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La industria editorial en tiempos de democracia

Con la llegada del gobierno democrático las dificultades que venía experimentando el país en los últimos años continuaron, incluso con el impulso que otorgaba esa sensación de un nuevo comienzo que acompañó los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín. La inestabilidad política, fruto de las presiones de los sectores militares, y la crisis económica opacaron la algarabía del momento. La situación crítica que venía acechando a la industria editorial en los últimos años generó la pérdida de mercados externos y la declinación del mercado interno –que fue el que sostuvo la actividad editorial en el momento en que las posibilidades de exportación eran escasas–, falta de competitividad y dificultades para pagar derechos de publicación. Como se señala en el informe del Centro de Estudios para la Promoción (CEP, 2005), durante la década del 80 se registraron los niveles más bajos de producción de libros en cantidad de ejemplares de los últimos cincuenta años. En el año 1982, se registró uno de los niveles de producción de ejemplares más bajos de la historia: 14 millones, cifra similar a la del año 1958. Sin embargo, la balanza comercial del sector en el período 1981-1990 resultó favorable para el país todos los años a excepción de 1981, año en que el déficit superó los 30 millones de dólares (Getino, 2008).

Si la recuperación de la democracia en 1983 representó un auspicioso encuentro entre los autores dispersos y silenciados con su público, ese encuentro no significó, sin embargo, una recuperación del mercado ni de la industria editorial. (SInCA, 2010: 58-59)

El gobierno de Raúl Alfonsín terminó en 1989 meses antes de la fecha estipulada para la finalización de su mandato, sumido en una crisis económica y política, donde la figura protagónica fue la hiperinflación. Los cambios constantes de precios y las modificaciones en las condiciones de venta generaron tal incertidumbre que un grupo de editoriales puso en práctica una unidad de valor denominada “unidad libro” para tratar de fijar el precio de los ejemplares (García, 2000).



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