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La industria editorial de los 90

Transnacionalizaci贸n y crisis

En un contexto de globalizaci贸n econ贸mica y cultural, el gobierno de Carlos Menem durante la d茅cada de 1990 implement贸 una pol铆tica econ贸mica neoliberal con su consecuente reestructuraci贸n del Estado, fundada principalmente en la privatizaci贸n de empresas de servicios p煤blicos y el retiro del Estado como interventor en materia de intercambios comerciales.

La inestabilidad econ贸mica y monetaria, que ten铆a impacto directo en la especulaci贸n financiera y el poder adquisitivo de la gente, fueron parte fundamental de las dificultades que experiment贸 la industria editorial durante las 煤ltimas d茅cadas. As铆 como los grav谩menes a los bienes importados de capital, m谩quinas y equipos 鈥搎ue llevaron a la obsolescencia tecnol贸gica del sector鈥, y al papel y las tintas. Este retraso tecnol贸gico, sumado a la falta de competitividad por los altos costos producto de la paridad del peso y el d贸lar, llevaron a que la industria editorial encontrara m谩s beneficios fuera del pa铆s que dentro. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, entre 1991 y 1992 la industria editorial logr贸 tener un crecimiento, vinculado a las pol铆ticas de desregulaci贸n de la econom铆a que les permitieron a los empresarios del sector producir sus libros en el exterior y luego reexportarlos; la reducci贸n de tarifas postales; la exoneraci贸n de impuestos a los derechos de autor; la eliminaci贸n de grav谩menes a la exportaci贸n de libros, sumado, adem谩s, a la mayor estabilidad cambiaria (Getino, 2008).

En este contexto, la industria editorial de nuestro pa铆s experimenta un 鈥渃recimiento鈥 鈥揺n t茅rminos estad铆sticos鈥 que no se corresponde con una efectiva recuperaci贸n en la edici贸n y circulaci贸n del libro de autor argentino, el que, por el contrario, va a ver agudizada la crisis en la que cayera a fines de los a帽os setenta. La paradoja es solo aparente, y su explicaci贸n tiene que ver con la adquisici贸n de editoriales por parte de capitales extranjeros (鈥) Por otra parte, frente a los conglomerados transnacionales, perduran o surgen peque帽os emprendimientos editoriales 鈥搇as llamadas editoriales independientes鈥, cuyas pol铆ticas culturales exhiben notorias diferencias respecto de las de los grandes grupos. (Botto, 2006: 209-210)

Esta situaci贸n se puede evidenciar en los n煤meros proporcionados en el estudio del CEP (2005), que indican que durante la d茅cada del 90 hubo un importante crecimiento, llegando a un promedio anual de unos 52 millones de ejemplares. En 1991, se editaron 13 millones de libros, en 1993, la producci贸n lleg贸 a los 69 millones de ejemplares, mientras que en 1994, esa cifra alcanz贸 los 48 millones. Este primer per铆odo de crecimiento coincide con el de otras ramas industriales en un momento inicial de expansi贸n de la econom铆a, producto del ingreso de capitales. La actividad registr贸 un crecimiento del 78% durante esos a帽os, que se mantuvo hasta la finalizaci贸n de la crisis mexicana de 1995. El repunte de la industria comenz贸 a vislumbrarse a partir de 1996, los mejores a帽os de la d茅cada fueron 1997 y 1998, donde el sector alcanz贸 un valor cercano a los 430 millones de pesos, a pesar de que el per铆odo donde se produjo la mayor cantidad de ejemplares de la d茅cada fue 1999-2000.[1] Sin embargo, hacia el final de la d茅cada la recesi贸n y sus efectos comenzaron a hacerse sentir en el sector, hasta llegar en el a帽o 2001 a una ca铆da superior al 20%. En materia de comercio exterior, las cuentas tuvieron saldo negativo: en el per铆odo 1993-2001 acumularon un rojo de 471,5 millones de d贸lares (CEP, 2005).

Luego de muchos a帽os de reclamos, en el a帽o 2001 se aprob贸 la Ley 25.446 de Fomento del Libro y la Lectura que derogaba la Ley 20.380 del a帽o 1973 y contemplaba, como bien indica su t铆tulo, un plan de fomento del libro y la lectura y beneficios para su producci贸n y comercializaci贸n. No obstante, a poco de haberse sancionado, los art铆culos referidos a los beneficios para la producci贸n y comercializaci贸n fueron vetados, de modo que la situaci贸n volvi贸, pr谩cticamente, al mismo punto en que se encontraba antes de su sanci贸n. Un a帽o m谩s tarde, se sanciona la Ley 25.542 de Protecci贸n de la Actividad Librera, que establece la obligatoriedad de fijar el precio de venta al p煤blico (PVP) de los libros.

Como se帽ala Malena Botto (2006), llama la atenci贸n que la mayor cantidad de adquisici贸n de editoriales por capitales extranjeros se produjo entre los a帽os 1997 y 2000, justamente en un momento en que en otras 谩reas los capitales proced铆an con cautela. Esta desnacionalizaci贸n generalizada reduce significativamente los costos, tanto por las importaciones como por la baja en los salarios y la reducci贸n de personal.

Seg煤n el informe del CEP (2005), las firmas transnacionales que ingresaron a la industria editorial del pa铆s lo hicieron buscando explotar tanto el mercado local como el regional, y lo hicieron aprovechando el know how de las empresas del pa铆s, de gran prestigio y conocimiento del mercado.

El fin de la paridad del d贸lar y el peso hizo que el libro argentino se convirtiera en un producto m谩s econ贸mico, situaci贸n que llev贸 sobre todo a peque帽as y medianas editoriales a aprovechar los costos relativamente m谩s bajos para posicionarse internacionalmente, as铆 como en el mercado nacional, teniendo en cuenta que el precio del libro importado experiment贸 un aumento significativo del precio de tapa.

Luego de dos a帽os consecutivos de ca铆da en la producci贸n, en 2003 comenz贸 a repuntar y se registr贸 una recuperaci贸n del 22% en el sector editorial.

En suma, desde la salida de la convertibilidad, la industria del libro mostr贸 una saludable recuperaci贸n de su actividad. Medida en t茅rminos de unidades (libros) acumul贸 un aumento del 65,6% entre 2002 y 2004. Desde otra perspectiva, el volumen f铆sico relevado por el Indec para el conjunto del sector de edici贸n, el aumento fue del 35,3%. (CEP, 2005: 73)


  1. En el informe del CEP se consigna que esa aparente contradicci贸n se explica, seg煤n la C谩mara Argentina del Libro, por la edici贸n en grandes tiradas que hicieron algunos importantes medios de comunicaci贸n de la Capital Federal y del interior del pa铆s distribuidos a trav茅s de kioscos de diarios y revistas. Al ser ventas masivas su precio fue inferior al de los libros vendidos por canales tradicionales, de esta manera se increment贸 el volumen de libros pero con una incidencia menor en el valor de la producci贸n.


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