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9 Comunicar y comercializar,
una actitud permanente

Un error muy frecuente en los emprendimientos y empresas de todos los rubros es no tener en cuenta la comunicación y las estrategias de comercialización como un “modo” o actitud que debe ser constante, permanente y en incesante actualización.

Al momento de definir el modelo de negocio, se perfilan los posibles consumidores de lo que estamos por ofrecer al mercado; en esos momentos de definiciones, se piensa en los gustos de esas personas y en cómo lo que ofrecemos intentará ser una oferta atractiva; también se hace un primer boceto de “cómo llegar a esos clientes potenciales” y se establecen estrategias generalmente estándares (web, folletos, publicidad, redes sociales). La falencia a subsanar es ser innovadores en este sentido, no pensar las herramientas comunicacionales y de comercialización desde el emprendedor solamente (cómo me voy a mostrar a los otros), sino desde las características del consumidor especialmente (qué medios y dónde está el posible cliente, qué hace los fines de semana, qué lee, a qué clubes concurre, que hobbies tiene, cuánto está dispuesto a gastar y por qué, etc.).

Entendemos la comunicación en un sentido amplio. Esto incluye el factor humano de cualquier emprendimiento en el centro de las decisiones y repercusiones para el funcionamiento del negocio. Podemos hacer una gran campaña, pero si quienes atienden al turista no tienen vocación de servicio, no ofrecen palabras amables y no los reciben con una sonrisa, el efecto será contraproducente: estaremos exponiendo lo que decimos ofrecer ante un público que se sentirá incómodo y que les contará a sus amigos o familiares de su mala experiencia, y posiblemente replicará sus opiniones en las redes sociales y portales de consumidores de una manera rápida y viral.

Consideramos también que particularmente el turismo comunitario ofrece muchas posibilidades para trabajar desde el marketing de contenidos, esto es: encontrar en las postales y momentos cotidianos motivos para hacer publicaciones que se abren “como ventanas” para quienes viven en otros lugares en los que la realidad es muy diferente. Esos atractivos que le dan identidad, carácter y particularidad a cada propuesta se convierten en aquellos que podemos comunicar, que podemos utilizar para generar las ganas necesarias para que quien ve, lee, escucha o siente del otro lado piense: “quiero estar allá”.

Esto se aplica también a productos autóctonos, a cosas que se pueden mostrar deliciosas desde sus imágenes y descripciones, a artesanías que no solo deben reflejar el producto terminado sino el proceso, manos laboriosas y gente dedicada que mantiene vivos saberes muy representativos de nuestros territorios. “La cosa contada” y puesta en ejemplos prácticos y tentadores es un excelente enlace para atraer clientes nuevos y para fidelizar a los que ya nos conocen.

Folclore en Vinará, Santiago del Estero

A diferencia de otras épocas en las que dar con una imagen que reflejara lo que queríamos mostrar tenía costos y tiempos altos en valor y en espera, hoy la tecnología disponible permite hacer innumerables tomas sin grandes inversiones y poder elegir aquellas que representen lo que queremos trasmitir. Por ello, el énfasis debe estar puesto en “tener en claro qué somos, qué queremos mostrar y cómo queremos que nos recuerden”, un guion basado en decisiones del negocio que orientará todas las interacciones con los clientes, ya sea mediante las redes sociales, la atención personalizada, la decoración de los ambientes, las actividades y gastronomía ofrecidas, etc.

En palabras de Capriotti Peri (2009), proponemos una visión global y sintetizadora de la comunicación corporativa desde una perspectiva holística, definiéndola como el sistema global de comunicación entre una organización y sus diversos públicos. Este “sistema global de comunicación” no se refiere a una técnica o conjunto de técnicas de comunicación concretas, sino a una estructura compleja, específica y particular de relaciones que tiene una organización con sus diferentes públicos, en la que se utiliza un conjunto abierto de acciones para generar un flujo de información en las dos direcciones entre los sujetos de la relación (Organización – Públicos), que permita alcanzar los objetivos establecidos por ambas partes. Así, queda de manifiesto que la comunicación de una organización no tiene un enfoque puramente persuasivo (como instrumento de la organización para orientar la opinión de los públicos), sino fundamentalmente una perspectiva más orientada hacia un enfoque relacional (la comunicación como una forma de “poner en contacto” a la organización y sus públicos).

Los libros de visita, una herramienta útil para múltiples acciones

Esto no consiste solamente en qué digo y cómo lo digo, o qué imágenes elijo, o dónde me presento, sino que va más allá involucrando valores, visiones e intenciones de la propuesta turística. Algunas preguntas de autoevaluación permanente que debemos hacernos son: ¿cómo es visto mi/nuestro emprendimiento en la sociedad?; ¿qué mensaje e impresiones se llevan los turistas que nos visitan?; ¿qué impresión tienen de nosotros aquellos que aún no nos conocen personalmente?; ¿hay otros públicos potenciales a los que no estoy llegando?, ¿cómo puedo hacer para llegar a ellos?; en mi segmento de público objetivo (aquel al que dirijo la propuesta y todos los esfuerzos del día a día), ¿hay demandas no atendidas que podemos atender?; con respecto a nuestra competencia, ¿estamos realmente ofreciendo productos diferenciales?; en caso de que no sea así, ¿cómo nos podemos diferenciar?; ¿hay coherencia entre lo que digo que ofrezco y lo que realmente ofrezco a mis clientes?; ¿qué les contamos a los visitantes?; ¿todos los integrantes del proyecto mantenemos un mismo discurso?; si no es así, ¿cómo fortalecerlo?

A continuación, ofrecemos algunas herramientas prácticas (y muy simples) para poder responder a esas preguntas y actuar en consecuencia.

Autoevaluación de la situación comunicacional y competitiva. Herramientas prácticas
Preguntas disparadoras
¿Qué hacer?
¿Cómo es visto mi/nuestro emprendimiento por quienes ya nos visitaron y por quienes nos leen en las redes sociales?

¿Qué impresión tienen de nosotros aquellos que aún no nos conocen personalmente?
Revisar los comentarios en las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.) y en sitios de construcción colaborativa (Booking, TripAdvisor, etc.). Siempre responder/agradecer/ aclarar.Cada intercambio con otros y/o recomendación a otros amigos es una oportunidad de concretar ventas, de fidelizar, de mostrarles a las personas que “estamos ahí”. Para esta opción, es conveniente tener prearmadas propuestas “a medida” y adaptables que puedan ser enviadas por contacto privado.Es necesario hacer esta exploración al menos una vez al día; si tenemos conectividad, con mayor frecuencia.
¿Qué mensaje e impresiones se llevan los turistas que nos visitan? Una encuesta breve, simple y clara, por mail o mediante formularios digitales, puede ser efectiva. Por ejemplo: ¿Recomendaría nuestro emprendimiento a sus amigos? ¿Por qué? / En una escala de 1 a 10, cómo calificaría: nuestros productos, nuestros servicios, nuestra gastronomía, etc. / Cuéntenos su experiencia.
¿Hay otros públicos potenciales a los que no estoy llegando? ¿Cómo puedo hacer para llegar a ellos?
Analizar permanentemente quiénes eligen las propuestas similares a las que uno ofrece. Identificar quiénes no la eligen, pero se interesan en aspectos de ella (Ej. naturaleza, comidas regionales, relax, actividades de campo, experiencias creativas, etc.).¿Qué hacen estas personas en su tiempo libre, qué medios leen, dónde se encuentran? Son preguntas que nos ayudan a definir cómo llegar a ellos y de qué manera: mediante publicidades, con descuentos por acuerdos con sus clubes y/o empresas que frecuentan, con notas periodísticas de temas de su interés, entre otros.

En mi segmento de público objetivo, ¿hay demandas no atendidas que podemos atender?
Una vez que tenemos claro quién es nuestro segmento objetivo, es necesario poner énfasis en su perfil como consumidor. Qué buscan, qué esperan, cuáles son sus expectativas. Y, en consecuencia, ¿estamos ofreciendo todo lo que esperan, todo lo que piden, cubrimos sus expectativas? Si no es así, ¿hay algún punto de eso que nos interesa desarrollar dentro de nuestro modelo de negocio?Recordemos que hay que ser medidos en no convertir nuestro negocio según los requerimientos de la demanda, pero sí debemos estar atentos a identificar en esas demandas, posibles negocios nuevos y complementarios que enriquezcan la propuesta y atraigan más clientes.
Con respecto a nuestra competencia, ¿estamos realmente ofreciendo productos diferenciales? En caso que no sea así, ¿cómo nos podemos diferenciar? Un buen ejercicio para responder a esta pregunta es hacer una búsqueda en línea para estar al tanto de qué ofrecen emprendimientos parecidos en un radio de 200 km. Es decir, cuando el potencial cliente está indagando qué hacer y dónde comprar, compara infraestructura, distancias, servicios y costos, entre otras variables posibles. ¿Con quién nos están comparando? y ¿cómo nos ven con respecto a los demás? son preguntas que uno mismo puede resolver poniéndose en el lugar del cliente potencial. Hacer este ejercicio como posible consumidor de aquello que ofrezco dinamiza, moviliza e inspira nuevas ideas.También el descubrir oferentes en un radio cercano permite pensar y llevar adelante alianzas que agregan valor diferencial.¿En qué situaciones generamos alianzas? Para vender conjuntamente, para hacer recomendación cruzada de clientes, para complementarnos en servicios, para ofrecer actividades adicionales que no puedo desarrollar como propias, para romper la estacionalidad generando propuestas en temporada baja, entre otras.
¿Hay coherencia entre lo que digo que ofrezco y lo que realmente ofrezco a mis clientes? Esta es una revisión que implica rever lo que estamos diciendo y mostrando en nuestros medios de comunicación con las personas (redes, web, folletos, ferias, etc.) y confrontarlo con lo que ofrezco en la práctica.En este punto se dan generalmente dos situaciones, una indeseada y la otra deseada.La indeseada tiene que ver con la frustración, la no cobertura de las expectativas del cliente (no ofrezco lo que le comuniqué, o el servicio es realmente deficiente); la deseada es cuando uno tiene la habilidad de generar sorpresa superando las expectativas, pensando en los detalles, dando algo más que lo que estrictamente vendí (un aroma, una textura, una atención de bienvenida, un servicio extra, una atención personalizada); aquello que le otorgará un valor agregado a la experiencia, hará sentir especiales y únicos a los clientes y generará ganas de volver y de recomendarles a otros que hagan la experiencia (boca en boca).
¿Qué les contamos a los visitantes? ¿Todos los integrantes del proyecto mantenemos un mismo discurso? Si no es así, ¿cómo fortalecerlo? Cada vez más, un creciente número de turistas busca no solo una vivencia, una experiencia, sino también relato, argumento, esas historias que nos enseñan, que nos motivan, que nos dejan mensajes importantes.Cada encuentro entre los visitantes y los locales es una gran oportunidad para el intercambio de saberes y vivencias, para el enriquecimiento mutuo.Esta debe ser una meta y una oportunidad para diferenciarnos de otras propuestas que pueden ser (o parecer) similares a la nuestra. Hay que basarse en la narrativa, en una versión común que todos los integrantes del proyecto respeten. No olvidemos que diferentes versiones de una misma cosa darán una sensación de inseguridad, de engaño, de poca seriedad.Lo que se dice, se responde y se cuenta se acuerda con el equipo. Si se hace de manera colaborativa, la apropiación de los mensajes será mayor.Claro que cada cual pondrá su impronta, pero los contenidos de base deben ser preacordados. De la misma manera, también, es necesario aunar criterios sobre cómo actuar ante una queja, una ponderación o preguntas que puedan ser incómodas.El mejor ejercicio para este punto es escribir, compartir, debatir, aunar criterios, hacer fichas o cuadros conceptuales, orientadores, hasta que todos los internalicen. Esto es de utilidad al momento de ampliar personal para temporada alta, por ejemplo: al sistematizar el discurso y codificarlo, está a la mano para capacitaciones de gente que se incorpora al proyecto, en cualquier momento y según necesidades puntuales.

Gallo y Peralta, 2018. Elaboración propia.

Pasos básicos para una estrategia exitosa

Los pasos básicos para una estrategia de comunicación que arroje resultados concretos y nos permita hacer crecer el negocio los resumimos en los siguientes ítems.

Para cada uno de ellos es necesario detenerse a pensar: ¿cómo se están tomando las decisiones? ¿Se ajustan a los objetivos del negocio? Las acciones realizadas, ¿arrojan resultados? Esos resultados, ¿fortalecen el negocio, ya sea porque nos dan visibilidad, porque nos recomiendan a otros o porque se concretan en clientes directos? Cada acción, ¿qué ingresos/beneficios ha generado? ¿Mi marca representa lo que quiero trasmitir? ¿La recuerdan los clientes?

Esas preguntas se suman a otras que cada emprendedor generará en función de las particularidades de su proyecto, y de las expectativas de crecimiento y funcionalidad que se han propuesto en el modelo de negocio.

Pasos básicos de la comunicación con efecto en la comercialización
de productos turísticos
Puntos a atender Preguntas disparadoras ¿Qué hacer?
1. Público
¿A quién va dirigido mi mensaje? ¿Qué espera leer/ ver ese público?¿Qué marca que identifique lo que hago generará impacto para captar su atención? Indagar en los gustos y expectativas del público objetivo definido con anterioridad.¿Es un solo público? ¿O tengo productos que se ajustan a diferentes perfiles? En ese caso, a cada propuesta y a cada público objetivo le corresponderá una acción diferente y específica que destaque aspectos que estos están buscando, y que influyen directamente en su decisión de compra.Póngase “en los zapatos” de su posible cliente, qué busca, dónde busca, qué hace en su tiempo libre, etc.Sorpréndalo.Definir la identidad marcaria y cómo se aplica a cada producto es clave en esta instancia. El isologotipo y su manual de uso son nuestro “nombre”, aquella forma con la cual los turistas nos recordarán y nos recomendarán a otros. También, una marca bien definida y atractiva es clave para atraer miradas, animar a indagar más.
2. Propósito
¿Qué se pretende con esta comunicación? ¿Cómo debe ser el mensaje para lograr el objetivo? Desde el negocio, establezca qué objetivos persiguen sus comunicaciones (internas y externas) y actúe en consecuencia.Escriba las metas propuestas para un plazo determinado y a cada una de esas metas asígnele acciones específicas: promoción, concursos, notas en medios, participación en ferias, etc. En qué plazos se realizará la revisión de resultados para determinar qué acciones son las más efectivas y para poder redefinir estrategias.
3. Conte­nido
¿Cómo será ese contenido? ¿Tendrá texto, imágenes, videos? ¿Cuál será su adaptación a los distintos canales de comunicación para que sea efectivo? Este ítem se relaciona directamente con el anterior. A cada acción debe asignarle el contenido (textos, imágenes, gráficos, estadísticas, fotos, etc.), determinar quién lo producirá, quién o quiénes lo revisarán antes de cada publicación. ¿Quién será el vocero de cada acción? ¿Quién se comprometerá a responder las consultas y a concretar las ventas? ¿Cómo lo hará? ¿Con qué criterios?
4. Canales
En función del público objetivo (1) y de lo que quiero comunicar (2), ¿qué canales de comunicación son los más efectivos? Entendemos los canales de comunicación en su sentido amplio, esto es: los más tradicionales como la radio, los medios de prensa, correo electrónico, teléfono, la TV, las redes sociales, etc.; y los menos tradicionales pero muy efectivos desde la impresión de recuerdos y experiencias, como son los sentidos (sabores, aromas, texturas, impactos visuales) y las construcciones narrativas desde el relato con participación de los visitantes (fogones, resolución de misterios, reconstrucción de historias, entre otros).El qué hacer pasa entonces por diseñar los momentos entendiendo cada uno de ellos como espacios de comunicación:¿Cómo va a ser cada espacio, cada encuentro, con cada experiencia que queremos imprimir en quienes nos visitan, o en los potenciales visitantes? ¿Quién se hará cargo de tener todo listo para ello, quién revisará los resultados de esas vivencias, los comentarios de la gente, las inquietudes, para poder mejorarlo? Esto también comunica, deja precedentes y contribuye considerablemente a mejorar la imagen global del emprendimiento.
5. Periodi­cidad de los mensajes

¿Cada cuánto tiempo debo establecer contacto con mi público? ¿Qué contenido requiere más presencia que otros? ¿Qué debo comunicar en períodos de estacionalidad? Para determinar la periodicidad de las comunicaciones generadas desde el negocio se debe pensar en la estrategia definida en el punto 2 (propósito). Es decir, a cada comunicación le sigue la acción, y esa acción debe ser de calidad, sostenida en el tiempo, pero también puede cambiar por períodos de estacionalidad. Cada cuánto se va a hacer una comunicación depende directamente del objetivo (intención):-Hay acciones de sostenimiento, presencia, mantenimiento de relaciones y fidelización de clientes que pueden ser diarias, vinculadas a las tradiciones y a la cotidianeidad como atractivo (un paisaje, un amanecer, una fiesta, una comida, un paseo, etc.)-Otras acciones refieren a objetivos puntuales con metas y resultados específicos a fin de lograr clientes para fechas puntuales, jornadas y talleres, degustación de productos, descuentos para parejas, grupos o familias, lanzamientos de productos, etc.En todos los casos, las redes sociales y los sitios de reservas online en los que el producto esté siendo publicado deben ser consultados a diario, a fin de estar atentos a respuestas que se requieran por consultas, a devoluciones por ponderaciones o quejas, a vinculaciones que nos hagan con otros usuarios de estos espacios y para no dejar librado al azar el intercambio de opiniones sobre lo que hacemos.
6. Interac­ciones en las redes y sitios colaborativos
En función de todas las anteriores: si la gente no comenta, ¿cómo puedo generar esas interacciones? ¿Cómo reaccionaré ante las críticas? ¿De qué manera puedo comprometerme para estar al día con las respuestas? Muchas veces la gente ve, pero no actúa. Esto causa una sensación de soledad para quienes están tratando de posicionarse. Para romper con esta no acción, hay pequeños trucos interesantes y prácticos:a) Mantener actualizadas las redes sociales y los demás espacios de contacto con el cliente (o potencial cliente) a diario, con novedades simples, puntuales, que generen interés. Ir midiendo su impacto para poder determinar qué “gusta” y genera réplicas en nuestros lectores. b) Generar acciones de participación puntuales: nombrar un corderito recién nacido; invitar a contar la experiencia vivida; generar concursos cortos por beneficios puntuales; etc. c) Realizar acciones por fuera de los espacios virtuales que generaren más movimiento en estos. Esto es: participar de ferias, hacer alianzas estratégicas de posicionamiento, difundir en medios de comunicación, entregar cupones de descuentos que se validen por poner “me gusta”, etc. d) No subestimar los medios de comunicación tradicionales en función del público objetivo.
7. Segui­miento y evaluación
¿Hicieron efecto las acciones emprendidas? ¿Qué fue lo que más gustó? ¿Qué contenidos no se llevaron comentarios ni motivaron interacciones? ¿Qué acciones son las que más clientes acercaron al negocio? Mirar, leer, estar atentos… es clave para poder medir el impacto de las acciones y de las publicaciones. Hacer uso de las herramientas estadísticas propias de cada sitio, así como no descartar Google Analytics u otras herramientas. Paralelamente, comparar cada acción con el resultado en clientes concretos e ingresos para el negocio.Es importante poder llevar un registro de por qué dieron con nosotros, qué los motivó y dónde nos conocieron. Esto contribuye a desactivar o potenciar las acciones que estamos haciendo, permitiéndonos reorientar estrategias con fundamentos empíricos concretos.
8. Redefi­nición de la estrategia







En función de lo que funcionó mejor y peor, en base a la instancia 7 de autoevaluación, ¿cuál sería la estrategia más efectiva? ¿Qué debo mejorar y que mantener? Para redefinir la estrategia, en base a los resultados obtenidos en el punto 7, debemos hacer una revisión de aquello que queremos lograr, en qué nicho (público objetivo) y de qué manera. Teniendo especial consideración en potenciar las acciones que más impacto han tenido en el público y en el negocio.
9. No perder el foco
¿Estoy usando correctamente los medios para mi emprendimiento? Es elemental no mezclar comunicaciones personales, eventos privados, posturas y posiciones políticas y reclamos sectoriales con los canales definidos para la difusión y promoción del producto turístico.Hay que tener en cuenta que captar la atención del público y mantener su interés es una labor que demanda esfuerzo; mensajes que no correspondan con el objetivo de esos espacios puede implicar desinterés inmediato por parte de los lectores, con el correspondiente impacto negativo sobre futuras acciones para nuestros seguidores.El diseño de espacios de diálogo con clientes potenciales y actuales implica un contrato (generalmente implícito) sobre qué se debe publicar y qué no, qué es de interés y qué no. Esto incluye expectativas por parte de los lectores que deben ser satisfechas.

Gallo y Peralta, 2018. Elaboración propia.

Mejoras para potenciar la comunicación en redes sociales

La actividad turística con criterios de sustentabilidad nos ofrece nuevas y renovadas miradas para el rediseño y fortalecimiento de las empresas de servicios. El turismo vinculado al desarrollo local nos propone una visión holística y de desarrollo de negocios en su contexto social, cultural y ambiental. Esto permite definir estrategias muy variadas de comunicación y comercialización.

Se hace necesario entender los negocios turísticos ya no como unidades aisladas, sino en interacción permanente con el entorno: unidades que animan a los visitantes a comprar en los mercados locales directamente a los productores de la región; que difunden las propuestas culturales y los atractivos de turismo rural de cada destino como agregado de valor a las ofertas tradicionales; que inspiran el diálogo entre actores e instituciones para la salvaguarda de las ciudades y poblados rurales receptores; que promueven el respeto como regente del intercambio de experiencias entre locales y visitantes; que dan el tiempo necesario para que quienes se alejan por un rato de su entorno cotidiano, puedan “desacelerarse” y disfrutar de un mate lento, en el que las palabras y los silencios enriquecen los momentos. Todos estos aspectos, modos de concebir el negocio y valores, son también la esencia de nuestra comunicación.

El diseño de marca es clave para la comercialización de los productos. En las fotos: Kiuna, Alto Rio Percy y Sabor Mapuche.

A continuación, y en base al Manual Operativo de Redes Sociales para Destinos Turísticos (INVAT – TUR, 2015), describimos algunos consejos prácticos para mejorar la gestión de contenidos y las interacciones.

  • Los espacios de información deben completarse con los datos correspondientes (quiénes somos, datos de contacto y un link a la página web propia).
  • Los contenidos deben ser turísticos y de interés para nuestros clientes potenciales.
  • Las imágenes de perfil y de portada deben causar una excelente primera impresión, dando motivos para saber más, indagar, revisar contenidos. En este sentido, todos los recursos gráficos que se incluyan en las estrategias de comunicación y comercialización deben trasmitir lo que queremos, deben ser entendidos como contenidos en sí mismos más allá de los textos descriptivos.
  • El estilo de redacción debe ser fresco, claro, breve y puntual; sin faltas de ortografía. Para este último punto hay correctores prácticos que pueden ser utilizados: escribir los textos en un procesador de textos con corrector es un buen ejercicio para ello.
  • El espíritu de quien publica debe ser siempre conciliador, mediador, sin entrar en conflicto o tomar partido en debates que puedan surgir. Aclarar, orientar, educar, informar… es importante.
  • Los contenidos deben pensarse en función del viaje, generando información previa, otras para ser utilizadas durante la experiencia (mapas, teléfonos útiles, etc.) y consejos prácticos a modo recomendaciones (vestimenta adecuada, botiquín, etc.), entre otros que puedan ser particulares de cada propuesta turística.
  • La periodicidad de las publicaciones es importante en las redes sociales, pero adecuarse a esa dinámica requiere práctica. Lo mejor es empezar, establecer una rutina de cargas y, en función de ello, ir adecuando los tiempos del negocio con la gestión de contenidos.
  • Es importante recordar que las publicaciones en redes sociales pueden programarse estableciendo día y hora de publicación. Este punto es muy importante para organizar las publicaciones y garantizar periodicidad de carga, más allá de poseer tiempo para hacerlo todos los días y/o conexión a internet de manera constante.
  • Las redes sociales son canalizadores y medios de gestión de reputación online. Para ello, algunas redes como Facebook permiten que los usuarios califiquen con estrellas (de 1 a 5), y cuentan con un sistema de opiniones y comentarios que generan una construcción colaborativa de valores.
  • La gestión de contenidos puede ir relacionada a plataformas de comercialización de los servicios ofrecidos, aprovechando de esta manera el impulso de compra en tiempo real.
  • Es importante destacar que el registro de bases de datos de los turistas, en cualquier formato que cada emprendedor pueda llevar, es un insumo esencial para el diseño de campañas de marketing específicas para fidelizar y/o captar nuevos clientes. Datos como nombre y apellido, mail, procedencia, intereses particulares, preguntas sobre qué hizo en su estadía, etc., son necesarios para estrategias orientadas y exitosas.

A modo de cierre de este capítulo, queremos reafirmar algo que para nosotros es muy importante –y determinante– en el éxito de los emprendimientos de turismo rural: al definir qué producto vamos a vender, tenemos que identificar a quién y cómo se lo vamos a vender.

Trabajo en telar en la Casa de las Artesanas de Lago Rosario, Chubut.
En ella participan 50 mujeres que comercializan sus productos al turismo

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