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Represión en Paso de los Libres

El rol del Destacamento de Inteligencia Nº 123

María Alejandra Mumbach

Hay quienes imaginan el olvido como un depósito desierto / una cosecha de la nada y sin embargo el olvido está lleno de memoria.

               

Mario Benedetti

Para introducirnos en el tema de estudio, es necesario partir de la localización geográfica del escenario donde se desarrolló la investigación. Paso de los Libres está situada al sudeste de la provincia de Corrientes, comparte una importante frontera con Uruguayana, localidad del extremo occidental del Estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Las dos ciudades fronterizas se encuentran conectadas por el Puente Internacional inaugurado en 1947 por los presidentes Juan Domingo Perón y Eurico Gaspar Dutra, transformándose, la aduana de Paso de los Libres, en la segunda aduana del país.

En 1964, Brasil, sufrió un golpe de Estado encabezado por los militares, que depondrá al presidente João Goulart quien murió el 6 de diciembre de 1976, en una estancia de su propiedad en Mercedes Corrientes y cuya muerte se investiga si no fue en el marco de la “Operación Cóndor”[1]. En 1973 se producen golpes de estados en Uruguay y Chile, y en 1976 en Argentina. A partir de esta configuración dictatorial, se llevarán adelante estrategias represivas en relación con la frontera y el exilio. Se coordinarán, en forma conjunta con otros países del Cono Sur, acciones para el secuestro y la desaparición de opositores. Como lo relata Alejandro Grimson (2003, p. 186) cuando la gente lograba cruzar la frontera, corría serio riesgo de ser detenida y secuestrada en el país vecino.

El objetivo de la investigación es lograr analizar la información documental y testimonial de la represión en la frontera que comparten Argentina y Brasil en las localidades de Paso de los Libres y Uruguayana. Como recorte de investigación partimos de la hipótesis, de que el Destacamento de Inteligencia Nº 123, del Ejército Argentino, con asiento en Paso de los Libres, fue el lugar donde se diseñó, controló y ejecutó el accionar represivo e ilegal del Estado Argentino en la región en el marco del plan sistemático de terror y exterminio implementado por la última dictadura cívico-militar (1976-1983).

Pretendemos reconstruir la historia reciente traumática y aproximarnos a concretar esa “cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una débil fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos” (Benjamin, 1971, p. 78). Las principales fuentes sobre las cuales se sostiene la investigación son los expedientes judiciales, archivos públicos y privados, testimonios de sobrevivientes, vecinos de la localidad, medios gráficos, páginas web y archivos digitales de la justicia federal que nos permitieron realizar una investigación descriptiva-exploratoria sobre el tema.

El sistema de marcadores en la frontera

En octubre de 1976 el gobierno militar argentino solicitó la colaboración del Centro de Información del Ejército brasileño para la búsqueda y detención de 149 argentinos que habían participado de actos subversivos como lo publica Clarín el 21 de mayo de 2000 (Grimson, p. 186). De esta manera podemos decir que las históricas rivalidades entre los dos países ingresan en una nueva etapa donde desarrollan una coordinación supranacional, sin distinciones de soberanías. La represión política ya no tenía frontera y toma nueva dimensión, podían ser secuestrados en territorio argentino o brasileño por grupos de militares componentes de la Operación Cóndor, este pacto se concretó formalmente en una reunión en Santiago de Chile, entre el 25 de noviembre y 1º de diciembre de 1975. El nombre de Cóndor fue una sugerencia de la delegación uruguaya, en honor al país anfitrión que “utilizaba el cóndor como símbolo nacional” (McSherry, 2009, p. 146). En la frontera se realizaban rigurosos controles en las rutas de salida, situación que se intensifica a partir de 1978 con la información, proporcionada por los servicios de inteligencia, de que la organización Montoneros preparaba la llamada “contraofensiva” y que comenzaba a enviar a algunos de sus cuadros medios a la argentina. En este marco, el Ejército Argentino instaló en diversos pasos, entre ellos Paso de los libres -Uruguayana, un dispositivo de control de intentos de fuga o ingreso en el país de militantes de la organización montoneros, ERP o militantes sindicados como peligrosos o subversivos para el régimen.

Entre las principales acciones llevadas adelante por el Servicio de Inteligencia Nº 123, más conocido por la sigla SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado), destacamos las llevadas adelante en el Puente Internacional, donde se instaló un control clandestino, oculto, denominado “sistema de los marcadores”. Este sistema, también conocido como “dedos duros”, se conformó de cuadros de organizaciones armadas que fueron secuestrados y torturados por el Ejército (en algunos casos la Armada) y que habían, según sus captores, decidido colaborar con los militares para salvar su vida, situación que muy pocos lograron, según los registros consultados en el desarrollo de la investigación. Tanto las organizaciones armadas como los militares llamaron a estas personas “quebrados”. El sistema de marcadores se nutrió de estos “quebrados” para detectar el ingreso de los “subversivos” provenientes de Brasil, su labor consistía en reconocer a sus compañeros de organización, delatarlos, facilitar de ese modo su secuestro y posterior desaparición. Funcionaba en las instalaciones de la Aduana que se ubica en el puente internacional Agustín P. Justo-Getulio Vargas, con la coordinación del Servicio de Inteligencia Nº 123 y la colaboración del Escuadrón N° 7 de Gendarmería Nacional. [2]

El Ejército establece cuatro puntos esenciales para la lucha contra el “enemigo”, las cuales las encontramos en la Directiva N° 404/75 (Lucha contra la subversión), Comando General del Ejército, octubre de 1975 que en su punto d) establecerá la VF (Vigilancia de Frontera) necesaria a fin de lograr el aislamiento de la subversión del apoyo exterior.

Esta misión se materializa mediante la división territorial del país en “Zonas”, Subzonas” y “Áreas”. La “Zona 2”, conformaban las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes; estaba bajo la responsabilidad de los Comandantes del II Cuerpo de Ejército (Rosario).

Corrientes además de estar ubicada en la “Zona 2” formó parte de “Subzona 24” que correspondía a la jurisdicción de toda la provincia de Corrientes (excepto la parte asignada a la Subzona 23); los responsables de esta Subzona estuvieron a cargo de los Comandantes de la Brigada de Infantería III de Curuzú Cuatiá.

Por otra parte, los Órganos de Inteligencia estaban a cargo del Destacamento de Inteligencia N° 123 en Paso de los Libres. El Área 243, cuya jurisdicción se extendía en los departamentos de Paso de los Libres, San Martin y General Alvear, correspondería al Regimiento de Infantería N° 5, con asiento en Paso de los Libres (Mumbach, 2017, p. 3).

El Terrorismo de Estado en el noroeste argentino se caracterizó por la instalación de numerosos centros clandestinos de detención. En las Subzona 24 ubicada en las costas del río Uruguay, mediante denuncias penales e investigaciones históricas se reconocen como casos más emblemáticos Las Marías[3] (Virasoro), donde se destaca la complicidad empresarial y La Polaca (Paso de los Libres) donde se trasladó a los secuestrados por el sistema de marcadores y serán vistos por última vez miembros de Montoneros.

Mariano (2006) concluye que, en Argentina, los marcadores fueron informantes de la represión, cambiaron información para sobrevivir. En Brasil, los procesos de arrepentimiento –etiquetados peyorativamente “desbunde” (desbordados) – funcionó como una estrategia para desestabilizar grupos de izquierda. “Si la dictadura argentina usó los marcadores clandestinamente, y luego incluso eliminó gran parte de ellos, el régimen brasileño hizo un esfuerzo por mostrar públicamente sus remordimientos” (Mariano, 2006, p. 87).

Los expedientes que dan testimonio

Los siete cuerpos del Expediente Judicial, “Delitos de Lesa Humanidad S/ MPF N° 1-18.239/04.2 Causa “La Polaca”, se transforman en una importante fuente de testimonios y documentales que nos permite reconstruir parte de los hechos, donde la participación del Servicio de Inteligencia Nº 123 ocupaba un lugar preponderante. Algunos de estos hechos fueron, por ejemplo, los secuestros del estudiante secundario de la escuela Normal Valentín Virasoro de Paso de los Libres, Eduardo Héctor “Pata” Acosta, quien fuera raptado en su residencia el día 22 de marzo de 1976; de Raúl Arturo Figueredo, quien fuera secuestrado en la ciudad de Alvear Corrientes, en Septiembre de 1977; del Sacerdote tercermundista Jorge Oscar Adur, detenido en la ciudad de Uruguayana; Lorenzo Viñas detenido en el paso fronterizo de Paso de los Libres, más precisamente en el Puente Internacional; Carlos Rubén Marcon secuestrado el mes de junio de 1980; Arnold Harold Buffa e Hilda Zulma Vergara de Buffa, secuestrados en su residencia ubicada en Paso de los Libres en el mes de junio de 1976. (Mumbach, 2017, p. 18).

Otra causa con condena firme, demostró el papel central que desempeñó la SIDE, en la que se encontró culpable por delitos contra la humanidad a Ángel Raúl Portillo[4], ex jefe del servicio de inteligencia, condenado a 16 años de prisión el 27 de diciembre de 2012 al considerarlo como autor penalmente responsable del delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la comisión con violencia y por el tiempo de duración, en perjuicio de Eduardo Héctor Acosta, que permanece hasta la publicación de esta investigación como desaparecido. En la causa residual, que se desprende de ésta, el 12 de junio 2017 se condenó como autores materiales a los agentes de inteligencia del Ejército Carlos Faraldo y Héctor Filippo, a 16 años de prisión y a 2 años a José Peralta, exoficial de la Policía por la privación ilegítima de la libertad. Estos dos agentes de la SIDE formaban parte de lo que conocemos como grupo de tareas, los cuales participaban en forma sistemática en los secuestros.

Otro fallo expedido por el Tribunal Oral de Corrientes el 30 de julio de 2013, en el cual condenan a 25 años a los ya mencionados agentes de inteligencia Héctor Filippo y Carlos Faraldo agrega en esa oportunidad, al agente de civil, Rubén Darío Ledesma, que fue condenado a 6 años.[5]En esta causa, quedó demostrada la participación de los agentes de inteligencia, varios testigos declararon que el día miércoles 10 de noviembre de 1976 fueron secuestrados el matrimonio conformado por Carlos Orlando Lossada y Rosa Noemí Coto y Lilian Ruth Lossada, hermana de Carlos, y donde además estaba el hijo menor de edad de la pareja mencionada en primer término (Gerónimo Hernán). En el momento del traslado una de las víctimas identificó a personas del Destacamento de Inteligencia Nº 123, entre ellos a Carlos Faraldo. Al arribar a la escuela, en la dependencia del Regimiento de Infantería Nº 5, fueron esposados y vendados, colocados en tres aulas distintas. En ese lugar fue interrogada y torturada física y psicológicamente Lilian Ruth Lossada, con picanas eléctricas y simulacros de fusilamiento, sometida a vejaciones y tormentos tanto físicos como psicológicos. En el lugar y tras una descompensación, Rosa Noemí Coto -que estaba embarazada- fue atendida por el médico del Ejército Dr. Matharan. Luego de dos días fueron dejados en libertad Carlos Orlando Lossada y Rosa Noemí Coto, mientras que Lilian Noemí Lossada fue trasladada a la Ciudad de Corrientes por personal civil de inteligencia, Carlos Faraldo y Rubén Darío Ledesma, en un vehículo de la dependencia.[6]

Podemos observar un patrón en relación con la participación sistemática de “la patota” y la planificación y ejecución del plan sistemático de secuestro, tortura, exterminio y desaparición.

A continuación, relataremos la actuación del servicio de inteligencia en el contexto del Puente Internacional, en el operativo que fue llamado por los opresores como “Operativo Murciélago”.[7]

El agente de inteligencia que vigilaba a los marcadores

La característica común entre los represores es su pacto de silencio, en los juicios por delitos de Lesa Humanidad. No declaran o proclaman su inocencia, no se arrepienten ni declaran qué sucedió con las víctimas y desaparecidos.

El antropólogo Alejandro Grimson relata que, durante su trabajo de campo realizado en Paso de los Libres en 2000, recibió un manuscrito inédito que luego fue fuente de su libro La Nación en sus límites, publicado en 2003. Años después dirá:

tenía conmigo siete páginas manuscritas, que no había terminado de leer, sobre la represión en Paso de los Libres. Sólo había una copia y estaba conmigo. Necesitaba reproducirla y entregársela a gente de mi confianza, para que hubiera más copias en la ciudad (Grimson, 2013, p. 9).

El manuscrito fue realizado por el ex agente de la SIDE Carlos Felix Waern (ya fallecido y nunca juzgado). Rápidamente empezó circular en forma anónima, todos sabían quién lo escribió, pero no estaba firmado, más tarde la justicia confirmará, con pericias caligráficas, que sería de su autoría. En estas páginas redactó, en forma pormenorizada, el funcionamiento del centro clandestino “La Polaca” donde, afirma, eran llevados los militantes montoneros identificados por los marcadores. Según su testimonio al menos 300 personas pasaron por el lugar. En una entrevista dada al diario Clarín el 25 de septiembre de 2005, además de contar que cumplía guardia en el centro clandestino que funcionaba en la estancia La Polaca, confirma que fue parte del sistema de marcadores:

Yo fui al puente unos seis meses, para vigilar al marcador y cuidar al Turco Julián”, admite. ¿Qué pasaba cuando el marcador señalaba a alguien? “Salía el Turco y les avisaba a los gendarmes”, responde sin dudar. “La Gendarmería colaboró siempre, era parte del operativo. Los gendarmes lo agarraban al hombre de las patas y lo llevaban al otro lado del puente, donde estaba una oficina que también era de Gendarmería. Y desde ahí lo llevaban a La Polaca o a otro lado, yo creo que a Buenos Aires. Y entonces sí, desaparecía.

—¿Cómo llegaban las órdenes al puente? ¿Las llevaba el Turco Julián?

—No. El Turco supervisaba a los marcadores. Las órdenes de arresto estaban a cargo de la Gendarmería.

—¿Y los gendarmes a quién le entregaban a los detenidos?

—Al personal del destacamento de Inteligencia, que después los llevaba a La Polaca. (Clarín, 25/09/2005)

El sistema de marcadores funcionó en la aduana de Paso de los libres aproximadamente desde 1979/80 hasta 1982, no es posible dar una fecha exacta, pero estaría íntimamente ligado a la información proporcionada por los Servicios de Inteligencia del Estado en relación con los datos que recibían del retorno al país de militantes montoneros.

Se trató de una asociación ilícita transnacional que facilitaba la destrucción y eliminación de los opositores, ya sean individuos particulares u organizaciones, reales o potenciales e incluyó integrantes de las FF. AA., agencias de inteligencias y de la policía, pero hubo también participación de agentes de migración e inteligencia civil. En el caso que nos ocupa, reconocemos como actores ejecutores principales, a los mencionados grupos de tareas compuestos por personal del Servicio de Inteligencia Nº 23 que tenía como centro de recepción y remisión de información, el Batallón de Inteligencia 601, que a su vez dependía de la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército. Se le había encomendado como misión, al Coronel Francisco Molina; a cargo del Destacamento de Inteligencia N° 123 en el año 1979, organizar el sistema de marcadores. Carlos Waern describe en su informe […]

Cuando se detectaba alguien sospechoso de guerrillero, el marcador avisaba a su custodia, éste salía y con el mayor disimulo señalaba a Gendarmería y volvía a la oficina. Estos los derivaban a las oficinas de la guardia donde los detenían. Por radio comunicaban la novedad al Destacamento de Inteligencia que posteriormente venían a buscar los Montoneros, y lo llevaban a las dependencias que poseía Gendarmería (Local 13), para su interrogación. (Waern, 2000)[8]

Sobrevivir para contarlo

Como lo mencionamos anteriormente, pocos lograron sobrevivir luego de ser utilizados como marcadores, por lo que destacamos el testimonio de Silvia Noemí Tolchinsky, realizado en varios juicios por delitos de Lesa Humanidad. Tomaremos parte de sus relatos, que nos dan un acabado detalle del funcionamiento del sistema de marcadores en la frontera de Paso de los Libres – Uruguayana. Uno de ellos lo dio el 20 de abril de 2001, desde la Embajada de la República Argentina en la ciudad de Madrid (España), en la causa que condenó por crímenes contra la humanidad a oficiales del Batallón 601, en 2007. También usaremos los más recientes que los dio el 28 diciembre de 2019 y el 6 de febrero del 2020 desde el Consulado Argentino en Barcelona, en el contexto del juicio oral y público, con más de 200 testigos, luego de una investigación judicial de más de una década, en la causa Nº 4012 de Campo de Mayo, en el juzgado de Instrucción Nº 2 de San Martín que dio inicio el 9 de abril de 2019 en el Tribunal Oral Federal N° 4, conocida como “causa contraofensiva Montonera”. Este juicio es de gran relevancia histórica y brinda un importante archivo documental y testimonial, ya que es el primero en el que se televisaron en imagen y audio los testimonios en vivo de los y las sobrevivientes, querellas y familiares de víctimas a través del medio La Retaguardia que hoy están a disposición de quien los quiera leer o reproducir.

Silvia Tolchinsky participó en la Contraofensiva en 1980, militaba en Montoneros, relata lo siguiente: “La función que se me asigna fue insertarme en un territorio y mantener contactos políticos”[9]. Fue parte de una familia de militantes, donde se destaca su hermano Daniel Tolchinsky quien militó en las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y su compañero Miguel “Chufo” Villareal con el que conformó una familia y tuvo tres hijos, Julieta que nació en 1972, Juan Manuel, en 1974 y en agosto de 1976, Laura. La militancia los cruzó también con Mónica Pinus, prima de Silvia, y con Edgardo Binstock, el marido de Mónica.

Relata en su declaración testimonial[10] que luego del golpe empiezan a desaparecer compañeros de la organización por lo que deciden junto a su pareja, pasar a la clandestinidad, residiendo unos meses en Israel, donde, entre otras actividades, realizan la traducción de la carta de Rodolfo Walsh al hebreo. En 1978, van a México y se reenganchan con la organización. Pronto, a Chufo Villareal le encomiendan una misión en argentina, ella queda con sus tres hijos en México y comenzó a trabajar junto al grupo de prensa que editaba la Revista Evita Montonera, su función era buscar las maneras de hacerla recorrer las calles argentinas. El Chufo fue secuestrado en su regreso al país, el 13 de julio de 1978 su cuerpo se encontró en Parque Centenario, y según testimonios también fue visto en la ESMA.

Ya viuda, la organización la destina a Cuba, donde se hizo cargo de la secretaría técnica que operaba desde La Habana. Viajó con sus hijos, y en la isla se enteró de la caída de su hermano y su cuñada el 20 de octubre de 1979. En diciembre le dicen que debe regresar a Argentina para participar de la segunda contraofensiva, con la tarea de mantener relaciones políticas. Sus hijos quedaron en la guardería de La Habana. Pasó por México, ingresó al país junto a Nora Larrubia y Carlos Karis, por Mendoza. Logró llegar a Buenos Aires e inició contacto con militantes y dio cuenta de sus actividades en el grupo TEA[11] (Tropas Especiales de Agitación). “Imprimía volantes y los colgaba en los ganchos de las fábricas. Iba a ver contactos. Me recibían con alegría y con temor”[12]. En septiembre la convocan para salir de Argentina rumbo a México, le alegra la noticia porque piensa que podrá reencontrarse con sus hijos, partió en tren rumbo a Mendoza donde fue detenida el 9 de septiembre de 1980 en el cruce fronterizo de Las Cuevas, en momentos en que se disponía a salir del país con destino a Chile. En ese lugar permaneció durante uno o dos días, hasta que arribó una comisión que se encargó de trasladarla a Buenos Aires; concretamente llegó a Campo de Mayo, y en las cercanías de esa unidad militar estuvo detenida en tres casas en forma sucesiva entre septiembre de 1980 y julio o agosto de 1981. Luego fue conducida a Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes, donde se la obligó a señalar la presencia de militantes políticos calificados por los agentes estatales como terroristas o subversivos, a quienes pudiera reconocer, en el paso fronterizo Paso de los Libres – Uruguayana. A mediados de marzo de 1982 fue llevada nuevamente a Buenos Aires, alojada en un departamento con custodia durante veinticuatro horas y posteriormente obligaron a su padre a comprar una vivienda donde la mudaron, y aunque ella no tuvo custodia permanente, recibía visitas ocasionales de sus captores. Ello tuvo lugar hasta su posterior radicación provisoria en Israel y la definitiva en España, donde actualmente reside.

Luego de este sintético recorrido por la militancia, secuestro y exilio, profundizaremos lo que sucedió en los meses que permaneció en Paso de los Libres.

Silvia fue trasladada a Paso de los Libres en el mes de julio de 1981, lo hacen desde Campo de Mayo en un avión militar pequeño, escoltada por el Turco Julián y una señora a la que llamaban Ana, del Batallón 601. Relata que al llegar le presentaron al Comandante del Destacamento de Inteligencia Nº 123, Teniente Coronel Antonio Herminio Simón, permaneció un tiempo esposada con una venda en los ojos y un nuevo nombre. Le dijeron que la llamarían María, porque era judía, esta fue otra forma de quitarle la identidad, despersonalizar y transformarla en objeto de uso y descarte. En su extenso testimonio definió esta estadía como una situación muy dramática, donde el control era muy brutal, tenía vigilancia permanente sobre lo que hacía, era trasladada a la frontera, y allí tenía que ver y revisar documentos de las personas que regresaban a la Argentina.

Su primer alojamiento fue una casa en donde luego llevaron a Héctor Amílcar Archetti, pero enseguida la trasladaron a otra casa de la calle Brasil, a una cuadra de la calle principal. Le explicaron que la función que tenía que realizar era ver a todas las personas que pasaban por el paso fronterizo y después observar los pasaportes, lo cual realizó desde julio de 1981 a marzo de 1982. En un momento pudo ver en la valija del turco Julián el pasaporte de Guillermo Daniel Binstok, quien fue secuestrado el 20 de agosto de 1976. El trayecto desde la casa hasta el puesto fronterizo lo hacía con las personas que venían de Buenos Aires más la custodia del destacamento de inteligencia.

En el fallo Expte. Nº 16307/06[13] Silvia Tolchinsky relata que,

en la casa de Paso de los Libres, que estaban permanentemente ella, Archetti y el Turco Julián o Mónica o Carlos y Claudia. Hubo otras mujeres que se turnaron, Ana, Gaby y Carmen. Además, había una guardia permanente de tres personas que eran del destacamento de Paso de los Libres que hacían turnos, y eso yo lo sé porque estaban ahí todo el tiempo y en ese lugar los veía ya que no usaba vendas. Además, eran junto con el de Buenos Aires, los que me trasladaban al puente fronterizo y adentro estaba con el Turco Simón o con la mujer y afuera estaban los del destacamento. Que además quiero dejar constancia de que, a pesar de no dar detalles por pudor o cualquier otra razón, durante mi cautiverio toda la situación fue humillante, degradante y vejatoria.

Al igual que muchas de sus víctimas, Silvia nombra en sus testimonios al Turco Julián, (quien en realidad se llama Julio Héctor Simón), lo describe como un torturador feroz y malvado. Tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fue el primero en recibir una condena en 2006. En estos años fue integrante de la Policía Federal que actuaba en inteligencia vinculado al Batallón 601 del Ejército:

un personaje absolutamente siniestro, cruel, que no hacía otra cosa que generar terror y crueldad, que hablaba de cómo torturaba a la gente, cómo los enloquecía la tortura… Vino a proponerme ir a Paso de los Libres (uno de los pasos fronterizos hacia Brasil) a marcar gente en la frontera. Entonces yo le dije que no conocía a nadie, que era muy difícil que pudiera marcar, porque no conocía a nadie. Él me dice que no hay nadie dentro de mi cabeza y que yo podía decidir. Me trae una foto y me la tira, una foto enorme donde están él, su mujer, tres hijos y un perro, y me dice que esa foto era de su familia, que había desaparecido por una bomba que le habíamos puesto. A mí eso me destruye. Yo sabía que no era cierto, sabía que esas cosas no eran ciertas, pero igual era esa doble sensación entre creer o no creer lo que decían, aceptar o no aceptar ese discurso perverso que tendía, no sólo a confundirlo a uno, sino a enloquecerlo[14].

Estos marcadores actuaban bajo las órdenes y la vigilancia de un “agente murciélago”, nombre puesto por el Batallón 601 al “sistema de marcadores”, sistema que habían planificado en el “Operativo Murciélago”. Estaba compuesto por civiles y militares que tenían como misión detener a los militantes montoneros y para ellos utilizaron como método la tortura, los centros clandestinos, el asesinato, y desaparición de personas. Este operativo se relacionaba en forma directa con las actividades represivas en el exterior, por lo que se instaló en la frontera de Paso de los Libres – Uruguayana, una estructura represiva sin precedentes y que hasta la fecha no fue objeto de una investigación judicial exhaustiva.

Queremos destacar de su testimonio la referencia a otro de los marcadores que logró identificar, Héctor Amílcar Archetti con el cual se turnaban para cubrir los turnos de “marcadores” en el puente internacional. Ya habían compartido cautiverio en una quinta cerca de Campo de Mayo, además existe una carta enviada por Héctor Archetti a Tolchinsky bajo el nombre de “María”, tal como la había bautizado Simón.

En 1980 dos ciudadanos argentinos, vinculados a la organización Montoneros fueron detenidos en el Aeropuerto de Río de Janeiro. El 26 de julio de 1980 el sacerdote Adur y Lorenzo Viñas, viajaban en diferentes ómnibus de línea con documentación falsa desde Buenos Aires hacia Brasil, al llegar a la frontera Paso de los Libres- Uruguayana fueron capturados. Viñas y probablemente también Adur, fueron trasladados un tiempo después al campo de concentración del Ejército que funcionaba en Campo de Mayo, en Buenos Aires (Grimson 2003, p. 186).

En relación con el secuestro del Padre Adur, el historiador brasileño Mariano (2006) relata que Silvia Tolchisky, estaba sola en una casa de campo (granja militar), esposada, con los ojos vendados y con grilletes en los tobillos, una noche fue interrogada por agentes del Batallón 601, quienes torturaron a otra prisionera para aterrorizarla:

escucho gritos y me dicen que estaban torturando a alguien al lado mío, y no me preguntó nada y me preguntó a mí, ahí me doy cuenta que la tortura del otro tenía que ver con mi interrogatorio. Esa persona era el padre Adur. Paraban la tortura cuando tu decidiste algo y el pecado seguía torturando (Mariano, 2006, p. 84).

Esta declaración es de gran importancia ya que el Padre Adur fue capturado en la frontera Paso de los Libres-Uruguayana 74 días antes de la detención de Silvia.

El mismo día en que fue secuestrado el Padre Adur, el 26 de junio de 1980, lo secuestran a Lorenzo Ismael Viñas, un joven militante montonero de 25 años, quien se había iniciado en la militancia juvenil, luego ingresó a la JUP y fue preso político en 1974 en la cárcel de Devoto. Con la violencia de la Triple A se exilia en México a fines de 1975 junto a su compañera Claudia Olga Allegrini. Luego del golpe de Estado secuestran y desaparecen a su hermana María Adelaida y a su cuñado Carlos Andrés Goldenberger. En México continuaban realizando tareas impartidas por la conducción de Montoneros, en noviembre de 1977 se les dio la instrucción de retornar a Argentina por Brasil, previa escala de tres meses en Perú, luego se quedaron hasta junio de 1979 en territorio brasileño, circulando entre São Paulo, Santos y Rio de Janeiro. Ingresaron a la argentina por Foz de Iguazú en las tres fronteras. Se instalaron en Buenos Aires, en el barrio de Bella Vista con la misión de organizar la resistencia entre los habitantes del barrio. El terror ciudadano y el peligro que corrían llevó a que al mes siguiente se mudaran a una chacra en Paraná (Entre Ríos), de un abuelo de Claudia. Durante este exilio interno nació su hija Paula Viñas, el 28 de mayo de 1980. Ante el conflicto del Beagle, acosado por la represión y el servicio militar obligatorio la pareja decidió regresar a Brasil, Lorenzo viajó solo porque el viaje en autobús sería largo y extenuante para su esposa e hija recién nacida, una vez instalado lo seguirían. Al llegar a Río de Janeiro debía mandar un telegrama “llegué bien” era la contraseña para que Claudia se preparará. El mensaje nunca llegó.

La Justicia Federal Argentina indicó las circunstancias del secuestro de Lorenzo Viñas. Éste habría ocurrido cuando el autobús Pluma ya había cruzado el puente internacional sobre el río Uruguay y llegó a Uruguayana, del lado brasileño. Inmediatamente después, fue devuelto a Libres y la actuación del Batallón 601 lo trasladó secuestrado a Buenos Aires, “[…] Se cree que desapareció en el paso fronterizo… presumiblemente del lado brasileño (sic), dado que el colectivo mencionado informó que de acuerdo a sus registros la víctima había cruzado la frontera”.[15]

La misma información fue repetida por el relator de la Comisión Especial sobre Familiares de Muertos y Desaparecidos en Brasil (Ley 9.140, de 1995), Augustino Pedro Veit, encargado de investigar el secuestro. Veit registró que Lorenzo desapareció en territorio brasileño (Mariano, 2006 p. 92).

Señalización del Destacamento de Inteligencia Nº 123 como lugar donde se planificaron y ejecutaron crímenes de Lesa Humanidad.

El 16 de diciembre de 2014, la secretaria de Derechos Humanos de la Nación, a través de la Red Federal de Sitios de Memoria, señalizó el excentro clandestino de detención Destacamento de Inteligencia Nº 123, donde se cometieron delitos de lesa humanidad.

La señalización de estos espacios vinculados con la represión ilegal visibiliza la función que cumplieron durante el terrorismo estatal y expresa, en el espacio público, el compromiso del estado democrático de dar a conocer y condenar estos hechos aberrantes (en el marco de los procesos de juzgamiento a los responsables) para que nunca más vuelvan a repetirse. Asimismo, constituyen un explícito reconocimiento a las víctimas y a sus familiares.

La red federal de sitios de memoria es un organismo interjurisdiccional que, con la coordinación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, articula la gestión de políticas públicas de memoria entre el Poder Ejecutivo Nacional y las áreas estatales de derechos humanos provinciales y municipales, con la participación de los organismos históricos de derechos humanos, familiares de las víctimas, sobrevivientes, ex presos políticos y otras organizaciones políticas y sociales. La gestión fue realizada por la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Paso de los Libres.

Aduana Paso de los Libres donde funcionó el Sistema de Marcadores. Foto de autora (2014).

Puerta señalada por los residentes locales como el lugar donde eran ingresados los “marcadores”. Foto de la autora (2014).

Conclusión

En el transcurso de la investigación pudimos corroborar la hipótesis planteada, el Destacamento de Inteligencia Nº 123, del Ejército Argentino, con asiento en Paso de los Libres, fue el lugar donde se diseñó, controló y ejecutó el accionar represivo e ilegal del Estado Argentino en la región, en el marco del plan sistemático de terror y exterminio implementado por la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Los fallos y expedientes judiciales analizados dan cuenta del vital papel de los servicios de inteligencia. En el caso estudiado tienen a su jefe y agentes, integrantes de las “patotas de secuestro”, juzgados y condenados. Se logró llegar a probar, en estrados judiciales la planificación y ejecución de estos crímenes de Lesa Humanidad, recibiendo sentencias condenatorias como autores intelectuales y materiales, estos expedientes se transforman en fuentes documentales para la reconstrucción de la memoria histórica del pasado traumático.

El testimonio de los sobrevivientes en una fuente fundamental que, junto a las fuentes documentales, permitieron reconstruir los hechos que determinaron que el destacamento de inteligencia asentado en Paso de los Libres, en forma coordinada con otras fuerzas nacionales, provinciales y extranjeras, fue responsable de la coordinación del accionar represivo genocida en la región.

Además de la planificación ejercida en toda la zona, que tendrá como víctimas principalmente a jóvenes considerados peligrosos para el régimen, podemos identificar el papel preponderante del Batallón 601 entre los años 1979 y 1982 aproximadamente, cuando se encontraba ya bastante avanzada la dictadura. Momento en el cual un grupo de militantes peronistas que se encontraban en el exilio, muchos de los cuales habían sufrido secuestros, cárceles y torturas previas, decidieron volver a la Argentina para ofrecer una nueva forma de resistencia, con el objetivo de reinsertarse en la sociedad y militar en cuanto ámbito político, social o gremial se pudiera, para acelerar el proceso de desgaste del gobierno de facto. Así lo hicieron, y con la ayuda de quienes estaban en el país, montaron esa gran operación que se dio en llamar La Contraofensiva Montonera. A esta resistencia, el gobierno de facto planificó el Operativo Murciélago e instaló “Marcadores” en la frontera con la finalidad de abortar el plan. Las víctimas de este operativo no pueden ser cuantificadas hasta el presente.

Algunos de los responsables de estos crímenes, ya avanzado el primer cuarto del siglo XXI, fueron condenados por delitos contra la humanidad y otros están siendo o esperan ser juzgados por estos hechos. Destacamos el más relevante testimonio de Silvia Tolchinsky quien mantiene la coherencia de su testimonio de la primera a la última declaración, dando detalles, aportando pruebas, reconociendo lugares y personas. Pudimos leer, ver y escuchar declaraciones testimoniales en distintos juicios en el transcurso de veinte años.

Esta investigación pretende abrir el camino para profundizar el estudio de los servicios de inteligencia en la región, sabemos que Brasil no desclasificó documentación y que en nuestro país hay archivos por analizar, seguramente en el futuro podremos aportar nuevos aportes.

Bibliografía

Ballester, H. (2009) La doctrina de la Seguridad Nacional. http://www.cemida.com.ar/conversiondocumentos/LADOCTRINADELASEGURIDADNACIONAL.pdf

Basualdo, V. [et al.] (2016). Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado Tomo 2. EDUNAM – Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones; Posadas: EdUNaM; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Centro de Estudios Legales y Sociales; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. https://flacso.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/Responsabilidad-empresarial-en-delitos-de-lesa-humanidad-II.pdf

Grimson, A. (2003). La Nación en sus límites. Gedisa editorial. España Barcelona.

Grimson A. (2013). Caminando sobre el pasado: Una etnografía del secreto y el miedo. Colegio de graduados en Antropología de la República Argentina. Revista: Publicar en Antropología y Ciencias Sociales. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/85712

Mariano, S. N. (2006). Montoneros no Brasil-Terrorismo de Estado no seqüestro -desaparecimento de seis guerrilheiros argentinos. Pontificado Universidadade Católica do Río Grande do Sul, Porto Alegre.

Mc Sherry, J. P. (2009). Los Estados depredadores: la operación Cóndor y la guerra encubierta en América Latina. Banda Oriental. Lom Ediciones. Uruguay.

Mumbach, M. A. (2017) “Contraofensiva de Montoneros y el Operativo Murciélago en Paso de los Libres”. Actas de las XVI Jornadas Interescuelas Mar del Plata/ Departamentos de Historia. 9 al 11 de agosto de 2017 Mar del Plata – Buenos Aires https://interescuelasmardelplata.wordpress.com/actas/

Waern, C. (2005) “Yo sé mucho más pero no lo voy a contar”. Clarín 25/09/2005. https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/carlos-waern-voy-contar_0_rkdwuPyCtl.html


  1. En el documento elaborado por el Cnl ® Horacio P. Ballester (2009, p. 3) cuando se refiere a la Operación Cóndor nos dice que por propuesta de Pinochet se acordó que los servicios de inteligencia de los diferentes países se intercambiaran prisioneros sin intervención alguna de las Cancillerías y Poderes Judiciales respectivos. Se permitió también a los agentes de inteligencia secuestrar sospechosos en otros países (incluso aquellos protegidos con asilo político), así como la entrada de sicarios para cometer asesinatos, como ocurrió en Argentina donde fueron muertos -entre otros- los Generales Juan José Torres (boliviano), Carlos Prats (chileno) y los legisladores uruguayos senador Zelmar Michelini y diputado Gutiérrez Ruiz. Valga también como ejemplo la nuera embarazada del poeta Juan Gelman, quien fue “obsequiada” al Servicio de Inteligencia del Uruguay, donde fue asesinada y desaparecida luego de dar a luz, mientras su beba fue entregada ilegalmente a una familia uruguaya.
    Todo lo cual fue demostrado ampliamente por el Dr. Martín Almada del Paraguay, al descubrir cerca de Asunción, los así llamados “archivos del terror”, consistentes en toneladas de documentos probatorios de la existencia de la “Operación Cóndor”.
  2. Delitos de Lesa Humanidad S/ MPF N° 1-18.239/04.T2.
  3. En el Establecimiento Las Marías, la dictadura cívico-militar instalada en marzo de 1976 cortó el proceso de movilización obrera, mediante la represión de toda actividad de carácter político y gremial, concretamente mediante el secuestro de más de una decena de trabajadores de Las Marías, casi todos ellos con participación en los sindicatos. Las primeras detenciones se produjeron pocas semanas después del golpe, en abril de 1976, cuando fueron secuestrados tres dirigentes sindicales del establecimiento. en agosto de ese año, otros dos empleados fueron detenidos, y se intentó hacerlos declarar en perjuicio de los miembros del sindicato secuestrados en abril. Luego, entre febrero y julio de 1977, otros ocho trabajadores fueron privados ilegalmente de su libertad, de los cuales dos permanecen desaparecidos. en estos hechos, que constituyen delitos de lesa humanidad, existen evidencias de responsabilidad por parte de la empresa y, particularmente, de Adolfo Navajas Artaza, quien era en ese entonces su presidente (Basualdo 2016, pp. 275- 276).
  4. Expediente N° 756/11” Díaz Bessone, Genaro Ramón y Portillo, Raúl Ángel s/ Sup. Privación ilegítima de la libertad agravada, etc.”, Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes 2012.
  5. Expte. N° 659/09 Fallo: “Filippo, Héctor Mario Juan; Faraldo, Carlos y Ledesma, Rubén Darío s/ Privación ilegítima de la libertad agravada y tormentos”. Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes 2013.
  6. Ibid.
  7. El plan para el secuestro y desaparición de los montoneros que venían del exterior se denominó “Operativo Murciélago” y su organizador fue el coronel Carlos Alberto Roque Tepedino.
  8. Ms. Waern, C. (2000) . Manuscrito no publicado, que forma parte del expediente –Waern Carlos Fidel y Otros S/ Supuesta Comisión de delitos de Lesa Humanidad 1-18.239/04.
  9. Tebele, F. (texto) Crónicas del juicio -día 32- Silvia Tolchinsky, vivir para contar (Parte I). Diario La Retaguardia El Diario del Juicio (2019) https://juiciocontraofensiva.blogspot.com/2019/12/dia-32-silvia-tolchinsky-parte-1.html.
  10. Ibid.
  11. La Contraofensiva de Montoneros se planificó desde la ciudad de Cuernavaca, México, y desde Madrid, España, se diseñó un esquema basado en acciones armadas y de propaganda que -según la lectura de la conducción de la organización- ayudaría a voltear al régimen militar. Esta lectura se apoyaba en el crecimiento de los conflictos gremiales y sindicales durante ese año. El 27 de abril del 79, por ejemplo, se realizó la primera huelga general contra la dictadura.
    La operación se organizó en dos estructuras: las Tropas Especiales de Agitación (TEA) y las Tropas Especiales de Infantería (TEI). Mientras las TEA tenían el objetivo de intervenir señales de televisión y radio con proclamas montoneras y mensajes contra la dictadura, las TEI atentarían directamente contra miembros del equipo económico de José Alfredo Martínez de Hoz.
  12. Tebele, F. (texto) Crónicas del juicio -día 32- Silvia Tolchinsky, vivir para contar (Parte I).Diario La Retaguardia El Diario del Juicio (2019) https://juiciocontraofensiva.blogspot.com/2019/12/dia-32-silvia-tolchinsky-parte-1.html.
  13. Expte. Nº 16307/06 ‘Guerrieri Pascual Oscar y otros s/ Privación ilegal de la libertad personal’ – Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 4 – 18/12/2007.
  14. Tebele, F. (texto) Crónicas del juicio -día 32- Silvia Tolchinsky, vivir para contar (Parte 2).Diario La Retaguardia El Diario del Juicio (2020) https://laretaguardia.com.ar/2020/02/dia-32-silvia-tolchinsky-parte-2.html.
  15. Expediente nº 6.859. /98 “Genoud, Julio C., Cabiglia Verónica y Benítez Jorge s/ privación ilegal de la libertad”. Juzgado Nacional Criminal Correccional Federal Nº 11. Citado por Mariano (2006 p. 92).


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