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5. Rasgos estilísticos

Lucas Donegana

Amantes rivales es una obra escrita en prosa que pertenece al género literario-filosófico de los diálogos socráticos. La obra constituye un ejemplo de diálogo narrado en el que la conversación central es relatada por un narrador en lugar de ser presentada directamente, sin mediaciones.[1] La figura del narrador coincide con la de Sócrates, quien a su vez fue partícipe de dicha conversación. Como se trata de un diálogo, se reproducen en la escritura marcas propias de la oralidad como la omisión de palabras, la repetición de fórmulas breves y el uso de ejemplos concretos para ilustrar ideas abstractas. En algunos tramos de la conversación, se emplean oraciones enunciativas e interrogativas breves que se intercalan con preguntas y comentarios de mayor longitud y complejidad sintáctica.

Algunos rasgos de la obra, como lengua y estilo, resultan relevantes para la comprensión filosófica del contenido de la pieza en su conjunto. La escena en la que se enmarca el diálogo se construye a partir de pares de opuestos: por una parte, un grupo de muchachitos, por otra, dos amantes rivales que se disputan el amor de los jóvenes. Dos muchachos se destacan del resto por la forma en que discuten las teorías de Anaxágoras y Enópides, representando con sus cuerpos círculos e inclinaciones. Para la descripción de ambos jóvenes, se utilizan formas del dual, que para el siglo IV a. C. empezaba a caer en desuso. Frente a la indeterminación del plural, este recurso permite destacar la relación natural u ocasional entre dos entidades que constituyen una pareja.[2] Para referir a los amantes rivales, el autor evita la utilización del dual, a excepción de 132d, porque se presenta a ambos personajes en abierta oposición, ya que uno se dedica a la música y el otro, a la gimnasia. Aunque ambas disciplinas eran consideradas pilares de la educación civil tradicional para los ciudadanos griegos, los personajes de la obra las presentan como antagónicas a través de la crítica mordaz de las actividades que realiza el amante rival. Por esta razón, el músico se burla del gimnasta, quien se ha pasado toda la vida retorciendo cuellos, mientras que este último le reprocha su debilidad, producida por la falta de ejercicio y de una alimentación inadecuada (132c, 134b). Asimismo, en el transcurso de la acción dramática, los personajes realizan acciones opuestas: los jóvenes que primero actúan con gran seriedad (132b), luego muestran una actitud jocosa (134b); el músico, quien habla en voz alta para impresionar a su amado (133a) y tiene una actitud soberbia (133d), es humillado (134b) y, al terminar el diálogo, se calla por vergüenza (139a).

Todos estos elementos ayudan a construir una puesta en escena que anticipa el contenido del diálogo. La relevancia de la confrontación de opuestos vuelve a éris un concepto clave para comprender el desarrollo de la obra. Parece aquí válida la opinión de Heráclito de Éfeso quien supo decir que “ocurren todas las cosas según lucha (éris) y necesidad”.[3] El concepto griego de éris se utiliza para referir tanto a la lucha física como a la verbal. El sustantivo éris (“discusión”) aparece en 133a y el verbo erízo (“discutir”) en 132a-b para caracterizar el tipo de conversación en la que se ven envueltos los muchachitos. No obstante, el disenso que existe entre las opiniones de los amantes rivales también está atravesado por éris. El tipo de educación que cada uno de ellos representa y la opinión sobre el valor de la filosofía que defienden se encuentran en abierta rivalidad. En este conflicto, Sócrates encarna una posición superadora según la cual el filósofo no debe ocupar el segundo lugar respecto de los especialistas, sino que al poseer la justicia y la moderación, virtudes que en el diálogo se identifican, debe ser capaz de conocerse a sí mismo y a los demás y, sobre la base de ese conocimiento, castigar correctamente.

El juego dramático de oposiciones se mantiene y refleja en la selección y presentación de algunos conceptos clave. A lo largo del diálogo se oponen lo elevado (méga) y noble (kalón) a lo vergonzoso (aiskhrón) (132b-c, 133b); el discurso (lógos), a la acción (érgon) (132d); lo poco (olígon), a lo mucho (polý) y lo inadecuado (ámetron), a lo adecuado (métrion) (133e-134b); las técnicas asociadas con la comprensión (sýnesis), a las vinculadas con el trabajo manual (kheirourgía) (135b); el obrero (tékton), al arquitecto (arkhitékton) (135d); el pentatleta (péntathlos), al corredor (dromeús) y al luchador (palaistés) (135e); el filósofo (philósophos), al experto (demiourgós) (136a); el conocer a uno (heîs), al conocer a muchos (polloí) (137e); el conocer a los demás, al conocerse a uno mismo (137e-138a). En la sección que va de 136b a 138b se utiliza una serie de adjetivos que aparecen como sinónimos y que, en conjunto, se opone a otro grupo de palabras con las mismas características: bueno (agathós, khrestós), noble (kalós), adecuado (métrios), útil (khrésimos) y beneficioso (ophélimos); frente a vergonzoso (aiskhrós), miserable (mokhtherós), malo (ponerós), inadecuado (ámetros) e inútil (akhreîos, ákhrestos).

La marcada intencionalidad que puede observarse en el diálogo para generar este tipo de confrontaciones nos ha llevado, en algunos casos, a elegir opciones de traducción que, aunque se apartan ligeramente del sentido literal de algunas palabras, permiten reflejar el juego de oposiciones que se intenta instaurar. Este es el caso de khrestós, adjetivo vinculado con una serie de palabras como khráomai, khreía y khrêsis, que determinan su valor semántico en relación con la noción de “utilidad”. Dado que en todos los casos khrestós es utilizado en oposición a mokhtherós (“miserable”) y ponerós (“malo”) (137c-138a), optamos por la traducción de “bueno” y reservamos “útil” para el adjetivo khrésimos.[4] Otro tanto sucede con el par métriosámetros. En el marco de la oposición entre lo poco y lo mucho, el adjetivo métrios (“adecuado”) se utiliza en el diálogo no solo para expresar una cantidad moderada que representaría un término medio entre lo escaso y lo abundante, sino también para referir a la calidad de lo que se suministra al cuerpo y al alma. Lo mismo ocurre con ámetros: aunque primariamente el adjetivo refiere a la falta de medida, cuando aparece en oposición a métrios, el término ha sido traducido como “inadecuado”.

Otra característica relevante del diálogo es la argumentación por analogía, recurso que utilizan tanto los amantes rivales como Sócrates. En 133c-134a se plantea una relación análoga entre el amor a la gimnasia (philogymnastía), el amante de la gimnasia (philogymnastés), el conjunto de ejercicios físicos (polyponía) y el cuerpo (sôma); y la filosofía (philosophía), el filósofo (philósophos), el conjunto de conocimientos (polymathía) y el alma (psykhé). Asimismo, se establecen analogías entre el filósofo y el pentatleta (135e-136a), entre la agricultura y el aprendizaje (134e-135a), y entre los expertos en el ámbito de la filosofía y los expertos en el ámbito de la construcción (135b). En 137a-139a se desarrolla una analogía entre diversas técnicas que permiten conocer qué animales y personas son buenas y malas, y castigar a los peores para volverlos mejores. En este pasaje, llama la atención el uso frecuente de adjetivos con el sufijo –ik, que denota aptitud u origen, cuyo uso es generalizado por Platón para forjar el nombre de diversas técnicas.[5] En el diálogo se mencionan técnicas tales como la música (mousiké), la gimnasia (gymnastiké), la ciencia jurídica (dikastiké), la política (politiké), la técnica real (basiliké), la tiránica (tyranniké), la que es propia del señor (despotiké) y la administrativa (oikonomiké).

De un modo particular, el autor del texto emplea algunos vocablos que manifiestan su originalidad en el uso de la lengua griega. El sustantivo polyponía (“conjunto de ejercicios físicos”) (133e) es un hápax legómenon, i.e. un término que se registra una única vez en todo el corpus de textos griegos de los que disponemos y que podría haber sido forjado por analogía con la forma polymathía (“conjunto de conocimientos”) (133c, 133e, 139a).[6] El adjetivo hýpakros (“casi mejor”) (136a, 136c, 136e, 138e) es un neologismo creado por el autor del diálogo.[7] Asimismo, en la obra se emplean algunos neologismos forjados por Platón: el sustantivo philogymnastía (“amor a la gimnasia”) (133d, 133e) aparece también en Banquete 182c, 205d; el sustantivo philogymnastés (“amante de la gimnasia”) (134a) se reitera en Lisis 212d y en República 535d, 549a; y el verbo philogymnastéo (“amar la gimnasia”) (133e) es utilizado en Protágoras 342c, 342e y en República 452b.


  1. Sobre el valor filosófico de las distintas variantes del diálogo, cfr. Fierro, María Angélica, “Narrar el verdadero amor. El sentido del estilo indirecto en el Banquete”, en Juliá, Victoria (ed.), Los antiguos griegos y su lengua, Buenos Aires, Biblos, 2001, pp. 23-26.
  2. Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva sintaxis del griego antiguo, Madrid, Gredos, 1992 (1º ed. 1987), pp. 253-264.
  3. Orígenes, Contra Celsum VI. 42 (DK 22 B 80). Cfr. Hesíodo, Teogonía 225-232 y Trabajos y días 11-34.
  4. LSJ, p. 2007, s. v. khrestós.
  5. Berenguer Amenós, Jaime, Gramática griega, Barcelona, Bosch, 1999 (1º ed. 1942), p. 177, §238. Cfr. Cassin, Barbara (dir.), Vocabulaire européen des philosophies. Dictionnaire des intraduisibles, Paris, Seuil, 2004, p. 109, s. v. art.
  6. Para determinar que un término es un hápax legómenon o un neologismo, no tenemos en cuenta las citas de gramáticos, lexicógrafos y escoliastas. Para realizar esta tarea, tomamos como referencia los repertorios léxicos de LSJ y de Bailly, Anatole, Dictionnaire Grec-Français, Paris, Hachette, 1950. También utilizamos el motor de búsqueda de la base de textos digitales Thesaurus Linguae Graecae
  7. “Submejor” sería otra traducción posible del adjetivo hýpakros.


3 comentarios

  1. Hugo Salgado 05/07/2017 5:26 pm

    Muy buen análisis y excelente justificación de ciertas traducciones que pudieran ser interpretadas como no literales. Un análisis digno de quien sin duda se perfila como un eximio helenista (y flamante papá).
    ¡Felicitaciones!

    • Mariana Gardella 06/07/2017 11:14 pm

      Estimado Hugo, ¡muchas gracias por su comentario!

  2. Lucas Donegana 06/07/2017 11:37 pm

    Hugo, muchas gracias por las cálidas palabras. Sos muy generoso. A la alegría que generan las primeras producciones se suma el sentido afecto de los amigos. Se agradece también la lectura, sin duda crítica y atenta.

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