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3 Tipología y oportunidades
del turismo rural comunitario

Para clasificar los distintos tipos de turismo rural comunitario se deben considerar las motivaciones que llevan a las personas a desplazarse de un lugar a otro en la búsqueda de nuevas experiencias, de espacios para el descanso, de reactivar una conexión cada vez más necesaria entre el ser humano y la naturaleza.

Esas motivaciones encuentran en las iniciativas locales atractivos que satisfacen esas necesidades y que ofrecen, además, la oportunidad de conocer otras formas de vida, saberes ancestrales, fusiones entre distintas etnias, recetas únicas y productos gastronómicos de cada región.

El turismo comunitario motiva la revalorización de aspectos identitarios y cotidianos que, puestos en común e interpretados para la oferta turística, enriquecen las propuestas y generan nuevos atractivos antes no explorados.

Para la Organización Mundial de Turismo (OMT, 2013), todo producto turístico está constituido por una combinación de hasta tres factores:

Vivencial: festivales, actividades, comunidad, eventos, comidas y entretenimiento, compras, seguridad, servicios, actividades de marketing.

Emocional: recursos humanos, culturales e históricos, hospitalidad.

Físico: infraestructura, recursos naturales, alojamiento, restaurantes.

El turismo comunitario es un rubro en permanente crecimiento, cada vez más especializado, y en un proceso constante de profesionalización. Sus ventajas para las comunidades participantes son de fácil visualización, lo que anima a seguir pensando en esta alternativa como motor para el desarrollo territorial local y regional. No obstante, se debe considerar y prestar especial atención a los efectos negativos que pueden ocasionar prácticas comerciales de alto impacto, con escasa participación comunitaria, y con frecuencia motivadas por una comprensión errada de lo que significa satisfacer la demanda turística, sin contemplar las verdaderas necesidades e intereses locales.

A modo de ejemplo, y muy a nuestro pesar, es frecuente ver ofertas impulsadas por agencias de viajes y asesores privados que, haciendo usufructo de las necesidades básicas insatisfechas de muchas comunidades aisladas de nuestro país, impulsan atractivos no participativos en los que “el paquete” se arma a medida de la demanda, se les dice a las personas qué tienen que hacer y el precio se establece arbitrariamente, con ganancias dispares entre las partes. Los operadores ganan considerables sumas y las familias que participan reciben escasos ingresos. Las propuestas, en este caso, son totalmente opuestas a nuestra forma de entender el turismo rural comunitario.

Caminatas con baquianos en Lago Rosario, Chubut 

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En esa búsqueda, los criterios expresados en esta publicación se encuentran también en concordancia con los principales retos y estrategias de gestión que promueve la Organización Mundial del Turismo para el desarrollo sostenible de proyectos basados en el patrimonio cultural inmaterial (OMT, 2013):

Es imprescindible entender los nexos entre los agentes interesados; definir los productos turísticos considerando los actuales o realizando innovaciones; identificar a los agentes interesados y crear mecanismos de participación; mantener la autenticidad; forjar asociaciones entre sectores sociales, públicos y privados; desarrollar productos con criterios de sostenibilidad; conciliar educación y entretenimiento; anteponer el beneficio a largo plazo al beneficio inmediato, garantizar el dinamismo cultural; establecer sistemas de investigación y seguimiento; y fijar los límites de cambio aceptables, promoviendo negociaciones sensibles entre el espacio local y el espacio turístico.

Así, el diseño de productos de turismo comunitario, tal como lo entendemos, debe contemplar la visión comunitaria, sus intereses y motivaciones grupales y particulares. Desde esta forma de trabajo, se identifican recursos disponibles y actores posibles (líderes y responsables) que se deben convertir en productos y servicios que satisfagan las demandas de los visitantes, pero que también los animen a realizar nuevas experiencias y a imprimir vivencias originales, de antemano no demandadas pero que son parte del patrimonio identitario del lugar. El factor sorpresa acompañado de un relato acorde genera reacciones positivas, que animan a los turistas a contarles a los otros (generalmente de su entorno familiar, de amistad o laboral), dándoles las razones suficientes para que también disfruten de esas vivencias.

Los ejes de trabajo para recursos y atractivos se sintetizan en: Gastronomía y artes culinarias; Saberes locales y creencias; Recursos naturales; Arquitectura; Agroindustria; y Artesanías. A su vez, estos se vinculan con la tipología de turismo comunitario que proponemos en este capítulo.

Plantando árboles en Reserva El Churrinche, Las Flores, Buenos Aires

cap. 3

Gallo y Peralta, 2018. Elaboración propia.

El diseño, la gestión y el acompañamiento de productos turísticos de gestión participativa en los que venimos trabajado conjuntamente desde el año 2013 en distintas provincias de Argentina nos ofrecen varias lecciones aprendidas que nos animan a ofrecer esta tipología del turismo comunitario con la intención de jerarquizar esa modalidad en el contexto de otras ofertas turísticas nacionales.

En un mundo cada día más globalizado, las inmersiones etnográficas y el desarrollo de propuestas concebidas con una fuerte impronta antropológica incentivan el trabajo interdisciplinario e invitan a realizar un ejercicio permanente de apertura, aprendizaje y valoración.

Tipología de Turismo Rural Comunitario (TRC)
en base a las lecciones aprendidas
Tipos de TRC Descripción Actividades de Interés
Turismo vivencial Las familias invitan a los visitantes a compartir su cotidianeidad. Su vivienda, su vida en comunidad, sus actividades agropecuarias, sus tradiciones y artesanías. La vivencia tiene como objetivo mostrarles una forma de vida única y particular, con las características de una determinada región. Es un encuentro entre culturas en el que ambas partes aprenden. Se promueve un intercambio de saberes en el hacer compartido. – Participación en tareas domésticas.- Aprendizaje de técnicas productivas.- Participación en tareas de granja.- Realización de artesanías.- Espacios de diálogo y de escucha activa.- Participación en fiestas y tradiciones.-Actividades de restauración del bosque nativo.- Aprendizaje de dialectos.
Agro­turismo Turismo en el medio rural, especialmente en sectores productivos en los que los agricultores comparten con los visitantes sus técnicas, sus relatos y la degustación de los productos. Frecuentemente acompañado por la oportunidad comercial en el trato directo entre el productor y el consumidor. La compra en granjas productivas es una modalidad cada vez más extendida a escala mundial. Es un derivado del turismo rural que puede ofrecer observación participativa. Da la oportunidad de concientizar a los turistas sobre la importancia de una alimentación saludable, el cuidado del medio ambiente y el bienestar animal como filosofía de vida. – Recorrido por las plantaciones y producciones animales.- Caminatas de pastoreo.- Degustación de productos locales, conservas y derivados.- Circuitos gastronómicos.- Elaboración de recetas tradicionales.- Participación en cultivos y cosechas.- Talleres y demostraciones para grupos escolares.- Comercialización directa de productos.- Pueden ofrecer o no alojamiento y otros servicios complementarios.
Eco­turismo Enfocado en el disfrute y conocimiento de la naturaleza como principal motivación. Pone énfasis en la protección y el equilibrio del medio ambiente y en compartir prácticas responsables con esos objetivos. Se rige por sus propios principios éticos, en esencia un menor impacto de la actividad turística sobre el entorno en que se realiza; promueve el uso responsable de los recursos naturales, la agroecología como modelo de producción de alimentos, además de trasmitir una apreciación especial sobre el entorno social comunitario. La permacultura y las construcciones naturales son importantes atractivos, así como la relación con el entorno con base en la observación, la contemplación y la valoración proteccionista. – Caminatas y senderismo.- Avistaje de avifauna.- Voluntariado en Parques y espacios verdes comunes.- Participación en talleres y otras actividades de construcción natural.-Huertas demostrativas y participativas.- Cosecha de alimentos.- Degustación de productos y gastronomía saludable.- Jornadas y Congresos con orientación al desarrollo sustentable.- Charlas y propuestas específicas para escuelas.- Espacios de diálogo, debate y reflexión.- Salidas de limpieza de residuos.- Participación en campañas de concientización.- Senderos interpretativos.- Safaris fotográficos.
Turismo aventura Se caracteriza por un estrecho vínculo con el entorno natural y requiere un cierto grado de preparación física previa. Se articula muy bien con la oferta de TRC ya sea por los servicios que las comunidades pueden ofrecer en lugares de práctica alejados de los centros urbanos, como por ser los mismos pobladores rurales quienes en el diseño de productos para aprovechar los recursos naturales de manera sustentable organizan actividades específicas para este segmento. – Trekking / Montañismo.- Cicloturismo.- Caminatas con dificultad.- Rafting y canotaje.- Campamentos en la naturaleza.- Talleres de supervivencia.- Guiadas por baquianos.- Actividades subacuáticas.- Hospedaje y gastronomía acorde a cada actividad.- Escalada y Rappel.- Pesca.- Cabalgatas.
Turismo de pueblos Desarrollado por pueblos rurales de hasta 2000 habitantes quienes, en un proceso de valoración de su cultura y de sus bienes identitarios, ofrecen pasar unos días disfrutando del carácter típico del lugar y de su gente. Es una opción buscada por aquellos que desean hacer una experiencia fuera de las ciudades, pero contando con los servicios necesarios para que el cambio no sea radical. Los parajes rurales se vinculan con los turistas de manera espontánea y servicial, expresando la hospitalidad que caracteriza a los pequeños poblados. Esta modalidad, de gestión comunitaria y con el apoyo de las instituciones locales, ha implicado el rescate de muchos pueblos olvidados luego del cierre de las estaciones ferroviarias que les dieron origen. Generalmente estas propuestas articulan muy bien con otras que se ofrecen en la región. – Participación en rutinas cotidianas identitarias.- Asistencia a fiestas populares y folklóricas.- Visita a artesanos y productores locales.- Visita a ferias francas y de artesanías.- Paseos en bicicleta y en otros transportes que permiten el contacto con el entorno.- Museos históricos y temáticos.- Degustaciones gastronómicas y banquetes típicos.- Paseos en carruajes.-Demostraciones de destrezas criollas.- Actividades en la plaza pública.- Jornadas de capacitación.- Intercambio emprendedor entre municipios.

Turismo de pueblos origi­narios
Propuestas que surgen de la gestión participativa como modelo de trabajo. Incluye todas aquellas actividades que las comunidades pueden ofrecer a los turistas procurando un intercambio cultural que motive la revalorización de las costumbres y de la legua originarias. El nivel de participación, los relatos y la asistencia a festividades propias dependen de la apertura de cada una de las comunidades. El armado de redes de trabajo interdisciplinarias e interinstitucionales arroja beneficios que exceden lo turístico propiamente dicho. La inclusión social, la no discriminación, el acceso a mejores condiciones educativas y una mejora integral de la calidad de vida de las familias son algunos ejemplos de ello. – Participación en rituales y/o costumbres propias de la comunidad.- Rondas de diálogo y escucha activa entre culturas.-Elaboración y degustación de gastronomía típica.- Participación en tareas relacionadas a las producciones agrarias.- Acceso al conocimiento y participación en la elaboración de artesanías.- Participación en fiestas tradicionales y demostraciones de destrezas.- Acercamiento a un estilo de vida diferente (convivencia).- Voluntariados solidarios.- Cabalgatas y senderismo.- Recolección de frutos y leña del bosque.- Lectura de cielos.- Pastoreo tradicional de animales.- Elaboración y degustación de bebidas típicas.- Aprendizaje de dialectos.
Turismo familiar y nostál­gico Es aquel que responde a la motivación de reconectarse con las raíces familiares, una vuelta por el pago de los ancestros o de crianza. Muchas veces coincide con la oferta de TRC, que garantiza los servicios y la experiencia deseada. – Guiadas locales.- Recorridos personalizados y a medida.- Acceso a archivos históricos biblio-video gráficos.- Contacto con aquellos referentes del patrimonio viviente del destino (relatos en primera persona, generalmente a cargo de los ancianos de la comunidad)- Recreación de recetas típicas vinculadas a la infancia de los visitantes (qué comidas cocinaba la abuela).- Recorridos sensoriales recreando los recuerdos de la infancia.
Turismo científico En las distintas opciones del TRC hay un interés expreso de la comunidad científica nacional e internacional por investigar e interiorizarse sobre aspectos diversos. El turismo científico ofrece productos a medida y para grupos de investigación y estudiantes de posgrado que se acercan a las comunidades; también para el público común interesado en aspectos astrológicos, antropológicos y otros a los que puede acceder con explicaciones no técnicas y adaptadas. – Acceso al territorio y a los actores clave (guías baquianos).- Hospedaje y gastronomía típica.- Espacio para reuniones de trabajo.- Experiencias vivenciales.-Participación en actividades cotidianas.- Talleres de educación ambiental.- Realización de congresos, encuentros o foros.
Turismo de creencias y religioso La religión y otras creencias motivan el traslado de personas de un lugar a otro, ya sea en relación a fiestas conmemorativas, eventos familiares personales, promesas por cumplir, o simple curiosidad. Un número creciente de pueblos rurales organiza recorridos y circuitos uniendo puntos vinculados a esta temática, ya se trate de capillas, postas, monumentos u ofrendas espontáneas populares. – Circuitos religiosos y temáticos.- Asistencia en los traslados y servicios complementarios en la realización de peregrinaciones y otras expresiones.- Gastronomía y hospedaje.- Artesanías y productos alusivos.- Participación en festividades y rogativas.

Turismo gastro­nómico y enológico
El interés por la gastronomía y por conocer cómo se producen los ingredientes primarios de cada receta genera un movimiento creciente de turistas, muchos de ellos en busca de sabores exóticos, bebidas de características organolépticas únicas, productos ancestrales y en proceso de recuperación por parte de los pobladores.La agroecología, la producción de granja, la atención familiar personalizada caracterizan estas propuestas. – Degustación de productos exóticos, recetas ancestrales y platos elaborados.- Participación en tareas de recolección, cosecha y mantenimiento de los productos en relación al manejo de los recursos.- Elaboración de productos envasados y participación/observación de otras técnicas de conservación de los alimentos como la salazón, el charqui, el secado natural de las frutas y las verduras.- Degustación de bebidas tradicionales y de vinos de características diferenciales.- Participación en actividades de la vendimia y del cuidado de las vides.- Seminarios, talleres y charlas gastronómicas y enológicas.- Acercamiento a la cultura comunitaria y a su cosmovisión.- Rutas y circuitos turísticos gastronómicos.
Turismo musical y de las artes Las artes del espectáculo van desde la música vocal o instrumental, la danza y el teatro hasta la pantomima, la poesía cantada y otras formas de expresión. Abarcan numerosas expresiones culturales que reflejan la creatividad humana y que se encuentran también, en cierto grado, en otros muchos ámbitos del patrimonio cultural inmaterial. La música es quizás el arte del espectáculo más universal y se da en todas las sociedades, a menudo como parte integrante de otros espectáculos y ámbitos del patrimonio cultural inmaterial, incluidos los rituales, los acontecimientos festivos y las tradiciones orales. Está presente en los contextos más variados, ya sean sagrados o profanos, clásicos o populares, y está estrechamente relacionada con el trabajo o el esparcimiento (UNESCO, 2003) En el TRC, los espectáculos folklóricos, la ejecución de instrumentos tradicionales y hasta su fabricación y venta pueden ser relevantes en la oferta.Las artesanías son un atractivo en sí mismas, muchas veces adquiridas como souvenirs. Hay al respecto una creciente demanda de personas que buscan aprender un oficio, ser parte de la confección de una pieza o simplemente tener algún tipo de experiencia en el proceso de elaboración (Ej.: intentar hilar con un huso) – Festivales.- Peñas folklóricas.- Conciertos.- Visitas guiadas.- Circuitos culturales y siguiendo la vida de autores, músicos, artistas.- Observación y participación en la fabricación de instrumentos, trajes típicos, escenografías.- Voluntariados para la puesta en valor de aspectos culturales locales.- Intervenciones públicas (fotografía, teatro, música)- Relatos, historias y leyendas.- Talleres de artesanías y oficios. Explicación demostrativa y participativa.- Gastronomía y hospedaje como servicios complementarios.
Turismo accesible Se debe fomentar la inclusión de las personas con discapacidad en los distintos ámbitos turísticos, diseñando productos accesibles o adaptando los ya vigentes. Para ello, es imprescindible promover la formación específica de agentes en territorio y facilitar el acceso a líneas de financiamiento para que las inversiones en infraestructura y en el desarrollo de dispositivos inclusivos sean posibles para los emprendedores y para empresarios del sector turístico rural. Es un desafío que no se debe descuidar, trasversal a esta tipología y a todas las categorizaciones que se puedan hacer con respecto a la oferta turística.

Gallo y Peralta, 2018. Elaboración propia.

Turismo comunitario y accesibilidad

La actividad turística, en permanente crecimiento, tiene aún grandes deudas con sectores vulnerables de nuestra sociedad como lo son las personas con discapacidad o movilidad reducida (ya sea permanente o temporal), las embarazadas y las familias que viajan con niños y las personas mayores, entre otros.

Aunque hoy en día la actividad turística reconoce que todas las personas tienen igualdad de derechos para el disfrute y la recreación, falta mucho aún para lograr un mínimo de equidad.

Para la Organización Mundial del Turismo (OMT), la provisión de infraestructuras turísticas y medios de transporte seguros, cómodos y económicos es un factor clave para el éxito del turismo. Una infraestructura que no atienda adecuadamente las necesidades de las personas con discapacidad, incluidos los bebés y las personas mayores, excluye muchos destinos de este prometedor mercado. Sin embargo, por la manera en que están diseñados el entorno, los sistemas de transporte y los servicios, las personas con discapacidad y las personas que sufren problemas de movilidad o de acceso a la información no pueden a menudo disfrutar de la misma libertad para viajar que los demás ciudadanos.

No obstante, algunas acciones son esperanzadoras. A modo de ejemplo, desde hace diez años, en la ciudad de Esquel (Chubut) y en otras localidades de la región se realizan actividades en el marco del Día Mundial del Turismo (27 de septiembre). Una comisión organizadora, en la que participan instituciones referentes de la actividad, coordina acciones para rememorar y poner en valor la importancia del turismo en la región.

Esas jornadas tienen el objetivo de “festejar” el desarrollo del turismo e incidir de manera positiva en la política pública local, siempre siguiendo el lema anual que es sugerido por la Organización Mundial del Turismo.

En el año 2016, el lema de la OMT fue “Turismo para todos, promover la accesibilidad universal”, un recordatorio consciente para que se impulse la integración a fin de incrementar el potencial mutuo en esta materia y promover la comprensión recíproca entre las distintas culturas y tradiciones.

Esta visión plantea un turismo para todos y establece pautas, promoviendo la eliminación de las diferentes barreras sociales, culturales, arquitectónicas, urbanísticas, de comunicación y de transporte durante la actividad turística a la que se enfrentan las personas con discapacidad y/o movilidad reducida.

En los últimos años se ha evidenciado un crecimiento en el desarrollo del turismo en las comunidades rurales de la cordillera de Chubut, que ven en esta actividad una herramienta para diversificar su producción agrícola-ganadera, valorizar la cultura y contribuir a sus economías regionales. En ese contexto, las actividades realizadas en el año 2016 bajo el lema de la OMT contribuyeron a poner en escena ese trabajo. Alto Rio Percy, Nahuelpan y Lago Rosario, comunidades rurales de Esquel y Trevelin, ofrecieron actividades específicas para promover la inclusión y recibieron a un grupo de personas con discapacidad y/o movilidad reducida.

Esta acción propició una experiencia inolvidable en las personas con discapacidad que participaron, y al mismo tiempo dejó en las comunidades un ingreso económico significativo que contribuyó a su motivación como grupo, a la vez que adquirieron un aprendizaje en el hacer sobre cómo mejorar los servicios para este público específico.

Los referentes de Discapacidad del Área Programática de la Salud de Esquel, Pablo Blanch y Martín Murillas (entrevista personal, febrero 2018), comentaron:

A todas las acciones que venimos realizando sobre este tema en la ciudad, trabajar directamente con comunidades rurales es una excelente oportunidad ya que ofrece experiencias que son también económicamente accesibles para un sector de la población que no tiene muchas posibilidades de hacer actividades adaptadas a sus necesidades.

Es necesario desmitificar algunas cosas importantes: el discapacitado no es un enfermo, es una persona con particularidades que atender desde la actividad turística. Las barreras arquitectónicas son clave para las personas con dificultades físicas, se suman también las comunicacionales para quienes tienen problemas visuales o auditivos, pero no debemos descuidar las limitaciones que presentan también los adultos mayores.

Nuestro objetivo, que se suma a lo que estamos haciendo en Esquel, es crear un corredor provincial de la cordillera a la costa, considerando que Puerto Madryn tiene opciones para las personas con discapacidad. Queremos integrar todas las vivencias que nos ofrece Chubut para que todos las puedan disfrutar.

Además, los expertos afirman: “Debemos poder ofrecer opciones para que las personas con discapacidad y/o movilidad reducida salgan más, conozcan lo que no han visto hasta hoy, se emocionen y tengan la libertad de decidir qué quieren hacer… y puedan hacerlo”.

Para la OMT (2014), la atención hacia el mercado del turismo accesible representa un desafío para el sector del turismo mundial, en términos de mejorar las políticas y movilizar la inversión para realizar las mejoras necesarias de manera generalizada, a corto y largo plazo.

“Estamos fallando en la difusión”, dice Blanch, “ya que no se sabe con certeza quiénes ofrecen servicios adaptados y, por otro lado, los prestadores consideran que se deben hacer grandes inversiones y no necesariamente es así”.

Pobladores de la comunidad rural Alto Rio Percy, quienes recibieron al grupo en 2016, expresaron:

Con poco nos dimos cuenta de que podíamos adecuar lo que ofrecemos a quienes tienen posibilidades diferentes. Pudimos hacer actividades juntos, ya sea cocinar, tocar las ovejas, esquilar, alimentar las gallinas, juntar los huevos, cosas de nuestra vida cotidiana que compartimos con ellos. Vieron cosas que nunca habían visto antes, se divirtieron mucho. También nos dimos cuenta de que por más que tuvieran discapacidades podíamos comunicarnos con ellos, en eso los animales y las experiencias sensoriales fueron clave.

Atender estos aspectos es un valor agregado que puede determinar el éxito de los proyectos, dado que, ante la falta de ofertas para ese segmento, tornar accesibles las propuestas se convierte también en una posibilidad no explorada de muchos negocios turísticos.

Forestando con especies nativas
en zonas del bosque afectadas por incendios.
Parque nacional los alerces. Día Mundial del Turismo 2016

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