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Hábitos y disposiciones hacia lectura recreacional entre la población estudiantil de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica

Una aproximación sociológica
desde el capital cultural

Roberto Orozco Monge y Mario Barahona Quesada

Resumen

La importancia de la lectura recreacional para el rendimiento y permanencia en el sistema educativo ha sido demostrada en diversas investigaciones, pero en el presente trabajo se quiere conocer cuánto acercamiento tienen los estudiantes universitarios a dicha práctica cultural y cuánta influencia tiene el capital cultural lector. Este último es un concepto que se construyó para analizar el acercamiento que se ha tenido en la niñez y en la actualidad con la lectura y el conocimiento y el placer que produce dicho hábito cultural, con el gusto o no por esa lectura, para generar insumos a la Universidad Estatal a Distancia sobre posibles influencias en el rendimiento académico que dicha práctica pueda generar.

Palabras clave

Capital cultural; lectura recreativa; estudiantes universitarios.


Dentro de las prácticas culturales, la lectura es la que mayor acercamiento con la vida cotidiana tiene. Debido a la relación directa que tiene con las necesidades diarias de la población y, aún más, ante la democratización de la educación, la vivencia de dicha práctica hace que, ya sea de manera instrumental (estudio, trabajo o informativa) o recreativa, la lectura se convierta en una práctica cotidiana de un grueso de la población. El uso diario de la lectura se vuelve crucial si hablamos de la población que se encuentra en los diferentes niveles del sistema educativo, ya que como indica la OCDE-Santillana:

… aprender a leer y a escribir requiere un esfuerzo, porque no se puede conseguir sin dominar una serie de habilidades complejas. Aunque el cerebro está preparado biológicamente para adquirir el lenguaje, la escritura y la lectura son logros relativamente recientes en la historia del hombre. Por tanto, para ser lectores competentes son imprescindibles la práctica y la dedicación (Rodino, 2012: 7).

Lo antes dicho distingue la mera cuestión de leer del hecho de tener la competencia para poder leer y entender por la práctica y la dedicación que busca inculcar la institución escolar, desde el nivel primario con el aprendizaje de la lectura y escritura y su profundización en los siguientes niveles del currículo, ya que como indica el Estado de la Educación en su III Informe, la competencia lectora es crucial para que las personas logren su pleno desempeño personal, social, laboral y ciudadano, es decir, crezcan en capacidad de agencia.

Vemos cómo se busca, por medio de la educación, crear esta competencia lectora, pero también se ha demostrado en múltiples estudios que el proceso para ir avanzando y permaneciendo en los diferentes niveles educativos (secundaria y educación superior), evaluado por medio del rendimiento educativo de los alumnos, tiene relación con el hábito y el gusto lector.

Esta relación entre la lectura y el rendimiento académico introduce la importancia de la familia como institución transmisora de valores y las disposiciones que tenga el núcleo familiar en relación al tema del gusto o importancia de la lectura predeterminan en gran medida el acercamiento a dicha práctica cultural. Como se vio antes, también esto ejerce influencia en el aumento de las probabilidades de éxito en la finalización escolar y consecuencias positivas que esto trae en la vida posescolar.

Ante esto, el sistema educativo y la familia juegan un papel clave en el desarrollo de la disposición hacia la lectura y las consecuencias positivas que ella conlleva. Por lo tanto, comprender el gusto o no por la lectura, la preferencia por una u otra temática, es una cuestión que se debe comprender, como indica Bourdieu:

Lo que puedo decir, simplemente, es que me parece que un libro jamás llega al lector sin marcas. Está marcado en relación con sistemas de clasificación implícitos, y uno de los roles de la sociología de la lectura es intentar descubrir el sistema de clasificación implícito que los lectores ponen en práctica para decir: este libro es “para mí” o “no es para mí”, “demasiado difícil” “demasiado fácil”, etc. Cuando el libro llega a un lector, está predispuesto a recibir marcas que son históricas (Bourdieu, 2010: 268).

A partir de esa necesidad que tiene la sociología por conocer esas “marcas históricas” a las que hace alusión Bourdieu en la cita, también es un deber de las organizaciones educativas conocer las consecuencias que puede traer el acercamiento o alejamiento a dicha práctica cultural. La Universidad Estatal a Distancia (UNED), como ente de educación superior, debe conocer la relación que tienen sus alumnos y en qué entornos se desarrollaron ante la lectura que, como se dijo arriba, puede tener consecuencias en el diario vivir universitario y su posible éxito o fracaso en conseguir su finalización. Estos son temas de trascendencia interna y el objetivo que busca el presente trabajo es conocer los factores sociales que impulsan o inhiben el desarrollo de la práctica y qué elementos juegan en esas situaciones.

La Universidad Estatal a Distancia

La Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica fue fundada en 1977. Dentro de las características que presenta la UNED, es importante mencionar que es una universidad con una metodología de estudios a distancia, con la intención de acercar la educación superior a sectores que normalmente son excluidos, como indica su misión:

Su misión es ofrecer educación superior a todos los sectores de la población, especialmente a aquellos que por razones económicas, sociales, geográficas, culturales, etarias, de discapacidad o de género, requieren oportunidades para una inserción real y equitativa en la sociedad.

Esto indica el fuerte carácter social que tiene en lograr reducir la distancia que socialmente se crea por las razones mencionadas en la misión y con ello tener una mayor equidad en el acceso al grado universitario.

Actualmente la UNED, según datos del Informe del Estado de la Educación en su sexta versión, tiene una población de veinticuatro mil personas entre su sede central y las regionales. La mayoría de su población se compone de los dos primeros quintiles de ingresos, lo cual indica el papel preponderante que tienen los sectores económicos de menores ingresos en su población, con una edad promedio de 25 años y un 58% de población femenina, datos muy superiores al resto de las universidades estatales que, como información adicional, el 75% de su población proviene de la educación pública.

Fundamento teórico

Si nos mantenemos en la posición de que la familia y el sistema educativo son los principales formadores de los hábitos lectores, esto se debe a que son los que inculcan o transmiten originalmente esa práctica. La familia tiene la capacidad desde los primeros años de vida de la socialización, con su núcleo de toda la herencia cultural que en ellos se compone; el sistema educativo de la formación, de la institucionalización de dicha práctica.

Esa transmisión, dice Bourdieu (2000) en “Las formas del capital”, es la forma mejor disimulada de transmisión hereditaria de capital.

El proceso de herencia cultural por medio de la transmisión de la familia (primordialmente, de los padres a hijos) nos lleva a un concepto clave en la teoría cultural de Bourdieu (1998), como es el de espacio social, desde donde es que los agentes son asignados en función de la distribución del capital, ya sea económico o cultural, y es en la desigual distribución de ambos capitales donde se construyen las distancias sociales y las diferencias que se erigen a partir de esa cercanía o lejanía con sus posiciones en el espacio. A partir de esto, se puede deducir que son las posiciones en el espacio social las que permiten, por la lógica de transmisión, heredar el capital ostentado por los padres, es decir, ir produciendo y reproduciendo esa cantidad de generación en generación. Es ahí donde se constata que la socialización es un proceso de acumulación para quienes vienen de familias con capitales altos o un proceso de comenzar a erguir capitales al momento de la iniciación escolar.

Es aquí donde encontramos el punto central de la propuesta teórica, la clave para comprender el paso de posiciones sociales y distribución de capitales en formas de ser y hacer en la vida cotidiana. Es en ese principio donde se observa la cuestión de la distinción que se puede dar según clase social, etnia, grupo etario, entre otros, ante la distribución de capitales.

Estas formas de ser y hacer son la expresión de esa posición en el espacio social con su respectiva distribución que nos permite entender una cuestión como el gusto o no por la lectura y que se define como habitus, que es

ese principio generador y unificador que retraduce las características intrínsecas y relacionales de una posesión en un estilo de vida unitario… Al igual que las posiciones de las que ellos son el producto, los habitus están diferenciados; pero también son diferenciantes (Bourdieu, 1998: 14).

Se indica que a partir del habitus, se comprende que cada individuo es producto de su posición en el espacio, lo que da el aspecto de diferenciación. Pero también son diferenciantes porque cada posición construye una unidad de semejantes según su cercanía y produce diferencias de aptitud ante las diferentes situaciones o elementos sociales.

De las posiciones sociales y los habitus que le subyacen, los capitales se vuelven el bien por el que se compite, según la distribución que se tenga en función de esas posiciones sociales y se vuelven el eje diferenciador entre los grupos, en relación a la cantidad que se posea, como lo dice su definición: “es trabajo acumulado, bien en forma de materia, bien en forma interiorizada o incorporada” (Bourdieu: 2000: 131). Ese acaparamiento, ya sea material o simbólico, confiere algún tipo de beneficio o control que les permiten desarrollarse mejor que quienes no lo posean o lo posean en menor cantidad.

Bourdieu identifica diferentes tipos de capitales; para el presente trabajo, interesa el capital cultural, que surge del análisis de la desigualdad en el éxito escolar, analizado a partir de las clases sociales a la que pertenecen los niños y donde llega a que “la inversión educativa mejor escondida y socialmente más eficaz, a saber, la transmisión de capital cultural en el seno de la familia” (Bourdieu, 2000: 138).

El capital cultural sintetiza los conceptos explicados a lo largo del fundamento teórico, con la posición social, habitus según la posición y la distribución de capital cultural en el espacio social, a partir de dicha posición. El capital cultural puede manifestarse de tres maneras: interiorizado, objetivado e institucionalizado.

El capital cultural interiorizado es básicamente el habitus, es todo el proceso de socialización que se ha vuelto parte de la persona, son todos los valores y creencias. En este caso, es a nivel cultural que se ha inculcado y se ha interiorizado.

El capital cultural objetivado son capitales transferibles o heredables en forma material, por ejemplo bibliotecas, libros y artefactos culturales.

Finalmente, el capital institucionalizado es la demostración de los conocimientos adquiridos. Según Bourdieu (2000), “confiere a su portador un valor convencional duradero y legalmente garantizado”; tiene reconocimiento institucional.

Esa idea proviene de que el capital incorporado de sus padres es el elemento hereditario y reproductor de valores, creencias, lenguaje, visiones de mundo y trayectorias a futuro con el que llegan las chicas y los chicos al sistema escolar y donde, si se proviene de una familia con un capital cultural alto (alta posesión de capital interiorizado, objetivado e institucionalizado), que en lo común va en paralelo con un capital económico alto, ese niño o niña tiene mayores posibilidades de un éxito escolar por la cercanía que tiene lo culturalmente apreciable en el sistema escolar con la cultura en la que fue formado. Sucede lo contrario para niñas y niños cuyos padres tienen bajos niveles de escolaridad y poca familiaridad con la cultura escolar y que llegan con desigualdad a la escuela.

Como se había dicho, este concepto de capital cultural, al ser considerado para analizar la desigualdad en el rendimiento educativo, para el presente trabajo interesa una delimitación para adaptarlo a los requerimientos del mismo, donde se busca analizar los factores sociales que inhiben o impulsan el gusto por la lectura en la población de estudio y esto, claro está, es solo uno de los elementos que componen esa definición por ellos. Para el resto del presente trabajo, se hablará de capital cultural de lector.

El capital cultural de lectura, como se entenderá, tiene una centralidad en la familia como “ser social con todos sus poderes y sus privilegios y principio de estrategia de reproducción” (Bourdieu, 1998: 51), el entorno social más allá de las relaciones familiares. Si nos basamos en en los conceptos que dan forma al capital cultural, como lo es el origen social a partir de la posición en el espacio social, habitus por medio de la transmisión o herencia cultural y los capitales que construyen, es a partir de ellos que se desarrolla el capital cultural lector.

Lo anterior se refuerza mediante los trabajos de sociología de la lectura que explican cuatro elementos que ayudan al desarrollo lector de los niños propiciado por los padres:

Se explican cuatro factores que propician el desarrollo lector desde los padres: disposiciones materiales (tener libros en casa, tomar prestados libros de la biblioteca pública y dar libros como regalo), actividades de los padres (leer en casa, estimular a los niños a leer y mantener la paz y la tranquilidad en casa), actitudes de los padres (valores vinculados a la lectura, y lectura y escritura de los niños como actividades evidentes en el hogar) e interacción dentro de la familia (leer a los niños,mostrar interés en la lectura de los niños y contar historias.) (De Graaf y otros, 2000: 8; la traducción es nuestra).

Esos cuatro elementos que menciona el trabajo de De Graaf y otros (2000) se relacionan con el capital interiorizado (habitus) y objetivado (capital heredado) que plantea Bourdieu, ya que las disposiciones materiales son una concepción relacionada con capital objetivado, y las cuestiones de actividades y actitudes de los padres con interacción dentro de la familia son esfuerzos para trabajar el capital interiorizado o habitus.

Diagrama 1. Construcción del concepto capital cultural lector

DIAGRAMA1. OROZCO & BARAHONA

Ante la definición teórica de la variable explicativa del interés investigativo, la forma en que se midió la variable tuvo tres niveles de análisis, a partir del método de encuesta que se les realizó a mil quinientos seis estudiantes de la UNED, que se explican a continuación.

El esquema anterior evidencia las tres variables que se contemplaron para construir la variable contexto cultural lector, donde se quería analizar el contexto infantil en el que se desenvolvió el estudiante en relación con la lectura y cómo se desarrolla actualmente. La primera variable, contexto general de lectura, buscaba explicar los conceptos de habitus o capital cultural interiorizado y objetivado.

Con esa variable, se conocería la influencia familiar y colegial en el desarrollo del gusto o no por la lectura; además, cómo se ha visto influenciada la relación actual con la lectura conociendo la trayectoria que tuvo para entender esa situación.

Con la variable placer por la lectura, el objetivo era conocer el gusto y la relación que se tiene por la propia lectura, que da elementos relacionados con su contexto y la apropiación por la o las lecturas que se realiza. El concepto de habitus, o disposiciones interiorizadas según lo indicado por De Graaf (2000), en esta sección se codesa o se ve su consolidación en el acercamiento o alejamiento de la lectura como recreación.

Finalmente, la tercera variable es el conocimiento lector, donde se pretendió evaluar el conocimiento de lectura y sus componentes como las editoriales y autores, por medio de medidas como la PRA[1] y su relación con el conocimiento de autores, libros y editoriales.

En esta variable, podemos decir que se evalúa el conocimiento institucionalizado, por decirlo de una manera conceptual, ya que aquí controlamos cierto nivel de acercamiento de la lectura y sus componentes que validaban el nivel de capital cultural lector.

Con esta composición de variables (contexto lector, placer por la lectura y conocimiento de lectura), se pretendía tener con el contexto cultural lector una variable general que pudiera contener al grueso de los conceptos de la vertiente teórica de la reproducción cultural y poder contrastar y analizar los elementos que arroja la investigación.

Resultados y análisis

Partiendo de la pregunta básica de la investigación, en la que se intentaba averiguar si se tenía a la lectura como una de las actividades recreativas[2] y teniendo a una población de la educación superior distribuida en sedes regionales urbanas, semiurbanas y rurales, el primer resultado arroja que la mitad de la población no lee libros por recreación y que es un primer resultado que nos dice mucho sobre una población universitaria.

Con respecto a cada una de las variables analizadas para construir el capital cultural de lectura, la primera, el contexto de lectura, indica que a nivel familiar y escolar, apenas tenían un contexto favorable para el desarrollo de la lectura, como se observa en el cuadro 1.

Cuadro 1. Contexto infantil de lectura
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válidos Contexto desfavo­rable 317 21.0 21.0 21.0
Contexto algo favorable 1147 76.2 76.2 97.2
Contexto favorable 42 2.8 2.8 100.0
Total 1506 100.0 100.0

Vale la pena notar que un segmento considerable, el 21%, indica no haber tenido influencia familiar ni de maestros para estimular la lectura, y no haber tenido libros en su casa.

Además el otro extremo, menos del 3%, indica haber tenido todas las condiciones necesarias para el desarrollo de la práctica.

Con el contexto actual en relación con la lectura, los datos muestran lo siguiente (cuadro 2).

Cuadro 2. Contexto actual de lectura
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
Válidos Contexto desfavo­rable 529 35.1 35.1 35.1
Contexto algo favorable 638 42.4 42.4 77.5
Contexto favorable 339 22.5 22.5 100.0
Total 1506 100.0 100.0

La población se movió tanto de forma ascendente como descendente en el contexto actual de lectura, ya que analizando el contexto infantil, se puede notar que la del contexto “algo favorable” fue la que sufrió la mayoría de los cambios, pero se ve que dicho cambio fue tanto en desfavorecimiento como favorecimiento de la relación con la lectura.

El cuadro cambios en el contexto de lectura es el que nos da los elementos para demostrar lo antes dicho y ver cómo se ha movido la población de la UNED en relación al tema del contexto, donde se nota que los cambios son mínimos. Mantenerse en la posición que inicialmente se estuvo es la constante, y dicha afirmación se puede relacionar con el concepto del habitus, que indica que la posición social en la que se ubica el individuo va a influir en sus valores, gustos, visiones de mundo. Al no existir cambios en la mitad de los estudiantes, indica la manera en la que fueron formados con el tema lector; es la forma en la que se relacionan con ese tema en su actualidad.

Cuadro 3. Cambios en el contexto de lectura
Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado

Válidos

Descendió dos categorías 1 .1 .1 .1
Descendió una categoría 353 23.4 23.4 23.5
No hubo cambio 738 49.0 49.0 72.5
Ascendió una categoría 388 25.8 25.8 98.3
Ascendió dos categorías 26 1.7 1.7 100.0
Total 1506 100.0 100.0

Se puede ver que casi el 50% de la población se mantuvo y el restante porcentaje, casi en su totalidad, descendió o ascendió, como se había indicado. Prácticamente no hubo ascensos de dos categorías, que denotan un cambio fuerte en su relación con la lectura con menos del 2%.

Como conclusión de la variable contexto lector, es claro que la permanencia en la posición infantil es la constante, por eso se habla de una forma de ver el concepto de habitus en forma inicial, como la reproducción del contexto inicial al contexto actual, y se dan cambios leves de categoría que pueden verse influenciado principalmente por el nivel educativo, ya que estamos ante población universitaria y en la que la influencia y relación con la lectura puede tener gran influencia en la relación con la práctica lectora.

Los grandes cambios en este sentido prácticamente son nulos y se dieron en forma ascendente, lo que refuerza que la influencia del sistema educativo puede tener un peso importante en esos crecimientos.

Por otra parte, para la segunda variable de análisis, la cual se le llamó “placer por la lectura”, la forma de evaluarla fue mediante siete preguntas[3] con una puntuación en una escala de 0-3, dependiendo de la respuesta en una escala de nada a mucho, con lo que la puntuación se asignará de un 0 a un 21 como puntaje máximo.

Con el análisis de la presente variable, se buscaba ver el gusto, relación y reflexión que se realizan o no de las lecturas.

Los datos reflejan una puntuación media en el placer por la lectura donde el grueso de la población (54% de los datos) obtuvieron notas de 10 a 17 que nos hablan de un gusto medio por la lectura y los placeres que esta pueda provocar.

Dicha variable nos mantiene con lo expuesto en la variable contexto de lectura, ya que la mitad de la población considera que apenas ha tenido una relación favorable con la lectura que se empata con las calificaciones medias obtenidas en la presente variable.

Por último, la tercera variable es el conocimiento lector que por medio de una prueba llamada PRA y luego con su puntuación se cruzó con la puntuación obtenida en el conocimiento de autores, libros y editoriales favoritas.

Con esta variable se buscaba obtener un grado de conocimiento de los estudiantes por medio de la PRA y de los diferentes ámbitos del campo literario.

En general, el conocimiento de autores literarios es sumamente bajo, ya que el 80% de la población obtuvo notas inferiores a 9, que es un indicador sumamente bajo de conocimiento y añadido esto con el conocimiento de autores, libros y editoriales, los datos son aún más reveladores.

Los resultados de la presente variable nos indican el nulo o poco conocimiento de las y los encuestados sobre libros, autores y editoriales, en los que según los resultados más del 65% no tenían alguno de los elementos evaluados como favorito, lo que nos añade un importante elemento sobre cuán relacionados están estos estudiantes con el ámbito lector, lo cual es la intención con el presente análisis de variable.

A partir del análisis de los resultados, se estandarizó cada una de las variables para que quedaran clasificadas en una misma medición, que se definió en una escala de 0-1 y se agrupó a todas para tener la variable capital cultural lector[4], que se clasificó desde un capital cultural lector muy bajo hasta uno muy alto y donde el cuadro indica el gran predominio de capitales culturales lectores de muy bajos a bajos con el 80% de la población total y apenas un 7% de estudiantes con capitales lectores altos o muy altos, este último no llega ni al 1% de la población, como se ve en el cuadro 3.

Cuadro 4. Contexto cultural recodificado versus leen libros por recreación

Leen libros por recreación

Total

No seleccionado

Contexto cultural recodificado

Muy bajo

Recuento
% dentro de Leen libros por recreación

649
86.1%
164
21.8%

813

54.0%

Bajo

Recuento
% dentro de Leen libros por recreación
105
13.9%
293
39.0%
398
26.4%

Medio

Recuento
% dentro de Leen libros por recre­ación
0
.0%
180
23.9%
180
12.0%

Alto

Recuento
% dentro de Leen libros por recreación
0
0%
101
13.4%
101
6.7%

Muy alto

Recuento
% dentro de Leen libros por recreación
0
0%
14
1.9%
14
9%

Total

Recuento

754

752

1506

% dentro de Leen libros por recreación 100.0% 100.0% 100.0%

El cuadro es muy revelador porque hace notar el bajo capital cultural lector que poseen los estudiantes de la UNED, además de un conocimiento y un placer por el mismo prácticamente nulo.

Respecto al tema de los contextos familiares no es de sorprenderse, ya que si recordamos el objetivo de la UNED es el acercamiento de la educación superior a sectores excluidos y con poca relación a lo valorado en el sistema educativo, que lo hace notar el cuadro antes analizado. Además, recordando a Bourdieu, la distribución desigual del capital lector reproduce la herencia cultural familiar y eso lo podemos ver con la reproductibilidad.

Siguiendo con la tabla analizada, evidencia cómo a pesar de venir de contextos no relacionados con la lectura, existe un importante grupo de estudiantes que indican que sí leen y esto demuestra un tipo de movilidad cultural que podría ser relacionado con el sistema educativo como un medio que también ayuda a ese acercamiento cultural y no solo como un reproductor de desigualdades, ya que pasar de un grueso de la población de contextos muy bajos y bajos de capital cultural lector a una población que indica que la mitad lee, un factor explicativo es su permanencia en el sistema educativo y que puede llegar a cuestionar el papel reproductor de desigualdades planteado por Bourdieu. Aun así, es claro que nacer en un contexto lector bajo y muy bajo da pocas posibilidades de poder relacionarse con la lectura en forma recreativa, donde de una población de 1211 encuestados que forman parte de dicho segmento, apenas 457 personas dicen leer recreativamente, que equivale a un 37% de dicha población. Aunque es un número bajo, es un número interesante para no haber contado con un contexto propicio de desarrollo lector.

Es importante hacer notar que las razones por las que no se lee son la falta de tiempo, preferencia por otras actividades y aburrimiento. Las últimas dos razones refuerzan el aspecto de quienes no leen, no han estado en contextos que propicien la lectura, como lo vimos en las variables contexto infaltil y actual que nos dan elementos para ver la importancia del capital cultural para entender las disposiciones de ciertas personas a ciertas actividades como la lectura.

A pesar de lo anterior, la investigación se plantea demostrar cómo a mayor capital cultural lector, mayor es el gusto por la lectura recreativa, lo cual se analizó por medio de dos pruebas estadísticas. Con una prueba t de Student, que nos indica si existen diferencias entre los promedios de las variables a analizar que fueron el capital cultural lector y la realización de la práctica lectora recreativa, la prueba demostró con un 5% de significancia que la puntuación promedio del contexto cultural es mayor entre quienes leen que en los que no lo hacen.

A partir de dicha diferencia en los promedios, se plantea la posibilidad de ver si existe una asociación entre las variables antes mencionadas por medio de una chi-cuadrada que evidenció una asociación entre ambas variables como lo indica la prueba.

Cuadro 5. Pruebas de chi-cuadrado entre capital cultural lector y leer por recreación
Valor gl Sig. asintótica (bilateral)
Chi-cuadrado de Pearson 673.132 a
4 .000
Razón de verosimilitudes 810.933 4 .000
Asociación lineal por lineal 579.812 1 .000
N de casos válidos 1506

a. 0 casillas (,0%) tienen una frecuencia esperada inferior a 5. La frecuencia mínima esperada es 6,99.

El cuadro indica la existencia de la asociación, pero la intensidad de la misma es lo relevante, ya que por medio de una v de cramer la intensidad fue de un 0,668[5], que es una intensidad de moderada a intensa cumpliendo la hipótesis del presente trabajo, donde podemos afirmar al 5% de significancia que la clasificación ordinal del capital cultural está asociada con la lectura por recreación que quienes no lo hacen en forma recreativa.

Dicha asociación entre las variables nos refuerza cómo el concepto de capital es relevante para la explicación no solo las desigualdades entre individuos en el campo social por medio de esa distribución desigual de capitales, sino que podemos ver tendencias a gustos o disposiciones a ciertas actividades culturales que también pueden llegar a ser influyentes en la permanencia en el sistema escolar, como es el gusto por la lectura. Este es un aspecto relevante, ya que por medio de los habitus, podemos entender dicha reproducción de la herencia familiar que explica esa disposición que tienen los estudiantes hacia la lectura o no y para este caso estudiado, la UNED debe prestar atención a todas las implicaciones culturales y educativas que puede tener los contextos sociales y los habitus que crean sus estudiantes.

Bibliografía

Bourdieu, P. (1998). Capital Cultural, Escuela y Espacio Social. Ciudad de México: Siglo XXI.

Bourdieu, P. (2000). Poder, Derecho y Clases Sociales. Bilbao: Desclee De Brouwer.

Bourdieu, P. (2010). El sentido social del gusto. Buenos Aires: Siglo XXI.

De Graaf y otros (2000). “Parental Cultural Capital and Educational Attainment in the Netherlands: A Refinement of the Cultural Capital Perspective”. Sociology of Education, vol. 73, nº 2, abril, pp. 92-111.

Programa Estado de la Nación. (2011). III Informe del Estado de la Educación. San José: Programa Estado de la Nación.

Programa Estado de la Nación. (2017). VI Informe del Estado de la Educación. San José: Programa Estado de la Nación.

Rodino, A. (2012). “La competencia lectora de los estudiantes costarricenses según la evaluación internacional PISA 2009+”. Ponencia preparada para el IV Informe del Estado de la Educación. San José: Programa Estado de la Nación.


  1. Prueba para medir conocimiento de autores literarios por medio de una lista de autores literarios, musicales y artísticos. La calificación va de -1-25 puntos, el resultado negativo se da cuando los autores mencionados no corresponden ninguno a los literarios.
  2. Dentro de la encuesta se hizo una diferenciación entre la lectura instrumental y la recreativa. La primera tenía que ver con que se hacía por una cuestión de estudio o trabajo, mientras que la segunda, con el ejercicio de la actividad de manera puramente personal, es decir, por gusto.
  3. Ver preguntas en el diagrama 1.
  4. Ver cómo se construyó con el diagrama 1.
  5. En ciencias sociales hablamos de una intensidad de moderada a intensa de 0,6 a 1, donde uno es la relación perfecta entre las variables.


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