de ligas había asesores externos. En el caso de Formosa lo que te digo es: un abogado de Formosa, que se lo conocía desde las Ligas ya porque estuvo ayudando en tierras. (O. Ortiz, 1995)

En la conducción de las ligas cada año se renovaba la asamblea. Hubo intentos de división, de ruptura, y esto provocó ciertas separaciones, pero que no incidía, como en la zona de Tres Lagunas, que hubo dirigentes que trataron de meterse en el grupo. Pero era muy compacto, muy unido el grupo. (A. Locatelli, 1995)

No obstante, durante el retorno a la democracia de 1973 hubo articulación ideológica en los debates programáticos de esta nueva etapa política, ya que en su mayoría los dirigentes eran del Movimiento Rural de ACA y provenían de los núcleos de colonias, y “ULICAF no se embandera con ningún partido político en elecciones” (El Ocaraiguá, may 73). 

El acompañamiento de ULICAF a las tomas de tierra de los minifundistas durante esos meses evidenció la injusticia en la distribución de tierras y en la acción de los adjudicatarios, a la vez que en relación a la conciencia política de los miembros según Rozé (1992:102)“…estas ocupaciones son la forma más elevada de acción de clase del campesinado y la máxima violencia contra el sistema en tanto afecta la relación social central en su ámbito de acción, y destruye la propiedad jurídica como forma de mediación. Estas acciones no son hechos individuales…”

Por otra parte, el creciente conflicto en el interior del Partido Justicialista provincial que culminó con la intervención federal a la provincia en el mes de diciembre, llevó a ULICAF a pronunciarse desde lo gremial, declarando que el pleito político demoraba la concreción de soluciones, y sin intervenir en las internas partidarias.

A medida que se radicalizaban las opciones políticas ULICAF fue profundizando sus reclamos de justicia, de justa distribución de bienes, y desmintiendo que fueran palabras comunistas, según afirmó Mons. Scozzina en defensa de las ULICAF en su mensaje navideño de 1973 (El Ocaraiguá, n° 7, ene-feb. 1974). En esa línea de acompañamiento crítico y no violento ULICAF repudió la toma de destacamentos por parte del ERP ocurridos en Azul, en “Total desacuerdo con tan oscuro acontecimiento; las agrupaciones o personas que…quieren perturbar la lucha por la reconstrucción nacional tendrán como respuesta el repudio del pueblo.”, y poco después firmaron un comunicado contra la violencia como modo de vida, junto a las fuerzas vivas y partidos políticos.

Esta relación de ULICAF con los partidos políticos continuó con una delegación que se entrevistó con la JP Región 1, el FREJULI, la UCR, la APR y PPR; y además con Giberti, la iglesia y estudiantes, etc (El Ocaraiguá, ene-feb. 1974) Por otra parte, ULICAF invitaba a sus reuniones a sectores gremiales y partidarios, como en mar 1974 ante la crítica situación campesina con la intervención a la provincia, tuvo el apoyo de todos los sectores invitados, y la JP pidió el repudio por la represión policial, aunque después el partido justicialista y la CGT no firmaron la nota emplazando al gobernador para que actúe. No obstante, estas alianzas que integra ULICAF son inestables y se plantean en términos sectores del pueblo.

En esta línea a fines de 1974 en la Asamblea Multisectorial ULICAF declaró…

”El campesinado está dispuesto a apoyar a cualquier gobierno o a cualquier partido, pero siempre que estos cumplan efectivamente con la voluntad popular.” Mientras se producían desalojos de once familias en la zona de Laguna Blanca con violencia policial. La policía derribó ranchos y tiró mercadería a la ruta. Denunciamos lo ocurrido y nos solidarizamos con las familias. (Informe de ULICAF, nov. 1974)

Simultáneamente integraron la Coordinadora de Ligas, y ULICAF decidió un paro de 48 horas los días 8 y 9 de septiembre en apoyo al paro nacional de la Coordinadora Nacional de Ligas, con su secretario general Osvaldo Lovey preso, que en Formosa se realizó acatando lo decidido con total adhesión de los productores, con ollas populares en algunos puntos de la provincia,

La realidad política de la provincia impregnó cada vez más a las ULICAF y aumentó su necesidad de posicionarse públicamente como organización. Durante 1975 ULICAF se solidarizó con las víctimas y con los detenidos en el copamiento del cuartel y aeropuerto de Formosa, y adhirieron al duelo que vivía la provincia.  A fines de ese año, ante los procedimientos represivos en toda la provincia y en áreas rurales con numerosas detenciones de militantes, ULICAF declararon que “sólo defendemos nuestro trabajo y la economía de toda la provincia.” a la par que denunció los apremios ilegales y tortura a un integrante y la detención de 5 de los 9 miembros del consejo.

En Corrientes

Las Ligas Agrarias Correntinas-LAC aparecieron más tarde que las otras ligas del NEA. Aunque la condición de exclusión de los minifundistas era equivalente a las demás su conformación social clientelar los había desmovilizado históricamente y recluido en su situación de aislamiento productivo.

Por eso las LAC se habían iniciado -más que en otras provincias- con la creación de una idea de acción comunitaria desde el MR de ACA, a partir de las parroquias rurales con la realización de fogones populares, donde mediatizado con un espíritu de sociabilidad y festivo se iniciaba la “concientización” de los productores planteando los problemas y posibilidades de soluciones a partir de similares experiencias de otras provincias. (Rozé,J., 1992:117)

Hubo entonces fuerte presencia de cuadros cristianos y un acompañamiento profundo del obispo Alberto Devoto, que no abandonó su rol de pastor comprometido con la liberación durante todo el proceso liguista.

Ya a fines de 1972 en el Primer congreso de las LAC setenta delegados de 37 colonias declararon que…“Las LAC no adoptarán una definición partidista”.

Dentro de las ligas estamos…estaba integrado por todos los partidos políticos. Y por supuesto, dentro de ellos estaban los que decimos nosotros los punteros en estas zonas, o si querés los caudillos. Entonces cada uno de ellos dentro de sus posibilidades trataban de darle una identificación o un no abierto, pero sí por abajo, de su ideología política, de su partido político. Eso era una cosa común. Tal es así que nosotros en el estatuto que hemos puesto al comenzar a funcionar como ligas, hemos puesto que ningún dirigente de las ligas puede ser dirigente de un partido político, para evitar esas confusiones. Un delegado, por ejemplo, de las zonas rurales, no podía tener representación del partido político al cual él pertenecía. Simpatizante o afiliado cualquiera, pero no dirigente de uno y dirigente de otro (…) Comenzó reivindicativa, comenzó con pluri…, porque el solo hecho a nivel político de nuclearlos, era porque antes un autonomista no podía verse con un radical o un peronista, porque era enemigo político, pero entonces era enemigo también en nuclearse para luchar por sus derechos. Policlasista, si querés. Por eso también nos mantuvimos en aquello de políticamente bien claro. Partidariamente cada uno por su cuenta. (J. Torres, 1996)

Hay cosas que a la gente, más allá de la identificación partidaria y la situación política del país, si ve que hay reivindicaciones muy sentidas que tienen que reclamar, han salido a jugarse la vida en eso. Son cosas que nos comprometían, de grado de adhesión, lealtad y solidaridad con los reclamos. Yo te digo que por acá he vivido alguna experiencia gremial y experiencia de convivencia, pero…fue distinto, otra cosa. (P.P. Romero, 1996)

Yo creo que fundamentalmente es conceptual. Nosotros nacimos planteando a la gente el no compromiso con ningún partido político, sino como sector que tiene su necesidad y que tiene que encontrar sus reivindicaciones, y ese era el fuerte. O sea, nosotros teníamos que levantarnos como un sector de la sociedad que se encolumnaba detrás de estas reivindicaciones. Y bueno, si eso después encajaba dentro de los otros movimientos, pero tenía que ser así con el tiempo, pero tampoco iba a significar encolumnarse atrás de un partido, para que sea su conducción después quien decida lo que tenemos que hacer. La cosa tiene que salir siempre de las bases. Y las ligas era un movimiento de bases que planteaba cosas a las bases, y la gente era la que pensaba. (J.C. Urbani, 1996)

Yo diría que cuando en las ligas aparece un debate político, se comienza a meterse en lo político…que la JP era contagiosa en sus consignas, que ser JP o ser peronista era ser del pueblo. Todas esas cosas entraban en todos los movimientos, hasta entraba en comunidades cristianas la cuestión. Entra el debate político, y después entra un debate más sutil, que es justamente lo que espían mucho los servicios en ese momento, es decir la izquierda izquierda, tipo ERP, que actúa mucho en la zona. Y la izquierda peronista, JP, montos, etc., que también merodeaba. Yo no sé hasta qué grado de penetración tenían dentro de ciertos delegados de ligas, o cosas así. (sacerdote Goya, 1996)

Aún cuando la mayoría de sus dirigentes que provenían del Movimiento Rural eran afines al Peronismo de Base, hubo otro grupo más cercano a la línea de la tendencia peronista que, aunque no tuvo mucho peso en las LAC polarizó internamente sus posiciones en torno a la política nacional, incluso dentro de la conducción que tenía más relación con las organizaciones regionales.

(…) los permanentes, un equipo que tenía el MRC que eran los que estaban full time y andaban en toda la zona de los campesinos -Rosita, Juan Carlos, Carlos Carballo- tenían una cierta simpatía hacia el PB, fundamentalmente Carlos Carballo, no tanto Juan Carlos y Rosita. En el caso de Torres, era un cura clásico, un cura de campo, un tipo de mucha sensibilidad con la gente, un tipo muy comprometido, muy jugado. Hubo una serie de discusiones, diferencias de criterio con él, discrepancias, pero lo que nunca se puso en tela de discusión con él fue su compromiso, su sensibilidad, y el tipo estaba realmente al servicio de la gente (…) Y cuando asume Pedro Pablo y esa conducción hay más afinidad ya con la tendencia (…) En la realidad de los hechos la mayoría de los compañeros estaba en el autonomista. Cuando yo voy en las ligas se produce una especie de cambio digamos de la conducción más tradicional, aunque esa no es la palabra…digamos, los que venían, si bien todos los que quedaron en la conducción después seguían siendo en su origen del MRC, pero ya en la conducción, el Secretario General (Pedro Pablo Romero) adquiere una definición más de tipo político. No las ligas en cuanto tal sino los miembros de la conducción, los que la asumen. Los que estaban hasta ese momento no era que fueran renuentes ni mucho menos frente al tema político, pero había diferencias de criterio, sobre todo en el tema del peronismo con todo lo que fue la tendencia, y todo ese tipo de cosas. Se convivió, pero se dieron algunas contradicciones internas. Y ya empieza a darse internamente una disputa ideológica, de alguna forma porque la conducción, y en eso yo te diría que esta contradicción era más íntima, porque en definitiva había un espíritu común en general entre los que hasta ese momento habían conducido las ligas y la conducción que se inicia con Pedro Pablo. Pero comienza digamos lo que fue una disputa con los sectores más de izquierda, más vinculados con lo que puede haber sido el PRT. Ahí se dio una disputa entre un sector minoritario, que es Sergio, pero eran muy militantes, muy trabajadores. (miembro LAC, 1996)

  Y capaz que… en la conducción predominaba el peronismo, pero peronismo muy mezclado, no vamos a decir el peronismo ortodoxo. Algunos por ahí tenían amigos, simpatizantes o coincidían en algunas posiciones con la juventud peronista, la tendencia; algunos tal vez con el PB, pero esto es muy sutil. No era: ahí vienen los de la tendencia, los del PB…o ahí vienen los radicales o los conservadores. Había gente con distintas opiniones, pero no poníamos por delante esa cuestión. Yo creo que eso ayudó a que sea cohesionado el equipo hasta lo último. Hasta que después por distintas circunstancias nos fuimos rajando…porque fue eso prácticamente, capaz que dijimos: no, mirá en realidad esto no va más, gente que por ahí no podía ir, no se podía votar, ya no teníamos libertad de movimiento (…) Y en la comisión de delegados yo creo que eran bastante representativos de la situación de la gente, del partidismo de la gente. Estaban mezclados peronistas, conservadores, y también radicalismo pero minoría. Ahí los partidos con existencia fuerte eran el PJ y el Autonomista Liberal. Tal es así que yo creo que el más claro de todos los radicales era ese hombre, Caixada, que era simpatizante, no sé si era militante. A los otros sí les conocías su afinidad política, digamos a los del campo, porque andaban siempre que podían con el pañuelito rojo, je, je, pero era con quien podíamos tener más contradicciones y sin embargo no anteponíamos el partidismo.  (P.P. Romero, 1996)

   La JP no tenía mucha fuerza, pero tenía buenos cuadros, con convicción profunda a nivel de estudiantes secundarios cuya referencia era la JP… aunque no haya sido un movimiento muy grande, masivo la JP en Goya, pero ellos tenían más presencia acá en barrios, menos en el campo…sin duda era más urbana. Algunos casos más aislados de paisanos de la JP colaboraron con las ligas. Después las ligas se van volviendo un movimiento amplio, de referencias, y pedía colaboración a todos los militantes. Entonces tenías gente de la JP que colaboraba en hacer carteles, o irse al campo con sus vehículos. Por allí merodearon algunos campesinos que vi participando en los encuentros de la JP, pero poco. (sacerdote Goya, 1996)

Yo sé que hubo mucha panfleteada antes de la marcha de agosto (de 1975), panfletearon el día anterior lanzando la Juventud Campesina Peronista como una rama más agraria de la JP (…) Sinceramente no estaba al tanto de lo que hacía la JP. Otras organizaciones también había, qué sé yo. Había gente que era bastante activa para panfletear. Me acuerdo que tenía un delegado que era, que robaba cámara y se metía donde podía, no sé si era del PCR, estaba siempre cerca de la laguna del Iberá. Yo también panfleteaba bastante… tienen que haber existido, pero o no recuerdo bien, no sé si absorbido por la situación, por los otros acontecimientos, no hacíamos tampoco de esos temas lo central de toda la cuestión. (P.P. Romero, 1996)

  Diferencias políticas seguramente había, pero yo no he notado diferencias insalvables. Por ahí tal vez un poco de competencia en una de esas, para ocupar espacios, o para fijar posición con respecto a determinado tema (…) Tal vez simpatizaban un poco más al PB, pero esto fue allá al comienzo por el 73, por ahí. Yo me acuerdo cuando recién asumí como secretario general de las LAC por ahí hemos conversado con Carballo fundamentalmente algunas cosas, pero no fueron tampoco de competencia, ni conflicto ni nada por el estilo. Yo ya tenía conocimiento de que simpatizaban, pero tampoco era una posición aceptada todo eso. Nosotros tampoco teníamos, yo tenía conocidos, compañeros de la JP trabajando en Goya permanentemente, pero tampoco era cuestión de ir a tener la línea de tal o cual. Por ahí tal vez se manifestaba alguna diferencia en la postura que asumíamos para determinadas cosas, pero tampoco fueron cosas muy visible, muy cerradas, poner línea no hubiera servido de nada. Yo creo que lo fundamental era el interés de la gente. (P.P. Romero, 1996)

Las visiones contrapuestas sobre el peronismo, ya sea rechazándolo o planteando que en ese contexto político era difícil escapar a su lógica, aparecieron dentro de las LAC en conflictos en torno al verticalismo partidario y a los intentos de cooptación del gobierno provincial que creó conflictos internos en las LAC, y aunque las Ligas como organización no pudieron ser cooptadas por Romero algunos de sus integrantes sí. Sobre todo cuando en 1975 Romero reivindicó su plan agrario como peronista y acusó a la oposición de “comunistas, que en estos momentos están coincidiendo con los conservadores. Hemos desechado el nombre de reforma agraria porque lo usa todo el mundo, y fundamentalmente los comunistas. Esta es una ley justicialista…” (La Opinión, Bs.As., 24/4).-

En el 73 con las elecciones nacionales, con Romero (Julio) fue la primera vez que el peronismo podía ganar acá…y fue la única vez que ganó (J. Torres, 1996)

 Romero (Julio) gana las elecciones no por una cuestión provincial sino por una cuestión nacional. Porque después nunca más va a ganar el peronismo solo acá en Corrientes. Por qué lo ganan, justamente porque la gente vota al proyecto nacional, sino no puede ganar el peronismo en Corrientes. Es al margen de Julio Romero. Mucha gente, incluso de lectura, amiga, votó Julio Romero por votar el proyecto nacional. En cambio en el Chaco no, porque votó y votan a Bittel. (J. Sartor, 1996)

  Lo que pasa es que ya habían cambiado muchas cosas. Después de que asume el gobierno peronista ya los dirigentes (de LAC) -que eran dirigentes peronistas- trabajaban más por la causa peronista que por la causa campesina. No sé si es claro. Y entonces ahí también empiezan a surgir ya divisiones. En Goya, por ejemplo, el enfrentamiento con Sergio ya comienza de siempre, pero hasta ahí, hasta las elecciones, bueno, se fue, pero después ya fueron enfrentamientos más fuertes. El peronista es muy sectario. Ese debe haber sido uno de los errores más grandes que se pueden haber cometido dentro de las ligas, porque en Corrientes la gente no es peronista. Entonces era muy difícil manejar todo el tema., porque por un lado necesitábamos la unidad, la coherencia, mantenernos firmes en las cosas que estábamos pidiendo, pero después había planteos muy distintos, delegados muy comprometidos que por razones políticas por ahí planteaban cosas inclusive hasta medio en contra de los intereses de los campesinos. Por ejemplo ponerse de acuerdo con Julio Romero en cosas por el hecho de ser peronista: viene de allá, esto es una orden. El verticalismo se lo quería mandar al campo, y la gente del campo que eran un poco más claros, los delegados -que no eran peronistas- se resistían un poco. (dirigenta LAC, 1996) (subrayado nuestro)

  El problema era si nosotros como organización social hacíamos seguidismo, o si seguíamos levantando las mismas banderas de la tierra para el que la trabaja, mejores condiciones de vida. Lo que pasa es que había prácticas y prácticas, de hasta donde chocás o no con un gobierno. Pero otra cosa es que nos pusiéramos directamente a la cola, te das cuenta (…) Yo leí el programa de las ligas agrarias frente a este pacto. Eso yo me acuerdo, y me pareció bueno, porque se planteaba lo que nosotros planteábamos, la tierra para el que trabaja, el derecho a la familia campesina a tener un pedazo de tierra, la educación, evitar el éxodo. El estado como garante de la producción: el estado compra la producción, la ayuda del estado, la tecnificación. Lo que pasa es que en ese tiempo uno podía soñar que podía darse, y que creía que el estado iba a poder dar ciertas cosas (…) En el Chaco consiguieron los muchachos meter gente en el Instituto de Colonización…pero no se entregó tierras. En Formosa se quiso entregar, era el primer lugar en donde se iba a entregar y ahí lo frenaron por el mal ejemplo. Pero acá, digamos en estructura no se notó la diferencia. Lo único nuevo que apareció era el MAC, pero era la contra de las ligas (…) Acá el que más o menos olfateaba de política se vio que la venida de Perón ya fue un bandazo a la derecha. Yo había participado en la CGT de los Argentinos, estaba con toda la gente que venía de Cooke, que veníamos haciendo análisis político (…) Hay dos puntos que yo creo que son claves. Un tema era el Pacto Social, que había sectores que no estábamos de acuerdo, y sectores que estaban de acuerdo en que había que llegar a un acuerdo con los empresarios para llevar a que esto camine. El otro tema fue el problema de Rucci, la muerte de Rucci acá, todo el llorerío. Entonces Devoto iba a hacer una misa por la muerte de Rucci, y las ligas tenían que sacar una declaración de apoyo. Yo estaba todavía de secretario general, y dije: yo no voy a firmar porque para mí Rucci… estoy en contra de la muerte porque es un asesinato, pero no voy a salir a llorar por un tipo que había vendido al movimiento obrero. O sea que yo no me iba a prestar a firmar una declaración levantando la figura de Rucci. Me acuerdo que ahí se armó un problema entre nosotros. Porque yo decía, si tomamos ese criterio tenemos que empezar a analizar todas las muertes que se dan, y por qué se dan esas muertes, qué motivos políticos hay detrás. Igual los demás firmaron, y salió la declaración. Me acuerdo que Ani me siguió…no sé si ella está… (S. Tomasella, 1996)

No, no, no. Yo me levanté pero no por seguidismo tuyo. El problema era que yo ya me daba cuenta que había gremios que respondían al sector oficialismo, y había gremios que no. Había dirigentes que estaban vendidos y dirigentes que no. (A. Olivo, 1996)

Esos divergentes alineamientos políticos provocaron también roces internos con algunos integrantes de la conducción de las LAC. Aunque en 1973 habían viajado juntos a Buenos Aires el senador electo Humberto Romero y representantes de las Ligas como Torres y Tomasella a entrevistarse con autoridades con autoridades nacionales. (El Litoral, agosto 1973), a medida que se distanciaban comenzaron a cortarse solos,

Se enojaron conmigo cuando se iban a largar los presos políticos -con Cámpora (mayo 1973)- se reunieron en Córdoba, y yo me voy a la reunión. Y no sale qué puta el diario que sale a sacar que estaba yo ahí, como secretario de las ligas. Se armó una…que me pegaron una lavada de cabeza. (S. Tomasella, 1996)

  Por ahí se notaba un poco más de diferencia con la posición de Sergio, que era más de izquierda, no siempre, además sabía cuando no podía imponer sus cosas. Incluso las veces que hubo alguna diferencia con Sergio no era tampoco de la conducción de las ligas. Por ahí algunos delegados planteaban la cuestión, y si tenían que largarse por sí solos se largaban. En ese aspecto creo que nunca se vio la necesidad de ponerse a discutir o definir en forma individual, la cosa era bastante abierta… los mismos delegados se encargaban de decirle sí o no. Aquella vez, cuando decían que querían ir al centro de Goya, justamente puteaban y era la gente de Perrugorría. Y cuanto planteamos a nivel general la gente dijo no vamos. (P.P. Romero, 1996)

No obstante su debilidad y aislamiento, las LAC continuaron canalizando sus demandas a medida que se deterioraba el proceso político del país, no sin conflictos externos -en reunión multisectorial del agro en Goya 29/7/75 no figuraron MAC ni LAC- e internos.

Había unos problemas entre nosotros, era todo una cuestión interna. Se empezó a usar toda una cuestión oficialista, del gremio justicialista, de que los compañeros que tenían que venir al congreso eran los compañeros que estaban fiscalizados en cada zona. (A. Olivo, 1996)

Nosotros dejamos prácticamente de participar en la conducción a fines del 75, o sea que hasta ahí vinimos dentro de todo, y la politización de los dirigentes no se adaptó a un proceso que se dio mucho más rápido de lo que uno suponía. Pero en el caso de los dirigentes de Goya tenían una influencia muy fuerte los dirigentes del Chaco, que en ese momento tenían el liderazgo a nivel nacional. Y entonces la resistencia nuestra era no dejarse avasallar por el empuje que traían ellos, y tratar de frenar cosas, y eso nos fue creando roces con el secretario general  de esa época, Pedro Pablo. Esa lucha, por ahí ellos estaban en lo cierto, por lo pronto uno tenía que dejar que sigan… (J.C. Urbani, 1996)

Pero después también por problemas de que el dinero se destinaba a otras cosas. O sea, muchas veces el que estaba metido por ejemplo en un grupo político le parecía más importante activar ese tema; por ahí algunos otros dejaban de hacer cursos a veces por falta de medios, porque se consideraba que ya era una etapa totalmente superada. Eso fueron grandes discusiones, de que plantear eso en ese momento no iba; ahora había que seguir un poco el tren de lo que venía. Pienso que fue como una disgregación, sin ser separación, entre la gente que quería, que veía la necesidad de charlar y discutir otras cosas, que también el gobierno constitucional estaba fallando en muchas cosas; y la otra gente que esperaba las directivas de arriba, concretamente el peronismo en ese momento. Entonces se quería imponer. Ese fue un momento muy duro para todos, para mucha gente, para los que estaban dentro del peronismo también; fue una lucha sin ser lucha, fue una guerra fría (…) En esa etapa Torres y nosotros estábamos adentro, pero ya no tan adentro, dimos un pasito al costado. Después de las elecciones hubo gente que estaba muy comprometida con el partido (…) Inclusive en ese tiempo aparece una cosa nueva en ese tiempo para nosotros: aparece gente nueva en el campo, tratando de participar, de llevar sus cosas. Sin ánimo de decir que ellos estaban equivocados, pero montando en el caballito que ahora ya estaba allí. Aparecieron no sólo en Goya, en distintos lugares. (R. Urbani, 1996)

Y ahí viene también la elección a secretario (general de LAC) donde yo quedo al costado, no me presento directamente. Me acuerdo que Devoto decía que me presentara y dije no, para qué. Primero vino esa diferencia en la comisión, te acordás que nos formaron una comisión paralela? (…) Los compañeros acá del Movimiento Rural, los que manejaban la guita, que a mí, secretario general, no me daban un mango, ellos van y forman una comisión porque cada zona tenía su comisión. Entonces van y lo manijean a un compañero, al pobre Pampa y a otros dos que habían venido de Buenos Aires, que eran peronistas -Vasconcel- y vienen y nos quieren desautorizar en una asamblea. Y ya enseguida venía la elección…eso fue en el 75, antes de caer en cana (…) El comentario era que yo no podía andar más en esta etapa porque era duro, porque era subversivo. Entonces tenía que venir una etapa más de conciliación con el Romerito y el peronismo en general. Entonces le dije a Devoto que no me presentaba, que Pedro Pablo agarre, que todos lo vamos a apoyar. Así fue la cosa. A los dos meses me meten en cana a mí. (S. Tomasella, 1996)

Las LAC continuaron sus concentraciones (1.000 productores en Santa Lucía, 500 fueron reprimidos y 30 campesinos detenidos cuando iban a la asamblea), y realizaron gestiones con bloques de la legislatura y con el gobernador por la libertad de su dirigente Sergio Tomasella y libertad de expresión para su organización en los medios de comunicación. Con representantes de 65 colonias y apoyo de Mons. Devoto declararon al campesinado en estado de movilización. Esta acción colectiva se extendió hasta finalizar el año, con una situación agravada por las heladas y falta de pagos de tabaco y tomates,

Nosotros veníamos perdiendo conquistas, y una de las cosas fue el pago inmediato del sobreprecio, que nos iban postergando y postergando…eso afectaba no solamente a los productores sino también al comercio en general. Teníamos el apoyo de la iglesia, los intereses del Centro Comercial e Industrial (almacenes grandes y pequeñas fábricas), entonces nosotros planteamos la necesidad de reclamar ese pago y empezamos primero a trabajar sobre el tema. Pero simultáneamente ellos fueron más estructurales y hicieron contacto con la ACPT, que llamó a una reunión abierta para conformar una multisectorial en julio del 75. Nosotros vamos ahí y estamos totalmente de acuerdo, también la CGT, la Iglesia, y entonces se conforma una multisectorial que era de siete organizaciones, de las cuales tres eran de productores tabacaleros: las Ligas Agrarias, la ACPT y el MAC, la iglesia, la CGT -las 62 Organizaciones entonces eran más (…) Nosotros estamos de acuerdo que hay que pedir el pago inmediato del sobreprecio, pero la cuestión viene cuando se plantea como reivindicación la necesidad de la colonización y la libertad de Sergio (Tomasella). Esa fue una situación conflictiva donde discutimos varias horas y terminamos diciendo que si no podemos llevar adelante las reivindicaciones que son fundamentales para los productores nos retirábamos. Esto es una anécdota que no tuvo consecuencias, pero aunque nos pidieron que pensáramos nos fuimos. Después conversando con la conducción de las ligas, los de la comisión central nos dijo ‘qué hicieron, piensan que van a llevar adelante solos. Esta bien que tenemos la gente, pero no tenemos la representatividad de todos los sectores.” Vuelvo y planteo que está bien, que la reivindicación nuestra la vamos a plantear nosotros, pero seguimos adentro coincidiendo con todas las otras cosas que a ellos les interesa. Al final aceptaron, y terminamos redactando nosotros el petitorio y llevando la voz cantante. Ellos quedaron de capa caída, no sé qué iban a hacer, iban a seguir haciendo reuniones y algún planteo, pero no iban a poder seguir llevando adelante ningún tipo de acción (…) Otra cosa que planteábamos en esa reunión conflictiva de mediados de julio era una movilización para los primeros días de agosto, ellos estaban tratando de negociar y tienen que haber pesado en su evaluación de la movilización la situación represiva que vivía el país. Y fijamos la movilización para el 27 de agosto del 75… (P.P. Romero, 1996)

Se llegó así a 1976, el año de su disolución, con las LAC insertas en su acción colectiva y la represión a sus miembros, el gobierno provincial con el control de la política de precios y tierras, y el incondicional apoyo del obispo Devoto, reflejado en su carta pastoral de octubre “Yo siempre estaré contigo”.

En Entre Ríos

En el gobierno provincial estaban peleados a muerte con Gelbard…por cuestiones de lineamientos políticos, fondos, coparticipación (…) El alineamiento interno del peronismo, en la gobernación convivían un sector más moderado y otro encabezado por el vicegobernador era de la pesada, pero no de los montos sino de la otra, del Comando Paraná -Brito Lima en Buenos Aires- era Dardo Pablo Blanes, viene del sindicato de la carne. El gobernador no era la línea del de Córdoba ni de Bidegain de Buenos Aires, que eran más de izquierda, este era más de centro, del populacho. Un tipo muy hábil, no era profesional, Enrique Tomás Cresto, (empresario del citrus). Es un viejo zorro político, yo creo que un tipo bueno, sano… (dirigente LAE, 1995)

Estos alineamientos políticos se trasladaron con frecuencia al interior de las LAE, aún cuando según su estatuto “…la organización no podrá adoptar ninguna definición político-partidista”.

No tienen camiseta político-partidaria. Por pertenencia debe haber sido radical, se reafirman independientes. Este productor no fue muy inclinado a entender el peronismo, como el ente IAPI que en un momento fue visto como el enemigo al no responder a las exigencias que plantearon porque se plegó a los sectores agrícolas y pecuarios dominantes…Por esa razón se dirigía directamente al gobierno, pero no implica esto que no haya habido integrantes o dirigentes peronistas (…) Pienso que en las ligas genéricamente se dio en el campo con inserción izquierdista. Y en Entre Ríos las bases no fueron de pertenencia peronista, no hubo internismo, agentes externos. (J.L. Acosta, 1992)

El poder que alcanzaron las Ligas en la provincia las hizo atractivas para los partidos políticos, incluso para intentar su cooptación,

No traicionando a la gente, eh?, porque yo te diría que una de las formas de enriquecerte era siendo secretario general, por todo lo que te rodeaba. Era un momento crítico, toda la plata que se te quería poner, la casa, el auto, los campos…el ofrecimiento de hectáreas, que yo eligiera cuántas en Formosa, no sé (…) Eran ofertas que hacían gobierno, políticos, empresas, cooperativas (…) Y tenías que limitarte, limitarte, limitarte…Yo creo que ahí estaba el movimiento, los principios básicos del movimiento, la ética. (B. Chiapino, 1995)

Y ellos sabían. Porque como se había hecho realmente un muy buen trabajo de base, con mucho respeto, porque sufrimos presiones. Yo personalmente, a mí me vinieron los montoneros, unos compañeros del noreste a hablar para que yo participara de reuniones de conducción de los montos, y ellos querían hacer su trabajo acá. Y por supuesto que les planteé que no, los saqué cagando porque acá la gente no lo veía a eso como una salida, ni veía una definición por el peronismo porque era muy heterogéneo el grupo. Acá los campesinos muchísimos son radicales, los menos eran los peronistas. Aunque por ahí veían con cierto agrado a los peronistas en ese momento, porque dentro de todo que Cresto nos respetaba, daba respuesta, que eso a la gente le da más seguridad de que la organización los iba a llevar a defenderse un poco de la situación que se estaba viviendo. Ellos sentían que valía la pena organizarse y salir a la calle, porque siempre alguna respuesta teníamos, lográbamos conquistas. Y nosotros después sobre esas conquistas trabajábamos, les hacíamos ver lo que teníamos antes, lo que tenemos ahora, lo que nos faltaba. (dirigenta LAE, 1995)

Pero el giro del gobierno provincial llevó a que a mediados de 1975 las LAE estuvieran inmersas en un contexto de doble crisis, política y económica.

El nuevo ministro de economía habla al país, diciendo algo de lo que está pasando anuncia medidas económicas tendientes a poner fin a tantos yerros anteriores. Las palabra parecían buenas pero su aplicación genera un aumento de dimensiones nunca vistas, cuyos resultados los podríamos considerar trágicos…la inflación crece día a día …no estamos saliendo, estamos entrando aún en la gran crisis. Crisis encaminada a eliminar totalmente a los pequeños y medianos productores y a los trabajadores en general… y solo beneficiará al sector pudiente o sea poseedor del capital, por supuesto las grandes empresas nacionales y multinacionales. Traerá también como consecuencia un mayor endeudamiento y entrega del país en manos de la banca internacional. (La voz del Productor, jul ’75)

De este modo, avanzado el año 1975 no fue sólo la represión la causa de su crisis como organización. También influyó decisivamente el desencanto en relación a las posibilidades de lograr una transformación real en sus condiciones de producción, primer convocante para su organización.

 

En el plano nacional, en su función bisagra entre las Ligas del NEA y las pampeanas las LAE no dejaron de tener conflictos en sus opciones políticas,

En las ligas tamberas de Córdoba el dirigente era el Ing. Reivet, eran del partido radical. Entonces como los otros tenían peronistas, ahí había una lucha partidaria entre los dirigentes (…) Y que yo en esa asamblea en Córdoba, yo dije no es cierto lo que está diciendo el presidente de las ligas agrarias tamberas, el viejo Reivet, que tenía un poder muy grande. Porque la cosa en la asamblea se hizo así, así y así; y si ustedes están hablando en este momento que tienen miedo al Chaco, si ustedes vivieran en el Chaco, ustedes no han volcado camiones, no han tirado miguelitos, no han tirado huevazos, no han hecho esto, esto y esto. Si ustedes vivieran la miseria y el hambre de un pueblo sufrido como aquellos, dónde estarían ahora ustedes? Esto yo me acuerdo que era como para que me tirara la directiva las sillas, y no estaban. Y la asamblea me aplaudió. Entonces después me invitan a cenar esa noche, a charlar de cómo recomponer la relación. (B. Chiapino, 1995)

En la Coordinadora Nacional de Ligas

La existencia de diferentes posturas frente al proceso político se fueron dando desde 1973 en un arco tan heterogéneo como el de la realidad socio-económica de las Ligas Agrarias en las distintas provincias, en sus reivindicaciones comerciales, en torno al problema del uso y tenencia de la tierra, y sobre todo en su posicionamiento político frente al nuevo gobierno. Por eso la relación entre la Coordinadora Regional integrada por las Ligas Agrarias del NEA y la Coordinación Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios también con las pampeanas fue especialmente compleja, en las que nuevamente apareció la función bisagra de las Ligas Agrarias Entrerrianas,

Yo era adjunto cuando Lovey era secretario general de la Coordinación Nacional, el poquito tiempo que existió (…) En Entre Ríos yo creo que eran los pesos políticos que se ejercían entre uno y otro, porque en definitiva cuando Michel (Guilbard) se va yo hago un nexo entre lo que es la pampa húmeda y el noreste. Que te digo, se llega a discutir una vez en Santa Fe, parece que la JP, si me bajaban a mí o no. Y no me bajan porque parece que todavía era útil, porque yo no hacía el enfrentamiento al reprimir en todas las fuerzas políticas entre pampa húmeda y el noreste. Esto fue en el 73, o 74, porque eran muy fuertes las ligas. Digamos que ahí había otro peligro muy fuerte. Yo era muy defensor del noreste, y si bien la idea es que para mí se pasaban las cosas, la realidad del noreste era totalmente distinta de lo que era la realidad de los gringos nuestros de pampa húmeda. En el noreste había mucha miseria, explotación, mucha hambre, mucha injusticia (…) Y no podíamos dejar que a las ligas las tomara el movimiento de pampa húmeda otra vez. Es decir, si yo había cosas que no compartía por ahí con el noreste, yo me la jugaba siempre por el noreste frente a pampa húmeda. Y los cordobeses, los santafesinos y los de Buenos Aires me tenían una confianza ciega. (B. Chiapino, 1995)

En esto coincide la visión de las ligas de Buenos Aires, pero consideran que no existía la división entre las internas gremial y política dentro del movimiento,

(…) lo que pasó es que con el tiempo se fueron dando diferentes tipos de acciones de acuerdo a las condiciones que tenía cada uno en su lugar. Entre Ríos es un caso particular ya que a partir del Movimiento Rural, en Paraná y en Gualeguaychú en el área ictícola, con Benjasmín al frente, hacía que frenara el avance de la confrontación y priorizara más bien el diálogo. Eso depende de las raíces ideológicas. (G. Gallo Mendoza, 1998)

Las distintas concepciones de la política dentro de la Coordinadora Nacional respondieron a los distintos agrupamientos de Ligas: por un lado el sector más antiguo de ligas, las del NEA, surgidas del trabajo del Movimiento Rural de ACA y continuadora del mismo, que tienen una trayectoria de resistencia a las agroindustrias que se tradujo en alianzas, apoyo crítico, presiones y enfrentamientos con los gobiernos provinciales según los intereses económicos que representara. La progresiva radicalización política de parte de sus miembros no se expresó desde una postura partidista oficial dentro de las Ligas del NEA, por eso quienes optaron por la lucha partidaria -caso LAM en el partido Auténtico- quedaron fuera, y el MAM dentro del bloque del NEA. “Otro agrupamiento fue el de las nuevas ligas, las pampeanas, surgidas en la fase triunfante de los enfrentamientos como producto de la lucha, no quienes la posibilitaron (Rozé: 1992:137). Surgieron en las provincias donde el MR de ACA no había sido fuerte -sur de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires- con más tradición corporativa, diferenciándose de las cooperativas y la Federación Agraria Argentina por su falta de representación. No obstante, “…las dos tendencias que se manifiestan en las ligas, la línea que las concibe como instrumento de transformación y aquella más gremial, conviven en el interior de cada uno de las organizaciones provinciales.” (Rozé, 1992:141), aún cuando fue en el ámbito pampeano donde en los encuentros de la Coordinadora Nacional de Ligas se dieron los principales debates y decisiones del conjunto de las ligas en relación a la política nacional, ya permeadas por opciones político-partidarias.

Al respecto, la reunión del Parlamento Agrario de Lincoln, en 1973, se hizo convocada por la Coordinadora Nacional y con el acuerdo del gobernador Bidegain, de la tendencia peronista, y allí todas las ligas agrarias debatieron -como vimos más arriba- y fijaron posiciones en torno a los problemas centrales de la política nacional y su influencia en las provincias, y se decidió adherir al Acta de Compromiso para el Campo.

 Esto fue profundizado en el Parlamento Agrario de Villa María en 1974, pero ya había muerto Perón y la situación político-económica del país era distinta, especialmente en la política agraria. Por eso hubo un ambiguo y divergente -según cada Liga- apoyo a la Ley Agraria y posiciones más divergentes dentro de las ligas, por el progresivo distanciamiento del plan de concertación que no había producido cambios y por la progresiva radicalización de sus miembros.

Este Parlamento Agrario de 1974 fue la última reunión conjunta de las Ligas Agrarias donde se pudo aparecer con una propuesta conjunta en relación a un proyecto. Después sólo hubo acciones en común, como los paros agrarios de 1975. Las Ligas Agrarias del NEA permanecieron con una representación efectiva de los pequeños productores movilizados en el marco de los intereses internos de las estructuras agrarias provinciales, y las pampeanas en un plano de negociación. Pero en última instancia se asumió en la Coordinadora Nacional de Ligas una estrategia política liderada por las LACH, que involucró a todas las Ligas agrarias,

Había una estrategia por parte de las ligas del Chaco que pasaba por sobre las otras. Podías no estar de acuerdo que igual las imponían. Había como un avasallamiento constante hacia las otras. El Chaco fue liderando a las ligas en la Coordinadora Nacional desde su orientación más ligada a los sectores del peronismo combativo, básicamente su estrategia del acercamiento a Perón, en ese aspecto lideraba. Impulsaba movilizaciones o marchas que tenían que ver con otras cosas que se hablaba en el país, no eran aisladas, y que a veces no tenían correlato con las cosas que estaban pasando en el país. Imperaba el empuje y la dinámica que le imponía el Chaco. Se discrepaba pero en última instancia terminaban haciendo lo que el Chaco quería… (miembro LAC y PUCAM, 1996)

2. La represión y desarticulación del movimiento

Las Ligas Agrarias fueron desarticuladas por la dictadura del proceso de reorganización nacional, pero sufrieron desde sus comienzos la represión de la fuerzas de seguridad estatal en todas las provincias. Las causas que originaron esta política -ya analizadas más arriba- fueron desde la necesidad de los gobiernos locales y provinciales de neutralizar los potenciales desbordes políticos de los primeros ’70 reorientando el “orden social” –en etapas de dictadura y de democracia- hasta el decidido vuelco a la derecha del gobierno nacional con la muerte de Perón y el comienzo del terrorismo de estado.

Pero hubo otros factores en el propio desarrollo de las Ligas que propiciaron su vulnerabilidad. Al respecto el repliegue de la mediación eclesial (sobre todo en LACH y ULAS), las crisis internas en las Ligas y la sobreexposición política de sus integrantes -en su mayoría dirigentes- los debilitaron frente al fortalecimiento de la avanzada represiva. 

También hubo distintas reacciones dentro de las Ligas ante la represión: por un lado una fuerte solidaridad con los compañeros reprimidos, lo que unió más al movimiento que frecuentemente logró presionar por su liberación, y por otro el temor y el desencanto, sobre todo en algunos grupos de base campesinos que, ajenos a veces al nivel de conciencia o radicalización política de sus dirigentes, se distanciaron del movimiento al ver que sus expectativas de cambio habían virado de rumbo, aunque “este repliegue de los sectores populares también pudo ser una forma de resistencia” (T. Noceti, 2011) (Scott, 1995). De este modo la represión unió, fortaleció y movilizó por un lado, y desarticuló por otro favoreciendo los objetivos de los represores.

La política represiva estatal y la resistencia liguista

Las Ligas Agrarias ya estaban haciendo mucho ruido cuando Lanusse asumió la presidencia de facto. Por eso decidió recorrer la región del NEA en 1972, para ver de qué se trataba. Aunque no lo recibieron según sus expectativas (en sus memorias políticas –Mi testimonio- no menciona su significativo encuentro con las Ligas en distintas provincias) su gira le sirvió para una tener una visión más integrada in situ del proceso liguista. Y en función de eso actuó después sistemáticamente. Un momento clave en la represión regional a las Ligas Agrarias fue con el paro del 18 y 19 de octubre de 1972,

 El paro en la región del Nordeste…con acciones que acompañaron (…) En el Chaco el gobierno designó al interior de la provincia zona militar, y desplazó efectivos del ejército y de gendarmería en todas las poblaciones importantes y por las rutas principales, mientras el obispo Distéfano desacreditaba a los dirigentes de las ligas presentándolos “como propagandistas de la violencia a espaldas y en contra de la propia organización” En Formosa caravanas confluyentes en la capital…se encontraron con un despliegue de efectivos del Regimiento 29, de gendarmes y policías nunca visto, ante las cuales bloquearon la entrada a la ciudad por varias horas. En Misiones el paro coincidió con la visita de Lanusse… la Iglesia se negó a oficiar el tedeum (…) En la marcha sobre Posadas “…un despliegue de fuerzas combinadas de policía, gendarmería, ejército y tropas antidisturbios con un total de un millar de efectivos, se hallaban apostados para impedir el paso de los agricultores…continúan avanzando lo que desata una violenta represión. Granadas de gases lacrimógenos, armas de fuego apuntadas contra la muchedumbre y órdenes marciales (…) Al ataque represivo respondieron los campesinos con piedras, palos y gritos… luego de los dos días de paro los campesinos del MAM iniciaron la huelga del té (…).En Santa Fe, 4.000 colonos se nuclearon el día 19 en la población de Avellaneda  y allí fueron enfrentados por las fuerzas represivas encabezadas por el cuerpo especializado de la guardia rural “Los Pumas”, los que atacaron con gases y garrotes a la manifestación. Estos respondieron con los palos de sus carteles, generalizándose una gresca que finalizó con heridos por ambos bandos…represión con armas de fuego…y 21 colonos detenidos. (Ferrara, F., 1973:193)

De este modo continuó la represión al movimiento liguista previa al golpe de 1976 e implicó detenciones de dirigentes y miembros, pero se profundizó a partir de la dictadura del proceso de reorganización nacional. La mayoría de la dirigencia de las provincias de Misiones, Chaco, Norte de Santa Fe, Corrientes y Formosa fue detenida, y varios se encuentran desaparecidos desde entonces.


En el Chaco, ya hubo una reacción represiva durante la concentración de las LACH el 8 de febrero de 1971, cuando se decidió promover el retiro de los agricultores de las cooperadoras policiales,

A las 16 horas, cuando los manifestantes se desconcentraban en forma ordenada, hicieron su aparición dos camiones celulares y cuatro camionetas repletas de policías armados  de garrotes, lanzagases y una compañía de perros, los que se lanzaron a descargar golpes, granadas de gases y sablazos, deteniendo a los agricultores Braulio Hlimka, Fructuoso Monzón, Francisco Sevesthen y Carlos Solari, este último miembro de la comisión central provisoria de las ligas agrarias chaqueñas”. (Ferrara, F., 1973:149)

Más adelante, con la ruptura con el obispo del Algodón Distéfano, a partir de 1973 se decidió -ante las reiteradas intimidaciones- que las vinculaciones con la policía fueran ejercidas exclusivamente por la Comisión Central de la Coordinadora de las Ligas Agrarias Chaqueñas. (El Campesino, LACH, noviembre 1973)

Durante 1974 en el Chaco se agudizó esta situación y, en medio de una campaña de difamación en que se lo acusó de comunista, Carlos Orianski fue dejado cesante como representante de las LACH en el Instituto de Colonización. El intento de copamiento de Colonia Aborigen en Chaco en abril de 1974 -con campesinos y sacerdotes involucrados- justificó operativos represivos en el interior de la provincia, en los que detuvieron a militantes del PRT por portar material político en Sáenz Peña, Campo Largo y Avia Terai. 

La escalada continuó durante 1975 con la detención a mediados de abril en Sáenz Peña del Secretario General de las LACH Osvaldo Lovey, su esposa Adelina De León y el asesor abogado Luis Juan Rodríguez, acusados de realizar acciones subversivas en la provincia, mientras eran declarados prófugos Piccoli y Orianski. Lovey y De León fueron liberados cuatro meses después, y Rodríguez continuó detenido. (Norte, Sáenz Peña, retomado de TELAM, Bs.As., 5/8/75). Este clima de creciente radicalización política culminó en septiembre de 1975, cuando debieron suspender el cabildo abierto por la voladura del local. Ya en 1976, su progresivo desgaste permitió que con la irrupción de la dictadura del PRN las LACH fueran reprimidas y desarticuladas en el marco del Operativo Toba II.

Cuando empezó la cuestión más represiva la gente lo tomó como una represalia a las ligas. De hecho era así, más allá de que intervenían otros elementos también, nuestra vinculación con las estructuras políticas y demás, pero la gente claramente lo tomó como una represalia a las ligas. Y de hecho hubo movilizaciones, reclamos por la libertad nuestra, y todo eso, que ayudaron a que se tomara una decisión política, liberar a algunos, el caso mío, el de Orianski? (…) Dijeron a este sí, a este no, a Lucho no lo largaron porque lo consideraban un intruso en la zona, un ideólogo… (Q. Lovey, 1995)

Claro, o sea que no tanto el accionar a partir de la realidad de la gente, o de lo que las condiciones permitían, las reivindicaciones concretas, sino provocar hechos que contribuyan a una situación política general, entonces era importante hacer o producir tal o cual hecho desde las estructuras gremiales… (I. Kleiner, 1995)


En Santa Fe, sin apoyo del obispo Iriarte, la represión se concentró en Reconquista y en las tres localidades del norte de la provincia donde tuvieron más peso las ULAS -Villa Ocampo, Avellaneda y Villa Ana- y en la cuña boscosa.

Las ULAS ya habían reclamado a mediados de 1972 al gobierno militar el levantamiento del estado de sitio vigente y el respeto a los derechos de reunión. Y durante la última etapa del gobierno militar, las denuncias de ULAS sobre los altos intereses bancarios y la solidaridad de algodoneros y cañeros -huelga y una marcha sobre Villa Ocampo el 8 de septiembre de 1972- dieron lugar a una violenta represión por la policía provincial y un escuadrón de la guardia rural “los pumas”. En respuesta a la represión, se concentraron el 19 de octubre 1972 en Avellaneda y publicitan un comunicado

En el día de la fecha hemos realizado la anunciada Asamblea de productores (…) Desgraciadamente parece que para algunos esto es un delito, porque inmediatamente después de empezado el acto con el Himno Nacional la policía local ayudada por la Guardia Rural “los Pumas” intentó disolver la asamblea empleando bombas de gases y garrotes en forma salvaje y brutal. (….) Acaso reclamar precios justos para nuestros productos, solución definitiva para nuestros problemas es un delito. (cit en Archetti, E.,1988: 457).

A partir de ese momento comenzó una campaña de represión contra las Ligas por parte del gobierno provincial, que temía su expansión sobre todo en las colonias. También hubo bombas de gases y garrotes en la nueva concentración de 2.000 agricultores en Avellaneda, dejando un saldo de veintiún detenidos y doce heridos entre agricultores y policías, incluido un sacerdote, (El Campesino, LACH, nov. 1972), y en octubre de 1974 fue amenazado el abogado asesor de las ULAS, Omar Moreno. 

El gobierno nacional también había emprendido una política represiva con la reforma del Código Penal en 1974 que aumentaba las penas para las actividades guerrilleras, y el accionar de la Triple A impidiendo todo tipo de reuniones, aunque el movimiento sobrevivió en aquella zona hasta mediados de 1975.

(…) ya medio fines del ’74… ya en esa etapa había gente presa…nosotros tuvimos que vender el chalet…nosotros tuvimos que ir a Chaco… Te encarcelan un dirigente, era el secretario general(…) logra  triunfar así la política implementada por la Sociedad Rural, por la Federación Agraria… nosotros acá en Villa Ocampo nos terminaron echando, estaba acá la Federación Agraria, estaba (…) que representa a la Sociedad rural de Chaco y Formosa…y estaban las cooperativas (…) Febrero del ’76…ya se venía el golpe (…)la acusación de subversivo, de que somos quilomberos (sic), de que ya no queremos más nada, de que nosotros apoyábamos a los guerrilleros y que sé yo cuánto…en ese momento… se nos vino toda la política encima, o sea, ya para llegar a marzo, no cierto, la oligarquía con todo el apoyo del aparato… ya estaban entrando. (Entrevista a C. y C., julio 2005, cit por Bidaseca, 2005)

  Hasta el 74, cuando fue lo de Villa María, la gente todavía estaba activada para participar (…) el problema fue surgiendo después, cuando fue la represión, la difamación si vos querés, y las prohibiciones. Ahí fue cuando se crearon dificultades, porque la gente tenía miedo. Ahí ya no era tan fácil convocar. Y no sé en qué fecha hicimos, fue después de Villa María la reunión esa de la plaza? Yo creo que sí. Cuando le pegan palos acá a los productores en Avellaneda… ya comenzó el miedo generalizado también de mucha gente. (R. Sartor, 1996)

Así, las ULAS del norte de Santa Fe fueron categorizadas como subversivas, aunque según sus miembros

(…) después que renuncia Gelbard, y sobre todo después que muere Perón, ya la cosa se puso muy pesada para nosotros (…) Todo lo que era trabajar con la gente humilde era extremista, marxista, socialista, comunista, todos los istas. Entonces, claro, veníamos de un recelo, conservadores, que todavía lo somos, no? Había todo un miedo, entonces era todo malo. Y entonces aprovechaban. Acá hay datos, pero ya había muchas cosas que las hacíamos medio clandestinas, porque empezaron las detenciones de gente de las ligas. (E. Sartor, 1996)

Las decididas luchas de las Ligas Agrarias han sido un aporte importante en el desplazamiento de la dictadura militar. Estas luchas han hecho posible que en el gobierno actual estuvieran 227 representantes del pueblo (…) Todavía se nos sigue diciendo que somos comunistas (…) personas que han sido fichadas por el único delito de luchar contra el enemigo nuestro, contra los monopolios explotadores (…). (Arturo Dean, 1973, cit por Borsatti, 2005:136/7)

…no fuimos nunca guerrilleros, menos comunistas, nunca se usó la violencia, (…), el problema es que desde algunos sectores de la Iglesia se empezó a catalogarnos como subversivos, (…) mi mujer fue a pedirle al obispo Iriarte por mi que estaba desaparecido, él le contestó que era una ingenua, que no sabía en qué estaba yo metido (O. Pividori, 2009)

  En aquel entonces había una contracampaña también, de infiltrados, de comunistas, de montones de cosas. Que Omar Moreno, que era asesor de las ligas, recibió una carta de las AAA, que ya comenzó el terror en aquel entonces. Y que algunos ya se fueron replegando, y otros ya fueron llevando para asustarlos, y aquellos así conseguían un poco su objetivo, de ir un poco amedrentando la gente. Y después con la historia de los permisos, que se hizo alguna cosa sin permiso, y que después ya vino la policía, y la gente se asustó mucho. (R. Sartor, 1996)


En Formosa a la represión provincial de rechazo a las ocupaciones de tierras se sumó la radicalización política en el ámbito provincial, y frente a esta situación ULICAF mantuvo su posición de no violencia.

Desde su surgimiento comenzaron las denuncias ante la policía y la prensa por apremios ilegales a campesinos, sobre todo actos de violencia en distintos desalojos de la tierra, y los problemas relacionados con las adjudicaciones de tierra y el Grupo DELTEC originaron hechos de sangre y detenciones masivas.(El Ocaraiguá, ULICAF, sep 1972:1-4)

Su postura no violenta ante la progresiva radicalización política excedió el ámbito provincial, y durante 1974 repudiaron la toma del destacamento de Azul por el ERP. Cuando meses después el gobierno provincial decidió reprimir la ocupación de los campos hubo diez jefes de familia detenidos, y en el principio de acuerdo para el problema de Tacaagle’ se reclamó la libertad a los detenidos y el retiro de las fuerzas policiales. “Por última vez” advirtió el gobierno, pero continuó la violencia policial en el desalojo de once familias en Laguna Blanca, con quienes ULICAF se solidarizó cuando derribaron ranchos y tiraron mercadería a la ruta. (Informe de ULICAF, nov. 1974)

El año 1975 se inició en Formosa con estado de sitio y un operativo rastrillo antiextremista en Villafañe. Poco después, durante el paro de las 8 provincias liguistas, hubo represión en Laguna Naick Neck y tres dirigentes detenidos cuando se proponían cortar la ruta. Esto llevó a las Ligas Agrarias a denunciar que el estado de sitio no justificaba la represión, mientras enviaban una Carta al Ministro del Interior de la Nación pidiendo la libertad de los detenidos -como Lovey y Rodríguez en el Chaco- y libertad de acción a la organización.

Durante el paro de la Coordinadora General de Ligas del 8 y 9 de septiembre de 1975, en el que participó ULICAF, hubo algunos detenidos que según la policía “viajaban portando armas”. A las acusaciones de la policía ULICAF rechazó toda inspiración externa y foránea en su actitud. Ya que… “los campesinos no defienden otra ideología que la del estómago, que como sabemos está cada día más vacío en las familias campesinas. Quién cometió atropellos fue la policía volcando ollas populares y causando terror en la gente allí reunida.” (Declaración ULICAF, sep 1975) y agregó ULICAF que la actitud del gobierno frente al paro…”no hace más que demostrar el carácter antipopular y represivo del gobierno” (Comentario de ULICAF. Diario La Mañana, 10/9/75:7 cit por Rozé, 1992:112).

Aún cuando en las declaraciones aparecían acusaciones de vinculación con organizaciones subversivas, la subversión con organizaciones armadas actuó en Formosa recién en octubre de 1975 cuando un comando montonero copó el aeropuerto local e intentó apoderarse del regimiento de Formosa, con víctimas de ambos bandos. Ese hecho generó un repudio general de las fuerzas vivas de la provincia y adhesiones al duelo de los soldados caídos a las que adhirió ULICAF. (Rozé, 1992: 111)

  Cuando empezó a haber represión eso fortaleció a la gente, yo estaba todavía en la colonia, me acuerdo siempre (…) El gobierno empezó a atacar antes del golpe, cuando había una concentración y el gobierno llenaba de milicos, pero sin tocar a nadie, la gente iba. Empezó, sí, después del copamiento en Formosa, cuando tomaron el avión el famoso 5 de octubre, no solamente a las ligas sino a todos los gremios de avanzada, empezaron a agarrar gente, a detenerla… ahí tomaron no sé a cuantos presos. Ahí se paralizó. Mucha gente detenida… (I. y A. Locatelli, 1995)

Esto generó también una violenta represión en toda la provincia con operativos antisubversivos y la detención de muchos miembros de ULICAF, que propone seguir el plan de lucha pero fueron detenidos 5 de los 9 miembros de la Comisión Coordinadora Central de ULICAF y hubo apremios ilegales contra sus miembros. (La mañana, 30/11/75, cit por Rozé, 1992:111). La organización continuó existiendo legalmente a pesar de que continuaron los procedimientos antisubversivos en toda la provincia y en áreas rurales, y los impedimentos para reunirse los consejos campesinos,

Y con las fuerzas de seguridad persiguiendo e intimidando a los dirigentes y asociados de las ligas, bajo acusaciones que no son inciertas (sic) Pareciera que hubiera una campaña de exterminio contra los pobres del campo sin permitirnos defender nuestro trabajo y nuestros derechos a través de nuestra organización más representativa…y solicitan “La libertad de todos los compañeros detenidos y puestos a disposición del Poder Ejecutivo”. (Diario La mañana, 14/2/75:7, cit por Rozé: 1992:112)

  Los que tenían barba se asustaban (…) Hasta nosotros, en nuestras casas escuchábamos ruidos de autos y decíamos, bueno, ahí vienen a buscarnos. Hasta nosotros, que mínimamente participamos (…) se sabía lo que estaba pasando. Sin sentirnos culpables, pero como que caía cualquiera. Fue tremendo. Pero con todo eso, bue…, nosotros, la gente también del campo a los presos venía y los visitaba. Pero ya era paro total, quedó muy… (I. y A. Locatelli, 1995)

No obstante, nuevas medidas de acción colectiva de los pequeños productores se expresaron a fines de 1975 con asambleas zonales y movilización invitando al gobierno para que vea el verdadero campesinado, “…ya que sólo defendemos nuestro trabajo y la economía de toda la provincia.” (Declaración ULICAF 2/10/75)…a lo que siguió más represión cuando a principios de 1976 se intervino la provincia. Esto llevó a ULICAF a limitarse a emitir comunicados, tratar de reestructurar sus miembros y plantear la situación a la nueva intervención de la provincia, hasta el golpe militar de 1976.


En Misiones, ya durante la huelga del té de 1972 fueron detenidos numerosos productores, y sólo puestos en libertad al final del conflicto.

Yo en esa época no estaba en libertad, así que tengo versiones de segunda mano, pero a mí me consta que (obispo Kemerer) al principio se jugó: había un paraguayo que cayó, le avisaron a él, el tipo estaba preso hasta las medias.  (M. Guilbard, 1996) 

Kemerer NUNCA estuvo en contra. Yo no me acuerdo ni en las épocas bravas de alguna declaración de Kemerer en contra de la organización agraria. Incluso él estuvo presente cuando nos reprimieron, la primera represión en la provincia. Se iba a Posadas y volvió. (S. Berent, 1996)

En el IPICA se hicieron muchas cosas…todo eso entró en crisis en junio del 75 con el “Rodrigazo”. Tanto que nosotros estuvimos ahí y casi me matan las AAA aquella vez. Nosotros hicimos una huelga del tabaco que duró como un mes y pico, en junio del 75. Se tenía que empezar a entregar el tabaco el 2 de mayo del ‘75 y habremos empezado a entregar el 15 o el 20 de junio. Las AAA no me encontró, que si no, no estaríamos hablando acá, je…Los tipos no tenían bien la dirección, vinieron en dos falcon y con artillería, dicen. (M. Guilbard, 1996) 

Prácticamente toda la comisión de las ligas y del MAM terminaron presos…de las ligas y nosotros, presos fue Michel (…) En el tiempo del golpe yo fui tesorero, a mí no me tocaron. A veces no sabía si era mejor estar adentro que afuera, no sabía lo que estaba pasando. Era tanto el miedo que tenía que cada auto que llegaba ya creía que me venían a buscar. Después, Moncho también, Chincho (…) Entonces el que me faltaba era a mí entrar. Me citan varias veces en policía, gendarmería, en el ejército (…) Cada vez que me citaban mi vieja decía que seguro que no iba a volver… el drama familiar que se arma. Más que Pedro ya había desaparecido y muerto, la mujer de Pedro, el suegro de Pedro… ellos ya tenían como treinta entre presos y no sé si diez desaparecidos. (miembro MAM, 1996)

Lo pude ver con más claridad en la cárcel, cuando tuve tiempo más de pensar y reconstruir y salir con la mentalidad de seguir trabajando en eso. En los consejos de guerra me preguntaron si seguiría en el movimiento agrario y yo le dije que sí, que era una razón de vida, creo en esto, es la única salida, en cómo va a hacerse más eficaz donde uno trabaja. (E. Peczak, 1996)


En Corrientes, ya el Movimiento Rural sufrió tempranamente allanamientos y el secuestro de la maestra Norma Coca Morello (1969), que tuvo repercusión nacional y fue denunciado por las LACH durante la visita de Lanusse a Resistencia. Según Ferrara (1973) su secuestro se dio por una operación combinada entre Coordinación Federal y el Ejército. La prisión y tortura de Norma Morello, la campaña de La Prensa, la prohibición de los programas radiales del Movimiento Rural y de INCUPO, las acusaciones a  los sacerdotes eran las movidas efectuadas por el brazo represivo del gobierno.

La progresiva movilización campesina sufrió desde sus comienzos la represión, como ante la frustrada concentración de 2.500 campesinos de las LAC llegados del interior a Goya el 19 de mayo con la gira de Lanusse (rev.CIAS jun 1972:26), ni cuando al ser detenidos posteriormente por la policía enviaron delegados a presenciar la reunión de sus dirigentes con el presidente.

Esos embates no lograron frenar la organización liguista en la zona ni su denuncia de la represión,

Hablando de esa época de la represión, acá hay tres puntos que castiga la represión: en el campesinado a ligas agrarias, a nivel ciudad lo que los milicos consideraban usina ideológica el instituto del profesorado, muy buen instituto, con muy buenos profesores; y la militancia política, sobre todo JP. Es con quienes realmente se ensañan (…) Por acá la represión fue tan cruel, arremetió porque la guerrilla estaba metida acá dentro, sea cierto o no. Y que hasta llevaron paisanos en camiones y esto todos los días, era una ciudad ocupada. (sacerdote Goya, 1996)

En marzo de 1973 durante la huelga del tabaco hubo un corte de ruta que provocó un enfrentamiento entre productores y policía en San Isidro, y la posterior represión fue repudiada en un comunicado de LAC. A fin del mismo año las Ligas Agrarias del NEA denunciaron que L.T.6 Radio de Goya -sin causa- no permitía a las LAC usar ese medio de información semanal.

Ya en ese tiempo a nosotros nos empezaban a prohibir las reuniones, la radio que para nosotros era muy importante (…) Y, porque éramos subversivos. Ahí empiezan a reprimir. A mí me encana en noviembre del 74, con el estado de sitio. Ya antes venían jodiendo, pero después con el estado de sitio aprovechan. (…) Además nosotros no teníamos personería… ahí estaba el problema. Nos empezaban a sacar el problema de la personería jurídica, entonces ya nos jodían. No podíamos hacer reuniones, en la radio empezaron a pedir personería. En cambio al MAC le dieron personería fácil. Y nosotros cometimos la boludez de no encarar el problema de la personería. Habíamos presentado, pero ya no lo habíamos tenido hasta ahí (…) Era una forma que nosotros pensábamos para que no nos intervengan y tener menos compromisos con el estado. Ahora nos damos cuenta de que el compromiso depende de tu intención política de últimas. (…)Sí, el problema es que las intervenciones tienen su costo político también. En ese momento nosotros decíamos, si nos sacan la personería, ya nos quedamos otra vez…pero sacarle la personería a un gremio tiene su costo político. (…) Lo que pasa es que ellos después cabalgaron mucho con el problema de la personería para empezar así la persecución, porque eras monto o porque eras del ERP. El tema es que eras subversivo. (A. Olivo y S. Tomasella, 1996)

Ante el fracaso de sus estrategias de control de las LAC, el gobernador Romero las declaró ilegales y comenzó a reprimirlas y a quitarles las reivindicaciones logradas… Y se sumaron censura y detenciones.

En general no nos dábamos tanto cuenta, por eso que ya en el ’74 hacían toda una ola de miedo. Por un lado nos prohibían la radio, por otro lado nos prohibían las reuniones de delegados, nos interceptaban el paso. En tiempo de Julio Romero -en plena democracia- nos llevaron a la comisaría cuando vinieron para pedirnos el temario una semana antes. Te acordás que me hicieron tomar el plato de sopa?  Tá linda, le digo, y me tomé el plato de sopa, porque no sabía bien que iba a hacer… (S. Tomasella, 1996)

Durante 1974 las Ligas en el paro de abril decidieron no entregar el tabaco y hacer ollas populares, lo que implicó la detención de trece campesinos de LAC, y a fin del año un acto contra la política de Bienestar Social de la provincia fue reprimido por la policía de Goya.

A principios de 1975 en medio de un gran control policial se realzó el paro con corte de la ruta entre Goya y Chavarría, sembrada de miguelitos y con más de 40 camiones detenidos con pinchaduras de neumáticos. Continuaron sus concentraciones en medio de desalojos y la represión de productores en Santa Lucía, 500 productores fueron reprimidos y 30 campesinos detenidos cuando iban a la asamblea en abril de 1975.

Nosotros decíamos por qué tenemos que callarnos si lo que estamos reclamando es nuestros derechos, y por eso no nos tienen por qué matar o prohibir. Entonces nosotros seguíamos reclamando, saliendo a la calle, haciendo las reuniones, aunque con mucho miedo. Me acuerdo que mi papá me llamó una vez, y me dice: mira, me comentaron en el pueblo que les van a matar a ustedes. Y nosotros decíamos: bueno, si nos matan es porque estamos reclamando nuestros derechos, pero no teníamos un gran miedo a eso. Pero cuando a mí me secuestran, nos empiezan a prohibir más y viene el golpe militar y nos llevan a todos los delegados de la zona, bueno, ahí ya… a las monjas, a las maestras que más o menos nos apoyaban siempre, a todos le llevaron. Y a las monjas francesas que nos apoyaban siempre, como no las podía matar las rajaban. En el caso de la hermana Ivonne le dijeron que se fuera, en el caso de la Katy directamente la mataron. (A. Olivo, 1996)

Este clima represivo también se vivió en las LAC durante la movilización del 27 de agosto de 1975, cuando tuvieron un nuevo impulso como Ligas,

(…) fuimos a hablar con la policía, que mandaron a un represor famoso en esa época, el pibe de oro, a cargo de la brigada antimotín. Salieron distintos compañeros a distintas columnas a decir que íbamos a seguir con la concentración, que vamos a pasar por el costado de la ruta, vamos a ir a pata aunque sea. Ya a esa altura del partido pasó lo que en Ezeiza cuando vino Perón, la idea era llegar de alguna forma, aunque sea por el medio del campo. Este represor tenía la orden de no dejar pasar, y prácticamente la gente le pasó por encima. Evidentemente tenían orden de no disparar (…) Jaime iba a la cabeza de la columna sur, y ahí le metieron una itaka en las costillas, si hubieran disparado lo hubieran matado en ese momento. Y todas las columnas pasaron por el costado los carros de asalto que atravesó la policía. Y se hizo la concentración, muy bien organizada, ordenada… (P.P. Romero, 1996)

Durante el resto del año continuó la represión, incluida la del dirigente Sergio Tomasella -primer secretario general de LAC- ya detenido a fines de 1974. Las LAC reclamaron al gobierno su libertad y libertad de expresión para su organización en los medios de comunicación.

Eso sabían todos; porque acá también habla de libertad de sus presos, en realidad en ese momento el único que teníamos preso era Sergio Tomasella, no había otros presos de las ligas. Después la detienen a la Anita Olivo, la señora de Sergio, pero este caso que mencionan por acá… (…) Las medidas de fuerza del 8 y 9 de septiembre (1975) fueron las últimas que hicimos. Pensábamos hacer otra movilización en noviembre, ya estaba organizada y la gente estaba para salir, pero tres días antes salió el ejército a controlar la entrada de Goya, y se quedó varios días. Así que dijimos realmente la mano viene muy dura, no vamos a arriesgar vidas inútilmente, así que dejamos de lado la concentración. Fue la última medida de fuerza acordada porque después vino la represión…  (P.P. Romero, 1996)

En ese contexto en Colonia Vaca Pazos -Perugorría- se produjo en septiembre el secuestro de una delegada de las LAC por cuatro sujetos armados que dijeron ser de Coordinación Federal y sin credenciales de la policía; ante lo que los abogados de LAC presentaron recursos de hábeas corpus.

Tiene que haber sido en octubre, como a las diez de la mañana me vinieron a buscar en un lugar que estaba en el campo, y para las tres de la tarde me largaron. Que fue como una especie de aviso, porque me agarraron, me llevaron detenido ahí a Goya nomás, me amenazaron un poco, me insinuaron una serie de cosas, y después me largaron. No me golpearon ni nada….En diciembre nos metieron a toda la comisión, nos tuvieron un día, para la tarde ya nos largaron. Después nos detienen a varios; ahora no fue a mí solo, a varios, en febrero del 76. Esa vez ya nos llevaron a tres a Corrientes, entre ellos Urbani. (S.Tomasella,1996)

…después empezó la detención de Saavedra, de toda la conducción de las ligas a principios de diciembre. Después me detuvieron a mí en febrero del 76, y después me volvieron a detener… a principios de diciembre estuvimos todo un día.  (P.P. Romero, 1996)

En la época de navidad el gobernador Julio Romero fue a Goya para la especuladora entrega de tierras a productores tabacaleros, y durante una manifestación de repudio de las Ligas detuvieron al sacerdote Jorge Torres, asesor de las LAC, mientras pedían libertad de expresión y para sus presos[2].

Aquí en Goya no hubo accionar de las AAA, a nivel de estructura no. Las intimidaciones eran más de la policía formal y de la dirigencia política a nivel provincial, y en concomitancia con el ejército. Además ellos venían ya con la experiencia de los años anteriores a Lanusse, y sabían. Siempre se estuvo en la mira de ellos. Yo por ejemplo las intimidaciones que tenía era a nivel de la policía de la provincia. Y policía enviado por el ministro de justicia de la provincia, más de una vez han venido a hablar conmigo en nombre de, a decirme tal cosa, a usted lo hacemos responsable de (…) A nuestros delegados ya comenzaron en el año: a Sergio lo llevaron preso a fines del 74. En el 75 ya caigo yo y otros delegados, unos días, pero ya adentro. En enero del 76 caen una veintena de delegados, y directamente a Corrientes y a Resistencia. En febrero del 76 ya cae Pedro Pablo y lo torturan -febrero del 76, época de Julio Romero. Y cuando a mí me llevan, me dicen esto es orden del gobernador. Nunca lo pude probar, pero hay personas que me han dicho: padre, esto es por orden de Julio Romero. Son cosas que me han trasmitido dentro de la cárcel, no sé. (…) Y cuando yo caigo preso, caigo por el ejército. El ejército, subprefectura, policía de la provincia, sólo que no había policía federal todavía aquí. Pero fue el ejército el que, con la orden que me traen, tienen a mi casa. Entonces te das cuenta era a nivel de, y te hablo del 75. (J. Torres, 1996)

Nosotros creíamos que iba a ser algo como lo de Lanusse, que iba a hinchar las bolas (…) Nosotros cuando entramos en cana, era una joda para nosotros, decíamos, y bueno, esto no le viene mal a nadie. Nos reíamos. No teníamos idea de que podían hacer las cosas que nos hicieron. (…) Yo me acuerdo que cuando a mí me secuestraron, yo me acordaba de Coca Morello, me acordaba de que ya en el diario empezaba a salir gente que estaba desaparecida, que aparecían con un tiro en la cabeza. Pero no pensábamos que eso nos iban a hacer, por eso es que nosotros en el 75 con estado de sitio tampoco hacíamos tanto caso la prohibición de las reuniones. (…) Yo en la cárcel le digo a ella -la única que me podía visitar-: decile a los muchachos que se cuiden, porque venían los tucumanos y venían contando la represión que hay. Hasta les decía váyanse, cuidensé. Entonces todavía me decían que yo me había cagado, que por qué se iban a ir… (A. Olivo y S. Tomasella, 1996)


En Entre Ríos, ya en sus comienzos las LAE a fines de 1973, y aún en buena relación con el gobernador, durante el paro agrario pcial tomaron una cooperativa con piquetes para impedir la entrega de granos y fueron desalojados pacíficamente por la policía.  

Progresivamente hubo un endurecimiento en el plan de lucha contra el gobierno provincial, y ante el paro de febrero del ’75 Cresto respondió a los cortes de ruta que “…a fin de garantizar el precepto constitucional de transitar y comerciar libremente en su territorio, he dado expresas instrucciones a la policía de la provincia para tomar de inmediato toda medida que sea necesaria a efectos de evitar la realización de hechos que puedan poner en peligro el ejercicio de tales derechos y garantías.” (La voz del productor. 1975:8)

Todo es muy amargo pero hay algo en especial que es lo que me hace sentir esa rebeldía… Se dice que es la subversión, la introducción de ideas foráneas en los sectores de la producción, lo que hace que disminuya la producción; y que se insiste en realizar ‘huelgas sin sentido’. (La voz del productor.  1975:8)

Al mayor distanciamiento del gobernador Cresto se agregó la crisis económica, “…hasta 1974 el país está lleno de movilizaciones con visiones muy optimistas, porque ven que esa movilización del pueblo argentino es creciente, a partir de allí, la represión es cada vez más aguda. Se preveía el golpe de estado…” (J.L. Acosta, 1992)


La Coordinadora Nacional, por su parte, asumió la denuncia de la represión en las distintas ligas y en todo el país, y la articulación del accionar para la liberación de los detenidos, no sólo miembros de las Ligas sino también de cooperativas. Entre otros, en 1975 denunció la detención de Tomasella en Goya, y cuatro en la provincia de Santiago del Estero, a la par que promovió el juicio a los policías involucrados en el asesinato de los cinco dirigentes de FACA en enero de 1974. En ese episodio represivo era sospechosa la policía federal, al mando del oficial Naranjo, de haber puesto armas en el coche, y cuando tres de los cooperativistas salieron con las manos en alto fueron baleados igual. Una bomba destruyó la casa del juez Hairabedian, que tenía la causa, y luego intentaron secuestrarlo. (La Razón, Buenos Aires, 27/2/75)

El repliegue eclesial

La posición asumida por la jerarquía eclesial de replegarse en su compromiso con el cambio social se tradujo en la desarticulación nacional del Movimiento Rural de ACA y su pérdida de status de rama de la Acción Católica. Sólo podía continuar en las diócesis donde sus obispos lo aceptaran (v. cap.5). Como consecuencia, no todas las provincias donde las Ligas Agrarias habían surgido con apoyo eclesial mantuvieron la protección institucional que la mediación eclesial brindaba. En el Chaco y Santa Fe los obispos se desentendieron y en Entre Ríos también, por eso fueron los laicos los que asumieron el rol de mediación. En cambio en Corrientes, Formosa y Misiones los obispos actuaron frente a la represión.

 

En el Chaco había sido un salvoconducto clave para las LACH el respaldo del obispo Distéfano. Pero ya en 1972, ante el comunicado del obispo instando a no usar la violencia, las LACH respondieron que Jesucristo empleó la violencia. (Rev. CIAS, 31/10/72, 11) (El Campesino, LACH, nov. 1972) En ese contexto de agitación política, con Norma Morello presa y las críticas que generó la visita de Lanusse, era previsible que se dieran tensiones o reclamos fuertes, aunque no la reacción adversa del obispo del algodón

Este distanciamiento se agravó cuando la dirigencia de las LACH se radicalizó políticamente y fue afín a la izquierda peronista vinculada a la organización armada de Montoneros, y la ruptura con el obispo Distéfano fue total -aunque no con el MRC ni con sacerdotes y monjas- por lo que quedaron más vulnerables frente a la represión. Así, en esos meses estuvo preso cinco días el dirigente de las LACH Vladimiro Sokol -después del paro de octubre- (El Campesino, LACH, y El territorio, 26/10/72) y hubo varios detenidos en las concentraciones en Tres Isletas, Villa Ángela y Mesón de Hierro.

A la vez que se profundizaba la radicalización política permeando a las organizaciones, en pleno repliegue de la institución eclesial en relación a su compromiso con el proyecto de transformación social, el obispo Distéfano decidió el traslado del sacerdote Gian Franco Testa a la provincia de Formosa, lo que originó una concentración de las LACH en protesta frente a la iglesia de Machagai (Norte, Sáenz Peña, 15/3/74) y el reclamo del sacerdote  Andrés d’Have, cura párroco de la localidad Coronel Du Graty,… “dejando de lado mi investidura sacerdotal, como simple miembro de esta comunidad” a las autoridades frente a la crítica situación allí… (El Campesino, LACH, marzo 1974) Según fuentes extraoficiales bien informadas, esto era sólo el comienzo…“

Todos aquellos sacerdotes que están apoyando a las ligas serán también alejados de aquí, “trasladados”, es decir expulsados, echados, porque su testimonio molesta, es una bofetada en el rostro de los poderosos… (El Campesino, LACH, marzo 1974).

La represión estatal involucró a la iglesia en el intento de copamiento de Colonia Aborigen en Chaco en abril de 1974, que tuvo como resultado un policía y un aventurero heridos, y dos sacerdotes -Nuñez y Testa- detenidos por estar involucrados,

Estos sucesos se enmarcan dentro de la ya tradicional forma de actuar de los aventureros: realizan provocaciones para conseguir más represión y con eso atraer a sus filas a las amplias masas populares que serán las que seguramente tendrán que soportar la represión. Y en este accionar se habría arrastrado a los sacerdotes. Es claro para todo el país que las LACH no participan en ese aventurerismo político. Que hayan colaborado alguna vez con nosotros los sacerdotes presos, no significa de modo alguno que seamos responsables de sus actos. (El Campesino, LACH, mayo 1974:2)

Al respecto la postura de los sacerdotes chaqueños fue denunciar el problema de la creciente violencia, reclamando la atención de los problemas sociales que la generaba; y con referencia al copamiento de Colonia Aborigen y la detención de dos sacerdotes sacaron un documento -“en comunión con el obispo Distéfano”- desaprobando la actitud de sus hermanos bondadosos pero equivocados. (Diario Clarín, Bs.As., 5/5/74).

Distéfano acusó muy gravemente a Testa y Nuñez, en eso había cambiado totalmente. Entonces nuestra solución era… le habían mostrado una cantidad de documentos y cosas en contra, y lo habían convencido que su camino era equivocado. Sus amigos de las ligas ya eran sus enemigos, hasta tal grado que él era capaz de apoyar las denuncias. Entonces Testa y Nuñez cayeron presos por ingenuos. Porque yo y el otro compañero paraguayo, Vicente Barreto, que estaba ahí -también expulsado de Paraguay tres meses antes que yo- y trabajó en las ligas también.(…) Me quería echar, yo no quería irme, decía que tenía una carpeta de documentos en contra mía, nunca la quiso enseñar, ni al provincial mío siquiera, pero suponemos que eran documentos que le había dado la policía porque las acusaciones eran las mismas que había hecho la policía paraguaya, parecía que era policía paraguaya a policía argentina, y policía argentina a Distéfano (…) A Barreto y a mí también vinieron gente joven diciendo que eran del ERP, que estimaban mucho nuestro trabajo, y que cuestionaban nuestra función sacerdotal, y entonces que nos pedían apoyo, pero sólo táctico. No querían crear violencia, y nos pedían un coche. La misma trampa que a Testa y Nuñez. En esa entrevista, yo más viejo zorro ya, me pareció muy sospechosa. La manera de hablar de esa gente, nos echaban demasiadas alabanzas, y no sé cuánto. Entonces yo me sospeché que no eran del ERP sino que eran policías. Entonces los putee y les dije de todo, como ERP: Ustedes saben que con eso no se juega…je, je. (José Luis Caravias, 1995)

En Santa Fe los sacerdotes acompañaron, aunque condicionados

…yo no me acuerdo cuál fue la postura, lo único que sé es que realmente apoyó Yacuzzi, que estaba en Villa Ana (…) Después de todo el ataque medio se replegaron. Después del golpe seguía medio que apoyaba, que conversaba, pero también estaba con miedo, y un poco vigilados por su obispo (…) Cuando fue la represión Iriarte peleó con la gente, pero después todo era peligro para toda la gente acá en Reconquista. El Padre Armando tenía paciencia, escuchaba, porque era lo que uno por lo menos precisaba en ese momento. (R. Sartor, 1996)

  Nosotros cuando hubo las primeras detenciones fuimos a verlo a Iriarte. Y se lavó las manos, dijo que él no podía hacer nada, que los muchachos avanzaron demasiado, etc. Eso después que fue el golpe. Y nosotros le planteamos que la iglesia apoya una cosa de estas, el golpe, y apoya con un proyecto económico que nosotros vemos que va a ser realmente injusto. Me acuerdo la frase que dijo: Lo que pasa es que tiene que ordenar la economía. Bueno, después ya no fuimos más. Después me fue a visitar cuando yo estaba preso, una vez. (E. Sartor, 1996)

No obstante, durante la etapa de mayor represión reapareció el rol de pastor en algunos obispos, incluso en Santa Fe:

  Yo me iba de acá a ver a Eduardo, después me iba a Coronda, después venía, quería hablar con Mons. Zaspe. El me hacía pasar, me preguntaba cómo estaban los chicos, me preguntaba como estaba Eduardo, me pidió disculpas: “porque yo en la cárcel no lo pude ver, y yo sé que los muchachos son muy maltratados. Así que pida disculpas a su esposo de mi parte, cariños a sus chicos, si necesita algo diga nomás.”(…) Así es, entonces vos sentías por lo menos este apoyo moral que vos necesitabas en ese momento. Pero acá no. (R. Sartor, 1996)

En Formosa el obispo Scozzina actuó frente a la represión de las Ligas.

El obispo lo que yo sé es que en algunos actos del gobierno se negaba a ir a hacer bendiciones de obras y todas esas cosas. El obispo y muchos sacerdotes, eso sí yo me acuerdo (…) Uno de los primeros fue. Con la huelga de misas, al principio fue un sacudoncito, pero después siguió, fue algo que empezó la iglesia, pero muy poquito, una o dos cositas se intentaron (…) Lo que pasó acá con Colombo es que agarró a la iglesia como diciendo que era más obispo que el obispo, si no iba el cura a bendecir, bendecía él. Y los retaba a los curas, les decía cómo tenían que ir vestidos, con sotana. (I. y A. Locatelli, 1995)

El progresivo avance de ULICAF en 1971 hizo que fueran reprimidos INCUPO y el Movimiento Rural con las suspensiones de sus audiciones en Radio Nacional  formoseña, lo que generó una movilización de un importante sector de las fuerzas vivas provincial, formando una alianza  que polarizaba peligrosamente la sociedad formoseña, por lo que el gobierno revió la medida. (Roze,J., 1992:97)

En mayo de 1971 se realizó la segunda asamblea de ULICAF, promovida por el MR, con más de 2.000 colonos. Ante este avance de reclamos, actos y movilizaciones el gobierno prohibió los programas radiales que trasmitía el MR junto con el Instituto de Cultura Popular (INCUPO). Al ser la radio un medio privilegiado para el trabajo de información y comunicación en el medio rural, esta prohibición limitó la organización.

Así es como tenemos registrado -porque no teníamos posibilidad de guardar todos los programas radiales- pero los más interesantes guardamos. Y de suerte que no se me echó a perder, porque en un momento bravo yo enterré todo, se perdió cualquier cantidad de papeles, por más que eran bolsas. Pero después me explicaron: no estaba envasada al vacío, eran bien impermeables pero quedaba aire adentro, y se pudrió toda la documentación. A eso llegamos, de tontos, porque cuando te quieren agarrar igual, viste, usan cualquier excusa. Pero decían que si te agarraban con esto (…) El miedo a la época, eso en el 80, fines 70. (O. Ortiz, 1996)

Ya se había iniciado una campaña contra el MR en el diario La Prensa, de Buenos Aires, que llevó a que el obispo en la festividad patronal provincial -julio de 1971- se pronunciara sobre la situación; tratando de diferenciar en su alocución el trabajo cristiano de promoción de las acusaciones de comunismo que había recibido:

Temblamos de sólo pensar que algún día en los mástiles de nuestras banderas pudieran enarbolarse trapos rojos”; a la vez que manifestaba su “asombro y dolor” porque organismos oficiales sospechaban que entre los campesinos de Formosa hubiera grupos subversivos. “Yo he estado con esos campesinos, yo los he escuchado, los he alentado, porque compruebo que sólo exigen justicia, derecho a ser tenidos y tratados como personas, quieren trabajar, quieren educar a sus hijos. Lo único que puede traer el comunismo es la injusticia social, son las odiosas desigualdades de que habla el Concilio; no lo es el MRC que procura con paciente labor concientizar a los humildes labradores del campo en vista de su dignificación, para que sean ciudadanos libres en una patria libre, porque les asisten todo los derechos a ser iguales a los otros ciudadanos ¿O es que no cantamos en nuestro himno: “Ved del trono a la noble igualdad? (Mje Obispo Scozzina, al Pueblo de Formosa, Fest del Carmen, Patrona Pcia, en Circular  jul. 1971 de AMA)

El gobierno debió retroceder parcialmente por la reacción de apoyo -con protesta y presión- de organizaciones locales como la Federación Económica Formoseña, el Centro de Estudiantes de la Universidad del Nordeste, la CGT Delegación Regional, los obispos del NEA, la Junta Catequística Diocesana, Cáritas, Liga de Madres, Movimiento Familiar Cristiano, INCUPO, MRC y otras, que denunciaron como un atropello la prohibición de los programas radiales, y se pudieron reanudar los programas de INCUPO pero no los del MR. El MR realizó varias concentraciones simultáneas y encuentros (día del agricultor -8 set.71- y la 3° Asamblea campesina el 21 de nov. 1971) donde afirmaron en una declaración: “Seremos firmes como el yaguareté y fuertes como el león porque somos soldados de Cristo en defensa de una causa justa.” (Ferrara,F., 1973:235)

Cuando hubo más represión nos aferramos a la iglesia, al obispo, que hacía lo que podía, pero el único que podía, nosotros indefensos. A fines del 75 lo detienen a Santiago (sacerdote S. Renevot)… lo fuimos a visitar cuando estaba preso. El padre Benito López, Mons. Scozzina. El padre Elbio Mattuone para la zona de Pirané. Scozzina no fue asesor exclusivamente, sino que apoyaba. El siempre abría, entonces lo llamabas para la apertura de las asambleas. Que nosotros quisimos seguir con esta costumbre ahora en el movimiento agraril, pero ahora no es como entonces. Como que extrañábamos, había un vacío.  (I. Locatelli, 1995)

 Prácticamente Formosa nunca se separó de la iglesia. Y fue el mismo monseñor hasta que después que se terminó, que vino el golpe y la gente se dispersó, él vino a visitar. Hasta a él lo detienen una vez cuando fue a visitar a familiares de detenidos, y no lo dejan pasar. El iba a preguntar al gobierno ya prácticamente cuando estaba desarticulado. Yo tengo un conocimiento mucho más concreto de lo que él hizo, y desde mi punto de vista fue todo lo posible. Yo me acuerdo que iba a visitar a los presos y nos decía: no me pidan más que vaya a hablar con nadie, porque ya no se podía hacer nada. Pero fue el punto de referencia hasta lo último. La tranquilidad nuestra era él, que íbamos a tener un palenque. (A. Locatelli, 1995)

Y en Misiones,

Cuando empezó la cuestión represiva (el obispo Kemerer) se movió por todo el mundo. Estando de paso por París me llamó para recomendar gente. Yo lo veía concreto y preciso en lo de él por los presos (…) Y Kemerer iba personalmente, no llamó a la familia ni buscó gente que lo hiciera, a asegurarse que al tipo lo habían llevado a la cárcel de Candelaria. Tuvo una preocupación permanente, apoyó a Czerepak hasta cuando es candidato a diputado del Partido Auténtico. Le permite que sea. Era un caso raro, lo único que le dijo fue que espere a que termine Semana Santa y después haga la campaña porque era cuaresma, estaba más preocupado por el tema de los oficios… pero le bancó, no fue en contra, fueron y le pidieron permiso. (M. Guilbard, 1996)

Un caso concreto es cuando lo secuestraron en diciembre del 75 a Hugo Mathóv (…) A él le secuestraron, le dije a Kemerer, porque calculan muy bien que Mathov está peleado con vos, y que vos no le vas a ver. Y yo le dije, andá a relacionarte con el gobierno, con el jefe de gendarmería, del ejército, donde sea hasta ir al 2do cuerpo en Rosario donde estaba Galtieri en esa época, y vos amenazá que vas a hacer público el caso en la catedral. “Y se van a ver conmigo”, me dijo. Fue y lo hizo. Al cuarto o quinto día le dijeron que lo tenían (…) él negocio y lo pudo ver en gendarmería de Concepción, y habló con él. Después me dijo “me las van a pagar, porque me lo torturaron”. Entonces él exigió que un cura en su representación y la madre puedan ir a verlo, como garantía, y que lo pongan cuanto antes a disposición del PEN para sacarlo de la condición de secuestrado. Y aceptaron y se hizo, porque le temían. Yo visité en su representación, con la madre, y lo vi diez días después hinchado por las torturas y con heridas. Y explicó las precarias condiciones en que estaba (…) Cuando yo volví viene un viejito, capellán de gendarmería, y me dijo “El comandante de gendarmería está malo porque dice que el que tenía que haber sido secuestrado se le metió en la cueva del león.” Es decir que ya me estaba buscando cuando yo fui a visitarlo (…) Además de ese tipo de cosas, después vinieron los atentados y las amenazas; pero lo interesante fue que el obispo empezó a jugarse, y fue después de Navidad cuando relató y pidió que los curas se definan por los presos políticos, etc. Pero nosotros no pudimos traspasar, entonces le dijimos al obispo que planteé que en cada parroquia cada cura se encargue también de ver por sus presos políticos. Ahí se vio que el obispo daba un pequeño vuelco, y cuando vino el golpe él se interesó por los presos. (A. Reissig, ex sacerdote, 1996)

 Nunca les fue a decir una cosa distinta de acompañarlos, con bastante humillación por parte de un obispo, que tiene que sacarse hasta el anillo, y él hacía esas cosas. Le defendió, por ej, a Hugo (Mathov) como cura. Por ej., el episcopado tuvo un pabellón para curas, consiguió que los pongan juntos, no el pabellón entero, sino un lugar distinto para que los tengan. (O. Mathov,1996)

  En el momento que tuvo que jugarse, se dieron casos de cuando fue a Devoto, que estábamos todos los de Misiones, lo que pretendían es que la entrevista sea por medio del locutorio. Y él dijo no, no las voy a ver a las chicas, me vuelvo y voy a conseguir un permiso del jefe de área porque yo no voy a permitir que el responsable de la iglesia que viene a ver a sus fieles entreviste a sus fieles por medio de un locutorio, que él sabía que lo estaban grabando. Ahí se fue y le dieron una autorización y la oficina del jefe de la cárcel, del director, y ahí me entrevistó.  (S. Berent, 1996)

Pero no hubo, incluso después de la detención, no hubo reproches de parte de la iglesia, hasta cierto punto me pudo ayudar. Es así que cuando yo estuve preso el obispo me visitó dos veces en la cárcel, se interesó por mí, por lo que pasaba. Nunca me reprochó de decirme es malo o bueno, no entró a juzgar ese aspecto. Aparte cuatro veces nos visitó Kemerer, que en ámbito así de los presos podés decir que fue el obispo que más visitó a sus detenidos, e incluso desde donde estaban, sea Rawson, sea La Plata. Y antes de salir se juntó con nosotros, nos acompañó como pastor creo que cumplió dentro de sus posibilidades su tarea al reconocernos como ovejas de él, a pesar de que yo no le pertenecía en sí pero lo mismo me visitaba a mí. Yo rescato mucho en ese aspecto porque eso moralmente sirve de que no te dejó abandonado. Y creo que salvó a muchas personas, eso ya más por abajo. Y cuando estuvimos presos nos preguntaban cómo es el nombre de guerra de él. Esos son datitos pero se ve que para la represión era un tipo molesto, que no lo liquidaron por… por otras cosas también. No hicieron de él un Angelelli, pero de fija que lo tenían bien en el ojo por el acompañamiento que nos hacía. Al menos no nos negó, que eso para mí es fundamental en cuanto a lo que uno puede hacer hoy. (E. Peczak, 1996)

En Corrientes el obispo Devoto además de acompañar cumplió hasta el final con su rol de pastor en relación a la represión a las LAC. Estuvo, aún sin estar de acuerdo con algunas ideas políticas o actitudes de los liguistas, brindándoles respaldo institucional en sus acciones y denuncias, y visitándolos en la cárcel. Su compromiso lo llevó incluso a -desatendiendo su investidura- desnudarse cuando le fue requerido para la revisación previa a las visitas carcelarias (Pág 12.,Bs.As. 16/7/2010) “Todo esto recaía sobre Devoto, que era ya en esa época final del proceso el tipo que había que eliminar, hay datos de que lo querían liquidar.” (V. Arroyo, 1996)

Se hizo una asamblea en el Borromeo, ahí en la iglesia en la catedral, y hacía 2 o 3 días que a Sergio lo habían llevado preso. Y en esa asamblea no se informó que a Sergio lo habían llevado preso. Y nosotros desde la zona de Perugorría fuimos a decirles (…) Era porque no teníamos que hacer problema, que si nosotros decíamos a la gente que había una represión, la gente iba a tener miedo y no se iba a reunir. La comisión central no quería informar a la asamblea porque había miedo y la gente no se quería reunir en la zona. (A Olivo, 1996)

Ni se sacó un comunicado que me habían llevado preso a mí, ojo… Después sí, cuando fue la última movilización, que ustedes hicieron un despelote que vos me contaste, y que el asunto salió públicamente, que había que hacer la declaración, hasta con Devoto. Pero después, al principio trataron de frenar. (S. Tomasella, 1996)

El 27 de agosto de 1975 prácticamente se estaba descartando hacer la movilización, y nosotros que teníamos la gente que ya estaban viniendo de toda la provincia a 30 o 40 kms. de Goya. No se puede hacer que se vuelva sin nada, no podíamos aceptar esa cuestión aunque pensamos que es peligroso. Decidimos hablar con Mons. Devoto quien dijo: Va a ser una gran falta de respeto, una burla a la gente, a sus reivindicaciones y sus luchas, no dar la cara. Y si no se puede hacer una concentración a nivel general acá por lo menos ustedes tienen que ir a explicarles qué es lo que pasa y cuál va a ser el resultado del trabajo que ellos están haciendo… (P.P. Romero, 1996)

 “Yo siempre estaré contigo”, Carta Pastoral del obispo Devoto de Revisión de 15 años de obispado de Goya. Octubre de 1976

En Entre Ríos, paradójicamente, también acompañó a los perseguidos de las LAE el obispo que poco tiempo antes -en 1972- como presidente de la Conferencia Episcopal había expulsado al Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina,

Tortolo nos mandó en una oportunidad un mensaje de que nos cuidáramos porque las AAA nos tenía en la mira, por ej, que él tenía muy buena información. Y eso nos llegó a través de un partido político, la democracia cristiana… que estábamos en la mira y ya no se podía defender más ante López Rega (…) Una vez, por ejemplo, en unas reuniones en el campo, yo me vuelvo al citroen donde teníamos todos los periódicos, y cuando me voy acercando estaba el baúl abierto y dos tipos que se van rajado, nos estaban revisando los papeles que teníamos. (M. Rébora y B. Chiapino, 1995)

Un dato bueno que tuvimos de Tortolo, yo tengo muchas compañeras que estuvieron acá en la cárcel de mujeres, y después en Devoto. Y me contaban, cuando salieron, que ellas tuvieron una etapa muy crítica, de vivir muy mal dentro de la cárcel, y en una oportunidad que él las fue a visitar y les preguntó cómo estaban, ellas le contaron -Cristina Luca, la Perica. Así las tratan? – Sí, monseñor, nos dejan días encerradas en el calabozo, no nos dan de comer. Ya no era la etapa de la tortura física, sino la tortura sicológica. Entonces dijo qué barbaridad, esto lo vamos a arreglar. Y a partir de ese momento fue en la cárcel de mujeres de Devoto como un antes y un después. Empezaron a tener otro tipo de visitas, a tratarlas mejor, a no ponerlas en el calabozo… (M. Rébora, 1995)

Represión, iglesia y mujeres liguistas

En las Ligas Agrarias las mujeres fueron víctimas de la persecución y represión política, que las afectó -directa o indirectamente- ya incluso desde el MR de ACA. También fue protagónico el rol de las mujeres militantes en las difíciles opciones que tuvieron que asumir algunas como cristianas dentro de las Ligas y todas en la etapa final del movimiento:

La fuerza es la gente, la fuerza es la unidad. Llegado el momento nosotros, que no estábamos en ninguna organización (política) también sufríamos mucho porque decíamos: quedarnos, nosotros tenemos mucho peso -porque nosotros conocíamos toda la gente, todas las colonias, la gente nos tenía probados de mil y una forma- entonces quedarnos acá significa decir ustedes se tienen que ir, eso significa dividir, y eso fue una lucha muy grande para la gente del MRC que estuvo ahí, inclusive Torres. En un momento tuvimos que nosotros hacernos un poco al costado para darle lugar a otra gente, que estaba más cerca del partido, de la gente peronista, de los montoneros. Y eso hizo un daño muy grande. Nosotros lo evaluamos aquella vez calladitos la boca y seguíamos en las ligas y trabajando en la base: que no, que por cuestiones familiares… No, había un problema bastante profundo, era un método de trabajo (…) entonces ahí fue un poco nuestra separación de las ligas, y ahí empezó todo el proceso de represión.(R. Urbani,1996)

Estaban casi todos presos y quedábamos nosotros afuera. Y teníamos dos hijos chiquitos -y una con problemas, María Paula, que íbamos a Buenos Aires a tratarla- y después yo estaba embarazada de Gabriela, la tercera. Y yo medio que veía la posibilidad de que nos fuéramos. Entonces Benjasmín me plantea: mirá, yo creo que si nosotros nos vamos la gente nunca más va a creer en una organización ni en sus dirigentes campesinos, porque se van a sentir traicionados. Yo te propongo que nos quedemos hasta que podamos aguantar, para que ellos no se sientan usados. Hicimos la opción de quedarnos con esa condición, y les avisamos a nuestros amigos que si veíamos que ya no dábamos para más no nos íbamos a hacer los mártires y nos íbamos a ir. Pero te digo que durante un año y pico teníamos los bolsos preparados, con mamaderas, con chupetes para los gurises. (M. Rébora, 1995)

Cuando fue la última movilización, una compañera de la zona subió ahí donde estaban hablando y informó públicamente el asunto de la detención de Sergio (Tomasella), que había que hacer la declaración, hasta con Devoto (…) “Nosotros no teníamos idea de lo que era un golpe. De eso tiene que quedar constancia. Ni nos imaginábamos lo terrible de la represión. (A. Olivo, 1996)

Desde el comienzo hubo represión, incluso antes del surgimiento de las Ligas agrarias a integrantes del MR de ACA por su trabajo desde la institución eclesial, y las mujeres de las Ligas estuvieron entre las primeras víctimas. La persecución las afectó directamente, como en los casos del secuestro y cárcel en Goya de Norma Morello[3]en 1970 y el allanamiento al monasterio de dominicas de San Alberto -Lavalle, Corrientes- donde hacían reuniones las LAC y funcionaba una imprenta del MR,

El caso de Coca (Norma Morello), que ya estuvo en el MR, fue representante a nivel de afuera y volvió, y siempre apoyada por el obispo. Y empezamos a trabajar con el sistema incluso que pone Coca con las familias, y con la metodología del Ver-Juzgar-Obrar. Y eso lo habremos hecho ‘70 y ‘71. (J. Torres, 1996)

En relación a la represión en ese momento (nov. 1970) el equipo nacional del MR de ACA había perdido fuerza. Empezábamos ya a tener muchos problemas de seguridad, porque en la última etapa del movimiento fuimos muy perseguidos. Por ejemplo yo lo viví en carne propia: yo mandaba un telegrama a un lugar diciendo voy para allá -por razones de seguridad porque la habían detenido a Coca- y me llegaba el telegrama pero cambiándome los términos por ejemplo. Yo estaba absolutamente controlada. Y una vez me fui de Buenos Aires, por ejemplo a Federación, y ni bien salí de ahí llegó la policía a buscarme (…) Ahí yo tuve la certeza total de que realmente era cierto lo que yo veía, lo que sentía que me controlaban en la casa, Porque una vez en Goya yo había ido adonde estaban las monjas estas de la legión extranjera, las que después las mataron; y cuando salí de la casa a la mañana siguiente, me subí al colectivo y la policía me hace bajar, me controlan. Y creo que ahí me salvé porque no había cambiado el domicilio, lo tenía en Gualeguaychú; y yo, según ellos, tenía que vivir en Buenos Aires, que era donde en realidad vivía (…) Yo creo que soy de la primera etapa de los perseguidos una sobreviviente, porque tuve creo un dios aparte. Después monseñor (Angelelli) mismo me cuenta que la misma orden que partió para la detención de Coca Morello en Corrientes era para mí que hacía el trabajo en La Rioja…y empiezan a tratar de protegerme, de acompañarme.(…) Me hicieron la inhabilitación, me aplican la ley de seguridad. No es que me dejaron prescindible ni nada de eso, sino que me aplicaron la ley de seguridad, donde dice un artículo por actividades subversivas. Entonces nos vamos y pensamos qué hacemos, armar rápido una estrategia para evitar que el próximo paso sea que me levanten, y que desaparezca… (M. Rébora, 1995)

A partir de la presencia de una mujer que hizo mucho por eso (desarrollo sector maestros), que se llamó Estela Urdániz y es una desaparecida del tiempo del Proceso, era una asistente social y yo creo que lo veía claro a eso de que había que hacer todo un trabajo con los maestros rurales desde la escuela… (M. Rébora, 1995)

Acá hubo una chica que es chaqueña, Ofelia Medina, participó en encuentros nacionales y latinoamericanos, e incluso estuvo haciendo estadías en distintos países de Latinoamérica (Q. Lovey, 1995) “Un caso fue el de Ofelia Medina, en el Chaco. Eso fue una actitud positiva, porque después de apresarla no hubo reclamos, ya que la decisión era familiar… (T. Noceti, 2009)

Y después de dispersados nos quedamos nosotros frente a todo este panorama gremial (…) Y el grupo desarticulado, porque estaban una monja, Nilda, de Campolargo, a los 65 años aprende a manejar un vehículo para poder independizarse, no tener que depender de otros y poder ir a los obrajes a reunirse con la gente, a llevar cosas…una viejita que tenía que comer arroz hervido con algunas verduritas, porque otra cosa ya no toleraba. Creo que acá hay que rescatar el trabajo de estos…la entrega total… (I. Kleiner, 1995)

Pero cuando a mí me secuestran, y viene el golpe militar y nos llevan a todos los delegados de la zona, bueno… a las monjas francesas que nos apoyaban siempre, como no las podía matar las rajaban. En el caso de la hermana Ivonne le dijeron que se fuera, en el caso de la Katy directamente la mataron. (A. Olivo, 1996):

O, indirectamente, las mujeres militantes que lucharon por sus esposos, reclamando sobre todo a la jerarquía de la iglesia una coherencia en la continuidad de su compromiso cristiano en el respaldo político-institucional:

La historia es así con la represión. Iriarte acá en Reconquista no tuvo ni siquiera comprensión humana para las familias de los presos y todo lo demás. Yo y muchos otros fuimos a conversar con monseñor y salimos peleando. Yo fui varias veces, una vez fui con los padres de él a plantear por Eduardo y por un cura que era de Avellaneda, que era capellán de la base y que estaba hablando macanas de Eduardo… la homilía en la misa tenía primero que ser censurada por los milicos, y a eso se prestaba. Fuimos a hablar con monseñor con pruebas concretas. Monseñor nos dijo: Por favor, no me vengan con chismes…“Como me subió la presión a más de mil, le digo: Monseñor, chismes no. Usted conoce la familia Sartor, usted sabe que criaron a sus hijos de rodillas rezando el rosario. Usted sabe que Eduardo todo lo que hizo en un principio apoyado por usted mismo, usted sabe que la casa de la familia Sartor fue hospedaje de curas, obispos y monjas y todo el mundo. Ahora que un hijo de ellos está en peligro, está en problemas, usted se lava las manos…“No, usted que cree, yo no puedo hacer nada por Eduardo, porque eso no está en mis manos, no depende de mí. Le dije: Además monseñor yo no entiendo por qué la iglesia católica va a tener un capellán acá en la base para bendecir las armas que están matando al pueblo (…) Otra vez por un problema de la cárcel. Armando (sacerdote A. Iacuzzi) mismo me animó que vaya a hablar con el obispo por una situación de injusticia que estaban cometiendo con la gente. Entonces monseñor, había muerto el Papa, me dio audiencia. Y después salió que por qué vienen ahora, señora, no tengo la culpa que haya muerto el Papa. Así que prácticamente nos echó. Una señora le dijo: Monseñor, usted es pastor de ovejas, no de armas, porque usted no tiene lo mínimo de comprensión, ni siquiera humana, para la gente. Y por el otro lado, los milicos lo tenían como el obispo comunista… (Rita Sartor, 1996)

Los conflictos internos y la sobreexposición política

Los conflictos internos existieron en las Ligas en todas las provincias. En su mayoría por opciones político-ideológicas, estas crisis internas desgastaron al movimiento. No obstante, tal vez por no haber asumido oficialmente una postura partidaria logró mantener la cohesión interna, salvo en el caso de Misiones en donde se produjo el quiebre que trascendió hacia fuera de la organización.

Con el retorno de la democracia el nivel de representatividad alcanzado en la acción colectiva fue difícil de transferir con una estrategia común a proyectos explícitamente políticos, “…cada una fue víctima de su éxito, en la medida que los gobiernos surgidos de las elecciones de 1973 intentaron incorporarlas al gobierno o formar acciones paralelas. “Si bien es cierto que la gente no percibía tan claramente el asunto político militar, a la gente lo que le caía mal era el alineamiento sobre el gobierno peronista, cuando siempre se había dicho que todos los partidos iban a tener lugar… (dirigente MAM) Así, mientras unos sectores de la dirigencia se radicalizaron otros se alinearon con el gobierno… (Healey, A. (2003), como en el caso de Misiones,

La diferencia ahí fue que los montoneros hacían un planteo político militar, y esto parecía totalmente fuera de lugar, todavía hoy lo pienso (…) Creo que fue acertado haber dicho en ese momento no, si la gente (bases MAM) jamás se había planteado la cuestión… (dirigente MAM, 1996)

 Ahora, viéndolo con el tiempo, yo digo nosotros nos equivocamos. Nosotros tendríamos que haber desarrollado las agrupaciones dentro del organismo de masas. Y nosotros nos quisimos apurar y pretendimos hacer del organismo de masas una agrupación, y ahí fue que se produjo la separación esa de los dirigentes de la base, o de las ligas, del conjunto. Para mí fue un error gravísimo que se cometió en ese momento, y que después le sirvió también a los milicos. Nos separamos solos, no tuvieron el laburo de ir a buscarnos, ya sabían donde estábamos. (dirigente LAM, 1996))

En las dos comisiones -MAM y LAM- había gente del MR, Juan Carlos Berent, Anselmo Hinkler, y bueno, Hartmann y Flores y algunos más menos conocidos. Fue dividido, y Hinkler está desaparecido pero no porque tuviera más conciencia de clase o más comprometido con una relación político-militar o con un proceso revolucionario que Flores o que Hartmann, se veía cuando hablabas con él. Berent sí, es un tipo más claro que decía que había hecho la opción como muchos que hay allá, yo creo que él y la mujer son los más claros ahí. Uno trata de recordar y las cosas salen salteadas.  (M. Guilbard, 1996)

Al separarnos nos individualizaron. Tal es así que todas las ligas cayó en cana, y la gente del MAM no cayó en cana. Porque también los milicos se dieron cuenta de cómo venía la cosa. En ese momento no nos dábamos cuenta de cómo venía la mano. Después -yo te digo esto como una autocrítica después de veinte años de haber hecho eso- a pesar de que yo fui el único que me opuse a que nos separáramos del MAM. Mi postura era quedarnos dentro del MAM, y con la gente combativa que nosotros teníamos con claro nivel de conciencia al quedarnos en el MAM en cuatro años copábamos la conducción. Pero no, ya la bronca estaba, ya la cosa fue grave, y bueno, aceptamos la decisión de la mayoría y nos separamos. (J.C. Berent, 1996)

Y en Corrientes,

 Lo que pasa es que también los milicos aprovecharon esa diferencia, porque ellos sabían. Y cuando le llevaron a Sergio, le llevaron con la excusa de que él estaba enojado con el padre Torres. (A. Olivo, 1996)

La represión a las Ligas como movimiento fue grande, pero fue mayor aún la vulnerabilidad ante la represión de los integrantes que se radicalizaron políticamente en forma individual, lo que los hizo exponerse sin respaldo de su organización, y sin suficiente apoyo de su agrupación partidaria.

¿Preveían las ligas el desenlace del ’76? No queríamos ver lo que se aproximaba, pero sí lo padecíamos. Tomamos diferentes caminos, no supimos del enorme castigo que se volcó hacia el movimiento. Y llegó un punto en que la represión era generalizada (…) La fractura interna del movimiento fue producto del ejercicio de la fuerza, el aplicar la represión (directa o indirectamente) hace que, por más unión o grado de conciencia que se tenga, el movimiento se vaya disgregando. (dirigente LAE, 1992)

Yo creo que hay una polarización, una falta de visión del conjunto, donde nos incluimos, un análisis más serio del proceso en el sentido de que no teníamos idea, creíamos que era un proceso de avance permanente y no imaginábamos la atrocidad de lo que viene después. Y entonces creo que fue también en gran medida el accionar de grupos políticos que van como separando el accionar de los dirigentes de las organizaciones pretendiendo producir hechos más políticos, que eso se da tanto en las ligas, como en el accionar del sindicato… (R. Vénica, 1995)

Porque acá en el norte, en el Chaco, en Misiones, en Formosa, y en Santa Fe, las Ligas pegaban un grito y todos se levantaban(…) que hoy si tenés una organización de ese tipo, por dios, lo que podés hacer. Y bueno, pero fue así… nosotros no sabíamos el poder que teníamos y sí lo sabían los militares. Porque en todos los gremios, hubo -hayan sido o no- “subversivos” los metían presos, pero en las Ligas Agrarias, las Ligas eran “subversivas”, la organización era subversiva. Había que liquidar las ligas y lo lograron, viste. (dirigente  ULAS, 1995)

Creo que nosotros, las Ligas, no teníamos noción de la perspectiva histórica de un movimiento social, y no teníamos idea de lo que podía ser un golpe, que ya se olfateaba, ojo. De eso tiene que quedar constancia. (A. Olivo y S. Tomasella, 1996)

Esta sobreexposición política se vio agravada cuando por algunas actitudes o acciones las fuerzas represivas los identificaron con las organizaciones armadas.

Así, en Misiones en octubre de 1974 los atentados con bombas en CAYA, ARYA y en la casa del industrial Urrutia, aunque el MAM condenó atentados… “No se pudo establecer si los atentados tenían alguna vinculación con el paro que realiza el sector disidente del MAM.” (El Territorio, 8/19/74:7); y con igual accionar en septiembre de 1975 fueron detenidos integrantes del Partido Auténtico, estrechamente vinculados a LAM.

En el 75, con la aparición de la orga con las elecciones, yo había hecho en enero una solicitada en la radio y en el diario El Territorio que causó mucho revuelo porque acá había gobernador interino (…) La solicitada hacía hincapié en la corrupción política y en la falta de justicia. A raíz de eso me buscaban muchos diputados nacionales, el gobierno mismo, la intervención, etc; querían que yo fuera a la gobernación. También me trataban de quemar, acá en Garupá donde yo era cura, aparecieron panfletos un día en las casas, en los ranchos, y me inculparon a mí como autor, y yo no tenía nada que ver. Y de pronto me llaman de la gobernación y el jefe de policía de la provincia, que ellos tenían pruebas de que ese panfleto es de mi autoría. Hubo mucho de esto en el 75, antes de las elecciones y después. (A. Reissig, MAM, 1996)

Y en Corrientes, “El final de las LAC fue un proceso policial y de ocupación militar que culminó con un ciclo histórico, y como derrota de los pobres del campo” (Rozé, J.,1992:132)

La JP no tenía mucha fuerza, pero tenía buenos cuadros, con convicción profunda, era de JP mucha gente que llevaron, que sufrió la represión y la cárcel. Pero ellos tenían más presencia acá en barrios, menos en el campo (…) Sí, sin duda era más urbana. Algunos casos más aislados de paisanos de la JP colaboraron con las ligas. (V. Arroyo, 1996)

Cuando a mí me detuvieron todas las veces justamente lo hacían y me pedían aclaración de un montón de cosas que me enteraba ahí cuando me decía la policía, a veces no sabía si era cierto o no. Y por ahí cuando salía yo tampoco sabía si decirle al otro. Cuando me preguntaron no sabía si era cierto, si él estaba al tanto. Por ahí hasta era peligroso saber cosas que, por ejemplo si sabías de una panfleteada, yo salía a averiguar, me enteraba, y era más peligroso saber que ignorar. Era medio complicado saber cosas que no había por qué saberlas. (P.P. Romero, 1996)  (en la movilización de agosto 1975) Nosotros estábamos ahí impulsando la cosa. De acuerdo a nuestra realidad, a veces ignorando incluso lo que pasaba en otros lados, porque alguien con conocimiento real de lo que estaba pasando a nivel nacional hubiera mejor conversado; lo cual no quiere decir que haya habido inconsciencia y fanatismo, sino más bien falta de información (…) hubo algunos delegados que no se por qué razón -tal vez política- querían recorrer por dentro Goya. Pero decidimos desconcentrarnos a la entrada de Goya, para evitar que con los ánimos caldeados algunos abusen de nuestra ida pacífica por ahí y ocurran cosas que no queremos. La gente lo entendió, y muy disciplinada en ese aspecto se retiraron todos. Ahí también silbaron a los que hablaron que habían ido a Buenos Aires, porque lo vieron como una traición, y adhirieron a todos los otros organismos de la multisectorial cuando hablaron sus representantes… (P.P. Romero, 1996)  

En el caso del Chaco, pese a la masiva politización de las LACH fue la cobertura de la Coordinadora Nacional la que le permitió enfrentar la represión, lo que también se trasladó a Ligas de otras provincias. Así un comunicado de la Coordinadora Nacional de Ligas en mayo de 1975 denuncia la detención de dirigentes liguistas en el Chaco, señalando su coincidencia con el inicio de los problemas algodoneros, a pesar de que la policía acusaba a Carlos Orianski de participar en acciones subversivas protagonizadas por Montoneros en la provincia

La represión liguista después de las Ligas

El objetivo del gobierno dictatorial de desarticular los movimientos sociales tuvo su expresión en el ámbito rural en una política represiva estatal sobre las Ligas Agrarias. Esto no era nuevo -ya lo analizamos en su confrontación con los gobiernos provinciales-, pero sí su accionar conjunto en la región del NEA como parte de la política nacional de la dictadura, como se evidenció en los posteriores traslados de los detenidos. Aprovecharon incluso las características geográficas de la región, y la cuña boscosa se convirtió en un preciado botín para la guardia de monte los Pumas, en donde se refugiaron durante años grupos liguistas provenientes del Chaco y del Norte de Santa Fe, tal como relatan Irmina Kleiner y Remo Vénica en Montemadre… También usaron agentes de las fuerzas de seguridad infiltrados en las Ligas agrarias, como el caso de José Luis Aspiazu –Lalo, Tigre o Lito– que reportaba a la Policía Federal entre otras. Su objetivo fueron las Ligas agrarias y los planes estratégicos de construcción de poder de la organización Montoneros en la región, lo que logró cumplir envenenando citas, desbaratando acciones (como el operativo Estrella para incendiar galpones de Bunge y Born en el norte de Santa Fe) y delatando militantes a los que trató de llevar hacia la regional militar Chaco, de donde pasó a depender el norte de Santa Fe, hasta que fue descubierto y asesinado por traidor.

Este accionar fue parte de la estrategia de ocupación de las áreas rurales del Ejército, que desarrolló el Operativo Toba II “que indudablemente llevará tranquilidad a la población al desbaratar y desarticular la estructura de las organizaciones subversivas de la zona.”(Diario El territorio, 23/10/76) Así se acusó a los dirigentes liguistas de subversivos que encubrían su actividad política ilegal haciéndose pasar por reorganizadores de las ligas agrarias o centros juveniles rurales. Esta política represiva fue acompañada por la intervención provincial con un programa reducido de promoción de la política algodonera, para evitar nuevos conflictos y desarticular la conciencia liguista. Y en Misiones el ejército ocupó la provincia a través de un operativo cívico -el Toba IV – “para ganar la paz.

La región quedó dividida en sectores -II y IV- en donde actuaron articuladas las fuerzas armadas con fuerzas policiales nacionales y provinciales, que comenzaron a actuar antes del golpe militar del 24 de marzo. El 30 de enero de 1976 se produjo en Reconquista -semillero de formación de cuadros políticos- un operativo antisubversivo conjunto en el que fueron detenidos varios integrantes de las Ligas.

Efectivos combinados del ejército, aeronáutica, policía federal, provincial y Guardia Rural Los Pumas desde horas tempranas comenzaron a allanar decenas de lugares buscando subversivos. La ciudad fue cerrada en sus accesos y para crear un clima propicio de miedo, aviones Pucará la sobrevolaron durante todo el operativo. Cada grupo operacional de las fuerzas de seguridad llevaba un plano dibujado con la ubicación de la vivienda a ingresar, además de los datos o características del buscado. En caso de no encontrarse este, se llevaban detenido a algún familiar en calidad de rehén hasta que apareciera (…) Tras el trámite identificatorio de los detenidos, 36 en total…entre otros dirigentes agrarios, docentes, trabajadores, amas de casa, sindicalistas…fueron subidos a un ómnibus de la Guardia Rural y trasladados a la Base Aérea (actual III Brigada)….luego a Santa Fe al cuartel de la Guardia de Infantería Reforzada, adonde los interrogaron y torturaron. (Borsatti, Raul, 2005:28-33).

Ya producido el golpe de estado de marzo de 1976, el gobierno de la dictadura en un comunicado de la VII Brigada de Infantería señaló “…el riesgo que presentaba la zona rural del Chaco que ha sido explotada por la subversión”, y a principios de octubre se detuvo a 85 productores en el interior del Chaco, y secuestraron armas y literatura marxista, y quince días después secuestraron -con un entregador- de su domicilio de Resistencia a Alicia López, esposa del asesor Luis Rodríguez. Alicia López según declaraciones de testigos (Página 12, 26/6/2010) que fue trasladada al centro de detención La Casita donde fue torturada por un ex comisario santafesino, y continúa desaparecida.

 

En Misiones la represión hizo que fueran identificados el Partido Auténtico con la Juventud Peronista, Montoneros y las LAM. Suspendido y puesto fuera de la ley todo derecho sindical, el MAM se desarticuló.

Dentro de su coraje, cuando ya se da el golpe (Pedro Peczak) no quiso abandonar el país. Dijo cuando supo que lo estaban persiguiendo: con todos los detenidos y yo irme fuera del país me parece una cobardía, yo no los voy a dejar. Tampoco me voy a rendir, porque yo no voy a doblar las rodillas delante de Videla. En las conversaciones que tuvimos prácticamente sellaba su suerte con eso. Tuvo una resistencia primero pasiva, pero no tenía base para poder hacer, y después más activa al tratar de reorganizar el gremio en la clandestinidad. Era un paso atrevido que en un momento de gran represión prácticamente desafió al régimen, y cuando ellos descubrieron que estaba en eso naturalmente se largó toda la represión sobre ellos, y trajeron fuerzas de todos lados para perseguirlos. Pero tenía muchas posibilidades de irse del país y no quiso. Y hasta último momento tenía las tías en Misiones, zona fronteriza, mismo yo le había ofrecido la posibilidad de rajarse pero no aceptó. Decía prefiero muerto en Argentina que vivo en otro lado, si bien tenía conciencia de lo que sucedía en el resto del país, así era él, y no había nada más que aceptara el destino como viniera, que vino.(E. Péczak, 1996)

  José Czerepak (sacerdote asesor de LAM) sabía que había un compromiso del obispo, de las FFAA y del gobierno para que se le avise si lo tocaban. Eso era en diciembre, y yo le pregunté al obispo si eso lo iban a cumplir? Mientras esté este gobierno, el día del golpe se termina todo (…) Le avisé a José que arregle sus cosas, pero él dijo adónde voy a ir, y se quedó. Y el 24 de marzo a las 0hs. en su parroquia de Montecarlo él estaba escuchando que se la llevaban a Isabel Perón en helicóptero y lo llaman, aparece en su ventana y ve a 40 uniformados apuntándolo y con orden de detenerlo. Le dieron dos minutos para vestirse y lo detuvo gendarmería. (A. Reissig, 1996)

Cuando viene el golpe, Kemerer se compromete totalmente con la gente. A mí, en forma particular, me salvó la vida, porque yo estoy en la cárcel, a mí me sacan y Kemerer es el que habla con el jefe de área pidiendo por mí. Kemerer sabía quién era yo porque yo venía ya del Movimiento Rural Cristiano del año ’70. (J.C. Berent, 1996)

En una reunión de prensa, los oficiales de inteligencia brindaron un panorama respecto del actual mapa de acción subversiva. Queda claro que la subversión está prácticamente retirada de la zona y virtualmente decapitada e individualizada. Son 35 los prófugos, todos delincuentes identificados y no existen focos conflictivos, pese a lo cual se han tomado medidas especiales en el marco de la “guerra sin munición” del Operativo Toba”. (Diario Clarín, Bs.As., 20/10/77:11)

En Formosa, igual que en Entre Ríos, con la irrupción de la dictadura se agravó la represión, involucrando con encarcelamiento, torturas y hasta desaparición forzada tanto a pequeños y medianos productores rurales como a asesores del movimiento, curas o laicos, en su mayoría hombres pero también mujeres: Alicia López del Chaco, María Luisa Bregant de Santa Fe y Estela Urdániz de Buenos Aires, están desparecidas,

“Piñeiro, el ingeniero agrónomo asesor de tierras en Formosa, siguió casi todo el proceso, después ya cuando las papas quemaban tuvo que salir. No sé, creo que en Formosa hubo algunos desaparecidos, creo que nunca aparecieron todos. (O. Ortiz, 1996)

La represión en la zona de Goya a grosso modo englobó varios niveles, los que están desaparecidos, los que fueron presos, los exilados, los que estuvieron detenidos por momentos en esas razzias masivas…

 En nuestro departamento de Goya hay 3 o 4 desaparecidos de origen campesino en una zona, que fueron militantes de las ligas o delegados zonales. Después presos, Goya ha tenido 25 o 30 militantes presos, que algunos se chuparon cuatro o cinco años. Y exilados Norma, Sergio Tomasella, los tres curas, Elsa y Jorge -no campesinos- Polimeni y la mujer. (…)  Había razzias por paraje. Ellos sabían que las ligas eran fuertes en tal paraje, ese espionaje lo hicieron con paciencia los milicos. Y después generalmente en esa última etapa de las ligas tenían casi seguro -yo no estuve en el campo en ese momento, me imagino cómo funcionan las cosas acá- a veces el puntero político del paraje, porque generalmente los partidos tradicionales de la provincia colaboraron con el proceso. Entonces los milicos que conocían qué zonas eran fuertes las ligas, zona de Lavalle, tal paraje, ponele Crucecita, Naranjito, Palermo, y tantos…Te caía un camión del ejército y te buscaba un poco al presunto delegado o líder y arriba con todos los vecinos. A veces iban con listas al paraje. El ejército iba y alzaba treinta personas arriba de un camión, porque más que nada los tipos buscaban militantes, tenían un fichaje de la gente del campo (…) Goya era una ciudad ocupada, camiones del ejército entraban con veinte paisanos en patas. Yo cuando caigo preso los meten a treinta paisanos, algunos estaban con unos remiendos en las rodillas, de las chacras los agarraron. Y nos tenían a todos ahí amontonados, yo no lo conocía a ninguno, siendo del departamento de Lavalle ellos. Y los traían acá, los tenían 1 ó 2 días y después los largaban, pero el cagazo quien se lo sacaba?  (…) Todo eso creó una cultura de miedo en la gente, te digo porque yo lo palpo. O sea, estos organismos ahora tienen la información de lo que pasa en el campo a nivel de campesinado raso, a nivel de gente de base. Es una sociedad en la cual sus características feudales en muchos aspectos, tiene una singular manera de funcionar las relaciones humanas y los poderes. Los milicos no fueron zonzos. (sacerdote de Goya, 1996)

Militantes del Movimiento Rural de ACA y después dirigentes de las Ligas sufrieron represión con la dictadura, entre otros están desaparecidos Arturo Dean (secretario general de ULAS), Héctor Tuti Cian, Alcides Bosch (desaparecidos), y Ricardo Nadalich, quien se distanció de las ligas por su opción política, fue perseguido en Corrientes por el Ejército y se cree que murió en un enfrentamiento,

Yo me reencuentro con él otra vez en 1976, en plena época militar, nosotros estábamos perseguidos, en el monte, nos encontramos, él estaba en Corrientes, estuvo como dos o tres oportunidades en la zona donde estábamos, en el Chaco. Le decíamos Ginebrol. Compartimos en el monte. Era un cuadro, un tipo muy formado, muy comprometido, no había elemento o lugar para hacerle críticas. (Remo Vénica, 2004, cit en Borsatti, 2005:62)

Otros sobrevivieron a la cárcel, como Eduardo Sartor, dirigente del MR de ACA y después de las ULAS y de la Coordinadora Nacional. Fue detenido en enero de 1977 y torturado en la Base Aérea de Reconquista, en el llamado “hangar mecánico”, donde estuvo siete días.  Permaneció desaparecido 52 días, hasta que lo legalizaron en la cárcel de Coronda…y su hermano Jorge que partió exiliado a Francia hasta 1984. (Borsatti,R., 2005:96)

A los pocos días del golpe, en mayo, me agarraron y casi me matan a palos y me largan Esa fue la última vez que me detienen en Goya, que fue cuando después nos volvimos a mi casa, estuve dando vueltas por ahí hasta julio más o menos, conversando con los pequeños productores, pero ya no daba más la cosa y entonces me vine. Mi familia se había venido ya también para acá. Después de la dictadura volví a Goya cuando fui liberado y lo vi a Mons.  Devoto (S. Tomasella, 1996)

Con la represión se fueron sacerdotes al exilio, Torres, Camossi y Ramondetti. El primer signo de Dios para Ramondetti fue una garroteada para el presidente de la comisión vecinal de Hércules (?), y esa noche abandonó Ramondetti. Después hubo curas presos, algunos poco tiempo -yo estuve una semana nada más- otros como Diego Landini estuvo tres meses, Lavista estuvo medio año. Eso a nivel de clérigos. (V. Arroyo, 1996)

O sobrevivieron al monte, como el grupo de tres parejas liguistas santafesinos Arturo Dean (secretario general de ULAS) y Marica Bregant, Carlos Cremona y Cecilia Brolo y Héctor Solari y su compañera, quienes a fines de noviembre de 1976 comenzaron una experiencia de supervivencia, resistencia y nomadismo sorprendente, ayudados por colonos y acosados por la guardia rural los pumas entre otras fuerzas. Más sorprendente aún es que a mediados de 1978 se incorporaron al grupo Irmina y Remo Vénica y dos más, que también estuvieron refugiados en la cuña boscosa (Miceli, J., 2006), y habían caminado durante quince días a pie hasta Villa Guillermina para poder ubicar el grupo de Dean -quien logró salir vivo del monte y exiliarse, pero regresó y desde 1981 está desaparecido- y Cremona, quienes no sabían de la existencia de otro grupo. Ya unidos, diez adultos y tres niños se movieron permanentemente por la Cuña, escapando de la persecución con ayuda de los obreros rurales y los campesinos. Resulta importante para nuestro estudio que los obreros rurales hayan colaborado con los productores.

 

Llegó así a su fin el ciclo de las Ligas Agrarias, iniciado y completado en las distintas búsquedas del hombre nuevo, como se percibe en el cálido recuerdo de Norma Morello sobre su compañero del MR Ricardo Nadalich, en donde se integra la cotidianeidad con la cultura, la formación permanente, la mística y la política en el proyecto colectivo que por un tiempo cambió las relaciones sociales en el mundo rural del NEA,

 Y esa costumbre gringa de levantarse a la mañana y desayunar lo que había quedado a la noche, lechuga, fideos, todo era metido en la sartén, mientras los demás tomábamos los desayunos normales. Tenemos una deuda con el gringo Ricardo Nadalich (…) Decirle cuánto crecimos en su paso por la vida. Cuánto avanzó el Movimiento de campesinos hacia un trabajo de cambio. Decirle qué gran cosa fue conocerlo. Y trabajar aquellos temas del año, donde iba tejiéndose un hombre nuevo. (Norma Morello, cit por Borsatti, R., 2005:66)


  1. “…ellos nuestros dirigentes regionales, con lo que nuestro nombre, hoy me daba risa, éramos extensionistas del MR, jaja (digo después de haber leído Extensionismo y comunicación), pero ese era nuestro nombre, y lo hacíamos de buena fe. (O. Ortiz, 1996)
  2. Cuando el cura Jorge Torres fue liberado, un grupo de peones de Goya se le acercó para decirle que él estaba libre porque ellos le habían rezado al gauchito gil, por lo tanto le debía celebrar misa al santo.
  3. Para ilustrar las dificultades entre el MR y la nueva jerarquía eclesial desde 1970, basta mencionar que cuando el Equipo Nacional del MR fue a solicitarle a Mons. Tortolo que interceda por Norma Morello que estaba en prisión, la respuesta del arzobispo -que los atendió después de cuatro horas de espera- fue: “Ustedes se desviaron”, y les entregó en la reunión un paquete de medallitas de la Virgen para que los campesinos tuvieran buenas cosechas.


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