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7 Las Ligas Agrarias, un movimiento social

…como movimiento social repercutieron en todo el país…(José L Acosta, LAE, 1992).

Ya conformadas como un colectivo social regional, las Ligas Agrarias del NEA[1] intensificaron su dinámica de acción colectiva en relación con la mediación política eclesial, con las corporaciones rurales y el estado, y en su resistencia y confrontación con los grupos monopólicos de agroindustrias. Su proyecto alternativo, los alcances de su influencia gremial y política, sus definiciones político-partidarias y la represión que sufrieron forman parte del balance que aquí hacemos.

Nos propusimos analizar su gravitación regional y nacional desde su nueva identidad como movimiento social en las realidades provinciales, profundizando los problemas o cuestiones centrales en las relaciones sociales rurales que debieron transitar durante este proceso.

1. Las Ligas del NEA y el nuevo contexto sociopolítico y económico de los setenta

La última etapa del gobierno de facto de la “revolución argentina” se caracterizó por el paso de lo que sus conductores llamaron el tiempo social  -que se expresaba inesperadamente convulsionado en relación a sus cálculos[2]– hacia el tiempo político, es decir a una etapa de relativa apertura para darle una salida política a la dictadura por la vía electoral, en una Argentina caracterizada por el fortalecimiento de dos alianzas básicas con el capital financiero como enemigo común: “una conducida por la clase obrera, cuyo principal aliado, la pequeña burguesía y los pobres del interior constituye el eje del enfrentamiento; la otra, conducida por la burguesía monopolista argentina (CGE), encuentra sus aliados en todos los sectores acomodados de la pequeña burguesía.” (Rozé,J., 1992:45). Para quebrar esas alianzas recomponiendo los partidos políticos el general A. Lanusse como presidente de facto de la nación realizó la convocatoria al Gran Acuerdo Nacional, que levantó la proscripción del peronismo y permitió el triunfo del FREJULI[3] en las elecciones de 1973. De ahí la importancia de que las Ligas Agrarias en tanto movimiento social hayan declarado su prescindencia partidaria en las elecciones, sólo indicando a sus miembros cuáles eran los partidos identificados con el capital financiero. (Rozé, 1992) El proceso electoral redefinió el momento político, y las fuerzas sociales redefinieron también su función en la nueva etapa.  

Este retorno a la democracia después de la dictadura burocrática autoritaria se produjo en 1973 con la vuelta del peronismo al gobierno portando propuestas que intentaban adecuarse al proceso de transformaciones profundas que se estaba viviendo. El peronismo se veía en la sociedad como el referente político -incluso para los sectores medios urbanos- que nucleaba el descontento acumulado por muchos años de gobiernos militares y de distribución regresiva de la riqueza. En realidad el peronismo aparecía como una fuerza política nacional capaz de resolver el dilema de liberación o dependencia, y Perón era asociado con el Hombre-Mesías que volvía para lograrlo (Svampa, 2003).

Pero ya no era el peronismo disciplinado y corporativizado[4] de 1955. En su interior la coexistencia de fracciones antagónicas en torno a la figura de su conductor le dio al peronismo -según Liliana De Riz (1986)- un extraordinario dinamismo y a su jefe una gran capacidad de maniobra. Durante esos años Perón alentaba a todos; a la Juventud Peronista y la guerrilla (FAR, FAP, Montoneros)[5] porque eran su carta de presentación contra los sectores negociadores, dispuestos a entenderse con el gobierno de turno, y a su vez los negociadores le permitían mantener un aparato de superficie que le aseguraba la vigilancia y la continuidad del movimiento y su integración como pieza imprescindible en el juego político. Perón armó un esquema de fuerzas heterogéneo, sin caer en una definición ideológica que lo enfrentara a un rival o eventual sucesor. Mantuvo un equilibrio de compromisos inestables, según las necesidades de la hora. Mientras tanto, el entramado de las organizaciones político-militares se complejizaba y desbordaba el escenario político (La opinión 26/1/74).

 “…con la asunción del gobierno electo el 25 de mayo de 1973 se legitiman nuevamente los canales  tradicionales de acción política a través de los cuadros políticos partidarios,…la participación de las estructuras corporativas en el poder legitimadas con el pacto social y la victoria del peronismo (como partido mayoritario de la clase obrera) sustraen de la primitiva alianza a su conductor natural, trasladándola al ámbito del gobierno…El carácter de “popular” que adopta el gobierno determina que las movilizaciones generadas en problemas económicos sean en principio ilegítimas; para legitimarse…”no se ataca al gobierno popular, ni se pretende alterar la “paz social” (Rozé,J., 1992:32)

Cámpora asumió en mayo de 1973 con el respaldo de la tendencia revolucionaria del peronismo (agrupaciones de la Juventud peronista y montoneros), y aunque sólo integró a dos ministros de esta vertiente ya desde el principio se evidenció el tono de su gobierno marcado por el auge de la movilización de sectores populares, la expectativa de cambios revolucionarios y la preocupación de otros sectores de la sociedad por este proceso. Aunque los grupos guerrilleros peronistas abandonaron momentáneamente la lucha armada, el clima de agitación se mantuvo por la gran cantidad de medidas de acción directa -ocupaciones de fábricas, colegios o facultades- para lograr cambios rápidos en los lugares de trabajo. Pero las tendencias opuestas dentro del peronismo se trasladaron al ámbito del estado, en donde se enfrentaron disputándose espacios de poder. Un hito en este sentido fue la masacre de Ezeiza cuando volvió Perón el 20 de junio de 1973.

Al respecto, Perón tenía el objetivo de retomar el control político ante la autonomía que habían adquirido el aparato sindical y los sectores juveniles. En función de eso nombró a Gelbard para recrear el proyecto económico tradicional de desarrollo industrial y redistribución de los ingresos en un marco de armonía de clases. Ya durante el gobierno de Cámpora comenzó a instrumentarse la estrategia de Perón para consolidar el orden institucional y la búsqueda de un acuerdo social. Esto implicó en lo político un acuerdo con los partidos de oposición, sobre todo con la UCR liderada por Balbín, por lo que en esta etapa sí aceptó al parlamento como un espacio de discusión y negociación. Y en relación a lo social, Perón impulsó una tregua en la puja por la distribución de los ingresos con un acuerdo entre la CGT y la CGE[6]. Estos acuerdos se tradujeron en el “Pacto Social”, que buscó disciplinar la relación re trabajadores-empresarios y a la vez crear un marco adecuado para las reformas económicas.

En función de estos objetivos se lanzó en 1973 el Plan Trienal de Reconstrucción y Liberación Nacional, que incluía el plan económico clave para cumplir el pacto social. Este programa se basó en lo acordado en el Acta de Compromiso Nacional firmada el 30 de mayo de 1973 por la CGT, la CGE y el Ministerio de Economía[7], pero cuando comenzó a aplicarse no recibió el apoyo inicial preelectoral. Las condiciones sociales y políticas no eran las más ventajosas para aplicar un plan de reformas económicas que alterase el esquema de reorganización capitalista vigente desde la época de Frondizi, y el Plan Trienal pretendía controlar el sistema productivo y redistribuir ingresos sin comprometer la capacidad de acumulación, el equilibrio externo del sistema ni la eficiencia del sector público[8]. Por eso hubo reacciones adversas desde algunos sectores (izquierda de la juventud peronista, UIA) y reticencias de otros como la burocracia sindical. Así, el éxito del Plan Trienal dependía de que se mantuviera la coyuntura externa favorable y de la capacidad del estado para dirigir el proceso de acumulación capitalista.

Un aspecto clave del plan económico fue la política agraria (Ferrer, 2007; Gelman y Barsky, 2005; Rapoport, 1998; Lattuada, 1986). El sector agropecuario había superado el estancamiento registrado durante las décadas del cuarenta y cincuenta, con lo que aumentaron las exportaciones del agro y también las manufacturas duplicaron sus exportaciones entre 1955 y 1972. A los cambios producidos por la modernización tecnológica del agro y en la estructura socioeconómica agraria (consolidación de EAF y surgimiento de contratistas de maquinaria) en el período entre los gobiernos peronistas se sumó a nivel institucional la creación del INTA y de los CREA, también

 (…) la expansión y consolidación de las organizaciones cooperativas agropecuarias, sobre todo de comercialización, a la par de una creciente complejidad y fortalecimiento en la organización de los diferentes grupos de intereses del sector rural, en asociaciones gremiales y de otro tipo, que podían actuar como grupos de presión en las estructuras de poder del Estado en cuanto a política económica en general y política agropecuaria en particular…. (Lattuada, M: 1986:200)       

Este fortalecimiento en la organización y capacidad de presión y negociación de los sectores asalariados para defender los niveles alcanzados -más los requerimientos del funcionamiento de la economía y el aumento de la población del país y por ende del consumo- mostraron como insuficiente la expansión de la producción agropecuaria pampeana y en general, porque el país no había podido superar desde 1950 su vulnerabilidad externa en términos económicos, y oscilaban los sectores sociales y políticos entre ciclos de expansión y recesión y péndulos políticos. Encontrar la solución a la necesidad de aumento sostenido de la productividad se convirtió de este modo en una cuestión clave para la supervivencia en el poder de los distintos sectores sociales que accedían al gobierno, y para el peronismo de 1973 a 1976 también. (Lattuada, 1986)

 La respuesta a esta creciente presión nacional sobre la tierra[9] en la propuesta pre-electoral de 1973 implicó medidas tendientes por un lado a la puesta en producción en su mayor potencialidad de toda la tierra con aptitud para la explotación agropecuaria, y por otra parte la permanente búsqueda desde el gobierno de consenso, a través de diferentes organismos y Actas de Compromiso,“…dicha alianza, que se había consolidado en la lucha de enfrentamientos directos en el período anterior, debía ser recompuesta en base a la desmovilización de las bases y el establecimiento de nuevas mediaciones… (Rozé,J., 1992:139)

Estas propuestas de política agraria para todo el ámbito nacional aparecieron en la plataforma electoral del FREJULI en 1973 como Reforma Agraria Integral, y estuvieron enmarcadas en las Pautas Programáticas para el Gobierno Justicialista de la Reconstrucción Nacional en enero de 1973. Tuvieron respaldo explícito de las fuerzas sociales y políticas nacionales -firma en 1972 de Coincidencias Programáticas del Plenario de Organizaciones Sociales y Partidos Políticos-, de los sectores del capital y el trabajo (firma de la CGT, la CGE y el Estado del Acta de Compromiso Nacional el 30/5/73), de las principales corporaciones rurales, y un apoyo masivo que se reflejó en las elecciones en 1973. Se basaban en el principio de que “la tierra debe ser para quien la trabaja y un bien de producción y no de renta y especulación”, y en función de esto la política impositiva, con la aplicación del impuesto a la renta de la tierra, fue una vía para la puesta en producción de tierras ociosas. Así, en las Coincidencias Programáticas se había establecido “Implementar el impuesto a la renta normal potencial de la tierra en sustitución de otros impuestos que gravan el sector.” (nº 13.2)

La política impositiva que aplicaremos al agro no tendrá exclusivas finalidades fiscales, sino que tenderá a la eliminación del productor ineficiente, castigar la especulación y promover la productividad en todos sus órdenes. La implementación del impuesto a la renta potencial de la tierra y su aplicación con sencillez y profundidad será uno de los instrumentos que coadyuvará eficazmente a las transformaciones sustanciales que en orden a nuestros grandes objetivos esperamos del campo argentino. (Ley nº20518) Anales de Legislación Argentina año 1973, p.295

Simultáneamente, las Coincidencias Programáticas enunciaban

La Ley de Transformación Agraria que promueva el acceso a la propiedad a los actuales arrendatarios y aparceros, mediante créditos a largo plazo y exenciones impositivas temporarias que estimulen las operaciones de compra-venta (13.1.2)… Ley de reconcentración parcelaria, para convertir a los actuales minifundios en verdaderas unidades económicas. (13.1.4)

A esto se sumaron incentivos económicos y apoyos gubernamentales para el aumento de la producción del agro vía precios, créditos, infraestructura, extensión, seguros y promoción del cooperativismo

La transformación del actual sistema de tenencia de la tierra, la reorientación de la política de colonización en tierras fiscales, corrigiendo sus abusos y deformaciones, la difusión del cooperativismo en todas sus formas y el fomento de unidades comunitarias de trabajo rural adecuadas a las peculiaridades de las distintas zonas agroecológicas del país, serán objetivos fundamentales de nuestra obra de gobierno…También habrá que ampliar la infraestructura rural para promover el asentamiento del hombre de campo y su familia; aplicar políticas de precios relativos que otorguen estabilidad a las previsiones de los productores, tanto en lo que se refiere al valor de su producción como a los insumos que la hacen posible; promover la política de industrialización local de materias primas regionales; difundir las técnicas que sirvan a la conservación y mejora del suelo y al aumento de la productividad; estructurar un régimen de seguro agrícola obligatorio; aplicar una política de crédito agrario planificado que asista eficazmente al productor, especialmente pequeño y mediano, y privilegie las asociaciones cooperativas y comunitarias de producción rural. (“Coincidencias Programáticas…”punto 13º, Plan Trienal…1973)

Todas estas propuestas se canalizarían mediante la acción mancomunada de productores y Estado. En función de eso, Perón logró que el 6 de septiembre de 1973 treinta y tres entidades y organizaciones rurales firmaran el Acta de Compromiso del Estado y los Productores para una Política Concertada de Expansión Agropecuaria y Forestal, o como generalmente se la denominó, “Acta de Compromiso para el Campo”, que trasladaba al ámbito rural los postulados del acuerdo con las organizaciones sociales y partidos políticos, en los que el gobierno se comprometía a desarrollar

…una vigorosa política agropecuaria y forestal tendiente a obtener aumentos sustanciales en la producción, una mejor distribución de los ingresos, el ensanchamiento de las dimensiones del mercado interno y la participación real de la población rural en el proceso de desarrollo político y social…lograr la Revolución Pacífica por la que el país voto el 11 de marzo…Se realizarán los mayores esfuerzos a fin de mejorar sustancialmente la estructura agraria, que presenta desequilibrios profundos en varias zonas del país, donde coexisten minifundios y grandes zonas subutilizadas, fiscales y privadas. 

 Una cuestión importante que destaca Lattuada (1986) al respecto, es que esta planificación concertada de la política agropecuaria permitiría a los representantes de los productores y sus cooperativas, de los trabajadores rurales y de las industrias derivadas, de los proveedores y de los transformadores de los productos agropecuarios, y de los consumidores, tener intervención y compartir con el gobierno la formulación y el cumplimiento de los programas de acción a corto, mediano y largo plazo. De este modo se comprometieron los firmantes a aumentar la productividad, a un aprovechamiento pleno y racional de toda la tierra con aptitud agropecuaria y forestal y la aplicación del impuesto a la renta normal potencial de la tierra, y acordaron en la comercialización que la función del Estado sería supletoria  de la iniciativa privada en el orden interno y preponderante en el orden externo, e incentivaría la organización cooperativa y a las organizaciones privadas que actúen eficientemente.

Como instrumentos inmediatos para alcanzar estos objetivos el gobierno (Mensaje Ministro Economía José Ber Gelbard a los gobernadores, jul 1973) incluyó tres proyectos de leyes -impuesto a la renta normal y potencial de la tierra-ley agraria, fomento agrario y tierras aptas para la explotación agropecuaria- en el Plan Sectorial Agropecuario 1974-1977 de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación a cargo del Ing. Horacio Giberti. Este plan caracterizaba al país como una estructura dualista (cap. 1, punto 2.4), con una región pampeana relativamente moderna y desarrollada, y el resto del país como lo opuesto, donde se concentraban economías de subsistencia y se caracterizaba por la presencia del complejo latifundio-minifundio, con sus secuelas de alta desocupación, amplias brechas en el ingreso y expulsión continua de población. Con este diagnóstico el Plan Sectorial proponía el desarrollo del sector agropecuario a partir de estructuras no tradicionales, para generar la cantidad de divisas necesarias para el desarrollo armónico de una estructura industrial más propia e integral, asegurando la integración regional y la independencia económica y tecnológica. Y en relación al uso y tenencia de la tierra partían de que es un bien de producción y no de renta, cuya retención ociosa o subutilización perjudica a toda la comunidad.

El peronismo logró así el compromiso formal de los principales actores socioeconómicos, todos interesados en el aumento de la productividad. No obstante, cuando se debió pasar de los enunciados a las políticas concretas que afectaban a algún sector social en particular, las alianzas y el consenso mostraron su fragilidad, y el mismo peronismo en el poder se fracturó. Y este programa agrario, incluido en el plan económico general, se comenzó a aplicar en un contexto político cada vez más convulsionado por las organizaciones armadas. El gobierno de Cámpora (mayo-oct. 1973) ya se sabía de transición pero debió acelerar su fin por la presión de sectores de derecha, y fue reemplazado por Lastiri hasta que en las elecciones de septiembre de 1973 ganó la fórmula Perón-Perón con el 62% de los votos.

El nuevo gobierno de Perón estuvo marcado por el avance de la derecha y el entorno lopezrreguista en el que empezó a actuar la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) como fuerza parapolicial que atentó contra políticos, sindicalistas, intelectuales y artistas. A la vez comenzaba a fracasar el Pacto Social que propuso Perón para llegar al “desarrollo nacional” con un aumento en la participación de la clase obrera en la renta nacional y la instalación de controles de precios (Gillespie, 1989).

El Pacto Social se funda en principio de solo asalariados y empresarios, y la política que permitiría esa redistribución estaba posibilitada por la transferencia de valor del sector agrícola hacia la industria. Así, la ampliación de la participación de los sectores corporativizados en acuerdos básicos con otros, articulados a nivel de sociedad política, al pasar de la acción directa que imponía su participación a la concertación corporativa, se convertía progresivamente en una ilusión, en tanto los niveles de concertación no podían forzar los límites de las contradicciones generadas en el proceso productivo, que establecían el traslado de valores de un sector a otro, pues en la concertación cada uno de ellos reclama la garantía mínima de su parte en el reparto de la ganancia.(Rozé, J., 1992:138)

Y en relación a la política agraria hubo un cambio de perspectiva, ya que Perón desde el gobierno priorizó los instrumentos indirectos que contaran con el mayor consenso para minimizar el conflicto social, como el asesoramiento técnico, los créditos y el desarrollo de cooperativas agrarias que, más que cambiar las estructuras y las instituciones relacionadas al sector agropecuario, cambiaran la mentalidad del productor.

En ese contexto de radicalización política enfrentada Perón acentuó la verticalización del sindicalismo y el movimiento peronista, precipitando la ruptura con montoneros al no reconocerles autoridad dentro del movimiento y su desplante discursivo el 1º mayo 1974: al interpelarlos como “imberbes” 60.000 integrantes de organizaciones peronistas se fueron de Plaza Mayo increpándolo: ¿qué pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular? Así, en pleno desgaste político y económico Perón murió en julio de 1974.

…Este período de legitimación condicionada de las movilizaciones sociales llega a julio de 1974… con la muerte de Perón…lo que venía siendo una tendencia, se convierte y precipita con la muerte del moderador de los enfrentamientos entre las clases…La toma del poder por los militares en 1976 redefine y estructura; poder del capital financiero, desmovilización total, redefinición del esquema corporativo y aniquilamiento de todo aquel que subvierta el orden. (Rozé, J.,1992:33)

 Las relaciones de las Ligas con el gobierno se tensaron aún más cuando con la muerte de Perón en 1974 se comenzaron a bloquear los proyectos y medidas que la Secretaría de Agricultura y Ganadería elevó al Poder Ejecutivo, como la valuación de tierras, sobreutilización de las mismas y programas de concentración parcelaria. En agosto de 1974 Giberti debió renunciar a su cargo cuando se rechazó internamente el proyecto y no se aplicó el Impuesto a la Renta Normal Potencial de las explotaciones agropecuarias, a pesar de haber sido sancionada como ley[10].  

La muerte de Perón también aceleró el proceso de deterioro político y económico del gobierno. La derecha se apoderó del poder y realizó cambios drásticos en el gabinete, acentuando su aislamiento y la represión con la reforma del Código Penal. Este descrédito progresivo del gobierno y la pérdida de su identidad peronista precipitó la desarticulación de la alianza social defensiva peronista y creó las condiciones para que actuara la alianza golpista de las fuerzas armadas con sectores empresarios de UIA, APEGE[11] y un sector de la CGE, ante el apoyo de los medios de comunicación, la pasividad de los sindicatos y la incapacidad de los partidos políticos. El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe militar que dio comienzo al gobierno de la dictadura del “proceso de reorganización nacional”, cuyo objetivo prioritario fue desarticular desde sus bases ese entramado social construido a partir de los movimientos sociales que se encontraron profundamente involucrados en los vaivenes de este clima de radicalización política, como las Ligas Agrarias.

2. La dinámica de la acción colectiva regional y el proyecto alternativo de sociedad

Las Ligas Agrarias se desarrollaron desde fines de 1970 durante una etapa política de alza en las luchas sociales, y las alternativas de su evolución fueron permeadas por el uso de instrumentos sociales, tanto “… los instrumentos de lucha como las mediaciones que establecen relaciones en el interior de la sociedad y resuelven las múltiples contradicciones entre sectores sociales, estratos de clases y sus controvertidos intereses” (Rozé, J., 1992:29) Las relaciones sociales están mediadas por cosas, ya sea la mediación más general que es la de la mercancía como la relación de los individuos en tanto clases que disputan el poder a través del Estado. Las mediaciones características en la relación entre sectores sociales son la corporación y el partido, la corporación regula la relación entre el capital y el trabajo, y el partido es la mediación entre la sociedad civil y el Estado. Pero no siempre son suficientes, y ahí aparece el movimiento como otro tipo de mediación que implica una alianza social con un objetivo común que hace al interés de dicha alianza, y define formas organizativas propias para la acción colectiva.

Ya precisamos nuestro concepto de popular o pueblo (v. cap 5) para aclarar algunos presupuestos en base a los cuales se asigna a ciertos procesos históricos características e intereses preestablecidos, como un carácter revolucionario o populista a las Ligas Agrarias.

Las relaciones sociales tradicionales, tanto de status adquirido (por ej., a nivel de género el machismo) como de expresiones político-sociales -partidos o corporaciones-, aparecían inadecuadas para analizar las nuevas demandas y relaciones sociales o bloqueando la realización de determinadas reivindicaciones y derechos (Pérez Esquivel, L: 1997:116).

Al respecto consideramos que fueron los movimientos sociales los que pudieron expresar -ante esa estrechez de roles y formas de representación institucionalizadas- respuestas adecuadas ante los nuevos reclamos, ya que revelaron lógicas de acción colectiva orientadas a transformar reivindicaciones específicas en derechos individuales y colectivos, y expresaron formas de poder social tendientes a intervenir en la esfera pública, con prácticas que podían o no ser autónomas y diferenciadas de otros actores, como los partidos y el estado. Los sectores no corporativos iniciaron una lucha de enfrentamientos directos, que en muchos casos se convirtió en una crítica y superación de las estructuras corporativas a partir de nuevas alianzas. Así “…acción y organización son analizados a través de los medios de lucha empleados, los objetivos explícitos, sus reivindicaciones y la caracterización de sus enemigos (…) todo ello homogeniza lo que posee un carácter heterogéneo…” (Rozé, J., 1992:14)

 Estas fueron las características predominantes de las Ligas Agrarias. Ante todo su fuerza social provino de la capacidad de movilización de los productores, y se manifestó permanentemente a través de marchas, concentraciones, corte de rutas, actos, huelgas y toma de tierras. Ejercieron y desarrollaron un poder social para gravitar sobre el Estado, e incidir en la toma de decisiones de aquellas políticas públicas que afectaban a los intereses de sus integrantes,

Como la forma habitual para la presentación de sus reclamos (…) las Ligas actúan progresivamente, comenzando primero por la entrega de memoriales y petitorios, realizando luego reuniones con las autoridades y utilizando, como forma final de presión, las concentraciones y marchas. La movilización del campesinado es el eje sobre el que basan su accionar, lo que las diferencia de otras organizaciones similares que prefieren la negociación y los contactos personales. (Golbert, L. y Lucchini, C., 1974:28)

Con el surgimiento de las Ligas Agrarias se constituyeron socialmente los tres componentes básicos para la acción colectiva: la percepción de la injusticia, la posibilidad de revertirla a través de la acción y la construcción de una fuerte identidad, un nosotros capaz de promover los cambios. A eso se sumó la oportunidad política (Gordillo, 2003) es decir la coyuntura estratégica  por la confluencia de las movilizaciones iniciadas en diferentes ámbitos, la posibilidad de sostener el ciclo de protesta por apoyo de otros sectores, como los eclesiales y partidos políticos y la posibilidad de construir un proyecto que trascienda la experiencia. En esa confluencia “…la alianza en el período 1969-1973 había sido real, en tanto su formación operaba a nivel de sus componentes, los individuos identificados por su carácter de explotados y marginados.” (Rozé, 1992:139)

En ese sentido, las Ligas Agrarias conformaron un movimiento social agrario regional de productores, cuyo liderazgo se evidenció en la influencia política y social sobre el proceso de resistencia rural y en su capacidad de impulsar respuestas prácticas para la realización de un proyecto de desarrollo alternativo,

Para poder luchar por la verdadera justicia, por la verdadera liberación, lo que necesitamos es un Movimiento. Un movimiento es una organización popular que, al mismo tiempo que defiende los justos derechos de los trabajadores, busca terminar con la explotación de todos los trabajadores a través de medidas de fondo que ataquen la raíz de los problemas (…) El MOVIMIENTO no descuida las tareas gremiales, pero va más allá (…) El Movimiento no se conforma con defender a los trabajadores de la ambición de los monopolios, el Movimiento quiere expulsar a los monopolios. (“El MAM ¿gremio o movimiento?”, en Amanecer Agrario nº20, año 1, marzo de 1974)

Las Ligas son un movimiento de masas propio de los campesinos en Argentina (…) Un movimiento que no está dentro del sistema porque lucha contra él. En vez de un sistema de explotación y de opresión, que hay que destruir, nosotros queremos construir un sistema de liberación. No queremos personería jurídica. Queremos ser dueños de nosotros mismos. (Carlos S. Piccoli-Dirigente UCAL, En Revista Comuna nº8, nov 1972, cit. Ferrara, 1973:190)

Se pueden analizar su evolución como movimiento social y su proyecto alternativo de sociedad a partir de los dos principales problemas que las convocaban -su situación como productores rurales en relación a las condiciones de producción y de uso y tenencia de la tierra-, y como organización colectiva el desarrollo de una conciencia y subjetividad gremial y política de identidad común, y la posibilidad de expresarla en una acción conjunta basada en un proyecto alternativo integral que trascendiera la mera obtención de logros en sus reivindicaciones frente a las empresas oligopólicas agroindustriales. Hasta dónde se dio la cuestión reivindicativa gremial o la cuestión revolucionaria política, o si se articularon ambas estuvo directamente relacionado con el tipo de proyecto alternativo que propusieron y su viabilidad.

…dos tendencias que se manifiestan en las ligas; la línea que las concibe como instrumento de transformación y aquella más gremial, convive en el interior de cada una de las organizaciones provinciales y la definición de aquellas estarán dadas por la relación de fuerza en su interior, por el peso de los liderazgos o por características de las contradicciones en cada provincia con sus gobiernos. (Rozé, J., 1992:141)

Estas diferencias también se evidenciaron en relación al accionar colectivo regional y nacional de las Ligas Agrarias, sobre todo en sus dos congresos nacionales –el Parlamento Agrario de Lincoln de 1973 y el Parlamento de Villa María en 1974– en los que se debatió la postura de cada liga en torno a los problemas agrarios y las propuestas del gobierno. En Lincoln se decidió aceptar el Acta de Compromiso para el Campo e integrar las comisiones de política concertada para el agro, y en Villa María -poco después de la muerte de Perón- el futuro de la Ley Agraria.

Las condiciones de producción y el uso y tenencia de la tierra se mantuvieron como problemas centrales para las Ligas Agrarias, aún desde distintas perspectivas.  Ya analizamos en capítulos anteriores que como problema general el tema de la tierra fue más acotado en las Ligas agrarias, con más peso en Corrientes y en Formosa y menos en el Chaco, Santa Fe, Misiones, Entre Ríos y las pampeanas. No obstante, como problema histórico en las estructuras agrarias provinciales gravitó en las condiciones de producción y el desarrollo de las Ligas agrarias en su relación con el estado, las corporaciones y las agroindustrias. Nos interesa en este apartado tratar el problema en términos regionales y las propuestas comunes de las Ligas en relación al proyecto del estado peronista que intentaba el redimensionamiento de las unidades productivas y tenía prevista la posibilidad de colonizaciones y expropiaciones…

 Aunque acá en el Chaco había una distribución (…) la mayoría eran arrendatarios pero del estado, de tierras públicas, no de tierras privadas. En cambio en Corrientes todas las tierras eran privadas. Y el caso de Formosa, de mucho minifundio en tierras públicas al lado de grandes extensiones de tierras privadas. Eso es lo que llevó en algunos lugares a la ocupación. Sí, es cierto, se planteaban matices y grados de intensidades distintas. Por ahí acá, como la tierra estaba un poco mejor repartida, los problemas prioritarios se planteaban en la comercialización. (Osvaldo Quique Lovey, 1995)

En Santa Fe había un eslogan que decía que la tierra sea para quien la trabaja. Ahora, la cuestión para mí de la reforma agraria no se presentaba en una misma situación en cada provincia… (Rita Sartor, 1996)


Las reivindicaciones al respecto se expresaron según posiciones que iban desde la reforma agraria con expropiación, la colonización de la tierra, la aplicación de impuestos a tierras improductivas o el reclamo general de la tierra para quien la trabaja. Según Rozé, el Parlamento Agrario dio apoyo a la Ley agraria[12] y pidió por la expropiación de tierras en todas las provincias pertenecientes a empresas monopólicas.

 Nosotros laburamos a nivel de Coordinadora Nacional todo un documento respecto a la tierra. Yo no me acuerdo ahora cuál es el contenido, pero sí que habíamos planteado una reforma agraria (…) Y eso fue un documento que se aprobó en Villa María. Tenía varios pasos, digamos: la tierra debe ser para quien la trabaja, para eso hay que reformar la tenencia de la tierra, no se hablaba de reforma agraria. Entonces para poder darle tierra a los que trabajan, sobre todo a los hijos de los productores, bueno, primero que todo hay que expropiar las tierras fiscales, después las improductivas. Después las tierras de las grandes estancias que sean necesarias para darle tierra a los hijos. Es decir, había una serie de escalas de expropiación. (Eduardo Sartor, 1996)

 Nosotros planteábamos que había que gravarla impositivamente, dado que no se podía expropiar. Nosotros planteábamos la expropiación de los grandes latifundios, pero como una solución intermedia (…) La expropiación fue un planteo orgánico nacional de las Ligas (…) En Corrientes se han llegado a expropiar tierras. Y en Misiones, en otros lugares, en Formosa se han llegado a ocupar tierras privadas de prepo. Claro que sí, que nosotros planteábamos la expropiación (…) Nosotros teníamos estudios hechos en otras áreas, donde veíamos qué pasaba cuando eran latifundios, y qué pasó después cuando se dividieron las tierras. Cuánto producían antes y después, cuánta gente vivía antes y después. Teníamos todos los estudios y los difundíamos, para demostrar el beneficio que significaba poner en producción, la explotación de unidades económicas. Esto era el planteamiento permanente de las ligas, y en Corrientes se han llegado a expropiar algunas áreas, producto de la presión de las ligas. Zonas de producción de aparceros, de medieros, ahí se implementaba todo un sistema medio feudal de aparcería… (Q. Lovey, 1995)

Como una respuesta a esta situación el Estado peronista tuvo una política de tierras con el objetivo económico de poner todas las tierras aptas en explotación sin degradarlas, y el objetivo social de transformar la estructura agraria para una distribución más equitativa del ingreso y de la tierra,

El principal objetivo es la plena realización de la población,…la política de tierras deberá contribuir al bienestar material y espiritual de productores y trabajadores rurales. En segundo lugar la política procurará adecuar el uso del suelo a su real potencial productivo…El medio principal para lograr su cumplimiento es, a su vez, la definitiva superación del concepto de la propiedad absoluta e individualista de la tierra, con la consiguiente secuela de subutilización de recursos, progresivo despoblamiento y difícil acceso a la misma tierra. (Plan Sect. Agro: 1974)

Los objetivos específicos para el logro de estos objetivos generales del Plan Sectorial para el Agro de 1974 establecían el desarrollo de unidades económicas productivas a través de programas de reordenamiento fundiario basados en la concentración de unidades minifundiarias y en la progresiva subdivisión de los actuales latifundios; en la incorporación de tierras fiscales aptas para la producción en forma racional mediante la paulatina eliminación de la ocupación precaria y la promoción de los actuales ocupantes a formas regulares de tenencia; el desarrollo de formas asociativas de producción y tenencia de la tierra con la participación de pequeños productores, ocupantes de tierras fiscales y asalariados rurales, y establecer mecanismos efectivos de control para evitar la atomización de la propiedad rural. Es interesante que el estado mantenía para sí la función en cuanto al dominio del recurso tierra, no renunciando a la propiedad de la misma en casos de colonización o transformación de áreas problemáticas.

En cumplimiento de estos objetivos se establecieron instrumentos impositivos, crediticios y legales. Su propuesta principal fue la ley del impuesto a la renta normal potencial de la tierra, conocida como ley agraria. Consistía en determinar de oficio la renta sujeta al impuesto a las ganancias en las explotaciones agropecuarias, basándose en los resultados de una explotación media de similares características a la del contribuyente. Así el impuesto era una suma fija por hectárea, independientemente de la intensidad con que el predio fuera explotado. La tasa era progresiva, según el monto total de la renta del contribuyente, por lo que variaba no en función de la intensidad de la explotación sino de su tamaño y del producto potencial. Este impuesto se aplicaría en dos etapas, primero durante 1974 una de emergencia hasta reunir la información concreta sobre la explotación del predio, y una segunda etapa a partir de enero de 1975 cuando se aplicara el impuesto a la renta normal potencial. Al respecto sostiene Lattuada:

Si como lo establecía el Plan Sectorial, uno de sus principales objetivos era eliminar el desequilibrio regional, era lógico entonces que se propusiera solo aumentar la productividad de las explotaciones agropecuarias pampeanas tal como se encontraban -es decir sólo presionar para que las tierras fueran utilizadas en niveles cercanos a sus capacidades potenciales-, y para lo cual depositaban sus mayores esperanzas en la implantación del Impuesto a la renta potencial normal de las explotaciones agropecuarias; y en cambio, concentrar los esfuerzos de desarrollo a través del fomento de las agroindustrias, y la aplicación de medidas más directas y por lo tanto más conflictivas que afectara la estructura de la tenencia y las relaciones de producción existentes, tales como la colonización, reconversión, y organización de formas de producción cooperativas, en las regiones extrapampeanas. (Lattuada, M, 1986:241)

Rozé por su parte sostiene que la ley agraria fue el instrumento que enmarcó en nuevos cánones la propiedad y explotación de la tierra en un contexto nacional en que

…la presión del capital financiero y el progresivo fracaso del pacto social la conducción económica plantea el único camino factible para una política económica nacional, es decir posibilitar el desarrollo de un proceso autosostenido: favorable al capital monopólico industrial argentino, el reordenamiento de la producción agraria para la creación de excedentes que pudieran operar re-inversión en otras ramas, a partir de la modernización de toda la estructura rural.(Rozé, J., 1992:53)

 

Ya desde el proceso eleccionario en el 73 hubo en las Ligas un fuerte debate con respecto a qué posición tomar en relación con el gobierno. Nucleadas en la Coordinadora Nacional decidieron en el Parlamento Agrario de Lincoln apoyar el Plan de Reconstrucción y Liberación Nacional de 1973 y su documento más representativo para el agro, el “Acta de Compromiso del Estado y los productores para una política concertada de expansión agropecuaria y forestal”, firmada el 6 de septiembre de 1973. Cuando se reunieron en el Congreso de Lincoln ya se había firmado el Pacto Social y el Acta de Concertación para el Agro…, al que después las Ligas adhirieron. 

“Yo estuve como secretario general en el equipo zonal hasta mediados del 73, me acuerdo que algo se mencionaba del pacto social, conversamos, discutimos; pero yo no sé la Comisión Central si ha avanzado en algún apoyo de la firma, lo que sé es que nunca se firmó, nosotros (LAC) hemos participado en reuniones generales donde se ha conversado del tema, pero ahí se dio fundamentalmente la discusión sobre la renta potencial de la tierra. Eso sí lo discutimos en profundidad a nivel nacional, nosotros tuvimos la posición de que se aplicara con todo… (Pedro Pablo Romero, 1996)

Por su parte Sergio Tomasella (1996), “Porque el Pacto Social se firmó, creo que fue una comisión a Buenos Aires que fue Lovey, y había firmado…Antes de la firma del Pacto Social acá (LAC) seguimos la discusión, que no estábamos de acuerdo pero sí Torres (sac. Jorge Torres) y otros estaban de acuerdo. Y al final todas las ligas estuvieron de acuerdo en firmarlo”.

Las Ligas estaban insertas en todo eso, a tal punto que nosotros entre los mismos compañeros no sabían de qué partido político eras. Setenta y tres estoy hablando, eh? Y políticamente no fue una acción política, fue muy gremial, no se definió. Pero de todos modos se acompaña a los procesos (…) Acá para apoyar al gobierno en lo que estaba haciendo se hace una concentración de campesinos, en el 73. Porque el gobierno avaló el trabajo que se estaba haciendo. (Alem Locatelli, ULICAF, 1995)

La sanción del anteproyecto de Ley Agraria fue una de las cuestiones centrales de debate entre los meses de mayo y agosto de 1974 en la Comisión Nacional de Política Concertada, porque era una realidad que afectaba en mayor o menor medida a todas las provincias, y a la provincia de Buenos Aires con concentración de grandes extensiones de tierras improductivas. Y también fue motivo de debate interno en las Ligas agrarias -sobre todo con la incorporación de las ligas pampeanas- durante el Parlamento Agrario de Villa María en 1974. Desde distintas posturas Rozé y Giberti (entrevista 2007) coinciden en que es inentendible que los sectores destinatarios de estos beneficios hayan sido indiferentes y hasta opuestos a la ley.

Rozé (1992:142) sostiene que el sector del gobierno nacional ligado al ministerio de economía -más alineado a “una imaginaria posición de izquierda”- creía tener a las Ligas como aliado para la sanción de la ley agraria. Pero su carácter marginal regional extrapampeano y no haberse conformado como sector de presión se sumaron a la cantidad de intereses alineados detrás de esta nueva instancia gremial[13].

Con la ley agraria había consenso con sus variantes. Entre Ríos por ejemplo cuando entra, y la zona de Buenos Aires y parte de Córdoba con la leche, el problema de ellos en la tierra es muy distinto al nuestro. Entonces había grandes discusiones y planteos, porque cada uno quería dar prioridad a sus situaciones concretas que vivía. Pero nosotros por ej.: Chaco, Formosa, Corrientes, el problema crítico era la tierra. No así Entre Ríos, que tiene mucho más colonizada su provincia (…) En Misiones creo que tampoco, estoy pensando. Porque Misiones era un pueblo colonizado, provincia colonizada donde no era tan agudo el problema de la tierra, por lo menos en una parte de Misiones (…) en el norte de Santa Fe tampoco, porque son tierras que han tenido planes de colonización. (Jorge Torres-LAC 1996)

 Hay como un intento de llevar iniciativas conjuntas desde la Coordinadora Regional y Nacional para el Pacto para sacar más cosas. Porque ahí esta toda la discusión en relación a la reforma agraria, el congreso de Lincoln que se hizo en ese momento, después el de Villa María. No leí la presentación, eso sería trabajo arqueológico porque no se consiguen esas cosas, quemaron todo ya (…) Yo logré rescatar un artículo del que había sido secretario de agricultura de la provincia, (Guillermo Gallo Mendoza) que es el que promovió la reunión del Congreso de Lincoln, cuando se largan las ligas del norte de la provincia de Buenos Aires, las Ligas Tamberas. Ahí hay una definición en relación a la reforma agraria, y plantean algunas variantes, lo que fue la ley agraria, que por ahí algún vericueto se podía encontrar. (M. Guilbard, 1996)

 No obstante los beneficios que esta política agraria proponía para los productores que integraban las Ligas agrarias, por la complejidad de posturas internas dentro de las Ligas la relación con los funcionarios estatales no fue totalmente fluida, como en el caso del Ing. Giberti en relación a la Ley Agraria. Y esas disidencias llevaron -al votar las Ligas a favor del proyecto pero con modificaciones propias bastante profundas y tampoco movilizarse a favor de su sanción- al distanciamiento de un referente central en la política agropecuaria del momento,

Yo no me acuerdo si Giberti fue a Villa María. Estuvo invitado, me parece que no pudo llegar no sé por qué historia del avión, hubo un problema de transporte. Y yo no me acuerdo quienes estuvieron ahí como autoridades. (E. Sartor, 1996)

 Nadie ayudó para que se conociera (la Ley agraria), ni los que estaban en contra ni los que estábamos a favor, porque los que estábamos a favor poníamos el acento solamente en lo que nos interesaba, que era el tema de la renta de la tierra. Y encima nosotros la cuestionábamos por muy tímida a la ley, porque queríamos reforma agraria, queríamos… creo que sin saber bien qué significaba. Porque la Sociedad Rural lo único que se limitaba a decir era que iban a aumentar los impuestos, y que el pequeño productor no iba a poder. Y eso no era así, no iba a aumentar. (V. Aprile, 1996)

La discusión por la Ley agraria se hizo en Villa María. De allí salió el apoyo explícito a todas esas reivindicaciones que teníamos. Y entonces los delegados de las Ligas que iban a ir a la Comisión, bueno, iban a plantear eso. Ahí no se fijó un plan de lucha, un plan de acción para apoyar eso. No me acuerdo que se haya hecho eso, sino que eso quedaba a consideración de la Coordinadora con relación a lo que podía a cómo se iban a desarrollar las cosas dentro de la comisión (…) Nosotros laburamos a nivel de coordinadora respecto a la tierra, y eso fue un documento que se aprobó en Villa María. Tenía varios pasos, digamos: la tierra debe ser para quien la trabaja, para eso hay que reformar la tenencia de la tierra. Entonces para poder darle tierra a los que trabajan, sobre todo a los hijos de los productores, bueno, primero que todo hay que expropiar las tierras fiscales, después las improductivas. Después las tierras de las grandes estancias que sean necesarias, para darle tierra a los hijos. Es decir, había una serie de escalas de expropiación. Y resulta que en varias provincias con las tierras fiscales era suficiente para todos, no había que expropiar nada de los particulares (…) la misma concentración en Villa María, y todas las concentraciones que se hacían eran un poco remarcando la postura que tenían las Ligas frente a esta temática. (R. y E. Sartor, 1996)

Se discutió mucho el debate sobre la renta potencial de la tierra. Se discutió con la gente. Se termina el Congreso de Villa María con las propuestas de corrección a la Ley Agraria nacional, y a la política que le llamábamos nosotros desconcertada”, la política del desconcierto agrario nacional. (Benjasmín Chiapino, 1995)

La identidad gremial y política regional y la acción colectiva.

“Campesinos, los invitamos a unirse a este movimiento gremial para hacer frente a problemas que nos afectan gravemente, como ser: impuestos excesivos, aumento del costo de la vida, descapitalización, incertidumbre en los precios de las cosechas y leyes sociales inadaptadas. Campesinos, unámonos, reflexionemos y actuemos (cit. en Archetti, 1988: 455).

 

Estas declaraciones de los colonos en Santa Fe en 1971, junto con su desobediencia a la ley provincial de 1958 al negarse a llenar los formularios del censo de productores agropecuarios de la provincia, fueron representativas del comienzo de una conciencia común en las Ligas del NEA, que se reafirmó en el ámbito regional con otras medidas de acción colectiva. Así, el boicot al pago del asfalto en la ruta provincial Nº 11 y la concentración de más de 4.500 agricultores contra del gobierno nacional y los oligopolios en diciembre de 1971 (Ferrara, 1973) les permitió plantear su postura gremial públicamente,

Las Ligas Agrarias las formamos nosotros, los campesinos todos, quienes así unidos exigiremos de parte de nuestros gobernantes una mejor política en cuanto al agro en general (…) el gobierno sólo favorece a los grandes intereses del dinero, o sea a los monopolios, y que estos monopolios son los eternos explotadores de la masa trabajadora (…) ¿Qué gobernante soportaría tranquilamente tres años sin noticias de su sueldo(o mejor dicho de sus dobles sueldos), como nosotros lo hemos soportado hasta ahora con respecto a nuestra cosecha de caña de 1968? (…) Nuestra organización no va a crecer si nos dejamos llevar por el egoísmo, por el individualismo, si permitimos que los viejos politiqueros con su afán de juntar votos y dividir, haciéndonos disputar entre vecinos, colores, nombres, partidos, etc quieren como siempre hacer de nosotros sus títeres, a beneficio de intereses extraños a los nuestros (…) Es hora de que se diga ¡Basta!…soportando tantas promesas incumplidas, conformándonos con las migajas que nos dan, como ser: los precios de nuestros productos (cit. en Ferrara,F., 1973: 360/1)

Aún con diferencias provinciales, en las Ligas Agrarias su resistencia al modelo se expresó con reclamos comunes. Más allá de su inserción productiva se reconocían en su discurso oficial como campesinos, integrando su ámbito de pertenencia gremial y política, y como tales desde el principio se organizaron en torno a los problemas concretos

Acá partimos de un problema concreto, el pago de un asfalto que ya habían pagado, la gente se reunió para formar algo, que en el caso concreto era un gremio, en defensa de sus derechos concretos. O sea que ahí partimos, para mí, de esa idea que ya se venía de muchos años, y la misión del laico en el mundo, de los problemas concretos, las injusticias, la dominación, y todo lo demás. Entonces, teniendo también como base otras provincias que ya se estaban uniendo para defender, el caso de Formosa con toda la cuestión algodonera… (Rita Sartor, 1995)

Además de reivindicaciones que los unieron también tuvieron adversarios comunes. Fue su capacidad de lograr una misma percepción en relación a lo que como fuerza social se enfrentaban lo que les dio poder en el accionar conjunto para transformar la situación.

Digamos, en eso teníamos coincidencias generalizadas: los grupos económicos que concentraban las nuevas funciones. En el caso del algodón había tres o cuatro grupos económicos que a partir de manejar la industria del hilado concentraban todo el mercado de comercio de la fibra. En el caso de la leche, ellos tenían identificados los grandes monopolios que operaban en las industrias lácteas. Había una coincidencia. Y después esos mismos monopolios que también eran, a su vez, dueños de los grandes latifundios improductivos. La vieja oligarquía vacuna terrateniente en una época era especializada en eso, pero después se fue transformando a todos los rubros de la economía. Entonces nosotros desarrollábamos en los cursos de capacitación mostrábamos como estos mismos grupos económicos tenían por un lado de industria petrolera, los campos, el molino harinero, abarcaban todos los rubros. Sobre estos temas se trabajaba mucho en la formación y en la capacitación de cuadros (…) El reclamo antimonopólico y antioligárquico tenían el mismo nivel, en eso no teníamos discrepancias así fundamentales, en todo caso en cada provincia por ahí se expresaba de manera diferente (…) Estos eran temas que se explicaban en los periódicos de las Ligas, en las asambleas, con los gráficos, con todos los volantes, en números, en cifras. Esto se masificaba, y hasta el último agricultor del campo sabía lo que significaba cuando se hablaba de los monopolios, cuando se hablaba de los terratenientes. Y se masificaba, y se trataba de diferenciar, por ej. lo que era el acopiador del pueblo, que era un comerciante que lo identificaban como el enemigo, porque él era el que en definitiva les compraba el algodón. Después la gente a ese acopiador del pueblo logró darle su lugar en la cadena de mandos. (Q. Lovey, 1995)

En ese momento nosotros todo lo que era consorcio internacional lo vomitábamos y lo rechazábamos, Je, je, je… Así, por ej., en el Chaco en el ‘70 gritábamos: AGREX a la olla, les decíamos. En ese momento en el Chaco surgen las Ligas por el problema del precio del algodón pero también por la tala de no sé qué cantidad de hectáreas de tierra por PAL. Pero ellos eran la cara argentina de una empresa norteamericana que era AGREX. Bueno, entonces nosotros desde el movimiento todo lo que eran consorcios internacionales, monopolios internacionales (…) como habíamos hecho un buen análisis crítico de lo que era el sistema económico que nos estaba llevando, entonces teníamos la conciencia clara de que todo eso era el enemigo, y donde lo encontrábamos lo denunciábamos y lo atacábamos (…) con nombre y apellido, con fotos, con declaraciones (…) Como en el caso de la producción avícola el adversario eran las empresas Cargill y esas, además con ellos trabajábamos todo lo que era monopolio, a través de esquemas, dibujitos, lo que era la ley del embudo. Y ellos lo vivían en carne propia porque les hacíamos ver, por ej., cómo manejaban las empresas todos los fármacos, la parte genética (…) hablábamos todos esos temas con la gente. Y era como que iban despertando la conciencia… había conciencia de que no era solamente un problema de precios, sino de que había un proyecto común. (M. Rébora y B. Chiapino, 1995)

 El punto de vista de los productores era simple, se reivindicaba en ese momento mejoras en las condiciones generales de comercialización. El 1* de marzo se empieza a vender la producción, y para ese momento tenía que estar definida una mejor forma de comercialización en cuanto a clasificación, forma de pago, precio, sobreprecio, y todas esas cuestiones (…) Así hubiera estado un año el gobierno peronista y desarrollando una política favorable, si no garantizaban en ese momento una buena comercialización la huelga tabacalera se hubiera dado lo mismo, porque no era una cuestión de evaluación política, era una cuestión de viejas reivindicaciones que sabían que si no se aseguraban de entrada iban a prevalecer siempre los intereses de las grandes empresas. Intereses injustos por otro lado porque cuando ellos querían nos recibían una oferta, pero generalmente estaban siempre en la sombra, y más ese año que hubo una buena producción era casi seguro que iba a ser una comercialización mala para la gente. Por eso se hace la huelga tabacalera, porque aunque hubiera una buena gestión de gobierno era necesario que las empresas garanticen una buena comercialización. (P.P. Romero, 1996, LAC)

Quizá hoy uno tiene más elementos, pero en ese momento la gente más pobre, como en Formosa, aunque atravesado hablaba: los capitalistas, je…en esos términos. El gobierno era capitalista, en lugar de decir los sectores de poder, los capitalistas. Porque hoy los capitalistas, porque hoy el patrón ya estaba metido en el capitalista. Y era un patrón pobre, digamos (…) Lo de oligarquía o monopolios lo escuchabas en los encuentros regionales, o ya después los secretarios generales usaban mucho la terminología así, la oligarquía. Lo que pasa que en Formosa es menor, la ganadería, digamos, es menor. Pero cuando había reuniones regionales de dirigentes, y se analizaban las cosas, ahí se escapaba eso, sí. La oligarquía, los monopolios, eso era la palabra, se usaba algo de eso, la oligarquía vacuna… (Remo Vénica, 1995)

 

¿Cómo este movimiento social fue desde la cuestión reivindicativa hasta el proceso de discusión política nacional contribuyendo a algunos trazos de sociedad alternativa?[14] A las reivindicaciones comunes y adversarios comunes se fueron sumando un accionar común y la construcción de una representación, un consenso y un proyecto propios, con los que pudieron identificarse.

La crisis de representación por la que atravesaban las entidades corporativas rurales había generado el espacio para el surgimiento de las Ligas, y el cuestionamiento continuó. Es ilustrativa al respecto una editorial del periódico del MAM –Amanecer Agrario– de marzo de 1974, que analiza las causas que dieron origen al Movimiento y las razones por las cuales no querían ser una corporación más,

Todos sabemos por qué nació el MAM. Porque existía la explotación (…). Los agricultores vieron entonces la necesidad de luchar unidos, de organizarse. Pero… ¿acaso no tenían organizaciones los agricultores? ¿Acaso no existía ARYA (Asociación Rural Yerbatera Argentina), CAYA (Centro Agrario Yerbatero Argentino), y otros gremios? Sí, existían, pero no servían. Esos gremios estaban contra el pequeño y mediano y a favor del grande. Esto siempre lo hemos dicho. Pero debemos pensar por qué no servían. (“El MAM ¿gremio o movimiento?”, en Amanecer Agrario nº20, año 1, marzo de 1974)               

 Las Ligas Agrarias definían como gremios a las organizaciones rurales tradicionales, y establecían sus propias diferencias con las mismas,

 Un gremio es una organización de personas que se dedican al mismo trabajo y que se unen para defender sus intereses (…). La finalidad del gremio será que sus socios obtengan mejor precio para sus productos. No importa que el que tiene 15 has sea explotado por el que tiene 2.000. No importa que el grande explote a otros hombres, obreros que muchas veces son hijos de los pequeños agricultores. Y como en un simple gremio esas cosas no importan, lo que sucede es que los grandes terminan tarde o temprano adueñándose de la conducción y manejando el gremio para su beneficio (…) Los grandes que dirigen los gremios tradicionales, y muchos medianos (con alma de oligarcas) que están metidos en el MAM, no quieren atacar la raíz de los problemas. A ellos no les importa que exista la explotación (…) Ahora sabemos por qué los carneros y los oligarcas quieren solamente Gremios, gremios sanos, que no se metan en política, como dicen ellos (…). (“El MAM ¿gremio o movimiento?”, en Amanecer Agrario nº20, año 1, marzo de 1974)

Su creciente situación de vulnerabilidad en relación a las condiciones de producción fue creando un fuerte sentido de pertenencia gremial y política en sus integrantes. Esto se expresó en el avance de su accionar contrario a las medidas de los gobiernos y las empresas, y también en un diagnóstico crítico del modelo económico en sus diversas expresiones socio culturales y políticas. Ya desde 1971, por ej., las ULAS cuestionaban la realización de la fiesta del algodón -de gran contenido simbólico- en una situación de crisis, y en abril de 1972 apareció un documento que reflejaba la posición crítica de las Ligas Santafesinas ante la Tercera Fiesta provincial del algodón,

 Los organizadores (…) consciente o inconscientemente colaboran con aquellos que una vez más nos quieren distraer. Nos preguntamos: ¿Fiesta para quién? ¿A beneficio de quién? ¿Con qué finalidad? Además, la culminación de esta fiesta es la elección de la reina (…) se invita a las colonias a presentar su candidata. Nos preguntamos: ¿No es este un motivo más de competencia y desunión entre las representantes? (…) También en el transcurso de la fiesta se escuchará a Roberto Rimoldi Fraga. ¿Será bienvenida al Norte Santafesino la presencia del yerno del general Lanusse? ¿Podemos asociarnos a un festejo al que se adhiere “Bunge y Born”? (cit. por Ferrara, 1973: 371).

Simultáneamente, esa falta de representatividad de las entidades corporativas hizo que su propia representatividad interna y el consenso regional fueran una preocupación constante en el accionar colectivo de las Ligas. Una vez que se puso en marcha toda la actividad gremial, y ante la necesidad de tener que dar respuesta en el terreno político, la relación entre los dirigentes y las bases cambió y la metodología participativa se redefinió, y en algunos casos llevaron a un distanciamiento entre ambos.

El problema no sólo era tener un accionar colectivo común pese a provenir de realidades provinciales y sectores sociales diferentes, sino cómo lograrlo en esos tiempos tan acelerados, es decir si se decidía democráticamente dentro de las Ligas,

Tuvimos muy poco tiempo y era una organización que creció como un monstruo. Entonces en una reunión tan grande uno no podía plantear discutir todo. Se trataba de hacer participar en todo y de que la gente de ahí salga, si bien uno ya a veces la tenía un poco más clara, pero se enriquecía con lo que la gente opinaba.  Las ligas estaban organizadas que cada colonia tenía dos delegados, que se reunían en las asambleas de delegados donde se tomaban las máximas decisiones. Porque esos delegados ya venían de una reunión previa con su colonia donde la base los orientaba (…) lo exponía en las reuniones de colonia, a ver cuál era nuestra posición, después en la asamblea de delegados se trataba de sintetizar las distintas opiniones, y estaba la comisión directiva después que era la encargada de la ejecución de esas medidas. Si por eso es que las reuniones eran muy periódicas, había hasta semanalmente reuniones de delegados de todas las colonias. A la comisión directiva se la designaba por votación en la asamblea de delegados. Ellos elegían el secretario general y los otros miembros, que después se distribuían quien era secretario (…) Al tratarse así era muy equitativo, de acuerdo al número de colonias era el número de representantes de la comisión, a más colonias más representantes, para que la comisión directiva esté distribuida en todo el radio de acción y puedan manejarse en la zona sin movilizarse tanto y conociendo el medio donde se movían los miembros de la comisión directiva. Porque esta representación por zonas tenía representación en la comisión central, no solo en la asamblea de delegados. (Rosita Rojas-Juan Carlos Urbani, LAC, 1996)

 En ese aspecto fuimos bastante democráticos, cuando había alguna cosa que algunos no coincidían, bueno, se votaba y se respetaba siempre la opinión de la mayoría. Por otro lado, los delegados de colonia tenían bastante incidencia sobre lo que se decidía. Había delegados que tenían muy claro lo que había que hacer y no, fueron contadas las veces que tuvimos que tomar decisiones solos. Además en las asambleas había gente que por ahí teníamos bastante confianza en su opinión, a veces con más sentido común de lo que podía tener yo con 24 o 25 años, por ej., personas con más experiencia. Incluso había dentro de la comisión central de las Ligas agrarias un hombre grande que se llama Peixada, creo que ahora era acopiador, radical, que vino de Buenos Aires, yo le tenía gran respeto. Ahí yo sabía que no iba a haber desbordes por la gente. No era necesario salir a jugarse, digamos, ni siquiera en una discusión. (P.P. Romero, 1996, LAC)

 Los consensos se buscaban a través de las estructuras que teníamos para coordinar, la regional y la nacional. Teníamos la Coordinadora Nacional de Ligas en donde nos reuníamos cada mes, o cada dos meses. Depende de las épocas. En la época esta que funcionaba el pacto social nos reuníamos a veces dos veces por mes, porque la demanda era más frecuente de resolver políticas. Y se buscaban los consensos ahí. Cuando había una provincia que planteaba una prioridad, y que para las otras no era prioridad, bueno se apoyaba lo que esa provincia traía. (Q. Lovey, 1995)

Al respecto fue un gran logro el consenso para los paros nacionales o regionales, mucho más complejos para resolver,

Generalmente cuando se hicieron paros nacionales -hicieron dos veces- se discutía en base a las inquietudes que planteaban las provincias: se podía o no, era conveniente o no converger. En general cada provincia tenía su propio “calendario” de movilizaciones, en base a las épocas del año, como venía el tema de la zafra, de las cosechas (…) Nosotros empezamos la cosecha en tal época, entonces ahí tenemos que apretar para la fijación de los precios mínimos sostén, por ej. Los tamberos tenían su calendario por el ciclo, el problema de la leche, y demás. Entonces buscábamos en las reuniones ver cómo podíamos darle más fuerza y mayor trascendencia tratando de hacer coincidir en una fecha una movilización o un paro que a su vez de respuestas provinciales. Y eso a veces llevaba de ida y vuelta varios meses de conversaciones y de consensuar la cosa. Y se dio en dos oportunidades. No era fácil, pero se dio, y con buenos resultados en el sentido que se obtenía mucho mayor grado de discusión y de trascendencia nacional, que es lo que se buscaba, que tenga repercusión. (Q. Lovey, 1995)

 Pero cuando convocamos a la huelga del girasol, y esto te estoy hablando no del principio, sino del año 74 -enero, febrero del 74- convocamos a una huelga que duró 40 días, no se vendió un kilo de girasol en el norte de Santa Fe, Chaco y Formosa. Convocado por las Ligas agrarias y las cooperativas. ¿Y cómo llegamos a resolver la convocatoria a la huelga? Porque nosotros como Ligas discutíamos en las colonias el tema. Y los delegados de las colonias iban a las reuniones de los consejos de sus cooperativas a llevar la posición y a pelear la posición, y a escuchar las decisiones. Y a designar los delegados que iban a ir a la asamblea que se hizo, una asamblea regional, que se hizo en UCAL en Barranquera. Entonces los delegados de las cooperativas que iban ahí para llevar la posición tenían que hablar adelante de sus representados, porque las Ligas movilizaron la gente para ir a esta asamblea donde se iba a resolver la huelga. ¿Entonces los tipos no podían decir una cosa distinta a la que…me entendés? (Q. Lovey, 1995)

Cada una de las medidas de fuerza que se tomaban -los paros, las concentraciones- eran decididas por la mayoría, por los grupos. Había todo un sistema de participación (…) Y eso en nosotros marcaba una diferencia muy grande a nivel de otras provincias. Las decisiones nosotros jamás las tomábamos si no era con una consulta previa. Incluso en cosas muy rápidas, había todo un sistema de comunicación y de organización, no montada por nosotros sino creada por la propia gente, en la cual teníamos la respuesta 24 o 48 hs. después. No sé cómo se hacía, no había teléfonos (…) Cuando vos llegabas a este lugar, este tenía una misión que desparramaba a tres más, estos le avisaban a otro tanto, y así a lo mejor en medio día de boca en boca llegaban las comunicaciones a todos, a caballo, en bicicleta, en sulki, a través de los chicos en las escuelas (…) Por ej, llegar a una posta a caballo hasta ese ombú, a decirte por ej, en la zona norte el acatamiento al paro es de tal porcentaje. Todo un sistema hasta que llegaba la información hasta donde estaba Benjasmín, que estaba por supuesto en el medio del campo en la casa de una familia. (M. Rébora y B. Chiapino, LAE, 1995)

 

Se buscaba así la participación de todos, como en el caso del debate por el Acta de Compromiso con el campo, que demoró la decisión y no permitió llegar a tiempo para la firma conjunta, por eso las Ligas no aparecieron rubricando el documento el 6 de septiembre de 1973, aunque después lo apoyaron.

 Cuando se da la firma del Acta de Compromiso hubo una discusión en cada liga respecto a la conveniencia o no de firmar (…) Abajo también se consultó, estuvimos a punto, justamente por eso, de quedar afuera. Porque no llegábamos a término, porque había toda la consulta…” (E. Sartor, 1996) Pero se hacía también mal, porque la gente de base no entendía mucho, se tendría que explicar, informar todo cómo venía la mano, el asunto para que ellos poder opinar. ¿O sea que no tenían una opinión formada al respecto, no cierto? “(Rita Sartor, ULAS, 1996)

No obstante, en casos como los congresos nacionales de Lincoln y Villa María, aún con un profundo debate anterior fueron los dirigentes quienes finalmente realizaron la síntesis y toma de decisiones de lo que querían los grupos locales.

Es cierto, la dinámica era otra, lógico. Es decir, la realidad te exigía respuestas rápidas por ahí en algunas cosas, en algunos temas, que no podes andar consultando a toda una estructura horizontal para poder tomar una decisión. Para eso existen las estructuras de conducción, indudablemente, pero a partir de que hay una política general que viene siendo discutida y elaborada por el conjunto. Y eso es lo que permitió expandir el movimiento y hacer que tenga la masividad que tuvo (…) Si hubiese sido una conducción que se divorciara del conjunto se hubiese notado enseguida, no cierto? Aparte que nos buscaban la vuelta para quebrarnos, indudablemente que una cosa de esas hubiera repercutido enseguida. No, yo creo que era una dinámica que se iba de ida y vuelta, digamos. Es decir, por ejemplo, en las decisiones que hubieran de tomarse en las comisiones de política concertada, indudablemente que eran decisiones que había que consultarlas a nivel dirigentes, porque incluso ahí intervenían todas las provincias. Por ej: ¿cuál es la posición que vamos a mantener en esta ley de granos, en el tema de la comisión de carne con la postura?Son cosas que hay que resolverlas a nivel dirigencial. (dirigente Coord. Gral. Ligas NEA, 1995)

 

Las mismas necesidades de la práctica gremial llevaron a que la conducción general de las Ligas estuviera varios pasos más avanzados, o apurados, que la base, y hubo cierto distanciamiento entre la práctica de la cúpula o las necesidades políticas que tenía que responder la dirigencia con respecto al conjunto de las Ligas.

A veces algunos dirigentes de otras provincias empujaron cosas porque ya estaban un poco más comprometidos políticamente también, y a veces las otras para no quedar descolgadas del resto de lo que se coordinaba en el tema regional se terminaba aceptando algunas cosas. Y esa fue una cosa muy discutida, la firma del Pacto Social, el famoso de Gelbard. No toda la gente estaba convencida, fundamentalmente a nivel de dirigentes más claros (…) Y además eso fue una cosa que se hizo sin la participación de las bases como se hacían las cosas locales, porque si bien se informó a la gente, no fue una cosa que se planteó para que la gente tome la decisión de adherir o no. En el caso de Corrientes, ninguna Liga fue de acá, aunque hubo reuniones con Perón y con Gelbard, con Giberti. … (dirigentes LAC, 1996)

La dirigencia se autonomizaba, y la metodología de participación y de designación de los delegados de las colonias que se había trasladado del MR de ACA a las Ligas se mantuvo sólo durante la primera etapa. Después se fue diluyendo su gravitación -no en todas las provincias- por la dinámica política, por el cambio del proceso general y por la necesidad de dar respuesta de las conducciones a la misma coyuntura, lo que llevó a los dirigentes a estar más avanzados que la base.

En la dirigencia de las Ligas hubo representación del Movimiento Rural. También en la relación de los dirigentes-delegados de las Ligas con los integrantes en las colonias aparecían algunos militantes del Movimiento Rural, y aparecía gente nueva, que hasta ese momento no tenía ninguna participación. Aún en aquellas colonias en donde el Movimiento Rural tenía grupos organizados de la zona de Machagay, de Sáenz Peña mismo, de Tres Isletas, de Avia Terai, de Charata, de Quitilipi, aparecía gente nueva… (Q. Lovey, 1995)

La cúpula era la comisión central, y en la comisión central había gente muy bien de las bases, muy capacitada, muy capaz, muy despierta, sabiendo lo que se quería, muy campesinos, así que era difícil que la… Que sale del Movimiento Rural, y de INCUPO también, que un poco ayudó. Gente que estudia y sale de sus lugares naturales, y fueron un poco orientándolos. Creo que eso fue la… Nos decían que estábamos más avanzados, y muchas presiones. Yo sé porque participé en la parte dirigente (Alem Locatelli, 1995) (…) En último momento, yo con lo que sé de toda la historia, sé que hubo momentos muy difíciles para estos dirigentes, porque a nivel de otras provincias se coordinaban, a nivel regional y nacional. Así que yo sé por la historia de Formosa que fue una de las que más mantuvo esa idea, desde las bases, que la gente sepa… (Isabel y A. Locatelli, ULICAF, 1995)

“Yo estaba en la dirigencia y estaba acá, trabajaba y además participaba, acompañé también un poco, en todas las reuniones de consejo estaba yo, así que conozco un poquito todo. Y sabemos que hubo dirigentes peleando juntos con una visión muy clara, que participaban de estas reuniones cuando definían cosas…” (A. Locatelli, 1995)

 Yo creo que se daba en el proceso de la posibilidad que tenían los dirigentes (…) Hay que pensar que esos dirigentes eran campesinos igual que los demás, o participantes de la juventud agraria o de grupitos de base. Pero qué ocurre, esa como capacitación intensa que van adquiriendo en poco tiempo y que les permite el relacionarse con las otras colonias, con las otras localidades, con las otras provincias, que lleva a todo un debate que fue una escuela. Eso es lo que lleva, y esa práctica no la tenían los campesinos en sus colonias. Porque en las colonias estaba, bueno, el debate dentro de la colonia, pero esto que significó la relación con los demás, con otros dirigentes, el intercambio de experiencias, el superar dificultades (…) El conocimiento de la realidad, porque al conocimiento de la realidad de su colonia después se agrega el manejo de las estadísticas, desde lo provincial, lo nacional, y lo mundial. O sea que realmente tuvo una preparación técnica y como dirigente. Bueno, este es el distanciamiento que se produce entre los campesinos y las bases. (Irmina Kleiner, 1995, LACH)

Hubo gente muy campesina que ya nos habían escuchado, pero había gente muy comprometida y bastante viva, capacitada, como para darse cuenta como se trató en Formosa, que se decida a nivel de base, y que nadie vaya caminando más adelante, sino que sea juntos (…) Eso es lo lindo que tuvo esa experiencia, de que las cosas se hacían desde abajo, los planteos (…) en las concentraciones siempre decíamos que la gente cuando venga, o se reúna, no tome alcohol, no lleve armas, cosa que estemos lo más lúcidos posible para que defendamos lo nuestro. Eso para mí me quedó tan grabado de esa época. Después te tildaban que eras extremista…no, fue totalmente distinto…una lucha muy pacífica pero que era peor todo porque los campesinos abrían los ojos. (I. y A. Locatelli, 1995)

Ahora, no es que eso haya afectado, por lo menos ese es mi análisis, en todo el proceso antes de la dictadura, y decir que haya sido un motivo de disgregación o de falta de…No, es decir, hasta el golpe militar, vimos unas crisis en ese momento de la última etapa de Isabelita, porque sabemos cómo fue esa etapa, muy complicada. Pero no es que se disgregan las organizaciones campesinas y las Ligas Agrarias porque se produce un distanciamiento entre los dirigentes y los otros. (R. Vénica, 1995)

El proyecto alternativo de sociedad

A partir de esa nueva identidad gremial y los diagnósticos elaborados, en las propuestas de las Ligas Agrarias hay un conjunto de elementos que permiten sostener la existencia de “un proyecto colectivo en un sentido amplio”, aunque en su interior se disputaran diversas estrategias para concretarlo. En sus orígenes el importante aporte eclesial en la identidad del movimiento se plasmó en la formación permanente como una de las herramientas centrales de las Ligas.

 El trabajo de las Ligas consiste en

  • la mentalización “sobre la realidad que viven las comunidades, las causas y consecuencias de la situación política y económica”, para así de esta manera encarar acciones concretas y profundas. La tarea principal es analizar la realidad, conocerla, tomar conciencia y comprometerse desde ya en la tarea liberadora”;
  • organización (momento gremial): “todas las acciones están encaminadas a una mayor consolidación de las bases a través de los grupos de bases (Ligas), unidad en la colonia, personalidad propia que les va permitiendo cada vez más conducir el Movimiento, es decir participación activa de cada uno de los agricultores”;
  • acción: las acciones (…) de más trascendencia fueron las concentraciones, cabildos, se llevan a cabo también cursos de base en las colonias, se tramitan soluciones inmediatas ante los organismos oficiales, se elaboran folletos de información para los campesinos”. Se realiza un trabajo de “concientización, promoción y acción política en sentido estricto”. (Informe del Encuentro Regional de Asesores del MR del Nordeste, 1971)

 El Movimiento intenta ir definiendo un proyecto de nueva sociedad a partir de cambios en lo que consideran las estructuras fundamentales de la sociedad: familia, propiedad y estructura social. La idea central en lo que respecta a la familia es que es la verdadera “comunidad” producto del amor, el respeto a los otros y la solidaridad. Este ideal es aún más fuerte entre los colonos. Argumentan, ya que allí se da la conjunción entre “comunidad de amor” y “comunidad de trabajo”. Santa Fe- (Archetti, E.,1988:453)

El hecho de encontrarnos nosotros con un movimiento masivo tan importante, y que además nosotros veníamos ya con “una idea en formación, la idea de la liberación. Que la traíamos desde la iglesia”, no la traíamos de otro lado, no cierto? ¿Cómo se hace eso? Si nosotros buscábamos frentes también de vinculación con los otros frentes, con los otros sectores. Es decir, sabíamos, o por lo menos eso era lo que elaborábamos en aquella época, que el sector agrario no era el sector determinante en la Argentina para “producir una transformación social…Esto lo discutíamos en los cursos de capacitación. Para esto se hacían los cursos, para analizar la realidad social y política del país. (Q. Lovey, 1995)

En conjunto expresaron una organización independiente de productores que llevó adelante una propuesta original de transformaciones sociopolíticas, que se expresó, entre otras, con la “Declaración del MAM sobre las soluciones concretas que los agricultores y todo el pueblo necesitan para poner fin a la explotación del hombre por el hombre y construir una sociedad justa y una patria independiente” (Amanecer Agrario, feb. 1973). Este proyecto, aunque genérico en su formulación como programa de acción, cuestionaba la estructura de poder en el terreno agropecuario. Sustentando sus propuestas en el protagonismo popular, planteaba una lucha antimonopólica y antilatifundista, y postulaba la intervención del Estado en la planificación de la producción y comercialización de la economía. En relación a esto las Ligas agrarias expresaban en el ámbito rural la necesidad de transformaciones que se daba en el país en esa etapa. Hubo una coincidencia con propuestas del estado en las medidas concretas que se plantearon en 1973 en el Acta de Compromiso con el agro.

Al respecto, la Reforma Agraria Integral parecía un  proyecto hecho a medida para las Ligas Agrarias, y el Plan Sectorial Agropecuario 1974-1977 profundizaba la propuesta de

…mejorar las estructuras agrarias asegurando la vigencia de la justicia social, mediante el logro de una más equilibrada distribución del poder económico como consecuencia de la difusión de la propiedad de la tierra entre los auténticos productores y el perfeccionamiento del sistema de tenencia; tal transformación facilitará el establecimiento de relaciones sociales más felices así como una mejor relación del hombre con la naturaleza permitiendo la incorporación de técnicas avanzadas de producción sin desmedro de la conservación de los recursos. (Min. Economía. Secr. Agricultura y Ganadería Nación. Plan Sectorial Agropecuario 1974-1977. (2º versión pr) Bs.As, ago. 1974 )

También el Plan Sectorial… se propuso

promover la integración regional, eliminando los desequilibrios existentes mediante el desarrollo de las zonas rezagadas, la incorporación a plena producción de tierras ociosas o subutilizadas y la recuperación de las degradadas, la diversificación de la producción, el desarrollo de agroindustrias en las zonas de producción y la plena integración a la nación de las áreas fronterizas.”

Para el logro de estos objetivos generales el Plan Sectorial tenía objetivos específicos como la elevación económica, social y cultural de los productores minifundistas y asalariados que sufren condiciones de marginalidad mediante programas integrados de conversión agropecuaria, y la integración de los productores a las restantes etapas del proceso (comercialización y eventualmente industrialización de productos agropecuarios). Estas eran también las aspiraciones de las Ligas agrarias del NEA, que en la práctica se expresaron regionalmente en sus propuestas de

  1. intervenir la producción, controlarla y participar en la planificación;
  2. sectores básicos de la economía en manos del pueblo;
  3. expulsión de monopolios sin compensación;
  4. tierra para quien la trabaja;
  5. salud, educación, etc.” (Amanecer Agrario, Oberá, feb. 1973:1-3 y abr.74),

Yo leí el programa de las Ligas agrarias frente a este pacto. Eso yo me acuerdo, y me pareció bueno, porque se planteaba lo que nosotros planteábamos, la tierra para el que trabaja, el derecho a la familia campesina a tener un pedazo de tierra, la educación, evitar el éxodo. El estado como garante de la producción: el estado compra la producción, la ayuda del estado, la tecnificación. Lo que pasa es que en ese tiempo uno podía soñar que podía darse, y que creía que el estado iba a poder dar ciertas cosas. (Sergio Tomasella, LAC, 1996)

 Claro. Mira, a lo que nosotros llegábamos así como síntesis a lo bestia, digamos, era la instalación de un esquema de economía mixta, con un fuerte desarrollo del empresariado nacional, un desarrollo industrial autónomo, una presencia del estado en la economía que garantice una equidad en la distribución. Reivindicábamos algunas políticas del primer gobierno de Perón, la formación del IAPI a través del cual se controlaba el comercio exterior e interior como mecanismo de defender la economía nacional en lo que hace a la producción, al desarrollo industrial nacional, al no permitir el ingreso de mercaderías que se puedan producir con mejores condiciones en el país (…) Ese era el esquema que nosotros defendíamos, creíamos que era factible, ja, ja. Ahora parece ridículo, no? Y creíamos en el desarrollo de un comercio de un empresariado nacional que pueda desarrollar sus inversiones, y que pueda desarrollar un proceso industrial autónomo. Y ahí nosotros le dábamos un rol protagónico muy importante a las cooperativas, en todo lo que hace a la producción e industrialización de los derivados de la agricultura.(Quique Lovey, 1995)

No obstante, no necesariamente por tener coincidencias programáticas las Ligas Agrarias del NEA como movimiento se identificaron oficialmente con el gobierno peronista,

…un poco la síntesis a la cual se había llegado hasta ese momento, digamos… de apoyar al gobierno democrático, de reclamar participación, y de seguir manteniendo vigentes los reclamos que en cada provincia tenían sus prioridades propias, y de no abandonar el camino de la movilización, porque en definitiva nosotros los campesinos debíamos confiar primero en nuestras propias fuerzas, que era lo único que nos iba a dar las posibilidades de conquistar, digamos. O sea que le dábamos una carta de apoyo al gobierno, pero que era un apoyo crítico. (O. Quique Lovey, 1995)

Apoyo crítico sobre todo porque sólo algunas medidas -y en algunas provincias- fue posible aplicar de este proyecto. La complejidad de las relaciones políticas durante esta etapa y la progresiva confrontación después de la muerte de Perón llevó a las Ligas Agrarias a reafirmar su proyecto colectivo, a la par que se redefinían posiciones y aspiraciones político-ideológicas en su interior.

Lo que en este punto nos preguntamos es hasta dónde se pudo perfilar el tipo de sociedad que planteaban como proyecto alternativo con la propuesta del Pacto Social, que aún cuando postuló cambios importantes no pasó de ser reformista. En un contexto latinoamericano donde a la vez se estaban dando experiencias más socializantes, como la chilena o la peruana, ya estaba claro en 1973 que la propuesta estatal de un capitalismo nacional con protagonismo popular y justicia social -control de la comercialización, la renta potencial de la tierra, después la ley agraria- “no iba a avanzar más hacia un proceso de transformación revolucionaria”.

3. Alcances regionales y nacionales en sus vínculos con el Estado, las corporaciones rurales y las agroindustrias

La gravitación de las Ligas Agrarias tuvo alcance local, provincial, regional y nacional. Asumieron la representación regional que dejaron vacante las corporaciones tradicionales, y durante todo su desarrollo se dirigieron al Estado en busca de respuestas para sus demandas de mejores precios, apoyo crediticio y tecnológico y para que intervenga limitando el poder de las agroindustrias oligopólicas. Fue el grado de permeabilidad del Estado para atender esos reclamos de los productores lo que dio lugar a relaciones que definieron el espacio posible de negociación-oposición con las Ligas agrarias. A excepción de la primera etapa del régimen democrático, y sólo en algunas provincias como Misiones y Formosa antes de la intervención federal donde las demandas de las Ligas tuvieron una mayor respuesta, en el resto de las provincias se mantuvo una relación de conflicto y negociación.

A pesar de estas tensiones, en el NEA existió la voluntad de intervenir e influenciar en la gestión del Estado en las áreas afines a la problemática rural. Así todas las Ligas procuraron ubicar a sus miembros en áreas estatales, y participaron cuando se dieron instancias de concertación para definir políticas públicas. Pero los resultados no fueron acordes a sus necesidades y expectativas; y en ciertos casos como en el Chaco se realizaron promesas que no se cumplieron, con lo que aumentó su frustración y movilización.

Abordamos el análisis comparado de esta influencia de las Ligas agrarias en tres períodos, por los significativos giros en las políticas nacionales y provinciales que afectaron las relaciones sociales rurales: los últimos años del gobierno de la revolución argentina, la vuelta a la democracia con el peronismo, y la etapa posterior a la muerte de Perón hasta la irrupción de la dictadura del PRN.


En la etapa previa al cambio de gobierno de 1973, durante la dictadura de la “Revolución Argentina, la irrupción de las Ligas en la región del NEA tuvo un alto impacto en cada provincia y a nivel nacional. Podían parar la actividad agraria en algunas provincias, aparecían con capacidad de gravitación electoral o de dificultar viajes como el del Presidente Gral. Lanusse a la región.

En abril de 1972, en el contexto de una gira por el NEA con el objetivo de comprobar in situ la situación de conflictividad social y resistencia al modelo, se realizó la visita del Presidente de facto Lanusse al Chaco con motivo de cumplirse 100 años de fundación de Resistencia. Su consigna fue “Mano a mano con el Chaco”. Conversó allí con todas las entidades corporativas de la provincia. A pedido de las LACH se trasladó a Sáenz Peña, donde se enfrentó con una concentración de 5.000 productores en la que le realizaron una serie de denuncias. Los dirigentes le plantearon directamente los problemas del campo, de comercialización y de la tierra, y se pronunciaron contra su gobierno, acusándolo por su complicidad con los terratenientes y los monopolios y por la represión que se ejercía contra el pueblo. Al respecto, Osvaldo Lovey le reclamó a Lanusse por el secuestro, torturas y prisión de Norma Morello -maestra correntina dirigente del MR que aún estaba presa- y afirmó que “el campesino no cree en el gobierno, se le ha mentido mucho y lo poco que hemos conseguido fue a fuerza de presión”. El presidente Lanusse respondió planteando que su visita al Chaco era de buena voluntad y diálogo, y tratando de desplazar la interlocución desde las Ligas al Obispo Distéfano –obispo del algodón– al invitarlo públicamente para hablar en Buenos Aires. El obispo a su vez enunció los problemas que vivía la provincia y defendió el surgimiento de las Ligas, pero no dejó de agradecer “la altura moral y el patriotismo que ha demostrado aquí con sus palabras y su presencia el Presidente” El tono final de moderación de su discurso, la predisposición para con las promesas del gobierno y el reconocimiento de su legitimidad en el contexto de una asamblea fuertemente opositora trajo la primera confrontación con las Ligas, que se profundizó hasta llegar a un enfrentamiento declarado. (Periódicos La Nación, 15-4-72; Esquiú, 23/4/72; revista Avanzada Socialista Nº 35 del 25/1-/72; revista del Centro de Documentación del CIAS 31/10/72; y publicaciones de las LACH (“¡Qué cumpleaños!” (1972). En Revista Folklore Nº 209. Bs As: TOR’s ed) 

Y cuando Lanusse visitó Goya en julio lo esperó una concentración de pequeños productores llegados en columnas del interior de la provincia para plantearle sus reclamos. Detenidos por la policía enviaron delegados a presenciar la reunión de sus dirigentes con el presidente, y “…un enorme cartel portado por manifestantes le advirtió: `Señor Presidente, no hable si va a mentir'”

El que habló en tiempo de Lanusse era Víctor Fernández, el primer secretario general de LAC. Después vengo yo, y después Pedro Pablo (Romero), que fue el que estuvo preso muchos años y sufrió mucho, perdió un ojo y todo.” (S. Tomasella, 1996). Durante el acto habló el obispo de Goya, Mons. Devoto, quien se declaró solidario con todo lo realizado por las Ligas y comprometió su apoyo en cuanto sea necesario: “Si algún día se toma alguna medida contra las Ligas -afirmó- yo seré el primero en acompañar a cualquier campesino que sea detenido. (en Ferrara, 1973:398).

Además del repudio en Sáenz Peña y Goya, en Misiones con la consigna:

…ni entrevistarse ni asistir a ningún acto con motivo de visita de Lanusse a Misiones(Amanecer Agrario N.6, Ob, set.. 72) el MAM declaró en set. 1972 el estado de alerta y un plan de lucha con exigencias al gobierno (Amanecer Agrario 8, MAM, oct.72) Se le negó al Pdte. Lanusse entrar a la catedral de Posadas para celebrar el Tedeum y se lo declaró persona no grata por parte del campesinado. Los curas cerraron la catedral. El MAM agradeció a los sacerdotes de Misiones que defendieron la posición del pueblo. (Amanecer Agrario 8, Oberá, oct.72)

Esta etapa de acción colectiva culminó en Misiones con la adhesión de todos los sectores de la provincia al paro regional de las Ligas agrarias, y a la vez “Las LACH, ULICAF, ULAS y LAC se declararon en estado de alerta a raíz de la huelga que mantienen los agricultores misioneros, para realizar movilizaciones regionales en caso de ser necesario”. (El Campesino, R.Sáenz Peña, nov. 1972).


Frente al proceso eleccionario del ‘73 las Ligas Agrarias resolvieron mantener su prescindencia partidaria como organización -a principios 1973 MAM planteó la independencia de todo partido político y, con una medida común a todas las Ligas, descalificó a tres partidos (Nueva Fuerza, Alianza Republicana Federal y Alianza Popular Federalista) por considerarlos ligados a los monopolios-, aunque en todas las provincias se desplegaron estrategias para gravitar sobre el estado o los partidos y tener presencia después en los institutos de regulación de precios o de colonización. Además se debatieron los programas para el futuro gobierno, se planteó en ese momento la discusión interna de los proyectos políticos y la diversidad de propuestas según la realidad socioeconómica provincial de cada liga, porque en algunas zonas el tema de la tierra pesaba más, en otras la comercialización, y en otras directamente el proyecto político revolucionario. Por eso fue arduo el proceso de tratar de construir el consenso regional, con plena participación de los integrantes, en ese complejo y convulsionado contexto político en el que cada liga se posicionaba además ante su propio gobierno provincial.  “Y bueno, esto era la síntesis que teníamos que interpretar los dirigentes de cómo participaba la gente… la gente salió a votar por el nuevo gobierno, o sea que tenía una esperanza muy clara.” (O.Q. Lovey, 1995)

Las Ligas no era una cuestión monolítica…Creo que esa visión la tenía el Chaco, de ocupar lugares de poder que le permita tomar decisiones, en el 73 ocupan Colonización por ejemplo. Hay personas de la confianza política de las ligas del Chaco que participaron en instancias gubernamentales. No así en otras provincias, pero eso tiene que ver con qué estrategia se traslada cada una de las ligas de cada provincia, un poco su historia y su conformación. Tiene que ver en ese momento con quien acompañaba políticamente a la conducción de las Ligas en cada lugar, porque no hay que olvidarse que acá vinieron asesores a acompañar a los dirigentes campesinos que a su vez traían su estrategia política. Y que no eran asesores inocentes, y que mucha gente estuvo en contra y criticó. Yo creo que no es así, que participa el que vos querés. Yo creo que según quien haya sido el asesor qué tipo de orientación y de accionar político iba teniendo esa provincia. No es lo mismo Misiones que Corrientes o el Chaco. En el Chaco justamente algunos de esos dirigentes ocuparon lugares en el estado con Cámpora que después los sacaron pitando, caso Orianski, que estaba ocupando un cargo en el Instituto de Colonización. (dirigente LAC y PUCAM, 1996).

La influencia regional y nacional

En el relativo o puntual consenso interno de las Ligas fue clave para su gravitación externa al movimiento el papel de la Coordinadora Regional y Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios, como la entidad que representaba por primera vez en su historia a los pequeños y medianos productores instalando sus demandas en la agenda nacional, tanto por su evolución y desarrollo como en las coyunturas frente a las cuales se pronunció, principalmente en los Congresos Nacionales; como en Lincoln de 1973, donde todas las ligas acordaron con el Acta de Compromiso con el Agro”,

 Las mismas Ligas Agrarias, que no firmaron el Acta en un principio, luego de una reunión con Giberti y Gelbard para escuchar las propuestas oficiales, señalaron que

fijarán su posición definitiva luego de las asambleas de Misiones y Paraná, donde consultarán a las bases. (La Opinión, Bs.As., 28/9/73). La Coordinadora de Ligas y Movimientos Agrarios con Perón. (Nueva Hora VI, Set. 1973)  “La tierra debe ser de quien la trabaja, dijo Perón durante la entrevista. (La Opinión, Bs.As., 21/9/73)

…y la entrevista que mantuvieron con el flamante Presidente Perón. Es significativo para nuestro análisis la diferenciación interna dentro de las ligas que las mismas Ligas del NEA realizaron en dicha entrevista,

En junio 1974 -poco antes de la muerte de Perón- las Ligas se reunieron nuevo con Gelbard, para reclamar

  1. discusión del proyecto de Ley agraria,
  2. libertad a los formoseños presos,
  3. condonación de intereses por inundaciones,
  4. condonación de impuestos,
  5. créditos para la reconstrucción de chacras por inundaciones.Criticaron mal funcionamiento de Comisión Política Concertada del Agro. (El Cronista Cial, Bs As, 22/6/74).

 Además de las Ligas Agrarias concurrieron las Ligas Tamberas de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, el Movimiento Agropecuario del Oeste Bonaerense y la Confederación de Juventudes Agrarias Cooperativistas. Todos estos movimientos agrupan a 200.000 familias y 54.000 jóvenes. Se reunieron también con Balbín, quien subrayó la urgente necesidad de una planificación sostenida y firme para el agro.(El Campesino-El Ocarayguá, ULICAF, Formosa, set. 1973)

 La relación Ligas y el equipo económico de Gelbard fueron mejores que las que se plantearon con la mayoría de los gobiernos provinciales. Era más accesible la llegada al Ministerio de Agricultura y Ganadería, o al Ministerio de Economía que a los gobiernos provinciales. (M. Guilbard, 1996)

Pero a la par aumentaban aceleradamente sus reivindicaciones de movilización y acción política, en un contexto que ya los fue desbordando desde 1973,

 Se reunió en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el llamado Parlamento Agrario, convocado por el Movimiento Agropecuario del Noroeste Bonaerense, Asociaciones de Chacareros, Tamberos y Minifundistas de Lincoln, y filial de FAA. Fueron invitadas a participar las Ligas Agrarias del NEA (también de Entre Ríos), la Federación de Centros Tamberos de Santa Fe, la Federación de Ligas Tamberas de Córdoba, Cuencas Tamberas de Bs.As., y otras organizaciones rurales y de juventudes agrarias. Luego de debatir los problemas comunes y específicos de las organizaciones agrarias, se hizo la convocatoria a continuar la lucha y a unir fuerzas de pequeños y medianos productores, arrendatarios, medieros, obreros rurales y juventudes agrarias. (Nueva Hora, set. 1973).

A partir de este Parlamento Agrario Nacional fue cuando la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios se lanzó a propagandizar la lucha repartiendo volantes; participando y denunciando su situación,…

“O sea que le dábamos al gobierno apoyo crítico. Pero reclamábamos participación, y es ahí un poco en donde entramos en todo el proceso ese de participar en las Comisiones Nacionales de Política Concertada, que fueron convocadas desde el Ministerio de Economía, con Gelbard. (O. Quique Lovey, 1995)

Así, hasta mediados de 1974 las Ligas Agrarias como organización regional se reunieron en el ámbito nacional con el Secretario de Agricultura Horacio Giberti, con el Presidente Perón y con el líder opositor Ricardo Balbín, y con el Ministro  de Economía José Ber Gelbard para integrar las comisiones de concertación.

Nosotros estuvimos en la discusión previa en el Congreso de Lincoln en el 73. Yo creo que la discusión …porque nosotros habíamos tenido la entrevista con el ministerio de economía, que es el día que lo matan a Rucci, el secretario de la CGT -el 11 de septiembre-, que estuvimos once o doce horas en el ministerio de economía con todo el gabinete económico. Gelbard, Revestido, Giberti, y el secretario de comercio. Y otros más, todo el gabinete económico. Y de nosotros estábamos los secretarios generales…Pedro Pablo, Pedro Peczac en Misiones…los cordobeses, los santafesinos, los de Buenos Aires. Éramos diez o doce y discutimos punto por punto la problemática del pequeño productor. Que ahí nos piden que no demos a publicidad todo eso, por la Sociedad Rural. Yo siempre me acuerdo que en un momento dado Gelbard nos dice, bueno, yo les voy a confiar -no me acuerdo qué- y el que llevaba la bandeja, el mozo -porque ahí comimos- se detiene, disimula, escucha lo que dice Gelbard y sale. Eso te iba advirtiendo de todos los cuidados que tenías que tener.(B. Chiapino, 1995)

 

El gobierno nacional tuvo una primera etapa de actitud receptiva a las demandas. Gelbard recibió a representantes de cada Liga provincial y les anunció que iba a retomar la política de nacionalizaciones llevada a cabo por el peronismo en 1946 y 1955,

La gran preocupación va a ser el control de todo lo que en este momento es la asfixia permanente del campo, la industria y de todo lo que sea nacional, por esa gran incorporación de los monopolios en el país, que son los que verdaderamente han llevado a todos los trabajadores del campo y a los obreros, al industrial y al pequeño y mediano a esta situación. La política impositiva que aplicaremos al agro no tendrá exclusivamente fines fiscales sino que premiará a quien produzca más y en forma más eficiente y castigará la especulación sobre la tierra.(El Ocaraiguá, sep-oct 1973)

En la reunión general de Ligas del NEA con Perón, según el Informe de ULICAF se trató sobre todos los temas de la tenencia de la tierra, la comercialización, la previsión social y la organización de los pequeños y medianos productores. 

 Y en la reunión con Perón más que todo se lo escuchó. Yo estuve en la reunión un ratito, y empezó el viejo discurso agrario del peronismo: la tierra para el que la trabaja, el estatuto del peón (…) Yo no guardo alguna cosa que me haya quedado específicamente. (M. Guilbard, 1996)

Yo estuve en la reunión con Perón. Se entregó un documento con todos los pedidos, las indicaciones que le habíamos presentado nosotros. En realidad él la tenía ya a esa documentación, porque se la habíamos entregado a Giberti y a Gelbard. Se planteaba el problema de la tierra, el problema del manejo del mercado, impuestos (…) Pero los cinco puntos principales eran: tierra, mercados, impuestos, educación y salud (…) Perón lo que nos dijo después de todo eso, bueno, que él todavía no era presidente, que eso lo iban a estudiar y lo iban a aplicar, lo que era conveniente y lo que se podía aplicar. Y si había alguna cosa que había que discutir, lo íbamos a rediscutir. Pero lo que dijo él es que sigamos adelante, que nos hagamos fuertes. Yo me acuerdo perfectamente que dijo esto: Si en mi anterior gobierno yo hubiera tenido una entidad representativa del pequeño y mediano productor, es posible que ya se hubiera hecho la reforma agraria (alusión a proyecto reforma agraria Molinari-Birabent 1943), porque hubiera habido una fuerza que me apoye. Eso dijo.(E. Sartor, 1996)

 “Pero también Perón dijo que la reforma que había que hacer no era cosa fácil, que había dificultades para concretar…Te acordás el chaqueño Esculapio que le decía: El problema, mi general, es que usted tiene muchos asesores que para nosotros no son asesores, son asesoretes, ja, ja.” (Rita Sartor, 1996)

Balbín nos recibió también, no hubo ningún problema de cuestionamiento al reclamo, digamos. Lo que pasa es que ante la posibilidad de la elección, el compromiso siempre era más generoso que la posibilidad de cumplirlo. (E. Sartor, 1996)

Así, fue en esa coyuntura estratégica que las Ligas nucleadas en la Coordinadora Nacional decidieron apoyar el Plan de Reconstrucción y Liberación Nacional de 1973 y, el Acta de Compromiso con el campo. Como ya adelantamos, este proyecto del gobierno peronista que se sumó al Pacto Social tuvo una relativa aplicación y sólo en algunos puntos, ante la cerrada oposición que provocó en los grandes y medianos propietarios, como en el caso del impuesto a la renta potencial de la tierra, que no llegó a aplicarse.

…yo no estuve en todas esas cuestiones de debate para la comisión de concertación, porque en esas estuvieron otros. Pero de cualquier manera, el tema…yo no me acuerdo exactamente (…) El problema era que se creó, y nos invitaron a participar. Y nosotros teníamos que nombrar representantes para esa comisión. Y ahí repartimos las representaciones de las ligas con respecto a cada producción: algodón, caña, carne. (E. Sartor, 1996)

 Creo que fue ese, el problema de tierra, de carne y leche. Eran ciertas cosas que no había un consenso global porque llegó un momento en que por el poco tiempo, a nivel nacional surgió en el 73 eso. Date cuenta, teníamos dos años, un año y medio de organización como liga, que fue en el 72 que salimos. Empezamos a adherirnos o a entrar en las estructuras regional y nacional. Y los otros vinieron después que nosotros. (Jorge Torres, asesor LAC, 1996)


El otro hito en este proceso de vinculación con el gobierno nacional  fue el Parlamento Agrario Nacional-Congreso de Villa María (Córdoba) en agosto de 1974, con la participación de alrededor de 10.000 agricultores, y en el que cada Liga presentó sus reivindicaciones regionales…

Osvaldo Lovey, del Chaco y Secretario general de la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios, se refirió al anteproyecto de Ley Agraria acordando con su espíritu, en tanto propone redistribuir la tierra en función social.(La Opinión, Bs.As., 11/8/74) (El Campesino, LACH, R.S. Peña, oct. 1974).

Ya en esta reunión en Villa María las Ligas agrarias llamaron a la unidad popular para enfrentar la grave crisis político-social.

Se pretende reeditar la política Onganía-Lanusse de vaciamiento del capital nacional. De seguir esta política tendremos que vender el campo para ir de obreros rurales a los de los terratenientes o a las villas miseria…piden el cese de detención de presos de las ligas”. Además de los dirigentes de las Ligas Agrarias y pequeños y medianos productores estuvieron…”el dirigente de SMATA René Salamanca y el dirigente montonero Eduardo Firmenich. Se trataron el proyecto de Ley Agraria, los sistemas de arrendamiento y aparcería, el tratamiento de empresas extranjeras. Propuesta de expropiación inmediata de tierras en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, Córdoba y Formosa. (La Nación, Buenos Aires, 12/8/74) (Voz Proletaria nº834, 31/7/74)

Es decir, de Villa María salió el apoyo explícito a todas esas reivindicaciones que teníamos. Y entonces los delegados de las ligas que iban a ir a la Comisión iban a plantear eso. Ahí no se fijó un plan de lucha, un plan de acción para apoyar eso. No me acuerdo que se haya hecho, sino que eso quedaba a consideración de la Coordinadora con relación a lo que podía a cómo se iban a desarrollar las cosas dentro de la comisión. Fuimos a Villa María, a esa manifestación, ese congreso, alrededor de 500 personas desde la zona de Reconquista, diez colectivos, cada uno se pagaba su pasaje, parados, sentados, de todo. (E. y Rita Sartor, ULAS, 1996)

 El documento más claro sobre el tema tiene que haber sido capaz que en el ‘74 en Villa María. Ahí hubo un documento y ahí se hace mención a la renta de la tierra. Que tiene que haber sido el momento en que más énfasis pusimos en el tema, porque después ya fue tratar de defender lo que teníamos, las reivindicaciones que se nos dieron cada vez nos recortaban más, y la pelea fue conservar las conquistas. (P.P. Romero, 1996)

Con la posterior crisis del Plan Gelbard -ya muerto Perón- y la derechización del gobierno peronista se inició la aplicación de planes de ajuste que tuvieron una fuerte oposición popular,

 Cuando cayó Gelbard no se tenía muy claro qué es lo que había que hacer, como que fuimos haciendo lo que pensamos sobre la marcha que podíamos, que debíamos hacer. Sí, de hecho las Ligas mantuvieron una política de movilización, porque en definitiva era lo único que posibilitaba obtener conquistas. Eso se mantuvo a lo largo de toda su historia, hasta el último día las ligas salieron a movilizar. O sea, no hubo otra… (O.Q. Lovey, 1995)

 

Las relaciones de convergencia y conflicto provinciales

La gravitación regional de las Ligas se dimensiona como un logro mayor al abordar la compleja relación en cada provincia entre el estado, las corporaciones y las agroindustrias. Su influencia provincial dependió así en gran parte de la postura política de los gobiernos de turno, de los sectores de poder económico y los intereses corporativos que estos representaban, y de las instituciones estatales a través de las cuales ejercían su gestión. También dependió de su propia cohesión y solidez interna, y en este sentido los conflictos internos que hubo en las Ligas de algunas provincias, o entre las provincias liguistas -caso región del NEA y pampeanas- las debilitó como movimiento y las expuso a la represión.

La relación de las Ligas con las corporaciones y entidades rurales estuvo permeada por su falta de representatividad. Las organizaciones rurales tradicionales representaban más los intereses de los grandes y medianos productores; y los pequeños productores que integraban esas entidades no tenían capacidad de incidir en su política. Pero las corporaciones rurales no actuaban como un todo, y hubo momentos y lugares en los que participaron activamente con la acción colectiva de las ligas,

No eran siempre los mismos aliados (…) Nosotros hacíamos barra con la Federación Agraria en muchos temas, porque ya en esa época ya estaba Volando en la Federación, que fue un poco el que entró como la línea progresista, digamos, reformista, en la Federación. Hacíamos barra con la juventud de Federación Agraria, que tuvo una participación muy activa también en las comisiones. (O. Q. Lovey, 1995)

Es decir, las entidades no perdieron poder corporativo, y continuaron durante este proceso actuando pero generalmente no en representación de los pequeños y medianos productores. Así, en el caso de la Ley agraria de 1974 fueron FAA y UPARA las que se movilizaron reclamándola mientras las Ligas agrarias la debatían en el encuentro de Villa María. Y a partir de 1975 la FAA y otras corporaciones progresivamente ocuparon espacios en los que las Ligas, por su desgaste y pérdida de influencia, iban quedando desplazadas.

En cambio, fue en su resistencia y confrontación con las agroindustrias -directamente o a través de su presión al estado- donde más se evidenciaron los logros obtenidos por su accionar colectivo. Una síntesis de estas relaciones con el estado, corporaciones y agroindustrias -provinciales y regionales- fue la huelga regional del girasol en 1974,

El resultado de la huelga del girasol en febrero de 1974, que duró 40 días, no se vendió un kg. de girasol en toda la región del norte de Santa Fe, Chaco y Formosa, fue que obtuvimos el 35% de aumento en el precio del girasol. Lo discutimos al aumento en el Ministerio de Economía de la Nación los representantes de todas las provincias. La Federación Agraria se declaró en contra, y fue a la asamblea a rompernos. Y FACA también en contra, que operaban juntas. Ellos tenían otro negocio. La huelga la hizo ACA-cooperativas del norte de Santa Fe están adheridas a ACA-, UCAL que era todo el Chaco, digamos; y también UCAL eran las cooperativas de Formosa. Y se la ganamos. Pero se la ganamos porque fue una decisión pensada, discutida y elaborada con la gente, sino esa huelga no se podía ganar. Y después de treinta días recién a nosotros nos llamaron (del gobierno) para hablar, cuando paró la industria del pescado en Mar del Plata por falta de aceite, porque el primer girasol del país era el girasol del Chaco, es el primero que se cosecha. Y faltaba aceite para el envase del pescado. Te doy esto como un solo ejemplo, viste. (O. Q. Lovey, 1995)

Interesa destacar que la estrategia de funcionamiento de las Ligas Agrarias en las distintas provincias respondió a la lógica de un movimiento social, reiterando constantemente a las autoridades y funcionarios del gobierno sus reclamos con petitorios y movilizaciones, y de ese modo a la vez darse a conocer, mientras se organizaban y se afirmaba la concientización del campesino (Ferrara,1973) sobre su situación de exclusión y sus posibilidades de transformación social. Por eso, porque fue parte del método que les permitió a los productores liguistas consolidarse como organización, nos extendemos en este apartado en la sucesión de éxitos y fracasos en su relación con el estado, las corporaciones y los oligopolios.

En el Chaco

Por la caída de los precios del algodón -de $ 60.000 por tn 1969 a $ 24.000 1970- las organizaciones tradicionales del agro -FAA, FACA, UCAL y SRA- convocaron a un conjunto de asambleas en diversos pueblos para tomar medidas y evitar la protesta que amenazaba extenderse a toda la zona algodonera provincial. Pero en la masiva concentración de productores en la ciudad de Sáenz Peña el 15 de septiembre del ’70, el MR de ACA y la Juventud de la UCAL impulsaron una política de movilización para sus reclamos desaprobada por estas organizaciones tradicionales, quienes priorizaban una política de negociaciones para que las autoridades provinciales pudieran responder a las demandas de los productores,

…en el Chaco tenés un problema concreto que era el problema algodonero. A raíz de ese problema, como las entidades tradicionales no respondieron a las expectativas que tenían los productores, el obispo apoya el lanzamiento de un movimiento para pelear contra eso. (Leopoldo, ULAS, 1996)

Por diferencias surgidas después entre el MR y la Juventud de UCAL (v.cap 9) se convocó una nueva asamblea, en la que decidieron movilizarse hacia Resistencia para reclamar y presionar al gobierno provincial por la situación que se vivía. La marcha fue el 9 de octubre con la participación de mil quinientos productores. Al llegar a la ciudad las autoridades provinciales los esperaban con un palco para transformar la protesta en un acto oficial con festejo posterior, para lo cual habían preparado en un intento de cooptación un vermouth para los líderes agrarios, y un asado para los 1.500 manifestantes (Ferrara, 1973). Pero la marcha no se detuvo frente al palco sino que pasó de largo gritando estribillos contra el gobierno y concentrándose en un costado de la plaza, adonde se improvisó un acto público. En esa instancia hablaron los Jóvenes Cooperativistas, el MR y el Obispo Distéfano. Su apoyo dio cobertura y potenció la protesta campesina, reseñando su situación de postergación y denunciando a los bancos por su política de enriquecerse a costa de los productores para favorecer a los sectores pudientes: “y exclamó, señalando a la Gobernación: `No queremos que esta casa grande sea la gerencia para la liquidación del Chaco’…Hoy este pueblo ya no soporta estas situaciones.” (cit. en Ferrara,F., 1973:112).

Los objetivos de la Federación Agraria Argentina -de cuya dirección salió el ministro de Agricultura Antonio Di Rocco- en la política algodonera del NEA eran poder relocalizar la industria, trasladando al Chaco una parte de la manufactura. Coincidía por otra parte con la Unión Industrial, que proclamaba la resolución de la crisis aumentando las exportaciones de fibra y reduciendo las cargas impositivas fiscales sobre los exportadores (Ferrara, 1973). Pero era este libre juego de oferta y demanda lo que daba ventajas a los monopolios ante la oferta atomizada.

La relocalización de la industria textil, según las propuestas de la FAA, tampoco aportaba soluciones de fondo ya que, al no señalar la acción monopólica como la culpable de la caída de precios, el problema se reducía a una cuestión de distancia entre el lugar de la producción y el de la manufactura, cuando lo decisivo era determinar adonde van a parar las ganancias. (Ferrara, 1973:166)

La falta de respuesta del gobierno y la actitud negociadora y desmovilizadora de la FAA llevó a que los miembros del MR y de los Centros Juveniles de UCAL profundizaran ellos mismos la organización de la movilización campesina, a la par que denunciaban a AGREX como beneficiaria de la cesión por parte del estado de un millón de hectáreas en Chaco y Formosa (5,8% de la superficie de ambas provincias) para instalar un complejo agro-industrial con el objetivo oficial de desarrollar la economía de la zona, pero financiado por el estado a través de créditos, inversiones y exenciones impositivas, con apoyo del BID y del Banco Mundial.(Ferrara, 1973) Lo más grave de este proyecto es que preveía la expulsión de los pobladores, minifundistas algodoneros que habían sido ocupantes fiscales por generaciones.

Así se organizó el Primer Cabildo Abierto del Agro Chaqueño el 14 de noviembre de 1970, en el galpón de la ex desmotadora Comero, donde se reclamó por la comercialización y precios (garantizar la tonelada a $70.000), créditos bancarios, tierras, la unidad del campesinado, la mujer campesina y la juventud. A estas demandas las LACH sumaban las que produjo el Fondo Algodonero en relación a los subsidios (v.cap 9) y el control de los oligopolios comercializadores.

Entre los 64 productores rurales de distintas colonias que hablaron, Lovey señaló que el cabildo era netamente ruralista y no aceptaban adhesiones de políticos ya que “…todos ellos tienen una gran deuda con el campesinado y tienen que saldarla” (El Territorio, 15/11/70), lo que provocó el retiro de algunos, entre ellos Deolindo Bittel quien después fue gobernador. Con la consigna “Patria sí, AGREX no” se movilizaron por las calles de Sáenz Peña.

Al primer congreso del agro chaqueño le siguieron concentraciones como la de febrero de 1971 a Sáenz Peña con un despliegue policial impactante (v cap 8) y con un saldo importante para la organización de las LACH,

Lovey en la concentración de LACH de 8 febr 1971 partió de la cosmovisión religiosa para señalar la necesidad de seguir organizando y ampliando las Ligas. “Va a ser un pecado muy grande si alguno de nosotros, el día de mañana afloja, o desilusiona, o les falla a sus compañeros” otorgándole a sus palabras un matiz místico fácilmente asimilado por un campesinado de tradición y costumbres religiosas. (Ferrara, F.,1973: 147),

…y el Segundo Cabildo aprobó los estatutos -mayo 71- con delegados de 75 ligas, representantes de cooperativas, de UCAL y delegaciones de las provincias de Salta, Tucumán, Formosa, Misiones, Santa Fe y Buenos Aires. A un año de existencia, el balance incluyó la derrota al plan AGREX, la obtención de los precios mínimos para el algodón y la apertura de una mínima línea de crédito para los productores.

A estas acciones siguieron la concentración masiva en Tres Isletas en junio, con cierre de comercios y suspensión de clases en las escuelas rurales, e incluso en el colegio de monjas del que concurren en delegación los alumnos y maestros al acto (Ferrara, 1973), y la concentración en Quitilipi en julio con 3.000 campesinos, y culminó con la marcha a Resistencia el 31 de enero de 1972, adonde 10.000 productores -8.000 chaqueños y 2.000 santafesinos- representaban la amplia base de las Ligas, el grueso de las familias que había quedado en sus chacras. En la concentración impactó también“…la concientización que reflejaban los estribillos masivos- “Que sí, que no, que Mazza (gobernador) se cagó” y los cartelones de los manifestantes…

Miedo. Ya no somos nosotros los que lo tenemos sino los explotadores. Varias veces lo hemos demostrado, sólo así salvaremos al campo. Venceremos”, en un claro avance sobre la consigna del primer cabildo abierto “Grita lo que sientes”. (cit. en Ferrara, 1973)

Además de provocar la reacción de los grupos de poder, para quienes se evidenciaron “todos los síntomas denunciadores de la mano oculta del comunismo” (La Prensa, Bs. As., feb. 1972), ya apareció allí el debate sobre el significado de llamar a elecciones por parte del gobierno de facto. Al respecto los dirigentes preguntaban a los concentrados si “¿No será que al disputar con mi vecino por este o aquel partido nos vamos a distraer de los problemas centrales que tenemos? Y más aún, no será para dividirnos? (Ferrara, 1973)

Las Ligas no entraron en el Gran Acuerdo Nacional. Cuando se produjo el encuentro entre las LACH y el presidente Lanusse con todo su gabinete en Sáenz Peña con motivo de cumplirse cien años de la fundación del Chaco en abril de 1972 quedó claro que las Ligas no eran manejables, no confiaban en las promesas de Lanusse ni abandonaron las protestas, como se evidenció en la “marcha de las vacas” de Tres Isletas, que formó parte de un conjunto de movilizaciones de las LACH -con las de Las Breñas y Santa Sylvina- después de la visita de Lanusse, y culminó esta etapa con el paro regional del 18 y 19 de oct  1972. En estos cortes de rutas y paros masivos, las LACH se oponían a la Ley del Algodón 19990, porque “está al servicio del monopolio textil” (El Campesino, LACH, nov 1972) y se reunieron los productores liguistas para decidir la situación del girasol y algodón. Todo este accionar empezó a ser difundido en su nuevo periódico El campesino, donde a la vez que contrarrestan la información de los diarios chaqueños que responden al gobierno y las grandes empresas -Norte y El Territorio-

…se recogen las experiencias de lucha, las resoluciones, los comentarios sobre la situación política, se propagandizan los objetivos de las ligas y se brinda al agricultor información sobre el desarrollo de los movimientos campesinos de las restantes provincias nordestinas. (El campesino, LACH,nov. ’72)

 Las LACH se habían conformado como un movimiento de masas que entraba de lleno en la arena política a partir de la visita oficial de Lanusse. El gobierno procuraba desesperadamente cooptar aliados para neutralizar la creciente protesta popular, para lo que tanto el gobierno provincial como el nacional privilegiaron la relación con las entidades tradicionales del agro, excluyendo expresamente a las Ligas.

En ese contexto era sumamente difícil que tuviera éxito la estrategia del obispo de contener la movilización y a la vez poder negociar con el gobierno. Como ejemplo, está el caso del debate sobre la Ley del Algodón. A partir de ahí hubo diversas presiones -entre otras de la iglesia- para que abandonaran la política de movilización y confiaran en el gobierno. Sin embargo, las Ligas consideraban que los logros obtenidos hasta ese momento habían sido alcanzados por su política de movilizaciones, y consideraron inconveniente verse comprometidos con la política de un régimen que se estaba retirando. De este modo entró en conflicto también la lógica de lucha política de las Ligas Agrarias -propia de una organización popular- con la lógica eclesial que aspiraba a contener bajo su esfera de influencia a una organización gremial: “En Sáenz Peña el trabajo de base no se identifica mucho con el MR, sino un movimiento de base”. A pesar de la declaración del obispo de no clericalizar ni ejercer paternalismo con las Ligas, su estrategia sí lo hacía en los hechos. El gobierno presionó al obispo para controlar la situación, lo que inició su repliegue y reasumió la referencia de los sectores de poder. Con el régimen democrático la dirigencia de las LACH se radicalizó políticamente y fue afín a la izquierda peronista vinculada a organización Montoneros, y ya la ruptura con ob. Distéfano fue total -no con el MR- pero sin el paraguas protector eclesial comenzó una mayor represión en NEA.

El accionar de las LACH se orientó a denunciar al Estado provincial las maniobras monopólicas A fines de noviembre se anunció una segunda visita del presidente Lanusse, ante lo cual las LACH sólo emitieron un categórico comunicado reclamando el cumplimiento de las promesas del gobierno  y denunciando nuevamente su alianza con los monopolios en la Ley del Algodón nº 19990 y con los terratenientes en el Instituto de Colonización

…Acá en el Chaco planteábamos la expropiación de los campos de la Aurora, los campos que en ese momento eran de Bunge y Born que tenían 60.000 has acá, para hacer una colonización con los hijos de los productores…las Ligas Agrarias no tomarán medidas de fuerza contra la venida del presidente, porque consideramos que no vale la pena, preferimos continuar con nuestras tareas agrícolas.(O. Q. Lovey, 1995)

Sobre esto, Ferrara sostiene que

Esta resolución apuntaba, además, a permitir que la tarea de consolidación política y orgánica de las ligas no se viera perturbada por un exceso de movilizaciones. Aquí se patentiza la preocupación de los dirigentes por respetar el método de “las cuatro patas de la mesa”, desequilibrado por las constantes concentraciones, marchas y la realización del paro. En las colonias se sentía la necesidad de consolidar la organización (…) y consultar a las bases para el futuro. Se estaba además a las puertas de 1973, signado con el llamado a elecciones y la actividad de los partidos políticos, y era preciso encarar la posición de las ligas ante tales cuestiones. (Ferrara,F., 1973: 195)

No obstante, el estado de alerta por los precios del algodón se mantuvo los primeros meses de 1973 (El Campesino, LACH, feb 73), y en mayo esta situación derivó en una nueva reunión agraria de LACH, UCAL y Juventudes Cooperativistas contra la importación de fibra de algodón.

“A partir de 1973 fue mejor la vinculación de las LACH con el gobierno nacional que con los gobiernos provinciales” (Osvaldo Lovey). Al respecto, mientras eran recibidos en Buenos Aires por el gobierno enviaron un memorial con exigencias al Gobernador Deolindo Bittel, ya que los dos representantes de las LACH y UCAL en el Instituto de Colonización -Orniella y Orianski- fueron marginados por la nueva y sorpresiva intervención al mismo. (El Campesino, LACH, mayo 1973).  

Nosotros sólo tuvimos dos asesores en el Instituto de Colonización, donde no teníamos cargos direccionales. Pero te aclaro que con esos dos asesores nosotros determinábamos más la política del instituto que todos los directores juntos, por una cuestión de laburo, pero todo a fuerza de presión. Y en otras políticas nos enfrentamos con Bittel, porque nosotros habíamos asumido una estrategia de fortalecer el movimiento cooperativo en el Chaco. (O. Q. Lovey, 1995)

Su relación con el estado provincial y nacional evidencia el peso progresivo de las LACH en esta etapa de retorno a la democracia. En Chaco el gobierno fue un reflejo de los intereses del Partido Justicialista nacional, y sus dirigentes, incluso Deolindo Bittel -ligado a intereses locales- gobernó desde 1973 según los intereses nacionales por ser “un hombre del partido”. (Rozé: 1992)

En este contexto político y de auge de las LACH se produjo la visita del Subsecretario de Agricultura de la Nación -Ing. Horacio Giberti- al Chaco, quien no trajo soluciones aunque prometió créditos sin jubilación y sin garantía a los inundados de Santa Sylvina y Villa Ángela. (El Campesino, LACH, ago. 1973-14/8) El gobernador y parte de su gabinete participaron en la apertura del V Congreso campesino, con 80 colonias. En ese acto, trasmitido por radio, el gobierno se comprometió a expropiar 50.000 has.para darle a las Ligas el control de su distribución.

 La Junta Nacional de Granos da una reglamentación especial de compras para el trigo cosecha 1973-74 en las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos. Cuando las Ligas fueron a Buenos Aires para la firma del Acta de Compromiso, el Dr. Giberti aseguró que el problema de la comercialización ya estaba solucionado -por vía de las cooperativas-, no así el de los precios, que no estaba en sus manos. (El Campesino, LACH, nov. 1973)

Las LACH plantearon su apoyo mientras el gobierno les respondiera en sus demandas gremiales y les diera participación política, si no continuarían las acciones. La preocupación por el Instituto de Colonización, los latifundios y los monopolios se siguieron analizando en sucesivas entrevistas de las Ligas Agrarias con el gobernador Bittel, su gabinete y algunos diputados provinciales.(Revista Ya!, 10/8/73).

Mientras, formaron de hecho un frente agrario con UCAL, COSECHA, y los centros juveniles de UCAL asumieron la representación del sector. A pesar de todos estos logros el problema de la comercialización siguió, y el día del agricultor -8 de septiembre- las LACH criticaron duramente a la conducción provincial ante casi 10.000 personas, mientras el gobierno hacía un acto oficial en J.J. Paso. Como planteábamos en la introducción, al problema del algodón se había sumado el del trigo, y más de 500 agricultores de las LACH en sesión extraordinaria resolvieron parar la entrega de trigo a la Junta Nacional de Granos, a la vez que enviaban un telegrama al ministro Gelbard por su precio (El Campesino– LACH, nov. 73), y más aún, viajaron a Buenos Aires en donde Giberti hizo saber que las Ligas Agrarias estarían representadas en la Comisión Nacional de Política Concertada para el Agro,

y fue sancionada con fuerza de ley en el Senado de la Nación la transferencia a la provincia del Chaco de 20.000 Has que de Gendarmería Nacional pasaron al Instituto de Colonización de la provincia para ser colonizadas, previo diálogo de las Ligas Agrarias en la Cámara de Diputados por la cuestión tierras. (El Campesino– LACH, nov.1973)

En tanto, a fines del 73 el frente agrario -UCAL, ACA, FACA, FECHACO, Ligas Agrarias, juventudes Cooperativistas, Sociedad Rural del Chaco- presionó por la exportación de fibra de algodón, pero en la comisión de discusión de la ley algodonera existían discrepancias en torno a la presencia de las Ligas Agrarias. Aunque UCAL pidió la inclusión de un representante del movimiento, la FAA y FACA se opusieron.

En esa etapa una antigua situación hizo crisis en la localidad de Tres Isletas cuando los agricultores -con Lovey y otros dirigentes al frente- decidieron pasar a la acción en lo que fue la “marcha de las vacas” luego de agotar la instancia de los reclamos frustrados. En agosto de 1972 la Comisión de Lucha de las Ligas en la zona con los campesinos comenzaron a arrear un centenar de vacas “… hasta hacer una entrada tumultuosa, con las vacas al frente, en el pueblo, donde exigen ruidosamente el cese de la complicidad entre forestales y gobierno, 

…un suceso ocurrido en Tres Isletas, Chaco, donde los colonos enfrentaban desde hacía años el problema de la invasión de sus campos cultivados por la vacas pertenecientes a unos productores forestales -sector tradicionalmente enfrentado con los agricultores- los que de ese modo hostigaban a los campesinos para obligarlos a abandonar sus chacras. Situaciones de este tipo se habían venido produciendo desde siempre (…) Grandes empresas dedicadas al desmote, como “Unitan” (sucesora de la famosa “Forestal”), que explotaban hasta límites increíbles a los hacheros, operaban también contra los algodoneros para desplazarlos de sus tierras y someterlos a su arbitrio.(Ferrara, F., 1973:187)

 

El gobierno provincial trató de poner límites a las LACH porque no estaban encuadradas en el partido, restringiéndoles su campo de acción y dándoles la menor participación posible en el gobierno. Al respecto, la obtención de la personería jurídica en 1974 marcó un cambio importante para las LACH en su autonomía, ya que implicaba mayor peso institucional pero también mayor control por parte del estado. El peso de las Ligas se evidenció en septiembre, cuando a los actos del día del agricultor asistió el Gobernador Bittel, y participaron varios miles de agricultores y dirigentes de la Coordinadora Nacional de las Ligas. Así, el V Cabildo Abierto del Agro en Sáenz Peña contó con 5.000 personas, es decir las LACH seguían teniendo apoyo masivo mientras crecían sus críticas al gobierno nacional y pcial. Se reclamaba sobre todo al Ministro Economía de Nación -Gómez Morales- por la exportación, cuyo excedente alcanzaba a 51.000 toneladas de fibra de algodón.

 La falta de solución estructural al problema de la comercialización mantuvo latente la contradicción entre los productores y las empresas de acopio e industrializadoras, quienes presionaron al estado para regular los precios, la importación de fibra que compita en el mercado interno y demorar la apertura de la exportación para crear excedentes y regular los precios de compra. (Boletín UCAL Nº187, jun 73)

Aparece en las fuentes orales y periodísticas de las LACH consultadas la relación entre los distintos actores rurales de la realidad chaqueña en cuestiones centrales de las ligas del NEA, como las reivindicaciones por las condiciones de producción y comercialización (algodón, tierras, girasol), los logros obtenidos, los conflictos y alianzas corporativas y políticas, las definiciones organizacionales y políticas y ante la violencia y la represión; y la búsqueda de una sociedad distinta. Considerando las coyunturas clave -surgimiento, vuelta de la democracia, derechización del peronismo y radicalización política- se evidencian los sucesivos cambios por los que pasó la organización.

El contexto de doble crisis, nacional por la hiperinflación del ministro Rodrigo y provincial por la superproducción y stocks acumulados que afectó al algodón pero también a los nuevos cultivos, redujo cierto peso a las LACH al no representar sectores diversificados, y así luego de su participación ascendente en la primera etapa desde 1975 fue dejando lugar a que progresivamente las cooperativas y la FAA recuperen protagonismo en consonancia con la evolución económica y política del país y la región. El descontento de los pequeños y medianos productores y la creciente falta de convocatoria de las LACH los llevó a quemar su algodón antes de venderlo a bajos precios, a la vez que la FAA recuperando representatividad entre julio y agosto convocó a concentraciones -en Villa Ángela, General San Martín, Las Breñas- de 2.000 agricultores cada una por el problema algodonero. Simultáneamente, las Ligas fueron marginadas del frente agrario provincial, y se agudizaron las diferencias con las cooperativas (v cap.9) que nucleaban a los productores con mayor poder económico y que se habían podido diversificar.

No obstante las LACH continuaron su acción colectiva en paros provinciales y regionales que llevaron a que los agricultores no vendieran productos ni hicieran compras en comercios, y en denuncias responsabilizando al gobierno por la crisis económica y su falta de control a las agroindustrias. (Clarín, 5/7/75).

En Santa Fe

Igual que en el Chaco, en el surgimiento de las ULAS convergieron el Movimiento Rural de ACA y la Juventud Cooperativista organizada a través de la Unión Agrícola de Avellaneda. Al respecto, sostenía el MR que los productores eran muchos y con oferta dispersa mientras las grandes empresas pocas y concentradas. Para combatirlas era necesario desarrollar organizaciones representativas, con énfasis en el fortalecimiento del cooperativismo y en la lucha contra el “capitalismo salvaje” en donde los monopolios imponen la ley del más fuerte. Pero esto era visto como una solución parcial, ya que la cooperación sin un movimiento sindical fuerte no pasaba de ser un movimiento defensivo.

A la vez fue importante en el surgimiento de las Ligas la pérdida de capacidad de representación de la FAA, tan importante en su cuna, Santa Fe. Aunque la FAA había convocado ya en 1970 a una concentración en el departamento de Avellaneda por el tema del precio del asfalto, había descontento de los productores con la entidad por sus contactos estrechos con la administración militar y porque “la FAA tiene una forma de organización que no favorece mucho la participación de la gente a niveles locales”. (Leopoldo, ULAS); además de considerarla una organización que abandonó los principios originales del cooperativismo (Lasa, 1989).

El hecho de ser productores de algodón y caña en la zona norte de Santa Fe -fuera de la pampa húmeda- y además pertenecer a departamentos pobres y marginales de la Cuña Boscosa -como Avellaneda y Villa Ocampo- les generaba una escasa posibilidad de ejercer presión sobre el gobierno provincial; por lo que orientaron sus reclamos como sector algodonero hacia el Chaco, para demandar junto a los productores chaqueños. Así participaron en enero de 1972 en una marcha hacia Resistencia, Chaco, organizada por las LACH, masiva en la región, que se estimó 10.000 productores de los cuales 2.500 pertenecían a las ULAS.

Los reclamos iban hacia el gobierno del Chaco porque allí había gran presión de las ligas chaqueñas, era más estratégico pedir en un lugar donde el problema era escuchado y por lo menos se daban señales de interceder ante el gobierno nacional (aunque en la práctica poco se había logrado); en cambio, el gobierno de esta provincia parecía no ver que no éramos grandes productores de trigo ni maíz, y además negaba la realidad del norte (miembro ULAS, 2009).

Ya desde su surgimiento en 1971 en acciones conjuntas con las LACH 11/72, 2.000 liguistas santafesinos unidos a casi 8.000 chaqueños de LACH en lo que fue la más grande movilización rural del nordeste argentino. (Archetti, 1988:456)- y durante la etapa de la “revolución argentina” fue permanente su política de denuncia del gobierno, que sólo favorecía a los grandes monopolios afectando en los precios de sus productos a los agricultores. Ya en diciembre de 1971 retomaron la movilización de 1970 a Avellaneda contra el alto precio del asfalto de la ruta 11, que atravesaba la zona de colonias, y con una nueva concentración las ULAS lograron que el interventor provincial del gobierno militar rebajara el impuesto a un 60%, “aduciendo que se había calculado mal por un error de las computadoras. Quedaba demostrado que los campesinos sabían calcular mejor que las computadoras provinciales” (Cultivando, ago 1973: 1, cit por Archetti, 1988:156)…“una de las primeras cosas que conseguimos bajar…que fue el precio del asfalto…para todos, de la provincia de Reconquista para acá.”(C. y C., Villa Ocampo, jun 2005, en Bidaseca, 2005)

Aún sin peso político en la provincia, la fuerte presión de las movilizaciones de ULAS logró que el gobierno provincial de facto cediera nuevamente cuando a mediados de julio de 1972 lograron el levantamiento de la veda de carne en cinco departamentos del norte de Santa Fe y la suspensión del cierre de mataderos, en concentraciones de más de 3.000 productores en Avellaneda y con paros. Reclamaron también que se controle la importación de fibra y la fijación de precios justos para al algodón, lino y girasol, créditos, jubilación, caminos, educación y salud, y denunciaron el alto índice de los intereses bancarios que perjudicaban al productor.

Progresivamente las ULAS ampliaron sus demandas concretas a la caña de azúcar, cuya situación crítica afectaba a toda la región. Al respecto se solidarizaron con los productores cañeros que reclamaron la deuda al ingenio Arno, pendiente desde 1968[14], que amenazaba con su cierre y despidos masivos, la expropiación del ingenio y la reinversión de ganancias industriales en la zona. Iniciaron con los cañeros una huelga y la marcha sobre Villa Ocampo el 8 y 9 septiembre de 1972. Las ULAS nucleaban a muchos productores cañeros, por eso acompañaron. Pedían el pago de deuda a los cañeros, expropiación del ingenio Arno y reinversión de ganancias industriales en la zona y que se efectivicen 100 millones de pesos a la papelera.

Sin atemorizarse por la represión que desató el gobierno militar como escarmiento y para evitar que aumente el desborde, las ULAS se concentraron nuevamente en Avellaneda el 18 y 19 de octubre -en unión con las Ligas del Chaco, Formosa y Misiones- para denunciar al gobierno que favorecía a los grandes monopolios afectando en los precios de los productos a los agricultores. Las consignas tenían como núcleo central el conflicto por los precios, aunque se también se incorporaban consignas más amplias,

En aquel momento se pedía precio mínimo y móvil para las cosechas, limitar el avance de la concentración de las comercializadoras, impedir que cerraran los ingenios azucareros de la zona; aunque también se sostenía que todos tenemos derecho a vivir dignamente, con justicia (en aquel tiempo no había ningún obrero ‘en negro’, sosteníamos que tenían ese derecho). (…) En esta zona no existió la ‘bandera’ de tierra para el que la trabaja, porque aquí éramos todos dueños, en cambio muchas comunidades chaqueñas y formoseñas lo pedían porque no eran titulares. (Oreste Pividori, ULAS, 2009)

Este paro regional fue convocado por la Coordinadora Regional de Ligas del NEA, con la consigna “Ni el Paraná, ni la selva misionera o el quebrachal chaqueño nos separan. Hoy hemos venido unidos a gritar a los cuatro vientos las injusticias que nos acosan. Las organizaciones agrarias de Santa Fe, Chaco, Formosa, y Misiones dijeron PRESENTE! (El Campesino, LACH, nov. 1972)

Con la vuelta a la democracia en 1973 y el nuevo gobierno peronista las ULAS -ya nucleaban 50 colonias- pasaron a otra etapa, y al vislumbrar mayores posibilidades de cambio con el Acta de Compromiso para el Campo se orientaron al apoyo crítico de la nueva propuesta, y actuaron principalmente a través de la Coordinadora Nacional, ya que a nivel nacional tenían más gravitación. Plantearon todas las reivindicaciones ligadas a sus producciones -caminos, expropiaciones de la papelera de Villa Ocampo, y por primera vez se sumó “el tema de las tierras”, jubilación y créditos- en una asamblea de 4.000 productores del norte de Santa Fe en Avellaneda, con la presencia del gobierno provincial, las cooperativas y los industriales.

La campaña electoral de 1973 ya involucró a las ULAS en el ámbito provincial y nacional, “La reunión con Perón fue a título de reivindicación, esa vez tuvimos una reunión con Perón, con Balbín y con los candidatos que tenían alguna posibilidad, que nos interesaban, los otros para qué? (…) Con Gelbard varias veces, y toda esa gente. Después integramos el pacto social con las ligas… las ligas de Santa Fe no mandaban delegados, sí la coordinadora. Yo era uno de los que participaba en la reunión, pero como coordinador, no como Santa Fe. (E. Sartor, 1996)

A nivel provincial las ligas no teníamos representantes en algún departamento o secretaría de estado (…) Lo que pasa es que acá nosotros en ese momento estábamos en formación, además no teníamos un peso como para hacer eso, en primer lugar. En segundo lugar, no teníamos cosas, planteos a nivel provincial fuertes como para preocuparnos por hacer ese tipo de relaciones (…) Cuando se dio la campaña electoral se tuvo reuniones con algunos candidatos de distintos partidos, para explicarle nuestro proyecto y nuestras exigencias… cosa que se hizo también a nivel nacional, a través de la coordinadora. (R. y E. Sartor, 1996)

 

Con el nuevo gobernador peronista Silvestre Begnis, a partir de 1973 las ULAS se volcaron a debatir el programa de la “Política concertada de expansión agropecuaria y forestal” en las colonias, y a sus reivindicaciones por primera vez se suma el tema de las tierras, tanto para los hijos los productores como la posibilidad de expropiar campos subexplotados. Archetti (1988:459) aclara que estos campos estaban fuera del Dorsal Agrícola y que por eso la expropiación en sí no era una demanda de las ligas originales. Sin embargo, esta presión sobre la tierra no pasó inadvertida, aun cuando sobre la reivindicación puntual acerca del problema de la tenencia de la tierra hay contradicciones, “Nosotros pedíamos reforma integral del sistema de tenencia de la tierra, se creía que la tierra debía ser distribuida, principalmente se usaba la consigna ‘la tierra para el que la trabaja’ ((miembro ULAS, 2009). Aún así, los entrevistados coincidieron en pertenecer a una organización de tipo gremial que se abocaba a la defensa de los planteos propios del sector.

Todos estos reclamos se dieron en una asamblea de 4.000 productores del norte de Santa Fe, en Avellaneda, con la presencia del gobernador Silvestre Begnis y autoridades.

 Cuando se da el cambio de gobierno en el 73 con el gobierno de la provincia hubo relación (…) cuando era Silvestre Begnis, él vino a una concentración de las ligas agrarias, fue el primer gobierno (…)Begnis era radical y muy querido por Perón, y ganó, por supuesto, y hizo muchas obras anteriormente. Y con él sí, con ese gobierno teníamos relación, lo invitamos a una concentración, vino, habló, a pesar de que la FAA decía que no iba a venir porque no tenía personería jurídica, ja, ja. Pero lo que pasa es que nosotros, como Coordinadora de Ligas teníamos una relación mucho mayor a nivel nacional, porque el problema del algodón no era solamente a nivel provincial. Era un problema nacional, que era el núcleo de la discusión nuestra acá, con Chaco y Formosa fundamentalmente. (R. y E. Sartor, 1996)

Ya a principios de 1974 ULAS lograron reunirse en la Unión Agrícola en Avellaneda con cooperativas, industriales, el ministro de agricultura y representantes de la Junta Nacional de Granos, a fin de informarse sobre las condiciones de la producción. Este informe generó nuevos reclamos de ULAS y UPARA, no sólo de comercialización sino sobre el funcionamiento del Consejo Agrario Nacional, el cese de todo desalojo rural, y el apoyo al proyecto de reforma agraria integral presentado por UPARA ante el congreso Nacional. 

Con Giberti teníamos una muy buena relación, y no me acuerdo cuáles son las cosas que nosotros logramos que se tomara como medida del gobierno. Pero una de las cosas es que antes, cuando se fijaban los precios, en eso que estuvimos con FAA y CONINAGRO absolutamente de acuerdo, es que se fijara el precio mínimo de la cosecha no en puerto de Buenos Aires, como se hacía en ese momento, sino en origen.(O. Ortiz, 1996)

Los condicionamientos provinciales llevaron a ULAS a revisar su estatus jurídico. Al respecto, aunque con variantes en cada provincia las Ligas Agrarias tuvieron una postura crítica frente al estado durante la dictadura, y priorizaron su autonomía frente al mismo. Archetti (1988:454) describe como una de las primeras acciones de los colonos de El Carmen y Santa Cecilia fue negarse a llenar los formularios del censo de productores agropecuarios de la provincia de Santa Fe, que según la ley provincial de 1958 obligaba a declarar has sembradas y cabezas de ganado

Nosotros en un momento no teníamos personería jurídica, ni nos preocupábamos por tenerla. Y ellos (los peronistas) siempre nos echaban eso en la cara cuando hacíamos algo. Eso duró hasta que nos integramos al pacto social, que el gobierno nos reconoce como una entidad. Igual, después se hizo los trámites para tener personería jurídica. (R. y E. Sartor, 1996)

Estos acuerdos con el nuevo gobierno peronista de Vernet no fueron totales, sobre todo después de que en las Ligas se discutió el anteproyecto propuesto por el nuevo gobierno en el Acta de Compromiso.

En Santa Fe el Pacto social y la firma del Acta de compromiso y la Ley agraria se discutió. Lo que pasa es que lo que no hicimos en Santa Fe, así a nivel provincial, fue muy a fondo (…) en relación al pacto había una opinión, que había que estar. Había alguna posibilidad de sacar algunas cosas estando dentro del pacto, y no fuera del pacto, digamos. Había posibilidades, porque ya habíamos tenido encuentros con Gelbard, con Giberti, que era ministro de Agricultura en ese momento. Y justamente, Giberti nos dijo, así en confianza: tenemos que estar, porque si ustedes están me pueden ayudar en algunos proyectos que yo tengo, que son los mismos que ustedes tienen. (R. y E. Sartor, 1996)

A pesar del acuerdo establecido en el Acta de Compromiso, el nuevo gobierno con relación al precio del algodón no respondió a las demandas de las Ligas, que desconformes convocaron a un paro para los días 25 y 26 de enero de 1974:

Este paro no significa que renunciamos a seguir colaborando (…) Creemos que el agricultor dispone de diversos mecanismos de defensa y que debe hacer escuchar su voz utilizando todos los medios legales (…) Exigir un precio justo que permita la modernización y tecnificación del campo y reclamar una política nacional planificada es estar en el camino de la reconstrucción y la liberación. (Cultivando, 1974, 4:3, cit Archetti,E., 1988:458)

Al respecto, en marzo hubo un nuevo paro agrario en el norte de Santa Fe… “en disconformidad con el precio mínimo establecido por el gobierno nacional para la próxima cosecha de algodón”. (Nueva Hora, VII (138), 1er.q. abril 1974)

Las relaciones entre las ULAS y el gobierno nacional -y también provincial con el gobernador Vernet- se tensaron más cuando con la muerte de Perón en 1974 se comenzaron a bloquear los proyectos y medidas que la Secretaría de Agricultura y Ganadería elevó al Poder Ejecutivo[17] y aumentó la represión contra las Ligas Agrarias. Esto llevó a nuevas acciones de resistencia en las ULAS y LACH, y decidieron la no entrega del girasol por el problema de la comercialización. (Norte, Sáenz Peña, 17/1/75)

En Formosa

Cuando surgieron en diciembre de l971 las ULICAF denunciaron la política de tierras y la política algodonera en la provincia. Hubo una polémica con el ministro de agricultura y ganadería de Formosa sobre la entrega de algodón a desmotadoras privadas, cuya entrega restringida el gobierno criticaba, y las Ligas sostuvieron que a pesar de ello había habido un gran aumento durante ese año. A fines de 1972 volvió a protestar ULICAF por el accionar de la Dirección del Algodón.

Con la política de tierras provincial y con la aplicación de la ley nº113 desde 1965 y hasta 1973 se habían privatizado alrededor de 2 millones de Has (Slutzky, 1975) beneficiando a los ganaderos locales medianos y grandes, ya propietarios, y legalizando la ocupación ganadera ya existente hacía décadas a fin de revitalizar la ganadería de la región.

… la situación campesina refleja un problema estructural, en función del cual se dictaron leyes, que manejadas en provecho de una minoría privilegiada, poseedora de fuertes capitales, convierten al campesinado en un sector que vive acorralado y perseguido, al cual hoy el gobierno no sabe darle mejores soluciones que dominarlo o tratarlo como intruso en las mismas tierras que él ha colonizado. (Ferrara,F.,1973:235)

Estas demandas campesinas cuestionaban así la política de modernización agraria de la provincia, por lo que el gobierno provincial estuvo atento a que no perturbaran excesivamente ni se convirtieran en una oposición organizada real, y se limitaran a petitorios puntuales que podrían resolverse sin cambios profundos. 

No obstante, considerando la composición social de la provincia, el movimiento agrario se convertía en el único sector movilizado, es decir, empezaba a constituir la extrema oposición al gobierno militar, aunque en el conjunto significaba muy poco, pero este movimiento concitaba la adhesión de los sectores medios y pobres del pueblo formoseño, porque una de las tribunas más efectivas con que contaban eran los púlpitos eclesiásticos. (Rozé, J.,1992:97)

A las denuncias ante el gobierno nacional de la revolución argentina sobre la grave situación de los campesinos sin tierras y por la violencia en distintos desalojos de la tierra y las irregularidades de las sociedades anónimas, se sumó el petitorio de ULICAF a Lanusse para la expropiación de la estancia El Ombú -latifundio 105.000 has de tierras aptas para agricultura del grupo multinacional DELTEC- y la distribución de las tierras entre los campesinos. (El Ocaraiguá, Formosa, sep. 72) (El Campesino, LACH, Chaco, oct. 72).

En septiembre una delegación viajó a Buenos Aires para entrevistar a Lanusse, y se emplazó al gobierno a revisar las adjudicaciones de tierra al Grupo DELTEC en 30 días La visibilización nacional de estos problemas originó hechos de sangre y detenciones masivas. (El Ocaraiguá – El Campesino, Formosa, ULICAF, sep. 1972:1-4), lo que generó el apoyo de distintos sectores provinciales a las Ligas. Es interesante cómo el enfrentamiento a DELTEC redimensionó la oposición de los minifundistas a los ganaderos, ya que se pasó a priorizar la lucha contra los monopolios extranjeros mientras pasaba a ser defensiva la que sostenían con los terratenientes ganaderos locales.

Estos paros activos y concentraciones culminaron con la marcha sobre Formosa de las ULICAF el 18 y 19 de octubre de 1972 -junto con el paro regional de las Ligas en Chaco, Santa Fe y Misiones- que implicó que los 9.000 pequeños productores rurales que las conformaban (según declaraciones ULICAF) abandonaran sus chacras y parcelas como parte de un paro de actividades de 48 horas.

Pese a que fuerzas de seguridad reprimieron, con heridos y numerosos detenidos, e impidieron el avance de los campesinos (La Mañana, Formosa, 20/10/72) fue un logro la adhesión recibida por distintos sectores, como el comité provincial de la UCR, el centro de estudiantes de Humanidades y la Asociación Formoseña de Asistentes Sociales. “Curas rurales se pronuncian sobre la marcha de los campesinos” (La Mañana, 20/12/72) -25/10-. Al concluir ULICAF publicó un folleto “A los niños valientes del campo agradeciendo el apoyo al paro”.(nov.1972)

Como resultado de esta acción el gobierno -que decidió canalizar las demandas de los pequeños productores institucionalizándolas– investigó la denuncia de ULICAF de malezas en El Ombú y promulgó la ley provincial nº618 por la cual se reservan 380.000 Has de tierras fiscales para ser entregadas a campesinos nucleados en ULICAF, a quienes invitó en noviembre a integrar un equipo de trabajo con  funcionarios de la Dirección Pcial. de Tierras para decidir su forma de adjudicación, lo que las Ligas rechazaron. La Comisión Central de ULICAF organizó su propia comisión técnica para investigar las características de las tierras asignadas por el gobierno, y a fines de 1972 presentó un informe demostrando que la mayoría de las tierras no podían ser puestas de inmediato en cultivo y que sólo unas 14.000 Has eran aptas pero requerían cierta cantidad de inversiones. Durante los últimos meses de la dictadura las ULICAF analizaron los resultados de las encuestas a los campesinos sobre las tierras, y aceptaron sólo 14.000 Has como aptas, rechazando el resto y pidiendo que se entreguen las tierras con créditos a largo plazo para producirlas.       

En la encuesta se les preguntó

  1. qué hacemos con las 380.000 has de tierras ofrecidas por el gobierno? Se acepta todo? Se rechaza todo? se acepta una parte y se rechaza el resto?,
  2. qué hacemos los 2.000 campesinos que necesitamos tierra, y
  3. Las colonias Tres Marías, Herradura, Tatané, Angelito y Paso Polenta, que están dentro de una propiedad privada ¿qué piensan hacer?.

 Fracasaba hasta aquí el intento de cooptación del gobierno, y ULICAF hasta el final del gobierno de facto se dedicó al otro problema central para sus cada vez más afiliados, las condiciones de producción y comercialización del algodón a la par que continuaron rechazando la personería jurídica. A principios de 1973, en medio de la polémica ULICAF-gobierno por las tierras adjudicadas, el gobierno señaló la falta de personería jurídica de las Ligas para integrar organismos de gobierno.


A partir de 1973, con el retorno a la democracia, ULICAF también declararon su prescindencia partidista durante las elecciones,

 Ya después con las Ligas Campesinas en Formosa yo recuerdo que estaba el primer gobierno constitucional, Gauna, y ahí hubo un intento de acercamiento. Es que nosotros los del MR dábamos un paso atrás (…) Acababa de formarse la primera conducción provisoria de las ligas en una asamblea que se hizo en Formosa, se elige el nombre ULICAF y más o menos se crea un tipo de estatuto para que se organicen las ligas en cada lugar, en cada campo. Y en ese momento recuerdo que Gauna llama a las Ligas ofreciéndoles la personería gremial. Yo recuerdo que se discutió, que con eso nos va a enredar el gobierno, que eso es peligroso, después nos va a tener atados. Y se decidió unánimemente no. (O. Ortiz, 1995)

Con el nuevo gobierno en mayo de 1973 se había abierto una etapa de apoyo de la relación Ligas-gobierno (Rofman, 1987:214 y sig), con el respaldo del gobernador Gauna

 Con el gobierno de Gauna muy buenas relaciones antes, a gente de las ligas se las puso en la Dirección de Tierras. Representantes de distintas instituciones dentro del gobierno. Era participar en la distribución de las tierras. Una apertura de parte del estado… Dirección de Tierras, Dirección del Algodón. Varios organismos con incidencia en el campo les dieron participación. Y eso se corta con la intervención, o antes…pero a lo último se corta. Porque fue así el trato: la gente tenía las renuncias frente a las Ligas o al Consejo Central, y si estos no solucionaban el inconveniente, quedaban afuera. Hasta el sueldo que ganaban quedaba parte para ellos y parte para los clientes. No dependía de cada uno: vos ibas en representación de alguien, y las decisiones que tomabas las llevabas de parte del campesino. Pero eso duró muy poco tiempo, fue una experiencia. (I. y A. Locatelli, 1995)

En este nuevo marco democrático se organizó una nueva gran concentración campesina y marcha sobre Formosa el 4 junio contra el accionar de las S.A. que acaparaban las tierras. (El Ocaraiguá, mayo 73) El 18/8 hubo violencia en acto de desalojo cuando los adjudicatarios levantaron el alambre y quemaron ranchos de campesinos que los ocupaban. Las ULICAF insistieron en expropiación de estancias de monopolios (El Campesino, LACH, ago. 1973) ahora colaboraron los gremios y la JP Sumaron 5.000 productores representando las colonias de las cinco zonas de ULICAF y adhirieron las Ligas Agrarias regionales. (El Ocaraiguá, jul-ago. 73) No obstante, fue grande la desilusión de los campesinos por la actitud de desidia del gobierno provincial electo ante la concentración, ya que no aparecieron alegando no estar oficialmente invitadas. Sólo se hizo presente el Ministro de Agricultura. Esa dilación por parte del estado y nuevos problemas de tierras con los adjudicatarios llevaron a los campesinos a ocupar espontáneamente las tierras en siete colonias. Al respecto en su comunicado al gobierno ULICAF sostuvo que intervino en tres de los casos -Cataneo Cué, Buena Vista, y Espinillo-  y sólo luego de haberse producido las ocupaciones y por pedido de los campesinos, para gestionar ante los organismos su legalización, frenar la represión y evitar que se llegue a la violencia y a hechos irreparables.

Las ULICAF aspiraban a mediar en el proceso de obtención de tierras de los campesinos con ayuda del gobierno del pueblo que parecía abandonarlos, por eso justificaron las tomas que…“se explican como consecuencia de la falta de respuesta del P.E. al memorial que se presentó”.(El Campesino, LACH, ago. 1973:7)

Ante esta situación el gobierno provincial decidió por decreto la revisión de las adjudicaciones hechas durante el gobierno de facto y también encaró el problema algodonero, con comisiones asesoras integradas por campesinos en la Dirección de Colonización y Tierras Fiscales y en la Dirección Provincial del Algodón. Así, miembros de ULICAF pasaron a integrar el directorio de la Dirección Provincial de Tierras. El V Congreso campesino de ULICAF resolvió nombrar dos representantes de cada una de las zonas para integrar los cargos ante la Dirección de Colonización y Tierras Fiscales; el 80% de las tierras ya distribuidas se repartirán entre las colonias linderas. El 20% restante quedan para solucionar casos urgentes de los socios de toda la provincia. (El Campesino, ago. 73). Esto en general favoreció a los campesinos de ULICAF, que suspendieron las ocupaciones y plantearon su propio proyecto de distribución de la tierra fiscal. No obstante,

 Acá no hubo planteos de reforma agraria, porque no teníamos los medios. Se intentó en el 73 con la reforma de acá, de expropiación hacia una reforma agraria. Pero era muy grande…, se pensó primero en pedir tierra, y a partir de ahí hacer todo (…) Hasta se orientaba, viste, con las pocas tierras que tenían, a tratar de salir de ese monocultivo, que era el algodón, y ahora están toda la parte de hortalizas. Pero estaba la parte de comercialización en juego. Se capacitaba siempre para que no queden con el algodón solo, que haya alguna variación. Los cursos de capacitación se daban, yo creo que quedó la gente capacitada, orientada. (I. y A. Locatelli, 1995)

Con el decreto 408/73 y la ley 339/73 se revisaron las adjudicaciones de tierras fiscales decretadas durante la dictadura de la revolución argentina, y se anularon las de siete campos por 45.780 Has, devolviéndolas al fisco.

A la reacción ahora positiva del gobierno provincial se sumó la reunión con Perón en septiembre de 1973, que marcó un giro desde la política nacional en el problema de tierras en Formosa. Al respecto, un informe de ULICAF dio cuenta de que se trató, entre otros, el tema de la tenencia de la tierra, y de la conformidad de ULICAF por la implementación del Decreto 339 de revisación de adjudicaciones, y porque en las tierras iba a haber asesores campesinos. (El Ocaraiguá, sep-oct 1973).

La cuestión de fondo en el problema de la tierra involucraba a otros sectores del agro, no solo a las Ligas Agrarias, planteando la expropiación de tierras inutilizadas para agricultura de estas grandes empresas. Eran los medianos y grandes sectores ganaderos locales, que habían sido beneficiados con las adjudicaciones, quienes presentaron un proyecto de ley de la bancada radical en la legislatura provincial;

 La potencialidad laboral (calificada) se halla bloqueada en 87 seudo colonias de minifundios, formadas en mayor parte por hombres y mujeres pauperizados…Hay aproximadamente en la provincia 5.000 familias de productores agrícolas marginadas de la más remota posibilidad de acceder a las tierras productivas. Estos productores ávidos de tierras (entiéndase ULICAF y otros muy calificados) están en condiciones de poner inmediatamente en producción las tierras ociosas aptas para la explotación agrícola. Se trata de verdaderos recursos humanos -productores auténticos- hacinados en minifundios, y estos recursos, al par de representar un insostenible problema social, se están desperdiciando para el gran despegue. (Present diput nac Maglietti, flia con tierras en la pcia, uno de cuyos miembros era pres Sociedad Rural local, cit. en Brodersohn y otros, 1975:187)

Aunque este proyecto no llegó a sancionarse refleja la intervención de los grupos locales, que habían especulado con las adjudicaciones de tierra en perjuicio de esos mismos minifundistas, a fin de detener el proyecto de revisión de las adjudicaciones impulsado por las Ligas Agrarias. Así, esta burguesía agraria local defendía sus propios intereses y actuaba como fuerza política ante la amenazante presión y movilización campesina, tratando de desviarla al redefinir el conflicto desde las adjudicaciones de tierras hacia la propiedad de esas Sociedades Anónimas con participación de capital extranjero. Esto nos introduce en un doble ámbito de relaciones sociales rurales en Formosa: el de los grupos que pugnaban por conquistar espacios de poder político y económico en el mercado local, nacional e internacional, y el de los que resistían con propuestas alternativas. Al respecto, en el conflicto generado a partir de la ley provincial nº113 la Sociedad Rural local dio apoyo a este proyecto de ley -requerimientos de modernización del campo necesitaban la seguridad de la propiedad de la tierra (Golbert y Lucchini, 1974)- en oposición a la ULICAF y al gobierno, haciendo alianza con otros sectores e incluso con funcionarios nacionales. Esto provocó los conflictos internos en el gobierno que desembocaron en la destitución del gobernador constitucional Gauna a fines del ’73 y culminaron con la intervención federal a la provincia en diciembre.

 Frente a esta situación las ULICAF firmaron un comunicado contra la violencia como modo de vida, junto al obispo Scozzina, las fuerzas vivas y partidos políticos; a pesar de haber declarado en estado de alerta al campesinado formoseño y acusado al gobierno cuando en noviembre de 1973 se suspendieron a los representantes campesinos en la Comisión de Tierras. Un Memorial de ULICAF de feb. 1973 reclamaba expropiaciones de tierras del grupo DELTEC, que se revieran las adjudicaciones, que se dispusiera de 1.500 metros de tierras al costado de las rutas para los productores, y que se cumpla el derecho de uso de los piquetes vecinales. A la vez se denunciaban irregularidades en las mensuras de tierras fiscales y numerosos desalojos por parte de los adjudicatarios, desde feb. 74 en colonia La Florida, donde en campos de propiedad privada trataban de expulsar a los productores.

Tuvimos las leyes de expropiación de tierras, que nos costó la intervención en la provincia de Formosa, y la lucha por las tierras… Si, la ley 332 de Formosa, creo que eran 7.000 Has, una cosa así (…) es una ley de revisión y expropiación de tierras. Iba a rever todos los campos grandes, porque hay muchas sociedades anónimas (…) Se tocan los resortes a nivel nacional, y ahí provoca la intervención. En el caso de Formosa, una vez instalado el gobierno de Beni se plantea una política de expropiación de tierras. Esto generó un frente común de oposición integrado por las principales entidades del agro provincial. Los conflictos y tensiones que se derivaron de esta situación generaron que Formosa fuera la primera provincia intervenida a fines del 73… (Isabel y Alem Locatelli, 1995)

La gestión aparecía como un cambio de nombres y partidos, pero no de intereses objetivos en tanto la vida económica de la provincia no tenía otros sectores que pudieran disputar el poder a la franja de comerciantes, ganaderos locales, rentistas, es decir, representantes de formas atrasadas del capital, cuya situación no podía variar mucho mientras tuviera el poder una burguesía monopolista o el capital financiero. (Rozé, 1992:101)

Ello no fue obstáculo sino estímulo para la protesta por los precios del algodón, y ULICAF declararon el estado de alerta y solidaridad a la opinión pública ante la intervención de la provincia con el gobernador Beni. Este no sólo demoró la revisión de adjudicaciones, sino que impulsó una nueva organización de productores agrícolas para contrarrestar la acción de las Ligas -DEPROA-Defensa del Productor Agropecuario- que surgió 16/9/73 (La Mañana). (El Ocaraiguá, oct. 73) como un desprendimiento operativo de Sociedad Rural y representando los intereses y reivindicaciones de productores locales grandes y de los medianos que se distanciaron de ULICAF, quienes priorizaron los reclamos coyunturales de comercialización a los de tierra.

El gobierno armó una organización paralela, DEPROA. Nosotros decíamos siempre que las ligas, la ULICAF representaban a los pequeños y medianos productores. Y DEPROA surge con el problema de tierras que tuvimos, y representa a los medianos productores (…) Eran los Arselino, la zona de Laguna Blanca, Misión Taacaglé, y Arselino era uno de los ocupantes de esas tierras. Lo de DEPROA era evidente que era crear una institución para tapar a esta. Pero nunca logró lo que las ligas. Ellos quisieron meterse un poco, pero… (I. y A. Locatelli, 1995)

Junto con la lucha por el problema de las tierras estuvo la de los precios del algodón, que con los cambios políticos de 1973 llevaron a ULICAF a declarar el estado de alerta, y a rechazar la ley del algodón y a protestar por la importación de fibra de algodón.

Para el V Congreso ya eran evidentes las conquistas de ULICAF,

  1. Participación de las Ligas en la Dirección Provincial de Tierras,
  2. participación de las Ligas en la Dirección Provincial del Algodón,
  3. Créditos sin jubilación en el Banco Provincia,
  4. créditos para semillas, veneno, bolsas, por medio de las desmotadoras oficiales,
  5. decreto nº 408, de revisión de las adjudicaciones,
  6. ley de declaración de utilidad pública de las tierras en las zonas de Laguna Blanca y El Colorado, y
  7. unidad con distintos sectores de la ciudad que buscan justicia. (El Ocaraiguá, Formosa, sep.-oct 73).

Los primeros meses de 1974 fueron intensos en actividad gremial y política para ULICAF, por la crítica situación campesina y el apoyo de todos los sectores gremiales y políticos. ULICAF reclamó al interventor Beni por los precios del algodón -costo del algodón en base a una chacra de 14 has., 6 cultivadas con animales- y estudios de costos con INTA, lo que fue aceptado. (El Ocaraiguá, ene-feb. 1974) Por eso ULICAF apoyaron las gestiones del Instituto de Colonización y volvieron a integrar el directorio. También se pidió el ingreso de braceros, ya que el algodón se pudre en las chacras, y DEPROA pidió el concurso de soldados para levantar el algodón, y pidió que se intervenga la Dirección del Algodón. Se discutió la Ley del Algodón en Formosa, a la par que comenzaron los conflictos con DEPROA por empresa CITREX, que trabajaba con frutas de otras provincias pagándolas más baratas, con quien DEPROA arregló precios que los perjudicaban.

Una delegación de 50 representantes de las colonias de ULICAF viajó a Buenos Aires para plantear a diputados nacionales radicales proyectos referidos a tierras y colonización[15]. Con el apoyo del diputado nacional por Formosa por la Ley de Tierras, ULICAF se entrevistaron con la JP Región 1, FREJULI; UCR; APR; PPR; Giberti, la iglesia, estudiantes, etc. (El Ocaraiguá, ene-feb 1974)

A su vuelta, las ULICAF propiciaron una discusión sobre la reforma a la Ley de tierras con grupos y organizaciones de la provincia. Mientras la Comisión sesionaba se reavivó el problema de tierras con una situación crítica en Misión Tacaaglé, con la toma de tierras por parte de veinte familias[16].

Mientras sacerdotes apoyaban la ocupación de tierras, ULICAF inicialmente dieron apoyo moral a los ocupantes de Tacaaglé y les aportaron $90.000 en mercaderías. Su postura oficial  sostenía que

la colonización no responde a las necesidades del campesino, y denunciaba desalojos en marcha, por lo tanto las ULICAF no se hacían responsables de lo que podría ocurrir si el gobierno no tomaba medidas con las tierras de las colonias afectadas.(Memoria VII Congreso ULICAF,1974)

Un mes después, previa represión del gobierno provincial a los ocupantes de los campos, se firmó el 9/7 un principio de acuerdo y el gobernador Beni anunció que el gobierno iba a repartir las tierras hasta el final, con revisación de adjudicaciones y expropiaciones, y con inversiones en la Dirección y colonización de Tierras. Pero ULICAF sostuvo que el gobierno defraudó al campesinado con su política de tierras, ya que si bien había iniciado juicio de nulidad de las adjudicaciones con Árbol Solo y San Ignacio S.A., ese camino elegido era el más largo. Por eso, poco después ocurrió 

…una nueva ocupación de tierras…ungida por los hechos que la desbordan, la ULICAF asumió la responsabilidad de la nueva toma”…en Misión Tacaaglé. El 21 de agosto las Ligas asumieron la conducción y la responsabilidad. Hay en las tierras tres tractores arando y los campesinos y sus familias plantan de todo. “Vamos a conocer a aquellos que siempre nos acompañan; las Ligas Agrarias Nacionales, los sacerdotes, sectores gremiales y políticos.” No es una acción contra el gobierno sino una movilización y una actitud firme de las bases campesinas que lo ayuden a definirse en favor del pequeño y mediano campesino…El argelino que componía la sociedad dueña de las tierras había perdido un recurso de amparo que le fue concedido por la justicia”…La medida de las ULICAF tampoco va contra el juez que falló en la causa. El problema es político” El caso Tacaaglé estaba en manos del Tribunal Superior de Justicia mientras hubo un allanamiento por fuerzas de la gendarmería nacional de la capilla de San Luis Rey en busca de armas. (La Mañana, 27 y 28/8/74)

Fue arreglo de partes en el caso Tacaaglé. Por un acta se reconoce que los adjudicatarios no tienen derecho a la tierra; la ocupación no ha sido dolosa, etc…De modo que el problema se arregló sin usurpación ni violación de domicilio:

Desaparecido el impedimento legal el gobierno entrega las tierras a las familias que la trabajan. ULICAF agradece a JP, Caritas, etc. Aunque el caso de Misión Taacaglé se resolvió favorablemente para los campesinos a fines de agosto, el gobierno de Beni advirtió que “Por última vez”. La Comisión Permanente de Política Colonizadora -Bco Provincia, DEPROA, Soc Rural, Confed Econ, Cooper- apercibió a las ULICAF porque actuaron por su cuenta en su apoyo a la toma de tierras, y fue opinión unánime que la Ley 113 no debía ser reformada. (La Mañana, 29/8/74)

Lo que después fue desmentido por la Sociedad Rural. En octubre el Superior Tribunal de Justicia revocó el acto de no innovar en Tacaaglé, y al respecto el gobernador sostuvo que…Una política de expropiaciones (como la que propone ULICAF) saldría muy cara al gobierno, por eso la política de nulidad de adjudicaciones que estamos llevando.” ULICAF respondió que el gobierno provincial no cumplía sus promesas, por lo que era responsable de lo que pudiera suceder.” Así, resistieron en noviembre los desalojos de once familias en la zona de Laguna Blanca, ante la violencia policial que derribó ranchos y tiró mercadería a la ruta. En la solidaridad con las familias de campesinos de ULICAF desalojadas acompañaron el obispo Scozzina y sacerdotes de Formosa.

 

Hubo una primera etapa del gobierno de revisión de las leyes de tierras de la dictadura, pero después de la intervención hubo tomas de tierras… en dos partes, nomás, en dos zonas. En el 74, 75, en la zona acá de Laguna Blanca, siempre otras en esa zona, pero la más grande y organizada fue en Misión Tacaaglé, y después todo el mundo querían ocupar, je, je…Las ULICAF acompañaban, pero por el Consejo, que lo asumió, que averiguó también qué tipo de tierra era, la documentación, si era propiedad. Se consiguió a medias que ocuparan… Hasta el obispo, al final, después del tiempo del proceso, hasta que le sacaron todo. Le volvieron a sacar todo al obispo. Lo último hizo lo que pudo Mons. Scozzina, pero no logró nada, le sacaron. Duraron, mucho tiempo estuvieron, pero nunca se legalizaron. Estuvieron varios ahí, pero en tiempo del proceso, ya que no estaban las Ligas, los sacaron todos… (A. Locatelli, 1995)

 Ya estaba Colombo, en los tiempos más difíciles militares. Eso se va a acordar bien doña Joaquina. La verdad que sinceramente los tiempos, los años no retengo mucho. A lo mejor si por ahí con anticipación uno pudiera pensar, o ver los materiales, pero por eso me gusta que estén otros compañeros que se acuerdan, viste? Yo sé de otros que saben muy bien de las fechas, que fueron más dirigentes. En esa época yo estaba más a nivel de colonia, a nivel de zona. Si bien viví todo el proceso del movimiento y las ligas, pero así como cosas más marcadas Catalina, Amadeo, que te pueden… (I. Locatelli, 1995)

Precios del algodón y tierras continuaron siendo temas centrales en 1974 que le acarrearon un progresivo desgaste a ULICAF. Así, en su VII Congreso (jun/74) se analizaron los intentos periódicos de división, la personería jurídica y el plan de acción respecto de tierras, precios y aportes jubilatorios, pero en un contexto de decepción hacia el gobierno democrático y de endurecimiento de las posiciones. En tanto, internamente en ULICAF continuaron las indefiniciones en torno a la cuestión de la personería jurídica, a la que los más jóvenes se oponían por lo que implicaba como posible subordinación en su relación con el Estado. Esta línea se consolidó con la renovación de la comisión en octubre de 1974, a partir de la cual ULICAF condenaron allanamientos diciendo que eso no tiene nada que ver con los problemas como las tierras, desocupación, salud, etc. Y posteriormente, ya como Asamblea Multisectorial de ULICAF sostuvieron que “El campesinado está dispuesto a apoyar a cualquier gobierno o a cualquier partido, pero siempre que estos cumplan efectivamente con la voluntad popular.” (Inf  ULICAF, nov. 1974)

El año 1975 empezó para ULICAF con estado de alerta agropecuario entre los campesinos. En febrero ULICAF llamaron a acatar disciplinadamente el paro de Ligas Agrarias que se cumplió en 8 provincias, con cese de entrega de la producción y asamblea de productores en las colonias. El paro fue un éxito, sin actividad agrícola y con cierre parcial de comercios, pararon el 100% de los afiliados a las Ligas y hubo gran adhesión de afiliados a DEPROA y de UPARA filial Formosa. ULICAF acusó a las grandes empresas multinacionales por distorsionar el mercado del algodón, y reiteró su propuesta de construir un organismo estatal centralizado de comercialización, mientras le señalaba a DEPROA su error al atacar a la intervención de Beni cuando el enemigo de los productores eran los monopolios. Así, ULICAF aceptó participar en la Dirección Provincial del Algodón, condicionando su aval a que el gobierno diera suficiente apoyo económico.

A los problemas de tierras[17] y algodón -mayo ULICAF propone solución para crisis algodonera con folleto ilustrado que llama a concentraciones días 12, 13 y 17 en distintas colonias con desmotadoras oficiales-se agregaron denuncias de ULICAF por perjuicio a más de cincuenta pequeños productores por el uso de herbicidas en arrozales y por daño por fumigaciones en Villa Escobar, ante lo que el gobierno provincial entregó subsidio a ULICAF de 20 millones de pesos para daños por fumigaciones, para distribuir controlados por Bienestar Social. Además en el IX Congreso de ULICAF se trataron los precios del pomelo y la banana, desestimando los precios fijados por su falta de relación con el costo de otros insumos. Las ULICAF convocaron a una reunión multisectorial para obtener el apoyo de otros sectores por el problema algodonero, en especial de DEPROA (informalmente por sus anteriores enfrentamientos) y Federación Económica.

La segunda mitad del año estuvo marcada por renuncia del gobernador Beni, con quien habían obtenido ciertos logros, por nuevos reclamos y la resistencia a la progresiva represión que les impedía funcionar. En agosto en reunión ULICAF con el Mtro. Coggiola, de Agricultura y Ganadería se reclamó que se declare zona de emergencia a Formosa y,

  1. prórroga obligaciones pago,
  2. créditos subsistencia,
  3. pago adelantado de desmotadoras,
  4. inembargabilidad herramientas labranza,
  5. congelamiento precios,
  6. precio algodón,
  7. libertad a Rodríguez en Chaco,
  8. tierras.

No obstante, ULICAF adhirió masivamente al paro de 48 horas los días 8 y 9 de septiembre en apoyo al paro nacional de la Coordinadora Nacional de Ligas. DEPROA se adhirió a la FAA y consolidó alianzas con otros sectores provinciales, asumiendo la ofensiva en el problema algodonero. Esto contribuyó a la progresiva pérdida de capacidad de negociación y al aislamiento de ULICAF de los otros sectores ligados a la producción local, y a una conflictiva relación con los organismos corporativos nacionales vinculados a la actividad agropecuaria. A esto se agregaba que la Sociedad Rural pcial y DEPROA tenían filiación nacional, mientras que las Ligas Agrarias, con poco peso en la producción agrícola nacional (Gatto y Quintar, 1987), se ubicaron marginalmente en las organizaciones agrícolas que tenían influencia en la vida económica del país, lo que debilitó a partir de 1975 su incidencia político gremial tanto nacional como provincial.

En Misiones

 En la provincia fue compleja la relación con el estado en los distintos gobiernos y con los organismos y corporaciones rurales. El principal conflicto durante los setenta se produjo con el sector agroindustrial. Este último se expresaba entre el pequeño y mediano productor -con explotaciones reducidas y sin posibilidad de acumulación capitalista- ante la demanda personificada en diversas agroindustrias de capital regional y ligadas a grandes monopolios nacionales que además de comercializar también producen. Por eso los precios de los productos eran fijados anualmente por el estado, a través de distintos mecanismos de negociación entre los distintos sectores de la producción, y subsidiados en su mayoría. Así el estado actuaba como mediador entre sectores enfrentados en el proceso productivo, por lo que la acción del MAM se dirigía a las políticas agrarias del gobierno y las asociaciones que asesoraban en los ámbitos de cada cultivo.

 Durante esta etapa en Misiones no hubo un frente provincial que representara los intereses locales en forma estable, ya que variaba según las coyunturas y sus intereses internos, y cualquier organización gremial que surgía era pronto controlada por los medianos y grandes productores, por el “interés agrario de la provincia” (Rozé, 1992). Por eso la inserción del MAM en el ámbito misionero -donde había otras organizaciones que representaban al mismo sector de productores- se diferenció y se legitimó ganando un espacio propio al generar movilizaciones progresivas a la vez que dirigía sus reclamos al estado provincial.

La reacción del estado frente al surgimiento del MAM fue intentar canalizarlos corporativamente, y ante su negativa reprimirlos, como en la marcha a Posadas en octubre de 1971. No obstante, en esta etapa el MAM logró organizarse y consolidarse como movimiento, sistematizó sus reclamos sobre las condiciones de producción y comercialización del té, yerba, tung y tabaco, exigió tierras para los campesinos no propietarios, editó el periódico Amanecer Agrario (junio 1972, 8.000 ejemplares) y gestionó la audición radial La Voz del MAM cinco días por semana en LT 13 Radio Oberá. También realizó una intensa actividad de formación con cursillos acelerados de tres días en todas las colonias, cuyos temas eran gremialismo, comercialización, la mujer y organización interna del MAM (Ferrara, F., 1973)…“EL MAM hace todo un trabajo de base durante el año 72 sobre el proyecto popular, donde se hacen todos los planteos, que nosotros los tenemos en los viejos diarios: salud, comercialización, nacionalización de la banca… Eso se llegó a debatir en las bases y se acepta. (M. Guilbard, 1996)

La relación MAM con cooperativas tenía conflictos latentes y apoyos divididos que le impidieron hacer una alianza estable con la Federación de Cooperativas (v cap 9) Esto se evidenció en 1972 cuando MAM reclamó control mayoritario de CRYM-Comisión Reguladora de la Yerba Mate- junto con la Federación de Cooperativas, lo que se sostuvo varios meses hasta que la Federación decidió participar en minoría en el organismo y con mayoría de CAYA y ARYA, a lo que el MAM se negó. (Am Agrario, MAM, Oberá, jun 72).

Durante el paro regional de Ligas del NEA del 18 y 19 de octubre 1972 el MAM participó junto con Chaco, Formosa y Santa Fe, y la adhesión de Corrientes, declarando

Compañeros colonos: estamos en lucha por la justicia y la dignidad humana del pueblo trabajador. Luchemos con entusiasmo, pero no olvidemos que nunca lograremos justicia TOTAL, solución definitiva a nuestros problemas, mientras los monopolios sigan siendo los dueños de nuestra patria, de nuestro trabajo, mientras los explotadores sigan siendo los verdaderos patronos del Estado (…) Vayamos al PARO GENERAL conscientes de que no estamos solos en la lucha… (Amanecer Agrario, MAM, oct. 1972)

Fue luego de su participación en este paro que MAM emplazó al gobierno por reivindicaciones con respecto a todos los productos, sobre todo el té, lo que culminó en una recordada huelga de 2.000 productores de té en enero 1973, sin entrega del producto a los secaderos y con cortes al paso de camiones de grandes productores para arruinar la carga.

 Durante veinte días no se entregó té a los industriales, y junto con las concentraciones se pidió al gobierno que mediara en este conflicto, que era de carácter privado porque hasta ese momento el té no estaba bajo mecanismos estatales de comercialización, aunque el estado reprimió con la detención de colonos. Esta política de represión y apoyo -según la presión de los sectores del gobierno provincial- durante el gobierno de facto se enmarcaba en un conflicto definido entre sectores de producción con la política de precios transferida al gobierno nacional. Ante esto, el accionar del MAM fue la huelga con piquetes y concentraciones, y la negociación con la mediación del gobierno provincial.

 En esta huelga el MAM logró la adhesión de partidos, agrupaciones y sindicatos, como la CGT y el caso de FATRE que apoyó a los agricultores para poder exigir salarios justos para los obreros. Esta alianza con FATRE redefinió también su relación con las cooperativas. A pesar de las denuncias de las empresas y la represión policial, la huelga continuó y se levantó tras largas negociaciones con los industriales tealeros, aunque sus promesas incumplidas derivaron en un boicot del MAM a industriales que sólo fue levantado un par de semanas después cuando se concretó lo pactado.

Ese logro reivindicativo impulsó al MAM para plantear al gobierno medidas con el tung y el tabaco, sobre todo en la región de Oberá, Alem, El Dorado y Puerto Rico, con concentraciones de miles de productores (3.000 a 12.000 según las fuentes) y un paro general en la provincia dispuesto por MAM, con apoyo activo en Posadas de estudiantes y empleados. A la huelga del tung siguió la huelga del tabaco criollo de abril de 1973.


Ya en 1973 se había iniciado una nueva etapa para el MAM. Durante el proceso eleccionario planteó junto con las otras Ligas agrarias la independencia de todo partido político y un programa de transformación social en general y agraria que coincidía con el proyecto del gobierno peronista. Realizadas las elecciones en Misiones, el MAM se reunió con el gobernador electo Irrazábal con reclamos de comercialización y futuro de la producción.

En mayo 1973 junto con una prolongada huelga de tabaco criollo, el MAM presentó un Plan de lucha al gobierno nacional del pdte electo H. Cámpora:

  1. concentración en Posadas después del 25/5;
  2. huelga del tabaco a partir del día que se abra el acopio;
  3. denuncia de la situación sanitaria;
  4. denuncia de situación educativa;
  5. anulación de la legislación que separa la entrega de las tierras y los montes; y
  6. mensura de los latifundios con participación del MAM. (Amanecer Agrario, Oberá, may.’ 73).

Solicitó al gobierno provincial la intervención a la CRYM, copada por ARYA y CAYA. A la vez, el MAM inició el trámite para sacar personería jurídica en el registro de entidades privadas de la provincia (se inscribió en personas jurídicas nº 1.306, autorizado res. minist 203/73. (Aman Agrario. Ob., oct. 1973)

…la intervención a la CRYM no se puede realizar porque ello sería dar poder al sector de pequeños productores de controlar la esfera productiva, lo que significaría un cambio en las relaciones sociales en el plano de la economía de la provincia y afectaría a sectores de la industria a nivel nacional. (Rozé,J., 1992:74)

Lo que sí se pudo concretar a partir del impulso del MAM fue la creación del IPICA[18]– Instituto Provincial de Industrialización y Comercialización Agrícola a fines de 1973, integrado por el gobierno provincial de Irrazábal y representantes de los sectores de la producción -CGE, CGT y MAM- para establecer un control en el área, regulando todas las etapas de la producción agropecuaria y forestal e interviniendo con libertad en los procesos de comercialización e industrialización. 

 Lo único que se consigue acá en Misiones es la creación de un organismo de comercialización y de industria, que la gente había visto como un nuevo IAPI en Misiones: el IPICA. Yo estuve ahí como representante del MAM (…) Y luego el IPICA tuvo un cierto éxito porque acá había un chileno que tenía la experiencia del gobierno de Allende, había sido gerente de la Empresa de Comercio Agrícola en Chile, Peter Bosch, todo lo que se compraba y se distribuía de productos agrícolas en Chile estaba en manos de esa empresa. El entró como asesor del MAM pero nosotros lo fuimos protegiendo, era el único tipo que tenía experiencia en esto (…) Como conocía bien lo del comercio del té en Chile lo fueron a ver gente de Misiones. Decidió ir a Misiones y va a ser de los pocos tipos que te ayuda a dibujar una cosa más o menos organizada y con cierta perspectiva, por el momento que se estaba viviendo y tratando de no volver a cometer ciertos errores que ellos habían cometido en Chile… (M. Guilbard, 1996)

Con el nuevo gobierno provincial el MAM se propuso “no ir a enfrentamientos inútiles con el gobierno haciéndole el juego a los monopolios que quieren sabotearlos”. Esta buena relación duró hasta noviembre de 1973, cuando fallecieron en un accidente de aviación el Gobernador y Vicegobernador de Misiones, Juan Manuel Irrazábal y César Ayrault, junto a sus esposas. Sus muertes fueron un duro golpe para el pueblo misionero y el MAM, porque “no eran simplemente dos gobernantes, fueron nuestros compañeros, con ellos el pueblo volvió al gobierno.” (El Campesino, R.S. Peña, Chaco, dic. 1973), y para el MAM la consigna fue en el futuro un compromiso con ellos. (Amanecer Agrario, Ob.dic.1973)

No obstante ya con el nuevo gobernador Ripoll, más cercano a los grandes acopiadores y a los industriales que se oponían al IPICA, continuaron los problemas con los industriales tealeros por el precio del té verde. El MAM envió una carta al Ministerio de Asuntos Agrarios por el problema del té solicitando se fije el precio de la mano de obra a fin de poder fijar costos de producción. Ante una propuesta de la Asociación Tealera Argentina a los productores de bajar los costos haciendo trabajar a su familia, el MAM respondió que los industriales hagan trabajar a la suya para poder bajar los propios.

Comenzó para el MAM con la muerte de Perón en 1974 -en la que se redefinieron no sólo las condiciones políticas y socioeconómicas en el país- una etapa de Reorganización, profundización y movilización, y el MAM activó sobre todo desde la dirigencia su actividad gremial y su militancia política de “apoyar y controlar al gobierno popular” con asambleas y reclamos en el ámbito provincial y nacional.

En ese tenor se realizaron la asamblea de delegados del MAM en marzo -con 73 delegados de distintas localidades en representación de más de 6.000 familias y de 10.000 personas que componían el MAM- reclamando al gobernador urgentes soluciones, especialmente a través de IPICA, sobre la situación de producción y comercialización de soja, tabaco y té en la provincia. (Am. Agrario, Oberá, abr.’74).

A la par se acentuaron las diferencias con las entidades corporativas, y también con el sector del MAM que representaba a las cooperativas más grandes (v cap 9). Cuando el MAM expulsó del movimiento a estos productores cooperativistas acusándolos de aliados de sus enemigos y traidores que desarrollaban una acción disolvente, estos formaron en febrero de 1974 la nueva organización AMA-Agricultores Misioneros Agremiados, cuya identidad e intereses no representaban a los pequeños productores rurales del MAM.

A.M.A. pronto se integró al Comité Intergremial, con ARYA, CAYA, la Asociación de Plantadores del Nordeste Argentino“…un gremio dirigido desde hace años por los hombre del Establecimiento Las Marías” (Amanecer Agrario nº 4), la Cámara de Molineros de la zona productora y la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones; donde convergieron los distintos sectores de la mediana burguesía agraria y la burguesía industrial asumiendo la representación de todo el conjunto.

Todos sabemos por qué nació el MAM. Porque existía la explotación (…). Los agricultores vieron entonces la necesidad de luchar unidos, de organizarse. Pero… ¿acaso no tenían organizaciones los agricultores? ¿Acaso no existía ARYA (Asociación Rural Yerbatera Argentina), CAYA (Centro Agrario Yerbatero Argentino), y otros gremios? Sí, existían, pero no servían. Esos gremios estaban contra el pequeño y mediano y a favor del grande. Esto siempre lo hemos dicho. Pero debemos pensar por qué no servían. (“El MAM ¿gremio o movimiento?”,(Amanecer Agrario nº20, año 1, mar 1974)

No obstante, la Intergremial se reunió con la CGE y analizaron la coyuntura de la situación tabacalera, mientras dirigentes del MAM gestionaban en Buenos Aires la implementación del sistema de reconversión de la pequeña explotación rural tabacalera para asegurar al productor el mínimo de ingresos establecidos por la gran paritaria de abril.

En los meses siguientes, mientras se producía una nueva división interna (la Comisión provisoria Pro recuperación del MAM, de la que después surgieron las LAM-Ligas Agrarias Misioneras (v cap. 8), el MAM logró representación propia ante la Cámara de Representantes (Poder Legislativo) y recrudecieron sus reclamos al gobierno para que controlara el precio de yerba y asumiera la comercialización del citrus, y un proyecto de ley del té, y a la par que hacían “un llamado deseoso de no volver a las medidas de fuerza” pidieron solución al problema del agro (Amanecer Agrario, Oberá, ago 74), que coincidió con el memorial que por su parte presentó la Comisión Pro-recuperación del MAM al gob Ripoll.

El día del agricultor -8 de septiembre- el gobernador provincial Ripoll evidenció con su presencia el apoyo al MAM. No obstante, en octubre se llevó a cabo un paro del MAM y la Comisión Pro-Recuperación del MAM en toda la provincia. Finalmente, el MAM levantó las medidas de fuerza cuando logró que el gobierno pcial terminara de pagar los 0,20 pesos del té y fijara un precio mínimo desde el principio de la cosecha, además de comenzar el pago del retorno del tabaco. Además el gobernador convocó al MAM a realizar gestiones en conjunto en Buenos Aires. El MAM evaluó que con los conflictos internos y la división había perdido un año en sus luchas y no había presentado al gobierno sus reclamos de precios de productos a tiempo, (Amanecer Agrario, Oberá, oct.’74),

El año 1975 se inició con un nuevo plan de lucha en la Asamblea General Extraordinaria de 87 delegados del MAM, y se resolvió emplazar al gobierno provincial y nacional para que en un mes solucionen los problemas de yerba, tung, tabaco, té, soja, citrus, mandioca, esencias y papel misionero; también la jubilación y el tema de la tierra. En esa asamblea general no se aceptó la participación de LAM,

“…todos los que quieran, siempre y cuando sean colonos, pueden volver al MAM como socios. Pero el MAM no dialogará con otras organizaciones por entender que, de hacerlo, favorecerá la división y la dispersión de fuerzas.” (Amanecer Agrario, Oberá, feb. 1975).

Otro problema se planteó cuando la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios no reconoció al MAM ni las LAM como representantes, según lo indicó su secretario general Lovey. Esto generó una declaración del MAM sobre su participación en dicha organización. No obstante la Coordinadora Nacional resolvió suspender la representación del MAM hasta que se aclare la situación, previa reanudación del diálogo con las LAM y AMA, lo que no fue aceptado por el MAM, “ya que las máximas autoridades de ambas agrupaciones tienen participación directa y oficial en partidos políticos”. (Amanecer Agrario, MAM, abr. 1975)

Simultáneamente el MAM ratificó su no vinculación con partidos políticos (La Opinión, Bs.As., 9/4/75) y participó en la creación de una Comisión de Defensa del Agro Misionero” con miembros del gobierno pcial, IPICA, CGE, CGT, 62 Organizaciones, FASAM y la Federación de Cooperativas, para coordinarse ante el gobierno nacional. Se prohibió el ingreso al plenario constitutivo de este Frente Agrario Nacional Justicialista al Partido Auténtico y a las LAM para que no perturbasen.

Durante los meses siguientes continuaron los reclamos, sobre todo por tabaco y yerba, y las denuncias a los grandes acopiadores. Ante un nuevo paro convocado por el MAM este marcó sus diferencias con las LAM, quienes convocaron a este paro de 72 horas por reivindicaciones y libertad de dirigentes presos,

Conviene destacar que en esta oportunidad las combativas ligas agrarias encabezadas por el ex candidato a gobernador del Partido Auténtico Pedro Peczak se han declarado solidarios con el MAM, brindándoles su decidido apoyo al expresar en un comunicado que el movimiento de huelga constituye una respuesta más a este gobierno que no es peronista ni es popular. (La Gaceta, La Plata, 22/5/75).  

Aunque se había solidarizado el 10 de julio de 1975 con el paro de la CGT, cuando el MAM decidió postergar su paro agrario no fue avalado por la CGT, y finalmente lo suspendió a fines de julio ante propuestas del gobierno luego de una reunión del MAM, LAM y representantes de firmas acopiadoras, diputados, cooperativistas, etc. en la Cámara de Representantes, en la que pidieron “la expropiación lisa y llana de todos los depósitos de los grandes acopiadores que se niegan a recibir tabaco”, y en agosto se verificó el pago de acopio del tabaco.

A pesar de las disidencias ideológicas tanto MAM como LAM elaboraron planes de lucha en el agro, reclamando un 100% de aumento en el precio del tabaco y llamando a un paro en la misma fecha (mayo 1975) (Amanecer Agrario, Oberá, abr. y jun.’75) Y en septiembre, mes del agricultor, ante el recrudecimiento de la acción colectiva regional tanto el MAM como las LAM lanzaron un paro activo con clavos miguelitos en las rutas y con panfletos del Partido Auténtico, acompañando el Paro Nacional de la Coordinadora de Ligas Agrarias. En una escalada de radicalización política durante este paro -el 9 de septiembre- hubo un atentado con bombas en CAYA Y ARYA y en la casa del industrial Urrutia, poderoso agroindustrial de la región. Días después el MAM suspendió el paro para tener una reunión con diputados provinciales y, previa gestión de la Comisión Agraria en Buenos Aires en la que el MAM solicitó la reestructuración de CRYM, se levantó el paro el 24 de septiembre.

Los meses siguientes, hasta marzo de 1976, para el MAM fueron de idas y vueltas en defensa del IPICA,

Pero finalmente el IPICA no fue ni un IAPI, ni la estatización del comercio y la industria de los productos agrícolas. Fue como máximo una empresa que como tenía un cierto poder económico le permitía tener una incidencia en la fijación de los precios de los productos (…) fue más un ente regulador. Tampoco el gobierno tenía claro qué quería hacer (…) ahí sí yo estuve en todas las discusiones, con el gobernador, el presidente de la cámara de diputados de esos dos años, pero tampoco nadie tenía… je, ni en el MAM, si vamos a ser sinceros (…) En IPICA se hicieron muchas cosas…todo eso entró en crisis en junio del 75, con el Rodrigazo.  (M. Guilbard, 1996)

…y denunciando la burocracia nacional en reuniones con tabacaleros y con el titular de Asuntos Agrarios y autoridades provinciales. En tanto, las LAM continuaron sus medidas de fuerza afirmando que…“los agricultores de Misiones, explotados por los monopolios, ya no creen en las promesas del gobierno.” (El Auténtico, Bs. As, 1/10/75:3). Hubo detenidos del Partido Auténtico, pero las LAM volvieron a llamar a paro activo en febrero de 1976.

La Memoria correspondiente al cuarto ejercicio del MAM (Amanecer Agrario, MAM, oct.’75:15) dio cuenta tanto de los alcances y la continuidad de sus medidas de lucha y reclamos para el agro, a la vez que las LAM -planteando la unidad a través de Peczak- realizaron un paro total de 24 horas en diciembre. Ya en 1976, hasta el golpe de estado la dinámica del MAM tendió más a la negociación crítica y las LAM a la confrontación gremial.

En Corrientes

En la zona de Goya el golpe militar de 1966 había cambiado la estructura de poder en manos del sector terrateniente, donde persistían formas de patronazgo ya que tanto pueblos como colonias pertenecían a estancias, y sus intereses económicos se reforzaban en los partidos políticos autonomista y liberal. En la nueva etapa el gobierno provincial pasó al sector de la burguesía agro-industrial, terratenientes capitalistas a cambio de terratenientes ganaderos, con una idea distinta de la modernización agraria en el ámbito regional. (Rozé, 1992)

Desde su surgimiento en 1972, las LAC reclamaron por la tierra y la expropiación de latifundios -para unificarse todo el sector tabacalero-, la clasificación con precios justos en la venta del tabaco, lo que se podría lograr con la modificación del funcionamiento del Instituto Provincial del Tabaco-IPT que regulaba la producción del tabaco, además del aumento de maquinarias agrícolas, que como forma de subsidio el gobierno provincial arrendaba a los productores a bajos precios para que pudieran disminuir costos y aumentar su producción.

En Corrientes la comercialización siempre estuvo manejada por las grandes empresas de acuerdo a sus necesidades y caprichos. Cuando ellos necesitaban que los productores les vendieran toda la producción que tenían, la producción no iba a cubrir la necesidad de la empresa, ellos compraban en dos clases el tabaco. Por supuesto, primera y segunda los precios más altos. Cuando ellos calculaban que había una producción mayor de la que necesitaban también compraban en dos clases, pero de cinco clases que era distribuido siempre compraban las dos últimas clases, 4ta y quinta. Es decir, en el momento de comercialización generalmente había contradicciones entre el productor y los acopiadores, el que recibía las cosas, porque el productor llevaba a un precio de primera -suponga 20 pesos- y el otro lo recibía con un precio de cuarta que valía a 8 pesos, o 12, por ahí aumentaba el precio de lo que tenía que pagarle. Y esa misma producción cuando ellos necesitaban la recibían de primera, sino por cuarta, y la segunda y tercera la recibían por quinta, reduciendo así alrededor de la mitad del precio. Esa contradicción se daba a nivel individual entre el productor y el acopiador. Cuando surge la posibilidad de organizar las Ligas es la definición de ese tipo de comercialización, se da en un planteo del conjunto de los productores que la expresa, poniendo de por medio el compromiso del gobierno de avalar esa cuestión (…) Por eso, esté quien esté la gente quería que le garantizaran antes de que empezaran a vender la producción de que se den las condiciones favorables para la comercialización. Y ya que estábamos todos juntos, ya que teníamos una experiencia de lucha, ya que habíamos conseguido algunas cosas, qué mejor que asegurarnos ya antes de empezar a vender la producción de que vamos a tener buenas condiciones. Esa es la conclusión simple que saca la gente. (P.P. Romero, 1996)

Lo que ocurría era que el precio del tabaco había llegado a su punto más bajo a fines de los sesenta, y aunque repuntó a principios de los ’70 los arrendatarios y ocupantes no alcanzaban a recuperar costos. Muchos minifundistas tabacaleros no podían acceder a la tecnología -tractores y rastras- y debían contratar maquinarias de particulares, lo que estaba fuera de su alcance por el costo. Por eso se creó el ente provincial Agronomía Regional para brindar servicios mecanizados a bajos precios, pero en cantidad insuficiente (Ferrara, 1973) Por eso los principales reclamos eran sobre la ampliación de los tipos de clasificación, el precio mínimo y móvil para el tabaco, y el control del estado sobre el pago al contado, el abuso de los acopiadores y el otorgamiento de más tractores desde Agronomía Regional.

Esta fue una primera etapa de planteo de reivindicaciones y movilizaciones, lo que condujo a una serie de reuniones con apoyo de la iglesia y del gobierno provincial. Así, en una primera reunión de 300 representantes de las LAC de 30 colonias tabacaleras en el Salón parroquial de Santa Lucía con el gobernador demócrata progresista Navajas Artaza, quien prometió elevar el petitorio al gobierno nacional. Esta política favorable se debió a que el gobierno provincial de facto no se veía perjudicado en sus propios intereses por los reclamos y, sabiendo de la existencia de las otras Ligas, no quería conflictos sociales en su provincia, por lo que apoyó los reclamos pero manteniendo un equilibrio con la presión de los intereses de acopiadores e industriales. Por ejemplo, ante el pedido liguista de reclasificar el tabaco de cinco a dos clases, se permite en tres por presión de la ACPT-Asociación Correntina Plantadores Tabaco-, entidad gremial de productores capitalizados.

El aval provincial a las LAC fue reforzado cuando una delegación tabacalera de 22 representantes de colonias liguistas viajó a Buenos Aires, donde el sacerdote Torres, asesor del movimiento, y el gobernador provincial Navajas Artaza entrevistaron al Ministro de Agricultura y Ganadería Di Rocco. Continuando este proceso de reclamos, una delegación del equipo económico de la Nación se reunió en Goya con el gobierno provincial para analizar in situ la solución de estos problemas, y de una inédita concentración de 3.000 campesinos de las Ligas frente a la sede de gobierno consiguió entrar al recinto un grupo de 300 para apoyar al planteo presentado por sus dirigentes, lo que llevó a la prensa después a exaltar la unidad de las LAC y llamar a otras organizaciones a imitarlas. El gobierno se comprometió a impulsar una política de colonización, la creación del Ente de Transformación Tabacalera a partir de un diagnóstico de la zona por la Secretaría de Agricultura, y un plan de entrega de tierras con plazos muy largos.

Pero días después en un comunicado a la opinión pública las LAC denunciaron que “prometieron y no cumplieron medidas inmediatas para los tabacaleros en precios, créditos, pagos acopio y clasificación” (Aman. Agrario, Oberá, N° 1, jun. 1972) A la par, esta presión creciente de las Ligas agrarias sobre el gobierno provincial tuvo un serio obstáculo cuando el gobernador Navajas Artaza interrumpió su política dialoguista y prohibió una nueva concentración en Goya el 19 de mayo con fuerzas policiales locales y de Corrientes capital. La movilización se llevó a cabo igual, por decisión de la Comisión Central de las Ligas y 2.500 campesinos, originando una represión que implicó a las LAC un período de repliegue (Ferrara, 1973) 

En este contexto es destacable -durante esta etapa progresiva movilización campesina- que los pequeños productores en las Ligas tomaron conciencia y comenzaron a actuar para cambiar una situación, que el estado debió hacerse cargo y evidenciarla. Al respecto, el Ente de Transformación Tabacalera informó -a pedido y con apoyo de las LAC- sobre precios, aparcería (muy elevados índices de aparcería en tanto los productores no se pueden capitalizar), forma de pago de sobreprecios, maquinarias, créditos, etc.

El primer secretario de las ligas acá fue Sergio Tomasella, que fue de la comisión provisoria cuando se deja de pertenecer al MRC, que estuvo unos meses hasta llamar a asamblea a fines del 72 para darles ya nombre concreto y comisión a las ligas. Ahí sí está Víctor Fernández, es el secretario general. La primera fue una comisión provisoria, para organización. Cuando está Víctor Fernandez es que viene Lanusse (…) En el acto con Lanusse Víctor Fernández sube a hablar, y cuando termina le dice: Señor Presidente, espero la respuesta abajo, donde está todo el campesinado, porque aquí no están ellos. Y se bajó. Y fue cuando Devoto dice yo me voy con mi pueblo, y bajó Devoto. Y Lanusse tuvo que bajar a dar la respuesta en la calle. Que fue un escándalo, un escándalo para la sociedad goyana. Pero escándalo del campesino: cómo le puede pedir al presidente eso? Por eso te digo que Víctor… (J. Torres, 1996)

Durante el paro regional de las Ligas Agrarias del 18 y 19 de octubre de 1972, las LAC -60 colonias- adhirieron a la medida de fuerza mientras realizaban su Primer Congreso de las Ligas Agrarias Correntinas para analizar la situación de su propia organización y la relación con los partidos políticos ante la convocatoria al Gran Acuerdo Nacional, reafirmando su prescindencia política partidaria.

A fines de 1972 se reafirmaron -con telegramas colacionados a los gobiernos provincial y nacional y concentraciones zonales en Gdor. Martínez y San Isidro- los reclamos por el no reajuste de precios del tabaco, lo más urgente en ese momento del año. En un intento por institucionalizarlas, el gobernador provincial anunció, posiblemente sabiendo que ya se iba, la expropiación de 7.500 has de tierras dentro del área tabacalera para ser entregadas a los productores y al INTA. No obstante, en una progresiva confrontación gremial, a principios de 1973 LAC rechazaron la invitación del Ministerio de Agricultura a viajar a Buenos Aires para entrevistarse con el Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación.


El auge de las LAC se dio entre 1973 y 1974, cuando triunfaron en una huelga tabacalera por mejoras de precios y otros reclamos (en cosecha 71/72 ya se redujeron a tres las clases sociales, y precios con mínima variación (5%) entre clase). En marzo -durante las elecciones nacionales- se declaró la huelga del tabaco, sin entrega de la cosecha a las barracas hasta que el gobierno saliente no cumpliera sus promesas. “Para calibrar la dimensión de la medida de lucha lanzada, habrá que tener en cuenta que la misma convocaba a campesinos pobres cuando la apertura del acopio significaba la posibilidad de hacerse de unos pesos imprescindibles para la propia subsistencia” (Ferrara, 1973:405)

A esta huelga, que paralizó la actividad tabacalera durante casi tres meses, podemos considerarla una coyuntura clave en el contexto del retorno de la democracia con la propuesta de liberación del Plan Trienal por su amplia repercusión política, social y económica, que involucró a casi todos los sectores de las fuerzas vivas y marcó un hito en el desarrollo de las Ligas Agrarias Correntinas por su amplia capacidad de presión al gobierno electo y aún no asumido.

Con ese marco político y social fue posible que además de la alianza con ACPT, contaran con el apoyo de asociaciones de comercio, sindicatos (incluso de obreros del tabaco), iglesia, estudiantes (MEC-Movimiento Estudiantil Cristiano), no sólo en sus declaraciones a favor de los reclamos de las LAC y repudiando la represión policial sino por la colaboración material en las ollas populares que se formaron en algunos parajes como Puente San Juan, San Pedro, Santa Lucía, Isfrán y Gdor. Martínez,

En la CGT de Ctes funciona una comisión de apoyo a los tabacaleros en huelga, donde reciben donaciones para los campesinos y que ninguno necesite entregar el tabaco, obligado por el hambre.”(El Litoral, Corrientes, 6/4/73)

Las LAC emitieron un comunicado durante la huelga anunciando que se extremarán las medidas de vigilancia “para imposibilitar las maniobras de presión que están haciendo las industrias y sus representantes los acopiadores con el fin de arrancarle el tabaco a los colonos”. (El Litoral, Corrientes, 14/4/73)

En esa época (1973) Julio Romero vino como gobernador electo. Llovió torrencialmente esa noche, amaneció lloviendo, lo hicimos en el Club Unión, comenzamos el acto como a las 11 de la mañana y había más de 2.000 campesinos presentes. Cómo llegaron no me preguntes, porque ya la policía empezaba a hacer sentir su represión (…) Pero el problema es que había que sacar la huelga adelante, y alguno tenía que dar la jeta. Entonces ningún problema muchachos, yo tengo experiencia, le vamos a meter para adelante y vamos (…) Y hicimos la huelga, que fue larga. Llegó un momento en que se quería levantar entonces yo dije no se levanta la huelga, vamos a hacer piquetes. Porque hubo un problema entre nosotros, y al final se ganó la huelga. Se consiguieron casi todas las cosas. Esa huelga fue la única experiencia que tuvo el campesino de Corrientes de una huelga, la primera vez en la historia.(S. Tomasella, 1996)

Al promediar la huelga, en abril, entró en crisis por la prescindencia del gobernador provincial electo y la oposición de las empresas, acopiadores y comerciantes -durante la huelga vendió cigarrillos con aumento, frente a la situación de resistencia de los productores al aumento de precios de comercialización de tabaco.(El Litoral, Corrientes)-, por lo que hubo un comunicado de las LAC para la continuación del paro y un comunicado de las fuerzas vivas de Goya, a la par que diez campesinos y una religiosa iniciaron una huelga de hambre en la catedral de Goya en apoyo a la lucha tabacalera. Las dilaciones de ACPT hicieron que después, una vez logrado el triunfo en la huelga las LAC asumieran la representación del total de los productores tabacaleros, y la ACPT se mantuvo como gremio de un sector de productores, planteando sus reclamos a la par de las ligas y yendo a la cola de la movilización,

Levantamiento de la huelga de ACPT, independientemente de lo que resuelva hoy en asamblea las LAC,” Esto efectiviza la quiebra de la unidad entre ambas organizaciones. (El litoral, 28/4/73)

La creciente burocratización de esta entidad la llevó a acusaciones hacia las Ligas de petardismo, subversión y violencia. No es de extrañar entonces que un grupo denominado Movimiento Agrario Unitario de Tabacaleros, encuadrado dentro de la Asociación y adherido a UPARA, muestre su aislamiento de las masas campesinas al decir que “los organismos que nuclean a los campesinos…sus luchas son producto de la espontaneidad y no todavía de la organización”, acusando a las Ligas de sectarismo y vacilación. (Ferrara,J., 1973:408)

La resolución del conflicto se produjo a partir de la actitud de reconocimiento del problema por parte del FREJULI, que difundieron un extenso comunicado de apoyo a los tabacaleros en huelga, en el que se denunciaba al latifundio, a los monopolios y a la acción de los gobiernos como responsables de la miseria y explotación del campesinado. (Ferrara, 1973) Y el gobierno provincial electo en consonancia emitió un comunicado a la opinión pública -desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería e Industria de Corrientes- sobre el “Problema Tabacalero” donde planteaba, además de los pagos y los tipos de tabaco, la revisión de la historia del trust del tabaco, los problemas por elaboración de tabaco rubio, y como cuestión de fondo la tenencia de la tierra en la provincia, y la situación de los aparceros (El Litoral, Corrientes, 18/4), y el gobierno suspendió el acopio de tabaco.

Estas medidas permitieron descomprimir la situación y a mediados de mayo se transformó la huelga de activa en pasiva para esperar lo que vendría con el nuevo gobierno, y en función de esa estrategia hubo una asamblea campesina de las LAC con la participación de Julio Romero, a la vez que viajaron a Buenos Aires el senador electo Humberto Romero y representantes de las LAC (Torres y Tomasella) para entrevistarse con autoridades nacionales. (El Litoral, 17/5) Así, ya asumido el gobierno el 27 de mayo se anunció la nueva cotización de precio de tabaco, lograda tras las gestiones realizadas por ACPT y LAC, precio por kg. 670 m/n (El Litoral), y publicaba El Litoral de Corrientes,

Goya. Legítimo triunfo de los tabacaleros. Levantamiento de la huelga el 29/4 las LAC y el 28/4 ACPT. La prensa compara el movimiento con el grito de Alcorta. Conforme a lo resuelto oficialmente se fijó un aumento de emergencia de 1.300 $ por tonelada de tabaco criollo correntino de 1º clase.” (El Litoral, 30/5/73),

Hay que tener en cuenta también que desde 1973 además de la apertura política había comenzado un período de recuperación del precio del tabaco, luego de una etapa depresiva propia de las variaciones cíclicas de los monocultivos. Así, 1974 fue un año con importantes aumentos de precios y demanda creciente, lo que llevó a los compradores a facilitar la comercialización y el crédito, con mayor apoyo crediticio oficial. También la fuerza de negociación y presión que tenían las Ligas Agrarias fueron la base de la expansión de la producción tabacalera, que en la campaña 74/75 culminó con una superproducción.

Como ya analizamos, la huelga de tabaco había sido el pico de auge de las LAC como acción colectiva y logro de demandas. A partir de ese momento -cuando asumió el nuevo gobierno en 1973- se agudizaron los problemas con el gobernador Romero.[19] Las LAC fueron críticas ante las elecciones, sobre todo cuando Julio Romero como candidato cooptó para su campaña electoral al primer secretario general de las LAC, Víctor Fernández, quien se incorporó al “FREJULIO” full time pagado por el partido, y después fue nombrado delegado del gobierno en la zona tabacalera en el Min Agricultura provincial, lo que implicó su expulsión de las Ligas. Así Romero, al ver que no podía controlarlas, intentó primero dividirlas.

Tomasella fue secretario general provisional, para cumplir el período que le correspondía a Fernández. Porque aquí se dio una politiquería barata de parte de Julio Romero, lo capta al secretario general de las ligas de ese momento, a Víctor Fernández, lo pone como interventor del IPT. Cuando Víctor Fernández no puede seguir incidiendo en las ligas porque su actitud produce un rechazo de parte de la gente, ahí la conducción de las ligas elige entre los que están como secretario general para suplantarlo a Tomasella, que estuvo entre 3 y 5 meses, no más (…) Después viene un congreso y me eligen a mí cuando se renueva la conducción en agosto-septiembre del 73, no tengo clara la fecha. Esa fue una cosa de acontecimientos que se fueron dando, dando, dando, dando (…) Hay documentos de esa fecha, petitorios firmados donde aparezco yo como secretario general[20]. (P.P. Romero, 1996)

Progresivamente aumentaba el malestar en sectores de la zona tabacalera goyana. Por la falta de respuesta del gobierno en el pago de sobreprecios del tabaco y créditos de subsistencia, las Ligas agrarias reclamaron respuestas más claras al gobierno provincial, aún cuando el IPT-Instituto Provincial del Tabaco en conferencia de prensa les ofreció información sobre la situación del problema del sector tabacalero.

De los reclamos por los precios se pasó a actuar también en el problema de la tierra en la provincia,

En este tema estuvo planteado el reclamo de colonización. Pero al principio se planteaba como a una reivindicación más, poniendo cierto énfasis pero no se hacía la cuestión central. Se dio con la discusión a nivel nacional con el impuesto a la renta potencial de la tierra, y una ley de colonización que hubo en la provincia de Corrientes. Eso las ligas lo plantearon desde que surgieron: la necesidad de colonización, la tierra para quien la trabaja, esas cosas… y después se enfatizó en la necesidad de para colonizar expropiar. Pero al queremos que se colonice; si incluso el gobierno se va a comprar una estancia al sur, a 40 kms al sur de Goya, en la zona de San Isidro -la Cucuzza-  no sé si se acuerda de todo esto el cura Torres o la gente que estuvo allá. Viniendo de Goya el viejo casco de la estancia queda a la izquierda y la mayoría del terreno queda en camino hacia el río. Yo no me acuerdo si eran 500 has o algo por el estilo. La adquisición de la tierra creo que la hizo ya en la última parte como gobernador Navajas Artaza. Él compra la tierra y hace todas las gestiones, y Julio Romero la coloniza con una finalidad electoralista, digamos, reparte prácticamente todo a la gente allegada a él… los casos necesitados, también algunos casos no muy necesitados pero necesitados al fin. Eso por supuesto hace que la gente vea que se puede hacer la colonización pero que a su vez se hace también en una situación injusta. Esto lo ven como injusto muchos peronistas, más todavía aquellos que no eran peronistas. Y a partir de ahí se pone más énfasis en la necesidad de colonización, y también se menciona que para colonizar hay que expropiar. (P.P. Romero, 1996)

A mediados de junio de 1973 se produjo una ocupación de tierras por minifundistas tabacaleros goyanos -arrendatarios- en Campo de Ifrán, en reclamo de que se los considerara en un lugar prioritario en la venta de los predios. (La Razón, Bs.As., 17/6/73)

   La toma de tierras en Ifrán no fue preparada. Si bien cuando se produce el hecho se acercan distintos sectores, organizaciones y todas esas cosas, eso fue algo que surge espontáneamente de la gente. Era el caso de un propietario que tenía un terreno que estaba lleno de aparceros, y que les había prometido venderles a ellos el terreno, distribuirles en lotes y colonizar eso. No sé por qué habrá prometido este hombre eso, porque la aspiración fundamental de todo productor es ser dueño de su tierra, y cuando le prometen una vez no se olvida, aunque después le traten de explicar con los argumentos de mayor peso no lo va a poder convencer. Lo cierto del caso es que él lo había prometido y de pronto se lo quiere vender a los sobrinos de él, que son de apellido distinto. Es muy probable que haya sido que les pidió un precio, los sobrinos no se lo quisieron pagar, total pensaban que se lo iban a vender lo mismo; entonces él promete ahí a los productores y ahí los otros, cuando ven que en serio va para el otro lado buscan un acuerdo. Y ahí es donde se produce un conflicto porque estos le van a reclamar, y llegó un momento en que ocuparon la tierra y no dejaron entrar a nadie. Ya prácticamente estaba concretado el negocio de venta a los Verón y tuvieron que dar marcha atrás porque la gente ocupó la tierra. Al final quedaron los productores propietarios de la tierra y se colonizó. (P.P. Romero, 1996)

Ese caso era un problema donde había creo que 17 familias, trabajando desde hacía muchos años una tierra, y que tenían unos conflictos recientes con el dueño de la tierra. No eran conflictos viejos, porque en un principio tenían buena relación con el dueño, pero después vinieron los herederos y empezó el conflicto. La gente planteó que quería la tierra, y eso desencadenó -apoyado por las ligas en todo, por supuesto- pero fue un conflicto general con la gente del lugar, y que lo llevó adelante la gente y el gobierno.(J. C. Urbani, 1996)

Tomaron la medida contra posibles desalojos, y contaban con el apoyo de las LAC, que gestionaron la expropiación del campo y su entrega a los ocupantes. Durante los meses de julio y agosto de 1973 se aprobó en diputados la expropiación de tierras en Goya, aunque se congeló dicha aprobación y se llevó a mesa de negociación hasta que los productores aceptaron los precios fijados por los terratenientes.

El problema de las LAC para formar alianzas políticas residía en que para presionar al gobierno debían unirse a una oposición formada por las fuerzas tradicionales autonomista-liberal. De ahí que los senadores rechazaron el proyecto de expropiación de tierras en Ifrán, por lo que en una asamblea campesina en Goya los arrendatarios decidieron realizar más tomas de tierras en Corrientes. “En Goya, donde la inmensa mayoría de los colonos ocupa tierras que le alquilan latifundistas, los que les cobran hasta el 50% de las cosechas de alquileres. Esta actitud se vio fortalecida por la reciente sanción de la ley de suspensión de desalojos rurales, verdadera conquista para el campo argentino”. (El Campesino, Sáenz Peña, ago. 1973)

No hubo una política de las Ligas a partir de estos hechos de hacer ocupaciones, estos fueron casos muy localizados y en circunstancias muy especiales. Las ligas han planteado siempre la colonización, y sobre todo a partir de la discusión de la ley de colonización y el impuesto potencial de la tierra. No lo planteó públicamente en un documento ni nada por el estilo, sí puso sobre el tapete la necesidad de la expropiación para poder hacer la colonización. Pero no pasó de ser una posición tomada, un argumento esgrimido, no hubo acciones concretas que apoyen en forma fehaciente esos planteos. Porque dicho sea de paso con la intervención de Julio Romero para que se resuelva el conflicto, en marzo del 73 pegamos un gran avance. Y la huelga empieza el 1º de marzo, gana en la segunda vuelta, 15 de abril para el gobierno provincial Julio Romero, que inmediatamente busca una solución al conflicto, y consigue antes del 25 de mayo que lo votaran favorablemente, ya era gobierno electo. Ahí tenemos un pico del estado de las reivindicaciones, que después se viene deteriorando. Y la búsqueda de  Romero es también sacar algunas reivindicaciones de las que se habían conseguido en esa etapa electoralista. En realidad las reivindicaciones se vienen consiguiendo a partir de que se organizan las ligas en el 72. Al principio eran las cosas más sencillas, después las cosas más fundamentales, y el pico máximo en mayo del 73. Después la lucha se dio fundamentalmente para mantener las conquistas, no fue para seguir avanzando. Si bien el planteo tal vez era más profundo, como por ejemplo la expropiación de los latifundios improductivos que se planteaba en las asambleas, las concentraciones. No planteo tajante, pero sí la necesidad de que hay que tomar medidas, que hay que pensar en la expropiación si es necesario de las estancias improductivas para los productores que tanto necesitan. Pero que yo me acuerde eso no quedó planteado en ningún documento, era un planteo más de discusión verbal. (P.P. Romero, 1996)

De este modo, ante el fracaso de sus estrategias de control de las Ligas, el gdor. Romero había comenzado a reprimirlas y a quitarles las reivindicaciones logradas… No obstante, continuaron canalizando sus demandas a medida que se deterioraba el proceso político del país, no sin conflictos externos e internos, en los que se entreveraron los manejos de poder internos de las LAC con la cuestión gremial y las opciones políticas.

La estrategia de Romero en Corrientes era diferente a la de Bittel en Chaco. Bittel trató de incorporarlas a la lucha política. Romero trato de capitalizarlas y rápidamente se da cuenta que no puede, y entonces entra a dividirlas comprando algunos de sus dirigentes y tratando de hacer una estrategia de desgaste. Y tiene mucho que ver cómo se han movido los dirigentes en ese momento, por ahí en el Chaco fue una estrategia más consistente, de alinearse y negociar más partidariamente, lo que le dio espacio para que no los atomizaran (…) Aparte el gobierno del Chaco tuvo muchas más contradicciones de las que tuvo Julio Romero, que tenía claro que ellos no tenían que avanzar. En Chaco en aquel momento no creo que la tuvieran tan clara, porque la dirigencia del Chaco no viene de una extracción tan oligarca como la correntina, entonces su forma de pararse también es diferente. Julio Romero de entrada sabe quien es el enemigo, y no les va a dar espacio para que sigan creciendo. Para Bittel no eran enemigos, eran adversarios, porque en última instancia eran peronistas que los habían votado a ellos… (dirigente de LAC)

Ante esta situación, en septiembre el gobernador Romero formó una organización paralela -el Movimiento Agrario Correntino, MAC- liderado por el ex-secretario general de las LAC Víctor Fernández, y 45 delegados de seccionales, para neutralizar a las LAC y canalizar desde su gobierno la organización rural y el problema de la tierra,

Ahí se jugó bastante buen papel todo el problema de la tierra. Acá se expropió la de Cucuzza. Lo expropió Julio Romero, no lo llegó a repartir porque vinieron los milicos. Se expropió las tierras de Dana -las de Ifrán- se repartieron en buena forma. Estaba el caso de esas 12.000 Has que ahora se las quedaron cuatro tipos, yendo para Batel. Pampín fue comprada por el gobierno para repartir. (S. Tomasella, 1996)

 A partir del surgimiento del MAC -cuyas bases eran las unidades básicas del Partido Justicialista- como interlocutor válido del gobierno provincial comenzó una etapa compleja para las Ligas agrarias correntinas, ya que no sólo el MAC les restó miembros sino que su accionar aparecía como legitimado.

Acá los campesinos habíamos firmado el Pacto Social (…) Entonces también se tenía ese peso encima. Los dirigentes de las ligas que estaban afín al peronismo tenían ese problema también, de no hacer tanto bochinche y dar una expectativa a la gente. Decir bueno, hay que esperar a que el gobierno reparta las tierras, porque si hacemos bochinche no nos va a dar. Toda esa discusión a nivel dirigentes (…) También la relación con el gobierno tiene que ver algo en la cuestión del estatuto. Cuando nosotros redactamos el estatuto y cuando presentamos la personería jurídica había muchas cosas que discutíamos. Habíamos presentado lo de la personería, pero en el fondo sabíamos que no nos iban a dar. Sabíamos que íbamos a chocar en cualquier momento, aunque la democracia…no se sabía si iba a seguir. (Ana Olivo, 1996)

 La táctica de Romero consistía en no otorgarle a las LAC ningún estatus de representatividad que permita algún tipo de negociación. No obstante, mantuvieron y aumentaron su capacidad de movilización. Al respecto, durante los siguientes meses continuó el debate por la cuestión de la expropiación de los campos de Ifrán en la legislatura provincial, a la par que las LAC la trataban en una asamblea pública de 4.000 campesinos en el centro de Goya, previa reunión de una delegación invitados por el gobernador. Esta etapa concluyó con un acuerdo de conciliación entre las partes -más que nada por la complejidad de los trámites de expropiación- en que los aparceros debieron aceptar pagar un precio muy alto por las tierras. Esta presión del gobierno fue otra de las medidas de control de las ligas, a la que se sumó la creación del MAC y la prohibición de emisión de programas radiales a fines de 1973. Es decir, a la política de cooptación le siguió la de presión y censura.

 

El año 1974 continuó el auge de las LAC pero con un recrudecimiento de los problemas. En febrero iniciaron un nuevo plan de lucha por el tabaco; ante la proximidad de la cosecha rechazaron el precio fijado al trabajo, pidieron clasificación en dos clases y pago al contado. Se solicitó además al gobierno que suspendiera el acopio hasta encontrar solución favorable, al tiempo que se declaró al campo en estado de alerta sin entrega de tabaco y con ollas populares.

El gobierno provincial inició gestiones con el gobierno nacional en Buenos Aires, junto a la ACPT, el Ente de Transformación y el MAC. Invitaron también a las LAC, quienes no aceptaron y en asambleas en todas las colonias decidieron enviar una comisión por su cuenta a Corrientes y a Buenos Aires, porque

…mientras las Ligas agrarias reclamaron que los beneficios sean para los auténticos productores (pequeño, mediano y aparcero), en cambio el gobernador Romero abarcaba incluso en sus reclamos beneficios para los grandes terratenientes, que no son trabajadores de la tierra, que emplean peones a sueldos de miseria (El Litoral, 1ºabril 1974:2)

Pero el gobierno provincial había destinado al MAC-Movimiento Agrario Correntino y la ACPT-Asociación Correntina de Plantadores de Tabaco como los referentes del gobierno provincial y nacional en esta etapa, y anunció 300 créditos a pequeños productores tabacaleros, “Crédito de confianza” del Banco de Pcia Corrientes. La delegación de ACPT y MAC viajó a entrevistarse con ministro de Economía Gómez Morales por el problema del tabaco, declarando en los diarios que “ACPT y MAC son gremios que nuclean a casi la totalidad de los productores tabacaleros” logrando una solución -acompañada en sus gestiones y en una mesa de trabajo por el senador Humberto Romero- en “el diálogo fecundo que caracteriza al marco de la reconstrucción nacional…en contraposición a quienes convocan y practican métodos que conducen al caos y a la anarquía.”, según sus propias declaraciones.

En tanto las LAC, marginadas y autoexcluidas de las negociaciones oficiales, habían presionado para la resolución del conflicto y con un paro el día de inicio del acopio del tabaco, con bloqueo de la ruta ante gran control policial entre Goya y Chavarría, sembrada de miguelitos y con más de 40 camiones detenidos con pinchaduras de neumáticos. El paro continuó masivamente durante el mes de abril, por lo que el gobierno decidió reprimir y detener a una docena de productores, y cortar el diálogo con las Ligas sin recibirles sus petitorios y acusándolas de subversivas.

“Ni hombres sin tierras ni tierras sin hombres” fue la consigna de las LAC en su Segundo Congreso a fines de mayo, declarando estado de alerta y movilización por el incumplimiento de pagos, de créditos de emergencia y de cierre de acopios, y porque continuaban los desalojos de tierras. Así, durante los meses siguientes las LAC realizaron un plan de lucha sin huelgas -teniendo en cuenta su escasa posibilidad de alianzas y el creciente poder del MAC- pero sí con denuncias, movilizaciones, entrevistas al gobierno provincial y sobre todo nacional, con el cual todavía podían gravitar,

El único sector que fortalece la existencia de las ligas es el equipo económico del Min. Agricultura Nación, que busca aliarse a los productores para obtener el apoyo a la ley agraria, instrumento que enfrentaría directamente a la clase burguesa industrial monopolista ligada a dicho ministerio, con las clases terratenientes. Las LAC fueron la única organización que apoya la ley agraria e impulsa su inmediata puesta en práctica a mediados de 1974. (Rozé,J., 1992:126)

La nueva coyuntura de sobreproducción de tabaco en el contexto de progresiva crisis y radicalización política tras la muerte de Perón bifurcó aún más los caminos del MAC -en permanente diálogo con el gobierno provincial- de la postura de las LAC, quienes reiteraron sus demandas declarando insignificante el precio del tabaco negro, denunciando la demora del gobierno provincial para dar créditos de emergencia, y la cada vez más grave situación de pequeños y medianos agricultores, y exigiendo al gobierno provincial gestiones ante el gobierno nacional por la política de la industria del tabaco. Decidieron hacer una concentración en agosto en Goya, “…para oponerse a los grandes terratenientes que han comenzado a realizar grandes plantaciones de tabaco con el fin de hacer desaparecer a los medianos productores.” (La Opinión, Bs. As., 7/8/74). Se realizó el acto masivo en Goya para frenar esa sobreproducción, pero el gobierno a la par que anunciaba el pago del sobreprecio del tabaco envió a la policía a impedirlo, no obstante lo cual las LAC hicieron actos relámpago.

También me acuerdo como anécdota. Estábamos en los campos Pedro Pablo (Romero), el abogado, etc, en el 74. Y yo discutía con todos que había que ir a pedirle a Julio Romero que nos paguen el tabaco. Porque ya en una reunión en Perugorría habían dicho que no nos pagaban el tabaco, el sobreprecio. Y TODOS los que estaban decían que no le iban a plantear a Julio Romero, vamos a esperar…Y me acuerdo que yo me enojé y me fui solo. Hice mal, por supuesto. Y me acuerdo que me fui con otro muchacho del PB de Corrientes. Y pedí una entrevista con Julio Romero y me dio la entrevista, y yo le dije que andábamos con problemas. Pero el tipo ya nos estaba fracasando porque no nos pagaba el tabaco. Y me acuerdo que después se me enojaron los compañeros porque yo que estaba de secretario general me había cortado solo… (S. Tomasella, 1996)

Este fue considerado un momento favorable por el gobernador Julio Romero para lanzar el proyecto de tierras para la zona tabacalera que el MAC y ACPT apoyaron incondicionalmente. Aunque no aparece en los diarios, Romero planteó con la denominada Ley Romero la entrega de tierras sin infraestructura, para que el productor empiece el trabajo “como él había empezado…”

El daba 10 has de tierra, que nosotros le dijimos que era poco. Pero ahí yo estaba en cana. ¿Te acordás mi china que hicieron esa movilización a apoyar la Ley Romero? Que por supuesto, después cuando vinieron los milicos quedó todo en nada. Daba 10 has de tierra y algo, no me acuerdo si daba dos años de gracia y después a pagar con el producto como pedíamos nosotros. Lo que pasa es que en el caso nuestro se hablaba de 30 has como unidad económica. (…) Pero ellos no movilizaron, esa vuelta del asunto de la Ley Romero sí movilizaron, porque mucha gente de las ligas también fue, pusieron colectivos, les daban sánguches, movilizaron gente. Yo me acuerdo, porque yo estaba en cana y teníamos la tele, y más o menos por el diario se veía. (S. Tomasella, 1996)

Así, cuando en abril del ’75 los senadores sancionaron el proyecto de ley para el área tabacalera -la Ley Romero[21]– el gobernador Romero publicó una solicitada para desvirtuar a las LAC, afirmando que “las falsedades de los falsos apóstoles de las Ligas Agrarias que sólo persiguen desviar hacia el comunismo revolucionario a sus inadvertidos adeptos.” (La Opinión, Bs.As., 5/4/75, p.24). El MAC organizó una caravana de la liberación tabacalera y en apoyo a la ley Romero -llamativamente en mayo 1975 hubo una solicitada del PCR apoyando la Ley Romero-, de Goya hacia Corrientes con 500 personas en 100 automóviles, y sin apoyo de LAC, quienes expusieron su posición crítica sobre el proyecto de una ley agraria, “Si la pretensión es acabar con tal estado de cosas, necesidad imperiosa que compartimos, no entendemos cómo el señor Julio Romero se opuso públicamente al Proyecto de Ley Agraria elaborado e impulsado en vida por el General Perón…” (Declaración de LAC en El Litoral, Ctes, 1º abril 1975:5)

Romero a su vez reivindica su plan como agrario, y acusa la oposición de “comunistas que en estos momentos están coincidiendo con los conservadores. Hemos desechado el nombre de reforma agraria porque lo usa todo el mundo, y fundamentalmente los comunistas. Esta es una ley justicialista…” (La Opinión, Buenos Aires,24/4).

 Como nosotros no estábamos de acuerdo en la forma como planteó Romero, ya el que públicamente llevaba a la práctica lo que decía Romero era el MAC, que a toda costa nos aplastaba: ya nos empezaron a prohibir la radio. Todo lo oficial era el MAC, base no tenía pero tenía 3 o 4 tipos -en Gobernador Martínez, estaba Tito González- dirigentes de cierta categoría, que después entraron todos con los milicos, a arreglarse con ellos. (A. Olivo, 1996)

A esto se sumó la acción del gobierno provincial dándole más espacio al MAC y con una política de precios favorable adquirió el excedente de la cosecha tabacalera y amplió el tonelaje de excedente de cosecha a adquirir en 1975.

Así, en medio de la adversidad para las LAC, un momento fuerte de esta etapa fue el 27 de agosto, cuando se realizó la mayor movilización multisectorial de la historia de Goya,

En la multisectorial entre los representantes de los productores había tres posturas bien definidas (aunque el 22/1/75 las LAC en conjunto con ACPT y MAC coincidieron en no aceptar nuevos precios): la de las Ligas con sus reclamos y no claudicar, la de la ACPT que era bastante dialoguista, no digo que fuera su intención renunciar a las reivindicaciones ni ceder ante el primer obstáculo, pero sí cuando las cosas se ponían duras buscar una salida, la del MAC, que apoyó la ley Romero de colonización e hizo movilizaciones de apoyo, pero esta vez a pesar de que era un planteo bastante contradictorio con su postura no podía quedar afuera, porque se iba a demostrar que no representaba absolutamente nada, y si no es posible dispersar la multisectorial por lo menos que fuera intrascendente, o apaciguar lo más posible …a pesar de los conflictos, entonces prefirió sumarse y hacer que fuera una multisectorial dialoguista (…) Y después estaban la iglesia, totalmente comprometida con nuestra postura, la CGT que necesitaba ser protagonista de los acontecimientos que se sucedieran, sobre todo si eran acontecimientos gremiales, el Centro Comercial Industrial que tenía afectados sus intereses por la situación económica y necesitaba hacer acto de presencia, los afiliados estaban luchando por la supervivencia; y las 62 Organizaciones que necesitaba figurar. Es decir, esos externos a los productores agropecuarios necesitaban tener su presencia en lo posible sin riesgos y sin compromiso (…) Y dentro de la postura de los campesinos había distintos niveles de representatividad, porque si acá se alejaba el MAC o la ACPT no cambiaba nada la cantidad de productores, ellos eran conscientes de eso y nosotros la teníamos muy clara.(P.P. Romero, 1996)

La accidentada y compleja preparación de la movilización y el consenso para un petitorio común fue un síntoma de la realidad política que se estaba viviendo,

De la movilización dijeron que parece medio pronto, que vamos a seguir conversando más adelante, qué sé yo… pero nosotros veníamos haciendo movilizaciones zonales, teníamos a la gente en movimiento, lo hacemos si queremos convocado para tres días, y estábamos hablando de organizarlo en quince días. Era un poco medio sobrador de parte de nosotros, si nosotros les garantizábamos hacerlo, por ahí alguno se sentía más molesto (…) En relación al petitorio, el planteo de la colonización no iban a hacer mucha cuestión sobre ese tema, pero lo que no podían aceptar era plantear el pedido de libertad de Sergio, y en esto también se sumó la ACPT aunque no como una cuestión fundamental, el MAC y la CGT estaban en contra. Porque Sergio era considerado de izquierda, entonces estos otros como eran peronistas ortodoxos no se querían complicar con la izquierda. Aparte habían tenido discusiones previas Ligas y CGT con serias diferencias. Salvo la iglesia y el CCI -indiferente en la discusión- los otros no nos aceptaron eso, y nos fuimos… cuando volvimos y redactamos el petitorio, seguimos con las movilizaciones zonales que se venían dando semanalmente. (P.P. Romero, 1996)

Se concentraron finalmente alrededor de 7.000 productores en un acto en el que hablaron el secretario de las LAC, Pedro Pablo Romero, y el obispo Devoto.

…el 27 de agosto hicimos la gran movilización…que nos prohibieron la noche antes. Dos días antes nos citan a una reunión a Buenos Aires, que se dio a la mañana del 26 de agosto. Nos citó a la multisectorial el gobierno provincial a una reunión con Economía. Salvo el MAC y la ACPT, ningún otro integrante de la multisectorial fue, porque ya estábamos en vísperas de la movilización y no podíamos dejar eso, y nos avisaron un día antes, y a todo el mundo le cayó con un hacha por haberse cortado solos (…) Con la prohibición del acto había posiciones divididas: la CGT se quería borrar, el CCI se mantenía más o menos, la ACPT se borró, el MAC ni apareció en esa reunión. (P.P. Romero, 1996)

Esta concentración, que marcó otro hito en la vida de las ligas correntinas, permitió también reimpulsarlas,

En ese acto largamos el paro nacional para el 8 y 9 de septiembre, con todas las reivindicaciones que teníamos y la multisectorial no se hacía cargo, incluido lo de la colonización y la libertad de Sergio. Y se dan situaciones muy atípicas entre el 27 de agosto y el 8 y 9 de septiembre (…) Nosotros hicimos la gran movilización, después hicimos las concentraciones zonales, cortes de ruta. A mí me llamaron desde el 30 de agosto hasta el 5 de septiembre, todos los días con comunicados, nunca me presenté porque sabía que era para decirme esto está prohibido. Y después cuando hicimos los cortes de ruta estaba la policía cerca pero nunca nos desalojaron de esas rutas. No eran cortes de ruta violentos, era más simbólico, un corte de ruta de una hora o dos y después les dábamos volantes y dejábamos pasar (…) Era la gente que estaba ahí y explicaba cuál es la razón, porque queríamos que se sepa, no queríamos a la gente que vaya pasando en contra nuestra. (P.P. Romero, 1996)

A partir de ese momento las LAC mantuvieron su organización, y en esta etapa plantearon reclamos en las condiciones de producción y para sus miembros -de base y dirigentes- a través de la prensa, denunciando la represión y a fin de año Romero entregó tierras a productores tabacaleros -20 Has a cada uno de las tierras expropiadas por Navajas Artaza- con manifestación de las LAC en contra.

En Entre Ríos

Política de precios, créditos, sistema de comercialización y redistribución de la tierra. Esas fueron las demandas centrales de las Ligas Agrarias Entrerrianas.

  • en política de precios pidieron “que los precios se fijen de acuerdo al costo de producción”,
  • y para lograr una planificación “Conocerlos con anterioridad a la siembra para saber qué y cuánto sembrar” (La voz del productor, oct. 73:59);
  • en el tema créditos que “los créditos deben ser a bajos intereses y a largos plazos” (La voz del productor. oct. 73:74);
  • en el sistema de comercialización reclamaron toda clase de medidas para el control de los monopolios, desde que se eliminen las exenciones impositivas a Cargill y Vizental hasta que el estado compre parte de la producción, y“debe el gobierno crear con las cooperativas una verdadera red de abastecimiento y comercialización dentro y fuera de la provincia…para terminar con la intermediación expoliadora, etc.” (La voz del productor, oct.’73:60);
  • y en la cuestión del uso y tenencia de la tierra: “liquidación de los latifundios ociosos o mal explotados con una adecuada Ley de Tierras”. (La voz del productor, oct. 73:64) En este sentido apoyaron las propuestas del gobierno provincial y, a nivel nacional, el impuesto a la renta normal y potencial de la tierra. (Rozé, 1992)

Desde enero de 1973 las LAE se formaron como una nueva organización porque no las representaba la Federación Agraria Argentina -como tampoco a las otras Ligas- pero incluso siendo Entre Ríos parte de la región pampeana la consideraban marginal. Tampoco lo hacían las que hasta entonces canalizaban sus demandas, las burocratizadas cooperativas agrarias de segundo y tercer grado INAC y CONINAGRO, aún cuando el cooperativismo de primer grado se sumó a su accionar (v cap 9). Concretamente reclamaban por problemas agrícolas y de la producción avícola, pidiendo al gobierno provincial que prohibiera la venta de pollos y huevos en cámara en forma proporcional a todos los frigoríficos, y por ende la incautación de 300.000 cajones de huevos y 3.000 toneladas de pollo en cámara. Además demandaban que se creara la Junta Nacional Avícola integrada por mayoría de cooperativistas y gremios de productores, que se otorgaran créditos para productores y para una Cooperativa Avícola, y la revisión de los precios de la leche y la grasa butirométrica y de todas las adjudicaciones de tierras hechas en los campos de “El Saucesito” y “San Carlos” del Departamento. de La Paz. (Ocaraiguá, El Campesino, Formosa, mar 73: 6) La reivindicación por tema tierras no fue central en las LAE, pero vimos que sí en ULICAF, de ahí inferimos que el periódico de Formosa la haya destacado).

Ante la falta de respuestas resolvieron mantenerse en estado de movilización y enviar una delegación a Buenos Aires para entrevistarse con las autoridades por los problemas de la región. El gobierno nacional de facto por medio de los subsecretarios de comercio exterior e interior respondió que no estaban en condiciones de tomar medidas inmediatas.


Pero tal vez por haber surgido en pleno auge de las Ligas del NEA las Ligas Agrarias Entrerrianas fueron fuertes desde sus comienzos en su acción colectiva, tanto en la provincia como en su integración con las ligas del NEA y las ligas tamberas (art 5º Estatuto LAE). Y más que desalentarse por la respuesta del gobierno, en abril de 1973 se unieron a otras provincias en la concentración de protesta de los tamberos de Villa María, Córdoba, con 3.000 tamberos cordobeses y representantes de tamberos de Santa Fe.

Ya con el peronismo en el gobierno nacional, reclamaron al gobernador Cresto “…que se termine con el privilegio de las grandes fábricas explotadoras (La Voz del Productor, E. Ríos, may. 1973), y

  1. que el gobierno actúe sobre los organismos nacionales que deciden los precios de las cosechas, por los precios del trigo y el lino;
  2. que la Junta de Granos no sólo compre en los puertos terminales, sino también en los galpones del ferrocarril como antes;
  3. que el precio de la cosecha gruesa aparezca con suficiente antelación a la siembra;
  4. que haya precio mínimo para el kg de pollo vivo,
  5. que el ministerio establezca la venta de huevos por kilo,
  6. un precio mínimo sostén para el productor en el comercio de huevos,
  7. precio único para el kilo de grasa butirométrica. (La Voz del Productor, E. Ríos, julio 73)

Cuando Gelbard recibió a los representantes de las Ligas provinciales en 1973, a las Ligas agrarias de Entre Ríos les habló especialmente,

 …en este momento ustedes están pasando una situación desesperante porque se esta especulando con el pequeño y mediano productor, a través de los grandes monopolios implantados en el país como en el caso de la avicultura, a través de los fabricantes de los alimentos balanceados y a través de la comercialización. Sobre los precios reivindicó la intervención del estado…“el Frente tiene ya en su plataforma electoral su programa con respecto a la protección y a los precios sostén como garantía de la justa competencia y el control de los monopolios, y “…a través de la Junta Nacional Avícola, pone precio sostén para que los grandes productores (monopolios) no se enriquezcan en perjuicio de ustedes pequeños y medianos productores”. Sobre el uso y tenencia de la tierra sostuvo que la “primera medida del gobierno será la distribución de las tierras fiscales a los productores basado en la calidad humana del productor. Para eso le vamos a pedir la mejor colaboración a las Ligas Agrarias Entrerrianas. (cit por Rozé, 1992)

Durante esta etapa las LAE desde los artículos de su periódico La voz del productor apoyaban al gobierno, y confiaban en su propia capacidad de incidir en las políticas para el sector basándose en el nivel de organización y los logros ya obtenidos. Además, poco después de asumir el gobierno -provincial y nacional justicialista- concretó parte de sus demandas, como la fijación del precio de los huevos y de la leche, y la promulgación de la ley a la renta normal y potencial de la tierra. “Otra de las particularidades de las Ligas entrerrianas es que se crean de alguna manera al amparo del gobierno provincial. El gobernador que asume en el ’73, Enrique Tomás Cresto, es productor citrícola y vicepres de la Asociación Gremial de Agricultores de Concordia…” (J. Leonardo Acosta, 1992)

Así, la relación con el estado provincial del gobernador Cresto fue fluida en el comienzo de la democracia, cuyo discurso fue de apoyo e identificación con las Ligas,

Quiero aprovechar…para felicitar a estos jóvenes integrantes de las Ligas agrarias y a ustedes productores auténticos de poder acompañarlos, y exhortarlos para que sigan sumándose cada vez más. Ustedes y la unidad de ustedes…El que les habla es Vicepresidente de una Asociación Gremial de Citricultores, quiere decir que está totalmente identificado con ustedes. Sin nuestras asociaciones, sin las Ligas Agrarias Entrerrianas, no hay trabajo. Pero sí les prometo que, en caso de ser gobernador de la provincia de Entre Ríos, que no tengo ninguna duda…en campaña las Ligas agrarias entrerrianas van a ser uno de los primeros asesores que va a tener el gobierno de Entre Ríos…Muchas gracias y los espero en casa de gobierno. (La voz del productor, may 1973: 72-73)

Pese a la confianza en el nuevo gobierno, poco después por su falta de respuestas las LAE declararon estado de alerta provincial en 1973 (Amanecer Agrario, ago 73:7) pidiéndole “que se prohíba en la provincia el actual sistema de integración avícola”. (La voz del productor, oct. 1973:66). Al respecto, el gobierno justicialista intentó aparentemente restringir este oligopolio comprando una parte de la producción avícola -pollo y huevos- hasta noviembre de 1974 cuando lo suspendió argumentando que el estado no debía planificar la producción.

Principalmente mueven la participación los precios avícolas en Entre Ríos, que llegaron a hacer un reclamo directamente a Buenos Aires. Por otro lado, y paradójicamente, mucha de la fuerza que adquieren es gracias a la represión que sufrieron. Las demandas iban dirigidas al Estado, pero no buscan romper determinadas formas, porque creen que esas demandas van a ser satisfechas, son legítimas y encuadradas en la legalidad (…) Las demandas eran porque elevaron dos puntos la tasa de interés, la política de precios (en un momento en que el Estado fijaba los precios), exigen precios diferenciales y de fomento. (J.L. Acosta, 1992)

Aunque fueron desalojados pacíficamente por la policía, este paro agrario general de las Ligas Entrerrianas había contado con el apoyo de la flamante Coordinadora Nacional de Ligas, y el ministro Gelbard fue -con Revestido y H. Giberti- al cierre de la 10º Fiesta Nacional de la Avicultura celebrada en Crespo, en la que más de 400 productores reunidos en pocas horas “…esperaban respuesta sobre el problema de la tierra, el precio del trigo y control de plagas. También adhirieron los tamberos, para quienes el precio mínimo de la leche no excede sus costos de producción. (Revista YA! Es tiempo de pueblo. Año 1, nº 26. Bs.As., 20/12/73: 26)

En este clima favorable muchas personas y organizaciones confluyeron y colaboraron con las LAE: la Confederación General Económica, Juventud Peronista, Juventud Universitaria Peronista, Comité capital de la UCR, Centro de Estudios Scalabrini Ortiz y Partido Revolucionario cristiano entre otros. Colaboraron además estudiantes de la facultad de Ciencias Agropecuarias, asesorando a productores sobre diversos aspectos de la producción y comercialización…y también profesionales abogados, escribanos y agrimensores, que brindaron asesoramiento en la tramitación de escrituras, mensuras de terrenos, asuntos contables e impositivos. Los abogados actuaron también como defensores de integrantes acusados o encarcelados. (Canella, I y otros, 2006).

Teníamos algunos diputados, algunos senadores peronistas, radicales, demócrata cristianos… Incluso cuando se generaron los paros, por ejemplo, que eran paros activos y peligrosos, había toda una apoyatura de los partidos políticos, venían a ofrecerte apoyo. Por ejemplo nosotros hablábamos desde la sede de algún partido, y nos cedían el teléfono (…) El radicalismo nos siguió en la base, también, no como partido sino varios dirigentes (M. Rébora y B. Chiapino, 1996)

Durante los años 1974 y 1975 las Ligas Agrarias Entrerrianas continuaron con su accionar reivindicativo en la provincia y en el país, participando en paros nacionales como los de febrero,

En la forma en que se decidió el paro agrario de febr ’75 se evidencia la estructura democrática de LAE. “La colonia elige a sus delegados, que van a la asamblea y votan al dirigente. Este aspecto es un traspaso del MR…esto es así porque eran de una honestidad personal de conciencia y de compromiso de lucha.” (A. Sily, 2006) Cuando la Comisión Coordinadora central declaró a las Ligas en estado de alerta y convocó a la asamblea “…en ella cada delegado fue exponiendo la resolución que traía de su colonia.” (La voz del productor. Pág.  83)

…y junio de 1975, y participaron en el paro nacional de Ligas y Movimientos Agrarios en septiembre con una concentración agraria en Crespo el 8, día del agricultor. En su periódico ya se evidencia la decepción con el gobierno provincial cuando comparan su apoyo al asumir dos años antes,

Entre la espada y la pared: Nuevamente el 4 y el 5 de junio de 1975 se realizó otro paro agrario que en nuestra provincia contó con el apoyo tanto de productores, cómo del comercio, industrias, carniceros de campaña, etc. Nunca se pensó que llegaría en día en que los productores agrupados en nuestra organización Ligas Agrarias tendríamos que recurrir y tan seguido a este medio, para hacer frente a una situación que arrasa y destruye lo realizado en años de trabajo y sacrificios…el olvido al campo, a sus habitantes y trabajadores no es nuevo, pero nunca los tiempos han sido tan destructivos, como los que nos toca vivir hoy nosotros. El abandono, la desolación, el estado de quiebra y bancarrota que sufrimos no tiene ya límites. Hasta no hace mucho tiempo las ligas pedíamos precios compensatorios para nuestros productos agropecuarios, con la esperanza de tirar un poco mas hasta tanto el gobierno ponga orden al desorden originado por la política económica equivocada. Pero…hoy pedir precios está fuera de lugar porque todo está fuera de lugar.(Chiapino en La voz del Productor, jul ’75)

El dirigente de las LAE Benjasmín Chiapino expresaba así la naturaleza de la doble crisis, que afectaba al gobierno y a las Ligas.

En las ligas pampeanas

Hoy también debemos mencionar con alegría que… las Ligas Agrarias crecen también en la Pampa Húmeda. Sí, compañeros, esto es una realidad: ¡las ligas en la Pampa Húmeda! Las Ligas Agrarias del país, que las integran casi nueve provincias, hemos decidido desplazar definitivamente al imperialismo de nuestro suelo patrio, y lo vamos a desplazar organizadamente, en actos como este, en donde se van a denunciar sus maniobras, haciendo posible que todos participemos para que nos sintamos artífices de nuestro propio destino. (Arturo Dean, dirigente ULAS, 1973)

 Con este enfervorizado discurso el dirigente de las Ligas reivindicó ante el gobernador de Santa Fe y cuatro mil agricultores no sólo el poder que les dio a las Ligas Agrarias su organización regional, sino también la ampliación a la región pampeana y al país de su influencia político-gremial durante la vuelta a la democracia. Y uno de sus principales promotores era del MAM…

El que me invita para trabajar y para formar las Ligas era Michel Guilbard. Michel forma las ligas en Misiones, contribuye a formar las no sé cuánto, el movimiento de…en provincia de Buenos Aires, las Ligas Tamberas de Córdoba, y influye bastante en Santa Fe. (B. Chiapino, 1995)

Desde su inicio en 1973 las ligas pampeanas se involucraron en el proceso de movilización de la Cuenca Lechera. Conformadas por las Ligas del sur de Santa Fe, del sur de Córdoba y del norte de Buenos Aires, se incorporaron tardíamente al proceso liguista y con reivindicaciones más vinculadas a un tono corporativo, aunque con apoyo crítico al gobierno siempre que cumpliera con los productores. Sus reivindicaciones fueron similares como integrantes del sistema lechero, pero no coincidieron en sus tiempos ni en sus opciones político-ideológicas las de Santa Fe y Córdoba con las de la provincia de Buenos Aires. Tampoco tuvieron una integración con las Ligas Agrarias del NEA, aunque lograron articular una reflexión, denuncias, movilizaciones y un accionar común en la Coordinadora Nacional de Ligas Agrarias.

Como Ligas pampeanas sus primeras muestras de acción colectiva fueron la concentración de protesta de 3.000 tamberos cordobeses y representantes de tamberos de Santa Fe y Entre Ríos (E Ríos, como provincia bisagra, tuvo afinidad equivalente con las Ligas del NEA y las pampeanas) en Villa María en abril de 1973, y la concentración tambera en San Jerónimo Norte, Cba, en feb. 1974, con productores de leche de Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. Estuvieron presentes integrantes de las Ligas Agrarias Entrerrianas, Liga agraria bonaerense, Asociación de tamberos del Oeste Bonaerense, Asociación de Tamberos de la Cuenca Mar y Sierras, y las ULAS. (El Campesino, LACH, marzo 1974:4)

En los centros tamberos se busca generar grupos de una cierta permanencia, por lo tanto se hacían beneficios, se hacían bailes, se hacían reuniones tendientes a buscar que la gente se movilizara más para arreglar caminos, para la vida cotidiana. Pero muy impulsado por los jóvenes. Lo que pasa es que estaba ligado esto al momento que se vivía, es decir, los grandes en ese momento, era la época de auge de las Ligas acá en el norte. Las ligas empezaban a tener influencia, tenían otra forma de moverse, es decir tenían más presencia en las colonias, no era como la Federación Agraria, que no tenía casi presencia (…) Entonces los centros tamberos se alejaron de la Federación y se adhirieron a las ligas, mucho por influencia de los jóvenes, ya te digo, que la mayoría éramos estudiantes que participábamos en las parroquias, algunos de ellos eran de acá del norte, y había contactos, se viajaba. En ese sentido se participó en las movilizaciones de Villa María. (V. Aprile, 1996)

Aún cuando las consideramos en el bloque regional pampeano, es preciso tener en cuenta sus pronunciadas diferenciaciones internas. Así como las del sur de Córdoba se mantuvieron más en el accionar corporativo, las de Santa Fe tuvieron una situación especial por su relación con las ULAS, y las ligas de Buenos Aires tuvieron una impronta marcadamente político-ideológica.

En el sur de Córdoba los centros tamberos -también denominados Ligas tamberas- tuvieron relación con las Ligas agrarias pampeanas y, ante la crisis de representatividad corporativa de la Federación Agraria Argentina, se organizaron con reivindicaciones comunes sobre las condiciones de producción láctea frente al estado nacional, las agroindustrias y las grandes cooperativas.

La realidad era que Federación Agraria había todo un espacio que no lo ocupaba, y entonces lo ocupaban las ligas. Y por ejemplo en Córdoba se formaron a partir de los mismos cordobeses, que venían acá a pedirnos apoyo para formar las ligas en Córdoba, en Villa María más precisamente. O sea que era una cosa que se contagiaba, y la gente misma la…Y eran dirigentes, algunos, que hasta ese momento militaban en la Federación Agraria, o en los centros tamberos, que también existían en el centro y sur de Santa Fe y en el sur de Córdoba. Era una organización distinta, aparte de la Federación Agraria. Así que a ellos nos les gustaba mucho, viste. (O. Q. Lovey, 1995)

  La reivindicación más fuerte común era el precio de la grasa butirosa, porque era muy grande el despojo que tenía en ese aspecto. O sea, se puede decir que lograron cosas, yo no sé después qué pasó, si durante el proceso eso se vino muy abajo, pero creo que no. Se logró por lo menos que los empresarios cuando fijan el precio de la grasa tengan en cuenta un precio que no vaya a irritar demasiado a la gente. (V. Aprile, 1996)

Políticamente de filiación radical, coexistieron en su interior la tendencia más corporativa con la radicalización gremial y política de la última etapa liguista con las Ligas Agrarias del NEA y las Ligas de Buenos Aires, y su accionar se canalizó en el ámbito de la producción y entidades cooperativas, a la par que en los debates por la política nacional en la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios.

En el sur de Santa Fe, en tanto, nos preguntamos si las Ligas tamberas existieron como organización propia o fueron parte de la Federación de Centros Tamberos; y qué articulación tuvieron con la organización regional de Ligas agrarias del NEA. Para abordar el lugar que ocuparon es necesario considerarlas en relación a la Federación de Centros Tamberos y a las ULAS del norte de Santa Fe,

… en el centro de Sta Fe se había creado, al margen también de FAA, la Federación de Centros Tamberos, que eran también grupos locales, un poco como las ligas, no sé. No tenían la misma metodología, digamos, pero partían siempre de la base. Nosotros no fuimos los que las creamos, ya estaban creadas cuando nosotros surgimos como Ligas. Lo que pasa es que teníamos toda una serie de relaciones, que las empezamos después que se crearon las ligas, a partir de las acciones: encuentros, manifestaciones… (integrantes ULAS, 2010).

Tuvieron reivindicaciones, una organización y una forma de acción colectiva similar a las de las ULAS… “Con los centros tamberos del centro de Santa Fe andábamos en muy buenas relaciones, porque nosotros teníamos planteos afines, pequeño y mediano productor, la tierra, impuestos, etc. (E. Sartor, 1996)

Pero Las ligas tamberas del sur de Santa Fe, aún con problemas comunes de comercialización y por la modernización agraria, estaban en una situación distinta de los productores del norte provincial, al pertenecer a dos regiones -NEA y pampa húmeda- con políticas estatales diferentes que, pese a las propuestas del Plan Sectorial de 1974, no pudieron ser subsanadas por su escasa aplicación.

De ahí, a partir de esos grupos de jóvenes empiezan a nacer los centros tamberos, en los cuales lo que yo viví, en la época del ‘70 ya -porque yo tuve relación con los centros tamberos cuando voy a Esperanza a estudiar- había una buena participación de los grandes. Los centros tamberos en realidad tuvieron como problema central pelear el precio de la grasa butirosa, no había otra actividad reivindicativa fuerte. A lo cual la respuesta del gobierno era, bueno, la negociación en cuanto al precio. Pero, por otro lado fue en esa época que se hicieron grandes esfuerzos por modernizar infraestructuras, y venían desde el gobierno fuertes exigencias en cuanto a instalaciones en los tambos. El tambo tradicional era un quinchito de paja o chapa de cartón sostenido por palos, con algún ataje del lado sur, con palenques donde entraban las vacas para ser ordeñadas con un banquito de una pata, con piso de tierra. (V. Aprile, 1996)

Esta situación los igualó con sus vecinos pampeanos en sus reivindicaciones, a las que trataron de dar diferentes respuestas,

Entonces ahí, nosotros en los centros tamberos de la zona, de las Tunas, Frank, alrededores de Esperanza, desarrollamos toda una actividad de control de grasa butirosa. Es decir, a la gente que participaba en el centro se hacía un control propio, donde colaborábamos los estudiantes de la facultad para que sepan cuál era el porcentaje de grasa de su leche, de la leche que estaba vendiendo. Y con eso le estábamos tocando ahí un elemento fuerte de discusión sobre su beneficio.” (V Aprile, 1996)

Más adelante, los pequeños y medianos productores que los centros y ligas tamberas representaban se expresaron en la coyuntura estratégica de principios de 1975. En el contexto de progresiva derechización del gobierno y radicalización política posterior a la muerte de Perón, en febrero los tamberos volcaron un camión de leche y tomaron otras medidas por las que el gobierno amenazó con reprimirlos. Ese mismo día se reunieron los miembros del comité de acción agropecuaria para pedir

…homologación del convenio de precios de la grasa butirométrica; la adopción de un régimen de granos que contemple los precios internacionales; el restablecimiento del MAYG con poder de decisión; la eliminación de las retenciones sobre la venta de hacienda para faena y que no se repita el impuesto de emergencia. Por otra parte, es probable que en dicha reunión se solicite la liberalización del comercio de hacienda y carnes, así como el congelamiento de todos los gravámenes que pesan sobre el campo y la producción” (“En San jerónimo norte se realizó una reunión de la federación de centros tamberos de la provincia. (La Nación.  Lunes 24 de febrero de 1975). 

Estas reivindicaciones, que coincidían más con las ULAF del norte de Santa Fe que con las de la Federación de Centros Tamberos, es decir precio mínimo sostén y móvil y control a las comercializadoras que monopolizan el mercado, llevaron a las ligas tamberas a no apoyar al secretario Agricultura y Ganadería C. Emery, a pesar de que dependían de él porque un mes después debían concertarse los precios referidos.

Pero días después -26 feb. 1975- la Federación de Centros Tamberos de Pcia. de Santa Fe anunció un paro de 48 horas, ante la falta de respuesta oficial al pedido de aumento del precio de la grasa butirométrica. Este paro después no se realizó porque se logró un convenio entre los industriales y estos productores, con el respaldo del gobierno Nacional (“Paro de actividades de las ligas agrarias”: La Nación. Jue 27 feb 1975), a pesar de que la Federación lechera también planteaba la necesidad de obtener un precio mínimo y sostén y denunciaba el doble discurso de los industriales, ya que “No sólo los lecheros reclaman sino que también lo hacen los industriales que también dicen que trabajan a pérdida. (…) Pero mientras que critican duramente al secretario de comercio, la misma asamblea otorgó un voto de confianza al secretario de agricultura y ganadería Carlos Emery” (“El conflicto lechero”. La Opinión, 26 feb. 1975)

Así, el accionar y el discurso de la Federación de Centros Tamberos nos permite diferenciarlos de los centros tamberos más asociados a las Ligas Agrarias del NEA, coincidiendo con Victor Aprile,

Había una Federación de centros tamberos, que yo no me acuerdo ahora dónde tenía el centro, creo que en Rafaela. Esa población, sin embargo, no fue la que se organizó en los centros tamberos. Nosotros en aquella época teníamos la idea de que sí, yo hoy digo que nos hacíamos la fantasía. En realidad los que estaban en los centros tamberos eran más bien los productores que están en las colonias, que también es gente humilde pero que tiene su propiedad. Había, sí, muchos medieros de las colonias, nosotros creíamos que podían llegar a funcionar juntos y eso funcionó mientras anduvo bien la cosa. Cuando hubo que pensar en otra cosa que no fuera reclamar el precio de la grasa butirosa se desarmó por completo. Es decir, en los hechos lo que pasó es que los centros tamberos no fueron más con las Ligas, y volvieron a lo que era la Federación Agraria, y ahí -a mediados del 75- ya no funcionaron más. Esa fue la experiencia, se hicieron movilizaciones que estuvieron siempre muy ligadas a la conducción de las Ligas, nunca hubo una movilización de los centros tamberos por iniciativa propia, por fuerza propia. Nosotros tratamos de desarrollar en esa época todo tipo de actividades, por ejemplo desde los centros tamberos se buscaba controlar el porcentaje de grasa (…) Y bueno, eso duró hasta mediados del 75, en que la represión en la facultad fue muy fuerte, y los muchachos que estaban participando, porque era una mesa de trabajo de producción animal, así se llamaba, ya no pudimos ir más a los tambos. Además la gente ya no nos recibía más, y se paró mucho todo. (V. Aprile, 1996)

El problema central en las ligas tamberas del norte de la provincia de Buenos Aires era también el lácteo, pero Osvaldo Lovey agrega que…

…uno de los temas en donde más sentía la realidad en todas las provincias era la tierra, inclusive en la provincia de Buenos Aires, que no solamente hay latifundios. Hay muchas, digamos, pequeñas explotaciones que se veían absorbidas por las grandes. Y en donde además en esa época, ahora seguramente existirá una realidad similar, había muchísimas áreas, grandes extensiones, concentradas de tierras improductivas, que no la usaban para la producción. (O. Q. Lovey, 1995)

 

Aún con los problemas comunes de pertenecer a la Cuenca Lechera, tuvieron como su principal objetivo integrar las líneas gremial y política dentro del movimiento liguista en esa nueva etapa de “peronizar el campo” durante la gobernación afín a su proyecto de Bidegain en Provincia Buenos Aires y con Guillermo Gallo Mendoza, Secr. Agricultura Provincia Bs.As..

Y el Congreso-Parlamento de Lincoln -norte provincia. Buenos Aires- de fines de 1973 fue expresión de una coyuntura estratégica que catalizó posturas ideológico-partidarias con fuerte incidencia en el desarrollo posterior de todas las Ligas Agrarias,

Yo logré rescatar un artículo del que había sido secretario de agricultura de la provincia, (Gallo Mendoza) que es el que promovió la reunión del Congreso de Lincoln, cuando se largan las ligas del norte de la provincia de Buenos Aires, las Ligas Tamberas. Ahí hay una definición en relación a la reforma agraria, y plantean algunas variantes, lo que fue la ley agraria, que por ahí algún vericueto se podía encontrar. (O. Q. Lovey, 1995)

A raíz del Parlamento Agrario se entusiasma la Pcia. de Buenos Aires y entran a constituirse algunos nucleamientos de ligas agrarias, en otros puntos se crean ateneos, lugares en que tenían resistencia a ser identificados como las ligas agrarias, que ya estaban siendo identificados con algo que significaba resistencia dura, pesada… (Gallo Mendoza, G, entrev de María Elisa Semino en 1998)

De este modo, tanto desde las ligas agrarias, como los ateneos agrarios y la Cuenca lechera, otras estructuras organizativas,

…aspirábamos a que con el tiempo asumieran una bandera que los contuviera a todos. También participaron escisiones de UPARA, que venían del PC y eran de Carmen de Patagones (…) Con todo lo que ocurrió en el Parlamento Agrario de Lincoln, comienzan a ponerse en práctica cursos de capacitación (…) Entendíamos que la gente no puede seguir tras de un líder de vida finita que a veces es muy honesto y coherente. Entonces creíamos que teníamos que formar cuadros y así creamos las Unidades Básicas de Producción, de Solidaridad, Trabajo, etc. Por las noches salíamos del Ministerio a darles cursos de capacitación y discusión. Les planteábamos desde lo técnico hasta la necesidad de organizarse. (Gallo Mendoza, G: 1998, Para Gallo Mendoza las ligas de Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Salta y Tucumán formaban parte de un mismo movimiento donde el grueso eran trabajadores sin tierra.)

Estas unidades básicas de producción no estaban pensadas para funcionar en las cooperativas, sino que…”su finalidad era internalizar una concepción de solidaridad, es decir, de que ellos debían generar recursos para fortalecer un desarrollo en serio, parejo, del sector agropecuario” (Gallo Mza, 1998). Así, el destino de los bienes obtenidos sería para los hospitales públicos, comedores escolares, centros de atención a menores, etc. Llegaron a tener 37 centros formalizados y 6 en formación, hasta que la nueva gobernación de Buenos Aires con Victorio Calabró las desarticuló.

Así, paradójicamente en el ámbito de las que algunos llamaban ligas corporativas (Rozé, J., 1992:134) de la pampa húmeda estuvieron los escenarios donde se debatieron las definiciones político-ideológicas de las Ligas Agrarias. En los Parlamentos Agrarios de Lincoln (Bs.As.) y Villa María (Cba.) la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios se pronunció en relación a la política estatal y a un proyecto alternativo de país en esa etapa de radicalización política.

La Coordinadora Regional de Ligas Agrarias del NEA y la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios

Aún cuando sus posturas diferenciadas dentro de la Coordinadora Nacional frente a la realidad política fueron el problema básico que originaba dificultades para coordinar las acciones,

…siempre se manejó por mayoría todas las resoluciones de la coordinadora, y se respetó eso. Porque cómo era la coordinadora, no era una ejecutiva, una entidad representativa con autoridad, sino que era una coordinadora que trataba de coordinar actos. Pero siempre se manejó así, y anduvo bien. (Eduardo Sartor, 1996).

Esto permitió que se lograran coincidencias en la dinámica de la acción colectiva,

Generalmente cuando se hicieron paros nacionales se discutía en base a las inquietudes que planteaban las provincias: se podía o no, era conveniente o no converger. (…) Entonces buscábamos en las reuniones ver cómo podíamos darle más fuerza y mayor trascendencia tratando de hacer coincidir en una fecha una movilización o un paro que a su vez dé respuestas provinciales. No era fácil, pero se dio en dos oportunidades, y con buenos resultados en el sentido que se obtenía mucho mayor grado de discusión y de trascendencia nacional, que es lo que se buscaba, que tenga repercusión. (O. Q. Lovey, 1995)

Así se convocaron las dos grandes huelgas: la primera en febrero del 74, … cuando convocamos a la huelga del girasol, y esto te estoy hablando no del principio, sino del año 74, que duró 40 días, no se vendió un kilo de girasol en el norte de Santa Fe, Chaco y Formosa. Un hecho inédito que nunca pasó ni va a volver a pasar, indudablemente, convocado por las Ligas agrarias y las cooperativas, y en el que obtuvimos el 35% de aumento en el precio del girasol. (O. Q. Lovey, 1995)  

La culminación de esta primera etapa de participación crítica en la política se dio con el apoyo al Acta de Compromiso y la política concertada para el agro en 1973 y el debate sobre la Ley Agraria que ya analizamos.

Sin embargo, La Coordinadora Regional del NEA surgió por dos tipos de necesidades que llevaron a las Ligas a coordinar sus luchas, las económicas y las políticas,

Económicas, porque los campesinos tenemos productos que son regionales, por ejemplo el algodón, y para defenderlos tenemos que hacer un frente común, porque si nosotros en el Chaco luchamos con este objetivo y Santa Fe y Formosa, que también tienen algodón, no lo hacen, la lucha pierde efecto. Y la necesidad política: aislados, la represión tiene muchas posibilidades de eliminarnos. Imaginate un paro activo del Chaco solamente; pueden venir fuerzas de seguridad de Misiones, de Formosa, de Corrientes. Es más, en ese sentido estamos iniciando el diálogo con los gremios que están en la lucha para salir en conjunto. Para el paro activo pedimos la adhesión de los gremios en las cuatro provincias. (Carlos Píccoli, Entrevista en periódico La Comuna, nº 1972, cit. por Ferrara, 1973:190)

Continuando esta orientación, la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios que se formó después sesionó no sólo en la región pampeana sino en casi todas las provincias liguistas. Así, se reunió la Coordinadora para discutir el temario del Congreso Nacional de Movimientos Agrarios a fines de 1973, también se reunieron en Formosa a principios de 1974, acompañando sus reclamos de precios (El Ocaraiguá, ene-feb. 1974) y meses después en las ocupaciones de tierras y en denuncias por represión, junto a sacerdotes, y sectores gremiales y políticos. Pero fue afectada también por los conflictos internos de las Ligas, como en Misiones,

El MAM estuvo reconocido dentro de la Coordinadora Nacional, pero después de la división hubo todo un lío, porque a veces no nos invitaban, Quique Lovey era el presidente (…) Cuando se daban los paros nacionales, generalmente hubo adhesiones, pero hubo pocas acciones después de eso (…) Hubo una razón geográfica…porque al principio hacían bloques, Norte de Santa Fe, Chaco, Formosa, Goya también, entonces Misiones quedaba generalmente aislada. Ellos de pronto hacían una manifestación por el algodón, y nosotros no teníamos algodón… y nosotros no participábamos; y ellos a su vez poco y nada participaban con nosotros. Eso me acuerdo, decía: esto es un hecho grave (…) Y muchas veces cuando había reuniones en Buenos Aires iba el secretario general de la coordinación con alguno de Santa Fe. Por ejemplo a la reunión con Perón termino yendo yo porque estaba trabajando en la pcia. de Bs.As, porque no había llegado gente de Misiones porque le habían avisado a último momento. (M. Guilbard, 1996)

A pesar de las crisis internas al movimiento liguista, el paro agrario nacional en 1975 -8 y 9 set, día agricultor- fue el segundo en común que llevaron adelante todas las ligas nucleadas en la Coordinadora Nacional de Ligas y Movimientos Agrarios, y se evidenció que había que seguir con la acción colectiva, sobre todo cuando su principal dirigente -el secretario general Osvaldo (Quique) Lovey- estaba preso.


  1. Para este apartado nos basamos en las cronologías sobre la trayectoria regional de las Ligas Agrarias realizadas por Francisco Ferrara (1973), Jorge P. Rozé (1992) y los periódicos de las Ligas y de cada provincia.
  2. Según Rozé (1992:44) el gobierno de la revolución argentina para liquidar a la burguesía del interior había afectado al conjunto de los sectores productivos y dado lugar a que la “contradicción entre la capital y el interior se convirtiera en consigna central de los enfrentamientos, dejando de lado el enfrentamiento entre clases en el interior de las regiones y creando una alianza conducida por la burguesía regional. Ante esto el gobierno había continuado con su política corporativa incorporando al presidente de la FAA Di Rocco como Ministro de Agricultura y Ganadería para avalar las reivindicaciones de FAA en la política agroexportadora pampeana.
  3. Frente Justicialista de Liberación ganó con 49,56%. Alianza electoral compuesta por doce partidos políticos que abarcaron la mayor parte del espectro político del momento. Sus candidatos en elecciones marzo 1973 fueron Héctor J. Cámpora por el PJ y Solano Lima -PCP. El lema de campaña “Cámpora al gobierno, Perón al poder”.
  4. El corporativismo como fenómeno histórico relativamente reciente (y no herencia de una concepción ideológica predeterminada o afín a cierta idiosincracia cultural (ej. ibérica) y religiosa (ej.católica), debe ser considerado en base a los diversos contextos históricos que lo constituyeron y lo modificaron. Así, el tipo de corporativismo surgido bajo un régimen nacional popular como el peronismo (que significó una forma de encuadramiento y control de masas a un modelo de desarrollo de industrialización sustitutiva de importaciones, y tuvo fuertes contrapartidas en el progreso económico, conquistas sociales y protagonismo político del movimiento popular, especialmente del movimiento obrero) difiere significativamente del implementado por el régimen militar de la “revolución argentina”, de exclusión del sector popular (de carácter represivo para disciplinar, subordinar y destruir toda oposición, y preventivo de despolitización para eliminar la posible reaparición de liderazgos y demandas populares que amenazaran los patrones de acumulación que beneficiaban a la gran burguesía industrial.(O`Donnell, 1975; Pérez Esquivel, 1997)
  5. A lo largo de la década del sesenta y principios de los setenta se conformaron desde la sociedad civil grupos de organizaciones armadas integradas en su mayoría por jóvenes. Las mismas se originaron desde los partidos políticos y se integraron a la militancia desde lo político-militar expresándose frecuentemente en reflexiones, denuncias y accionar con metodología favorable al uso de la violencia armada para obtener el poder por la vía revolucionaria. Entre las más destacadas estuvieron los Montoneros y el ERP.
  6. Esta Alianza Defensiva que llegó al gobierno en 1973 según O’Donnell (1982) fue policlasista al incluir al sector popular (con un fuerte peso obrero) y a un fundamental componente burgués. Para Rozé (1992:48) “El Pacto Social realiza el proyecto corporativista planteado por el capital financiero, a través de un nuevo modelo “partido-corporación–política parlamentaria”, donde las contradicciones básicas del sistema son congeladas con la presencia de Perón y un nuevo “interés general” denominado “Reconstrucción Nacional. Clase obrera y burguesía unificadas en sus corporaciones, pactan la tasa de explotación, avalados por la política del Estado.”
  7. Las medidas principales Plan Trienal… incluían una fuerte intervención del estado en economía, aumento de producción agropecuaria, expansión sector industrial, estatización y nacionalización de depósitos bancarios, relación comercial con países del bloque socialista, ley de inversiones extranjeras, política de control precios máximos, e inflación cero.
  8. En el contexto de la alianza que subió al gobierno con Perón era imperioso encontrar la solución en la producción agropecuaria dentro de los parámetros capitalistas del sistema manteniendo las relaciones de propiedad y producción existentes, los que se constituyeron en los propios límites del modelo peronista. Así, cuando la propuesta del peronismo en 1973 fue puesta a prueba por la positiva, al acceder al poder…”muchas de las tensiones centrífugas de la alianza defensiva se dispararon violentamente en opuestas direcciones.” (O’Donnell, G, 1982:545/555)
  9. Por los requerimientos planteados por el desarrollo urbano-industrial que exigía más divisas para la importación de equipos y materias primas, y alimentos a bajo costo que permitieran elevar y mantener el consumo de los sectores asalariados sin una puja por el ingreso con los propietarios del capital industrial.(Lattuada, 1986)
  10. En ninguno de los gobiernos peronistas anteriores hubo un proyecto concreto al respecto, y tampoco tuvieron éxito intentos realizados por gobiernos posteriores -Illía 1966 y Onganía 1969- que no pudieron pasar la etapa de proyectos de ley no sancionados. El peronismo en 1973 pudo materializar estos lineamientos en un proyecto y sancionarlo como ley. Se diferencia del ITAEA-Impuesto sobre Tierra y Explotaciones Agropecuarias en que tasa sobre valor tierra es progresiva y no fija. (Lattuada, 1986)
  11. La dirigencia de SRA integró APEGE-Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias-, ámbito esencialmente político creado en 1975 y que con una reunión de 700 empresarios en Bolsa de Cereales enero 1976 y con paro general empresarial febrero hicieron pública expresión de apoyo al proceso militar en marcha.
  12. Ley Agraria nº 20538 del 11/9/73. Aunque finalmente no se ratificó, votaron a favor entre otras Federación Agraria Argentina, Asociación de Productores de la Industria Forestal, Confederación de Juventudes Agrarias Cooperativistas, CGT, Confederación Gral de la Producción, CGE, Federación Argentina de Centros Juveniles Agrarios de la Capacitación, Federación Argentina de Cooperativas de Consumo y Unión de Productores Agropecuarios de la Rep. Arg. Además de CARBAP -que no había firmado el Acta de Compromiso- votaron en contra de la ley agraria CRA y SRA. Se abstuvo Confederación Intercooperativa Agropecuaria Coop. Ltda.
  13. Rozé (1992:54) sostiene que esta táctica de ganar poder con el apoyo de la pequeña burguesía agraria, productores medios y ricos, farmer, que alineaban las Ligas agrarias, fracasó y nadie convocó en su apoyo porque esta ley iniciaba la ofensiva de quienes conservaban y refortalecían su poder económico, y para los pequeños productores liguistas la lucha en defensa de fracciones había dejado de ser su lucha, ahora tratarían de emprender un camino independiente fundado en nuevas alternativas de enfrentamientos en el marco político.”
  14. El gobierno había intervenido el ingenio en 1968 para evitar su quiebra. Su producción se había reducido un 40% de 1966 a 1968 (90.700 toneladas) a la par que otros ingenios en el país por la crisis azucarera. Previamente las ULAS acompañaron un reclamo de $12.000 por tonelada de la Comisión de Entidades Cañeras de Santa Fe ante CONASA (ente interventor de ARNO), que finalmente acordaron en $10.000.
  15. En nota al gobernador ULICAF reclamó: 1) expropiación de las tierras que ocupa la colonia, 2) garantías para el normal desarrollo de tareas, 3) caminos libres de circular y que se dejaran los portones sin llaves, 4) que se permitiera sacar madera para el uso dentro del campo, 5) que los dueños no siguieran roturando porque los animales se quedarán sin pasturas. Se señaló que los dueños de la propiedad, los adjudicatarios, andaban armados y acompañados por la policía. A fines de marzo hubo una concentración de colonos en La Florida y enfrentamientos con dueños de campos. ULICAF protestó porque la policía apresaba los animales de labranza y pedía su registro. Pidieron el arriendo provisorio de los campos.
  16. Tacaagle’. 1) La Dirección de Tierras tomará posesión de los lotes, 2) El depositario de las mejoras será un funcionario de la Dirección de Tierras, 3) Concursos para la adjudicación de esos lotes, 4) Preferencia a los campesinos desalojados en el 63, los que tienen muchos hijos y los que no tienen tierras., 5) Las ULICAF participarían en las adjudicaciones, 6) Libertad a los detenidos y retiro de las fuerzas policiales.
  17. En abril ULICAF replanteó el problema de la tierra al Director de Colonización de tierras Fiscales: 1) estado de los trámites para la aplicación de la ley 339 que recuperaría 20.000 Has. 2) situación de las 14.000 Has que ULICAF aceptó y la propuesta que hizo, y con las 30.000 has que le adjudicaron y rechazaron por falta de mejoras 3) qué hace el Estado en relación a los desalojos que continúan 4) definir planes del Estado para los ocupantes de hecho de tierras, 5) situación juicio desalojo y reubicación de 32 flias en Tres Manos y 30 flias en Cnel Calderón.
  18. “El I.P.I.C.A. es un ente autárquico y descentralizado que forma parte del Estado Pcial y cuyo directorio integrado por personas designadas por el Poder Ejecutivo, en este caso con representantes de la CGE, CGT, MAM y del gobierno provincial. El IPICA es un organismo técnico y operativo. No formula políticas sino que las ejecuta (…) viene trabajando en plena armonía con los Poderes Ejecutivo y Legislativo y en constante consulta con los entes representativos de nuestra comunidad…” (El territorio, Misiones, 2/10/74)
  19. Según Rozé (1992) hay aparente paradoja en gobierno popular en Corrientes, electo Julio Romero, estancieros poderoso pcia, con intereses económicos en el agro, industrias, comercio y servicios. Como patrón de estancia actuaba con políticas clientelares -los peones lo llamaban Chojulio, en guaraní patrón de estancia, sus enemigos políticos en el bloque histórico del partido liberal y el partido autonomista. Con Romero asumieron la rama política y la femenina del peronismo, mientras la rama gremial tenía poco peso en una provincia tan atrasada industrialmente. Los grupos más críticos de obreros y estudiantes peronistas fueron desplazados, y los sectores más movilizados -las Ligas- prescindieron partidariamente.
  20. Porque en ese momento era secretario técnico de la gobernación un hijo de Julio Romero, senador nacional un hijo, ministra de acción social la mujer y presidente de la cámara de diputados su cuñado; entonces era la crítica de la dinastía Romero manejado a su libre parecer el gobierno…(P.P. Romero, 1996)
  21. La ley Romero no buscaba solución integral al problema del área tabacalera. Además preservaba la propiedad terrateniente, atacaba a los medianos propietarios y no modificaba las estructuras comercializadoras del minifundio, y otorgaba sólo 20 Has por familia con pago a precios de mercado. (Rozé, 1992)


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