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2 Madres con Madres, en busca del “instinto perdido”

Gabriela Bercovich

Nos dábamos cuenta de que terminábamos hablando de lo mismo: de que nos había quedado una cicatriz, una marca por no haber podido parir como lo deseábamos. […]. ¡Mirá qué bien me hace poder charlarlo! No soy la única que se siente así y no estoy loca por sentirme así (entrevista grupal, C.F., 21/08/2020).

Ante las prácticas médicas hegemónicas presentes en el sistema de salud y como respuesta a las demandas de muchas mujeres que las padecieron, surgió, en el año 2006, el grupo Madres con Madres (MCM) en la localidad de General Roca (Fiske Menuco), provincia de Río Negro. Es un espacio donde se tratan temas relacionados con el embarazo, el parto y la lactancia, y que está conformado por un grupo de madres, la mayoría de ellas amigas entre sí, que tuvieron dificultades al momento de parir y de lactar. Más allá de esta génesis, estas madres entienden que “al grupo lo van conformando todas las mamás que pasan por esta experiencia, porque esa mamá ayuda a otra y esa a otra”[1].

Se juntaron para “recuperar el instinto perdido” en el sentido que le da el grupo a esta expresión, la cual refiere a la recuperación del protagonismo de la mujer que está pariendo y a la defensa de la humanización de las prácticas vinculadas con el acompañamiento del parto. Asimismo, consideran que es importante transmitir sus experiencias a otras mujeres que se encuentran transitando los primeros periodos de la maternidad con muchas inquietudes y a veces con miedo, lo que les impide disfrutar de esta etapa de su vida. Una de las integrantes comenta: “El embarazo me lo tomaba como algo serio y en MCM aprendí que era algo alegre, cambié mi visión. Aprendí que son los mejores momentos de la vida”[2].

La necesidad de ampliar la mirada respecto de las intervenciones médicas durante el trabajo de parto, el parto y la lactancia materna no es un tema novedoso. En nuestro país, los intentos por modificar la naturalización de las prácticas médicas hegemónicas han sido importantes a lo largo del tiempo; sin embargo, el nacimiento todavía incluye una variedad de intervenciones médicas de rutina, tales como fármacos que inducen y aceleran el parto, posición litotómica[3] obligatoria, maniobras invasivas, monitoreo fetal continuo, episiotomía[4] y un exceso de cesáreas que reproducen prácticas hegemónicas.

La transformación del parto en un acto médico ha dejado de lado otros aspectos esenciales que esa experiencia tiene para la mujer y para la familia. El equipo de salud pasó a ser el eje de las decisiones y comenzó a utilizar de forma hegemónica tecnologías y procedimientos destinados, en principio, solo a los embarazos de riesgo. Esto fue alejando a las madres del parto natural. De aquí surge que debería ser prioritario un menor intervencionismo médico y el cuidado de todo lo que pudiera influir en el estado emocional de la persona embarazada, evitando situaciones que puedan provocarle malestar y ansiedad.

A continuación, profundizaremos en algunas de las dimensiones de esta experiencia: los objetivos que se proponen; el carácter alternativo de la experiencia respecto a la medicalización del parto y el nacimiento y la apuesta por la humanización de este proceso; el saber práctico; la relación con el Estado; y el rol de las investigadoras durante el proceso de construcción de conocimiento. El trabajo de campo en esta experiencia se realizó entre inicios del 2019 y mediados del 2020. Los dispositivos de producción de datos que se utilizaron fueron los siguientes: entrevistas en profundidad a tres integrantes del grupo y a una madre que realizó la preparación de su primer parto y el proceso de lactancia junto a MCM; observación participante de un taller de parto humanizado y de una consulta personalizada; conversaciones informales con la coordinadora (encuentros presenciales e intercambios por WhatsApp); revisión de notas televisivas, de diarios, revistas y radios; seguimiento de publicaciones en Facebook de MCM; y fotografías aportadas en su mayoría por la coordinadora y unas pocas tomadas durante la observación participante.

Los objetivos que se proponen

Los objetivos del grupo son asistir a madres que tienen problemas con la lactancia, aportar información para que los bebés nazcan sin intervenciones innecesarias, y generar un espacio donde preguntarse y cuestionarse lo que está naturalizado en el sistema médico y en la sociedad. Los saberes que comparte están más vinculados a la experiencia cotidiana que a la científica, siendo estos saberes que no abundan en las redes sociales, ni en libros, ni en las consultas de embarazo y parto que atienden lxs obstetras. Por este motivo, MCM enfatiza en la “importancia de correr la voz, de crear una red de ayuda, de confianza, de contención y que no necesariamente [tienen] que ser profesionales”[5] para hacerlo.

La práctica cotidiana de dar a luz no siempre ocurre en un marco de respeto. Antes, el parto era una “cosa de mujeres”, que transcurría en el ámbito privado, hasta que, a comienzos del siglo xx, los nacimientos empezaron a realizarse en hospitales con el objetivo de reducir los porcentajes de mortalidad y morbilidad en madres e hijos. En ese contexto, la idea del parto como sinónimo de enfermedad se ha arraigado de tal forma que las mujeres han perdido completamente su protagonismo, siendo el equipo de salud el responsable de todas las decisiones.

Siguiendo el planteo de la filósofa Laura Belli (2013), las maternidades intervenidas y medicalizadas son solo un aspecto de una concepción fuertemente biologicista de la reproducción y la salud humana en general. Las instituciones de la salud son los espacios en los cuales estos procesos encuentran su lugar; los profesionales especialistas, en su mayoría varones, se apropian del lugar de saber y de poder y cuentan con la legitimación estatal y el prestigio social necesarios para afirmarse en esa condición. La instalación de la idea de obligatoriedad de parir en las instituciones con parteras profesionales bajo el control de médicos obstetras respondió a una profundización del proceso de exclusión de saberes locales, producto del desarrollo de la colonialidad del poder y del saber (Nari, 2004).

Al respecto, la coordinadora de MCM afirmó que ella aprendió mucho de “las paisanas, que venían a parir al hospital cuando era enfermera del hospital[6] o cuando traían a los bebés los primeros días luego de haber nacido”. “Yo observaba mucho lo que hacían, cómo agarraban a los bebés [y no lloraban]”[7].

Al mismo tiempo, comentó que, en el campo, las mujeres tenían sus propias costumbres, y era impensable que alguna parturienta no tuviera leche materna. Inclusive las rutinas médicas que se comenzaron a implementar en el hospital les provocaban estrés a estas mujeres ya que no comprendían por qué se llevaban para realizar controles a los bebés que apenas nacían. Estas paisanas son una gran fuente de inspiración de MCM[8].

Cabe mencionar aquí que uno de los efectos de la fuerte presencia del discurso médico tradicional es el desplazamiento territorial de ese tipo de experiencias. Dicho desplazamiento ocurre desde el hogar, ámbito histórico destinado a la parturienta, hasta el centro de salud, con asistentes extraños y un ideal de asepsia que se contrapone a la idea de acompañamiento durante el proceso (Belli, 2013). Como afirma Schallman (2007), en la institución se diluye todo: el deseo, el amor, el placer.

A lo largo de estos 14 años, la dinámica del trabajo y quienes participan en el grupo ha ido cambiando, sobre todo porque en la actualidad las mujeres que lo conformaron tienen hijxs adolescentes y están atravesando otras etapas de sus vidas. Una integrante dice al respecto: “Cuando empezamos, nuestros hijos andaban con nosotras y estábamos todas en la misma, ahora son adolescentes y tenés que estar de otra manera”[9]. Por razones laborales, algunas no pudieron dedicarle al grupo el mismo tiempo que al inicio, y otras decidieron tomar una línea de acción más vinculada con los partos domiciliarios como parteras que acompañan. Una de las integrantes expresa:

Nos comprometimos a tender una mano cuando sea necesario, aunque hoy no estemos más participando. Por el solo hecho de ser madres y haber pasado una situación difícil y buscando respuestas que muchas veces los médicos no las tenían[10].

Cuando las integrantes de MCM comenzaron con sus encuentros, lo hicieron semanalmente para conversar e intercambiar miradas a partir de algún texto que sirviera como disparador. Tal como lo sostiene una de ellas: “Esperábamos la hora semanal para encontrarnos, usábamos mucho la bibliografía de Laura Gutman[11], entonces a partir de algún capítulo de sus libros o algo que ella publicaba contábamos lo que nos pasaba [en referencia a ese tema]”[12].

En esos tiempos, también hubo un trabajo sincronizado con lxs profesionales del hospital Dr. Francisco López Lima, sobre todo en lo referido al proceso de lactancia materna. “Hubo pediatras del hospital que participaron de los talleres que organizamos y a su vez nosotras hemos ido a talleres de lactancia que se daban en el hospital”[13].

MCM ha tenido una fuerte presencia en los medios locales de comunicación. Durante un tiempo participaron de un programa radial que salía al aire una vez por semana, han publicado artículos en revistas con entrega gratuita, y han sido invitadas a programas televisivos. También, y sobre todo al inicio de sus actividades, han participado en marchas referidas al cumplimiento de la Ley n.º 25.929 de Parto Humanizado.

Las actividades que realizan: la apuesta por la humanización del parto y el nacimiento

En la actualidad, MCM realiza principalmente atenciones personalizadas que surgen a demanda y están vinculadas con el trabajo de parto y con el amamantamiento. Se trabaja mucho con el “boca en boca”: “Alguien nos recomienda y vienen o nos escriben”[14].

Asimismo, esta experiencia realiza dos encuentros por año: en uno de ellos, organizado en función de la Semana Mundial del Parto Respetado, que se conmemora en mayo, se trabaja acerca del parto; en el otro se abordan actividades vinculadas al amamantamiento y se lleva a cabo en agosto, durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Ambos encuentros son abiertos a la comunidad y gratuitos, los cupos son limitados debido, sobre todo, a la capacidad del espacio en el que se desarrollan, que es la casa de la coordinadora. En algunas oportunidades, el Rotary Club de General Roca ha prestado sus instalaciones para realizarlo, ampliando la posibilidad de participación de las personas.

Durante el ASPO, las actividades presenciales se suspendieron, y solo se ofrecieron algunas atenciones telefónicas, que, en la mayoría de los casos, fueron realizadas por la coordinadora del grupo.

Las atenciones personalizadas a familias gestantes

Las atenciones personalizadas son a demanda y, para el caso de las familias gestantes, se recomienda hacerlas en el octavo mes de embarazo, programándose para ello cuatro encuentros, uno por semana. De todas maneras, estas atenciones se van resolviendo con cada persona según sus necesidades. Los encuentros duran aproximadamente dos horas y son más íntimos que los talleres anuales, ya que en este espacio se muestran y se practican los ejercicios. La coordinadora comenta que es fundamental “comprender cómo [la persona gestante] va a trabajar con su cuerpo acompañando el descenso del bebé. Sin cosas raras, haciéndole caso a su cuerpo, a su aguante”[15].

En estos encuentros, una de las prácticas sobre las que MCM pone su atención es la eutonía. Se trata de una disciplina corporal que facilita el autoconocimiento, y lo primero que trabaja son los puntos de apoyo del cuerpo: cabeza, omóplatos, pies y columna. De esta manera, los dolores abdominales, pélvicos y de espalda pueden sobrellevarse. Mientras, se va realizando el ejercicio. Al respecto, M.E. dice:

No estoy del todo acostada, estiro brazo derecho y pierna izquierda y al revés. Luego bajo los brazos, semiabiertos, semiflexionados, apoyo toda la palma de la mano, los brazos también, y ahí busco los puntos de apoyo. Primer punto de apoyo que encuentro, acomodo la cabeza y cervicales, me friego como los gatos y apoyo los omóplatos, y ese es el segundo punto de apoyo. El tercero, planta de los pies y piernas separadas y flexionadas. Para el cuarto, apoyo los brazos y acomodo la columna. Apoyo toda la columna y levanto la cola, voy vértebra por vértebra ¡hasta que quedo tan cómoda! (diario de campo, M.E. Consulta personalizada, 1/02/2020).

Se trabaja sobre cómo sobrellevar los dolores que generan las contracciones, la importancia de acompañar a la persona gestante, el momento en que se va al hospital. Se explica que las contracciones aparecen de forma aislada y luego aumentan la frecuencia. Los ejercicios para acompañarlas consisten en controlar la respiración, acostarse sobre una colchoneta y agarrarse las piernas de la pantorrilla. Otra opción que se recomienda es que, cuando la contracción aparezca, la pareja o quien esté acompañando en ese momento busque una silla para que sirva de apoyo y frote las palmas de las manos en la espalda de ella, “la plancho”. Luego ella hace “patas de elefante[16] y después “le agradece al útero”[17] cuando termina la contracción.

Se explica también que, cuando se llega a un ritmo de contracciones constantes, recién ahí se concurre al hospital, y que, para saber si el bebé ya está en condiciones de nacer, “hay que ubicar el dedo gordo en la punta del esternón y de ahí tiene que entrar la mano entera. No hay necesidad de hacer tacto”[18]. Por último, se conversa sobre la llegada del bebé, remarcando que es importante que, apenas salga del vientre materno, tome la teta, lo que tiene muchos beneficios. El contacto físico y visual entre ambos y la succión del pecho son el estímulo que el cuerpo de la mujer necesita para producir la oxitocina suficiente para expulsar la placenta.

Por su parte, se indica que para el neonatx los primeros minutos posteriores al nacimiento son “de oro”, y ese contacto piel con piel no solo los ayuda a tolerar mejor la angustia de la separación y a sentirse más seguros, sino que les facilita estabilizar la respiración y la presión, reduciendo las hormonas del estrés y evitando la hipotermia.

Finalmente, hay un espacio para realizar preguntas. Luego se las invita a que consulten al momento de parir en caso de necesitarlo. “Si me llaman yo estoy, pero soy de afuera, los que trabajan son ustedes”.

Atenciones personalizadas a familias lactantes

Las atenciones personalizadas para familias lactantes comenzaron a realizarse ante los distintos obstáculos que tenían las mujeres para amamantar a sus bebés, como, por ejemplo, mastitis, dolor al dar el pecho, lastimaduras en el pezón, etc. De esta manera, dependiendo de la dificultad con la que la mujer se encuentra, se programa el proceso de acompañamiento. Hay quienes consultan apenas nace el bebé, y tal vez con un encuentro es suficiente, otras mujeres lo hacen porque están cercanas a perder la leche materna.

También, hay mujeres que se acercan por mastitis o familias con bebés prematuros que han sido alimentados con leche de fórmula. En esos casos, el acompañamiento para que puedan tomar el pecho suele ser un proceso de mayor duración. Una de las fundadoras de MCM cuenta:

Empecé el proceso de lactancia veinticinco días después de que mi bebé había nacido y necesité mucha ayuda. Ayuda que no encontré en internet, ni en los libros ni en los profesionales que me atendían, que con la mejor intención hacían foco en lo médico y en lo clínico. Lo que yo encontré en el grupo es que toda mujer puede amamantar a su bebé aunque haya pasado un tiempo [desde que nació sin hacerlo] (programa televisivo Juntos para Sumar, C.F. 22/12/2016).

El intercambio y diálogo entre MCM y lxs médicxs tratantes es algo que suele suceder en la atención personalizada. De hecho, varios pediatras de la zona recomiendan el acompañamiento que se realiza desde la organización y desde MCM suelen enviarse informes a los médicos tratantes. El siguiente fragmento es un informe escrito de puño y letra por María Ester a un médico tratante que había indicado la incorporación de leche de fórmula para alimentar al bebé por la presencia de dolor intenso en las mamas de la paciente:

Se trabaja con E., se observa que los conductos de las mamas están superpuestos y hay mucho dolor y riesgo de mastitis. Se comienza el tratamiento para descongestionar. El bebé estaba con biberón por las noches y lo hemos solucionado. En cuatro atenciones se revierte la situación siguiendo adelante con teta, teta, teta. Saludo atentamente (Informe enviado a médico, M.E., s/f).

Los talleres anuales

La otra propuesta que realiza MCM son los talleres anuales, que tienen la función de promover los derechos de las familias gestantes y lactantes a tener un parto humanizado y a amamantar a sus hijxs. Los encuentros son muy convocantes y a ellos concurren familias gestantes y lactantes, conformadas por embarazadas, madres, suegrxs, amigxs, compañerxs, hijxs y todas aquellas personas interesadas en la temática. Siempre hay un rincón con juguetes por si hay niñxs, para que puedan entretenerse.

Unos días antes de dichos talleres, las integrantes de MCM visitan las radios locales y realizan invitaciones por Facebook. Durante ellos se toma mate, se comparte algo rico y se crea un clima cálido y acogedor. Cuando se acerca el nacimiento, muchos de lxs participantes que concurren al encuentro de parto humanizado solicitan asistencia individual; y, cuando nace el bebé, piden ayuda por la lactancia. “Las personas deciden cuándo venir […]. Nosotras solamente estamos por si nos necesitan”[19].

Una de las herramientas fundamentales en los encuentros es la teatralización. La coordinadora del grupo dice: “Ponemos el cuerpo, simulamos situaciones cotidianas para que la gente lo entienda y se vea reflejada”[20]. Esa manera de transmitir la información y el conocimiento genera interés por parte de lxs participantes, por lo que se transforma en un recurso innovador al momento de planificar los talleres y las atenciones. Las dudas se van respondiendo durante el taller; por lo general, está pautado un momento de consultas y sugerencias al final del encuentro, pero nada es tan rígido. A veces, las preocupaciones o determinadas inquietudes por algo que recomendó el médicx obstetra o un diagnóstico que fue dado hacen que se dedique atención al tema, siempre y cuando el grupo de MCM considere que puede aportar algo.

Taller de parto humanizado

El taller de parto humanizado se realiza un día sábado de mayo cercano a la Semana Mundial de Parto Respetado. El nombre que se elige para el encuentro casi siempre está vinculado al lema que se propone para la efeméride de ese año. En cuanto a la duración de este, está programado en dos horas, divididas en tres momentos. En el primero, se realiza la presentación de todas las personas que concurren y se pasa una hoja para que completen los datos personales (nombre y apellido, lugar de residencia, tiempo de gestación del bebé y teléfono).

Luego, en el segundo momento, se presentan los temas que se van a tratar y que están vinculados con la eutonía, la relajación, la respiración, la importancia del contacto con uno mismo, con la pareja, y de ambos con su bebé. “La eutonía aporta lo esencial para la futura mamá: cómo conectarse con el cuerpo para aflojar tensiones profundas” (Kaplan, 2015: 55).

Al igual que en las consultas personalizadas, se trabaja sobre cómo aliviar zonas de dolor propias del embarazo y se enseñan ejercicios que ayudan a la bajada del bebé. Se conversa también sobre cuándo ir al hospital, recomendando hacerlo cuando las contracciones se producen cada cinco minutos para evitar la sobreintervención. Así lo expresa la coordinadora del grupo: “Hay que tratar de hacer el trabajo de parto en casa; así, cuando vamos a la clínica, no les damos tiempo a que intervengan demasiado”[21].

El objetivo de estos talleres es, además de brindar información relacionada con el conocimiento vivencial de la anatomía del nacimiento, que la mujer pueda sobrellevar el miedo que le despierta lo que ocurre en su cuerpo y en sus emociones. Asimismo, se invita a “pensar en el trabajo de parto como un festín, como un momento de comer cosas ricas y de disfrutar. Poner frutas, semillas, chocolatitos en platitos y a vivirlo en plenitud”[22].

Lo importante es desdramatizar el parto, no es un proceso de enfermedad o patología, sino que es un hecho natural, fisiológico e irreversible. Es un momento íntimo de la mujer en el cual tiene que estar conectada con su cuerpo, interpretando las señales que le da, cosa que resulta complicado de lograr en un centro de salud. Así lo explica una de las integrantes: “Llegás a un lugar, empezás a ponerte nerviosa, eso genera la segregación de adrenalina y el cuerpo automáticamente interpreta que el trabajo de parto no tiene que continuar”. También se hace énfasis en la sensación de bienestar y felicidad que provoca un parto natural; una de las integrantes dice:

Una vez que pasó todo y te diste cuenta que pudiste, que casi no te tocaron, que fuiste vos sola con tu cuerpo y tu bebé, la sensación que te queda es hermosa y la mujer está más empoderada para quedarse después con ese bebé (entrevista grupal, 21/08/2020).

Finalmente, en un tercer momento, se responden las dudas que se fueron presentando, y por último se realiza un cierre en el que se invita a que ante alguna consulta se comuniquen por teléfono con la coordinadora para, si es necesario, acordar un encuentro. También queda abierta la invitación a quienes desean volver cuando se acerca la fecha probable de parto.

Taller de amamantamiento

Los encuentros de lactancia –como mencionamos anteriormente– se realizan en el marco de la Semana Mundial de Lactancia Materna, en el mes de agosto. En este espacio, de la misma manera que en el taller de parto humanizado, se hace una presentación de quiénes participan y también se toman los datos personales y de contacto.

“Este taller surge del llanto que tantas veces escuchaba cuando alejaban a los bebés de sus mamás y el alivio que sentían cuando se les devolvía la teta perdida por interferencia institucional”[23]. Así, el primer taller que se realizó se llamó “¡Socorro, quiero la teta!”.

Lo primero que se transmite es que el objetivo de la lactancia en lxs bebés recién nacidxs no es que engorden, sino que se encuentren con su mamá. La mamá siempre debe estar cómoda, sentada con una almohada en las piernas. Se apoya al bebé sobre la almohada. María Ester simula la situación y dice: “Agarro la cabeza y la manejo, agarro la teta, me agacho un poco y amago dársela. Cuando el bebé abre bien grande la boca, […] le acerco la teta y se prenden perfectos”[24].

Lxs recién nacidxs no comen demasiado. “Toma un ratito, lo saco y le sobo la espalda y lo paso a la otra teta. Ratito, ratito y final”[25]. Durante las primeras 48 h, se alimentan de grasa parda, que es un tejido especial graso que produce una gran cantidad de calor a través de diferentes reacciones químicas. Se encuentra en diversas partes del cuerpo del bebé y, al metabolizarse, pasa a los vasos sanguíneos y calienta todo el organismo, por lo cual no hay motivo para darles una mamadera. “Los primeros días toman gotas de la teta, con un biberón eso es imposible; entonces se hinchan y empiezan con los gases porque, lógicamente, se inflan”[26].

Para evitar los cólicos en lxs neonatxs, se recomienda una preparación previa antes de dar la teta para transmitirle tranquilidad al bebé. Dicha preparación consiste en ponerlo boca abajo en los brazos de la mamá, apoyarle una mano sobre el mentón al bebé, y la otra mano en la columna. La coordinadora del grupo comenta:

Suavemente lo muevo de la colita. Le paso los dedos de mi mano por la columna tres veces, vértebra por vértebra. Con los cinco dedos de la mano le masajeo la pancita. De esta manera no tiene cólicos porque activamos el movimiento intestinal (video de taller de lactancia, M.E., 08/2012).

La nutrición es el parámetro fundamental en la salud del ser humano dado que constituye la base de la vida. Jamás se debe interferir en la lactancia materna en un niño sano, para evitar así el riesgo de muchas enfermedades.

La incidencia inesperada en las políticas públicas

Los efectos producidos por las acciones que el grupo lleva a cabo no eran esperados por las integrantes. Esta característica permite considerarla como un grupo espontáneo donde la participación se produce al interior del grupo doméstico, entre pares que llevan a cabo actividades de autoatención (Menéndez, 1998) y que impactan en las políticas públicas, pero de manera informal. Esta organización influye sobre el sistema no por constituirse en un grupo de presión, sino más bien desde sus propios espacios de acción, valorando la construcción compartida entre sus integrantes y sus grados de autonomía que hacen que las mujeres y las familias lleguen de otro modo al sistema de salud. Asimismo, impacta en los programas de lactancia materna porque genera distintos espacios de intercambio con los efectores de salud.

Así, las relaciones que se establecen generan intervenciones que cambian el contenido o alteran el curso de la política pública en algún sentido y adoptan diversas formas. Desde sus inicios, el grupo de madres tuvo una comunicación fluida aunque informal con lxs médicxs pediatras del hospital López Lima de General Roca, referida a las atenciones de lactancia. En algunas oportunidades existían diferencias respecto de los tiempos de recuperación de la lactancia en casos de pérdida, así como también de la incorporación de suplementos a la leche materna en recién nacidxs y prematurxs. No obstante, tanto MCM como lxs profesionales de la salud reconocen la importancia de la lactancia materna, pero a veces difieren en los métodos para alcanzarla. Lo que se sostiene desde MCM es que, si bien es importante estar atentos a la evolución del peso del bebé los primeros días de su nacimiento, no es la única variable a considerar, ni la más importante.

A veces el ámbito hospitalario no es el lugar más propicio para el contacto entre el bebé y la mamá, y las dificultades para amamantar suelen estar vinculadas a dicho espacio y no a cuestiones biológicas. Una vez más se hace evidente el avance del sistema médico hegemónico por sobre los procesos naturales. Una participante de MCM cuenta lo que le sucedió cuando nació su hija:

Me acuerdo de que venían las enfermeras y la bebé se me dormía, entonces me decían: si no toma, no te podés ir; y me la ponían para que tome, pero no tomaba. Yo no sabía qué hacer, me ponía nerviosa y la leche no bajaba. Entonces la llamé a M.E. y ella me dijo que me quedara tranquila, que ni bien salga fuera a verla. Cuando fui, fue como un milagro, […] llegué muy dolorida, le cuento que no me bajaba leche, que ya me estaba lastimando, que el momento de darle la teta era un caos. M.E. me sentó en una silla con un almohadón. […]. Ella tiene una técnica que es abrirle la manito al bebé [cuando se queda dormido], entonces, cuando le abrió la mano, empezó a tomar. Y yo escuchaba esos tragos que hacía, ¡eran impresionantes! (entrevista virtual, C., 20/08/2020).

Con el tiempo, las integrantes de MCM lograron intercambiar saberes con los profesionales de la salud del hospital. En los encuentros anuales que organizaba MCM, las pediatras del hospital concurrían para acompañar la actividad. También las integrantes del grupo eran invitadas a los talleres que se organizaban desde el establecimiento de salud.

Por otra parte, en varios casos de bebés prematurxs, se recomendó que el acompañamiento a la familia lo realizara la agrupación. De esta manera, mediante informes que elaboraba la coordinadora de MCM, mantenían una comunicación acerca de las mejoras o no del periodo de lactancia. Esta sincronización del trabajo se mantuvo por varios años, lo que dio por resultado acuerdos en las formas de lograr que las madres alimentaran a sus hijxs y en los beneficios que esto tiene en la salud de la mujer y del bebé, así como también en la estimulación del vínculo afectivo entre ambxs.

Si bien esta relación no dio como resultado el surgimiento o la reformulación de un programa de lactancia, el aporte de MCM en el proceso de incidencia puede manifestarse en lo que generó en algunxs profesionales de la salud, quienes pusieron en valor las prácticas sugeridas por MCM en conexión con el hacer cotidiano de, por ejemplo, la enfermería y la pediatría; dicho valor está marcado por el aspecto humanizante de las prácticas mencionadas por sobre el técnico-médico.

La gran trayectoria que tiene la agrupación por la asistencia que brindan a las personas gestantes y los talleres que llevan a cabo dio como resultado que en el año 2010 MCM fuera consultada por el Ministerio de Salud de la provincia de Río Negro para diseñar y dictar cursos de maternidad y lactancia, de forma que se estableció la propuesta del grupo de madres en la agenda política. Asimismo, la labor de esta organización fue declarada de interés social, educativo, cultural y sanitario por la Legislatura de Río Negro. Al respecto, una de las legisladoras declaró que el reconocimiento es por la “idoneidad, compromiso ético con la causa de la educación maternal, vocación social, ayuda y asistencia a las madres durante el proceso de embarazo”[27].

Sin embargo, las dificultades del grupo para sostenerse, por el desgaste que muchas veces implica para lxs referentes de las organizaciones sociales ejercer el liderazgo comunitario, impidieron llevar a cabo las instancias de seguimiento y monitoreo de las propuestas de capacitaciones y del modo como estas se iban implementando en los distintos hospitales o centros de salud.

Cabe destacar que las integrantes del grupo, y especialmente su coordinadora, son reconocidas por lxs referentes de hospital y sus recomendaciones dieron impulso para que en la actualidad el área de maternidad cumpla con los siguientes objetivos recomendados en la Ley de Parto Humanizado:

  • Estimular el contacto piel con piel desde el minuto cero. Si las condiciones vitales de la madre y el bebé lo permiten, el contacto debe ser permanente y continuado durante al menos una hora.
  • Acompañar a las madres que, a causa del estrés u otro factor, no pueden amamantar sin incorporar inmediatamente leche de fórmula. Acompañar sin perturbar. Además, es necesario animar, contener y cuidar.
  • Mejorar las condiciones edilicias: se incorpora una sala en el área de maternidad que permite el contacto entre la familia y el bebé.
  • Modificar algunas prácticas durante el trabajo de parto, como, por ejemplo, permitir algún acompañante, alimentación liviana, libertad de movimiento, y solo colocar el suero en caso de requerirlo.

Hay acuerdos sobre el proceso de lactancia, pero se observan disensos en cuanto a cómo lograr que un parto sea humanizado. En determinadas situaciones se han notado diferencias respecto del momento adecuado de asistir al hospital para la internación una vez iniciado el trabajo de parto. La recomendación es acudir cuando las contracciones son regulares e intensas y no cesan con el reposo. A esa fase se la llama “dilatación”, y ocurre cuando el cuello del útero comienza a dilatarse hasta que se abre totalmente para empezar con el periodo expulsivo. La duración depende de muchos factores, como las contracciones, la posición del feto, si es o no el primer parto, etc.

En el grupo se trabaja mucho sobre cómo sobrellevar el dolor y la confianza en el propio cuerpo durante esta etapa, por lo cual las mujeres llegan a la clínica “listas para parir”. Eso suele inquietar y molestar a lxs profesionales de la salud, quienes exponen que muchas de las parturientas que se preparan en MCM llegan al sanatorio cuando ya no hay margen de acción en caso de que surja algún imprevisto.

Las integrantes sostienen que los ejercicios que practican muchas veces permiten disminuir el dolor y que, ante los controles médicos realizados previamente, sumados a las condiciones dadas para un parto vaginal, no debería ser necesario, por ejemplo, colocar una sonda de manera preventiva. El argumento de que “le pueda pasar algo al bebé” generalmente hace que las mujeres dejen de protagonizar el parto, perdiendo el control de su propio cuerpo. También, las cortas distancias que suelen recorrer las familias para llegar al hospital –dado que General Roca es una ciudad relativamente pequeña– no debería ser algo a considerar en términos de la cantidad de tiempo disponible para atender el parto.

Estos grises existen en las prácticas médicas hegemónicas, a pesar de las legislaciones que promueven el parto humanizado, y ello sucede en virtud de la manera en que estas son interpretadas e implementadas por lxs actorxs sociales que intervienen en este tema. Así lo cuenta una de las integrantes:

… todo lo relacionado con lactancia, estábamos super alineadas. Después, lo que es parto, siempre hay esa línea tan desdibujada entre que el parto es un proceso natural, en la cual nosotras insistimos que la intervención médica debe ser mínima, y lo que sucede puertas adentro de la institución de salud (entrevista grupal, C.F., 21/08/2020).

La investigación y la acción colectiva

Nos acercamos a MCM a inicios de 2019 contando sobre el proyecto de investigación y nuestro interés en poder sistematizar la experiencia. Las primeras conversaciones fueron telefónicas, hasta que pudimos concretar un encuentro con la coordinadora del grupo, de manera que los lazos y los intercambios se fueron fortaleciendo. Nosotras, como investigadoras, partíamos de la idea de que el saber práctico de MCM nos permitía reflexionar acerca de cómo habíamos parido (muchas de nosotras lo hicimos) y de cómo nos habíamos preparado (si es que lo hicimos) para ese momento, y las integrantes del grupo, con un interés enorme en que esta experiencia quedase registrada y pudiese ser leída por estudiantes, madres, hermanxs, abuelxs, familias, etc.

En marzo de 2019, nos invitaron a participar de la organización del taller de parto humanizado que se realizó en mayo de ese año. Esa actividad nos permitió conocer “la cocina” de la experiencia, algunos conceptos teóricos, la estructura del taller y a varias integrantes del grupo. Nuestra figura de “investigadoras tradicionales” se iba disolviendo y transformando en investigadoras que intentaban no solo conocer, sino también dar una mano: ayudando a armar el flyer, difundiendo la convocatoria, colaborando con la preparación del lugar los días en que había talleres, preparando mates para las personas que llegaban, cortando una torta que traían para compartir durante el taller.

También, junto a la coordinadora, fuimos invitadas a contar sobre MCM en el curso de posgrado “Salud mental perinatal, vínculo temprano y primera infancia: fundamentos teóricos, rol profesional y dispositivos de intervención”, que se dictó durante abril y mayo de 2020 en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue. En dicho relato expusimos fotografías de años anteriores del grupo, recordamos anécdotas, revisamos los conceptos claves para armar la presentación, etc.

Así, esa confianza que se alimentó a lo largo de este tiempo permitió consolidar un trueque constructivo que cuestionó el saber experto de la ciencia y aprendió de las acciones contrahegemónicas y de ayuda mutua respecto al parto y al proceso de lactancia generadas por MCM.

A modo de cierre

Para finalizar, nos interesa rescatar que MCM asiste a través del acompañamiento en el trabajo de parto y durante el proceso de lactancia a las familias gestantes y lactantes desde la consideración de que el parto y el proceso de lactancia son hechos naturales y sociales que no deberían tratarse como un acto médico. El parto según MCM es un hecho absolutamente genital y sexual. No es una situación médica ni de enfermedad de riesgo. Tiene que ver con la vida, el placer, la alegría, la esperanza y las emociones intensas.

En la ardua tarea que realiza el grupo, nunca se planteó como meta la incidencia en las políticas públicas vinculadas con el parto y la lactancia. Sin embargo, ello fue un efecto no esperado para la agrupación, ya que el trabajo realizado de manera conjunta con el hospital López de Lima, a través de la comunicación con lxs profesionales de la salud (frecuentemente con pediatras) ya sea para el seguimiento de alguna situación, o para planificar los talleres de lactancia que se organizaban desde allí, son muestras concretas de una participación e incidencia en la planificación de actividades del nosocomio.

Por otra parte, nos interesó recuperar la importancia que fue adquiriendo esta propuesta de acompañamiento para la revisión de las prácticas médicas en profesionales de la salud del hospital López de Lima, sobre todo las referidas a la lactancia. En ese sentido, algunxs pediatras recomiendan las atenciones y los talleres que el grupo de madres ofrece, así como también las integrantes de MCM han sido invitadas a los talleres de lactancia que se proponen desde dicho establecimiento de salud. No sucede lo mismo con la iniciativa de recuperar el protagonismo de las mujeres en el momento del parto, notándose resistencias en algunas de las prácticas vinculadas al trabajo de parto, como, por ejemplo, el momento adecuado para asistir al sanatorio.

No hay dudas de que la información que nos aporta el grupo es sumamente valiosa para tener en cuenta al momento de adaptar programas y proyectos vinculados al trabajo de parto y a la lactancia que se propongan generar cambios hacia prácticas más humanizadas. Prácticas que promuevan el tacto vaginal y la administración de oxitocina durante el trabajo de parto, el abandono de rutinas innecesarias e invasivas como lo son las cesáreas cuando el parto natural es viable, la administración de leche de fórmula en recién nacidxs cuando la mamá tiene posibilidades de dar de mamar, aunque tenga algunas dificultades para ello, entre otras cosas.

Por último, respecto al proceso de investigación, destacamos que la participación activa de quienes investigamos en este proyecto permite una reflexión constante acerca de qué aprendemos “de” las experiencias y qué aportamos “a” ellas. De esta manera, compartir tanto instancias de los quehaceres cotidianos del grupo (la organización del taller de parto humanizado), como otras más académicas (la preparación del módulo del posgrado al que fuimos invitadas) nos permitió enriquecer nuestros conocimientos y revisar los sentidos y las prácticas que naturalizamos durante el momento del embarazo, el parto y la lactancia.


  1. Programa televisivo, C.F., 22/12/2016.
  2. Registro del diario de campo, taller de parto humanizado, N. 18/05/2019.
  3. La posición litotómica en el parto es la postura horizontal sobre la cama o camilla.
  4. Esta se realiza para prevenir desgarros perineales graves y consiste en un corte en el tejido perineal con la finalidad de ensanchar la salida vaginal. Se realiza en el período expulsivo con la ayuda de unas tijeras y afecta a la piel, la mucosa y el músculo (Sáez Sánchez, s/f).
  5. Programa televisivo, C.F. 22/12/2016.
  6. M. E. trabajó toda su vida, hasta su jubilación, como enfermera en el hospital Dr. López Lima de la ciudad de General Roca, Río Negro. Ha ocupado cargos como el de directora provincial de enfermería, jefa del programa de Maternidad e Infancia de Río Negro, ha sido responsable de la implementación de las normas de la OMS relacionadas a la maternidad, capacitadora en temas relacionadas a salud e instructora de la Escuela de Auxiliares Técnicos de Enfermería de Río Negro.
  7. Entrevista, E. 1/02/2020.
  8. M. E. ha inventado versos para poder memorizar esas observaciones y transmitirlas a quienes participan en los talleres, o a las mujeres que consultan ese saber que rápidamente fue desplazado por la medicina tradicional. Así, es posible mencionar la frase que recita en los talleres o en las consultas cuando explica cómo evitar los cólicos del bebé mientras se le hace un masaje: “¿Cómo tenés la columna?, ¿cómo tenés la columna?, ¿cómo tenés la columna?, ¿cuántas vértebras tenés?, ¿cuántas vértebras tenés?, ¿cuántas vértebras tenés? Te aplasto, te aplasto, te aplasto (con la mano abierta) y luego masaje en la pancita” (entrevista, E. 1/02/2020).
  9. Registro del diario de campo, N. 18/05/2019.
  10. Entrevista virtual y grupal, C. 21/08/2020.
  11. Terapeuta familiar argentina, especializada en temas de maternidad, crianza y vínculos familiares.
  12. Entrevista virtual y grupal, N. 21/08/2020.
  13. Entrevista virtual y grupal 21/08/2020.
  14. Entrevista, E. 1/02/2019.
  15. Registro del diario de campo, M. E. Consulta personalizada, 1/02/2020.
  16. Pisada fuerte, con las piernas abiertas y semiflexionadas.
  17. La expresión de “agradecimiento al útero” hace referencia al momento de la contracción y cuando esta finaliza. En la consulta el relato fue el siguiente: “Viene la contracción, la acompaño, a veces la partera te pone la mano [en la panza] y te dice [que hagas] fuerza como para hacer caca. Y en realidad la fuerza es para que se abra la vagina” (registro del diario de campo, E., consulta personalizada 1/02/2020).
  18. Registro del diario de campo, M.E. Taller de parto humanizado, 18/05/2019.
  19. Registro del diario de campo, E. Consulta personalizada, 1/02/2020.
  20. Registro del diario de campo. Taller, E. 18/05/2019.
  21. Registro del diario de campo, E. Taller, 18/05/2019.
  22. Registro del diario de campo, E. Taller, 18/05/2019.
  23. Registro del diario de campo, conversación informal, E., 30/03/2019.
  24. Entrevista, E., 1/02/2020.
  25. Entrevista, E., 1/02/2020.
  26. Entrevista, E., 1/02/2020.
  27. Extracción del diario de sesiones de la Legislatura de Río Negro, 29/04/2010.


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